“El peronismo no tiene sólo una veta de catolicismo”
25 mar 2013 Notas semanales
C.A.B.A., Argentina UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Política y religión
Fuente: www.agenciapacourondo.com.ar
Entrevista con el intelectual y director de la Biblioteca Nacional, Horacio González. En esta oportunidad, desarrolla sus reflexiones acerca del Papa Francisco.
Por Juan Ciucci
APU: En referencia a su intervención del sábado pasado en la asamblea de Carta Abierta y su texto en Página 12, queríamos que nos amplíe su idea de que este nombramiento viene a cerrar como un ciclo histórico.
Horacio González: Partamos de la base que la historia tiene flujos permanentes, no se puede decir de una manera tan explícita, ni nadie puede estar tan seguro que un conjunto de hechos históricos de gran dimensión tienen por fin una resolución definitiva. No se refería a eso lo que dije. Sino que un conjunto de polémicas de los años setenta, en relación a organizaciones sociales y políticas del Peronismo, implicado en la militancia católica por un lado, y las distintas interpretaciones del legado de la Iglesia en cuanto a su visión de la sociedad, y su visión de las ciencias sociales; sí podría interpretarse como un cierre con la presencia de Bergoglio en el Vaticano. Puesto que él ha sido un activo participante en aquellas épocas y en una de las corrientes, no sé si como miembro activo o simplemente como alguien afín, que tenían fuertes implicancias en la interpretación del Peronismo.
De ahí que el ciclo que podría cerrarse es: cúal es la relación del Peronismo con las corrientes de militancia cristiana o católica vinculadas a distintas interpretaciones de la misión sacerdotal, en relación a los conflictos sociales, a la definición de la pobreza. Un conjunto de hechos que supondrían que una sociedad encontraría por fin mecanismos definitivos de Justicia Social. Por ejemplo, podría suponerse que se cierra o se debilita el ciclo de la Justicia Social, que no pertenece sólo a la definición del Peronismo, sino a muchas fuerzas sociales y que ahora se hablaría de caridad, aunque no sea de la manera de las damas de beneficencia. Sino que sería un espíritu cristiano que comprendería el modo en que hay sufrimiento social, pero no habría estructuras o acciones permanentes de Justicia Social entendidas como movilización colectiva o de un cierto papel del Estado. Ese es un ciclo que podría cerrase.
También, el hecho de hablar de pobres. Una política para los pobres, tiene cierto grado de a-historicidad. En los años `70 no lo tenía, y era un lenguaje que se resolvía, no tanto con la palabra pobres, sino con la palabra oprimidos. Ese lenguaje también podría cerrase.
En cuanto a las interpretaciones teológicas, la Teología de la Liberación, que llegó a ser célebre, podría hoy cerrar su ciclo, que de todas maneras fue muy explícito luego del Concilio Vaticano II. Se fue desvaneciendo, a partir que sus principales miembros tomaron otras tareas, o se dedicaron a otras ocupaciones, incluso dentro de la Iglesia. O se sintieron desplazados o no pocos perseguidos y algunos asesinados. Podría reemplazarse, como escuché el otro día de uno de los colaboradores de Bergoglio, por una Teología de los pobres. Los temas son casi siempre los mismos, lo interesante de esta situación que va a originar un debate que no va a terminar sólo en la Argentina, es que la relación Iglesia, Sociedad y Movimientos Sociales, con el nombre de Peronismo o no, pero sobre todo con el nombre de Peronismo, siguen siendo los términos de un debate, sólo que han cambiado cada uno de esos términos su relación.
Por ejemplo, la expresión que tuvo cierta fortuna los últimos días en las calles de Buenos Aires era “el Papa peronista”. Después, la conjunción de símbolos muy fuertes, como el mate y la cruz, puestos en el mismo nivel. En ese sentido, creo que también se cerraría un ciclo en el que el Peronismo, depositario de múltiples afluentes de la vida histórica y social argentina, entre otros y quizás mayoritariamente los del cristianismo, pero no siempre en primer plano. Te doy un ejemplo: La razón de mi vida es un libro de raíz netamente cristiana, pero no es un libro de lectura que explícitamente se defina como tal. Es decir, hay mediaciones de todo tipo entre la lengua hablada por el Peronismo y la lengua cristiana que suministra toda clase de conceptos. Incluso hay una cierta dramaturgia en Evita -menos en Perón por supuesto- pero sí en Evita, que tiene algo que ver con las interpretaciones de la acción social y política del cristianismo, que construye martirologios, santorales, calendarios sacros. Todo eso, no sólo no prescribió, sino que fue motivo de creación de formas de vida entusiastas por lo social y por la militancia.
Esto también podría cerrase por el hecho de haber pasado a primer plano una visión de una militancia social cristiana, más absorbente de la vida política. Por un lado, limitando los aspectos seculares que tiene en la vida política argentina, y absorbiéndolos con mayor fuerza en una especie de teología moralizante no-moderna. Bastante distanciada de la secularización que tiene la sociedad argentina. Por ejemplo, todos los temas de la relación familiar, la preferencia sexual, aborto, etc. Eso podría ser un distanciamiento muy fuerte y por muchos años, puesto que la sociedad argentina estaba debatiendo estas cuestiones.
Podría también ser un distanciamiento, en cuanto a fin del período me refiero, de las discusiones no cerradas sobre los años `70, y la acción de muchos miembros de la Iglesia. Ya está claro que Bergoglio no fue un colaborador principal, no denunció a nadie, no es responsable directo de nada. Pero formaba parte de una estructura conservadora de la Iglesia que participaba con muchos puntos de vista comunes con el Ejército que estaba a cargo del Estado, o con las Fuerzas Armadas en general y sus acciones de represión específicas.
Ese debate también podría cerrarse, entre otras cosas porque el gobierno, como un gran navío en la tormenta, se vio exigido y eso lo comprendo. Creo que todos lo hacemos, a dar un gran giro respecto de estas cuestiones. En la reunión de Cristina con Bergoglio se hablaron de los temas que recorren la historia argentina, la relación entre las repúblicas latinoamericanas, el viejo concepto de Patria Grande, la cuestión Malvinas.
Incluso la lectura de un libro de Leopoldo Marechal, Megafón o la guerra, que lo mencionó Cristina creo, según el tuit que ella escribió. Y que Bergoglio complementó diciendo que era uno de sus libros de cabecera. Ahí tenés unos nuevos puntos de contacto que pueden generarse en términos de un horizonte bibliográfico tan importante. Marechal, el principal escritor católico vinculado al Peronismo, que originó una literatura absolutamente modernista. Su estilo modernista lo comparte con Borges, con Macedonio Fernández, con el grupo martinfierrista de los años `20; que incluso mucho tiene que ver después con FORJA. La interpretación de Marechal, que es el famoso autor de la tesis (bíblica por otro lado pero tomadas humorísticamente) en relación a la batalla celestial y la batalla terrenal, creo que en ese caso Cristina se refirió a Bergoglio como protagonista de una gran batalla celestial.
Pero en realidad, lo de Bergoglio, como también se señaló en esa misma reunión por parte de la Presidenta, es la de un cuadro político. Esa expresión es absolutamente laica, y supone que es un Papa político, con muchas ideas evangelizadoras a través de parábolas, con sus pequeñas anécdotas alrededor de sus diálogos con el diariero, el zapatero, etc. Estamos dentro de una reinterpretación del legado de la movilización católica en Argentina de carácter estrictamente conservador, por un lado. Y de carácter militante, social y activista, porque viene a reactivar una Iglesia mohosa y además comprometida con dilemas financieros; como si fuera una república dudosa en cuanto a sus tratos internos en relación a la economía. Y que de algún modo el Vaticano lo es. Entonces, viene a combinar acciones de militancia que toma temas de los `70, y acciones sumamente tradicionalistas contrarias al proceso de secularización que tiene la sociedad argentina, y que pueden tener nombres equívocos como “el Papa peronista” o un “peronismo papal”.
Todo esto justificado por el temor de que una intervención electoral de Bergoglio, una intromisión directa en Argentina, incline acciones de miles y miles de ciudadanos entusiastas por esta nueva situación, y además de convicciones católicas. Que son condiciones mayoritarias, totalmente genuinas, de millones de personas en Latinoamérica.
Temor uno: que por esa vía se haga una disputa de la dirección moral e intelectual de las masas populares que termine tornándolas conservadoras y limitando al extremo, sino hasta la desaparición, los movimientos sociales que han surgido en los últimos años y que seguirían existiendo, pero ya bajo el control de alguna oficina del Vaticano.
Temor dos: que la discusión sobre los años setenta, que origina juicios, un intento de la sociedad de rehacerse a través de las estructuras formales de la Justicia, estas también renovadas a partir de tener una sensibilidad ante estos hechos que antes no tenían, sea también otro ciclo que pueda cerrarse.
De todas maneras, la situación es sumamente interesante. Es una discusión que no sólo involucra tácticas políticas, como ser elaborar una serie de elogios ante una persona que antes no se la consideraba elogiable. Eso lo podemos poner en el capítulo de las acciones políticas que elige un militante de un gobierno, que ve un cierto riesgo en la intervención directa, que no va a ser así, no es el estilo de Bergoglio. Él es un gran creador de alegorías, a través de pequeñas parábolas, que en otro momento la Iglesia hizo con mayor calidad. Pero estas son las que hace Bergoglio, y por cierto lo hace muy bien porque es un cura con intereses sociales muy avanzados en cuanto a su facultad de intervención a través de formas retoricas de la Iglesia. Y sumamente conservador, me parece.
Estas son hipótesis muy certificadas por la acción anterior de él, no podemos desconocerlas. Y al mismo tiempo una situación abierta, que sin dudas va a tener que ser discutida de otra manera. La discusión táctica se hizo, aparece esta idea, este concepto, esta sinopsis, esta mancomunión de cristianismo y Peronismo. Otra vez, porque en la historia del Peronismo hay muchas betas de antes y de hoy, vinculadas al catolicismo, y por eso el fracaso en la Argentina del Partido Demócrata Cristiano, que la Iglesia formó en la posguerra en todo el mundo. Fracasó porque el Peronismo contiene esos elementos, pero no sólo a estos elementos. De modo que también hay una tradición laica en la Argentina, con intereses sociales, que no es una tradición sin metafísica ni religiosidades diversas, ni sin intereses simbólicos o legados. Es una tradición laica compleja la de la Argentina, que no es una tradición de un árbol seco que desprecia las creencias de las personas, por el contrario, toma mucho e inspira mucho las creencias colectivas. Esa tradición no puede desaparecer, y pertenece a todos los partidos políticos. Desde un Lisandro de la Torre a un David Viñas, pasando por John William Cooke.
Si uno ve el mapa hoy de la Argentina, de lo que se habla y de lo que sacan los diarios, parece que desapareció. Al punto que también lo hacen los propios dirigentes liberales. Me refiero a un artículo de Luis Alberto Romero que leí en La Nación, es un personaje de fuerte inscripción de las tesis más liberales y contradictorias con lo que dice el gobierno. Es decir, tiene una especial inquina por los procesos de tipo nacional popular. Y uno diría que una persona así, de un carácter liberal republicano casi purificante, pondría algún tipo de objeción a una recreación conservadora de la Iglesia. Bueno, al contrario, hace un elogio a Bergoglio como si las fuentes del viejo liberalismo, que criticaba incluso al Peronismo por tener un cierto ascendiente social cristiano en muchas de sus definiciones. Ahora, en ese artículo elogia a Bergoglio como una persona de diálogo, que el Peronismo no tendría, o como una persona con las virtudes de la conversación o la escucha, que el gobierno no tendría. Y apenas le hace alguna observación sobre su tradicionalismo católico, con una observación muy precisa, por cierto. En las homilías de Bergoglio, que son muy efectivas, se menciona siempre “la ciudad coimera”. Bueno, una definición tan simplista hacia las grandes metrópolis, donde sin dudas hay coimas, pero que hay muchas más cosas, revelaría que hay un cierto profetismo negativo respecto a la vida múltiple y tan llena de acciones y de profetismos que son de todas las fuentes religiosas que tiene la humanidad. Es no comprender lo que es una ciudad contemporánea. Eso lo dice Romero, pero antes lo elogia a pesar de considerarlo dentro de la doctrina social conservadora de León XIII, de Pio XII.
Entonces, habría que preguntarle a este sector que esgrime la palabra socialismo, a los radicales mismos que tienen un cierto misticismo originario en la doctrina de Yrigoyen. En la oración laica, a la que el viejo Alfonsín siempre recurría, o sea las Constituciones como parte de una mística colectiva. Todas esas personas que tienen el acceso a la mística política pero que vienen del laicismo, han callado, o han gozado íntimamente con la idea de que por fin venía alguien a debilitar el proyecto gubernamental, que parecía difícil atacarlo por otras vías.
Ahí me refiero, más bien, a lo que Marechal llama batalla celestial. Ésta es batalla por valores, por lenguajes, por formas de cultura. Y si atendiéramos a los dirigentes del liberalismo republicano, la más conocida Elisa Carrió dice “yo inventé a este Papa, yo lo profeticé”. Da la impresión que el papismo es el único horizonte para pensar la Argentina. Sé que esto forma parte de decisiones políticas más inmediatistas, y hay que verlo así.
De todas maneras, no puede esto reemplazar la complejidad de las creencias en Argentina, y el hecho de que el Peronismo no tiene sólo una veta de catolicismo, aunque esta pueda ser mayoritaria, sino que conviven expresiones de las izquierdas y demás. Y que tampoco la opción cristina sea la opción por los pobres o un cristianismo más tradicional.
Tampoco actuó directamente en la vida política, no en vano hay una frase muy conocida y de mucha sabiduría “al Dios lo que es del Dios, al César lo que es del César”. Que no sé si la inventó César, o la inventaron los teólogos cristianos, pero aunque nunca se cumple realmente -porque su cumplimiento es imposible-, siempre el nivel teológico está vinculado al nivel político, la separación es interesante. Porque si no estaríamos todos ya envueltos en una franciscomanía, que no sería tanto una acción vinculada a la televisión mundial y al hecho de que es argentino; sino que deberíamos volver a una teología menor en la Argentina, y la política argentina absorbida en uno de los departamentos de política exterior del Vaticano. Bueno, espero que eso no suceda.
APU: Hay sectores dentro del Peronismo que creen que esas discusiones se habilitarían, podrían volver a discutirse. ¿Cómo analizás esa interpretación?
HG: La situación queda muy abierta. Ahora ocupando Bergoglio la situación de Francisco, aunque Francisco no borra a Bergoglio. Hay una historicidad, no se borra uno con otro. Veremos si ahora la Iglesia puede informar sobre el robo de bebés y sobre los modos en que actuó durante la dictadura. Actuaba dentro de una ideología conservadora, muy oscura, como intermediaria entre los bebés nacidos en cautiverio y las familias católicas. Esa información podría ser conocida si Bergoglio se anima a eso, más ahora que posiblemente se avance (es un rumor por ahora) con la beatificación de un sacerdote asesinado. En ese caso, se podría pasar a una instancia superior. De ese modo se producirían formas de diálogo, de relación con las hipótesis eclesiáticas socialcristianas que tiene Bergoglio, en su “batalla terrenal” digamos. Y también la relación con la “batalla celestial”, con lo que significa el “pescador de almas”, con criterios, con valores, con diálogo con los procesos llamados de secularización en el mundo, que debilitan la fuente de religión pero habilitan otras formas religiosas, otras tribus de salvación. Personalmente, creo que la historia de la Iglesia Católica es muy rica, con sus lados muy oscuros y con sus grandes militancias en los 70, como para considerar banal el tema. Eso tiene que quedar claro. La humanidad no puede perder ni las confesiones de San Agustín, ni puede perder los escritos de Carlos Mugica, bien diferentes por cierto.
La Iglesia como gran productora de grandes textos, de grandes metáforas de la humanidad. Como son todas interpretables, estamos justamente insistiendo en que no debe triunfar una de las tantas interpretaciones, que alguna vez tuvo que ver con la Santa Inquisición y hoy -aunque no tenga que ver con eso- tiene que ver con la clausura de los espíritus más críticos. En Bergoglio, es cierto lo que dicen muchos, no hay juzgarlo de antemano. Hay elementos para suponer que la figura que ha asumido como Papa, un cambio de nombre que es algo dramático en la historia de un hombre, no anula los capítulos anteriores de una biografía. Por más que el propio Bergoglio, en su faceta más plebeya o más publicitaria, insiste en que se lo llame Bergoglio o Papa. Está instalada una gran discusión y es muy apresurada cerrarla diciendo que tenemos un único Bergoglio, diciendo que Bergolgio va a reconstruir la Iglesia a partir de una militancia social. Creo que Pérez Esquivel se apresuró muchísimo, cumplió un papel poco interesante. Actuó muy apresuradamente. Este no va a hacer un debate inmediato, los tiempos de la Iglesia y los tiempos de la Nación son otros. El Gobierno fue girando hacia un reconocimiento hacia Bergoglio que no era un elemento que estaba presente en la política argentina. Que esto origine una discusión me parece interesante para todos y para el Gobierno. No hay que olvidar que la política social activa tiene la misión de desentumecer algunos criterios sacros que están en manos de burocracias litúrgicas. Estos problemas o dilemas van a abarcar a la Argentina y lo van a hacer un país interesante. Todas las instancias públicas tienen la responsabilidad de hacer interesante ese debate.
APU: Usted decía que con la lógica propia de los jesuitas estaba en juego la dirección de los pueblos. ¿Cómo evalúa cierta efervescencia popular en torno a la figura de Francisco?
HG: Es un liderazgo universal, con fuerte incidencia en la Argentina. En ese sentido, hay una disputa que ya está en los libros de Gramsci, que él llamaba moral e intelecual por los pueblos. La dirección de los rumbos que toman los pueblos. Es una disputa que en la Argentina la han hecho otros frailes y curas también vinculados a la vida intelectual. Recordaba la polémica entre Lisandro de la Torre y Gustavo Franceschi. Franceschi era un cura conservador con mucha capacidad de discusión y de creación de grupos activos en la Iglesia. Esa discusión se instaló dentro del Peronismo. En ese sentido, sería ingenuo no verlo. Aunque se considere que pueda ser apresurado, que tenga que ver con no confrontar con Francisco, como se hacía con Bergoglio. Todas las homilías de Bergoglio eran una crítica al Gobierno. Esas homilías de Bergoglio siempre fueron muy efectivas, porque su lenguaje no está construido con las liturgias cerradas, oxidadas, que muchas veces se usan. Él renueva ese lenguaje, es un inventor, combina las sagradas escrituras, construye alegorías y habla en un tono popular, coloquial, usando palabras de la vida urbana. No se trata de un obispo de cualquier índole. Es un obispo que con lenguaje popular disputa la dirección colectiva de los pueblos en cuanto a sus opciones históricas. Esto se va a hacer sentir, no de forma directa como creen algunos. Por supuesto, no va a tener partido electoral, pero va a ser algo más poderoso. Le va a hablar a la fibra íntima que todos tenemos, que es una fibra en la que habitan múltiples dioses. La Compañía de Jesus es la que se ha caracterizado por tomar los lenguajes de los otros pueblos. Por ejemplo, los pueblos originarios, y pasarlos a otro lenguaje. Esta tarea tiene un rol cultural colosal, todos los diccionarios de traducción del guaraní al castellano -que debemos agradecer- y por otro lado una dimensión de control del lenguaje, de la vida íntima, de las preferencias culturales. Por supuesto, la Compañía de Jesus ha cambiado, pero no ha cambiado esta mezcla de activismo social notorio y fuerte conservadurismo estamental. En fin, esto puede decirse en relación al hecho histórico que vivimos. Muchas personas han hecho un giro a prestar atención a Bergoglio, otras personas se han apresurado como Pérez Esquivel, su palabra es muy importante como para salir enseguida a descargar las responsabilidades de Bergoglio. Con eso no estoy de acuerdo. Sí estoy de acuerdo en dar el debate en el más alto nivel y respetando todas las creencias.
APU: Hubo una manifestación de dirigentes latinoamericanos, como Nicolás Maduro y Rafael Correa, que saludaron la designación de Bergoglio. ¿Cómo analiza eso?
HG: Considero que lo de Maduro fue una humorada. No hay que olvidar que el pueblo venezolano tiene una fibra interna de cristianismo social muy fuerte. Aún más, todo el discurso de Chávez, que bebe de muchas fuentes, también lo hace del catolicismo. Por eso en Venezuela, Argentina y Brasil, se dan procesos culturales, sociales, donde la Iglesia tiene fuerte manifestación, no tanto como institución, sino como creencia popular. Una de las tareas del Papa será poner esa creencia en un lugar menos subordinado que tiene hoy, en eso disputará con esos procesos sociales que no tienen solamente esa tradición, sino la de las izquierdas. Es una gran discusión intelectual. Por eso cité a Gramsci, que quiso fundar un partido de izquierda en Italia disputando con el sector tradicional del campesinado que estaba regido por la idea de espacio, de tiempo, de muerte y de vida, de la gran Iglesia Católica italiana. El tema es de gran raigambre gramsciano. Y más en Venezuela, donde Gramsci tiene cierta vigencia. No se trata de un laicismo cualquiera. Sí de criticar a los laicos que se pasan a un papismo sospechoso. Pero no se trata de un laicismo despojado de la vida de los grandes signos, las grandes metáforas sobre los enigmas de la vida. Sí hay que permitirse hacer una crítica política a las repentinas banderas del Vaticano en los edificios desde dónde salen los núcleos del cacerolazo.
APU: El otro día, en su intervención en la Bilioteca Nacional decía algo que viene a consideración ahora que estamos a días de un nuevo aniversario del Golpe Militar. Decía que no es fácil matar, que esa muerte estuvo protegida por la Iglesia.
HG: Eso hay que atribuirlo a un sector de la Iglesia. Cuando uno habla en una asamblea se escapan los matices. Eso debe ser matizado, pero también afirmado en el sentido de que un proyecto genocida como hubo en la Argentina necesitó de una asistencia moral. En ese sentido, muchos sacerdotes -no la mayoría- hicieron esa tarea sacrosanta de bendecir crímines de guerra. Eso se sabe ampliamente, son muy conocidos los libros de Horacio Verbitsky. Esos temas no pueden ser omitidos por la elección de un Papa, ni ser declarados los que hablamos de estos temas como personas que estamos en una suerte de omisión de lo que sería la Argentina papal que muchos festejan ahora. Celebramos que muchos celebran, pero estos temas no los vamos a dejar de lado.
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Tags: ARGENTINA, Argentina y Brasil, Bergoglio, BRASIL, Gramsci, Gustavo Franceschi, Horacio Gonzalez, Horacio Verbitsky, Lisandro de la Torre, Marechal, Peronismo, VATICANO, VENEZUELA
Reflexiones para recordar un nuevo 24 de marzo… de 2013
24 mar 2013 Notas semanales
C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Historia y DD.HH.
Videla, un pobre ignorante anti Gramsciano ( o “tocar de oído”)
Por Victor Leopoldo Martinez (5)
Estoy escribiendo estas reflexiones en vísperas de un nuevo aniversario de aquella luctuosa fecha que fue 24 de marzo de 1976. El pueblo argentino se volverá a movilizar como cada año recordando a 30 mil seres queridos que ya no están; resignificando el valor de la memoria y el pedido de juicio y castigo a los culpables.
Pero desde hace alguños años, la proximidad de esta fecha, me mueve a pensar y repensar, a buscar las razones, encontrar alguna explicación -y ya poco me importa si es lógica o no- para entender tamaña intolerancia y tanta barbarie junta puesta en acción por descerebrados seres (luego entenderán el por qué del término) que creyéndose “civilizados, occidentales y cristianos” dieron inicio al más negro período de la historia argentina; período que tanto daño produjo en nuestra sociedad civil (ya que ellos formaban parte de una “casta” social; y encima armada).
Porque los daños fueron muchos y multiples; lamentablemente no solo físicos y psicológicos en las víctimas desaparecidas, en los sobrevivientes y sus núcleos familiares sino, y básicamente, morales, culturales y educativos en el resto de la sociedad.
Desgraciadamente no estuvimos solos en esta cuestión, nos acompañaron en ese trágico destino común varios pueblos de países hermanos en Latinoamérica.
Para entender hacia donde dirijo mi reflexión de este año primero debo decir que Videla me ayudó bastante al abrir su boca recientemente en un reportaje, y tirar apreciaciones que evidentemente lo muestran tal cual fue, es y será hasta el fin de sus días, un psicótico y mesiánico asesino que merece no solo cárcel sino también un humanitario tratamiento psiquiátrico que le aleje los fantasmas, porque sinceramente no se si esos fantamas lo dejan dormir tranquilo, aún sedándolo con fuerte dosis de haloperidol y alplax.
Veamos:
1ro.- Videla, por “deformación” (de ahí la cuestión de “descebración” que yo aplico a todos aquellos que reciben tratamiento para desarrollar solamente lo instintivo basado en condicionar sus reflejos haciéndolos seres, entes “anti”) recibida en la Escuela de las Américas de Panamá en los años “60 y 70”, lugar donde profesores de West Point les reafirmaban su condición de oficiales de “ejercitos de ocupación”, dificilmente pueda pensar o hacer uso de su intelecto más allá de una orden. Recordemos que no solo Jorge Rafael Videla es egresado de dicha escuela. Además, en 1976, 600 militares argentinos pasaron recibiendo “deformación” por la SOA (sigla en ingles de la Escuela)(*).
2do.- En términos históricos, desde su organización como ejercito regular después de Caseros, los oficiales del ejercito supuestamente “argentino” fueron preparados y “eliteizados” por la burguesia portuaria bajo la concepción de Ejercito de Ocupación. Para estos sátrapas ese era el paso primero. La naciente oligarquía, en su faz de “terratenientes en crecimiento” alimentó esta línea de “no pensamiento” tornándoles dificil la diferenciación entre “Civilización y Barbarie”, haciéndolos cruzados soldados contra esto último. Así se transformaron en asesinos de caudillos populares y de toda esa chusma que los acompañaba primero, y luego en exterminadores de etnias originarias que habitaban nuestro extenso territorio para apropiarse de sus suelos. ¿Por qué razones? El desmedido afan expansivo de esa mencionada burguesia, para nada patriótica pero que siempre se presentó ante los ojos de estos “no pensantes” como tal; que utilizó el argumento de lo “patriotico” para convencer a estos “militares cuadrados y /o corruptos” y los puso al servicio y en defensa del “Ser Nacional” que ellos representaban; tenían que defender a esa “patria” de todos lo que atenten contra ella; en realidad una “patria” llamada codicia en términos capitalistas. Una burguesía cipaya que utilizaba a estos oficiales “no pensantes” como mano de obra barata para trabajos sucios y de esa forma extender sus dominios y crecentar su riqueza.
Nada original. El proyecto imperial capitalista norteamericano tiene sus bases en esos viejos manejos posguerra civil. En la actualidad la industria armamentista (Pentágono) y los popes financieros que manejan no solo Wall Street sino la Reserva Federal y por ende la economía mundial, necesitan de un ejercito norteamericano con oficiales cruzados que expandan la violencia ejemplificadora por todo el orbe y formen militares de otros paises en la mismas linea de “no pensamiento” y obediencia.
Sigamos Viendo…
Esto comienza a cobrar sentido cuando incursiono en textos analíticos elaborados por los propios norteamericanos. Roger Hilsman hijo, en algun momento director de los servicios secretos y de investigación del Departamento de Estado manifestó en una oportunidad: “los militares no son pensadores… Naturalmente , hay generales inteligentes, inteligentísimos, pero en estos casos la intelegencia es cosa distinta de la intelectualidad.”1 Morris Janowitz en su trabajo “The Professional Soldier” comenta: “El cadete militar tiene una personalidad menos independiente que el joven universitario medio según un psiquiatra de las Academias”
Cotejemos “similitudes en cuestiones de perversos principios”
Videla asegura en el mencionado reportaje que le concedió hace poco a la revista española “Cambio 16″ que en la Argentina el kirchnerismo “continúa hundiendo a la patria en el abismo anacrónico del marxismo” y pidió también que sus camaradas de “58 a 68 años, que aún estén en aptitud física de combatir”, se armen “nuevamente en defensa de las instituciones básicas de la República” para combatir a la “presidenta Cristina y sus secuaces”
El Almirante Arthur W Radford, ex presidente de los Jefes de Estados Mayores Unidos de ejercito norteamericano, pidió “una victoria total sobre el sistema comunista; en ningun caso tablas.” La victoria total es una orden imponente y sangrienta. Significa “destruir completamente todos los Estados comunistas, colgar a todos los comunistas y mantener una enorme fuerza vigilante en todas las esquinas del mundo, que corte la mala hierba dondequiera que pueda brotar. Será preciso vigilar a los profesores y a los poetas, quemar libros y sofocar la curiosidad.” 2
Datos biográficos de la gestión Videlista: El 29 de abril de 1976 en Córdoba, una pila de libros arde en el Regimiento de Infantería Aerotransportada de La Calera: «Se incinera esta documentación perniciosa que afecta al intelecto y a nuestra manera de ser cristiana, a fin de que no pueda seguir engañando a la juventud sobre nuestro más tradicional acervo espiritual: ‘Dios, Patria y Hogar»(Era un comunicado Oficial). Arden, entre muchas obras, las novelas de Gabriel Garcia Márquez, los poemas de Pablo Neruda y las investigaciones de Osvaldo Bayer. Desde el Ministerio de Educación y Cultura se gesta la “Operación Claridad”: plan de caza de opositores en toda el área cultural. Además de las desapariciones de artistas, intelectuales, docentes y alumnos, el plan produce despidos masivos e inhabilitaciones para enseñar.
El decreto 538, de mayo de 1978, estableció para profesores y maestros la lectura y comentario obligatorio del folleto «Conozcamos a nuestros enemigos», cuyo contenido resumió el diario La Prensa en ese mismo mes: «El texto tiende a facilitar a los docentes la comprensión del proceso subversivo en el país, especialmente en el medio educativo, y brinda elementos de juicio sobre la forma de obrar del marxismo. Expone también la estrategia particular de la subversión en el ámbito educativo, sus modos de acción en todos los niveles educativos y en la actividad gremial del ámbito educativo (sic). En las conclusiones del trabajo, cuya lectura y aceptación por parte del personal docente y administrativo es obligatoria, se expresa que ‘es en la educación donde hay que actuar con claridad y energía para arrancar la raíz de la subversión, demostrando a los estudiantes las falsedades de las doctrinas y concepciones que durante tantos años les fueron inculcando en mayor o menor grado».
Lo raro y aparentemente paradójico pero que en realidad desnuda el vulgar rol profiláctico de la Junta de Comandantes es que entre 1976 y 1979, el gobierno militar encabezado por Videla tenía muy buenas relaciones con el kremlin moscovita y nuestra oligarquia -vía su ministro de economía, el recientemente fallecido José Alfredo Martinez de Hoz- llevaba adelante jugosos negocios con el Imperialismo Sovietico. Evidentemente los negocios nunca serán perturbados por cuestiones ideológicas. Y esa es un virtud atesorada por el capitalismo. ¿Se acordará Videla de aquel 9 de Julio de 1978 donde compartió el palco del Colón con el embajador soviético en la fiesta de Gala recordatoria de aquella “independencia nacional” que él y su gobierno estaban haciendo añicos?
Esto también demostró que en realidad el verdadero enemigo de los “capitalistas vernáculos” no era el comunismo sino el PERONISMO. Se repetía el septiembre de 1955. No debemos olvidar que la mayoría de los desaparecidos fueron militantes, trabajadores sociales, laburantes molestamente comunes, delegados y dirigentes gremiales, militantes estudiantiles, curas, casi todos ellos compañeros peronistas.
(Antecedentes) El ejercito “libertador” que tomó el poder en septiembre de 1955 quemó millones de ejemplares de “La Razón de mi Vida” y obras de alto contenido cultural. Tomaron por asalto la sede del Partido Justicialista y quemaron todo lo que encontraron. (nada nuevo por estos lares). Tanto el Fahrenheit 451 (de un Bradbury pro imperialista) como el razismo Hitleriano tuvo esmerados alumnos no solo en dictadores latinoamericanos sino hasta en el propio ejercito norteamericano.
“La mayoria de los cadetes están apadrinados por senadores y miembros del Congreso.(Se de cierto muchacho que fue apadrinado porque a su padre lo estimaba mucho el Ku Klux Klan). El ingreso a West Point resulta algo muy dificil para hijos de disidentes politicos o de miembros de minorías políticas insignificantes. No se de ningun negro que haya sido apadrinado por Alabama, de ningún hijo de vendedor armenio de alfombras apadrinado por Indiana, ni de ningún hijo de fontanero socialista apadrinado por Connecticut.”3
Tristran Coffin, periodista y escritor norteamericano contaba en su obra “la Sociedad Armada” de donde provienen las citas anteriores: “Las Academias militares ( se referiere a West Point y otras) que configuran a los jefes superiores de la Organizacion norteamerica no son, en modo alguno, escuelas. Son seminarios que no se interesan por la sabiduria de este mundo. Su ocupacion principal es la de crear una mística, un espiritu guerrero no diferente al ritual de iniciación tribal (en las milicias se necesita una obediencia instantanea y sin preguntas). El objetivo consiste en llevar al cadete , a viva fuerza si es preciso, a una actitud de adoración al Alto Mando y de una rama determinada del servicio, y a una concepción gloriosa y romantica del propio país.. De aquí que el estudio de la evolución o de la historia americana no solo no es pertinente, sino que podría ser subversivo”4
Esto aclara, da forma y contenido al modo mesiánico de pensar de Videla inculcado en la SOA. Pero ese modo de pensar ¿es exclusivo de Videla? O él, hoy por hoy, es simplemente el vocero desahusiado, abandonado y traicionado por sus pares civiles quienes reconociendo su nivel de locura lo dejan de lado temiendo cualquier venganza de su parte. Las declaraciones de este general de escritorio también desnudan su grado de locura y lo presentan como el pobre ignorante que es en infinidad de temas. Sus limitados conocimientos sobre historia americana son más que evidentes. Menos aún sabrá mínimamente sobre la vida y obra de subversivos de la talla Sandino, Velazco Alvarado, Torrijo, Castro, verdaderos demonios para “Dios, Patria y Hogar”, porque lo que hacían no era patriotico sino marxista; y poco importa si un pueblo entero y su patria desean ser marxistas; para este tipo de seres es allí donde está el demonio que atenta contra la propiedad privada. Nada puede ser comunitario. Todo tiene que tener dueño, y eso -para ellos-no es ideológico. Estoy seguro que desconoce por completo los escritos de otros subversivos del pensamiento, en este caso nacional, pienso que por su peligrosidad, y me estoy refiriendo a un Jauterche, un Puiggros, un Hernandez Arregui, un Ugarte, etc, etc, Papá Bartolo Mitre jamás se lo perdonaría. Prueba de esto es que en alguna oportunidad y con bronca Videla manifestó “Los europeos todavía piensan que acá andamos con plumas” como si eso fuera deshonroso. La poca colonización que su mínimo cerebro aceptó le creó tal confusión que siempre volvió rapidamente al cassette que en la SOA le habían metido en la cabeza.
Sería interesantisimo para mi debatir con él públicamente sobre democracia y constitución, sobre el pensamiento Gramsciano de cual habla como si supiera algo.
Y por qué me aparece ese deseo?
Porque me resulta muy gracioso leer que él, ¡casualmente él! manifieste:
a) “La Argentina soporta hoy una nueva guerra sin hacer uso de la violencia física tal cual lo propone Gramsci, tomando a las instituciones como rehenes y desacreditando los principios y valores que les dieron origen y razón de ser; con ello podemos decir que la República ha desaparecido”
Si supiera que Gramsci rescató al “Principe” Maquiavelano casualmente porque le sirvió a los Medicis para concretar la unidad italiana, se caería de espalda. Gramsci fue el creador del partido comunista italiano, un ideólogo, pero ante que comunista seguramente Gramsci era “tano” hasta la médula. Aquel comunista italiano bregaba por una sociedad mas justa para el pueblo italiano, y seguramente pensaba en grande porque la realidad de un pais europeo tiene fuerte incidencia en el resto de los del sub continente euroasiatico, algo que a Videla le resultaría muy dificil de entender. Es más, la inclinación por el magnate de los medios de comunicación -Berlusconi-que tuvo gran parte del pueblo italiano en los últimos 20 años le serviría a él para sentirse con razón antigramsciano.
En otro orden de cosas y a modo de digresión, lamentablemente para mi sería decepcionante tratar de encontrar en toda la península con forma de bota que descansa sobre el Mediterraneo, un solo intelectual italiano de izquierda Jauretchano; contrariamente a lo que ocurre aquí donde la fervorosa devoción que practican nuestros intelectuales por Gramsci nos pone a la vanguardia del pensamiento “progresista” mundial. Y no digo esto menospresiando el aporte que Gramsci hizo a ese pensamiento universal. Pero lamentablemente nuestros progres son tan universales que se olvidan hasta de sus propias raíces y de sus pensadores. Esta bien que seamos hijos de inmigrantes pero tratemos de ser respetuosos de los que intentan crear un pensamiento propio, original, más próximo a nuestra realidad. ¿Por qué seguir pensando de manera colonial que todo lo bueno viene de afuera, hasta en pensamientos?
b) “…en caso de que el Gobierno “se perpetúe en el poder”, serán nuevamente ”las Fuerzas Armadas y de Seguridad junto al pueblo (¿?) del cual provienen (¿?), quienes lo impedirán por imperio de lo normado en la Constitución Argentina”. ¡Qué sabrá Videla de democracia y de constitución si jamas las respetó! Eso ya suena a disparate en forma de incognita. ¿Cual sería la democracia que Videla respetaría? ¿La del voto calificado “anti”?
“El cristiano, a mi juicio, debe actuar con la palabra como mensajero de Cristo; pero además con el testimonio de sus obras como soldado de Cristo”. ¡Videla!!! Un cruzado de Cristo que se mete el no mataras en su mismo trasero y en nombre de su Dios.
Seguramente él no debate con civiles que podrían llegar a “pensar”; simplemente porque lo agotaría mentalmente. Y en ese sentido tiene razón; está viejo y ga ga, Solo sabe dar ordenes a no pensantes. Sería interesante que alguna alma caritativa de su familia le blanquee su real historia de vida; que le cuente la verdad; que le diga que simplemente fue y es un mediocre e ignorante general de escritorio; que jamás participó de guerra alguna en términos de combate (como muchos de sus pares); que como general del “supuesto ejercito argentino”, institución que lo enorgullece por pertenencia , dificilmente pueda reconocer que a la hora de los “bifes” y contra el Imperio Ingles, fue junto a sus pares, unos pusilámines y cobardes conductores que llevaron a heróicos soldados combatientes a una desastrosa derrota por inhabilidad, impericia, y total desconocimiento de las reglas modernas de combate, algo que los pintó de cuerpo entero a la mirada de todo el mundo como vergonzosos y frustrantes profesionales. Ni que hablar del compartamiento en términos internos; el desconocimiento que siempre lo acompañó sobre la verdadera misión de un ejercito nacional y popular; ese ejercito Sanmartiniano que él desconoce en su esencia y que por ese desconocimiento jamás respetó su verdadera y única función, la defensa nacional.
En este 24 de marzo sería interesante que Videla se enterara que jamás será recordado: “Por la honestidad de mi conducta pública y privada, pero también por la prudencia de mis decisiones no carentes de firmeza.”
¿De que conducta pública y privada habla Videla? Es mas que seguro que históricamente será recordado por su reiterada presencia en banquillos de acusados en diferentes juicios por crímenes de lesa humanidad. Evidentemente en la escuelas de las Américas lo formaron para no entender de qué se trata esa belleza llamada vida.
Tiro como último dato sobre el pensar de un oficial norteamericano los siguientes disparates. William M Crasey, oficial de la sección química del ejercito manifestó en algun momento frente a una comisión de congresistas que lo entrevistaba su orgullo por los logros de su sección. Mencionó ciertos gérmenes que depositados en el agua de una ciudad la aniquilarían gracias a un maligno entumecimiento. Gases letales para penetrar en refugios profundos. Compuestos químicos que producen alucinaciones violentas y un gas de acción sobre los nervios que ocasiona la muerte en diez minutos de espamos agónicos. En esa oportunidad deploró “el fervor humanitario” de algunos congresistas que los llevó a prohibir las armas químicas y afirmó fervorosamente: “Creo que puedo resumir lo que pienso(¿?) diciendo que probablemente esta prohibición constituya un crimen contra el soldado norteamericano, crimen que esta Nación quizás tenga que lamentar”. Sus armas , según aseveró, constituían “la manera más eficaz y humana de llevar a cabo una guerra.”
En lo anterior el lector encontrará las razones justificatorias para otras variantes de los aberrantes métodos adquiridos el la SOA y utilizados por la ultima dictadura militar en nuestro país en contra de mucha gente indefensa. El fin justificaba los medios; y poco importaba que los medios fueran aberrantes.
Notas:
1-Tristran Coffin, “La Socieda Armada”, Pag. 78 ediciones Cid, 1966
2 -Idem Pág 144.
3-Idem Pág 74
4-Idem Pág 75
5- Director de EL EMILIO
(*)Datos sobre las consecuencias del accionar de los alumnos de la SOA
Perú (1980-2000): 79.000 muertos y desaparecidos
Guatemala (1962-1994): 200.000 muertos y desaparecidos
Argentina (1976-1983): 30.000 muertos y desaparecidos
El Salvador (1980-1991): 75.000 muertos y desaparecidos
Chile (1973-1990): 3.197 muertos y desaparecidos
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Peronismo, Kirchnerismo y obsecuentes
30 dic 2012 Notas semanales, Política Nacional, Politica
C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Nota editorial de fin de año sobre la realidad nacional.
De nuestra Redacción
Reflexiones luego de un año caliente en materia politica, pero rico en corroboraciones de la posible repetición de viejas historias, esta vez por izquierda.
Por Pedro del Arrabal
Para EL EMILIO
Perón solía decir que muchos oportunista se cuelgan “por izquierda” de las barandas del camión del Movimiento Nacional y Popular que él conducía y que llevaba en su caja al pueblo argentino. Y pensaba que eran los peores y más jodidos porque al no conocer el rumbo y no entender el por qué de las peripecias del camino que conduce a la liberación Nacional y Popular suelen transformarse en nefastos obsecuentes dando indicaciones y pretendiendo ser mas revolucionariamente peronista que el conjunto del pueblo que eligio ser peronista por afinidad sentimental e identificación cultural, sin intelectualismo mediante; “que sabe lo quiere para su destino futuro sin necesidad de lecciones académicas” diría Rodolfo Kusch . Los de la derecha no se cuelgan porque el pueblo les produce alergia; pero sí se “amuchan” para poder proteger sus perversos intereses que solo el peronismo se los hizo y hace peligrar. El pueblo argentino lo vivió en el primer y segundo gobierno del Gral Perón y lo está volviendo a vivir desde el 2003 hasta la fecha. Además lo dice la marchita: “combatiendo al capital”. Al fin y al cabo el único gobierno de “izquierda” que conoció la historia Argentina fue el PERONISMO, ergo ser peronista en este país es ser de izquierda; el resto es “pura chachara” (dijera el viejo y mañero dirigente catamarqueño Vicente Saadi)
Los que militamos en el movimiento peronista (sin aditamentos como “Auténtico”, “revolucionario”, “histórico” y todos esos calificativos que a modo de clishe identificatorio suelen usar algunos dirigentes como si con eso se fuera “más peronista”), sabemos de qué se trata. El pueblo peronista sabe que con laburo y amor se levantan grandes obras humanas; y lo pone en práctica todo los días. Del “nido” al laburo y del laburo al “nido” diría un hornero.
Por eso, y por más ejercicio de imaginación que se haga, siempre resultará dificil visualizar esperanzadoramente a un comunista -o socialista- argentino en gestión de gobierno y/o poder político implementando medidas estatista o confiscatorias de la renta de los poderosos. Con solo rastrear la historia de los jerarcas del PCA y de los PSs (que también son muchos y todos se dicen socialistas), o mirarlo a Binner alcanza. Son como sus padres putativos -los europeos- en materia ideológica; piensan por izquierda y accionan por derecha. No hace falta ir muy lejos en la historia del llamado viejo continente (que por desgracia cuanto más viejo se vuelve mas “mañeros” son sus gobernantes y poderosos) para comprobarlo. Con mirar a Mitterrand, a Felipillo, Hollande, Zapatero alcanza y sobra. Con solo recordar y mirar las gestiones de Nestor Kirchner, Lula, Chávez, Correa, Evo Morales alcanza para darse cuenta por donde pasa la izquierda en América.
Y los otros “izquierdistas” -hoy demasiados obsecuentes- están volviendo a repetir la historia en cuanto a oportunismo sin poder dejar de lado su veta gorila antiperonista que los hace trabajar denodadamente para separar al Kirchnerismo del peronismo. Esta es la sensación polìtica que transmite ese grupo de obsecuente -tecnicos e intelectuales – que llegaron en algunos casos a bancas legislativas, en otros a cargos importantes en el Estado y que por provenir de posturas y/o un partido de “izquierda”(¿?) pretenden hacer del “kirchnerismo” la etapa superadora del peronismo. Como se sienten más allá del bien y del mal y siempre “sirvieron tanto para un roto como para un descocido” ya que estuvieron no solo al lado de los peores gobiernos dictatoriales en términos politicos (al lado de la “libertadora” y también de la última dictadura por citar dos casos) sino también de gobiernos civiles de derecha haciendo “negocios capitalistas” con los cuales conseguían “fondos” (si la colecta anual era escasa) para continuar masturbandose ideologicamente -algo que a la derecha nunca le jodio porque sus acciones siempre fueron inocuas-, siguen actuando con total irresponsabilidad actualmente. ¡Hasta acompañaron a De la Rua en su gestión! Los que colaron en el Frente Grande por “izquierda, ¿se olvidaron del Frepaso-UCR y de diciembre del 2001? ¡Ahora son los “kirchneristas puros”!
Las descalificaciones que automaticamente salen disparadas de sus bocas a través de los medios de comunicación afines al gobierno cuando escuchan algunas críticas o señalamientos sobre lo que se consideran errores en algunas decisiones que se vienen tomando en estos últimos tiempos, colocan a los militante peronistas que cuestionan en el campo de los supuestos enemigos del “modelo”, o bien los asocian a la basura de la Rural, la CGT de Barrionuevo y Benegas, de la CTA de Micheli, y/o que le están haciendo el juego a los troskos en materia quilombera.
¡Casualmente a los Troskos, nuestros troskos que de politica entiende como yo de tejer croché! ¡Los Troskos porteños, que armaron sus “quintitas” después de huir de la casa-partido matriz hartos del verticalismo obsecuente hacia el imperialismo soviético que practicaban sus dirigentes. Troskos que terminaron como los jerarcas de las iglesias cristianas, de cisma de cisma por la disputas de los cacicazgos, al solo fin de llenar el subcontinente de decenas de partiditos donde todos quieren ser caciques y ninguno indio y catalogan a los pueblos y a los “obreros” que no acatan sus visiones de la realidad como unos boludos burgueses!
Ahora resulta que a Moyano, que los peronistas ya vimos que sacó los pies del plato hace rato movido por esa exagerada ambición personal de protagonismo político que lo desnudó en su poco entendimiento del rol de la clase trabajadora en el proceso de liberación y reconstrucción de un proyecto revolucionario hecho desde el peronismo en nuestro paìs, le encajaron el rol del maldito de la película, y los “gordos” que acompañan a “Calo”, responsables del desguace del Estado y la desindustrialización que puso en marcha el menemismo en los “90” siendo ellos sus cómplices acompañando con el silencio el desempleo que esto trajo aparejado y que generó el mayor índice en la materia que haya conocido la historia argentina, son los buenos actores en este nuevo casting para los roles protagónicos. ¿Lingieri, Cavallieri, Martinez, Lezcano son garantia de algo?
No me voy a detener ni en el “recontra alcahute menemista” de Barrionuevo ni en su alter ego Benegas; menos aún en las cuestiones internas entre Michelis y Yaski de la CTA. Todos tienen historias pasada que dejan mucho que desear. Tampoco debemos pasar por alto una diferencia; no es lo mismo la Fedración Agraria de un antaño no muy lejano comandada por Humberto Volando, muy distante de esta que es arrastrada por el fango por el deleznable Bussi y/o su compañero de vuelo rastrero De Angelis.
Separando la “paja del Trigo”, hay algo que huele mal en todo esto. Y lo digo como peronista que voy a poner los huevos como muchos peronistas en la defensa del gobierno de Cristina en memoria de Nestor Kirchner a quien seguimos considerando un verdadero peronista. Y seguramente pondremos los huevos mientras estos funcionarios “izquierdosos” en la primera de cambio y cuando las cosas se pongan jodidas por sus propios errores, saldrán disparados a esconderse al primer estruendo de un “chasquibum”. Es claro, “Izquierdoso vivo y picaro sirve pa’ otro gobierno”; poco importa de que laya; y ellos en eso tienen sobrada experiencia.
Hay temas en los cuales ciertos funcionarios de Cristina estan actuando mal y equivocandose feo; peor aún en sus decisiones. Educación es el ejemplo más claro. Este humilde militante que recorrió el país en estos últimos meses puede dar fe que la realidad en materia educativa dista mucho de los “conceptos pedagógicos” que esgrime el actual ministro y las demostraciones de eficiencia que pretende mostrar a través de sus cuadros estadísticos. Lo primero que debería entender el Sr. Ministro es que los educando y los docentes no son solo números y/o barras o tortas de diagramas. Por otro lado sostener las equivocadas decisiones con el solo argumento que se hace lo que se hace para apuntalar y defender el “modelo” no solo es arcaico -aunque que se lo presente como postmoderno- sino peligroso por lo estúpido. Lo grave radica en que estos señores funcionarios “tecnicos” prevenientes de una izquierda berreta, instalaron sus “quiosquitos” en las areas que colaron y cobran peaje para que las criticas y observaciones lleguen a Cristina (y que aún pagandolo tampoco se las acercan). La inexperiencia de gestión (la última fue con De la Rua) de estos señores puede traerle serios problemas al Gobierno de la compañera Cristina. Están repitiendo las historias y errores de los que simpre criticaron, aquellos a los que tildaban como burocratas, burocratas que se decían peronistas pero que en realidad nada tenían de ello.
Se acerca un año electoral y para colmo de males la disputa con Clarin y la La Nación por la ley de medios todavia no fue ganada; la justicia dificilmente sea ciega, sorda y muda a la hora de evaluar las “sugerencias” de los poderosos; los amos de la “toga” siempre fueron funcionales a los grandes intereses económicos. A esto ya lo había denunciado el “colorado” Jorge Abelardo Ramos en varios de sus trabajos. No alcanza con que el compañero Cossia rescate el pensamiento del “colorado” en sus discursos y/o en los programas en los medios que el Secretario de Cultura de la Nación tiene. Aún ganando la disputa legal contra Clarin por dicha ley, sería de idiotas pensar que ellos se quedaran de brazos cruzados. Si bien es cierto que la oposición politica es inexistente por lo fetidamente inmadura (algo que facilmente se puede comprobar ya que como los malos frutos de un árbol apestado, sus imagenes están por el piso) no es menos cierto que los medios, al transformarse en opositores, cuentan con artilleria pesada.
Los que pueden hacer tambalear lo hecho hasta ahora en materia de legislación y acciones de gobierno en pos de los que menos tienen, no son casualmente los que conformaron esa insignificante caterva (como dice Victor Hugo Morales) de atomizados moyanistas que acudieron el 19/12 a la Plaza de Mayo. Los verdaderos enemigos del modelo estan en los bancos y en las grandes empresas formadoras de precios, en los grandes terratenientes, en los monopolios mediáticos que saben como operar en alianza con los anteriormente mencinados.
Por eso, y por este medio (aunque no creo que la compañera Presidenta pierda su valioso tiempo leyendo este humilde medio digital) le sugeriría a la compañera presidenta que vuelva a las fuentes peronistas, las que están en el pueblo mismo. Ellos no la abandonarán. Son ellos los que la necesitan. Son ellos los que necesitan su reelección porque necesitan que esto tenga continuidad. Pero los motivos distan mucho de los que los mueve a los obsecuentes que hoy se dicen “Kirchnerista” y que buscan esa reelección al solo fin de poder seguir mojando el pancito en el tuco del poder. Muchos de los 30 mil desaparecidos fueron alcahueteados ante los nefasto personajes de la última dictadura por ciertos izquierdosos, hoy “Kirchneristas”; hoy se sientan en mesas de 6,7 u 8 panelistas, opinan sobre los logros de estas dos gestiones y descalifican a los que queremos corregir errores. Lamentablemente son los mismos que en los “90” cantaban loas al genio económico de Cavallo ¡Y asesoraban a los frepasistas que solo habían conseguido bancas en el parlamento de la Pcia. de Buenos Aires!!!
Con este tipo de “kirchneristas”, el gobierno ¿no estará durmiendo con el enemigo?
Volver a las fuentes es una buena decisión.
Tenga usted la seguridad señora compañera presidenta que los peronistas la bancamos a muerte, y no nos mueve otro fin que el agradecimiento por lo que usted y su marido nos entregaron en estos últimos 10 años. Estamos a su lado porque creemos en usted; pero en usted, no en esa caterva de obsecuentes que la rodean y que piensan más en sus prestigios y bolsillos que en el bienestar del pueblo argentino. Porque me lo enseñó Perón sé que en política a veces se necesita meter las patas en el barro para amasar adobe. Pero también me enseño que luego había que lavarse y sacarse el barro de encima para que no se quede pegado.
Tengamos juntos un hermoso 2013 y tenga usted la certeza que no la dejaremos sola en ningun momento; porque la sentimos peronista y porque es un orgullo para nosotros tener en nuestras filas y al frente de la Nación una compañera militante tan talentosa en términos de intelecto y tan sensible en cuanto a lo humano.
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El subsuelo de la Patria sublevado
14 oct 2012 Notas semanales
C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Historia
Por Alberto Lettieri
Con esta frase del título, directa y contundente, Raúl Scalabrini Ortiz definía admirablemente la conclusión de un proceso que habría de marcar un punto de inflexión en la historia argentina y de toda América latina. Punto de condensación de un proceso de cambios y profundas transformaciones de nuestra sociedad, a partir del 17 de octubre de 1945 la Argentina ya no sería la misma. La auténtica democracia había reclamado su protagonismo en el escenario político de la Nación, y por más que en el futuro su horizonte se presentaría oscuro y sangriento, acechado por las minorías de la propiedad y el privilegio, su semilla sobrevivió a los vendavales para madurar con paso decidido en los inicios del siglo XXI.
Los antecedentes. La crisis del ’29 creó las condiciones apropiadas para el colapso de la primera experiencia de la democracia política en nuestro país. En la década de 1930, el drástico descenso del comercio internacional provocó el abandono de buena parte de las explotaciones agrícolas, forzando un proceso de migraciones internas hacia los suburbios de las ciudades más ricas del Litoral. Los recién llegados, procedentes del interior profundo de la patria, fueron catalogados como “cabecitas negras” o “aluvión zoológico”, según la definición del diputado de la UCR Ernesto Sanmartino.
El derrocamiento del presidente Castillo por parte de la logia militar GOU (¿Grupo de Organización Unificado?), el 4 de junio de 1943, como medida preventiva para evitar el acercamiento a los EE.UU. que prometía su inminente sucesor, Robustiano Patrón Costas, inició un trienio inestable en la política argentina, consecuencia de los conflictos internos dentro de una gestión sin liderazgo definido y con profundas contradicciones ideológicas, que sólo consiguió sostenerse merced al aporte popular que le garantizó su secretario de Trabajo, el coronel Juan Domingo Perón. Conquistando el respaldo masivo de los trabajadores y de una vieja guardia sindical de origen socialista y sindicalista que lo reconoció como promotor de la democracia social en nuestro país, Perón impulsó diversas normas que garantizaron la dignidad y una drástica mejora en la calidad de vida de las grandes mayorías postergadas.
Sin embargo, el irrefrenable protagonismo político de Perón –quien para 1945 sumaba los cargos de vicepresidente, ministro de Trabajo y ministro de Guerra– resultó indigerible para sus competidores dentro del Ejército. Sus iniciativas (estatuto del peón, vacaciones pagas, leyes de maternidad y de accidentes de trabajo, mayores ingresos y estabilidad laboral) le sumaron el repudio de las clases medias y altas y de la aristocrática Marina. Esas resistencias se unificaban en el repudio compartido por los opositores sobre la informal relación afectiva que Perón había establecido con la actriz Eva Duarte, objeción que combinaba una pacata moralina con altas dosis de odio social.
La conspiración. La rendición de Alemania operó mágico efecto sobre las clases medias y altas porteñas. Llamativamente, las mismas fuerzas partidarias y corporativas que habían apelado al fraude y la violencia como sistema durante la década de 1930 –radicales antipersonalistas, conservadores, socialistas intransigentes y Sociedad Rural–, otros que la habían tolerado –radicales personalistas, demócrata-progresistas y socialistas–, y, finalmente, los comunistas que la habían sufrido en carne propia, se lanzaron en inédita manifestación en el mes de septiembre de 1945 para exigir el fin de la “dictadura fascista”, el apresamiento de Perón y la inmediata entrega del poder a la Corte Suprema.
La nutrida asistencia, compuesta por lo más selecto de la sociedad porteña, provocó inmediato impacto dentro de la Armada y de algunos jefes militares, encabezados por el general Ávalos, quienes trasladaron esos reclamos al presidente Farrell. Si bien coincidían en la exigencia de apresamiento de Perón, no conseguían elaborar una salida política consensuada. La entrega del poder a una Corte Suprema compuesta por conspicuos miembros del conservadurismo argentino implicaba el retorno a la situación de 1943 y era rechazada por varios miembros del GOU. Otros preferían el desplazamiento de Farrell y el establecimiento de un gobierno de transición, compuesto por una fórmula mixta cívico-militar.
Por entonces, Perón había sido trasladado a la isla Martín García, y no faltaban las voces que exigían su asesinato. Farrell, muy debilitado, soportaba la intromisión de Ávalos y del almirante Vernengo, quienes forzaron cambios en su gabinete, incluyendo a tradicionales figuras del conservadurismo. Simultáneamente, las conquistas obreras comenzaban a revertirse: el 12 de octubre fue declarado jornada no laborable sin remuneración.
El 17 de octubre, los trabajadores y Perón. Con el paso de los días se evidenciaba la imposibilidad de alcanzar un consenso entre la atomizada dirigencia cívico-militar. Las clases medias y altas redoblaban sus exigencias, al tiempo que el Partido Comunista ofrecía al general Ávalos –quien había trocado, en su consideración, de fascista autoritario a paladín democrático– la creación de milicias armadas con el fin de reprimir las demandas de restauración de su líder formuladas por el “malón peronista”.
La pérdida del rumbo político de los conspiradores avaló los crecientes rumores de un inminente retorno de Perón a Buenos Aires, por “razones de salud”, que se concretó el 17 de octubre por la mañana. Su llegada motivó el paulatino avance de compactas columnas obreras procedentes del conurbano, pese a que la CGT había dispuesto un paro general para la jornada siguiente.
Hacia la media tarde, la presencia masiva de más de 500 mil manifestantes en Plaza de Mayo forzó al presidente a buscar un entendimiento con Perón, descartando la represión a mansalva propuesta por la Armada. Perón formuló entonces una serie de exigencias sobre recambios del personal político, las FF.AA. y la jefatura policial, para finalmente trasladarse a la Casa Rosada. Desde sus balcones proclamó a esa “masa sudorosa y trabajadora” como portadora de la verdadera civilidad del pueblo argentino y reivindicó la jornada como una “verdadera fiesta de la democracia”, equiparable al 25 de Mayo de 1810. Por último, y ante la algarabía general, el líder se definió como el “vínculo de unión” que haría “indestructible la hermandad entre el pueblo, el ejército y la política”.
Sobre esa alianza, Perón concretaba la fundación mítica de una nueva Argentina. Si bien las interpretaciones de los contemporáneos son divergentes, todos coinciden en destacar el carácter fundacional del 17 de octubre. Mientras La Época destacaba que los “diarios encendidos a manera de antorchas resplandecen sobre la negrura nocturna celebrando la victoria popular”; el conservador Emilio Hardoy afirmaba, a su pesar: “¡Nueve días que cierran una época e inauguran otra!”. Y en tanto Jorge A. Ramos celebraba que “los obreros no eran ya esos gremialistas juiciosos a quienes Juan B. Justo había adoctrinado sobre las ventajas de comprar porotos baratos en las cooperativas”, Scalabrini Ortiz “presentía” que la historia estaba pasando junto a nosotros: “Lo que yo había soñado e intuido durante muchos años estaba allí presente”. La hora de la democracia real había sonado por fin en la Argentina. Consolidarla definitivamente era entonces, y sigue siendo hoy en día, la tarea excluyente de nuestra agenda.
Publicado en Miradas al Sur
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“El peronismo tiene la organización de base más fuerte en toda América latina”
24 sep 2012 Notas semanales
Nueva York, EEUU, EL EMILIO, Política Nacional
En diálogo con Página/12, el director del Centro de Estudios Latinoamericanos donde funcionará la Cátedra Argentina que abrirá la Presidenta explica por qué habla quechua y las razones de la justicia social y los liderazgos políticos fuertes.
Por Martín Granovsky
A los 57 años, nacido el 22 de mayo de 1955, Erick Langer es un historiador experto en América latina que dirige el influyente Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown, en Washington. Langer aceptó hablar.
–Me parece muy interesante que el continente haya cambiado tanto en la última década y haya podido aprovechar desde el punto de vista económico un gran cambio mundial: la mayor presencia china.
–¿En qué aprovechó América latina a China en su opinión?
–China es un rival de los Estados Unidos que requiere materias primas de América latina. Eso contribuyó a que América latina pudiera enfrentar la crisis en mejores condiciones. No sin peligros, claro.
–¿Cuál sería el peligro?
–Que América latina no intensifique el proceso de elaboración de materias primas y siga exportando commodities. Es un desafío para todos los gobiernos de la región, sin excepciones. La ventaja es que a partir del 2000 América latina en general, y en particular Sudamérica, se liberaron de la dependencia respecto del modelo neoliberal de los Estados Unidos.
–¿En qué ve usted que ese modelo afectaba a la región?
–Creó un desasosiego de las clases medias y bajas en materia de distribución de la riqueza. Esa expresión no estaba, por supuesto, en el Consenso de Washington.
–El documento del Consenso exhortando a la desregulación y a desreglamentar la economía es de 1989. ¿No quedó nada?
–¿En la región? Prácticamente nada. Es un factor positivo para la región.
–O sea: el crecimiento chino es un elemento positivo y la caída del Washington Consensus es otro punto bueno.
–Y le agrego un factor de peso: los Estados Unidos están muy preocupados por Medio Oriente y efectivamente no le han prestado mucha atención a América latina.
–Los académicos y los dirigentes políticos discuten siempre si eso es bueno o malo. Algunos sostienen que para América latina es mejor la situación cuando Washington se ocupa menos de ella.
–Bueno, en materia política hay un tema práctico a tener en cuenta. Le va a sonar casi redundante. Cuando Washington se ocupa menos, la injerencia es menor. La mayoría de las veces que los Estados Unidos pusieron la vista en otros sitios y no tanto en América latina, como en la Primera Guerra Mundial, la favorecida fue América latina. No pongo el ejemplo de la Segunda Guerra Mundial porque el fenómeno es mucho más complejo. Pero luego muchas veces el problema fue que los gobiernos del continente no fueron aliados de los Estados Unidos sino dependientes de Washington. No es lo mismo. Los Estados Unidos tenían el poder de imponerse. De imponer, incluso, un modelo que ya no funciona. Barack Obama se dio cuenta de eso, aunque su principal tema no sea América latina. Y antes de él, George Bush no estaba concentrado en América latina.
–Es decir que es bueno para la región que no haya una dedicación especial.
–¡Pero yo investigo América latina! ¿Usted quiere que me quede sin trabajo?
–Profesor, su curriculum en la parte de idiomas dice que habla quechua. ¿Dónde lo aprendió?
–En Stanford.
–¿Stanford, California?
–Exactamente. Ya me interesaba de antes la zona andina y después gracias al quechua pude hablar directamente en Bolivia para entrevistar a varios caciques andinos. Hace tiempo que no lo hablo, aunque lo entiendo bastante bien. ¿Sabe cuál es mi problema? ¿Con quién lo practico aquí?
–¿Por qué se interesó en la Sudamérica andina y en la zona del Chaco?
–Cuando era estudiante participé de un programa de intercambio y fui a Sucre. A un colegio jesuita. Me impactó de una forma tremenda vivir allá. Originalmente quería volver a Europa. Pasé en Alemania cinco años. Aquel viaje por Sudamérica fue increíble. Era junio, julio y agosto de 1973. Viajé por casi toda la región. Llegué a Chile cuando todavía estaba en el gobierno Salvador Allende. Estando en la Argentina, sólo de casualidad no fui uno de los presentes el 20 de junio de 1973, cuando volvió definitivamente Juan Domingo Perón. Me salvé de los tiros porque había decidido ir a Ezeiza y a último momento me llamaron unos amigos de Córdoba. Recorrí todo. Al Che Guevara lo habían matado poco tiempo antes.
–Claro, lo mataron en Bolivia en 1967, sólo seis años antes de su viaje. De su propio “Diario de motocicleta”. ¿Hasta dónde llegó?
–Hasta Medellín. De ahí volví en avión a los Estados Unidos. En Sucre y luego a través de mis investigaciones indagué en la resistencia campesina a lo que se podía llamar, grosso modo, la modernización. Para mí fue fascinante. Los investigadores no suelen tomar como objeto de estudio las regiones en declive sino en crecimiento. Hacen mal, porque es muy interesante. Yo traté de ver cómo se portaba la gente cuando todo iba peor y qué cambios sucedían, por ejemplo, de fines del siglo XIX al siglo XX, por el paso de la minería de la plata con centro en Potosí a la minería del estaño, que favoreció más al norte que al sur. El próximo proyecto incorporará el comercio en el norte de la Argentina, que investigué mucho en los últimos años. En el siglo XIX no había aún fronteras nacionales efectivas. Las fronteras económicas iban mucho más allá. Pensar en unidades nacionales en el siglo XIX es perder algunas perspectivas, como la de Bolivia, y no entender bien las relaciones y los cruces con el norte argentino, el chileno y el sur peruano. En ese momento me interesaron los chiriguanos. Pero ya mi tesis estaba avanzada y resolví dejar el tema para más adelante. Es gracioso, porque terminé publicando un libro 20 años después.
–Vi el título. Traducido sería Esperando peras del olmo: las misiones franciscanas en la frontera chiriguana en el corazón de Sudamérica, 1830-1949.
–Léalo, por favor. Espero que demuestre una madurez que antes no tenía como historiador. Mire, en aquel entonces ni se usaba la palabra “guaraní”. En el primer capítulo demuestro que el poder militar estaba a favor de los chiriguanos, y que con ese poder podían sacar el excedente de la sociedad criolla. En muchos casos fueron más poderosos que los propios criollos.
–Y todo por la rareza del intercambio en Sucre. Es una hermosísima ciudad poco conocida.
–Mejor que no la conozcan. Deje a Sucre así. Cuando me jubile quiero mudarme a Sucre y vivir en el casco viejo.
–Profesor, volvamos de los chiriguanos a los sudamericanos de hoy. ¿Usted comparte la visión que muestra, desde el punto de vista político, varias Sudaméricas ubicadas en extremos opuestos?
–Me parece que no hay una división tan tajante porque los procesos son muy parecidos. Tomemos de nuevo en consideración algunas realidades. Antes los chinos pensaban en Sudamérica como Chile porque los chilenos habían sido muy efectivos en venderse en China. Es decir que, en última instancia, no fueron tan diferentes a como terminaron siendo los demás, ¿no es cierto? En la actualidad Sudamérica tiene una realidad estable. Es una realidad común. Pero también, con sus diferencias, la protesta es un hábito común. Hay protestas antigubernamentales, más allá de los contenidos, en la Argentina, en Chile y en México. Y da la sensación de que a veces es difícil encasillar cada cosa como de derecha o de izquierda.
–¿Piensa también en la Argentina?
–Claro. A un gobierno de peronistas es difícil definirlo como de izquierda o de derecha. Hay un proceso político único a lo largo de la historia que no encaja muy bien en esos términos. Hablo desde la formación del peronismo. Juan Perón estaba muy convencido de los no alineados. El justicialismo es una mezcla de muchas ideologías. Aun hoy es difícil definir a los Kirchner como de izquierda y quedarse en eso como toda explicación. El peronismo tiene una organización de base mucho más fuerte que cualquier otro partido político en toda América latina y puede arrasar en las urnas. Se organiza muy bien. Recogió la herencia y la retórica de cuidar a los obreros, que es muy importante. Veamos una diferencia con mi país. En los Estados Unidos no existe una izquierda. Sí existe una derecha. En ese sentido, hoy la Argentina está volviendo a un cauce natural. Carlos Menem obviamente fue peronista pero tenía otras características y fue una excepción en esa trayectoria.
–Es justo la época del Consenso de Washington, que resumió las experiencias prácticas de Ronald Reagan y Margaret Thatcher.
–Sí, la década del ’90.
–Usted decía que hablar de izquierda o derecha no agota un análisis. ¿Y la noción de populismo lo satisface como concepto?
–Tampoco alcanza. Es muy difícil definir qué es populismo. Dicho ahora, es distinto de cuando un investigador lo aplicaba en los años ’30 o ’40, una época muy ligada al comienzo de las etapas de sustitución de importaciones industriales. Hoy puede haber experiencias de sustitución, pero siempre la base es la búsqueda de un tipo de relación con la economía mundial. Lo que sí se podría rescatar, y hay una herencia muy larga de Juan Manuel de Rosas en adelante, es la importancia que puede tener un jefe político que sea un personaje carismático. Esto hace que la política pueda volverse muy personalista. Ahí sí tendríamos una característica populista. De todos modos, la clave es si se trasponen o no los límites de la democracia. Mientras la oposición pueda ganar (si lo hace o no, es otro tema) está todo bien. No hablo sólo de la Argentina. Pasa en todos los países.
–¿Los opositores tienen la misma característica en todos lados?
–No. Pero sí hay un elemento común: la oposición está muy desorganizada en todos los países donde hay líderes fuertes.
–¿Hay líderes fuertes porque no hay oposición organizada o hay oposición desorganizada por la existencia de liderazgos fuertes?
–El populismo tiene una virtud y una desventaja: abarca muchas corrientes políticas. Y esas diferentes corrientes se manifiestan en el líder. En cambio la oposición no tiene muchos intereses en común y entonces las diversas corrientes no se unen. La única excepción debe ser Venezuela, donde la Mesa de Unidad Democrática se pudo unir frente a Hugo Chávez. Pero inclusive allí hay que ver si ganan. Y aun si ganaran habría que ver si podrían seguir unificados, porque están incorporando tendencias políticas diametralmente opuestas.
–¿Está haciendo un pronóstico electoral sobre el duelo entre Hugo Chávez y Henrique Capriles en las presidenciales del 7 de octubre?
–No me dedico a los pronósticos ni a especular. Es un campo ajeno al mío. A mí, como historiador, me resulta más fácil analizar hacia atrás que dedicarme a decir qué pasará en el futuro. Si supiera el resultado de las elecciones en Venezuela, quizá tendría otra profesión y quién sabe si no estaría más cerca de vivir en mi casita de Sucre.
–Bien. Lo dejo en el pasado. ¿Qué otro momento de la Argentina vivió, además del ’73 y la vuelta de Perón?
–Fui becario de la Fullbright en el 2000. Gobernaba Fernando de la Rúa. Vi la caída, con el corralito y el drama social. Y después se produjo la extraordinaria recuperación económica que ustedes experimentaron. De todos modos, hoy me parece que hay que observar mucho la velocidad relativamente menor de crecimiento de la economía china y evaluar si América latina es capaz de saltar hacia otro modelo que en el futuro no la haga depender de la venta de materias primas. No sé si usted sabe que, cuando conversan en privado, muchos dirigentes chinos equiparan a América latina con Africa.
–¿En qué se basan?
–En las perspectivas de utilización económica. No entienden las diferencias enormes. América latina es otro mundo, distinto de Africa. Pero eso piensan muchos dirigentes chinos.
–¿Por qué estuvo de acuerdo en crear la Cátedra Argentina?
–El embajador Jorge Argüello vino y me lo propuso. Me pareció bien. Pensamos en establecer un espacio académico porque nos parecía que la Argentina es un país sumamente importante en América latina. La Cátedra Argentina será una forma constructiva de poner la Argentina en el tapete para que la gente en Washington se dé cuenta de la complejidad del país. Para mejorar las relaciones es necesario mejorar la difusión y el conocimiento. El desconocimiento crea problemas. Es un proyecto de largo alcance. Esa Cátedra Argentina debe durar muchos años y no depender de la administración política de turno. Por eso necesitamos recursos. El mismo embajador me decía que él quería que siguiera adelante. Brasil ha ganado un gran espacio en Washington. Es lógico. Brasil está creciendo y tiene importancia mundial. Pero hay países tan importantes como Brasil y nuestro objetivo es mantener en pantalla también a la Argentina.
–¿Quiénes deberían mirar esa pantalla?
–Los estudiantes, por supuesto, y toda la comunidad académica. Pero, aún más allá, el conjunto de latinoamericanistas, de expertos en América latina, y funcionarios y dirigentes. Que conozcan más la Argentina y la tomen en cuenta, porque es importante para mantener buenas relaciones en América latina y el Cono Sur en general.
–¿Desde cuándo está en la Universidad de Georgetown?
–Desde 1999. Era el único latinoamericanista con una cátedra y no podía conseguir estudiantes graduados. Ahora tengo varios estudiantes de doctorado. Quería meterme en esto. Georgetown es más conocida como universidad que otras y tiene un componente de comunidad universitaria que me atrajo mucho.
–Su libro sobre los chiriguanos está relacionado con una misión franciscana. Pero usted trabaja en una universidad con tradición de estar ligada a la Compañía de Jesús.
–Aunque le agrego un dato: en los últimos diez años por primera vez en la historia de Georgetown no hay un presidente jesuita. Su presencia física disminuyó. Su espíritu es muy importante, porque se trata de una cultura universitaria que le presta atención al ser humano total, lo cual no se da en otras universidades. Para un profesor con trayectoria eso es apasionante. Todos enseñamos a los estudiantes, tanto de pregrado como de posgrado. También somos una universidad de investigación. Y no dejamos de lado el componente de justicia social. Trabajando sobre el tema de los movimientos indígenas me pareció que podía formar parte de un equipo que tuviera interés en temas de justicia social.
–Es uno de los temas comunes de Sudamérica.
–Sí. Se debe en buena medida a las críticas y los problemas del modelo neoliberal anterior, basado en el enriquecimiento de uno por sobre los demás. Un modelo que a la larga no funciona. Es una lucha que, como se habrá dado cuenta, también libramos en los Estados Unidos. Hay dos posiciones muy diferentes sobre cómo debería ser el Estado y a quiénes debería favorecer.
–El candidato republicano Mitt Romney acaba de reivindicar el principio de dejar a una parte de la población librada a su suerte.
–El famoso comentario sobre el 47 por ciento que depende del Estado. La libertad económica para todos está muy bien. Pero los mercados por sí mismos no alcanzan. Hace falta un Estado que regule para que los más poderosos y ricos no puedan aprovecharse de todo el resto.
24/09/12 Página|12
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Taco Ralo 44 años después. Recuerdos y reflexiones
19 sep 2012 Notas semanales
Gotemburgo, Suecia, El Emilio, Memoria
Un nuevo aporte del compañero Jorge Orosco: NÉSTOR VERDINELLI, el autor de este correo que estamos reenviando, es un testigo directo, participante de aquella experiencia guerrillera que fue Taco Ralo y de algunos sucesos posteriores de la década del 70. Importante su lectura por tratarse de alguien que conoció los hechos desde adentro y no porque se los contaron.
Gotemburgo, 19 de septiembre de 2012
Por Néstor Verdinelli
Hoy, 19 de septiembre, se cumplen los 44 años de la muerte del Gordo Cooke. Y de nuestra detención en Taco Ralo.
Visto así, me parece casi irreal. ¡¡¡¡44 años!!!! Tanta agua ha corrido bajo los puentes…..Uno a veces es inconciente de lo viejo que uno se ha puesto…. Pero se pone a pensar y se da cuenta que sí, tanto tiempo ha pasado, cuendo se empieza a notar la falta de varios de aquellos que nos fuimos para el monte en aquel septiembre del 68. Amanda, claro. Y Cacho. Que por suerte (y en gran parte gracias a su madre la siempre querida Ester) no ha caido en el olvido, sino que hoy su nombre se rescata desde muchos corazones jóvenes.
Pero otros caen el el olvido. El que más me duele es el Utu Rojas, Supay que le decian. Dedicó su vida y sacrificó su familia por estar siempre del lado de los oprimidos. Hombre sencillo, bastante callado, nunca se hacia notar….pero siempre estaba presente cuando se necesitaba. Si hay alguien que es un ejemplo es él. A veces, cuando las cosas andan mal (como cuando el cáncer me atacó) es el recuerdo de ese SER HUMANO que era el Utu que me despierta las fuerzas de seguir adelante. Y debo confesar que mas de una vez su recuerdo me estruja el corazón y despierta las lágrimas. El Utu verdaderamente se merece un monumento y un lugar en nuestra historia. Quizás a alguien se le ocurra ponerle un recuerdo al lado de Cacho, en la plaza de Taco Ralo.
Amanda, por razones egoistas. Mi compañera durante tantos años y madre de nuestros dos queridos hijos. Cecilia, por razones muy personales de Amanda. Y Gerardo por ese tambien casi olvidado compañero, Gerardo Ferrari, primer caido en combate de las FAP.
Aunque finalmente nos separamos, todo lo vivido juntos no puede ser (ni será) olvidado. La Negra cumplió un papel muy importante en función de ser LA mujer que estaba en ese grupo de guerrilleros. Inspiró, sin duda alguna, a muchas compañeras.
Cacho, no es necesario decir mucho. Como decía, es de los que han dejado su semilla floreciendo en muchos jóvenes argentinos. Y murió jóven pero en compañia de compañeros. Nunca aflojó y nunca se vendió (aunque me consta que trataron de comprarlo con puestos y prebendas). Fiel a la causa del pueblo.
El querido Tordo Slutzki, que en su infinita bondad seguió sirviendo a la salud y se negó a dejar su puesto en el hospital, hasta que las fuerza negras de la dictadura lo secuestraron. Tampoco muy recordado, está en la larga lista de los compañeros que dieron su vida por un mundo mejor.
El Abuelo Stirnemann, que si bien no estubo en Taco fué de los que estuvieron en los preparativos y compartió la cárcel con nosotros. Tambien compañero firme, siempre presente en la lucha.
De otros estoy inseguro. Men han dicho que el Orungatán Perez murió, tambien del corazón. Pero no sé nada, en realidad.
Al Pelado Ferré Gadea lo busqué encontrando que habia vuelto a su España natal, pero de acuerdo a las informaciones tambien él ha fallecido.
Los demás creo que seguimos dando vueltas por el mundo. Casi todos en Argentina. Y yo en este Norte europeo. En estas fechas se hace presente aquella desición de salir del país. Como una cantidad de otros compañeros/as. Momento doloroso porque era la confirmación de una derrota, que sería muy trágica. Para muchos/as. Y para el país todo.
Por mi parte nunca dejó de reflexionar y tratar de entender porque el triunfo logrado contra la dictadura en el 73 llevando a Cámpora a la presidencia, se trtansformó en esa derrota trágica.
¿Qué diferenció la lucha victoriosa contra Onganía de la derrota a manos de Videla?
Lo fundamental, en mi análisis, es que en el 66-73 contó el pueblo de una conciencia de lucha y de un objetivo claro: la vuelta de Perón y la instauración de la patria Justa, Libre y Soberana. Las organizaciones armadas dieron la batalla a un nivel, pero la organización popular fué decisiva: de el Cordobazo en adelante. Y nosotros, los de las organizaciones guerrilleras tuvimos un apoyo sólido y concreto. Como se decia: éramos el pez en el agua.
¿Porqué se pierde eso? ¿Que pasa entre mayo del 73 y marzo del 76?
Para mi la historia de esa pérdida comienza muy pronto. Desde el principio, cuando la discusión de seguir o no la lucha armada. En las FAP se da la discución, encabezada en aquel entonces por Cacho. Con él como figura dirigente un grupo en el cual me cuento, junto con Amanda, decimos que habiendo un gobierno elegido democráticamente, no hay lugar para la lucha armada. Que la lucha armada es el último camino, cuando todo lo demás está cerrado. Eso originó una división, plasmada en lo que fue las FAP 17 de octubre (que optó por el desarme y el vuelco a la lucha política, básicamente a través del PB) y la FAP-Nacional. Que junto con Montoneros optaron por no desarmarse (y sin contar con el ERP, que tanbién decidió continuar con las acciones armadas contra las fuerzas armadas).
¿Porqué esas decisiones? Básicamente porque considerabamos que si bien habiamos ganado el gobierno, el poder seguia muy dividido, las fuerzas armadas no habian sido vencidas militarmente y los sectores económicos burgueses y oligarcas seguian siendo poderosos. En eso estabamos todos de acuerdo. La diferencia se daba en cómo continuar profundizando el poder popular.
Nosotros, FAP-17/PB postulamos que esa lucha debía darse en el terreno político. Montos, FAP Nacional, ERP, etc. que la lucha tambien debía darse en el campo militar.
El primer ejemplo, a mi ver, es el 20 de junio, la vuelta de Peron. La derecha peronista se habia afianzado y copado mucho espacio en las estructuras. Concretamente ese 20 de junio habian copado totalmente el palco construido en Ezeiza para que Peron hablará al pueblo. Eso habia quedado ya claro desde los primeros días. Y se preparó, desde Montoneros, opciones para sacarlos de allí y poder tener presencia en el palco.
Eso no fué público pero bastante bien conocido internamente. El día 17 de junio Cámpora llama una reunion urgente a aquellos líderes conocidos de las organizaciones armadas. Recuerdo que estaba en Rosario con Amanda cuando Cacho nos llama y nos convoca urgentemente. Llegamos a la Casa Rosada con un bolso con la ropa sucia y portando cada uno su 38. La custodia presidencial (los granaderos y otros militares) no supieron cómo manejar la situación. Terminó en que entramos armados a la entrevista con el presidente. Supongo que todos los demas tambien llevaron sus armas. Por parte nuestra estabamos Cacho, Amanda, Carlitos Caride y yo. Habia representantes Montoneros y de lo que entonces todavia eran las FAR.
Cámpora nos saludó afectuasamente y nos dió su mensaje: se sabía que había intenciones de intervenir en la llegada de Perón y nos pidió que hicieramos llegar a todos los sectores de decisión: por favor, no hagan nada, no causen disturbios ni confrontaciones.
En esos tres días tratamos de discutir, averiguando de qué se trataba. Por parte de Montos/FAR la cuestión era sacarles el monopolio de Peron a la derecha enquistada en el palco. Barajaron diferences hipótesis, algunas casi psicodelicas, como la de tomar el control de Peron en Ezeiza, cuando bajara el avión. Finalmente fueron descartadas diversas opciones hasta que quedó la final: con la columna Sur (Sur del gran Buenos Aires) entraría no por la ruta a Ezeiza, sino que entrarían por el costado, marchando hacia el palco. Esa columna fué poderosa: quizás 40-50.000 participantes. Entre ellos iban Montoneros, armados. Carlitos Caride, que era nuestro contacto con Montos en las zona Sur/La Plata, nos avisa que informemos a nuestros compañeros (que iban tambien en la columna) para que se mantubieran alertas. Nuestros compañeros, como nosotros mismos que ibamos con la columna FAP de Capital, llevabamos armas cortas. Por si era necesario organizar una defensa. Se suele decir que tambien los Montos llevaban nada más que armas cortas. Lo que no es cierto: en la columna Sur iban compañeros Montoneros armadas con metralletas y fusiles FAL.
Y la columna Sur se acercó al palco, y siguió adelantando hasta que se produce el tiroteo. Que sin duda comienza desde el palco. Los compañeros armados tratan de ir al frente, pero son detenidos por el fuego de los ocupantes del palco, gente de Osinde. Varios mueren o son heridos gravemente. Y muchos participantes de la columna, compañeros desarmados, tambien son masacrados. Es un crimen vergonzoso de la derecha peronista. No queda duda. Pero que la derecha asesine al pueblo y no vacile en disparar aún contra gente inocente no es precisamente una novedad.
Tambien hay una resposabilidad de la conducción de Montoneros, que no tubo en cuenta un principio básico: nunca ir al ataque desde una concentración popular. Algo que en aquel entonces uno aprendía de los vietnamitas.
Aparte de las consecuancias sangrientas para muchos, es una muestra de la primera desviación en la estrategia. Se le dá importancia principal a el hecho superestructural, a querer figurar como fuerza principal rodeando a Peron en el palco. Olvidando que lo realmente importante en ese momento era el en cuentro de Peron con su pueblo. Siempre se ha discutido si eran dos o tres millones de personas los que estaban yendo a recibir a Peron. Poco importa el número: era la manifestación más importante desde hacia décadas ( o la mas importante de todo la historia).
Lo que más me impresionó de esa día, fue la retirada. Cuando anunciaron que Peron iba a aterrizar en Morón y no iba al palco. Jamas en mi vida he visto una concentración de gente tan grande donde reinaba un silencio total. Millones de personas y sólo un silencio total. Caminado en silencio. Yéndonos con la sensación de la derrota. Allí perdimos, allí comenzó la derrota. Porque no supimos analizar, interpretar. Porque quisimos dar una batalla que nunca debió darse, en un nivel que no se debia y con métodos y tácticas equivocadas. La victoria era ese encuntro histórico, era totalmente secundario que el palco estubiera en manos de la derecha. Junto con Peron iba a estar Cámpora y su gente, dándole a Cámpora el espaldarazo de haberlo traido a Peron a ese palco. En mi interpretación, fué allí que Cámpora cayó. Despues fué sólo cuestion de poco tiempo antes de su renuncia.
Montoneros siguió empecinado en dar la lucha en ese terreno superestructural. Esa estrategia culminó con el asesinato de Rucci. Que fué hecho para presionarlo a Peron, para obligarlo a negociar, a dar más espacio. Error capital, cometido tanto por incapacidad de análisis como por desconociento elemental de Peron y su sicología. Sin contar con que entramos en el terreno de la moral: el crimen de Rucci era ser incondicional de Peron. Pero en su historia no hay nada que justifique una pena de muerte. Y con eso se logró perder el último baluarte de importancia que teniamos: el gobernador Bidegaín en la provincia de Buenos Aires. Internamente se supo (lo que naturalmente tambien el enemigo supo) que para la operacion “Traviata” se usaron autos oficiales de la gobernacion de Buenos Aires.
Allí sellamos nuestra derrota. Allí sellamos la separación de las fuerzas populares y las organizaciones armadas. Despues sería sólo un proceso inevitable el ir siendo masacrados a manos de los criminales mas crueles de nuestra historia, que inauguraron la escuela de mecánica y todos los demas centros de torturas y asesinato la estrategias de las “desapariciones”. Culminando su inmoralidad y su infamia con el robo de los hijos/as de las compañeras embarazadas.
Como digo, hay mucho para pensar y analizar. Las respuestas no son sencillas. Y hoy es muy importante no caer en errores que nos hagan perden una vez mas la oportunidad de concretar un proyecto verdaderamente popular.
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La Historia: Espejo de la realidad argentina
19 sep 2012 Notas semanales
C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Política Nacional
A 57 años del golpe de Estado que derrocó al gobierno constitucional del General Juan Domingo Perón. Entre el ayer y el hoy, la historia asoma tímidamente sus claroscuros, con más oscuros que claros en esta odisea que representa nuestro presente tambaleante y cada vez con mayores matices por dilucidar.
“Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la violencia, nada construyen, porque sus simientes son de odio”. José Martí, Obras Completas, 2ª ed., Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975.
Por Maximiliano Pedranzini*
La historia sin duda está minada de analogías y similitudes que se hacen eco en el presente. El presente, aquel tiempo caprichoso pero sabio que nos muestra que a veces (muchas veces) la historia no es lineal y no sigue una continuidad exacta, perfecta y objetiva, sin tropezones o malos pasos. Por el contrario, la historia es es espejo que siempre hay que tener en frente de nosotros, que somos los sujetos sociales, para historizar este presente y que desde este presente podamos dilucidar el pasado. Siempre hay una brújula perdida por algún lugar de la escalinata o retozando en los adoquines donde caminamos. Lo debemos recoger sin pudor y encontrar el horizonte que nos lleve a buen puerto.
Es por eso que en este presente cargado de simbolismos invisible a los ojos, se han dislocado en el tiempo de la historia argentina, momentos pocos felices que en este presente son convocados, como los brujos esotéricos convocan los fantasmas del pasado que traen consigo malos augurios. Este presente que en algunos lugares de la sociedad no ha pasado el agua de la memoria histórica, ni siquiera ha salpicado gotas que sirvieran para regar esas desérticas conciencias y esos áridos sentimientos que no hacen más que ser portadores de odio y de rencor hacía las grandes mayorías y hacia un gobierno que después de larga ausencia y vacías promesas, por fin fueron atendidas. Tuvieron que pasar más de tres décadas para que esto ocurriera. Es por eso que el presente es al mismo tiempo traicionero, desmemoriado e indolente consigo mismo. Un tiempo egoísta y profundamente masoquista que como muchas veces pasa, se acuerda tarde de lo que le pasó ese día. Esa es la mirada de la historia, la que no se nos aconseja aprender.
Una imagen del pasado, que se repite como se repiten las figuritas de un álbum que coleccionamos en nuestra infancia y que no la podemos cambiar porque nadie nos las quiere cambiar. 26 de julio de 1952, muere Eva Perón víctima de un cáncer. Ese mismo día en las calles de Buenos Aires, había pintadas y grafitis con la leyenda “Viva el Cáncer”. 13 de septiembre de 2012, manifestaciones en varios puntos del país surgida de los principales núcleos urbanos salen a protestar en contra de las políticas de este gobierno, con algunos carteles y consignas que decían, “Néstor volvé… te olvidaste de Cristina”. ¿Acaso no es idéntico el odio? El mismo odio, la misma plaza. Dos postales de un mismo discurso que se repite como agua de un mismo río.
Y es en este contextos de analogías históricas que se cumple un nuevo aniversario de una situación casi similar, pero sin los aviones y los tanques. Estamos hablando del golpe de Estado del 16 de septiembre de 1955 que derrocó al gobierno constitucional de Juan Domingo Perón. Sin hacer analogías violentas y desmedidas que provoquen la irá y el enojo de algunos, son situaciones que adoptan el mismo conjunto de características. Si estas no son prácticas destituyentes y pro-golpistas, se acercan bastantes.
Esto, como pasará en el corolario del segundo gobierno de Perón interrumpido por el golpe, tiene un punto en común fuerte, un eje vertebrador de clase que se llama impotencia. La impotencia de siempre rumiante oligarquía y sus interlocutores de la pequeña y media burguesía, se hacen oír una vez más como en ese funesto 1955. El proemio de una primavera oscura para el pueblo argentino en ese entonces, es agitada con bandera y símbolos que muestran lo peor de una época para el país y para el pueblo.
Como pasara con el peronismo en la segunda mitad del siglo XX, el kirchnerismo, aprendiz locuaz de los mejor de sus políticas, pone en práctica una batería de medidas desde el 2003 y profundizadas a partir del 2008 con la gestión CFK que irrita a estos sectores. Gobierno que se monta efectivamente en la reconstrucción de un país arrasado por el neoliberalismo es sus distintas etapas evolutivas (terrorismo de Estado-transición hacia la democracia-legitimidad democrática del Estado mínimo) y encargado de llevar en sus espaldas una de las mochilas más pesadas de la historia política y social argentina, quizás más pesada que la que tenía consigo el peronismo. Como se caracterizase el peronismo durante el último siglo, pero fundamentalmente en circunstancias de la guerra Fría, el kirchnerismo anclado en las corrientes latinoamericanas se posiciona como frente de liberación nacional. Este proceso que está llevando adelante es evidente que genera malestar a muchos sectores, corporizados en pancartas teñidas de odio, de rabia, pero mayor malestar les produce a los dueños del poder, a la clase dominante. Un clase que afila el discurso masificador y potente de los medios de comunicación para generar opinión pública.
Como pasará en los años del primer peronismo. Un peronismo que barrió con la vieja historia económica y social que agobiaba a la clase trabajadora. Le había devuelto una palabra que muchos jamás la había escuchado: Dignidad. Este proceso estaba beneficiando a la voluntad del pueblo, a la masa trabajadora que pudo gozar de un salario y todo lo que conllevó la reivindicación de sus derechos. El derecho en la Argentina dejó de ser un concepto de los letrados que versaban sobre el derecho como si fuera este algo abstracto e intangible y pasó a ser palpable, pasó a ser conocido como derechos sociales. Dos palabras que se unían en una sola para cristalizar las conquistas llevadas a cabo por el peronismo. Pero el pasado es un tiempo que nunca termina de morir, siempre está asechando, como pasará en este septiembre de 1955. Años de agitación y convulsión atravesaban el escenario político. La muerte de Evita debilitaron sustancialmente al gobierno y la oposición encontraría proyección en la procesión de Corpus del 11 de Mayo, lo que abría el telón a los bombardeos genocidas en Plaza de Mayo, el Ministerio de Hacienda y la Casa de Gobierno el 16 de junio y finalmente el 16 de septiembre para cumplir con la misión de asesinar a Perón. Objetivo que no lograrían, pero si terminarán efectuando el cruento golpe militar. Parece que los cipayos habían escogido para ejecutar ambos bombardeos el 16 como número de la suerte. Habrán soñado con anillos la noche antes dar comienzo a las masacres, quizás porque este representa el símbolo de la alianza, en este caso con los sectores de poder más reaccionarios como la iglesia, la oligarquía terrateniente, los medios de prensa y el imperialismo norteamericano. Este fue uno de los momentos más terribles de la historia argentina. Una de las imágenes más dolorosas que se sucedieron en el país. La sangre derramada otra vez regaba el suelo de la Argentina. Era el precio por querer distribuir la riqueza, mejorar la situación de las mayorías populares, por enseñarles a ejercer esa palabrita que no conocían y porque mostrarles el camino hacia la justicia social. Todo esto no sería gratis para el peronismo. ¿De dónde sacar ese montón de riqueza para repartir? ¿De qué manera hacemos para producirla y reproducirla para todo el pueblo argentino? Había que quitarles a los poderosos. Quitarles una parte. Eso les dolió como un golpe bajo que jamás le perdonaron, ni le perdonarán al peronismo. Porque le quitó a la raza de los privilegiados para darle los desclasados, los desposeídos. El precio muy fue caro. Y esto se repite como las telenovelas mexicanas a la tarde. En esa frase de Marx que se ha convertido lamentablemente para todos nosotros en un cliché que roza el absurdo, de alguna manera sintetiza el devenir de la historia, de nuestra historia: “la historia aparece dos veces… una vez como tragedia y la otra como farsa” (Karl Marx, El dieciocho brumario de Luis Bonaparte, Buenos Aires, Polémica, 1975, p. 15).
Esto era el umbral del golpe. El vaticinio de lo que marcó a fuego y sangre ese 16 de septiembre y todo el derrotero de lo que vino más tarde. Pero la autodenominada Revolución Libertadora, celebrada con brindis en la redacción del diario La Nación, no se quedó con los brazos cruzados y actuó en consecuencia a su naturaleza represora y antipopular. Pedro Eugenio Aramburu (quien rápidamente reemplazaría a Eduardo Lonardi de paso fugaz en la conducción del gobierno de facto) e Isaac Rojas se encargan de reducir la insurrección encabezada por el General Juan José Valle el 9 de junio de 1956, leal a Perón y uno de los pocos militares que defendieron la causa nacional contra los golpistas. El General Valle y un grupo de veintisiete sublevados entre civiles y militares que acompañaron el movimiento contra la dictadura, fueron fusilados en los basurales de José León Suárez, antes de que el gobierno declarase la Ley Marcial, sin tener la posibilidad de un juicio o defensa alguna. Esta era la presentación oficial. Se abría el telón de la Revolución Fusiladora -como la retratara notablemente Rodolfo Walsh en Operación Masacre publicada un año después de los fusilamientos-, y firmaba su contrato de locación con la sangre de sus víctimas. El verdugo volvía a aparecer después de más de una década para devolverle a la oligarquía lo que había perdido de haber perdido, celebrando con complacencia el objetivo alcanzado. El monstruo contra la nación argentina empezaba a crecer alimentándose de carne y sangre. Todavía no había mostrado el daño que podía ocasionarle al corazón del pueblo argentino, como lo haría sin escarmientos el 24 de marzo de 1976. Esa bestia aún no ha sido del todo extirpada de la sociedad argentina. Quedan huevos esperando para eclosionar y que vemos ya están saliendo de sus nidos para mostrar lo peor de sí y lo más reacio de este pasado que no está almidonado, sino que aparece para conjugar las luchas y las tensiones que debemos afrontar en este presente y llevarlos de una vez por todas al sendero de la liberación nacional.
El pasado porción de tiempo exiguo y avejentado es convocado por este presente rebelde, conformista, maniqueo, atomizado y contradictorio. De memoria errática que prefiere perderse en el laberinto de la amnesia. De efímeras proezas que acaban apenas empiezan. Tiempo corto que roza el límite de la nada, siempre al borde del olvido, plagado de controversias y conspiraciones que se extinguen al calor del alba. Ungido de audacia, inventa su estrategia para sobrevivir en el futuro. Ese pintor de paisajes frescos que nunca se van a secar. La caja de pandora de la historia. Pasado y presente se juntan, se contraen tal vez por capricho del destino, por errores y desaciertos, por no haber aprendido nada de nuestra historia, no sabemos. Lo que sabemos es que en la historia, y ahora más que nunca, no existen las avenidas de la casualidad. “Cualquier parecido con el pasado, es pura coincidencia…”
(*) Ensayista. Integrante del Centro Cultural Enrique Santos Discépolo de Misiones.
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Tags: 16 de septiembre 1955, bombardeos plaza de mayo, La Historia: Espejo de la realidad argentina, la libertadora, Maximiliano Pedranzini, Peronismo, Revolucion Fusiladora
Actualidad de Juan José Hernández Arregui
14 sep 2012 Notas semanales
La Plata, Buenos Aires,Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Politica
“El silencio de los intelectuales se llama traición al país (…) En un país colonizado la labor del escritor es militancia política” . Juan José Hernández Arregui
“Me bastaría conservar dos o tres libros. Entre las plumas argentinas, los de Scalabrini Ortiz, la fundamental Caída de Rosas de Pepe Rosa, y este último que Hernández Arregui acaba de enviarme sobre el ser nacional” . Juan Domingo Perón
Por Aritz Recalde
El 29 de octubre del año 2012, se cumplen 100 años del nacimiento de Juan José Hernández Arregui (1912- 1974). Doctorado en filosofía en la Universidad Nacional de Córdoba, Arregui consolidó una fructífera producción intelectual manifiesta en un conjunto de obras donde expresó un pensamiento cargado de erudición, cuya característica fundamental, fue la de formular una perspectiva con profundo sentido nacional, popular y latinoamericano. A lo largo de su obra de periodista, de escritor de literatura, de académico y de ensayista político, intentó formular los principios básicos de un pensamiento nacional que fuera capaz de contribuir a la emancipación plena del país y de las organizaciones libres del pueblo. Su reflexión estuvo centrada en la búsqueda de claves políticas y culturales para liberar la Argentina del neocolonialismo, con el objetivo de alcázar la segunda y definitiva independencia.
A continuación, mencionamos un núcleo de ideas fundamentales de Juan José Hernández Arregui que siguen teniendo plena actualidad. En cada caso, vamos a establecer los puentes entre el pensamiento de Arregui y los postulados del proyecto nacional en el presente.
Formación de una conciencia nacional para el país
Como adelantamos, la preocupación fundamental de Hernández Arregui se centró en la comprensión del nacionalismo, al cual definió como la identidad de las organizaciones libres del pueblo capaz de permitirles construir un proyecto político, social, económico y cultural independiente. Es en este sentido, que estableció que “La conciencia nacional de los pueblos jóvenes no es colonizadora sino reflejo defensivo provocado por el imperialismo (…) La conciencia nacional es la lucha del pueblo argentino por su liberación” . Su obra contribuyó a la conformación de nuevos marcos de pensamiento para la acción política, que dotaron a las organizaciones libres del pueblo de una conciencia nacional tendiente resistir a la acción del imperialismo. A partir de acá, Hernández Arregui mencionó que la autodeterminación política del país, se elevaba como proyecto colectivo antiimperialista y “el “ser nacional”, desmontado de su cáscara ideal, no es otra cosa que el enfrentamiento de la América Latina con Inglaterra y Estados Unidos, la conciencia revolucionaria de las masas frente a la cuestión nacional e iberoamericana” .
La vitalidad del plateo nacionalista de Hernández Arregui, se expresa en la actualidad de la acción política de América Latina. Es en ésta misma línea, que el gobierno nacional y las organizaciones libres del pueblo, están construyendo las bases del proyecto para liberar al país de su condición dependiente. Con dicha finalidad, Cristina Fernández de Kirchner estableció que “Antes había algunos que miraban deslumbrados al Norte porque decían para qué ser amigos de los vecinos si son pobres, mejor ser amigos de los ricos, nunca se habían dado cuenta que los países ricos no quieren socios ni amigos, simplemente quieren empleados y subordinados, y nosotros no vamos a ser empleados ni subordinados de nadie. Somos un país libre, con dignidad y orgullo nacional” .
Tanto la categoría de conciencia nacional planteada por Hernández Arregui, como las características del proyecto promovido por Néstor y por Cristina Kirchner, comparten las siguientes tesis fundamentales:
- No hay soberanía nacional, sin alcanzar antes la independencia económica, que es sinónimo de industrialización;
- No existe independencia económica y política, sin consolidar la soberanía cultural y la revolución científico tecnológica;
- No alcanzaremos la soberanía cultural, sin recuperar nuestra conciencia historia.
- La tarea de la segunda independencia incluye al continente latinoamericano, que va a unificarse atendiendo su cercanía cultural e histórica, y a partir de reconocer sus intereses y sus enemigos geopolíticos en común.
La independencia económica y la industrialización
“Cuando observábamos esa propaganda tan vieja y tan terrible que recuerda los años en los cuales había propaganda por parte del Estado argentino donde se decía que la industria nacional era mala y que lo que se construía en la Argentina era malo y que debía comprárselo hecho afuera, también fue un proyecto político, no fue un modelo económico. Y no fue un proyecto político el que leyó la junta de los tres comandantes; no, no, el proyecto político se desplegó el día 2 de abril en la Bolsa de Comercio cuando habló el entonces ministro de Economía y comenzó el plan de desindustrialización y de desarme del Estado nacional de que se tenga memoria y que implosionó, finalmente, en el año 2001 ”. Cristina Fernández de Kirchner
Arregui definió la conciencia nacional, en una relación directa con la búsqueda de la independencia económica. Un Estado es soberano políticamente, solamente si alcanzaba altos grados de libertad económica. A partir de acá, para Hernández Arregui el nacionalismo en Latinoamérica era sinónimo de lucha por la industrialización. El autor se refirió a ello cuando sostuvo que “Sin industrialización no hay independencia económica base de la soberanía nacional (…) Toda industrialización es un intento consciente del país que ejecuta para alcanzar la plena soberanía” .
Uno de los principios vectores de la actual política argentina iniciada en el año 2003, es la búsqueda de la independencia económica. Cristina se ha referido en reiteradas ocasiones al hecho de que la industrialización es el único camino hacia la justicia social y es un tránsito infranqueable hacia la soberanía política. Ratificando la vigencia de los postulados de Arregui, Cristina Fernández de Kirchner sostuvo que “cada país elige un proyecto para servir a los grandes intereses nacionales que no pueden ser otros que los del crecimiento, los de la generación de trabajo y consumo y que, en definitiva, es la reindustrialización. Por eso, la reindustrialización no fue una decisión del modelo económico, estaba en las más profundas convicciones políticas, en el corazón de este proyecto que nació en el año 2003” .
Soberanía científica y tecnológica
“El conocimiento científico impartido en la Universidad liberal con criterio escolástico en el estricto sentido del término se imponía a millares de argentinos (…) la imagen de una argentina ganadera servida por una tecnología limitada convenía a las naciones extranjeras inversoras de capital (…) El país ganadero no necesitaba de la ciencia, pues la filosofía del monocultivo rechaza por definición el despliegue del espíritu colectivo” . Juan José Hernández Arregui
“Necesitamos muchos ingenieros, necesitamos muchos astrónomos, necesitamos muchos químicos, físicos que nos ayuden, bueno, en esas ciencias duras que son las que van a dominar el mundo” . Cristina Fernández de Kirchner
Tal cual mencionamos, Hernández Arregui entendió la importancia estratégica que tenía el desarrollo científico y tecnológico para alcanzar la independencia económica y la soberanía política. En ésta línea de interpretación, Arregui sostuvo que las clases dominantes habían impedido la formación de nuestra ciencia con el objetivo de impedir el desenvolvimiento pleno de las capacidades del país. En sus palabras, “El atraso científico, desde el punto de vista de la investigación, debe explicarse no como una incapacidad de los argentinos para la ciencia, sino como el remate cultural de una oligarquía colocada encima de las masas y adversa por destino sociológico a la Cultura del pueblo” .
Siguiendo los postulados de Hernández Arregui, el proyecto político iniciado en el año 2003 refundó e impulsó, el crecimiento y el fortalecimiento del sistema científico nacional. Cristina se refirió a ello de la siguiente manera “Yo siento que hacía mucho tiempo que no se reconocía a los científicos, como lo hemos reconocido en esta etapa. Pero no esa ciencia que era una ciencia no aplicada, una ciencia como desconectada, desvinculada de la actividad económica, del progreso del país, como si ser científico y tener contacto con lo económico fuera algo – en cierta manera- pecaminoso o contaminara el contacto del científico puro con la empresa. Y es exactamente lo contrario, es potenciar a la ciencia y a la tecnología para ponerla al servicio del crecimiento y el desarrollo de un país, que es lo que han hecho las grandes naciones del mundo”.
Conciencia histórica y conciencia nacional
“A nosotros nos presentaron la historia fragmentada, como que nada tuviera que ver con nada, como si cada cosa no tuviera una causalidad Cuando venimos a recordar estas cosas, cuando venimos a recordar a estos seres olvidados, a propósito de nuestra historia, no venimos para dividir; al contrario, nosotros sabemos más que nadie que la división nacional solo ayuda a unos pocos. Venimos simplemente a que todos los argentinos conozcan la historia completa para no volver a repetir viejos errores que nos enfrentaron a través de consignas o conceptos culturales que poco tenían que ver con los intereses concretos, económicos y sociales de cada uno de nosotros ”. Cristina Fernández de Kirchner
“A la historia oficial de la oligarquía hay que oponerle la revisión revolucionaria que desvista el contenido clasista de esa fábula canonizada de nuestro pasado” . Juan José Hernández Arregui
Hernández Arregui sostiene que un pueblo está condenado a repetir sus errores perpetuando la dominación ejercida por la oligarquía y el imperialismo, sino afirma su conciencia histórica. A partir de acá, que el campo de la historiografía forma parte de una profunda lucha política entre los sectores nacionalistas y el bloque dependiente. En este contexto, es que afirmó que “la historiografía en letras de molde es siempre la de una clase social -en el caso argentino de la oligarquía terrateniente-, la revisión de la historia es de vital relevancia en su articulación con la liberación nacional. O lo que es lo mismo, en su conexión intrínseca con las masas argentinas. Ya que sólo una revisión de la historia que muestre el meollo, la esencia de clase de esa historia oficial, puede darle al pensamiento nacional un instrumento crítico de primer orden para elevarse racionalmente a la conciencia histórica del papel de las masas como protagonistas de la historia” .
Desde el año 2003, el gobierno nacional viene afirmando a pasos trascendentales nuestra conciencia histórica. La recuperación de las luchas de los años setenta, el feriado en conmemoración a la Batalla de Vuelta de Obligado, las jornadas del bicentenario, la reivindicación de figuras como Felipe Varela o Cacho el Kadri, o la apertura del Instituto Revisionista Manuel Dorrego, forman parte del profundo reverdecimiento de nuestra conciencia histórica impulsado desde el gobierno. Es en ésta línea, que está planteado el razonamiento de Cristina del epígrafe. Reiterando dicho punto de vista revisionista, Cristina sostuvo que “es un verdadero desafío cultural que tenemos los argentinos frente a nosotros mismos, de saber construir una cultura que nos contenga, de descubrir la verdadera historia que durante años nos ocultaron y que en cada hecho histórico, desde el Éxodo Jujeño a la Batalla de Tucumán, al 25 de Mayo de 1810, a todas las cosas que nos han sucedido en los 200 años, estamos redescubriendo, nuestros jóvenes, los argentinos, esta patria diferente y distinta que nos quisieron esconder y ocultar”.
La patria es América: unidos o dominados
“América Hispánica es una Cultura. Sólo falta saber si la conciencia de su destino futuro -es decir, la capacidad de trascender fuera de sí- está también presente (…) La fuerza del continente ha sido su unidad espiritual en medio del formidable desplazamiento del equilibrio mundial de la era imperialista. Pero esa defensa no ha sido suficiente. Hoy, en otra etapa histórica, debemos concebir nuestro destino en términos de política intercontinental”. Juan José Hernández Arregui
“Nosotros pudimos llevar a cabo lo que toda la vida pregonamos: retornamos a casa, que es la región; propusimos la construcción de la UNASUR, trabajamos fuertemente y la verdad que actúo como un mecanismo para resolver conflictos como no se vio otro mecanismo en el mundo global de la diplomacia para resolver conflictos” . Cristina Fernández de Kirchner
Tal cual lo expresó Hernández Arregui en el epígrafe, América posee una unidad cultural que favorece la cohesión de nuestros Estados en una gran nación unificada. Además, el autor resalta la fortaleza geopolítica que dispone la unidad continental, sin la cual los diversos Estados y sus pueblos, estarán condenados al subdesarrollo y la dependencia crónica.
Néstor y Cristina Fernández de Kirchner condujeron el proceso de integración regional más importante de los últimos doscientos años de vida independiente. Los postulados de Arregui, hoy son realizaciones en la UNASUR, la CELAC o con el ingreso de Venezuela al MERCOSUR. Mencionando la trascendencia histórica de la integración regional, Cristina sostuvo que “el MERCOSUR no es solamente una construcción económica, como algunos quieren hacerla aparecer, o una asociación aduanera, el MERCOSUR -como la UNASUR- son ideas, ideales, objetivos que se llevan adelante y que se transforman en política cuando esas ideas se traducen en instrumentos, en instituciones y en política (…) Y hoy es un instrumento mejor y más ampliado, porque además de Argentina, de Brasil, de Uruguay, de Paraguay, que está suspendido momentáneamente nada más hasta que elija nuevamente sus autoridades, ahora está Venezuela. Y no debemos detenernos aquí, tenemos que tratar de incorporar más miembros”.
Aritz Recalde, septiembre de 2012
Fuente: Sociologia del Tercer Mundo
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