“Somos una sociedad con mucha capacidad”

Desde Cuadernos para la Emancipación SyE abordamos el valor social de la investigación científica, lo hicimos de la mano de un hombre comprometido con el avance de la ciencia en nuestro país: el Dr. Alberto Kornblihtt.* Compartimos la entrevista realizada por Marcos Ordóñez.

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-¿Cómo se encuentra la ciencia y la investigación hoy en nuestro país?
-La ciencia en la Argentina tiene una larga tradición, lo que la pone en un lugar de privilegio positivo respecto de otros países de Latinoamérica. Pero también siempre sufrió problemas: desinterés de los gobiernos, poco apoyo de los gobiernos provinciales, poco apoyo de la industria privada, falta de presupuesto. Todos estos son problemas históricos que repercuten en la situación actual de la ciencia. Pero hubo muchos intentos para revertirlo, en particular la creación del nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva que es un hecho altamente positivo. Este Ministerio tiene muchas iniciativas para revertir aquellos hechos negativos, y también para generar nuevas opciones. Por lo tanto, no está ni tan mal ni tan bien la situación hoy. Hay una historia, una tradición que debe ser preservada. Hubo momentos negros durante la dictadura que no fueron solo económicos, hubo persecuciones, discriminación en las universidades, etc. Y eso por suerte lo superamos. Estamos en un momento de pendiente positiva, de cambio lento pero positivo.

-¿Existe conciencia en la sociedad sobre el valor de la ciencia?
-La existencia de secciones de ciencia y tecnología en los grandes medios de divulgación, en los grandes diarios, en los canales de televisión y en las radios, ayudan a que la sociedad tenga una comprensión mejor y mayor de lo que es la actividad científica. Pero, lógicamente, la sociedad se pregunta para qué sirve la ciencia. Y esa es una respuesta que es muy difícil de dar en el corto plazo. Porque, por su puesto que la actividad científica se propone hacerse preguntas originales sobre problemas no resueltos y tratar de resolver problemas que puedan ser útiles a la sociedad. Pero para que esto ocurra tienen que transcurrir muchos años de apoyo constante, de trabajo continuo y recién ahí se ven los resultados. Entonces, muchas veces, la sociedad tiene simpatía por la ciencia y por los científicos pero no comprende que el camino a recorrer para llegar a los servicios que sean beneficiosos para la sociedad, es un camino lento. Hay muchos aspectos problemáticos de nuestra vida y de nuestro país que se podrían resolver no con nueva ciencia sino con la que ya tenemos. Sabemos cómo general agua potable y, sin embargo, hay muchos sectores de la sociedad que no tienen agua potable; sabemos cómo impedir los aluviones y hay muertes producidas por aluviones; sabemos cómo vacunar a la población, cómo generar condiciones de salud, cómo proveer de cloacas: esas son medidas políticas y económicas, donde los científicos podemos ayudar pero donde no se requieren nuevas investigaciones. Hay mejoramientos de la sociedad que tienen que ver con la distribución de la riqueza y con medidas políticas que no están directamente vinculadas a un avance científico.

-¿Existe un correlato entre el desarrollo científico y las condiciones sociales y económicas de un país?
-Sí. Es un correlato que yo no podría asegurar que sea de causa efecto. Creo que los países más ricos desarrollaron ciencias más poderosas y más grandes. Probablemente porque saben que invirtiendo en ciencia y en tecnología, la inversión es muy grande aunque sea una punta del iceberg va a dar resultados positivos para la sociedad o la economía. Sí, hay un correlato: los países más ricos y desarrollados son aquellos que tienen sistemas científico-técnicos más vastos, más grandes y más financiados. Pero también han tenido sus contradicciones. Por ejemplo: Estados Unidos, durante la administración de George W. Bush restringió los fondos para la ciencia porque tenía una política de favorecer al gran capital. Ahora, la administración de Barak Obama, revirtió esa política y Estados Unidos es el país más importante en ciencia en el mundo y ahora tiene un plan de inversión en ciencia multimillonario en todos los estamentos estatales que va a dar un ímpetu nuevo importante y positivo. O sea, que a veces loa países tienen contradicciones y pasan períodos de restricción o de expansión.

-¿Cuál es la razón de que a pesar de que la ciencia no ha tenido la importancia que debería tener para el desarrollo del país, aún así sigue habiendo una gran cantidad de gente que se aboca a la investigación?
-Hay gran cantidad de gente pero debería haber más. Debería haber mayor opción por carreras de ciencia, tecnología e ingenierías de la que hay hoy. La Facultad de Buenos Aires tiene cinco mil alumnos para todas las carreras científicas. Y queremos tener más alumnos. Mientras más alumnos haya en las carreras científico técnicas más científicos va a haber. Por qué pese a los golpes que hemos tenido, se ha sobrevivido, en parte es por la tradición, en parte es por la educación pública estatal argentina que ha generado siempre un deseo de producir conocimiento en nuestro propio país. Esa tradición pesa. Y porque los científicos sabemos agruparnos y defender lo que creemos que es justo y por eso luchamos y sobrevivimos. Esa tradición se rompe con las dictaduras y por eso hubo tanta emigración. Cuando hoy los jóvenes que formamos son doctores se van al extranjero y trabajan en mejor condiciones que acá, pasan tres o cuatro años y quieren volver, porque quieren criar sus hijos en esta sociedad y porque quieren hacer el esfuerzo de hacerlo aquí. Esto es muy valioso, por eso tenemos que darle condiciones para que vuelvan. Tenemos que darles infraestructura edilicia: ahora hay programas para construir nuevos edificios porque estos están bastante viejos y súper ocupados de investigadores y becarios. Y tenemos que darles un buen salario y buenas condiciones para que puedan mantener a su familia y trabajar en el país. Las causas son múltiples. Hay tradición, hay percepción de que con esfuerzo se puede lograr, y también, pese a que tanto nos autoflagelamos somos una sociedad que trabaja mucho, que tiene mucha capacidad de trabajo, mucha capacidad de creación.

-Argentina tiene una gran dependencia en el desarrollo de medicamentos y aparatología médica ¿se puede revertir esta dependencia a partir de los conocimientos que hay acá?
-Sí, se podría revertir con decisiones políticas que no siempre son fáciles de tomar. Por ejemplo: la Argentina tiene muchas empresas multinacionales fabricantes de medicamentos que los que hacen es importar la materia prima y fraccionarla y embasarla aquí. Esas empresas venden aquí medicamentos a precios que son mucho más altos que los precios extranjeros. No sólo solo se lo venden a particulares sino que también a hospitales estatales. Esas empresas deberían pagar más impuestos o invertir en investigación en el país. Y no invierten dinero en investigación en el país porque la investigación que ellos hacen, las hacen en sus centros internacionales de Suiza, de Austria o Alemania o Estados Unidos. Creo que en ese rubro deberíamos tener una línea de impuestos específicos a las empresas farmacéuticas multinacionales para que usen ese dinero para financiar investigaciones -en sus propios laboratorios si quieren, o estatales- o usar ese impuesto específicamente para fomentar la investigación pública. La Argentina no fabrica la mayor parte de las vacunas que usa la mayor parte de la población. Hay quienes dicen que acá saldría más caro que fabricarlas afuera. Habrá que discutir qué es lo que conviene y eso no siempre tiene que ver con el costo monetario sino a veces con la independencia económica y política respecto a insumos necesarios para la salud de la población. Hay muchos rubros en los que podríamos tener una mayor independencia. Y la capacidad de nuestros profesionales es muy alta como para poder colaborar en esos proyectos.

-¿Cómo encuentra la educación en nuestras universidades?
-La universidad está en una crisis muy grande, pero no es solamente económica, sino que tiene que ver con la concepción de universidad. Se dio una división bastante clara entre una concepción profesionalista según la cual la universidad tiene que poner todo su esfuerzo en la formación de profesionales liberales como abogados, médicos, etc; divorciada de la universidad como generadora de investigación y de conocimiento científico, tanto en las Ciencias Sociales como en las Exactas y Naturales. Esa crisis se visualiza en todas las universidades públicas. La universidad debe ser un centro de generación de conocimiento y, si bien debe formar profesionales, no puede estar teñida por la formación de profesionales liberales. Quisiera que hubiera un cambio hacia proyectos más científicos con mayor apoyo a la ciencia, a la tecnología, a las carreras científicas. No son solamente las ciencias exactas, sino también la Sociología, la Filosofía, la Psicología, la Historia. Es decir, hay Humanidades que tienen el método científico, distinto del de las Ciencias Exactas, pero método científico al fin, que también deben ser apoyadas. Respecto de la calidad de la enseñanza, las universidades públicas todavía tienen buena calidad y que esa calidad no se contrapone con que sean masivas, con que tengan muchos estudiantes. Es notable cómo a veces vienen estudiantes extranjeros y se asombran, primero por la calidad de las clases y, segundo, por la participación de los estudiantes en las discusiones. Porque ellos están acostumbrados a recibir clases que son mucho más mediocres y donde el estudiante acepta lo que le dice el profesor y no pregunta, no se interesa, no discute. Ese es un valuarte muy grande y debemos saber defenderlo. Eso es herencia y presencia de la universidad pública, estatal, gratuita y financiada por el Estado. Eso es lo que garantiza esa calidad. Hay gente que piensa que no y por eso promueve las universidades privadas. Es todo lo contrario: la calidad está en las universidades públicas. Y tenemos que saber valorarla, defenderla e incrementarla.

-El pensamiento crítico es inherente a la condición del científico ¿Hay un dilema cuando la ciencia no está orientada a resolver problemas que no tienen que ver con necesidades humanas y busca a través de la investigación réditos económicos?
-Obviamente no estoy de acuerdo con la concepción de la exclusiva búsqueda de rédito económico a través de la investigación científica. Pero, tanto para investigar la realidad y hurgar en lo desconocido o para buscar réditos económicos, se puede usar igualmente el pensamiento crítico. No hay una contraposición. Es, en todo caso, un problema ético de función del investigador y tiene que ver con que no se justifica tener salarios bajos para dedicarse a tareas con rédito económico en el mundo privado usando el ámbito público o el salario público y no cumplir con las tareas que tiene que cumplir. Estoy de acuerdo en que opto por la actividad de investigación, pero buscar el rédito económico no implica no usar el pensamiento crítico, se puede usar también.

-¿Es independiente la investigación en nuestro país o está condicionada por los créditos internacionales?
-Hay créditos internacionales en el ámbito público que no están condicionando en este momento los temas que se investigan. Sin embargo, no es bueno depender de créditos internacionales, por eso ha habido incrementos en el presupuesto y esperamos que el Poder Ejecutivo le otorgue al Ministerio de Ciencia y Tecnología la plata que está presupuestada, que no haya problemas de flujo de caja y que ese dinero llegue para no depender de los créditos internacionales. Ahora, si hablamos de investigación básica, no hay tanta influencia. Hubo algunos problemas en su momento con el financiamiento de investigaciones por las fuerzas armadas de Estados Unidos y el Comité de ética en Ciencia y Tecnología, al cual yo pertenezco, emitió un dictamen sobre los peligros que existen cuando se acepta el financiamiento de las fuerzas armadas de otros países. Sin embargo, hay un terreno que tiene que ver con la medicina en el cual sí los intereses privados son determinantes y es en la investigación clínica para hacer los ensayos clínicos de las drogas que los grandes laboratorios farmacéuticos generan fuera del país. Necesitan hacer ensayos y pruebas con pacientes para lo cual recurren a los médicos de los hospitales estatales para conseguir muestras que después sean llevadas a Estados Unidos o Europa y ser analizadas. Ahí hay un punto al que se lo llama investigación pero que en realidad no es investigación sino que es un negocio. Esto puede herir la susceptibilidad de parte de los médicos que trabajan en hospitales, pero hay que tener cuidado porque una cosa es que el médico argentino participe realmente de un proyecto de investigación clínica o que sea un proveedor de muestras de pacientes. Ahí hay un problema ético y económico que lo que está determinando que lo que se hace es direccionado por el financiamiento de afuera y no por la decisión interna.

-¿A qué se debe la proliferación de universidades privadas?
-La educación privada es un negocio; por lo tanto va a tratar de expandirse para ganar más plata. Esto vale tanto para la educación media como para la universitaria. En segundo lugar, esa crisis de la universidad que se divide en profesionalistas y la científica permite que se generen universidades privadas donde apuestan solamente a lo profesionalista, carreras que requieren aulas, tiza y pizarrón, computadoras y nada más. No requieren laboratorios, centrífugas, espectrofotómetros, aceleradores de partículas, etc. Es más barato hacer eso y es así que pululan estas universidades. Hay muy pocas que tienen carreras científicas. La enseñanza sin investigación es un insumo barato y un rédito económico alto. Además, ha habido una campaña de desprestigio de la universidad pública por parte de ciertos comunicadores que tuvo eco en la población. Y la burguesía siempre actúa respondiendo al miedo. Y el miedo es que si mando a mi hijo a la universidad pública no va a poder estudiar porque las aulas van a estar llenas, va a perder tiempo porque va a haber paros, va a tentarse con la actividad política y eso lo va a distraer; por lo tanto lo más seguro, ante ese miedo, es mandarlo a una universidad privada, en general, no es una universidad porque no genera conocimiento; es una escuela universidad donde se enseña. Y el tercer factor es que las universidades privadas no forman sus propios profesores y lo que hacen es tomar prestado profesores de las universidades públicas que están muy bien formados. Creo que no deberían existir las universidades privadas. La pasividad de las públicas no es obstáculo para la calidad y, con más presupuesto, las públicas le pasan el trapo lejos a las privadas. Por ejemplo: cuando yo era chico, tengo 55 años, iba al colegio estatal público primario. Los que iban a la escuela privada eran los que repetían en la pública. La escuela privada era el descarte, no era lo deseado. Ojala pudiéramos volver a que lo deseado sea lo público y no lo privado.

-A partir de la manipulación genética se puede aumentar la producción agraria enormemente y, sin embargo, hay sectores donde la alimentación no llega ¿qué opina de esto y cómo participa la ciencia?
-Nuestro país es el tercero en el mundo en extensión en el cultivo de soja transgénica resistente al herbicida glifosato. Eso implica que hubo una modificación genética de una planta que la hizo muy exitosa, tanto que se la puede cultivar en grandes extensiones tirando un herbicida que mata las malezas y deja que esta planta, que tiene valor económico sobre todo para la alimentación en Oriente, crezca muy bien. Este hecho científico tecnológico debe ser controlado por el Gobierno. Si hubo sojización, si se excedió en la cantidad de producción de soja en detrimento de otras actividades que hicieron que los productos de esas otras se encarecieran, es responsabilidad del gobierno revertir eso. La planta transgénica no tiene la culpa de la sojización, la culpa la tiene, en todo caso, el sistema económico que permitió que proliferara de esa manera deformada. Hay un hecho objetivo de que la soja es exitosa, pero también un exceso de herbicida puede ser perjudicial para la salud y el monocultivo de soja va en detrimento de otras actividades agropecuarias. La visión política es compleja. Los científicos podemos aportar nuestro conocimiento pero no vamos a decidir, tiene que ser una decisión concensuada global.

-La investigación ¿debe orientarse siempre hacia las necesidades de un país?
-No. Si uno planteara que sólo deben financiarse proyectos de investigación que resuelvan problemas concretos del país, la chance de resolverlos, disminuye. Porque para resolver temas concretos tiene que haber formación de investigadores a través de la investigación básica, que es la base sobre el cual se apoyan aquellos proyectos de investigación que pueden solucionar problemas concretos. Lo que tiene que haber es una relación dialéctica entre el apoyo a grupos de investigación básica y forman recursos humanos con el apoyo a proyectos aplicados con resolución a corto plazo y mediano plazo: cinco y 15 años respectivamente. Si sólo se apoya lo aplicado no va a tener las mentes y las habilidades preparadas para resolverlas, que provienen de la investigación básica.
-¿Cuáles son los pro y los contras de la manipulación genética?
-Es un tema muy complejo. La línea de base es que cualquier actividad científica tiene que estar filtrada por la sociedad. Así como hablamos de la manipulación genética podríamos hablar de la energía atómica. Estoy en contra de que se hayan tirado las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, pero no estoy en contra de que se haya descifrado la estructura del átomo y el proceso de fisión atómica. El problema tiene que ver con el uso que se le da a la ciencia y no con el avance del conocimiento y con la posibilidad de intervenir en la naturaleza. Respecto a la manipulación genética hay mucho más mito que realidad. No está mal hacer variedades trasgénicas como la soja, hay que tener cuidado de que esas variedades sean probadas en cuanto a su bioseguridad -si no causan daño al ecosistema y a los seres humanos- y si no lo causan pueden ser muy útiles controladamente. La trasgénesis en sí no es mala. Hay que ver cómo se controla su uso. Por otra parte, la manipulación genética que se hace hoy de plantas y animales, no es muy distinta conceptualmente de la que se viene haciendo sin ingeniería genética, por selección artificial, desde que el hombre se hizo sedentario. Porque la mayor parte de los animales domésticos o del campo son especies que no existían en la naturaleza y que el hombre obtuvo por selección y cruzamiento. Sin meterle un gen adentro, ahí también hizo manipulación genética. Seleccionó genes que estaban muy poco representados en la selección natural pero que el hombre cuidó, cultivó, los puso en ambientes especiales y de ahí tiene las plantas cultivadas y los animales domésticos.

-¿Existen puntos de encuentros entre la ciencia y la fe?
-Corren por carriles separados porque la ciencia no plantea verdades, sino verdades transitorias. Son aseveraciones basadas en experimentos, razonamientos u observaciones que son susceptibles de ser verificadas. Y que permiten hacer predicciones. Esas son las características fundamentales de la ciencia. En tanto que la fe se basa en dogmas, en aseveraciones que no tienen una comprobación experimental ni observacional y que no permiten ser verificadas ni hacer predicciones. Ahora, las religiones no sólo son un problema de fe, sino que tienen un compendio de valores y preceptos morales sobre lo que se debe hacer o no, que tienen que ver con formas de autoorganización de la sociedad. Esos valores morales no son exclusivos de las religiones y los científicos, aún los ateos, también los tenemos. No tener fe no significa que una persona no tenga valores respecto de cómo debe funcionar la sociedad o de lo que está bien y lo que está mal. Sino caemos en la falacia de pensar que el científico, si es ateo, es un amoral y solo los que tiene fe poseen en su acerbo conceptos del bien, del mal y de la ética.

(*) Dr. Alberto Kornblithtt. Egresado del Colegio Nacional de Buenos Aires, hizo su doctorado en el Instituto de la Fundación Leloir, y el s postgrado en Oxford. Es investigador superior del Conicet, profesor titular plenario con dedicación exclusiva en el Departamento de Fisiología, Biología Molecular y Celular de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y del Instituto IFIBYNE del Conicet.

Fuente:
EMANCIPACIÓN
Salud y Educación
Domingo 6 de Diciembre 2009
http://www.emancipacionsye.com.ar/educacion-e-investigacion-cientifica-932#more-932

CONOCIMIENTO, ¿UN VALOR SOCIAL, O UN SIMPLE VALOR DE MERCADO QUE SE COTIZA EN BOLSA?

NOTA EDITORIAL

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ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE “PERIMIDOS” VALORES ÉTICOS Y MORALES EN RELACIÓN A LA ACEPTACIÓN POR PARTE DE LAS UNIVERSIDADES NACIONALES, DE LOS FONDOS QUE LA MINERA “LA ALUMBRERA” ENTREGA “CUMPLIENDO CON LA LEY”.

 

 

 

 

 

 

Por Victor L. Martinez(1)

No pocos profesionales y graduados universitarios formados educativa y culturalmente con los valores que se trabajaron escolástica y mediáticamente en los últimos 33 años, al leer el título de la presente nota, seguramente pensarán que la pregunta resulta bastante tonta porque ambos valores -el social y el de “mercado”- no son incompatibles. Y quizás algo de razón tengan. A ellos les resulta ridículo ir en contra de esos “valores” económicos, políticos y sociales” de aquella concepción neoliberal que fuera implantada a sangre y fuego el 24 de marzo de 1976, y que aún hoy sigue vigente. Para ellos ¡Las leyes están para cumplirse! Poco les importa si son justas o injustas, coherentes o incoherentes, sensatas o insensatas. ¡Ellos no son sus autores, dicen!
Con solo mirar a los “periodistas profesionales” del multimedios Clarín -aunque la mayoría de ellos conozcan una universidad solo ediliciamente, y porque lo mandaron a hacer una nota-, en relación a la defensa que estos hacen de la ley de radiodifusión de la última dictadura, a cualquier ser humano con sentido común le alcanza para darse cuenta de que estoy hablando.
Pero estas reflexiones están dirigidas a esos otros, a los no pocos universitarios y graduados que siguen ligados a la tarea universitaria, científica o burocráticamente.

JUGANDO CON LA MATEMÁTICA

Si jugamos con las palabras y términos matemáticos al estilo Adrián Paenza, “Sumatoria” es uno de ellos que sintetiza una operación de agregados y/o quita de factores. Generalmente es utilizada para definir un camino o una dirección. Pero la dirección queda sujeta a los componentes que actúen dentro de la operación. Haciendo una primera traspolación a lo social y representándolo a partir de una recta, las decisiones pueden estar bien “direccionadas”, pero no siempre el “sentido” es el del bien común. Lo que si es seguro por ser esencia de la propia matemática, es que cualquier resultado queda inexorablemente sujeto a la regla de los signo. Como ya sabemos estos pueden ser positivos o negativos. Pero los “valores negativos”, por naturaleza, no siempre son inservibles. En muchas ocasiones nos sirvan para saber “qué es lo que no se debe hacer -o ser- en la vida”. El valor de los opuestos que le dicen. Algo de utilidad tienen.
Lo grave ocurre cuando de la “Sumatoria” surgen como resultados posibles valores antagónicos, y al operador le resulte lo mismo ambos. Las dudas sobre la lógica aplicada por dicho operador crecen exponencialmente. Obviamente que cuando un valor positivo, a éste le resulte lo mismo que otro negativo (no digo simétrico aunque lo sea); cuando ir hacia la izquierda sea lo mismo que ir para la derecha; que el +∞ sea igual al -∞, algo en esa persona no esta funcionando bien en términos psico-físico-emocionales.
¡Atención! Esto no significa quitarle meritos a todos aquellos filósofos que recurren a la matemática para tratar de desentrañar el misterio que desvela a muchos: “Como especies naturales y humanas que somos, ¿donde venimos (-∞) y hacia donde vamos (+∞)?”

Siguiendo con las Traspolaciones de los fenómenos físicos-matemáticos a lo social, como habitualmente lo hacía Prigogine, cuando en un situación límite, un grupo de personas sostiene muy suelta de cuerpo que “argumentos” contrapuestos “son atendibles, y entendibles” (recurso lingüístico utilizado para justificar una híbrida postura asociada al descompromiso en relación con el dinero con que la minera La alumbrera intenta tapar los desatres ambientales que producen sus actividades), es claro que el razonamiento atentan contra la lógica matemática. Estamos en presencia de estados mentales caóticos. Resulta más grave aún cuando dicho grupo son graduados de una Universidad Pública, (financiada y mantenida con aportes de la comunidad), cuyo primer compromiso en términos éticos y morales debería ajustarse a tratar de devolver a la comunidad los favores recibidos para concretar su formación.
O sea, y volviendo al ejemplo de la recta, la universidad cumpliría el papel de la “dirección”; pero la misma puede tener dos sentidos. Uno de ellos está asociado a poner el conocimiento adquirido al servicio del mejoramiento de la calidad de vida de la población en general, y el otro poner dicho conocimiento para beneficiar a un sector económico y/o clase social en particular. Y este parece ser el caso de la agrupación de graduados llamada “Sumatoria” que conforman el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y que en el momento de la discusión sobre el tema minero se subieron al pedestal para mostrar ecuanimidad(¿?) aceptando como validos los argumentos a favor y en contra(¿?) de los que participaban de la reunión.
Por lo que se desprende de un comunicado que los consejeros pertenecientes a esta agrupación emitieron, a la hora de tratar la cuestión de la aceptación -o no- de los fondos que por ley, la minera La Alumbrera debe “repartir” entre las universidades nacionales, sostuvieron muy orondos:
“Desde Sumatoria consideramos que ambos argumentos son atendibles y repudiamos los agravios sufridos por algunos consejeros en el momento de dar sus opiniones cuando éstas no coincidían con el rechazo de los fondos.
En el Consejo Directivo tanto la mayoría de estudiantes como la minoría de graduados trataron de polarizar la discusión y llevarla al punto tal en que aceptar los fondos era aceptar las condiciones de trabajo de la empresa y en cierta forma aceptar un soborno. Rechazamos este tipo de argumento. Dar cumplimiento a los objetivos fijados en una Ley Nacional que establece el destino de las ganancias provenientes de una empresa estatal no significa avalar las condiciones perniciosas en que la Ley de Inversiones Mineras, permite a empresas extranjeras explotar nuestros recursos naturales.”

“OFENDIDOS” COMO LOS MEDIOCRE MIEMBROS DE UNA CORPORACIÓN DE PERIODISTAS 

El rechazo que “Sumatoria” hace de las supuestas “ofensas” recibidas de parte de aquellos que consideran la aceptación de esos fondos entregado por la minera La Alumbrera como un soborno, es tan pueril como propia de graduados de una Universidad Privada; y mentirosa como el nombre que eligieron para identificarse.
¡Son como los que critican los exabruptos de Maradona!
En caliente y ante tanta incoherencia y perversión juntas, a más de uno “se le suelta la cadena”, recurriendo al lenguaje popular. En este caso, estoy seguro que aquellos que utilizaron criteriosa y moralmente argumentos asociados al sentido común y en contra de la aceptación de dichos fondos, lo hicieron porque pretenden una universidad Nacional y POPULAR. Y según mi modesto entender están intentado torcer el “sentido” de la “dirección” universitaria. Estudiantes y graduados a DIOS gracias, sanos mentalmente.
Es comprobable históricamente, que aquellos que hacen prevalecer el cuidado en el lenguaje y las formas académicas a la hora de discutir cuestiones esenciales y vitales para el común de los mortales en relación a la aplicación del conocimiento, siempre estén escondiendo una aviesa defensa de espurios intereses sectoriales o individuales.
Y esto lo puedo sostener sin ningún problema y con conocimiento de causa porque siempre me lo marcó el sentido común y un camino histórico recorrido. Muchos compañeros quedaron en el camino, por luchar pretendiendo una universidad más comprometida con los intereses nacionales, que son los intereses de las mayorías populares desclasadas y sometidas a condiciones injustas de vida.
Si a esta situación la analizo coherentemente desde la vereda del opuesto seguramente llegaría a la misma conclusión. Seguramente que si me encontrara con un graduado de universidad privada con “dos dedos de frente”, por poner un ejemplo de coherencia, y éste rechazara orgullosamente cualquier subvención estatal, reivindicando éticamente y para sí, el valor liberal de la educación privada como negocio, los empresarios Argentinos (y valga la aclaración) de la “educación privada” lo defenestrarían automáticamente. ¡¿Que para ellos sería un graduado díscolo?! ¡Que duda cabe! En un país donde la actividad privada nunca arriesga nada y asienta su rentabilidad en la subvención estatal, un graduado de universidad privada que piense así estaría para un neuropsiquiátrico.
Cualquier gesto o actitud, de cualquier humano nacional, asociada a la coherencia, para los tilingos de clase media, aspirantes a burgueses y colonizados culturalmernte, no es “snob”. ¡Y basta!

¡QUÉ DICE LA LEY DE LA CUÁL SON TAN RESPETUOSOS!

Los muchachos de “SUMATORIA” esgrimen como argumento “para la comprensión” de su actitud, el respeto por lo que fija la letra de la ley 14.771 del YMAD (Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio), de Octubre de 1958 que ellos tienen, . Pero veamos que dice el artículo al cuál se aferran para justificar la aceptación de dichos fondos.
Art. 18.- Las utilidades líquidas y realizadas que arrojen los balances se distribuirán en la siguiente forma:
c) Una vez cumplidos los propósitos señalados en el punto anterior de ese porcentaje del cuarenta por ciento (40%), se destinará el cincuenta por ciento (50%) a la Universidad Nacional de Tucumán y el cincuenta por ciento (50%) restante a la formación de un fondo nacional que será distribuido entre las demás universidades del Estado.
(Todo referido a parte del dinero de las ganancias que obtengas la mineras explotadoras)

HACIENDO UN POCO DE HISTORIA

La Falacia del argumento radica en el utilización de un artículo (y de él, un inciso) de una ley, descontextualizando del resto de lo que fija la misma; más aún, del marco político-social e histórico en el que se la promulga.
Vemos:
El 1ro de mayo de de 1958 asume Frondizi la presidencia de la república.
Al poco tiempo de asumir comenzaron las presiones de los “poderosos” de siempre: iglesia, grupos económicos cipayamente nacionales sumados a las grandes corporaciones económicas extranjeras, quienes utilizaban a sus habituales instrumentos para trabajos sucios, los militares de turno.
La Iglesia presionaba por la ley de Educación Superior, para que tengan validez los títulos habilitantes otorgados por las Universidades Privadas (la mayoría en manos de la Iglesia Católica) y a la vez sean subsidiadas por el Estado.
Frondizi, contrariando lo que había sostenido en su libro “Petróleo y Política”, comenzó a darse vuelta en materia de gestión económica y a entregar a las petroleras extranjeras la explotación de nuestro oro negro, eximiéndolas de pagar impuestos por todo el material que introducían, transfiriéndole las cagas impositivas a YPF, y permitiéndoles que tanto los reintegros por inversiones como las ganancias las giren libremente al exterior. Además obligó a YPF a comprar todo el petróleo que estas empresas extrajeran.
Estamos hablando de ese Frondizi, que cambió a su ministro de economía desarrollista Rogelio Frigerio, por el autor de la frase “hay que pasar el invierno”, Alvaro Alsogaray.
¿Y que pudo haber hecho Alsogaray que no haya hecho siempre, además de servir a los grupos económicos y ser hombre de confianza de la oligarquía de la Fuerzas Armadas? Desindustrializar el país, retomar la “promoción de las exportaciones de materia prima(favoreciendo a los grandes terratenientes, (¿no les suena parecido a los hechos del 2008 y comienzo del 2009?), y libero de restricciones impositivas a las importaciones. Los obreros y estudiantes reaccionaron. ¿Y cómo actuó Frondizi? Implementando en plan ConIntEs (Conmoción Interna del Estado) y represión. ¡Lo que se dice una política de neto corte Nacional y Popular!

En este marco se elabora y promulga la ley 14.771(YMAD), cuyo articulado merecería un minucioso estudio en cuanto a lo que establece en materia atribuciones del Estado y del cumplimiento de deberes, obligaciones y derechos a las que las empresas que recibieron la concesión de explotación deberían ajustarse.
Demás está decir que la ley complementaria (la 24.196 de Actividad Minera, promulgada el 19 de mayo de 1993, en plena segunda década infame, y con Dominguito Cavallo y Dromi -el mismo que hoy defiende al grupo Clarín- en plena etapa privatizadora) también merece una inmediata revisión y estudio por estar plagada de trampas terminológicas, que ameritarían una inmediata dedicación de graduados en leyes para desenmarañar dichos artilugios por el bien del país, de sus intereses, de los intereses de la población y del medio ambiente.
Suena no solo como argumento de ignorantes sino también perverso asirse de un artículo y un inciso de una ley para justificar una inmoralidad. Y esto es lo que hicieron los integrantes de “SUMATORIA” de Ciencias Exactas de la UBA.

UNA OPINIÓN PERSONAL DE CIERRE.

No soy quien para establecer lo que es moral y amoral, lo que es ético o antiético pero si respeto lo que para mi pueblo son valores morales y conductas que definen una ética.
En su momento el Estado Nacional resarció a los familiares de las que fueron victimas de desapariciones en la última dictadura militar, con un monto de dinero. No juzgo a los que aceptaron enrolándome a favor de los que no lo hicieron. Pero si me parece una falta de respeto del Estado Nacional para con la condición humana, ponerle precio a una vida. Por eso y aunque no esté de acuerdo con muchas de las decisiones políticas que toma, este gobierno se granjeó mi respeto por entender que el precio que tienen las vidas que se llevaron los genocidas, solo se lo puede pagar con la cárcel.
Del mismo modo siento que el daño que le están ocasionando a mi patria, a sus intereses, a nuestro pueblo y al nuestro medio ambiente las mineras Barri Gold, La Alumbrera, no tiene precio. Y todo dinero que se intente entregar “legalmente” para “limpiar” atrocidades en nunca dejará de ser dinero sucio; aunque brille como oro; salvando(¿?) a unos pocos.

(1) Director de EL EMILIO