EL LLAMATIVO RETORNO DE CIERTOS “ARGUMENTOS”
17 may 2012 Notas semanales
C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Medios de comunicación y Sociedad
A propósito de los peligros de un falso “debate” que se intentó instalar mediáticamente entre el supuesto “antisectas” Pablo Salum y el por él escrachado Claudio María Domínguez.
Por Victor Leopoldo Martinez (*)
A partir de ciertas “imputaciones” hacia el practicante de la “New Age” Claudio María Domínguez por parte de un joven –Pablo Salum- quien estuvo dando sobradas muestras de un desmesurado afán de protagonismo mediático en su deambular diario por los canales de televisión, el chabacano amarillismo periodístico generalizado (doblemente peligroso y ya explicaré por qué) instalado en la mayoría de los programas de entretenimiento (chimentos) e información de nuestra televisión, reflotó una peligrosa frase muy usada desde hace siglos, recuperada por los cruzados de la última dictadura militar argentina y utilizada dentro de sus argumentos a modo de justificación para sus nefastas “tareas” y acciones “extirpadoras” de lo que ellos entendían “desviaciones mentales”: El famoso “lavado de cerebro”. La Iglesia Católica –“religión” oficial del Estado Argentino-le daba a esa dictadura sustento teológico para una supuesta “guerra” contra ideologías apátridas y ateas y cobertura “espiritual” para los operadores refugiados bajo el manto dictatorial. Un General -Balsa- pidió disculpas por las atrocidades cometidas por sus camaradas. Hasta hoy no se conoce ningún pedido de disculpas de los integrantes del alto clero argentino, cómplice de hecho de aquel genocidio cometido por las juntas militares asesinas.
Por otra parte no se pueden pasar por alto y/o olvidar como remotos antecedentes, las “guerras santas (¿?)” y la “Santa(¿?) Inquisición” realizadas por el culto hoy denominado “Católico”, muestras patéticas de las barbaridades cometidas en nombre de Dios, algo que ya he señalado en otro articulo (ver: http://www.revistaelemilio.com.ar/2010/07/la-santa-inquisicion-de-un-cruzado-fuera-del-tiempo/).
Resulta muy evidente que el joven Salum, en su calidad de víctima de un supuesto accionar manipulador de una secta religiosa presenta, todavía hoy, secuelas de los serios trastornos psico-emocionales que seguramente padeció en algún momento de su vida por tal motivo, y que merecerían recibir la debida atención profesional. Pero los consultorios no están casualmente en los estudios de televisión donde él denuncia las manipulaciones y “los lavados de cerebro” que realizarían “sectas religiosas”. Salta a la vista que las secuelas de su cuadro anterior le impiden ver que también allí –en la TV- él está siendo “manipulado” por ese amarillismo ávido de sensacionalismo, hoy practicado hasta por “conductores” de ciertos programas que se presentan a si mismos como “progres” y “anti-amarillistas”.
Resultan llamativas y “curiosas” las frases que aparecen reiteradamente dentro de los argumentos expuestos en los discursos que se escucharon donde estuvo Salum. “A mi me rescató la iglesia Católica”, “En esas sectas te lavan el cerebro”. Si no fuera por la aparición de curas católicos “consultores” en algunos de esos programas donde a este chico le dan “aire”, los “fallido” en algunos conductores de TV cuando lo entrevistan, y el “respeto a los límites temáticos” que otros conductores tienen en relación al discurso que impone el poder dominante(1), no dejarían de ser frases, o expresiones adjudicadas a una víctima de abusos en proceso de recuperación, pero mal orientada en cuanto a los lugares terapéuticos.
SOBRE SECTAS Y CULTOS
Se me ocurre pensar que plantear y recurrir a una dialéctica seria para discutir lo que son “las sectas” y “los cultos” no estaría mal para el enriquecimiento temático y para mejorar la formación humana en no pocos argentinos desterrando actitudes discriminadora que muy a menudo les aparece. Me parece fundamental en este momento donde está en discusión todo aquello relacionado con las libres decisiones personales tomadas por adultos respecto a decidir sobre sus actos. Digo esto para no entrar en contradicción con las propias leyes que hoy se votan en el congreso manijeadas mediáticamente como “de vanguardia”, o pioneras en la materia (y que desde ya lo son). También resulta importante hacerlo básicamente por la peligrosa ignorancia y el atrevimiento para incursionar en determinados temas que aparece recurrentemente en muchos de esos conductores de TV desde hace ya un largo tiempo a esta parte, algo que exacerba esa peligrosidad a la que hacia referencia en el primer párrafo por estar en medios de comunicación audiovisual (el medio de mayor penetración).
Es claro que desde el cristianismo la cuestión religiosa -en términos de interpretación del vocablo y la acepción que se le dio a la palabra religión-, está asociada – vía Santo Tomás y su Suma Teológica y San Agustín- a “releer” (la palabra divina), “reelegir” a Dios o “religarse” a este. A partir de esto aparece esa arrogante decisión por parte de los ortodoxos de ese culto de que una “secta sea un grupo autónomo, no cristiano, fanáticamente proselitista, exaltador del esfuerzo personal y expectante de un inminente cambio maravilloso, ya colectivo, ya individual, y por ende peligroso”. O sea, para el Culto mayor se trataría de una cuestión de “Quiosquitos menores pero peligrosos como competencia”. Unas postura evidentemente sectaria y distantes de los propios principios orientadores dejados por el Dios Terrenal llamado Jesús.
Dicho de otra forma y un tanto peyorativamente, parecería que las sectas son calificadas de tal cuando un “loquito” fiel, harto de las locuras del “culto mayor” decide abrirse, y curtir su propio mambo llevándose un “toco” de fieles con él, pasando a ser todos ellos juntos unos reverendos… “infieles”. Por lo que se puede apreciar se trataría de una “fidelidad”que no apunta casualmente hacia la “gracia divina” sino más bien a ciertos negocios humanamente mundanos.
Ahora bien, acá –en Argentina- oficialmente se les llama “Culto Católico, Judío, o Musulmán, etc. etc. Sin embargo existen definiciones de culto como estas:
“Cultos son grupos que explotan a sus miembros psicológicamente y/o financieramente, típicamente haciendo que sus miembros obedezcan las demandas del líder a través de ciertos tipos de manipulación psicológica, popularmente conocido como control mental, y a través de inculcar una dependencia ansiosa profundamente enraizada en el grupo y sus líderes.” – Michael D. Langone, Clinical Update on Cults, Psychiatric Times. Vol. 13 No. 7.
Traspolando este concepto a la historia de la conquista y colonización de América, ¿cuántos nativos fueron víctimas de masacres por desobediencia al culto católico? ¿A cuántos convencieron desde el temor a una imaginaria “Ira divina”, y sumieron a sus designios desde esa bastarda concepción de los errores humanos como algo “pecaminoso”, solo perdonados por otros humanos “habilitados” celestialmente y que estaban en el bando de los conquistadores.?
En estos términos, ¿cuál sería la diferencia entre el culto y la devoción al Papa, al Sai Baba o el “Maestro Amor” además de las lógicas que sí existirían en materia de poder económico e infraestructura para difundir contenidos “salvadores” y/o culpas y temores al “castigo divino” anunciados por dudosos interpretes terrenales que paradójicamente y en no pocos casos obran como “ovejas descarriadas” tentados por la “carne”? ¿Que diferencia existe entre ellos? Una excepción a la ley general quizá fue la Madre Teresa quien hoy por hoy e históricamente cuenta con meritos legítimos en razón de su dedicación en vida, real y concreta, por la suerte -o desgraciada- de los humanos enfermos.
El actual Papa no se expidió jamás -y menos concretamente- sobre los miles de curas (de todas las jerarquías) pedófilos que andan haciendo estragos por el mundo. “Dicen” que en la secta del “maestro Amor” -con él a la cabeza- son medios degeneraditos (según el entender de la cultura Judeo-cristiana) y además se queda con los bienes de los incautos fieles. El clero de la Iglesia Católica Argentina es bancada por el Estado Argentino y los altos sueldos de sus jerarcas no se discuten casualmente en paritarias; y las exigencias de los “fondos” se lo imponen al Estado avalados por antaños acuerdos; “De algún trasero tendrá que salir líquido rojo” sostiene un dicho popular. Obviemos claro está -y en esta ocasión- los cientos de propiedades horizontales rentadas dentro de la Capital Federal que engrosan “sustancialmente” el patrimonio de la Curia local. Resulta llamativo que los favores terrenales para ganarse un lugar al lado del altísimo, tengan costos tan elevados, y que dichos costos pagados por el conjunto de la sociedad a través del pago de impuestos, solo para recibir “consuelo espiritual”, y que esos costos pasen desapercibidos gracias a ciertos acuerdos con el poder -económico fundamental-mente- de turno, quienes aportan los “diezmos más interesantes” para ser salvados de sus constantes “pecados” en materia de manejo económicos y por ende de la desgraciada suerte del resto de los mortales.
Pero no todos las ovejas del rebaño que responde a lo “celestial” son iguales. Los curitas desobedientes terminan en las iglesias de frontera así no le joden la paciencia a los custodios del cumplimiento del “Derecho Canónico”, derecho que Dios lo conoce por poseer dones y cualidades metafísicas pero que cada vez que intenta hacer una observación, sus interpretes terrenales no atienden el teléfono.
Y podría seguir…
DE TIEMPOS NO TAN REMOTOS
Y ya que estamos hablando de “lavado de cerebro”, en la década de los setenta ciertos sectores de derecha asociados a los grupos de poder económico, usaban mucho el tema del “lavado de cerebro”. Las víctimas eran los pobres “chicos” que caían en manos de inescrupulosos y ateos guerrilleros apátridas quienes los engatusaban y los llevaban por mal camino llenándoles la cabeza (lógicamente después de lavárselas) con ideas “raras” vinculadas a la Justicia Social, algo que a ellos les resultaba muy parecido al comunismo.
Dichos en otros términos, todos aquellos que militábamos políticamente en aquella época, en mi caso y desde siempre en la Juventud Peronista, fuéramos universitarios o no, éramos unos perfectos imbéciles, sin ideas “claras”, ni ideales, perejiles fáciles de engañar con ideas extrañas que atentaban contra el “ser nacional”(¡?) y la “esencia (¡?) cristiana” de nuestra sociedad.
Cabe preguntarse, las cárceles y persecuciones políticas, la injusticia social reimplantada luego del golpe de septiembre de 1955, ¿eran la esencia cristiana de nuestra sociedad? La ilusión de recuperar la justicia social para el pueblo argentino, anhelo levantado como bandera por aquella gloriosa JP, Justicia Social que se había experimentado y concretado durante el primer y segundo gobierno peronista, ¿eran las ideas extrañas, apátridas y ateas que nos metían en la cabeza porque como borregos estúpidos que éramos podíamos ser fácilmente engañados?
Para eso recurrieron a los militares cipayos y entreguistas de la última dictadura militar para que con métodos adquiridos en la Escuelas de las Américas, extirparan de las universidades, de las mentes, de las cabezas de aquella “juventud engañada” esas ideas raras. Y si las lobotomías no daban resultado, hacerlos desaparecer era lo más conveniente. “Lo que no está, no se ve, entonces no existe”. Lo dijo en confesión pública el “Cristiano Videla”.
Hoy las “lavadoras de cerebro” y engañadoras de los actuales jóvenes incautos, los nuevos imbéciles, son las mismas de siempre solo que cambiaron de marca: hoy “La Campora”, La “JP Descamisados”, “Movimiento Evita”. Lo raro y no por eso menos “casual” en cuanto a lo reiterado, a los preocupados por “el lavado cerebral” tipo ” Grondona, La Nación y los medios del Grupo Clarín” no les preocupan tanto los Troskos por ejemplo (o mejor dicho ciertos Troskos) ¿Por qué será? En realidad esta última aparece como una pregunta estúpida ya que nunca preocuparon mucho a nadie; y desde ya, esta es una apreciación muy subjetiva en términos políticos, y me hago cargo de lo escrito.
De la lectura que hago de las actuales “movidas mediáticas” es que me nace esta preocupación, esta inquietud. Muy malos recuerdos me traen a la mente el solo escuchar cuestiones asociadas a la reinstalación de frases del tenor “lavado de cerebro” como anatema y a modo de estigmatización con tinte maligno. Me estoy refiriendo a la descalificación de ciertas ideas y a la demonización que ciertos personajes están haciendo de la portación de edad juvenil, ideas y compromiso militante hoy muy presente en nuestros actuales jóvenes quienes recuperaron para si aquel concepto heroico de la vida que acompañó a los jóvenes de los “70”. Tengamos cuidado y como viejos y responsables militantes protejamos a nuestra juventud de aquellos dinosaurios que pretenden evitar nuestros supuestos y peligrosos “lavados de cerebro”.
LOS MEDIOS…, ¿NO LAVAN CEREBROS?
Cualquier médico diplomado y serio te dice con todas las letras “no tomes «ACTIVIA» porque es una reverenda mierda para tu organismo”; pero artistas de toda laya te lo recomiendan 60 veces por día en todos los canales de TV (por la plata baila el mono). Lo mismo que «ACTIMEL» y tanta otras basuras. Eso, ¿no es “lavado de cerebro”? La comida chatarra destructora de tejidos hepáticos que ofrece el payaso norteamericano y que publicitan los mismos canales de TV ¿no es “lavado de cerebro”? ¡Cuántos años nos estuvieron lavando el cerebro con las bondades del neoliberalismo! ¡Aún hoy y en no pocos medios monopolizados intentan seguir usando el mismo shampoo! Los medios ¿no colaboraron activamente con la mantención de los mitos, primero “Los argentinos somos derechos y humanos” (y lograron dividir a la sociedad y permitir el uso y abuso del “por algo se lo llevaron”); segundo, el de la “convertibilidad”, algo que a no pocos les permitió hacer jugosos negocios con el verdadero dólar? Eso ¿no es lavado de cerebro?
No quiero aburrir con ejemplos porque lejos está en mi intensión menoscabar la inteligencia de nuestros lectores.
Pero resultaría interesante que reflexionemos al respecto.
(*) Director de EL EMILIO
(1) A esta altura del partido ya no resulta llamativo que un Daniel Tognetti (conductor de DdD)“censure” a Pablo Marchetti y pase “a otro tema” cuando este comenzó a señalar a la Iglesia católica como otra secta en uno de los programas de la semana anterior. Los “periodistas progres” también se cuidan de no faltarle el respeto al poder establecido.
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