El “Plan Honduras”; propuesta de una Carrió ¿desatada? (¡O desquiciada!).

Buenos Aires-Argentina (Revista Veintitres-ElArgentino.com)

Pidió la intervención de la OEA por las reservas. La diputada sugirió que otros Estados deben intervenir en la Argentina para “preservar el orden institucional”. Enojos internos y problemas de cartel en la Coalición Cívica.

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Imagen: Veintitres

Por Franco Mizrahi

A las 20 del miércoles 3 de marzo, la diputada nacional y líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, ingresó al Senado de la Nación cual estrella de televisión y ante las cámaras se acomodó entre el senador del PJ anti K Adolfo Rodríguez Saá y el legislador de la CC Alfonso Prat Gay. Carraspeó, esperó que las señales de cable le dieran pantalla completa y profetizó: “Si la Argentina tolera estas actitudes no habrá más orden institucional. La Presidenta y la titular del Banco Central de la República Argentina, Mercedes Marcó del Pont, han desobedecido a la Justicia y al orden constitucional y han violentado las competencias propias del Congreso de la Nación. La única pregunta que cabe es si no han violado los artículos 17, 18 y 20 de la cláusula de conducta democrática de la Organización de los Estados Americanos. Un Estado-Nación, lo primero que es, es una moneda. El Congreso o la Corte Suprema de Justicia deberían actuar en defensa de la República”.

Acostumbrados a sus proclamas ampulosas, en el salón pocos advirtieron que, esta vez, la diputada había superado todas sus marcas: en un día cargado de tensión política, Carrió había sugerido que la OEA debía intervenir en la Argentina. ¿De qué modo? Según los artículos citados por la dirigente de la CC, estarían dadas las condiciones para “recurrir al Secretario General o al Consejo Permanente a fin de solicitar asistencia para el fortalecimiento y preservación de la institucionalidad democrática” (artículo 17). El artículo 20 es más contundente: “En caso de que en un Estado Miembro se produzca una alteración del orden constitucional que afecte gravemente su orden democrático, cualquier Estado Miembro o el Secretario General podrá solicitar la convocatoria inmediata del Consejo Permanente para realizar una apreciación colectiva de la situación y adoptar las decisiones que estime conveniente. (…) Si la urgencia del caso lo aconsejare, el Consejo Permanente convocará de inmediato un período extraordinario de sesiones de la Asamblea General para que ésta adopte las decisiones que estime apropiadas, incluyendo gestiones diplomáticas, conforme a la Carta de la Organización, el derecho internacional y las disposiciones de la presente Carta Democrática”.

Es decir, la intromisión de organismos y otros Estados en la política doméstica. La última vez que la OEA tuvo una actitud similar fue durante el golpe de Estado en Honduras. El antecedente no es casual: desesperada por retener algún protagonismo en el variopinto arco opositor, la diputada ya no se conforma con profetizar catástrofes. Está dispuesta a propiciarlas.

El discurso en el Senado coronó una semana difícil para Carrió. El inicio del primer día de marzo encontró a la titular de la Coalición Cívica sentada en el sofá de su casa frente al televisor. Inquieta, seguía el discurso de Cristina Fernández en la Asamblea Legislativa.

La diputada no había asistido a la Asamblea porque, dijo, “no hay que ir a inaugurar sesiones que luego se van a impedir”. Pero su tropa, a pesar de la ausencia de su líder, estuvo presente. Al igual que los referentes de la oposición, a los que Lilita había intentado convencer de pegar el faltazo. Entre las pocas bancas vacías figuran las de la jefa del bloque de la Cámara alta de la CC, María Eugenia Estenssoro, y las de los senadores del PJ anti K Juan Carlos Romero, Carlos Reutemann, Adolfo Rodríguez Saá y Chiche Duhalde.

Ningún referente del Acuerdo Cívico la acompañó. Y eso la molestó: “Era obvio que íbamos a una trampa… Miren si yo estaba ahí, ¿cómo le explicaba a la sociedad que no sabía lo que iba a pasar? La oposición debe tener una actitud más clara y responsable. Con esa tibieza no se puede enfrentar al kirchnerismo”.

El primer antecedente de esta postura de Lilita se dio con la convocatoria al diálogo político que realizó el Gobierno a fines del año pasado, luego de la derrota electoral de Néstor Kirchner.
El desencadenante, en esta ocasión, fue la frustrada sesión en la Cámara alta para decidir la conformación de las comisiones, cuando el oficialismo se retiró del recinto porque la oposición no logró quórum. Entonces, Carrió planteó retrucar la jugada de los alfiles K con el operativo “desplante”. Pero hasta su amigo Gerardo Morales, jefe del bloque de senadores por la UCR, le respondió por televisión: “El radicalismo tiene que estar porque es un acto institucional supremo.”

A su vez, dentro de la Coalición, el liderazgo de Carrió tiene adherentes pero también detractores. Según asegura una fuente que conoció las internas del partido, hay dos líneas marcadas: “Por un lado están los más fieles como Alfonso Prat Gay, Estenssoro y Patricia Bullrich. Ellos siguen sus instrucciones. Mientras que por lo bajo otros comienzan a quejarse de ciertas actitudes de su jefa”.
Son quienes no coinciden con su modelo de conducción, algo que criticaron los ex ARI que terminaron rompiendo con ella.

Uno de los legisladores que abandonó la CC el año pasado fue el senador Samuel Cabanchik, que armó el monobloque Proyecto Buenos Aires Federal. Argumentó su salida en una gran “desazón frente a la falta de cohesión interna, los débiles mecanismos democráticos de participación y el escaso grado de institucionalización que ha alcanzado la Coalición Cívica”.

Desde el partido desmienten las fricciones internas. En todo caso, dejan entrever, las diferencias son hacia afuera: “Ningún presidente de bloque debería haber estado presente”, sostuvo el diputado Fernando Iglesias.

Buscando respuestas para comprender este escenario, Adrián Pérez, diputado de la CC, aseguró: “Las estrategias sobre cómo frenar el atropello del Gobierno tuvo miradas diferentes. Somos bloques distintos y es legítimo que cada cual marque la suya”. Sin embargo, luego desafió: “El tiempo dirá cuál fue la correcta”.

La Coalición Cívica no dejó que avanzaran las agujas del reloj y en la tarde del martes 2 de marzo, a través de una carta dirigida al vicepresidente Julio Cobos que fue presentada en la Comisión de Acuerdos del Senado, Carrió impugnó a Mercedes Marcó del Pont como presidenta del Banco Central por no ser una “persona idónea para ocupar el cargo”. Cargó contra ella porque “dispuso la transferencia de reservas del BCRA (…), dando cumplimiento a decretos insanablemente nulos emitidos el mismo día. La transferencia de reservas podría configurar la comisión de los delitos de acción pública tales como abuso de autoridad y violación de los deberes de los funcionarios públicos”.

Poco tiempo después, se sentaba frente a las cámaras para pedir la intervención de la OEA. Para Carrió, una discusión contable sobre el destino de una porción de las reservas del Banco Central equivale a la ruptura del régimen democrático. En un país donde aún duelen las secuelas de los golpes civiles y militares, la comparación es una afrenta a la memoria. O, peor, una apuesta peligrosa.

¿Quién es el perdedor y quién es el ganador en esta guerra destructiva?

Gentileza de Aldo Battisacco

EMBAJADA DE LA REPÚBLICA DEL LÍBANO EN BUENOS AIRES, ARGENTINA

Por Hicham Hamdan, Embajador de la República del Líbano en Buenos Aires

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Embajada del Líbano

Embajada del Líbano, Buenos Aires, 06/01/09.- Los perdedores son los moderados y los amantes de la paz, sea del lado árabe, israelí o de cualquier otro lado. Cada vez que ocurre una guerra como ésta, se demuestra que el orden de la paz y seguridad internacional se convirtió en mera tinta sobre papel. La ONU y el Consejo de Seguridad están solamente para servir a los objetivos e intereses de las grandes potencias.

En lugar de que al uso de fuerza en defensa propia sea una excepción condicionada, con la notificación del Consejo de Seguridad para que adopte los procedimientos necesarios para detener la guerra y prohibir la maquina de muerte y destrucción según el Articulo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, la guerra se convirtió en el medio y el Consejo de Seguridad es una pantalla para garantizar el éxito de la invasión.

Dicen que Israel está en una situación de defensa. Defensa contra quién? Dicen que en contra de quienes lanzan misiles. No será mejor trabajar para eliminar las razones del lanzamiento de los misiles, y en lugar de la guerra trabajar para eliminar la ocupación, el estado de sitio, las torturas, humillaciones, opresión y prohibiciones? Por qué Israel no reclama ante el Consejo de Seguridad para que éste adopte los procedimientos que garanticen la prohibición del lanzamiento de misiles? No es el deber de cada país miembro de la ONU regirse por la Carta de las Naciones Unidas?

Hay algunos que dicen que el bombardeo con aviones, tanques, buques de guerra, bombas y toda la tecnología militar moderna es un trabajo de defensa contra quienes lanzan misiles que, en realidad, según admite Israel, son misiles primitivos. Pero, por qué ellos se olvidan que existen Resoluciones de la ONU desde 1967 que aún no se han cumplido y que si se hubiesen cumplido no habría más guerra, destrucción y derramamiento de sangre? Hasta cuando se despreciará la sangre árabe y los derechos árabes y se violarán sus derechos y sus tierras?

Tenemos que comprender que las posturas políticas prejuiciosas de algunos países aumentan el odio y la injusticia y llevan a la violación de las reglas del Derecho Internacional y que el individuo de Palestina, del Líbano o de cualquier otro país árabe, no vale menos que el individuo de Israel. La historia juzgará y responsabilizará de lo que acontece en Medio Oriente a aquellos que hablan con sus emociones cargadas de odio hacia los árabes y musulmanes. Hicieron que los árabes pagasen el precio de su enemistad con los judíos y ahora están empujando a árabes y judíos para que se odien, después de haber vivido juntos y en paz durante cientos de años; tampoco vacilan en adoptar posturas de doble discurso ante una misma situación al describir al palestino como terrorista cuando defiende su tierra, vivienda, familia e hijos y considerar que el usurpador, el ladrón de tierras y el asesino de niños es el que está actuando en defensa propia… Qué vergüenza para la humanidad!

El ganador es el fundamentalismo, sea del lado árabe o israelí. Israel sabe, y todos los que lo apoyan saben que Israel no puede matar un millón y medio de personas en Gaza. Si, podrá matar algunos altos funcionarios de Hamas y destruir su infraestructura, pero quien dice que no vendrán otros, después de la guerra, para revivir a Hamas. En este caso, volveremos a la guerra nuevamente? Si se puede lograr un acuerdo con la mediación del Consejo de Seguridad, por qué no se llegó a este acuerdo antes de la guerra? Israel y quienes lo ayudan quieren que realmente reine el fundamentalismo en el lado árabe para justificar el fundamentalismo de Israel, para que éste pueda ejercer su concepto: establecer un Estado con una sola raza, en estos tiempos, cuando los países de la comunidad internacional trabajan para fusionarse, lejos de cualquier discriminación de raza, religión, etc. y para construir las reglas de la democracia, justicia y derechos humanos.

POR UN PUÑADO DE U$S

LA GLOBALIZACIÓN Y LOS “DERECHOS” (de todo tipo)

Es muy común escuchar dentro del discurso oficial de la Casa Blanca, su “permanente preocupación” por el atropello a los derechos humanos, a la libertad de prensa y a otras libertades que, real -o “supuestamente”-, se realizan en diferentes países y/o regiones del mundo. Pero estas referencias vienen acompañadas generalmente de anuncios de su inmediata intervención, primero en términos políticos, y luego de posibles intervenciones futuras, ya sea en formato de “sanciones” económicas, o bien militares para el caso que ellos lo consideren necesario. Todo un despliegue de acciones “concretas” en resguardo de la “libertad”, y en defensa del “Mundo Libre”(¿?).

Lógicamente que estamos hablando de un discurso que no resiste, hoy en día, ningún tipo de análisis. Simplemente por incoherente, algo que transforma en absurdas cualquiera de las lecturas e interpretaciones supuestamente benéficas –incluidas las “sesudas” hechas por intelectuales bien pagos de famosos centros de “estudios científicos”- que se quieran hacer de la globalización. (Ver nota de Juan Carlos Guarnaschelli en EL EMILIO N° 5 en www.revistaelemilio.com.ar)

Con solo mirar –no digamos investigar- un poquito qué está pasando en realidad en el país o región que haya caído desgraciadamente en la mira del Águila Calva, y cuantos intereses norteamericanos están siendo afectados, directa o indirectamente, geoestratégica y/o geopolíticamente, todos ellos lógicamente de raíz económica, basta para darse cuenta del por qué de ese “arrebato libertario” que muy a menudo le está apareciendo al animal de rapiña que vuela “libremente” desde las Rocallosas hasta los Apalaches.

Estamos hablando de la mayor aspiración global norteamericana:

«Luchamos por un “mundo libre”; pero con “libertad sujeta”…a no joder ningún interés norteamericano.» ¿Cuáles son los límites de dichos intereses? Solo Dios y los monjes negros que manejan el verdadero poder norteamericano los determinan.

Se trata de la perenne condición que siempre protegió la matriz de cualquier proyecto imperial; ayer y hoy. Porque siempre funcionó así, a lo largo de la historia de la humanidad.

Parecería ser que hoy en día, los “derechos humanos”, el derecho a la “libre expresión”, el “derecho a la seguridad”, y el “derecho a una vida digna” son aplicables únicamente a los ciudadanos norteamericanos, según sean sus intereses. El resto de la humanidad carece de todo derecho. Su condición de cabeza Imperial así lo impone.

CUANDO UNA FANTASÍA CINEMATOGRÁFICA, O LITERARIA, PASA A SER UNA TRISTE REALIDAD

¿Cuáles son los actos y conductas practicadas por Norteamérica a nivel global y en relación con todos los derechos instituidos por la legislación internacional; incluídos los derechos soberanos de cada Estado Nacional? ¿Los suele respetar?

Daría la sensación que las historias que aparecían en los viejos western norteamericanos (vale la aclaración porque también los hubo “spaguettis” del cine italiano), y con las cuales Hollywood quiso brindar al “mercado norteamericano” un versión épica (a modo de grosero barniz) de la construcción de su propia historia, lograron calar muy hondo en el inconsciente colectivo de los “honorables ciudadanos” de aquel país.

Uno de los más recordados film llevaba el nombre de la presente nota.

Eran historias donde la vida de las personas tenía precio. La construcción de espacios de poder tenía precio. El fin justificaba los medios. La muerte era “moneda de cambio” cotidiano. Poco importaba una vida humana si eso traía tranquilidad al resto de los humanos habitantes de una comunidad. Extraños conjuros, innumerables traiciones, ambiciones desmedidas habilitaban “libremente” a cualquier individuo -sea este del “Lejano Oeste” o del “Cercano Este”- a matar, o asesinar; para poder robar desde luego, o saquear; por izquierda o por derecha, tranquilamente. También para hacer justicia por su propia cuenta, ¿por qué no?. O simplemente para garantizar “alguna tranquilidad”. Todo estaba justificado. La legalidad estaba dada por la tranquilidad del poderoso; o del aspirante a serlo. Las escenas se repetían en cualquier pueblo o región de aquel vasto país. La única solución para cualquier problema era la muerte del “molesto”; sea este Sherif o bandolero. Las reglas de convivencia poco importaban, y en todo caso vendrían luego. Pero para la aplicación de las mismas no había objetividad que valga. La lógica era la del poderoso.

Todo por un puñado de dólares.

¿Un estilo de vida? ¿O un estilo de muerte? ¿Ese es el estilo de vida Norteamericano tan envidiado por muchos extranjeros?

Un inmenso territorio conquistado y colonizado por anglosajones no es un dato menor. Hermann Hesse solía definir a los habitantes del suelo europeo como pueblos belicosos.

¿Cuantas guerras y cuanta muerte hubo en el “viejo” continente?

¡Cuánta razón tenía aquel lobo estepario tan próximo al zaratustra de Nietzsche!

¿Estará ahí la respuesta para una violencia que solo encuentra su marco de justificación en una desmedida ambición?

¿Todo por un puñado de dólares?

Se llora las muertes del atentado del 11S, pero eso poco importa porque los habilita para seguir matando a supuestos (nunca los verdaderos) asesinos – generalmente indefensos civiles- en cualquier parte del mundo. La ley del Talión (“Ojo por ojo y diente por diente”) en su máxima versión. Poco importó los nombres de las inocentes víctimas de aquel criminal atentado en el corazón financiero mundial. Los agentes de Wall Street estaban más preocupados por todos los documentos y “valores” que en las “gemelas” había. Sus muertos les sirven para volver a asesinar. El asesinato indiscriminado sirve como herramienta de terror y reaseguro para cualquier negocio. Poco importa quien inició la escalada de muerte; lo que importa es la habilitación para matar. Una cultura del terror esparcida por todo el mundo. Solo se requiere de una habilitación legal –o no- para que lo amoral se vuelva moral.

¿Todo por un puñado de dólares?

LICENCIA PARA TORTURAR (¿Hasta matar?)

Como en la fantasía urdida por Ian Fleming en la Madre Patria –James Bond, el agente secreto 007 al servicio de su majestad, que contaba con Licencia para Asesinar-, La Corte Norteamericana hace realidad aquella licencia otorgándosela a los muchachos de la C.I.A. para que puedan torturar (¿hasta matar?) si las “circunstancias” y/o “cuestiones de seguridad nacional” así lo demandan. ¿Quién le determinará las “circunstancias” y las “razones de seguridad nacional” a los agentes de la Central? Jamás nadie se enterará por pasar a constituir “Secreto de Estado”.

En concreto, los muchachos de la C.I.A. son los nuevos agentes secretos internacionales al servicio del Imperio, con licencia para torturar a cualquier ciudadano del mundo, incluso hasta matar; cualquiera sea la circunstancia, y con el solo hecho de mencionar que se lo hace por “Razones de Seguridad Nacional”. ¡Igual que antes; o como siempre! Con una sola diferencia. Antes corrían el riesgo de ser juzgados por sus crímenes en cualquier parte del mundo y según leyes internacionales y/o locales de cada Nación; y eso les podía ocurrir hasta en su propio país, algo que en pocas ocasiones se daba porque los salvaba la propia corruptela judicial estatal. Pero es la única justicia que debe regir. Y ésta, ahora, los habilitó

Porque la única justicia que vale y es legítima es la del Imperio.

Por otra acordada anterior, la Corte norteamericana decidió proteger a los asesinos norteamericanos que operan en cualquier territorio internacional. “Ningún criminal de guerra del glorioso ejército de los Estados Unidos de Norteamérica ni agente de la C.I.A. alguno podrá ser juzgado, aunque los cargos por crímenes estén plenamente comprobados, por ninguna justicia mundial. Solo lo podrá hacer la justicia norteamericana.”

De ahora en más el “mundo libre” tiene su “libertad condicionada”.

Pues entonces ¡QUE VIVA(¿?) ESA LIBERTAD!

¡Todo por un puñado de dólares!

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