LA LUCHA POR EL BANCO CENTRAL DE LA REPÚBLICA ARGENTINA

Gentileza de Aldo Battisaco

Autores: Walter Formento y Gabriel Merino

 “Denme el control del suministro de dinero de una nación, y no me interesa quien haga sus leyes”

M.A. Rothschild

Más allá de las formas y ribetes que adquiere el hecho del pedido de renuncia del presidente del Banco Central, Martín Redrado, y su resistencia a dejar el cargo, y las discusiones formales e institucionales acerca de la conformación del Fondo del Bicentenario, lo que está en juego es el control del Banco Central de la República Argentina por parte de los distintos proyectos estratégicos en pugna que configuran el drama de nuestro presente y de nuestra historia.

La creación de un Banco Central independiente y autónomo de las políticas de gobierno, controlado por los pulpos financieros transnacionales a través de sus cuadros (léase Martín Redrado) formados en sus universidades (Harvard, etc.) y en sus organismos financieros (Director Gerente de Security Pacific Bank; Salomon Brothers), es una de las formas institucionales claves que adquiere el control global del dinero y del sistema financiero global para apropiarse de la riqueza producida por los pueblos. Un Banco Central por país y un Banco Central Global que es el Banco de Descuentos Internacionales de Basilea . A esto le sigue un conjunto de instituciones globales de control, coerción, reglamentación e instrumentación de las políticas neoliberales cuyas máximas expresiones son el FMI y el Banco Mundial.

Dos instrumentos legales cristalizaron en Argentina el cambio de correlación de fuerzas a favor del poder financiero transnacional, con preponderancia de las redes angloamericanas, y sellaron el triunfo de dicha estrategia: la Ley de entidades Financieras sancionada en la dictadura neoliberal del 76′ y la Carta Orgánica del Banco Central creada en los 90′ bajo el menemismo, con la conducción arquitectónica de Domingo Cavallo, mediante la cual se planteó como objetivo del Banco Central solamente el sostenimiento del valor de la moneda quitando a la entidad el compromiso con el empleo, el desarrollo nacional y el crecimiento económico. Con estos dos instrumentos legales se formalizó el control del sistema financiero argentino por parte del bloque de poder financiero-primario exportador, con la consecuente destrucción de las fuerzas productivas nacionales y el pasaje de de la pobreza del 5% del total de la población (1974) a casi el 60% (2002) y de la desocupación de un 3% (1974) al 28% (2002) llegando al 50% si se le agrega la subocupación.

La creación del Fondo del Bicentenario por parte del ejecutivo nacional para usar parte de las reservas acumuladas fue lo que medió para que estallara el enfrentamiento por el control del Banco Central. La aparente contradicción de que dicho fondo se utilice para pagar deuda o para garantizar la misma con el fin de obtener tasas más bajas y, por otro lado, que los mismos tenedores de la deuda (las redes financieras y sus instrumentos: fondos de inversión, bancos, aseguradoras, etc.) así como sus representantes y el conjunto de fuerzas del proyecto estratégico colonial financiero-primario-exportador (de derecha, centro, centro-izquierda, izquierda, más arriba o más abajo, concientes o funcionales, pertenecientes a una u otra fracción, pero todas parte del régimen y consecuentes con sus 200 años de historia) otorga un manto de oscuridad a la situación.

La pregunta es, ¿Por qué esta aparente ‘tibia’ medida provoca tal reacción de escala internacional?

Parte de la explicación podemos encontrarla mucho antes desde los propios órganos del globalismo financiero con el pago de la deuda al FMI, que deja manifiestamente ridiculizada la incapacidad intrínseca de algunos sectores pretendidamente populares para comprender la realidad sobre la cual intervienen y, por lo tanto, interviniendo mal, en contra de los intereses del pueblo. El periódico The New York Times es muy claro con respecto a este hecho: “…el pago de 9.800 millones de dólares es un hecho simbólico importante y una señal más de que el presidente Néstor Kirchner parece estar concentrando más poder en sus manos e inclinando el gobierno hacia la izquierda. Desde una victoria electoral en octubre, Kirchner avanzó para establecer una alianza con el líder populista de Venezuela, Hugo Chávez, y para extender el control estatal en la economía, el poder judicial y los medios de comunicación … se asoma la amenaza antiinflacionaria y Kirchner respondió de una manera estatista, intentando imponer controles de precios a ciertos productos esenciales… Chávez ya compró más de 1.000 millones de dólares en bonos y podría comprar otros 2.000 millones más. Eso, más las fuertes exportaciones, le dieron a Kirchner el margen que necesita para cancelar las obligaciones con el FMI y postergar futuras negociaciones sobres cuestiones como política monetaria y tarifas de servicios públicos.” (citado por el diario Clarín, 4 de enero de 2006).

Como claramente lo observa el propio periódico de Nueva York, el pago de la deuda al FMI, que fue coordinado regionalmente con Brasil y Venezuela, significó un “giro a la izquierda”, un cambio drástico en la política regional para avanzar en el control de la economía por parte del estado en detrimento del “mercado” (léase del capital concentrado conducido por los grandes jugadores mundiales). Es decir, un avance de la autonomía relativa nacional-regional para desarrollar un proyecto propio de industrialización y valor agregado o, por lo menos, para cercenar el poder del bloque neoliberal. Obviamente, existía y existe otro escenario posible que es el no pago de la deuda externa por ser una herramienta de saqueo de los pueblos impuesta a partir de la dictadura con la estatización de la deuda privada y la imposición de deuda a las empresas públicas para luego ser privatizadas a precio vil. Siempre existe en términos abstractos un escenario más progresivo, un escenario puro e ideal. Sin embargo, existe una correlación de fuerzas concreta, existen otros que tienen otros objetivos y fuerza para llevarlos adelante y bloquear las estrategias que afectan sus intereses; y, por otro lado, aunque fuera posible llevar adelante la medida máxima del no pago del 100% de la deuda no por ello hay que dejar de observar el significado concreto de un hecho a la luz del enfrentamiento del conjunto de los intereses en pugna. Parafraseando: ‘un paso adelante del movimiento vale más que mil gramos de teorías y proclamas’.

Será un ex director del FMI para el hemisferio occidental, el argentino Claudio Loser (formado en la Universidad de Chicago y el argentino que más alto llegó en el Fondo Monetario Internacional), quien desde la vereda de enfrente ponga claridad sobre el asunto del Banco Central y el Fondo del Bicentenario: “‘Mi interpretación y de otros es que el gobierno quería tener más recursos para gastar internamente ya que el presupuesto tenía las partidas’ previstas para la cancelación de vencimientos de deuda de 2010″ (El Cronista Comercial, 16 de enero de 2010).

Tal cual lo señala y reprueba Claudio Loser, la medida del gobierno significa, en primer lugar, mayor inversión pública con lo cual se fortalece el mercado interno y se motoriza la economía en un escenario de crisis internacional que constituye una oportunidad para los países dependientes o semi-coloniales para desarrollar sus propios objetivos nacionales. Ante la posibilidad de pagar deuda con reservas o garantizarla para bajar la tasa de interés que se debe pagar por el préstamo, quedan liberados recursos del presupuesto para destinarlos al mercado interno a través de la inversión pública, que los neoliberales denominan “gasto público” como forma simbólica en su lucha para deslegitimar y propiciar la destrucción de lo público-estatal-nacional- regional.
Por ello el diario Londinense Financial Times, principal órgano financiero global angloamericano, advierte sobre la cuestión: “El sumario despido del presidente del Banco Central de la Argentina , Martín Redrado, por parte de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, es una señal más de que dicho potencialmente próspero país está siendo conducido en círculos por el filoso timón del populismo peronista.” (Financial Times, 10 de enero de 2010). Dicha editorial observa como populista el destinar fondos para el mercado interno y la inversión pública, en vez de guardar dichas reservas para proteger el sistema financiero hecho a su imagen y semejanza, que en algún momento derramará prosperidad más allá de los bolsillos de un puñado de empresas. Es decir, las reservas tienen que estar, por ejemplo, para fugar capital con total tranquilidad como hicieron los últimos dos años con cifras exorbitantes y no para invertir internamente ya que ello es populista y afecta la prosperidad del país -o mejor dicho su prosperidad.

En segundo lugar, la creación del fondo significa saltear el ahogo financiero externo, establecido tácitamente a través de las tasas usurarias del 15%, establecidas a partir del “riesgo país” (que para los países semi-coloniales o dependientes mide el grado de acercamiento o alejamiento con respecto a los grandes intereses financieros en general y con respecto al JP Morgan en particular), que actúa como forma de apriete para que la Argentina se discipline a las reglas impuestas por los pulpos financieros mundiales, esto es, según el decálogo establecido: achicamiento de la inversión pública (salud, educación, trabajo, infraestructura, etc.= “gasto” público), suba de las tarifas de los servicios públicos, no intervención del estado en la economía (control de precios, retenciones a las exportaciones, estatizaciones, inversiones, etc.) salvo para defender los intereses del capital concentrado, imposición de las reglas de juego pretendidas por los inversores extranjeros que se denomina “seguridad jurídica”, etc.

En tercer lugar, significa mermar la autarquía e independencia del Banco Central respecto de los intereses nacionales y, por lo tanto, mermar su heteronomía y dependencia con respecto al capital financiero, especialmente a las redes angloamericanas transnacionales, de las cuales Martín Redrado (presidente del Banco Central, proveniente del Cavallismo, graduado en Harvard y ligado a Alberto Fernández) es su fiel representante. Este punto es central ya que hace al problema estratégico, al fondo de la cuestión. Por ello, la primer acción de Redrado, junto con los distintos actores del bloque agro-mediático-financiero, fue obstaculizar la conformación del Fondo del Bicentenario. Y, ante el pedido de renuncia por parte del gobierno, atrincherarse en su cargo mediante las formas institucionales como fiel guardián de la “independencia” del Banco Central o, desde el otro lado del mostrador, de la dependencia del Banco Central con respecto al bloque de poder establecido a partir de la dictadura del 76′ y consolidado en los 90′ después de terminar de destruir al pueblo mediante la Guerra de Malvinas y el Golpe Hiperinflacionario del 88′- 89′ .

Con la conducción de Redrado en el Banco Central se garantizó la fuga del país de 37.178 millones de dólares entre 2008 y 2009, seis veces lo que significaría el fondo del bicentenario. Evidentemente, en ese momento no le interesó demasiado cuidar el dinero de los argentinos sino que por el contrario, en plena crisis internacional, avaló en la práctica, esgrimiendo su autonomía e independencia del gobierno, una impresionante fuga de capitales que representan aproximadamente un 10% del PBI. Es decir, como garante del poder financiero, formado en las redes que tienen al Citigroup como vértice (la fracción de capital más golpeada con la crisis financiera ya que al Lehman Brothers se lo tiraron sobre sus espaldas) garantizó que dispongan libremente de la riqueza argentina en un contexto en dónde más había que protegerla. El decidió, fiel a sus intereses, proteger al poder financiero en detrimento de los intereses nacionales. Poco creíble su actual defensa acérrima de los “ahorros de los argentinos” y demás arengas en defensa de los intereses nacionales.

Redrado, sabiendo que su salida del Banco Central es cuestión de tiempo ya que la comisión que se conforma en el congreso para evaluar su destitución es sólo consultiva, logra producir elementos para orquestar una “crisis institucional” mediante la amplificación mediática y la puesta en funcionamiento de los resortes de poder de la restauración conservadora, además de que se posiciona como posible candidato a Ministro de Economía de cara al 2011 (o antes) si logran su cometido de derribar al gobierno; posibilidad “diagnosticada” por el semanario financiero británico The Economist (diciembre de 2009), propiedad de Rothschild-Financial Times (aquí Cronista Comercial, propiedad práctica aunque no teórica de De Narváez).

En realidad, la llamada “crisis institucional” no es más que otro momento superior de la crisis orgánica de la Argentina producto de la lucha por la hegemonía entre proyectos estratégicos. La institucionalidad, cristalización de una correlación de fuerzas, institucionalización de los intereses dominantes en el estado, es lo que está en crisis desde la propia crisis de la convertibilidad que era el manto jurídico a partir del cual se consolidó el bloque de poder neoliberal en los 90′ . Cada medida transformadora, cada reforma que implique un cambio de orden, una nueva correlación de fuerzas, un cambio que no puede ser absorbido por el sistema neoliberal, pone en crisis la institucionalidad emanada del mismo. El enfrentamiento entre poderes del estado y la lucha con la utilización de instrumentos institucionales no refleja otra cosa que el enfrentamiento entre proyectos en el estado de correlaciones de fuerzas en nuestro territorio nacional-latinoamericano que se expresa incluso como contradicciones al interior del propio gobierno, producto de que la crisis orgánica de la Argentina , en el marco de la crisis global, barrió con los partidos políticos que organizaban a la sociedad y que pasaron a organizar -una vez destruidos y cooptados- el régimen de dominio de saqueo del pueblo y la desorganización del pueblo. Pero la escala de la crisis orgánica, que aquí se desarrolla en todo su esplendor y en plena superficie, es parte de la crisis orgánica de Nuestra América que se debate entre lo nuevo -el proyecto nacional, popular y latinoamericano- y la restauración de los viejo -el proyecto financiero primario exportador (neoliberalismo en términos generales)- , y es parte de la crisis internacional que no es otra cosa que la lucha por el establecimiento de un Nuevo Orden Mundial. Incluso Chile, país exaltado como modelo por las distintas fracciones neoliberales, entró en crisis con su modelo de progresismo financiero global-neoliberal, señalando que no existe posibilidad del híbrido neoliberalismo socialdemócrata (aquí ya estalló con la caída de De la Rúa , quien fue su estandarte), de un rostro progresista manteniendo la estructura excluyente, la fragmentación social, la desigualdad y el conjunto de los derechos humanos-sociales básicos privatizados.

Las llamadas “traiciones”, “golpes institucionales”, “movidas destituyentes” al interior del palacio protagonizadas por supuestos representantes del propio “gobierno”, que cambian su postura de la noche a la mañana, en realidad no expresan otra cosa que los tornillos que se aflojan a medida que se sumerge el submarino. Es decir, a medida que se profundiza el proceso de transformación, a medida de que en la resultante del gobierno -el poder ejecutivo- se producen cambios y reformas que rebasan los niveles de tolerancia de las estructuras de poder del régimen de dominio tradicional de la Argentina y sobrepasan los límites impuestos por los distintos intereses del bloque político-mediático financiero-primario-exportador porque producen transformaciones que instituyen los intereses del bloque nacional-popular de desarrollo industrial autónomo sostenido por el Estado, la producción y el Trabajo; a medida que se dan esos pasos, aunque fueran pequeños pasos, aunque a veces desde el campo del pueblo parezcan medidas tibias, los representantes de los intereses neoliberales, de sus distintas fracciones y expresiones políticas, de aquellas más débiles que incluso hasta ayer acompañaban -en función de sus intereses- el proceso histórico (cómo los grupos económicos locales), necesariamente se pasan “del otro lado”. En realidad no se pasan a ningún lado, siempre estuvieron allí, simplemente el tren siguió andando y ya no podían ir hacia la siguiente estación, se lo impide su lugar en el drama de la historia, en la estructura político-social, sus intereses concretos-materiales y su formación cultural.

Tanto Redrado-Citigroup-Clarin-Cavallo en la pelea por la política del Banco Central, como Cobos-AlbertoFernández-Clarín-Cargill-Citigroup con la 125 en 2008, o el Duhaldismo y el Vaticano en la discusión de la profundización del bloque suramericano-popular, la pelea contra el ALCA, la redistribución del ingreso con el restablecimiento de las paritarias y la presencia pública-estatal en la economía en 2005, ante ciertas medidas que afectan profundamente sus intereses estratégicos deben pasarse plenamente a la oposición política, utilizando incluso sus cuadros al interior del sistema institucional y que forman parte del “gobierno”.

La recuperación del Banco para los intereses nacionales

La respuesta institucional del gobierno al interior del Banco Central quitando la suma del poder a su presidente y volviendo el control del banco al directorio, es una medida central que trasciende incluso la coyuntura de la pelea con Redrado. Al haber delegado los poderes, el presidente del Banco Central poseía el control absoluto de la entidad. Si bien debía disciplinarse a la correlación de fuerzas y a las negociaciones con el gobierno, el margen de maniobra del presidente del Banco Central seguía siendo muy grande como para preservar la institucionalidad neoliberal y garantizar el control del sistema financiero argentina por parte de los Monopolios Financieros Transnacionales, Multinacionales y Regionales. Al haber 7 de los 10 directores del banco comprometidos o, por lo menos, cercanos a la idea y a los intereses que pretenden recuperar el Banco Central como herramienta de desarrollo nacional se da un paso concreto en el cambio de direccionamiento de la entidad.

Si esta ecuación se mantiene, con la política del Banco Central decidida por el directorio, incluso el otorgamiento de la presidencia a otro de los principales cuadros locales de los intereses financieros transnacionales, como lo es Mario Blejer, no mermaría el paso adelante que se ha dado.

Sin embargo, es solamente mediante la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central, la sanción de una nueva ley de entidades financieras y la conformación del Banco del Sur junto con el establecimiento de la moneda común del Sur -el Sucre- y el desarrollo de un Fondo Soberano del Sur, que se puede retomar el control del Sistema Financiero nacional-latinoamericano, para que el sistema financiero deje de ser la herramienta central de despojo de los Argentinos y Latinoamericanos, desde el cual se subordinan-controlan el conjunto de actividades productivas para apropiarse de la riqueza producida por los pueblos.

No es casualidad que el gobierno de Venezuela, el 11 de enero de 2010, tomara la medida de utilizar las reservas para crear un fondo de desarrollo, en línea con la estrategia de la Argentina. Venezuela posee 35 mil millones de dólares de reservas y se consideran 28 mil millones el nivel a partir del cual se considera de libre disponibilidad (En argentina hay 47mil millones y 30mil millones sería el limite de libre disponibilidad) por lo cual va a destinar los 7mil millones de diferencia para la creación de dicho fondo. Es decir, se trata de una misma estrategia suramericana en línea para la creación del Banco del Sur, la moneda del Sur y Fondo del Sur para lo cual es imprescindible recuperar el control soberano del Banco Central y de las reservas.

Es importante entender, para no caer en proposiciones abstractas y voluntaristas, que la única posibilidad de tener la suficiente masa crítica de poder para recuperar el sistema financiero y el control soberano de la moneda, así como también para cesar el pago de la deuda e iniciar su revisión, es mediante la integración Suramericana y la conformación del Banco del Sur junto, la moneda del Sur y el Fondo del Sur.

La importancia del Fondo del Sur, en la triada de instrumentos, es central ya que constituye el instrumento económico estratégico desde el cual desarrollar las fuerzas productivas endógenas, en una escala regional y con conocimiento estratégico propio. Sumando además, su capacidad flexible de desplazamiento rápido para desarticular diferentes modos subterráneos de ataques financieros destituyentes. Bajo las formas actuales de producción, junto con la banca como instrumento formal del desarrollo de las finanzas se desarrollan, por debajo de la superficie y como unidad económica central, los fondos de inversión, los cuales constituyen un sofisticado instrumento de inteligencia-inversión que maneja una enorme masa de dinero invertida en acciones, bonos, etc., y a partir del cual se controlan los directorios de bancos y corporaciones tecnológicas, automovilísticas, energéticas, mediáticas, comunicacionales, agrícolas, educativas (y de todo tipo). Es decir, se desarrolla la red financiera transnacional, en donde los bancos constituyen parte de la gerencia estratégica y los fondo de inversión son el dispositivo central de una red hiper-diversificada, con un máximo de anonimato y “clandestinidad”, donde se concentra la capacidad estratégica de operar globalmente controlando (y disputando el control) de las principales corporaciones multinacionales, que a su vez controlan hacia abajo a su red de proveedoras y tercerizadas.

Por ello en el escenario actual el conjunto de países-actores-territorios subordinados desarrollan estatalmente los fondos soberanos de inversión para contar con una herramienta económica (nutrida por lo general de las rentas producidas por la exportación de materias primas) que le de la fuerza necesaria, con la escala suficiente y la concentración de medios adecuada, para tener una relativa independencia en el escenario global. Este es el caso de China, Rusia e Irán (e incluso Francia) aunque no hay que confundir con otros fondos de países más bien cercanos a los poderes financieros globales, como en el caso de los Emiratos Árabes Unidos. Estos fondos soberanos constituyen una herramienta de poder con el cual avanzar en términos públicos-estatales sobre el control de la economía, enfrentándose al control capilar que las redes financieras mantienen sobre el conjunto de la producción, controlando los nodos centrales del proceso de generación de riqueza. Obviamente, la escala de los fondos soberanos, incluso de China, no llegan a compararse con la inmensidad de la escala de los fondos financieros transnacionales angloamericanos (y otros de menor escala como los japonenses y franco-germanos). Un fondo como el State Street Corp, fundado en Boston en 1832 y ligado al Citigroup (mayor accionista de dicho banco antes de la debacle financiera), tiene bajo custodia 17,9 billones de dólares (superando el PBI anual de los EEUU) y posee bajo administración 1,7 billones de dólares (aproximadamente 5 veces el PBI anual de argentina), dinero con el cual posee porcentajes de cientos de empresas multinacionales, a través de los cuales es parte de su directorio.

Desarrollar una escala regional y pensarnos en términos de nación latinoamericana-iberoamericana es la única forma de:
- tener la fuerza para imposibilitar las movidas hiperinflacionarias y las corridas financieras que repetidamente los dueños internacionales del dinero lanzan a aquellos que pretenden huir de sus garras;
- tener la escala suficiente para repatriar las Reservas (que son nuestras pero están afuera financiando, por ejemplo, la capitalización del sistema financiero global para rescatarlo después del desfalco);
- romper con la dependencia del Central al Banco de Descuentos de Basilea y que pase a depender de Banco Propio;
- establecer un Fondo de Inversión del Sur para el Desarrollo;
- controlar soberanamente la moneda (que como equivalente general es ante todo una correlación de fuerzas, por lo cual se entiende que EEUU tenga una emisión monetaria del 340% del PBI, sin ningún respaldo en Reserva y nosotros tengamos una emisión del 16% de nuestro PBI), para que la moneda sirva como instrumento de desarrollo y no como instrumento de estrangulamiento económico y despojo mediante la subemisión monetaria (ver Si el Banco Central fuera nuestro todos los argentinos seríamos ricos, Walter A. Moore, 2-11-09);
- modificar la carta orgánica del Central para que no sólo proteja el valor de la moneda sino que también tenga como objetivos el crecimiento, el pleno empleo, el desarrollo y la distribución de la riqueza.

En Resumen, con el desarrollo y la expansión de las redes financieras transnacionales, al comando del bloque de poder angloamericano, el orden institucional que comenzó a configurarse es el del Estado Global, siendo la crisis actual parte de esa transición. El imperio global del dinero, o la forma imperialista más avanzada del capitalismo financiero transnacional, buscó institucionalizar como núcleo central de su dominio, el control del dinero y el control del sistema financiero mundial. En tanto la forma de capital dominante es el capital financiero, específicamente en su forma transnacional en la escala actual, dicho control permite configurar el mundo a su imagen y semejanza, desarrollar su poder transnacional, subordinar a los pueblos del orbe, como así también a bloques de poder y formas de capital más débiles.

Como ya lo dijo con claridad el famoso banquero M.A. Rothschild “Denme el control del suministro de dinero de una nación, y no me interesa quien haga sus leyes”. Eso es lo que está en juego en la Argentina y Latinoamericana, y no si el decreto del ejecutivo es correcto o no, si se dieron los pasos necesarios o no y si se respetó la forma de destitución del presidente del Banco Central. Sobre esta superficie acontece una batalla de escala global, para la cual es necesario comprender profundamente que la nación será latinoamericana o la nación nunca será.

CIEPE, enero de 2010

CRISIS FINANCIERA GLOBAL Y GUERRA MONETARIA

Montevideo, abril de 2009

 Por Raúl de Sagastizabal (1)

 Como comentara en cierta ocasión uno de los fundadores de las instituciones de Bretton Woods, Harry Dexter White, las guerras monetarias son la forma más destructiva de guerra económica. La guerra económica conduce por último a la guerra armada.

 El mundo se acerca a su primer “bienio global perdido”, cuyo resultado en términos de crecimiento y desarrollo es devastador, y en término políticos es de final abierto.

 Independientemente del resultado de las medidas, en realidad por ahora promesas de las cumbres del G-20, o de cualquier otro “G”, a esta altura parece improbable que en el corto plazo tales medidas puedan moderar los impactos de la crisis en la economía real.

 También parece improbable que baste una declaración política para poner coto a una crisis que nadie sabe siquiera cómo evoluciona.

 Si tomamos nota de que los valores respaldados por hipotecas son sólo un segmento de los valores respaldados por activos (que comprenden, entre otros, valores respaldados por préstamos personales, préstamos de consumo, cuentas por cobrar de

tarjetas de crédito, préstamos para la compra de automotores), todos los cuales se basan, en el último escalón, en la demanda y el consumo, sólo tendremos que sentarnos a esperar las siguientes olas de la crisis, cuando la gente deje de pagar las cuotas de sus autos, o sus tarjetas de crédito, limite sus gastos, no tome créditos de ninguna naturaleza, o simplemente ahorre en lugar de comprar.

 Si además consideramos que los fondos de pensiones, los fondos de inversión, privados o soberanos, y los propios organismos financieros multilaterales, tienen parte de sus inversiones en estos valores respaldados por activos, y que grandes  corporaciones tienen garantizados sus préstamos con estos activos y otros instrumentos financieros estructurados, sin que nadie tenga certeza sobre la “toxicidad” de tales activos, cabe afirmar que la magnitud real de la crisis es desconocida.

 La crisis lleva ya dos años de su irrupción en escena, y desde entonces no hace más que agravarse.

Hubo una vez, como dicen los cuentos, una crisis financiera global, resultado de una combinación peligrosa: especulación y avaricia, promoción abierta y activa de la apertura de los mercados de capital a bancos extranjeros e instrumentos financieros innovadores, y falta de control y regulación.

 No parece difícil encontrar culpables: la banca y las instituciones financieras privadas, con la complicidad de las calificadoras de riesgo crediticio, los organismos multilaterales de crédito, promotores activos de la apertura de los mercados de capital y de los instrumentos financieros estructurados, y finalmente los gobiernos, que  deciden en exclusiva, por un lado, en qué invierten sus fondos soberanos, y por otro la regulación y los controles internos.

 Los miles de millones de dólares volcados en la banca en sucesivos rescates ponen en evidencia la magnitud del problema en los países industrializados. El foro elegido para buscar una salida concertada, el G-20, hace suponer que estamos ante la incapacidad de los líderes de los grandes países de dar una respuesta desde foros más cerrados, como el G-5 o el G-8, o bien, simplemente, ante una estrategia de reparto de costos para cuando se sientan los mayores impactos globales.

Los países en desarrollo y las economías en transición, muchos de las cuales no tienen ni arte ni parte en la crisis ni en la solución, pagarán culpas ajenas con más pobres y desempleados, y endeudándose nuevamente, a cambio de promesas de mayor participación en la toma de decisiones, que tendrá lugar, si es que se concretan, entre el 2010 y el 2011.

De los países en desarrollo de las Américas, hay dos señales a tener en cuenta: Brasil pondrá US$10.000 millones para recapitalizar el Fondo Monetario; México, por el contrario, solicita una línea de crédito del organismo por US$47.000 millones. Una tercera señal es la falta de un foro político regional para actuar como bloque, con más fuerza que aisladamente, para tratar de evitar las consecuencias más penosas y obtener algo en contrapartida por cargar con costos ajenos. China, por su parte, que es la tercera economía del mundo, cobra fuerza como actor en la toma de decisiones reclamando un lugar de par en la mesa chica, y a cambio acepta poner más recursos para reactivar la economía mundial, mientras mantiene su nueva estrategia de liderazgo comercial de facto, mediante acuerdos y swaps bilaterales y regionales.

En los últimos tres meses el gigante asiático ha celebrado swaps por más de US$100.000 millones, ingresado como país miembro en el Banco Interamericano de Desarrollo y liderado el reclamo de reforma de la condicionalidad del FMI y de la  redistribución del poder de voto en el organismo (su poder de voto en el Fondo es de tan sólo 3,67%, en tanto que el de Estados Unidos es de 16,83%).

Los países industrializados, y no tanto, culpan a Estados Unidos por la crisis, en tanto éste sostiene que el consumo americano no puede ser el único motor del crecimiento, y que este último arrastró al mundo durante el reciente ciclo ascendente. Si embargo en esta crisis hay muchas responsabilidades y culpas compartidas.

Esta es la crisis más predecible de la historia reciente. Sobraban las advertencias de que ese crecimiento era insostenible. Sobraban también las advertencias de la tormenta que se avecinaba. Pero, como señaló Charles Prince, Presidente y Director

General de Citigroup, a un reportero a principios de julio de 2007 “mientras la música sonara había que seguir bailando”. Esto es tan válido para el sector privado como para el sector público.

Sin embargo, a esta altura las causas de la crisis importan poco; en todo caso sólo para evitarlas en el futuro. Y ni siquiera sobre esto último hay certezas puesto que se habla de diseñar nuevas reglas e instituciones que reduzcan los riesgos sistémicos, “sin imponer cargas innecesarias ni ahogar la innovación”.

A esta altura, en Londres, la urgencia era poner fin a la caída.

Entre tanto, sobre la crisis se ha montado un debate económico y monetario, casi una guerra monetaria. Algunos líderes del mundo hablan de un nuevo orden económico y otros adelantan un nuevo orden mundial multipolar.

 Desde comienzos de marzo la ruta a la cumbre de Londres aparecía jalonada de obstáculos insalvables. En particular en cuanto a las medidas inmediatas: la posición de Estados Unidos, que pedía un gran estímulo fiscal y rechazaba la idea de crear un superregulador y la de la Unión Europea que se negaba a inyectar dinero público en la economía y hacía hincapié exclusivamente en una mayor regulación y supervisión interna e internacional.

En el camino aparecieron otros debates, tampoco menores, como el papel de China en la mesa de las decisiones, urgencia de fondos de algunas economías emergentes y países en desarrollo, los paraísos fiscales y la reforma de los organismos multilaterales de crédito.

Y algunas sorpresas, como el documento del gobernador del Banco de China, proponiendo la creación de una nueva supermoneda de reserva, que podría ser el derecho especial de giro (DEG) del FMI. De inmediato la propuesta fue apoyada por Rusia, que ya había hecho un pedido similar, considerada legítima por el FMI, e impulsada rápidamente por el premio Nobel Joseph Stiglitz, quien desde su Comisión en Naciones Unidas adelanta que podría estar en curso en apenas 12 meses.

La otra sorpresa, tal vez mayor, es que todos coinciden en reflotar a los organismos multilaterales de crédito, FMI y Banco Mundial, que llevan ya una larga década de desprestigio, tras tantos fracasos en la prevención y solución de crisis, episodios de corrupción y cuestionados resultados en materia de desarrollo, y que además, como ya se mencionó, son parte del problema.

Los líderes del G-20 han acordado aumentar sus recursos para apagar el incendio en las economías emergentes y países en desarrollo y por ahora prometido un cambio en la condicionalidad y poder de voto. La magnitud del aumento indica la gravedad de los impactos previstos. La reforma en serio de los bancos multilaterales de desarrollo seguirá pendiente.

Entre tanto varios países iniciaron una devaluación competitiva de los tipos de cambio y otros tantos adoptaron una gran cantidad de medidas proteccionistas.

Para el 30 de marzo el escenario era de aquellos en los que todos pierden.

El Presidente Obama llegó a la cumbre bajando el tono de las diferencias. Reconoció que las medidas que propone son costosas y que los contribuyentes reclaman certeza sobre el destino de ese dinero. Que temen que los gobiernos sigan poniendo dinero en rescatar a la banca, a la que consideran responsable de esta catástrofe, sin consecuencias para la solución de sus problemas concretos.

Sostuvo asimismo que Estados Unidos no podía solo, que no estaba allí buscando culpables sino soluciones, y que la gente esperaba una muestra firme de esfuerzos concertados. No dejó de mencionar, sin embargo, que los países no podían esperar

aumentar sus ingresos de exportación sobre la voracidad del consumo americano.

Finalmente sostuvo que confiaba en llegar a una postura común.

Contó no sólo con el apoyo británico frente al eje Alemania-Francia en la pelea entre estímulo fiscal o mayor regulación, sino que otros países, como los del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), por ejemplo, compartieron su postura de impulsar la demanda y el consumo para reactivar el comercio y la economía en general.

La suerte estaba echada: lo peor que podía pasar en Londres era que entre todos empeoraran las cosas. Entre bastidores primó la urgencia, y finalmente llegaron, por temor, a una solución de compromiso.

 Al conceder cada bando algo de lo que el otro pedía, reconocieron responsabilidades compartidas. En ese sentido Estados Unidos ganó la partida: ya no es el único culpable y sólo es parte de la solución.

Pero, como mera solución de compromiso, es apenas transitoria. Un respiro en tiempos de urgencia.

Queda claro sin embargo que a partir de las medidas que se han acordado, ninguna inmediata por cierto, en el mañana inmediato hay sólo dos resultados posibles: que sean o no el punto de partida para revertir el desastre global.

Queda claro también que en cualquiera de esos dos escenarios van a disputarse espacios de poder, otra vez, en otro nuevo orden mundial.

Desde la segunda guerra mundial pasamos por la Guerra Fría y su orden de dominación bipolar; con la caída del Muro de Berlín apareció un orden unipolar, liderado por los Estados Unidos como potencia planetaria, y hasta no hace mucho

todavía se insistía en que la globalización conduciría a la creación de instituciones supranacionales, militares, económicas y políticas; una suerte de gobierno mundial.

Ahora parece asomar un mundo multipolar en el que ya se vislumbran tres grandes bloques: el anglosajón; el de Alemania y Rusia + Francia, y el de China y sus vecinos asiáticos. Cada polo parece dispuesto a pelear por su espacio y suponemos

nuevamente a arrastrar a los países menores, que a lo sumo sólo podrán elegir donde alinearse.

Repasemos un poco cómo fue gestándose esta nueva agenda y qué fueron planteando los principales actores de este tiempo turbulento.

La siguiente es una recopilación seleccionada mínima de documentos que se han publicado en los grandes medios. Separados en tiempo y espacio parecen una noticia más en la superabundancia informativa; juntos anuncian sobre qué versará el combate futuro.

26 de septiembre (2008)

Las máximas autoridades de Alemania culpan a Estados Unidos por la crisis financiera “Estados Unidos, y permítanme enfatizarlo, Estados Unidos, es el único culpable por la crisis financiera, … no Europa, ni la República Federal de Alemania”.

El Ministro de Finanzas alemán predijo además que “el mundo nunca más será como era antes de la crisis; el sistema financiero se volverá más multipolar. Wall Street nunca más será lo que fue”.

 6 de febrero

Una guerra comercial entre China y Estados Unidos empeorará la crisis global.

Creciente preocupación en la comunidad internacional por una posible guerra comercial entre Estados Unidos y China en momentos en que el mundo necesita desesperadamente esfuerzos concertados para hacer frente a la crisis financiera global.

El Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Tim Geithner, acusó a China de manipular el yuan. China respondió que no tolerará la intervención de Estados Unidos en su proceso de adopción de decisiones sobre el tipo de cambio.

 10 de marzo

Stiglitz pide una solución global a la crisis.

“Naciones Unidas es la única institución que puede impulsar las medidas necesarias”.

“Necesitamos un nuevo comienzo”.

 12 de marzo

Las medidas adoptadas por Suiza encienden la chispa de una guerra monetaria.

El Banco Nacional de Suiza intervino el jueves en el mercado de cambios para devaluar el franco suizo: ésta es la primera vez que un gran banco central interviene en este sentido, desde que Japón hizo lo propio en 2004, para devaluar el yen.

“Esta medida es el inicio de guerras monetarias”, dijo Chris Turner, de ING Financial Markets.

Países de todo el mundo, enfrentados con el problema de tasas de interés cero, pueden considerar aceptable intervenir para devaluar sus monedas de modo de facilitar las condiciones monetarias, dijo, y agregó que otras economías dependientes

de las exportaciones, como Japón, probablemente estén “a la cabeza de la cola”.

 Marzo 16

Rusia propone la creación de una supermoneda de reserva mundial. “La creación de una moneda supranacional de reserva que sería emitida por las instituciones financieras internacionales”. “Las decisiones que debemos tomar en la cumbre de Londres deben ser no sólo adecuadas para la situación actual, sino además para satisfacer las exigencias de un

nuevo mundo post crisis”.

 17 de marzo

Preocupante aumento de las medidas proteccionistas desde el inicio de la crisis financiera.

En una nueva investigación del Banco Mundial se señala que, desde noviembre de 2008, cuando los líderes del Grupo de los Veinte (G-20) suscribieron un acuerdo mediante el cual se comprometían a evitar medidas proteccionistas, varios países,

entre ellos 17 miembros del G-20, han adoptado 47 medidas que restringen el comercio a expensas de otros países.

“Los líderes no deben escuchar el canto de sirenas que los impulsa a aplicar medidas proteccionistas, ya sea en el comercio, en los paquetes de reactivación económica o las operaciones de rescate”, señaló el presidente del Grupo del Banco Mundial, Robert B. Zoellick. “El aislamiento económico puede generar una espiral de acontecimientos negativos como los que ocurrieron en los años treinta, que profundizaron la gravedad de una situación que, de por sí, ya era mala”.

 19 de marzo

Valores para una economía mundial sostenible.

La actual crisis financiera mundial trae consigo una oportunidad para crear un nuevo orden económico, sostuvieron la Canciller alemana Angela Merkel y el Primer Ministro Holandés, Jan Peter Balkenende.

 22 de marzo

Nuevo análisis: La Unión Europea adopta un enfoque diferente frente a la crisis financiera.

Autoridades de los Estados Unidos han pedido repetidamente a los países de la UE que tomen medidas de estímulo fiscal para impulsar la demanda, como medio para salir de la actual crisis financiera.

En vísperas de la cumbre de la Unión Europea, Merkel y el Presidente francés Nicolás Sarkozy recalcaron que la posición común de la UE para la cumbre de Londres se centrará en la construcción de un nuevo sistema financiero internacional. Esta posición fue adoptada por todos los líderes de la UE.

En la reunión de los ministros de finanzas y autoridades de bancos centrales de los países del G-20, que tuvo lugar el 14 de marzo, Brasil, Rusia, India y China – que forman el llamado grupo “BRIC” – pidieron la adopción de medidas inmediatas para ampliar el poder de esos cuatro países en el FMI. Aparentemente existen desacuerdos incluso entre los tres grandes de la UE, Gran Bretaña, Francia y Alemania. Estos dos últimos temen ahora que en la cumbre de Londres, Gran Bretaña cambie su actual postura y apoye finalmente a los Estados Unidos, lo que debilitaría la posición europea común.

 23 de marzo

Gravísima crisis económica, riesgo de disturbios y guerra.

La crisis empujará a millones de personas a la pobreza y el desempleo, aumentado los riesgos de desórdenes sociales e incluso guerras. Se requieren medidas urgentes, dijo el Director Gerente del FMI Dominique Strauss-Kahn.

“Todo esto afectará dramáticamente al desempleo, y éste, en muchos países, provocará desórdenes sociales, peligros para la democracia y en algunos casos podría también culminar en guerras”.

 23 de marzo

Reforma del sistema monetario internacional – Gobernador Zhou Xiaochuan. El estallido de la crisis actual y su propagación en el mundo nos confrontan con una pregunta de larga data que aún no tiene respuesta; qué tipo de moneda de reserva

internacional necesitamos para garantizar la estabilidad financiera global y facilitar el crecimiento económico mundial, que fue uno de los objetivos al crear el FMI.

Confiar parte de las reservas de los países miembros a la administración centralizada del FMI no sólo mejorará la capacidad de la comunidad internacional de hacer frente a las crisis y mantener la estabilidad del sistema monetario y financiero internacional, sino que ampliará el papel de los derechos especiales de giro (DEG).

 24 de marzo

China apunta al dólar. China pide la creación de una nueva moneda que eventualmente reemplace al dólar

como parámetro mundial, reflejando un creciente descontento con el papel de los Estados Unidos en la economía global.

La inusitada propuesta, formulada por el gobernador del Banco Central de China Zhou Xiaochuan, en un ensayo publicado ayer en Beijing, es parte del firme y progresivo enfoque de China en la búsqueda de una respuesta global a la crisis financiera.

La propuesta del gobernador Zhou fue presentada en medio de los preparativos para la cumbre de países industrializados y en desarrollo, el Grupo de los 20, prevista para la próxima semana, en Londres. En el pasado, en esas reuniones, las naciones

desarrolladas han criticado las políticas económicas y monetarias de China.

Esta vez China está a la ofensiva, respaldada por otras economías emergentes, como Rusia, dejando claro que quiere un nuevo orden económico mundial menos dominado por los Estados Unidos y otras naciones ricas.

La propuesta del lunes sigue a otra similar formulada por Rusia este mismo mes. Al igual que China, Rusia recomienda que sea el Fondo Monetario Internacional el que emita la nueva moneda, e hizo hincapié en la necesidad de actualizar el “obsoleto orden económico mundial unipolar”.

 25 de marzo

El debate sobre una nueva moneda de reserva mundial es legítimo: dijo el Director Gerente del FMI.

El Director Gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn dijo este miércoles que es “legítimo” el debate sobre una nueva moneda de reserva que reemplazo al dólar, lo que podría tener lugar “en los próximos meses”.

 27 de marzo

Angela Merkel: “Cuando pase la crisis, habrá que barajar, dar de nuevo y ver quién salió fortalecido”

La canciller rechaza la idea de EE.UU. de que Alemania impulse la demanda interna para contribuir a reequilibrar una economía mundial asimétrica.

Merkel considera que más crucial para el futuro que fortalecer el consumo es asegurar que las empresas alemanas no pierdan su liderazgo tecnológico. “China hará lo mismo. EE.UU. hará lo mismo”.

Estamos hablando de crear una nueva arquitectura para el mercado financiero mundial y no podremos darle forma final en la reunión de Londres … Tendremos que volver a reunirnos.

 30 de marzo

La nueva moneda de reserva podría llegar rápidamente.

La propuesta de un sistema de moneda de reserva basado en la unidad del FMI, en lugar del dólar de los Estados Unidos, presentada por China, podría introducirse paulatinamente en el curso de un año, sostuvo el jueves el economista ganador del

Premio Nobel, Joseph Stiglitz.

“El sistema de reserva basado en el dólar es deflacionario, inestable y conlleva además algunas desigualdades” dijo Stiglitz.

31 de marzo Fortalecer la cooperación financiera regional e impulsar activamente swaps de moneda – Banco Central de China.

Desde la irrupción de la crisis financiera internacional, el banco central de China ha participado activamente en iniciativas de cooperación a nivel internacional y regional, incluida la firma de unos pocos acuerdos de canje de moneda con países y regiones vecinas, lo que ha mejorado la confianza y capacidad de las partes involucradas para  manejar la crisis en curso.

Recientemente el BCC ha suscrito seis acuerdos de canje de moneda con otros bancos centrales (autoridades monetarias), por un total de 650.000 millones de yuan, incluidos el acuerdo marco suscrito el 12 de diciembre de 2008 con el Banco de Corea por 180.000 millones de yuan, los acuerdos formales suscritos con la Autoridad   Monetaria de Hong Kong por 200.000 millones de yuan, el 20 de enero de 2009, con el Bank Negara Malaysia por 80.000 millones de yuan, el 8 de febrero, 2009, con el Banco Nacional de la República de Belarús, por 20.000 millones de yuan, el 11 de marzo de 2009, y con el Banco de Indonesia, por 100.000 millones de yuan, el 23 de marzo de 2009. El 29 de marzo de 2009, en forma paralela a la Reunión Anual del Banco Interamericano de Desarrollo, el Gobernador Zhou Xiaochuan suscribió con el Banco Central de Argentina un acuerdo marco sobre canje de moneda por 70.000 millones de yuan, que pronto será seguido por el correspondiente acuerdo formal.

 1 de abril

Beijing anota otro tanto en la guerra monetaria al hacer que Argentina utilice el yuan.

Beijing pone presión sobre Washington mediante el acuerdo de swap de monedas celebrado entre China y Argentina para no utilizar el dólar estadounidense en su comercio bilateral.

Procurando forzar a Estados Unidos a reducir su control sobre las instituciones financieras mundiales, China anunció ayer un acuerdo con Argentina.

China ha venido presionando para terminar con la dominación internacional del dólar.

El economista Ben Simpfendorfer, del Royal Bank of Scotland, manifestó que podría estar en juego “la adopción de facto del yuan como unidad de moneda asiática”, lo que convertiría a China en el mayor asociado comercial de la mayoría de los países asiáticos.

 2 de abril

El acuerdo de hoy del G-20 resolverá la crisis financiera, sostuvo Gordon Brown.

“Este es el día en que el mundo se unió para luchar contra la recesión global”, sostuvo el Primer Ministro, dado que el G-20 acordó un plan de recuperación económica.

“Creo que un nuevo orden mundial está emergiendo, sentando las bases de una nueva era progresista de cooperación internacional” dijo Brown.

El Presidente francés dijo que había comenzado una nueva era en el mundo de las finanzas globales: “Desde Bretton Woods el mundo ha vivido conforme a un modelo financiero, el modelo anglosajón, no soy quien para criticarlo, ha tenido sus ventajas, pero, claramente, hoy se ha dado vuelta la página”.

 3 de abril

“El FMI ha vuelto”.

El título no es un eslogan sino la frase de apertura de Dominique Strauss-Kahn, el exultante director del Fondo Monetario Internacional, para describir el nuevo rol de la cuestionada institución financiera tras la Cumbre del G-20.

¿Sigue pensando que la crisis puede provocar rebelión social?

-Yo dije que, según la decisión que adoptaran los líderes, podíamos encontrar una salida a la crisis. Si no se hacía nada, en países pobres podían surgir revueltas, amenazas a la democracia o guerra civil. Tengo confianza en que la decisión adoptada  es la prueba de que no estamos más en la encrucijada, sino que estamos mejor.

 3 de abril

Entrevista al Presidente Lula da Silva: “Podemos cambiar si queremos”.

El mandatario brasileño no sólo se refirió a un nuevo orden económico, sino también a un nuevo escenario político en el que América Latina estaría jugando un papel importante.

“Cada peso de cada financiamiento tendrá que generar una prenda, un zapato, un auto, una camisa. Es para esto que existe el sistema financiero y no sólo para vender acciones de papel”.

¿Qué piensa que nuestros hijos y nietos obtendrán de esta cumbre? Quiero decir ¿será una de las muchas cumbres que se hacen o será éste un punto de inflexión para la economía mundial, por la manera en que el mundo será reorganizado?

“Le pido a Dios que mis nietos no se avergüencen de esta cumbre dentro de 15 ó 20 años”.

 4 de abril

El Presidente Obama habla en la Cumbre del G-20.

“No comparto la idea de que Estados Unidos no pueda ir a la cabeza en el mundo”, dijo Obama, pero agregó que es “muy importante para nosotros que podamos forjar asociaciones en lugar de soluciones impuestas”.

“En la vida no hay garantías, en la economía no hay garantías. Siempre hay riesgos.

Sin embargo, no dudo que los pasos que se han dado son decisivos para prevenir que nos deslicemos hacia una depresión”.

Esas medidas “eran necesarias” dijo Obama. “Tendremos que esperar y ver si son suficientes”.

 Este artículo fue publicado en inglés en los siguientes portales:

.-CHINA.ORG.CN http://www.china.org.cn/international/2009-04/15/content_17609835.htm

 

.-Global Crisis News http://www.globalcrisisnews.com/general/global-financial-crisis-and-currency-war/id=797/

 

.-Pak Alert Press http://pakalert.wordpress.com/2009/04/18/global-financial-crisis-and-currency-war/

 .-Huffingtonpost http://www.huffingtonpost.com/news/global-financial-crisis

 Y en español en:

.-Analítica (Venezuela) http://www.analitica.com/va/economia/opinion/2649427.asp

 .-Econlink (Argentina) http://www.econlink.com.ar/crisis-financiera/guerra-monetaria

 (1) Raúl de Sagastizabal, Consultor internacional

Mail del autor: [email protected]

LA CRISIS FINANCIERA GLOBAL COMO LUCHA POLÍTICA(1)

Gentileza de Aldo Battisacco

La Crisis financiera Global debe ser abordada y entendida como lucha política entre fracciones de capital financiero, ergo, disputa inter-imperialista.

Autores: Walter Formento

Gabriel Merino

Cuando observamos los hechos de esta manera – los movimientos en los valores de la Tasa de Interés que realiza el Banco Central de EEUU –FED- de 1% al 5,25%- son los indicadores que explicitan el desarrollo de esta lucha política y los cambios en el control de la FED de Bernanke por Greenspan. Así, tambien observamos que Paulson asume en el Ministerio de Economía de EEUU nos permite ir completando el diagnostico de que la fracción de capitales financieros Americanos, que son fuertes en EEUU, ha logrado cambiar la correlación de fuerzas a su favor en EEUU y se vuelven dominantes.

 

Es decir, nos muestran las diferentes fracciones de capital financiero disputándose el control de la política monetaria.

 

Esta Fracción estaba subordinada a la Fracción Globalista Angloamericana desde 1991, pasa a una situación de empate favorable hacia septiembre del 2001 –torres gemelas- y construye las condiciones para golpear sobre la fracción Angloamericana entre el 2007-08, cuando sube la tasa de 1% al 5,25%, la sostiene alta hasta que los créditos hipotecarios entran en crisis-default-cesación de pago, deja entrar en crisis al Bear Stearns y el Merryl Linch y los “rescata” comiéndoselos con sus bancos, el JPMorgan y el BanK of America, que los hace mas fuertes aún.

La caída de Lehman Brothers inicia la crisis mundial

Por otro parte, hace caer al banco de inversión Lehman Brothers-Citigroup, no permite su rescate y logra que arrastre a todo el sistema bancario-financiero mundial a la Crisis en agosto de 2008, lo fragmenta y alguno de sus fragmentos permite que los absorba el Banco Barclays (Britanico). Esta crisis hace que la Banca de Inversión como instrumento dominante en el mercado financiero y controlada por la fracción globalista angloamericana, desaparezca; quedando la banca comercial americana en EEUU como dominante.

En este movimiento de crisis financiera como golpe de estado, cayeron más de 2000 bancos en EEUU, y ni uno solo fue permitido que lo absorbiera el Citigroup (ej.: Wachowia, Wahsington Mutual, etc.). Con lo dicho hasta ahora, solo se ve como la fracción financiera americana construye las condiciones de este Golpe sobre el Citigroup, que lideraba la fracción Financiera Globalista Angloamericana. El llamado Plan Paulson.

 

El Plan Paulson ni bien realiza su primera victoria derrumbando al Citigroup, absorbiendo las bancas de inversión por el JPMorgan y el BofAmerica, y destruyendo la Banca de inversión como principal instrumento financiero; debe enfrentarse al Plan Brown, que emerge desde Gran Bretaña, comandado por la otra ala de la línea financiera globalista la banca Rothschild-Lloyd´s-HSBC.

El Plan Brown-Rothschild confronta exitosamente contra el Plan Paulson-JPM-BofA, produciendo inmediatamente el aislamiento del área Dólar-EEUU-Wall Street y el nucleamiento alrededor del área EURO-GBretaña-Rothschild.

Esto forzó el cese del Plan Paulson, el Plan de financiar la centralización bancaria al JPM y al BofA, y la aceptación del Plan Brown. Claro el Citigroup ya había sido derrotado. Todo esto estará presente en la reunión del G20 en abril de 2009.

 

La Nueva Forma del Capital Financiero: La Red Financiera Global

En el fondo, esta lucha política  implica el desarrollo de una nueva forma de capital financiero entre 1964-74, y que da batalla por ser dominante a partir de 1982-91. La confrontación de la forma de capital financiero Global por volverse dominante y subordinar a las otras, lleva necesariamente la disputa entre capitales financieros a una magnitud que conmociona al mundo. Recordemos que lo mismo sucedió en 1890/1900-1929 y entre 1929/36-1970.

 

Esta lid inter-imperialista da la dimensión principal que ordena las otras luchas y enfrentamientos que se van a suceder. Y esta nueva forma de capital financiero nos permite tener en claro cuál es la fracción imperial avanzada, y cuál la fracción imperialista retrasada. La fracción retrazada va a asumir necesariamente formas Fascistas de organización político institucional en los llamados “países centrales”: militarización de la vida cotidiana, terrorismo mediático y oscurantismo ideológico-cultural.

En cambio, la fracción avanzada va a asumir comportamientos político institucionales de revolución política capitalistas: Libertades individuales formales, democracias representativas formales, discursos ideológico-culturales anclados en el pacifismo abstracto, en el tecnologísmo de punta, en el consumismo compulsivo, en el fin de las historias-ideologías-y-relatos, etc.

La fracción financiera retrazada – fascista es la que iniciara las hostilidades bajo todas las formas pero también por otras medios, no financieros-no electorales, desde una posición de ataque preventivo defensivo; para la fracción financiera Neoliberal avanzada la guerra en el terreno económico-financiero es suficiente para imponerse, por ello aparece como una ofensiva diplomática globalista. Entonces, es importante tener presente que es la fracción retrazada la que lleva el conflicto al terreno del enfrentamiento político y militar.

Por ello es muy importante, reconocidas las fracciones del capital financiero, ahora avanzar en la descripción de sectores que la compones y como actuan organicamente.

En la Fracción avanzada Globalista Neoliberal tenemos al Citigroup, al HSBC-Rothschild, al Lloyd`s, etc. Mientras en la Fracción retrazada tenemos al JPMorgan, al BofAmerica, el Deustch, BBVizcaya, al Santander-CH, al Mitshubishi-Tokio, el BNP-Paribas, etc.

En Argentina, en la fraccion avanzada milita el Cavallismo, y en la retrazada Prat Gay, López Murphy, Carrio, Cobos, Duhalde, Reutemann, etc.

La Red Financiera global del capital financiero es la forma de capital que hace del mundo un casino global. Es la forma avanzada de capital que necesita flexibilizar-destruir todas las instituciones del orden anterior e ir institucionalizando las nuevas, las suyas. La Red Financiera Global necesita monopolizar el Conocimiento Estratégico y la forma de dinero dominante para delimitar su nueva territorialidad social sobre la que ejerce la soberanía absoluta en la apropiación capitalista de la riqueza social producida.

Necesita informalizar la estructura de producción y administración, tercerizarla separándola definitivamente de la unidad de Gerenciamiento Estratégico, hiperespecializarla para reducir al mínimo su autonomía, hiperdescentralizarla para que no cargue resposabilidad institucional ninguna sobre el núcleo, todo esto implica la flexibilización que necesita el capital financiero global.

Esto nos muestra que esta es una nueva forma de capital con su modo de producción-apropiación capitalista propia, con sus relaciones de producción propias y actores-personificaciones económico sociales. Pensar que la Red Financiera Global es lo circunstancial de la especulación financiera global sería no ver lo nuevo que se afirma y organiza a su imagen y semejanza la sociedad.

Las enseñanzas de las Grandes Crisis

Retomemos la Crisis financiera desde las enseñanzas que nos han dejado las Grandes Crisis Financieras, donde la Gran Crisis que produce la confrontación de las fracciones financieras centrales también a la vez, es una Gran Oportunidad para los Pueblos y Naciones semicoloniales y oprimidas.

 

La primera gran crisis se inicia en 1890/3 y termina en el tratado de Versalles en 1919, 26/29 años después. En este tiempo se abrieron los espacios de oportunidad para los procesos de liberación nacional democrático-sociales de los pueblos y naciones oprimidas.

La crisis que provoca la lucha ínter-imperialista abre la oportunidad histórica para los pueblos y naciones oprimidas por los imperios.

La segunda gran crisis se inicia en 1929/32 y se cierra en el tratado de Bretton Woods en septiembre de 1944/46, 12/15 años después.

La gran crisis financiera actual, que se abre a partir de la caída del Lehman Brothers en septiembre de 2008, abre el tiempo de profundización de las luchas ínter-imperialistas y el Tiempo de una Nueva Oportunidad Histórica para los pueblos y naciones.


(1)Trabajo realizado por CIEPE en Enero 2009.