LO QUE MACRI Y NARODOWISKI NO ESTÁN “HACIENDO” (O LO HACEN MAL) EN BUENOS AIRES; Y EN EDUCACIÓN

Gentileza de ANA T. LORENZO

CASO 1: DESHACIENDO BUENOS AIRES

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Sábado, 4 de Julio de 2009

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La plazoleta más cara de la ciudad

Por Marcelo L. Magadan *

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Plazoleta de las Madres. Triangulito mínimo, resto de ciudad entre las avenidas Juan de Garay y Entre Ríos, y la calle Filiberto, en el rinconcito sudeste del barrio de San Cristóbal. Triangulito más o menos isósceles con sus puntas redondeadas. Cinco metros y medio en la base y casi treinta y dos de altura. Triangulito ínfimo, que hasta hace unas semanas tenía una veredita alrededor, un monolito, dos árboles y un poquito de tierra, sin pasto. Triangulito minúsculo que, campaña electoral mediante, ha sido remodelado.

La licitación fue pública y llevó el Nº 2343/2008. La convocó la Subsecretaria de Atención Ciudadana a cargo de la Lic. Gladys González, que depende de la Jefatura de Gabinete de la administración Macri, de Horacio Rodríguez Larreta. La subsecretaria se dedica a promover campañas de vacunación antirrábica y homenajes a barrios que cumplen años, pero devino ahora en proyectista y ejecutora de obras en espacios verdes.

Remodelada, la plazoleta tiene los dos mismos árboles de antes, 37 metros cuadrados de tierra sin pasto, 63 metros cuadrados de pavimento de cemento peinado y dos columnas de alumbrado. Se dirá que no mejoró mucho, pero eso depende de cómo se lo mire. Por este trabajito, los vecinos de la ciudad le pagamos a Aventura Emprendimientos S. A., empresa adjudicataria de la obra, la suma de $ 532.850,50.

¿Caro? Los 37 metros de tierra por ahora pelada, con demolición incluida, valen a precio de mercado unos $ 13.000. Los 63 metros de cemento peinado resultan en unos $ 31.000. Dos columnitas de iluminación, con instalación y lamparita incluida, digamos unos $ 3000. Un total de $ 47.000.

¿Cómo puede ser que algo que, exagerando, cuesta 47 lo cobren 530? Diez veces más de su valor. Hay que acomodarse la mandíbula y hacer la cuenta inversa. La obra nos costó $ 532.850,50 y la plaza tiene, sumando cemento y tierra, 100 metros cuadrados. Conclusión: $ 5328,50 el metro cuadrado de plazoleta remodelada. Con un dólar a $ 3,80, el metro cuadrado de plazoletita da el equivalente a 1402 dólares, un total de 140.223. En la zona (San Cristóbal), un departamento usado cuesta unos 900 dólares el metro cuadrado. Es decir que con lo que pagamos por esta remodelación nos podríamos comprar 155 metros cuadrados de departamento usado en el barrio. O, lo que es lo mismo, dos departamentos de tres ambientes de cerca de 70 metros cada uno. Y con ese monto ofrecen departamentos de 60 metros cuadrados en lo mejor de Recoleta.

Curiosamente, en otras obras que está ejecutando el gobierno de la ciudad en otros espacios verdes de la zona, los precios son drásticamente diferentes. En el Parque Pereyra, sin ir más lejos, el costo no alcanza a los $ 400 por metro cuadrado, trece veces menos. Según el pliego de licitación, Emprendimientos Aventura S. A. hizo una rebaja del diez por ciento en el precio final, ya que el presupuesto oficial de la obra era de $ 598.406,46.

Y esto no es manejar la ciudad como si fuera una empresa privada, acusación rutinaria al actual gobierno. Si una empresa privada estuviera comprando plazoletitas, es seguro que no pagaría 530 lo que puede costarle 47.

* Especialista en conservación de patrimonio arquitectónico notasdepatrimonioarquitectonico.blogspot.com
Link a la nota:

http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/suplementos/m2/10-1664-2009-07-04.html

N.B.: En la nota del diario aparece la foto del cartel anunciando el costo de la obra.
N.B. 2: Remarcado propio. ATL.

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CASO 2: DEDICACIÓN PROFESIONAL

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CARTA ABIERTA AL MINISTRO DE EDUCACIÓN DE LA CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES

Sr. Ministro Mariano Narodowski:

He visto por la calle los carteles que invitan a estudiar en un profesorado, aquellos que dicen: “Aprender a enseñar tu mejor decisión. Inscripción a profesorados”. Y debo reconocer que me causaron sorpresa, ya que siempre sostuve que los Ministros de Educación (no sólo usted) desconocían la realidad de las escuelas y colegios. Pues bien, es una buena observación la hecha por usted (o por algún otro funcionario o por algún espía con contrato del Ministerio de Educación): faltan docentes para nuestros alumnos.
De todas maneras, lamento informarle que los carteles no harán acrecentar la cantidad de inscriptos en los profesorados (siento mucho si usted pensaba lo contrario pero es mi deber informárselo, en especial, porque soy uno de los tantos que financió involuntariamente los carteles que usted mandó a imprimir).
Sin embargo, creo que hay otras medidas que sí pueden hacer que los alumnos se inscriban en los profesorados y que por ahí los publicistas del Gobierno desconocen. Le menciono sólo algunas ideas:- Podría pensar en aumentar el sueldo de los docentes. Imagínese usted cuánto aumentaría la cantidad de personas que se anotarían para estudiar si supieran que cuando terminen su carrera su sueldo les alcanzará para vivir dignamente.
- ¿Y si construyeran escuelas y jardines para que los niños puedan estudiar y los docentes enseñar en aulas con hasta 20 alumnos? Eso generaría que los docentes podamos atender de manera más adecuada a las problemáticas de los chicos. También sería un buen incentivo que funcionaran gabinetes con profesionales (asistentes sociales, psicopedagogos, psicólogos) para poder ayudar a trabajar, si no todos, algunos de los conflictos de los alumnos. De paso, los docentes estaríamos un poco menos desbordados.
- Ya que su intención es que más alumnos estudien en los profesorados, podría derogar el decreto 1990 que hace que algunos cursos se cierren.
- Sería bueno también mejorar las condiciones edilicias: a pesar de los anuncios para las cámaras de televisión, continúan los problemas de este tipo en muchas escuelas, con los obvios problemas que genera para docentes y alumnos.
- Una buena medida sería que frente a diversas situaciones (como cambios en los planes de estudio, leyes de educación, diseños curriculares, etc.), los docentes pudiéramos participar y tomar decisiones. Eso haría que quienes quieran ser docentes se sientan motivados sabiendo que sus palabras e ideas serán tenidas en cuenta.
- No sé qué tan seguido habla con el Ingeniero Macri, pero imagino que lo hace seguido. Si es así, ¿le podría decir que los agravios, como llamarnos “vagos”, no ayudan a que la gente quiera ser docente?
- Un problema muy serio es el tiempo que tardamos en cobrar: imagínese que tardan 6, 7 u 8 meses en pagarle su salario (no un “premio” de 5 cifras, sino un pobre sueldo docente). ¿Cómo hace para vivir? ¿No cree que eso genera que muchos docentes, a sabiendas de que eso ocurre, busquen otro trabajo en el cual no sólo le pagan más sino que lo hacen en término?
- Si busca convencer a las personas -en especial a los jóvenes- de acercarse a la docencia, podría terminar con el régimen de contratación y asegurar para todos los docentes los derechos y obligaciones que figuran en nuestro Estatuto.
- Muchas veces la situación económica impide el hecho de estudiar en un profesorado ya que las cursadas, pero sobretodo las prácticas, son a contraturno. Esto impide que se pueda estudiar y trabajar. Si su deseo es que muchas personas estudien en los profesorados, podría entregar becas para que los que deseen estudiar puedan hacerlo.

Como notó, la lista es extensa y podría seguir, pero creo que con resolver estos puntos se avanzaría bastante en la estimulación de la profesión docente.
Usted me dirá que no le alcanza la plata y puede tener razón. Pero también es cierto que podría, dado que la falta de docentes genera que haya alumnos sin clases y dado que ese no es el único de los problemas de la educación, esgrimir buenos argumentos para pedirle a la Legislatura que apruebe un aumento en el presupuesto de Educación de la Ciudad.
Por último, y sólo para tranquilizarlo, piense que este trabajo hermoso que es la docencia va a ser, a pesar de todos los problemas, elegido por muchas personas que, pese a todo, ingresarán a los profesorados. Y es elegido por muchos día a día para ejercerlo de manera conciente y responsable, a pesar de las políticas educativas que se llevan a cabo. Y es que al ver a un alumno escribir o preguntar o debatir o abrazarnos nos damos cuenta de lo maravilloso de este trabajo. Y eso, por suerte, no entra en ningún cartel.
Atte.,
Santiago Duarte
FC: 408.013
Maestro de primaria en la Escuela 6 DE 8
Maestro de ciclo (Adultos) en la Escuela 19 DE 19

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CASO 3

Pizzarra y champán

 Tesis.
La escuela 15 se mueve entera por una rifa. Un peso el número; varios y humildes premios.
Hay que juntar plata, como se pueda, porque los pizarrones no quieren más. No dejan escribir, enceran la tiza, lijan el borrador o ponen acentos donde no deben.
De a poco, pesito a pesito, vamos llegando a los nuevos pizarrones. Para trabajar, para enseñar, para aprender.
Sin los pizarrones no se puede.
Con los pizarrones sí se puede.

En pleno despliegue, cae un joven y elegante funcionario a sala de maestros. Es uno de los coordinadores del proyecto de pizarras digitales interactivas dentro delproyecto de incorporación de tecnologías (INTEC) del gobierno de la ciudad. Conversando comenta que lloverá un regalito: una pizarra interactiva digital para la sala de computación (que está vacía, sin muebles y sin computadoras). No puede explicar muy bien para qué sirve, ni tampoco cuánto cuesta. Lo único que explica es que “la idea del proyecto es cambiarles el chip (sic) a los maestros”.
La pizarra cuesta $15.000. (O 3.000 euros, en cuotas, pero para eso hay que viajar a Europa).¿Cuántos pizarrones compraríamos con esa plata?
¿Qué otras cosas haríamos con esa plata?

¿Por qué nadie nos pregunta qué necesitamos?
¿Quiénes se benefician realmente con estos proyectos?
¿Quién está autorizado a cambiarnos “el chip”? ¿Qué será nuestro “chip”?

¿Y si decimos no?
¿Y si muchos dicen no?
¿Qué van a decir ellos?

¿Que “la plata se pierde”? ¿Y si se pierde, qué?
Tal vez si perdiéramos el miedo a la pérdida, seríamos más felices, menos neuróticos y, lo principal, menos cómplices.

Hipótesis.

- Buenos días, compañeros de la educación. Mi presencia aquí en la escuela como funcionario del Gobierno de la Ciudad se establece para conocer un poco las problemáticas de la escuela, puesto que contamos con dinero para invertir y les queremos consultar a ustedes, los verdaderos conocedores, qué hace falta realmente en la escuela.
Por ejemplo, estamos notando que existen aulas superpobladas con más de treinta alumnos, incluso la falta de docentes también nos preocupa… y mucho. Sería de nuestro agrado poder trabajar en conjunto con ustedes para conocer qué tipo de bibliografía desean trabajar, puesto que hay dinero para facilitarles material.
Asimismo y notando el crecimiento poblacional estamos concretando el proyecto de construir una escuela nueva tanto en el barrio de Lugano como así también en Mataderos. No obstante además, el gobierno dejará de subsidiar a las escuelas privadas para colocar ese presupuesto en el área pública y así crear una educación de excelencia e igualdad. Por último, a partir del próximo mes se instalarán en todas las escuelas de la ciudad gabinetes pedagógicos con profesionales de cada área para facilitar el trabajo de ustedes, los docentes. Como si esto fuera poco se está evaluando la posibilidad de un aumento salarial a los docentes que sea acorde al costo de vida actual.
Sabemos de todos estos problemas que acosan a la ciudad y es por ello que queremos trabajar junto con ustedes para que no sean sólo palabras y por ello, a partir de hoy y aprovechando este receso obligado, comenzaremos con las obras pequeñas.
Desde ya les agradezco me hayan escuchado y nos volveremos a ver una vez por semana en un horario a convenir para no molestarlos mientras están educando.

Parece una utopía creer que esto suceda en una escuela. Pero sería una linda forma de cambiarnos el chip, porque comprando pizarrones no alcanza, porque haciendo negociados para los más poderosos seguirá aumentando el poder.
Así, queridos funcionarios del Gobierno, no va a estar bueno Buenos Aires.

Andá a cambiarle el chip al celular de tu hermana y las pizzarras metételas en el horno.

Horacio Cárdenas
Andrea Costantino
Diego Saullo
Maestros de grado, escuela 15
[email protected]