CONOCIMIENTO, ¿UN VALOR SOCIAL, O UN SIMPLE VALOR DE MERCADO QUE SE COTIZA EN BOLSA?
25 oct 2009 Ciencia, Leyes Nacionales, Minería, Minería Contaminante, Notas semanales, Tecnología, Universidades Nacionales
NOTA EDITORIAL

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE “PERIMIDOS” VALORES ÉTICOS Y MORALES EN RELACIÓN A LA ACEPTACIÓN POR PARTE DE LAS UNIVERSIDADES NACIONALES, DE LOS FONDOS QUE LA MINERA “LA ALUMBRERA” ENTREGA “CUMPLIENDO CON LA LEY”.
Por Victor L. Martinez(1)
No pocos profesionales y graduados universitarios formados educativa y culturalmente con los valores que se trabajaron escolástica y mediáticamente en los últimos 33 años, al leer el título de la presente nota, seguramente pensarán que la pregunta resulta bastante tonta porque ambos valores -el social y el de “mercado”- no son incompatibles. Y quizás algo de razón tengan. A ellos les resulta ridículo ir en contra de esos “valores” económicos, políticos y sociales” de aquella concepción neoliberal que fuera implantada a sangre y fuego el 24 de marzo de 1976, y que aún hoy sigue vigente. Para ellos ¡Las leyes están para cumplirse! Poco les importa si son justas o injustas, coherentes o incoherentes, sensatas o insensatas. ¡Ellos no son sus autores, dicen!
Con solo mirar a los “periodistas profesionales” del multimedios Clarín -aunque la mayoría de ellos conozcan una universidad solo ediliciamente, y porque lo mandaron a hacer una nota-, en relación a la defensa que estos hacen de la ley de radiodifusión de la última dictadura, a cualquier ser humano con sentido común le alcanza para darse cuenta de que estoy hablando.
Pero estas reflexiones están dirigidas a esos otros, a los no pocos universitarios y graduados que siguen ligados a la tarea universitaria, científica o burocráticamente.
JUGANDO CON LA MATEMÁTICA
Si jugamos con las palabras y términos matemáticos al estilo Adrián Paenza, “Sumatoria” es uno de ellos que sintetiza una operación de agregados y/o quita de factores. Generalmente es utilizada para definir un camino o una dirección. Pero la dirección queda sujeta a los componentes que actúen dentro de la operación. Haciendo una primera traspolación a lo social y representándolo a partir de una recta, las decisiones pueden estar bien “direccionadas”, pero no siempre el “sentido” es el del bien común. Lo que si es seguro por ser esencia de la propia matemática, es que cualquier resultado queda inexorablemente sujeto a la regla de los signo. Como ya sabemos estos pueden ser positivos o negativos. Pero los “valores negativos”, por naturaleza, no siempre son inservibles. En muchas ocasiones nos sirvan para saber “qué es lo que no se debe hacer -o ser- en la vida”. El valor de los opuestos que le dicen. Algo de utilidad tienen.
Lo grave ocurre cuando de la “Sumatoria” surgen como resultados posibles valores antagónicos, y al operador le resulte lo mismo ambos. Las dudas sobre la lógica aplicada por dicho operador crecen exponencialmente. Obviamente que cuando un valor positivo, a éste le resulte lo mismo que otro negativo (no digo simétrico aunque lo sea); cuando ir hacia la izquierda sea lo mismo que ir para la derecha; que el +∞ sea igual al -∞, algo en esa persona no esta funcionando bien en términos psico-físico-emocionales.
¡Atención! Esto no significa quitarle meritos a todos aquellos filósofos que recurren a la matemática para tratar de desentrañar el misterio que desvela a muchos: “Como especies naturales y humanas que somos, ¿donde venimos (-∞) y hacia donde vamos (+∞)?”
Siguiendo con las Traspolaciones de los fenómenos físicos-matemáticos a lo social, como habitualmente lo hacía Prigogine, cuando en un situación límite, un grupo de personas sostiene muy suelta de cuerpo que “argumentos” contrapuestos “son atendibles, y entendibles” (recurso lingüístico utilizado para justificar una híbrida postura asociada al descompromiso en relación con el dinero con que la minera La alumbrera intenta tapar los desatres ambientales que producen sus actividades), es claro que el razonamiento atentan contra la lógica matemática. Estamos en presencia de estados mentales caóticos. Resulta más grave aún cuando dicho grupo son graduados de una Universidad Pública, (financiada y mantenida con aportes de la comunidad), cuyo primer compromiso en términos éticos y morales debería ajustarse a tratar de devolver a la comunidad los favores recibidos para concretar su formación.
O sea, y volviendo al ejemplo de la recta, la universidad cumpliría el papel de la “dirección”; pero la misma puede tener dos sentidos. Uno de ellos está asociado a poner el conocimiento adquirido al servicio del mejoramiento de la calidad de vida de la población en general, y el otro poner dicho conocimiento para beneficiar a un sector económico y/o clase social en particular. Y este parece ser el caso de la agrupación de graduados llamada “Sumatoria” que conforman el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y que en el momento de la discusión sobre el tema minero se subieron al pedestal para mostrar ecuanimidad(¿?) aceptando como validos los argumentos a favor y en contra(¿?) de los que participaban de la reunión.
Por lo que se desprende de un comunicado que los consejeros pertenecientes a esta agrupación emitieron, a la hora de tratar la cuestión de la aceptación -o no- de los fondos que por ley, la minera La Alumbrera debe “repartir” entre las universidades nacionales, sostuvieron muy orondos:
“Desde Sumatoria consideramos que ambos argumentos son atendibles y repudiamos los agravios sufridos por algunos consejeros en el momento de dar sus opiniones cuando éstas no coincidían con el rechazo de los fondos.
En el Consejo Directivo tanto la mayoría de estudiantes como la minoría de graduados trataron de polarizar la discusión y llevarla al punto tal en que aceptar los fondos era aceptar las condiciones de trabajo de la empresa y en cierta forma aceptar un soborno. Rechazamos este tipo de argumento. Dar cumplimiento a los objetivos fijados en una Ley Nacional que establece el destino de las ganancias provenientes de una empresa estatal no significa avalar las condiciones perniciosas en que la Ley de Inversiones Mineras, permite a empresas extranjeras explotar nuestros recursos naturales.”
“OFENDIDOS” COMO LOS MEDIOCRE MIEMBROS DE UNA CORPORACIÓN DE PERIODISTAS
El rechazo que “Sumatoria” hace de las supuestas “ofensas” recibidas de parte de aquellos que consideran la aceptación de esos fondos entregado por la minera La Alumbrera como un soborno, es tan pueril como propia de graduados de una Universidad Privada; y mentirosa como el nombre que eligieron para identificarse.
¡Son como los que critican los exabruptos de Maradona!
En caliente y ante tanta incoherencia y perversión juntas, a más de uno “se le suelta la cadena”, recurriendo al lenguaje popular. En este caso, estoy seguro que aquellos que utilizaron criteriosa y moralmente argumentos asociados al sentido común y en contra de la aceptación de dichos fondos, lo hicieron porque pretenden una universidad Nacional y POPULAR. Y según mi modesto entender están intentado torcer el “sentido” de la “dirección” universitaria. Estudiantes y graduados a DIOS gracias, sanos mentalmente.
Es comprobable históricamente, que aquellos que hacen prevalecer el cuidado en el lenguaje y las formas académicas a la hora de discutir cuestiones esenciales y vitales para el común de los mortales en relación a la aplicación del conocimiento, siempre estén escondiendo una aviesa defensa de espurios intereses sectoriales o individuales.
Y esto lo puedo sostener sin ningún problema y con conocimiento de causa porque siempre me lo marcó el sentido común y un camino histórico recorrido. Muchos compañeros quedaron en el camino, por luchar pretendiendo una universidad más comprometida con los intereses nacionales, que son los intereses de las mayorías populares desclasadas y sometidas a condiciones injustas de vida.
Si a esta situación la analizo coherentemente desde la vereda del opuesto seguramente llegaría a la misma conclusión. Seguramente que si me encontrara con un graduado de universidad privada con “dos dedos de frente”, por poner un ejemplo de coherencia, y éste rechazara orgullosamente cualquier subvención estatal, reivindicando éticamente y para sí, el valor liberal de la educación privada como negocio, los empresarios Argentinos (y valga la aclaración) de la “educación privada” lo defenestrarían automáticamente. ¡¿Que para ellos sería un graduado díscolo?! ¡Que duda cabe! En un país donde la actividad privada nunca arriesga nada y asienta su rentabilidad en la subvención estatal, un graduado de universidad privada que piense así estaría para un neuropsiquiátrico.
Cualquier gesto o actitud, de cualquier humano nacional, asociada a la coherencia, para los tilingos de clase media, aspirantes a burgueses y colonizados culturalmernte, no es “snob”. ¡Y basta!
¡QUÉ DICE LA LEY DE LA CUÁL SON TAN RESPETUOSOS!
Los muchachos de “SUMATORIA” esgrimen como argumento “para la comprensión” de su actitud, el respeto por lo que fija la letra de la ley 14.771 del YMAD (Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio), de Octubre de 1958 que ellos tienen, . Pero veamos que dice el artículo al cuál se aferran para justificar la aceptación de dichos fondos.
Art. 18.- Las utilidades líquidas y realizadas que arrojen los balances se distribuirán en la siguiente forma:
c) Una vez cumplidos los propósitos señalados en el punto anterior de ese porcentaje del cuarenta por ciento (40%), se destinará el cincuenta por ciento (50%) a la Universidad Nacional de Tucumán y el cincuenta por ciento (50%) restante a la formación de un fondo nacional que será distribuido entre las demás universidades del Estado. (Todo referido a parte del dinero de las ganancias que obtengas la mineras explotadoras)
HACIENDO UN POCO DE HISTORIA
La Falacia del argumento radica en el utilización de un artículo (y de él, un inciso) de una ley, descontextualizando del resto de lo que fija la misma; más aún, del marco político-social e histórico en el que se la promulga.
Vemos:
El 1ro de mayo de de 1958 asume Frondizi la presidencia de la república.
Al poco tiempo de asumir comenzaron las presiones de los “poderosos” de siempre: iglesia, grupos económicos cipayamente nacionales sumados a las grandes corporaciones económicas extranjeras, quienes utilizaban a sus habituales instrumentos para trabajos sucios, los militares de turno.
La Iglesia presionaba por la ley de Educación Superior, para que tengan validez los títulos habilitantes otorgados por las Universidades Privadas (la mayoría en manos de la Iglesia Católica) y a la vez sean subsidiadas por el Estado.
Frondizi, contrariando lo que había sostenido en su libro “Petróleo y Política”, comenzó a darse vuelta en materia de gestión económica y a entregar a las petroleras extranjeras la explotación de nuestro oro negro, eximiéndolas de pagar impuestos por todo el material que introducían, transfiriéndole las cagas impositivas a YPF, y permitiéndoles que tanto los reintegros por inversiones como las ganancias las giren libremente al exterior. Además obligó a YPF a comprar todo el petróleo que estas empresas extrajeran.
Estamos hablando de ese Frondizi, que cambió a su ministro de economía desarrollista Rogelio Frigerio, por el autor de la frase “hay que pasar el invierno”, Alvaro Alsogaray.
¿Y que pudo haber hecho Alsogaray que no haya hecho siempre, además de servir a los grupos económicos y ser hombre de confianza de la oligarquía de la Fuerzas Armadas? Desindustrializar el país, retomar la “promoción de las exportaciones de materia prima(favoreciendo a los grandes terratenientes, (¿no les suena parecido a los hechos del 2008 y comienzo del 2009?), y libero de restricciones impositivas a las importaciones. Los obreros y estudiantes reaccionaron. ¿Y cómo actuó Frondizi? Implementando en plan ConIntEs (Conmoción Interna del Estado) y represión. ¡Lo que se dice una política de neto corte Nacional y Popular!
En este marco se elabora y promulga la ley 14.771(YMAD), cuyo articulado merecería un minucioso estudio en cuanto a lo que establece en materia atribuciones del Estado y del cumplimiento de deberes, obligaciones y derechos a las que las empresas que recibieron la concesión de explotación deberían ajustarse.
Demás está decir que la ley complementaria (la 24.196 de Actividad Minera, promulgada el 19 de mayo de 1993, en plena segunda década infame, y con Dominguito Cavallo y Dromi -el mismo que hoy defiende al grupo Clarín- en plena etapa privatizadora) también merece una inmediata revisión y estudio por estar plagada de trampas terminológicas, que ameritarían una inmediata dedicación de graduados en leyes para desenmarañar dichos artilugios por el bien del país, de sus intereses, de los intereses de la población y del medio ambiente.
Suena no solo como argumento de ignorantes sino también perverso asirse de un artículo y un inciso de una ley para justificar una inmoralidad. Y esto es lo que hicieron los integrantes de “SUMATORIA” de Ciencias Exactas de la UBA.
UNA OPINIÓN PERSONAL DE CIERRE.
No soy quien para establecer lo que es moral y amoral, lo que es ético o antiético pero si respeto lo que para mi pueblo son valores morales y conductas que definen una ética.
En su momento el Estado Nacional resarció a los familiares de las que fueron victimas de desapariciones en la última dictadura militar, con un monto de dinero. No juzgo a los que aceptaron enrolándome a favor de los que no lo hicieron. Pero si me parece una falta de respeto del Estado Nacional para con la condición humana, ponerle precio a una vida. Por eso y aunque no esté de acuerdo con muchas de las decisiones políticas que toma, este gobierno se granjeó mi respeto por entender que el precio que tienen las vidas que se llevaron los genocidas, solo se lo puede pagar con la cárcel.
Del mismo modo siento que el daño que le están ocasionando a mi patria, a sus intereses, a nuestro pueblo y al nuestro medio ambiente las mineras Barri Gold, La Alumbrera, no tiene precio. Y todo dinero que se intente entregar “legalmente” para “limpiar” atrocidades en nunca dejará de ser dinero sucio; aunque brille como oro; salvando(¿?) a unos pocos.
(1) Director de EL EMILIO
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