ADELANTE RADICALES (II)
24 feb 2010 Arte y Cultura, Comunicación, DERECHOS HUMANOS, Educacion, HISTORIA, Notas semanales, Política Nacional
Adelante radicales: (y el pueblo al abismo)
Por Raúl Isman *
Segunda Parte
“El aluvión zoológico del 24 de febrero parece haber arrojado a algún diputado a su banca, para que desde ella maúlle a los astros por una dieta de 2.500 pesos”. Alusión a los trabajadores movilizados el 17 de octubre de 1945 y que votaron por Perón el 24 de febrero de 1946.
Se trata de la frase fundacional del gorilismo argentino (pre) contemporáneo. Ernesto Sanmartino. Dirigente radical.
“Los mejores políticos son los que se enfrentan a esos poderes cerrados, permanentes y ocultos; por supuesto que terminan siendo los políticos más atacados desde esos poderes y -por ello- los que son vistos como supuestamente conflictivos”.
Roberto Follari. Ensayista y docente.
Entregolpes II
De la fusiladora a la caída de Illia: Los antecedentes del golpismo Coboradical destituyente o el huevo de la serpiente
Introducción
En las presentes notas proseguirá el sintético derrotero histórico acerca de la trayectoria de la U.C.R iniciado en la primer parte del presente trabajo. Si el ocasional lector desconociere el primer segmento puede acceder a él desde diversos links en Internet. Algunos son los siguientes:
http://www.redaccionpopular.com/content/adelante-radicalesy-el-pueblo-al… o
http://apu001.blogspot.com/2010/01/adelante-radicalesy-el-pueblo-al-abis… o
http://operativoretorno.blogspot.com/2010/01/adelante-radicales-y-el-pue…
Realmente resulta por demás complejo, doloroso y tal vez muy complejo de explica que una fuerza nacida primigeniamente para defender el derecho democrático a decidir su destino del pueblo argentino se haya caracterizado por una trayectoria menos ambigua que abiertamente golpista durante el conjunto de la etapa iniciada con el golpe 1955 y que llega al corriente 2010. En el presente texto se analiza la etapa 1955-1966, quedando la época que va desde el último año citado hasta la actualidad para un tercer capítulo. Pero lo cierto es que, en rigor de verdad, nada hay completamente inexplicable para las ciencias sociales. Por lo tanto, en el presente texto se intentan algunas conjeturas para responder a los interrogantes precedentes. En efecto, la trayectoria histórica de la U.C.R. osciló desde la transigencia deleznable hasta la complicidad abierta con cuanto golpe militar azoló a nuestro sufrido pueblo; aún cuando el depuesto fuere un gobierno radical (1966, presidente Arturo Illia) o las víctimas de la furia dictatorial militantes del propio partido; como el diputado Mario Amaya, desaparecido, luego reaparecido y poco después muerto a consecuencia de las torturas sufridas en las clandestinas mazmorras dictatoriales. Ni frente a su cuerpo yacente y martirizado fue posible extraerle al dirigente partidario Ricardo Balbín una sola declaración crítica contra la peor dictadura que sufriera el país. Por no hablar de cómo el partido proporcionó un porcentaje significativo de cuadros gubernamentales a la gestión de la más nefasta tiranía militar que depredase nuestra patria. La causa fundamental de semejantes desviaciones es, sin dudas, la muy escasa consecuencia (radicalidad) demostrada por el partido a lo largo de toda su historia. Y mucho más en momentos álgidos. La otra fuerza política masiva en nuestra argentina, el peronismo, si bien no puede exhibir conductas por completo alejadas de actitudes golpistas y autoritarias; al menos en instancias muy complejas de la vida política nacional supo, en sus vertientes mayoritarias, colocar la defensa de la democracia muy por encima de los intereses partidarios. Nos referimos a la asonada golpista de semana santa del 1987, en tiempos de la presidencia del doctor Raúl Alfonsín. Otro fue el caso de la U.C.R, que- frente al vendaval destituyente planeado desde antes de la elección presidencial del 2007 y desencadenado abiertamente un trimestre después- no sólo no lo denunció ni apoyo al gobierno democrático, sino que puso a disposición de los golpistas el aparato partidario, los espacios institucionales y parlamentarios, lugares más que expectantes en las listas para el comicio posterior y una prédica cuya finalidad evidente era darle cauce a los designios del poder real. Tales objetivos consistían en que la soberanía (política) del estado no pudiera ponerle límites a la reacción económica. Uno de los modos de los que se valió la derecha para lograr sus propósitos fue el triste papel de la U.C.R como comparsa al servicio de invisibilizar la propia existencia del citado poder económico. Lo dicho es una de las cuestiones nodales del conjunto del quehacer político. O para decirlo de otro modo: la piedra de toque de una orientación favorable al pueblo es ayudar a crear un estado con capacidad de intervención en la economía favoreciendo a los sujetos subalternos. En el muy prolongado golpe de estado que la derecha desarrolla contra el gobierno nacional y contra el pueblo la U.C.R. no se equivocó y- una vez más- se coloca en la vereda de enfrente y contra los intereses nacionales y populares. No hay dudas que semejante opción no puede ser casual. Por otra parte, en el presente trabajo se omite polemizar acerca de la concepción movimientista, común tanto al radicalismo, como al peronismo. La densidad de la temática, tal vez amerita ejercicios de escritura posteriores. Mientras nos preparamos para esas estimulantes polémicas, volvamos a la historia para corroborar si nos asiste la verdad en las ideas que anticipábamos acerca de la U.C.R..
La fusiladora: juguemos en El bosque mientras el lobo no está
Los comicios previos al golpe contra el presidente Perón del 16 de septiembre de 1955 mostraron al conjunto de la oposición- en especial la U.C.R.- que el peronismo parecía ser invencible en contiendas electorales. De modo que se les presentaba una opción de hierro. O bien serían constantemente oposición o, en su defecto, la posibilidad de acceder al gobierno se realizaría forzosamente por vía, no muy democrática ciertamente, de un golpe militar. Es sabido que la segunda opción fue la elegida. La U.C.R. apoyó de modo entusiasta el golpe y muy especialmente, su segunda etapa; la presidida por el general Pedro Eugenio Aramburu y el almirante Isaac Rojas. Ambos uniformados constituían en aquellos momentos lo más selectamente gorila del espinel militarizado de nuestro sistema político. Así como Ricardo Balbín, el citado en el epígrafe Ernesto Sanmartino y otros dirigentes lo eran en la franja civil. Desde la organización de comandos civiles hasta la participación en elecciones proscriptivas y la complicidad con gravísimos hechos de terrorismo de estado (que mencionaremos un poco más adelante), nada de la política gorila dejó de ser intentado y realizado por la U.C.R. Para un análisis histórico realizado con cierto detalle y no exento de humor acerca del gorilismo véase nuestro artículo acerca de la referida temática en
http://www.avizora.com/atajo/colaboradores/textos_raul_isman/0002_retorn…
Pero ciertamente no puede omitirse que con este golpe comenzó la etapa de inestabilidad democrática contemporánea de la Argentina, causada en que el poder real pretendió gobernar al país (fingiendo) como si el peronismo no existiera. En semejante desatino es difícil discernir si la U.C.R pretendió aprovechar la situación o fue directamente causante de tan antidemocrática orientación. Pero no cabe ninguna duda que estuvo muy lejos de oponerse.
Durante el trimestre que el país fue conducido por el General Eduardo Lonardi, la inercia impidió que se desencadenase toda la furia antiperonista que la coalición gorila había acumulado durante la década del primer justicialismo. Recordemos que el gorilismo se origina en el odio generado por el peronismo; en razón de los indudables logros conseguidos por las masas populares en el período 1943-1955. La reacción deseaba que los sectores populares se condujeran de modo por completo subordinado al poder y no reclamasen incesantemente por los viejos y nuevos derechos a los que se consideraban merecedores. Tal es la causa del furor antiperonista que anima a la oligarquía, que llegaba a pintar “Viva el Cáncer” en las paredes callejeras de los barrios acomodados, mientras Eva Perón agonizaba por causa de la cruel enfermedad. Claro que la furia gorila era ocultada tras una jeringoza republiquienta. Cualquier semejanza con la realidad actual no es casualidad permanente. Otro de los orígenes era la conciencia de inferioridad del partido radical; ya que Perón les había demostrado por vía práctica que para solucionar los reclamos de los peones rurales; mejor que enviar ejércitos genocidas era resolver a favor de los trabajadores sus conflictos y reivindicaciones. Las recién mencionadas son respectivamente las causas sociales del origen del gorilismo: el odio de la oligarquía porque los sujetos subalternos se sentían protegidos por los sindicatos y el gobierno peronista y la falta de conciencia de los destacamentos de clase media, cebada y estimulada por el discurso radical, que no veía otro enemigo para los pequeño burgueses que la fuerza nacida el 17 de octubre de 1945. Tal como han señalado diversos teóricos de la izquierda nacional, la alianza plebeya entre los sectores populares (referenciados en el peronismo) y las clases medias (en general, ligadas a la U.C.R.) constituye lo central del frente de liberación nacional y social imprescindible para que el pueblo argentino realice sus tareas más significativas. Al sembrar odio contra los peronistas, la U.C.R. demostraba su extrema funcionalidad a las necesidades del poder real.
Trascurrido el trimestre de Lonardi (que fue sólo fue para velar las armas), al asumir Aramburu y Rojas se ilegalizó y proscribió al peronismo y al conjunto de instituciones relacionadas con el movimiento. Inclusive, se llegó a prohibir la sola mención al propio Perón y de todo vocablo afín al justicialismo. También fue intervenida la C.G.T., robado el cadáver de Eva Perón y desconocido su paradero durante más de tres lustros, un grupo de militantes peronistas fue asesinado de modo totalmente ilegal (en el penal de la Avenida Las Heras y en los basurales de José León Suárez), entre otras aberraciones. Tamaños atropellos no recibieron crítica alguna de la U.C.R. Una vez más: ¿Fuerza democrática y republicana?
La condición de libertadora de la revolución, tal vez, halla su máxima contradicción en el decreto 4161/56 (al que aludíamos poco antes) que prohibió la sola mención de cualquier vocablo relacionado al peronismo; como Perón, Evita, Peronismo, Partido Peronista y otros. Por cierto que la extraña orientación se da de patadas con la condición de cancerberos de la libertad que se habían (auto) adjudicado los autores de la iniciativa. Desde el punto de vista eminentemente práctico, es casi obvio que, si hay libertad, no puede prohibirse ni el funcionamiento legal ni la mención de dirigentes políticos, partidos o centrales laborales. Y desde un punto de vista más teórico, las condiciones de la auténtica libertad residen en el ejercicio, sin restricciones ni limitaciones, de todas las facultades del lenguaje. Ser, sentirse, pensarse, mencionarse peronistas era la marca de identidad del conjunto de las masas trabajadoras. Producir la interdicción del movimiento nacido en 1945 era una más que autoritaria intervención, cuyo objetivo no era otro que despojar de libertad al pueblo argentino. Salvo que se quisiere delimitar ciudadanos decentes (los antiperonistas) merecedores de los dones de la libertad y reducir a los peronistas a la animalidad por su propia condición. Ningún demócrata ni militante contra la opresión podría avalar semejante atropello basado en una manipulación maniquea tan vulgar. A condición que no fuera de la U.C.R. partido que militó entusiastamente por el golpe y en el aval de las reaccionarias iniciativas tomadas por los fusiladores. Lo dicho ya en infinidad de ocasiones, el republicanismo y la condición democrática deben ser refrenados por los hechos.
Por otra parte, el título del parágrafo (juguemos en el bosque mientras el lobo no está) hace alusión al hecho que la proscripción del peronismo resultó la oportunidad soñada por la totalidad de la U.C.R para poder acceder al gobierno. Y tan fue así que determinó la división del partido en función del modo de implementar dichos apetitos de poder. Para que no queden dudas, ningún sector importante del radicalismo planteó posición crítica alguna acerca de los citados despropósitos ni le preocupó la necesidad de restaurar la auténtica democracia, sin proscripciones.
Una franja más que importante del radicalismo pasó a denominarse Unión Cívica Radical del Pueblo (en adelante, U.C.R.P., su máximo dirigente era el doctor Ricardo Balbín) y postulaba a rajatabla la proscripción del peronismo con el “democrático” objetivo de pretender acceder al poder político; mientras el lobo que les ganaba las elecciones no pudiere presentarse. El rústico razonamiento fue superado en capacidad “maquiavélica” para construir opciones de poder por la otra fracción radical, denominada intransigente (en adelante U.C.R.I. máximo referente Arturo Frondizi). Este sector comisionó un enviado a Caracas- ciudad donde se hallaba exiliado Perón- a fin de negociar un acuerdo que le permitiera al candidato en la elección presidencial de 1958 por la U.C.R.I., el citado Frondizi, aspirar al “pozo” vacante de los votos peronistas. Cierto es que los separaban también miradas acerca del modelo económico a implementar en el país. La U.C.R.P. había tomado gran parte del diseño económico del peronismo. De semejante modo completaba su estrategia (juguemos en el bosque) defendiendo la exitosa orientación económica que el partido había combatido con reaccionaria tenacidad mientras Perón gobernaba. Por su parte, la U.C.R.I. acordaba en la creación de manufacturas de elevada composición orgánica de capital (es decir, con maquinaria sofisticada y que apuntase a desarrollar la producción de bienes llamados de capital). Para estas nuevas ramas económicas, la U.C.R.I. postulaba la llegada de capital extranjero; ya que juzgaba insuficiente al ahorro nacional. La orientación descripta conectaba orgánicamente al frondicismo con el imperialismo, que alentaba por aquellos años la llamada teoría del desarrollismo. Tales ideas, muy en boga a fines de los ’50 y comienzo de los ’60, postulaban la falacia que la diferencia entre países desarrollados y subdesarrollados era una cuestión apenas de escalones que los segundos no habían subido. Y en realidad se ocultaba que la relación entre los dos grupos de formaciones nacionales mencionados incluía necesariamente la subordinación de los periféricos por parte de los países centrales. Esperar que capitales provenientes del centro del imperio remediaran esta situación podía ser mencionado como una profunda ingenuidad, si no fuera en realidad pura complicidad con los centros de poder económico mundial.
Pero en el presente texto nos interesa mucho más la política que la economía; de modo que queda claro de modo irrefutable la profunda orientación antidemocrática de ambas fracciones radicales, motivada en la necesidad de aprovechar la proscripción peronista para acceder al gobierno. Es que esta fuera de toda duda que ningún hemisferio radical podía (por aquellos tiempos) contar entre sus aspiraciones ganar elecciones en comicios realmente democráticos sin que mediase la prohibición del peronismo.
El periodo 1955-1973 (aunque hay autores que la acotan algo más en el tiempo) fue denominado la época de la resistencia desde ámbitos historiográficos y políticos cercanos al peronismo. La lucha sindical se concatenó con métodos armados; lo cual significó la represión estatal sin respetar- como es de rigor- la ley. Las dos fracciones radicales, como se dice en arte dramático, hicieron mutis por el foro frente a los citados atropellos a los derechos humanos y a la calidad de las instituciones democráticas.
Desde el punto de vista sindical, el juego en el bosque durante la ausencia del lobo se repitió desde la intervención de la C.G.T.. Los destacamentos gremiales ligados a la U.C.R. creyeron llegada su hora cuando la legítima representación (peronista) de los trabajadores se hallaba interdicta. Pero no contaron con la opinión de los propios laburantes, que tozudamente volvieron a construir una dirección en los sindicatos de clara raigambre peronista cuando tuvieron posibilidades legales. Mientras tanto en el mundo del trabajo como en toda la sociedad se verificaba una situación de gorilismo harto ingenuo. Es que tanto los dirigentes políticos “libertadores” como sectores de la opinión pública participaban de la angelical idea que los peronistas lo eran porqué habían sido “engañados” en su buena fe por el demagógico líder, que ya exiliado carecía de mecanismos para seguir con sus “diabólicas” orientaciones. De manera que sólo era cuestión de tiempo la desperonización de las masas. Por el contrario de semejantes ideas, lo cierto es que los sectores populares se habían constituido identitariamente como peronistas en razón que el gobierno de Perón no era (sólo) el que más había beneficiado a los sumergidos. Se trataba del único que había diseñado un modelo económico en que los sectores populares podían aspirar a ser algo más que furgón de cola oprimido. En el diseño de país impulsado por Perón, el mercado interno era una fuerza económica central. Lo cual coadyuvaba para que los trabajadores (y sus sindicatos) tuvieran un protagonismo incuestionable. Por cierto que este reconocimiento no niega que en la Argentina peronista (como en cualquier sociedad capitalista) existiere la explotación del hombre por el hombre. Pero lo cierto es que las opciones concretas no eran entre la economía capitalista y una sociedad socialista; si no que se daban entre modelos diferentes de capitalismo: es decir o la Argentina 1946-1955 o la vuelta en lo central al predominio sin límites de la oligarquía. Tales opciones convertían a Perón y a lo mejor de su movimiento en la verdadera izquierda de la Argentina. Por ello, mientras el peronismo supo conservar tal posición resultó imbatible. Por el contrario, cuando se ubicó en la franja diestra de la política argentina perdió nítidamente las elecciones presidenciales de 1983 y 1999. La única excepción a la mencionada “ley” fue el comicio legislativo del año 2009 en el que lo mejor del justicialismo fue vencido… por la derecha peronista en la provincia de Buenos Aires.
Llegado al gobierno (Frondizi 1958-1962), su gestión se halló jaqueada desde un principio por la presión de los militares, el desencanto de sus votantes más progresistas y la combatividad del peronismo (“dueño” real de los votos del presidente) en su lucha por conquistar la legalidad.
Las fuerzas armadas- autoerigidas en control autoritario del poder en razón de los conflictos propios de la guerra fría- hostigaron desde un primer momento al presidente, le impusieron ministros y orientaciones fundamentales, lo obligaron a anular elecciones en la provincia de Buenos Aires y finalmente lo depusieron sin más trámite. Ninguna de las dos fracciones radicales cuestionó el anticonstitucional papel- enmarcado a su vez en las contradicciones de la guerra fría- desempeñado por los uniformados durante aquellas complejas circunstancias.
Por su parte, el ala juvenil de la U.C.R.I se manifestó desencantada por la apertura privatizadora (aunque semejante expresión resulte fuera de tiempo) realizada por Frondizi al abrir al capital extranjero el campo de la exploración petrolífera. También el presidente realizó una apertura hacia la educación universitaria de carácter privada, completamente por fuera de los programas electorales. Por las razones apuntadas el nombre del presidente quedó asociado por bastante tiempo con el acto de traición. Lo dicho en la primera parte, las prácticas de Judas son consustancialmente radicales, como demostró una vez más Cobos cierta noche del año 2008.
En lo referente a los sindicatos, Frondizi había dado cumplimiento a una de las cláusulas del acuerdo con Perón al impulsar una Ley de Asociaciones Profesionales (sindicatos) que recomponía lo central del modelo peronista en la materia. Así, la conducción de la mayoría de las organizaciones de trabajadores fue ganada por seguidores del líder exiliado. Los dirigentes gremiales no peronistas vieron confinada su figuración a los destacamentos de trabajadores más ligados a las clases medias (docentes, bancarios, administrativos). Por otra parte, la pretensión del poder económico residía en pretender reducir de modo drástico el poder adquisitivo del salario: lo cual era coincidente con los gobernantes durante la totalidad del período correspondiente a los años 1955-1963. Los fusiladores por causa de su vinculación orgánica con la oligarquía y los desarrollistas por su proyecto de fomentar una industria de base (que no necesitaba en principio un mercado interno muy fuerte) coincidían en la necesidad de empobrecer a los trabajadores. De modo que en la oposición a semejantes designios del poder se realizó por aquellos tiempos amalgamando la lucha- realizada centralmente desde los sindicatos- en defensa del salario real y contra los intentos de proscribir y liquidar al movimiento peronista. Fueron de hecho, dos caras de la misma moneda.
Luego de la caída de Frondizi (que incluyó una poco lucida comedia de enredos por el sucesor presidencial) y presidido el país por el títere de las fuerzas armadas José María Guido, se verificó en el país un grotesco aquelarre que pasó a la historia como disputa entre azules y colorados. Tal era el nombre que recibieron las dos fracciones militares que disputaron por poco tiempo el poder. Se trataba, como diríamos hoy, de una interna intra-gorilas. Los colorados constituían la más fundamentalista opción anti-peronista que (en el marco de lo más demencial de la guerra fría) no diferenciaba a los seguidores de Perón de los de Marx, Lenín, Stalin, Mao o Trotski. Las pesadillas de los integrantes de semejante corriente pasaban por (un inexistente) Perón retornando a la Rosada en el marco de una campaña guerrillera impulsada por descamisados corridos muy a la izquierda. Se trataba ni más ni menos que de un delirio más cercano a la patología psiquiátrica que a la politilogía. Los azules no eran menos gorilas, pero si más racionales. Y se daban cuenta que era imposible liquidar al conjunto del peronismo. Por lo tanto, impulsaban un progresivo acercamiento a sus alas mas moderadas (derechistas) aconsejados por el entonces no tan viejo golpista Mariano Grondona, redactor del célebre comunicado 150, que acompañó con su asesoramiento el triunfo de la banda azulada.
Producido el desenlace en la bizarra contienda, se realizó una salida electoral condicionada por la proscripción peronista en la que se impuso el candidato de la U.C.R.P. Arturo Illia con un muy exiguo porcentaje electoral, que determinó la debilidad del nuevo gobierno. En la ocasión, Ricardo Balbín no fue el postulante del partido porqué estaba convencido que no podría ganar. Pero lo peor fue que impulsó una sorda oposición radical al ejecutivo, que menos de un trienio después sucumbió asilado, debilitado e impotente frente al golpe encabezado por el General Juan Carlos Ongana. El anciano médico cordobés tenía buenas intenciones. Pero adolecía de una profunda debilidad de origen, ya que había obtenido aproximadamente un cuarto de los votos. Y las fuerzas que lo enfrentaban eran imbatibles para todo radical. Los grandes empresarios como la oligarquía (el poder real), los militares, los sindicalistas peronistas de orientación vandorista y hasta el propio partido radical. fueron un entramado de fuerzas tan poderosas cono invencibles para el débil Illia. La enclenque “democracia” (nos resistimos a quitarle las comillas en razón de la proscripción del peronismo) no mereció apoyo de Balbín quien habría dicho refiriéndose al advenimiento de Onganía: “mejor que haya sido así, porque este gobierno se iba a hundir arrastrando al partido”. (Contratapa de Página 12 del 28-06-06.). Para una ampliación de lo dicho recién, véase un artículo sobre la citada temática en http://raulisman.blog.terra.com.ar/2006/06/
Lo dicho, el anciano presidente caído había demostrado buenas intenciones al permitir que el peronismo participase del parlamento; aunque con un nombre de fantasía. Pero no quería o no se animaba a jugar si el lobo estaba. Por ello, cuando Perón en 1964 intentó volver hizo lo indecible para que no llegase a destino valiéndose para tan democrático cometido del auxilio de los dictadores brasileños.
En la siguiente etapa (1966-2010) que glosaremos, podrá apreciarse la Renovación y el Cambio que el Alfonsinismo le aportó a la U.C.R. Y también lo débil y epidérmico que significaron dichas trasformaciones para una fuerza signada con desviaciones casi inalterables que portaba desde la cuna. Y también veremos como su golpismo y su tendencia atávica a la traición (contra el pueblo) llegaron a su paroxismo con la crisis iniciada en el año 2008. (Continuará).
*Raúl Isman : Docente. Escritor. Columnista del Noticiero televisivo Señal de Noticias. Colaborador habitual del periódico Socialista “el Ideal” Director de la revista Electrónica Redacción Popular.
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DESARROLLOS (IN)SUSTENTABLES (1ra Parte)
11 dic 2009 Arte y Cultura, Ciencia, CONTAMINACIÓN AMBIENTAL, ECONOMÍA, Educacion, HISTORIA, MEDIO AMBIENTE, Notas semanales, Política Internacional, Politica, Tecnología
Gentileza de EL AGORA
Por Mario Rovere
“El presente es aquel mañana que ayer te parecía tan temido”.
Esta frase estaba a principio de los 80′s bajo un vidrio en un escritorio del Hospital monoclínico de Hanseniasis (Lepra) Baldomero Sommer y vino a la mente junto con los desafíos de las proyecciones del club de Roma cuando no era fácil leer otras cosas durante la última dictadura (1976-1983).
En la década de los 60′s algunas cosas eran más sencillas. Si se decía desarrollo parecía que todo estaba dicho. Como si de una referencia pediátrica se tratara, no bastaba el crecimiento (económico), había también que lograr el desarrollo (social).
Los países desarrollados marcaban el rumbo, ya habían hecho la tarea y conquistado para siempre el paraíso, los subdesarrollados tenían que seguir la senda que ya estaba marcada: la industria serviría como sector modernizador aunque acotada a la “industria liviana” (la pesada no era para cualquiera), generar consumo y mercado interno -es decir incorporar a los y las trabajadoras a la sociedad de consumo-, asociar desarrollo con investigación (aplicada, la básica no era para cualquiera) era la tendencia. Se podía decir que el desarrollo no garantizaba derechos pero prometía que iría creando las condiciones para un Estado de Bienestar criollo, la “educación y la salud eran una inversión y no un gasto”, se podían insertar los conceptos de “educación y salud” en el “desarrollo” y se asociaba automáticamente “desarrollo con ciencia y con progreso”, parecía que estábamos frente a un verdadero paradigma, es decir algo que por definición es innecesario probar.
Pocos años transcurrieron hasta que ciertas hipótesis, ciertas dudas que ya se venían incubando desde antes, más precisamente desde el fin de la segunda guerra mundial sobre el “progreso”, se transformaran en polémica científica y política.
Es que la fuerte asociación entre progreso y desarrollo científico-tecnológico resultaba más sencilla en tanto no había incluido hasta entonces una polémica o una desconfianza
sobre el rol que puede jugar la propia ciencia a quien, desde entonces, se la empezó a ver transcurrir con cierta facilidad y hasta ligereza desde el rol de heroína hasta el de villana.
Será el fin de la Segunda Guerra Mundial y el uso bélico de la energía atómica, uno de los hechos que más sólidamente impulsó por un lado un cuestionamiento sobre la ciencia y por el otro, la necesidad de establecer controles, de fijar parámetros y reaseguros por dentro y por fuera de la propia ciencia.
El orden mundial de la posguerra que pronto se volvería una prolongada guerra fría, parecía encontrar sus autorregulaciones en la planificación en los países del socialismo real o en el
pacto social (Capital, Trabajo, Estado) subyacente al modelo de Estado de Bienestar en los países con regímenes social demócratas.
El desarrollismo de los 60′s y sus preceptos de explotación de mercados internos, de sustitución de importaciones, de incremento del consumo de los trabajadores, de los electrodomésticos y los vehículos económicos pero también de planificación y desarrollo de la educación y de la salud
pública, pronto vería agotar sus paradigmas en América Latina tanto por los procesos políticos revolucionarios de fines de los 60′s y principios de los 70s Chile, Perú, Bolivia, Argentina, Panamá, como por las consecuentes dictaduras militares que comienzan a instalar (tal vez a excepción de Brasil cuya prolongada dictadura 1964-1985 mantuvo una cierta orientación desarrollista), políticas económicas abiertamente neoliberales.
A fin de los 60s y durante los años 70′s, -paradojalmente aprovechando los desarrollos tecnológicos de la computaciones coloca en controversia la viabilidad y pertinencia de los
caminos de desarrollo predominantes en la época, especialmente los referidos al uso de los recursos no renovables.
Usinas de pensamiento como el Club de Roma, el Massachusset //Molinos de viento. Una fuente de energías limpias.Institute of Technology (MIT) y otras instancias comenzaron a difundir diferentes cálculos e hipótesis de mediano y largo plazo para instalar preocupaciones sobre la posibilidad de
agotamiento de recursos naturales no renovables, instalando ya de alguna manera el concepto de sustentable. En otras palabras, interrogando durante cuanto tiempo se podía mantener un patrón de desarrollo como el que los países centrales seguían y además le recetaban a los demás seguir.
Mirado en perspectiva, las resonancias maltusianas de algunos trabajos en donde el énfasis parecía puesto en el crecimiento desmedido de la población hicieron más polémicas estas predicciones aunque ciertamente constituyen la base para poner también en entredicho el camino de países, empresas y gobiernos que comenzaron a consumir bienes comunes no renovables a un ritmo imposible de mantener.
La crisis mundial ocasionada por el aumento del precio del petróleo generado por el acuerdo de organización de los exportadores (OPEP 1973), intentaba cambiar los términos de intercambio e instalar un Nuevo Orden Económico Internacional y en la práctica cumplió un doble rol, por un lado probaba hasta que punto el mundo desarrollado dependía de este recurso no-renovable, pero por otro lado cuestionaba los cálculos lineales iniciales mostrando que las tasas de consumo podían ser muy sensibles al precio al que esos insumos se comercializaran.
Así muy pronto el paradigma desarrollista entró en una contradicción. Por un lado los países centrales se prestaban como modelo a imitar, exponiendo sendas transitadas como “el único camino al desarrollo” y por el otro si la mayoría de los países siguieran ese ejemplo en términos de consumo de los bienes comunes no renovables, el propio planeta sería inviable.
Es probablemente por eso, que cuando en 1989 la caída del muro de Berlín desata una estampida de inversionistas hacia las nuevas reservas de mercado buscando expandir los negocios bajo la piadosa denominación de “globalización”, la comunidad internacional reacciona con una conferencia tan memorable como odiosa a los oídos de los capitalistas más depredadores.
Nacía el concepto de “Desarrollo Sustentable” que fue lanzado por la comisión que presidía Gro Harlen Brundtland1 en 1988. Esta comisión fue la encargada de preparar un informe para analizar la creciente preocupación acerca del acelerado deterioro del ambiente humano y de los recursos naturales y las consecuencias de ese deterioro sobre el desarrollo económico y social. Al establecer esa comisión la Asamblea General de la ONU reconocía que los problemas ambientales eran globales en su naturaleza y determinó que era de interés común de todas las naciones, establecer políticas para un desarrollo que se pudiera sustentar en el mediano y largo plazo.
En un acápite del informe Brundtland “Nuestro futuro común” que se denomina desde nuestra tierra hacia nuestro mundo se señala:
A mediados del siglo XX vimos nuestro planeta desde el espacio por primera vez. Los historiadores podrán eventualmente encontrar que esa visión tuvo un enorme impacto sobre el pensamiento desde la revolución Copernicana en el siglo XVI el cual alteró la autoimagen de la humanidad revelando que la tierra no es el centro del universo. Desde el espacio vemos una pequeña y frágil pelota dominada no por la actividad humana y edificios sino por un patrón de nubes, océanos, áreas verdes y suelos. La inhabilidad humana para ajustar sus actividades en esos patrones está cambiando el sistema planetario en forma sustancial. Muchos de esos cambios están acompañados por riesgos y amenazas a la vida. Esta nueva realidad, de la cual no hay escape, debe ser reconocida y administrada. “(2)
//Desarrollo sustentable: es aquelque satisface las necesidades actuales de las personas sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas.//
Tres fueron los mandatos u objetivos impuestos a la Comisión:
- Examinar los temas críticos de desarrollo y medio ambiente y formular propuestas realistas al respecto.
-Proponer nuevas formas de cooperación internacional capaces de influir en la formulación de las políticas sobre temas de desarrollo y medio ambiente con el fin de obtener los cambios requeridos.
- Promover los niveles de comprensión y compromiso de individuos, organizaciones, empresas, institutos y gobiernos.
Esta agenda se instaló en una reunión internacional realizada en Río de Janeiro, Brasil del 3 al 14 de junio de 1992 con un llamado a la comunidad internacional que se conoció como Cumbre de la Tierra. En esa reunión se consensuó finalmente la definición de desarrollo sostenible que años atrás (1988) se había presentado en el Informe Brundlandt:
“Es el desarrollo que satisface las necesidades actuales de las personas sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas.”
La Conferencia puso en escena, al mismo tiempo que el capitalismo había crecido con más fuerza de lo imaginable no sólo por sus propios méritos sino por el contrapunto político que la propia guerra fría le había ofrecido y cuando la glasnost, como una suerte de autocrítica despiadada desmontó la URSS ladrillo por ladrillo hubo quienes se preguntaron (Hobsbawn) ¿para cuando la glasnost del capitalismo? Sin embargo, la revolución conservadora que surge en 1980 y que se multiplica tras la caída del muro con el consenso de Washington corre el péndulo tan a la derecha que el propio desarrollismo pasa a ser una propuesta sospechosa. Hay que ver allí la persistencia de algunas agencias de Naciones Unidas como UNDP o UN Hábitat, bajo ataque de las Instituciones de Bretón Woods (FMI y Banco Mundial) y el apoyo de un puñado de países europeos, para que conceptos como Índice de Desarrollo Humano, Desarrollo Sustentable, o Bienes Públicos Globales llegaran hasta nuestros días.
Un debate -menor pero con cierta trascendencia- se abrió sobre si la traducción correcta del inglés sustainable es sostenible o sustentable. La controversia puede conducir a un punto ciego pues estas palabras se intercambian frecuentemente casi con el mismo sentido en el español. Sin embargo, nuestra preferencia por la palabra sustentable proviene de cierta resonancia que nos hace suponer que el sustento es mérito del propio objeto, que es algo que viene de adentro o de su propia base y que al contrario, sostenido nos resuena más como “desde arriba” o desde afuera (“es sostenido”).
//La revolución conservadora fortalecida con el Consenso de Washington corre el péndulo tan a la derecha que el propio desarrollismo pasa a ser una propuesta sospechosa.//
Pero quizás, el ejemplo que más nos decide a inclinarnos por este concepto sea el uso en aviación o en aero-dinamia de la idea de sustentación, ya que éste es el principio por el cual algo tan difícil de imaginar como es el vuelo de un cuerpo más pesado que el aire se concreta en función de la velocidad; es decir sólo a partir de cierta velocidad la nave se sustenta. Lo que permite conectar sustentable con la noción de movimientos sociales y de velocidad de los procesos de cambio.
No pretendemos con esto cerrar una discusión porque los vocablos que pueden ser parcialmente sustituibles dependen además de la cultura local que los lee y que comunica mejor o peor un concepto.
Nuestra preferencia adicional por el plural (desarrollos sustentables) hace referencia a la exploración y la búsqueda de alternativas tratando de escapar de las encerronas de los 60′s
“el único camino del desarrollo sería…”
ALGUNOS ANTECEDENTES
Cuando a fin de los 60′s y comienzos de la década de los 70s se comenzaban a escuchar los primeros informes del Club de Roma, un escepticismo bastante generalizado atravesaba aquellos cálculos que parecían más cercanos a la ciencia ficción que a las ciencias duras.
Las primeras aplicaciones de computadoras a la estimación sobre la forma como se podrían mover diferentes variables en el mediano y en el largo plazo, se basaron en el método de proyección. Variables tales como población, recursos no-renovables, contaminación, disponibilidad de alimentos, entre otros, permitían construir un conjunto de escenarios diferentes que finalmente solo diferían en cuánto tiempo demandaría llegar a situaciones críticas, llegar a los límites y dejaban abierta la especulación sobre cual sería el primer recurso en agotarse.
Las críticas llovieron por izquierda y por derecha, “…que no se había tomado en cuenta las curvas de precios que genera cualquier escasez sobre la demanda”, “…que no se había tomado en cuenta la capacidad de la toma de decisión política para cambiar el rumbo de las cosas”, etc.
Sin embargo, 40 años después las predicciones parecen más certeras que nunca y tal vez con una mirada retrospectiva, se puede decir que se quedaron cortas o que quizás no se percibió que la temperatura del planeta pasaría a ser el principal factor que ya casi trascurrida una década del siglo XXI nos pone nuevamente la problemática sobre el modelo de desarrollo en el centro de la agenda.
‘Los límites del crecimiento’, de Dennis Meadows; ‘Lo Pequeño es Hermoso’, de Ernst F. Schumacher; ‘Ante el Abismo’ y ‘La Calidad Humana’, Aurelio Peccei; ‘La Humanidad en la Encrucijada’, de Mihajlo Mesarovic; ‘Reestructuración del Orden Internacional’, de Jan
Tinbergen; y ‘La Cortina de la Pobreza’, de Mahbub ul Haq, son algunos de los títulos lo suficientemente gráficos y explicativos que circulaban en los 70s, a pesar de no haber alcanzado en su momento, un impacto suficiente.
En la práctica, un grupo de expertos iluminando desde diferentes disciplinas y muy próximos al ocaso de la planificación predicaban en el desierto. Para colmo, la caída del muro de Berlín exacerbó como nunca la explotación del planeta y planificar pasó, en muchos países, al desván de la historia. ¿Para que hacerlo? Si el mensajero traía malas noticias, lo mejor era liquidar al mensajero.
“De seguir las tendencias actuales, se excederá la capacidad del planeta para sostener una población creciente…..Lejos de tener ninguna atención alarmista, los análisis efectuados pretenden llamar la atención sobre las consecuencias de distintas posibles situaciones reales,
con objeto de que los responsables de la conducción de la humanidad puedan prever las medidas y las políticas que serían oportunas para que no se llegue a una situación catastrófica”, planteaba Meadows ya en 1972(3).
Los principales rubros de preocupación del texto ya eran alimentos, recursos no renovables, contaminación y un mundo finito.
“En general, la sociedad contemporánea no ha aprendido a reconocer estas disyuntivas y a enfrentarse a ellas. El objetivo ostensible del sistema mundial es producir más gente con más alimentos, bienes materiales, aire puro y agua para cada persona”4
Quizás lo más importante de este breve recordatorio, sería reflexionar sobre el hecho fáctico que con toda la evidencia disponible en el momento, el conocimiento y su difusión no alcanzaron para torcer las tendencias y como lógica consecuencia nos debemos preguntar ¿porqué seríamos ahora más optimistas? ¿Por qué la situación ha empeorado? ¿Por qué ha aumentado el nivel de conciencia? ¿Por qué hay hoy actores mejor organizados para contraponerse a las tendencias principales de la explotación de los recursos naturales?
(Continúa)
1 Quien luego sería la primera Directora mujer de la OMS.
2 “Our Common Future” A Call for Action UN 1987.
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PoSIbles
Politica-Salud Internacional-Desarrollo sustentable
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LOS DETERMINANTES QUE NOS DETERMINAN
2 ago 2009 Notas semanales
COMENTARIOS AL INFORME DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD SOBRE DETERMINANTES SOCIALES DE LA SALUD
Por José Carlos Escudero(1)
(AW)El informe de la Comisión sobre Determinantes Sociales de Salud ( DSS ) ,convocada por la Organización Mundial de la Salud ( OMS) , y coordinada por el Dr. Marmot de Gran Bretaña es un documento notable , por lo que dice, por lo que calla y por lo que desdibuja; por las medidas que propone y por las que soslaya.
El informe es un hito importante en el tratamiento de los DSS y en la trayectoria de la institución que la convocó, la OMS. Significó para esta un auspicioso y bienvenido cambio en una tendencia lamentable. (…) Por los años ’80 la OMS era una extraña y contradictoria pero creativa combinación de social o cristiano-democracia europea, activismo de países del Tercer Mundo que se independizaban o liberaban y marxismo de Europa del Este. Todo esto a tono con el papel que las Naciones Unidas y sus Agencias jugaban cuando existía la Guerra Fría entre dos bloques rivales, en un constante enfrentamiento que dejaba un fértil terreno para iniciativas que tendían hacia la justicia social y otorgaban legitimación a los guerreros fríos que rivalizaban por obtenerla.. Tras la desaparición del Socialismo Real y el hostigamiento, que a veces incluía el uso de la fuerza, por el neoliberalismo occidental triunfante en países que tendían a medidas progresistas, la OMS y otras agencias de las Naciones Unidas se plegaron, en mayor o menor forma , al ascendiente neoliberalismo.
La OMS abandonó su papel rector sobre la salud colectiva del mundo , y se resignó a seguir mas o menos pasivamente políticas diseñadas e impulsadas por organismos de ideología neoliberal ( FMI , Banco Mundial, Organización Mundial del Comercio ), cuyas consecuencias no fueron claras cuando se implementaron, y son transparentes hoy: un retroceso del concepto de la salud como derecho humano y un debilitamiento del poder de los Estados nacionales o de la comunidad para jugar un papel activo como prestador de salud y para regular y controlar el Mercado .
A partir de la nefasta década de los ‘80 el Mercado en salud precarizó el trabajo, aumentó el desempleo, desarticuló la seguridad social universal, bajó los salarios, redujo el gasto publico en salud , aranceló y privatizó servicios . Disminuyó los controles sobre prestadores privados y sobre la industria farmacéutica. Estos hechos deterioraron la salud colectiva.
(…) Sucede, sin embargo, que la salud colectiva mundial, sujeta a los avatares de políticas nacionales y mundiales que la dañan, exige que quienes opinen sobre ella tengan independencia intelectual fuera de lo común. La diferencia entre la mala salud actual y una mejor y factible salud alternativa, es una montaña de cadáveres nuevos todos los días.
(…)Es claro que uno de los DSS es “la guerra”, fenómeno al cual se pueden agregar categorías calificadoras como “preventiva “, “para controlar recursos del país invadido “para castigar o dar ejemplo” “para hacer una limpieza étnica de su población “. La comisión no trató el tema de un DSS que mata, hiere y enferma a mucha población humana. Apenas menciona el tema medicamentos, el mayor gasto excedentario en salud, una cuarta parte del total del gasto mundial del sector. El cual se podría reducir y volcar lo ahorrado en áreas más útiles, reduciendo de paso la iatrogenia, mediante la aplicación de políticas de sobra conocidas. Quizás el hecho que muchos de sus miembros pertenecen a países con fuertes industrias privadas de medicamentos puede explicar esto.
(..)En el mundo existen numerosos estudios de caso, sobre experiencias nacionales que resultaron una mejoría en los DSS donde pueden hacerse comparaciones:
–En la Guerra Civil de China (1927- 1949), una comparación entre las políticas sobre DSS vigentes en el bando Nacionalista y el Comunista.
–Políticas actuales sobre medicamentos , medio ambiente y regulación de la salud privada vigentes en la Unión Europea y en Estados Unidos
–Políticas sobre DSS en Cuba , comparadas con el resto de América Latina
–Comparación entre políticas sobre DSS vigentes en Estados Unidos y en los demás países centrales
–Tendencia de modificación de DSS en Corea del Sur, Taiwán y Singapur en los últimos treinta años.
–Políticas sobre DSS que se están implementando en los países llamados “populistas” en América Latina: Venezuela, Ecuador, Bolivia.
–Políticas sobre DSS aplicadas en la Franja de Gaza y en los Territorios Ocupados de Palestina durante la ocupación por parte del Estado de Israel y luego de la relativa autonomización.
–Diferencias en políticas sobre DSS en Chile y en Argentina.
–Comportamientos sobre DSS en los países del “Socialismo Real “entre 1945 y 1989.
El informe de la Comisión fue escrito antes del desencadenamiento de la actual crisis financiera, bancaria, económica y de subsistencias que está azotando a la humanidad. Es la mayor de los últimos 80 años, y su costo de sufrimiento y de deterioro de los DSS está insuficientemente estudiado. La crisis es ejemplo de lo que un Mercado omnipotente y desregulado puede hacer para dañar la salud.
(..) Enumeración incompleta de grupos de presión que, al interior del sector salud, operan sobre los DSS que deberían ser analizados:
–Las asociaciones de profesionales, especialmente las de la profesión médica.
–Los aseguradores de programas de salud privados, y los Bancos a los que pertenecen.
–Los organismos internacionales de crédito
–Los entes reguladores del comercio mundial
–Las fundaciones privadas
–Los fabricantes de medicamentos, vacunas y tecnología médica
–Los países con fuertes industrias de insumos para la salud
–Los fabricantes de edulcorantes y comidas rápidas, y sus distribuidores.
Dice la Comisión: “La mala salud de los pobres, el gradiente social de salud dentro de los países y las grandes desigualdades sanitarias entre los países están provocadas por una distribución desigual, a nivel mundial y nacional, del poder…”.¿Cómo se obtiene poder para mejorar la salud colectiva? La historia da ejemplos múltiples y variados: las revoluciones francesa y mexicana; el modelo electoral democrático de los países centrales, del Chile de Allende y la Venezuela de Chávez; las guerras civiles de Cuba y China; las guerras de liberación de Vietnam y Argelia; la Intifada… Quizás la OMS debería convocar una Comisión para estudiar cómo se puede conseguir poder para instituir los DSS que mejoran la salud colectiva.
La granja, los cerdos y la bestialidad de Magoya
No nos olvidemos dónde empezó todo: en una granja de cerdos en Perote, Veracruz , Mexico , que procesa -engorda y mata -un millón de cerdos por año. Esta forma de avanzar sobre la naturaleza de forma bestial es típica del capitalismo mundializado: se obtienen beneficios económicos en el corto plazo, mientras que el daño es una “externalidad” que pagará Magoya.
Los cerdos, (y las vacas y pollos en otros casos),estresados y apiñados se inter-contagian permanentemente. Los controles a los criaderos son débiles, propios de un Estado débil, ausente y de políticos que tienen miedo al lobby de los criadores (en USA, por lo que cuentan, casi tanto como en México).
Desde el punto de vista de la alimentación humana, el resultado nutricional es lamentable: los cerdos /vacas/ pollos que reciben alimentos balanceados en feedlots ofrecen una dieta excesivamente proteica, con excesivas grasas saturadas y poco residuo; y no la dieta mas vegetariana pero igualmente satisfactora de las necesidades de proteínas animales que demanda el omnívoro Homo Sapiens. El excesivo desarrollo de un eslabón intermedio de la cadena alimentaria humana disipa aproximadamente la mitad de la energía nutricional existente en los forrajes que comen. Hace un par de décadas, la cantidad de forrajes consumidos por los animales en el mundo ( entonces 300 millones de tns./año , mucho mas ahora ) podían satisfacer las necesidades alimenticias, incluyendo las proteicas , de más de mil millones de Homo Sapiens. Los gérmenes desarrollados en estas granjas/fábricas de insalubridad salen para afuera y hacen un desparramo, como el de esta epidemia.
Los desechos producidos por los animales no son dispersados y procesados por la tierra, sino que se concentran y resultan un factor adicional de insalubridad. ¿Y qué tiene que ver esto de la gripe con la pelea de los buenos del “campo argentino” contra el gobierno y lamentablemente contra pocos más? Un elemento central en el modelo hegemónico que se viene, es la alimentación en feed lots con forrajes, donde juega un lugar central la soja en toda la Pampa Húmeda, contrarrestando la producción agraria de trigo, maíz, arroz, papas, lácteos, alimentos centrales del Homo Sapiens.
La soja y sus obligatorios acompañantes agroquímicos es muy energía-dependiente, genera desempleo y requiere de un plaguicida que es tóxico para seres humanos: el glifosfato. Además altera equilibrios ecológicos, una de cuyas consecuencias es el aumento de la población de Aedes.
(1) Médico Sanitarista
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