EL ALTO COSTO HUMANO PARA PRESERVAR UN “PODER” QUE DEJÓ DE SER EL “CUARTO” (En el año del BICENTENARIO, 100.000 razones para una “yapa”)

Buenos Aires, Argentina 25 de abril de 2010
EL EMILIO -en un año- superó las cien mil visitas y lo festeja de esta manera

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Por Victor L. Martinez (1)

 

 

 

 

 

La innecesaria exposición televisiva de Marcela y Felipe Noble Herrera

La imagen de esos dos seres frente a una cámara de televisión diciendo algo que por lejos no sentían, que se limitaban a leer un texto que no les pertenecía, que no podían ocultar el dolor que produce el vivir presos de la incertidumbre, logró el efecto contrario al que perversamente buscó el autor de la iniciativa; independientemente de quién haya sido la idea. Las sensaciones internas encontradas que padecían esos jóvenes estaban patentizadas en la pantalla; y por más que lo intentaron, Marcela y Felipe Noble Herrera no pudieron evitar que las mismas salieran por todos y cada uno de sus poros y se transparentaran. Los ojos, las duras expresiones en los rostros no lograban congraciarse con el texto que estaban leyendo.

Agregarle a las ya víctimas de una situación a todas luces irregular en términos humanos y de identidad, el deber de tener que hablar obligadamente sobre un tema en el que están involucrados y que se encuentra en manos de la justicia por un lado, y al mismo tiempo dar la cara por otros temas que no les incumbe, sin contemplar la pesada carga que esto significa para los actores, reflejó un alto grado de perversión de los decididores. Significó que los que decidieron tamaña maniobra jamás entendieron esa mezcla de sentimientos ambivalentes que seguramente deben reinar en las almas de esos dos jóvenes; por los quizás buenos y lindos momentos que seguramente vivieron junto a la que ellos llaman “madre” , y el no saber cuál es la verdadera historia de cada uno de de ellos. Mostraron descarnadamente los oscuros atajos que suelen tomar algunos mezquinos afectos (no me sale llamarlo amor porque lo entiendo de otra forma; más asociado al DAR, y no casualmente cosas materiales).

Esto fue muy evidente en la lamentable dramatización armada irresponsablemente vaya uno a saber por quien, y con la sola intensión de manipular una vez más a la opinión publica con un fallido intento de golpe bajo, usando esta vez a los jóvenes en cuestión como mascarón de proa de un barco de guerra.

Usar y manipular la supletoria “cantidad” (no calidad porque salta a vista que no existe) de afecto brindada por la madre adoptiva de dos seres, para fabricar un “texto” donde se soslaya el por qué de la supuesta carencia infantil de afecto padecida por ambos, texto que los jóvenes fueron obligados a leer (las imágenes fueron más que elocuentes) sin antes darles la oportunidad a los damnificados para que sepan los verdaderos motivos del por qué los padres biológicos no se lo pudieron brindar, las razones de dicha carencia, no tiene ninguna explicación lógica ni racional; y menos aún los supuestos sentimientos de esa madre adoptiva que permite semejante aberración. Impensado “fallido” al consentir el uso de esos dos jóvenes a quienes llama “hijos” y dice querer, para una operatoria mediática, pone en duda cualquier buena intención en términos afectivos.

La comparación de actitudes y conductas resultan inevitables. Las abuelas (de Plaza de mayo) siempre pusieron por delante la salud psíquica de las posibles victimas de apropiaciones ilegales antes que el supremo, desesperado y lógico deseo de reencontrase con los seres queridos y tanto tiempo buscados. Un simple paralelo que deja sin atenuantes a la horrorosa iniciativa de exponer a esos jóvenes en público para decir algo que no pensaron.

En mi caso, la imagen carcomió mis vísceras, y la mezcla de rabia e impotencia que generaron en mi, me obligaron a tomarme un poco de tiempo a la espera  de aquietar mi espíritu y mis sentimientos para dar lugar a la razón y así poder hacer esta nota.

Evidentemente se trató de un acto desesperado por parte de los muy malos asesores y abogados de la señora Ernestina Herrera de Noble. Ahora bien, ¿qué los urgió a tomar tamaña decisión?

Marcela y Felipe leen en cámara: “Hace poco, por cadena nacional, la Presidenta se refirió a nosotros sin nombrarnos. Su mensaje lejos de tranquilizarnos, nos inquietó”.
Las vísceras gritan de dolor porque vuelvo a comprobar que en la guerra declarada por el grupo Clarín al gobierno nacional, para el monopolio “Todo vale”; incluso lo inmoral. Exponer a estos dos jóvenes haciendo que tomen posición mezclando temas de intereses económicos posiblemente afectados (hasta hoy no) y cuestiones de derechos humanos, resulta brutalmente repulsivo.
Tan burda elucubración -no pensada por ellos desde ya- solo generó innumerables preguntas. En realidad ¿son ellos los que están intranquilos? ¿O la mamá adoptiva? ¿Por qué se inquietaron ellos? ¿Qué les podría pasar? ¿Qué podría hacer el gobierno nacional en contra de ellos? ¿Podrían quedarse sin mamá? ¡En todo caso sería la justicia la que decide sobre eso, y no la presidenta! Pero… se quedarían sin mamá, y el desmadre afectaría los bienes a heredar porque pondría en jaque la continuidad del imperio. Pero dejemos los bienes materiales de lado porque es de suponer que Marcela y Felipe fueron educados para perseguir altos valores morales. Anque… ¿Otra vez se podrían quedar sin mamá? ¡Otra vez la orfandad! ¿Por qué? ¿Quién pretende eso? ¡La sociedad parece que no! ¡El gobierno tampoco! Entodo caso sería el Estado; y el Estado somos todos. Pero ¿todos queremos separar a Ernestina de Felipe y Marcela o queremos que se sepa la verdad y que esos chicos puedan ser felices por el resto de sus días? Entonces ¿Qué hizo la mamá adoptiva para que los quieran separar? ¿Qué versión les contó la mamá adoptiva sobre esta situación y las situación de las madres biológicas de esos seres? ¿La mamas biológicas no los querían y los abandonaron, o fueron obligadas a desprenderse de sus hijos?

Los medios del Grupo y sus serviles periodistas tergiversan y/o miente todo el tiempo ¿Por qué la mamá -dueña del grupo- conciente eso?  La mamá adoptiva presionó para que se separe al juez que ordenó su detención. Lo denunció publicamente el juez afectado ¿Lo hizo por amor a ellos? ¿Por qué quería detener ese juez a la mamá? Si los periodistas que trabajan a su servicio mienten ¿Por que no pensar que ella tambien lo hace? Nadie me puede impedir imaginar que estas cuestiones bien podrían preguntarse también  -”libremente”- los jóvenes Marcela y Felipe. La mamá que aparenta quererlos tanto, ¿los quiere y los respeta como personas? ¿Les dará tiempo y oportunidades para pensar, sentir y poder expresarse libremente? ¿Que hiciste tu mamá cuando los militares desaparecían gente? ¿Por qué te cuesta tanto dejar que la justicia decida sobre nuestra identidad? ¿Por qué tenemos que leer esto que no escribimos, mamá? ¿A que tenemos que temerle mamá?
¿A qué le temes mamá?

Marcela y Felipe aseguran en cámara no sin un dejo de temor: “La que siempre nos habló con la verdad. La que desde que tenemos uso de razón nos dijo que somos adoptados”. Se refieren a Mamá Ernestina. Pero el hecho de que mamá Ernestina les blanquee su condición de adoptados no significa que allí comienza la historia de sus existencias y termina la historia sobre el pasado de ellos como persona; pasado que retorna para volver a intentar hacer desaparecer a las mamas que los gestaron; sean aquellas mamas víctimas de la dictadura, o no; pero para un presente social que reclama la verdad, y solamente la verdad.

La verdad nunca deja dudas. ¿De las “semi” también se puede decir lo mismo ? Toda Semiverdad, por ser tal, acoge en la otra mitad una parte mentirosa que de por sí invalidad la parte verdadera; o por lo menos la pone en un duda dificil de superar.

Mamá Ernestina se decidió exponerlos ante una sociedad no preparada para golpes bajos. Con un texto de sensiblería barata quiso mostrarse como mamá querida y defendida por sus hijos. Jóvenes que se ven privados de conocer su verdadera identidad.
Amor de madre que le dicen ¡Existe ese amor para esta sociedad! La misma sociedad que condena a las madres que usan y mandan a sus hijos a mendigar en las calles. ¿Este uso es diferente? ¿Qué valor moral diferencia los “usos?
¿Cuál es el costo humano que deben pagar dos seres humanos para la perpetuación de un grupo monopólico en el manejo del “cuarto poder?

Solo el tiempo, la madurez política como sociedad y el crecimiento cultural podrán como Estado facilitarán las respuestas.

(1) Director de EL EMILIO

LA ECONOMÍA SEGÚN JUAN DOMINGO PERÓN

LECTURA DE VERANO

Por Pedro del Arrabal

Resulta por demás interesante recordar como entendía el Gral Juan Domingo Perón la economía en términos nacionales. Más que nada en épocas donde las estructuras especulativas del capitalismo comienzan a crujir y cuando el sistema comienza a tambalear, básicamente por sus propios vicios, especialmente por el de la codicia. Pero rescato en esta transcripción de estas “sugerencias” del Gral. el último punto. Les pido le presten mucha atención ya que no caben muchas interpretaciones en relación estricta con la actual actividad minera que se desarrolla en el país.

• La dimensión política es previa al ámbito económico.

• El objetivo fundamental es servir a la sociedad como un todo, y al hombre no sólo como sujeto natural sometido a necesidades materiales de subsistencia, sino también como persona moral, intelectual y espiritual.

• La historia nos indica que es imprescindiblemente necesario promover la ética individual primero, desarrollar después la consecuente conducta social y desprender finalmente de ellas la conducta económica.

• En el mundo, está ganando terreno la idea de que el bienestar de los pueblos se halla por encima de las concepciones políticas dogmáticas.

• La realidad me permite afirmar que no somos un país subdesarrollado.

• Nuestra patria tiene todo lo necesario para que sus hijos sientan el gozo infinito de la vida. Dios nos ha brindado riquezas incalculables, sólo falta que asumamos la decisión irrevocable de realizar la empresa que nos aguarda.

• Aquella nación que pierde el control de su economía, pierde su soberanía.

• Si se trata de obtener máximos beneficios consolidando intereses que están en el exterior, los aportes a la economía nacional se alejarán considerablemente de lo que resulta conveniente para el país.

• El hombre es principio y fin de la comunidad organizada, por lo que no puede haber realización histórica que avasalle la libertad de su espíritu.

• Hubo una insuficiente utilización del recurso humano que ha sido deficientemente incorporado en los últimos lustros, de acuerdo con la evidencia surgida de las tasas de desempleo.

• Nuestra comunidad sólo puede realizarse en la medida en que se realice cada uno de los ciudadanos que la integran.

• Para que la planificación sea efectiva no bastan los planes de mediano o largo plazo. Las decisiones concretas de política económica requieren también planes de corto plazo, que deben ser los reales.

• Es necesario, instaurar un inalienable principio de objetividad. No puedo pensar otro criterio de objetividad que no sea la presencia de la voluntad del pueblo como guardián de su propio destino.

• La actividad económica debe dirigirse a fines sociales y no individualistas, respondiendo a los requerimientos del hombre integrado en una comunidad y no a las apetencias personales.

• Debe prevalecer una distribución socialmente justa.

• Al país como comunidad armónica y donde los logros económicos no atentan contra la libertad y la dignidad del hombre.

• Se dan las condiciones para armonizar una estructura económica agropecuaria con una industrial, sin que el progreso de un sector se logre a costas del otro.

• Es respecto de todo proceso productivo que adquiere verdadero sentido el concepto de autosuficiencia y ruptura de la dependencia.

• En la función empresarial el Estado tendrá un papel protagónico o complementario de la acción privada, según que las exigencias.

• Ningún país es realmente libre si no ejerce plenamente el poder de decisión sobre la explotación, uso y comercialización de sus recursos y sobre el empleo de sus factores productivos.

• Es cristianamente inaceptable que este desarrollo se materialice a expensas de los más necesitados.

• Todos deben participar en el esfuerzo, pero todos deben también gozar de los beneficios.

• No podemos olvidar que somos los únicos responsables de los éxitos o fracasos que el País experimenta.

• Sólo podremos exigir el cumplimiento de un compromiso social si previamente facilitamos los medios básicos para llevarlo a cabo.

• La intervención directa en el proceso de comercialización interna y externa, como así también en la fijación de precios que aseguren un beneficio normal y una eliminación de la incertidumbre del futuro, son también responsabilidades que el Estado no debe bajo ningún concepto delegar y menos aún olvidar.

• El progreso económico dependerá exclusivamente de nuestro propio esfuerzo; de allí que el capital extranjero deba tomarse como un complemento y no como factor determinante e irremplazable del desarrollo.

• Si tanto el Estado como el sector privado, comprenden que su meta es la misma – el bienestar de toda la comunidad – la determinación de los límites de acción no puede ser conflictiva.

• Desde el punto de vista del beneficio empresario, el mismo debe guardar estrecha relación con la aspiración de trasladar a la comunidad los frutos del progreso, a través del sistema de precios.

• El primer objetivo de la empresa en una sociedad que quiere justicia social auténtica, no es simplemente el beneficio, sino el servicio al País.

• Cuando hablo de sector privado industrial, me refiero tanto a empresarios como a trabajadores, nucleados unos y otros en sus organizaciones naturales.

• La importación de la tecnología debe ser reducida a lo estrictamente imprescindible.

• No ayuda a la liberación la existencia de estrechos compromisos tecnológicos.

• El Modelo necesita una tecnología que cimente su desarrollo, pero esta necesidad no debe instrumentar la acción de un poderoso factor de dependencia.

• Tenemos que desarrollar en el país la tecnología que nutra permanentemente a nuestra industria.

• El gasto en investigación y desarrollo debe ser tan grande como jamás lo haya sido hasta ahora.

• Sin tecnología nacional no habrá una industria realmente argentina, y sin tal industria podrá existir crecimiento pero nunca desarrollo.

Debemos cuidar nuestros recursos naturales con uñas y dientes de la voracidad de los monopolios internacionales que los buscan para alimentar un tipo absurdo de industrialización y desarrollo en los centros de alta tecnología donde rige la economía de mercado.

Juan Domingo Perón

(Del Modelo argentino para el Proyecto Nacional)

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