ALGUNOS MITOS EN ECONOMÍA

Buenos Aires, Argentina, EL EMILIO

 

 

 

 

 

Por Victor Leopoldo Martinez (*)

 

 

Se escucha a legisladores y políticos de la oposición hablar de economía como si entendieran algo; aunque sea un poco más allá de sus aspiraciones y afanes por ser instalados en popularidad por los medios concentrados de comunicación. Definiciones incoherentes, expresiones de deseos, vituperios contra toda iniciativa o acción que pretenda llevar adelante el gobierno nacional solo sale de esas bocas. Jamás una propuesta de solución, o una contrapropuesta discutible, un simple reconocimiento, sin “pero” alguno, por uno que otro acierto del gobierno; nada. “No se de que se trata pero me opongo”, parece ser el slogan que motoriza sus discursos políticos en sus apariciones públicas mediáticas.

Algo similar ocurre con muchos funcionarios cuando son desplazados de sus cargos y utilizan ese desplazamiento como trampolín para iniciar su carrera política como “opositores” a partir de su condición de víctimas del gobierno desplazador. Estos últimos en general, y cuando no alcanzan el objetivo de instalar su figura publicamente, se transforman en funcionarios “todo terreno” (tal la última denominación instalada mediaticamente) y aparecen reciclados en cuanto gobiernos de turno exista. Y son los mismos que vienen “operando” para los intereses de turno, cambiando sus discursos según sean las necesidades de dichos intereses en cada momento y circunstancias.

Ahora bien, en las últimas semanas, tanto los “figurones políticos de la oposición”, como los periodistas “opositores” y obsecuentes de los poderes económicos (si ellos se animan a descalificar y tildar a cierto periodismo como “oficialistas” no tendrían porque mariconear cuando a ellos se los tilda de “periodistas opositores”, actitudes cobardes que despliegan escudándose en la libertad de prensa para justificar su accionar; la misma libertad que denuncian como que está en peligro pero que les permite calificar a los demás como se les antoja) se transformaron en “repetidoras” de los males “inflacionarios” y del “recalentamiento” que estaría sufriendo nuestra economía.

Los pobres e insulsos discursos de los políticos opositores con los cuales pretenden arremeter contra el gobierno nacional, los desnuda en su pobreza intelectual y en su miserabilidad política; ni que hablar de la actitud mercenaria de ciertos periodistas.

Estos últimos parecen egresados de la academia “Bernardo Neustad”; por la tendencia a tirar números y cifras al boleo sin la debida compresión de ninguna de las cuestiones económicas, ni micro y macro económicas. Pero saben que los números “bien manejados periodísticamente” asustan.

Hablan de la falta de respeto por la ortodoxia de las reglas económicas (que por lo general desconocen y no saben de qué están hablando) que a diario cometería el gobierno “k”, que por el solo hecho de ser k (y practicantes de todo lo malo(¿?)) serían amantes de las heterodoxias y por ende del caos que estaría llevando al país rumbo al totalitarismo, algo que subyacería en todas las decisiones que toma el gobierno nacional. Poco importa que las decisiones tomadas por los “k” partan del sentido común y solucionen problemas concretos de la gente ordinaria y corriente. Soluciones que, como de costumbre,  tampoco sirven a los espurios fines que persiguen, donde la “moral y la espiritualidad occidental y cristiana” se la asienta en los “papeles discursivos” en forma de sensibilidad patriótica y social, para luego hacer del papel un bollo y tirarlo a la basura a la hora de los hechos.

Pero veamos algunos temas asociados con cuestiones candentes, e impuestos por la agenda mediática.

El mito de la inflación por emisión

Hoy por hoy y partiendo lógicamente de la cuestionada heterodoxia aplicada por los “k”, comprueban que esta economía que crece necesita más dinero, más circulante para las transacciones del día a día. Y yo creo que no está mal. Caso contrario volveríamos al trueque, que si bien puede parecer interesante, nadie puede asegurar que en el anterior sistema se daban tratos igualitarios. Al fin y al cabo son hombres los que le ponen valor a los bienes transables.

Pero para nuestros “lúcidos” economistas que se la pasan haciendo lobby y/o “asesorando” a políticos y legisladores (cuando sus jefes no citan directamente a estos últimos en sus domicilios particulares o empresarial para bajarles línea personalmente y que operen en consecuencia), y ante la posibilidad de ver afectados los intereses sectoriales y/o personales de los poderosos empresarios que subvencionan sus actividades, salen a asustar al ciudadano común con el fantasma de la inflación a partir del crecimiento del circulante. Y los argumentos “técnicos” los focalizan en primer lugar en la mayor emisión de papel moneda. ¡Está en cualquier manual elemental de economía! Argumentan con aire sobrador.

El ciudadano común difícilmente entienda esta cuestión de las emisiones, algo que estos “personajes” aprovechan para complicarla aún más con espantosos e indescifrables argumentos matemáticos. No es algo novedoso. La anécdota de Jauretche sobre “El chico de la bicicleta” ya ejemplificaba en los años “60” como operaban los grandes monopolizadores de granos conjuntamente con La Nación (el diario) para dibujar las cotizaciones bursátiles de las bolsas del mundo y así sacarle al chacarero la cosecha al precio que les convenía a ellos en los años “20” del 1900.(1)

Fue también un recurso muy utilizado por el finadito Bernardo Neustadt. Además de ser periodista sirviente de importantes Grupos económicos que cotizaba alto sus “servicios”, cuentan que el creador de “Doña Rosa” solía solicitarles a sus patrocinadores “algunos números” ya que con eso le alcanzaba para “trabajar” los temas que podían calentar la cabeza del oyente radial o la del televidente, operando políticamente a favor de los intereses del patrocinante.

En los tiempos que corren, “técnicos todo terreno” (como los constitucionalista a los que acuden diariamente los periodistas televisivos de TN y Canal 13) están hablando reiteradamente del tema y anunciando gravísimos peligros para la economía (¿?). ¡Azuzan a la gente con el cuco de la inflación! Claro está que anteponiendo una “supuesta sensibilidad social” de su parte, algo que los lleva a “sincerarse con la población” manifestando que el mayor perjudicado será, una vez más, ese ciudadano común; y entre ellos los que menos tienen.

¡Por lo visto la caradurés tampoco tiene límites! Hablan como si no supieran que sus patrones fueron los anteriores responsables de los males que padecieron los que menos tienen (con complicidad de políticos y milicos corruptos desde ya). Como si a esta altura de nuestra historia, los argentinos no supieramos eso, y estos gurúes estuvieran descubriendo la pólvora en relación a los perjudicados; que siempre son los mismos.

Hoy vuelven a la palestra con otros políticos, leguleyos e impresentables personajes, como sus principales espadachines para reflotar el tema inflacionario. Con discursos que brotan de cassettes armados por estos técnicos sobre la base de los argumentos de siempre, hablan de la tragedia que traería aparejada la irresponsable decisión de este gobierno de habilitar una mayor emisión de papel moneda por un lado, o del recalentamiento de la economía por el otro.

Lo llamativo en esta ocasión es que estos señores se olvidan decir que si se incrementó el circulante en realidad se debe a decisiones políticas tomadas por técnicos del Banco Central que por primera vez -en los últimos 34 año- trabajan “soberanamente” y están al servicio casualmente de políticos bastantes más responsables que todos los anteriores juntos. Que el BC viene cumpliendo con la tarea encomendada por la mujer que el pueblo eligió con su voto y que hoy preside el país. Resulta más que claro que los actuales representantes del pueblos elegidos democráticamente (porque no deben olvidar ese para nada “obviable detalle”) están operando de mediadores entre estos y los empresarios que saben y conocen cuales son las “políticas económicas” que más les conviene y los beneficia.

Hablando de emisión, estos “técnicos” que tanto saben, que se la pasan chapeando –la mayoría de ellos- con posgrados en universidades extranjeras, llamativamente nunca se detienen a explicar por qué el gobierno norteamericano, siendo el mayor emisor de moneda del mundo, aún así mantiene su economía controlada; y en todo caso exportan sus crisis para que la paguen “los de afuera”. “Casualmente omiten” ese detalle. La crisis económica mundial 2008-2009, impacto violentamente sobre Wall Street y los bancos que operan en el país. Y la Reserva Federal no dudo en salir a socorrerlos (con o sin emisión) poniendo los cientos de miles de millones de dólares que requería el salvataje. ¿Alguna inflación galopante se disparó en el gigante del norte? ¿Ninguno de esos técnicos y/o economistas que asesoran a ese amontonamiento político que dice ser la oposición en nuestro país, se pregunta el por qué de este “raro” fenómeno? ¿No se preguntan porque les conviene hacerse los dolobus? ¿Qué pasaría si todos los dólares con los cuales EE.UU. viene bañando el mundo desde hace largo tiempo, volvieran a la madre patria? ¿Qué pasaría con la economía norteamericana? ¿Quemarían los billetitos? ¿Cómo incidiría esto en la economía mundial?

¿Preguntas sin respuesta, o las respuestas se las debería buscar en las decisiones políticas?

Seguramente saldrán con los “tradicionales argumentos” del respaldo (¿?) con que cuenta la divisa norteamericana en relación a su poderío económico. Pero “astutamente” no se animarán a profundizar en las formas ni el modo que utilizó, o a los cuales recurrió, el actual y poderoso imperio para construir dicho poder. Saben que ese poderío no está asentado en ecuaciones econométricas sino en decisiones políticas y en el control de ciertas decisiones gubernamentales por parte de las grandes corporaciones multinacionales.(2)

Y por más que nuestros “técnicos formados académicamente” las disfracen con engorrosas explicaciones, a esta altura de los acontecimientos y de cierto conocimiento que comenzó a socializarse a través de algunas formas comunicacionales alternativas (los medios masivos también están controlados por grupos monopólicos que orientan la información de acuerdo a sus intereses), lo anterior resulta ya una verdad de Perogrullo.

Quedó en evidencia en estos 7 años de gobiernos de la pareja “K”, que mantener el anterior programa monetario que institucionalmente habían heredado del menemismo y que venía rigiendo nuestra economía hasta la salida de Duhalde del Poder, no era la receta conveniente para sanear nuestra economía, simplemente porque no servía para mejorar la calidad de vida de la población en general. De hacerlo hubiese significado intentar curar un enfermo alérgico a la penicilina con penicilina. Quedó más que claro que en la política financiera internacional impuesta anteriormente a países como el nuestro por el FMI estuvo la causa de nuestros males. Ese organismo multilateral –junto al BM- fueron los que llevaron al país a contraer la mayor deuda externa que haya conocido la historia argentina, y a generar su dependencia económica de los pulpos financieros internacionales. Seguir aplicando aquellas recetas tal cuál lo piden patriotas de la talla de Elisa Carrio y todos sus secuaces, junto a los operadores mediáticos Marcelo Bonelli, los Morales Solá (porque además no tienen otra propuestas de solución y sus neuronas tampoco están dispuestas a sacrificarse en pos de la calaña de sus poseedores) hubiese significado avanzar en políticas astringentes que solo conducían a la neutralización de la potencial capacidad de crecimiento. Esto de por si es absurdo cuando hay recursos, infraestructura y capacidad potencial para continuar con el crecimiento; cuando uno puede comprobar que hay capacidad productiva ociosa, cuando uno nota que la demanda puede seguir creciendo como ocurrió entre 1945 y 1955. ¡Qué mejor indicador que el incremento de la inversión para dar cuenta que la oferta debe crecer porque creció la demanda!  Hay que estar muy miope políticamente para no ver que una masa de trabajadores desocupados es potencialidad de producción ociosa. Todo proceso de producción genera riqueza. La inversión pública es el motor que activa cualquier economía orientada hacia lo social; como debió ser siempre. Se trata de uno de los mecanismos para estar junto a los sectores sociales más vulnerables porque apunta a la inclusión social; pero a la vez alimenta la demanda interna.

Ergo, desde este criterio político el incremento de la emisión (controlada por el estado en manos de un poder político con conciencia social desde ya) no es algo malo ni perjudica a nadie. Solo afecta la codicia de unos pocos.

El mito del “recalentamiento de la economía” por aumento de la demanda

EE.UU. estructura y mantiene su economía medianamente estable fundamentalmente porque la asienta en el consumo del mercado interno. Y esa demanda –más próxima al consumismo indiscriminado- nunca desató procesos de “recalentamiento” galopante alguno. ¿Por qué? Y estoy hablando de una Nación que padeció más de una crisis económica, la última con la burbuja inmobiliaria.

A pesar de todas ellas la demanda nunca decreció ¿Por qué no desaparecieron empresas como Disneylandia-Disneyword, o los casinos de las Vegas adonde va a parar ese dinero destinado a la diversión de los propios norteamericanos medios? ¿En plena crisis sobrevivieron gracias a las divisas que vuelven al país de mano de los turistas? ¡Es poco serio!

Las empresas y productoras cinematográficas norteamericanas –por tomar el ejemplo más sencillo por su claridad meridional- invirtieron siempre, y lo siguen haciendo, pensando en las ganancias y/o recupero que pueden conseguir en el mercado interno estadounidense del espectáculo; si logran incrementar esos ingresos en el mercado externo dicen ¡Bienvenido sea! Pero jamás supeditan sus inversiones a las ganancias que podrían obtener en el mercado internacional porque son concientes que salvo Europa(3) el resto de los países conforman simplemente la periferia del consumo (que de ahora en más lo llamaré subconsumo periférico).

¿Otro ejemplo?

El Gran defensor de las “libertades” en el mundo tiene una industria armamentista que genera actualmente más de 20 millones de puestos de trabajo para los norteamericanos. Los incrementó en casi un 200% desde fines de los 50 del siglo anterior a la actualidad.

¿Existiría esa industria si no hubiera demanda interna (además de la externa desde ya)?

A esa industria ¿le preocupa que su producción navegue en su colocación por los canales de la venta legal (¿?) y también por los canales de mercados “negros”? Daría la sensación que no. A la economía norteamericana esto no le preocupa, ni se recalienta y las operaciones siguen funcionando con total “normalidad”.

Según datos publicados en Internet, noventa millones de estadounidenses, de una población de 310, poseen un total de 200 millones de armas, lo que convierte al país en la nación del mundo con mayor índice de armas en manos de civiles.

El 40% de los hogares norteamericanos posee al menos un arma de fuego. El fenómeno está plenamente aceptado por la población, que lo asocia al carácter individualista de la nación. La familia más respetable del barrio más seguro de Estados Unidos duerme con un revólver bajo la almohada. El Tribunal Supremo lo ha garantizado.

Ni que hablar de los conflictos bélicos generados por la política exterior norteamericana como un eslabón más que garantiza el consumo de armas y el mantenimiento de la industria de ese sector productivo (aunque suene horrible). Si el consumo desciende, automáticamente deciden qué medidas políticas se deben tomar para frenar ese descenso y volverlo a los valores anteriores.

Como se puede apreciar, la demanda obliga a generar producción y el circulante mantiene viva la economía. Incluso la demanda obligó a la diversificación en la propia industria para mejorar la oferta. Hay armas de distintas calidades y tipos. Las hay para guerras químicas, para guerras bacteriológicas, para guerras nucleares, en fin … Por lo visto la industria de la muerte y el asesinato es altamente rentable y un engranaje interesante para el circuito económico norteamericano. Desde ya dicho esto con total objetividad y sin analizar el grado de perversión del sistema económico elegido por la cabecera del imperio. Utilizo este ejemplo a los fines de demostrar que la economía y sus reglas surgen de decisiones políticas y no a la inversa como la quieren vender nuestros leguleyos “técnicos”. Tampoco creo que el norteamericano sea un modelo para imitar.

En la segunda mitad del siglo XIX y gran parte del siglo XX la economía mundial fue pensada y estructurada por los países centrales para una Europa y un EE.UU. como los mercados consumidores. De allí la necesidad de implementar forzadamente en el resto del mundo la división internacional del trabajo reservándose para sí la potestad del desarrollo industrial. A ese resto del mundo lo consideraron como proveedor de materia prima y consumidor de segunda categoría (porque se trataba de mercados potencialmente consumidores para nada despreciables en cuanto a la colocación de sus excedentes productivos no colocados en otros mercados con mayor poder adquisitivo. Entre que tirarlo lo venden a menos precio en la periferia). De allí la necesidad de exportar a través de la industria cultural sus propios modelos de consumo por medio de una colonización cultural que resaltaba la calidad de la producción “foránea” por sobre la calidad de la producción local de nuestros países periféricos.

Es fácil concluir que en términos generales, la demanda por si sola no es generadora de ningún recalentamiento de la economía ni de disparo de índice inflacionario alguno. Para el caso de nuestro país, el burdo argumento de un recalentamiento de la economía por incremento de la demanda esta asociado a otra cuestión que tiene que ver con opiniones interesadas basadas en análisis poco serios; no hay asepsia en la opinión ni cientificismo alguno que avale los mismos. Simplemente se trata de la famosa puja distributiva de la renta nacional y de quien gana y quien pierde en la pulseada. Para una economía como la nuestra que todavía conserva su tendencia a dolarizarse gracias a los nefastos e interesados conceptos internalizados en la última dictadura militar de la mano de Martinez de Hoz y continuados a través de Cavallo en la era menemista, el vicio de las ganancias a corto plazo a través de espurios manejos del mercado de cambio está resultando un hueso duro de roer en cuanto a su erradicación. La solicitud de no intervención en el mercado de cambio dejándolo al dólar que flote libremente solicitado por “ciertos sectores que controlan resortes económicos claves”, es seguir sujetando la economía a los poderosos grupos económicos y su capacidad como formadores de precios. Estas recetas ya se aplicaron en los periodos antes mencionados, y trajo como consecuencia la des-industrialización y el desempleo. Hablaron de competitividad, abrieron la importación y las consecuencias estuvieron a la vista; cierres de fabricas, incremento galopante del desempleo y aumento de la precarización laboral Es harto conocida la codicia de los grupos económicos concentrados y su afan por buscar rentabilidad en el corto plazo. Conocen los mecanismos porque fueron creados por ellos mismos a través de sus agentes puestos en lugares claves de los gobiernos anteriores.

Manejarse con los precios a costa de dejar capacidad instalada ociosa y recurrir al mercado especulativo de las divisas para incrementar sus ganancias es la forma más sencilla y perversa que se conozca; y si sus ejecutores hablan de la “patria” deberían saber que se trata del camino menos patriótico que se conozca; a menos que la patria sean ellos mismos (que en realidad es su deformado convencimiento) y el resto de la sociedad los vasallos de un régimen feudal. Caso contrario, no pueden hablar de patria. Patria entre otras muchas cosas implica Nación (control y manejo territorial) y Estado (ordenamiento jurídico a través de instituciones y regulación de la relaciones de los distintos sectores y clases que conforman su sociedad).

Una economía nacional seria debe fomentar la diversificación en la producción alimentando la competencia interna, algo que genera fuente de trabajo y por ende acrecienta la demanda y crece la actividad económica, que de eso se trata la economía cuando ésta es sana, pensada y desarrollada en función de  los intereses de todos. Tan simple y sencillo como eso.

(*) Director de EL EMILIO

Notas:

(1)La manipulación no solo de la información sino de los datos históricos por parte de los grandes medios, algo a lo que ya nos tienen acostumbrados, se ve reflejado en los dos textos que figuran más abajo.

El original contado por Jauretche a los fines de reflejar la manipulación de la información; y la versión berreta de dicha anécdota “manipulada” por la cada vez más deteriorada pluma de Beatriz Sarlo.

La “intelectual” de marras escribió en La Nación su versión de “el chico de la bicicleta” adaptada a su antojo donde el actual e indigerible para ellos Secretario de Comercio Interior –Guilermo Moreno- pasó a ser ese “chico de la bicicleta”.

Versión Original y los fines de la misma

El Medio Pelo en la Sociedad Argentina (Título de la obra)

Arturo Jauretche (4ta edición-1967) (autor)

“EL CHICO DE LA BICICLETA” (anécdota)

“El doctor Manuel Ortiz Pereyra, uno de los fundadores de F.O.R.J.A., fallecido hace ya muchos años, dejó un pequeño libro, editado en 1926 ó 1927, que se titulaba “El S.O.S. de mi pueblo”. Era hombre con mucho “estaño”, dotado de una notable inteligencia que le había permitido superar la solemnidad y el empaque, entonces anexos al título universitario; había sido la suya una vida múltiple y agitada en la que había tocado los más variados niveles de la fortuna y de las actividades ciudadanas; además, Dios lo había dotado de gracia.

Sobre esto de la información traía un capítulo titulado “El chico de la bicicleta”.

Comentaba allí la apariencia técnica con que los diarios presentan una página llena de cuadritos con letras y números diminutos, donde se habla de cotizaciones de la producción en mercados de los que el chacarero nunca oyó hablar y en medidas y precios de los que no tiene la menor idea. El chacarero, decía, se hace una imagen borrosa donde se embarullan Winnipeg, Ontario, Yokohama, Rotterdam, con dólares, libras, yens, rupias, florines, toneladas y bushells, todas palabras misteriosas para él. No entiende, pero está muy agradecido a los grandes diarios que se preocupan por ilustrarlo para la defensa del precio de su cosecha, y supone que estos sostienen grandes oficinas llenas de peritos de toda clase, que le proporcionan la información.

No hay nada de eso, decía Ortiz Pereyra. Lo único que hay es un chico con una bicicleta que va a buscar la página a lo de Bunge y Born o a lo de Dreyfus; es decir que la aparente información para el vendedor la proporciona el comprador. ¡Y hace tanto tiempo que vamos al almacén con el “Manual del Comprador” escrito por el almacenero! El último que se ha “avivado” es Raúl Prebisch2.

De tal manera, a los efectos que en sí tiene la supuesta información científica, se agrega ésta del “chico de la bicicleta” donde la “información científica” es utilizada, y aun los datos correctos, de manera hábil para despistarnos mediante el manejo de la publicidad.

Lo que llevo dicho basta para dar la idea que me propongo. He citado sólo algunos casos, tanto de la falacia del dato, como de su utilización maliciosa para sorprender al que no está prevenido y carece de “cancha” para leer las entrelíneas de la información. Deseo que el lector lo tenga presente, cuando recordando que el que escribe es un hombre comprometido, lo confronte con otros informantes de apariencia aséptica. La verdad es que todos estamos comprometidos, por que todos estamos en la vida y la vida es eso: compromiso con la realidad.”

Versión de la misma anécdota, manipulada por Beatriz Sarlo para el diario La Nación en el 2009

Moreno, el chico de la bicicleta (título de la nota)

Beatriz Sarlo (autora)

Para LA NACION (medio)

Viernes 23 de enero de 2009 | Publicado en edición impresa

“…La “Advertencia preliminar” está dedicada a polemizar con alguien que Jauretche no nombra, pero a quienes todos consideran el fundador de la sociología como disciplina académica en la Argentina: Gino Germani, que había formado en la Universidad de Buenos Aires la primera promoción de sociólogos entrenados en investigación por encuestas y en estadística. Jauretche, especialista en burlarse de esos métodos, ofrece divertidos ejemplos de la imposibilidad de confiar en las investigaciones académicas, dibujando pequeñas escenas en bares porteños donde los encuestadores, entre café y café, van llenando sus planillas con las ocurrencias del momento. Los datos así obtenidos tendrían, en el mejor de los casos, una validez “relativa” y, por si esto fuera poco, “existe el uso malicioso de la información para fines políticos y económicos”. En este punto, Jauretche intercala un subtítulo: El chico de la bicicleta , en el que dará las pruebas de este último argumento.

Un amigo suyo había descubierto, en 1927, que la información de los diarios sobre precios internacionales de los productos agropecuarios no provenía de ninguna fuente objetiva. La cosas habrían sucedido así: el jefe de redacción enviaba, al “chico de la bicicleta” a Bunge y Born, donde le entregaban una página con las cifras que debían publicarse como si fueran noticias proporcionadas por los cables llegados de los grandes mercados internacionales de granos. A la mañana siguiente, continúa Jauretche, los chacareros indefensos leían los diarios y allí encontraban los precios que el gran comprador, es decir, Bunge y Born, había resuelto pagarles.

La mentira forjada en los escritorios de los compradores monopólicos perjudicaba a quienes confiaban en la prensa para saber dónde estaban parados. Jauretche se refiere a dos aspectos: la invención de datos que pretenden pasar por representaciones más o menos próximas a la realidad, por una parte, y por la otra, la mentira como instrumento de un engaño social de magnitud considerable (miles de pequeños chacareros, víctimas de las maniobras de Bunge y Born).

En estos días, los argentinos nos enteramos, estupefactos pero menos crédulos que los chacareros de Jauretche, de una mentira emitida desde el Gobierno y en nombre de los organismos del Estado: según el Indec la inflación de 2008 no habría superado el 7%. El dato lo inventó el actual chico de la bicicleta, Guillermo Moreno. Lo nuevo es que este chico hizo mucho más que el enviado por los diarios a las oficinas de Bunge y Born: capturó el Indec, les puso un índice a la mentira que resultara agradable a los dueños de la bicicleta, y se fue para Olivos.”

Queda en claro la intencionalidad de cada uno. El detalle de obviar una oración aclaratoria escrita por Jauretche en el texto original (que aparece subrayado) por parte de la Sarlo, y la manipulación que de la misma hace la “intelectual” la pone en evidencia:

El detalle en rojo:

“De tal manera, a los efectos que en sí tiene la supuesta información científica, se agrega ésta del “chico de la bicicleta” donde la “información científica” es utilizada, y aun los datos correctos, de manera hábil para despistarnos mediante el manejo de la publicidad.”

Es evidente que Jauretche también visionaba el futuro siendo la Sarlo el ejemplo actual de ese “Don” si se toma en cuenta lo que ella misma rescata del texto Jauretchano “existe el uso malicioso de la información para fines políticos y económicos”. Ese uso hizo la Sarlo en su artículo sobre Guillermo Moreno.

(2)Adolf. A. Berle en su trabajo “El capital americano y la conciencia del rey” sostenía: «Ciento treinta y cinco sociedades norteamericanas poseen el 45 % de los bienes industriales de los EE.UU. o, dicho de otra manera, 135 sociedades norteamericanascontrolan casi una cuarta parte de los productos manufacturados del mundo.» Berle fue colaborador de los Presidentes Roosevelt y Kennedy.

(3)Hablando de mercados consumidores. A partir de los datos proporcionados por un especialista en temas de la industria cinematográfica de la Comunidad Económica Europea que estuvo como invitado en la edición 2009 del festival internacional de cine sobre derechos humanos, me enteré que mientras Europa le vende a EE.UU. por 1.000 millones de U$S, el gigante del norte lo hace con la CEE por 12.000 millones de la misma moneda por año. Una balanza comercial que les preocupaba demasiado a los europeos.

CIENCIA, IDEOLOGÍA Y POLÍTICA

“Sería fantástico que la ciencia fuese neutral.”
Joan Manuel Serrat (Sería fantástico)

Por Victor L. Martinez (*)

INTRODUCCIÓN
En su número del 5 de julio pasado (2009), la revista dominical del diario Clarín, VIVA, publicó una serie de artículos relacionados con el primer alunizaje llevado adelante por los norteamericanos.
En una de ellas titulada “Y la tierra se paró pa’ mirar hacia la luna” (título muy metafórico y de por si groseramente poético ya que al evento lo estaban mirando por televisión) escrita por el periodista de la revista Fernando García, éste cuenta como vivieron tan singular acontecimiento los argentinos. En su narración se mezclan descripciones de los llamativos fenómenos culturales -novedosos para aquella época- que se daban en esta gran metrópolis, con los primeros intentos publicitarios por aprovechar cualquier evento para alentar el consumismo, y un reportaje a Mónica Caen D’Anver quien cuenta su experiencia de ese día en Cabo Cañaveral como enviada de Canal 13.
En lo personal, el recuerdo que tengo de aquel monumental acontecimiento que se produjo hace ya 40 años (20 de julio de 1969), se conserva bastante fresco.
Cierta imagen me aparece muy borrosa. Veo gente frente a las vidrieras. Me imagino que para esos habitantes de la gran ciudad que no contaban con televisor propio, o los otros que no habían podido llegar temprano a sus casas, los televisores encendidos en algunas vidrieras de negocios satisfacían su curiosidad y expectativas; e insisto, de manera borrosa veo a esas personas apiñadas en las vidrieras para contemplar -me imagino- aquel magno evento.
Para el recién llegado a Buenos Aires ¡justo aquel día! como era mi caso, aquella noticia no era en ese momento tan importante como el deslumbramiento que me producían los carteles luminosos y el movimiento vehicular de las avenidas Corrientes y la 9 de Julio (en aquel momento se decía que esta última era la Av. más ancha y corta del mundo. Su extensión se reducía a cubrir la distancia que va desde la Av. Belgrano hasta la Av. Córdoba).
Viéndolo a la distancia y en términos comparativos, para mis 17 años de aquel momento, seguramente mi deslumbramiento por descubrir el “centro de la gran Ciudad” era muy similar al que estaba asombrando a Neil Amstrong al contemplar nuestro planeta tierra desde afuera de él (Sueño de viajar al espacio que acompañó toda mi infancia al deleitarme noche a noche observando el prístino firmamento catamarqueño de aquellos años, poblado de millones y millones de estrellas). Lo cierto es que poco atrajo mi atención aquel alunizaje.
Esto no hace más que demostrar que todo depende del cristal con que se miren las cosas. La lógica -y un “culto” intelecto- harían ver a la comparación como muy estúpida. Pero tal juicio no contemplaría ni mis sentimientos ni mis sensaciones de aquel momento. La majestuosidad de esta gran ciudad (en ella vivo actualmente), a metros de mis ojos y manos, atraía mucho más mi atención que lo otro que estaba ocurriendo a 300.000 kilómetros de distancia.

CIENCIA Y PERIODISMO

Existe en el ámbito de la educación y de la formación cultural en general -cualquiera sea su manifestación- una fuerte tentación a rotular y/o encasillar la dedicación o encuadre de la práctica profesional de una persona, dentro de estereotipos previamente fijados y a los que se las denominó “escuela” y/o “especialización”. Aún cuando aparezcan abordajes multidisciplinarios nunca faltaran sustantivos colectivo, neutros o abstractos cuantitativos que sirvan para su necesaria identificación.
El periodismo y las comunicaciones en general no quedaron fuera de esto. Así tenemos periodistas deportivos, políticos, especializados en educación, en economía, en cultura, y en ciencias. ¡Nadie sabrá jamás que los diferencia además del encuadre temático y cierta dedicación específica por vaya uno a saber que intereses! Pero las categorías están establecidas. Poco importa tampoco que tanta especialización los haga perder de vista gran parte de la realidad y del conjunto donde se producen los fenómenos.
En relación a esto, uno se puede imaginar a los periodista “especializados en ciencias” como personas que saben de biología molecular, composición geológica de la corteza terrestre, mecánica cuántica, nanotecnología, ingeniería genética, etc, etc, y además historia y evolución de las ciencias en general. Pero desgraciadamente, y en la mayoría de los casos, en realidad se trata de personas que apenas estudiaron para ser periodistas (en algunos casos; en la mayoría ni eso). Los más audaces mezclan su visión de lo que está aconteciendo -o escuchan-, con subjetivos valores y miradas (todos ellos adquiridos e incorporados a través de la educación elemental recibida y/o inculcados por la propia sociedad), transmitiéndolos luego como “verdades objetivas”. Este tipo de periodismo -predominante hoy en día- requiere de “profesionales” que “reflejen los aconteceres” según el lente de los contratantes. Esto último, yo en particular, comencé a llamarlo “periodismo espejo deformado” porque los “dichos” y los “hechos” pueden ser de una determinada naturaleza, tener tantos orígenes, causas e intencionalidades, pero pocas veces tiene que ver con lo que luego se refleja periodísticamente. En la mayoría de los casos el reflejo que de ellos devuelve la labor periodística -producto en la mayoría de los caso de la subjetividad antes mencionada, o de los intereses que tengan los propietarios de los medios- en escasas ocasiones suele ser el real; la mayoría de las veces es tan deformado como tipos de espejos existen; o intereses estén en juego.

LA NEUTRALIDAD DE LA CIENCIA (Según cierto “periodismo”)

Insistir con la asepsia científica y/o su supuesta neutralidad, hoy en día y en un mundo donde el capitalismo se autoproclamó “triunfador”, puede ser parte de una marcada inocencia, o bien de un perverso juego mediático a favor del multimillonario negocio que significa para ciertos pooles empresarios la aplicación de cada descubrimiento científico; en cualquiera de las áreas del conocimiento donde se incursione. Para eso seguiremos tomando estos “inocentes” artículos mostrando como se trabaja en materia periodística para determinado fines.
La periodista Marina Aizen en su artículo-reportaje “Estuvieron…¿Volveran?” -otra de las notas que conforman el paquete dedicado por la revista VIVA al acontecimiento-, refleja en su texto lo anterioremente dicho.
De su entrevista telefónica a Mr. George Mueller, jefe del programa Apolo, la Aizen saca sus propias y siguientes conclusiones: “¿Tendría la NASA la capacidad tecnológica como para emprender este reto (se refiere a la competencia por el dominio espacial entre EE.UU. y la entonces URSS) que emanaba directamente de las novelas de Julio Verne? Jhon Kennedy no lo sabía cabalmente, pero entendió que un triunfo en el cosmos se traduciría en una demostración de la superioridad del sistema capitalista por encima del comunista.”
¡Que lectura e interpretación política del acontecimiento la realizada por la Aizen!
O sea, para esta periodista aquel evento demostró que el desarrollo científico solo consigue logros concretos, y es posible dentro del Sistema Capitalista. ¡Esto es fantástico!
Luego remata su primera conclusión sosteniendo: “Entonces fueron reclutados los mejores cerebros disponibles. Y allí estaba Mr. Mueller, nuestro viejito, quien se iba a convertir en el jefe del programa Apolo.” Esta interpretación que hace la Aizen del interés que moviliza a científicos y técnicos, dentro de nuestros refranes criollos se podría encuadrar en aquel que sostiene «Por la plata baila el mono».
Ahora Bien, de la lectura que uno hace en las tres primeras columnas de la mencionada nota y donde la Aizen hace tamaña aseveración -el triunfo de la ciencia capitalista- uno se entera que el «viejito» en cuestión solo se limitó a decir: “Había dudas de lo que pudiéramos hacer. Pero era el desafío que el país necesitaba en ese momento” El resto, o sea la elucubración político-ideológica introductoria es exclusiva responsabilidad de la Aizen. “Periodismo especializado y objetivo” que le dicen.
En otra parte de su nota, la misma periodista se lamenta al descubrir que: “Después de haber vencido a los soviéticos en el objetivo lunar, EE.UU. dependerá desde el 2010 de los rusos (Estados Unidos con mayúscula y los pobres rusos en minúsculas, por lo visto un detalle no menor en la subjetividad de la autora de la nota) para poder ir a la Estación Espacial Internacional, porque para entonces se debería retirar definitivamente la flota de viejos transbordadores.”
Pero su lamento no termina ahí: “Un año después del desastre del Columbia, ocurrido en el 2003, George W Bush -dice esperanzada la Aizen- anunció una nueva generación de viajes a la luna para el 2020. Los planes incluirían erigir allí un puesto permanente y futuras misiones tripuladas a Martes.” Entonces vuelve al muro de los lamentos sosteniendo: “Pero en ese momento no había un sistema financiero colapsado y una recesión profunda, como hoy. Barack Obama a quien le interesaría más el cambio climático que los planetas del sistema solar (Por la forma que está escrito uno termina concluyendo que Obama, por pensar así, – y gracias a la inducción de la Aizen- es un negro medio imbécil), le ordenó a una comisión de diez ilustres revisar la política espacial; recién en agosto -se lamenta- los consejeros darán a conocer sus recomendaciones. Obama incluso le redujo el presupuesto a la NASA.”
Pero algunos renglones más adelante y reproduciendo conceptos de un tal Jhon Logsdon (experto en política espacial de los EE.UU.) la pobre Aizen, y sin estar en sus planes, desnuda la marcada ignorancia que acompaña a muchos funcionarios de gobierno norteamericanos. Transcribe estos dichos de Logsdon: “Sabíamos que estábamos presenciando la historia. Era como estar en España cuando Colón salio a cruzar el océano. Estabas viendo algo que iba a ser recordado para siempre.”
¡Pobre historia! ¡Si supiera don Logsdon que a Colón no lo fue a despedir nadie! ¡Ni siquiera la reina, quien le había prestados unos dinerillos para que su empresa fuera posible! ¡Es más, si supiera que los acompañantes de Colón eran todos delincuentes sacados de la cárcel ya que nadie quería subir a esas cáscaras de nueces como lo eran aquellas tres carabelas, no hubiese trazado semejante analogía! ¡Peor aún, la Aizen lo tendría que haber desasnado! Pero claro, ella era la reporteadora. Además, y por lo que se lee a continuación, para nuestra periodista había cosas más importante para resaltar; como por ejemplo el “mandato místico” que recubre todo accionar norteamericano: “La navidad de 1968, el Apolo VIII dio vueltas a su alrededor (de la Luna) mientras sus astronautas leían el Génesis de la Biblia (¿?), lo que se transmitió en vivo y en directo a una audiencia palpitante en nuestro planeta.” ¡Rescatar semejante detalle no resulta para nada casual y menos aún inocente! Parecería ser un cumplido de la Aizen para con sus lectores ya que nos recuerda del mandato divino que recae sobre las espaldas de la gran nación de norte en cuanto a su rol de conductor de los destino de la humanidad!
Luego de resaltar peyorativamente en un recuadro la ineptitud técnico-científica de los comunistas soviéticos para dar aquel paso final en dicha carrera, rescata los dichos del cosmonauta ruso Goergi Grechko quien manifiesta su decepción por la cancelación del Proyecto N1/L3 por parte de la URSS, y transcribe de éste lo si siguiente: “Pude haber pisado la luna, pero nuestro módulo lunar era tecnológicamente inferior al Apolo y el riesgo de morir era alto.” La Aizen parece decirnos ¡Ven lo que les pasa a los que no entienden las ventajas con las que puede contar la ciencia cuando está bajo el paragua del capitalismo!
Comienza a cerrar su nota con algo que no tiene desperdicio. Resalta los dichos finales de Logsdon: “Hemos estado gastando más plata tratando de arreglar la economía, los bancos y las automotrices. Si quisiéramos volver a la luna, podríamos hacerlo. Somos un país rico. Lo nuestro es cómo gastar la plata, no si tenemos plata.”
¡Eso es ostentación! ¿Como hizo el país para tener tanta plata?  ¡Eso a quièn le importa!
La Aizen le pregunta -¿Y vale la pena? -”Si – responde Logsdon- Es un destino que queda cerca. Dejamos de ir a la Luna después de seis misiones, ninguna de las cuales hizo una ciencia muy elaborada.” Y retoma el valor económico de la ciencia “Hay mucha ciencia de la luna y desde la luna que la comunidad científica está interesada en hacer.” Difícilmente la Aizen le repreguntaría ¿Quién esta interesada? ¿La comunidad científica o los inversores capitalista en busca de futuros negocios rentables?
Pero la periodista cierra su nota con un pedido de cordura a las autoridades norteamericanas: “Houston, estamos a la espera. ¿hay alguien ahí?” Simple y sencillamente la periodista cometió un solo error en este cierre. Puso Houston en vez de Washington, porque en Washington es donde se deciden los destinos de las partidas presupuestarias. O por lo menos así nos hacen creer. A menos que la Aizen haya querido reflejar su deseo de ser convocada para futuras misiones.

ÍDOLOS DE LATÓN

En otra de las notas que aparece en dicha revista sobre el mismo tema titulada “Debemos volver y luego ir a Martes”, el periodista Fernando García le hace un reportaje telefónico a Ray Bradbury.
Acá solo me limitaré a transcribir algunos dichos del autor de “Crónicas Marcianas” y “Fahrenheit 451″, por mencionar dos de las obras -las más conocidas- de su vasta producción. Dejo al lector que saque sus propias conclusiones.

(P)-¿Diría que el del alunizaje fue el día más importante de todo el siglo XX?
(RB)-No, digo que fue el día más importante en un millón de años; esperamos miles de años para llegar a la luna. Miramos hacia la Luna desde que vivíamos en cuevas y ahora sabemos que llegamos, que podemos estar ahí. Debemos volver. Es más, nunca debimos haber dejado de ir a Luna; deberíamos habernos quedado y después haber ido a Marte.
(P)-Calentamiento global, la batalla por el agua…¿No cree que los viajes espaciales son hoy menos necesarios para explorar el Cosmos que para escaparnos de la Tierra?
(RB) -”¡No!…Nuestro futuro descansa en ir a Marte, en colonizarlo por cien o doscientos años. Después deberíamos largarnos al Universo y encontrar otros planetas y poblarlos para que la vida continúe para siempre, para que en un millón de años sigamos vivos en el Universo y seamos inmortales. Tenemos que ser inmortales. No podemos quedarnos en la Tierra, ni quedarnos en Marte, tenemos que llegar hasta Alpha centauro, o cerca, y vivir para siempre.”

Hasta el momento de leer esta parte de la nota, yo nunca me hubiese imaginado a un Bradbury que le diera tanto valor al ególatra deseo de trascendencia del humano como especie. Menos aún al punto de despreciar la propia vida del resto de los humano en pos de una colonización y apropiación del Universo. Yo le preguntaría ¿Con que finalidad don Bradbury? (1)
Pero continuemos.
¿Esperarían o imaginarían los miles, millones de lectores que hayan tenido la fortuna de leer “Fahrenheit 451″ que algún día escucharían o leerían de Bradbury definiciones como la que sigue, por ejemplo y en relación al Presidente Obama:
-”Nunca imaginé que iban a cambiar el nombre de la Casa Blanca por el de La Cabaña del Tío Tom”
Pero continuando con la lectura del reportaje y tomando del mismo los personajes admirados por Ray, uno puede concluir que todo es posible.
-”Voy a nombrar sólo a uno y ése es Ronald Reagan. Tuve un almuerzo con Gorbachov en Washington en 1992 y le pregunté: “¿Qué piensa usted de Ronald Reagan?”. Y Gorbachov me dijo:”Su presidente más grande”. Le pregunté por qué decía eso y me contestó: “Mire, Kennedy nunca lo dijo, Nixon tampoco; Reagan, sí:”¡Tiren abajo el muro!”. Reagan les dio libertad a todos los países europeos, por eso fue el mejor”. Eso me dijo Gorbachov, y creo lo mismo: Reagan fue fantástico.”
Sin palabras para agregar.

Para concluir, y por lo menos en mi caso, jamás me hubiese imaginado que tamaño escritor, llegara a transformar su amor por la ficción en un excéntrico deseo de trascendencia post-mortem.
-”Ya lo dije en Crónicas marcianas, donde dibujé el mapa de esa realidad… Tenemos que volver a la Luna e ir a Marte. Y le digo otra cosa: yo voy a ser el primer hombre muerto en llegar allá. Ya les dije a las personas responsables de los viajes espaciales que cuando muera, vayan y pongan mis cenizas en una lata de sopa Campbell´s y las lleven a Marte para enterrarlas en un lugar llamado Abismo Bradbury. Ya no podré ser la primera persona viva en llegar a Marte, pero al menos quiero ser el primer muerto en llegar tan lejos.”

Por mi parte don Bradbury, puede usted descansar en paz dentro de esa lata  de sopa, símbolo de la chatarra capitalista. Lastima que con su deseo empiece a contaminar y joder la posible vida que pueda existir en otros bellos lugares de este maravilloso universo que nos contiene.

Pero en concreto esto me sirvió para mostrar cómo una nota que pretendió rescatar aquel acontecimiento, que en la realidad fue un alarde técnico gracias a la ciencia, terminó siendo utilizada por el periodismo para realizar una burda apología del sistema capitalista, no resultando difícil intuir con que fines.

(*) Director de nuestra publicación

(1) Siempre hago esta salvedad a favor del entrevistador en cuanto a la interpretación de una respuesta, poniéndome yo en su lugar y que repreguntaría; más aún cuando las entrevistas son telefónicas. Los motivos ya los expliqué en una nota anterior donde analizo otro reportaje, el de una periodista de diario La Nación.