LOS QUE “QUIEREN MARCAR LA CANCHA”
20 mar 2011 Comunicación, Medios de Comunicación, Notas semanales, Periodismo, Política Nacional, Politica
Buenos Aires, Argentina, EL EMILIO, de nuestra redacción
NOTA EDITORIAL
¡Qué cultura va a tener si nació
en los cardonales!
Carlos Vives
Por Pedro del Arrabal
¡Los “progres” Argentinos!
Las siguientes reflexiones las elaboré a partir de lo que escuché en boca de “progres” en general y de los periodistas que la juegan de “progres” en particular quienes criticaron y lo siguen haciendo a:
1) A los que se oponen a que el escritor y personaje Vargas Llosa inaugure la feria (negocio) de los libreros.
2) A los que ven como Tirano al gobierno Libio –de la misma forma que lo ven a Chavéz- y seguramente estarán celebrando las intervenciones militares extranjeras y sus bombardeos en suelo libio, y en este momento estarán tratando de entrevistar a cipayos libios que están al servicio de las multinacionales petroleras y no demandando una apertura democrática como cacarean mediáticamente para CNN.
3) A los que les preocupa los supuestos posibles bienes que pudiera tener el Compañero dirigente de la CGT Hugo Moyano en el Exterior, y no les preocupa las fortunas ni cómo la hicieron los Menendez Betty, Los Pereyra Iraola, los Martinez Zuviria, Los Martinez de Hos, Los Bussi, Los Biolcati, la Lacroze de Fortabat, Los Macri, Los Bulgueroni, Los Rocca, Los Mendez, Los Morales Sola, Los Grondona, Los Bonelli. Los Van Der Koy etc, ni la de los Duhaldes, los De Narváez, Luisito Barrionuevo, etc, etc,; ni del por qué tienen sus “ahorritos” en el extranjero, en paraísos fiscales. A los que no se preocupan por si los mencionados anteriormente pagan sus correspondientes impuestos fiscales o si son evasores compulsivos y por ende consuetudinarios.
Y por otro lado, en este caso de manera muy especial a:
4) A los impolutos Lanata, Tenembaum, Magdalena Ruiz Guiñazu, los Paluch, los Bravos, los Majul, Tognetti (este último neófito en cuestiones políticas) y tantos otros de radio y tv, tan partidarios ellos de lo “políticamente correcto”.
5) A todos los “progres” periodistas que dicen no preocuparles la opinión de ADEPA pero están pendientes de sus comunicados.
Estos que se dicen profesionales de la información y encima se ubican en la vereda “progre” cuando hablan y opinan de política como dioses de un ficticio Olimpo, parecerían estar convencidos que el periodismo es una profesión aséptica y asexuada, o sea no humana, no contaminada por las debilidades propias de la condición de especie. Tan ridículo como los docentes que se creen autoridades y propietarios del conocimiento y como tales actúan.
¡En fin!
Y hablando de “periodistas progresistas”, no hay peor “progresista” que aquel que quiere “marcar la cancha” dentro de la cual él haría posible su acompañamiento y/o apoyo a una causa popular. Es más que evidente que dichas “marcas” las quiere realizar con las reglas de juego que generalmente utiliza el stablishment para joderle la vida casualmente a ese sector popular:
a) Señalar todas las conductas “incivilizadas”.
b) Los comportamientos incorrectos.
c) El uso de terminología inadecuada y/o un lenguaje inapropiado.
d) El suponer cómo ciertos hechos y dichos atenta contra lo moral y éticamente correcto.
El “progresismos” tiene esas cosas. Compra todo lo que el stablishment vende; incluso “basura”; más el periodismo que se dice progresista. Parecería que lo hacen simplemente porque que esperan ser aprobado o aceptado por ese sector social al cual no pertenece pero anhelan estar entre sus integrantes. Entonces, como los comunes y corrientes chantajistas, comienzan por criticarlo por su insensibilidad social ; pero en la primera de cambio le dan la razón cuando este les ofrece los “civilizados” valores con los que “deben” juzgar conductas humanas “bárbaras” que generalmente suelen ser practicadas por seres defenestrados socialmente; seres que se “atrincheran” (lo escribo para molestar a uno de ellos de apellido Tenembaum y de nombre Ernesto) en un campo muy conocido en términos ideológicos denominado vulgarmente “Nacional y Popular”. En ese momento el intelectualismo se les va al carajo y se vuelven los peores reaccionarios.
Lo de “Nacional” de por si les resulta un tanto molesto pero se lo bancan porque quieren conocer eso de “Popular”. Esa sería la única y actual razón de su simpatía para con los “populismos” –según suelen denominarlo ellos- que por suerte hoy gobiernan varios países de America Latina. Pero aún así, para ellos Chávez no deja de ser un “mestizo bárbaro” y lo “aceptan” pero como un mero “personaje típicamente sudaca”; lo mismo que a Evo Morales a quien por su condición de indio más que entenderlo le tienen lástima. Y a Néstor y Cristina Kirchner los soportaron y soportan porque hicieron y hacen cosas interesantes, “casualmente” las que algunos de ellos modestamente les “sugirieron”. Pero… (siempre aparece un “pero”) para estos especimenes hay momentos en que estos dos POLÍTICOS con mayúsculas, se pusieron y ponen pesados, y es cuando sacan a relucir su peronismo.
En este punto, el campo de los “progres”, especialmente los que juegan de periodistas, se divide en dos:
i) Los que vieron y ven cómo se atrofia rápidamente ese discurso crítico que usaban asiduamente contra un gobierno, construido en la década del “90”, y que ahora se va deshilachando producto de las políticas sociales implementadas por el gobierno del matrimonio Kirchner y sus resultados, ver como la vida de la gente que más necesita mejoró paulatinamente. Esto les fue quitando diariamente argumentos para sostener sus posturas críticas y de esa forma mantenerse ellos vigentes. Los “K” (como ellos los llaman) le patearon el kiosquito y poco les importa el resto. Desgraciadamente –¡o no! nunca se sabe- terminaron por jugar para ese otrora criticable stablishment económico social.
ii) El resto es el que hoy dice querer acompañar el proyecto y modelo político en marcha pero “marcando la cancha”. En palabras simples, son los que pretenden que toda acción política debe estar encuadrada y limitada a lo que fijan las reglas que estableció el stablishment para que la política sea considerada “civilizada” y democrática. O sea, la “civilizada democracia” tiene un molde fijo e inamovible, construido en función de los intereses de ese stablisment, y estos “progres” se transformaron “sin querer queriendo”(nunca mejor utilizada la muletilla de aquel “Chavo del 8”), en los voceros de los límites que impone dicho molde
Son estos últimos los que en estas épocas -y por snobismo- comenzaron a “juntarse” con ese conglomerado de “negros, feos y sucios” y sus representantes políticos, a los cuales se le sumaron sectores de clase media y mucha, pero mucha juventud. Y se acercaron supuestamente para saber cuáles y cómo son en realidad esos padecimientos que los hacen ser por momentos tan intolerantes para con las “reglas de juego de la vida democrática civilizada” (Llámese piquete, corte de calles y rutas, que si están hechas por agentes de la oligarquía en ese caso son materia discutible tal el caso de Tenembaum para quien la crisis que instaló la campera S.R. en el 2008 significó el punto de inflexión para su retorno al gorilaje).
Entonces salen a vociferar en defensa de ciertas “causas que parecen ser justa”, hasta que mágica y maravillosamente dejan de serlo. Y dejan de serlo producto de ciertos “huesos que les tira el stablishment” para convencerlos, con esa mezcla de postulados neoliberales y “principios civilizados centroeuropeos”, del “error de apreciación” presente en ellos. A cambio pueden adquirir ese prestigio social tan ansiado por ellos.
Poco importa las pelotudeces que digan si con eso logran estar en “los medios de comunicación más importantes”, o mantenerse de moda. La cuestión es que se hable de ellos. Tampoco se reconocen como influenciados por la farandulización que el menemismo instaló en la política y que también llegó al periodismo político.
Es allí, precisamente en ese momento, donde los “negros, feos y sucios” vuelven a ser tales y los “civilizados” –entre los cuales lógicamente se encuentran ellos- caminan por la vereda de enfrente.
¡Si, son los “progre” de siempre! Los que ofician de “doctores letrados” especializados en pensamientos ajenos, y más si esos pensamientos están en la mente de los desclasados y trasuntan supuestos deseos (para ellos fruto del resentimiento y la envidia) asociados a la pretensión de querer mejorar su calidad de vida, cuestionando las formas que utilizan para lograrlo. Son los que buscan donde no deben (en disparatadas teorías filo Malthusianas) las causas del por qué esa masa a la que se la conoce como “pueblo” sigue siendo de manera incomprensible un rejunte de incorregibles borgianos.
Por lo que la historia nos vino mostrando a lo largo del siglo pasado parecería ser que el “progresismos argentino”, cada vez que se acerca a ese sector “mal llamado pueblo” (¡porque ellos también lo son, che!), lo hace no para conocer las causas de la injusticia que padecen “los de abajo” y aprender de y con ellos otros sentimientos que también son humanos, sino a modo de favor y para enseñarles como deben soportar las penurias; para que conozcan los sanos beneficios de la resignación a través de las disciplinas de la New Age; y en caso de querer reaccionar, hacerlo al estilo obrero europeo, civilizadamente.
Entonces aparecen en sus imaginarios “raras sociedades ideales” donde el funcionamiento “normal” de las mismas permite que los empresarios hagan “negocios sucios” que terminan “siendo limpios” porque son “lavables” (Wash & Were) y porque su simple condición empresarial y su poderío económico todo lo hace posible; pero a la vez esas sociedades ideales no permiten que obreros, trabajadores, dirigentes sociales y dirigentes gremiales progresen económicamente dentro de un proyecto político y social inclusivo porque ese progreso es de “dudoso origen”.
Lógicamente, y como la propia historia lo demuestra, existieron -y sigue habiendo- dirigentes gremiales que terminan enriqueciéndose y accediendo a la categoría de pseudos empresarios a cambio de autorizar solapadamente la explotación patronal de los trabajadores que dicen representar. Seguramente este tipo de dirigente (Por caso los “mono Venegas, los Luisito Barrionuevo) jamás será cuestionado porque su actuación gremial se enmarca dentro de los límites que la “civilización” impone (civilización que tiene en su seno pugilista femenina como la diputada Camaño cuyos arrebatos de violencia son entendibles y justificables. O sea y en este caso las reglas republicanas y democráticas son elásticas, flexibles). Para evaluar positivamente estas conductas están los “progres”; sean intelectuales que la jueguen de tal o intelectuales que la jueguen de periodistas.
De los “incontaminados” cerebros “progres” surgen maravillosas conclusiones –ideológicamente “clasista” pero de derecha aunque lanzadas desde un postura a todas luces pseudo-izquierdosa- donde los “negros, feos y sucios” tienen derecho trabajar pero no a comprarse lo que quiera con los $sitos fruto de su trabajo; para esos están ellos quienes les indicarán que hacer con sus ingresos; donde los negros, feos y sucios tienen derecho a vacacionar pero no en cualquier lugar y menos donde va la gente del stablishment, no porque a estos les moleste la presencia de los “negros, feos y sucios” de cuya explotación salen los fabulosos estipendios que les permiten disfrutar de la buena vida en los paraísos terrenales, sino para que no tengan la posibilidad ni la tentación de querer ser como sus explotadores (¿?); y así una sarta de estupideces que van de querer digitar la pobreza de los pobres, la vida política y social de los pobres, a sentirse con derecho de poner en tela de juicio los medios y las formas con las que los de abajo llegan a tener un nivel de vida más digno, más parecido a los de la clase media; y hasta llegan a cuestionar esa aspiración porque atenta contra la conciencia de clase(¿?) Cuestionan sus formas de expresarse y si en una descarga emocional alguien usa un “lenguaje inapropiado”; etc, etc.
Los “progres” que hacen gala de incursionar en el pensamiento profundo, buscando el fondo de las cuestiones, a la hora de los bifes se quedan aterrorizados por las formas que toma la vida política de los pueblos cuando sienten colmar su paciencia. En otras palabras, para estos señores las revoluciones son lindas siempre y cuando se limiten a figurar en los textos escritos; cuando se vuelven realidad se asustan.
El mensaje parece ser más que claro ¡Progresismo si; pero hasta la puerta de entrada del infierno peronista, no más! Aunque no habría peor cosas para el destino final de esa masa desclasada de peronistas que aman su lugar de pertenencia tanto ideológica como físicamente, que se cruzaran por sus vidas estos redentores progresistas.
Pretender “Marcar la Cancha” condicionando el supuesto apoyo que este “periodismo progre” pretender dar al actual modelo, los pintas en sus debilidades y los desnuda en su impotencia para entender la política nacional. Si tenemos que aguantarlos por amor y respeto a las “cuestiones patrióticas”, haremos de tripa corazón y los soportaremos esperando que ayuden a sumar. Pero no sea cuestión que debamos arrepentirnos el día de mañana por no hacernos cargos de la reeducación de estos señores en la materia Conciencia Nacional.
¡QUE DIOS SE APIADE DE NUESTRA PACIENCIA!
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