REFLEXIONES SOBRE CIERTA HISTORIA DEL PERONISMO (Parte II)


Por Pedro del Arrabal

PARTE II

UN POCO DE HISTORIA SOBRE FORMAS DE RESISTENCIA

Salvo la intentona del Gral Juan José Valle en 1956, de rescatar la conducción política del país de manos oligárquicas y gorilas por medio de la fuerza, intento que terminó en la Masacre de José León Suarez, el pueblo argentino peronista resistió como pudo en aquellos largos 18 años de ausencia de su conductor. Los “partidarios del Tirano”, algunos encerrados en sus tradicionales y miserables ranchos, otros en sus “nuevos ranchos” obtenidos gracias al trabajo y a la dignificación de la condición humana que el peronismo había logrado implantar entre 1945-55. Resistían incruentamente. No tenían armas; y de tenerlas tampoco hubiesen sabido como usarlas, porque esencialmente, el nuestro es un pueblo pacífico. Por eso resistió con fotos de Perón y Evita, como estampitas de santos, alumbradas con velas en improvisados altares hogareños; manteniendo aquellas vigilia de velas encendidas todo el tiempo, llamas que simbolizaban algo que nunca iban a dejar morir, su agradecimiento, su lealtad y su devoción por Perón y Eva Perón.

Entonces, padres e hijos, ambos obreros padecían la explotación laboral reimplantada después del 16 de septiembre del 1955, y trataban de luchar a fuerza de huelgas como única arma, sintiendo en sus cuerpos brutales represiones, aguantando la privación de sus libertades en inmundas cárceles, sin otra arma que el ideal de la JUSTICIA SOCIAL, movidos por un sentimiento –AMOR- y un solo grito de batalla a todas luces incruenta: “VIVA PERÓN CARAJO”; algo que tenía más fuerza y mas contundencia que cualquier bala.

CUESTIONES DE “ILUMINADOS”

“Iluminados” por izquierda, y “retardatarios” por derecha entraron en escena en la segunda mitad de los “60” y primera mitad de los “70” intentando representar y presentar un peronismo que en el fondo no lo era. Nadie podrá negar que muchos de los militantes que los siguieron eran peronistas y por ende con buenas intenciones. Algunos dirigentes que se acercaron por izquierda, formados en la “JOC” (Juventud Obrera Católica-el Social-cristianismo o “ala Marxista-trotskista” del catolicismo) lo hicieron sin haber entendido, muchos de ellos, jamás al peronismo. Quizá con la más buena de sus intenciones pero sin haberlo entendido en su esencia. Por otro lado la concepción marxista-trotskysta de la revolución armada se lo impedía.

“A mi no me la vas a contar” hubiese dicho Mordisquito.

Cuando Perón llamó “imberbes” a la dirigencia Montonera en la Plaza de mayo, y la prensa tituló “Perón echó a Los Montoneros de la Plaza” (según la malintencionada difusión por “derecha” que del acontecimiento se hizo en aquella oportunidad, ya que según lo que la dirigencia montonera sostuvo -como contra versión- fue que ellos decidieron irse), el que esto escribe estuvo en los alrededores de la Facultad de Derecho adonde se refugio, después del acto en Plaza de Mayo, la “columna norte” de los militantes que acompañaron en aquella oportunidad las columnas montoneras. En esa ocasión, a muchos de esos militantes circunstanciales a quienes se los solía llamar los “Montoneros carajo” (por el cantito con el que se presentaban en público), los escuche decir “Pero yo creía que los montoneros eran peronistas”. Los juegos y movidas políticas que luego continuaron dentro de la cúpula montonera no hicieron más que desnudar a muchos de ellos en sus intenciones. Y en realidad no eran peronistas. El proyecto de la cúpula de Montoneros no era Peronista. Se lo podría o podrá llamar “Montonero-peronista”, pero en esencia no era peronista. Sus objetivos políticos no eran los objetivos políticos del Gral. Perón. Y Perón estaba vivo y era nuestro conductor. Ellos desafiaban a Perón.

¡Y ojo! No digo acá que el proyecto montonero fuera peor o mejor que el proyecto peronista; digo simplemente que no era peronista. Más adelante descubrirán por qué sostengo esto desde mi condición peronista.

Pero… la confusión ya estaba instalada. El stablismen había logrado su objetivo y Perón tenía otra piedra más en su camino de conductor. Los inventos llamados “la izquierda” y “la derecha” peronista ya estaban en plena confrontación y los “servicios de inteligencia norteamericanos y soviéticos” operaban por derecha e izquierda respectivamente. El objetivo era claro, no dejar consolidar el gobierno del Gral. Perón.

Con el tiempo me quedó claro el por qué de lo que aquí  afirmo. Desde su procedencia y el lugar que intentaron ocupar dentro del peronismo, a muchos dirigentes de la auto-llamada ”izquierda peronista” les resultó difícil entender el por qué de su “inclusión” en el Movimiento Nacional(“El peronismo nunca fue ni será sectario ni excluyente” decía el general). Soberbiamente creyeron que esa inclusión estuvo asociada a su condición de poseedores de la “verdad peronista”. En realidad, y según mi modesto entender, nunca entendieron y aún hoy siguen sin entender el peronismo. Fue cierto pensamiento universitario el que les vendió un peronismo interpretado por esa concepción eurocentrista que reinaba en la universidad (y que aún hoy sigue reinando dentro de muchas de las facultades); y es con la que todavía hoy evalúan el peronismo y su carácter de movimiento revolucionario, o no. Es lo que caló más hondo en sus espíritus militantes, y determinó sus acciones. Esta es una de las razones por las que terminan concluyendo que el peronismo es un movimiento reformista y que eran ellos los que lo podían hacer revolucionario. Como si el concepto de “izquierda” y “revolución” fuera sinónimo puro y exclusivo de marxismo. Por eso nunca entendieron el Socialismo Nacional propuesto por el Gral Perón. Con mucho criterio el compañero Norberto Galasso (Marxista el Hombre, pero el más peronistas entre los intelectuales no-peronistas, autor de un brillante trabajo titulado PERÓN) sostiene criteriosamente “A Juan Facundo Quiroga sin Marx no se lo entiende, pero Marx sin Facundo no sirve para nada”. Eso es tomar del pensamiento universal lo que sirve y es aplicable a la realidad local; no lo que se hace comúnmente al decir de Jauretche “querer adaptar la realidad local al manual del colonizador”

El Peronismo era y es el socialismo criollo; la notable creación de una izquierda nativa, con características particulares, propias, que si se lo evalúa con los parámetros tradicionales del socialismo europeo no encaja para nada ¡A Dios Gracias!

Por eso es tan resistido por la clase conservadora que siempre se miró en el espejo europeo, y por los intelectuales “izquierdosos” que se cultivaron en dicho pensamiento. Con solo retrotraer la mirada a las tragicómicas escenas de los actos “ruralistas” en aquel conflicto que el campo tuvo con el gobierno nacional peronista allá por el 2008, uno podrá comprobar lo que digo: banderas rojas de algún partido de izquierda acompañando a los que se niegan a dar -y jamás le darían- el visto bueno, por ejemplo, a una reforma agraria, resultó más que patético.

Es por eso, y digo esto a modo de sugerencia, que no sería menos importante que los “evaluadores del fenómeno Peronista” se reconozcan como “sujetos colonizados cultural y mentalmente” y por ende limitados a la hora de evaluar. Simplemente porque la condición de “colonizado”,  algo que les impide reconocer cualquier originalidad revolucionaria de un hecho histórico, si este se aparta de sus concepciones europeas de lo que es una revolución, o el socialismo. (2).

Por otro lado siempre estuvo presente esa soberbia de querer imponerle condiciones a Perón para hacer del peronismo un hecho revolucionario marxista. La prueba está registrada en aquella “olvidada” reunión de Perón con los cuadros de las diferentes agrupaciones de JP que había en aquel momento, el 8 de septiembre de 1973. En aquella reunión, Galimberti (Entonces JP-regionales; luego socio de Jorge Born) Firmenich(Montonero) y Quieto (FAR) quisieron aleccionar y ponerle condiciones a Perón. Y Perón les dio una excelente lección política, tomando como ejemplo el Chile de Salvador Allende, anticipándoles las lamentables y posibles consecuencias que podrían tener algunas apresuradas (por inoportunas) medidas que el gobierno de Allende había tomado. (3) Y una vez más Perón no estuvo equivocado. Tres días después ocurrió el sangriento y fascista golpe de estado contra el gobierno del compañero Salvador Allende.

Los pormenores de aquella reunión los conocí al día siguiente de la misma a través de cassettes, grabados por compañeros de militancia que si estuvieron en dicha cita. La lamentable muerte de “Cachito” El Kadre (FAP-17) presente en aquella reunión, hace imposible tener un testimonio veraz de los dichos en aquella ocasión. Él podría dar fe de lo que aquí sostengo. La voz de “Cacho” se oye perfectamente cuando Perón le hace una chanza sobre sus días de cautiverio y “Cacho” le contesta que no había estado preso sino “que estuvo de vacaciones pagas por el Estado”.

No me voy a referir a las diferentes versiones sobre los macabros juegos de delaciones y traiciones que supuestamente  hubo dentro de la cúpula montonera desde su conformación, porque ninguna de ellas es fiable y carecen de pruebas, e involucran a personas que merecen todo mi respeto militante. En todo caso, y de haber existido, es un deuda a saldar que tienen para con ellos mismos los integrantes de aquella organización que aún siguen vivos. Los horrores carcelarios que debieron pasar muchos de ellos, y en la mayoría de los casos hasta su desaparición física, por involucrarse en las luchas populares –equivocados o no en cuanto a lo metodológico- los eximen de cualquier comentario negativo que quieran hacer de ellos; sea quien fuere el que los realice. Digo esto por el merecido respeto que se merecen; como cualquier luchador popular, hasta el más humilde y desconocidos, que los hubo y por cientos.

Pero allí – en aquella reunión- quedó claro que ni Perón ni el Peronismo necesitaban que le indicaran que era hacer una revolución; porque Perón ya la había hecho (1945-1955), y porque el creador del hecho original estaba vivo y al frente de la conducción; teníamos en Perón a nuestro conductor. Él le había dado sustento teórico a su práctica política después de una experiencia de ensayo-error.

De allí su valor.

No se conocen trabajos teóricos  ni escritos políticos realizados por Perón antes de 1945 (O por lo menos yo no los conozco). La práctica política desplegada desde la Secretaria de Trabajo y Previsión entre junio de 1943 y septiembre de 1945, le sirvió para dar sustento y fundamento teórico a su creación: La doctrina Justicialista; filosofía de viva de cualquier verdadero peronista. Algunos dirán “eso no es filosofía”; y yo les preguntaré ¿Quién los facultó para calificar de correcta o no la utilización del término filosofía? ¿Los estudios universitarios que les otorgaron carnet facultativo?

Perón construye nuestra doctrina filosófica después de analizar los resultados de una práctica política concreta. Como un gran matemático utiliza las comprobaciones obtenidas luego de experimentar con una hipótesis política original, para luego confeccionar el marco teórico y delinear los fundamentos que dan sustento a nuestra filosofía de vida Justicialista (le guste o no a los intelectuales y cientificistas).

A un Peronista no se le ocurre pensar que hombres de FORJA, de la grandeza de un Scalabrini Ortiz, Homero Manzioni, Arturo Jauretche, Enrique Santos Discepolo, Rene Orsi, se les hubiera cruzado por la cabeza ponerle condiciones a Perón para apoyar su patriada. La humildad de las reflexiones del personaje “Mordisquito” creado por Enrique Santos Discépolo, o la anécdota que cuenta Jauretche y que lo tiene como protagonista en la histórica jornada del 17 de octubre de 1945, donde él, parado en la esquina de Perú y Av. de Mayo, veía pasar -mientras era ignorado por ella- a la masa sudorosa que se dirigía a Plaza de Mayo a rescatar a Perón -el coronel del pueblo- de las manos asesinas de aquella oligarquía vende-patria que lo había puesto preso, son pruebas más que elocuentes para entender de qué forma se puede leer y ver el peronismo cuando se tiene conciencia nacional; cuando se conoce la verdadera historia, y fundamentalmente cuando uno se identifica con lo popular. Lo mismo puedo decir –porque así lo creo- de figuras como Juan José Hernandez Arregui, Rodolfo Puigros, John Willian Cooke y tantos otros aunque no compartieran cosas con nuestro conductor.

Las actitudes y los gestos de los verdaderos Peronistas siempre tuvieron su correlato en los hechos. Cuando Perón, ya de regreso, dijo “Muchachos, hay que guardar los fierros, y comenzar a reconstruir el país que a sido devastado”, “Cachito El Kadre (FAP “17”) y el extraordinario cura Mujica así lo entendieron. Y esto le costó la vida al gran cura. Sabían que mataban un soldado pacifista y leal a Perón. Cuando asesinaron a Rucci sabían que le mataban un soldado leal a Perón. ¿Quién podía creer que con el asesinato de Rucci se iba a acabar la “burocracia sindical”? Solo los estúpidos e ignorantes en materia política.

Montiel, aquel dirigente sindical cervecero que había estado en octubre de 1945 junto a las masas que pedían por Perón, solía perdonar los errores de los dirigentes políticos juveniles a través del ejemplo del zorro y sus cazadores perros. Contaba que “el zorro, para escapar de la persecución perruna, solía internarse en los pajonales. Si los perseguidores eran dos perros –uno joven y otro viejo- seguramente que el perro viejo era el único que no le perdería el rastro al astuto animal.” A la pregunta de un joven militante del por qué de aquella aseveración, Montiel lo aleccionaba con la siguiente historia: “Cuando el zorro penetra en el pajonal corre a mucha velocidad; pero astutamente en algún momento de su carrera, y por instinto, decide doblar a la izquierda para eludir a sus perseguidores. Sin embargo y para despistarlos, deja su cola apuntando en la dirección en que venía. La inercia y el aire arrastran sus olores en esa dirección. Siempre el perro joven es más veloz que el viejo, y al llegar al punto donde el zorro dobló, seguramente el perro joven por la velocidad que traía en su carrera fruto de su ímpetu juvenil, seguirá de largo siguiendo el olor que por inercia envió la cola del perseguido; y prontamente descubrirá que perdió el rastro. En cambio el perro viejo, al llegar al mismo punto, seguramente agudizará su olfato y tomará el camino correcto sin perder el rastro de su objetivo. Lo mismo le pasa a los dirigentes políticos jovenes en relación a los viejos dirigentes cuando se trata de seguir a un zorro como Juan Perón.”

DE “RETARDATARIOS”

Por la otra “mano” estuvieron y están los “retardatarios” de ayer, de hoy y de siempre. Quisieron copar la parada por “derecha” porque así contaban con los recursos ($) facilitados por esa otra eterna derecha oligárquica y conservadora. Siempre usaron al peronismo intentado transformarlo en un instrumento fascista para combatir la posible “izquierdización del país implementada por el peronismo” usando el cuco “Marxista”. Para la derecha oligárquica y conservadora Argentina, el peronismo es peor que cualquier propuesta ultraizquierdista marxista-trotskista.  Montaron estrategias al típico estilo Nazi  con el solo fin de preservar intactos los privilegios obtenidos a través de “espurios acuerdos” con los diferentes gobiernos oligárquicos de turno (más adelante podrá el lector comprobar esto último porque lamentablemente la historia se repitió y se sigue repitiendo).

Entre ellos se mezclaron políticos corruptos y algunas cúpulas de dirigentes gremiales que acordaban con las patronales el desgraciado destino de los laburantes.

El “CdO” con Brito Lima a la cabeza quienes se adjudican esa invención de un “Peronismo Nacionalista” y los “nenes del gallego Alvarez” (Guardia de Hierro cuyo exponente más conocido fue el menemista José Luis Manzano) son los que alimentaron y sirvieron sin tapujos a los intereses de la derecha más reaccionaria y asesina que haya habitado suelo argentino. Fueron amantes de la violencia nazi, y serviles a los intereses oligárquicos de turno, y por exceso o por defecto, siempre cumplieron a la perfección el rol de sirvientes de espurios intereses de diferentes grupos económicos.

DEL LADO SINDICAL

El dirigente gremial y vicegobernador de Córboba, compañero Atilio Lopez fue uno de los dirigentes asesinado por la Triple “A”, ese criminal engendro Lopez-Reguista.

Dirigentes sindicales como Casildo Herrera se “borraron” rápidamente (1975). La dictadura militar hizo su criminal aparición y fueron el compañero Oscar Smith de Luz Y Fuerza el primero en desaparecer, y luego vinieron los secuestros y fusilamiento de compañeros dirigentes mecánicos, portuarios, ferroviarios. Mientras otros “tranzaban” con los interventores militares en los sindicatos. Ellos fueron los Triaca, Los Cavallieri, Los Rodriguez…los llamados “gordos” que en época de la dictadura conformaron la CNT, aquella CGT funcional a la dictadura militar.

Esto obligó a otros dirigentes sindicales como fueron los casos del Cervecero Ubaldini, del Taxista Garcia, del “negro” Serpa de Obra Sanitarias a formar la “Comisión de los “25” –luego CGT-Brasil- quienes dieron las diferentes batallas contra la dictadura militar en el campo gremial. La primera en 1979 con la convocatoria a un paro general, medida a la que se opusieron los “gordos de la CNT”. Los dirigentes de los “25” fueron detenidos el día anterior al paro en la sede de FENTOS en la calle juncal, y entre los que ratificamos el paro mientras los compañeros estaban presos estuvo el que esto escribe. Aquellas detenciones nos parecieron una entrega del “flaco” Lingeri –dirigente de uno de los sindicatos de Obras Sanitarias que lo secundaba al “negro” Serpa, y que simpatizaba con los Gordos de la CNT. Es el mismo Lingeri que articuló la privatización de Obras Sanitarias en la época Menemista, y hoy junto a Cavallieri y Barrionuevo intentan apretar a Moyano.

Y EL PUEBLO GRITABA…

Y el pueblo cantaba “Ni Yankis ni marxista, Peronista” buscando hacerles entender por donde pasaba la cuestión. Y la izquierda la tildaba de consigna reaccionaria y fascista; mientras la derecha se colgaba de ella para llevar agua para su molino. Y ninguno de ellos eran verdaderamente peronistas, sino simples oportunista políticos que habían comenzado a adquirir los vicios de las políticas neoliberales que ya estaban dando sus primeros pasos de la mano del imperialismo. Y quiero aclarar que siempre me estoy refiriendo a los dirigentes y no a los militantes. Los verdaderos militantes peronistas, los del llano, los que hacían trabajo social, constituyen hoy el grueso de nuestros desaparecidos. Porque eran ellos, por su condición de verdaderos peronistas, los “peligrosos” para el “sistema liberal capitalista” y para un stablishmen cipayo sirvientes de los intereses imperiales. El marxista-leninista Partido Comunista Argentino jamás resultó un riesgo para ese stablishmen y la oligarquía; su declarada y pública adhesión al Gral democrático Jorge Rafael Videla de parte de la máxima conducción partidaria es una clara prueba de esto.

Y LA CULTURA POPULAR…

El “Tano” Piero cantaba “Para el pueblo lo que es del pueblo, porque el pueblo se lo ganó; para el pueblo liberación”. Y hasta un cubano lo entendió.

 

 Y Miguel Cantilo (a mi modesto entender el Discepolo contemporáneo) gritaba en su “Marcha de la Bronca”, “Bronca sin fusiles y sin bombas, bronca con los dos dedos en V, Bronca que también es esperanza, marcha de la bronca y de la fe”, y sin querer había puesto en su música el sentimiento de un peronista cualquiera que había elegido la revolución pacifista inculcada por Perón. Solo los hippies… (“putos” dijera Capusotto) habíamos entendido el valor de aquellas consignas (yo en el 70 había abrazado el ideario pacifistas del Beatle Lennon y el movimiento Hippie).

Después de la muerte del Gral. las cosas se agravaron y los resultados, en la mayoría de las veces, fueron más que lamentables. Más de 24 mil compañeros peronistas fueron desaparecidos. Porque realmente eran peronista. El peronismo es el hecho maldito para nuestra oligarquía; no así las izquierdas funcionales, sin propuestas, que solo sirven para embarrar la cancha política facilitándoles así los goles asesinos a la derecha reaccionaria, codiciosa y mezquina; izquierdas funcionales al sistema vigentes de explotación, panfletaria, petardista y vacía de ideas y de propuestas.

Esta es la otra historia del peronismo que hasta ahora no se está contando.

Notas:

(2) Marx escribió un excelente trabajo –El Capital- teniendo como eje en aquel momento la situación proletaria inglesa producto de la revolución industrial, lugar donde, paradógicamente nunca se aplicó su teoría. ¿Es por esto que el pueblo ingles se transformó en un pueblo de boludos? ¡Jamás un “intelectual izquierdoso local” osaría tener tamaño pensamiento ofensivo para con la estirpe inglesa! Sin embargo la realidad indica que estamos hablando de una Isla de morondanga, sin recursos naturales importantes, pero que sin embargo fue y sigue siendo una potencia –sino la más importante- del mundo.

¿¡Maravillas de la política internacional, o talento político en defensa de lo nacional!? Siguiendo con la línea analítica, aparece el Marxismo en la rusia zarista que de industrial no tenía nada (el 80 % de la población estaba constituida por agricultores en condiciones precarias de desarrollo. Solo el 13 % de aquella población constituía la población urbana vinculada a un incipiente actividad industrial.) O sea, los proletarios industriales rusos eran muy pocos. Pero a Lenin las ideas de Marx le sirvieron para romper con la rusia feudal.¡Y en buena hora que haya sido así, aunque a Trotsky no le cerraban del todo las cuestiones metodológicas y luego Stalin no haya dejado de ser un Zar más en un Rusia supuestamente comunista, con un PC Soviético lleno de burócratas donde 25mil tipos manejaban la vida de 270 millones de habitantes, con un proyecto imperial nacido en Yalta y Postdam. Si el Imperialismo Yanki tenía carnet de adulto, el imperialismo soviético llegaba a la mayoría de edad.

(3) En aquella ocasión Perón contó de su charla con Allende. Dijo que él le había sugerido a Salvador que fuera con más cautela con las medidas que estaba tomando respecto de la nacionalización de las minas de cobre “El Teniente”, porque un sector social chileno se le estaba poniendo en contra. Allí lo interrumpe uno de los muchachos de la FAR-MONTONERO para aclararle que a la gente se la estaban poniendo en contra (se refería a la huelga de camioneros que afectaba a todo Chile). Y Perón le aclaró: “¡Y claro que se la pusieron en contra! –sonriéndose continuó “¡Nadie se pone en contra solo y porque sí! Seguramente que los yankis trabajaron y trabajan para ponerla en contra. Pero lo cierto es que hoy, el compañero Allende tiene la mitad de pueblo en contra; y decididamente en contra.” Lamentablemente tres días después –el 11 de septiembre de 1973- cae derrocado por un violento y criminal golpe de estado el compañero Salvador Allende. Ya se había producido el autogolpe pro-yanky de Bordaberry en Uruguay y luego vendría (1975) la caída del compañero Velazco Alvarado en Perú. Situaciones políticas internacionales que por sus características geopolíticas daban como resultado una Argentina con Gobierno Peronista, pero rodeada por gobiernos pro-yankis. El 24 de marzo de 1976 ya era una posibilidad más que cierta. La reunión de José Alfredo Martinez de Hoz con Jorge Rafael Videla para planificar el golpe se había concretado el 4 de julio de 1974; tres días después de la muerte del Gral Perón. La Triple “A” ya hacía de las suyas y el brujo Lopez Rega comandaba las acciones para la caza de peronistas. ¿El pretexto? El paso a la clandestinidad de la cúpula montonera. La despiadada caza de compañeros peronistas acusándolos de terroristas montoneros y/o marxistas pasó a ser una realidad diaria. El resto ya es una lamentable historia conocida.

Mañana, la penultima entrega

 

REFLEXIONES SOBRE CIERTA HISTORIA DEL PERONISMO (Parte I)

Buenos Aires-Argentina-EL EMILIO

Hoy presentamos la Primera Parte de un trabajo que intenta reconstruir una porción de la historia del Peronismo y sus principales actores referidos a dos períodos (1966-1976 y 1983-2010). El mismo fue realizado a manera de crónica no sin la lógica carga de subjetividad y emotividad que brota de las mismas vísceras del autor por su condición de militante y por el hecho de haber sido parte y protagonista de la historia de aquel momento. Todo lo aquí volcado por Pedro del Arrabal es materia de discusión, pero a los fines de generar y realizar una discusión sería, que sirva para enriquecer el peronismo, con buenos fundamentos y argumentos que alimenten el esclarecimiento de un período que, según sean los actores y el lugar que ocupaban en aquel momento, se pueden leer y escuchar versiones muchas veces encontradas; y en más de un caso con “chicana política” arrastrada por viejos vicios como argumento; por lo general interpretaciones un tanto antojadizas de los hechos, acciones y acontecimientos.

Por eso, y antes de abrir cualquier juicio apresurado, se recomienda leer hasta el final el presente trabajo para recién ahí, dar una opinión, juicio de valor, o hacer las críticas que como lector, sea militante o no, crea conveniente.

Por su extensión, el mismo se realizará en varias entregas (cuatro), y en días sucesivos para darle continuidad.

La Redacción

Por Pedro de Arrabal

PARTE I

“Esto es una parte de la verdad Peronista, que es la mía; la de un militante del llano. Nadie en el peronismo tiene la verdad absoluta ni la propiedad intelectual adquirida de lo que es ser Peronista. El Peronismo ante todo es un movimiento de masas, no un partido político; y yo fui y soy militante de ese gran movimiento. Nadie tampoco tiene el derecho de juzgar la calidad de peronista de ningún compañero y/o militante, porque son los hechos y las conductas las que definen a los verdaderos peronistas. Son las conductas de algunos que aquí señalo, las que me llevan a cuestionar su peronismo; como también la poca valentía para no decir su verdad política o ideológica.   A partir de la desaparición física de nuestro conductor y por decisión de él, es el militante del llano quien resultó depositario de la pesada carga de la herencia peronista. Así lo estableció Perón al decir sabiamente que su único heredero era su pueblo. Por sentirme parte de ese pueblo cuento una parte de la historia  de un peronismo  que todavía hoy tiene heridas sin cerrarse y con la sola intensión de aportar datos a la bienvenida discusión política que se reestableció en nuestro país a partir del 2003; de colaborar en el esclarecimiento de la historia reciente, la que va de 1966 hasta la fecha.”

Pedro

VIRTUDES Y DEFECTOS DE LA POLÍTICA SEGÚN QUIÉN Y DESDE DONDE SE LA MIRE

Desde el regreso a la democracia -1983-, para el grueso de la sociedad Argentina, la política tuvo y tiene una virtud, permitir a los ciudadanos ir conociendo quién es quién en la función pública y en el campo de las instituciones democráticas. Para algunos de los actores políticos en cambio es el mayor defecto porque los desnuda. No es algo casual dentro del sistema político elegido. Optamos sanamente por la democracia por ser el mal menor; o el menos dañino si se toman en cuenta las ofertas de sistemas políticos que la historia universal tenía en su estantería. En democracia, la política permite saber quién o quienes se acuerdan de los ciudadanos después de un acto electoral; quienes cumplen con sus promesas preelectorales; conocer traiciones ideológicas (peronistas, radicales, PCtistas), mentiras, falsas promesas. Permite saber quién es quién dentro de los partidos políticos (1); en el campo de las ideas (o conocer si hay vacío de las mismas); en fin… conocer a los políticos a través de sus actos en la vida institucional de un país. “Tatita” Freud (así lo llamo yo) hace el resto en materia de fallidos y traiciones del subconsciente de los que quieren ser los actores principales en esta gran obra teatral que tiene por protagonistas a los argentinos.

Para lo que intento comentar, pongo en escena a los actores políticos en esa obra teatral a la que hago referencia, donde los ciudadanos estarían haciendo el papel de actores de reparto… (o que esperan el reparto). Pero focalizaré la cuestión en los peronistas y/o los que se dicen peronistas; no porque tenga autoridad para abrir juicio sobre grado de peronismo de militantes peronista del movimiento, pero si por tener el derecho de no querer “ingerir sapos políticos” a nivel del partido justicialista, que es por donde se encaraman en la función pública muchos personajes que de peronista no tienen nada y hablan y hacen en nombre del peronismo.

Hago esta salvedad porque por suerte las formas de hacer política han variado en cuanto a lo formal pero no así en lo sustancial; por lo menos en relación al peronismo.

En este sistema democrático que nos toca vivir, hoy son los medios los que instalan candidatos y hacen creer a muchos ciudadanos que son ellos los que están eligiendo.

Los hechos y las metodologías parecen originales y nuevas, cuando en realidad lo único nuevo son las herramientas tecnológicas. Equivocadamente se piensa que la imposición de candidatos, por ejemplo en nuestro país y de manera mediática, apareció con la vuelta a la democracia, en 1983.

¡Nada nuevo bajo el sol!

Sobre la imposición de candidatos, Perón solía tomar como ejemplo la república que le siguió a la Revolución Francesa. Con total sencillez decía: “En aquel entonces y luego de aplacados los estertores de violencia del hecho revolucionario en sí mismo, la burguesía se alió con lo que quedaba de la nobleza, compró sus títulos, y con el advenimiento democrático ponían ellos los candidatos, y los franceses (el pueblo frances) creían que eran ellos los que elegían. Así controlaban la política y el poder”.

En todo caso, lo nuevo en todo esto es la aceleración de los tiempos que ciertos medios periodísticos (la TV por ejemplo) le fueron imprimiendo a la tarea informativa. Este hecho no es producto de la casualidad. A través de ello se logró sumergir al ciudadano común en una vorágine de noticias que por lo general va impidiendo cualquier posibilidad de análisis, transformando al televidente, al radioescucha o al lector de diarios, en un mero consumidor de las mismas. La monopolización de la generación de noticias hizo y está haciendo el resto. Si a lo dicho se le suma la cantidad de información suministrada, para cualquier individuo receptor, lo de ayer parece ser una noticia demasiado vieja. Ante la magnitud de este accionar mediático, una parte de la sociedad reacciona por reflejo condicionado al estar cautivos de esos medios.

La condición Borgiana de “incorregibles” fue quizás la que impidió que esto también afectara a muchos peronistas. Para el caso de muchos otros que se decían peronistas (y en los hecho demostraron que no lo eran), lo que no pudo hacer la sangrienta dictadura militar que asoló al país y a su pueblo entre 1976 y 1983 en su trabajo “conversor”, pudieron los medios en el período Alfonsinista-Menemista. Antonio Cafiero quiso hacer del peronismo un partido socialdemócrata; no era novedosa la decisión, intentaba seguir los pasos de Alfonsín.

Pero si hablamos de dirigente peronistas y de los que jugaron de peronista, el período Menemista fue sin lugar a ninguna duda, el más antiperonista que haya existido en la historia del país; por su intensión de matar al peronismo desde adentro, tratando de transformarlo en lo que no era. “Rescató” al peronismo de su tendencia socialdemócrata cafierista para atarlo al social cristianismo derechoso europeo con el verso de la globalización política. Logró sembrar la confusión dentro de cierta clase dirigentes, la mayoría de ellos oportunistas que se decían peronistas. Sembró la semilla neoliberal en estos personajes, que mucho riego no necesitaban, y allí florecieron lo que hoy son los dirigentes del peronismo Federal. El indulto, la aceptación de su gestión (no de su persona porque a la oligarquía les producía asco su aspecto, de allí el intento por cambiar su imagen exterior, porque la interior ya venía neoliberal de fabrica) por parte de la Sociedad Rural, de Neustadt, de Grondona y del stablishmen empresarial de todas las medidas políticas y económicas implementadas por este individuo, son hechos que de por si hablan por si solo y lo hacen el perfecto antiperonista. ¿Más claro? ¡Échele agua!

Pero gracias a Dios (quien facilitó los hechos), a la intuición y a la predica de ciertos viejos militantes, más la tremenda lucidez que hoy por hoy acompaña a nuestros jóvenes, el peronismo sigue vivo y está volviendo a recuperar su esencia y a ser lo que su creador y conductor quiso que fuera. Por eso resulta emocionante ver en los jóvenes esa decisión de no dejar morir nunca el ideario peronista; y que como producto de la propia evolución humana intentan, sin claudicar, dar la batalla en el campo de las ideas.

Cuando veo en los jóvenes esa avidez por incursionar en el campo del conocimiento de nuestras raíces latinoamericanas, cuando veo el fervor con que cantan la Marcha Peronista, cuando escucho las discusiones políticas en las que se suelen enfrascar, solo atino decirle a mi compañera, esposa y amiga: “Nunca todo estuvo perdido; los pibes tomaron nuestras banderas.”

Ahora bien, repasaré un poco los acontecimientos y acciones más importantes de la septuagenaria historia del peronismo; la que me enseñaron viejos militante de la primera hora y la que me tocó vivir como militante peronista.

Por eso voy a separa estas reflexiones en dos periodos: 1966-1976 y 1983-2010

EL PERONISMO “66-76”

Desde mi opción e incorporación militante dentro de la ideología política peronista (tenía yo 16 años y en el secundario había armado una agrupación que le puse ENUT-Estudiantes Normalistas Unidos Triunfaremos; desde niño simpatice con el peronismo) siempre había notado y padecido los vaivenes de la clase dirigente partidaria en su afán por imitar a Perón (que, desde ya, era y es inimitable en su accionar). Por lo general me desorientaban. Los que me reorientaban eran los militantes de base, los del barrio. Los dirigentes tomaban las palabras del “viejo”, hacían particulares lecturas de ellas, e intentaban aplicarlas en sus propias prácticas políticas.

Salvo honrosas excepciones, el resto ¡un desastre!

Esto ya ocurría con Perón en vida.

El intento Vandorista de la segunda mitad de los años “60” (elecciones mendocina de 1966 donde el líder metalúrgico Timoteo Vandor apoyó a al candidato Serú Garcia y Perón – a través de su enviada, Isabel- dio su apoyo a Corvalán Nanclares) fue un claro ejemplo. No ganó el peronismo (que se presentaba con otro nombre por estar proscripto) en aquellas elecciones, pero el candidato de Perón estuvo por encima –lejos- de Serú Garcia en caudal de votos. Fue un intento por parte de Vandor de crear un “peronismo sin Perón”. Y allí quedó demostrado quien conducía el Movimiento Nacional Justicialista, en quien confiaba el pueblo peronista y a quien le daba “bola” ese pueblo. El hecho fue contundente, y las interpretaciones y lecturas posteriores solo sirvieron para alimentar las intensiones divisionistas del movimiento peronista que nunca dejó de implementar el poder económico y agroganadero.

Por otro lado, los reiterados cambios de delegados a los que se vio obligado realizar nuestro conductor estando en el exilio, son las muestras más acabadas de esto que estoy diciendo. Las equivocadas –o malintecionadamente inducidas por intelectuales antiperonistas que operaban para el stablishmen- lecturas políticas que de esos cambios de “delegados” hacían los diferentes dirigentes que operaban por derecha y por izquierda dentro del Movimiento Nacional Justicialista generaron los ríos revueltos en los que se movía cuasi pez en el agua ese stablishmen. Lógicamente lo hacían para mantener el status quo que estuvo vigente hasta el regreso definitivo -20 de junio de 1973- del Gral Perón.

Sin embargo para el pueblo peronista, Perón era el conductor y el grueso del pueblo solo confiaba en él. Siempre fue así. Por eso, muchos nunca entendieron, y aún hoy siguen sin entender al pueblo peronista.

Notas:

(1)En cuestiones de partidos políticos hay opiniones divergentes y por ende interesantes. Muammar Al Gaddafi por ejemplo, líder de la Revolución Libia y Presidente de ese país, expresó en alguna oportunidad en uno de sus escritos, en otras palabras: “Los países dependientes tienen que luchar por su liberación y para eso se requiere de un pueblo unido. No se pueden dar el lujo de tener partidos políticos para sostener el sistema democrático tal cual lo indican los países occidentales capitalistas sojuzgadores. Ese es el engaño con el que se mantiene la condición de dependencia. De ahí la importancia de los movimientos populares. A cualquier país dependiente, la existencia de partidos políticos le impide lograr la meta primera que es romper con su situación de dependencia. Esto implica tener una sociedad partida, entretenida en disputas políticas internas, lo que le hace perder el objetivo de minima y de máxima, liberarse.”

(Continuará mañana)