QUIÉN FUE JOSÉ DE SAN MARTÍN Y QUÉ CONTÓ DE ÉL LA HISTORIA OFICIAL

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Historia Nacional y latinoamericana.

Generación tras generación se ha contado una historia tergiversada basada en los conceptos del mitrismo que eligió presentarlo a la posteridad como un héroe digno de estar al lado de Rivadavia y de otros próceres unitarios.

Por Noberto Galasso

La Historia oficial nos enseñó que era el Padre de la Patria. Nos contó que nació en Yapeyú –aunque no nos dijo que hablase, además de castellano, el guaraní, propio de esa zona– que después estuvo dos años en Buenos Aires y al cumplir los seis, se fue con su familia a España. Mitre poco nos dijo sobre su estadía allí, salvo que a los once años ingresó al ejército español como cadete en Murcia, y menos aun nos relató datos fundamentales para conocerlo: dónde y qué estudió, si bailó y tuvo novia, si corrió peligros en muchas batallas, si lo deslumbró la Revolución Francesa de 1789 o la insurrección popular en la península ante la invasión napoleónica, en mayo de 1808. Nos recordó en cambio que sobresalió en las luchas de Arjonilla y Bailén y de repente, siendo teniente coronel de caballería de ese ejército en el que ya había peleado más de 20 años, nos dijo que decidió, de repente, regresar al Río de la Plata para sumarse a una revolución antiespañola que había estallado el 25 de mayo de 1810. ¡Qué hombre extraño!, ¿no es cierto?

Habiendo aprendido a leer, a sumar y restar, a conocer de la geografía y la historia españolas, impregnado de esa cultura, habiendo combatido largamente bajo la bandera española, acostumbrado a repetir refranes o giros lingüísticos hispanos, ¡venir a dar su vida peleándole al ejército del cual había formado parte tantos años! Pero lo hizo tan bien, enseñó Mitre, que merecía colocárselo junto a grandes patriotas como Rivadavia y otros próceres unitarios y colmarlo de halagos en las fiestas escolares. Él quería, según Mitre, liberar a los países de América del “yugo español” –al cual había defendido 22 años– y que cada uno se declarara país independiente, aunque no explica por qué razón se fue a pelear a Chile –en vez de defender a Buenos Aires acosada por los montoneros artiguistas– y después se hizo protector del Perú, como si fuera un apátrida, un aventurero o peor aun, un mercenario, pero sí nos señaló que hubiera hecho más proezas si no se hubiese cruzado en su camino un tal Bolívar que le quitó la gloria de dar el golpe final al ejército español en el Perú, maniobra de la cual fue víctima, dada su generosidad, que debe llevarlo a la condición de “Santo de la Espada” (según Ricardo Rojas) y no de ambicioso expansionista que quería unir a Hispanoamérica como aquel venezolano “pícaro y mujeriego”.

Esta leyenda sobre San Martín fue repetida generación tras generación, puesto que Mitre había sido consagrado Padre de la Historia por la clase dominante y después lo sucedieron aquellos a los que todo “le vene” bien, con tal de estar en la Academia y tener espacios en los medios de comunicación (y a quien le acomode el sayo, que se lo ponga, sea liberal o revisionista “a la violeta”).

Pero en 1997, Juan Bautista Sejean aterrizó en el tema sorpresivamente y publicó San Martín y la tercera invasión inglesa, sosteniendo que la única explicación de que un veterano del ejército español viniese al Río de la Plata a sumarse a una revolución antiespañola y, por tanto, a combatir al ejército al cual había pertenecido hasta pocos días antes, sólo puede residir en que fue sobornado por los ingleses, al pasar por Londres en 1811. Y lo sostuvo contundentemente: “Parece muy difícil afirmar que San Martín no fue un agente inglés” (pág. 129). Lo cual significa: el Padre de la Patria de los argentinos fue un agente inglés. ¡Qué osadía! ¿No es cierto? Pero no hubo refutación alguna por parte de academias, universidades y otras instituciones llamadas “de bien público”, a tal punto que el mismo Sejean, al año siguiente publicó Prohibido discutir sobre San Martín, donde afirmó que había supuesto “que se iba a desatar un intenso y apasionante debate… pero no fue así. En forma unánime optaron por el silencio” (pág. 13 y 15). Para la misma época, alguien sostuvo que San Martín no era hijo de Gregoria Matorras sino de la guaraní Rosa Guarú y don Diego de Alvear, es decir: no sólo hijo extramatrimonial sino, además, hijo de india… Y esto provocó diversas refutaciones porque para buena parte de la gente “léida” de la Argentina es denigrante ser hijo de india, pero no lo es ser agente inglés. En verdad, quienes así piensan merecen tener un Padre de la Patria de nacionalidad inglesa y por supuesto es razonable que voten en las elecciones a los candidatos que promociona Clarín o concluyan en que las Malvinas son inglesas.

Sin embargo, tanto Mitre como Sejean –así como sus seguidores y asimismo, los revisionistas rosistas– habían caído en la maniobra mitrista, de tipo colonial. Formado en España, en lo cultural, como hombre y como político, y fuertemente influido por lo que él llamaba “El Evangelio de los Derechos del Hombre”, es decir, la Revolución Francesa, San Martín era americano por nacimiento, pero muy hispano (por batallas, amores, estudios, en fin, sentimiento y pensamiento), un indohispano diríamos, un liberal revolucionario como los de las Juntas Populares de 1808 en España, como eran también los de las juntas populares liberales de América surgidas entre 1809 y 1811 (que ahora se sabe que no eran antiespañolas ni separatistas como pretendía Mitre, sino, como sostuvo Alberdi, constituían un amplio movimiento democrático de España y de América contra el absolutismo monárquico). San Martín regresó, pues, en 1812, no por soborno alguno (fue enemigo a muerte de Rivadavia que era la expresión de los ingleses), tampoco por “un llamado de las fuerzas telúricas” como se ha sostenido ingenuamente, ni tampoco en el caso de haber sido hijo de Rosa Guarú (pues junto con él asumieron las banderas democráticas de Mayo muchos españoles de nacimiento, como Larrea, Matheu, Álvarez Jonte, Arenales, Blas Parera y tantos otros), así como hubo americanos de nacimiento que sirvieron a los ejércitos contrarrevolucionarios del absolutismo (como Pío Tristán, Goyeneche, Michelena, Olañeta y tantos otros). Pero Mitre quiso, por sobre todo, mostrar una Revolución de Mayo antiespañola, separatista, por el comercio libre (y por tanto pro inglesa) y de ahí sus discípulos sacaron que San Martín (siendo como Moreno defensor del indio, expropiador, revolucionario) fuera el antecedente de Rivadavia, proclamado por Mitre “el más grande hombre civil de los argentinos” (por ser elitista, pro británico y antilatinoamericano). Y entonces los alumnos se confunden: no entienden a San Martín (quien admiraba a Bolívar y tenía en Europa tres retratos suyos, uno delante de su propia cama) metido en una revolución para remplazar un virrey por una Junta Popular, permaneciendo la región adherida a España hasta 1814 en que se hunde la revolución democrática española y entonces sí resulta necesaria la independencia de 1816, por la que San Martín bregó para no someterse a la monarquía (ahora se sabe que hasta 1814 flameó la bandera española en el Fuerte de Buenos Aires). La Biblioteca de Mayo, del año 1960, explica todas estas cosas, pero muestra la falsedad del mitrismo. ¿Y quién le pone el cascabel al gato, es decir al diario La Nación? Se ha repetido muchas veces lo que decía Homero Manzi: “Mitre se dejó un diario de guardaespaldas.” Y Alberdi, Manuel Ugarte, José León Suárez, Augusto Barcia Trelles, Julio V. González y tantos otros que dijeron la verdad en distintas épocas, fueron lapidados por el mitrismo, amordazados. Sumidos en el más profundo de los silencios, convertidos en “Malditos”.

Pero en esta época en que queremos ser nosotros mismos, no sumisos a la reina de Inglaterra ni al FMI de los yanquis, es preciso tener en claro quién era San Martín: era, junto a Bolívar, no sólo el Padre de nuestra Patria sino un Libertador que quería la América Latina que estamos gestando hoy con la Unasur, la CELAC, etc., y por eso, hay que decir bien alto que la OEA se ha muerto, enterrada en la misma fosa del mitrismo y de todos aquellos historiadores –sean liberales, “modernos” o revisionistas– que no se atreven a decir quién es el verdadero San Martín: nacional, en tanto le legó su espada a Rosas por defender la soberanía y fue enemigo de Rivadavia expresión del imperio inglés; latinoamericano, en tanto luchó por la liberación y unificación de varios países, admiró a Bolívar y respetó a los pueblos originarios a quienes llamaba “nuestros paisanos, los indios”; popular en tanto escribió “odio todo lo que es lujo y aristocracia”; intervencionista en economía (como lo demostró en Perú) y hasta expropiador (como lo demostró en Cuyo).

Con un Padre de la Patria con estas virtudes, ¿cómo no nos vamos a encaminar ahora hacia una América Latina libre, unida e igualitaria?

 

Ayer cumplió años Juancito Sosa

C.A.B.A., Argentina, UNASUR, EL EMILIO, Historia Argentina

“De mi origen y nacimiento he hablado poco y discretamente porque insólitas disposiciones militares no escritas me hubieran impedido entrar al Colegio Militar”

Juan Domingo Sosa (PERÓN)

Del libro de Hugo Chumbita “El secreto de Yapeyú”

Por Pedro del Arrabal

De nuestra Redacción

Eduardo Corbalan (el compañero “Corbata”) me esperaba una tarde de Junio de aquel invierno del 2006 en el tradicional café “La Academia”, ese que está al lado del hotel Bauen, sobre Av. Callao. Tomanos nuestro habitual café con leche con medialunas y mientras lo hacíamos, con una sonrisa dibujada en su rostro, me dijo:

–Cumpa le traje un material increíble sobre Juancito Sosa para que lo trabajemos en EL EMILIO

-¿Sobre quién? –le pregunté

¡Sobre Perón! -Me contestó. –Ese es su verdadero nombre. Es hijo de una india carajo –me decía mientras sacaba de una bolsa plástica unos papeles anillados. – Estas son fotocopias del libro del Dr Hipolito Barreiro y aquí está la verdadera historia de Perón. Esto se lo dí al compañero Galasso y fue mi aporte a esa obra maravillosa que escribió Norberto sobre Perón.

Recuerdo que pase la tarde-noche de aquel día escuchando los párrafos que “Corbata” me leía de aquellas hojas que él guardaba como tesoro. La lectura era matizada con comentarios e interpretaciones todas ellas relizadas desde esa identificación que hacía de su persona con un gigante como Juan Domingo Perón y que salían de sus visceras al saberlo –ya que era su ídolo sacrosanto- un tipo de pueblo, de origen aborigen, casi igual que él.

Resultaba fácil entender y entenderlo. “Corbata”, tucumano, de condición humilde, sentía que solo un tipo salido del pueblo, con sangre de hermanos de esta tierras corriendo por sus venas, podía comprender cuales eran las verdaderas causas de las penurias que habían venido padeciendo por décadas esos desclasados llamados por Sarmiento la “Chusma”, los “Barbaros”; o sea los marginados, los explotados por esa oligarquía nativa y cipaya que tanto mal le había hecho –y le sigue haciendo- al país, a su Patria.

“Corbata”, como Perón, tenía dos patrias; o mejor dicho una patria chica dentro de otra mayor. Él ya había dejado de lado aquella pequeña patria que lo vio nacer –Tucumán- para adoptar la patria peronista que constituía el país todo, la Nación Argentina. Pero concebía a nuestra Nación como un pequeño Estado Provincial de la Patria Grande que sin lugar a dudas para él y para todos nosotros es Latinoamérica. Cuando “Corbata” hablaba de esa Latinoamérica, de sus entrañas salían gritos de reivindicación para con sus hermanos aborigenes explotados y para con los hijos que salieron de esa mezcla de desclasados europeos con oriundas de estas tierras, hijos y nietos que supieron padecer los mismos malos tratos que sufrieron por siglos padres, abuelos y tatarabuelos de estos humanos desde la llegada de aquellos sanguinarios y codiciosos “dioses” del viejo mundo a este bello y noble NUEVO MUNDO.

Esta anécdota la traje a colación no solo para rescatar la sabiduría intuitiva de un tipo de pueblo como lo fue el desaparecido compañero “Corbata”, sino también para refrescar en mi memoria las muchas razones de ciertos sentimientos populares, que pocas veces resultan comprensibles para los “académicos” que siguen analizando nuestros fenómenos sociales con el manual del colonizador.

QUIEN QUIERA SABER QUE SEPA

La historia de Juan Domingo Sosa yo la conocía de mentas. Es quizá más bella y dulce que cualquier otra de las historias –fabuladas o no, documentadas o no- que se escribieron sobre Juan Domingo Perón. Las menciones de su origen indio –como el origen indio de San Martín- comenzaron aparecer en las investigaciones y textos históricos recién en los últimos 20 a 30 años. Pruebas al canto, que mejor que tomar la genial obra titulada PERÓN de un tipo brillante como Norberto Galasso para rescatar parte de la Historia del Coronel del Pueblo.

Galasso cuenta en su obra: «Se ha sostenido tradicionalmente que Juan Domingo Perón nació el 8 de octubre de 1895, en la zona urbanizada de Lobos, siendo hijo del matrimonio de Juana Sosa y Mario Tomas Perón. Hoy puede conjeturarse , especialmente debido a la investigación del Dr. Hipolíto Barreiro(1) que esta información se halla plagada de inexactitudes: no habría nacido el día 8 de octubre, ni tampoco en el año 1895, ni en una casa de la calle Buenos Aires de Lobos, ni sus padres se hallaban casados a la fecha de su nacimiento. Por el contrario, habria nacido el 7 de octubre de 1893, en la localidad de Roque Perez, siendo hijo de madre soltera, Juana Sosa, por lo cual su nombre sería Juan Domingo Sosa. En este sentido, resulta significativo que, durante su exilio, El general usase un pasaporte a nombre de Juan Sosa, documentación con la cual regresa a la Argentina despues de 17 años de exilio, en 1972.(2) »

En otro párrafo Galasso (3) cuenta: «…el vinculo entre Juana y Mario se reduce a encuentros esporádicos pero a partir de de 1892 habrían pasado a convivir –según Barreiro- en una casa rancho que construyen sobre unos terrenos ubicados en la zona de quintas(Roque Pérez), cercana a la Lobos. Allí nace una segunda criatura el 7 de octubre de 1893 – según lo que se ha podido conjeturar- a quien dan el nombre de Juan. Pero en este caso, su nacimiento no es denunciado durante cierto tiempo. Recien el 8 de octubre de 1895, Mario se presenta al Registro Civil de Lobos –pues Roque Pérez carece aún de oficina destinada a esas tramitaciones- y denuncia el nacimiento como producido el día anterior -7de octubre de 1895- reconociendolo como hijo suyo y agregándole –al Juan- un segundo nombre –Domingo- en recuerdo de Dominga Dutey de Perón, abuela paterna del niño. Insólitamente, la criatura aparece como “hijo natural del declarante” sin mencionarse quien es la madre(4) . Asi resulta que este singular “hijo de padre soltero” y “madre desconocida” se llama Juan Domingo Perón.»

En el párrafo siguiente narra que mientras Mario Tomás Perón reconoce a su primer hijo con Juana –Avelino- según figura en algunos documentos: «… Juana inscribe a su segundo hijo en nero de 1898, como Juan Domingo Sosa, nacido el 8 de octubre de 1895, hijo natural de Juana Sosa, de 24 años de edad , según consta en la partida de bautismo número 583 de la parroquia de Lobos .(5)» La Madre de Juancito Sosa -Juana- parecía tener ascendencia india por doble vía: Tehuelche por parte de madre y Quichua por parte de padre. La abuela materna de Juancito Sosa,  Mercedes Toledo era india pura, Tehuelche, de los pagos de Azul, y su abuelo materno se llamó Juan Ireneo Sosa, Santiagueño, de familia quichua. No eran datos genealógicos útiles para entrar al ejercito Argentino. De ahí la invención de la otra historia.

Cierro esta celebración de un aniversario más del nacimiento de “El Coronel del Pueblo”con esta ultima transcripción de la obra de Galasso que pinta con descarnada crudeza las pésimas condiciones en la que vivían los sectores populares latinoamericanos a fines del siglo XIX(6) : « Muchos años después -1964- cuando en España, el Dr. Antonio Puigvert confecciona la historia clínica de Perón, este le revela un aspecto de la verdad: “La primera y principal sorpresa –testimonia Puigvert- fue comprobar, por su propia declaración, que no tenía 69 años sino 71, porque aunque su pasaporte y en todo los registro figuraba como nacido el 8 de octubre de 1895, había venido al mundo dos años antes (7)” . La explicación de esta anomalía no habría obedecido a la inestabilidad de la relación entre Juana y Mario sino, según lo entiende Puigvert – o se lo explicó el propio Perón- a una razón dramáticamente latinoamericana: se requería llegar vivo a los dos años para que se pudiese darlo por nacido. El Había nacido en el interior –comenta Puigvert- y en aquella época, dada la enorme mortalidad infantil que existía, los niños no se inscribían hasta que superaban los primeros embates”(8).

Notas

(1)Barreiro Hipólito, “Juancito Sosa, el indio que cambio la historia”, Editorial Tehuelche, Buenos Aires, 2000

(2)Galasso Norberto “PERÓN” Tomo I, pág 21

(3) Galasso Norberto “PERÓN” Tomo I, pág 22

(4)Barreiro Hipólito, obra citada.

(5) Barreiro Hipólito, obra citada

(6) Galasso Norberto “PERÓN”, Ediciones Colihue – Pág 23

(7)Vila- San –Juan, J.F., Dr. Antonio Puigvert. Mi vida y otras más, Barcelona, Planeta, 1981, pág 252

(8)Vila- San –Juan, J.F., Dr. Antonio Puigvert. Pág. 252

Los texto que aparecen en recuadros pertenecen a la contratapa del Libro de Galasso “PERÓN”

Para el quiera tener más información al respecto solo tiene que acudir al Libro del Compañero Norberto Galasso “PERÓN”  de Ediciones Colihue


LAS ELECCIONES EN LA C.A.B.A. Y LAS “PELUSAS” DEL OMBLIGO ARGENTINO

Buenos Aires, Argentina, UNASUR, EL EMILIO, Politica Nacional

Nota Editorial

En estas mismas páginas hemos señalado en más de una oportunidad ciertas características que comenzaron a ser más visibles, más ostensible desde hace dos décadas a esta parte en ciertos personajes dedicados más que nada a la politiquería (politica de baja estofa). Me refiero específicamente a la mediocridad discursiva. Un fenómeno que fue gestado y amamantado por ese neoliberalismo que se instaló en el país desde el 24 de marzo de 1976 y que luego institucionalizó con formato “democrático” el menemismo a partir de los “90”.

Por El Fierro de Martín

Esa mediocridad discursiva  la podemos encontrar a diario con solo escuchar hablar a una Carrio, a un Gerardo Morales, a un Alfonsín, a un De Narvaez, a un Duhalde, a un Llambias. ¡A un Macri! Y creo que no hace falta seguir con los nombres  porque solo alcanza con tomarlos  de la lista que conforma ese “rompe-cabezas” (literal) llamado “la Opo…” para completar la nómina. ¡Ni que hablar de los politiqueros de segunda linea que siguen a Duhalde como  son los casos de  Amadeo, Camaño, Brown, Barrionuevo, o los que siguen a Alfonsín como la Guidicci, o las que estan detrás de la Carrio tipo Bullrich, Estensoro, etc,etc! Si a eso le sumamos la necedad que con mucho esmero supieron incorporar en sus conductas, la mezcla resulta un coptel con formato de telenovela tragicómica presentada mediaticamente como una tétrica serie (¿seria?) con toques melodramáticos donde unos devaluados “superhistéricos” tratan de rescatar a una imaginaria sociedad de las garras del mal. ¿El elenco? La fellinezca actriz “Lilita Carrio” interpretando el personaje de “La conventillera italiana PRO-fascismo” en el papel estelar, secundada por ese elenco estable antes mencionado de la politiquería argentina.

¿Y cual es la trama de la obra? ¡Ni los secundarios superhistéricos lo saben! Los Directores de la obra -La Nación, el monopolio Clarín y ciertos grupos económicos- también se la reservan. Mientras tanto practican con todo el elenco lo que se dio en llamar “Improvisación creativa (intentaron la “colectiva” pero la mediocridad de los actores hizo fracasar el intento) individual”. Para una obra con infinito número de actos (lo cual la vuelve muy pesada), con actores sin ideas que, con marcada irresponsabilidad y sin escrúpulo alguno, salen al escenario presentándose ante un público que mira atónito los diferentes cuadros y escenas donde ellos hacen gala -con sus cuerpos entumecidos- de tener las manos vacías de propuestas artísticas, la mente en blanco y encima con pretenciones de hacer arte escénico, como propuesta político-cultural está resultando un tanto patética. Mas aún cuando la actriz principal y los mediocres actores secundarios usan su tiempo arriba del escenario para pergeñar discursos cargados de diatribas, o en improvisar denuncias carentes de pruebas y/o fundamentos para denostar la admirable obra que se está re-estrenando con mucho éxito en el teatro ubicado en la vereda opuesta.

EL OMBLIGO COMO ESCENARIO

Lo lamentable es comprobar que un cuadro escénico tan patético y mediocre, y aunque cueste creerlo, pueda cautivar a cierto sector social que habita esta ciudad. De otra forma no se entendería su reacción a la hora de elegir a su gobernante. Pero en esto hay dos componentes que confluyen en un punto y que pueden servir para entender el por qué de esta actitud aislacionista, individualista y de desinteres que tiene internalizado el porteño “medio” y “medio alto” por lo que le pasa al resto de los argentinos del país. Uno es el convencimiento de estar viviendo en el ombligo del mundo, Buenos Aires, la ciudad puerto; y el otro es histórico, algo que más adelante intentaré desbrozar.

Sin embargo esta telenovela tiene una virtud, y es la mostrar que la mediocridad es contagiosa. Los directores de la obra, a través de sus sirvientes “apuntadores”, le tiran letras a estos anodinos actores sin darse cuenta que los pobre no saben escuchar, menos aún en términos políticos. Al no haber respuesta actoral, no hay rebote que devuelva en lo discursivo esa “pared futbolística” que se puede jugar en toda “improvisación creativa”. Ergo, dejan en manos de los sirvientes apuntadores que trabajan para los medios monopólicos la manipulación del texto de la obra, quienes operando en consecuencia realizan su labor torpemente ya  que  por contagio, caen  en ese rango de mediocridad haciéndolos titular  y copetear groseramente cuando realizan su tarea periodística. Sin embargo les alcanza para reafirmar el convencimiento en esos porteños ya convencidos y al solo fin de evitar titubeos a la hora de emitir sufragio.

Y allí los tenemos. Son nuestros politiqueros. Todos en escenas; con frases huecas interpretadas a su antojo por la “corpo mediática” y lanzadas en sus medios de comunicación como sentencias celestiales. Son ellos, alguno de esos actores que hasta hace tres semanas le disputaban el mejor lugar en la marquesina a la fellinezca actriz para las presidenciales. Hoy, dos de ellos, apichonados en el único reducto donde la incoherencia es una constante en el día a día, y el “no discurso” evita pensar, algo que para cierta “gente” de esta ciudad resulta agotador. Por eso Macri se siente ganador. Macri, con un discurso que se cae a pedazos por esa imposibilidad manifiesta que le impide articular, no digamos una oración para no ofender a esa construcción lingüística que de por si requiere conocer una estructura gramatical que predique con sentido completo una idea respecto de algo o alguien, sino que ni siquiera puede hacer confluir un par de frases (sean estas uni o bimenbres) en una expresión con un mínimo de sentido, sin caer en la incoherencia por la inadecuación existente entre ellas al utilizarlas.

Para nuestra desgracia, esta clase política, la que dice conformar la llamada “opo”, no está haciendo otra cosa que denigrar la actividad política con MAYÚSCULA.

Hablan de integrar a la Argentina (en realidad a Buenos Aires) al mundo. Hablan de la situación mundial como si entendieran algo; pero eso sí, concientes de estar haciéndolo desde su habitual lugar de sirvientes de los intereses económicos de los países centrales, papel que disfrutan como si fuera un orgasmo. Y alli vemos a la fellinezca actriz corriendo de embajada en embajada “botoneando estupideces” y a su séquito de alcahuetes acudiendo presurosos a los medios clarineros para llevar la ridícula primicia. Con el agravante que en estos tiempos la situación mundial cambia vertiginosamente, y ya no de una década a otra como antes sino de año a año, e incluso de mes a mes. Esto sorprende a nuestros politiqueros pero no los amilana a la hora de continuar con sus vergonzosos dicursos, aunque no entiendan nada de nada de lo que estan diciendo razón por la cual brotan de sus bocas puras incoherencias. Y poco les importa que esas incoherencias los muestren “más perdidos que perro en cancha de bochas”; ellos insisten. Hablan; no saben de qué, pero hablan; repiten todas las estupideces que por lo general fabrica un Bonelli, o un Grondona, un Morales Sola, todas relacionadas con la imagen argentina en el exterior y la calidad institucional. Y en eso sí son coherentes. Mitomanicamente se miran en el espejo foraneo para encontrar su lamentable identidad; mal historicamente porteño.

Los reacomodamientos a nivel mundial son insesantes y la inestabilidad se apropió de la política internacional haciendo cada vez más dificil cualquier posibilidad de proyectar. Lo llamativo y paradógico es que estas señales y características se las puede visualizar con marcada claridad ya no en la periferia como en el pasado, sino y por el contrario, en los que se dicen países centrales; en el primer mundo. Con agudeza y visión política la Argentina logró emerger en los ultimos 8 años del cáos en el que había sido sumida por la aplicación a rajatablas de las recetas impuestas por los organismos multilaterales. Y no solo eso sino que nuestra economía creció muy a pesar de todos los vaticinios en contra. Entonces la ridiculez discursiva pasa a ser una constante en los mediocres polítiqueros, y los medios monopólicos potencian hasta el paroxismo toda disparatada estupidez, concientes de estar regando un conocido campo, ese mismo campo donde sembraron el “no pensamiento” utilizando sus máquinas propagandísticas para inculcar “la ley del menor esfuerzo”. Luego son ellos los que le dan los “verdaderos pensamientos”,  todos cocinados.

LAS ELECCIONES DEL PRÓXIMO DOMINGO Y EL HISTÓRICO VOTO DE LAS “PELUSAS”

Un viejo dicho sostiene que “Dios es argentino pero atiende en Bs. As.”. Además y como no es tonto, Dios, teniendo los adelantos tecnológicos mediaticos al alcance de su mano, los usa como se le canta para bajar línea en todo el país. Lo cierto es que la gran vidriera porteña tienta no solo a los habitantes de la gran metrópolis, sino también a todo el tilingaje político del interior del país. Asi planteado, el tilingaje político del interior se mira en el espejo porteño como el tilingaje político porteño se mira en el espejo parisino, londinense o neoyorkino. Esa conjunción de identidades ajenas le permite al porteño “medio medio” y “medio alto” concebirse a si mismo como una creación original, que soberbia y supuestamente dista tanto de sus espejos europeos y norteamericano como del contraespejo latinoamericano al que aborrece. Eso sí, jamás se percatará de su hibridez como producto cultural final. Además se ampara en el hecho de vivir, ser y pertenecer a una ciudad cosmopolita, como si por ese solo hecho su grandeza alcanzara ribetes extraordinarios, cuando en realidad se trata de una condición que pasa a ser una virtud que como ciudad la engrandece, pero no en los terminos mentales de las “pelusas”.

Para ciertos porteños, Buenos Aires es el ombligo del mundo; pero les cuesta reconocerse como “pelusas de ese ombligo”.

La reacción adversa de ciertos porteños ante cualquier política que extienda sus beneficios a los que viven más allá de la Av. General Paz, ya forma parte de una constante histórica. Se trata de una desgracia que acompañó a nuestra patria desde su nacimiento mismo. Los Grandes hombres de nuestra historia como Moreno, Monteagudo, San Martín, Belgrano, Guemes, Dorrego, Rosas, Quiroga, Jordan, Peñaloza, Varela, Alem, Irigoyen, Savio, Perón y tanto otros la padecieron sin piedad. Y los dirigentes políticos de esos porteños, en cada momento de nuestra historia, no escatimaron en asesinar si ellos lo sintieron “necesario”. Para ellos “el fín siempre justificó los medios” Dorrego, Quiroga, Benavídez, el “Chacho” Peñaloza, los fusilamiento de José León Suarez de 1955, las masacres de Trelew

y las Palomitas dan cuenta de lo que digo. Esto también hay que decirlo porque forma parte de la verdadera historia que no figura en los textos escolares donde se forman e informan los futuros votantes porteños. Para la oligarquía Argentina con asiento en Buenos Aires, la educación civilizadora antibarbarie nunca fue un detalle menor y jamás la descuidó. Según mi modesto entender ese fue el modo que utilizó para imponer a lo largo y ancho del país el respeto por el sacrosanto pensamiento porteño. Nada es casual. Porteño, puerto, control de la entrada y salida de riqueza con condicionamientos y manipulación de cualquier poder político. Eso es el puerto. Asi opera gracias a la educación el inconsciente del porteño “medio medio” y “medio alto”. Traído a la actualidad es el mismo porteño que se puso al lado de los “del campo” en el conflicto que estos tuvieron con el gobierno nacional; el que le dio el triunfo a Macri para que sea gobernador, incluso sabiendo que votaba a un inutil. Es el porteño que lo volverá a hacer porque poco le importa la incapacidad y la inoperancia de su candidato si se trata de oponerse al gobierno Nacional que le llenó de negros, piqueteros, y sucadas de países limítrofes su amada ciudad. Para ese porteño que le cuesta reconocerse como “pelusa de ombligo”, el gobierno nacional es la antipatria misma, y encima malversa los fondos públicos. Porque esos porteños creen que la patria son ellos y los fondos publicos son de ellos; así se lo enseñaron y con ese pensamiento van a morir. Se trata de especímenes muy versatiles que hasta puede votar por izquierda a los “progre izquierdistas” eurocentrista porque son más civilizados y en ocasiones pueden servirles; pueden votar a los “progre pseudonacionales” por su inocuidad (caso Pino Solanas). Y lo harán al solo efecto de lavar su conciencia para de esa manera levantarse el lunes 11 de julio sabiéndose responsable y orgulloso por la tarea cumplida, tarea que le permitirá seguir siendo ese soberbio porteño de derecha, condición a la que llegó gracias al amamantamiento y educación que la oligarquía con asiento en Buenos Aires le dispensó por años. ¡Si! Es ese porteño que poco le importa su pobre condición de “pelusa de ombligo” y es visceralmente antiperonista.

LOS EQUÍVOCOS DE LA CAMPAÑA ANTI “PRO”

Entrar en el juego de la corpo mediática “PRO Macri” desplegada por La Nación y todos los medios del Grupo Clarín, sin tener una estrategia clara de combate verbal en el momento de una contienda electoral, es desconocer por un lado la idiosincracia del votante porteño que se pretende atraer y por ende gobernar, y por el otro no detectar de antemano las diferentes sutilezas linguisticas a las que seguramente acudirán en su estrategía anti-gobierno nacional los grupos en cuestión.

Filmus ¿desconoce que a ese porteño “medio medio” y “medio alto” que pretende convencer para que lo vote, poco le interesa las cuestiones asociadas a los derechos humanos, que detesta la asignación universal por hijo por considerarla “asistencialismo inconducente”, que le da lo mismo que exista una ley de matrimonio igualitario o no, y que odia visceralmente las politicas estatales que pueda estar llevando adelante el gobierno nacional a las cuales considera atentatorias de sus intereses (sin tener ese porteño el más mínimo y sensato argumentos para explicar el por qué de esa idea), etc, etc.? Si esto es así, Macri gana comodamente el próximo domingo porque su discurso mediático, aunque sea de cassette prestado, y aún cuando se le caiga el cassette y se vea obligado a decir estupideces, simpre estuvo y está intentando, aunque sea con incoherencias, mechar algun término asociado a lo que realmente le interesa a ese porteño “medio medio” y “medio alto”; seguramente con mayoría s tilinga, pero con un Macri conciente que a la hora de votar, son “tilingos votantes” que deciden el resultado final de una elección.

Haber entrado en ese innecesario desgaste que significó el planteo “debate si, debate no” manejado por el grupo Clarín a su antojo y en resguardo de su gallito “Ki kiriki” porteño, desnudó otra debilidad del candidato por el FPV capitalino. A los estúpidos argumentos utilizados por Macri para sostener la importancia de que el debate se haga en TN y solo ahí, no se le puede contraponer como argumento que existen otros lugares para debatir. De por sí y como argumento es poco serio; como fue poco seria la presencia de Pino Solanas en el estudio de TN. Filmus no puede decir “Macri se negó a debatir con Pino y no puede adjudicarmelo a mi”; o “No es que no hubo debate por el faltazo de Daniel Filmus, sino que no hubo debate porque Macri no quiso debatir, como tampoco quería debatir con nosotros (Lo correcto ¿no hubiese sido “conmigo”?)”; o “Aunque el debate monopólico no pudo ser, esperamos poder hacerlo en otros canales de TV y en la Universidad de Buenos Aires” (Pág/12, viernes 1 de jilio, página 2), porque sin querer entró en el juego que planteó TN y se colocó a la misma altura de un mediocre Macri que TN se encargó de despégarlo de esa mediocridad desviando el eje de la cuestión focalizándola en “debate sí, debate no” quitandole importancia a lo que realmente importaba que no era otra cosa que analizar la ineficiente gestión de Macri. Pero esa noche hubo un Macri que con prestada inteligencia y en formato consigna, mandó al aire como tema central en aquella noche de TN la cuestión de la autonomía porteña en materia política. Con esa estupidez, la ausencia de Filmus potenciada como un hecho de cobardía, y la pasividad de Pino, le sirvió a Macri para ganar en un “no debate”; el resto lo hizo TN, canal 13 y Radio Mitre. Ese dicho de Macri, para el porteño “medio medio” y “medio alto” y en relación a su recalcitrante aversión hacia gobierno nacional, sonó como melodía celestial. Ese porteño no quiere ver “avasallada” la autonomía de “su ciudad”  por parte de un gobierno nacional que “siempre va por más” y que no parará hasta quedarse con todo lo que es de  los porteños (mensaje más que subliminal de los medios de la “corpo”).

Fue muy similar a lo que pasó con la Sarlo en la televisión pública. Lo dije en mi nota del 29 de mayo marcando el error y lo inutil que había resultado la invitación de la Sarló al programa 6-7-8.(ver nota en : http://www.revistaelemilio.com.ar/2011/05/la-sarlo-6-7-8-y-la-necesidad-de-dar-examen/ )

Al porteño medio de derecha le pasa lo mismo que al porteño medio de izquierda, se masturba ideológicamente con lo quiere leer o escuchar, y lee o escucha lo que le produce placer; desecha el resto. La masturbación es un hecho placentero no compartido, individualista. Eso es harto conocido por La Nación, Magnetto y compañía; y operan en consecuencia sacando provecho de propuestas como estas.

El debate no era necesario porque “con lo no hecho” por Macri alcanzaba. Su necesidad fue creada ficticiamente por el multimedio y su objetivo era más que claro. Filmus cayó en la trampa de la importancia de debatir cuando en realidad lo importante siempre se asentó en lo que se hizo o no, lo que se hace o no, y lo que supuestamente se hará a futuro en materia politica. Y si para el porteño “medio medio” y “medio alto” lo importante es la seguridad, sobre ese eje debió y debe montar su campaña electoral Filmus. A ese porteño no le interesa las razones de la inseguridad. Tampoco le importa que Macri le mienta que hará una ciudad más segura con su “Metropolitana”. Le alcanza con ver señoritas y señoritos disfrazados de policias ingleses para sentirse más seguro. Y Macri se lo dio. Para el caso Filmus, quiza al porteño medio le importe saber que su seguridad hoy por hoy está más en riesgo que nunca. ¿Las razones? Mucho de los oficiales de esa “metropolitana” son ex agentes exonerados de otras policias por actuar en connivencia con chorros y asesinos profesionales ¿Por qué no podrían seguir operando como lo hicieron hasta el momento de ser echados en sus anteriores reparticiones? Allí tenía y tiene Filmus un tema para emparejar la cuestión. En todo caso primero ganá las elecciones y luego preocupate a través de la educación en hacer entender a esos porteños sobre las razones de la inseguridad, algo que hoy por hoy a ese porteño no le interesa.

Es indudable que la militancia del FPV está haciendo lo imposible para revertir esta realidad. Sería muy injusto para con esa militancia cargarla con la responsabilidad de una posible derrota. Esto es Buenos Aires; con ciertos porteños que la creen el ombligo del mundo y que les cuesta reconocerse a si mismo como simples pelusas de ese ombligo. Esos porteños con una mentalidad históricamente reaccionaria son los que votarán una vez más el domingo. Empecemos a pensar a futuro en cómo integrar a esta ciudad a un proyecto nacional reconociendo primero cómo piensa y siente ese porteño “medio medio” y “medio alto” para buscar una estrategía educativa que acompañe ese cambio de mentalidad sin descuidar lo que para ellos son sus intereses “vitales”. El resto vendrá por añadidura.

“25 de Mayo de 1810: ¿Golpe pro-británico o revolución democrática?”

Buenos Aires, Argentina, UNASUR, EL EMILIO, En el día de la Patria.

Fuente: Cuadernos para la Emancipación – 2002

Por Norberto Galasso

En estos días en que se celebra un nuevo aniversario del 25 de Mayo de 1810 puede ser útil reflexionar aquel acontecimiento, su naturaleza histórica, sus protagonistas.

La versión tradicional difundida por la Historia Oficial (es decir, la fundada por Mitre y divulgada por los historiadores liberal-conservadores) responde a una interpretación elitista, anti-latinoamericana y especialmente pro-imperialista, que resulta muy nociva para nuestras luchas de liberación. Sus rasgos principales son los siguientes: l) Se trataría de una revolución separatista, profundamente antihispánica y pro-británica; 2) Habría sido impulsada por “la gente decente” de Buenos Aires, es decir, los ricos señorones, dueños de esclavos, reunidos en el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, siendo escasa o nula la presencia popular; 3) Su objetivo fundamental residiría en abrirse al comercio con los ingleses, trabado por el monopolio español; 4) Su programa estaría dado por “La Representación de los Hacendados”, documento redactado por Mariano Moreno y presentado al Virrey, a favor del comercio libre, en 1809; 5) Sería -aunque no demasiado- un movimiento “argentino” pues French y Berutti habrían repartido cintas celestes y blancas en los días previos al 25; 6) Las ideas de esta revolución habrían sido difundidas por los soldados ingleses que, derrotados después de las invasiones de 1806 y 1807 y teniendo a la ciudad por cárcel, concurrían a las reuniones de la clase alta porteña, donde persuadían acerca de las bondades de la libertad y la democracia; 7) El movimiento tendría dos protectores: uno, Lord Strangford, el cónsul inglés en Río de Janeiro, que apoyaba y brindaba sugerencias a los revolucionarios del Plata, y años más tarde, George Canning, el primer ministro inglés, quien procedió a reconocer nuestra independencia. Esta versión se completa sosteniendo que a partir de ese día de mayo, dejamos atrás un oscuro período de superstición, indolencia y autoritarismo, para recibir una avalancha de ideas y mercaderías inglesas que nos modernizaron, sacándonos de la modorra colonial y conectándonos con el mundo del progreso, aunque nuestras masas bárbaras siempre se manifestaron renuentes a ingresar a esa “civilización”.

Como se comprende, “este” 25 de mayo responde a la visión de la burguesía comercial del puerto de Buenos Aires. Se trataría de un mero golpe oligárquico y antinacional y por tanto, carecería de sentido convocar a alumnos y maestros en las escuelas para conmemorarlo sino, más bien, habría que repudiarlo. Por el contrario, se festeja su efemérides –aunque enmascarando los propósitos de dominación con frases edulcoradas- pues, tal como se lo presenta, sirve para legitimar las políticas de apertura económica, los proyectos elitistas, la simpatía por los anglosajones, así como la mirada desde Buenos Aires puesta en Europa o Estados Unidos dando la espalda al resto de América Latina.

El lector pensará, seguramente, que esta versión debe haber sido superada ampliamente por las nuevas investigaciones históricas y que habrá quedado reducida a alguna revistita infantil para nenes medio tontuelos. Efectivamente, debería ser así, pero resulta que –con algunos agregados interdisciplinarios que remozan la vieja versión- aún hoy prevalece en los diversos niveles de la enseñanza.

Ello no impide que algunos niños inteligentes y algunos universitarios con vocación histórica formulen algunas dudas: ¿Por qué, si la revolución era independentista, no declaró la independencia sino que la proclamó recién 6 años después, en condiciones mundiales mucho más desfavorables que las de 1810? ¿Cómo es posible que los miembros de la Primera Junta de Mayo jurasen por Fernando VII? ¿Si el movimiento nacía “por odio a España”, como señala Mitre en las primeras páginas de su biografía de San Martín, por qué dos españoles (Matheu y Larrea) integraban la Primera Junta? ¿Como es esto de que ningún testigo vió las cintas celestes y blancas de que habla Mitre, sino, en cambio, cintas blancas, los primeros días, en señal de paz y cintas rojas, el 25, amenazando sangre? ¿Cuál es la razón por la cual la bandera española continuó flameando en el Fuerte y otras instituciones oficiales hasta 1814? ¿Qué explicación hay que darle al regreso de San Martín –un “gallego” que estuvo en España desde los 6 hasta los 33 años y dio 30 batallas como militar español– para venir al Río de la Plata a sumarse a una revolución antiespañola? ¿Eran enemigos de España los hombres de Mayo, a pesar de que casi todos ellos tenían padres españoles e incluso desempeñaban cargos en la burocracia estatal? Los historiadores discípulos de Mitre han intentado, de una u otra manera, responder a algunos de estos interrogantes, con argumentos que si resultaban más o menos aceptables en 1880, hoy deben ser calificados de pueriles. Por ejemplo: San Martín volvió en 1812 porque “recibió un llamado de las fuerzas telúricas” o tuvo nostalgias de los pajaritos y los árboles de su Yapeyú natal, donde solo vivió cuatro años. Otra es más conocida y logró hacer camino: la jura por Fernando VII era solo “una máscara” para evitar que España se diera cuenta del propósito de los revolucionarios y los reprimiera. Hoy, las ciencias sociales, han avanzado lo suficiente como para explicar que ningún grupo revolucionario llegado al poder puede jurar por la contrarrevolución, pues si así contenta al enemigo, en cambio, enfrenta a su base social, que se ocupará bien pronto de derrocarlo por traidor. O a la inversa, si su base social sabe que se trata de una picardía, es un secreto a voces que también conocen los enemigos y carece de sentido instrumentarlo.

Abandonemos, pues, esta versión por insuficiente y esperemos que los maestros e historiadores se decidan a polemizar sobre el tema, para encontrar la verdad y para que los alumnos no se aburran con fábulas inconsistentes.

La revolución desde otra óptica

Juan Bautista Alberdi sostuvo, en sus “Pequeños y grandes hombres del Plata”, una posición distinta a la que hemos reseñado. Pero, como se sabe, Alberdi, en sus años altos, tuvo el coraje de enfrentar a la oligarquía mitrista -especialmente definiéndose a favor del Paraguay en la Guerra de la Triple Alianza- de manera tal que sus ideas han sido condenadas por la cátedra y la Academia. Veamos, sin embargo, su planteo: La Revolución de Mayo “es un detalle de la Revolución de América, como ésta es un detalle de la revolución de España, como ésta lo es de la Revolución Francesa y europea” (“Pequeños y grandes hombres del Plata”, edit. Fernández Blanco, Bs As, 1962, página 64). Es decir, se trataría, en todos los casos, -no de revoluciones separatistas, independentistas – sino de revoluciones democráticas, por la libertad y los derechos del hombre, la división de poderes, etc., dirigidas contra el absolutismo, la monarquía, la Inquisición, la esclavitud, los tributos serviles, etc.

En principio, pues, en el Río de la Plata, se trataría de un movimiento que integraría el proceso de cambio que recorre toda Hispanoamérica por entonces, bajo la influencia tanto de la revolución española de l808 como de la Francesa de 1789. De manera tal que, desde el vamos, los ingleses no jugarían el rol protagónico que les adjudica Mitre y que a este historiador-político-militar le sirve –en 1862, como presidente- para legitimar sus concesiones ferroviarias, bancarias, etc. al capital inglés, al cual juzga “la fuerza que impulsa el progreso en la Argentina” (Bartolomé Mitre. Discurso 7/3/1861. Archivo Mitre)

Pero, además, si se trata de una revolución democrática no puede ser elitista, no la promueven los ricos –que gozan plenamente su “democracia absolutista” al tiempo que le niegan la libertad a los demás- sino aquellos que tienen derechos por conquistar. Entonces, tampoco su objetivo es el comercio libre (que por otra parte, ya había sido implantado por el virrey Cisneros en l809), ni la representación de los hacendados puede ser su programa, sino que debió existir otro proyecto, otro conjunto de ideas capaces de unificar a quienes ansiaban el cambio.

Alberdi, aislado por la oligarquía, no logró discípulos, pero, sin embargo, quienes bucearon en los acontecimientos producidos en el resto de América y en España en la primera década del siglo XIX , advirtieron que el planteo alberdiano resultaba muy interesante y permitía disipar dudas y equívocos que presentaba la versión mitrista.

Así, en 1916, José León Suárez publica “Carácter de la revolución americana. Un nuevo punto de vista más verdadero y justo sobre la independencia hispanoamericana”, donde retoma aquella interpretación sosteniendo que entre 1808 y 1811, en España y en América, los revolucionarios democráticos, émulos de los franceses del 89, se levantaron contra el absolutismo que los oprimía allá y aquí. El ensayo recogió importantes coincidencias, especialmente por parte de latinoamericanistas y antiimperialistas a quienes repugnaba el nacimiento de la Patria parida y acunada por los británicos, aunque también es cierto que la vieron con simpatía algunos hispanistas de derecha quienes querían reforzar la filiación hispánica de nuestros países, pero se les atravesaba en la garganta la reivindicación democrática.

Entre quienes bregaban ya contra el imperialismo y a favor de la unión latinoamericana, se encontraba Manuel Ugarte quien escribió inmediatamente a José L. Suárez: “El punto de vista en que usted se coloca es el único razonable y verdaderamente filosófico en estos tiempos… En una conferencia que di, en 1910, en el Ayuntamiento de Barcelona, tuve ocasión de concretar esa manera de ver… Aquello fue un gesto regional, como el que pudiera hacer aquí una provincia. Su admirable trabajo confirma la tesis, que no es suya, ni mía, sino de toda la generación emancipada de los odios y reintegrada por el sentimiento y el estudio de la realidad a su filiación y su destino” (M. Ugarte, comentario en “Carácter de la revolución americana”, de J. L. Suárez. Edit. librería”La Facultad”, Bs As, 1917, página 94). Ugarte había sostenido en su conferencia de 1910: “Ninguna fuerza puede ir contra sí misma, ningún hombre logra insurreccionarse completamente contra su mentalidad y sus atavismos, ningún grupo consigue renunciar de pronto a su personalidad para improvisarse otra nueva. Españoles fueron los habitantes de los primeros virreinatos y españoles siguieron siendo los que se lanzaron a la revuelta. Si al calor de la lucha surgieron nuevos proyectos, si las quejas se transformaron en intimaciones, si el movimiento cobró un empuje definitivo y radical fue a causa de la inflexibilidad de la Metrópoli. Pero en ningún caso se puede decir que América se emancipó de España. Se emancipó del estancamiento y de las ideas retrógradas que impedían el libre desarrollo de su vitalidad.. ¿Cómo iban a atacar a España los mismos que en beneficio de España la habían defendido, algunos años antes, las colonias, contra la invasión inglesa?…Si el movimiento de protesta contra los virreyes cobró tan colosal empuje fue porque la mayoría de los americanos ansiaba obtener las libertades económicas, políticas, religiosas y sociales que un gobierno profundamente conservador negaba a todos, no sólo a las colonias, sino a la misma España… No nos levantamos contra España, sino a favor de ella y contra el grupo retardatario que en uno y en otro hemisferio nos impedía vivir” (M.Ugarte, “Mi campaña hispanoamericana”, Edit Cervantes, España, 1922, pág 23). Otro socialista, Enrique Del Valle Iberlucea, en 1912, sustentaba una interpretación semejante. (E. Del Valle Iberlucea, “Las cortes de Cadiz”, Edit. M. García, Bs As, 1912) Más tarde, en otros países latinoamericanos aparecieron historiadores que avalaron esta interpretación, como así también investigadores españoles (Eduardo García del Real, Augusto Barcia Trelles, entre otros). Uno de los argumentos más fuertes reside en que en la mayor parte de las revoluciones de Hispanoamérica aparecían españoles liberales jugando destacado papel a favor de la revolución (Larrea, Matheu, Arenales, Alvarez Jonte, Blas Parera, Chilavert, entre otros), así como americanos de origen pero fuertemente influidos por largos años de estadía en España (San Martín, Carrera, Alvear, Zapiola, Iriarte, Blanco Encalada). Asimismo, son comunes los casos de nativos americanos que juegan roles importantes en el bando absolutista (Goyeneche, Olañeta, Pío Tristán, Michelena). Asimismo, en la casi totalidad de las revoluciones, las juntas triunfantes juraban por Fernando VII y recién años después -cuando Fernando VII, que era promesa de democracia, gira a la derecha y reprime brutalmente a los revolucionarios a partirde l8l4- estalla con fuerza el reclamo de independencia, pues resulta condición fundamental para no caer bajo el absolutismo restaurado.

Puede afirmarse que mientras, en España, la revolución -inicialmente nacional en tanto pugna por rechazar al invasor napoleónico – se transforma en democrática a partir del estallido popular y la formación de Juntas (1808), en América, las revoluciones -inicialmente democráticas (ocurridas entre 1809 y 1811), bajo la influencia de la española y la francesa- se convierten en nacionales o independentistas (a partir de 1814) cuando fracasa el proceso español, se anula la Constitución progresista de Cádiz y se reinstala el absolutismo.

Los hechos

Un relato abreviado de los acontecimientos desarrollados en España y en América quizás facilite la comprensión de esta tesis y permita iluminar de manera distinta los acontecimientos de Mayo.

La invasión del ejército napoleónico sobre territorio español, así como la abdicación que el Gran Corso le impone a Carlos IV y a su hijo Fernando VII, detenidos en Bayona, provoca la insurrección del pueblo español el 2 de mayo de 1808. Se trata de una revolución nacional, contra el invasor, defendiendo la soberanía de España, pero inmediatamente asume al mismo tiempo otro carácter: el pueblo se organiza en Juntas y reclama, entonces, no sólo expulsar a los franceses, sino sus derechos democráticos impugnando las viejas instituciones absolutistas. Las juntas diversas unifican su representación en la Junta Central de Sevilla. Así, 1808 es el 89 español. Estas juntas, en su propósito de ser coherentemente democráticas, declaran -el 22 de enero de 1809- que “las tierras americanas no son colonias sino provincias”, iguales a las de España, por lo cual, al convocarse a las cortes constituyentes, se les reconoce representación. Y más aún: la Junta de Cádiz, el 28/2/1810, informa a los americanos de los cambios producidos y les señala que la Junta que ellos han constituido debe ser modelo que deben tomar en América, es decir, los incita a formar Juntas. Esta información no es demasiado conocida, pero sí puede recordarse que el levantamiento del 1º de enero de 1809, en Buenos Aires, aunque de contenido españolista contra la preponderancia francesa, proclama: “Juntas como en España”.

Esto significa que la revolución que recorre el territorio español, se extiende a América, explicándose por esta razón la sincronía de los levantamientos insurreccionales (La Paz l809, Caracas, Buenos Aires, Chile y Nueva Granada en 1810, Méjico, Paraguay y la Banda oriental, en l811). A la luz de esta interpretación resulta coherente, tanto la metodología juntista, como también la jura por Fernando, a quien tanto en España como en América se juzga una posibilidad democrática, deslindándolo del resto de la familia real corrompida.

El levantamiento de las nuevas banderas democráticas se torna urgente en América cuando en España el proceso se derechiza con la disolución de la Junta central de Sevilla y la instalación del Consejo de Regencia, al mismo tiempo que Napoleón domina ya casi todo el país ibérico. Ambas noticias llegan a América en los primeros meses de l8l0 y apresuran los estallidos revolucionarios.

Ahora bien, ¿qué clases sociales se enfrentan en Buenos Aires en ese mes de mayo de l8l0? Por un lado, se encuentran los defensores del absolutismo, sector integrado por los comerciantes monopolistas (registreros, ligados a casas matrices de España, beneficiados por el monopolio), es decir, “los godos”. Sus apellidos interesan porque luego reaparecen integrando la oligarquía argentina: Martínez de Hoz, Pinedo, Alzaga, Santa Coloma, Sáenz Valiente, Ocampo, Lezica, Beláustegui, Arana, Oromí, Ezcurra… En general, son dueños de esclavos, rentistas y ostentan escudos nobiliarios en las puertas de sus casas. Junto a ellos, el Virrey , los oidores (integrantes de la Audiencia) y la burocracia estatal, es decir, el funcionariado privilegiado vinculado al poder, que cuenta, además, con el apoyo de la cúpula eclesiástica y de alguna fuerza armada.

En la vereda opositora se ha gestado un frente antiabsolutista constituido por comerciantes nuevos, la pequeña burguesía y sectores populares.

La burguesía comercial en formación se halla integrada preponderantemente por comerciantes ingleses a los cuales el virrey ha otorgado permisos precarios de radicación y que muy pronto, si no se producen cambios en el poder, deberían levantar sus tiendas e irse a comerciar a otra parte ( El 18 de diciembre de l809 se les otorgó autorización por 4 meses, el 18 de abril de l8l0 se les dio prórroga por 30 días y ya en los días de mayo, nadie se preocupa de ellos, hasta que producida la revolución, consiguen radicación definitiva). Entre otros, pueden citarse algunos apellidos ingleses que luego reaparecen en diversos momentos de nuestra historia: Robertson, Parish, Billinghurst, Miller, Craig, O’Gorman, Amstrong, Lynch, Gowland, Wilde, Brittain, Mackinnon, Dillon, Twaites. Gibson. Ramsay… Integran también ese grupo algunos comerciantes nativos que vienen del contrabando y ligan su suerte ya tempranamente al capital inglés. Entre otros: Aguirre, Riglos, Sarratea, Escalada y García. Este sector concurre a la revolución para terminar con el absolutismo y establecer una amplia libertad comercial que permita una estrecha conexión con el comercio mundial. (Del 25 de Mayo visto desde esta óptica nos hablan Mitre y la Historia Oficial). En cambio, los demás integrantes del frente democrático desean concluir con el viejo régimen pero con un proyecto distinto: que el pueblo gobierne a través de sus representantes, asegurando los derechos del hombre y del ciudadano, la libertad de imprenta y el libre pensamiento, integrando el movimiento al estallido que conmueve por entonces al resto de la América Española e incluso, también al de España si allí prevalecen las fuerzas modernizadoras. En esa pequeña burguesía se destacan varios abogados, como Moreno, Castelli, Belgrano y Paso, con el apoyo de unos seiscientos activistas que pertenecen a los sectores sociales de menores ingresos, conocidos como “Los Chisperos”, “La Legión Infernal”, o “los manolos”, en las crónicas españolas. Allí, liderando, se encuentran French, cartero de la ciudad y Berutti, empleado de la Tesorería del Gobierno. Allí, se destacan también Agustín Donado, gráfico, que se desempeña en la imprenta oficial, Buenaventura de Arzac que “no es nada”, según lo trata despectivamente un informe, Francisco “Pancho” Planes, abogado de exaltada posición revolucionaria, Felipe Cardoso, Vicente Dupuy, Francisco Mariano de Orma y otros, ignorados por la Historia Oficial y a quienes, en los informes del virrey y de la Audiencia, así como en los testimonios y recuerdos de época, se los designa como “la chusma” que vertía “especies subversivas”. También apoyan algunos sacerdotes populares como Alberti, Grela y Aparicio, este último recorriendo los cuarteles y arengando a la tropa, con dos trabucos al cinto.

En los sucesos que se desarrollan en la semana de Mayo, los militantes encabezados por French y Berutti juegan un rol decisivo pues son ellos los que exigen y logran el Cabildo Abierto del 22 de mayo e incluso participan del mismo utilizando invitaciones falsas que ha “fabricado” Donado en la imprenta de Expósitos, como también son ellos quienes forman piquetes en las esquinas del Cabildo impidiendo el ingreso de algunos señorones reaccionarios. Son ellos también los que se movilizan contra la Junta tramposa del día 24 (dos absolutistas, dos revolucionarios y el Virrey como quinto miembro para desempatar), especialmente después que se contactan con Mariano Moreno, ese hombre que tenía la mente clara y sabía lo que había que hacer, por lo cual French lo apoda “el sabiecito del Sur”. Llegado el día 25 y cuando el “sordo” Cisneros y el síndico Leiva apelan a toda clase de dilaciones e incluso intentan que la fuerza armada reprima al pueblo en la Plaza, French, Berutti, Planes y otros ingresan a la planta alta del Cabildo y exigen por la fuerza –cuchillos y trabucos en mano- la designación de una Primera Junta, cuyos integrantes ellos mismos presentan, y firman, en primer término: “Por mí y ante de los seiscientos, Antonio Luis Beruti, por mí y a nombre de seiscientos Domingo French, siguiéndole entre otras, las firmas de Manuel Alberti, Hipólito Vieytes, Nicolás Rodríguez Peña, Tomás Guido” (Historia de la Nación Argentina. Academia Nacional de la Historia, Edit. El Ateneo, Bs As, 1969, tomo V, pág. 47)

No existe duda de que el sector popular, como cabeza del frente democrático, impone a la Primera Junta para reemplazar al virrey. Sus integrantes juran, entonces, en nombre del Rey Fernando VII porque éste resulta aún una posibilidad democrática tanto para los españoles liberales como para los americanos de la misma filiación ideológica. Por esta razón, la base social de la revolución acepta no sólo esa jura sino que continúe flameando la bandera española en el Fuerte y que dos españoles integren el nuevo gobierno (Larrea y Matéu ) Subsisten también la Real Audiencia (cuyos integrantes, junto con el virrey, son detenidos y desterrados el 22 de junio, por su confabulación contrarrevolucionaria) y el Cabildo (a cuyos integrantes se los confina recién en octubre de 1810, por probárseles reuniones conspirativas). También son desterrados, meses después, varios ricachones, no por españoles, sino por enemigos de esa revolución que dirige ese Moreno para quien –según manifiesta horrorizado “el godo” Pinedo- “ya todos somos iguales, máxima que vertida así en la generalidad ha causado tantos males …y aún faltan padecimientos por este maldito desorden” (Manuel Arroyo y Pinedo, en “La primera polémica sobre la revolución deMayo”, de Raúl Molina, folleto, pág 73).

Como se sabe, la primera decisión de la Junta es convocar a todos los pueblos a sumarse e inmediatamente organizar dos expediciones -una al Paraguay, la otra, al Alto Perú- así como vincularse a Artigas en la Banda Oriental, para insertarse plenamente en la revolución que está estallando en las distintas ciudades latinoamericanas.

Poco después, Moreno redacta el Plan de Operaciones que constituye el verdadero programa de la Revolución, documento que Bartolomé Mitre “pierde”, distraídamente, para poder mantener a la “Representación de los Hacendados” –alegato por el comercio libre- como objetivo del movimiento.

Sin embargo, la aparición de nuevas copias del Plan, como asimismo de referencias de Fernando VII y de su hermana, Carlota Joaquina, respecto a ese documento , lo tornan hoy indiscutible. Allí se ratifica el proyecto latinoamericano, se plantea la destrucción del absolutismo en América y asimismo se formula un proyecto insólito para esa época: que el Estado reemplace, a una burguesía nacional inexistente, para promover el desarrollo económico. ¿A través de qué capitales? De los que se obtengan expropiando a los mineros del alto Perú pues como afirma Moreno, con argumentos sumamente actuales, “las fortunas agigantadas en pocos individuos …no sólo son perniciosas sino que sirven de ruina a la sociedad civil, cuando no solamente con su poder absorben el jugo de todos los ramos de un Estado, sino cuando también en nada remedian las grandes necesidades de los infinitos miembros de la sociedad, demostrándose como una reunión de aguas estancadas, que no ofrecen otras producciones sino para el terreno que ocupan, pero que si corriendo rápidamente su curso bañasen todas las partes, no habría un solo individuo que no las disfrutase…”

Como se advierte, esta revolución igualitaria y expropiatoria nada tiene que ver con aquella del comercio libre y el abrazo con los ingleses de que nos habla la Historia Oficial. Los comerciantes anglo-criollos –que participan en el movimiento por su interés de mantener su radicación en Buenos Aires- logran, recién en setiembre de 1811, elevar sus hombres al Primer Triunvirato (Rivadavia y García): “son los hombres de peso y de pesos”, según los califica Vicente Fidel López. Pero pierden posiciones el 8 de octubre de 1812 cuando San Martín y Alvear derrocan a ese organismo y surge el segundo Triunvirato integrado por los morenistas que recién han vuelto de su confinamiento.

A través de la década, en sucesivos avances, la burguesía comercial anglo-criolla refuerza sus posiciones y a principios de 1820, recién se hallará plenamente en el poder, siempre representada por Rivadavia y García. Es el período en que se inicia “la contrarrevolución”, le escribe Vicente López y Planes al General San Martín, quien acuerda con ese juicio.(Cartas de enero y mayo de 1830, Archivo San Martín) Su proyecto se despliega en esos años: empréstito Baring Brothers, libre importación, sociedades mixtas del Estado con capitales ingleses, Banco de Descuentos y Banco Nacional en poder de los comerciantes extranjeros, política antilatinoamericana contra San Martín y Bolívar, disgregación de la Banda Oriental y del Alto Perú.

Esta sí es la política contrarrevolucionaria de la burguesía comercial –rivadaviana en esa época, mitrista, en los años 60- que la Historia Escolar celebra como triunfo de “la civilización contra la barbarie”. Pero, por supuesto, no es el programa de Mariano Moreno y los revolucionarios de Mayo.

Buenos Aires, mayo 2002

Fuente: Cuadernos para la Emancipación – 2002


A doscientos años del asesinato de Mariano Moreno

Buenos Aires, Argentina, EL EMILIO, Fuente: http://arbia.org.ar

Moreno motor de ‘Nuestra gloriosa insurrección’ de Mayo y fundador de la Patria

Por Alberto Lapolla*

Un revolucionario arrojado al mar

El 4 de marzo de 1811, luego de serle suministrada una altísima dosis de tartrato de amonio, cuarenta veces mayor que la estimada como dosis mortal (también es posible, como señala Pacho O’ Donnell (3), que fuera Arsénico, que produce ‘fuego en las entrañas’ y explica el decir de Saavedra: ‘hacía falta tanta agua para apagar tanto fuego’) por el capitán inglés Bathurst Walte a cargo del navío británico Fame, el cadáver del Doctor Mariano Moreno, el ‘sabiecito del Sur’, como lo llamara Domingo French, el alma de la revolución, el fundador de nuestra Patria, el autor del Plan Revolucionario de Operaciones -tal vez el documento político más importante de la historia argentina y de la revolución continental- era arrojado al mar frente a las costas de Brasil envuelto en una bandera británica.

Moreno no sería el único asesinado por querer llevar la revolución a fondo; sus seguidores Bernardo de Monteagudo y Manuel Dorrego seguirán igual camino, tal como lo explica en su extraordinario libro sobe la Logia masónica de la revolución, el ensayista Raúl Prieto (6). Monteagudo, será asesinado en una calle de Lima, cuando acababa de elaborar el proyecto de Constitución Continental con el que Simón Bolívar pensaba organizar la Confederación Americana en el Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826, idea resistida por todas las potencias imperiales de entonces (eran los tiempos de la Santa Alianza) y especialmente por las oligarquías locales que perderían así sus poderes coloniales. Moreno por su parte acababa, en noviembre de 1810, de elaborar el primer proyecto de Constitución para las Provincias del Sur, en una actitud claramente independentista resistida por Gran Bretaña, los saavedristas y demás representantes conservadores del interior. En el caso de Dorrego las similitudes son aun mayores, pues Moreno antes de ser derrocado, recibió dos cartas de Lord Strangford (jefe de la diplomacia británica para estas tierras, estacionado en la corte lusitana en Río de Janeiro), la segunda de noviembre de 1811, claramente amenazante, oponiéndose a la declaración de la independencia de España, que proponía y ejecutaba Don Mariano por su accionar y por medio de los ejércitos Libertadores de Fernando VII

Castelli

Castelli, Belgrano y el de la Banda Oriental. En la Banda Oriental Moreno recomendaría en el Plan de Operaciones darle el mando de la campaña a Artigas, dejando el mando de las tropas regulares a Rondeau, resolviendo genialmente por anticipado un conflicto que desangraría y derrotaría a la Revolución. Dorrego recibirá ya en 1828, un ultimátum de Lord Ponsomby (nuevo jefe de la diplomacia británica en esos años, creador del Uruguay independiente), intimándolo a entregar la Banda Oriental, cesar la guerra y firmar la paz con Brasil en los términos de Gran Bretaña. En ambos casos gran Bretaña se oponía a la construcción de una gran nación soberana de carácter americano. En 1811, ya Gran Bretaña y España eran aliados -lo eran desde 1808- y esa alianza la mantendrán durante todo el siglo XIX, razón por la cual si bien Gran Bretaña tenía interés en la independencia de estas regiones, más interés tenía en mantener bajo su control a la vieja potencia imperial española ahora caída, tal cual ocurre hoy en día, en sentido inverso, con los Estados Unidos y Gran Bretaña, razón por la cual no buscará conflictos con el caído león español a quien ayudará a liberarse de la ocupación napoleónica. La carta de Lord Strangford es lo suficientemente clara respecto de lo molesto que resultaba Moreno y el núcleo duro de la revolución (Castelli, Belgrano, Moreno y Rodríguez Peña) para Gran Bretaña: ‘Una declaración prematura de Independencia no haría más que cerrar la puerta a toda intervención amistosa de parte de Inglaterra mientras duren sus relaciones actuales con España… ¿Cómo podría ella (Inglaterra) atacar Montevideo que sostiene la que pretende ser la causa de Fernando VII? ¿Cómo podría entrar en hostilidades con Buenos Aires que así conserva el nombre y la autoridad del soberano?’[(Carta de L. Stangford a M. Moreno del 3-11-1810, citado por Varela G., op.cit, (1)]

Es decir, lo que propone el Plan de Operaciones debe terminar y los ‘excesos’ de Castelli con su Ejército Libertador del Perú deben cesar, el poder de la Junta debe pasar a las moderadas manos de Saavedra, el Déan Funes, y las burguesías del interior, mucho mas cercanas al régimen colonial que de las ideas de Rousseau o Túpac Amaru, llevadas adelante por el núcleo duro de la Logia masónica que conducía la revolución, en relación de ocho a uno (el único no masón de la Junta era Saavedra). Gran Bretaña (como todos los imperios) no suele andarse con chiquitas cuando de eliminar adversarios se trata, por lo cual la vida de Moreno estaba claramente amenazada.

Presagios de muerte

Apenas Moreno había partido a su misión londinense, su mujer Guadalupe Cuenca, recibió una encomienda con prendas de luto, con un mensaje que decía ‘estimada señora, como se que va a ser viuda, me tomo la confianza de remitir estos artículos que pronto corresponderán a su estado’ (2) El famoso médico Juan Madera, declaró en 1813: ‘Estando en Oruro por el mes de marzo de 1811, le oyó exclamar al padre Azcurra dando gracias a Dios por la separación del doctor Moreno y como asegurando su muerte en los términos siguientes. “ya está embarcado y va a morir.’ (2) (nótese la buena información del cura, dado que Oruro se encuentra a una enorme distancia de Buenos Aires. AJL) Los acompañantes de Moreno en su lecho de muerte eran su hermano Manuel y Tomás Guido, joven miembro de la Logia revolucionaria que oficiaba de Secretario de Moreno. En Londres, Guido se encontraría con la Logia mirandina y los recién llegados de la Logia de Cádiz, José de San Martín y Carlos María de Alvear, con quienes organizaría el retorno al Plata, y la recuperación del gobierno porteño para la Revolución, cuestión que recién ocurriría el 8 de octubre de 1812, con la Revolución de la Logia Lautaro. Manuel Moreno viajaría a Estados Unidos donde estudiaría medicina, antes de volver a la Patria para ser el jefe del Partido Federal porteño junto a Manuel Dorrego. Guido, ya en 1813 y mucho más nítidamente en 1836, cuando su figura era considerada como la de un prócer de la Independencia y uno de los mejores amigos del Libertador San Martín, hablaría claramente ‘del asesinato del Doctor Moreno.’ Teniendo como enemigos a España, a Gran Bretaña, a la Iglesia, a los encomenderos, mineros (Saavedra era uno de ellos) y obrajeros esclavistas, proponiendo la ‘igualdad de las castas del Estado’ y la emancipación de los indios es casi lógico, que Moreno poseyera enemigos mortales que buscaran acabar cuanto antes con él. Moreno no era un político, a diferencia de Castelli y Belgrano, no tenía capacidad de negociación (Era más parecido al Che que a Fidel, por hacer una comparación grosera en términos actuales). Otro en su lugar habría buscado unirse al poderoso ejército de Castelli en el Norte y desde allí contraatacar, tal como lo expresara don Juan José antes de Huaqui, pero Moreno, seguramente golpeado por la derrota, eligió un camino que lo llevó a una muerte segura.

Moreno y la igualdad

Moreno, al igual que Castelli, Paso, Monteagudo, Gaspar Rodríguez de Francia, López Méndez, Rodríguez de Quiroga, Mariano Alejo Álvarez, Jaime de Zudáñez y otros revolucionarios continentales era un hijo de Chuquisaca y su Universidad de San Francisco Javier. Razón por la cual estaba atravesado por las mismas ideas redentoras y revolucionarias de todos sus discípulos posteriores a la expulsión de los jesuitas (reemplazados por los franciscanos) y la atroz represión contra Túpac Amaru. Todos ellos se sentían continuadores del Inka martirizado, conocían de cerca la atrocidad de la explotación del indio (ocho millones de indígenas muertos en las minas de Potosí entre 1550 y 1820) y más recientemente habían jurado venganza contra la bárbara matanza realizada por Goyeneche, Nieto y de Paula Sanz de 1809 contra los revolucionarios de Chuquisaca, La Paz y Quito. En última instancia la revolución de Mayo en Buenos Aires, era continuación de esas tres revoluciones derrotadas el año anterior. Es imposible entender a Moreno, su Plan de Operaciones y su rol central en la revolución, sino se tienen en cuenta estas coordenadas. Era más Tupamarista que jacobino, entendía que la Revolución era continental y no rioplatense, debía ser criolla e india a la vez, es decir, debía ser una revolución de la Independencia y de redención social, de claro carácter indiano (buscaría la igualdad y redención de las masas indígenas: las tres cuartas partes de la población). En eso estaba mancomunado con Castelli (mayor que él y jefe de la Logia), Belgrano y Nicolás Rodríguez Peña. No en vano su tesis doctoral versaría sobre la liberación de los indios (Disertación jurídica sobre el servicio personal de los indios, y la manunsumisión de yanaconas y mitayos). Siguiendo el camino que había abierto Castelli diez años antes, Moreno trabajaba en el estudio de Esteban Gascón (otro masón revolucionario) en la defensa gratuita de indios pobres y abandonados.

El terror revolucionario y nuestra libertad

El terror revolucionario propuesto por Moreno en el Plan de Operaciones, debe ser entendido en esas coordenadas del enemigo a enfrentar y su accionar reciente en el Perú, el Alto Perú y el Paraguay. No se trata como sostiene J. P. Feinmann de que ‘el Plan de Operaciones termina en la Esma’(4) o como expresa Hernán Brienza, en el mismo sentido pero atenuado, respecto de que Moreno ‘es revolución y Terrorismo de Estado’.(5) En realidad la Esma y el Terrorismo de Estado, son derivados directos de la Inquisición, tal como lo afirmaran el general Camps y otros genocidas. Nadie puede pensar seriamente que Videla, Massera, Menéndez, Bussi, Saint Jean, y demás criminales, tengan algo que ver con Moreno o con Castelli. Por el contrario sí tienen mucho que ver con Torquemada, Hernandarias o Álzaga que se ufanaban de ‘aplicar tormentos a los infieles’, tal cual ellos mismos afirmaron. Es imposible pensar el contraterror propuesto por Moreno sin tomar en cuenta el brutal terror español al que debía enfrentar. Ignorarlo puede llevar a desbarrancar las conclusiones históricas. Del otro lado de la revolución no estaban las Carmelitas Descalzas sino el Imperio más sanguinario y cruel que había pisado la tierra y que acababa de dar muestras (en 1781 y en 1809) que no trepidaría en apelar al terror mas desenfrenado para aplastar cualquier intento revolucionario o independista. De allí que Moreno no proponga el terror contra cualquiera, sino contra el Imperio español y su atroz Inquisición católica. Cuando señala ‘o ellos o nosotros, o sus cabezas o las nuestras’ está hablando, como el mejor de los revolucionarios que entiende perfectamente las coordenadas donde está parado. Cuestión que no comprenderán Saavedra, el Deán Funes y Rivadavia cuando en 1811 pidan disculpas a España por medio de Elío (gobernador de Montevideo, fiel a la corona), buscando el perdón y la reconciliación y éste les contestara: ‘solo aceptaremos una rendición incondicional’ es decir, pagarían el 25 de Mayo de 1810 con sus cabezas. Allí les quedó claro que Moreno y Castelli habían tenido razón. Cuando Moreno habla del terror no está hablando de torturas, claro está, ni de desaparición de personas, ni de robo de bebés, sino del exterminio del enemigo alzado en armas, cuestión que quedará clara cuando en 1813 la Asamblea del año XIII, -clara continuadora de la obra de Moreno y Castelli, desgraciadamente abortada por la derrota de Napoleón en Europa- queme públicamente los instrumentos de tortura, o en el accionar de San Martín que no dudó en fusilar cuanto debía fusilar, pero en cada ciudad que liberaba destruía en primer lugar los edificios de la Inquisición. Fue gracias al terror revolucionario propuesto por Moreno y ejecutado por Castelli, Belgrano, French y otros, que el territorio del Plata desde Buenos Aires a Tucumán no volvería a caer en manos españolas, como ocurriría con el resto de América. Cuando 1816 se reúna el Congreso de Tucumán para proclamar la Independencia de las Provincias Unidas en Sud América, el único territorio libre de América sería el comprendido entre Buenos Aires hasta Tucumán, incluyendo partes de la Banda Oriental. Chile, Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador, el Alto Perú (Bolivia), México y Guatemala habían sido reconquistadas por el opresor hispano, que descargaba sobre nuestros hermanos el terror más desenfrenado. El terror español obligaría a Bolívar a declarar ‘la guerra a muerte’ al invasor, cuestión a la que Moreno se había anticipado pegando el primer golpe. Este hecho no menor, de ser el único territorio libre de la opresión hispano-católica se lo debemos al terror revolucionario de Moreno y Castelli. Sin los fusilamientos realizados por Castelli de Liners y demás contrarrevolucionarios de Córdoba en Cabeza de Tigre. Sin los fusilamientos de De Paula Sanz -uno de los asesinos de los revolucionarios de La Paz, genocida de indios y el mayor terrateniente del Alto Perú- (sería un equivalente de fusilar a Videla Martínez de Hoz, Cavallo y Menéndez en los días que corren), Nieto y Córdova en Potosí, también realizados por Castelli. Sin la expulsión, sin aviso previo, del ex Virrey Cisneros, la Real Audiencia a las Islas Canarias sin escalas, también ejecutados por Castelli y French. Sin la rara muerte del obispo Lué; sin el destierro de todos los españoles ricos y enemigos de la causa, la Revolución habría sido derrotada, con mucha más razón luego de la caída de Moreno y la traición a Castelli en Huaqui. A ellos debemos el enorme papel jugado por nuestros hombres y nuestras armas en la libertad de América. Sin ese terror revolucionario las condiciones de la obtención de nuestra libertad habrían sido muchísimo más duras y terribles, tal como debieron soportar nuestros hermanos mexicanos, altoperuanos, peruanos, chilenos y grancolombianos.

El Plan de Operaciones y la fundación del capitalismo de Estado

Pese a las mentiras de las historias mitrista y rosista, Moreno pasará a la historia, no por ser periodista, lo cual es casi una afrenta, sino por ser el autor del Plan Revolucionario de Operaciones, primer documento de la historia en la cual un jefe revolucionario expresa claramente que el Estado debe ocupar el lugar de la burguesía nacional ausente. Como muy bien señala Prieto en su provocadora obra (6) es en el Plan de Operaciones y su intento de aplicación donde deben buscarse las razones de los asesinatos de Moreno, Monteagudo y Dorrego. ¿Que decía ese Plan tan peligroso, que Mitre hábilmente extravió? Si bien en las condiciones de 1810, el libre comercio era indispensable para el desarrollo económico de las Provincias Unidas, rompiendo el asfixiante monopolio español -cuestión absolutamente imprescindible en las condiciones económicas de 1810-, que ahogaba el crecimiento económico, en particular desde que España había dejado de existir como economía marítima. Pese a esto, sin embargo, la Revolución, tal cual lo expresa el Plan de Moreno es concebida como fuertemente proteccionista y estatista. Al punto que en diciembre de 1810 Moreno prohibiría la salida de metálico de Buenos Aires y en 1812 Juan José Paso señalaría ‘los daños que el libre comercio sin control estaba produciendo sobre la economía platense’. El tema es que la situación se complicaría luego de la pérdida de Potosí, siendo que los únicos ingresos posibles, serían los correspondientes a los de la Aduana, y la fiereza de este hecho económico no puede ser negado. El Plan promueve la idea de un Estado fuerte, autónomo y soberano dada la ausencia de burguesía industrial en nuestras tierras. De allí que Moreno propicie un Estado que desarrolle la industria, la navegación propia (no la tendremos hasta 1944), la agricultura, la minería estatal y hasta una compañía de seguros. Propiciando la expropiación de los mineros más ricos del alto Perú para desarrollar el país y la industria nacional! En sus palabras: ‘las medidas a adoptar consistían en expropiar quinientos o seiscientos millones de pesos en poder de cinco o seis mil individuos, expropiación que beneficiaría a ochenta o cien mil habitantes. Esa enorme suma de dinero en manos de una minoría, “no puede dar el fruto ni fomento de un estado, que darían puestos en diferentes giros en el medio de un centro facilitando fábricas, ingenios, aumento de la agricultura, etc.(…) En esta virtud, luego de hacerse entender más claramente mi proyecto, se verá que una cantidad de doscientos o trescientos millones de pesos, puestos en el centro del estado para la fomentación de las artes, agricultura, navegación, etc., producirá en pocos años un continente laborioso, instruido y virtuoso, sin necesidad de buscar exteriormente nada de lo que necesite para la conservación de sus habitantes, no hablando de aquellas manufacturas que siendo como un vicio corrompido, son de un lujo excesivo e inútil, que deben evitarse principalmente porque son extranjeras y se venden a más oro de lo que pesan; pero como esta materia no sea de este tratado, paso a exponer los medios que deben adoptarse para el aumento de los fondos públicos’.(9) (…) Moreno encara el problema básico de la Revolución: poner en movimiento y transformar en generadoras de trabajo, bienestar general y riqueza colectiva las cuantiosas fortunas atesoradas por la minoría de monopolistas y usureros. De este modo la agricultura, la manufactura y la navegación podrían desarrollarse y el país se independizaría del comercio extranjero.’ De tal forma sería Moreno el primer jefe de las revoluciones burguesas en hablar de expropiación de la propiedad, tarea aun pendiente para el conjunto de Indoamérica. Pero Moreno señaló algunas cosas más en el Plan, que lo hacían harto peligroso, propuso la insurrección de todo el Sur del Brasil esclavizado hasta ‘el Janeiro’ para constituir una nación de carácter americano, no para el mundo provinciano de nuestras naciones balcanizadas. El Plan reitera continuamente la idea de construir un continente (no una Argentina) libre, independiente y laborioso. Será Casetlli en mayo de 1811, quien lo exprese ante las sagradas ruinas de Tiwanako: ‘Toda la América española no formará en adelante sino una numerosa familia que por medios de la fraternidad pueda igualar a las respetadas naciones del mundo antiguo.(…) Preveo que allanado el camino de Lima, no hay motivo para que todo el Santa Fe de Bogotá no se una y pretenda que con los tres y Chile, formen una asociación y cortes generales para forjar las normas de su gobierno.’(2) Como si esto fuera poco, Moreno, como un genial estadista, promueve en el Plan buscar el acuerdo con Gran Bretaña, pero al mismo tiempo advierte sobre el peligro de la dominación extranjera. ‘El extranjero no viene a nuestro país a trabajar en nuestro bien, sino a sacar cuantas ventajas pueda proporcionarse. Recibámosle enhorabuena, aprendamos las mejoras de su civilización, aceptemos las obras de su industria y franqueémosles los frutos que la naturaleza nos reparte a manos llenas, pero miremos sus consejos con la mayor reserva y no incurramos en el error de aquellos pueblos inocentes que se dejaron envolver en cadenas, en medio del embelesamiento que les habían producido los chiches y abalorios.’(8) Señala la necesidad de cuidarse de aquellos que ‘fingiéndose amigos, afectaron el comercio para entrar vendiendo y luego salir mandando’. (8) Para ser más intolerable aun, Moreno plantea en el Plan que el mejor gobierno es aquel que responde a la mayoría de la población y hace feliz a la misma. Si pensamos que la primera elección democrática en nuestro país será recién en 1916 (elección por los varones de Hipólito Irigoyen, sin voto femenino), podemos entender a qué fuerzas siniestras y antidemocráticas enfrentaban los hombres de Mayo expresados por Moreno. Está claro que el Plan no podía ser tolerado por las fuerzas contra las que estaba orientado. Contra él se alzará la alianza del ala derecha del partido de la Independencia (Saavedra, Deán Funes, Martín Rodríguez, Rivadavia, Viamonte) con el partido Godo (Tagle, Rosas, Álzaga y los terratenientes, mineros, obrajeros y esclavistas en general). Alianza que será funesta para la marcha de la Revolución, logrando destruir uno a uno a Moreno, a Castelli, a Belgrano, a Artigas, a San Martín, a Güemes, a Sucre, a Dorrego y finalmente al mismísimo Bolívar. De tal forma la vieja aristocracia española con sede en América seguiría siendo la dueña de las tierras, de las masas indias, de los esclavos, de los recursos y del destino americano, imponiendo la balcanización de la Patria Grande para poder seguir disfrutando de su renta colonial aliada a cualquiera de los imperios dominantes del mundo, fueran estos España, Gran Bretaña o los Estados Unidos.

El plan y la revolución continental

Por último, la dimensión teórica mundial de Moreno y su Plan no puede ser subsumida en los relatos menores y provincianos de Mitre, López o el Revisionismo hispano-católico. El intelectual boliviano, Andrés Solís Rada explicó con claridad la magnitud anticipatoria del Plan y por lo tanto la originalidad de la Revolución en la América Española. ‘La profundidad y vigencia de la Revolución de mayo están marcadas por el “Plan de Operaciones”, escrito por Mariano Moreno entre el 17 de julio y el 30 de agosto de 1810, por encargo de la Primera Junta de Gobierno de Buenos Aires, en el que puso los cimientos del capitalismo de Estado para la América indo mestiza. Su genialidad hizo que precediera en 31 años a la clásica obra “Sistema Nacional de Economía Política”, de 1841, de Federico List, la cual demuestra que la emergencia de las grandes potencias, Inglaterra, la primera de ellas, se basó en el proteccionismo y no en el libre comercio, predicado por Adam Smith. El “Plan de Operaciones” fue escrito 59 años antes de la famosa carta de Marx a Engels, de 29 de noviembre de 1869, en la que advierte que la liberación de Irlanda del imperio británico no será obra del proletariado inglés, como se infería del “Manifiesto Comunista”, sino de la lucha de liberación nacional de los irlandeses. El “Plan de Operaciones” fue redactado 111 años antes que Lenin dejara establecido, en el Segundo Congreso de la Internacional Comunista, de 1921, que la contradicción fundamental en las colonias y semicolonias opera entre naciones opresoras y naciones oprimidas. En estos últimos 200 años, ningún pueblo se ha zafado de la opresión colonial o imperialista o ha debilitado su sumisión sino a través de Estados nacionales que avanzaron en procesos liberadores. Así ocurrió en el México de Lázaro Cárdenas, en la Turquía de Kemal Ataturk, en la India de Mahatma Ghandi, en la Indonesia de Sukarno, en la China de Mao, en el Vietnam de Ho Chi Minh, en la Yugoslavia de Tito, en la Cuba de Castro, en la Bolivia de Paz Estensoro, en la Argentina de Perón o en la Sudáfrica de Mandela. Los Estados nacionales se abrieron paso, principalmente en el viejo continente, enfrentando a fuerzas feudales que impedían su nacimiento. En las colonias y semicolonias, la lucha por similar objetivo enfrenta a imperialismos que ahogan sus esfuerzos.’ (7) El Plan de Moreno, es así, el sueño incumplido de la unidad continental, de la construcción de una gran nación americana y de la redención de las masas indias, mestizas y negras, tarea que nos queda por realizar a cada generación de americanos que se precie, tarea que parece más cerca en este nuevo tiempo continental que transitamos. De tal forma, y para no seguir asesinándolo, Moreno debe ser ubicado en el sitial que le corresponde como ideólogo, motor y alma de la Revolución. Sería bueno para comenzar, en los tiempos bicentenarios que corren, que su estatua -junto a la de Castelli- sea llevada a la Plaza de Mayo para ubicarla junto a la de Belgrano, pues a ellos debemos la Patria y que su recuerdo recupere su verdadero rol histórico lejos del día del periodista.

(1) Varela Gustavo en prólogo de Moreno Mariano, Plan de Operaciones y otros escritos, Terramar, 2007, BsAs.

(2) Pigna Felipe, Los Mitos de la historia argentina, Tomo I, Norma 2004

(3) O’ Donnell Pacho, El Águila Guerrera, Sudamericana,1998

(4) Lo sostiene en su obra Filosofía y Nación y en otros escritos

(5) Tiempo Argentino, 4-3-2011

(6) Prieto Raúl Miguel, El Informe Látomo, Narrativa, 2008

(7) Soliz Rada Andrés, Homenaje al bicentenario de la Revolución del 25 de mayo de 1810. Mariano Moreno y el capitalismo de estado, Rebelión. Org, mayo de 2010

(8) Citado por Galasso Norberto, Tiempo Argentino, 4-3-2011

(9) Moreno Mariano, Plan Revolucionario de Operaciones, Plus Ultra, 1993

*Ingeniero Agrónomo, Historiador, director del Instituto de Formación de la CMP

SOCIEDAD RURAL, OLIGARQUÍA VACUNA Y NOMBRES EMBLEMÁTICOS.

Buenos Aires-Argentina-EL EMILIO

NOMBRES ESTIGMATICOS DE ALGUNAS CALLES PORTEÑAS EN RELACIÓN AL CIPAYISMO DE SUS TITULARES (para nada casuales), ME OBLIGAN A REPASAR NUESTRA HISTORIA PARA REFRESCAR ANTECEDENTES.

Por Pedro del Arrabal

Dejamos el mes de julio, tan significativos en nuestra historia y me vienen ganas de hacer algunas reflexiones sobre colonización mental, liberación, dependencia y cipayismo. Se me ocurrió acudir al nombre de algunas calles de esta gran metrópolis, tan cosmopolita y por ende tan llena de contradicciones, para referirme sobre algunos temas.

¡Calles de Buenos Aires! Residencia permanente del Dios Argentino que por ser un dios oligárquico –según el parecer de una clase social- atiende exclusivamente en Buenos Aires; y en estos días en la Sociedad Rural.

Parecería que algunas calles llevan ciertos nombres a propuestas de un sector social que no pierde oportunidad para dejar su sello estigmático en la sociedad con el fin de recordarle y recordar a las generaciones futuras, quienes son los que controlan el poder real(o sea el económico) en esta bendita Nación. En algunos casos hasta las distancias que recorren las calles con ciertos nombres parecen coincidentes con los tiempos en que el sector oligárquico –porque de él estoy escribiendo- se mantuvo en el control no solo del poder económico real,  sino el tiempo que viene manejando el supuesto poder de algunos políticos. Con solo mirar la fotografía donde aparecen genuflexos los políticos de la oposición comandados por el periodista Joaquín Morales Sola en la Sociedad Rural, foto que  exhibieron casi todos los medios en los últimos días, se tiene una clara evidencia de lo que sostengo. Este sector social utilizó este manejo siempre; en primera instancia para su propio beneficio y, obviamente, en detrimento de los intereses de la Nación toda y su pueblo.

En otros casos dichas calles engalanan los barrios elegantes de la ciudad. Y no por casualidad en esos barrios y en esas calles están los palacetes de muchos de estos “señores”; incluso mansiones de jerarcas eclesiásticos quienes fueron cómplices con su silencio de los desfalcos y negociados que la oligarquía hacía con los dinerillos del Estado, y también de los asesinatos que se cometían en nombre de la patria y sus altos valores morales CRISTIANOS. Pero nada es gratis en este mundo. La curia obtenía no pocos beneficios para su buen pasar vendiéndole a la gente que ellos estaban abocados exclusivamente a las “cuestiones celestiales”. Y hasta resulta hipócritamente lógico que actúen de esa manera, ya que de “sus temas económicos terrenales” se ocupaban sus “amigos” en el poder.

Otro aspecto que no pasa desapercibido porque ellos mismos se encargan de hacerlo evidente a cada paso que dan, es ese irrefrenable y tilingo deseo que tienen los miembros de esta clase social de pertenecer a una de esas noblezas europeas. Hasta no hace mucho era algo que les resultaba prácticamente imposible. Pero en su ambición, nunca midieron nada a la hora de tratar de conseguirlo. Incluso ese deseo metamórfico los transformó en pusilánimes seres capaz de vender hasta la patria misma con tal de ser, aunque más no sea, súbdito de alguna noble monarquía -con corona desde ya- europea; poco les importaba –y les importa- que la misma sea de cuarta categoría.

Solo así se entiende la inconmensurables felicidad de la que disfrutaron como clase social por haber metido a una de sus “niñas de sociedad” (la Máxima Zorreguieta) como princesita de una corte, aunque más no sea de un pequeño país como Holanda. Los tilingos periodistas de televisión tampoco perdieron oportunidad de mostrarlo como “logro argentino” (Catalina Dlugi por tomar el ejemplo más tilingo). Porque es la creencia impuesta culturalmente; la Argentina son ellos. Poco hablaron esos periodistas de lo mucho que les costó a la familia y sus “amistades” convencer a la nobleza Flamenca de que en realidad, don Zorreguieta (Jorge Horacio) había sido un simple funcionario (Secretario de Agricultura y Ganadería durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional  1976-1983) y no cómplice –con su silencio- de los asesinatos cometidos por aquella dictadura militar en el gobierno. Y en realidad no le mintieron a la monarquía ya que la oligarquía vacuna de la cuál él era un operador económico (recordar que José Alfredo Martinez de Hoz era ministro de economía de aquella dictadura militar), no hacía “trabajos sucios”. Para esos menesteres tenían idiotas y cobardes útiles enquistados en las fuerzas armadas.

DOS EJEMPLOS PARADIGMATICOS DE NOMBRES DE CALLE

Av. Rivadavia            

La más larga del mundo según los imitadores del exagerado estilo brasileño. Nace en la Casa de Gobierno y llega a Liniers en la Capital Federal (1). Sirve para dividir a los habitantes de la C.A.B.A. entre los del Norte (de mediano a buen pasar) y los del sur (de mediano a miserable pasar). La ubicación del Mercado de Hacienda y el Matadero es más que simbólico.

Av. Rivadavia; tiene el nombre de uno de los fabricados próceres argentinos; otro de las tantas invenciones de don Bartolomé Mitre.

Rivadavia; personaje emblemático si los hay para el sector social al cual pertenece su creador; nefasto para los intereses del país. Rivadavia; una especie de Carlos Saúl I del siglo XIX (por lo antipatriótico, y por lo que significó para los intereses oligárquicos y de los grupos económicos); pero este último más mentiroso.

Av. Rivadavia; tan larga como el tiempo que le llevó al país pagar el préstamo -el empréstito con la Baring Brothers [la Banca de los hermanos Baring(2)]- adquirido por el personaje que le da nombre a la Av., siendo el primer presidente de la Nación. Deuda por un prestamos de un millón de libras esterlinas adquirida el 1824, monto que en términos de dinero contante y sonante nunca llegó al país pero si la deuda en términos contables (3). Solo ingresaron a las arcas del estado 80 mil libras en metálico y el resto de las 560 mil libras en letras de cambio, sin que nadie sepa exactamente y hasta el día de hoy adonde fueron a parar las 440 mil libras restantes y en concepto de qué se esfumaron. Algunos hablan de pagos de intermediación, otros de subterfugios legales realizados por operadores financieros británicos [personajes que seguramente se parecerían a nuestro Danielito Marx de los años “90” (4)]. Préstamo por el que tuvimos que devolver 12 millones de libras, terminándolo de pagar en 1912. ¡88 años requirieron las arcas nacionales para saldar aquella deuda, a un interés de 1200%! ¡Pero se lo hacía por el bien de la Patria che! –dirían ellos.

¡Hasta el sillón presidencial lleva su nombre como para reacordarle al que se siente en él, a quién se debe servir desde ese lugar!

Av. ALVEAR (Carlos María)

Este fue otro de los personajes nefastos que soportó nuestro país. Llamativamente conformó la Logia Lautaro de la que también fue parte San Martín. Pero una vez que este último asumió como gobernador de Cuyo, Alvear se apropió de aquella logia para su uso personal. Como Director Supremo quiso hacer del país una colonia inglesa.

Le escribe a Lord Strangford (Embajador ingles en Río) con copia al ministro de relaciones exteriores Castlereagh, diciéndole: “Estas provincias desean pertenecer a la Gran Bretaña(5), recibir sus leyes, obedecer a su gobierno, y vivir bajo su influjo poderoso. Ellas se abandonan(¿?) sin condición alguna a la generosidad inglesa(¿?)”; y pedía “que vengan tropas inglesas que impongan a los genios díscolos un jefe plenamente autorizado que empiece a dar al país las formas que fueren del beneplácito del rey” (la colonización cultural hizo el resto y hasta el día de hoy hay personajes que pueden decir quejosamente que otro hubiese sido nuestro destino si hubiésemos sido colonizados por Inglaterra; o peor aún si hoy por hoy, fuéramos colonia inglesa )

¿Y quien era el rey de Inglaterra en aquel entonces? ¡Jorge III! Un loco de remate que así termino sus días.

Mientras tanto el loco (“o zonzo pícaro” dijera Jauretche) de acá, Carlos María de Alvear durante su corto gobierno (9 de enero-15 de abril de 1815), y fruto de un estado paranoico, decretaba detenciones sumarias, pena de muerte para sus opositores (los mismos que hoy piden la pena de muerte para los chorros villeros y amnistía para los protectores de sus chorros de guante blanco) y censuraba a la prensa. Y así le fue

Después de renunciar y cuando se rajo a Brasil, en otro momento de su cipaya carrera, Alvear le escribió al Rey de España solicitándole su perdón. Le decía que había llegado al gobierno de nuestro territorio para volverlo a la dominación española y “poner término a esta maldita revolución… Porque mi decidido conato ha sido volver estos países a la dominación de un Soberano que solamente puede hacerlos felices…” San Martín se lo quería morfar crudo.

Su situación en Río de Janeiro no era muy cómoda por la disputada cuestión de la “Banda Oriental” (actual Uruguay). Pero encontró un aliado en el encargado de negocios español en la corte portuguesa, Andrés Villalba ante quien se le despertó el alma buchona y vomitó, con documentos en mano, el estado de las fuerzas patriotas libertadoras argentinas, número de hombres,  calidad y cantidad de armas además de sus asientos de operaciones. Estamos hablando del período más importante de la historia nacional que fue la guerra por la independencia definitiva encabezada por San Martín. ¡Gran cipayo don Carlos María de Alvear!

¿Cómo nuestra cipaya oligarquía no le iba a levantar un monumento el un lugar emblemático para dicha clase social como lo es Recoleta? Esta clase social argentina nunca olvida a sus cipayos más prominentes.

A PROPOSITO DEL 9 DE JULIO DE 1816; “TAPADITAS” DE LA HISTORIA OFICIAL

Hasta en el propio congreso de Tucumán se tejían acuerdo entre algunos de los diputados y el Director Supremo (rango presidencial) para dejar algún intersticio legal que permitiera futuros arreglos de sumisión con alguna otra potencia europea. San Martín que no desconocía estas maniobras y “estaba de la nuca” con estas cipayos pensamientos y actitudes, ya le insinuaba al diputado cuyano Godoy Cruz en su carta donde le solicitaba la inmediata declaración de la independencia, y en forma de pregunta le decía : “¿Los medios violentos a los que es preciso recurrir para salvarnos tendrán o no los resultados que se proponen los buenos americanos? ¿Se podrán realizar o no contrastando con el egoísmo de los más pudientes?”

Es por eso que el diputado por Buenos Aires,  Pedro Medrano,  modifica días después de la asamblea del 9 de Julio de 1816 el acta original donde nos declarábamos independientes. Al párrafo de la misma donde se decía “… investirse del alto carácter de Nación Independiente del rey Fermando VII, sus sucesores y metrópoli”, le agregó “…y de toda dominación extranjera”. La cuestión era calmar a San Martín

Pero nunca dejó de sobrevolar en aquellas reuniones independentistas realizadas en Tucumán, el temor que tenían muchos diputados a la ira “civilizadora” de las potencias europeas.

¡En fin! Pequeños detalles históricos que jamás cruzarán un portal áulico para hacerse presente en una clase de historia. La historia oficial y habilitada no lo permite.

Notas:

(1) En realidad la Av.  Rivadavia se extiende hasta la ciudad de Moreno, en la Pcia. de Bs. As. donde se transforma en ruta nacional (ruta “7”)

(2) El Barings Bank (Banco Barings) fue fundado en 1762 con el nombre de ‘John and Francis Baring Company’ por Sir Francis Baring, hijo de John Baring, originario de Bremen, Alemania. La familia Baring vive tanto en Alemania como Inglaterra. En 1806, su hijo Alexander Baring entró en la empresa y cambiaron el nombre por Baring Brothers & Co., fusionándola con las oficinas londinenses de Hope & Co. donde Alexander laboró con Henry Hope.

(3) Rivadavia armó un consorcio en el que estaban Braulio Costa, Félix Castro, Miguel Riglos, Juan Pablo Sáenz Valiente y los hermanos Parish Robertson. Son ellos los que celebraron el acuerdo en Londres con la firma Baring Brothers & Co.

(4) Daniel Marx fue el operador financiero calificado como técnico brillantes que ayudó a estafar al país; y nadie se animó a llevarlo a la justicia porque en realidad los cargos que se le podrían imputar están “cubiertos y él amparados por ciertas condiciones legales previas” que lo habilitaban para tal cosa. Trabajó para Nicolás Brady y luego “negocio como representante argentino” aquella famosa acordada llamada “plan Brady” de desfalco financiero sobre la ya dolorosa deuda externa argentina.

La operación consistía en combinar de algún modo las recompras descontadas con la emisión por parte del país de los denominados “bonos Brady” a cambio de los títulos de crédito en manos de los bancos. Dichas operaciones complementan las medidas que apliquen los países para restablecer la viabilidad de la balanza de pagos en el marco de los programas de ajuste estructural a mediano plazo respaldado por el Fondo Monetario y otros acreedores multilaterales y bilaterales oficiales. El esquema consistía en recompra de deuda bajo las siguientes modalidades: 1) Emisión de bonos a la par. 2) Emisión de bonos bajo la par (o discount) 3) Cash Payment.

Para implementar este plan era vital crear las condiciones previas a través de otra medida que garantizara el éxito para los acreedores. Y esto fue la “convertibilidad”.

El plan de convertibilidad se asentaba en tres pilares:

a) Renuncia a la soberanía monetaria sobrevaluándo y atando la moneda nacional al dólar, única manera de garantizarse el pago de la deuda, ya que cualquier devaluación arrastraba al país a la cesación de pagos.

b) Apertura de la economía a través del libre cambio en el comercio exterior con el absurdo argumento de fomentar la competitividad reduciendo los costos domésticos con la baja en los salarios.

c) Confiar ciegamente en la globalización financiera quien solicitaba amparo para el libre movimiento (entrada y salida) de sus capitales, sin que se le ponga restricción ni control alguno. Supuestamente ese era “anzuelo” para el ingreso de capítales (que por lo general eran especulativos y operaban en bolsa,  en nuestro caso la de Buenos Aires que otorgaba suculentos dividendo mensuales. Solo basta preguntarle a Marcelo Tinelli y su amigo Martín Redrado en aquel momento al frente de dicha bolsa lo interesante y redituable que eran las operaciones bursatiles).

La materialización del Plan Brady se concretó a través de otros 3 requisitos:

d) Aumento en los niveles de pago de servicios de la Deuda Externa

e) Desarrollo de las privatizaciones, dentro del régimen de pago de la Deuda con Activos del Estado.

f) Cualquier litigio en términos legales en relación al cobro-pago de los servicios y la propia deuda sería resuelto en jurisdicción de tribunales internacionales, pero con asiento en la ciudad de NuevaYork.

(5)Alvear escribía y hablaba en nombre de todos los habitantes de las Provincias Unidas de Río de la Plata de aquel entonces; como luego lo hicieron otros en nombre de todos los argentinos; como lo hicieron muchos de los integrantes de dicha clase social, o sus lacayos en funciones gubernamentales, siempre. Porque en el fondo se creen la patria misma. Julito Roca (h), vicepresidente de Justo en la primera década infame, soñaba con hacer del país “la perla más preciada de la corona británica”. ¡Y lo dijo públicamente (con otras palabras)!

Esto es parte de la misiva enviada por Alvear a Lord Stranfort  allá por 1815:

“Cinco años de repetidas experiencias han hecho ver de un modo indudable a todos los hombres de juicio y opinión, que este país no está en edad ni estado de gobernarse por sí mismo, y que necesita una mano exterior que lo dirija y contenga en la esfera del orden antes que se precipite en los horrores de la anarquía. Pero también ha hecho conocer el tiempo la imposibilidad de que vuelva a la antigua dominación, porque el odio a los Españoles, que ha excitado su orgullo y opresión desde el tiempo de la conquista, ha subido de punto con los sucesos y desengaños de su fiereza durante la revolución.”

“La sola idea de composición con los Españoles los exalta hasta el fanatismo, y todos juran en público y en secreto morir antes que sujetarse a la Metrópoli. En estas circunstancias solamente la generosa Nación Británica puede poner un remedio eficaz a tanto males, acogiendo en sus brazos á estas Provincias que obedecerán su Gobierno, y recibirán sus leyes con el mayor placer, porque conocen que es el único medio de evitar la destrucción del país, á que están dispuestos antes que volver á la antigua servidumbre, y esperan de la sabiduría de esa nación una existencia pacífica y dichosa. Yo no dudo asegurar á V.E., sobre mi palabra de honor, que éste es el voto y objeto de las esperanzas de todos los hombres sensatos, que son los que forman la opinión real de los Pueblos; y si alguna idea puede lisonjearme en el mando que obtengo, no es otra cosa que la de poder concurrir con la autoridad y el poder a la realización de esta medida toda vez que se acepte para la Gran Bretaña. Sin entrar en los arcanos de la Política del Gabinete Inglés, yo he llegado a persuadirme que el proyecto no ofrece grandes embarazos en la ejecución.”

“Estas provincias desean pertenecer a Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer su gobierno y vivir bajo su influjo poderoso. Ellas se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del pueblo inglés y yo estoy resuelto a sostener tan justa solicitud para librarlas de los males que las afligen. Es necesario se aprovechen los momentos; que vengan tropas que impongan a los genios díscolos y un jefe plenamente autorizado para que empiece a dar al país las formas que sean de su beneplácito, del rey y de la nación a cuyos efectos espero que V.E. me dará sus avisos con la reserva y prontitud que conviene para preparar oportunamente la ejecución…”

“Inglaterra no puede abandonar a su suerte a los habitantes del Río de la Plata en el acto mismo que se arrojan en sus brazos generosos…”

“Yo deseo que V.E. se digne escuchar mi enviado, Dn. Manuel García, acordar con él lo que V.E. juzgue conducente y manifestarme sus sentimientos, en la inteligencia que estoy dispuesto á dar todas las pruebas de sinceridad de esta comunicación, y tomar de consuno las medidas que sean necesarias para realizar el proyecto, si en el concepto de V.E., puede encontrar acogida feliz en el ánimo del Rey y la Nación. Dios Guíe á V.E. Ms As. Bs. Ays. E° 25 de 1815. Carlos de Alvear. “


UNASUR, NADA MÁS Y NADA MENOS QUE EL PRIMER Y GRAN PASO DE UN ANHELADO PROYECTO

 

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Por Pedro del Arrabal

Primera Parte

 INTRODUCCIÓN

 No me voy a detener en los chicaneos cipayos y baratos de Lilita Carrio sobre la designación de Néstor Kirchner al frente del UNASUR. Siento orgullo porque es argentino, y estoy decidido a acompañarlo en su gestión porque necesito que sea exitosa. Lo necesitamos todos, especialmente el resto de nuestros hermanos latinoamericanos.
Debemos focalizar nuestra atención en cosas más importantes asociadas a la construcción de ese sueño Bolivariano-Sanmartiniano.

En primera instancia quisiera rescatar una frase que pronunció el Presidente de la hermana República de Bolivia, el compañero Evo Morales en la reunión de mandatarios latinoamericanos del UNASUR: “Kirchner será el primer presidente de la gran Nación Latinoamericana” (palabras más palabras menos). ¡Pavada de anuncio!
Si bien es cierto que tanto Chávez como Correa y Lula hablaban muy a menudo del tema (especialmente el compañero Chávez), Evo se encargó ese día de darle jerarquía institucional a esa realidad que estaban dando a luz el conjunto de presidentes regionales allí reunidos. La cara de felicidad de todos los presentes así lo demostraba. Evo tiró sobre las espaldas de los pueblos y los gobernantes nacionales de la región la responsabilidad de darle forma y contenido a ese sueño tanta veces postergado.

¡Gigantesca tarea si las hay!¡Digo, ¿no?! Básicamente por la envergadura del emprendimiento, los grandes y diversos escollos que irán apareciendo para impedir su concreción, pero fundamentalmente por el denodado esfuerzo que deberemos hacer -especialmente los argentinos- para sacarnos los prejuicios culturales con que nos colonizaron mentalmente para sentirnos más que el resto de nuestros hermanos latinoamericanos. Estoy hablando de valores culturales alimentados por siglos a través de una equivocada educación colonizante impartida en escuelas, colegios, universidades y a través de los medios de comunicación. Tarea que sembró sin pausa en el inconciente colectivo local el desprecio por todo lo que era ser suramericano, la desvalorización de la propia identidad. En este aspecto y con solo ver las conductas emergentes, con escuchar la terminología a la que acuden simples ciudadanos el quehacer cotidiano para denigrarse ofensivamente, podemos comprobar que esa lamentable realidad no hace diferencia de clases. Es más, las clases pudientes y dominantes, modelo de pensamiento y estilo de vida para los aspirantes a burgueses del resto de la sociedad, las utilizan para acrecentar aun más sus deseos de diferenciarse del resto de sus compatriotas. El modelo cultural válido instalado en el inconciente de esta clase social es el europeo-norteamericano (con preeminencia del europeo por antigüedad). Hasta nuestros intelectuales más “progre” deben hacer un esfuerzo tremendo para apartarse por un instante de ese modelo de pensamiento euro centrista que les impide entender la realidad de los pueblos latinoamericanos desde una concepción distinta y original. Siempre terminan -incluso antropológicamente- tratando de analizar la realidad del colonizado con el manual del colonizador.
¡Extenuante tarea la que tenemos por delante!

Hasta un mes, nadie se imaginó que UNASUR iba a ser posible, que el antiguo y visionario proyecto podía ponerse en movimiento en algún momento, salvo aquellos padres de la Gran Patria. Pero por suerte ya es una realidad, y hace una semana comenzó a dar sus primeros pasos. Si antes resultaba peligrosa la posibilidad de que ese proyecto fuera simplemente eso, un proyecto, hoy que la criatura nació fuerte y saludable y con ganas de empezar a caminar, para los sectores de poder económico será considerada como la propia encarnación del anticristo
La noticia cayó como una bomba y dejó muy preocupado el gigante del norte que ve cómo su proyecto imperial en la región empieza a resquebrajarse; aunque esto de ninguna manera detendrá sus operaciones de inteligencia desestabilizadora sobre los gobiernos nacionales de la región.

Contra el gobierno de Chávez la tarea nunca se detuvo. Desde hace un par de largos años las operaciones sobre los gobiernos de Evo Morales y Correa y Cristina Fernández de Kirchner comenzaron a incrementarse; Honduras no deja de ser una experiencia piloto para futuras acciones. Similares acciones a las de los muchachos de la Sociedad Rural a quienes acompañaron ciertos “izquierdistas” locales hace dos años, se están viendo en Ecuador y Bolivia; aparecieron los cortes de rutas en esos países. Mientras tanto las corporaciones mediáticas trabajan arduamente en Caracas y Buenos Aires. ¿Casualidad?

Las primeras luces rojas ya se encendieron y no resultan novedosas, por lo menos para los militantes argentinos del campo nacional, popular y latinoamericano. Me refiero a las operatorias del imperio por “ultra izquierda”. Las “ultras” (derechas e izquierda) siempre se dieron la mano ya que sus operatorias de pinza sobre las sociedades le vienen como anillo al dedo al perverso sistema y al actual status quo global. Con dichas operatorias las “ultras” justifican sus existencias y facilitan el reinado de las actuales condiciones de desigualdad social que los alimenta ideológicamente para operar políticamente revolviendo el río. Mientras tanto el sistema sigue pescando, permanece inalterable en el tiempo y disfruta del “divide y reinaras”.

¿Cómo no pensar esto si uno escucha a esa pobre y miserable politiquera que es la Carrio y a los ultra-revolucionarios izquierdazos, ambos sin propuesta alguna, realizar anuncios catastróficos la primera y discursos rimbombantes, vacíos de contenidos, armado con frases y consignas panfletarias los segundos? Están sin poder -¡o sin querer!- mirar mas allá de sus propias narices, allí donde se comenzó a abrir la picada liberadora en el monte de la dependencia.

En realidad ¿No lo quieren ver o son cipayos por naturaleza? La Carrio es una excelente actriz y una peligrosa delirante que vende sus servicios al mejor postor. A brindado sobradas pruebas sobre sus cualidades actorales y también sobre su alto nivel de cipayaje… pero ¿y las izquierdas y su anti-imperialismo?

Evidentemente no debemos pedirle “peras a los olmos”; y menos a los olmos argentinos que a perseverantes en la estupidez no les gana nadie. Aun así deberemos hacer el esfuerzo para convencerlos porque como argentinos y latinoamericanos que son pueden ser útiles para nuestro gran proyecto. Solo habrá que ver si se quieren dejar rescatar y tienen el deseo de sumarse a la tarea. Sino se quedaran solo; y será por propia decisión y elección. Jamás atentaremos contra ninguna libertad individual. Nuestra lucha como peronista esta orientada a lograr el bienestar social de conjunto de nuestro pueblo latinoamericano. Hoy por hoy esa es nuestra Nueva y Gloriosa Nación; ese será el pensamiento que regirá nuestra voluntad política y nuestras acciones futuras.

Lo dice el sentido común y existen sobradas pruebas: “La Gran Revolución siempre será enemiga de la Revolución”. Me lo enseñó Perón cuando sostenía que para revolucionar un sistema primero había que revolucionar las estructuras que lo componen y solo así el sistema se ira revolucionando naturalmente. “Todo en su medida y armoniosamente” sugería sabiamente el “Viejo”.

Lula, Cristina, Chávez, Evo, Correa, el Pepe Mujica, Lugo, así lo entendieron; el resto se sumó por sentido común. La Gran Nación así nació.
El Doctor y Profesor Gustavo F. J. Cirigliano, nuestro Director Honorífico, Maestro y Guía ya lo había visualizado allá por 1974. Trazó un eje de integración regional. Lo estableció en el “Meridiano 62″.(ver nota en : http://www.revistaelemilio.com.ar/?p=7454). Hoy ese sueño es una realidad y nos alegramos por él, por nosotros y por todos los hermanos latinoamericanos.

Son muchas y muy poderosas las multinacionales que se encuentran operando en la región, y muy codiciados los recursos naturales (especialmente metalíferos) que tenemos como reserva. También son muchos y muy complejos los aspectos e interese a integrar en la región, tanto sean en cuestiones culturales, educativas, técnicas y de desarrollo científico, sumamente necesarios que se concreten para viabilizar el proyecto; pero eso serán temas que desarrollaré en sucesivas notas.

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VISIÓN ANTICIPADA DE UN ESTADISTA (En el año del BICENTENARIO, 100.000 razones para cuatro notas especiales; y la yapa . PARTE II )

Buenos Aires, Argentina 25 de abril de 2010
EL EMILIO -en un año- superó las cien mil visitas y lo festeja de esta manera

 

UNIDOS O DOMINADOS

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Por Juan Domingo PERÓN(1)

 

 

“Es indudable que el mundo, superpoblado y superindustrializado, presenta para el futuro un panorama que la humanidad todavía no ha conocido por lo menos en una escala tan extraordinaria. Todos los problemas que hoy se ventilan en el mundo son, en su mayoría, producto de esta superpoblación y superindustrialización, sean problemas de carácter material o sean problemas de carácter espiritual. Es tal la influencia de la superproducción y es de tal magnitud la influencia de la técnica y de esa superproducción, que la humanidad, en todos sus problemas económicos, políticos y sociológicos, se encuentra profundamente influida por esas circunstancias.
Si ése es el futuro de la humanidad, es indudable que estos problemas irán progresando y produciendo nuevos y más difíciles emergentes de las circunstancias enunciadas.
Resulta también indiscutible que la lucha fundamental en un mundo superpoblado es por una cosa siempre primordial para la humanidad: la comida. Ese es el peor y más difícil problema a resolver.
El problema fundamental del futuro es un problema de base y fundamento económicos, y la lucha del futuro será cada vez más económica, en razón de una mayor superpoblación y de una mayor superindustrialización.
En consecuencia, analizando nuestros problemas, podríamos decir que el futuro del mundo, el futuro de los pueblos y el futuro de las naciones estará extraordinariamente influido por la magnitud de las reservas que posean: reservas de alimentos y reservas de materias primas.
Eso es una cosa tan evidente, tan natural y simple, que no necesitaríamos hacer uso ni de la estadística y menos aún de la dialéctica para convencer a nadie.
Es indudable que nuestro continente, en especial Sudamérica, es la zona del mundo donde todavía, en razón de su falta de población y de su falta de explotación extractiva, está la mayor reserva de materia prima y alimentos del mundo. Esto nos indicaría que el porvenir es nuestro y que en la futura lucha nosotros marchamos con una extraordinaria ventaja a las demás zonas del mundo, que han agotado sus posibilidades de producción alimenticia y de provisión de materias primas o que son ineptas para la producción de estos dos elementos fundamentales de la vida.
Pero precisamente en estas circunstancias radica nuestro mayor peligro, porque es indudable, que la humanidad ha demostrado -a lo largo de la historia de todos los tiempos- que cuando se ha carecido de alimentos o de elementos indispensables para la vida, como serían las materias primas y otros, se ha dispuesto de ellos quitándolos por las buenas o por las malas, vale decir, con habilidosas combinaciones o mediante la fuerza. Lo que quiere decir, en buen romance, que nosotros estamos amenazados a que un día los países superpoblados y superindustrializados, que no disponen de alimentos y de materias primas, pero que tienen un extraordinario poder, jueguen ese poder para despojarnos de los elementos de que nosotros disponemos en demasía con relación a nuestra población y a nuestras necesidades. Ahí está el problema planteado en sus bases fundamentales, pero también las más objetivas y realistas.
Es esa circunstancia la que ha inducido a nuestro gobierno a encarar de frente la posibilidad de una unión real y efectiva de nuestros países para encarar una vida común y para planear, también una defensa en común.
Si cuanto he dicho no fuese real, o no fuese cierto, la unión de esta zona del mundo no tendría razón de ser, como no fuera una cuestión más o menos abstracta o idealista.
Señores: es indudable que desde el primer momento nosotros pensamos en esto; analizamos las circunstancias y observamos que, desde 1810 hasta nuestros días, nunca han faltado distintos intentos para agrupar esta zona del Continente en una unión de distintos tipos.
Los primeros surgieron en Chile, ya en los días iniciales de las revoluciones emancipadoras de la Argentina, de Chile, del Perú. Todos ellos por fracasaron distintas circunstancias. Es indudable que de realizarse aquello en ese tiempo, hubiese sido una cosa extraordinaria. Desgraciadamente, no todos entendieron el problema, y cuando Chile propuso eso aquí a Buenos Aires, en los primeros días de la Revolución de Mayo, Mariano Moreno fue el que se opuso a toda unión con Chile. Es decir, que estaba en el gobierno mismo, y en la gente más prominente del gobierno, la idea de hacer fracasar esa unión. Eso fracasó por culpa de la Junta de Buenos Aires.
Hubo varios después que fracasaron por diversas circunstancias. Pasó después el problema a ser propugnado desde Perú, y la acción de San Martín también fracasó. Después fue Bolívar quien se hizo cargo de la lucha por una unidad continental, y sabemos también que fracasó.
Se realizaron después el primero, el segundo y el tercer Congreso de México con la misma finalidad. Y debemos confesar que todo eso fracasó, mucho por culpa nuestra. Nosotros fuimos los que siempre más o menos nos mantuvimos un poco alejados, con un criterio un tanto aislacionista y egoísta.

Llegamos a nuestros tiempos.
Yo no querría pasar a la historia sin haber demostrado, por lo menos fehacientemente, que ponemos toda nuestra voluntad real, efectiva, leal y sincera para esta unión pueda realizarse en el Continente.

Pienso yo que el año 2000 nos va a sorprender o unidos o dominados; pienso también que es de gente inteligente no esperar que el año 2000 llegue a nosotros, sino hacer un poquito de esfuerzo para llegar un poco antes del año 2000, y llegar un poco en mejores condiciones que aquella que nos podrá deparar el destino mientras nosotros seamos yunque que aguantamos los golpes y no seamos alguna vez martillo; que también demos algún golpe por nuestra cuenta…”

(1)(Transcripción parcial del discurso pronunciado por el Presidente Juan Domingo Perón el 11 de noviembre de 1953 en la Escuela Nacional de Guerra. Constituye posiblemente la primera versión de su proyecto de reordenamiento geopolítico.)