LA RE-REELECCIÓN, LAS FORMAS Y NO EL FONDO

Buenos Aires, Argentina, EL EMILIO

“No hay mal que por bien no venga”

Refran Popular

NOTA EDITORIAL

Por Pedro del Arrabal



NECESARIO  INTROITO

Salvando la GRAN distancia existente en el paralelo que voy a trazar (¡ni que hablar en relación a los nombres!), y utilizando el mismo solamente para señalar actitudes, ciertos ex PC -hoy Ultra Kirchnerista- parecería que aprendieron las lecciones de los crasos errores cometidos en el pasado. Algunos gestos, dichos y actitudes darían a entender que en la actualidad intentan emular la actitud política de aquellos grandes visionarios que conformaron FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina) luego de la caída de Irigoyen. La diferencia radica en que aquellos militaron en defensa de los intereses de la patria y su pueblo a lo largo de la “primera década infame” (hubo una segunda, la del “menemato”). Y como era de esperar luego se unieron y formaron parte del naciente Movimiento Nacional y Popular Peronista en 1945.

Fue casualmente esa militancia “Forjiana” la que en antaño estableció y hoy marca la diferencia entre aquellos patriotas y estos emuladores que la juegan de “progre”; la inexperiencia y la falta de tino a la hora de “operar y/o abrir sus bocatas” en materia política. Estos emuladores, ¿habrán entendido que el Socialismo Nacional pasa por el Peronismo y se sumarán al proyecto? O como dice Marianito Grondona en su columna de hoy, domingo 6 de marzo, son simples oportunistas. ¡Vaya uno a saber! Solo el sabio tiempo lo dirá.

Esta vez le tocó poner en evidencia lo anterior a la Diputada Diana Conti. Su inoportuna expresión de deseo de tener una “Cristina eternizada en el poder”, no hace otra cosa que desnudar lo observado anteriormente; la impericia como característica política demasiado presente en estos inexpertos en la materia.

EL ILUSIONISTA

Aprovechando la ligereza de boca de la mencionada diputada y la discusión surgida por la provocadora invitación a un reaccionario en temas políticos como Vargas Llosa para abrir el “gran negocio” de la Feria del Libro, hoy, Mariano Grondona en su habitual columna de La Nación titulada “Cristina, entre la obsecuencia y la moderación” sale a realizar sus acostumbradas y disparatadas elucubraciones “filosof-sociolog-políticas” colgado de la etimología de ciertos términos (esta vez le tocó a la “obsecuencia”) intentando con su análisis y como es común en él, llevar agua para los molinos de los grupos económicos concentrados cuyos intereses este señor defiende mediáticamente.

Así podemos leer barbaridades en la construcción de su discurso donde “Marianito” mezcla etimología, acepciones e interpretaciones (en las que prevalecen lógicamente las de él) usando ciertas palabras como disparadoras de sus “sesudas” deducciones para luego realizar una lectura de la realidad Política Nacional emitiendo sus “pareceres”. Porque es cobarde hasta en eso. A él siempre “le parece”. No se anima a decir lo que piensa y/o siente, y menos a identificarse como lo que realmente es, un exponente de la derecha nacional más reaccionaria. Se disfraza de ferviente “republicano” –del tipo norteamericano desde ya- para venderse como un ecuánime analista. Y sus “pareceres” surgen según sean los variados temas que aborda y que, como en coctelera, él mezcla. Por ejemplo, Marianito puede empezar su perorata escrita de la siguiente manera: «La palabra “obsecuencia” está ligada al latín sequere , “seguir? a alguien”, pero seguirlo hasta un punto tal que el seguidor se convierte, por elección propia, en un esclavo voluntario de aquel a quien ha escogido como jefe. El Diccionario define al obsecuente como aquel “que se rinde” ante un líder de una manera absoluta e incondicional, como aquel que está “sumiso” a otro sin que, después de habérsele sometido, le quede resto alguno de dignidad. Es difícil que el obsecuente no se presente ante nuestros ojos como un ser moralmente cuestionable. La obsecuencia admite dos expresiones alternativas: una la del fanático al que le han lavado el cerebro y otra la del oportunista que hace como si fuera un fanático pero en el fondo está dispuesto a abandonar el barco a la primera ocasión.».

Lógicamente que entre la etimología, el diccionario y la interpretación de don Mariano los obsecuentes quedan transformados en basura pura. Sin embargo uno va al diccionario de la real academia española y al respecto dice de la obsecuencia: (Del lat. obsequentĭa). Sumisión, amabilidad, condescendencia. No habla de sometimiento ni de esclavismo voluntario, ni de indignidad, ni de moral cuestionable; solo señala que la sumisión está dentro de las posibles acepciones.

Ahora bien, si uno toma literalmente las interpretaciones y definiciones que Marianito utiliza para señalar obsecuencias ajenas, cabe preguntarse ¿cómo puede casualmente él, hablar de los demás señalándolos como obsecuentes cuando su propio discurso político y su actitud genuflexa ante el poder económico se ajustan perfectamente al perfil que él traza para identificar a otros como tales? ¿Cómo puede hablar de obsecuencia cuando él es el máximo exponente y el mejor ejemplo para cualquier clase práctica que requiera de una tipificación del término; cuando él es el principal obsecuente del poder económico y de la oligarquía vacuna; cuando es él el que elabora disparatadas tesis que no admiten antitesis, algo único en dialéctica, con lo cual obtiene fácilmente lineales síntesis, tan disparatadas como sus tesis en materia política, económica y social? Además, ¡no es sonso!. Lo que hace no se encuadra en “todo por 2 $”. Por el contrario, lo hace por suculentas sumas en billetes “verdes” -migajas para ese poder económico a quien él sirve- para cumplir el papel que le fue asignado en el área “medios de comunicación”: hablar y escribir en difícil para mostrarse y mostrar a sus amos como personas entendidas y capacitadas en el “manejo” de la “cosa pública”. Gaje de una vieja profesión, tan antigua como la misma prostitución; gaje de lacayo, de sirviente.

Marianito luego manifiesta: «Cristina Kirchner aparece rodeada, en este sentido, por una verdadera corte de obsecuentes… La palabra corte viene al caso porque este tipo de adhesiones no corresponde a una república sino a una monarquía en cuyo seno los cortesanos pugnan por obtener el favor del rey o de la reina, sin timidez y sin vergüenza.»

¡Y ahí salió el Grondona Republicano-anticortesano de Monarcas!!! ¡Casualmente él, el mayor admirador de las monarquías europeas! Queda más que claro que para él nunca podría una monarquía sudaca -si es que desgraciadamente alguna vez, un país de la región decidiera optar por un régimen parasito de ese tipo- ser lo mismo. En esta ocasión y por las “disquisiciones” desgranadas hoy en su artículo de La Nación, Grondona, ¿enviará luego y de forma urgente –vía embajadas- cartas aclaratorias a las coronas Inglesa, Española y holandesa diciendo que sus textos están destinados exclusivamente a la barbarie latinoamericana? ¿Pedirá disculpa en esas misivas a los políticos europeos que sostienen “constitucionalmente” dichas parasitas monarquías por tratarlos de viles obsecuentes; o dicho en criollo de “boludos alegres y/o simples imbéciles”? Seguramente que para las cortes monárquicas europeas y sus políticos sostenedores, lo de Grondona solo son dichos de un pseudo intelectual sudaca de cuarta, y dan por terminada la cuestión con una simple sonrisa. Por eso se transforma en verdad lo que dice el gordo Lanata –“Afuera se nos cagan de risa”. ¡Si! Se cagan de risa de tipos como él, como Grondona, Morales Sola, Kirschsbaum, Blanck, Bonelli, la Ruiz Guiñazú, Longobardi, etc., etc.

EL MEOLLO DE LA CUESTIÓN

Vayamos lo más rápido posible al meollo de la cuestión del presente escrito utilizando los dichos del propio Grondona.

En su artículo el columnista obsecuente del poder económico y de la Sociedad Rural, juega con un mensaje hacía Cristina –máxima y brillante referente del actual poder político nacional- de aprobación hacía ciertas “referencias” que él vio como lúcidas de parte de la Presidenta, encontradas en el discurso inaugural del período de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación: «Uno fue la decisión de contener con la policía y la ley los cortes de rutas que intentaron los vendedores ambulantes. Otro, el anuncio de que el Gobierno intentará privatizar al menos parcialmente a Aerolíneas Argentinas y Austral, hoy rehenes de los sindicatos aeronáuticos. A ellos habría que agregar la influencia que la Presidenta desplegó junto con Macri y con Scioli para impedir que las huelgas docentes perturbaran más de la cuenta la iniciación de las clases, y la influencia que no desplegó para cerrar el cerco que sus asesores de izquierda habían montado contra el ministro de Seguridad de Scioli, Ricardo Casal, lo cual le permitió afirmar, además, algo escandaloso para los activistas “antipoliciales” y “antisciolistas” como León Arslanian: que ella, si bien no es partidaria de la “mano dura”, tampoco es “garantista”. Hubo reiteradas advertencias a la CGT de Moyano, en fin, para que “no se pase” cuando promueve la recomposición de los salarios y la “acción directa” y cuando defiende a los sindicalistas involucrados en denuncias de corrupción porque esta acción podría vulnerar la frontera que separa la “solidaridad” de la pura y simple “complicidad” con los acusados.

Todos estos gestos de Cristina, ¿sólo son islotes perdidos en medio de la corriente izquierdista en la que siempre navegó o indican, al contrario, que ha empezado a moverse hacia el centro? Los escépticos sobre la supuesta renovación ideológica de la Presidenta hacen notar que entre sus recientes dichos no omitió demostrar una vez más su animadversión al campo, al que acusó de eludir sus obligaciones impositivas, una acusación injusta porque ignora el enorme impacto fiscal de la retención del 35 por ciento a las exportaciones agropecuarias en función de la cual ese famoso “yuyito” que según ella es la soja sigue engrosando como ninguna otra fuente tributaria las arcas fiscales. La oposición y los críticos independientes también hicieron notar que, en su reciente mensaje al Congreso, la Presidenta continuó eludiendo el espinoso tema de la inflación, lo que obligó a Moyano y los suyos a reconocer que en esta materia no los guían los vergonzosos índices del Indec sino las elocuentes góndolas de los supermercados.»

El mensaje en la pluma de Marianito es más que transparente: -Sr. Presidenta, mis amos están viendo en usted cierto intento de dejar de ser peronista. Ellos están empezando a ver estas señales suyas con buenos ojos. En realidad ellos no tienen problemas de que Ud. se eternice en el poder, siempre y cuando haga lo que mis amos dicen que se debe hacer. Gobierne en “serio” Sra. Presidenta. Usted entiende lo que le quiero decir. Si no “la República” correrá peligro. Con Lilita, un Pino y el hijo de Alfonsín nos alcanza. Además nunca van a faltar gansadas que salgan de boca de algunos de sus obsecuentes legisladores, funcionarios y asesores, especialmente los mas despistados, que desde ya no son pocos en su gestión, como para que nosotros nos hagamos un picnic. En cuanto a Aníbal Fernández, Héctor Timerman y ese traidorcito de Amado Boudou, de esos, también nos encargaremos nosotros. Hasta podemos llegar a convencer –sin mucho esfuerzo desde ya- al “contemporizador” Filmus para que “cuestione ciertas cosas del oficialismo”; el muchachito es muy versátil; amen de que ame el careteo y le resulte irrefrenable su deseo de escalar.

EL NUDO GORDIANO

Acá aparece el “nudo gordiano” de la cuestión política en el orden nacional y regional (porque todo tienen que ver con todo).

En situaciones preelectorales como las que está viviendo el país en estos días y que seguramente se incrementará en los próximos meses, donde dolorosamente los amos de Grondona y la inepta oposición dan por sentado el aplastante triunfo de la compañera Cristina Fernández de Kirchner, ¿qué es lo que utilizará la derecha nativa como caballito de batalla en contra de aquellos que están haciendo tambalear el Status Quo vigente hasta no hace mucho tiempo (7 años atrás),hoy en equilibrio inestable? ¡Las cuestiones de forma en términos de apropiación y manejo del poder político! ¡La importancia de la alternancia en el manejo de las instituciones republicanas para la salud democrática puesta en jaque por los proyectos personalistas (¿?)!

Todo lo que se haga y/o se manipule a nivel de “Constitución” (incluso avasallándola como ocurrió con la última dictadura militar de la cual Grondona fue uno de sus mentores y sostenedores mediáticos) estará bien vista si es la “derecha” la que con eso puede acceder y controlar el poder político. El resto, para los “Grondonas mediáticos” (que no son pocos) es “cháchara” izquierdosa.

Los proyectos en disputa son dos y muy claros:

a).-El Proyecto Peronista de una sociedad más justa, hoy nuevamente en el poder. Un modelo de país que entiende al “Estado como el administrador de los bienes y los intereses de TODOS” los Argentinos; frente al…

b).-Codicioso y eterno (porque ese sí que es eterno) proyecto oligárquico derechoso que entiende al “Estado como un instrumento de negocios para pocos”, tradicionalmente encarnado por los “muchachos camperos” la Sociedad Rural quienes operan a través de obsecuentes sirvientes mediáticos como Marianito, como el Juaco Morales Sola, Bonelli, Magdalena que te amarga el inicio de jornada diaria… y la lista continua.

A esto último le debemos sumar las diversificadas actividades agropecuarias con valor agregado que el sector “campero” hoy maneja y controla; y el resto del poder económico nacional y transnacional que está operando en el país.

El tema es quién encarna como candidato ese “no proyecto” de la derecha en las próximas elecciones presidenciales. ¿Duhalde, Macri, De Narvaez,  Carrio, Sanz…? ¿Quién? ¡Con semejante club de cabezas huecas muchas alternativas no tienen! Entonces sacan a relucir la importancia de la alternancia en el poder como freno a la tentación de la re, re, reelección indefinida y al culto del personalismo. Centran la discusión en las “formas” para evitar incursionar en las cuestiones de fondo ya que no cuentan con un proyecto alternativo al hoy vigente, que atraiga mínimamente al electorado. Lo que ofrecen es más de los mismo; lo de siempre. La carencia de creatividad que los acompaña desde la escuela primaria privada quedó al desnudo. De ahí mi encabezamiento refranero: “No hay mal que por bien no venga”. La propia y vacía sanata mediática está sirviendo para que los argentinos sepan y conozcan de qué se trata la cuestión. Con solo escuchar las gansadas que salen de boca de los periodistas del monopolio Clarín y los de La Nación que hacen televisión, le alcanza al hombre común para darse cuenta quién es quien y qué busca cada cual. Y si a esos le sumamos las absurdas, inconsistentes y delirantes en el caso Carrio, críticas que le hacen al gobierno nacional los que dicen ser la oposición, sin tener una mísera propuesta para ofrecer a la sociedad, más allá del cúmulo de generalidades que lanzan cuando tienen un micrófono adelante –más si es de TN-, cualquier Argentino hoy en día se da cuenta muy fácilmente que Cristina Fernández de Kirchner, en materia política, es Gardel y los guitarristas juntos. Si a esto le adosamos el odio machista que genera descubrir que la capacidad política supera con creces las cuestiones de género, tenemos cartón lleno.

Por todo esto no resulta llamativo que el periodismo autotitulado “serio” se cuelgue de las crisis por la que están atravesando los países árabes, organizadas y manipuladas por agentes norteamericanos (¿Se olvidaron ya de los casos Allende en Chile y Velasco Alvarado en Perú, en los “70”?), para trazar paralelos con los gobiernos revolucionarios de Castro, Chávez, Correa, Evo Morales y ahora de Cristina y el “Kirchnerismo”  con  sus aspiraciones reeleccionistas. Queda más que claro en términos regionales que el temor latente está en que el jaque a su codicia se extienda más de la cuenta. Pero esto también pone en evidencia lo poco que les importa la decisión popular de dar continuidad a un proyecto político que contenga en su seno un modelo social ciertamente inclusivo. Ante la carencia de algo nuevo en materia de política social para ofrecer, se aferran a la defensa del formalismo constitucional que impide la consecución de proyectos de esta naturaleza, en nuestro caso hoy vigente y en pleno tránsito. El constante ataque mediático a nuestro gobierno nacional y a los Gobiernos Latinoamericanos antes mencionados son las pruebas más evidente. Lacayos de los organismos multilaterales y de las grandes empresas transnacionales que hoy digitan y manejan las comunicaciones multimediales a nivel orbe formando opiniones globalizadas, arriman leña al fuego reaccionario todavía muy presente en bastos sectores de la sociedad como producto de años de colonización pedagógica y cultural.

Así podemos leer y escuchar críticas a las dictaduras supuestamente personalistas existentes en los países periféricos, “entronizadas en el poder por años” que, según ellos, viven atentando contra el libre pensamiento, la libertad de prensa y todas las libertades juntas(¿?); lógicamente sin decir ni señalar jamás que en realidad lo que ellos sienten es que están atentando contra la libertad del zorro en el gallinero, contra la libertad de comercio, la libertad de empresa y la libertad de poder explotar al hombre sin ningún impedimento legal, con la mayor flexibilización laboral posible. Y si los hombres son de países periféricos mejor aún porque resultan más baratos. Esa es la verdadera libertad que ellos defienden, la libertad que alimenta día a día su avaricia, su codicia.

Y así tenemos hoy un Primer Mundo en crisis como mundo consumidor producto de las burbujas creadas por los pooles financieros internacionales (F.M.I.; B.M., y los diferentes “Clubes”, de Paris, Roma, etc, etc). Economías infladas y sostenidas a costa de la miseria en la que sumieron por décadas a los pueblos de la periferia, hoy se caen a pedazos. Sin embargo al occidente democrático y libre empresarial no se le ocurre cuestionar a las parasitas noblezas enquistadas en el poder de Inglaterra, España, Holanda por dar tres ejemplos; enquistadas por SIGLOS. Tampoco cuestionan a las monarquías Árabes socias en el negocio del petróleo. Si cuestiona a Los Kadafi, a los Chávez, etc, etc. ¿No resulta llamativo que los pueblos ingleses, españoles y holandeses, no reaccionen ni se revelen en contra de sus parásitas monarquías y sigan bancando dicha clase social en sus respectivos países sin problema alguno; que la prensa internacional tan amante a encontrar “contras” en los gobiernos de países periféricos que cuestionan las políticas exteriores de sometimiento practicada por los países centrales, sigan mirando con buenos ojos a esos regímenes más allá de los escándalos prostibularios de “alcobas nobles” a los que les dedican páginas enteras en tono de admiración más que de crítica? Y si no, ¡miren a “Zar” Berlusconi en una “democracia” de país central!. ¿Por qué el gobierno de Obama no “estaciona” aunque más no sea un cuarto de Flota del Glorioso ejército norteamericano en el Mar Tirreno rodeando a Italia por el Adriático también, mostrando su indignación por las represiones que suele ordenar el Premier Italiano sobre las movilizaciones en su contra; esas manifestaciones que critican los niveles de corrupción existentes en la gestión Macrista italiana? ¡Claro; cómo carajo van a criticar a Berlusconi con el precedente que sentó el “democrata” Clinton y la Lewinsky en casa! ¿Qué le pasa a Marianito Grondona, y al Juaco Morales Sola que se preocupan tanto por qué dirá EE.UU. si nuestro país osa actuar dentro del marco de la leyes de país soberano que es, haciéndolas respetar y respetando a la vez acuerdos legales internacionales en materia de ingreso de contrabando, aunque al acto lo comete EE.UU.? ¿No tienen ojos para ver las “cosas malas” que pasan y hacen los países primer mundista? Marianito Por qué se preocupa tanto por el supuesto aumento en el consumo de cocaína que habría en el país y que en términos comparativos (¡a usted que tanto le atraen las comparaciones!) con los países centrales es nada. ¿No se le da por cuestionar las políticas oficiales de los países centrales en relación al aumento del consumo en sus lugares; lugares que tienen la mayor cantidad de adictos, países que son realmente los mayores consumidores de esa “merca” que tanto a usted le preocupa; que para su desgracia están en Europa y EE.UU., modelos políticos y sociedades ejemplares para Mirta Legrang y la Su Gimenez.? ¿Por qué no se preocupa por esos cocainómanos y le hace un bien a la humanidad? Sin ir más lejos la “paqueta” de la Máxima Zorreguieta Cerruti, es de origen Argentino pero princesita en otro país –Holanda-, país que legalizó el consumo de drogas y es el Estado el que reparte gratuitamente las dosis a los faloperos que se refugian en las esquinas, plazas o bajos los puentes de sus distintas ciudades. Eso ¿no lo escandaliza? ¿Por qué no la invita a su “Hora Clave” –a ella y su consorte, el principe Willem-Alexander Claus George Ferdinand van Oranje-Nassau- (¡mierda que tiene nombres y apellidos!) y le pregunta cuales son las posibles medidas que piensa adoptar cuando se muera la vieja reina y asuma ella como tal, para evitar el consumo de falopa cuidando a la juventud holandesa como una verdadera Reina Madre?

Esa es nuestra derecha. Esa es la derecha mediática. Ese es el pensamiento de nuestra derecha. Esas son las acciones de nuestra derecha. Es la derecha que brega por el libre pensamiento pero cuestiona, y de ser posible elimina, a los que no piensan como ella. De los asesinatos de militantes por las causas populares nunca se hicieron responsables porque no suelen ensuciarse las manos. Para los trabajos sucios tienen a otros; antes eran militares, hoy son policías exonerados o mafiosos.

Para nuestra derecha vernácula ¡la culpa de trabajo esclavista que se práctica en las grandes estancias y haciendas no es del hacendado y/o propietario sino del capataz que le maneja el campo che! Tampoco es del “mono” Venegas, un impoluto sindicalista que “jamás acordó” con las “patronales camperas” para que el trabajo rural deje de ser esclavista. El sí que es un verdadero sindicalista; logró acordar con las patronales rurales para que suban de categoría a todos sus afiliados y ahora se les pague como sirvientes. ¿Las condiciones laborales? Eso es de menor importancia che!

Esa es nuestra derecha. Usted ya la está conociendo. Es la derecha que concibe un solo modelo de país, el de los privilegios para unos pocos. Es la derecha que no se le ocurre cuestionar el proyecto imperial norteamericano, pensando que en dicho proyecto puede mojar el pancito. Es la derecha que puede aceptar la intervención militar Norteamérica si sus intereses corren riesgo. Es la derecha que puede hipotecar el país y el futuro de sus habitantes si eso resulta un “buen negocio”. Es la derecha que por segunda vez en la historia nacional ve jaqueado sus privilegios. De ahí su preocupación por la posible consolidación de este proyecto serio de país. De ahí su temor por la re, re re posibles elecciones. Poca importancia tiene para esa derecha que esas posibles re, re, reelecciones sean una aspiración popular por sentirse identificada y consustanciada con el proyecto y por que carecen de instinto suicida. Lo que importa son las concepciones neoliberales que están en tela de juicio y que ellos no dejarán caer así porque sí. Para eso se aferrarán a las “cuestiones institucionales” fijada por una constitución liberal que lamentablemente permitió, esta vez erroneamente, el acceso al poder de las personas equivocada.

Pero hay que dejarla seguir hablando. Es la mejor herramienta didáctica con la que cuenta hoy el pueblo argentino para corroborar que por décadas fue tratado como minusválido mental. Que siga hablando la Carrio, la Bullrich, el Cleto, el Duhalde, el Macri, el De Angelis, el Biolcati, el Bussi, Marianito, el Juaco Sola etc. Etc. Ayudan y mucho a esclarecer pedagógicamente a los dubitativos. Es la derecha que se aferra a “las formas” institucionales que habilita o deja de habilitar la Constitución Nacional porque carece de argumentos para discutir cuestiones “de fondo” asociadas al destino del país, o sea sobre el destino de la Nación y su pueblo.

Por eso sostengo que “no hay mal que por bien no venga”.

¡Que sigan hablando!!!


 

RECONDO: UN DINOSAURIO SUELTO EN LA JUSTICIA

(Buenos Aires-Argentina) Los 80 años de vida de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional (Amfjn) encuentran a la entidad profesional de los jueces en su versión política más rancia: la defensa irrestricta de los intereses oligárquicos, disfrazada de República y de Constitución.

Por Julio Piumato*

Los 80 años de vida de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional (Amfjn) encuentran a la entidad profesional de los jueces en su versión política más rancia: la defensa irrestricta de los intereses oligárquicos, disfrazada de República y de Constitución. En su argumentación, siempre sobresale el ataque a las experiencias políticas populares y democráticas. Su presidente, Ricardo Recondo, se pasea por los medios agrediendo al Gobierno, como si fuera un político de la oposición, al mejor estilo de la Mesa de Enlace rural.

De pronto, el presidente de la Asociación de Magistrados se ha convertido en el ídolo de los comentaristas. Con notorio sentido de oportunismo político, Recondo no deja pasar ni un mes tras las elecciones legislativas y arremete. Olvidado de su función judicial, ajeno a la imparcialidad y el recato que deberían distinguirlo, deambula insolente por los escenarios montados por el gran partido de la oposición: losmedios de información de masas. También el sitio de información de prensa de la Corte Suprema de Justicia difunde en su versión digital un reportaje en la que el secretario general del sindicato de jueces seda el lujo de denostar al Gobierno nacional y atacarlo porque, dice, “el oficialismo trata de dominar, manejar y restarle independencia al Poder Judicial”.

Pero, ¿quién es en verdad el doctor Ricardo Gustavo Recondo? ¿Acaso un libre pensador, un puro y prístino juez de la Nación, que no hace política, como sí hacen los re presentantes del oficialismo en el Consejo de la Magistratura? ¿Por qué tanto esmero en descalificar la composición del Consejo, en oponerse a la ley que modificó hace dos años su funcionamiento, y ni una sola mención al triste pacto de Olivos que forjó la criatura?.

El independiente Recondo fue subsecretario de Justicia durante el gobierno del ex presidente Raúl Alfonsín y trabajó bajo las órdenes del secretario de la cartera judicial Ideler Tonelli, ex ministro de Trabajo en el mismo gobierno. ¿Conocía que el jefe de Recondo, y quien lo llevó al cargo en el gobierno radical, fue el mismo que redactó el texto de la ley de Obediencia Debida? ¿Será por eso su obstinación en el ataque exagerado y permanente al Gobierno, incluyendo la defensa incondicional de los jueces que, en el mejor de los casos retrasan los juicios a los represores, y en el peor, ordenan dejarlos libres?.

Un pasado con sombras. En una edición con tapas verde ejército, la entidad gremial de los jueces, la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia nacional, celebró el año pasado sus 80 años de existencia.

Allí la publicación propone un recorrido muy particular sobre la historia de la Justicia argentina de los siglos XX y comienzos del XXI, destacando a los dirigentes históricos de la entidad.

Sus notas, comentarios y entrevistas conforman un verdadero editorial sobre el elitismo judicial, la oligarquía que regentó al país en la mayoría de las décadas precedentes y la defensa de los privilegios de clase de los jueces que supimos conseguir, cualidades de una Justicia que tanto se denunció desde la Unión de Empleados de Justicia de la Nación (Uejn), con eco en cada vez mayores ámbitos de la sociedad argentina.

Las páginas centrales del número corresponden a una entrevista a Recondo, actual presidente del gremio de los Señorías. Su título es elocuente: Hay que rodear de protección a los jueces. Las palabras de Recondo, no obstante, no son el principal aporte de la edición. Las perlas están en otro lado. Y en conjunto, configuran un verdadero collar desopilante y ciertamente trágico, tratándose de la entidad profesional de los jueces argentinos, actores centrales de un poder del Estado fundamental para la convivencia democrática.

La edición contiene reportajes a ex presidentes de la asociación, más un relato bastante parcializado, con olvidos muy sugestivos, sobre las ocho décadas de vida de la institución. También se incluye una nota muy superficial sobre una cuestión que no deja dormir tranquilos a los jueces: su relación con la prensa.

Cualquier lector medianamente sensato respecto de la actuación del Poder Judicial en todos estos años, los del siglo XX y XXI, indagará acerca de los períodos más oscuros de la historia argentina. Seguramente, prestará más atención en aquellas páginas referidas a la Justicia durante los años del genocidio militar, del saqueo económico y cultural de los años ’90, de la sucesión de golpes militares, de la censura y la persecución que siguieron al peronismo. Es precisamente allí donde ocurren las sorpresas, no por lo novedoso de los conceptos que se vierten, sino por lo escandaloso de las explicaciones, justificaciones y negaciones a las que se echa mano.

80 años de historia, tal el título del artículo, es la nota que abre la revista, a modo de presentación general del número. El texto-sin firma- llama revolución al quiebre del orden institucional protagonizado por el general José Félix Uriburu, indultando el carácter de golpe de Estado que tuvo aquel episodio nefasto de la historia argentina, pues inauguró la prepotencia militar en la vida política del país del siglo pasado.

Si bien recuerda “la famosa acordada de la Corte Suprema de ese entonces que legitimó el gobierno de facto”, en el artículo no se cuestiona su contenido, ni se incluye el nombre de los jueces que la firmaron, y hasta arriesga un salvoconducto a aquellos cortesanos, recordando que “todos los miembros de la Cámaras de Apelaciones de la Capital (Criminal y Correccional, Civil y Comercial), visitaron a Uriburu y se fotografiaron junto a él en la Casa Rosada”. El mal de muchos que consuela a los pocos.

Nada informa la revista sobre si la incipiente entidad profesional, por aquel entonces llamada Asociación de Secretarios de la Justicia Ordinaria y Federal de la Capital Federal, tomó alguna posición pública respecto del episodio, en momentos en que el país tenía ya una nada despreciable actividad política y sindical, con luchas sociales muy dinámicas, fruto del ascenso de las clases subalternas, medias y trabajadoras.

También resulta llamativo que en una revista de profesionales del Derecho, habituados a las pulcritudes y precisiones del lenguaje jurídico, se le llame revolución a un golpe de Estado, con la carga positiva que aquel término tiene en la historia política contemporánea. Una revolución siempre debe entenderse como cambio drástico a favor de los intereses de las mayorías de la sociedad, y nunca como lo que ocurrió aquel 6 se septiembre de 1930, mucho menos el alzamiento militar que derrocó a Juan Domingo Perón en 1955, y que la asociación insiste en llamar revolución. La visión sobre la última dictadura. En la revista nueve ex presidentes de la entidad vierten sus opiniones con total diligencia.

Los editores no reparan en el período histórico en que los respectivos consultados cumplieron su actividad gremial. Todos embarrados en un mismo lodo, lo mismo si fueron dirigentes durante períodos dictatoriales o democráticos, desconociendo que su imperativo constitucional, antes que ningún otro de índole sectorial, debiera haber sido la denuncia del carácter ilegal de una dictadura. Temerariamente se detalla que “en la década de los ’70, especialmente en los últimos años, se fue extendiendo la opinión de que la Amfjn requería un local más adecuado, ya que Lavalle 1312 ya no era funcional para sus extendidas actividades”.

La revista no puntualiza que esos últimos años de la década del ’70 correspondieron a los de mayor represión, y que las extendidas actividades gremiales de los señores jueces se contraponen con la total prohibición que regía sobre los sindicatos de trabajadores, que derivó en la persecución despiadada a las organizaciones más combativas y la suspensión de las garantías individuales de la entera población. Claro, menos para los magistrados, afines al régimen y su dócil asociación profesional.

“En 1980 -continúa, como si nada hubiera acontecido en el país en aquellos años- apareció una coyuntura que facilitó esa aspiración: Argentina había sido elegida para albergar el congreso bianual de la Federación Latinoamericana de Magistrados (Flam), que se realizaría en 1982, y la asociación no contaba con instalaciones adecuadas para tan importante encuentro. Con ese motivo se intensificaron las gestiones (con la Corte Suprema de la dictadura, que otorgó un comodato a la asociación) y se obtuvo la sede actual de Lavalle 1334, inaugurada en octubre de 1982 (unos meses después de la masacre militar en Malvinas), en coincidencia con el mencionado congreso.”

En el país del terror, mundialmente conocido por el método de desaparición de personas, la muerte clandestina y la miseria planificada, nuestros jueces y su asociación profesional, concretaron negocios inmobiliarios con la Corte Suprema de la dictadura, entrada por la ventana al 4º Piso de Tribunales. Ni ina palabra sobre los secuestrados en las mazmorras militares, varios de ellos trabajadores judiciales, incluso un Defensor Oficial. Ni una sola mención a los miles de hábeas corpus rechazados sistemáticamente y sin la mínima averiguación.

El coraje civil, según jueces argentinos. “A pesar de convivir con la dictadura más execrable de la historia del país, la Asociación de Magistrados no dejó de defender, cada vez que tuvo oportunidad, la independencia del Poder Judicial y su particular rol en momentos de gobierno de facto y Congreso suprimido. Comunicados con esos conceptos fueron emitidos y publicados cuando los medios los aceptaron, especialmente en La Nación, y fueron expuestos verbalmente en cada cena de fin de año, frente mismo al ministro de Justicia de turno, no de uniformados que nunca asistieron”, se lee en la revista.

Qué valientes nuestras Señorías de aquel entonces, y qué memoriosos los de hoy, que los rescatan del sepulcro y los reivindican con total liviandad. ¿Por qué ni una sola línea, ninguna mención, nada, sobre los funcionarios judiciales desaparecidos? ¿No hubiera sido más efectivo y procedente exigir al poder militar el cese de las persecuciones, secuestros y torturas, o usar la tribuna internacional de aquel encuentro de la Flam para denunciar la magnitud del genocidio que se estaba cometiendo en la Argentina?

Las Madres de Plaza de Mayo poniendo el cuerpo en Plaza de Mayo, solas, en los más duros años de la dictadura, con tres de sus más activas integrantes también desaparecidas, y los jueces, 25 años después, haciéndose los campeones en valentía por haber defendido en comunicados que nadie leyó “la independencia judicial”. Qué nulo sentido de la humildad. ¿Por qué no marcharon esos jueces junto a las Madres, en vez de leer declaraciones perfectamente inútiles y cobardes en las cenas de fin año o mandarles escritos críticos al independiente matutino La Nación? ¿Hace falta, aquí y ahora, repasar la complicidad manifiesta que el diario de la familia Mitre prestó, no sólo a la última dictadura, sino a todos los gobiernos de facto y los democráticos que fueron serviles al capital transnacional?¿Por qué los jueces de la Asociación de Magistrados reivindican al matutino más emblemático de todos los que apoyaron el genocidio? ¿Por qué ahora? ¿Qué le deben? ¿Alguna operación de prensa, quizás?.

El regreso de los muertos vivos. Acaso el único mérito de la publicación consista en traer a sus reducidos lectores el nombre y el apellido de sus más conspicuos dirigentes históricos. Y aportar en directo, sin mediaciones, sus propias explicaciones. La asociación no duda en rescatar a personajes siniestros del Poder Judicial, indultándolos con sus semblanzas, como si nada hubiera pasado en el país que ellos mismos protagonizaron desde sus puestos de relevancia institucional. Dice Evaristo Santa María, presidente de la Amfjn entre abril de 1978 y diciembre de 1985: “Cuando llegó la revolución (sic) del 24 de marzo de 1976 cerraron tribunales como quince o veinte días. Me llaman del Ministerio de Justicia y me dicen ‘usted va a ser camarista’, y mencionaron que junto conmigo sería promovido un grupo de colegas. Asumí en la Cámara Laboral donde me desempeñé hasta mi retiro en 1985″. “Recuerdo que había una cuestión fundamental en la Justicia, una especie de ranking de a quiénes les llegaban más hábeas corpus.

Pero a la asociación jamás llegó un tema político”, agrega Santa María. Qué pícaros los jueces y sus juegos perversos: se divertían compitiendo por quién recibía más habeas corpus, y ganaba el que los rechazaba más rápido. Otra: “En nuestra Cámara laboral sacamos un fallo en materia provisional para proteger a los chicos de desaparecidos donde hablábamos de ‘la ola lamentable de secuestros’, y otro cuando Martínez de Hoz modificó un índice de la Ley de Contrato de Trabajo y se lo declaramos inconstitucional; nunca alguien me dijo una palabra”.

La Asociación de Magistrados debió haber presionado para que la Junta militar sea declarada inconstitucional y negarse sus integrantes a jurar por sus estatutos para ejercer el cargo de juez de la Nación, en vez de vanagloriarse ahora, 33 años más tarde, con ese juego de chicos ante semejante destrucción del aparato productivo nacional, enajenación de las riquezas y aniquilación casi total de las organizaciones de la clase trabajadora.

Resulta paradójica la relación entre la asociación profesional de los jueces y la vida política del país, a juzgar por los testimonios que brindan sus dirigentes. Cuando es tiempo de dictaduras militares, o de gobiernos civiles funcionales al interés del poder económico, la asociación mantuvo una posición de neutralidad y se mostró prescindente.

Deja al vulgo el barro de la política, mientras ellos, los magistrados, sólo hablan a través de sus sentencias, protegidos por el cristal de las burbujas donde moran plácidamente y contemplan la vida. Casualidad. Se refugian en el interés corporativo, en la cuestión salarial, en la compra de la sede social, en la gestión de créditos para sus afiliados, pero no se inmiscuyen en el interés general que supondría emitir juicios de valor respecto de la situación política, precisamente en momentos en que la sociedad esperaría de los jueces una actitud más decidida en defensa de los intereses nacionales, las libertades individuales y los derechos sociales de los argentinos. Santa María lo dice con absoluta claridad: “A la asociación jamás llegó un tema político”. Tampoco fueron a buscarlo.

¿Qué modelo de Justicia defiende la asociación de jueces? ¿Cómo se explica sino que haya permanecido en silencio ante la mayoría automática en la Corte, los jueces de la servilleta, la interrupción del orden constitucional, el lockout salvaje de la patronal rural y, ahora, sobreactúe su cólera ante la ley que reformó el funcionamiento y la composición del Consejo de la Magistratura? ¿Quiénes quedaron del lado del revés en este querido y sufrido país, al fin dispuesto a situarse al derecho, señores jueces del Poder Judicial? .

La polémica por el Consejo

El camarista civil Ricardo Recondo ganó las elecciones de la Asociación de Magistrados a fines de 2006. En ese momento sostuvo que “la asociación debe ser la voz política del Poder Judicial” y “que es necesario plantear que los jueces no pueden hablar sólo por sus sentencias”. Y eso es lo que hizo él estos últimos días: Recondo advirtió que el Consejo de la Magistratura “necesita cirugía mayor, no cirugía estética”, y denunció que el Gobierno “tiene el poder absoluto de veto, o sea que si quiere proteger a un juez, lo hace”.

Las declaraciones vienen a cuento por las reformas que impulsa el Gobierno en ese órgano judicial: busca que haya un “proceso de selección de jueces más rápido y transparentar al máximo todos los actos”, dijo el flamante ministro de Justicia, Julio Alak. El jefe de Gabinete -y ex titular de Justicia- Aníbal Fernández, fustigó las declaraciones de Recondo. Las calificó de “grandilocuentes y ampulosas” y negó presuntos “bloqueos” del Ejecutivo a jueces no afines dentro del Consejo, el organismo que interviene en la selección de jueces, promueve su remoción y administra el Poder Judicial.

Lo mismo hizo la diputada nacional (FPV) y miembro del Consejo de la Magistratura, Diana Conti: “Que diga a qué jueces protegemos, qué jueces deberían ser acusados en juicio político, queremos saber sus nombres y apellidos para actuar en consecuencia”, le reclamó a Recondo en un comunicado de prensa.

Y agregó que “sería muy bueno que la Corporación judicial, que él encabeza, aporte los datos necesarios para que el Consejo de la Magistratura pueda cumplir su función y acusar a los malos jueces con mayor eficacia”.

“Sólo para esta tarea el oficialismo (cinco consejeros sobre trece) puede incidir, ya que para acusar a un juez hace falta una mayoría especial de dos tercios de los consejeros presentes, para la selección de magistrados y el resto de las actividades sólo se requiere mayoría simple”, sostuvo.

En este marco, Conti señaló: “Que Recondo se saque el antifaz y le diga a la sociedad argentina qué es lo que verdaderamente no le gusta de este Consejo, qué intereses y privilegios está defendiendo”.

* Secretario General de la Unión Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN)

Fuente: EL ARGENTINO .com

miradas-al-sur1