DE PORROS, NABOS Y MARTÍN CAPARROSES

EL EMILIO-Buenos Aires- Argentina

Por Pedro del Arrabal

 Si Caparrós sostiene que alguien porque no probó Marihuana es un nabo (caigo en la volteada) me habilita  a decir que quien manifiesta eso es un pelotudo. ¿Por qué? Porque con el mismo criterio yo podría decir que si él no probó un “tetra” (es muy finoli para hacerlo) es un re-pelotudo.
Chicanas imbéciles como estas hay a montones y por doquier, y es la que suelen utilizar ciertos “progre” de izquierda para mostrarse más “progres”…; y más de izquierda aún…¡vistes!.

 

A Martín Caparrós lo ví en varios homenajes a “Cachíto” El Kadre(1). Siempre con su porte de intelectual que está más allá del bien y del mal. Y pensé ¡”es peronista! Cachito lo era, y hasta las bolas. Pero por lo que se ve, es uno de los tantos “revolu..” (¿O rebolu…?) que acompañan (pero no los tocan) por izquierda a los peronistas. ¿Estará consustanciado con el por ahora desviado compañero Pino Solanas?

 

Participó, junto a Jorge Dorio, en la conducción de “El Monitor Argentino”, una excelente propuesta televisiva de los años 80 dirigida por Roberto Cenderelli (hombre que cambió el modo de hacer televisión introduciendo mayor velocidad a la secuencia de imágenes, vértigo que se incorporó rápidamente en la edición de los video clips musicales) . Y es allí donde, para mi, este personaje (el Caparrós) emerge a la luz pública. Antes no supe de su existencia…; pero seguramente existió.
Luego Dorio siguió su propio camino participando en Badía & Cia., y en varios programas más, llegando acompañar a Alejandro Dolina en su propuesta radiofónica nocturna. Dorio ¿se habrá separado de Caparrós por cuestiones de salud político-mental?

 

Mentiría si dijera que leí algún/os de sus libros (no se si escribió uno o varios) aunque reconozco que me resultaron más que interesantes unas crónicas que aparecieron firmadas por él, -no recuerdo si en la revista “VIVA” (revista dominical del innombrable y autodenominado “Gran diario Argentino”) o en la revista dominical de La Nación- donde describía la vida de los lugareños en los pueblos que se encuentran a la vera de la ruta nacional “40″(2)

 

Pero volviendo a la cuestión “fasola porrética” y a la sentencia de don Martín para los que no probaron la yerba que te da vuelta la vida, según lo manifestó en el programa TVR que podrán ver al final de la presente nota, me pregunto: ¿Será necesario fumarse unos cuantos porros para llegar a ser (o creerse) un intelectual…, y de izquierda? El “porro”, además de euforia, ¿te da el título habilitante? ¿El porro es el que te desinhibe sexualmente, te hace revolear la chancleta y probar de todo? Esto último me suena más a un burdo argumento utilizado por un homo reprimido, no asumido. No es invento mío; me lo batió “Paula”, un amigo “traba” que patea la noche por la vereda del Parque Sarmiento; me lo dijo una tarde en el “feca” del barrio (Villurca) mientras me contaba lo duro que está el oficio por el incremento de la competencia.

 

Por otro lado, lo que tenemos algunos años encima como dijo él, y además memoria no nos olvidamos de ciertos discursos “psicobolches” que pululaban por los “70″. Recuerdo una de las estúpidas creencias asociadas a la psicología: Que Hofmann (3)se haya dado con “ácido” (lsd) no significó que al hombre, a través de esa experiencia se le haya soltado la cadena para recomendar “prima face” a sus pacientes darse con la “papa”. Pero para muchos conspicuos visitantes del Bar La Paz (de Corrientes y Montevideo, cerquita del cine Lorraine ¡todo un símbolo!), en la primera mitad de los “70″, la creencia sobre ese tema pasaba por ahí; “darse” con algo para estar “más cerca de la verdad, loco”.

 

Seguramente que ese exabrupto de Caparrós para con el pobre ministro de economía Amado Boudo debe provenir de algún trauma infantil. ¡Pobre! ¿Porque no? O por ahí, Martín añora aquella época de los “70″, las tardes en el Lorraine viendo el bello cine de Bergman, las posteriores masturbaciones “psicoideológicas” en La Paz, o en la Giralda; el Di Tella, la psicodelia y los háppening (versión criolla desde ya, más próximas a las “órgias” dijeran los muchachos del tablón), calidad de divertimentos que lamentablemente no estaba al alcance de los obreros de fábrica para cultivarse mejor. De todos modos los “chochamus” terminaron cultivándose solitos gracias a los “estímulos” de las políticas neoliberales que luego florecieron en nuestro país; más que nada en los “90″.

 

Pero evidentemente a algunos personajes el “porro” no les sienta bien. Martín debe ser uno de esos casos. Parecería ser que a Caparros, la faseada con yerba, no le abre la cabeza sino que lo vuelve más “Facho”. Cuando un liberal de izquierda porrero critica a los que no lo son, es porque se pasó al bando de los “Adolfo-Benitus”. Habiendo tantas cosas importantes para debatir colgarse de tamaña pelotudez no es ninguna novedad en el cuadro de intelectuales “psicobolches” nacionales. Hasta me animaría a sostener que se trata de una constante en el pensamiento liberal-progre-izquier-vamos”che”-evitista-un poquitito peronista. No dan para más porque siempre jugaron a menos. Como sencillamente lo dice Barragán, uno de los integrantes del panel del programa 678, en la TV pública: “Si piden 2 huevos fritos y le traen uno son capaces de tirarlo a la mierda en vez de comerlo” (Lo dijo refiriéndose a Pino Solanas).

 

¡Hay Martín, Martín! ¡Pintabas para brillante! A veces “es preferible mantener la boca cerrada y pasar por boludo, a tentarse abrirla y que los demás descubran que realmente lo eres”.

pocho-1

Notas:
(1) Compañero Envar “Cacho” El Kadri fue el creador del peronismo revolucionario y de las FAP -17. Acompañó y fue productor de la Películas de Pino Solanas.
(2) Es una Ruta Nacional que recorre todo el país de norte a sur en línea paralela a la cordillera de los Andes y pegada a ella.
(3) Albert Hofmann (11 de enero de 1906 – 29 de abril de 2008) fue un químico e intelectual suizo, nacido en Basilea. Describió la estructura de la quitina, pero es más conocido por haber sintetizado por primera vez la LSD, mientras estudiaba los alcaloides producidos por el cornezuelo del centeno.