REFLEXIONES SOBRE CIERTA HISTORIA DEL PERONISMO (Parte I)

Buenos Aires-Argentina-EL EMILIO

Hoy presentamos la Primera Parte de un trabajo que intenta reconstruir una porción de la historia del Peronismo y sus principales actores referidos a dos períodos (1966-1976 y 1983-2010). El mismo fue realizado a manera de crónica no sin la lógica carga de subjetividad y emotividad que brota de las mismas vísceras del autor por su condición de militante y por el hecho de haber sido parte y protagonista de la historia de aquel momento. Todo lo aquí volcado por Pedro del Arrabal es materia de discusión, pero a los fines de generar y realizar una discusión sería, que sirva para enriquecer el peronismo, con buenos fundamentos y argumentos que alimenten el esclarecimiento de un período que, según sean los actores y el lugar que ocupaban en aquel momento, se pueden leer y escuchar versiones muchas veces encontradas; y en más de un caso con “chicana política” arrastrada por viejos vicios como argumento; por lo general interpretaciones un tanto antojadizas de los hechos, acciones y acontecimientos.

Por eso, y antes de abrir cualquier juicio apresurado, se recomienda leer hasta el final el presente trabajo para recién ahí, dar una opinión, juicio de valor, o hacer las críticas que como lector, sea militante o no, crea conveniente.

Por su extensión, el mismo se realizará en varias entregas (cuatro), y en días sucesivos para darle continuidad.

La Redacción

Por Pedro de Arrabal

PARTE I

“Esto es una parte de la verdad Peronista, que es la mía; la de un militante del llano. Nadie en el peronismo tiene la verdad absoluta ni la propiedad intelectual adquirida de lo que es ser Peronista. El Peronismo ante todo es un movimiento de masas, no un partido político; y yo fui y soy militante de ese gran movimiento. Nadie tampoco tiene el derecho de juzgar la calidad de peronista de ningún compañero y/o militante, porque son los hechos y las conductas las que definen a los verdaderos peronistas. Son las conductas de algunos que aquí señalo, las que me llevan a cuestionar su peronismo; como también la poca valentía para no decir su verdad política o ideológica.   A partir de la desaparición física de nuestro conductor y por decisión de él, es el militante del llano quien resultó depositario de la pesada carga de la herencia peronista. Así lo estableció Perón al decir sabiamente que su único heredero era su pueblo. Por sentirme parte de ese pueblo cuento una parte de la historia  de un peronismo  que todavía hoy tiene heridas sin cerrarse y con la sola intensión de aportar datos a la bienvenida discusión política que se reestableció en nuestro país a partir del 2003; de colaborar en el esclarecimiento de la historia reciente, la que va de 1966 hasta la fecha.”

Pedro

VIRTUDES Y DEFECTOS DE LA POLÍTICA SEGÚN QUIÉN Y DESDE DONDE SE LA MIRE

Desde el regreso a la democracia -1983-, para el grueso de la sociedad Argentina, la política tuvo y tiene una virtud, permitir a los ciudadanos ir conociendo quién es quién en la función pública y en el campo de las instituciones democráticas. Para algunos de los actores políticos en cambio es el mayor defecto porque los desnuda. No es algo casual dentro del sistema político elegido. Optamos sanamente por la democracia por ser el mal menor; o el menos dañino si se toman en cuenta las ofertas de sistemas políticos que la historia universal tenía en su estantería. En democracia, la política permite saber quién o quienes se acuerdan de los ciudadanos después de un acto electoral; quienes cumplen con sus promesas preelectorales; conocer traiciones ideológicas (peronistas, radicales, PCtistas), mentiras, falsas promesas. Permite saber quién es quién dentro de los partidos políticos (1); en el campo de las ideas (o conocer si hay vacío de las mismas); en fin… conocer a los políticos a través de sus actos en la vida institucional de un país. “Tatita” Freud (así lo llamo yo) hace el resto en materia de fallidos y traiciones del subconsciente de los que quieren ser los actores principales en esta gran obra teatral que tiene por protagonistas a los argentinos.

Para lo que intento comentar, pongo en escena a los actores políticos en esa obra teatral a la que hago referencia, donde los ciudadanos estarían haciendo el papel de actores de reparto… (o que esperan el reparto). Pero focalizaré la cuestión en los peronistas y/o los que se dicen peronistas; no porque tenga autoridad para abrir juicio sobre grado de peronismo de militantes peronista del movimiento, pero si por tener el derecho de no querer “ingerir sapos políticos” a nivel del partido justicialista, que es por donde se encaraman en la función pública muchos personajes que de peronista no tienen nada y hablan y hacen en nombre del peronismo.

Hago esta salvedad porque por suerte las formas de hacer política han variado en cuanto a lo formal pero no así en lo sustancial; por lo menos en relación al peronismo.

En este sistema democrático que nos toca vivir, hoy son los medios los que instalan candidatos y hacen creer a muchos ciudadanos que son ellos los que están eligiendo.

Los hechos y las metodologías parecen originales y nuevas, cuando en realidad lo único nuevo son las herramientas tecnológicas. Equivocadamente se piensa que la imposición de candidatos, por ejemplo en nuestro país y de manera mediática, apareció con la vuelta a la democracia, en 1983.

¡Nada nuevo bajo el sol!

Sobre la imposición de candidatos, Perón solía tomar como ejemplo la república que le siguió a la Revolución Francesa. Con total sencillez decía: “En aquel entonces y luego de aplacados los estertores de violencia del hecho revolucionario en sí mismo, la burguesía se alió con lo que quedaba de la nobleza, compró sus títulos, y con el advenimiento democrático ponían ellos los candidatos, y los franceses (el pueblo frances) creían que eran ellos los que elegían. Así controlaban la política y el poder”.

En todo caso, lo nuevo en todo esto es la aceleración de los tiempos que ciertos medios periodísticos (la TV por ejemplo) le fueron imprimiendo a la tarea informativa. Este hecho no es producto de la casualidad. A través de ello se logró sumergir al ciudadano común en una vorágine de noticias que por lo general va impidiendo cualquier posibilidad de análisis, transformando al televidente, al radioescucha o al lector de diarios, en un mero consumidor de las mismas. La monopolización de la generación de noticias hizo y está haciendo el resto. Si a lo dicho se le suma la cantidad de información suministrada, para cualquier individuo receptor, lo de ayer parece ser una noticia demasiado vieja. Ante la magnitud de este accionar mediático, una parte de la sociedad reacciona por reflejo condicionado al estar cautivos de esos medios.

La condición Borgiana de “incorregibles” fue quizás la que impidió que esto también afectara a muchos peronistas. Para el caso de muchos otros que se decían peronistas (y en los hecho demostraron que no lo eran), lo que no pudo hacer la sangrienta dictadura militar que asoló al país y a su pueblo entre 1976 y 1983 en su trabajo “conversor”, pudieron los medios en el período Alfonsinista-Menemista. Antonio Cafiero quiso hacer del peronismo un partido socialdemócrata; no era novedosa la decisión, intentaba seguir los pasos de Alfonsín.

Pero si hablamos de dirigente peronistas y de los que jugaron de peronista, el período Menemista fue sin lugar a ninguna duda, el más antiperonista que haya existido en la historia del país; por su intensión de matar al peronismo desde adentro, tratando de transformarlo en lo que no era. “Rescató” al peronismo de su tendencia socialdemócrata cafierista para atarlo al social cristianismo derechoso europeo con el verso de la globalización política. Logró sembrar la confusión dentro de cierta clase dirigentes, la mayoría de ellos oportunistas que se decían peronistas. Sembró la semilla neoliberal en estos personajes, que mucho riego no necesitaban, y allí florecieron lo que hoy son los dirigentes del peronismo Federal. El indulto, la aceptación de su gestión (no de su persona porque a la oligarquía les producía asco su aspecto, de allí el intento por cambiar su imagen exterior, porque la interior ya venía neoliberal de fabrica) por parte de la Sociedad Rural, de Neustadt, de Grondona y del stablishmen empresarial de todas las medidas políticas y económicas implementadas por este individuo, son hechos que de por si hablan por si solo y lo hacen el perfecto antiperonista. ¿Más claro? ¡Échele agua!

Pero gracias a Dios (quien facilitó los hechos), a la intuición y a la predica de ciertos viejos militantes, más la tremenda lucidez que hoy por hoy acompaña a nuestros jóvenes, el peronismo sigue vivo y está volviendo a recuperar su esencia y a ser lo que su creador y conductor quiso que fuera. Por eso resulta emocionante ver en los jóvenes esa decisión de no dejar morir nunca el ideario peronista; y que como producto de la propia evolución humana intentan, sin claudicar, dar la batalla en el campo de las ideas.

Cuando veo en los jóvenes esa avidez por incursionar en el campo del conocimiento de nuestras raíces latinoamericanas, cuando veo el fervor con que cantan la Marcha Peronista, cuando escucho las discusiones políticas en las que se suelen enfrascar, solo atino decirle a mi compañera, esposa y amiga: “Nunca todo estuvo perdido; los pibes tomaron nuestras banderas.”

Ahora bien, repasaré un poco los acontecimientos y acciones más importantes de la septuagenaria historia del peronismo; la que me enseñaron viejos militante de la primera hora y la que me tocó vivir como militante peronista.

Por eso voy a separa estas reflexiones en dos periodos: 1966-1976 y 1983-2010

EL PERONISMO “66-76”

Desde mi opción e incorporación militante dentro de la ideología política peronista (tenía yo 16 años y en el secundario había armado una agrupación que le puse ENUT-Estudiantes Normalistas Unidos Triunfaremos; desde niño simpatice con el peronismo) siempre había notado y padecido los vaivenes de la clase dirigente partidaria en su afán por imitar a Perón (que, desde ya, era y es inimitable en su accionar). Por lo general me desorientaban. Los que me reorientaban eran los militantes de base, los del barrio. Los dirigentes tomaban las palabras del “viejo”, hacían particulares lecturas de ellas, e intentaban aplicarlas en sus propias prácticas políticas.

Salvo honrosas excepciones, el resto ¡un desastre!

Esto ya ocurría con Perón en vida.

El intento Vandorista de la segunda mitad de los años “60” (elecciones mendocina de 1966 donde el líder metalúrgico Timoteo Vandor apoyó a al candidato Serú Garcia y Perón – a través de su enviada, Isabel- dio su apoyo a Corvalán Nanclares) fue un claro ejemplo. No ganó el peronismo (que se presentaba con otro nombre por estar proscripto) en aquellas elecciones, pero el candidato de Perón estuvo por encima –lejos- de Serú Garcia en caudal de votos. Fue un intento por parte de Vandor de crear un “peronismo sin Perón”. Y allí quedó demostrado quien conducía el Movimiento Nacional Justicialista, en quien confiaba el pueblo peronista y a quien le daba “bola” ese pueblo. El hecho fue contundente, y las interpretaciones y lecturas posteriores solo sirvieron para alimentar las intensiones divisionistas del movimiento peronista que nunca dejó de implementar el poder económico y agroganadero.

Por otro lado, los reiterados cambios de delegados a los que se vio obligado realizar nuestro conductor estando en el exilio, son las muestras más acabadas de esto que estoy diciendo. Las equivocadas –o malintecionadamente inducidas por intelectuales antiperonistas que operaban para el stablishmen- lecturas políticas que de esos cambios de “delegados” hacían los diferentes dirigentes que operaban por derecha y por izquierda dentro del Movimiento Nacional Justicialista generaron los ríos revueltos en los que se movía cuasi pez en el agua ese stablishmen. Lógicamente lo hacían para mantener el status quo que estuvo vigente hasta el regreso definitivo -20 de junio de 1973- del Gral Perón.

Sin embargo para el pueblo peronista, Perón era el conductor y el grueso del pueblo solo confiaba en él. Siempre fue así. Por eso, muchos nunca entendieron, y aún hoy siguen sin entender al pueblo peronista.

Notas:

(1)En cuestiones de partidos políticos hay opiniones divergentes y por ende interesantes. Muammar Al Gaddafi por ejemplo, líder de la Revolución Libia y Presidente de ese país, expresó en alguna oportunidad en uno de sus escritos, en otras palabras: “Los países dependientes tienen que luchar por su liberación y para eso se requiere de un pueblo unido. No se pueden dar el lujo de tener partidos políticos para sostener el sistema democrático tal cual lo indican los países occidentales capitalistas sojuzgadores. Ese es el engaño con el que se mantiene la condición de dependencia. De ahí la importancia de los movimientos populares. A cualquier país dependiente, la existencia de partidos políticos le impide lograr la meta primera que es romper con su situación de dependencia. Esto implica tener una sociedad partida, entretenida en disputas políticas internas, lo que le hace perder el objetivo de minima y de máxima, liberarse.”

(Continuará mañana)

Están los que quieren ver a Cristina en camisón

Fuente: www.peronismocordobes.blogspot.com

Por Irma Antognazzi*

Hay una frase que resulta una herramienta maestra para aproximarse a entender la historia en movimiento: preguntarse ante los hechos ¿a quién beneficia y a quién perjudica? Es una primera manera de acercarse al foco de los asuntos de la historia presente. Claro que inmediatamente la pregunta nos lleva a otras más. Por ejemplo, ¿Quiénes son unos y otros? ¿Son sólo dos grupos?, ¿Son personajes individuales?, ¿Son siempre los mismos? La historia es compleja pero si no nos hacemos preguntas para explicarla, sólo nos queda repetir lo que se escucha en varios canales televisivos y muchas más voces que repiten como loros, que se han comido muchos sapos y no se dieron cuenta por qué están tan indigestados.

Partamos de lo más simple. Vivimos en el capitalismo y más allá de las experiencias de los años 70 por terminar con el capitalismo para construir una sociedad socialista, hoy no existe esa voluntad, no sólo del gobierno, ni de las grandes mayorías ni de ninguna organización aunque varias lo pregonen y hagan teatro. Todo el arco político está haciendo lo posible para mantener el capitalismo aún aquellos que pintan consignas revolucionaristas, pero su revolucionarismo los lleva a hacer lo necesario para que todo siga igual o peor. Entonces si todos quieren sostener el capitalismo ¿cuál es el problema por el cual se crean reiteradamente tantas tensiones sociales y políticas con repercusiones en lo económico y financiero?

La burguesía no es monolítica como quizás en parte creíamos los militantes de los 70. La gran oligarquía financiera con profundas raíces en el poder económico dentro del país y afuera, es una poderosa fracción que choca con otros sectores que también son poderosos y que en ciertas circunstancias se unen momentáneamente hasta que los peces grandes se van comiendo a los más chicos.

El gobierno actual y el del período anterior de Néstor Kirchner es hasta ahora la expresión aggiornada de lo que planteaba el peronismo de los años 40 / 50. Si caracterizamos bien ese proyecto de país, preguntándonos a quién /quiénes benefició, veremos que aunque hubo voces y muchas que quisieron que avance hacia una propuesta revolucionaria de poder popular, en esencia fue un proyecto de la burguesía nacional cimentado en un rápido desarrollo capitalista y una más justa distribución del ingreso. Pero a pesar de que eso fue un logro notable para las capas populares en cuanto a elevar su nivel de vida, quienes recibieron las enormes ventajas de la acumulación del excedente económico generado por grandes masas obreras en la industria y en el campo, fueron sectores de la burguesía. Fue el embrión de la oligarquía financiera nativa que no tuvo empacho en el 55 en derribar el gobierno y luego, cada vez más concentrados, en arbitrar todos los medios a su alcance para tomar el poder del Estado y conformarlo a su servicio, sobre todo a partir del golpe del 76 y desde entonces a esta parte. Sin embargo algo tan importante pasó en Argentina en diciembre de 2001 en varios aspectos que ya nada pudo seguir igual. El pueblo no tuvo en esa coyuntura del estallido popular ninguna forma política propia. Fue muy fuerte la consigna gritada a voz en cuello en todo el país, “que se vayan todos”, pero la realidad es que si no hay otra cosa para ocupar el lugar, en la historia no quedan vacíos. No se va nadie o apenas se hacen un poco al costado algunos o intentan reciclarse ignorando la historia. Sin embargo el pueblo encontró lo mejor dentro de lo posible.

Primero Néstor Kirchner y luego Cristina, iniciaron un proceso político que logró gobernabilidad, que no es poca cosa ni para el pueblo ni para el capital, e inició, primero tímidamente pero luego con más fuerza, un proceso de reconstrucción del Estado nacional, aún cuando, pensándolo bien, en la etapa del Estado en manos de los grupos gran monopólicos es un objetivo difícil de lograr, si no imposible. Sin embargo algo serio pasa para que haya sectores de ese gran poder económico financiero que sueñen con ver a Cristina en camisón y sacarla de los pelos de la Casa Rosada para ponerse ellos.

Aunque el fondo de todas las voces es el mismo o con pocas variantes, jurando la defensa del capitalismo o clamando por el socialismo como si fuera soplar y hacer botellas, hilando más fino descubrimos que las políticas que va tomando el gobierno para gobernar con más tranquilidad sin crear mayores tensiones sociales con los sectores más sufridos y sufrientes es mantener en lo posible el mercado interno y para eso usa recursos públicos que destina con diferentes formatos.

Estas medidas han favorecido a grandes sectores sociales no sólo manteniendo o hasta aumentando el poder de compra de algunos sectores más humildes, sino sobre todo ha permitido la acumulación legal para sectores pudientes de la burguesía, entre los cuales se encuentran los mismos Kirchner. Su enriquecimiento es legal, porque las reglas del juego del capitalismo lo permiten. Muchos se han enriquecido más y mucho más y como se sabe, con hechos de corrupción, pero no tienen obligación de denunciar sus patrimonios. El gobierno pertenece a esa burguesía pudiente, lo cual es necesario tenerlo en claro para no pedirle peras al olmo, pero a su vez, no taparse los ojos ante las maniobras de otros para debilitar y si fuera posible hacer caer ya a este gobierno. Alguien dijo que esta pulseada le recuerda la 125 y que sería la 126. Esa imagen no está lejos a nuestro entender de lo que está pasando.

¿Quiénes están detrás y quiénes están delante de la movida “enredada” con el BCRA? Los “mercados”, usados como sujetos de la historia en el discurso mediático por propios y ajenos, son un eufemismo. En realidad se trata del juego financiero de los propietarios de los grandes capitales transnacionales que tienen sus caras locales. No es un descubrimiento. Esas caras locales extrañan las políticas neoliberales y represivas que se aplicaron en las décadas pasadas. No pueden tolerar que haya un estado diferente, siendo que ellos son el estado, son el poder y lo demuestran a cada caso; pero chocan con la firmeza del gobierno para avanzar con sus políticas: por un lado, garantes del pago de deuda externa hacia los supuestos acreedores aún sabiendo que es en gran parte fraudulenta. (Nadie desconoce el juicio Olmos 1982/2000 y todos los juicios en trámite al respecto). Por otro lado el gobierno continúa con su política de facilitar el crecimiento económico y a la vez lograr una cierta distribución del ingreso a favor de todos los sectores que componen el mercado interno.

Es cierto y lo reconocemos que el gobierno, concretamente la Presidenta de la Nación, tiene firmeza y sabe lo que quiere, aunque su “techo” es real y no puede explicitarlo con suficiente docencia para que se le haga claro a las masas. La autodenominada “oposición”, tiene base en el poder económico real y lo defiende a capa y espada usando a su servicio a los paladines de la “libertad de prensa”. El gobierno no logra -y pareciera que no lo intenta-, tener base popular sólida más allá y a pesar de las peripecias que sufre ante cada coyuntura electoral. Nos referimos a que no existe un movimiento de masas que respalde, que plantee ideas, que apoye y que exija al gobierno con dinamismo y creatividad como fue el movimiento de masas del peronismo de Perón. El pueblo no ha logrado tomar como propio a este plan de gobierno. Porque en realidad no es un proyecto que apunte a unir pueblo ni a desarrollar poder popular. El pueblo no es convocado para hacer SU proyecto. El gobierno va tomando resoluciones que favorecen a los sectores populares en alguna medida importante, pero sin embargo los mass media tienen poder y espacio todavía como para tergiversar, dar vuelta el bocho a grandes sectores sociales que no han sido formados para pensar.

Por eso no se llega a saber a ciencia cierta si los sectores populares entienden qué oportunidades brinda este espacio -proyecto K para mejorar sus condiciones de vida comparándolo con lo que harían “los otros” (léase la “oposición”) y qué espacio está abierto para poder edificar un proyecto de poder popular. Se vio en las últimas elecciones de junio del 2009. Un gobierno burgués no puede convocar al pueblo. Un gobierno burgués le teme más al pueblo que a los sectores más concentrados de la burguesía. Sólo le informa, toma medidas por él, es una manera de decir “síganme”. Esa es la diferencia cualitativa con un gobierno que está dispuesto a crear poder popular. La encrucijada de la historia en que está la Argentina, lleva necesariamente a plantearse, este desafío: o se sigue intentando desde el gobierno hacer un estado nacional con instituciones que velen por “la nación” , “por los 40 millones de argentinos”, con voluntarismo, sin informar ni formar al pueblo para que entienda la situación concreta y desarrolle fuerzas para llegar a tocar de verdad los intereses del poder económico- financiero; y en ese caso mantener la situación al borde del precipicio a cada momento, con gran probabilidad de que después de la 126 haya una 127 y más; o ayudar a que el pueblo logre construir su proyecto propio. Por ahora, lamentablemente no hay indicios de que esta posibilidad fuera a ocurrir en breve plazo. Sólo saltan voces altisonantes que se hacen los revolucionarios pero no logran hacer el trabajo político que dé sus frutos para dar una vuelta a la historia al estilo de Bolivia o Venezuela con las particularidades de nuestro país.

Me preocupa la situación política que se está viviendo. Que éste es un gobierno que defiende el capitalismo para nuestro país y no pretende dejar de serlo, es obvio. Pero además también queda claro que las camarillas “opositoras” y, detrás de ellos, los grandes grupos financieros prefieren que caiga este gobierno porque parte de la riqueza que producimos va a parar a otros sectores sociales. Eso por un lado. Pero por otra parte, este gobierno crea un caldo de cultivo, condiciones tales en las que podría surgir (¡ojalá! oh! Alá!) una organización que marche hacia concretar el poder popular. Por eso desde el gobierno no favorecen esa alternativa, obviamente. Y por eso desde la “oposición” quieren frenar esta movida del Fondo del Bicentenario que libera los recursos asignados en el presupuesto de la Nación para pagar los vencimientos de deuda de este año 2010.

Mientras el gobierno piensa destinarlos a obras públicas y distribución de esa parte de ingresos públicos en diversas formas (obras públicas, aumento de poder adquisitivo, etc. etc.), los “otros” quieren volver al ajuste neoliberal para lo cual no tienen ningún empacho en volver a la represión contra el pueblo. De todos modos es interesante observar que “los mercados” no se tambalearon con las noticias de las medidas de la Presidenta de la Nación y ni siquiera con todos los altibajos de los enredos con el “enredado”. Quiere decir que “el mercado”- ya lo caracterizamos más arriba y el comunicado de ADEBA lo ratifica- ve muy bien que el gobierno argentino garantice que va a afrontar los vencimientos de pago de la deuda. Es cierto que soñar con que ese monto en lugar de ir a parar a manos de los supuestos acreedores se use para inversiones sociales es muy loable y justo porque la mayor parte de esa deuda es fraudulenta. Pero ante esta controversia con los sectores “destituyentes” del gobierno nacional (tenemos muy fresco a Honduras o debiéramos tenerlo, si nos olvidamos del caso de Panamá pocos años atrás, o de las bases en Colombia en instalación), ponerse a pretender en esta álgida coyuntura que la deuda no debe pagarse, resulta un absurdo, una irresponsabilidad y un oportunismo. Se puede decir que no se investigó y que se concedió, que no hubo auditoría oficial como en el Ecuador de Rafael Correa, pero ahora hay que parar este atropello de los sectores “buitres” locales y los “enredrados” que los representan como Prat Gay, Pou, Cavallo, López Murphy, Machinea, Roque Fernández, Melconian, Barra, etc. etc. lo peor de las corrientes políticas neoliberales y del terrorismo de estado.

El capitalismo que pretende Cristina tiene algo de afinidad con el estado nacional del peronismo histórico y con las políticas keinesianas anticrisis. Hasta aquí pudo tomar importantes medidas aunque grandes sectores del pueblo no pueden valorarlas porque necesitan mucho más, muchísimo más, y es muy fácil hacerles creer como les dice “la oposición”, que el “gobierno hace caja”, “que roba sus dineros”, etc., discursos falaces. Lo cierto es que además de sostener el mercado interno que quiere decir mucho, porque muchos sectores pudieron mantener su trabajo y cierto poder de compra a pesar de la crisis mundial, el gobierno de Néstor y ahora de Cristina sirvió de apoyo internacional a Venezuela, Ecuador, Bolivia, etc. lo cual es realmente mucho; el gobierno toma posiciones avanzadas en la mayoría de los foros internacionales, contando su papel en la UNASUR. Y este también, junto a los juicios a los represores de la dictadura militar, es uno de los más grandes entripados de los “destituyentes” y sus gerentes, por lo que no pueden conciliar tranquilos el sueño.

El poder financiero local y sus ensamblados con los intereses del poder financiero transnacional están pergeñando un golpe de estado de nuevo tipo como ya han ensayado otros, pero saben que la lucha de clases no es un invento sino un descubrimiento científico. Saben, por más que sean aniquiladores del marxismo, que no hay recetas y que las políticas deben hacerse conociendo bien la realidad a cambiar. Conocen, van conociendo, tienen sus asesores internos, sus mercenarios, que propalan sus discursos hechos por intelectuales a su servicio. Lo peor que puede ocurrir es que el gobierno siga teniendo cierta actitud como que es fácil y que podrá afrontar sin recurrir al pueblo y a sus intelectuales orgánicos los embates antidemocráticos, antipopulares y hasta fascistas que están dentro de los grupos autodenominados “la oposición”. Está claro que un tipo como Cobo (toda comparación con de la Rúa corre por quien la haga) puede ser la figura “legal” de recambio si logran sacar a Cristina con o sin camisón. Es natural que estén buscando recambios por vías supuestamente “democráticas”, recurso con el que pretendieron ocultar el carácter de golpe de estado en Honduras.

Creo que el pueblo no alcanza a ver como propios los pasos dados por el gobierno. Este todavía no sabe, no supo o no quiere convocar en serio al pueblo; ayudarlo a ubicar al enemigo de clase. Cosa difícil porque si bien es otro sector de la burguesía y con otra política para salvar al capitalismo, mostrar la esencia de clase del conflicto es renegar de sus propias ataduras. La “oposición” y quienes están solapadamente detrás de esas caras televisivas vergonzantes, temen que este gobierno dé cabida a tensiones sociales mayores y dé espacio para avanzar solidariamente con otros procesos revolucionarios de América latina.

La primera que debiera en ese caso vivir una revolución dentro de sí sería la misma presidenta Cristina. Cosa que es difícil, aunque no imposible. En los 70 muchos pequebu e hijos de la gran burguesía rompieron con su clase, porque llegaban a vivir la injusticia y a rechazarla, y encontraban un lugar en la historia concientes de su protagonismo. Daban el salto hacia el campo popular. ¿Se animará? Por ahora no tiene suficientes presiones del conjunto del pueblo para que le permitan dar ese salto. Grandes mayorías siguen confundidas con estas groseras pero pareciera todavía eficaces movidas mediáticas.

Por si hiciera falta lo reiteramos: la historia no la hace un personaje, sino que estos son producto de las masas. Y entre ambos personaje- masas, se produce una fascinante relación dialéctica.

*Irma Antognazzi: historiadora y Directora del Grupo de Trabajo Hacer la Historia. Argentina. Buenos Aires, enero 2009

“PERONISMO CORDOBÉS EN EL PROYECTO NACIONAL”

 

CONFUSIÓN EN LA IDENTIFICACIÓN

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 Por Pedro de Arrabal

En algún momento circuló por Internet un texto adjudicado al español Julián Marías donde supuestamente el filósofo se explayaba muy suelto de cuerpo sobre el perfil psico-socio-cultural de ese “ente indescifrable” que para él es -o mejor dicho lo fue estando él en vida- el hombre argentino.
Nunca ví ni tampoco me llegó -y eso no significa que no haya salido- por la misma vía alguna nota aclaratoria, confirmación o desmentida sobre la verdad o falsedad de la autoria de dicho texto.(1) Tampoco voy a pretender que el “filosofo” perdiera su valioso tiempo en vida en estas pequeñeces e insignificancias. Pero como el texto me tocó el “amor propio bien argentino” que él -supuestamente- tanto resaltó en el mismo, y por ser yo de esta tierra, me salgo de la vaina por querer poner los puntos sobre las íes.

 LAS GENERALIZACIONES

Si el texto fuera un simple “cuento de argentinos” elaborado por un “gallego” (torpe generalización para identificar a los españoles, como si España fuera solamente Galicia) en respuesta a los muchos chistes y cuentos de “gallegos” que los argentinos hacen de los españoles, la cosa no pasaría de un intercambio de “atenciones”, algunas graciosas, otras de mal gusto y falto de humor. Aunque todo esto siga alimentando y manteniendo estúpidas y estereotipadas conceptualizaciones.

Pero el texto aparece como muy elaborado como para que lo haya escrito un gallego cualquier (¡Perdón! Me salió el argentino).
Esta generalización que hice, es muy usada por estar internalizada en el inconsciente colectivo del porteño medio; pésima conceptualización del español que las herramientas culturales primero y posteriormente los medios de comunicación se encargaron de expandirla por todo el país. El concepto está asociado a la idea de bruto e ignorante, adjudicada al español en general, y en términos comparativos con la cultura de los hombres de origen anglo-frances. De esta tarea se encargó la burguesía latifundista agro ganadera argentina con residencia fija en “La Reina del Plata”, quien instaló culturalmente en los habitantes de la ciudad de Buenos Aires dicho concepto una vez que terminó de abrochar sus intereses económicos a los intereses imperiales de ambas potencias europeas. Ajustándonos a la cruda realidad y con solo recorrer el espinel creativo de los humoristas argentino comprobaremos las innumerables chanzas y chistes de gallegos que existen y se inventan a diario, y la total ausencia de chistes y chanzas sobre franceses e ingleses. Es más, tener ese atrevimiento para con la cultura anglo-francesa, aparecería como una falta de respecto hacia ellos (colonización cultural que le dicen).
Y ese concepto peyorativo fue trasladado a la construcción de la cultura nacional. En eso se cimentaron muchas creencias, una de las cuales -y trazando paralelismos- es la de la superioridad cultural porteña por encima de la provinciana. Utilizando el anterior recurso de las chanzas y chistes uno puede comprobar que los referidos a los porteños conforman una ínfima cantidad en relación a los innumerables, y hasta en algunos casos despiadados chistes, elaborados sobre la brutalidad e ignorancia provinciana; incluso alimentando alevosa y ficticiamente rivalidades con el fin de que predomine (Reine) la superioridad cultural porteña. Un mal histórico.

Por eso y en el siguiente delirio haremos lo necesario para aclarar algunas confusiones respecto de esas generalizaciones que se hacen de los argentinos, cuando en realidad lo que se dice de ellos solo les cabe a los miembros de una gran ciudad -capital de la República Argentina- recientemente transformada en pequeña provincia. Para eso voy a suponer que el texto le pertenece a Julián María.

En principio el susodicho (¡Perdón nuevamente! ¡Lo que pasa que me traiciona el enano argentino que llevo adentro! Quise decir el Sr. Julián Marías) fue un hombre nacido y criado en la cuna de nuestras letras, lugar donde realizó sus más importantes aporte y nutrió a tan bella lengua con sus obras. Según cuenta la historia, además de ser un seguidor y continuador de la obra de Ortega y Gasset, el hombre tuvo una inclinación hacia el lado republicano en la guerra civil española, algo que de por si no garantiza nada ya que se han conocido infinidad de “panqueques” ideológicos, pero por lo menos a mi, me hace dudar que haya podido decir o escribir eso. Simplemente porque de ser cierto, el contenido del mismo no hace otra cosa que igualarlo a uno de los que él supuso “un argentino cualquiera”; a los que él critica y define como extremadamente soberbio en dicho texto.

Independientemente de la autoria, el texto rescató de mi memoria aquella escena donde el sí soberbio monarca español (Rey Juan Carlos) -creyendo ser un acompañante de Colón que descendía de aquellas carabelas en la bella América habitadas por “bárbaros”- le ordenó al presidente venezolano Hugo Chávez que se callara, en aquella recordada reunión de presidentes iberoamericanos. Lógicamente los dichos de Julián Marías lo igualarían al Rey Juan Carlos, algo que no creo que al filósofo le hubiese caído simpático.

El escrito, o los dichos que voy a analizar, son extremadamente llamativo, y no desacertado en algunos aspectos sino fuera por la generalización; algo que en este caso no sería de exclusividad de Julián Marías. Según mi experiencia personal, en el exterior tampoco yo era reconocido como argentino, fundamentalmente por mi forma de hablar. (Soy y hablo como provinciano)

Pero vayamos a los “supuestos” dichos adjudicados a Julián Marías para luego continuar con este asunto.

 EL TEXTO

“Una vez alguien (¿?Esto ya hace dudosa su autoría) le pidió a un filósofo español, Julián Marías, que hablara de los argentinos, pero con visión desde fuera del bosque y de toda pasión…

Esto fue lo que dijo”:
-.”Los argentinos están entre vosotros, pero no son como vosotros.
-.No intentéis conocerlos, porque su alma vive en el mundo impenetrable de la dualidad.
-. Los argentinos beben en una misma copa la alegría y la amargura.
(1)-. Hacen música de su llanto -el tango- y se ríen de la música de otro; toman en serio los chistes y de todo lo serio hacen bromas.
-.Ellos mismos no se conocen.
(2)-.Creen en la interpretación de los sueños, en Freud y el horóscopo chino, visitan al médico y también al curandero todo al mismo tiempo.
-.Tratan a Dios como “El Barba” y se mofan de los ritos religiosos, aunque los presidentes no se pierden un Tedeum en la Catedral.
-.No renuncian a sus ilusiones ni aprenden de sus desilusiones.
(3)-.No discutáis con ellos jamás!!! Los argentinos nacen con sabiduría !!!
(4)-.Saben y opinan de todo!!! En una mesa de café y en programas de periodistas / políticos arreglan todo.
(5)-. Cuando los argentinos viajan, todo lo compara con Buenos Aires.
(6)-.Hermanos, ellos son “El Pueblo Elegido” …por ellos mismos.
(7)-.Individualmente, se caracterizan por su simpatía y su inteligencia. En grupo son insoportables por su griterío y apasionamiento.
(8)-.Cada uno es un genio y los genios no se llevan bien entre ellos; por eso es fácil reunirlos, pero unirlos… imposible.
(9)-.Un argentino es capaz de lograr todo en el mundo, menos el aplauso de otros argentinos.
(10)-.No le habléis de lógica. La lógica implica razonamiento y mesura.
(11)-.Los argentinos son hiperbólicos y desmesurados, van de un extremo a otro con sus opiniones y sus acciones.
(12)-.Cuando discuten no dicen “no estoy de acuerdo”, sino “Usted esta absolutamente equivocado”.
-.Aman tanto la contradicción que llaman “Bárbara” a una mujer linda; a un erudito lo bautizan “Bestia”, a un mero futbolista “Genio” y cuando manifiestan extrema amistad te califican de “Boludo”. Y si el afecto y confianza es mucho más grande, “Eres un Hijo de Puta”.
-.Cuando alguien les pide un favor no dicen simplemente “Si”, sino “Como No”.
-.Son el único pueblo del mundo que comienza sus frases con la palabra NO.
-.Cuando alguien les agradece, dicen: “NO, de nada” o “NO”… con una sonrisa.
(13)-.Los argentinos tienen dos problemas para cada solución. Pero intuyen las soluciones a todo problema.
(14)-.Cualquier argentino dirá que sabe como se debe pagar la deuda externa, enderezar a los militares, aconsejar al resto de América latina, disminuir el hambre de Africa y enseñar economía en USA.
(15) -.os argentinos tienen metáforas para referirse a lo común con palabras extrañas. Por ejemplo, a un aumento de sueldos le llaman… “Rebalanceo de Ingresos”, a un incremento de impuestos, “Modificación de la Base Imponible ” y a una simple devaluación, “Una Variación Brusca del Tipo de Cambio”. Un Plan Económico es siempre, “Un Plan de Ajuste” y a una Operación Financiera de Especulación la denominan, “Bicicleta”.
-.Viven, como dijo Ortega y Gasset, una permanente disociación entre la imagen que tienen de si mismos y la realidad.
(16)-.Tienen un altísimo número de psicólogos y psiquiatras y se ufanan de estar siempre al tanto de la última terapia.
(17)-. Tienen un tremendo súper ego, pero no se lo mencionen porque se desestabilizan y entran en crisis.
(18)-.Tienen un espantoso temor al ridículo, pero se describen a si mismo como liberados
(19)-.Son prejuiciosos, pero creen ser amplios, generosos y tolerantes.
(20)-.Son racistas al punto de hablar de “Negros o Judios de mierda” o “cabecitas Negras”.
(21)-.LOS ARGENTINOS SON ITALIANOS QUE HABLAN EN ESPAÑOL. PRETENDEN SUELDOS NORTEAMERICANOS Y VIVIR COMO INGLESES. DICEN DISCURSOS FRANCESES Y VOTAN COMO SENEGALESES. PIENSAN COMO ZURDOS Y VIVEN COMO BURGUESES. ADMIRAN EL ORDEN SUIZO Y PRACTICAN UN DESORDEN TUNECINO.

-.Son “Un Misterio”.

 Hasta aquí los supuestos dichos de Julián Marías.

LA GENERALIZACIÓN DEL ESTILO Y LA FORMA DE SER DE UN PORTEÑO “CLASE MEDIA”

El texto comienza con “Los argentinos están entre vosotros, pero no son como vosotros.” Y termina con otra sentencia definitoria “Son racistas al punto de hablar de “Negros o Judios de mierda” o “cabecitas Negras”.
Las dos oraciones pueden servir de salvataje a Julián Marías (para el caso que le pertenezcan) en su error de generalización, ya que por la definición del inicio, se nota que estaba hablando o siendo entrevistado por un argentino. Pero no así para con el resto de los extranjeros quienes caen en la generales de la ley respecto de las creencias sobre como son TODOS los argentinos: Argentino = Porteño. Aún hoy hay muchos extranjeros que “generalmente” confunden la forma de ser de un argentino con la de un porteño.
“Sin querer queriendo” -y supuestamente- el filósofo español “separó la paja del trigo”.

Pero analicemos los dichos adjudicados a don Julián Marías.

A)-Por empezar, sus definiciones se prestan perfectamente para un correcto trazo del perfil de un porteño, de un típico clase media (media) que nació, creció y habita la ciudad de Bs. As. Y según esas definiciones, las mismas estarían garabateando el perfil de un porteño identificado: Vuelva el texto hacia atrás y mire la numeración correspondiente. Allí encontrará las 21 verdades del porteño.

B)-La quinta definición de esa lista resuelve perfectamente la confusión (“…lo compara con Buenos Aires.”) y permite que a todas la restantes solo se les deba cambiar la palabra “argentino” por “porteño” para tener la solución a dicha confusión.

C)-El resto son cuestiones asociadas a las creencias que muchos de los porteños tienen de sí mismo, sostenidas por estos a sangre y fuego por ser parte de su idiosincrasia. En ocasiones sostenida con deformaciones del lenguaje -típico recurso del porteño para afianzar su condición “canchera”-. Pero la terminología utilizada en algunas oraciones del texto, no se aproxima a la jerga del lunfardo.

D)-Ahora bien, resulta extraño y pone en duda la veracidad de su autoria aquello que sostiene: -”Tratan a Dios como “El Barba” y se mofan de los ritos religiosos, aunque los presidentes no se pierden un Tedeum en la Catedral”
Se trata de una mezcla de calificativos utilizados por personajes del vulgo porteño con acciones realizadas por autoridades gubernamentales, sin sentido alguno. Más bien parece un recurso de un porteño izquierdosamente confundido en estado mea culpa. Básicamente porque difícilmente un Julián Marías Español dotado de coherencia pueda observar “la paja en el ojos ajeno” en la sumisión de la mayoría de los gobernantes argentino a la cúpula de la iglesia católica, teniendo él “la viga en el propio” al haber vivido en un país donde el chupa cirios de su rey se la pasó y pasa rindiendo cuenta al Opus Dei de las acciones de sus gobernantes y recibiendo de esta temeraria organización “las bajadas de líneas” para transmitírselas a los gobernantes que ellos imponen haciéndole creer al pueblo español que ellos elijen.
Estamos hablando de OPUS DEI, la más perversa “orga” de derecha que exista a nivel planetario.

 Y YA QUE ESTAMOS…

De ese texto uno puede sacar otras cuestiones interesantes.
Por ejemplo:
E)- Si se toman puntualmente algunas de las definiciones allí expresadas puede reconocer fácilmente la condición tilinga de muchos políticos provincianos en su afán de parecerse a los porteños:
(10)-.No le habléis de lógica. La lógica implica razonamiento y mesura.
(11)-.Los argentinos son hiperbólicos y desmesurados, van de un extremo a otro con sus opiniones y sus acciones.
En este caso no hace falta que uno enumere a Carrió, Cobos, De Narvaez, Gerardo Morales, los Rodríguez Saa, De Angelis como los posibles personajes para el encuadre.

F)- O como en el caso de:
(6)-.Hermanos, ellos son “El Pueblo Elegido” …por ellos mismos.
(13)-.Los argentinos tienen dos problemas para cada solución. Pero intuyen las soluciones a todo problema.
¡¿No me diga que no lo asocia con el pensamiento de los muchachos de la Sociedad Rural y la Federación Agraria de Bussi?!

G)¡Y esto!
(3)-.No discutáis con ellos jamás!!! Los argentinos nacen con sabiduría !!!
(4)-.Saben y opinan de todo!!! En una mesa de café y en programas de periodistas / políticos arreglan todo.
¿¡No es una pintura casi perfecta que retrata a ciertos columnistas de los diarios La Nación y Clarín; o a los periodistas de ciertos programas de TN, Canal 13 o C5N; o a Groonndoona!?

H)Y para cerrar:
(21)-.LOS ARGENTINOS SON ITALIANOS QUE HABLAN EN ESPAÑOL. PRETENDEN SUELDOS NORTEAMERICANOS Y VIVIR COMO INGLESES. DICEN DISCURSOS FRANCESES Y VOTAN COMO SENEGALESES. PIENSAN COMO ZURDOS Y VIVEN COMO BURGUESES. ADMIRAN EL ORDEN SUIZO Y PRACTICAN UN DESORDEN TUNECINO.
Solamente cambie “argentinos” por “porteños”. ¿¡No es acaso un “fresco” de la actual situación político-social de la Ciudad de Autónoma de Buenos Aires, su gobernador Macri y sus votantes!?

Puede usted señor lector volver a repasar el texto y realizar más comparaciones o sacar otras conclusiones que, como juego y por lo menos a mi, me resultó divertido.

pocho-12

(1) En algún momento circuló (y creo que todavía sigue circulando) por internet un texto que le adjudica al tenista Rafael Nadal opiniones sobre el peronismo y elogios para con las acciones de la actual mandataria argentina, cuando en realidad se trató una chanza elaborada por un bloguero argentino. Razón por la cual no me asombraría que el texto adjudicado a Julián Marías sea del mismo autor. De cualquier manera sirvió a los fines del presente delirio.

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN, TODA UNA CUESTIÓN

DISCURSO HEGEMÓNICO, OBJETIVIDAD Y ÉTICA.

                                         Por Ariel Magirena (1)

Nunca como hoy la relación entre medios de comunicación  y poder había respondido con este nivel implacable de dialéctica al punto de romper los paradigmas fundamentales del periodismo. Ante la abundante literatura acreditada existente, vamos a saltearnos el análisis de cómo llegó el capitalismo en su fase más perversa, el neoliberalismo,  a instalarse como discurso hegemónico y a diseñar ideológicamente la estructura actual de la propiedad –la concentración-  de los medios de comunicación de masas, para intentar abordar la problemática del ejercicio del periodismo, que hoy entraña, como nunca, la pertenencia de clase de los trabajadores de prensa.  Probablemente esta conciencia sea uno de los escollos más visibles al momento de pensar y discutir los aspectos de incumbencia social como los de organización y lucha gremial en el ejercicio de nuestra profesión. Convertida la información en mercancía y los medios en escaparates el actual modelo informativo no necesita periodistas más que vendedores. Así el modelo del,  o la, periodista exitosos es el de mayor exposición, investido de un poder que aquilata sus capacidades de seducción y de persuasión. Un modelo individualista y superficial que forma “estrellas” que están por encima de la sociedad y de las relaciones de clase. Un modelo que es doblemente mentiroso al sugerir a sus estrellas periodísticas que son más importantes que la mercancía que venden, ocultándoles que ellos mismos son una mercancía. Un modelo que también vende vendedores.

 Sabemos que la palabra expresa el pensamiento, por lo que  también influye en el pensamiento.  La desaparición de categorías en el relato social, cuidadosamente secuestradas  en la guerra semiológica, implica la clausura de conceptos que describen la lucha de clases con la intención de que lo que no se describe no exista. Así  en la argentina, laboratorio de preferencia del pensamiento colonial, el discurso hegemónico virtualmente suprimió de la ex política la denominación del “pueblo”, eje, protagonista y sentido de la lucha social, por el lavado apelativo a la “gente”, categoría preferida por la inmensa y reaccionaria clase media que  entiende así excluyentemente a sus pares. Del mismo modo se inaugura la universalización de categorías como regalo a las oligarquías o las nuevas burguesías, como está ocurriendo respecto del conflicto de intereses desatado por los terratenientes en relación con la renta extraordinaria de las exportaciones agrícolas, a quienes, graciosamente, la prensa liberal califica de “campo”, pese a que representan el tercio de los propietarios y el 5% de la capacidad productiva (medida en fuentes de trabajo). Así  también, sólo como ejemplo, los residentes de los barrios más carenciados son “habitantes” u “ocupantes” en oposición abierta a “ciudadanos”, o los niños en delito no son sino “menores”, hoy bandera de la campaña sobre la “inseguridad”.

 Casi está de más decir que esta clausura de categorías impone también la agenda periodística y habilita el “relato” de la realidad que, por cierto, está embebido de la estructura ficcional que funde y confunde la información con el show.  Pese a que el análisis científico de los medios revela la grosería con la que se aplican los mecanismos de manipulación el sistema cuenta con que la prensa está formada con su modelo discursivo y su perspectiva. De tal manera que no necesita que cada redacción tenga en sus mesas “cuadros” ideológicos que marquen el sentido editorial o actúen  como policías del pensamiento. Si no posee pensamiento crítico, el periodista liberal reproduce “naturalmente”  el discurso y la perspectiva dominantes. Los medios degradan, corrompen y sustituyen el sentido común mientras encorseta a los periodistas y comunicadores en paradigmas vetustos pero que le son favorables. El primero es uno de los mitos mejor instalados y convertido en valor y prejuicio: la objetividad. Los medios de masas no necesitan ser objetivos sino simplemente declararse así, del mismo modo que se titulan “independientes”, y replican a los medios, y periodistas efectivamente independientes, exigiéndoles “objetividad” en un escenario en cuya composición sólo aparecen los elementos por ellos seleccionados. La reivindicación de la objetividad periodística busca anular al periodista  y al comunicador como “sujeto” para tenerlo como “objeto”, como herramienta. De hecho la objetividad es el atributo de los objetos; la de los sujetos, la subjetividad. Es aquí donde se impone declarar un frente de batalla en la guerra semiológica: el periodista no será objetivo sino, veraz, profundo, responsable y contextual, todos ellos valores éticos fundamentales y excluyentes.

Pero qué pasa con los comunicadores que no son periodistas? Para desgracia del modelo liberal no están formados en sus claustros ni en sus empresas y, aunque no dominen las técnicas ni la teoría de la comunicación de masas,  son la voz emergente de un contexto social definido, aún cuando innominado. Y representan, probablemente, la trinchera de la verdadera contra –comunicación frente al discurso único reproducido en cadena mundial. Los medios de producción alternativa, como de propiedad alternativa son, sin necesidad de tener un discurso único, los verdaderos representantes del valor de la comunicación: la diversidad. De voces, de pensamientos, de ideas, de culturas, de estilos, de estéticas, de sujetos sociales.

 La argentina se prepara para discutir una nueva ley de  servicios audiovisuales que reemplace a la ley de radiodifusión impuesta por la dictadura más sangrienta de su historia. Significará el saldo de una larguísima deuda que tiene la democracia cuyos antecedentes democráticos más cercanos se encuentran en el  gobierno peronista de la mitad del siglo pasado: el estatuto del periodista, de 1946 y el derecho popular a la comunicación y la información que formaban parte de la constitución revolucionaria de 1949, que debieron ser incorporados, junto con otros derechos, por la presión popular, en la constitución que impuso la dictadura de 1955 y sobrevivieron  hasta la que rige hoy desde 1994. Con una concentración inédita de la propiedad de los medios, convertidos, como calificara Nicolás Casullo, en el partido de la derecha de mi país, por primera vez se discutirá el fin de los monopolios y el derecho de las organizaciones sociales, comunitarias y el Estado, de ocupar equitativamente el espectro. Un desafío que es una ofrenda para una democracia de contenidos y una responsabilidad para los periodistas que reconozcan su rol social, su pertenencia de clase (trabajadora), y su categoría política: pueblo. Pero fundamentalmente  un paso gigante en la disputa continental contra el pensamiento colonial.