LA NECESARIA SALUD PSÍQUICA QUE ESTÁ DEMANDANDO NUESTRA SOCIEDAD
24 oct 2010 Comunicación, HISTORIA, Medios de Comunicación, Notas semanales, Periodismo, Política Internacional, Política Nacional, Politica
Buenos Aires, Argentina, EL EMILIO
La primera parte de la presente nota la podrá encontrar en este enlace:
http://www.revistaelemilio.com.ar/?p=9426
NOTA EDITORIAL
Segunda y última parte
Por Pedro del Arrabal (1)
DIAGNÓSTICO POR LAS CAUSAS
Existió -y continúa aún hoy- una tarea tendiente a actualizar constantemente los argumentos que legitiman un status quo social establecido allá lejos y hace tiempo. Me refiero a esa estratificación de clases sociales impuesta, hasta podría decir compulsivamente, en la mayoría de las sociedades. ¿Autor/ra de tamaño desvarío (para algunos; para otros acierto)? La primaria prerrogativa arrastrada desde su aparición como especie en este bendito planeta, y por ser parte de la condición humana: esa necesidad de competir. Lo continuó la propia “especie” en lo que se dio en llamar “evolución”; y fue llevada adelante por aquellos que descubrieron el valor del “negocio” como la mejor herramienta de dominación social.
Todo se compra; todo se vende. “Todo hombre tienen un precio”. Lo vengo escuchando desde que salí de la panza de mi “Mama” (soy criollo y escribo como tal; a lo bestia para los admiradores de la bella e intrincada lengua castellana)
Todos, de una u otra forma, ansían/mos, tener poder, o dinero. La mayoría sin saber para qué, más allá de transformarse en un ser ocioso, situación ventajosa supuestamente ideal que permite disfrutar los placeres de lo que sería “una buena vida”; o sea, la panacea existencial. Poco importa que en esa búsqueda se transite a contramano de la naturaleza donde las demás especies por lo menos se ganan “el pan de cada día” haciendo algo que justifique su existencia.
De todos modos no se requiere de mucha intuición ni demasiada inteligencia para dar cuenta del valor del dinero y del poder. Caló hondo en las sociedades; obsesiona a muchos de sus miembros. Obsesiona instalarse socialmente; ser reconocido por ella y de ser posible controlarla para que ella no controle.
De ese “todos”, la gran mayoría desea ser “rico” porque encuentran en esa condición el más importante de los caminos para acceder al poder.(2)
Los católicos por tomar un ejemplo, –y hasta sus jerarcas- admiran, ensalzan y utilizan con valor ético, como parte de la más alta moral, el culto a la pobreza; pero como culto y para que lo practiquen los demás. Y cuando “predican”, no dudan en usar la vida de un gran tipo como Cristo como ejemplo . Pero la propia iglesia sabe que al poder se accede solo desde la ambición y la riqueza; sabe que en el poder está el gran negocio; nunca quisieron quedar afuera del mismo. Con solo mirar el lujo en el que viven sus jerarcas, hasta el más limitado y/o desdichado de los humanos lo puede comprobar. Lo tragicómico está en la admiración que despierta ese estilo de vida entre sus seguidores y fieles que no se animan ni siquiera a cuestionarlo en su hipocresía. ¿Temor a la ira de Dios, o a la excomunión dictada por mortales ambiciosos que no permiten el cuestionamiento de su cuota de poder? Pero al temor lo instalaron
El riesgo de quedar afuera de la contención social es desestructurante para cualquier individuo. Hasta el ser “paria” por opción renegando de las reglas del sistema, recibe esa descalificación peyorativa y acentúa aún más la exclusión del que optó por aislarse; o es encasillado en la categoría de “enfermo mental”. Nietzsche es el más claro ejemplo de esto. Admirado después de muerto -total ya no jodía a nadie-. su pensamiento, palabra y obra ahora sirve para otro negocio, negocio al que decidí llamarlo hace mucho tiempo “masturbaciones intelectuales filo ideológicas”, que como tales, nos deleitan con ese placer transitorio y circunstancial de tipo orgásmico que sirve a la vez de lava conciencia (algo muy parecido a escuchar canciones de Silvio Rodriguez tomando sol al lado de la pileta, en el country), que los evade por unos instantes de la cruda realidad y de paso creen que los instala académicamente (¿?)en otro escalón más alto de la jerarquía social, el del pensante, el del prestigio (ellos no escuchan música de brutos negros con letras pasatistas que atentan al intelecto; se masturban hasta cuando escuchan música).
¿El que esto escribe es un endemoniado y ateo comunista? ¡Mierda! Simplemente soy un Cristiano de Cristo que como él cagaría a trompadas y echaría a patadas a los malditos mercaderes de todos los templos (me cuesta imaginar al “flaco” Jesus entrando a la sinagoga y diciéndoles a los muchachos que “trabajaban” para el saduceo Caifas –hombre al servicio de Poncio Pilatos y por ende del Emperador Tiberio-: “Hermanos, retiraos”). En mi caso, incluso echaría a patadas a los que mencioné en la primera parte de estos escritos. A los Carrio, Gerardo Morales, Duhalde, Macri, De Narvaez, Bullrich, ¡Cleto COBOS! Y a tantos más; los rajaría por ser los vergonzosos mercaderes de los hoy Caifases Magneto y los herederos de Mitre, creídos mandamases del “sagrado templo de la democracia y sus instituciones”, que tanto dicen defender pero en la cual defecan cuando es el verdadero pueblo es que decide quién los debe gobernar.
Codicia y ambición. Dos “antivalores” despreciados en lo discursivo, pero muy presentes en la condición humana. Y sin lugar a ninguna duda, codicia y ambición son los dos “antivalores” que motorizan muchas de las diferentes conductas que el hombre pone de manifiesto diariamente.
Que hay excepciones ¡Vaya novedad! Pero… ¿qué regla no las tiene?
Codicia y ambición. Usufructuando desde la antigüedad las debilidades humanas se impusieron cuasi mitológicamente. Facilitaron la “acumulación” y por ende la conformación de riqueza y la formación del capital, con el cual se puede acceder al control del poder real, lugar desde donde se manipulan los colectivos sociales. Desde allí y desde esos originarios momentos históricos se viene vendiendo “las ventajas de un sistema de privilegios al cuál supuestamente “cualquier humano” puede acceder. Pero… en la “letra chica” solamente figura que eso es posible “bajo determinadas condiciones”. Aunque a la hora de firmar, como Fausto, nadie le da bola a esa letra chica que a la larga te incinera en los fuegos del infierno.
ESTUDIO DE LOS SÍNTOMAS
Las dos estructuras claves en la conformación de un sistema ordenador de colectivos sociales, haciéndolos respetuosos de la estratificación, sostén de dicho status quo, fueron la Iglesia y los ejércitos. “Tatita” Freud lo explicita con claridad cuando se refiere a ellas considerándolas “masas artificiales”. Se socializan como validas las estructuras jerárquicas, “divinas” para el caso de la iglesia, y “paternalistas” para el caso de los ejércitos. El disciplinamiento se realiza desde el temor; temor al castigo divino; o a la ira del jefe respectivamente.
El resto vino solo. Las leyes y “marcos regulatorios” quedaron sujetos y al servicio de determinados intereses encaramados en el poder, y cuyo único fin no fue -ni es- otro que el de protegerlos de cualquier posible ataque “desetabilizador”. A partir de esto la salud psíquica de las sociedades quedó congelada en el rol de “sana” cuando no cuestionaba dicho status, y enfermizamente peligrosa cuando osaba hacerlo. Lo dijimos en otras oportunidades en esta misma publicación: Trasímaco de Calcedonia ya decía en la antigua Grecia que “las leyes siempre fueron hechas para servir a los intereses del poder de turno.”
En nombre de ”CIERTA JUSTICIA” se legalizó más de un “ESTATUTO DE LA INJUSTICIA”.
Entonces, la historia universal se fue tejiendo según el hilo que uso en cada momento y circunstancia el poder económico de turno. Se trata de un poder que se construye no olvidando nunca que “el fin justifica los medios”. Con solo tomar arbitrariamente algunas de las contradicciones con las que convive la iglesia aún hoy, alcanza para darnos cuenta del valor que tiene el poder.
A saber:
Predica a los sujetos humanos el amor entre ellos, mientras “habilita divinamente la propiedad privada” justificándola y generando la codicia disparadora de la enemistad entre los hombres. La Santa Madre Iglesia habló en nombre de Dios y colocó al hombre por encima de las otras especies para que las dominara, habilitando la depredación de las mismas y de cuanto recurso natural estuvo al alcance de manos humanas. Y los recursos comenzaron a agotarse ya que servían exclusivamente a los fines del enriquecimiento. Esta prédica se transformó en la causa central de los desastres ecológicos y ambientales de los últimos 200 años. La iglesia jamás se hizo cargo de esto; tampoco de la santa inquisición.
Gracias a cierta evolución –conseguida por transitar caminos no convencionales-lograda por algunos díscolos seres de la especie humana, pudimos acceder a “otros conocimientos” y descubrir que no somos los dueños de la naturaleza sino una insignificante parte de la misma, y no casualmente la “más astuta”.
Esto en cuanto a la iglesia. Veamos ahora lo concerniente a los ejércitos.
En cualquier parte del mundo, los ejércitos y la policía sirven para cuidar… ¿Qué? ¿Intereses sociales o intereses particulares?
Para no aburrir, evitemos hablar globalmente y analicemos nuestro caso como país y como sociedad tratando de dilucidar algunas patologías, en términos sintomatológicos, y con las cuales convivimos con total naturalidad.
Tampoco iré tan lejos en nuestra historia. Veamos:
Si la sociedad rural dice ser la patria, ¿a quien defendió, que intereses protegió nuestro ejército, cuando actuó internamente contra la ciudadanía común que protestaba por la mala distribución de la riqueza que como clase trabajadora producía? ¿Cuál era el argumento para el pedido de intervención de las fuerzas policiales y militares cuando el vulgo reaccionaba? ¿El restablecimiento del orden público? ¿Qué orden? ¿El orden que requiere el poder económico establecido para seguir con sus negocios? Cuando ciertos idiotas útiles y descerebrados hablan de los enemigos marxistas que atentan contra los valores de la patria ¿De que valores hablan? ¿De los valores y la moral cristiana? ¿Cuáles? ¿Los que amparan la propiedad privada por orden divina y protege la pedofilia como alta moral cristiana, por ejemplo? ¿La que se opone al aborto pero no excomulga a los abortivas de clase alta por las cuales reza para que la “intervención quirúrgica” salga bien? ¿La iglesia que contiene en su seno la mayor cantidad de reprimidos homosexuales y se opone a la ley de matrimonio civil igualitario?
Es indudable que estamos frente a una grave patología. Es evidente también que está afectando a la sociedad entera, especialmente a los que dicen “pertenecer” a la clase media media y media alta
Estoy haciendo referencia a las consecuencias que uno puede apreciar socialmente y a simple vista. Estoy señalando los resultados de ese trabajo pedagógico realizado a través de la educación formal, con fuerte apoyo mediático, con el cual se llegó a convencer a un importante sector de esta sociedad que su lamentable y trágico “destino” forma parte de un fatalismo histórico producto de nuestra condición “sudaca”. Como el “destino” es impersonal, libera de culpa y cargo cualquier acción personal realizada desde el poder, que haya coadyuvado a la construcción de dicha “tragedia”. La “condición trágica”, en ocasiones, resulta insoportable para algunos integrantes de los sectores medios de nuestra sociedad. Por eso pretenden despegar de la misma intentando “salvarse” individualmente. Poco les importa si no llegan a destino en ese intento de salto “social”, y terminan cayendo al vacío. En el peor de los caso lo consideran su lugar de pertenencia desde el punto de vista mental. La hibrides cultural no contempla pertenencia alguna.
Pero este viejo ordenamiento local es el fiel reflejo de otro viejo orden, el “orden internacional” al cuál estuvimos sujeto gracias a los generosos servicios prestados por sirvientes locales. Pero conocer a sus autores intelectuales y materiales ¿A quien le debe interesar? Segundo objetivo pedagógico: A nadie. Para eso cuentan con personajes mediáticos tan versátiles que pueden ser periodista, actores de teatro, e historiadores, todo al mismo tiempo y por el mismo precio (“Alto”). Tarea que desarrollan con esa “libertad” y “responsabilidad” de la que hacen gala diariamente, y que al ciudadano común, al “no perejil” lo asombra.
En el plano global, los capitalistas satanizaron al comunismo y lo combatieron matando millones y millones de seres humanos en todo el mundo en sus campañas de vacunación anticomunista. De paso mataron -o demolieron países, economías nacionales y regionales; literalmente- cualquier intento nacional que asomara como anticapitalista o antiimperialista.
Los comunistas satanizaron al capitalismo creando otro imperio de iguales características operativas, que sojuzgó a naciones enteras, asesinó a opositores, internó en manicomios a disidentes políticos. Todo en nombre de una teoría filosófica que, a diferencias de la cristiana que da cobertura moral al capitalismo, esta dice tener valor “científico”. ¿Será cierto? O solo se limitará a una simple teoría.
El tercer mundo y la tercera posición peronista demostraron al mundo que existen otras alternativas. China, hoy por hoy, es una muestra acabada de esto que sostengo. El gobierno Cubano resiste como puede los embates del imperio, y sigue defendiendo sus principios de justicia social; a su manera pero dignamente.
Y a toda teoría se busca darle “marco científico”
Y en nombre de la ciencia se sojuzga. En nombre de la ciencia se la pasaron –y pasan- sojuzgando a la humanidad entera utilizándola como cobayo para las necesarias experimentaciones de todo nuevo descubrimiento, que antes de nacer ya tiene patente de negocio comercial. Y se comercia con vidas humanas en nombre de la libertad, de la ciencia, en defensa y nombre del libre mercado, del libre comercio.
¿No siente usted, señor lector, una sensación de hastío, de asquete por todo esto? ¿Yo? ¡SÍ!
DIAGNÓSTICO FINAL
En un párrafo de la primera parte de estas reflexiones decía que iba a “intentar un ordenamiento de «ideas madres». Y lo puse porque siento necesario hacerlo; por una cuestión de salud; por la salud de nuestra historia grande (la historia argentina dentro del contexto latinoamericano que es su lugar natural de pertenencia).Y voy a intentar hacerlo de manera sencilla y simple para que entiendan todos, aceptando todos los matices, los claros, grises y oscuros. Es aquí donde reaparece el tema central de esta nota; el otro aspecto histórico relacionado con “la salud psíquica de una sociedad”, de nuestra sociedad, y fundamentalmente de la mía que estoy inmerso en ella. Quiero sacudirme, sacarme de encima los restos de hipocresía con la que me vacunaron; con la que nos vacunaron, mi y a otros tantos de nuestra sociedad, para que resistiéramos a los que nos querían “abrir” la cabeza, para que los resistiéramos y viéramos como desestabilizadores que atentaban contra los más altos valores morales y la existencia de la “patria” misma (¿?), cuando en realidad se trataba del status quo establecido por unos reverendos hijos de puta. Y nos decían, escolástica y mediáticamente, que más cuidado debíamos tener si esos embates venían de algo que se llamaba PERONISMO.
Para esto se hace necesario rastreas en la historia de nuestro subcontinente. Averiguar quién o quiénes fueron los que causaron el mayor mal a las naciones como tales y a sus pueblos en particular, sumiéndolos en la pobreza y en la indigencia. Preguntarse quiénes fueron en realidad sino las oligarquías locales las que negociaron las formas y modos de opresión que se aplicaría en cada caso cuando las empresas extranjeras saqueaban nuestros recursos, explotando a nuestros trabajadores a quienes consideraban “mano de obra barata”.
Una pregunta salta a la vista cuando uno recorre la historia de los pueblos SURAMERICANO: ¿Quién o quienes le temen a la “zurdificación” (dijera la Legrand) del poder en los países de la región? ¿Las clases populares o la codicia de la alta burguesía y la del poder económico concentrado?
QUIEN FUE MÁS PELIGROSA Y NEFASTA PARA LAS SOCIEDADES LATINOAMERICANAS Y SUS PUEBLO: ¿LOS ESCASOS ENSAYOS POPULARES QUE GOBERNARON INTERREGNOS MUY CORTOS DE TIEMPO EN ALGUNAS NACIONES DEL SUBCONTINENTE, O LAS DERECHAS QUE CONCENTRARON EL PODER ECONÓMICO DESDE EL MISMO COMIENZO DE LA EMANCIPACIÓN AMERICANA Y PUSIERON AL FRENTE DEL PODER POLÍTICO -GESTIONES GUBERNAMENTALES MEDIANTE- A SUS PROPIOS SIRVIENTES, INSTALANDOLOS CON FUERTE APOYO MEDIÁTICO (en este tipo de operatoria, Mitre y La Nación fueron pioneros en la materia a nivel regional, en nuestro caso son el mejor ejemplo. ¡160 años de denodado trabajo en pos del mantenimiento del status quo vigente no es poca cosa! )?
¡Claro! Los primero fueron “ensayos populista”. Se trató de “otros ensayos” no programados; sin la validez científica que otorga el academicismo al servicio del dinero y del poder. Eso fue el peronismo para estos Sres y sus intelectuales y “perejiles” sirvientes.
AMERICA LATINA, AYER Y HOY
PARAGUAY
El Mariscal Francisco Solano Lopez (1862-1870) es uno de los hombres americanos, emblema en la defensa soberanía popular de una Nación.
NICARAGUA
Salvo los dos intentos revolucionarios (Augusto Nicolás Calderón Sandino entre el 1920 y su posterior asesinato, 1934; y el gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (1979-1990) agobiado militar y económicamente por el imperio norteamericano), el país centroamericano siempre estuvo en manos de una oligarquía de derecha, cipaya y sin complejo de culpa alguno.
Con solo conocer que en enero de 1927 había en suelo nicaragüense más de 5.000 soldados y marinos norteamericanos apoyados por 16 buques de guerra, y que el primer mandatario Adolfo Díaz justificó la intervención yanki argumentando que “Nicaragua es un país débil y pobre que no puede resistir a los invasores y agentes del bolcheviquismo mexicano”, alcanza
PANAMÁ
Salvo el interregno en el que estuvo al frente del gobierno Omar Torrijo (1969-1981) quien muere en un “raro” accidente (de avión; como David Graiver), el país estuvo en manos de intereses norteamericanos bajo la cobertura de la “democracia formal”
VENEZUELA
Hasta la llegada de Chávez siempre fue un país sumido en la más miserable dependencia económica por las elites gobernantes; con la mayoría del pueblo hambriento. Chávez recién lleva 10 años de gobierno contra 140 años de gobiernos de derecha, responsables de las más miserables hambrunas populares.
BOLIVIA
Tierra que motivó al “che” dar la batalla, aunque sea en inferioridad de condiciones, intentando erradicar la miseria en la que había sido sumido por años el pueblo mayormente aborigen, explotación implementada sin misericordia por los gobiernos de una derecha blanca anti-indigenista. No lo pudo lograr. Solo sembró la semilla. La recogió el actual presidente Evo Morales y está haciendo lo que puede; con honor, dignidad, demostrando al mundo lo que son capaces de generar los pueblos originarios de América; poniendo en evidencia lo inhumano que fueron todos los anteriores gobiernos “blancos pro-europeos y pro-norteamericanos”.
ECUADOR
Está teniendo por primera vez en la historia de su existencia como Nación libre y soberana, y de la mano de su actual presidente Correa, la posibilidad de levantarse a la faz de la tierra como otra Nación con un pueblo soberano que se mira en el espejo latinoamericano para coronar su identidad.
PERÚ
Salvo el interregno de gobierno del Gral Juan Velasco Alvarado (1968-1975) quien se animó a concretar las ideas revolucionarias que había levantado por años Victor Haya de la Torres (El Aprismo) y José Carlos Mariátegui, el destino de sojuzgamiento del pueblo peruano no difirió mucho del resto de los pueblos de las naciones de la región.
BRASIL
La era Getulio Vargas (1930-1945) y la actual gestión de Ignacio Lula son las únicas gestiones que hicieron la diferencia hacia la contemplación de los intereses populares.
CHILE
En esta nación se puede señalar como rescatable la segunda y variopinta gestión del Gral Carlos Ibañez del Campo (1952-1958) a la que se la podría encuadrar como una intentona nacional soberana y con proyección latinoamericana. Y como revolucionaria la gestión de Gobierno del socialista de Salvador Allende (1970-1973). En el resto de su historia Chile siempre estuvo manejada por una oligarquía de derecha más que reaccionaria.
ARGENTINA
Salvo los gobiernos de Juan Manuel de Rosas (1833-1852), Hipólito Irigoyen (1916-1922 y 1928-1030), Juan Domingo Perón (1946-1955 y 1973-1974) y el peronista gobierno de los Kirchner (2003-2011) el resto del tiempo histórico argentino estuvo en manos de la más recalcitrante y cipaya derecha Argentina. Derecha que nunca desprecio otros aportes ya que siempre contó con el apoyo irrestricto de los intelectuales de izquierda y hasta del propio Partido Comunista, generador de muchos “críticos de libro”, otrora (“algunos” de ellos hoy se autoconsideran “exPC” pero conservan la pelambre gorila) útiles sirvientes del más rancio gorilismo.
Esos “algunos” son los que hoy hablan desde un mitómano pedestal de intelectual, en contra del gobierno nacional, argumentando ser defensores del libre pensamiento, asentando sus críticas en la supuesta intensión de no sentirse “nuevamente víctimas” del para ellos stalinismo “kirchnerista”(¿?) como el que supuestamente padecieron en el partido cuando sus dirigentes estaban al servicio de la URSS. Sin embargo el argumento parecería salido de un fallido del subconsciente; de un reprimido deseo y de esa tentasión libidinosa que produce el peronismo cuando empieza a concretar; Y el peronismo está volviendo a enamorar; como dicen los pibes.
Por suerte el PC -como partido- se dio cuenta de sus errores pasado y en ese recapacitar se unió al Movimiento Nacional y Popular que hoy encabeza el peronismo en el gobierno. Pero el “tilingaje psicobolche de décima” que hoy reniega de su pasado Pctista considerandose exPC (actitud “panquequiana” tipica de todo liberal de izquierda que la juega de intelectual), por lo visto no tienen retorno. Hablan de “stalinismo Kirchnerista” intentado ser “jueces políticos” de decisiones tomadas en terminos gubernamentales. ¡Ellos! ¡Revolucionarios de café La Paz; que en la puta vida tuvieron experiencia de gestió! ¡Ellos! 40 gatos locos que intentan lavar un pasado político haciendo caso omiso a esa negra historia que los tuvo como protagonista en la vereda contraria a los intereses populares en no pocos momentos de la historia Nacional. ¡Cómo pueden hablar de stalinismo cuando ese mismo stalinismo partidario, y siendo dirigentes y no simples militantes, los hizo ser pro-norteamericano en el “45”, “libertadores y cazadores de peronistas” en el “55” y “botones hijos de puta” de compañeros peronistas al servicio de la más sangrienta dictadura argentina que encabezó Videla y compañía!. ¿Se acuerdan pedazo de pelotudos cuando stalisnisticamente defendían a Videla como el Gral democrático? ¿Ahora intentan hablar de Stalismos Kirchnerista forros de mierda?
Repito y aclaro, esta bronca no está dirigida contra el PC como partido, sino que me la generaron algunos “sesudos análisis políticos basados en los actuales discursos del gordo Lanata y Tenembaun” esgrimidos y realizados por cierta resaca de antiguos militantes partidiarios que, por lo visto, van perdiendo el pelo (por los años) pero no las mañas.
Perdón por el exabrupto pero esos “algunos ex Pctistas” que la juegan de ”pensadores críticos”, en realidad “tilingos de décima”, me tiene los huevos al plato.
Una primera conclusión nos llevaría a señalar que en los casos mencionados es claramente notable la presencia de militares con verdadera conciencia patriótica. Esto viene a colación de los dichos del nefasto y mediocre –ya difunto- personaje Isaac Francisco Rojas. En una reportaje luego del retorno a la democracia en 1984, y muy suelto de cuerpo sentenció a modo de reconocimiento: «La formación militar es en primera instancia, una “formación ideológica”; y según él, ningún civil estaba capacitado para entenderla, menos aún para desarrollarla.». Le faltó agregar “reaccionaria, cipayamente vende patria, y de capacitación para ser sirvientes del poder económico”; y esto sí que es ideología pura, de derecha. Porque a los ignorantes como él siempre hay que aclararles que lo ideológico no es solamente de izquierda, el pensamiento y la acción derechoza es por esencia ideológica.
Como podrán apreciar, y a través de este sintético raconto histórico, fueron muy cortos los interregnos de tiempo en los que los pueblos de las distintas naciones latinoamericanas estuvieron en manos de representantes que defendieron intereses nacionales y populares.
Entonces ¿quienes fueron más dañinos para con esos intereses nacionales y populares? ¿A quienes hay que tenerles miedo cuando están en el gobierno, a la derecha que siempre se la pasaron jodiendo a los pueblos de las diferentes naciones confundiendo explícitamente los intereses nacionales con sus intereses particulares; o a las pobres y cortas experiencias populares que se acordaron de los más mas desposeídos, de los marginados sociales que como agentes apestosos las “derechas” fueron sembrando a lo largo de la historia en todo el territorio de nuestro subcontinente?
Creo que no hay mucho para agregar. Saque usted señor lector sus propias conclusiones; por su propia salud mental y por nuestra salud social. Aproveche la oportunidad para ir dejando de lado esos rasgos mitománicos que alimentaron por años nuestra hipocresía.
(1)Periodista, docente, columnista de nuestra revista
Nota
(2) Si se quiere rescatar, por tomar otro ejemplo, ciertos modelos históricos para reconocer alguna de las formas de hacer política al servicio de… solo basta recurrir a los propios ingleses y ver cómo se ridiculizaban a si mismo en cuanto a la manera de obrar que tenían los principales actores de esa “particular democracia” Real. Alcanza con tomar la opereta de Gilbert y Sullivan “HMS Pinafore” y leer el texto asignado al personaje Sir Joseph Porter: “Me volví tan rico que fui enviado al Parlamento por un distrito de bolsillo. Siempre voté de acuerdo con el llamado de mi partido, y nunca se me ocurrió pensar por mí mismo. Pensé tan poco que me recompensaron ¡Convirtiéndome en el Comandante de la Marina Real!”
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CAMBIO PALABRAS POR UNA IMAGEN
30 ene 2010 Arte y Cultura, Comunicación, Educacion, HISTORIA, Notas semanales
LECTURA DE VERANO
Artículo publicado por EL EMILIO en diciembre del 2007 en su versión gráfica.
Por Victor Leopoldo Martinez
Cómo crear un espejo que pudiera reflejar, desde la tarea pedagógica, una de las miserias humanas, a mi entender más degradante, era el gran desafío. Repitiendo la decisión tomada en otras tantas ocasiones y temas, una vez más no dudé y me lancé al universo de las incertidumbres; posibilidad que a menudo me regala la vida. Me introduje en el insondable mundo de la discriminación intentando encontrar su origen. Aunque a decir verdad me conformaba con encontrar algunas de sus causas por lo menos en lo que atañe a la sociedad de mi ciudad, de esta “famosa” Ciudad de Buenos Aires.
Una fuerte sensación de angustia invadió mi corazón cuando, sentados frente a la computadora y en plena tarea de edición del nuevo film – un cortometraje titulado “¿Competir o compartir? La discriminación en la escuela”-, Alejandro (Sirkin) le comentaba a Inés (Gomez), su compañera de trabajo en la coordinación de los talleres de cine que nuestra publicación desarrolló en el establecimiento educativo donde soy docente -lugar, además, en el que se hizo la película-, lo siguiente: -”No entiendo cómo niños tan bellos, con miradas tan hermosas y dulces, se vean a sí mismos tan feos”.
El joven había puesto en palabras algo que los tres estábamos sintiendo en aquel momento. Imágenes de inocentes rostros con luminosos ojos se sucedían una tras otra; y todas corroboraban aquella sensación. Era evidente que las miradas contrastaban con los rostros, algo que hacía más difícil cualquier lectura medianamente comprensible. Sentimientos y sensaciones, estampados con fuertes trazos, eran desnudados sobre aquel monitor. El boceto final tenía el título instalado: Dolor.
Pero no se trataba de cualquier dolor. Quedaba muy claro que para aquellos inocentes niños y preadolescentes, el dolor del alma les resultaba más que incomprensible; simplemente porque el acto discriminatorio es incomprensible. Una nena da sincero testimonio de esto: -”Cuando nos peleamos nos decimos cualquier porquería. Lo decimos porque duele. No sabemos por qué; pero duele. Lo hacen los adultos todo el tiempo ¿por qué no lo podemos hacer nosotros? La escuela también discrimina.”
Despojada de toda hipocresía adulta y con su natural sadismo infantil, la niña saco a la luz lo que la sociedad toda esconde, se niega a ver, o peor aún, a reconocer que existe. Sin embargo allí estaban los testimonios. Transformados en coloridos píxeles en los que predominaban los tonos oscuros, aquellos extraños seres desfilaban en la fosforescencia de una pantalla de computadora.
La observación de Ale estaba corroborando algo que sentí previamente; la necesidad de ampliar los márgenes de lectura para abordar nuestra realidad social. Debía hacer ese esfuerzo extra para realizar cualquier estudio -medianamente serio- sobre el tema discriminación. Para poder lograrlo había que romper con los moldes tradicionales del cientificismo y la escolástica universitaria eurocentrista que de manera teórica retroalimentaba con falaces argumentos el engorde de la miseria; y estaba dispuesto a hacerlo.
MARCO DE TRABAJO
Este tipo de experiencia tiene no pocos inconvenientes. Nuestro sistema educativo se asienta en una estructura piramidal y funciona en forma vertical. Fue concebido así desde su génesis para que no escape al lógico «control que ejercen» los que detentan el poder. En la actualidad, y en lo metodológico, lo sigue siendo, aunque algunos funcionarios “progresista” -pero funcionales al sistema- intentaron e intenta taparlo, muy de vez en cuando y de manera teórica, con un barniz democrático que solo se limita a lo discursivo. En los hechos el sistema sigue funcionando por inercia, y con los viejos vicios arrastrados desde su origen colonial. Este detalle no es anecdótico porque en estas condiciones, se torna muy difícil sortear instancias burocráticas y «técnicas» para poder realizar tareas innovadoras en materia pedagógica. En ocasiones se lograr hacer algo, pero gracias a la astucia de algunos docentes y porque los trabajos trascienden públicamente. En otras, el sistema te lo permite haciendo un gran esfuerzo y recurriendo a una herramienta autosuficiente que funciona como su propio “lavador de conciencia”. En realidad los que podemos concretar algo -agudizando desde ya nuestro ingenio-, terminamos pagando un costo demasiado alto en términos de nuestra salud psicofísica por el desgaste que se tiene para concretar un trabajo; algo que en realidad debería ser una tarea placentera porque estamos hablando de educación.
La descripción anterior tiene una razón de ser. En este país la educación termina siendo conducida por personajes designados políticamente cuyo único mérito es el poseer títulos universitarios y/o maestrías realizadas por lo general en el extranjero, especialmente en los países centrales, algo que por lo visto termina siendo más importante para el manejo de la educación local que lo que demanda la propia vida social y cultural, y el sentido común. Lógicamente, la soberbia que adquieren con sus “chapas internacionales”, les impide leer adecuadamente las reales necesidades del medio donde actúan, y menos aún reconocerse como extremadamente ignorantes de las realidades áulicas. Lamentablemente eso no les impide hablar de los “necesarios cambios metodológicos que hay que llevar adelante por el bien de nuestra niñez y para lograr una educación igualitaria(¿?)”. ¡Y lo hacen convencidos de su erudición!
CUADRO DE UNA VIEJA EXPOSICIÓN
Desde hace poco más de 10 años, estos personajes, encaramados en las más altas esferas políticas, y con una impunidad exacerbante, operan deslindando en la tarea escolar y en el sacerdocio docente la limpieza de las miserias sociales. Ni se les ocurre pensar que las escuelas y los colegios, en su funcionamiento, son el fiel reflejo del quehacer social diario, incluido el institucional. La desestructuración social, los desvalores y el caótico funcionamiento del sistema educativo que instaló el menemismo en los “90″, prendieron fuertemente en la sociedad argentina (Dieron continuidad y concluyeron la tarea inconclusa que dejó la última dictadura militar).
Los actores del hecho educativo -autoridades, docentes, alumnos e instituciones- reproducen en su seno conductas y valores que el sistema impone sobre el resto de la comunidad, de las otras instituciones sociales y sus agentes (víctimas). Más aún, ni siquiera se dan cuenta que se encuentran frente a esa realidad social que trabaja las diferencias, en términos culturales, como un valor en si mismo; y muy necesario de instalar.
En un principio la tarea de internalizar pedagógicamente en el colectivo la idea de la importancia y necesidad (¿?) de las diferencias, tomando como base la mas perversa de las variadas acepciones que el término “diferencias” recibe, se realizaba sutilmente.(1) Con un agravante, muchos intelectuales teóricos las justificaban; otros y en la actualidad lo siguen haciendo. En las últimas décadas, y como fruto de esta tarea de casi 150 años, el sistema ya ni siquiera necesita solapar la discriminación en todas sus formas y variantes. Está instalado como un hedor muy fuerte y demasiado presente en todos los quehaceres humanos relacionados con el funcionamiento de nuestra querida y a la vez desdichada Ciudad de Buenos Aires.
Cuando la edición de la película estuvo terminada, se pudo ver, como cuadros de una vieja exposición, imágenes de niños reproduciendo a través de un juego, miserias del mundo adulto. La primera impresión que tuve fue la sentir que esas imágenes abofetearían con mucha crueldad la condición humana de cualquier espectador. Al transpolar las misma a la vida real aparece mi primer descubrimiento. Pero ese hallazgo no solo me asombró sino que también me asustó porque corroboraba algo que venía percibiendo desde hacia largo tiempo. Se trata de la callosidad espiritual que recubre la humanidad de muchos colegas y ciudadanos. Parecería que una capa impermeabilizante los protege para que todo lo indigno no roce su moral. Transmiten la sensación de que todo les “resbala” porque son “cosas” externas a ellos. Esto no solo exaspera sino que me desconcertaba. ¿Cómo se puede vivir así? ¿Se trata de un mecanismo de defensa?, fueron los primeros interrogantes a resolver.
Estas cotidianas situaciones escolares yo las registraba como material para mis estudios, pero las reiteradas discriminaciones y gestos xenófobos entre tantos niños durante los 20 últimos -y largos- años terminaron por abrumarme.
LAS HERRAMIENTAS
Un instante de lucidez me sirvieron para decidirme a meter mano en dos “recursos”; y busque conjugarlos para ver si servían a los fines perseguidos. Uno era el de los talleres vivenciales. Se trata de un trabajo grupal que utiliza técnicas y enfoques relacionados con el psicodrama, en especial aquellos referidos a la propuesta del tema, teniendo en claro el qué, el por qué y el para qué se dramatiza, y que a mí -repito, a mí- me sirven para resolver situaciones conflictivas entre los niños y adolescentes. El otro recurso -el más peligroso al decir de los entendidos- era la imagen. Que ellos se filmaran a si mismos en los talleres y quedaran expuestos a los ojos de la sociedad a partir de la decisión tomada en conjunto de llevar el trabajo documental al festival “Hacelo Corto” (certamen organizado por Instancia Educativas del Ministerio de Educación de la C.A.B.A. donde los chicos quisieron que la película participara ya que sentían la necesidad de compartir la experiencia en términos sociales), podía recibir las más variadas -algunas fundadas y lógicas pero la mayoría infundadas- críticas de ciertos profesionales, la gran mayoría puritanos teóricos que jamás ponen el cuerpo para solucionar problema alguno. Lógicamente que también conté con el consentimiento de los padres.
En cuanto a la “exposición” de los niños en una película con el fin de intentar cambiar actitudes(2), lenguaje y valores en niños, adolescentes y adultos en el ámbito educativo y en la sociedad en su conjunto, según mi modesto entender, era una cuestión mucho menos peligrosa que la exposición a la que estaban sometidos diariamente estos niños con sus insultos discriminadores que en no pocas oportunidades llegaban a violencia física. Lógicamente que la responsabilidad de esta violencia verbal y física entre niños y adolescentes, y de sus lamentables consecuencias psicofísicas, en términos legales, civiles e institucionales, siempre recayó, recae, y recaerá en el pobre docente.
A través de ese juego fílmico, me propuse bucear en las profundidades de la fantasía infantil y preadolescente buscando otras raíces que no fueran las tradicionalmente psicológicas. Mi intención no era hacer “psicología silvestre” -o “psicologísmo barato”-, ni interpretación alguna del por qué de cada una de las actitudes de cada niños, sino que cada uno de ellos pudiera leer, desde una postura crítica, las conductas que se jugaban en esas rondas, sin abrir juicio sobre los pibes que las jugaban. Los talleres desembocaron en lo que se ve en la película En algunas ocasiones, fruto de la pasión que todo infante pone en cualquier juego, se desbordaban emocionalmente; se quebraban. Y allí estaba yo; con mi tarea de contención y sin poder evitar que el dolor de aquellos niños atravesara mi alma. Pero yo sentía que en cada uno de esos desahogos había limpieza de alma.
Las palabras surgían a borbotones y daban las primeras señales de que el camino elegido era el correcto. Las raíces de los constantes malos tratos que se propinaban entre ellos de manera verbal, comenzaron a mostrarse. Las palabras usadas daban las primeras evidencias que el terreno donde se habían sembrado las semillas de las diferencias, y por ende de la discriminación, estaba en lo cultural.
500 AÑOS DE HISTORIA
En la primera mitad del siglo 20 la discriminación era contra los “cabecitas negras”, peyorativa comparación con un gusano del mismo nombre que recaía sobre todos los provincianos que llegaban a Buenos Aires (¡Sí, tratar a un ser humano como un gusano!). Hoy “Boliviano de mierda”, “bolita”(por boliviano), “Paragua” (por paraguayo) como expresiones de xenofobia regional; “Negro”, “Negro villero”, “Negro indio”, “Indio” como muestras de racismo; “Cartonero sucio”, “Hijo de la gorda que limpia”(por la empleada doméstica), “Villero de mierda” como evidencia de la importancia que tenía para ellos la pertenencia, o no, a cierta clase social, dan cuenta de un fenómeno cultural que aún hoy, y después de casi 200 años de historia como nación independiente, mantiene su vigencia. Gracias a la tarea educativa de los conquistadores, la instalación en el colectivo social de la inferioridad del nativo y todo aquel ser humano que tenga un color de piel distinto al “blanco” europeo, fue y es un hecho. Sería extremadamente estúpido no reconocer esto como parte de un proyecto; el proyecto de la conquista y colonización de América.
Buenos Aires; cosmopolita en lo cultural, y hoy -como siempre- gran consumidora de valores de la nueva cultura globalizadora, la otrora orgullosa “gran urbe” latinoamericana, generó en su vientre una amplia porción de población que se debate y vive dentro de un cúmulo de contradicciones. Una sociedad que no tiene ninguna intención de querer aceptar que por su sangre corren pequeños eslabones genéticos que los unen a los verdaderos dueños de estas tierra; una sociedad con miembros que por temor a ser considerado inferiores, busca constantemente su ascendencia europea para no perder reconocimiento social. Lógicamente un reconocimiento que solo es comprensible desde el temor a la desestructuración personal en relación con la sociedad que lo contiene; o si está asociado al acceso a una cuota de poder.
Quinientos años de colonización cultural no fueron en vano. Para este sector social el modelo vida y los valores a imitar siguen estando en Europa; a los cuales y en los últimos 50 años le adosaron el modelo norteamericano. Con esta mochila histórica a cuestas resulta muy difícil sentir identificación alguna con la tierra y la cultura de nuestro lugar. Más aun cuando a través de la educación se inculcó la superioridad que el conquistador tenía en todos los planos. Si la escuela enseñó que la civilización era Europa, que “el progreso” estaba en los países desarrollados, y se escondió el cómo hicieron esos países para desarrollarse (o mejor dicho a costa de qué y de quienes y lo que hicieron con los pueblos, sus recursos y sus culturas en ese afan codiciosos de conquista), el modelo mental quedó instalado; y las diferencias también.
Y no faltaron aquellos que se sumaron a la discusión sobre la discriminación desde la ciencia, con supuestos estudios genéticos que les permitió clasificar (¿?) de manera racista a la especie humana por color de piel, lugar de origen o cuestiones climáticas. (3)
DE VÍCTIMAS A VICTIMARIOS
Queda más que claro que gran parte de la clase media de esta ciudad, idiotizada por su híbrida condición y colonizada culturalmente, es el sector social que actúa de manera más discriminatoria. Los chicos la desnudan en este documental. Absorbida por la vorágine esquizofrenisante del consumismo, poco tiempo le queda para reflexionar, para pensarse a si misma de manera más humana; analizar los dobles mensajes con que el sistema va minando su condición de persona mientras alimenta la de individuo.
Estoy hablando de un sector social que no vive, sobrevive; que está resignado a colocar su cerebro en el cómodo papel de receptor de las múltiples y falaces respuestas con que el sistema intenta calmar, o atenuar sus angustias existenciales. Humanos que inducidos por la “libre competencia” dejaron de lado el hermoso papel de hacedores de sus propias vidas como parte de una construcción social, que relegaron su rol de constructores de historia para limitarse a ser un número más de código binario dentro de una realidad virtual donde los medios se encargan de tejer y organizar sus diarias, nuevas y superfluas necesidades, desorganizando sus mentes, sentimientos y vidas. De víctimas pasaron a ser victimarios de sus propios semejantes.
Sobre esta caótica realidad, producto de una educación que desde sus inicios -y por años- sirvió a la cultura del conquistador, resulta muy difícil trabajar el valor superlativo de la diversidad para una construcción comunitaria. ¿Cómo mostrar la inutilidad de las diferencias en términos discriminatorios, para lograr dicho propósito? Y en situaciones como estas, son los niños los que, en su inocencia, están más expuestos. Lo milagroso y paradójicamente bello que ocurre en esta ciudad, es que la escuela, la que el sistema transformó en una miserable institución sistémica que fomenta las diferencias en términos de competencia, estratificando la sociedad de acuerdo a la cantidad de tratamiento pedagógico que niños, adolescentes y jóvenes reciben, según el decir de Illich, es la que opera, gracias a ciertos docentes, como temporario bálsamo para calmar el dolor de las heridas recibidas por desdichadas inocencias. -”No existen las competencias sanas. Es mentira eso. -sostiene Carolina en la película. Criteriosamente remata diciendo -En toda competencia hay un ganador y muchos perdedores” desenmascarando otra de las tantas falacias con que vacunan en los establecimientos educativos a nuestros niños, pero con dosis para adultos, según el Gran maestro Arturo Jauretche.
Los colonizadores sembraron las semillas de las diferencias, y en estas tierras crecieron las discriminaciones. Los colonizados se encargan de regarlas todos los días para que nunca desaparezca. Aquí está la madre del borrego.
Comencé estas reflexiones diciendo: “una fuerte angustia invadió mi corazón”. Lo cierro con la respuesta generalizada de los protagonistas del film después de ver su película y ante la primera pregunta que realicé en un posterior taller:
-¿Qué sintieron?
Respuesta: -Mucha angustia.
Con solo mirar sus rostros y los ojos vidriosos alcanzaba para comprobar que el dolor había regresado a nuestro ámbito de trabajo. Me asusté; y por unos instantes me quedé en silencio. Julieta, que había recuperado la calma, soltó a modo de grito: -Pero lo pude decir. A ella se le fueron sumando otras opiniones y disculpas; y las almas se fueron limpiando, una a una, en una maratónica catarsis que devolvía las sonrisas y la belleza a todos esos rostros.
Terminaron con el clásico:
-Profe, podemos ir a jugar al patio.
Con mi respuesta afirmativa salieron todos corriendo del aula, momento en que apareció un detalle que embriagó mi corazón. Cada uno se fue deteniendo en la puerta para esperar al compañero, cruzaron miradas conmigo, y luego bajaron las escaleras que los conducía al paraíso; todos juntos, abrazados. Al ver los primeros frutos, una vez más comprobé que mi tarea recién comenzaba.
Se dice por ahí que una imagen puede más que mil palabras. Doy fe y testimonio de la veracidad de esta afirmación; y reafirmo mi decisión tomada hace ya un largo tiempo: cambio palabras por una imagen; Porque así aprendo más. Pablo Freire me enseñó que primero hay que leer al mundo para luego escribirlo. La imagen me ayudó, en esta ocasión, a leer mejor la realidad de mi ciudad. Y por mi bien como persona, como ser humano intento ser un buen alumno de Freire.
(1) Ver nuestra nota sobre “Educación, Discriminación y antisemitismo”
(2) De hecho la película “¿Competir o Compartir?” fue invitada a participar en diversos festivales de cine documental a nivel nacional e internacional en los últimos 2 años. La última invitación fue para participar en el Festival Internacional de Cine Documental sobre Derechos Humanos a realizarse en Toronto- Canada en Marzo del 2010.
(3) Recomiendo leer el trabajo “Manual de las zonzeras argentinas” de Arturo Jauretche donde hay un capítulo referido a esta estupidez.
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