Los “disfuncionales sociales” en materia política.

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Cuestiones de la cultura política nacional

Las operaciones político-mediáticas en contra del gobierno nacional llevadas adelante por “disfuncionales” seres y sectores sociales están desnudando esa miserable y oprobiosa forma de entender la política que tienen los sujetos que los conforman.

Por Victor Leopoldo Martinez

de nuestra Redacción

PRESENTACION DE UN CUADRO PATOLOGICO

Parecería que la transferencia de alterados estados psico-emocionales personales o sectoriales hacia el resto de los integrantes de una comunidad en busca de generar condiciones de inestabilidad emocional social -en la mayoría de los casos “trabajando causas” y/o generando ficticias situaciones conflictivas con tal de saciar desmedidas ambiciones personales, de “clase” o sector social-, es la tarea diaria que llevan adelante disfuncionales seres y sectores de nuestra amplia y más que heterogenea familia social nacional. Por sus limitaciones intelectuales “trabajan” de reproductores de críticas políticas y provienen de franjas sociales medianamente privilegiadas económicamente algunos, otros son políticos y dirigentes gremiales frustrados en materia de reconocimiento popular, todos juntos dirigidos por la batuta de un periodismo al servicio de las “empresas de prensa”, operando como fuerzas de choque en menesteres políticos con fines desestabilizadores. Estoy hablando de seres y sectores que evidentemente necesitan distorcionar la realidad para poder seguir subsistiendo. Le tienen pánico a la “muerte social” (pasar desapercibidos). Mitomanos por excelencia, estos entes, con ayuda periodística “independiente”, cultivan el dramatismo artístico color “amarillo fashion” para presentarse en sociedad como víctimas de algo que ni siquiera pueden definir no solo por ignorancia sino hasta por vergüenza ya que se les trabuca la “luenga”(en vez de lengua por ejemplo) cuando intentan hacerlo. Muchos otros son irremediablemente “jetones” y desvergonzados y hablan lo mismo haciendo sentir a sus intelocutores “verguenza ajena”. Semejan ser zonzos

¡Pero ojo! No todos son zonzos congénitos según la clasificación Jauretchana; gran parte de ellos son cultores de la mal entendida “viveza criolla” y amantes de la “pesca” en “rios revueltos”. Cuentan en conjunto con un frondozo prontuario histórico (no pocos de ellos son delinuentes de guante blanco compulsivos; los otros “amigos” o conocidos de los mismosy el resto algo parecido a “sus hinchas”) que archiva todas sus andanzas a lo largo de los últimos 150 años de nuestra historia (bisabuelos, abuelos, padres, hijos y nietos de una zonza historia, preñada por don Bartolo Mitre, “padre de la historia oficial” según el criterioso historiador Norberto Galasso).

CARACTERISTICAS SINTOMATOLOGICAS

A las características sobresalientes de la disfuncionalidad se las pueden encontrar en acciones, conductas y berrinches desplegados por discolos integrantes de una familia (en este caso social) que le impiden a esta como tal desarrollar toda su potencialidad dentro de un sano crecimiento.

Si uno traspola estas caracteristica a la realidad de nuestra “familia nacional” facilmente uno puede comprobar que se trata de una constante en el accionar de estos disfuncionales sociales. Se pueden encontrar diversos ejemplos en cualquier momento de nuestra historia reciente como Nación. Horacio Verbitsky recordó atinadamente el domingo pasado (3/06) en el programa “Bajada de Línea” que conduce el colega Victor Hugo Morales por canal 9, que este accionar -el de mis disfuncionales y sus mandamases- “…es cíclico. Se suele dar cada 10 años más o menos. Ocurrió en el “76” con la dictadura, luego se lo hicieron a Alfonsin preparando la llegada de Menem, luego en el 2001 a De La Rua y ahora lo vuelven a intentar de nuevo (palabras más palabras menos). Los grupos económicos-financieros hacen buenos negocios en épocas de bonanzas pero su codicia es tan grande que dan estos golpes de mercado periodicamente -devaluación de la moneda respecto de la divisa extranjera con lo que logran incrementar brutalmente sus ganancias- y el resto de la sociedad, el pueblo en general, debe volver a cargar con las consecuencias de estas “medidas salvadoras” y con el deber de remar para levantar la situación por la que atraviesa el país.”

El funcionamiento normal de una sociedad demanda que las “funciones” (no es redundante y hace a la “funcionalidad o disfuncionalidad”) políticas (plena participación -de manera directa o indirecta- en las decisiones que se tomen en cuestiones de poder), económicas (distribución de la riqueza preexistente y la que se produce) y sociales (vivienda, salud y educación en dichos términos), esten medianamente satisfecha y potencien su desarrollo.

Ahora bien, un síntoma o una enfermedad crónica (la excesiva codicia) padecida por un individuo, uno, dos o tres de los sectores sociales miembros de una unidad mayor, suele alterar la vida del resto de la gran familia social, y debe ser tomado como el indicador de una disfunción. Son datos concretos y de libro para reconocer disfuncionalidades. En mi traspolación llamo unidad mayor al pueblo de una Nación concebido como una familia, como sistema, ya que por principios acordados legal y socialmente (orden constitucional) constituye una unidad, una integridad. En nuestro caso y si nos contemplaramos como una gran familia, nos daríamos cuenta que padecemos de una endémia (la desmesurada codicia de un sector social) para la cual aún hoy no contamos con la terapia adecuada para tratarla. Sabemos que la vía terapeutica -y la más adecuada- es la cultural, pero no logramos “dar con la tecla” en términos metodológicos. Estos entes se multiplican y mutan como los HIV.

Mientras guardamos la esperanza de poder dar con el tratamiento que nos libere de esta endemia, recurriremos a la historia para ver los posibles antecedentes que pudieran existir en este tema. Puedo respirar tranquilo porque la historia universal a demostrado con crece que el destino final de un pueblo en su conjunto nunca estuvo ni puede estar sujeto por mucho tiempo a autoritarias demandas y aberrantes aspiraciones de uno, dos o tres sectores sociales minoritarios que operen solos o asociados para someter al resto. De ahí las heróicas luchas que llevaron adelante diversos pueblos por liberarse de estas lacras sociales y situaciones. “Las oligarquias como los ricos son iguales en todo el mundo”, sostenía acertadamente el inolvidable Facundo Cabral. El accionar de estos también es similar. Tampoco miden (ni les importa) las consecuencias negativas que podrían tener sobre el resto de los componentes de una comunidad ese autoritario y perverso manipuleo del que hacen galas y los caracteriza. Es claro que actúan como células sociales enfermas; con el agravante de tener una potencial capacidad para contaminar y enfermar a otros sectores del cuerpo social. Esto, lamentablemente sigue desnudando nuestras carencias terapeuticas para eliminar el mal de raiz; tampoco tenemos una aunque más no sea para neutralizar su accionar.

IDENTIFICACION DE LOS “DISFUNCIONALES”

Primero identifiquemos a los “disfuncionales” antes mencionados y sus intereses. En nuestro país la codicia es un factor fundamental en la cultura de los medianamente privilegiados economicamente; las ansias de poder se encuentra muy presente en los políticos y dirigentes gremiales frustrados por falta de credibilidad, y la ignomia y el bastardeo profesional son las mejores armas de cierto “cuarto poder” (la prensa empresarial) aliado al poder económico (pasaron a ser parte de el) en busca del control político de una Nación.

Clasificados los actuales “disfuncionales nacionales”, podríamos señalar las caracteristicas sobresalientes de los primeros de estas tres categorias antes señalasdas. Los privilegiados economicamente, en principio se oponen a cualquier innovación política; no saben por qué pero temen que las mismas destronen las viejas y remanidas reglas neoliberales que garantizaban el status quo vigente hasta hace 7 u 8 años. Encima este gobierno nacional quiere seguir profundizando esas “funciones sociales del maldito Estado vinculadas con la distribución de la riqueza”. Si con esta gestión de gobierno a ellos también les fue bien no fue porque las condiciones mejoraron para todos sino por el “esfuerzo personal y patriótico que despliegan financieramente”, razón por la cual y como compensación demandan “vacaciones pagas” exigiendo una “necesaria devaluación” que incremente su “controlados ingresos”, odiado control llevado adelante por la “Dictadora”(¿?) Cristina Fernández de Kirchner, que también controla el mercado de divisas, imposibilitando el “libre incremento patrimonial” que cualquier ciudadano debería tener operando en el mercado que quiera (preferentemente el paralelo) y en transacciones financieras -“todo legal” desde ya-.

En reglas generales y en la mayoría de los casos son parásitos en materia laboral y especuladores financieros por excelencia. Siempre se quejaron de lleno. Buscan reducir la voluntad innovadora en el conjunto social y ponen todas sus energías en luchar por la “preservación de los valores culturales” que dieron sustento a ese “maravilloso país” del que ellos (y solamente ellos) disfrutaron entre 1976-1983 y entre 1990-1999. Buscan incidir en la necesaria reorganización que demanda hoy por hoy nuestra sociedad, haciendo lo indecible para afectar, de ser necesario, la posible eficiencia global de la actual gestión (“soviética” asegura alguno de sus ignorantes componentes) con tal de lograr sus fines. Hablan estupideces por mal formación educativa (privada) y carecen de fundamento alguno para sostener sus demandas en cualquiera de sus intervenciones verbales.

REFERENCIAS FORANEAS

Las sublimes referencias que los integrantes de estos sectores tienen son las reglas económicas globales en decadencia que hoy afectan a ciertos países centrales, pero que aún así siguen sosteniendo el lujo y el despilfarro de las clases privilegiadas globales (sean estas norteamericanas, inglesas, francesas o alemanas). Constatan diariamente su no error de apreciación al comprobar que la vida en una supuesta “Europa en crisis” sigue siendo “una crisis” para los mismos de siempre (los de abajo) y de lujo y placer para los otros mismos de siempre (los del medio -aunque cada vez sean menos- y los de arriba). Los Grand Slam de tenis (Roland Garros, Wimbledon) la Euro-copa de Fútbol y las Olimpíadas no se vieron ni se verán afectadas para nada por la “crisis” como ya lo señaláramos machaconamente en otras oportunidades y artículos en esta misma publicación. Son parte de un gran festín circense para pudientes y tilingos europeos (que también los hay) aspirantes a gran burgueses, y un muy buen negocio para importantes cadenas televisivas y de indumentaria deportiva. El mejor desayuno diario para los integrantes de este sector “pudiente” europeo y sus respectivos séquitos de alcahuetes y adulones seguidores de derecha, es comenzar el día con un “Buen Negocio”como desayuno. Seguramente que a esos tilingos poco les importa que dichas empresas gocen inmerecidamente de la “necesaria desregulación de la legislación laboral exigida por el FMI y que rebajen los sueldos (cuando no dejen sin trabajo directamente a la gente) a los que trabajan en esas fábricas. Como ayer, como hoy y como siempre serán los españoles, italianos y griegos (de abajo) los que se deberán sacrificar para que el neoliberalismo “triunfe como ideología dominante a nivel global” y las “cosas continúen como hasta ahora”.

LOS CACEROLEROS DISFUNCIONALES

Los demandadores de esa “democracia que la impondrán a los golpes y a las puteadas”, que caceroleaban en Plaza de Mayo el jueves 7 de junio a la noche repetían discursos, frases y palabras que a diario y a toda hora propalan por la pantalla los periodistas del Grupo Clarín, sirvientes del Berlusconi argentino llamado Magnetto. No dejan de ser burdos e ignorantes caceroleadores de una clase ciertamente privilegiada que ni siquiera tienen el coraje de pararse frente a un espejo por temor a que este les diga: ¡De que te quejas! ¿Cuales son tus necesidades básicas insatisfechas?. En sus “multitudinarias manifestaciones” de mil personajes gozan de la compañía de grupos fascista de choque conformados por perejiles ignorantes a quienes mandan a golpear a todo periodista laburante que ellos identifican como del “régimen”. Luego hablan de la violencia de este “sistema corrupto”, ensalzan la dictadura Videla, piden la “intervención militar norteamericana” para que los salve de este “régimen montonero zurdo” que quiere hacer de su patria neoliberal una Cuba, una Venezuela, o una URSS (¿?) cualquiera, etc, etc.

Veamos estampas gráficas de “nuestros disfuncionales caceroleadores” y luego continuamos:

CONTINUANDO CON EL RESTO

Los segundos -especialmente los politicos y ciertos dirigentes gremiales- no merecen mucho detenimiento y consideración de mi parte ya que su tarea es conocida por todos a través de los medios, especialmente los de peor laya. En su mayoría, estos “mediáticos casos” se limitan a desarrollar una mediocre tarea legislativa y dentro de ella a un simple “oponerse” (cuando pueden y tienen micrófonos y cámaras de TN-Canal 13 delante y se trate en el parlamento algún proyecto que afecte intereses ecónomicos sectoriales y/u oligárquicos. Necesitan ser tenidos en cuenta para futuras servidumbres). Nunca saben por qué se oponen pero lo hacen; y como verdaderos personajes surgidos de aquella genial obra de José Ingenieros “El Hombre Mediocre” y mostrándose como lo que realmente son -”temerarios leguleyos”- argumentan insustancialmente -cuando no ridiculamente- sus “decididas oposiciones”. La mayoría de ellos conforman la llamada “oposición legislativa” clase “A” y se arrogan más derechos de los que les corresponden y cumplen menos sus deberes sociales cuidando el interés general. Focalizan sus servicios en defender intereses económicos y mediáticos corporativos (lo dijo publicamente en alguna oportunidad y sin vergüenza alguna esa lider devaluada con discurso un tanto esquizofrenico Lilita Carrio) y defecan sobre los intereses populares con el pretexto de hacer honor a las instituciones de la “República” -”que son los intereses de la patria misma” le soplan al oído los operadores de la Sociedad Rural por ejemplo, y ellos repiten- que supuestamente estarían por encima de los intereses sectoriales. Se cuidan mucho de no especificar a que sectores se refieren; pero viendo las consecuencias de sus decisiones uno sabe que con ellas son perjudicados los sectores de siempre (los de abajo) y beneficiados uno, dos o a lo sumo tres sectores que no dejan de ser casualmente los privilegiados de siempre.

¡Ojo! Este grupo no está conformado unicamente por especímenes de la vergonzosa derecha nacional, esa derecha que ni siquiera sabe cuales son los fundamentos teóricos(¿los tiene?) del neoliberalismo que tanto defienden, sino también por señores que dicen pertenecer al “centro tirando a progre”, “progres de izquierda” y delirantes afines que por ser “izquierdosos de librería” desconocen la realidad o les resulta incomprensible por no asemejarse a la que les prensentan sus manuales de consulta que se actualizan periodicamente con las últimas novedades generadas en los centros de poder para perejiles progresistas de la periferia.

No voy a dar otros nombres ni a señalar de qué partido político provienen estos disfuncionales porque son por todos conocidos. Grave sigue siendo que si todos los conocemos e identificamos como incoherentes les sigamos prestando oído a sus disparates. Habría que realizar una campaña desalentando el mirar y escuchar ciertos canales de noticias y de ese modo frustrar ese denodado esfuerzo que realizan los medios del grupo Clarín y su alter ego La Nación dandoles minutos de aires en sus pantallas a estos personajes para que los apoyen en la tarea de hacer creer a la sociedad que los errores los comete el gobierno con sus medidas cuando en realidad esconden las operaciones económico-financieras que realizan los formadores de precios, las entidades financieras y los bancos para lograr condicionar y/o desalentar toda acción de gobierno que favorezca a las grandes mayorías y signifique atentar ecologicamente contra sus cocodrilos de bolsillo.

Algunos dirigentes gremiales que se dicen “peronistas de la SR” y otros que suelen correr al gobierno nacional por izquierda brindandole en bandeja nuevos argumentos a los operadores mediaticos de la derecha para cuntinuar con su tarea erosionadora del prestigio de la actual gestión de gobierno, también pueden ser encuadrados dentros de los “disfuncionales sociales”. Un dirigente gremial que se dice peronista compartiendo escenario como representante de una “CGT Argentina” con reaccionarios y explotadores dirigentes rurales, avalando ignominiosamente las demanda de la más rancia oligarquía terrateniente de este país, junto a unos descolgados “rojos” que se autoconsideran trotkistas para vergüenza de León, no puede ser tomado en serio ni hasta por los afiliados de su propio gremio. Personaje nefasto, otrora “recontraalcuhete” de Carlos Saul I y cómplice de este en la mayor estafa que haya sufrido el país y el pueblo peronista que inocente y esperanzadoramente lo había votado, no puede querer plantarse como un dirigente gremial medianamente serio y querer representar a trabajador alguno más allá de sus conocidas y mafiosas metodologías para perpetuarse al frente de su gremio.

Otros, de “centrales obreras paralelas” actuan como si el país estuviera atravesando por una situación similar a la del 2001. Y uno se pregunta, en esto ¿hay una alta cuota de estupidez? o en realidad se trata de actitudes de resentimiento por no haber mojado el pancito en el tuco del poder político. Que lo haga el desnudado como mercenario del periodismo Lanata vaya y pase, pero…

Con solo mirar hacia atrás y luego traer la vista hacia el hoy le alcanza a cualquier argentino para visualizar horrorizado a los recuperados mediaticamente politicos de la oposición (que son los de siempre, los responsables del desastre del 2001) y a los dirigentes gremiales de marras desnudos y mostrando sus mesquindades. “Los rescatables” de esa supuesta oposición deberían ser más criteriosos a la hora de actuar. Pero evidentemente hacen prevalecer sus ambiciones político-sindicales por encima de los interes del conjunto del pueblo Argentino; pueblo digno que nunca acompañaría a los que cacerolean ni siquiera “por omisión”; más aún cuando hasta el mas neófito en política se da cuenta que se tratan de maniobras desestabilizadoras no solo del orden constitucional sino del camino elegido para revertir la desastrosa calidad de vida por la que tuvo que atravesar el grueso de la población del país, especialmente los más desprotegidos; algo que en términos de atención este gobierno priorizó

Agresión a periodistas de parte de la gente culta y “paqueta”

Los bárbaros, ¿quienes son, adónde están?

LOS ULTIMOS “DISFUNCIONALES”

Tampoco vale de mucho detenerse a señalar las características “disfuncionales” de ciertos grupos “empresarios periodísticos” dedicados a tergivesar la realidad a su antojo y conveniencia. Las espurias manipulaciones que hacen de cualquier información todos los medios del Grupo Clarín y los sirvientes periodista del Sr. Magnetto y de los grupos económico-financieros, a esta altura del partido no son novedad para nadie. Para el caso de La Nación nada resulta extraño por ser un medio asumido como “la voz del stablishmen” oligárquico-económico. Los que eligen estar al lado de ellos dos lo hacen a conciencia y por estar de acuerdo con vivir una dictadura mediática. Evidentemente poco les importa que manejen sus cerebros sin son beneficiarios de algunas migajas del sobrante que seguramente les tirarán. La mediocridad no merece otra cosa y los detentadores del poder económico, esto lo saben muy bien; suelen pagar con la moneda correcta.

En algunas sociedades “los disfuncionales” suelen ser usados como idiotas útiles por ciertos “vivos” para jugar a ganador en pujas políticas y saciar su codicia hasta el hartazgo. Pobre de ellos (los “disfuncionales”) y pobre de nosotros si seguimos sin encontrar la terapia para intentar rescatarlo (tarea dificil si las hay). Pero no debemos bajar los brazos porque es nuestra actitud lo que nos hace diferentes a ellos. Al fin y al cabo son argentínos, “disfuncionales”, pero “disfuncionales argentinos”; tenemos el deber moral de hacernos cargos de ellos.

Notas:

Imagen: http://farm2.static.flickr.com/1237/542175718_84723e10aa_o.jpg

Fotos: Gentileza de Estanislao Santos,  Diego Paladino y Prensa Militante

 

“Somos una sociedad con mucha capacidad”

Desde Cuadernos para la Emancipación SyE abordamos el valor social de la investigación científica, lo hicimos de la mano de un hombre comprometido con el avance de la ciencia en nuestro país: el Dr. Alberto Kornblihtt.* Compartimos la entrevista realizada por Marcos Ordóñez.

imagen-de-emancipacion

-¿Cómo se encuentra la ciencia y la investigación hoy en nuestro país?
-La ciencia en la Argentina tiene una larga tradición, lo que la pone en un lugar de privilegio positivo respecto de otros países de Latinoamérica. Pero también siempre sufrió problemas: desinterés de los gobiernos, poco apoyo de los gobiernos provinciales, poco apoyo de la industria privada, falta de presupuesto. Todos estos son problemas históricos que repercuten en la situación actual de la ciencia. Pero hubo muchos intentos para revertirlo, en particular la creación del nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva que es un hecho altamente positivo. Este Ministerio tiene muchas iniciativas para revertir aquellos hechos negativos, y también para generar nuevas opciones. Por lo tanto, no está ni tan mal ni tan bien la situación hoy. Hay una historia, una tradición que debe ser preservada. Hubo momentos negros durante la dictadura que no fueron solo económicos, hubo persecuciones, discriminación en las universidades, etc. Y eso por suerte lo superamos. Estamos en un momento de pendiente positiva, de cambio lento pero positivo.

-¿Existe conciencia en la sociedad sobre el valor de la ciencia?
-La existencia de secciones de ciencia y tecnología en los grandes medios de divulgación, en los grandes diarios, en los canales de televisión y en las radios, ayudan a que la sociedad tenga una comprensión mejor y mayor de lo que es la actividad científica. Pero, lógicamente, la sociedad se pregunta para qué sirve la ciencia. Y esa es una respuesta que es muy difícil de dar en el corto plazo. Porque, por su puesto que la actividad científica se propone hacerse preguntas originales sobre problemas no resueltos y tratar de resolver problemas que puedan ser útiles a la sociedad. Pero para que esto ocurra tienen que transcurrir muchos años de apoyo constante, de trabajo continuo y recién ahí se ven los resultados. Entonces, muchas veces, la sociedad tiene simpatía por la ciencia y por los científicos pero no comprende que el camino a recorrer para llegar a los servicios que sean beneficiosos para la sociedad, es un camino lento. Hay muchos aspectos problemáticos de nuestra vida y de nuestro país que se podrían resolver no con nueva ciencia sino con la que ya tenemos. Sabemos cómo general agua potable y, sin embargo, hay muchos sectores de la sociedad que no tienen agua potable; sabemos cómo impedir los aluviones y hay muertes producidas por aluviones; sabemos cómo vacunar a la población, cómo generar condiciones de salud, cómo proveer de cloacas: esas son medidas políticas y económicas, donde los científicos podemos ayudar pero donde no se requieren nuevas investigaciones. Hay mejoramientos de la sociedad que tienen que ver con la distribución de la riqueza y con medidas políticas que no están directamente vinculadas a un avance científico.

-¿Existe un correlato entre el desarrollo científico y las condiciones sociales y económicas de un país?
-Sí. Es un correlato que yo no podría asegurar que sea de causa efecto. Creo que los países más ricos desarrollaron ciencias más poderosas y más grandes. Probablemente porque saben que invirtiendo en ciencia y en tecnología, la inversión es muy grande aunque sea una punta del iceberg va a dar resultados positivos para la sociedad o la economía. Sí, hay un correlato: los países más ricos y desarrollados son aquellos que tienen sistemas científico-técnicos más vastos, más grandes y más financiados. Pero también han tenido sus contradicciones. Por ejemplo: Estados Unidos, durante la administración de George W. Bush restringió los fondos para la ciencia porque tenía una política de favorecer al gran capital. Ahora, la administración de Barak Obama, revirtió esa política y Estados Unidos es el país más importante en ciencia en el mundo y ahora tiene un plan de inversión en ciencia multimillonario en todos los estamentos estatales que va a dar un ímpetu nuevo importante y positivo. O sea, que a veces loa países tienen contradicciones y pasan períodos de restricción o de expansión.

-¿Cuál es la razón de que a pesar de que la ciencia no ha tenido la importancia que debería tener para el desarrollo del país, aún así sigue habiendo una gran cantidad de gente que se aboca a la investigación?
-Hay gran cantidad de gente pero debería haber más. Debería haber mayor opción por carreras de ciencia, tecnología e ingenierías de la que hay hoy. La Facultad de Buenos Aires tiene cinco mil alumnos para todas las carreras científicas. Y queremos tener más alumnos. Mientras más alumnos haya en las carreras científico técnicas más científicos va a haber. Por qué pese a los golpes que hemos tenido, se ha sobrevivido, en parte es por la tradición, en parte es por la educación pública estatal argentina que ha generado siempre un deseo de producir conocimiento en nuestro propio país. Esa tradición pesa. Y porque los científicos sabemos agruparnos y defender lo que creemos que es justo y por eso luchamos y sobrevivimos. Esa tradición se rompe con las dictaduras y por eso hubo tanta emigración. Cuando hoy los jóvenes que formamos son doctores se van al extranjero y trabajan en mejor condiciones que acá, pasan tres o cuatro años y quieren volver, porque quieren criar sus hijos en esta sociedad y porque quieren hacer el esfuerzo de hacerlo aquí. Esto es muy valioso, por eso tenemos que darle condiciones para que vuelvan. Tenemos que darles infraestructura edilicia: ahora hay programas para construir nuevos edificios porque estos están bastante viejos y súper ocupados de investigadores y becarios. Y tenemos que darles un buen salario y buenas condiciones para que puedan mantener a su familia y trabajar en el país. Las causas son múltiples. Hay tradición, hay percepción de que con esfuerzo se puede lograr, y también, pese a que tanto nos autoflagelamos somos una sociedad que trabaja mucho, que tiene mucha capacidad de trabajo, mucha capacidad de creación.

-Argentina tiene una gran dependencia en el desarrollo de medicamentos y aparatología médica ¿se puede revertir esta dependencia a partir de los conocimientos que hay acá?
-Sí, se podría revertir con decisiones políticas que no siempre son fáciles de tomar. Por ejemplo: la Argentina tiene muchas empresas multinacionales fabricantes de medicamentos que los que hacen es importar la materia prima y fraccionarla y embasarla aquí. Esas empresas venden aquí medicamentos a precios que son mucho más altos que los precios extranjeros. No sólo solo se lo venden a particulares sino que también a hospitales estatales. Esas empresas deberían pagar más impuestos o invertir en investigación en el país. Y no invierten dinero en investigación en el país porque la investigación que ellos hacen, las hacen en sus centros internacionales de Suiza, de Austria o Alemania o Estados Unidos. Creo que en ese rubro deberíamos tener una línea de impuestos específicos a las empresas farmacéuticas multinacionales para que usen ese dinero para financiar investigaciones -en sus propios laboratorios si quieren, o estatales- o usar ese impuesto específicamente para fomentar la investigación pública. La Argentina no fabrica la mayor parte de las vacunas que usa la mayor parte de la población. Hay quienes dicen que acá saldría más caro que fabricarlas afuera. Habrá que discutir qué es lo que conviene y eso no siempre tiene que ver con el costo monetario sino a veces con la independencia económica y política respecto a insumos necesarios para la salud de la población. Hay muchos rubros en los que podríamos tener una mayor independencia. Y la capacidad de nuestros profesionales es muy alta como para poder colaborar en esos proyectos.

-¿Cómo encuentra la educación en nuestras universidades?
-La universidad está en una crisis muy grande, pero no es solamente económica, sino que tiene que ver con la concepción de universidad. Se dio una división bastante clara entre una concepción profesionalista según la cual la universidad tiene que poner todo su esfuerzo en la formación de profesionales liberales como abogados, médicos, etc; divorciada de la universidad como generadora de investigación y de conocimiento científico, tanto en las Ciencias Sociales como en las Exactas y Naturales. Esa crisis se visualiza en todas las universidades públicas. La universidad debe ser un centro de generación de conocimiento y, si bien debe formar profesionales, no puede estar teñida por la formación de profesionales liberales. Quisiera que hubiera un cambio hacia proyectos más científicos con mayor apoyo a la ciencia, a la tecnología, a las carreras científicas. No son solamente las ciencias exactas, sino también la Sociología, la Filosofía, la Psicología, la Historia. Es decir, hay Humanidades que tienen el método científico, distinto del de las Ciencias Exactas, pero método científico al fin, que también deben ser apoyadas. Respecto de la calidad de la enseñanza, las universidades públicas todavía tienen buena calidad y que esa calidad no se contrapone con que sean masivas, con que tengan muchos estudiantes. Es notable cómo a veces vienen estudiantes extranjeros y se asombran, primero por la calidad de las clases y, segundo, por la participación de los estudiantes en las discusiones. Porque ellos están acostumbrados a recibir clases que son mucho más mediocres y donde el estudiante acepta lo que le dice el profesor y no pregunta, no se interesa, no discute. Ese es un valuarte muy grande y debemos saber defenderlo. Eso es herencia y presencia de la universidad pública, estatal, gratuita y financiada por el Estado. Eso es lo que garantiza esa calidad. Hay gente que piensa que no y por eso promueve las universidades privadas. Es todo lo contrario: la calidad está en las universidades públicas. Y tenemos que saber valorarla, defenderla e incrementarla.

-El pensamiento crítico es inherente a la condición del científico ¿Hay un dilema cuando la ciencia no está orientada a resolver problemas que no tienen que ver con necesidades humanas y busca a través de la investigación réditos económicos?
-Obviamente no estoy de acuerdo con la concepción de la exclusiva búsqueda de rédito económico a través de la investigación científica. Pero, tanto para investigar la realidad y hurgar en lo desconocido o para buscar réditos económicos, se puede usar igualmente el pensamiento crítico. No hay una contraposición. Es, en todo caso, un problema ético de función del investigador y tiene que ver con que no se justifica tener salarios bajos para dedicarse a tareas con rédito económico en el mundo privado usando el ámbito público o el salario público y no cumplir con las tareas que tiene que cumplir. Estoy de acuerdo en que opto por la actividad de investigación, pero buscar el rédito económico no implica no usar el pensamiento crítico, se puede usar también.

-¿Es independiente la investigación en nuestro país o está condicionada por los créditos internacionales?
-Hay créditos internacionales en el ámbito público que no están condicionando en este momento los temas que se investigan. Sin embargo, no es bueno depender de créditos internacionales, por eso ha habido incrementos en el presupuesto y esperamos que el Poder Ejecutivo le otorgue al Ministerio de Ciencia y Tecnología la plata que está presupuestada, que no haya problemas de flujo de caja y que ese dinero llegue para no depender de los créditos internacionales. Ahora, si hablamos de investigación básica, no hay tanta influencia. Hubo algunos problemas en su momento con el financiamiento de investigaciones por las fuerzas armadas de Estados Unidos y el Comité de ética en Ciencia y Tecnología, al cual yo pertenezco, emitió un dictamen sobre los peligros que existen cuando se acepta el financiamiento de las fuerzas armadas de otros países. Sin embargo, hay un terreno que tiene que ver con la medicina en el cual sí los intereses privados son determinantes y es en la investigación clínica para hacer los ensayos clínicos de las drogas que los grandes laboratorios farmacéuticos generan fuera del país. Necesitan hacer ensayos y pruebas con pacientes para lo cual recurren a los médicos de los hospitales estatales para conseguir muestras que después sean llevadas a Estados Unidos o Europa y ser analizadas. Ahí hay un punto al que se lo llama investigación pero que en realidad no es investigación sino que es un negocio. Esto puede herir la susceptibilidad de parte de los médicos que trabajan en hospitales, pero hay que tener cuidado porque una cosa es que el médico argentino participe realmente de un proyecto de investigación clínica o que sea un proveedor de muestras de pacientes. Ahí hay un problema ético y económico que lo que está determinando que lo que se hace es direccionado por el financiamiento de afuera y no por la decisión interna.

-¿A qué se debe la proliferación de universidades privadas?
-La educación privada es un negocio; por lo tanto va a tratar de expandirse para ganar más plata. Esto vale tanto para la educación media como para la universitaria. En segundo lugar, esa crisis de la universidad que se divide en profesionalistas y la científica permite que se generen universidades privadas donde apuestan solamente a lo profesionalista, carreras que requieren aulas, tiza y pizarrón, computadoras y nada más. No requieren laboratorios, centrífugas, espectrofotómetros, aceleradores de partículas, etc. Es más barato hacer eso y es así que pululan estas universidades. Hay muy pocas que tienen carreras científicas. La enseñanza sin investigación es un insumo barato y un rédito económico alto. Además, ha habido una campaña de desprestigio de la universidad pública por parte de ciertos comunicadores que tuvo eco en la población. Y la burguesía siempre actúa respondiendo al miedo. Y el miedo es que si mando a mi hijo a la universidad pública no va a poder estudiar porque las aulas van a estar llenas, va a perder tiempo porque va a haber paros, va a tentarse con la actividad política y eso lo va a distraer; por lo tanto lo más seguro, ante ese miedo, es mandarlo a una universidad privada, en general, no es una universidad porque no genera conocimiento; es una escuela universidad donde se enseña. Y el tercer factor es que las universidades privadas no forman sus propios profesores y lo que hacen es tomar prestado profesores de las universidades públicas que están muy bien formados. Creo que no deberían existir las universidades privadas. La pasividad de las públicas no es obstáculo para la calidad y, con más presupuesto, las públicas le pasan el trapo lejos a las privadas. Por ejemplo: cuando yo era chico, tengo 55 años, iba al colegio estatal público primario. Los que iban a la escuela privada eran los que repetían en la pública. La escuela privada era el descarte, no era lo deseado. Ojala pudiéramos volver a que lo deseado sea lo público y no lo privado.

-A partir de la manipulación genética se puede aumentar la producción agraria enormemente y, sin embargo, hay sectores donde la alimentación no llega ¿qué opina de esto y cómo participa la ciencia?
-Nuestro país es el tercero en el mundo en extensión en el cultivo de soja transgénica resistente al herbicida glifosato. Eso implica que hubo una modificación genética de una planta que la hizo muy exitosa, tanto que se la puede cultivar en grandes extensiones tirando un herbicida que mata las malezas y deja que esta planta, que tiene valor económico sobre todo para la alimentación en Oriente, crezca muy bien. Este hecho científico tecnológico debe ser controlado por el Gobierno. Si hubo sojización, si se excedió en la cantidad de producción de soja en detrimento de otras actividades que hicieron que los productos de esas otras se encarecieran, es responsabilidad del gobierno revertir eso. La planta transgénica no tiene la culpa de la sojización, la culpa la tiene, en todo caso, el sistema económico que permitió que proliferara de esa manera deformada. Hay un hecho objetivo de que la soja es exitosa, pero también un exceso de herbicida puede ser perjudicial para la salud y el monocultivo de soja va en detrimento de otras actividades agropecuarias. La visión política es compleja. Los científicos podemos aportar nuestro conocimiento pero no vamos a decidir, tiene que ser una decisión concensuada global.

-La investigación ¿debe orientarse siempre hacia las necesidades de un país?
-No. Si uno planteara que sólo deben financiarse proyectos de investigación que resuelvan problemas concretos del país, la chance de resolverlos, disminuye. Porque para resolver temas concretos tiene que haber formación de investigadores a través de la investigación básica, que es la base sobre el cual se apoyan aquellos proyectos de investigación que pueden solucionar problemas concretos. Lo que tiene que haber es una relación dialéctica entre el apoyo a grupos de investigación básica y forman recursos humanos con el apoyo a proyectos aplicados con resolución a corto plazo y mediano plazo: cinco y 15 años respectivamente. Si sólo se apoya lo aplicado no va a tener las mentes y las habilidades preparadas para resolverlas, que provienen de la investigación básica.
-¿Cuáles son los pro y los contras de la manipulación genética?
-Es un tema muy complejo. La línea de base es que cualquier actividad científica tiene que estar filtrada por la sociedad. Así como hablamos de la manipulación genética podríamos hablar de la energía atómica. Estoy en contra de que se hayan tirado las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, pero no estoy en contra de que se haya descifrado la estructura del átomo y el proceso de fisión atómica. El problema tiene que ver con el uso que se le da a la ciencia y no con el avance del conocimiento y con la posibilidad de intervenir en la naturaleza. Respecto a la manipulación genética hay mucho más mito que realidad. No está mal hacer variedades trasgénicas como la soja, hay que tener cuidado de que esas variedades sean probadas en cuanto a su bioseguridad -si no causan daño al ecosistema y a los seres humanos- y si no lo causan pueden ser muy útiles controladamente. La trasgénesis en sí no es mala. Hay que ver cómo se controla su uso. Por otra parte, la manipulación genética que se hace hoy de plantas y animales, no es muy distinta conceptualmente de la que se viene haciendo sin ingeniería genética, por selección artificial, desde que el hombre se hizo sedentario. Porque la mayor parte de los animales domésticos o del campo son especies que no existían en la naturaleza y que el hombre obtuvo por selección y cruzamiento. Sin meterle un gen adentro, ahí también hizo manipulación genética. Seleccionó genes que estaban muy poco representados en la selección natural pero que el hombre cuidó, cultivó, los puso en ambientes especiales y de ahí tiene las plantas cultivadas y los animales domésticos.

-¿Existen puntos de encuentros entre la ciencia y la fe?
-Corren por carriles separados porque la ciencia no plantea verdades, sino verdades transitorias. Son aseveraciones basadas en experimentos, razonamientos u observaciones que son susceptibles de ser verificadas. Y que permiten hacer predicciones. Esas son las características fundamentales de la ciencia. En tanto que la fe se basa en dogmas, en aseveraciones que no tienen una comprobación experimental ni observacional y que no permiten ser verificadas ni hacer predicciones. Ahora, las religiones no sólo son un problema de fe, sino que tienen un compendio de valores y preceptos morales sobre lo que se debe hacer o no, que tienen que ver con formas de autoorganización de la sociedad. Esos valores morales no son exclusivos de las religiones y los científicos, aún los ateos, también los tenemos. No tener fe no significa que una persona no tenga valores respecto de cómo debe funcionar la sociedad o de lo que está bien y lo que está mal. Sino caemos en la falacia de pensar que el científico, si es ateo, es un amoral y solo los que tiene fe poseen en su acerbo conceptos del bien, del mal y de la ética.

(*) Dr. Alberto Kornblithtt. Egresado del Colegio Nacional de Buenos Aires, hizo su doctorado en el Instituto de la Fundación Leloir, y el s postgrado en Oxford. Es investigador superior del Conicet, profesor titular plenario con dedicación exclusiva en el Departamento de Fisiología, Biología Molecular y Celular de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y del Instituto IFIBYNE del Conicet.

Fuente:
EMANCIPACIÓN
Salud y Educación
Domingo 6 de Diciembre 2009
http://www.emancipacionsye.com.ar/educacion-e-investigacion-cientifica-932#more-932

“Capitalismo en serio” o Economía de liberación.

Por el Gallego Fernández

Capital Federal (Agencia Paco Urondo)
Este modelo económico, nos ocasiona demasiados problemas políticos, entre ellos, el extendido rechazo hacia el gobierno, por parte de las fracciones sociales más beneficiadas, con su aplicación; no hay que desmerecer la eficacia que tuvo, en resolver las cuestiones heredadas de la devaluación salvaje de Duhalde y la agenda, que deja la salida de la convertibilidad, entre demandas sociales de toda naturaleza y de todos los sectores, dudosa representatividad del gobierno que asumía, default, pesificación asimétrica, escasez de divisas, deslocalización de industrias y fuga de cerebros, quiebra del sistema previsional, empresas de servicios con infraestructura obsoleta y descapitalizadas, etc, tengo contabilizado en mayo del 2003, no menos de veinte cuestiones, altamente conflictivas.

Lo real es, que en tanto el modelo se despliega, las relaciones de poder se alteran de manera desfavorable para el gobierno, restando sustento popular, y con ello, se pone en peligro, el grado de autonomía alcanzado por el estado frente al poder económico. La voluntad de quienes conducen el gobierno de desarrollar un “capitalismo serio”, el cual puede entenderse como una reproducción ampliada del capital, que garantice el bienestar general de la población y se sintetiza en la campaña del 2007, al formular una matriz diversificada de acumulación, con inclusión social; no registraron que en el crecimiento de la economía, hay una concentración de poder económico que disputará poder político, desde prácticas oligárquicas, con diseños estratégicos de valorización del capital a escala global.

El gobierno realiza un continuo esfuerzo, por desestructurar el andamiaje para la valorización financiera especulativa y parasitaria, señal de esto, son las estatizaciones de varias empresas, los planes de inversión y política tarifaria en servicios, subsidios, la tasa de cambio, la renegociación de la deuda, la no injerencia del FMI (embajadas), el no al ALCA, la estatización de las AFJP, etc. Se puede afirmar que desde la autonomía del estado y su intervención en la economía y la sociedad, con inversiones sin precedentes, en obra pública y gasto social, se complementa con variables macroeconómicas, para indicar a los actores que controlan el mercado, las conductas que deben orientar de manera congruente al modelo, centralmente son: la estructura impositiva, salarios y tasa de cambio.

El proceso inflacionario del 2007/08 y el del presente año sobre los bienes de consumo diario, no tienen explicación económica, son decisiones políticas para debilitar el consenso del gobierno, y no precisamente provienen del sector agropecuario, sino de la UIA, AEA, ABA, CAC, los cuales vuelven a reconstituir la imagen corporativo de los ocho, con el intento de retomar la injerencia política sobre el estado. Conclusión, Pérez Companc, no es Henry Ford.

A esta cuestión, debe agregarse una caracterización desacertada de la crisis económica, la cual no es producto de la especulación en la esfera financiera, sino que tiene un carácter estructural determinado por un proceso de sobreacumulación, como resultado del cambio en el patrón tecnológico, que se expresa en la esfera financiera. Tampoco la esfera financiera es un instrumento económico que escapa a la regulación de los estados, por el contrario es un dispositivo, controlado por la Elite de EEUU, en un esquema global de dominación, articulado al ejercito de multinacionales que participan del mismo, para elevar la rotación del capital y alcanzar una tasa constante de acumulación.

A pesar de las cuestiones señaladas, lo más trascendente es que los compañeros Kirchner, intentan salir del laberinto por arriba, y más allá de la pérdida de consenso electoral, hay señales precisas sobre la voluntad política de construir una patria. Concretamente el anuncio de modificación de la ley de entidades financieras, la asignación a los chicos y el rumor, cada vez más intenso, de la nacionalización de YPF, son determinaciones significativas de un cambio de rumbo en el plano económico.

Que el 80% de los grupos económicos esté en manos extranjeras, es todo un problema, representa un lobby enorme que presionará el dólar a la baja, principalmente aquellos que controlan el sector de no transables, o los que tienen enormes ventajas comparativas en el mercado internacional, ni hablar del sector financiero.

Si bien la ley de convertibilidad fue derogada, de hecho sigue funcionando, ya que nuestra base monetaria sigue siendo convertible, por la transnacionalización que tiene el mercado local, el peso tiene como respaldado la cantidad de ahorro acumulado en divisas en el BCRA, en consecuencia el crecimiento interno está altamente correlacionado con el saldo de la balanza de pagos; ya que este determina la base monetaria, la cual si no puede sostenerse por el saldo de la balanza comercial, nos deja nuevamente expuestos al endeudamiento.

En consecuencia se debe desacoplar la base monetaria de las reservas, y como en cualquier país normal, esta debe expresar la expansión de la economía, mientras en nuestra país representa el 16% del PBI, en Brasil alcanza al 65%, en los países europeos entre el 75% y 85%, y en EEUU el 300%. Por otra parte el incremento de la base monetaria es retomar una plena soberanía sobre la moneda y el crédito, y su ampliación presionará constantemente el dólar a la alza. Claro está que se debe tener un diseño económico, para que la depreciación de las inversiones extranjeras, no se traduzcan en un proceso inflacionario.

Sería además auspicioso que a parte de modificar la ley de Entidades Financieras, se modifique la carta orgánica del BCRA, y se lo retire del organismo internacional de Basilea, se considere que las divisas no respaldan nuestro circulante, sino que son el ahorro de los argentinos para vincularnos comercialmente con el mundo. Para alcanzar una soberanía plena sobre el mercado financiero, también se debería modificar la ley de Inversiones extranjeras, la cual está rubricada también por Martínez de Hoz y Videla, y perfeccionada en los noventa; no alcanza con los retoques del 2002, para salvaguardar el producto de nuestro trabajo y desacoplar el ahorro de nuestra economía del sistema financiero global; se giran al exterior 2000 millones de dólares mensuales.

Si la reforma de la ley de Entidades Financieras tiene la orientación de recuperar la decisión política, sobre el ahorro público, es un instrumento de política económica de magnitudes insospechadas, desde la regulación de la tasa de interés sobre la moneda plástica, (lease recuperar capacidad adquisitiva de sectores medios y trabajadores formales), hasta la orientación del crédito a demandas insatisfechas, el desarrollo industrial y tecnológico para producir bienes materiales y simbólicos, como la transformación de la infraestructura económica, matriz energética, transportes etc.

Todas estas cuestiones son totalmente realizables, contamos con un contexto regional e internacional, favorable, pero requieren de un fuerte protagonismo y organización popular; por la alta exposición que tiene el gobierno al carecer de instrumentos apropiados, y de fuerte consenso en la sociedad, para controlar le mercado y la formación de precios.

En este sentido se requiere como cuestión técnica para distribuir riqueza, no sólo el crecimiento de la economía y decisiones soberanas sobre la moneda, sino desarrollar y actualizar la matriz de insumo producto como base para las discusiones paritarias, y una red de contrataciones anuales, con fuerte intervención y organización de los actores económicos, con intereses desacoplados del escenario global.

Sería espectacular expresar políticamente un proyecto nacional, cuyo correlato económico fuese un plan quinquenal, y que tuviese en los próximos dos años, 20 iniciativas legislativas refrendadas por Néstor y sustentadas en consenso social y poder popular, estaríamos un poco más cerca de contar con una patria justa, libre y soberana. (Agencia Paco Urondo)
Publicado por Agencia Paco Urondo

DISTRIBUIR LA RIQUEZA ES CONSTRUIR LA SUSTENTABILIDAD

La restauración conservadora despliega presiones y programas. Han transcurrido ocho años desde los acontecimientos provocados por el desbarajuste del modelo neoliberal, que se hundió a causa de su inconsistencia y, principalmente, del descontento ciudadano y la movilización popular, ambos resultantes de la indignación causada por las precariedades y los despojos sufridos durante la hegemonía que el capital financiero había ejercido en el último cuarto del siglo pasado. La emergencia y consolidación de un enfoque diferente desde el 2003 se tradujeron en un rápido e inédito ritmo de crecimiento del producto, en una reducción drástica del desempleo y en una solidez de la macroeconomía que los neoliberales siempre declamaron perseguir pero jamás lograron con sus políticas.

Una primera fase del nuevo rumbo se centró en la reestructuración de los precios relativos de la economía, sustentada en un tipo de cambio competitivo que ejercía la protección del mercado interno y estimulaba la sustitución de importaciones, a la vez que promovía las exportaciones, expandía el mercado interno, creaba una cantidad significativa de puestos de trabajo y recuperaba el salario de los trabajadores. Pero arribó a una instancia compleja de bifurcación de caminos, de elección entre proyectos, de opción entre alianzas necesarias.

Se llegó a ese momento luego de transitar un lustro en el que muchos políticos, intelectuales y voceros de las ideas económicas tributarias de un pensamiento único, que había sido impuesto en el lugar de certeza durante las largas y amargas décadas previas, callaron. La realidad los había dejado sin argumentos, sin propuestas, sin palabras.

Otros, frecuentadores saltimbanquis del poder y el establishment, pero también de las burocracias y sus peripecias, reconvirtieron sus berretas discursos para justificar lo nuevo, así como antes lo habían hecho con lo viejo. Para estos oportunistas amigos del mercado, el elogio del liberalismo financiero mutaba en entusiasmo aprobatorio de los estímulos al empresariado industrial.

Un tercer grupo, que había criticado consecuentemente al neoliberalismo por su rol desindustrializador, se alineó en la nueva época bregando por eternizar devaluaciones y grandes ganancias que construyeran una dinámica con eje en las exportaciones.

También se reabrieron espacios para renovadas ideas y utopías que vislumbraban la posibilidad de profundizar el rumbo de autonomía nacional con el despliegue de una política popular, edificada sobre la base del acento en el mercado interno, la unidad e integración de América Latina, la diversificación productiva, la redistribución del ingreso y el crecimiento acelerado. El quinquenio 2003/2008 había dado sobrados motivos, renovados indicios, manifiestas señales que fundaban la existencia de una apuesta jugada y audaz a la profundización por la que esta última vertiente quería militar. Un nuevo espíritu de época había nacido con la recuperación de la política como herramienta de cambio, su autonomización respecto de la lógica del veto corporativo. Asimismo lo constituía la rápida revalidación del consenso para la intervención estatal en la economía y para avanzar en la construcción de una arquitectura política, económica y financiera regional, capaz de edificar una institucionalidad latinoamericana digna de una segunda independencia. Sumaban al mismo la recuperación de los convenios colectivos para resolver salarios y el resto de la contractualidad laboral, así como la desmercantilización de las tarifas de los servicios públicos esenciales. Estos renovados vientos tuvieron una formidable potencia desestructurante sobre el modelo de valorización financiera. Es un umbral que debe ser defendido y profundizado.

Podemos especificar allí los siguientes hitos: (i) La suba del salario mínimo. (ii) La disputa por las retenciones móviles en la que se implicaba una forma de pensar el país, la economía, el desarrollo y la distribución de la riqueza, asumiendo que la estrategia asignativa se define extramercantilmente, y que su lógica resulta basada en el proyecto que expresan quienes fueron ungidos por el voto ciudadano. (iii) La inclusión en el régimen jubilatorio de millones de argentinos marginados, desde años atrás, de un derecho esencial expropiado por las sucesivas gestiones gubernamentales que se habían entregado al recetario del “Consenso de Washington”.(iv) La estatización del Correo, Aguas Argentinas y Aerolíneas Argentinas y fuertes inversiones públicas en infraestructura, escuelas y vivienda. (v) La recuperación del régimen previsional para la administración estatal, la aplicación de esos fondos a la inversión pública y la opción por conservar las posiciones de dirección en las empresas concentradas, derechos que habían devenido de las tenencias accionarias de las fenecidas AFJP. Así se reasumía el paradigma de solidaridad intergeneracional que gobiernos tributarios del pensamiento ortodoxo resignaron por otro de ahorro individual. (vi) El desendeudamiento con el FMI y la desvinculación de sus recomendaciones de política. (vii) La refinanciación de la deuda externa, con una quita de más del 60%. (viii) La asignación universal por hijo, nueva y profunda política que confirma la vocación reparadora y constitutiva de ciudadanía de un gobierno diferenciado claramente de sus predecesores que nunca atendieron a esta propuesta clave de las organizaciones sociales.
La recuperación y ampliación de derechos económicos y sociales en la primera parte del gobierno de Kirchner -que vino de la mano del crecimiento del empleo y el reordenamiento de las condiciones de gobernabilidad- , luego de la devastación de la crisis económica y política del 2001, tuvo menos resistencias y fue acompañada por conversos circunstanciales y por los silencios de los enterrados debajo de los escombros por aquel derrumbe, en el que cayó lo que habían asegurado indestructible.

Pero en el final del gobierno de Néstor Kirchner y en el comienzo del de Cristina Fernández, la continuidad del proyecto requería de su profundización. El estímulo de la demanda en una economía con el 20% de desempleados no tiene las mismas lógicas cuando el índice se reduce al 8%; en la primera situación alcanza con la promoción del empleo, en la segunda se requiere de la mejora del salario. Además, la reinserción de los trabajadores en su condición activa va haciendo mutar las luchas por la inclusión por otras que persiguen mejoras salariales, entre las cuales algunas adquieren un carácter emancipatorio que se expresa en la resistencia de los trabajadores a ser considerados como una mera mercancía. Así, tanto la revisión de la flexibización laboral como la recuperación de las convenciones colectivas, la creciente conformación de cooperativas de trabajo y, también, el desplegado movimiento de fábricas recuperadas administradas por los trabajadores constituyen significativas manifestaciones de una renovada situación social.

A su vez, recompuesta la tonicidad del mercado interno, los empresarios recuestan sus preocupaciones más bien en el afán de ganar más que en el peligro de quebrar por falta de ventas. Ni hablar de los que venden al exterior, siempre atentos a menores costos que les faciliten competitividad y más rentabilidad.

En las economías del capitalismo contemporáneo, la concentración de la oferta -que en la Argentina es agudísima, en condiciones de mercados muy oligopolizados- permite a los formadores de precios maximizar beneficios extraordinarios, trasladando los costos de las mejoras salariales a los aumentos de precios. Así, la continuidad de las políticas redistributivas, inevitable para no retroceder, se enmarca en una intensificación de pujas por el ingreso. Sólo la intervención pública y estatal puede ordenar y resolver esa continuidad. Nunca el mercado que, contrariamente, disciplina siempre hacia el retroceso. La política, como posibilidad democrática, iguala y elimina injusticias; el mercado, como expresión de poder contante y sonante, ensancha diferencias.

Un límite dramático, sin embargo, han tenido las conducciones del proyecto en curso, límite en cuya superación le va la vida misma, su propia posibilidad de continuidad. Ese límite es la ausencia de la reforma del Estado, necesaria para reemplazar un aparato funcional al neoliberalismo por una herramienta apta para una transformación de signo democrático, nacional y popular. “Achicar el Estado” no ha sido “agrandar la Nación”, como decía la consigna de la dictadura, sino desintegrarla e inviabilizarla. Resultará, entonces, imprescindible acometer un proceso de reestructuración y expansión del mismo.

La intervención estatal para garantizar la redistribución del ingreso, y mucho más para auspiciar la de la riqueza, requiere de un control antimonopólico, una administración y un seguimiento de precios permanente, eficiente y potente. Su articulación demanda mucho más que ciertos modos de presión y negociación o intervenciones de oportunidad en los mercados, efectuadas con distintas cuotas de habilidad o fortuna. Significa estructuras estatales con la implicación en las mismas de numerosos agentes, que deben ser ciudadanos profesionalizados y compenetrados con el signo transformador del proceso en curso y, además, una indispensable participación y organización popular. Debe combinar distintos tipos de instrumentos, como el conocimiento de las cadenas de producción, la regulación de los beneficios en sus distintos eslabones, hasta la organización de empresas “testigo” para intervenir decisivamente en las condiciones de competencia de mercados donde se transan bienes esenciales al consumo popular. En economías altamente concentradas es indispensable, como elemento clave de la política económica, una estrategia antioligopólica y que impida los abusos de posición dominante. Argentina es un caso típico.

Durante los dos últimos años, en las paulatinas alzas de los precios de los bienes de consumo popular y de los que integran la demanda de los sectores medios y en la ausencia de la necesaria rectificación del rumbo en el INDEC, confluyeron dos situaciones que tuvieron sensible influencia sobre los resultados de las recientes elecciones parlamentarias. Ambas están ligadas a la carencia de una transformación del Estado. Estas insuficiencias se tradujeron en la ineficacia de la política de precios que provocó retrocesos en la distribución del ingreso y subestimó el peso de la calidad de la información estadística en la conformación del consenso popular. Las alzas de precios sobrevinieron como modo de resistencia del poder económico concentrado a las mejoras salariales. También daban cuenta de la posibilidad, vislumbrada por los grandes grupos empresarios, de apropiación de mayores beneficios extraordinarios a costa de los aumentos del ingreso disponible de los argentinos. Éstos eran el resultado de otras medidas redistributivas, como los aumentos de jubilaciones y de los sueldos e ingresos fijos de toda la economía. Las empresas concentradas registraron que el nivel de la demanda, sostenido con esos ingresos mejorados, se había elevado a pesar de los sucesivos aumentos de precios; en consecuencia acentuaron esos ajustes. Una economía ampliada, de complejidad creciente, le quedó muy grande a una política de administración de precios sustentada en precarias vigilancias y acuerdos espasmódicos con agentes formadores de mercados.

El otorgamiento de subsidios a empresas de servicios básicos es un instrumento imprescindible para la fijación de tarifas que reconozcan su condición de derecho social y las desprendan del carácter mercantil, pero el retiro de la lógica de mercado demanda la implementación de otros modos de garantizar la calidad y la corrección de la prestación. Los costos que no se pagan en la construcción de una burocracia eficiente están condenados a substituirse por otros que se erogarán para beneficio de los empresarios dueños de las empresas subsidiadas. Además, las firmas estatizadas requieren de reconversiones hacia nuevos diseños que garanticen una mejor atención de las necesidades ciudadanas.

La organización de una estrategia permanente de tipo de cambio múltiple, objetivo clave del régimen de retenciones, requiere de una estructura estatal que intervenga en su formulación, así como en las tareas de comunicación y construcción de hegemonía indispensable para esa política de Estado, por estar ésta implicada en un proyecto redistributivo que sería imposible sin afectar los más poderosos intereses.

Un tiempo antes de las elecciones, la corriente de opinión que favorecía un modelo centrado en las exportaciones y mano de obra intensiva y barata, desencadenó sus presiones prodevaluatorias para restaurar y eternizar niveles de salarios bajísimos en dólares, apuntando a promover una rearticulación de la economía nacional en la globalización. Ese modelo está basado en un patrón de acumulación definido en el proteccionismo industrial, los bajos sueldos y la recomposición de la relación externa subordinada a los centros del poder mundial. Esta propuesta desertaba del campo aliado al gobierno, e inauguraba un vértice de críticas a éste, agrupando a los intereses de conglomerados industriales productores de commodities.

Mientras tanto, la mesa de enlace blandía la receta restauradora más descarnada, reclamando la eliminación de las retenciones, el abandono de la intervención estatal en la economía y la desregulación de los procesos de comercialización. Exponente del proyecto sojero, de especialización exclusiva en producciones agrarias y agroindustriales, esta receta supone un enorme costo ambiental, destruye el suelo y pone en peligro nuestra soberanía alimentaria y la vida del pueblo, además de apuntar a un diseño de país situado en las antípodas del que, con sus contradicciones y evidentes zonas oscuras, fomenta la acción del gobierno nacional. De atenderse la pretensión de que la asignación de recursos económicos responda a las señales de precios del mercado internacional, se claudicaría hacia una nueva reedición de la estructura productiva subdesarrollada, subordinada y dependiente, provocando el incremento del desempleo y una repetida postergación de las vocaciones de autonomía.

El desencadenamiento de la crisis mundial mostró las virtudes de una política económica afincada en un patrón de acumulación con mayor autonomía: Argentina sufrió menos el impacto que la mayoría de los países de desarrollo similar. Pero aun así, la globalización financiera tiene un grado de profundidad tal que resulta imposible la evitación de todo impacto. El perfil de exportaciones del país, dominado por los commodities agropecuarios -que paradójicamente, como se señaló, ponen en juego el futuro- favoreció notablemente el sostenimiento de un balance comercial positivo, debido a que en el comercio internacional de los mismos predominaron las tendencias estructurales determinadas por el crecimiento asiático. Pero, a pesar de este conjunto favorable de condiciones en la economía nacional, ésta flaqueó por la insuficiencia de profundidad en algunos perfiles de política que el gobierno adoptó correctamente, mas con tono tibio: las regulaciones de los flujos de capital evitaron corridas como las que acontecieron en otros países de la región, pero no impidieron una corriente constante de egresos de divisas que, con el tiempo, acumuló un monto sustantivo. Esta sustracción de recursos resultó en demérito del crecimiento de la producción y la mejora de las condiciones sociales. Los encajes y la adopción de determinadas restricciones en el mercado de valores se quedaron cortos; hubiera sido y es necesaria una energía más radical en institucionalizar y profundizar las restricciones a los movimientos de capital de corto plazo. La actual reversión de salidas por entradas no debe ser asumida con discursos y actitudes apologéticas, pues justamente la volatilidad es la característica intrínseca de esos fondos especulativos.

La crisis puso en cuestión el modo de valorización financiera del capital en el centro del sistema. Así, se recrearon consensos respecto de la intervención estatal en la actividad económica. La reivindicación de ésta por parte de Argentina y otros países latinoamericanos dejó de ser un hecho anómalo. Pero lejos estuvieron los países centrales de retomar políticas de intervención estatal que significaran una ruptura con el predominio de la lógica de regulación financiera: los estados centraron su intervención en el salvataje de bancos y en el refuerzo de normas con el objetivo de emparchar el patrón de acumulación vigente, que no están dispuestos a cambiar ni reformar. La dinámica de la globalización financiera requiere del modo actual de funcionamiento y no admite mutaciones. Hoy el continuismo neoliberal se ilusiona con una mejoría que mantiene todas las condiciones que provocarán una crisis más grave en pocos años, la prueba es que ya se verifican la continuidad y profundización de apalancamientos aventureros, mientras los pueblos viven las consecuencias de resquebrajamientos productivos, recesiones, más desempleo y desgarramientos sociales. Las sucesivas reuniones del G20 produjeron documentos que traducen la hegemonía del continuismo de las políticas de liberalización -incluyendo la reinstalación del FMI en el lugar de institución clave de las finanzas internacionales-, no manifiestan vocación para poner límite al flujo libre de los movimientos de capitales ni para restringir las innovaciones financieras propias de la acumulación especulativa del capital financiero, fenómenos que traen agudas consecuencias de desfinanciamiento del desarrollo y de agravamiento y frecuencia de las crisis. Los costos de estos colapsos son una y otra vez trasladados por el centro del sistema hacia la periferia, con el objeto de descargar sus efectos sobre las espaldas de los países más débiles y las franjas más pobres de la Humanidad. No obstante, el funcionamiento del G20 ha significado un avance respecto de su predecesor G7; el traslado de cuestiones cruciales a un ámbito en el que participan algunos países del Sur amplía el espacio de debate. Así, Argentina y los BRICS han introducido discusiones sobre cuestiones sustanciales como la reversión de presiones favorables a la flexibilización laboral. La puja, producto de esas nuevas incorporaciones, se sitúa en la tensión entre una mayor disputa y la legitimación de los poderosos. Sin embargo, está pendiente lo principal: la restitución a las Naciones Unidas del rol de ámbito de cooperación del conjunto de la comunidad internacional, y en consecuencia, su fortalecimiento como organización natural para abordar la discusión y resolución de los temas de la economía global. Ha sido una contribución a la democratización del poder a nivel mundial el fortalecimiento en América Latina del MERCOSUR, y la creación de nuevas instancias legítimas de institucionalidad política, económica y financiera, como UNASUR y el Banco del Sur. En la misma dirección aportarán los intercambios en monedas locales, la construcción futura de un Fondo Regional de Reservas, el avance hacia una moneda única latinoamericana. Precisamente es el regionalismo el espacio desde donde reconstruir unas Naciones Unidas democratizadas, ya que el control de los países del Norte sobre esa institución la llevó a la parálisis, a la degradación y a su instrumentación para operaciones funcionales a los poderes imperiales.

Cuando las miradas y lecturas de la situación del capitalismo mundial debieran fortalecer y alimentar los proyectos de autonomía y de desconexión relativa respecto a la internacionalización financiera, la AEA -nucleamiento que agrupa al empresariado más poderoso y concentrado del país- y la mesa de enlace -expresión de los propietarios rurales perceptores de rentas extraordinarias- confluyen en la difusión y reclamo de un programa completo centrado en concepciones “libremercadistas”, a las que se ha sumado la dirección de la UIA, a la vez que pronuncian y estimulan políticas de “disciplinamiento” social y penalización y represión de la protesta. Un trípode, sustentado en la rearticulación con el FMI y la “comunidad” financiera internacional, la reducción y eliminación de retenciones y la desintervención estatal de la economía es el asiento de un programa de la restauración. Sucede que la concentración de la producción no ha cejado en ningún momento y por eso resulta urgente la implementación de políticas desconcentradoras, desmonopolizadoras y redistributivas. El crecimiento del PBI por sí mismo no allega equidad, las mejoras salariales a veces van por detrás del aumento de la productividad del trabajo – como ocurrió en el último cuarto de siglo pasado en el que se produjo una reducción drástica de la participación de los trabajadores en el ingreso-. Una auténtica redistribución se sustenta en tres pilares: el aumento del empleo, el alza de los salarios que supere la mejora de la productividad y las políticas fiscales progresivas. Cuando se discute la distribución en una economía concentrada como la Argentina, los grandes beneficiarios de las lógicas de la desigualdad reaccionan, a veces ferozmente. Así ocurrió con la Ley de servicios audiovisuales, de trámite democrático y participativo y objetivos desoligopolizadores y estimuladores de la gestión social de proyectos, atacada por los grandes dueños de empresas de comunicación y los exponentes de la derecha. Igual actitud han tenido frente a la también desmonopolizadora medida en relación a la televisación del fútbol. Estos procesos reconocen derechos que habían sido reducidos a mercancías por el neoliberalismo: el derecho a la información y el derecho a la recreación de los sectores populares.

La redistribución de la riqueza es un acto de justicia social y nunca una dádiva. Pues resulta necesario comprender que la actividad que genera esa riqueza es el trabajo y el sujeto central de éste, los trabajadores. Estos constituyen el agente principal de un Proyecto Nacional, y es imprescindible sustituir equivocadas ideas que depositan ese rol más dinámico en el empresariado. En la coalición de fuerzas para llevarlo a cabo tienen un papel conjunto los trabajadores formales e informales, los pobres sin trabajo, el empresariado nacional -en el que hay nacientes y potenciales innovadores no concentrados- y todos los sectores populares.
La ausencia de equidad es la esencia de las desgarrantes situaciones seculares de pobreza. Estas requieren de atención urgente y no hay política que abunde o medida que pueda retacearse para resolver la coyuntura. Pero la derecha eclesiástica y laica cabalga sobre la denuncia de la indigencia, para acometer contra un proyecto político que es el único que ha puesto en debate la cuestión estructural de fondo para resolver la pobreza: la redistribución. La esencia del combate contra la pobreza es la justicia y ésta implica, sencillamente, transferir ingresos y riquezas de los más ricos a los más pobres. Entre las soluciones de la justicia y la caridad también está la diferencia que marca dos proyectos de país. La restitución del impuesto a la herencia sería una acción emblemática en este sentido.

Hoy reviven de las cenizas aquéllos que habían enmudecido cuando la hecatombe del 2001, pero a veces las palabras calladas por el fracaso y el derrumbe del neoliberalismo -que inauguró el milenio en Argentina- reaparecen habladas por engañosas voces travestidas, adoradoras de un “republicanismo” fundamentalista vacío de democracia. Las fuerzas sociales y los poderes económicos se reagrupan en dos proyectos alternativos de país: profundización de las transformaciones o retorno neoliberal. Las medias tintas tienen pronóstico de disolución.

El gobierno afrontó la crisis fiel a la sustancia de su gestión alejada de políticas de ajuste. Defensa de los puestos de trabajo, estímulo de la demanda y más rol estatal. Pero las condiciones del presente y el derrotero futuro reclaman mucho más que fidelidad y consecuencia en un rumbo. La continuidad y la defensa de este rumbo exigen más. Una política popular necesita de una buena cuota de organización del espacio social y movilización para la transformación, centrada en una mística, imposible sin una identificación con el proyecto, que debe brotar de la percepción de un compromiso gubernamental de alcanzar sustantivas mejoras. No alcanza con el registro de lo hecho. Se requiere la promesa y el Plan. Falta un Plan como instrumento de un proyecto compartido, brújula de destino y herramienta de trabajo cotidiano. Un Plan como estrategia no mercantil de asignación de los recursos con los que cuenta la economía. En todo caso, los mercados existirán como instrumentos para la eficacia de esa estrategia y no como lógica exclusiva y dominante. Entre la hegemonía del mercado y la centralidad del Plan se debate la opción entre el disciplinamiento financiero y una democracia profunda y participativa.

Hay tareas pendientes, reformas no emprendidas, que resultan claves para la profundización del proyecto transformador. En principio, la reforma financiera -hoy en agenda-, para orientar el crédito hacia el desarrollo, la integración nacional y la diversificación productiva. Además, la reforma tributaria -ahincada en el crecimiento de la imposición progresiva-, eje para una política redistributiva. Por otra parte, la desconcentración de la economía y la redistribución de la riqueza requieren de nuevas empresas públicas, más regulación y control de las empresas de servicios públicos privatizadas -en particular las que reciben subsidios- y de las que operan en condiciones de cuasi monopolios, así como su estatización cuando resulte estratégico. Se necesitan, asimismo, políticas específicas para el espacio de las Pymes, productoras, muchas veces, de bienes de alto valor agregado, por la importancia que tienen en la creación de empleo, en el crecimiento del PBI, el incremento de exportaciones de bienes diferenciados y la desconcentración económica. También es indispensable el apoyo y financiamiento a otras modalidades de propiedad y gestión social (empresas recuperadas, cooperativas, etc.) y a los pequeños productores campesinos. Para avanzar en esta dirección se necesita de un encuadramiento mucho más estricto de la propiedad empresaria, ubicándola en función de un proyecto de profundización democrática. No hay redistribución del ingreso posible sin la apropiación social de una parte substancialmente mayor de las ganancias y rentas del empresariado de cúpula, y que no parta de un incremento de la imposición a la riqueza. Por eso, no se trata de quitar subsidios al consumo, poniendo en un bolsillo popular lo que se saca del otro, sino que la única vía es aumentar impuestos a los ricos y mejorar su recaudación, formalizar empleo y garantizar cada vez más derechos económicos y sociales. No hay mejora en lo esencial para la ciudadanía sin procesos enérgicos de igualación social y despolarización de la riqueza.

Pero la sola definición de contenidos programáticos destacados no conforma un perfil popular, nacional y democrático. Este se completa en un proyecto y un posicionamiento político. Reclamar lo que falta no puede hacerse sino apoyando la defensa de lo construido. La vocinglería economicista de una suma de medidas radicales que prescinde del apoyo a un gobierno que, aun con zonas oscuras, es consecuente en la disputa con las corporaciones del poder concentrado, no sólo no aporta sino que confunde y desune. No se puede reclamar la necesaria reforma de la explotación y regulación minera e hidrocarburífera sin defender la apropiación pública de la renta agraria extraordinaria, ni reivindicar mejoras de los ingresos reales del pueblo desconociendo el papel redistributivo de las tarifas subsidiadas de los servicios públicos.

Parece aproximarse una hora decisiva para el proyecto. La profundización inevitable para sostenerlo requiere de una prueba de fuerzas. ¿Construirá el poder concentrado la correlación para el proyecto destituyente, en el que hoy aprestan sus programas? ¿O tendremos capacidad para impulsar la continuidad del curso de transformaciones sustantivas? Un llamado en forma de pregunta.

2/11/09
ESPACIO CARTA ABIERTA

CUANDO UN “CIVILIZAO EUROCENTRISTA” QUIERE DAR LECCIONES… (2da y última parte)

PERÓN, “EL MANIPULADOR” de un pueblo formado por “IDIOTAS”

En esta parte de la lección “SI YO FUERA PERONISTA” aparece Perón como un “Hamelin” cualquiera, que con su “flauta mágica” empieza atraer al incauto pueblo argentino –que ¡vaya casualidad! para don Enrico vendría a cumplir el papel de las “ratas” de la famosa fabula, y los lleva para donde a él se le antoja. Veamos que parte del texto “Conducción Política” de Perón eligió don Enrico para demostrar su tesis que sostiene “Perón no era un Conductor Político, sino un simple manipulador”:

« “Repito, la gente que iba conmigo no quería ir hacia donde iba yo; ellos querían ir adonde estaban acostumbrados a pensar que debían ir. Yo no les dije que tenían que ir adonde yo iba; yo me puse delante de ellos e inicié la marcha en la dirección hacia donde ellos querían ir; durante el viaje, fui dando la vuelta, y los llevé adonde yo quería…” (Página 235 del libro de Juan Domingo Perón, “Conducción Política” en su Edición 1974 de la Secretaría Política de la Presidencia de la Nación).

Ante este recuerdo, los peronistas se enojan, ofendidos, porque argumentan que se manipula ese discurso. ¿A qué manipulación se refieren? En psicología, las palabras de Perón no pueden ser interpretadas de ninguna otra manera. Se trata, claramente de un doble discurso y de una acción manipuladora, aunque existan explicaciones que intenten justificar ese accionar.»

¡Que lástima que Perón no haya podido recibir lecciones de “Conducción Política” del clon de Fidel Pintos! Porque usted don Enrico Edenio, se le parece mucho.

Además ¿que pensaba Ud. que significaban las palabras “Conducción” y “Política”? ¿Qué se trataba de una receta de mayonesa y de cómo manipular el tenedor para que la misma no se le corte? ( ¡No me vino mal el ejemplo ya que para hacer mayonesa hay que romper algunos huevos).

Lo que usted debería hacer antes de ponerse a escribir sandeces es intentar averiguar de qué se trata el arte de conducir, y qué el arte de hacer política. Porque con el mismo criterio que Ud. utiliza para referirse al tema yo podría concluir que los cristianos son todos unos judíos imbéciles que se dejaron arrastrar por el manipulador de Jesús que los llevó para donde él quería (salvando las distancias entre Perón y Jesús y para tomar uno solo de los muchos ejemplos que hay en la historia universal).

Anque y hablando de manipulación, difícilmente Perón hubiera estado dispuesto a perder su valioso tiempo recibiendo lecciones de un burdo manipulador de cuarta que ni siquiera sabe manipular su discurso antiperonista.

¿Por qué no se desnuda transcribiendo todo el texto que figura en ese libro con el subtítulo SE MODIFICO EL CAMINO SOBRE LA MARCHA (extraído de un ejemplar similar y de la misma edición que el suyo, libro que tengo en mis manos en este momento) para que sus lectores conozcan quién es en realidad don Enrico Udenio? Pero no se haga problema, que de eso me encargaré yo.

Dice Perón en ese texto: “En la vida y en la lucha diaria de los hombres, el fenómeno es exactamente el mismo. (Se refiere a la exacerbación de los conflictos de clase que hasta ese entonces proponían las organizaciones sindicales de tendencia marxistas existentes en el país y en todo el mundo, algo que comenzó a explicarlos en párrafos anteriores) Todos los conflictos y luchas dentro de una colectividad destruyen y no construyen. De manera que el secreto está en asegurar la justicia (se refiere a la “social”) que es la única forma de suprimir la lucha.

Señores: Cuando yo fui a la Secretaría de Trabajo y Previsión, repito…”, y ahí continua con el fragmento que usted “extrajo” burdamente de contexto. Pero a continuación, Perón continua diciendo “Y, señores, creo que ninguno de los que entonces me escucharon, está hoy arrepentido de haber seguido el camino que yo les indicaba, porque hasta ahora estamos llegando y hemos llegado a mejores conclusiones y mejores soluciones que las que nos podía haber ofrecido la antigua escuela que se había inculcado al pueblo Argentino.”

¡Mierda que hay que ser jodido para hacer las interpretaciones que usted se manda don Enrico!

Por otro lado ¡mire que tiene otros sectores –la prensa escrita y televisiva por ejemplo- para “ordeñar” manipulación de la opinión pública, y criticarla a su antojo! ¡Porque ahí que tiene tela para cortar! Pero llamativamente con los medios no se mete! ¿Por qué ese ensañamiento y sus constantes arremetidas criticas hacia el peronismo? ¡La inocencia en estos menesteres no existe, Don Enrico! ¡Menos el desinterés! ¿Qué anda buscando; algún lugarcito en alguna lista en las próximas elecciones quizá?

 

En el resto de su texto utiliza frases y palabras claves que sabe fehacientemente sirven para enlodar, aunque las mezcle con “pseudos elogios” a la gestión del primer gobierno del GENERAL. Sabe que a ciertos oídos suenan como melodías angelicales palabras como por ejemplo: “doble discurso”, “corrupto”, “Fascista” (dice el mencionado Edenio: “Si yo fuera peronista no discutiríala simpatía ideológica de Perón con el fascismo ni las persecuciones políticas –incluyendo el encarcelamiento de muchos- que sufrieron los opositores. Hay abundantes documentos comprobatorios, incluida una carta del propio Perón a John Cooke que avalan”) “Nazi” (“… la importancia que tenía para Perón, ferviente anticomunista, el “torcer” la ideología marxista que copaba el movimiento obrero en aquella época,”) “Con las condiciones mundiales de posguerra y la guita que había de reservas, así cualquiera gobierna” (Dice don Enrico: “A Juan D. Perón le tocó gobernar con la influencia de una corriente de beneficios sociales que se esparció por el mundo.” Don Enrico dice: “El problema con los peronistas es que su líder dejó de ser humano y pasó a  ocupar la categoría de mito.” Y luego tiene la valentía de autodefinirse al sostener:Los mitos se construyen a partir de las idealizadas fantasías depositadas en ellos por nosotros, los seres humanos mortales, egoístas, avariciosos, sufridos exponentes de una especie que es, por lejos, la peor en este planeta por lejos, la peor en este planeta” ¡Por favor! ¡Tanto excremento junto podrá ser usted! Yo no; ni la mayoría de mi pueblo tampoco! Quizás Podrá encontrar tanto, similar o más excremento en el sector social que usted defiende, pero no más allá. ¡Por favor, no socialice sus pobres condiciones extendiéndolas a toda la sociedad argentina!

 

Por qué antes de decir tanta pelotudeces no muestra “con documentación fehaciente”, ¿qué otro gobierno -fuera del Peronismo- distribuyó “algo” de las riquezas con que contaba el país en muchos momentos de su historia? ¿Que le parece como desafío?

 

Y para ir cerrando con estas cuestiones quiero detenerme en los renglones que le dedica a Hipolito Irigoyen. Dice usted: “… probablemente Hipólito Yrigoyen no hubiera sido depuesto por un golpe militar en 1930, si no hubiera que tenido que afrontar las consecuencias sociales y económicas que devinieron por el Crack de 1929 acaecido en los Estados Unidos.” Esta afirmación muestra, o bien el alto grado de ignorancia sobre la historia nacional presente en usted, o como de costumbre juega a esas escondidillas golpista que siempre aparecen en circunstancias como las actuales. (Perón me enseño las múltiples lecturas que se pueden hacer de “ciertos dichos y textos” y que era de zonzos no hacerlas.)

Veamos. La coyuntura mundial poco tuvo que ver con el golpe a Irigoyen, y si le vino como anillo al dedo a la oligarquía nativa para sus fines. El Crack de 29 les sirvió para ir creando “ciertas condiciones y sensaciones sociales” a nivel local. Pero en realidad el golpe de estado del 30 se gestó en la Embajada norteamericana lugar donde se reunía la oligarquía cipaya y desde allí se comenzó a distribuir los U$S con los que se corrompieron a oficiales y generales para que se decidieran a poner en practica “las acciones”. ¿Todo por qué? Porque Irigoyen ya había decidido no prorrogar más la concesión para la explotación y comercialización petrolera a la Stándar Oil norteamericana. ¡Pero esto lo saben hasta los chicos de 7mo grado de una escuela primaria! Por lo visto usted se parece mucho a los personajes descriptos en el artículo : “Algoritmo matemático y estupidez humana” del 2 de noviembre del 2008 en este mismo blog. ¿Y en que desencadenó aquello? ¡En la década Infame, que usted llamativamente siempre la soslaya! Pero a esto ya lo discutimos con anterioridad y en relación a otro articulo suyo, así que es al cohete seguir insistiendo.

 

Para cerrar le dejo a mis lectores un ejemplo de sus contradicciones, mientras usted al mismo tiempo y en el mismo párrafo aprovecha para seguir revoleando la media con agujeritos donde previamente defecó tratando de salpicar a todo el peronismo y sus gobiernos con sus enjuiciamientos: “Si yo fuera peronista aceptaría la responsabilidad del Justicialismo por la decadencia del país porque fueron los que gobernaron más de la mitad del tiempo desde 1945, pero como peronista, insistiría en que los que nos reemplazaron resultaron siempre mucho más incapaces.”

“Escuelas, hospitales, una industria liviana y una mayor facilidad en el movimiento de las clases sociales, fueron sólo algunos de los innegables logros en el primer mandato de Perón.”

Perón lo decía mejor: “No es que nosotros los Peronistas seamos buenos, sino que el resto son peores que nosotros” (Lo decía mientras te guiñaba el ojo)

 

pocho-12