Perversa historia de una secta plagada de hipocresías, falacias y mentiras
5 dic 2012 DERECHOS HUMANOS, HISTORIA, Medios de Comunicación, Periodismo, Política Nacional
C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Política Nacional
Memoria, Verdad y Justicia no es una consigna más. Los jerarcas de la iglesia católica argentina, que históricamente no se caracterizaron ni se caracterizan casualmente por practicar la humildad de un Cristo al que lo juegan y lo tienen como maleta de loco según sea el peligro que corran sus intereses terrenales, deberían tomarla y defenderla como principio cristiano; pero…siempre le esquivaron al bulto.
Por Pedro del Arrabal
especial para EL EMILIO
Introducción
Si bien es cierto que “Muerto el Rey, ¡Viva el Rey!”, muy presente desde la antigüedad en la historia de la humanidad, sigue estando vigente en las sociedades contemporáneas, fue casualmente el “cristianismo” el que con mayor facilidad la incorporó; pero a la vez fue la consigna que mayores inconvenientes generó en su seno, casualmente por la disputa entre sus jerarcas para conseguir espacios de poder “bien terrenales”.
He aquí la primera paradoja; no pocos de estos pastores -un tanto “descarriados”- terminaron ambicionando y siendo cultores de bienes terrenales muy alejados, o poco asociables a la humildad, el desinterés, la bondad, el desapego por los bienes materiales, la solidaridad y el amor que practicó aquel extraordinario ser y mejor político que fue Jesucristo. El desmesurados apego por los poderes terrenales y los placeres que estos brindaban y sigue brindando los llevó a producir los más variados Cismas dentro de su “sagrada iglesia” desde la muerte del “Flaco” Jesús hasta nuestros días.
Como ya se dijo en otro artículo de esta misma publicación, allí se puede encontrar la matriz gestadora, en términos de codicia, que pasa su vida pariendo diferentes “quiosquitos” en los cuales “avivados” venden la salvación a toda alma desahuciada por el maltrato terrenal producto de la injusticia social. “Pastores” de toda laya solucionan problemas terrenales ofreciendo mundos ideales extraterrenos previo pago por el “favor prestado” con “bienes bien terrenos”.
Pero un detalle unifica criterios diferentes entre ellos en cuanto a lo teológico para que las operaciones comerciales no se frustren. Sus integrantes no son tontos; no suelen escupir para arriba. Todos y cada uno de los “quiosquitos” se cuidan especialmente de no hablar sobre los reales motivos que impulsaron a ese ser que terminó en la cruz a llevar aquella lucha sin igual en la historia de la humanidad, solo comparable con la de Gandhi (y quizá con la que llevó adelante el Gral. Perón acá en la Argentina). Hablo de revoluciones pacíficas.
Se cuidan muy bien y evitan decir que la lucha de aquel Jesucristo fue contra un imperialismo -el Romano- pero con métodos distintos a los de Barrabas, el otro gran caudillo popular judío. El sudaceo Caifás sembró la semilla de un estilo político que amalgama con facilidad intereses celestiales con intereses terrenales, algo que sigue perdurando a través de los años. Caifás en unión con Pilatos se sacaron los “molestos” de encima preservando y poniendo a salvo los intereses imperiales y eclesiásticos de aquellos tiempos puestos en tela de juicio por dos “subversivos”.
Los tiempos cambiaron y los argumentos se “actualizaron”. Hoy sostienen que “ellos no se mezclan ni mezclan las cuestiones “celestiales” con las cuestiones política de los hombres (¿?)”(Cuando les conviene).
¡Como si lo de ellos no fuera una miserable actitud política que usan a discreción cuando sus intereses no están en juego haciéndose bien los boludos, y/o se transforman en los peores cruzados y los hipócritas más hdp cuando sus intereses terrenales corren peligro; muchos de esos intereses sostenidos con argumentos disparatados y abusando de la inocencia de los humanos pobres en términos materiales y la ignorancia que a estos suele acompañar; acciones que realizan en contubernio con las clases privilegias y que ambos llaman “Caridad”; “poderosos” de este mundo a quienes estos “pastores” aseguraron, -y aseguran a un alto costo en términos de otorgamiento de privilegios y/o con pago en moneda contante y sonante-, su ingreso al reino celestial.
¡Pobre Cristo, en mano de qué seguidores cayó!
Tozudamente los posteriores jerarcas siguen usando el nombre de aquel -incluso diciendo hipócritamente que él habla a través de sus labios, o peor aún, esgrimen tener la palabra autorizada por aquel(¿?) y lo hacen en su nombre- para seguir mintiendo, tergiversando hechos, distorsionando la realidad para venderla dentro de un construido y nefasto discurso como “palabra santa”.
Sin embargo el accionar de estos “pastores descarriados” los desnuda por lo contrario. Con sus actitudes defecan sobre todos los principios que aquel bello ser -el único que llegó, en mi humilde opinión, a la verdadera condición de hombre en el sentido teológico de encarnación de una divinidad celestial que como tal hizo honor a su condición- practicó en sus 21 años de existencia consciente. Recordemos que todavía hoy es una incógnita la vida que llevó este maravilloso ser entre sus 12 y 30 años (18 años). Sin embargo esta incógnita fue usada a posteriori por “sus seguidores” que decían ser “cristianos” para fantasear y fabricarle ridículas historias con las que lo elevaron al rango de “divinidad” celestial con potestad para “autorizar palabras de seguidores terrenales” (la de ellos).
Por eso no resulta delirante (ya que estamos hablando de delirios místicos) imaginar a Jesucristo haciendo buches y gárgaras con desinfectante bucal a cada instante para limpiar su cavidad después de escuchar -vía satélite- los disparates que ponen en su boca estos crápulas, y de ese modo asegurarse de que no anduvo diciendo disparates y estupideces.
Virtudes celestiales
Si nos atenemos a los hechos históricos (¡HECHOS!) Es más que evidente que tanto la humildad y el don del perdón no son otra cosa que virtudes celestiales. Por lo visto y por ahora, en la tierra son inviables. Si miramos a las diferentes jerarquías eclesiásticas, desde la romana hasta las nacionales y provinciales de hoy, peor aún; fueron los menos practicantes de estas dos virtudes. Además ¡miren que estos señores tienen deudas históricas en dichas asignaturas cuya acumulación de intereses las harían impagables!
¡Casualmente como fue nuestra deuda externa en algún momento!
Sin embargo estos jerarcas, con esa rara habilidad mundana que tanto critican en otros, se las ingenian para que supuestamente “el señor de las alturas” (padre, hijo y espíritu santo) accione sobre los “acreedores terrenos” y estos los perdonen; luego logran que el de “arriba” los vuelva a habilitar para continuar con sus fechorías y disparates en este mundo.
Desde las cruzadas, la conquista de América, la santa inquisición, La expulsión de los Jesuitas, hasta el Nazismo y el apoyo irrestricto a cuanta asesina dictadura haya existido en el planeta en tiempos contemporáneos especialmente en América, por acción o cómplice omisión, los jerarcas fueron los principales protagonistas en hechos atroces, ya sea siendo permisivos, o silenciándolos. Y hasta el día de hoy no se conoce algún humilde arrepentimiento, o pedido de perdón alguno de ninguno de ellos (salvo el Papa anterior por el tema Nazi).
En el “orden terrenal” (y más exactamente nacional)
No debemos ir tan lejos en nuestra historia nacional para recordar las andanzas de las jerarquías eclesiásticas argentinas en materia de política “bien terrenal”, y sin que hasta el día de hoy hayan pedido perdón, o disculpas al pueblo argentino por sus nefastos comportamientos e hipócritas argumentos a lo largo de su acompañamiento a esta Nación como “Culto Oficial”.
¿Comenzamos?
.-Autorización para pintar “cruces” en los aviones y leyendas “Cristo Vence” para aquel bombardeo a Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955. Bombardeo que masacró cientos de personas inocentes y otros cientos resultaron heridos, poniéndose en aquella oportunidad -toda la curia argentina- del lado de la oligarquía más inhumana y perversa que recuerde nuestra historia.
¡La barbaridad elevada a la enésima potencia! Fabricar una auto-quema edilicia de iglesias sin consecuencia alguna para ningún humano, para usar esto como pretexto y de esa forma avalar el posterior asesinato de cientos de humanos del supuesto “otro bando” con infames bombardeos.
¡El disparate de equiparar una vida humana con el valor “simbólico” de un edificio! Y luego se rasgan las vestiduras por la cuestión abortiva ¡Que caraduras!!!
Pero como Dios es Justo luego les generó grandes “forúnculos” del tamaño del Cura Mujica, Angelelli, etc, etc.
¿Continuamos?
.-Avalar los posteriores fusilamientos, asesinatos, y encarcelamiento de militantes del campo popular desde el 16 de septiembre de 1955 en adelante.
.-Encabezar en 1959 la campaña política “anticastrista” para evitar el ingreso en el resto de América Latina del “Demonio Comunista” (y quizá en estas épocas esté el origen de “la teoría de los dos demonios” luego utilizada por ellos para la posterior autoexclusión de responsabilidades en lo que fue el accionar genocida de la última dictadura).
.-Monseñor Plaza, el obispo castrense Tortolo, Primatesta entre otros tantos, perversos cómplices no solo de los últimos dictadores que asolaron a nuestra querida patria, sino también de esa “derecha oligárquica” que los beneficiaba con un buen pasar haciendo oscuros negocios conjuntos, desde ya todo bien ocultado y con posterior destrucción de pruebas, es de imaginar son algunos de los nombres de las innobles “almas” a quienes San Pedro, por pedido expreso del “flaco Jesús”, les cerró la puerta del cielo con doble candado para evitar su ingreso. Tristes seres que disfrutaron de los bienes terrenales mientras se asesinaba y desaparecían militantes populares, y ellos se limitaban a recriminarles a los familiares de las víctimas por no cuidar de sus hijos, por dejarlos que leyeran y pensaran lo mal que estaba vivir en una sociedad injusta; reprocharles que si lo hubiesen cuidado habrían evitado en ellos la tentación del “mal camino subversivo”.
La lista es muy larga para seguir enumerando cuestiones tan oprobiosas.
Alguien puso en boca del “flaco Jesús” que él, como Dios, a los traidores los escupía, los vomitaba. Yo no creo en eso porque el “flaco” era puro amor. A lo sumo los perdonó pero dejó que sus almas deambulen por el universo pagando de esa forma con el peor castigo en términos terrenales, el desarraigo.
Las “fallidos” en el último documento episcopal
Si el flaco Jesús leyera el último documento de la “conferencia episcopal” seguramente imitaría a Matías Martin y les gritaría: “Ustedes chabones ¿en qué bando están?”
Los muchachos que aparecen en la foto – y como buenos pollerudos, sin cojones terrenos para bancarse sus metidas de pata- refugiados detrás de una virgen y usando nuevamente al “Flaco”, en este documento titulado: “Creemos en Jesucristo, señor de la historia” vuelven al escenario político nacional con fallidos que los ubica perfectamente en qué bando están.
.-Cuando advierten sobre “el peligro de que el país se divida nuevamente en bandos irreconciliables”, no hacen otra cosa que salir en defensa de los sectores minoritarios más reaccionarios con fuerte poder económico que vienen usando en los últimos años al tilingaje de clase media porteña y de algunas capitales de grandes ciudades del interior para sus inconfesables fines; como en 1955.
.-Cuando dicen: “Se extiende el temor”, uno se pregunta ¿en quiénes? ¿En los que infringen leyes, por ejemplo la de “Medios Audiovisuales”? ¿Quienes ejercen presiones que inhiben la libre expresión? ¿Ustedes se creen con derecho para hablar de presiones cuando fueron cómplices de una prensa que se hizo monopólica a fuerza de sangre, extorsión y fuego y que ofreció a cambio ser complaciente con la última dictadura? Yo no recuerdo otro período en los últimos 50 años de vida de este país de mayor libertad de expresión como el que estamos viviendo. A tal punto que hasta se permite disparar obscenidades en contra de un gobierno elegido democráticamente; disparos realizados con total libertad por los que dicen recibir “presiones” o hablan de “censura”. ¿No se dan cuenta de eso? O en realidad se hacen los boludos y están queriendo volver a las andadas como lo hicieron junto a la “Libertadora” en 1955 y al “Proceso de Reorganización Nacional” en 1976, en antaño.
¡Muchachos…! El tiempo pasó y vuestras palabras cada vez son menos creíbles. Solo sirven para intentar meter miedo -que en realidad causan gracia más que miedo- a través de sus “socios” en los grandes medios.
.-El mayor de todos los fallidos está en ese párrafo que sostiene: “A casi treinta años de la democracia, los argentinos corremos el peligro de dividirnos…”
Veamos.
a) ¿A qué se debió esa necesidad de traer a colación los 30 años de democracia? Que yo recuerde prelados purpurados acompañaron los desplantes que la oligarquía agroganadera, junto a Clarín le hicieron al primer presidente democrático -Raúl Alfonsín- luego de la nefasta dictadura. ¿Se olvidaron de aquella vez que el propio Alfonsín debió salir en su defensa sobre los disparates que había dicho un purpurado en un Tedeum de fecha patria en la propia catedral metropolitana?
b) Casi toda -¡si no fuera por “casi”!- la cúpula eclesiástica fue cómplices del saqueo al país en la segunda “década infame” de gobiernos menemistas; mientras tanto las voces de los desclasados y los marginados del sistema no recibían “reflexiones ni preocupaciones episcopales” alguna por el lamentable estado de los integrantes de ese mayoritario sector social. Ahí sí la sociedad estaba dividida entre los pocos que tenían mucho y los muchos que no tenían nada, o casi nada. Esa división ¿no les preocupaba? ¿Por qué esta sí? ¿El temor está en el potencial riesgo que existe para el caso que la distribución de la riqueza se extiende en el tiempo, que se alargue eso de que todos tengan aunque sea un poquito, y llegue de última a afectar los aportes que el estado hace para sus parásitas vidas? ¿Por qué no muestran el “humilde y precario” nivel de vida que “padecen” en sus palacetes los jerarcas de I.C.A.?
c) ¡Por qué no sacaron la “doctrina social de la iglesia” como herramienta “democrática” para mostrársela a los asesinos de la dictadura como lo hacen ahora! ¿Por qué ahora sí? ¿Quién les impide expresarse hoy? ¿De qué sector social se transformaron ustedes en voceros?
d) ¿Cómo se concretan “los ideales de una verdadera amistad social” cuando del lado que están estos “pastores” no hay propuestas sino demandas de privilegios y/o enunciados de generalidades, similares a las que aparecen en este documento?
e) ¿Es el mayoritario sector de Argentinos, hoy reivindicado socialmente por decisión del actual gobierno el que decidió iniciar los artificiales conflictos fogoneados por los Medios Monopólicos?
f) Para ustedes ¿hay o no manipulación informativa monopólica? ¿Por qué el tema no aparece en el documento?
g) ¿Cuáles son las “sombras” que han “perseguido” al país con su caudillismo a lo largo de nuestra historia? ¿Los Moreno, Los San Martín, los Dorrego, Los Varela, Los Peñaloza, Los Irigoyen, Los Perón, Los Kirchner? ¿Cuáles los corpóreos que fueron “amistosos y verdaderamente democráticos”? ¿Los Rivadavia, Los Mitre, Los Roca, Los Justos, Los Aramburu, Los Rojas, Los Videla, Los Massera, Los Menem?
h) ¿De golpe les apareció la preocupación por la independencia de los poderes del Estado, especialmente de la Justicia? ¿Por qué durante la dictadura y el “menemato no?
Recordemos:
i) ¿Qué documento sacó el episcopado argentino cuando la “libertadora” ni siquiera permitía decir PERON o EVITA?
j) ¿Qué documento sacó el episcopado en relación a nuestros hermanos argentinos desaparecidos durante la dictadura? En cambio hablaron de no revanchismo cuando debieron salir a dar la cara por sus socios dictatoriales asesinos como si esos socios no se hubiesen tomado revancha entre 1976-1983 desapareciendo a 30.000 argentinos que osaron pretender que los ricos de estas tierras compartan un poquito sus riquezas.
k) Curas pedófilos, obispos cómplices de asesinatos, jerarcas eclesiásticos envueltos en negocios turbios desde el Vaticano para abajo ¿Les otorga catadura moral para reflexionar sobre conductas ajenas?
Con semejantes antecedentes ¿Puede llamar la atención el “límpido” contenido de este documento? ¿Justo ahora, próximo el 7D para los intereses monopólicos del Grupo Clarín, le aparece la preocupación a este episcopado argentino por la independencia judicial y la reconciliación entre los argentinos?
¿Únicamente cuando los intereses de los poderosos están en peligro les aparece la preocupación a los jerarcas de la Iglesia Católica Argentina y el interés por las cuestiones política?
¡Hay que ser muy caradura para salir a decir algo así en momentos como este!
Señores me tomé el trabajo de observar políticamente vuestro documento casualmente desde la visión política que Jesucristo tenía de las cuestiones mundanas.
Por eso insisto en nombre de Jesús ¿en qué bando están ustedes chabones?
Foto: DyN
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Tags: clarin, Conferencia Episcopal Argentina, DICTADURA MILITAR, IGLESIA CATÓLICA ARGENTINA, LEY DE MEDIOS AUDIOVISUALES, Pedro del Arrabal, RAÚL ALFONSÍN
ADELANTE RADICALES (II)
24 feb 2010 Arte y Cultura, Comunicación, DERECHOS HUMANOS, Educacion, HISTORIA, Notas semanales, Política Nacional
Adelante radicales: (y el pueblo al abismo)
Por Raúl Isman *
Segunda Parte
“El aluvión zoológico del 24 de febrero parece haber arrojado a algún diputado a su banca, para que desde ella maúlle a los astros por una dieta de 2.500 pesos”. Alusión a los trabajadores movilizados el 17 de octubre de 1945 y que votaron por Perón el 24 de febrero de 1946.
Se trata de la frase fundacional del gorilismo argentino (pre) contemporáneo. Ernesto Sanmartino. Dirigente radical.
“Los mejores políticos son los que se enfrentan a esos poderes cerrados, permanentes y ocultos; por supuesto que terminan siendo los políticos más atacados desde esos poderes y -por ello- los que son vistos como supuestamente conflictivos”.
Roberto Follari. Ensayista y docente.
Entregolpes II
De la fusiladora a la caída de Illia: Los antecedentes del golpismo Coboradical destituyente o el huevo de la serpiente
Introducción
En las presentes notas proseguirá el sintético derrotero histórico acerca de la trayectoria de la U.C.R iniciado en la primer parte del presente trabajo. Si el ocasional lector desconociere el primer segmento puede acceder a él desde diversos links en Internet. Algunos son los siguientes:
http://www.redaccionpopular.com/content/adelante-radicalesy-el-pueblo-al… o
http://apu001.blogspot.com/2010/01/adelante-radicalesy-el-pueblo-al-abis… o
http://operativoretorno.blogspot.com/2010/01/adelante-radicales-y-el-pue…
Realmente resulta por demás complejo, doloroso y tal vez muy complejo de explica que una fuerza nacida primigeniamente para defender el derecho democrático a decidir su destino del pueblo argentino se haya caracterizado por una trayectoria menos ambigua que abiertamente golpista durante el conjunto de la etapa iniciada con el golpe 1955 y que llega al corriente 2010. En el presente texto se analiza la etapa 1955-1966, quedando la época que va desde el último año citado hasta la actualidad para un tercer capítulo. Pero lo cierto es que, en rigor de verdad, nada hay completamente inexplicable para las ciencias sociales. Por lo tanto, en el presente texto se intentan algunas conjeturas para responder a los interrogantes precedentes. En efecto, la trayectoria histórica de la U.C.R. osciló desde la transigencia deleznable hasta la complicidad abierta con cuanto golpe militar azoló a nuestro sufrido pueblo; aún cuando el depuesto fuere un gobierno radical (1966, presidente Arturo Illia) o las víctimas de la furia dictatorial militantes del propio partido; como el diputado Mario Amaya, desaparecido, luego reaparecido y poco después muerto a consecuencia de las torturas sufridas en las clandestinas mazmorras dictatoriales. Ni frente a su cuerpo yacente y martirizado fue posible extraerle al dirigente partidario Ricardo Balbín una sola declaración crítica contra la peor dictadura que sufriera el país. Por no hablar de cómo el partido proporcionó un porcentaje significativo de cuadros gubernamentales a la gestión de la más nefasta tiranía militar que depredase nuestra patria. La causa fundamental de semejantes desviaciones es, sin dudas, la muy escasa consecuencia (radicalidad) demostrada por el partido a lo largo de toda su historia. Y mucho más en momentos álgidos. La otra fuerza política masiva en nuestra argentina, el peronismo, si bien no puede exhibir conductas por completo alejadas de actitudes golpistas y autoritarias; al menos en instancias muy complejas de la vida política nacional supo, en sus vertientes mayoritarias, colocar la defensa de la democracia muy por encima de los intereses partidarios. Nos referimos a la asonada golpista de semana santa del 1987, en tiempos de la presidencia del doctor Raúl Alfonsín. Otro fue el caso de la U.C.R, que- frente al vendaval destituyente planeado desde antes de la elección presidencial del 2007 y desencadenado abiertamente un trimestre después- no sólo no lo denunció ni apoyo al gobierno democrático, sino que puso a disposición de los golpistas el aparato partidario, los espacios institucionales y parlamentarios, lugares más que expectantes en las listas para el comicio posterior y una prédica cuya finalidad evidente era darle cauce a los designios del poder real. Tales objetivos consistían en que la soberanía (política) del estado no pudiera ponerle límites a la reacción económica. Uno de los modos de los que se valió la derecha para lograr sus propósitos fue el triste papel de la U.C.R como comparsa al servicio de invisibilizar la propia existencia del citado poder económico. Lo dicho es una de las cuestiones nodales del conjunto del quehacer político. O para decirlo de otro modo: la piedra de toque de una orientación favorable al pueblo es ayudar a crear un estado con capacidad de intervención en la economía favoreciendo a los sujetos subalternos. En el muy prolongado golpe de estado que la derecha desarrolla contra el gobierno nacional y contra el pueblo la U.C.R. no se equivocó y- una vez más- se coloca en la vereda de enfrente y contra los intereses nacionales y populares. No hay dudas que semejante opción no puede ser casual. Por otra parte, en el presente trabajo se omite polemizar acerca de la concepción movimientista, común tanto al radicalismo, como al peronismo. La densidad de la temática, tal vez amerita ejercicios de escritura posteriores. Mientras nos preparamos para esas estimulantes polémicas, volvamos a la historia para corroborar si nos asiste la verdad en las ideas que anticipábamos acerca de la U.C.R..
La fusiladora: juguemos en El bosque mientras el lobo no está
Los comicios previos al golpe contra el presidente Perón del 16 de septiembre de 1955 mostraron al conjunto de la oposición- en especial la U.C.R.- que el peronismo parecía ser invencible en contiendas electorales. De modo que se les presentaba una opción de hierro. O bien serían constantemente oposición o, en su defecto, la posibilidad de acceder al gobierno se realizaría forzosamente por vía, no muy democrática ciertamente, de un golpe militar. Es sabido que la segunda opción fue la elegida. La U.C.R. apoyó de modo entusiasta el golpe y muy especialmente, su segunda etapa; la presidida por el general Pedro Eugenio Aramburu y el almirante Isaac Rojas. Ambos uniformados constituían en aquellos momentos lo más selectamente gorila del espinel militarizado de nuestro sistema político. Así como Ricardo Balbín, el citado en el epígrafe Ernesto Sanmartino y otros dirigentes lo eran en la franja civil. Desde la organización de comandos civiles hasta la participación en elecciones proscriptivas y la complicidad con gravísimos hechos de terrorismo de estado (que mencionaremos un poco más adelante), nada de la política gorila dejó de ser intentado y realizado por la U.C.R. Para un análisis histórico realizado con cierto detalle y no exento de humor acerca del gorilismo véase nuestro artículo acerca de la referida temática en
http://www.avizora.com/atajo/colaboradores/textos_raul_isman/0002_retorn…
Pero ciertamente no puede omitirse que con este golpe comenzó la etapa de inestabilidad democrática contemporánea de la Argentina, causada en que el poder real pretendió gobernar al país (fingiendo) como si el peronismo no existiera. En semejante desatino es difícil discernir si la U.C.R pretendió aprovechar la situación o fue directamente causante de tan antidemocrática orientación. Pero no cabe ninguna duda que estuvo muy lejos de oponerse.
Durante el trimestre que el país fue conducido por el General Eduardo Lonardi, la inercia impidió que se desencadenase toda la furia antiperonista que la coalición gorila había acumulado durante la década del primer justicialismo. Recordemos que el gorilismo se origina en el odio generado por el peronismo; en razón de los indudables logros conseguidos por las masas populares en el período 1943-1955. La reacción deseaba que los sectores populares se condujeran de modo por completo subordinado al poder y no reclamasen incesantemente por los viejos y nuevos derechos a los que se consideraban merecedores. Tal es la causa del furor antiperonista que anima a la oligarquía, que llegaba a pintar “Viva el Cáncer” en las paredes callejeras de los barrios acomodados, mientras Eva Perón agonizaba por causa de la cruel enfermedad. Claro que la furia gorila era ocultada tras una jeringoza republiquienta. Cualquier semejanza con la realidad actual no es casualidad permanente. Otro de los orígenes era la conciencia de inferioridad del partido radical; ya que Perón les había demostrado por vía práctica que para solucionar los reclamos de los peones rurales; mejor que enviar ejércitos genocidas era resolver a favor de los trabajadores sus conflictos y reivindicaciones. Las recién mencionadas son respectivamente las causas sociales del origen del gorilismo: el odio de la oligarquía porque los sujetos subalternos se sentían protegidos por los sindicatos y el gobierno peronista y la falta de conciencia de los destacamentos de clase media, cebada y estimulada por el discurso radical, que no veía otro enemigo para los pequeño burgueses que la fuerza nacida el 17 de octubre de 1945. Tal como han señalado diversos teóricos de la izquierda nacional, la alianza plebeya entre los sectores populares (referenciados en el peronismo) y las clases medias (en general, ligadas a la U.C.R.) constituye lo central del frente de liberación nacional y social imprescindible para que el pueblo argentino realice sus tareas más significativas. Al sembrar odio contra los peronistas, la U.C.R. demostraba su extrema funcionalidad a las necesidades del poder real.
Trascurrido el trimestre de Lonardi (que fue sólo fue para velar las armas), al asumir Aramburu y Rojas se ilegalizó y proscribió al peronismo y al conjunto de instituciones relacionadas con el movimiento. Inclusive, se llegó a prohibir la sola mención al propio Perón y de todo vocablo afín al justicialismo. También fue intervenida la C.G.T., robado el cadáver de Eva Perón y desconocido su paradero durante más de tres lustros, un grupo de militantes peronistas fue asesinado de modo totalmente ilegal (en el penal de la Avenida Las Heras y en los basurales de José León Suárez), entre otras aberraciones. Tamaños atropellos no recibieron crítica alguna de la U.C.R. Una vez más: ¿Fuerza democrática y republicana?
La condición de libertadora de la revolución, tal vez, halla su máxima contradicción en el decreto 4161/56 (al que aludíamos poco antes) que prohibió la sola mención de cualquier vocablo relacionado al peronismo; como Perón, Evita, Peronismo, Partido Peronista y otros. Por cierto que la extraña orientación se da de patadas con la condición de cancerberos de la libertad que se habían (auto) adjudicado los autores de la iniciativa. Desde el punto de vista eminentemente práctico, es casi obvio que, si hay libertad, no puede prohibirse ni el funcionamiento legal ni la mención de dirigentes políticos, partidos o centrales laborales. Y desde un punto de vista más teórico, las condiciones de la auténtica libertad residen en el ejercicio, sin restricciones ni limitaciones, de todas las facultades del lenguaje. Ser, sentirse, pensarse, mencionarse peronistas era la marca de identidad del conjunto de las masas trabajadoras. Producir la interdicción del movimiento nacido en 1945 era una más que autoritaria intervención, cuyo objetivo no era otro que despojar de libertad al pueblo argentino. Salvo que se quisiere delimitar ciudadanos decentes (los antiperonistas) merecedores de los dones de la libertad y reducir a los peronistas a la animalidad por su propia condición. Ningún demócrata ni militante contra la opresión podría avalar semejante atropello basado en una manipulación maniquea tan vulgar. A condición que no fuera de la U.C.R. partido que militó entusiastamente por el golpe y en el aval de las reaccionarias iniciativas tomadas por los fusiladores. Lo dicho ya en infinidad de ocasiones, el republicanismo y la condición democrática deben ser refrenados por los hechos.
Por otra parte, el título del parágrafo (juguemos en el bosque mientras el lobo no está) hace alusión al hecho que la proscripción del peronismo resultó la oportunidad soñada por la totalidad de la U.C.R para poder acceder al gobierno. Y tan fue así que determinó la división del partido en función del modo de implementar dichos apetitos de poder. Para que no queden dudas, ningún sector importante del radicalismo planteó posición crítica alguna acerca de los citados despropósitos ni le preocupó la necesidad de restaurar la auténtica democracia, sin proscripciones.
Una franja más que importante del radicalismo pasó a denominarse Unión Cívica Radical del Pueblo (en adelante, U.C.R.P., su máximo dirigente era el doctor Ricardo Balbín) y postulaba a rajatabla la proscripción del peronismo con el “democrático” objetivo de pretender acceder al poder político; mientras el lobo que les ganaba las elecciones no pudiere presentarse. El rústico razonamiento fue superado en capacidad “maquiavélica” para construir opciones de poder por la otra fracción radical, denominada intransigente (en adelante U.C.R.I. máximo referente Arturo Frondizi). Este sector comisionó un enviado a Caracas- ciudad donde se hallaba exiliado Perón- a fin de negociar un acuerdo que le permitiera al candidato en la elección presidencial de 1958 por la U.C.R.I., el citado Frondizi, aspirar al “pozo” vacante de los votos peronistas. Cierto es que los separaban también miradas acerca del modelo económico a implementar en el país. La U.C.R.P. había tomado gran parte del diseño económico del peronismo. De semejante modo completaba su estrategia (juguemos en el bosque) defendiendo la exitosa orientación económica que el partido había combatido con reaccionaria tenacidad mientras Perón gobernaba. Por su parte, la U.C.R.I. acordaba en la creación de manufacturas de elevada composición orgánica de capital (es decir, con maquinaria sofisticada y que apuntase a desarrollar la producción de bienes llamados de capital). Para estas nuevas ramas económicas, la U.C.R.I. postulaba la llegada de capital extranjero; ya que juzgaba insuficiente al ahorro nacional. La orientación descripta conectaba orgánicamente al frondicismo con el imperialismo, que alentaba por aquellos años la llamada teoría del desarrollismo. Tales ideas, muy en boga a fines de los ’50 y comienzo de los ’60, postulaban la falacia que la diferencia entre países desarrollados y subdesarrollados era una cuestión apenas de escalones que los segundos no habían subido. Y en realidad se ocultaba que la relación entre los dos grupos de formaciones nacionales mencionados incluía necesariamente la subordinación de los periféricos por parte de los países centrales. Esperar que capitales provenientes del centro del imperio remediaran esta situación podía ser mencionado como una profunda ingenuidad, si no fuera en realidad pura complicidad con los centros de poder económico mundial.
Pero en el presente texto nos interesa mucho más la política que la economía; de modo que queda claro de modo irrefutable la profunda orientación antidemocrática de ambas fracciones radicales, motivada en la necesidad de aprovechar la proscripción peronista para acceder al gobierno. Es que esta fuera de toda duda que ningún hemisferio radical podía (por aquellos tiempos) contar entre sus aspiraciones ganar elecciones en comicios realmente democráticos sin que mediase la prohibición del peronismo.
El periodo 1955-1973 (aunque hay autores que la acotan algo más en el tiempo) fue denominado la época de la resistencia desde ámbitos historiográficos y políticos cercanos al peronismo. La lucha sindical se concatenó con métodos armados; lo cual significó la represión estatal sin respetar- como es de rigor- la ley. Las dos fracciones radicales, como se dice en arte dramático, hicieron mutis por el foro frente a los citados atropellos a los derechos humanos y a la calidad de las instituciones democráticas.
Desde el punto de vista sindical, el juego en el bosque durante la ausencia del lobo se repitió desde la intervención de la C.G.T.. Los destacamentos gremiales ligados a la U.C.R. creyeron llegada su hora cuando la legítima representación (peronista) de los trabajadores se hallaba interdicta. Pero no contaron con la opinión de los propios laburantes, que tozudamente volvieron a construir una dirección en los sindicatos de clara raigambre peronista cuando tuvieron posibilidades legales. Mientras tanto en el mundo del trabajo como en toda la sociedad se verificaba una situación de gorilismo harto ingenuo. Es que tanto los dirigentes políticos “libertadores” como sectores de la opinión pública participaban de la angelical idea que los peronistas lo eran porqué habían sido “engañados” en su buena fe por el demagógico líder, que ya exiliado carecía de mecanismos para seguir con sus “diabólicas” orientaciones. De manera que sólo era cuestión de tiempo la desperonización de las masas. Por el contrario de semejantes ideas, lo cierto es que los sectores populares se habían constituido identitariamente como peronistas en razón que el gobierno de Perón no era (sólo) el que más había beneficiado a los sumergidos. Se trataba del único que había diseñado un modelo económico en que los sectores populares podían aspirar a ser algo más que furgón de cola oprimido. En el diseño de país impulsado por Perón, el mercado interno era una fuerza económica central. Lo cual coadyuvaba para que los trabajadores (y sus sindicatos) tuvieran un protagonismo incuestionable. Por cierto que este reconocimiento no niega que en la Argentina peronista (como en cualquier sociedad capitalista) existiere la explotación del hombre por el hombre. Pero lo cierto es que las opciones concretas no eran entre la economía capitalista y una sociedad socialista; si no que se daban entre modelos diferentes de capitalismo: es decir o la Argentina 1946-1955 o la vuelta en lo central al predominio sin límites de la oligarquía. Tales opciones convertían a Perón y a lo mejor de su movimiento en la verdadera izquierda de la Argentina. Por ello, mientras el peronismo supo conservar tal posición resultó imbatible. Por el contrario, cuando se ubicó en la franja diestra de la política argentina perdió nítidamente las elecciones presidenciales de 1983 y 1999. La única excepción a la mencionada “ley” fue el comicio legislativo del año 2009 en el que lo mejor del justicialismo fue vencido… por la derecha peronista en la provincia de Buenos Aires.
Llegado al gobierno (Frondizi 1958-1962), su gestión se halló jaqueada desde un principio por la presión de los militares, el desencanto de sus votantes más progresistas y la combatividad del peronismo (“dueño” real de los votos del presidente) en su lucha por conquistar la legalidad.
Las fuerzas armadas- autoerigidas en control autoritario del poder en razón de los conflictos propios de la guerra fría- hostigaron desde un primer momento al presidente, le impusieron ministros y orientaciones fundamentales, lo obligaron a anular elecciones en la provincia de Buenos Aires y finalmente lo depusieron sin más trámite. Ninguna de las dos fracciones radicales cuestionó el anticonstitucional papel- enmarcado a su vez en las contradicciones de la guerra fría- desempeñado por los uniformados durante aquellas complejas circunstancias.
Por su parte, el ala juvenil de la U.C.R.I se manifestó desencantada por la apertura privatizadora (aunque semejante expresión resulte fuera de tiempo) realizada por Frondizi al abrir al capital extranjero el campo de la exploración petrolífera. También el presidente realizó una apertura hacia la educación universitaria de carácter privada, completamente por fuera de los programas electorales. Por las razones apuntadas el nombre del presidente quedó asociado por bastante tiempo con el acto de traición. Lo dicho en la primera parte, las prácticas de Judas son consustancialmente radicales, como demostró una vez más Cobos cierta noche del año 2008.
En lo referente a los sindicatos, Frondizi había dado cumplimiento a una de las cláusulas del acuerdo con Perón al impulsar una Ley de Asociaciones Profesionales (sindicatos) que recomponía lo central del modelo peronista en la materia. Así, la conducción de la mayoría de las organizaciones de trabajadores fue ganada por seguidores del líder exiliado. Los dirigentes gremiales no peronistas vieron confinada su figuración a los destacamentos de trabajadores más ligados a las clases medias (docentes, bancarios, administrativos). Por otra parte, la pretensión del poder económico residía en pretender reducir de modo drástico el poder adquisitivo del salario: lo cual era coincidente con los gobernantes durante la totalidad del período correspondiente a los años 1955-1963. Los fusiladores por causa de su vinculación orgánica con la oligarquía y los desarrollistas por su proyecto de fomentar una industria de base (que no necesitaba en principio un mercado interno muy fuerte) coincidían en la necesidad de empobrecer a los trabajadores. De modo que en la oposición a semejantes designios del poder se realizó por aquellos tiempos amalgamando la lucha- realizada centralmente desde los sindicatos- en defensa del salario real y contra los intentos de proscribir y liquidar al movimiento peronista. Fueron de hecho, dos caras de la misma moneda.
Luego de la caída de Frondizi (que incluyó una poco lucida comedia de enredos por el sucesor presidencial) y presidido el país por el títere de las fuerzas armadas José María Guido, se verificó en el país un grotesco aquelarre que pasó a la historia como disputa entre azules y colorados. Tal era el nombre que recibieron las dos fracciones militares que disputaron por poco tiempo el poder. Se trataba, como diríamos hoy, de una interna intra-gorilas. Los colorados constituían la más fundamentalista opción anti-peronista que (en el marco de lo más demencial de la guerra fría) no diferenciaba a los seguidores de Perón de los de Marx, Lenín, Stalin, Mao o Trotski. Las pesadillas de los integrantes de semejante corriente pasaban por (un inexistente) Perón retornando a la Rosada en el marco de una campaña guerrillera impulsada por descamisados corridos muy a la izquierda. Se trataba ni más ni menos que de un delirio más cercano a la patología psiquiátrica que a la politilogía. Los azules no eran menos gorilas, pero si más racionales. Y se daban cuenta que era imposible liquidar al conjunto del peronismo. Por lo tanto, impulsaban un progresivo acercamiento a sus alas mas moderadas (derechistas) aconsejados por el entonces no tan viejo golpista Mariano Grondona, redactor del célebre comunicado 150, que acompañó con su asesoramiento el triunfo de la banda azulada.
Producido el desenlace en la bizarra contienda, se realizó una salida electoral condicionada por la proscripción peronista en la que se impuso el candidato de la U.C.R.P. Arturo Illia con un muy exiguo porcentaje electoral, que determinó la debilidad del nuevo gobierno. En la ocasión, Ricardo Balbín no fue el postulante del partido porqué estaba convencido que no podría ganar. Pero lo peor fue que impulsó una sorda oposición radical al ejecutivo, que menos de un trienio después sucumbió asilado, debilitado e impotente frente al golpe encabezado por el General Juan Carlos Ongana. El anciano médico cordobés tenía buenas intenciones. Pero adolecía de una profunda debilidad de origen, ya que había obtenido aproximadamente un cuarto de los votos. Y las fuerzas que lo enfrentaban eran imbatibles para todo radical. Los grandes empresarios como la oligarquía (el poder real), los militares, los sindicalistas peronistas de orientación vandorista y hasta el propio partido radical. fueron un entramado de fuerzas tan poderosas cono invencibles para el débil Illia. La enclenque “democracia” (nos resistimos a quitarle las comillas en razón de la proscripción del peronismo) no mereció apoyo de Balbín quien habría dicho refiriéndose al advenimiento de Onganía: “mejor que haya sido así, porque este gobierno se iba a hundir arrastrando al partido”. (Contratapa de Página 12 del 28-06-06.). Para una ampliación de lo dicho recién, véase un artículo sobre la citada temática en http://raulisman.blog.terra.com.ar/2006/06/
Lo dicho, el anciano presidente caído había demostrado buenas intenciones al permitir que el peronismo participase del parlamento; aunque con un nombre de fantasía. Pero no quería o no se animaba a jugar si el lobo estaba. Por ello, cuando Perón en 1964 intentó volver hizo lo indecible para que no llegase a destino valiéndose para tan democrático cometido del auxilio de los dictadores brasileños.
En la siguiente etapa (1966-2010) que glosaremos, podrá apreciarse la Renovación y el Cambio que el Alfonsinismo le aportó a la U.C.R. Y también lo débil y epidérmico que significaron dichas trasformaciones para una fuerza signada con desviaciones casi inalterables que portaba desde la cuna. Y también veremos como su golpismo y su tendencia atávica a la traición (contra el pueblo) llegaron a su paroxismo con la crisis iniciada en el año 2008. (Continuará).
*Raúl Isman : Docente. Escritor. Columnista del Noticiero televisivo Señal de Noticias. Colaborador habitual del periódico Socialista “el Ideal” Director de la revista Electrónica Redacción Popular.
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RECONDO: UN DINOSAURIO SUELTO EN LA JUSTICIA
29 jul 2009 Notas semanales
(Buenos Aires-Argentina) Los 80 años de vida de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional (Amfjn) encuentran a la entidad profesional de los jueces en su versión política más rancia: la defensa irrestricta de los intereses oligárquicos, disfrazada de República y de Constitución.
Por Julio Piumato*
Los 80 años de vida de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional (Amfjn) encuentran a la entidad profesional de los jueces en su versión política más rancia: la defensa irrestricta de los intereses oligárquicos, disfrazada de República y de Constitución. En su argumentación, siempre sobresale el ataque a las experiencias políticas populares y democráticas. Su presidente, Ricardo Recondo, se pasea por los medios agrediendo al Gobierno, como si fuera un político de la oposición, al mejor estilo de la Mesa de Enlace rural.
De pronto, el presidente de la Asociación de Magistrados se ha convertido en el ídolo de los comentaristas. Con notorio sentido de oportunismo político, Recondo no deja pasar ni un mes tras las elecciones legislativas y arremete. Olvidado de su función judicial, ajeno a la imparcialidad y el recato que deberían distinguirlo, deambula insolente por los escenarios montados por el gran partido de la oposición: losmedios de información de masas. También el sitio de información de prensa de la Corte Suprema de Justicia difunde en su versión digital un reportaje en la que el secretario general del sindicato de jueces seda el lujo de denostar al Gobierno nacional y atacarlo porque, dice, “el oficialismo trata de dominar, manejar y restarle independencia al Poder Judicial”.
Pero, ¿quién es en verdad el doctor Ricardo Gustavo Recondo? ¿Acaso un libre pensador, un puro y prístino juez de la Nación, que no hace política, como sí hacen los re presentantes del oficialismo en el Consejo de la Magistratura? ¿Por qué tanto esmero en descalificar la composición del Consejo, en oponerse a la ley que modificó hace dos años su funcionamiento, y ni una sola mención al triste pacto de Olivos que forjó la criatura?.
El independiente Recondo fue subsecretario de Justicia durante el gobierno del ex presidente Raúl Alfonsín y trabajó bajo las órdenes del secretario de la cartera judicial Ideler Tonelli, ex ministro de Trabajo en el mismo gobierno. ¿Conocía que el jefe de Recondo, y quien lo llevó al cargo en el gobierno radical, fue el mismo que redactó el texto de la ley de Obediencia Debida? ¿Será por eso su obstinación en el ataque exagerado y permanente al Gobierno, incluyendo la defensa incondicional de los jueces que, en el mejor de los casos retrasan los juicios a los represores, y en el peor, ordenan dejarlos libres?.
Un pasado con sombras. En una edición con tapas verde ejército, la entidad gremial de los jueces, la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia nacional, celebró el año pasado sus 80 años de existencia.
Allí la publicación propone un recorrido muy particular sobre la historia de la Justicia argentina de los siglos XX y comienzos del XXI, destacando a los dirigentes históricos de la entidad.
Sus notas, comentarios y entrevistas conforman un verdadero editorial sobre el elitismo judicial, la oligarquía que regentó al país en la mayoría de las décadas precedentes y la defensa de los privilegios de clase de los jueces que supimos conseguir, cualidades de una Justicia que tanto se denunció desde la Unión de Empleados de Justicia de la Nación (Uejn), con eco en cada vez mayores ámbitos de la sociedad argentina.
Las páginas centrales del número corresponden a una entrevista a Recondo, actual presidente del gremio de los Señorías. Su título es elocuente: Hay que rodear de protección a los jueces. Las palabras de Recondo, no obstante, no son el principal aporte de la edición. Las perlas están en otro lado. Y en conjunto, configuran un verdadero collar desopilante y ciertamente trágico, tratándose de la entidad profesional de los jueces argentinos, actores centrales de un poder del Estado fundamental para la convivencia democrática.
La edición contiene reportajes a ex presidentes de la asociación, más un relato bastante parcializado, con olvidos muy sugestivos, sobre las ocho décadas de vida de la institución. También se incluye una nota muy superficial sobre una cuestión que no deja dormir tranquilos a los jueces: su relación con la prensa.
Cualquier lector medianamente sensato respecto de la actuación del Poder Judicial en todos estos años, los del siglo XX y XXI, indagará acerca de los períodos más oscuros de la historia argentina. Seguramente, prestará más atención en aquellas páginas referidas a la Justicia durante los años del genocidio militar, del saqueo económico y cultural de los años ’90, de la sucesión de golpes militares, de la censura y la persecución que siguieron al peronismo. Es precisamente allí donde ocurren las sorpresas, no por lo novedoso de los conceptos que se vierten, sino por lo escandaloso de las explicaciones, justificaciones y negaciones a las que se echa mano.
80 años de historia, tal el título del artículo, es la nota que abre la revista, a modo de presentación general del número. El texto-sin firma- llama revolución al quiebre del orden institucional protagonizado por el general José Félix Uriburu, indultando el carácter de golpe de Estado que tuvo aquel episodio nefasto de la historia argentina, pues inauguró la prepotencia militar en la vida política del país del siglo pasado.
Si bien recuerda “la famosa acordada de la Corte Suprema de ese entonces que legitimó el gobierno de facto”, en el artículo no se cuestiona su contenido, ni se incluye el nombre de los jueces que la firmaron, y hasta arriesga un salvoconducto a aquellos cortesanos, recordando que “todos los miembros de la Cámaras de Apelaciones de la Capital (Criminal y Correccional, Civil y Comercial), visitaron a Uriburu y se fotografiaron junto a él en la Casa Rosada”. El mal de muchos que consuela a los pocos.
Nada informa la revista sobre si la incipiente entidad profesional, por aquel entonces llamada Asociación de Secretarios de la Justicia Ordinaria y Federal de la Capital Federal, tomó alguna posición pública respecto del episodio, en momentos en que el país tenía ya una nada despreciable actividad política y sindical, con luchas sociales muy dinámicas, fruto del ascenso de las clases subalternas, medias y trabajadoras.
También resulta llamativo que en una revista de profesionales del Derecho, habituados a las pulcritudes y precisiones del lenguaje jurídico, se le llame revolución a un golpe de Estado, con la carga positiva que aquel término tiene en la historia política contemporánea. Una revolución siempre debe entenderse como cambio drástico a favor de los intereses de las mayorías de la sociedad, y nunca como lo que ocurrió aquel 6 se septiembre de 1930, mucho menos el alzamiento militar que derrocó a Juan Domingo Perón en 1955, y que la asociación insiste en llamar revolución. La visión sobre la última dictadura. En la revista nueve ex presidentes de la entidad vierten sus opiniones con total diligencia.
Los editores no reparan en el período histórico en que los respectivos consultados cumplieron su actividad gremial. Todos embarrados en un mismo lodo, lo mismo si fueron dirigentes durante períodos dictatoriales o democráticos, desconociendo que su imperativo constitucional, antes que ningún otro de índole sectorial, debiera haber sido la denuncia del carácter ilegal de una dictadura. Temerariamente se detalla que “en la década de los ’70, especialmente en los últimos años, se fue extendiendo la opinión de que la Amfjn requería un local más adecuado, ya que Lavalle 1312 ya no era funcional para sus extendidas actividades”.
La revista no puntualiza que esos últimos años de la década del ’70 correspondieron a los de mayor represión, y que las extendidas actividades gremiales de los señores jueces se contraponen con la total prohibición que regía sobre los sindicatos de trabajadores, que derivó en la persecución despiadada a las organizaciones más combativas y la suspensión de las garantías individuales de la entera población. Claro, menos para los magistrados, afines al régimen y su dócil asociación profesional.
“En 1980 -continúa, como si nada hubiera acontecido en el país en aquellos años- apareció una coyuntura que facilitó esa aspiración: Argentina había sido elegida para albergar el congreso bianual de la Federación Latinoamericana de Magistrados (Flam), que se realizaría en 1982, y la asociación no contaba con instalaciones adecuadas para tan importante encuentro. Con ese motivo se intensificaron las gestiones (con la Corte Suprema de la dictadura, que otorgó un comodato a la asociación) y se obtuvo la sede actual de Lavalle 1334, inaugurada en octubre de 1982 (unos meses después de la masacre militar en Malvinas), en coincidencia con el mencionado congreso.”
En el país del terror, mundialmente conocido por el método de desaparición de personas, la muerte clandestina y la miseria planificada, nuestros jueces y su asociación profesional, concretaron negocios inmobiliarios con la Corte Suprema de la dictadura, entrada por la ventana al 4º Piso de Tribunales. Ni ina palabra sobre los secuestrados en las mazmorras militares, varios de ellos trabajadores judiciales, incluso un Defensor Oficial. Ni una sola mención a los miles de hábeas corpus rechazados sistemáticamente y sin la mínima averiguación.
El coraje civil, según jueces argentinos. “A pesar de convivir con la dictadura más execrable de la historia del país, la Asociación de Magistrados no dejó de defender, cada vez que tuvo oportunidad, la independencia del Poder Judicial y su particular rol en momentos de gobierno de facto y Congreso suprimido. Comunicados con esos conceptos fueron emitidos y publicados cuando los medios los aceptaron, especialmente en La Nación, y fueron expuestos verbalmente en cada cena de fin de año, frente mismo al ministro de Justicia de turno, no de uniformados que nunca asistieron”, se lee en la revista.
Qué valientes nuestras Señorías de aquel entonces, y qué memoriosos los de hoy, que los rescatan del sepulcro y los reivindican con total liviandad. ¿Por qué ni una sola línea, ninguna mención, nada, sobre los funcionarios judiciales desaparecidos? ¿No hubiera sido más efectivo y procedente exigir al poder militar el cese de las persecuciones, secuestros y torturas, o usar la tribuna internacional de aquel encuentro de la Flam para denunciar la magnitud del genocidio que se estaba cometiendo en la Argentina?
Las Madres de Plaza de Mayo poniendo el cuerpo en Plaza de Mayo, solas, en los más duros años de la dictadura, con tres de sus más activas integrantes también desaparecidas, y los jueces, 25 años después, haciéndose los campeones en valentía por haber defendido en comunicados que nadie leyó “la independencia judicial”. Qué nulo sentido de la humildad. ¿Por qué no marcharon esos jueces junto a las Madres, en vez de leer declaraciones perfectamente inútiles y cobardes en las cenas de fin año o mandarles escritos críticos al independiente matutino La Nación? ¿Hace falta, aquí y ahora, repasar la complicidad manifiesta que el diario de la familia Mitre prestó, no sólo a la última dictadura, sino a todos los gobiernos de facto y los democráticos que fueron serviles al capital transnacional?¿Por qué los jueces de la Asociación de Magistrados reivindican al matutino más emblemático de todos los que apoyaron el genocidio? ¿Por qué ahora? ¿Qué le deben? ¿Alguna operación de prensa, quizás?.
El regreso de los muertos vivos. Acaso el único mérito de la publicación consista en traer a sus reducidos lectores el nombre y el apellido de sus más conspicuos dirigentes históricos. Y aportar en directo, sin mediaciones, sus propias explicaciones. La asociación no duda en rescatar a personajes siniestros del Poder Judicial, indultándolos con sus semblanzas, como si nada hubiera pasado en el país que ellos mismos protagonizaron desde sus puestos de relevancia institucional. Dice Evaristo Santa María, presidente de la Amfjn entre abril de 1978 y diciembre de 1985: “Cuando llegó la revolución (sic) del 24 de marzo de 1976 cerraron tribunales como quince o veinte días. Me llaman del Ministerio de Justicia y me dicen ‘usted va a ser camarista’, y mencionaron que junto conmigo sería promovido un grupo de colegas. Asumí en la Cámara Laboral donde me desempeñé hasta mi retiro en 1985″. “Recuerdo que había una cuestión fundamental en la Justicia, una especie de ranking de a quiénes les llegaban más hábeas corpus.
Pero a la asociación jamás llegó un tema político”, agrega Santa María. Qué pícaros los jueces y sus juegos perversos: se divertían compitiendo por quién recibía más habeas corpus, y ganaba el que los rechazaba más rápido. Otra: “En nuestra Cámara laboral sacamos un fallo en materia provisional para proteger a los chicos de desaparecidos donde hablábamos de ‘la ola lamentable de secuestros’, y otro cuando Martínez de Hoz modificó un índice de la Ley de Contrato de Trabajo y se lo declaramos inconstitucional; nunca alguien me dijo una palabra”.
La Asociación de Magistrados debió haber presionado para que la Junta militar sea declarada inconstitucional y negarse sus integrantes a jurar por sus estatutos para ejercer el cargo de juez de la Nación, en vez de vanagloriarse ahora, 33 años más tarde, con ese juego de chicos ante semejante destrucción del aparato productivo nacional, enajenación de las riquezas y aniquilación casi total de las organizaciones de la clase trabajadora.
Resulta paradójica la relación entre la asociación profesional de los jueces y la vida política del país, a juzgar por los testimonios que brindan sus dirigentes. Cuando es tiempo de dictaduras militares, o de gobiernos civiles funcionales al interés del poder económico, la asociación mantuvo una posición de neutralidad y se mostró prescindente.
Deja al vulgo el barro de la política, mientras ellos, los magistrados, sólo hablan a través de sus sentencias, protegidos por el cristal de las burbujas donde moran plácidamente y contemplan la vida. Casualidad. Se refugian en el interés corporativo, en la cuestión salarial, en la compra de la sede social, en la gestión de créditos para sus afiliados, pero no se inmiscuyen en el interés general que supondría emitir juicios de valor respecto de la situación política, precisamente en momentos en que la sociedad esperaría de los jueces una actitud más decidida en defensa de los intereses nacionales, las libertades individuales y los derechos sociales de los argentinos. Santa María lo dice con absoluta claridad: “A la asociación jamás llegó un tema político”. Tampoco fueron a buscarlo.
¿Qué modelo de Justicia defiende la asociación de jueces? ¿Cómo se explica sino que haya permanecido en silencio ante la mayoría automática en la Corte, los jueces de la servilleta, la interrupción del orden constitucional, el lockout salvaje de la patronal rural y, ahora, sobreactúe su cólera ante la ley que reformó el funcionamiento y la composición del Consejo de la Magistratura? ¿Quiénes quedaron del lado del revés en este querido y sufrido país, al fin dispuesto a situarse al derecho, señores jueces del Poder Judicial? .
La polémica por el Consejo
El camarista civil Ricardo Recondo ganó las elecciones de la Asociación de Magistrados a fines de 2006. En ese momento sostuvo que “la asociación debe ser la voz política del Poder Judicial” y “que es necesario plantear que los jueces no pueden hablar sólo por sus sentencias”. Y eso es lo que hizo él estos últimos días: Recondo advirtió que el Consejo de la Magistratura “necesita cirugía mayor, no cirugía estética”, y denunció que el Gobierno “tiene el poder absoluto de veto, o sea que si quiere proteger a un juez, lo hace”.
Las declaraciones vienen a cuento por las reformas que impulsa el Gobierno en ese órgano judicial: busca que haya un “proceso de selección de jueces más rápido y transparentar al máximo todos los actos”, dijo el flamante ministro de Justicia, Julio Alak. El jefe de Gabinete -y ex titular de Justicia- Aníbal Fernández, fustigó las declaraciones de Recondo. Las calificó de “grandilocuentes y ampulosas” y negó presuntos “bloqueos” del Ejecutivo a jueces no afines dentro del Consejo, el organismo que interviene en la selección de jueces, promueve su remoción y administra el Poder Judicial.
Lo mismo hizo la diputada nacional (FPV) y miembro del Consejo de la Magistratura, Diana Conti: “Que diga a qué jueces protegemos, qué jueces deberían ser acusados en juicio político, queremos saber sus nombres y apellidos para actuar en consecuencia”, le reclamó a Recondo en un comunicado de prensa.
Y agregó que “sería muy bueno que la Corporación judicial, que él encabeza, aporte los datos necesarios para que el Consejo de la Magistratura pueda cumplir su función y acusar a los malos jueces con mayor eficacia”.
“Sólo para esta tarea el oficialismo (cinco consejeros sobre trece) puede incidir, ya que para acusar a un juez hace falta una mayoría especial de dos tercios de los consejeros presentes, para la selección de magistrados y el resto de las actividades sólo se requiere mayoría simple”, sostuvo.
En este marco, Conti señaló: “Que Recondo se saque el antifaz y le diga a la sociedad argentina qué es lo que verdaderamente no le gusta de este Consejo, qué intereses y privilegios está defendiendo”.
* Secretario General de la Unión Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN)
Fuente: EL ARGENTINO .com

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PODER ECONÓMICO VS. PODER POLÍTICO
28 jul 2009 Notas semanales
ACTUALIDAD POLÍTICA ARGENTINA
Por Pedro del Arrabal
“Al país se lo gobierna como queremos nosotros”, parecen decir las voces, los gestos y las actitudes de los pseudos dirigentes (porque a los dirigidos se los ve muy poquito; las cámara de TV nunca los muestran. ¿Preferirán el anonimato?) de las “entidades” (porque se siente una “entidad patria”) ruralistas que conforman la Comisión del “Lazo”.
También parece decir lo mismo el “Ingenieri Macri” quien se olvidó de sus mentirosas promesas preelectorales y del magro resultado electoral en las últimas elecciones con su candidata Michetti. Macri parece regirse por el lema: “A mi que me importa. El Poder soy yo y hago lo que se me canta las pelotas”. La decisión de seguir adelante con sus arbitrarias ideas de blanquear corruptos de épocas dictatoriales y viejos represores designándolo a uno de ellos con causas judiciales pendientes -tal el caso de Jorge “Fino” Palacios- al frente de la “seguridad” (Policía metropolitana) de la C.A.B.A. son pruebas de esta afirmación.
Para estos personajes al poder se lo ejerce así. Todo tiene un precio. Todo se compra y todo se vende. Personas, medios de comunicación, legisladores, jueces, cargo políticos, alteración de marcos legales; todo se puede comprar. Para ellos, eso es el poder; ni más ni menos; la corrupción hecha moneda corriente. Que desde ya, y hecha por ellos, no es corrupción sino actos patrióticos. Los corruptos son los otros, los que atentan contra la propiedad privada, la libertad de comercio y la libertad de empresa, los gobiernos que impiden que esos capitales sigan creciendo metiendo retenciones a los pobres latifundistas para dedicarlas al despilfarro distribucionista, atentando contra los más altos y sagrados valores de la patria (porque la patria son ellos. Mejor dicho los bolsillos de los miembros de la S.R. y sus actuales alter egos, la CRA, la FA, etc, etc, etc.)
LA “COMISIÓN DEL LAZO”
Las socarronas sonrisas y los mordaces y sobradores comentarios en voz baja hechos por los dirigentes “dueños de campos” de la comisión de enlace cuándo se referían a la convocatoria al diálogo hecha por el gobierno, , algo que claramente mostraron las cámaras de TV en el día de ayer, delatan abiertamente una forma de entender la política de uno de los dos sectores más poderosos en términos económicos que existen hoy en la República Argentina.; sector que no está dispuesto, en Nombre de la Patria, a perder su privilegios.
El rescate de la figura y nombre de José Alfredo Martínez de Hoz y de sus antepasados familiares, fundadores de la Sociedad Rural allá por 1876 que hizo uno de los integrantes de dicha mesa, dibuja con groseros brochazos el perfil de país que el sector más oligárquico de la Republica, pretendió, pretende y lo seguirá haciendo mientras dure su existencia, para la Argentina. Los derechos constitucionales amparan la existencia de la S.R; y esta “entidad madre” jamás deberá ser tocada porque sería un “atentado a la libertad de ideas y de asociación” que la constitución establece. “Aún oliendo a bosta” como decía Sarmiento. Constitución Nacional que poca importancia tiene para ellos estando en situación de poder, (Primera década infame 1930-1943, Dictaduras militares entre 1955-1973 y 1976-1983 y la Segunda década Infame-era menemista 1990-1999-).
Jamás hablarán de que Alfredito Martínez de Hoz se reunió por primera vez con los delincuentes sediciosos y subversivos Jorge Rafael Videla y Eduardo Emilio Massera el 4 de julio de 1974 (tres días después de la muerte del Gral Perón) para organizar el golpe de estado de marzo de 1976. (1) Tampoco mencionan que para esa época, la familia Martínez de Hoz prácticamente había desheredado al mencionado Alfredito por atorrante, mal administrador de bienes familiares y librar cheques sin fondos a lo pavote, anque de su cuenta personal (algo así como que el Tío Cañones deshereda al play boy Isidoro Cañones). Sus familiares le dejaron como único recurso de sustento (¡Pobre!) la Empresa ITALO de electricidad que también la fundió en poco tiempo dejándola endeudada. Pero Alfredito lo solucionó como solucionan ellos sus problemas económicos, recurriendo al Estado. ¿Cómo es eso? Muy simple, como presidente de la empresa ITALO se la vende a él mismo (él como Estado desde ya, porque era Ministro de Economía de la dictadura más criminal y sangrienta que haya tenido la historia Argentina). Con esta “licita maniobra”, del endeudado pasivo de la empresa se hizo cargo el -según ellos- nefasto Estado Argentino que para estos menesteres no es tan nefasto. Y a la deuda contraída por José Alfredito Martínez de Hoz mientras “desadministro” la ITALO la termino pagando el conjunto del pueblo argentino.
Pero José Alfredito no se conformó solo con eso; también se dedicó a endeudar al Estado Argentino haciendo crecer la deuda externa nacional (2) que al 24 de marzo de 1976 era 7 mil millones de U$S, hasta los 45 mil millones de U$S, cifra con que la recibio el gobierno democrático de Raúl Alfonsín (3)
Los medios de comunicación -La Nación, Clarín, TN, Canal 13, todos ellos fieles practicantes de un periodismo serio y responsable- de esto no hablan, no entienden, no saben, no investigan; pero cobran; ¡y como!
EL CASO MACRI
El caso de Mauricio Macri es el típico caso del niño rico caprichoso, que por lo general suelen ser “más peligrosos que mono con navaja”. El Grupo Empresario -con fuerte tendencia a evadir sus compromisos fiscales (4)- propiedad del padre, creció desmesuradamente en épocas de la última dictadura militar, y se consolidó en la era menemista.
Lo de sus vínculos con jerarcas de la dictadura no le deben traer buenos recuerdos a Mauricito. Su secuestro por parte de un “grupo de tareas” de la época videlista y el abultado rescate que tuvo que pagar su padre para ver liberado a su gurrumín parecen no haberlo escarmentado. ¿O Jorgito Palacios fue un integrante de aquel “grupo de tarea” que lo secuestró y su actual nombramiento es el pago de una factura? ¿No se parece mucho al caso Menem y su prisión en las Lomitas donde el hombre gozaba de privilegios tales como el poder tener relaciones sexuales y por ende hijos con total “libertad y tranquilidad” dentro de la “prisión” (¿o fuera de ella?), para luego, y una vez en el poder, pagar tanta atención con las leyes de obediencia debida y punto final?
BLANCO SOBRE NEGRO
Lo cierto es que para “algunos medios de comunicación”, después del 28 de junio pasado, la inseguridad dejo de ser un tema “preocupante”, y pasó a ser la “gobernabilidad” del país el tema pos electoral. Dichos medios son funcionales a los “tiempos políticos” que intentan imponer y manejar los grupos oligárquicos y económicos.
Como enemigos de la patria y su pueblo, estos poderosos grupos económicos, sumado el servilismo de los medios de comunicación, juntos y por su poderío, son peligrosos; PERO NO INVENSIBLES.
Puestas las cartas sobre la mesa, al pueblo Argentino, y al pueblo peronista en particular que sigue siendo una mayoría no respetada, solo le queda el deber de organizarse políticamente para demostrar, una vez más, aquel viejo apotegma peronista que dice: “la economía debe estar al servicio del pueblo y no el pueblo al servicio de la economía, o de intereses económicos”.
Dentro de un concepto ciudadano (polis=ciudad), todo diálogo es un acto eminentemente político, y jamás puede estar condicionado por factor económico alguno. El verdadero poder político siempre estará en el pueblo. Y si no lo está, estaríamos hablando de otro tipo poder al cual, y en la disputa, habrá que generar nuevas reglas de juego, que evidentemente no serán políticas. Ergo, Hay que preparase.
Estos poderosos grupos oligárquicos y económicos poco tienen de Nacionales y mucho tienen de cipayos. La mantención de sus privilegios no les permite dudar a la hora de entregar el patrimonio popular si es necesario.
Pero hoy, la Gran Nación Latinoameriocana nos demanda nuestro mayor esfuerzo y dedicación. Y una vez más no dudaremos en brindarlo.

(1) Const. Nacional: Art. 22.El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución. Toda fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo y peticione a nombre de éste, comete delito de sedición.
(2) El gobierno democrático de María Estela Martínez de Perón, al 23 de marzo de 1976 y en materia de comercio internacional, tenía superávit ya que vendía por 9 mil millones y compraba por 7 mil millones, o sea 2 mil millones para las arcas del Estado.
(3) Const. Nacional: Art. 29.- El Congreso no puede conceder al Ejecutivo nacional, ni las Legislaturas provinciales a los gobernadores de provincia, facultades extraordinarias, ni la suma del poder público, ni otorgarles sumisiones o supremacías por las que la vida, el honor o las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna. Actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad insanable, y sujetarán a los que los formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de los infames traidores a la patria.
(4) Recordar la evasión fiscal a través de la doble facturación que realizó su empresa de peaje de las autopista del sol de zona norte por valor de 100 millones de U$S que decubrió Tacchi, el entonces encargado de la DGI y que por ese asunto lo rajó Cavallo, Aquel célebre ministro le condonó laa deuda a su amiguito, y lo “blanqueo” aceptándole un pago dr 7 millones y permitiendole que se “trague 93 millones de U$S-
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LA SOBERBIA
14 abr 2009 Notas semanales
Comparto este artículo al que adhiero sílaba por sílaba.
Fernando Musante

Por Cristina Villanueva
El discurso de Alfonsín frente a Alchuron de la SRA enfrentando y dando vuelta la humillación a la que buscaron someterlo fue memorable, apasionado y valiente.
Parece actual cuando les dice egoístas y “el país somos todos”. Esa forma de expresarse era mal vista en aquel momento y ahora. Enfrentar el poder no tiene buena prensa y la prensa en este momento es del poder. Supongo que cuando es una mujer la que se expresa así, con firmeza y pasión, la reacción, el disgusto en los sectores a los que su discurso enfrenta, es mayor.
Cómo si defender sus convicciones y defenderse de lo que el poder les atribuye, no estuviera dentro de las posibilidades de las mujeres. Demonios, soberbias, son nombres o intensidades del odio que reciben a lo largo de la historia de la humanidad, cuando buscan la libertad de pensar, y actuar en consecuencia.
El fuego de la inquisición y muchas otras clases de muertes y de castigos han tratado de disciplinarlas. A lo largo del tiempo se dieron avances que lograron llevar a una mujer a la presidencia en nuestro país. Eso no quiere decir que los antiguos modelos hayan caducado: Los modelos identificatorios se trasmiten a través de las generaciones y por lo tanto tienen una larga supervivencia en nosotros, que aún contrasta con lo que pensamos racionalmente, por eso chocan muchas veces con los cambios sociales. Esa me parece una explicación de la irritación que provoca Cristina en grupos opositores y que va más allá de lo racional. Es lógico y muy válido el disenso.
Me refiero a otra cosa: al grado de odio que impide la discusión de las medidas que toma y que se manifiesta poniéndose en contra de todo, de una medida y de la contraria también. No hubo en el tiempo de su mandato ni guerras, ni matanzas, ni catástrofes económicas, que justifiquen ese odio apasionado. No se dio esa reacción con Galtieri por ejemplo, que llenó de muerte y maltrato la vida de tantos chicos de 18 años, y de la sociedad entera. Sobre todo se usa para referirse a nuestra presidenta la palabra soberbia cuando se quiere explicar ese malestar de piel que esas personas reconocen sentir cuando la ven.
¿Una mujer que piensa y está segura (porque antes dudó, leyó e investigó) produce eso? Escribiendo me di cuenta de la doble valoración de la palabra soberbia de acuerdo a si el verbo que la sigue es ser o estar. Ser soberbia o estar soberbia. Estar es más transitorio que ser. Como expresé en algún poema nombrando a unas flores soberbias de mi jardín. Parece que a nosotras sólo se nos deja estar soberbias por un rato (la juventud), el pensamiento que dura más que la belleza es una maravillosa y soberbia manera de desvestir los discursos y desnudar los prejuicios.
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