La absurda lógica del neoliberalismo capitalista.

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Politica Internacional, geopolítica y geoestrategia

Un envio de Carlos Pereyra Mele.

“Una entrevista imperdible al economista Max-Neef (*), realizada por Amy Goodman en 2010, nos lleva a concluir por el tiempo pasado,  que sus análisis son de una actualidad dramática y demuestran que el  sistema financiero económico  mundial occidental sigue con su rapiña insaciable y que sus publicitas siguen trasmitiendo (llamados economistas), defendiendo un sistema que aumenta la desigualdad y la profundización de la crisis y que hoy ya viven los países centrales del sistema, como antes lo vivimos los latinoamericanos.”  Carlos Pereyra Mele

“EEUU, un país en vías de subdesarrollo”

AMY GOODMAN: En Bonn, Alemania tuve oportunidad de conversar con Manfred Max-Neef, el reconocido economista chileno que ganó en 1983 el Right Livelihood Award, dos años después de haber publicado su libro Economía Descalza: Señales desde el Mundo Invisible. Empecé preguntándole que explique el concepto de la economía descalza.

MANFRED MAX-NEEF: Bueno, es una metáfora, pero es una metáfora que se originó en una experiencia concreta. Yo trabajé alrededor de diez años de mi vida en áreas de pobreza extrema, en las sierras, en la jungla, en áreas urbanas en distintas partes de Latinoamérica. Al comienzo de este periodo, estaba un día en una aldea indígena en la sierra de Perú. Era un día horrible; había estado lloviendo todo el tiempo. Estaba parado en una zona muy pobre y enfrente de mí estaba otro hombre parado sobre el lodo (no en el barrio pobre sino en el lodo). Y bueno, nos miramos. Este era un hombre de corta estatura, delgado, con hambre, desempleado, cinco hijos, una esposa y una abuela. Yo era el refinado economista de Berkeley, maestro de Berkeley, etc. Nos mirábamos frente a frente y de pronto me di cuenta de que no tenía nada coherente que decirle en esas circunstancias; que todo mi lenguaje de economista era obsoleto. ¿Debería decirle que se pusiera feliz porque el producto interno bruto había subido un 5% o algo así? Todo era completamente absurdo. Entonces descubrí que no tenía un lenguaje para ese ambiente y que teníamos que inventar un idioma nuevo. Ese es el origen de la metáfora “barefoot economy” o economía descalza, que, en concreto, significa la economía que un economista usa cuando se atreve a meterse en los barrios bajos. El punto es que los economistas estudian y analizan la pobreza desde sus oficinas lujosas, poseen todas las estadísticas desarrollan todos los modelos y están convencidos de que saben todo lo que hay que saber sobre la pobreza. Pero ellos no entienden la pobreza. Ese es el gran problema. Y es también el motivo por el cual la pobreza aún existe. Esto cambió completamente mi vida como economista. Inventé un lenguaje coherente para esas condiciones de vida.

“La Receta”

AMY GOODMAN: ¿Y cuál es ese idioma? ¿Cómo aplicas un sistema económico o haces que las circunstancias expliquen esos cambios?

MANFRED MAX-NEEF: No, la cosa es mucho más profunda. Es decir, no es como una típica receta que te da alguien de tu país, en donde te dicen “te garantizamos quince clases o la devolución de tu dinero.” Ese no es el punto. Deja ponértelo de esta manera. Hemos alcanzado un punto en nuestra evolución en el que sabemos muchas cosas. Sabemos muchísimo pero entendemos muy poco. Nunca en la historia de la humanidad ha habido tanta acumulación de conocimiento como en los últimos cien años. Mira cómo estamos. ¿Para qué nos ha servido el conocimiento? El punto es que el conocimiento por sí mismo no es suficiente. Carecemos de entendimiento. La diferencia entre conocimiento y entendimiento te la puedo explicar con un ejemplo. Vamos a pensar que tú has estudiado todo lo que puedes estudiar desde una perspectiva teológica, sociológica, antropológica, bioquímica y biológica sobre un fenómeno llamado amor. El resultado es que tú sabrás todo sobre el amor, pero tarde o temprano te vas a dar cuenta de que nunca entenderás el amor a menos de que te enamores. ¿Qué significa esto? Que sólo puedes llegar aspirar a entender aquello de lo que te vuelves parte. Como dice la canción latina, somos mucho más que dos. Cuando perteneces, entiendes. Cuando estás separado, solo acumulas conocimiento. Y esa ha sido la función de la ciencia. Ahora bien, la ciencia se divide en partes pero el entendimiento es completo. Holistico. Eso sucede con la pobreza. Yo entendí la pobreza porque estuve allí; viví con ellos comí con ellos y dormí con ellos. Entonces comienzas a entender que en ese ambiente hay distintos valores, y diferentes principios— comparados con los que existen allí de donde tú provienes y te das cuenta de que puedes aprender cosas fantásticas de la pobreza. Lo que he aprendido de los pobres supera lo que aprendí en la universidad. Pero pocas personas tienen esa oportunidad, ¿te das cuenta? Ellos ven la pobreza desde afuera en lugar de estarla viviendo desde adentro. Aprendes cosas extraordinarias. Lo primero que aprendes y que los que quieren mejorar el sistema de vida de los pobres no saben, es que dentro de la pobreza hay mucha creatividad. No puedes ser un tonto si quieres sobrevivir. Cada minuto tienes que estar pensando, ¿qué sigue? ¿qué puedo hacer aquí? ¿qué es esto y lo otro y lo otro? Así que el estado creativo es constante. Además, están los contactos, las cooperativas, la ayuda mutua y toda una gama de cosas extraordinarias que ya no se encuentran en las sociedades dominantes, las cuáles, son individualistas, avaras, egocentristas, etc. Allá encuentras exactamente lo opuesto de lo que ves acá. Y es sorprendente porque a veces llegas a encontrar gente más feliz entre los pobres que la que encontrarías en tu propio ambiente. Lo que ya te dice que la pobreza no solo es una cuestión de dinero. Es algo mucho más complejo.

AMY GOODMAN: ¿Qué crees que debamos cambiar?

MANFRED MAX-NEEF: ¡Oh!, casi todo. Somos dramáticamente idiotas. Actuamos sistemáticamente en contra de las de las evidencias que tenemos. Conocemos todo lo que no debemos hacer. No hay nadie que no sepa esto. Especialmente los grandes políticos saben exactamente lo que no se debe hacer. Y aún así lo hacen. Después de lo que pasó en octubre del 2008, tú pensarías que van a cambiar porque se han dado cuenta de que el modelo económico no funciona. Que incluso tiene un alto nivel de riesgo. Es drásticamente peligroso. Y uno se pregunta:¿Cuál fue el resultado de la última reunión de la Comunidad Europea? Ahora son más fundamentalistas que antes. De tal modo que de lo único de lo que se puede estar seguro es de que ya viene la próxima crisis y que será mucho más fuerte que la actual. Pero para entonces ya no habrá suficiente dinero. Esas son las consecuencias de la estupidez humana.

 La Pobreza en EE.UU.

AMY GOODMAN: Si tú estuvieras al cargo de la economía ¿qué harías para evitar otra catástrofe?

MANFRED MAX-NEEF: Primero que nada, necesitamos economistas más cultos, que sepan historia, de dónde vienen, cómo se originan las ideas, quién hizo qué y así sucesivamente. Lo segundo es que un economista se percibe como un subsistema dentro de un sistema más grande que es finita: la biosfera. También entiende que el crecimiento económico es imposible. En tercer lugar, un sistema que entiende lo anterior sabe que no puede funcionar sin tomar en serio los ecosistemas. Pero los economistas no saben nada de ecosistemas. No saben nada de termodinámica, ¿sabes? Nada de biodiversidad. Quiero decir, son totalmente ignorantes con respecto a estos temas y otra cosa así. Realmente no entiendo en qué puede dañar a un economista saber que si los animales desaparecen, él también desaparecerá porque entonces ya no habrá qué comer. Pero él no lo sabe, que dependemos completamente de la naturaleza ¿te das cuenta? Sin embargo, para los economistas que tenemos hoy en día, la naturaleza es un subsistema de la economía. Es completamente absurdo. Además, debemos acercar al productor con el consumidor. Yo vivo en el sur de Chile y ésa es una zona fantástica, tenemos toda la tecnología para la creación de productos lácteos de calidad. Hace unos meses estaba en un hotel desayunando. Noté estos paquetitos de mantequilla sobre la mesa. Tomé uno y descubrí que la mantequilla venía de Nueva Zelanda. Es absurdo ¿sabes? ¿y por qué sucede una cosa así? Porque los economistas no saben calcular costos. Traer mantequilla desde un lugar que queda a 20,000 kilómetros a un lugar en donde se produce la mejor mantequilla bajo el pretexto de que es más barato es una estupidez descomunal. ¿No toman en cuenta el impacto que causan esos 20,000 km de transporte sobre la naturaleza? Por si fuera poco, es más barato porque está subsidiado. Es un caso muy claro en el que los precios no revelan la verdad. Todo tiene un doble fondo ¿sabes? Pero ésos causan mucho daño. Si se acerca al productor con el consumidor, uno comerá mejor, tendremos mejores alimentos y sabremos de dónde vienen. Incluso podrías llegar a conocer a la persona que lo produjo. Se humaniza el proceso ¿sabes? Pero hoy en día lo que los economistas hacen está totalmente deshumanizado.

AMY GOODMAN: ¿No crees que la misma tierra nos forzará a actuar de diferente modo? ¿Estamos llegando al fin?

MANFRED MAX-NEEF: Sí claro. Ya algunos científicos lo están diciendo pero yo aún no he llegado a ese punto. Pero muchos lo creen y piensan que es definitivo: estamos fritos. Dentro de algunas décadas no habrá más humanos. Yo personalmente no creo haber llegado a ese punto, pero si diré que ya cruzamos el primero de los tres ríos. Y si observas lo que está pasando en todos lados, sí es alarmante cómo la cantidad de catástrofes ha ido en aumentando. Y se manifiestan de todas formas: tormentas, terremotos, erupciones volcánicas. El número de eventualidades crece dramáticamente y nosotros seguimos haciendo lo mismo.

AMY GOODMAN: ¿Qué has aprendido en las comunidades en las que has trabajado que te de esperanza?

MANFRED MAX-NEEF: La solidaridad de la gente. El respeto por los otros. Ayuda mutua. Nada de avaricia. Éste es un valor inexistente dentro de la pobreza. Y uno pensaría que allí es donde estaría más presente. Que la avaricia la poseen los que menos tienen. No, al contrario, entre más tienes más quieres. Esta crisis es el producto de la avaricia. La avaricia es el valor dominante del mundo actual. Mientras persista, estamos acabados.

AMY GOODMAN: ¿Cuáles serían los principios que enseñarías a los jóvenes economistas?

MANFRED MAX-NEEF: Los principios de los economistas deberían estar fundamentados en cinco postulados y un valor esencial.

Primero: la economía está para servir a las personas y no las personas para servir a la economía.

Segundo: el desarrollo es para las personas, no para las cosas.

Tercero: crecimiento no es lo mismo que desarrollo y el desarrollo no necesariamente requiere de crecimiento.

Cuarto: no hay economía que sea posible en la ausencia de servicios de ecosistema.

Quinto: la economía es un subsistema de un sistema mayor y finito: la biosfera. Por ende, el crecimiento permanente es imposible.

Y el valor esencial para sostener una nueva economía debería ser que ningún interés económico, bajo ninguna circunstancia, puede estar por encima de la reverencia de la vida.

AMY GOODMAN: Explica lo que acabas de mencionar.

MANFRED MAX-NEEF: Nada puede ser más importante que la vida. Y digo vida, no seres humanos porque, para mí, el centro es el milagro de la vida en todas sus manifestaciones. Pero hay un interés económico, es decir, uno no solo se olvida de la vida y otros seres vivientes sino, de los humanos. Si recorres esta lista que acabo de mencionar, uno a uno, verás que lo que tenemos ahora es exactamente lo contrario.

AMY GOODMAN: Ve al tercer punto, crecimiento y desarrollo y explícalo por favor.

MANFRED MAX-NEEF: El crecimiento es una acumulación cuantitativa. Desarrollo es la liberación de posibilidades creativas. Cada sistema vivo de la naturaleza crece hasta cierto punto y para de crecer. Tú ya no estás creciendo, ni él ni yo. Pero continuamos desarrollándonos. De otro modo no estaríamos dialogando en este momento. El desarrollo no tiene límites pero el crecimiento sí. Y este es un concepto muy importante que políticos y economistas no entienden. Están obsesionados con el crecimiento económico. He estado trabajando a lo largo de varias décadas y se han hecho muchos estudios. Soy el autor de una famosa hipótesis: la hipótesis liminal, que dice que en cada sociedad hay un periodo de crecimiento económico— entendido convencionalmente o no— que trae una mejora en la calidad de vida ; pero sólo hasta cierto punto, el punto liminal, a partir del cuál, si hay crecimiento, la calidad de vida comienza a decaer. Esta es la situación en la que nos encontramos actualmente. Es decir, tu pais es el ejemplo más extremo que puedes encontrar. En una parte de un capítulo de mi libro que saldrá publicado el próximo mes en Inglaterra, titulado La economía desenmascarada— se encuentra un capítulo llamado ” Estados Unidos, una nación en vías de subdesarrollo” la cuál es una nueva categoría. Tenemos el concepto de desarrollado, subdesarrollado y en vías de desarrollo. Ahora tenemos el nuevo concepto de en vías de subdesarrollo y tu país es el mejor ejemplo. El 1% de los americanos cada vez están mejor y el 99% va en decadencia y se refleja en todo tipo de manifestaciones. Las personas que viven en sus autos, ahora duermen en sus carros, ¿sabes? estacionados enfrente de la casa que fue suya. Millones de personas que uno conoce han perdido todo. Pero aquellos que especularon, los que trajeron consigo todo el problema, esos están muy bien. Para ellos no hay problemas.

AMY GOODMAN: ¿Entonces, cómo cambiarías las cosas?

MANFRED MAX-NEEF: Bueno, no sé cómo cambiarlas. Es decir, solitas van a cambiar ¿sabes? pero de forma catastrófica. No entiendo cómo no hay millones de personas en las calles de Estados Unidos destruyendo las cosas. Pero podría suceder. No lo sé. La situación es dramáticamente mala. Se supone que es el país más poderoso del mundo. Y a pesar de las condiciones, siguen con sus guerras absurdas gastando miles de milliones y billones. Trece billones de dólares se especularon y ¡ni un centavo se fue para las personas que perdieron sus casas! ¿Qué tipo de lógica es esa?

 

La “Verdadera Europa”

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Traducida al español por Rose Mary Salum

(*) El chileno Manfred Max-Neef estudió economía e hizo carrera como empleado de la empresa Shell. En 1957 dio las espaldas a la industria y se dedicó a estudiar los problemas de los países en desarrollo. Trabajó para organizaciones de la ONU y en diversas universidades de EE.UU. y América Latina. Inspirado por el imperativo de E.F. Schumacher small is beautiful, desarrolló tesis que denominó «economía descalza» y «economía a escala humana», cuyos criterios definió ya en los años 80 en una matriz que abarca diez necesidades humanas básicas. En los años 90 formuló con la hipótesis del «umbral» la idea de que a partir de determinado punto del desarrollo económico, la calidad de vida comienza a disminuir.

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Publicado por : Dossier Geopolitico , http://www.dossiergeopolitico.com

Están los que quieren ver a Cristina en camisón

Fuente: www.peronismocordobes.blogspot.com

Por Irma Antognazzi*

Hay una frase que resulta una herramienta maestra para aproximarse a entender la historia en movimiento: preguntarse ante los hechos ¿a quién beneficia y a quién perjudica? Es una primera manera de acercarse al foco de los asuntos de la historia presente. Claro que inmediatamente la pregunta nos lleva a otras más. Por ejemplo, ¿Quiénes son unos y otros? ¿Son sólo dos grupos?, ¿Son personajes individuales?, ¿Son siempre los mismos? La historia es compleja pero si no nos hacemos preguntas para explicarla, sólo nos queda repetir lo que se escucha en varios canales televisivos y muchas más voces que repiten como loros, que se han comido muchos sapos y no se dieron cuenta por qué están tan indigestados.

Partamos de lo más simple. Vivimos en el capitalismo y más allá de las experiencias de los años 70 por terminar con el capitalismo para construir una sociedad socialista, hoy no existe esa voluntad, no sólo del gobierno, ni de las grandes mayorías ni de ninguna organización aunque varias lo pregonen y hagan teatro. Todo el arco político está haciendo lo posible para mantener el capitalismo aún aquellos que pintan consignas revolucionaristas, pero su revolucionarismo los lleva a hacer lo necesario para que todo siga igual o peor. Entonces si todos quieren sostener el capitalismo ¿cuál es el problema por el cual se crean reiteradamente tantas tensiones sociales y políticas con repercusiones en lo económico y financiero?

La burguesía no es monolítica como quizás en parte creíamos los militantes de los 70. La gran oligarquía financiera con profundas raíces en el poder económico dentro del país y afuera, es una poderosa fracción que choca con otros sectores que también son poderosos y que en ciertas circunstancias se unen momentáneamente hasta que los peces grandes se van comiendo a los más chicos.

El gobierno actual y el del período anterior de Néstor Kirchner es hasta ahora la expresión aggiornada de lo que planteaba el peronismo de los años 40 / 50. Si caracterizamos bien ese proyecto de país, preguntándonos a quién /quiénes benefició, veremos que aunque hubo voces y muchas que quisieron que avance hacia una propuesta revolucionaria de poder popular, en esencia fue un proyecto de la burguesía nacional cimentado en un rápido desarrollo capitalista y una más justa distribución del ingreso. Pero a pesar de que eso fue un logro notable para las capas populares en cuanto a elevar su nivel de vida, quienes recibieron las enormes ventajas de la acumulación del excedente económico generado por grandes masas obreras en la industria y en el campo, fueron sectores de la burguesía. Fue el embrión de la oligarquía financiera nativa que no tuvo empacho en el 55 en derribar el gobierno y luego, cada vez más concentrados, en arbitrar todos los medios a su alcance para tomar el poder del Estado y conformarlo a su servicio, sobre todo a partir del golpe del 76 y desde entonces a esta parte. Sin embargo algo tan importante pasó en Argentina en diciembre de 2001 en varios aspectos que ya nada pudo seguir igual. El pueblo no tuvo en esa coyuntura del estallido popular ninguna forma política propia. Fue muy fuerte la consigna gritada a voz en cuello en todo el país, “que se vayan todos”, pero la realidad es que si no hay otra cosa para ocupar el lugar, en la historia no quedan vacíos. No se va nadie o apenas se hacen un poco al costado algunos o intentan reciclarse ignorando la historia. Sin embargo el pueblo encontró lo mejor dentro de lo posible.

Primero Néstor Kirchner y luego Cristina, iniciaron un proceso político que logró gobernabilidad, que no es poca cosa ni para el pueblo ni para el capital, e inició, primero tímidamente pero luego con más fuerza, un proceso de reconstrucción del Estado nacional, aún cuando, pensándolo bien, en la etapa del Estado en manos de los grupos gran monopólicos es un objetivo difícil de lograr, si no imposible. Sin embargo algo serio pasa para que haya sectores de ese gran poder económico financiero que sueñen con ver a Cristina en camisón y sacarla de los pelos de la Casa Rosada para ponerse ellos.

Aunque el fondo de todas las voces es el mismo o con pocas variantes, jurando la defensa del capitalismo o clamando por el socialismo como si fuera soplar y hacer botellas, hilando más fino descubrimos que las políticas que va tomando el gobierno para gobernar con más tranquilidad sin crear mayores tensiones sociales con los sectores más sufridos y sufrientes es mantener en lo posible el mercado interno y para eso usa recursos públicos que destina con diferentes formatos.

Estas medidas han favorecido a grandes sectores sociales no sólo manteniendo o hasta aumentando el poder de compra de algunos sectores más humildes, sino sobre todo ha permitido la acumulación legal para sectores pudientes de la burguesía, entre los cuales se encuentran los mismos Kirchner. Su enriquecimiento es legal, porque las reglas del juego del capitalismo lo permiten. Muchos se han enriquecido más y mucho más y como se sabe, con hechos de corrupción, pero no tienen obligación de denunciar sus patrimonios. El gobierno pertenece a esa burguesía pudiente, lo cual es necesario tenerlo en claro para no pedirle peras al olmo, pero a su vez, no taparse los ojos ante las maniobras de otros para debilitar y si fuera posible hacer caer ya a este gobierno. Alguien dijo que esta pulseada le recuerda la 125 y que sería la 126. Esa imagen no está lejos a nuestro entender de lo que está pasando.

¿Quiénes están detrás y quiénes están delante de la movida “enredada” con el BCRA? Los “mercados”, usados como sujetos de la historia en el discurso mediático por propios y ajenos, son un eufemismo. En realidad se trata del juego financiero de los propietarios de los grandes capitales transnacionales que tienen sus caras locales. No es un descubrimiento. Esas caras locales extrañan las políticas neoliberales y represivas que se aplicaron en las décadas pasadas. No pueden tolerar que haya un estado diferente, siendo que ellos son el estado, son el poder y lo demuestran a cada caso; pero chocan con la firmeza del gobierno para avanzar con sus políticas: por un lado, garantes del pago de deuda externa hacia los supuestos acreedores aún sabiendo que es en gran parte fraudulenta. (Nadie desconoce el juicio Olmos 1982/2000 y todos los juicios en trámite al respecto). Por otro lado el gobierno continúa con su política de facilitar el crecimiento económico y a la vez lograr una cierta distribución del ingreso a favor de todos los sectores que componen el mercado interno.

Es cierto y lo reconocemos que el gobierno, concretamente la Presidenta de la Nación, tiene firmeza y sabe lo que quiere, aunque su “techo” es real y no puede explicitarlo con suficiente docencia para que se le haga claro a las masas. La autodenominada “oposición”, tiene base en el poder económico real y lo defiende a capa y espada usando a su servicio a los paladines de la “libertad de prensa”. El gobierno no logra -y pareciera que no lo intenta-, tener base popular sólida más allá y a pesar de las peripecias que sufre ante cada coyuntura electoral. Nos referimos a que no existe un movimiento de masas que respalde, que plantee ideas, que apoye y que exija al gobierno con dinamismo y creatividad como fue el movimiento de masas del peronismo de Perón. El pueblo no ha logrado tomar como propio a este plan de gobierno. Porque en realidad no es un proyecto que apunte a unir pueblo ni a desarrollar poder popular. El pueblo no es convocado para hacer SU proyecto. El gobierno va tomando resoluciones que favorecen a los sectores populares en alguna medida importante, pero sin embargo los mass media tienen poder y espacio todavía como para tergiversar, dar vuelta el bocho a grandes sectores sociales que no han sido formados para pensar.

Por eso no se llega a saber a ciencia cierta si los sectores populares entienden qué oportunidades brinda este espacio -proyecto K para mejorar sus condiciones de vida comparándolo con lo que harían “los otros” (léase la “oposición”) y qué espacio está abierto para poder edificar un proyecto de poder popular. Se vio en las últimas elecciones de junio del 2009. Un gobierno burgués no puede convocar al pueblo. Un gobierno burgués le teme más al pueblo que a los sectores más concentrados de la burguesía. Sólo le informa, toma medidas por él, es una manera de decir “síganme”. Esa es la diferencia cualitativa con un gobierno que está dispuesto a crear poder popular. La encrucijada de la historia en que está la Argentina, lleva necesariamente a plantearse, este desafío: o se sigue intentando desde el gobierno hacer un estado nacional con instituciones que velen por “la nación” , “por los 40 millones de argentinos”, con voluntarismo, sin informar ni formar al pueblo para que entienda la situación concreta y desarrolle fuerzas para llegar a tocar de verdad los intereses del poder económico- financiero; y en ese caso mantener la situación al borde del precipicio a cada momento, con gran probabilidad de que después de la 126 haya una 127 y más; o ayudar a que el pueblo logre construir su proyecto propio. Por ahora, lamentablemente no hay indicios de que esta posibilidad fuera a ocurrir en breve plazo. Sólo saltan voces altisonantes que se hacen los revolucionarios pero no logran hacer el trabajo político que dé sus frutos para dar una vuelta a la historia al estilo de Bolivia o Venezuela con las particularidades de nuestro país.

Me preocupa la situación política que se está viviendo. Que éste es un gobierno que defiende el capitalismo para nuestro país y no pretende dejar de serlo, es obvio. Pero además también queda claro que las camarillas “opositoras” y, detrás de ellos, los grandes grupos financieros prefieren que caiga este gobierno porque parte de la riqueza que producimos va a parar a otros sectores sociales. Eso por un lado. Pero por otra parte, este gobierno crea un caldo de cultivo, condiciones tales en las que podría surgir (¡ojalá! oh! Alá!) una organización que marche hacia concretar el poder popular. Por eso desde el gobierno no favorecen esa alternativa, obviamente. Y por eso desde la “oposición” quieren frenar esta movida del Fondo del Bicentenario que libera los recursos asignados en el presupuesto de la Nación para pagar los vencimientos de deuda de este año 2010.

Mientras el gobierno piensa destinarlos a obras públicas y distribución de esa parte de ingresos públicos en diversas formas (obras públicas, aumento de poder adquisitivo, etc. etc.), los “otros” quieren volver al ajuste neoliberal para lo cual no tienen ningún empacho en volver a la represión contra el pueblo. De todos modos es interesante observar que “los mercados” no se tambalearon con las noticias de las medidas de la Presidenta de la Nación y ni siquiera con todos los altibajos de los enredos con el “enredado”. Quiere decir que “el mercado”- ya lo caracterizamos más arriba y el comunicado de ADEBA lo ratifica- ve muy bien que el gobierno argentino garantice que va a afrontar los vencimientos de pago de la deuda. Es cierto que soñar con que ese monto en lugar de ir a parar a manos de los supuestos acreedores se use para inversiones sociales es muy loable y justo porque la mayor parte de esa deuda es fraudulenta. Pero ante esta controversia con los sectores “destituyentes” del gobierno nacional (tenemos muy fresco a Honduras o debiéramos tenerlo, si nos olvidamos del caso de Panamá pocos años atrás, o de las bases en Colombia en instalación), ponerse a pretender en esta álgida coyuntura que la deuda no debe pagarse, resulta un absurdo, una irresponsabilidad y un oportunismo. Se puede decir que no se investigó y que se concedió, que no hubo auditoría oficial como en el Ecuador de Rafael Correa, pero ahora hay que parar este atropello de los sectores “buitres” locales y los “enredrados” que los representan como Prat Gay, Pou, Cavallo, López Murphy, Machinea, Roque Fernández, Melconian, Barra, etc. etc. lo peor de las corrientes políticas neoliberales y del terrorismo de estado.

El capitalismo que pretende Cristina tiene algo de afinidad con el estado nacional del peronismo histórico y con las políticas keinesianas anticrisis. Hasta aquí pudo tomar importantes medidas aunque grandes sectores del pueblo no pueden valorarlas porque necesitan mucho más, muchísimo más, y es muy fácil hacerles creer como les dice “la oposición”, que el “gobierno hace caja”, “que roba sus dineros”, etc., discursos falaces. Lo cierto es que además de sostener el mercado interno que quiere decir mucho, porque muchos sectores pudieron mantener su trabajo y cierto poder de compra a pesar de la crisis mundial, el gobierno de Néstor y ahora de Cristina sirvió de apoyo internacional a Venezuela, Ecuador, Bolivia, etc. lo cual es realmente mucho; el gobierno toma posiciones avanzadas en la mayoría de los foros internacionales, contando su papel en la UNASUR. Y este también, junto a los juicios a los represores de la dictadura militar, es uno de los más grandes entripados de los “destituyentes” y sus gerentes, por lo que no pueden conciliar tranquilos el sueño.

El poder financiero local y sus ensamblados con los intereses del poder financiero transnacional están pergeñando un golpe de estado de nuevo tipo como ya han ensayado otros, pero saben que la lucha de clases no es un invento sino un descubrimiento científico. Saben, por más que sean aniquiladores del marxismo, que no hay recetas y que las políticas deben hacerse conociendo bien la realidad a cambiar. Conocen, van conociendo, tienen sus asesores internos, sus mercenarios, que propalan sus discursos hechos por intelectuales a su servicio. Lo peor que puede ocurrir es que el gobierno siga teniendo cierta actitud como que es fácil y que podrá afrontar sin recurrir al pueblo y a sus intelectuales orgánicos los embates antidemocráticos, antipopulares y hasta fascistas que están dentro de los grupos autodenominados “la oposición”. Está claro que un tipo como Cobo (toda comparación con de la Rúa corre por quien la haga) puede ser la figura “legal” de recambio si logran sacar a Cristina con o sin camisón. Es natural que estén buscando recambios por vías supuestamente “democráticas”, recurso con el que pretendieron ocultar el carácter de golpe de estado en Honduras.

Creo que el pueblo no alcanza a ver como propios los pasos dados por el gobierno. Este todavía no sabe, no supo o no quiere convocar en serio al pueblo; ayudarlo a ubicar al enemigo de clase. Cosa difícil porque si bien es otro sector de la burguesía y con otra política para salvar al capitalismo, mostrar la esencia de clase del conflicto es renegar de sus propias ataduras. La “oposición” y quienes están solapadamente detrás de esas caras televisivas vergonzantes, temen que este gobierno dé cabida a tensiones sociales mayores y dé espacio para avanzar solidariamente con otros procesos revolucionarios de América latina.

La primera que debiera en ese caso vivir una revolución dentro de sí sería la misma presidenta Cristina. Cosa que es difícil, aunque no imposible. En los 70 muchos pequebu e hijos de la gran burguesía rompieron con su clase, porque llegaban a vivir la injusticia y a rechazarla, y encontraban un lugar en la historia concientes de su protagonismo. Daban el salto hacia el campo popular. ¿Se animará? Por ahora no tiene suficientes presiones del conjunto del pueblo para que le permitan dar ese salto. Grandes mayorías siguen confundidas con estas groseras pero pareciera todavía eficaces movidas mediáticas.

Por si hiciera falta lo reiteramos: la historia no la hace un personaje, sino que estos son producto de las masas. Y entre ambos personaje- masas, se produce una fascinante relación dialéctica.

*Irma Antognazzi: historiadora y Directora del Grupo de Trabajo Hacer la Historia. Argentina. Buenos Aires, enero 2009

“PERONISMO CORDOBÉS EN EL PROYECTO NACIONAL”