Quien quiere oír, que oiga.
26 may 2008 Notas semanales
He leído muchísimas expresiones que tratan al “peronismo” como el generador de todos los males que sufre nuestro país. También he oído decir que nos ponemos un poco (o muy) “paranoicos” ante algunas actitudes, viendo “gorilas” donde sólo hay ciudadanos de bien, sumamente preocupados por los destinos de la Patria.
Yo podría excusarme (soy peronista) recordando cosas. La primera es que no me parece nada mal que se haya destruido esa “argentina maravillosa” a la que aluden, ya que la historia demuestra (y no deja lugar a dudas) de que ese país del que nos hablan los conservadores, estaba cimentado en la injusticia, la explotación y la exclusión. La segunda (lo de la paranoia) podría justificarla con recuerdos que van desde el cobarde bombardeo a la Plaza de Mayo, hasta el recuerdo de mis treinta mil hermanos detenidos-desaparecidos, pasando por la profanación de un cadáver. Pero no lo voy a hacer. Y no lo voy a hacer porque puede que ser las dos cosas (nuestra responsabilidad y lo de la paranoia ) sean ciertas, lo que nos concede un parecido -muy llamativo, por cierto- con el pueblo judío.
A ellos (a los judíos) también algunos los consideran culpables de casi todos los males de la humanidad (hasta se los acusa de “deicidio”) y se los tilda de “paranoicos” cuando se protegen de los rebrotes de judeofobia (no uso la palabra “antisemitismo” por inexacta), que aparecen con mucha más frecuencia de lo que nos enteramos.
Y bien, como “hermano menor en la verdadera fe” no siento ningún demérito en que me comparen con mis “hermanos mayores”; es más: me enorgullece. Reconozco a Abraham, Jacob y Moisés como padres y supongo que esto ha de erizar a muchos de los que, si bien denuestan al peronismo acusándolo de haber protegido a criminales de guerra, son nazis de corazón. Y así lo demuestran con lo que escriben o difunden libelos que sólo pueden calificarse así, toda vez que expelen un fuerte olor racista y xenófobo.
A propósito; podrían ser un poquito más creativos. Ma han mandado, más de diez veces el mismo mail (nazi) y sólo le han cambiando un apellido. Francamente: lamentable.
“Hay un turbio hálito nitzscheano” decía León Felipe cuando consideraba que, por “pragmática”, la “raposa” Inglaterra era aún peor que la Italia fascista o la Alemania de Hitler. Es claro, lo que estaba cuestionado era la idea del “monoteísmo” y su consecuencia: el “universalismo”, no al papado como sostienen los que pretenden convertir a Nietzsche en “zurdo”.
En fin… el resultado fue desastroso.
Tratemos de no patear por quinquagésima vez la misma piedra. Dudemos de ateos prosternados ante la imagen de María, nuestra Señora del Rosario de San Nicolás. Dudemos de los “activistas de izquierda” que buscan réditos al lado de la oligarquía.
En fin… les dejo una palabras que me hizo llegar mi compañero Martín García. Son de Eva Perón:
“No queremos vanagloriarnos con orgullo de lo que somos ni de lo que tenemos, pero en esta noche, propicia para los aspectos del corazón, sentimos la necesidad de decirle a los hombres y mujeres del mundo el sencillo secreto de nuestra felicidad, que consiste en poner la buena voluntad de todos para que reinen la justicia y el amor. Primero la justicia, que es algo así como el pedestal para el amor. No puede haber amor donde hay explotadores y explotados. No puede haber amor donde hay oligarquías dominantes llenas de privilegios y pueblos desposeídos y miserables. Porque nunca los explotadores pudieron ser ni sentirse hermanos de sus explotados y ninguna oligarquía pudo darse con ningún pueblo el abrazo sincero de la fraternidad.. El día del amor y de la paz llegará cuando la justicia barra de la faz de la tierra a la raza de los explotadores y de los privilegiados, y se cumplan inexorablemente las realidades del antiguo mensaje de Belén renovado en los ideales del Justicialismo Peronista: Que haya una sola clase de hombres, los que trabajan; Que sean todos para uno y uno para todos; Que no exista ningún otro privilegio que el de los niños; Que nadie se sienta más de lo que es ni menos de los que puede ser; Que los gobiernos de las naciones hagan lo que los pueblos quieran; Que cada día los hombres sean menos pobres y Que todos seamos artífices del destino común. Para que todo esto se consolide como una realidad duradera entre nosotros, seguiremos luchando con Perón, al pie de sus banderas victoriosas, hasta el último aliento que nos dé la vida”.
Evita
¡Feliz día de La Patria!
FERNANDO MUSANTE
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Tags: Cultura y Nación, Educación y Cultura, Fernando Musante, Historia de los Argentinos, La Patria de los Argentinos












