EDUCACIÓN ¿UNA CUESTIÓN DE CANTIDAD O CALIDAD?.
8 nov 2011 Educacion, HISTORIA, Notas semanales, Política Nacional, Politica
C.A.B.A., Argentina, UNASUR, EL EMILIO, Educación.
Necesarias reflexiones sobre una educación que pretende ser tal, pero que a menudo es tomada ligeramente por cierto funcionarios. Hoy por hoy la educación Argentina es envidiada en toda la región y en gran parte del mundo; y no es casual… Pero…
Por Víctor Leopoldo Martínez (1)
AMPLIACIÓN DEL HORARIO DE “GUARDERÍA”
Días pasado apareció en varios matutinos de esta Capital, luego reproducido a lo largo del día monótonamente por todos los canales de noticias e informativos televisivos dentro de sus titulares, un anuncio del mismo tenor pero realizado por dos funcionarios de gobiernos diferentes: uno hecho por el gobernador de la C.A.B.A. Mauricio Macri y el otro por el Ministro de Educación de la Nación Alberto Sileoni.
Parecía que las declaraciones se daban en un marco de competencia para ver quién lograba mayor “rédito político” dentro de un imaginario colectivo social al anunciar que se extendería el ciclo lectivo. Amerita pensar que se buscaba algo así con el anuncio -y yo lo asocié con el “rédito”-; de otra manera no se entiende la poca seriedad que conllevó anunciar algo tan grosero, sin fundamentarlo siquiera, intentando mostrarlo como logro. Mientras Sileoni lo hacía señalando que la decisión había surgido de un acuerdo logrado dentro del Consejo Federal de Educación (órgano que reúne esporádicamente a todos los Ministros de Educación de las provincias y que él preside) para llevar el ciclo de 180 a 190 los días de clases en los establecimientos educativos primarios y medios de todo el país, Macri no se quedaba atrás y le ganaba por cinco días anunciando que él extendía a 195 de clases para las escuelas y colegios que se encuentran dentro de su órbita de gestión.
AL ENTERARSE DE LA NOTICIA, ¡LA FELICIDAD DE LOS DOCENTES FUE INDESCRIPTIBLE!!!
¿Y LA DE LOS PÁRVULOS? ¡NO ERA PARA NADA MENOR!
¡LOS PADRES, REBOSANTES DE ALEGRÍA!
En general, y para los que estamos vinculados e interesados en temas educativos, tamaño anuncio nos preocupa por razones que a continuación pasaré a explicar, pero no nos sorprende que Macri tome decisiones de este tipo. Seguramente que si algún docente no lo conoce, con solo haber padecido su accionar en lo que lleva de gestión como gobernador de la Ciudad, lo presentirá tranquilamente como una persona que básicamente ignora toda cuestión asociada a temas educativos. Tampoco se puede pasar por alto que el Ing. Macri es el típico producto de una educación privada (todos sus estudios los hizo en ese ámbito). No es un detalle menor a la hora de querer hablar con él e incursionar en algún tema educativo seriamente. Cuando la educación es considerada una mercancía, difícilmente como producto tenga otro valor que no sea los que fija el mercado, y sus consumidores no prioricen la cantidad por sobre la calidad, aunque hagan alarde de una supuesta y “especial preferencia ” por la calidad tratando de mostrar convencimiento de que allí está “la diferencia”. “Diferente”; condición a la que solo acceden los poseedores de “recursos”. Recursos que les permiten obtener algo (educación selectivamente distinta en este caso) que los hace sentirse diferentes del resto, pero… similares –en estupidez- a todos los que aspiran a ser considerados “burgueses de categoría” por formación “privada”.
Resulta necesario aclarar cierto aspecto de lo señalado anteriormente. La existencia de la educación privada es parte de una decisión política que un Estado puede tomar en materia educativa por diversas razones –algunas un tanto complejas- que oportunamente desarrollaré en otro artículo. Pero resulta más que claro que la sociedad argentina en su conjunto ya entendió cuales son las consecuencias cuando el manejo del Estado cae en manos de cultores y defensores de la reducción de este a su mínima expresión; especialmente en materia educativa. Padeció las gestiones de quienes conciben a la educación como un gasto y no una inversión basados en el concepto costo-beneficio y teniendo como meta la “eficiencia” (qué se “gana” con los recursos utilizados, todo en términos pecuniarios). Salta a la vista –y por el aire como lo hizo en el 2001- que ese Estado es un tanto peligroso cuando se encuentra dentro de un determinado marco ideológico “diestro”, que es con el que se conciben las “reglas”, el “modo” y las “formas” que debe adoptar una sociedad para satisfacer a unos pocos; sociedad desde ya totalmente partida y con sus diferencias sociales bien notorias y extremadamente explosivas.
Para el caso Macri es entendible porque fue votado abrumadoramente, reelegido mayoritariamente por los habitantes de esta ciudad en las últimas elecciones; votantes que seguramente no evaluaron el deterioro que sufrió la educación pública en la C.A.B.A. en razón de negligencias y erradas decisiones políticas tomadas por el gobierno del ingeniero. Y esa ignorancia o desinterés es entendible porque los intereses de ciertos porteños son otros. En su gran mayoría los habitantes estables de esta ciudad o bien mandan sus hijos a escuelas privadas (incluido hijo/a del contradictorio candidato oficialista Filmus), o toman a la escuela pública como guardería, como depósito de chicos. Y por más que esto a muchos porteños les duela al señalárselo, es una realidad incontrastable que como sociedad se sigue negando ver y reconocer.
Los motivos de que las escuelas públicas se hayan transformado en depósitos de niños, para el caso de la C.A.B.A., son múltiples y muy variadas las razones; la mayoría comprensibles…, pero hasta cierto punto.
Es un tema que requiere ser discutido seria y urgentemente en términos sociales para definir de una vez por todas y para los tiempos por venir, qué se pretende de la educación pública en esta ciudad y en que medida la sociedad está dispuesta a comprometerse con esa educación que desea para sus niños y adolescentes asumiendo el rol que sin lugar a dudas a cada porteño le compete en cuanto a ser el primer educador y formador de valores en el ámbito familiar y social.
Esa realidad incontrastable a la que me refiero indica que desde hace largo tiempo -30 últimos años por lo menos- la familia porteña en general le transfirió a la “institución escuela” (y por ende a sus docentes) toda la responsabilidad formativa, de contención y la resolución de conflictividades familiares y sociales que cada niño trae consigo y con las que es “depositado” en un establecimiento educativo público. Se olvidan que en las escuelas hay componentes humanos (entre ellos sus propios hijos) que a diario se ven obligados a reproducir conductas, actitudes y valoraciones que la propia sociedad esgrime, utiliza, hace uso y abuso fuera de la estructura edilicia escolar. La escuela y los colegios no tienen por qué ser diferente a lo que la sociedad es fuera de sus límites; los actores son humanos y son los mismos dentro y fuera de ella. El mito social de que las escuelas y colegios son asépticos y asexuados es algo anacrónico, arrastrado desde siglo y medios atrás y todavía no resuelto. Con otra cuestión como agravante, se hace caer en los docentes toda la responsabilidad por la integridad psico-física de todos y cada de los niños que concurren a un establecimiento educativo, exigiéndoles –además- todo tipo de contemplaciones para el párvulo en materia de “aprendizaje”, de tal manera que el proceso de “escolarización” (no hablo de educación) resulte lo menos traumático para “ese pobre hijito”; todo esto so pena de sufrir las consecuencias civiles, penales para el caso de “familias clase media” si algo le pasa al “nene”, y/o posibles moliendas a palos, cuchilladas -o tiros- para el caso de padres provenientes de barrios carenciados que no quieren ser menos que los de “clase media” razón por la cual “lo resuelven a su manera.” El docente, igual que el niño, en total estado de indefensión; ambos víctimas de un perverso sistema, que necesariamente debemos cambiar; pero extendiendo los días de trabajo del “depósito”. ¡Es poco serio!
Hablo de esa sociedad que entre otras cosas también demanda y prioriza “certificados de escolarización” para sus hijos, por encima de un serio y personal compromiso con una “buena educación” para los retoños, trabajando en la parte formativa junto al docente, pero haciéndolo, reitero, desde el hogar y la sociedad.
En cuestiones educativas, los que conformamos esta sociedad porteña debemos ser un poquito más responsables a la hora de hablar y de exigir, ya que no ignoramos nuestra “picardía” y habilidad para esquivar el cumplimiento de nuestros deberes y obligaciones sociales.
¡Miren la cantidad de responsabilidades asistenciales que se suman a la tarea pedagógica y de las cuales los docentes deben hacerse cargo; todo por la misma y miserable paga (hablo del caso de la C.A.B.A.), tarea y esfuerzo que a diario las “autoridades” gubernamentales y educativas de la Ciudad ponen en tela de juicio, aún más a la hora de las merecidas vacaciones de los docentes, y/o de demandar una justa y merecida mejora salarial.
La tarea escolar en esta ciudad y en los tiempos que corren se presenta como titánica, y es lógico que haya docentes que se encuentren en condiciones de hacerse cargo de todo esto; de la misma manera que otros hacen lo que pueden en función de lógicas limitaciones, y todos de una forma u otra vamos descubriendo diariamente que la escuela ideal y los niños y adolescentes ideales solo existen en los textos escritos por tecnócratas de la educación que jamás pisaron un grado de escuela primaria ni un curso de secundaria pero que pasean sus sabias innovaciones junto a un rótulo pegado en su frente que dice “Soy progre; traigo lo último en pedagogía” por los pasillos de cuanto ámbito educativo exista. Son los formadores de los nuevos “profesores de enseñanza primaria” o los catedráticos que dictan clases, seminarios y conferencias a los alumnos de Ciencias de la Educación en nuestras universidades y cuyos productos quieren salir disparando cuando se enfrentan con la escuela real, con niños y adolescentes reales.
¡MIREN SI HAY COSAS PARA RESOLVER PREVIAMENTE ANTES DE DEDICARSE A EXTENDER EL CICLO LECTIVO SIN TON NI SON!
Pero sin lugar a ninguna duda, para la sociedad de esta C.A.B.A., Macri hizo algo bueno en materia educativa; le solucionó un problemita a las familias porteñas que a partir del año que viene gozarán de 15 días más sin tener que “soportar” a sus “queridos” hijitos jodiendo la paciencia en sus respectivos hogares. La Familia porteña contenta y agradecida por la “sabia decisión” tomada por Macri.
Sugiero al lector (y de paso a Macri y Sileoni si es que leen esto) que vean el siguiente fragmento de un trabajo (más extenso; dura casi dos hora) que hice junto a otros colegas hace ya 6 años, pero que reúne 20 años de experiencias educativas con el teatro como herramienta en las más diversas escuelas públicas de esta ciudad. Preste atención a las opiniones que se vierten y a los textos que aparecen para que comiencen a entender de qué estoy hablando.
Luego continuamos.
LO GRAVE NO ESTÁ EN LAS DECISIONES QUE ADOPTE MACRI
Por su parte Alberto Sileoni manifestó en sus declaraciones: “La extensión del ciclo lectivo, y otras medidas que implementamos, no son coyunturales ni oportunistas. Forman parte de un proceso que se inició en 2003 con la ley que fijó un piso de 180 días de clase; esa cantidad se logró en 2010 y fue el año en que más días de clase hubo; y se superó en 2011”.
Estimado Ministro, con todo respeto me voy a dirigir a usted. Lea con atención sus expresiones y recapacite. Además me atrevería a sugerirle –por una cuestión de pudor- que le diga a la Sra. Presidenta “ Sra…, me voy. El cargo me queda grande.” Evidentemente su condición de técnico –como la de sus dos antecesores, Tedesco y Filmus- le impide entender con precisión que la cantidad de “educación” que en teoría se imparte en establecimientos educativos y que luego aparece reflejada en “cuadros estadísticos demostrativos”, no es indicativo que en los hechos sea real, o que esa educación sea de calidad, o al menos buena. Mas estúpido resulta pensar que con aumentar la cantidad de días de clase, los párvulos y adolescentes recibirán una educación mejor.
Por eso resulta necesario aclararle que estoy hablando de las cuestiones de fondo de aquello que se entiende por educación. Es innegable que todo mejoramiento educativo requiere de mayor inversión y que gracias a las gestiones políticas de Néstor Kirchner y Cristina Fernández se fue recuperando niñez y adolescencia para la escolarización; como en las mejores épocas peronistas; y desde ya eso no es poco. Pero resultará no solo improductivo, sino diría hasta grosero, no aprovechar esta oportunidad histórica que tenemos para mejorar la CALIDAD educativa, revisando contenidos curriculares anacrónicos (básicamente en los estudios sociales y ambientales), redefiniendo el papel y el rol docentes (que desde ya no es el que pretende Macri) y el de los establecimientos educativos (que tampoco tendrá que ver con las pretensiones del gobernador de la C.A.B.A.) si se quiere estar a la altura de los cambios que la propia sociedad está haciendo suyos y la profundización de los mismo que ella está demandando. El último resultado electoral así lo está indicando. Por favor no haga lecturas de los mismos (el resultado electoral), en el peor de los casos al estilo Grondona-Sarlo, o guiado por cierto triunfalismo inconducente de cierto periodismo un tanto complaciente. Esta hora histórica demanda actuar -y abrir la boca lo menos posible- con responsabilidad.
Seguimos con sus declaraciones:“Son medidas que tienen que ver con un mayor esfuerzo, con una ratificación del rumbo en el cual estamos” (¿?).
Sr. Ministro, para su conocimiento, al esfuerzo los docentes lo venimos haciendo desde mucho antes que usted fuera funcionario de gobierno, y si en algo estamos siendo reconocido en términos salariales es por una decisión política tanto de Néstor como de Cristina Fernández de Kirchner. Por sus dichos y según mi parecer es usted el que desconoce el rumbo que le está imprimiendo el gobierno nacional a este nuevo país, porque si para muchos “entraditos en años” como yo esto es similar a las primaveras “45-55”, para el resto de la sociedad argentina -especialmente para los jóvenes- todo esto es nuevo y muy hermoso señor ministro. Es usted el que parece más desorientado, manifestado esto con todo respeto.
Luego continua: “Si alguno se sorprende, es porque no ha tomado nota de lo que está ocurriendo en la educación argentina, a nivel provincial y nacional, desde 2003”. Insisto, me parece que es usted Sr. Ministro, -y perdón que vuelva a insistir con lo de “con todo respeto”-, el que no está tomando nota de lo que está ocurriendo en la sociedad y en el país desde el 2003 y de cómo la educación debería acompañar dicho proceso.
Y termina diciendo: “La educación argentina está mejorando: hay más inversión, hay más días de clases, hay más libros y más net Books, hay mejores salarios”
MUY INAPROPIADAS SUS DECLARACIONES SEÑOR MINISTRO.
En la gestión de su antecesor Filmus –y no por iniciativa de él sino por la de Néstor Kirchner- se aumentó la inversión en educación llevándola del 2 al 6 % del PBI. Pero la ley se quedó en las formas; el fondo se mantiene intacto por si no está enterado. Si la compañera Cristina Fernández de Kirchner de quien soy un ferviente admirador por su capacidad, vuelo intelectual y talento político, a quien la vote y volvería hacerlo, está decidida a profundizar los cambios que se vienen dando en nuestro país desde el 2003, creo que Usted con sus declaraciones no la está ayudando mucho. Y ella lo que necesita es ayuda y colaboración, pero fundamentalmente lucidez y sentido común de parte de los funcionarios que la acompañan.
Usted señor Ministro está en una de las carteras ministeriales clave. Tiene que ser casualmente “educación” la herramienta que debemos recuperar para concretar este proceso de transformación de tal forma que el actual proyecto político pueda tener continuidad en el tiempo. Después de sus declaraciones creo firmemente que es usted el que no entendió de qué se trata este milagroso cambio que a Dios gracias, se viene dando en nuestro país.
Querido Ministro, escolarización no es sinónimo de educación; y la buena educación no es una cuestión de cantidad sino de calidad. Educación no es algo asociado a “tratamiento pedagógico compulsivo y disciplinante”. Educación es algo más serio; y requiere ser más serio aún si se está dentro de un proceso de transformación que intenta sacar a nuestra sociedad de aquella triste realidad en la que fue sumida por políticas neoliberales. Las pedagogías que tergiversaron valores en no pocas mentes argentinas han sembrado muchas semillas que aún hoy “SIGUEN” floreciendo en los establecimientos educativos de los tres niveles de la educación, entorpeciendo este proceso de cambio que hoy está llevando adelante nuestro gobierno nacional. Usted lo puede comprobar con solo moverse por los verdaderos ámbitos educativos dejando de lado los lugares empapados de academicismo. El sistema educativo tal como funciona hoy es una lamentable realidad que hay que modificar, no una ficción a la que puedo disfrazar con “nuevas herramientas tecnológicas”.
Sr. Ministro lo invito a que vea este otro fragmento que pinta una escuela real de no hace mucho tiempo y que en relación a la actual, en lo único que cambió es que ahora, en ellas, hay más chicos (a Dios y a este gobierno nacional gracias porque sino estarían en la calle) con más libros y computadoras, pero que en esencia no ha cambiado en nada.
Sr. Ministro, más días de clase, más libros y más computadoras por si solo no significan un mejoramiento en la calidad educativa. Perdone que sea reiterativo pero ese tiempo al que se refiere y los elementos que menciona son simples herramientas dentro de un proceso educativo. Insisto en recordarle Sr. Ministro, educación es algo más serio y en estos momentos más necesaria que nunca ya que debemos pensar en una EDUCACIÓN CON MAYÚSCULAS por haber logrado este gobierno que el pueblo Argentino recuperara conciencia sobre nuestro lugar de pertenencia natural, nuestra gran Nación latinoamericana, la UNASUR, a la cual debemos integrarnos también en términos educativos.
DEMOCRÁTICO SI, PERO… ACOMPAÑANTE DE DELIRIOS REACCIONARIOS ¿TAMBIEN?
Cuando usted Ministro Sileoni, muy suelto de cuerpo sostiene: “Creo que todo se puede discutir en el marco de la defensa de un derecho que a mí me parece que es anterior al derecho de los docentes y que es el derecho de los alumnos” se suma al falaz y perverso argumento esgrimido por Macri “una vez más, los que se perjudican son los chicos”.
Ese viejo discurso reaccionario utilizando a los chicos como excusa para fines utilitariamente perversos –presentar a los docentes ante la sociedad como seres “jodidos”- no puede aparecer en boca de un funcionario de un gobierno que se dice –y yo le creo- Nacional, Popular, Latinoamericano y revolucionario (en términos comparativo con los gobiernos anteriores sin ninguna duda lo es). Le recuerdo Sr. Ministro Sileoni que el Sr. Macri no muestra la misma preocupación cuando los chicos en invierno pasan frío, o se les caen los techos de las escuelas, o cuando las mismas se inundan de materia fecal porque las cañerías cloacales de las famosas escuelas de su “amado” Cacciatore se tapan, se rompen y vuelcan sus desechos en el propio edificio (Hay una que todo esto lo viene padeciendo por años y esta ubicada a 150 metros de su despacho ministerial); que los obsoletos sistemas eléctricos interrumpan cada 2 x 3 el suministro de energía eléctrica a los establecimientos, etc., etc., etc.
Macri dice: “Todo el mundo tiene derecho a manifestarse, a la protesta, pero también los vecinos de Buenos Aires tienen el derecho de descontar ese día que no se trabaja”.
Yo, como cualquiera de los vecinos de quienes Macri cree ser vocero, y con el mismo criterio, le preguntaría, Sr. Gobernador Macri ¿Usted se descontó –no digo días- los meses que se ausentó de sus funciones por “razones particulares”? ¿Devolvió al Congreso de la Nación los sueldos y viáticos por los días no trabajados mientras fue Diputado Nacional? Mire que estuvo ausente en el 90 % de las sesiones ordinarias y en el 95% de las reuniones de comisión.Y lo votaron los vecinos. ¡Hay que ser muy caradura para argumentar “derechos vecinales” cuando ni siquiera respeta la decisión de los vecinos en materia de urbanización, dando siempre prioridad a los negocios inmobiliarios de “amigos y conocidos”!Y los derrumbes están a la orden del día por la desidia de sus funcionarios ¡
¿Y usted señor Sileoni se asocia en esta hipocresía?!
Ministro Sileoni, usted termina sosteniendo algo que me generó dudas: “Nosotros somos recontrapartidarios de que haya clases”
Pregunto: cuando dice nosotros, fuera de usted ¿a quién se refiere? ¿Y que quiere decir con “recontrapartidario”? ¿Sabe por qué se lo pregunto? Porque rescató de mi memoria a Luisito Barrionuevo que hacía gala de ser “recontra-alcahuete” de Menem. ¿Usted lo es de los integrantes de la Academia Nacional de Educación? Se lo pregunto sin ninguna mala intensión y al solo fin de sincerarnos. Por otro lado, ¿qué docente se opondría a dar clases cuando hay respeto, trato digno y justa retribución? Recuerde que estamos hablando de los docentes de la C.AB.A.. ¿Usted trabajaría en oficinas ministeriales en condiciones deplorables y por un magro sueldo como lo hacen muchísimos docentes de esta ciudad? Extiéndale la requisitoria al Sr. gobernador de la C.A.B.A.. Si están dispuestos me lo comunican y me comprometo a realizar una campaña desde estas páginas para que los docentes sigamos vuestro ejemplo. Y si no, le sugiero algo, infórmese Sr. Ministro, infórmese.
Sr. Ministro, el sistema educativo también está lleno de miserables. Hay miserables en todos lados que siguen operando “en tiempo pasado”; y si no mire los mails anónimos en contra de los sindicalistas, de los sindicatos que agremian a los docentes y de los posibles paros docentes; salían de oficinas de su propio ministerio. Mire todas las miserias que hay que eliminar del sistema educativo como para estar perdiendo tiempo en acompañar discursos reaccionarios.
¡Que me cuenta Ministro!
Los dejo (a ambos, y por supuesto a nuestros lectores) con otro poco de imágenes que pueden ayudarlos a entender por dónde pasa la cuestión educativa.
(1) Director de EL EMILIO
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