LAS ELECCIONES EN LA C.A.B.A. Y LAS “PELUSAS” DEL OMBLIGO ARGENTINO
4 jul 2011 Comunicación, HISTORIA, Medios de Comunicación, Notas semanales, Periodismo, Política Nacional, Politica
Buenos Aires, Argentina, UNASUR, EL EMILIO, Politica Nacional
Nota Editorial
En estas mismas páginas hemos señalado en más de una oportunidad ciertas características que comenzaron a ser más visibles, más ostensible desde hace dos décadas a esta parte en ciertos personajes dedicados más que nada a la politiquería (politica de baja estofa). Me refiero específicamente a la mediocridad discursiva. Un fenómeno que fue gestado y amamantado por ese neoliberalismo que se instaló en el país desde el 24 de marzo de 1976 y que luego institucionalizó con formato “democrático” el menemismo a partir de los “90”.
Por El Fierro de Martín
Esa mediocridad discursiva la podemos encontrar a diario con solo escuchar hablar a una Carrio, a un Gerardo Morales, a un Alfonsín, a un De Narvaez, a un Duhalde, a un Llambias. ¡A un Macri! Y creo que no hace falta seguir con los nombres porque solo alcanza con tomarlos de la lista que conforma ese “rompe-cabezas” (literal) llamado “la Opo…” para completar la nómina. ¡Ni que hablar de los politiqueros de segunda linea que siguen a Duhalde como son los casos de Amadeo, Camaño, Brown, Barrionuevo, o los que siguen a Alfonsín como la Guidicci, o las que estan detrás de la Carrio tipo Bullrich, Estensoro, etc,etc! Si a eso le sumamos la necedad que con mucho esmero supieron incorporar en sus conductas, la mezcla resulta un coptel con formato de telenovela tragicómica presentada mediaticamente como una tétrica serie (¿seria?) con toques melodramáticos donde unos devaluados “superhistéricos” tratan de rescatar a una imaginaria sociedad de las garras del mal. ¿El elenco? La fellinezca actriz “Lilita Carrio” interpretando el personaje de “La conventillera italiana PRO-fascismo” en el papel estelar, secundada por ese elenco estable antes mencionado de la politiquería argentina.
¿Y cual es la trama de la obra? ¡Ni los secundarios superhistéricos lo saben! Los Directores de la obra -La Nación, el monopolio Clarín y ciertos grupos económicos- también se la reservan. Mientras tanto practican con todo el elenco lo que se dio en llamar “Improvisación creativa (intentaron la “colectiva” pero la mediocridad de los actores hizo fracasar el intento) individual”. Para una obra con infinito número de actos (lo cual la vuelve muy pesada), con actores sin ideas que, con marcada irresponsabilidad y sin escrúpulo alguno, salen al escenario presentándose ante un público que mira atónito los diferentes cuadros y escenas donde ellos hacen gala -con sus cuerpos entumecidos- de tener las manos vacías de propuestas artísticas, la mente en blanco y encima con pretenciones de hacer arte escénico, como propuesta político-cultural está resultando un tanto patética. Mas aún cuando la actriz principal y los mediocres actores secundarios usan su tiempo arriba del escenario para pergeñar discursos cargados de diatribas, o en improvisar denuncias carentes de pruebas y/o fundamentos para denostar la admirable obra que se está re-estrenando con mucho éxito en el teatro ubicado en la vereda opuesta.
EL OMBLIGO COMO ESCENARIO
Lo lamentable es comprobar que un cuadro escénico tan patético y mediocre, y aunque cueste creerlo, pueda cautivar a cierto sector social que habita esta ciudad. De otra forma no se entendería su reacción a la hora de elegir a su gobernante. Pero en esto hay dos componentes que confluyen en un punto y que pueden servir para entender el por qué de esta actitud aislacionista, individualista y de desinteres que tiene internalizado el porteño “medio” y “medio alto” por lo que le pasa al resto de los argentinos del país. Uno es el convencimiento de estar viviendo en el ombligo del mundo, Buenos Aires, la ciudad puerto; y el otro es histórico, algo que más adelante intentaré desbrozar.
Sin embargo esta telenovela tiene una virtud, y es la mostrar que la mediocridad es contagiosa. Los directores de la obra, a través de sus sirvientes “apuntadores”, le tiran letras a estos anodinos actores sin darse cuenta que los pobre no saben escuchar, menos aún en términos políticos. Al no haber respuesta actoral, no hay rebote que devuelva en lo discursivo esa “pared futbolística” que se puede jugar en toda “improvisación creativa”. Ergo, dejan en manos de los sirvientes apuntadores que trabajan para los medios monopólicos la manipulación del texto de la obra, quienes operando en consecuencia realizan su labor torpemente ya que por contagio, caen en ese rango de mediocridad haciéndolos titular y copetear groseramente cuando realizan su tarea periodística. Sin embargo les alcanza para reafirmar el convencimiento en esos porteños ya convencidos y al solo fin de evitar titubeos a la hora de emitir sufragio.
Y allí los tenemos. Son nuestros politiqueros. Todos en escenas; con frases huecas interpretadas a su antojo por la “corpo mediática” y lanzadas en sus medios de comunicación como sentencias celestiales. Son ellos, alguno de esos actores que hasta hace tres semanas le disputaban el mejor lugar en la marquesina a la fellinezca actriz para las presidenciales. Hoy, dos de ellos, apichonados en el único reducto donde la incoherencia es una constante en el día a día, y el “no discurso” evita pensar, algo que para cierta “gente” de esta ciudad resulta agotador. Por eso Macri se siente ganador. Macri, con un discurso que se cae a pedazos por esa imposibilidad manifiesta que le impide articular, no digamos una oración para no ofender a esa construcción lingüística que de por si requiere conocer una estructura gramatical que predique con sentido completo una idea respecto de algo o alguien, sino que ni siquiera puede hacer confluir un par de frases (sean estas uni o bimenbres) en una expresión con un mínimo de sentido, sin caer en la incoherencia por la inadecuación existente entre ellas al utilizarlas.
Para nuestra desgracia, esta clase política, la que dice conformar la llamada “opo”, no está haciendo otra cosa que denigrar la actividad política con MAYÚSCULA.
Hablan de integrar a la Argentina (en realidad a Buenos Aires) al mundo. Hablan de la situación mundial como si entendieran algo; pero eso sí, concientes de estar haciéndolo desde su habitual lugar de sirvientes de los intereses económicos de los países centrales, papel que disfrutan como si fuera un orgasmo. Y alli vemos a la fellinezca actriz corriendo de embajada en embajada “botoneando estupideces” y a su séquito de alcahuetes acudiendo presurosos a los medios clarineros para llevar la ridícula primicia. Con el agravante que en estos tiempos la situación mundial cambia vertiginosamente, y ya no de una década a otra como antes sino de año a año, e incluso de mes a mes. Esto sorprende a nuestros politiqueros pero no los amilana a la hora de continuar con sus vergonzosos dicursos, aunque no entiendan nada de nada de lo que estan diciendo razón por la cual brotan de sus bocas puras incoherencias. Y poco les importa que esas incoherencias los muestren “más perdidos que perro en cancha de bochas”; ellos insisten. Hablan; no saben de qué, pero hablan; repiten todas las estupideces que por lo general fabrica un Bonelli, o un Grondona, un Morales Sola, todas relacionadas con la imagen argentina en el exterior y la calidad institucional. Y en eso sí son coherentes. Mitomanicamente se miran en el espejo foraneo para encontrar su lamentable identidad; mal historicamente porteño.
Los reacomodamientos a nivel mundial son insesantes y la inestabilidad se apropió de la política internacional haciendo cada vez más dificil cualquier posibilidad de proyectar. Lo llamativo y paradógico es que estas señales y características se las puede visualizar con marcada claridad ya no en la periferia como en el pasado, sino y por el contrario, en los que se dicen países centrales; en el primer mundo. Con agudeza y visión política la Argentina logró emerger en los ultimos 8 años del cáos en el que había sido sumida por la aplicación a rajatablas de las recetas impuestas por los organismos multilaterales. Y no solo eso sino que nuestra economía creció muy a pesar de todos los vaticinios en contra. Entonces la ridiculez discursiva pasa a ser una constante en los mediocres polítiqueros, y los medios monopólicos potencian hasta el paroxismo toda disparatada estupidez, concientes de estar regando un conocido campo, ese mismo campo donde sembraron el “no pensamiento” utilizando sus máquinas propagandísticas para inculcar “la ley del menor esfuerzo”. Luego son ellos los que le dan los “verdaderos pensamientos”, todos cocinados.
LAS ELECCIONES DEL PRÓXIMO DOMINGO Y EL HISTÓRICO VOTO DE LAS “PELUSAS”
Un viejo dicho sostiene que “Dios es argentino pero atiende en Bs. As.”. Además y como no es tonto, Dios, teniendo los adelantos tecnológicos mediaticos al alcance de su mano, los usa como se le canta para bajar línea en todo el país. Lo cierto es que la gran vidriera porteña tienta no solo a los habitantes de la gran metrópolis, sino también a todo el tilingaje político del interior del país. Asi planteado, el tilingaje político del interior se mira en el espejo porteño como el tilingaje político porteño se mira en el espejo parisino, londinense o neoyorkino. Esa conjunción de identidades ajenas le permite al porteño “medio medio” y “medio alto” concebirse a si mismo como una creación original, que soberbia y supuestamente dista tanto de sus espejos europeos y norteamericano como del contraespejo latinoamericano al que aborrece. Eso sí, jamás se percatará de su hibridez como producto cultural final. Además se ampara en el hecho de vivir, ser y pertenecer a una ciudad cosmopolita, como si por ese solo hecho su grandeza alcanzara ribetes extraordinarios, cuando en realidad se trata de una condición que pasa a ser una virtud que como ciudad la engrandece, pero no en los terminos mentales de las “pelusas”.
Para ciertos porteños, Buenos Aires es el ombligo del mundo; pero les cuesta reconocerse como “pelusas de ese ombligo”.
La reacción adversa de ciertos porteños ante cualquier política que extienda sus beneficios a los que viven más allá de la Av. General Paz, ya forma parte de una constante histórica. Se trata de una desgracia que acompañó a nuestra patria desde su nacimiento mismo. Los Grandes hombres de nuestra historia como Moreno, Monteagudo, San Martín, Belgrano, Guemes, Dorrego, Rosas, Quiroga, Jordan, Peñaloza, Varela, Alem, Irigoyen, Savio, Perón y tanto otros la padecieron sin piedad. Y los dirigentes políticos de esos porteños, en cada momento de nuestra historia, no escatimaron en asesinar si ellos lo sintieron “necesario”. Para ellos “el fín siempre justificó los medios” Dorrego, Quiroga, Benavídez, el “Chacho” Peñaloza, los fusilamiento de José León Suarez de 1955, las masacres de Trelew
y las Palomitas dan cuenta de lo que digo. Esto también hay que decirlo porque forma parte de la verdadera historia que no figura en los textos escolares donde se forman e informan los futuros votantes porteños. Para la oligarquía Argentina con asiento en Buenos Aires, la educación civilizadora antibarbarie nunca fue un detalle menor y jamás la descuidó. Según mi modesto entender ese fue el modo que utilizó para imponer a lo largo y ancho del país el respeto por el sacrosanto pensamiento porteño. Nada es casual. Porteño, puerto, control de la entrada y salida de riqueza con condicionamientos y manipulación de cualquier poder político. Eso es el puerto. Asi opera gracias a la educación el inconsciente del porteño “medio medio” y “medio alto”. Traído a la actualidad es el mismo porteño que se puso al lado de los “del campo” en el conflicto que estos tuvieron con el gobierno nacional; el que le dio el triunfo a Macri para que sea gobernador, incluso sabiendo que votaba a un inutil. Es el porteño que lo volverá a hacer porque poco le importa la incapacidad y la inoperancia de su candidato si se trata de oponerse al gobierno Nacional que le llenó de negros, piqueteros, y sucadas de países limítrofes su amada ciudad. Para ese porteño que le cuesta reconocerse como “pelusa de ombligo”, el gobierno nacional es la antipatria misma, y encima malversa los fondos públicos. Porque esos porteños creen que la patria son ellos y los fondos publicos son de ellos; así se lo enseñaron y con ese pensamiento van a morir. Se trata de especímenes muy versatiles que hasta puede votar por izquierda a los “progre izquierdistas” eurocentrista porque son más civilizados y en ocasiones pueden servirles; pueden votar a los “progre pseudonacionales” por su inocuidad (caso Pino Solanas). Y lo harán al solo efecto de lavar su conciencia para de esa manera levantarse el lunes 11 de julio sabiéndose responsable y orgulloso por la tarea cumplida, tarea que le permitirá seguir siendo ese soberbio porteño de derecha, condición a la que llegó gracias al amamantamiento y educación que la oligarquía con asiento en Buenos Aires le dispensó por años. ¡Si! Es ese porteño que poco le importa su pobre condición de “pelusa de ombligo” y es visceralmente antiperonista.
LOS EQUÍVOCOS DE LA CAMPAÑA ANTI “PRO”
Entrar en el juego de la corpo mediática “PRO Macri” desplegada por La Nación y todos los medios del Grupo Clarín, sin tener una estrategia clara de combate verbal en el momento de una contienda electoral, es desconocer por un lado la idiosincracia del votante porteño que se pretende atraer y por ende gobernar, y por el otro no detectar de antemano las diferentes sutilezas linguisticas a las que seguramente acudirán en su estrategía anti-gobierno nacional los grupos en cuestión.
Filmus ¿desconoce que a ese porteño “medio medio” y “medio alto” que pretende convencer para que lo vote, poco le interesa las cuestiones asociadas a los derechos humanos, que detesta la asignación universal por hijo por considerarla “asistencialismo inconducente”, que le da lo mismo que exista una ley de matrimonio igualitario o no, y que odia visceralmente las politicas estatales que pueda estar llevando adelante el gobierno nacional a las cuales considera atentatorias de sus intereses (sin tener ese porteño el más mínimo y sensato argumentos para explicar el por qué de esa idea), etc, etc.? Si esto es así, Macri gana comodamente el próximo domingo porque su discurso mediático, aunque sea de cassette prestado, y aún cuando se le caiga el cassette y se vea obligado a decir estupideces, simpre estuvo y está intentando, aunque sea con incoherencias, mechar algun término asociado a lo que realmente le interesa a ese porteño “medio medio” y “medio alto”; seguramente con mayoría s tilinga, pero con un Macri conciente que a la hora de votar, son “tilingos votantes” que deciden el resultado final de una elección.
Haber entrado en ese innecesario desgaste que significó el planteo “debate si, debate no” manejado por el grupo Clarín a su antojo y en resguardo de su gallito “Ki kiriki” porteño, desnudó otra debilidad del candidato por el FPV capitalino. A los estúpidos argumentos utilizados por Macri para sostener la importancia de que el debate se haga en TN y solo ahí, no se le puede contraponer como argumento que existen otros lugares para debatir. De por sí y como argumento es poco serio; como fue poco seria la presencia de Pino Solanas en el estudio de TN. Filmus no puede decir “Macri se negó a debatir con Pino y no puede adjudicarmelo a mi”; o “No es que no hubo debate por el faltazo de Daniel Filmus, sino que no hubo debate porque Macri no quiso debatir, como tampoco quería debatir con nosotros (Lo correcto ¿no hubiese sido “conmigo”?)”; o “Aunque el debate monopólico no pudo ser, esperamos poder hacerlo en otros canales de TV y en la Universidad de Buenos Aires” (Pág/12, viernes 1 de jilio, página 2), porque sin querer entró en el juego que planteó TN y se colocó a la misma altura de un mediocre Macri que TN se encargó de despégarlo de esa mediocridad desviando el eje de la cuestión focalizándola en “debate sí, debate no” quitandole importancia a lo que realmente importaba que no era otra cosa que analizar la ineficiente gestión de Macri. Pero esa noche hubo un Macri que con prestada inteligencia y en formato consigna, mandó al aire como tema central en aquella noche de TN la cuestión de la autonomía porteña en materia política. Con esa estupidez, la ausencia de Filmus potenciada como un hecho de cobardía, y la pasividad de Pino, le sirvió a Macri para ganar en un “no debate”; el resto lo hizo TN, canal 13 y Radio Mitre. Ese dicho de Macri, para el porteño “medio medio” y “medio alto” y en relación a su recalcitrante aversión hacia gobierno nacional, sonó como melodía celestial. Ese porteño no quiere ver “avasallada” la autonomía de “su ciudad” por parte de un gobierno nacional que “siempre va por más” y que no parará hasta quedarse con todo lo que es de los porteños (mensaje más que subliminal de los medios de la “corpo”).
Fue muy similar a lo que pasó con la Sarlo en la televisión pública. Lo dije en mi nota del 29 de mayo marcando el error y lo inutil que había resultado la invitación de la Sarló al programa 6-7-8.(ver nota en : http://www.revistaelemilio.com.ar/2011/05/la-sarlo-6-7-8-y-la-necesidad-de-dar-examen/ )
Al porteño medio de derecha le pasa lo mismo que al porteño medio de izquierda, se masturba ideológicamente con lo quiere leer o escuchar, y lee o escucha lo que le produce placer; desecha el resto. La masturbación es un hecho placentero no compartido, individualista. Eso es harto conocido por La Nación, Magnetto y compañía; y operan en consecuencia sacando provecho de propuestas como estas.
El debate no era necesario porque “con lo no hecho” por Macri alcanzaba. Su necesidad fue creada ficticiamente por el multimedio y su objetivo era más que claro. Filmus cayó en la trampa de la importancia de debatir cuando en realidad lo importante siempre se asentó en lo que se hizo o no, lo que se hace o no, y lo que supuestamente se hará a futuro en materia politica. Y si para el porteño “medio medio” y “medio alto” lo importante es la seguridad, sobre ese eje debió y debe montar su campaña electoral Filmus. A ese porteño no le interesa las razones de la inseguridad. Tampoco le importa que Macri le mienta que hará una ciudad más segura con su “Metropolitana”. Le alcanza con ver señoritas y señoritos disfrazados de policias ingleses para sentirse más seguro. Y Macri se lo dio. Para el caso Filmus, quiza al porteño medio le importe saber que su seguridad hoy por hoy está más en riesgo que nunca. ¿Las razones? Mucho de los oficiales de esa “metropolitana” son ex agentes exonerados de otras policias por actuar en connivencia con chorros y asesinos profesionales ¿Por qué no podrían seguir operando como lo hicieron hasta el momento de ser echados en sus anteriores reparticiones? Allí tenía y tiene Filmus un tema para emparejar la cuestión. En todo caso primero ganá las elecciones y luego preocupate a través de la educación en hacer entender a esos porteños sobre las razones de la inseguridad, algo que hoy por hoy a ese porteño no le interesa.
Es indudable que la militancia del FPV está haciendo lo imposible para revertir esta realidad. Sería muy injusto para con esa militancia cargarla con la responsabilidad de una posible derrota. Esto es Buenos Aires; con ciertos porteños que la creen el ombligo del mundo y que les cuesta reconocerse a si mismo como simples pelusas de ese ombligo. Esos porteños con una mentalidad históricamente reaccionaria son los que votarán una vez más el domingo. Empecemos a pensar a futuro en cómo integrar a esta ciudad a un proyecto nacional reconociendo primero cómo piensa y siente ese porteño “medio medio” y “medio alto” para buscar una estrategía educativa que acompañe ese cambio de mentalidad sin descuidar lo que para ellos son sus intereses “vitales”. El resto vendrá por añadidura.
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LA DEUDA EXTERNA Y UNA RESPUESTA LATINOAMERICANA UNIFICADA
11 feb 2010 ECONOMÍA, Notas semanales, Política Internacional, Política Nacional, Politica
Ingresado el 2 de febrero en www.discepolo.org.ar
RESPUESTA DE NORBERTO GALASSO A INFOSUR

El 19 de enero último, desde INFOSUR, página web de Proyecto Sur, me han lanzado un agravio que me veo obligado a responder.
Desde INFOSUR me califican de “gran historiador”, autor de “un libro fabuloso”, “una obra clásica sobre la Deuda Externa”, al igual que la “maravillosa biografía San Martín” y me tratan reiteradamente de “querido compañero”, para, después, lanzarme esta baja puñalada: “¿Qué hacemos ahora con esas cuatrocientos páginas (del libro sobre la Deuda Externa)…?”, como diciendo: “nos las vamos a meter en cierta parte” pues el autor sería un traidor, se habría quebrado, estaría al servicio del gran capital financiero internacional. Todo esto con motivo de que he sostenido que “ahora es difícil desentrañar la ilicitud de parte de la deuda” y que varios gobiernos le han dado “una especie de legalización” al renegociar sobre ella aunque igualmente “hay que investigar los ilícitos”, pero que lo más importante “es unir a América Latina en el no pago y patear el tablero” porque la cuestión no es tanto tener razón “sino tener fuerza”.
Curiosamente, la nota de Infosur prueba mi coherencia. Se inicia con una frase de mi libro: “La deuda ha operado como un instrumento de saqueo y sumisión semicolonial” (2002).Y concluye con otra declaración mía, actual: “Ahora hay que favorecer la unidad latinoamericana y proponer que todos los países denuncien que fueron estafados y que no se paga”. Mayor coherencia, imposible. En “Cash”, del 24/1/2010, sostuve lo mismo: “Hay que investigar y reforzar nuestro poder para decidir en conjunto. A las finanzas internacionales no les importa cuándo (ni cómo) se contrajo la deuda. Hay que finalizar este proceso de otra manera, a partir de la unidad latinoamericana, donde todos los países puedan expresar una opinión común frente a los acreedores internacionales”.
Es decir, hay que investigar y hay que poseer suficiente fuerza para no pagar. Hoy no contamos ni con una cosa, ni con la otra, pero el objetivo final es el no pago. Disentimos, eso sí, en la táctica, como también disentimos en la táctica general que desarrolla Proyecto Sur en política.
¿En que disentimos? En primer término, en que no se trata de quien grita más fuerte ni quién se escandaliza moralmente contra los piratas internacionales, sino en tener la fuerza suficiente: un pueblo movilizado y consciente del problema, capaz -como lo han sido los cubanos- de aguantarse todas las represalias, inclusive un bloqueo. Por eso, es imprescindible una acción concertada de América Latina -que va camino a su unificación- para patear el tablero. En la discusión con los filibusteros, estábamos mucho mejor parados en 1983, como ha dicho la Presidenta, porque salíamos de una dictadura y habíamos allanado el estudio Klein Mairal y Olmos había presentado su acusación… pero también es cierto que no teníamos fuerza y Alfonsín tampoco tuvo audacia y concluyó claudicando en ésta, como en otras cuestiones. Después hubo canje de títulos que complican nuestra argumentación respecto al comprador de buena fe y sucesivos gobiernos pagaron y renegociaron y se negaron a analizar lo rescatado en el estudio Klein, así como la acusación de Olmos que el juez Ballesteros remitió al Congreso. En 1999, recuerdo que fuimos al Congreso con Olmos, Norberto Acerbi, Luis Donikian, Carlos Juliá y unos pocos más -no estaban muchos que ahora levantan su voz y celebro que ahora lo hagan-, pero, entre los diputados, solo Alfredo Bravo y Luis Zamora -más allá de mi disidencia política con ellos- se preocuparon por escuchar el alegato de Olmos. Y no pasó nada.
Después vinieron otras negociaciones, entre ellas, la quita de la época kirchnerista. Nos guste o no, implícitamente también la quita significó lo que llamé “una especie de legalización” y que tanto ha irritado a Infosur. Pero de ninguna manera digo que no hay que investigar. Tampoco propongo no pagar mientras no tengamos fuerza para desconocerla. En fin, insisto, se trata de diferentes tácticas, porque las tácticas cambian según el momento histórico y no hay por qué injuriar ni descalificar cuando coincidimos en lo central: que fue una estafa y que, cuando podamos, debemos declarar que la deuda es cero. Ahora bien, como el “querido compañero” se preocupa y no sabe en qué lugar colocarse mis 400 páginas del libro De la Banca Baring al FMI, voy a tranquilizarlo con respecto a mi supuesta traición.
Entonces, empiezo para disipar dudas: con 50 libros publicados (discúlpeme pero hay tanto soberbio suelto que por una vez puedo violar mi modestia) nunca he sido invitado al programa de Mariano Grondona, ni he almorzado con Mirtha Legrand, ni me he abrazado con gorilas como Carrió, ni he coincidido con Pinedo (ni el abuelo, ni el nieto), ni he sido cómplice de la Sociedad Rural en ninguna votación. Tampoco me reportean ni “La Nación” ni “Clarín”, así que puede estar tranquilo. Esa gente sí tiene conciencia de clase, no la que supone Pitrola que deberían tener los trabajadores. Son clasistas en serio y hay que tener cuidado porque a veces son muy amables y si pueden, lo usan a uno.
Le sigo contando para que vea que no estoy “quebrado”. Vivo en Parque Chacabuco, un barrio de clase media, en una casa con pileta… de lavar la ropa. Una sola casa (herencia familiar) no dos, porque se sabe que alguna gente tiene dos: una para vivir y otra para albergar el ego. Tampoco tengo auto. Viajo en subte (vocación de minero, como decía Unamuno). Futbolísticamente soy de San Lorenzo que ya es demasiada carga para andar por la vida. Cobro la jubilación mínima y subsistimos con mi familia con algunos derechos de autor y un modesto alquiler de un local de esa vieja casa paterna… Usted, “querido compañero”, dirá seguramente: -Aquí te pillé, ¡eres rentista! (Carlos Marx seguramente no me lo reprocharía y sabría comprenderme ya que, salvando las distancias, no tengo ningún Federico Engels a mano). No soy revisionista a secas, como usted dice, confundiéndome (por ignorancia o por picardía) con Ibarguren o Irazusta. No soy rosista, soy de la línea: Moreno, Artigas, Dorrego, los caudillos federales (en especial El Chacho y Felipe Varela), el PAN en su época antimitrista, Yrigoyen y Perón. Esta reivindicación, hecha desde una Izquierda Nacional, que apoya todo movimiento antiimperialista tratando siempre de mantener su independencia ideológica, política y organizativa, es decir, “Frente Obrero” en el 45, representada luego, por bastante tiempo por Abelardo Ramos, salvo sus últimos años. Asimismo, me siento latinoamericano de Martí, Sandino, Fidel, El Che, Evo, Chávez, Correa y tantos otros. Me considero, sobre todo un militante y por ello he sacrificado mi interés por la literatura y la cinematografía. En música, cero. Salvando también la distancia, digo, como Jauretche, que no distingo la marcha peronista de la marcha de la libertad. Desde esa perspectiva de I. N., estoy más a gusto en la CGT de Moyano o en la CMP de D’Elía, que viajando por Europa o asistiendo a fiestas de embajada. No soy kirchnerista pero apoyo a este gobierno. Lo considero lo mejor que hubo desde que murió Perón, más allá de limitaciones y carencias, que son propias de una sociedad fuertemente golpeada por la dictadura genocida, la frustración de Alfonsín, la traición de Menem, la estupidez de De la Rúa, el derechismo de Duhalde, etc.. Me defino así porque creo conocer donde está el enemigo principal, la correlación de fuerzas y el nivel de conciencia política de los trabajadores y de los sectores medios (algunos de éstos, me aterran). Por eso, jamás se me ocurriría hacerle juicio penal a Cristina por mal desempeño, porque no corresponde y porque la pondría al borde del juicio político, para solaz de Cobos y la “nueva unidad democrática” y además porque entonces eso debiera habérselo hecho a todos los presidentes anteriores (incluso legisladores) y hacerlo ahora es demasiada complicidad con los destituyentes. Este gobierno avanza todo lo que puede y si llegase a caer, no deliremos que va a venir algo mejor, sino la derecha más reaccionaria.
Algo más: integro la corriente política Enrique Santos Discépolo, dirijo el mensuario “Señales Populares”, adscribo a Carta Abierta. En lo fundamental, tengo la certeza de que el futuro es nuestro, de los trabajadores, en el camino de la liberación nacional y la unidad latinoamericana, hacia el socialismo. Sólo ocurre que, “como lechuza largamente cascoteada”, sé distinguir los enemigos y los tiempos. Creo que Trotsky era el que decía que hay gente que confunde 1905 con 1917 ó, ahora en el bicentenario, 1810 con 1816. Y para terminar, me acuerdo de Cooke. El le decía a Hernández Arregui: el intelectual se define sobre el trazo largo de la historia, pero el político tiene que definirse hoy y aquí, todos los días, teniendo presente aquellos objetivos finales, pero sin perder conciencia de en qué momento y en qué lugar está actuando. Creo que algo de esto es lo que nos aleja. Disculpen la extensión pero, en verdad, preferiría que no se ocupasen de mí y profundizasen la discusión sobre la naturaleza histórica del kirchnerismo y cuál es la mejor forma de ayudar a Argentina y al resto de América Latina en estas luchas que van hacia el 2011.
Con un saludo, Norberto Galasso
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