Jauretche, Rosas y el Revisionismo histórico.

Buenos Aires, Argentina, UNASUR, EL EMILIO. En el día de la patria.

Por Marcelo Gullo*

Desde hace algunos años han proliferado historiadores, biógrafos y ensayistas que definiéndose todos ellos, de alguna manera, como admiradores y continuadores del pensamiento de Arturo Jauretche que dieron a luz una copiosa producción de escritos en los cuales, paradójicamente, opinan sobre Juan Manuel de Rosas todo lo contrario de lo que expresara sobre el Restaurador de las Leyes, don Arturo Jauretche durante toda su vida. Los mismos, ubican a Rosas como una expresión más del centralismo porteño, e interpretan la traición de Urquiza que -en momentos en que la

Confederación Argentina se encontraba en guerra contra el Imperio esclavista del Brasil- decidió marchar sobre Buenos Aires y no sobre Río de Janeiro – como una reacción de los pueblos del interior contra la hegemonía porteña. Ven a Rosas -a quien San Martín le legara su sable, el sable que lo acompañó en la guerra de la Independencia de España, por considerar que Rosas había combatido una segunda guerra de independencia contra Francia e Inglaterra- como una expresión más de la concepción portuaria de la Patria Chica, como un Rivadavia, vestido de colorado.

En esta nueva y curiosa versión de la historia – como en la elaborada por Mitre – la batalla de Caseros tiene un sentido positivo. Rosas, aparece como un unitario disfrazado de federal y la batalla de Caseros, como una importante victoria del campo nacional y popular. Podría tratarse, pensaran algunos, de que estos nuevos historiadores, que se declaran jauretcheanos, tienen apenas una diferencia de matices con el pensamiento de Jauretche. Sin embargo, creemos que estos ensayistas no plantean una simple cuestión de matices sino que, por el contrario, contradicen el nudo o la piedra angular del pensamiento de Jauretche. Podría pensarse también que aun siendo así, esa diferenciación con el pensamiento del maestro, no tiene hoy una mayor relevancia política, que no tiene implicaciones prácticas y que, en nada afecta al presente y futuro de los argentinos y de la Argentina. Creemos, sin embargo, que esta nueva tergiversación de la historia realizada irónicamente en nombre de don Arturo Jauretche – que combatió durante toda su agitada vida intelectual y política contra la falsificación de la historia- tiene una importancia fundamental porque, como enseñara justamente don Arturo, sin el conocimiento de una historia auténtica, es imposible el conocimiento del presente y el desconocimiento de presente lleva implícita la imposibilidad de calcular el futuro. Lo de “ahora” – nunca se cansó de repetir Jauretche- no se puede resolver sin entender, `previamente, “lo de antes”.

Rosas, pivote histórico

Fue el rescate de la figura histórica de Juan Manuel de Rosas – quien fuera el objetivo táctico principal del primer revisionismo histórico- el elemento que le permitió a Jauretche articular, definitiva y sistemáticamente, su pensamiento: “De mí, puedo decir que sólo he integrado mi pensamiento nacional a través del revisionismo, al que llegué tarde. Sólo el conocimiento de la historia verdadera me ha permitido articular piezas que andaban dispersas y no formaban un todo.”(1)

Desde su conversión al revisionismo histórico, Jauretche se convirtió en uno de los más agudos y perseverantes predicadores de ese “revisionismo histórico” y de la reivindicación de la figura del Brigadier Juan Manuel de Rosas. Fruto directo de esa

incansable prédica, fue su libro “Política Nacional y Revisionismo histórico”, un texto que Jauretche construyó con los apuntes de dos conferencias que pronunciara en la sede central del Instituto Juan Manuel de Rosas y en la filial “Fuerte Federación” de la ciudad de Junín en la Provincia de Buenos Aires. En dicho libro, Jauretche afirma: “El revisionismo histórico se ha particularizado en un momento de la historia argentina: el que va del año veinte a Caseros, aunque cada vez se extienda más, hacia atrás y hacia adelante. Su pivote ha sido la discusión de la figura de don Juan Manuel de Rosas y su momento. Explicaremos que no podía ser de otra manera porque es figura clave; tan clave, que la falsificación de la historia hubo de hacerse tomándolo como pivote a la inversa. Nada se puede entender sobre esa época ni lo que ocurrió más adelante, sino se trata de entender lo que significó Rosas.”(2)

El retorno de la política nacional de la Patria Grande

En su libro “Ejército y Política” – escrito poco después del derrocamiento del General Juan Domingo Perón el 16 de setiembre de 1955 -, Arturo Jauretche, tratando de explicar el significado histórico de Rosas afirma: “La PATRIA GRANDE resurge por la aparición, en Buenos Aires, de una tendencia opuesta a los directoriales y unitarios, cuya expresión política es Rosas. Esta tendencia, que no se divorcia del pasado hispanoamericano, tiene la concepción política de la PATRIA GRANDE, es celosa del mantenimiento de la extensión, y si bien representa las tendencias predominantes del puerto, comprende la necesidad de una conciliación con los intereses del interior y representa los primeros pasos industrializados del país, en la economía precapitalista del saladero, que es propia.”(3)

Más adelante en el tiempo, en su libro “Política Nacional y Revisionismo histórico” – al que ya hemos hecho referencia -, Jauretche le contesta a aquellos historiadores que, para negar la figura de Rosas argumentan que el Restaurador mantuvo tercamente en sus manos el control de la Aduana tal como habían hecho antes los unitarios y que la verdadera figura que expresó el federalismo, por aquellos días , fue el gobernador de Corrientes, Pedro Ferré, que: La necesidad de mantener la aduana para conservar el poder unificador que exigía la permanente guerra internacional, como garantía del orden en peligro, es cosa que se olvida, se le impuso cualquiera fueran sus puntos de vista teóricos. Anótese en cambio la ley de aduanas que significó la defensa de la industria del interior, que reverdeció bajo su influencia restableciendo el trabajo estable y organizado en las provincias. Se pretende reeditar un viejo argumento falsificador, presentando a Rosas como a un unitario vestido de colorado, para lo que es necesario aceptar que los cándidos federales se engañaban. Por el contrario éstos eran políticos realistas; tal vez para ellos Rosas no fuera lo más federal pero era lo más aproximado a un federal que podía dar Buenos Aires, pues la opción eran los rivadavianos y sus continuadores. Es cierto que un antirrosista, Don Pedro Ferré, intelectualmente era el federal más profundo, pero éste, en los hechos, actuó siempre a favor de los unitarios, y en política son los hechos y no las ideas abstractas, los que valen.”(4)

Y, como precisamente son los hechos los que valen, por aquello de que la única verdad es la realidad, conviene, en este momento de nuestra argumentación, realizar una breve reseña histórica del gobierno de Juan Manuel de Rosas para poder situar, en su real dimensión, las afirmaciones realizadas por Jauretche sobre Rosas y su gobierno.

La insubordinación ideológica de 1830 y la Ley de Aduana de 1835

El primer gobierno de Rosas fue una época de salarios altos donde la economía creció más que la disponibilidad de mano de obra pero, no rompió con el esquema de libre comercio heredado de la época colonial borbónica y de los primeros gobiernos autónomos que se sucedieron a partir de 1810.(5)

Rosas, en su primer gobierno, no supo, no quiso, o no pudo, manifestarse en contra del libre comercio. Sin embargo, esta posición pro-librecambista, cambiaría radicalmente cuando fuera nuevamente elegido, por una amplia mayoría popular, para ejercer un segundo mandato.(6)

En los primeros años de la década de 1830, comienza una asombrosa Insubordinación Ideológica, que rechazará al liberalismo económico y su doctrina del libre comercio, identificándola como una ideología de dominación al servicio de los intereses británicos. En 1831, en ocasión de discutirse el Pacto Federal, Pedro Ferré planteó la necesidad de una política aduanera proteccionista. El diputado por Corrientes Manuel Leiva – partidario de la reunión de un Congreso Constituyente que estableciera el proteccionismo económico y la nacionalización de la Aduana de Buenos Aires – escribe una carta al catamarqueño Tadeo Acuña que será publicada en todas las provincias y hará doctrina. En ella, afirma Leiva: “Buenos Aires es quien únicamente resiste a la formación del Congreso porque pierde el manejo de nuestro tesoro con que nos ha hecho la guerra y se cortará el comercio de extranjería que es el que más le produce…los provincianos debemos trabajar en sentido contrario a ellos para que

nuestro tesoro nos pertenezca y para oponer trabas a ese comercio que insume nuestros caudales, ha muerto nuestra industria y nos ha reducido a una miseria espantosa.”(7)

La carta de Leiva a Acuña, vía Facundo Quiroga, llegó rápidamente a las manos de Juan Manuel de Rosas. Paulatinamente, la polémica proteccionismo-librecambio se fue agudizando y caldeando los ánimos de los intelectuales y de la mayoría de la población de las Provincias Unidas. La discusión llega a su punto más alto cuando los amigos de Ferré, publican un folleto anónimo abiertamente anti-librecambista en el que se sostiene: “El proteccionismo resolvería indudablemente muchos de los problemas que afligen al país. Abriría nuevos campos de acción a la actividad económica y proporcionaría trabajo a obreros de ambo sexos. Esa fue al menos la experiencia de Corrientes. Esta provincia solía importar azúcar; ahora el azúcar se produce y elabora en su territorio, y la provincia mejoró su balanza de comercio en cerca de $ 80.000…Este resultado prueba el beneficio que recibiría la provincia de Cuyo, si la nación cerrase la entrada de los vinos y aguardientes extranjeros…El hecho es que la Argentina, después de un régimen de comercio libre de más de veinte años, se halla ahora dirigida por un puñado de extranjeros. Si el proteccionismo diera como resultado el desplazamiento de los comerciantes extranjeros de sus posesiones de preeminencia, el país se podría felicitar por haber dado el primer paso para recuperar la independencia económica…La nación no puede vivir sin las restricciones que pueden desarrollar su industria.”(8)

Minada la firmeza de la doctrina liberal por la Insubordinación Ideológica protagonizada por Ferré, Leiva, Marín y otros hombres representativos de las provincias, una ascendente ola a favor de la instauración del proteccionismo económico, partió de los artesanos y fabricantes, que fueron acompañados en sus demandas, por numerosos intelectuales de las clases medias.

La Ley de Aduanas y el comienzo de la Insubordinación Fundante

La protesta generalizada contra el liberalismo económico tuvo amplio eco en La Legislatura de la Provincia de Buenos Aires. Fue entonces que el Gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, se decidió por la instauración definitiva del proteccionismo económico. El 18 de diciembre de 1835, después de 25 años de aplicación radical del libre comercio, se sanciona la Ley de Aduanas. (9) La conversión de Rosas al proteccionismo se define “sin cortapisas”. En el mensaje del 31 de diciembre del año 1835, refiriéndose a la nueva ley, sostiene: “Largo tiempo hacía que la agricultura y la naciente industria fabril del país se resentían de la falta de protección, y

que la clase media de nuestra población, que por cortedad de sus capitales no puede entrar en empleos de ganadería, carecía de gran estímulo al trabajo que producen las fundadas esperanzas de adquirir con él, medios de descanso en la ancianidad y de fomento de sus hijos. El gobierno ha tomado este asunto en consideración, y notando que la agricultura e industria extranjera impiden esas útiles esperanzas, sin que por ello reporten ventajas en la forma y calidad…ha publicado la ley de Aduanas.”(10)

Las provincias del interior, Córdoba, Catamarca, Cuyo, Tucumán y Salta, que habían sufrido los efectos desbastadores de la política librecambista instaurada desde 1778 y, reforzada desde 1810, recibieron alborozadas la nueva Ley de Aduanas.(11)

Evaluando la figura política de Rosas, su condición de clase y la política económica aplicada durante sus gobiernos, Arturo Jauretche afirma: “Rosas es uno de los pocos hombre de la clase alta que no desciende de los Pizarros de la vara de medir que en el contrabando y en el comercio exterior fundaron su abolengo. Por eso no tuvo inconvenientes en ser burgués. Fundó la estancia moderna y después fundó el saladero para industrializar su producción, y fundó, paralelamente, el saladero de pescado para satisfacer la demanda del mercado interno. Y defendió los ríos interiores y promovió el desarrollo náutico para que la burguesía argentina transportara su producción; integró la economía ganadera con la industrialización y la comercialización del producto y le dio a Buenos Aires la oportunidad de crear una burguesía a su manera. Pero, además con la Ley de Aduanas, de 1835, intentó realizar el mismo proceso que realizaban los Estados Unidos: frenó la importación y colocó al artesanado nacional del litoral y del interior, en condiciones de afirmarse frente a la competencia extranjera de la importación, abriéndole las posibilidades que la incorporación de la técnica hubiera representado, con la existencia de un Estado defensor y promovedor, para pasar del artesanado a la industria.”(12) Siguiendo el certero análisis de Jauretche es posible afirmar, entonces, que Rosas, con la Ley de Aduanas, retoma, aunque con limitaciones, el sendero iniciado por Artigas: el camino de la Insubordinación Fundante.(13)

Importa precisar que, cuando Rosas se decidió, durante su segundo gobierno, a emprender un proceso de Insubordinación Fundante, tendiente a completar la independencia política, declarada en 1816, con la independencia económica, es decir a liberar a la Argentina del dominio informal inglés, el gobierno de Gran Bretaña estaba en las manos de uno de los políticos más brillantes de su historia: Henry John Temple, tercer Vizconde de Palmerston, quien fuera autor intelectual de la Guerra del Opio, luego de la cual China no sólo se vio obligada a permitir la importación y el consumo de opio sino que, perdió el control de sus aduanas, debiendo aceptar el libre comercio, así como que quedara en las manos de Inglaterra, la potestad de fijar el régimen arancelario del Imperio chino. Este hecho no puede ser, livianamente, pasado por alto cuando se analiza objetivamente este periodo de la Historia Argentina.(14)

Por otra parte, para comprender la importancia de La ley de Adunas, como piedra angular de la Insubordinación Fundante que se inicia en el segundo gobierno de Rosas, hay que ubicarla en el contexto de otras medidas tendientes a la librar a la Argentina de la subordinación británica. La primera de estas medidas fue la disolución del denominado Banco Nacional controlado por el capital inglés, producida el 30 de mayo de 1836. Dicho Banco fue reemplazado por una Comisión Fiscal que, funcionando en la Casa de la Moneda, comenzó a actuar como un verdadero Banco estatal.

La segunda de las medidas aludidas fue la prohibición de exportar oro y plata decretada el 31 de agosto de 1837. Evaluando esta medida, Vivian Trías sostiene: “Así se enjugó la pérdida incesante de metálico que aparejaba el comercio exterior deficitario (agravado por la guerra) y, también, se entorpeció el funcionamiento del patrón oro en la relación con la economía rioplatense. Es otro certero golpe contra los intereses del Imperio británico que habría de gravitar en los esfuerzos del gobierno de su Majestad por tumbar al gobernador federal.”(15)

Importa precisar además que, en 1837, se reforzaron las normas proteccionistas. Se estableció entonces, que todos los artículos que pagaban un 10% ad valoren o más, sufrieran un recargo del 2 al 4% (el 2% los que pagaban del 10 al 17% y los que tributaban el 24 o más, el 4%).

En 1838, el primer ministro británico, Lord Palmerston, al constatar la insistencia de Rosas en el proteccionismo, “…comunicó al Ministro británico que no hiciera uso del derecho de protesta formalmente, pero que deseaba que el Ministro aleccionara al Gobierno de Buenos Aires sobre las virtudes del libre comercio y la locura de los altos impuestos aduaneros, y que le señalara los perniciosos efectos sobre el comercio del país que con tanta seguridad se seguirían de aquellos.”(16)

“No hay duda -sostiene Vivián Trías- de que la virazón en la política aduanera de Rosas, influyó en el cambio operado en las relaciones con Gran Bretaña.”(17) En noviembre de 1845, una flota anglo francesa compuesta por 22 barcos de guerra, equipados con la tecnología militar más avanzada de la época, penetró en el Río de la Plata. El objetivo anglo francés era claro: imponer el libre comercio. (18)La guerra que se desató entonces, de la cual la Confederación Argentina resultó victoriosa, fue calificada por el General José de San Martín de “Segunda Guerra de Independencia.”

Desde el punto de vista económico es preciso remarcar que: Debido a la Ley de Aduanas y quizás por los propios bloqueos se neutralizó la importación de productos extranjeros – tal como había ocurrido en los Estados Unidos cuando éste, en 1812, entró en guerra también con Gran Bretaña – permitiendo la aceleración de un proceso de industrialización importante que, de haberse sostenido a través del tiempo, hubiese convertido a la Argentina en un país tempranamente industrializado. (19) Sin embargo, no todas las provincias respetaron la ley de aduanas, ni estuvieron a favor del proteccionismo económico. “Es importante subrayar que, en Entre Ríos no regía la ley aduanera de 1835, ni la prohibición de exportar oro; Urquiza (gobernador de la provincia) practicaba el liberalismo económico tal como la City (Londres) lo predicaba.”(20)

La caída de Rosas y la victoria de la Patria Chica

El gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas que había logrado resistir con éxito la invasión anglo francesa, cayó, el 3 febrero de 1852 en la batalla de Caseros. El gobernador de Entre Ríos, jefe del ejército de vanguardia que la Confederación Argentina había preparado para la Guerra contra el Brasil, luego de entrar en tratos con la diplomacia brasileña, decidió marchar sobre Buenos Aires y no, contra Río de Janeiro.

Creemos que las razones que explican el cambio de bando de Urquiza y la posterior derrota de Rosas, más allá de la conocida flaqueza de principios del General entrerriano, deben buscarse en los cambios producidos en el sistema económico internacional y, principalmente, en su centro,: Gran Bretaña.

En 1843, el sistema capitalista entra en una larga onda de prosperidad – a pesar de la recesión de 1847- que va a acelerar la incorporación de las periferias dependientes, al sistema. Se produjo, en ese período, una revolución en los transportes, con el ferrocarril y el barco a vapor, y, una revolución en las comunicaciones, con el telégrafo. La primera, le permitió a Gran Bretaña llegar al corazón de las áreas subordinadas y, la segunda, la aplicación de nuevos procedimientos bancarios como la letra de cambio que le dieron a los movimientos financieros internacionales una inusitada velocidad. Por otra parte, en Gran Bretaña, centro de la economía internacional, las fábricas de tejido de lana se multiplicaron “pasando de 32 mil a 80 mil entre 1838 y 1850.”(21)

Para funcionar, el complejo textil lanero británico necesitaba importar el 70% de la materia prima que consumía, como insumo básico. Los estancieros de la Mesopotamia argentina, con Urquiza a la cabeza, advirtieron, perspicazmente, esa situación y se decidieron a emprender la explotación ovina en gran escala para abastecer al mercado británico en mejores condiciones – dada la mayor proximidad a Inglaterra- que lo que lo venían haciendo los ganaderos australianos. Los estancieros entrerrianos estaban “dispuestos a ajustarse a los nuevos requerimientos”(22)del mercado inglés y no estaban, en consecuencia, interesados, en la aplicación de leyes proteccionistas – como la ley de aduanas de 1835 – que eran, para Inglaterra, causal de excomunión. Esta actitud de los estancieros entrerrianos – destaca agudamente Trías – significaba la sujeción política a las exigencias de Gran Bretaña. Es decir, “…la apertura de los ríos al comercio internacional (que Rosas había rechazado con éxito venciendo a la flota anglo francesa), el liberalismo económico y el libre comercio ( al cual Rosas ponía un freno con la Ley de Aduanas de 1835), la paz con el gobierno de Montevideo (a la cual Rosas se oponía en la esperanza de lograr, en el tiempo, la reincorporación de la Banda Oriental a la Confederación Argentina),y el abandono de esa áspera e intransigente defensa de la soberanía que Rosas había llevado al extremo.” (23)La arquitectura económica que Rosas trataba de implantar en la Confederación Argentina, era, claramente, contraria a los intereses de los ganaderos entrerrianos y, por lógica consecuencia, los estancieros mesopotámicos estaban predispuestos a enfrentar a Rosas ni bien las circunstancias les parecieran favorables.

En 1851 Urquiza llega a la conclusión que, con el apoyo, en tropas, armas, dinero y logística del Imperio del Brasil estaría en condiciones de eliminar el principal obstáculo para la “alianza” (léase subordinación) con Inglaterra, ese obstáculo era Rosas. En febrero de 1852, los hechos estaban consumados.(24)Lo indiscutible es, como afirma Manuel Gálvez, que: “Cuando cayó Rosas y con él su ley de Aduanas, nuestras industrias se arruinaron. Ya he dicho que solamente en Buenos Aires había ciento seis fábricas y setecientos cuarenta y tres talleres y que la industria del tejido florecía asombrosamente en las provincias. El comercio libre significó la entrada, con insignificantes derechos aduaneros, de los productos manufacturados ingleses, con los que no podían competir los nuestros. Y la industria argentina murió.”(25)

Analizando el significado histórico de la derrota de Rosas en la batalla de Caseros, Arturo Jauretche afirma: “Caseros es la victoria de la PATRIA CHICA, con todo lo que representa desde la desmembración geográfica al sometimiento económico y cultural: la historia oficial ha disminuido su carácter de victoria de un ejército y una política extranjera, la de Brasil. Si para los liberales y unitarios la caída de Rosas y la confederación significaba un cambio institucional y la posibilidad de un nuevo ordenamiento jurídico, para los intereses económicos de Gran Bretaña significó la destrucción de todo freno a su política de libertad de comercio y la creación de las condiciones de producción a que aspiraba. Para Brasil fue cosa fundamental. Derrotado siempre en las batallas navales y terrestres, Brasil tenía conciencia clara de que su marcha hacia el sur y hacia el oeste estaría frenada mientras la política nacional de la PATRIA GRANDE subsistiera en el Río de la Plata. Era necesario voltear a Rosas, que la representaba, y sustituirlo en el poder por los ideólogos que odiaban la extensión y que serían los mejores aliados de la política brasileña, destruyendo al mismo tiempo toda perspectiva futura de reintegración al seno común de los países del antiguo virreinato. Caseros significa así, en el orden político internacional, la consolidación de la disgregación oriental, altoperuano y paraguaya y las manos libres para su expansión para el Brasil, para su expansión definitiva sobre los países hispanoamericanos limítrofes, de los que la Confederación constituía el antemural.” (26)Para dejar en claro la errónea visión, actualmente muy en boga entre cierta línea de historiadores que se esmeran en presentar a Caseros como una victoria del federalismo por sobre el unitarismo y de elevar a Urquiza al nivel de adalid de las banderas del interior, Jauretche agrega: “Lo que importa, es dejar establecido que, en Caseros, triunfó la Política Nacional del Brasil por sobre la Política Nacional de los argentinos y que, su resultado en la política de la guerra significa el abandono de la línea Nacional. Pero lo más grave no consiste en que Caseros sea una victoria brasileña, sino que se la presente como una victoria argentina, porque ese punto de partida falso imposibilita la construcción de un esquema racional de nuestra política exterior y de defensa. Así la revisión histórica se impone como una exigencia lógica para establecer las bases del razonamiento y del punto de apoyo de nuestras acciones. Sabiendo que Caseros es una victoria brasileña y una derrota argentina, la Política Nacional es una e inversa, ignorándolo.”(27)

Caseros y Gettysburg

En una nota dirigida a Lord Palmerston, el encargado de negocios británico en Buenos Aires, Mr. Gore, relata que, al recibir al cuerpo diplomático en Palermo, Urquiza lo apartó del resto de los concurrentes y le habló francamente. Resumiendo la exposición de Urquiza, el historiador anglocanadiense Ferns, anota que, el General entrerriano, le había formulado al encargado de negocios de su Majestad, las mismas “…promesas y esperanzas formuladas en dimensiones más amplia por Rivadavia, un cuarto de siglo antes.”(28)

Estos hechos demuestran, como bien lo entendía Jauretche, que el que estaba “disfrazado” de federal era el interesado y crematístico General entrerriano y no, Rosas, como está de moda sostener por algunos historiadores que “lavan la cara y modernizan la historia mitrista.”

En cumplimiento de sus promesas, Urquiza firma, en julio de 1853, el Tratado de Libre Navegación, que le aseguraba a Inglaterra el libre intercambio mercantil. Paradójicamente, el Tratado había sido tramitado por Sir Charles Hotham, el vencedor de Obligado.

Como sostuviera, reiteradamente, Arturo Jauretche, el análisis objetivo de los hechos históricos muestra que, mientras en la guerra civil norteamericana, en la batalla de Gettysburg, triunfó el proteccionismo sobre el librecomercio, en guerra civil argentina, en la batalla de Caseros, se impuso el librecomercio, sobre el proteccionismo.

Por un debate sin vanidades

A modo de conclusión, digamos de que no se trata, por supuesto, de que con estas breves líneas queramos clausurar el debate en torno a la figura de Rosas, ni pretendemos, tampoco, establecer una ortodoxia jauretcheana, arrogándonos la vara de medir de quiénes son verdaderos discípulos de Jauretche. Pero, como premonitoriamente advirtiese el propio Arturo Jauretche, para que el debate en torno a la figura de Rosas, “… sea fecundo no debe ser el producto de la vanidad personal de los historiadores que se apoyan en los caudillos, simplemente por no dar su brazo a torcer respecto de Rosas.”(29)

Notas

(1)JAURETCHE Arturo, Política Nacional y Revisionismo histórico, Buenos Aires, Ed. Corregidor, 2006, p. 8.

(2)Ibíd., 77.

(3)JAURETCHE, Arturo, Ejército y Política, Buenos Aires, Ed. Peña Lillo, 1976, p. 44.

(4)JAURETCHE, Arturo, Política Nacional y Revisionismo histórico, Op. Cit., p. 71.

(5)“Desde su primer gobierno – afirma Vivian Trías – Rosas se preocupó de abatir el costo de vida para los menesterosos. Un autor hostil, como Antonio Dellepiane, lo consigna, sin duda alguna: ‘Lo referente al bienestar físico de la plebe fue, así, objeto de su constante preocupación y de su más escrupulosa reglamentación y defensa. El precio de la carne y el pan, el estaqueo del cuero para que no se defraudara al comprador, el precio de las haciendas, los pesos y las medidas absorbían su atención’. (por otra parte, continua Trías), la época de Rosas fue de salarios altos. La economía creció más que la disponibilidad de mano de obra – en opinión de M. Burgin – la existencia de obreros, en Buenos Aires era, normalmente, insuficiente para satisfacer la demanda.” TRÏAS, Vivián, Juan Manuel de Rosas, Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental, 1970, págs. 50 y 51.

(6) Afirma Vivian Trías que Rosas llega al poder por segunda vez después de la insurgencia popular llamada “Revolución de los Restauradores”. Es claro que: “Nadie puede discutir, ni poner en tela de juicio la inmensa popularidad del caudillo en el seno de las masas populares.” Los enemigos políticos de Rosas pensaban enjuiciarlo y encarcelarlo pero, en la noche del 11 de octubre, una muchedumbre se aglomera en la actual Plaza de Mayo al grito de ¡Viva Rosas! “La policía no obedece las ordenes de disparar y el tumulto se propaga como un río desbordado”. Rosas exige, entonces, la realización de un plebiscito – como condición para asumir el cargo de gobernador- que se realiza los días 26, 27 y 28 de marzo. Acudieron, prácticamente, todos los hombres aptos para votar y 9720 lo hicieron a favor; siete por la negativa. Nunca había votado tanta gente en Buenos Aires. Sarmiento avala su autenticidad: ‘No se tiene noticia de ciudadano alguno que no fuese a votar…debo decirlo en obsequio a la verdad histórica: nunca hubo gobierno más popular, más deseado, ni más bien sostenido por la opinión”. TRIAS, Vivian, Juan Manuel de Rosas, Op. Cit., págs. 51, 66, 69 y 70.

(7)TRÍAS, Vivián, Juan Manuel de Rosas, Op Cit., pág. 98.

(8) TRÍAS, Vivián, Juan Manuel de Rosas, Op. .Cit., pág. 99.

(9) En sus puntos más importantes la Ley de Aduana establece: “La protección a los talleres de herrería, platería, lomillería y talabartería, prohibiendo la importación de manufacturas de hierro, hojalata, latón…gravando con derechos del 24 al 35% ciertos artículos de cuero, plata, cobre y estaño. También protege a las carpinterías…a las zapaterías, gravando con un 35% la introducción de zapatos. A la tejedurías, prohibiendo la importación de ponchos, ceñidores, flecos, ligas y fajas, de lana o algodón y gravando con un 24% la introducción de cordones de hilo, lana y algodón y con un 35% las ropas hechas, frazadas y mantas de lana…Las sillas de montar sufren un recargo del 50%..El azúcar es aforado con un 24%, los alcoholes con un 35% y la sidra y la cerveza con 35 y 50% respectivamente…Las exportaciones son gravadas con un módico 4%…No pagan impuestos los productos pecuarios uruguayos…Tampoco la producción chilena que viniera por tierra. La marina mercante nacional era beneficiada no cobrándose impuestos a la exportación de carne salada transportada en barcos de bandera argentina”. ROSA, José María, Defensa y pérdida de nuestra soberanía, citado por TRIAS, Vivian, Juan Manuel de Rosas, Op. Cit,.pág. 101

(10) ROSA, José María, Historia argentina, citado por TRIAS, Vivian, Juan Manuel de Rosas, Op. Cit., pág. 100.

(11) La provincia de Salta, por ejemplo, expresó su gratitud mediante una ley de homenaje a Rosas del 14 de abril de 1836, en cuyos considerado dice:..3º) Que la ley de aduana expedida en la provincia de su mando consulta muy principalmente el fomento de la industria territorial de las del interior de la República….

Tucumán siguió la misma huella y el 20 de abril del mismo año, dictó una ley similar: ‘Considerando que impelido de sentimientos en tal alto grado nacionales y filantrópicos, ha destruido ese erróneo sistema económico que había hundido a la República en la miseria, anonadado a la agricultura y a la industria; con lo que ha abierto canales de prosperidad y riqueza.”

Catamarca, por ley del 17 de agosto de 1836, decía: ‘Considerando…que la ley de Aduanas…refluye poderosamente en el aumento de la industria territorial de la República…”. ROSA, José María, Defensa y pérdida de nuestra independencia económica, citado por TRIAS, Vivian, Juan Manuel de Rosas, Op..Cit., Págs. 102 y 103.

(12)JAURETCHE, Arturo, El medio pelo en la sociedad argentina, apuntes para una sociología nacional, Buenos Aires, Ed. Peña Lillo, 1984, págs. 36 y 37.

(13)Algunos historiadores argentinos, críticos de Rosas, contraponen su figura a la de Artigas y los posteriores caudillos de las provincias del interior de la Argentina. Esa postura crítica, afirma que Rosas era un representante de los intereses de Buenos Aires, un unitario disfrazado de federal, y que, por eso, no procedió a nacionalizar la Renta de la Aduana. Al respecto de ese debate, que consiste en oponer las figuras de los caudillos federales del interior a la de Rosas, Arturo Jauretche contesta, como ya apuntásemos, que el valor de los hechos es superior al de las ideologías y que, en la práctica, Rosas protegió, en `particular desde las ley de Aduanas de 1835, el comercio y la industria nacionales. Estas razones fácticas, terminan, además, dejando en evidencia que contraponer la figura de Artigas a la de Rosas no sólo es falaz, sino tendencioso. Lejos de oponerse a la figura y política de Artigas, Don Juan Manuel de Rosas fue, en la práctica y dentro del marco de las circunstancias históricas en que se desarrolló su gobierno, su más fiel continuador.

(14)Para poder evaluar, entonces, el peso político del contrincante que tuvo que enfrentar Juan Manuel de Rosas, en su política de Insubordinación, es preciso, al menos, realizar una apretada síntesis de la biografía política de Lord Palmerston: tras acceder al Parlamento en 1807, ocupó su primera cartera, como Ministro de Guerra, cuando apenas tenía 25 años, en el difícil año de 1809, en que Inglaterra estaba empeñada en una guerra total contra la Francia napoleónica. Lord Palmerston, salvo durante un breve lapso de tiempo -entre 1834 y 1835- continuó, de modo interrumpido, integrando todos y cada uno de los gabinetes gubernamentales, hasta 1869. Siempre, sea desde Ministerio de Guerra o, desde el Foreing Office, o, más adelante, desde el Ministerio del Interior, participó en la política colonial británica durante la época más esplendorosa del Imperio. Desde el Partido Conservador, al principio, y dentro de los gabinetes Whig, a partir de 1830, desplegó una intensa actividad diplomática que llevó al Reino Unido a intervenir en buena parte de los conflictos desarrollados en todo el sistema internacional. Así, participó en la creación de la Cuádruple Alianza, entre el Reino Unido, Francia, España, y Portugal (1834), orquestó la Convención de los Estrechos (1841), mediante la cual consiguió consolidar la influencia británica en Egipto, debilitó la francesa y confinó al Imperio Ruso en las costas del Mar Negro, y fue un elemento decisivo en el estallido y el desarrollo de la Guerra del Opio con China, conflicto con el que se obtuvo la apertura de los puertos chinos al comercio internacional. En uno de los momentos más críticos del Imperio inglés, como durante la Guerra de Crimea, fue nombrado Primer Ministro. Controló a las colonias con mano de hierro y sin concesiones. Por último, digamos que fue Lord Palmerston, quien ordenó la represión brutal de los cipayos de la India, alzados en armas, en 1857 y 1858.

(15) TRIAS, Vivian, Juan Manuel de Rosas, Op. Cit., p 107.

(16)Ibíd., p. 104.

(17)Ibíd., p. 104.

(18)..Los objetivos de la política exterior inglesa consistían en: 1) Asegurar en la Cuenca del Plata un mercado para sus exportaciones y para sus créditos e inversiones. 2) Abrir la navegación de los ríos interiores. 3) Crear un nuevo estado tapón conformado por las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones. Al respecto ver, TRIAS, Vivian, Juan Manuel de Rosas, Op.Cit., Págs. 186 y 187.

(19) “La jabonería de Larroudé, las fábricas de dulces de Noel y Lasalle, los astilleros de Juan Berisso, la fábrica de tejas y cerámicas de Ayerza, las primeras fundiciones y talleres mecánicos de José Solari, las fábricas industrializadoras de carne de Jerónimo Rocca y Juan Repetto, de productos de droguería de Demarchi y Cranwell, etc., son precursores de la industria nacional. Existe un cabotaje nacional en franco tren de extenderse al comercio ultramarino…Una sólida estructura bancaria oficial asegura el desarrollo, los inmigrantes fluyen de a miles y hasta los primeros proyectos ferroviarios con capitales nacionales datan de esa época. La fabricación de azúcar con sus ingenios, funciona en el Tucumán, los alcoholes en Cuyo y provincias del Noroeste, la industria y artesanía del vestido en las provincias del Centro, la industrialización del tabaco en las provincias del Norte, la de yerba en Misiones y Corrientes, la construcción de carretas, balandras, o sea el rodado de la época , procedía del Litoral, Mendoza y Tucumán, carpintería de ribera para la fabricación de buques de cabotaje las había en Corrientes y Buenos Aires. En la Capital de la Confederación había 106 fábricas montadas entre ellas dos fundiciones, una de molinos de viento, una de tafiletes…”. SULE, Jorge Oscar, Los heterodoxos del ’80, Buenos Aires, Ed. Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas de General San Martín, 2008, p. 57.

(20)TRIAS, Vivian, Juan Manuel de Rosas, Op.Cit., p. 234.

(21)TRIAS, Vivian, Juan Manuel de Rosas, Op .Cit., p. 232.

(22)Ibíd., p. 233.

(23)Ibíd., p. 233.

(24) Sintetizando la causa profunda de la derrota de la Insubordinación Fundante que, encabezaba Rosas, Vivían Trías sostiene: “La Confederación (Argentina) vivía, al promediar el siglo XIX, una encrucijada. O tomaba el atajo de la entrega, del estatuto colonial, o se enfrentaba con la tarea gigantesca y revolucionaria de destruirlo y sustituirlo por un nuevo orden basado en el nacionalismo económico y la soberanía popular.” La clase dominante optó, naturalmente, por lo primero y Urquiza lo expresó admirablemente. Rosas pareció optar por lo segundo, pero se quedó a medio camino; obstruyó las pretensiones colonizadoras de los Imperios, pero no cumplió los objetivos de respaldar su política de independencia y soberanía con nuevas estructuras económico-sociales esbozadas en algunas de sus soluciones del segundo gobierno. Rosas no entendió cabalmente la relación que había entre soberanía y poder popular y entre éste y la expropiación del latifundio y la industrialización contra viento y marea.” Sin embargo, para otros autores como Jorge Sulé, las medidas económicas de Rosas habían sido exitosas pues éstas habían creado las condiciones capitalistas de un desarrollo autónomo “Esta afirmación –sostiene Sulé- parece coincidir con los archivos del Foreign Office cuyos documentos fueron utilizados por el historiador canadiense H. A. Ferns radicado en Inglaterra para escribir el libro Britain and Argentina in the Nineteenth Century en cuyo estudio llega a la siguiente conclusión: ‘La sociedad urbana y mercantil que surgió después de la caída de Rosas hubiese podido seguir el camino de Estados Unidos después de la guerra civil, si no hubiese existido una presión extranjera en favor de los terratenientes”. SULE, Jorge Oscar, Op. Cit., p. 58.

(25) GALVEZ, Manuel, Vida de Sarmiento. El hombre de autoridad. Buenos Aires, Emecé Editores, 1945, p.662.

(26) JAURETCHE, Arturo, Ejército y Política, Op. Cit., Págs. 54 y 58.

(27) Ibíd., pág. 63.

(28)TRIAS, Vivian, Juan Manuel de Rosas, Op.Cit., pág. 264.

(29) JAURETCHE, Arturo, Política Nacional y Revisionismo histórico, Op. Cit. pág 71.

*Marcelo Gullo

Nació en la ciudad de Rosario en 1963. El mismo año en que inició sus estudios universitarios, 1981, comenzó su militancia política contra la dictadura militar que, desde 1976 había usurpado el poder. Doctor en Ciencia Política por la Universidad del Salvador, Master en Historia y Política Internacional por el “Institut Universitaire de Hautes Etudes Internationales” de la Universidad de Ginebra, Diplomado en Estudios Internacionales por la Escuela Diplomática de Madrid. Marcelo Gullo, profesor de la Universidad Nacional de Lanús, es autor de “La insubordinación fundante. Breve historia de la construcción del poder de las naciones”, Ed. Biblos, Bs. As, 2008. Este libro fue traducido al italiano y publicado en el 2010, en Firenze por la editorial Vallecchi, con el título: “La costruzione del Potere”.

SOCIEDAD RURAL, OLIGARQUÍA VACUNA Y NOMBRES EMBLEMÁTICOS.

Buenos Aires-Argentina-EL EMILIO

NOMBRES ESTIGMATICOS DE ALGUNAS CALLES PORTEÑAS EN RELACIÓN AL CIPAYISMO DE SUS TITULARES (para nada casuales), ME OBLIGAN A REPASAR NUESTRA HISTORIA PARA REFRESCAR ANTECEDENTES.

Por Pedro del Arrabal

Dejamos el mes de julio, tan significativos en nuestra historia y me vienen ganas de hacer algunas reflexiones sobre colonización mental, liberación, dependencia y cipayismo. Se me ocurrió acudir al nombre de algunas calles de esta gran metrópolis, tan cosmopolita y por ende tan llena de contradicciones, para referirme sobre algunos temas.

¡Calles de Buenos Aires! Residencia permanente del Dios Argentino que por ser un dios oligárquico –según el parecer de una clase social- atiende exclusivamente en Buenos Aires; y en estos días en la Sociedad Rural.

Parecería que algunas calles llevan ciertos nombres a propuestas de un sector social que no pierde oportunidad para dejar su sello estigmático en la sociedad con el fin de recordarle y recordar a las generaciones futuras, quienes son los que controlan el poder real(o sea el económico) en esta bendita Nación. En algunos casos hasta las distancias que recorren las calles con ciertos nombres parecen coincidentes con los tiempos en que el sector oligárquico –porque de él estoy escribiendo- se mantuvo en el control no solo del poder económico real,  sino el tiempo que viene manejando el supuesto poder de algunos políticos. Con solo mirar la fotografía donde aparecen genuflexos los políticos de la oposición comandados por el periodista Joaquín Morales Sola en la Sociedad Rural, foto que  exhibieron casi todos los medios en los últimos días, se tiene una clara evidencia de lo que sostengo. Este sector social utilizó este manejo siempre; en primera instancia para su propio beneficio y, obviamente, en detrimento de los intereses de la Nación toda y su pueblo.

En otros casos dichas calles engalanan los barrios elegantes de la ciudad. Y no por casualidad en esos barrios y en esas calles están los palacetes de muchos de estos “señores”; incluso mansiones de jerarcas eclesiásticos quienes fueron cómplices con su silencio de los desfalcos y negociados que la oligarquía hacía con los dinerillos del Estado, y también de los asesinatos que se cometían en nombre de la patria y sus altos valores morales CRISTIANOS. Pero nada es gratis en este mundo. La curia obtenía no pocos beneficios para su buen pasar vendiéndole a la gente que ellos estaban abocados exclusivamente a las “cuestiones celestiales”. Y hasta resulta hipócritamente lógico que actúen de esa manera, ya que de “sus temas económicos terrenales” se ocupaban sus “amigos” en el poder.

Otro aspecto que no pasa desapercibido porque ellos mismos se encargan de hacerlo evidente a cada paso que dan, es ese irrefrenable y tilingo deseo que tienen los miembros de esta clase social de pertenecer a una de esas noblezas europeas. Hasta no hace mucho era algo que les resultaba prácticamente imposible. Pero en su ambición, nunca midieron nada a la hora de tratar de conseguirlo. Incluso ese deseo metamórfico los transformó en pusilánimes seres capaz de vender hasta la patria misma con tal de ser, aunque más no sea, súbdito de alguna noble monarquía -con corona desde ya- europea; poco les importaba –y les importa- que la misma sea de cuarta categoría.

Solo así se entiende la inconmensurables felicidad de la que disfrutaron como clase social por haber metido a una de sus “niñas de sociedad” (la Máxima Zorreguieta) como princesita de una corte, aunque más no sea de un pequeño país como Holanda. Los tilingos periodistas de televisión tampoco perdieron oportunidad de mostrarlo como “logro argentino” (Catalina Dlugi por tomar el ejemplo más tilingo). Porque es la creencia impuesta culturalmente; la Argentina son ellos. Poco hablaron esos periodistas de lo mucho que les costó a la familia y sus “amistades” convencer a la nobleza Flamenca de que en realidad, don Zorreguieta (Jorge Horacio) había sido un simple funcionario (Secretario de Agricultura y Ganadería durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional  1976-1983) y no cómplice –con su silencio- de los asesinatos cometidos por aquella dictadura militar en el gobierno. Y en realidad no le mintieron a la monarquía ya que la oligarquía vacuna de la cuál él era un operador económico (recordar que José Alfredo Martinez de Hoz era ministro de economía de aquella dictadura militar), no hacía “trabajos sucios”. Para esos menesteres tenían idiotas y cobardes útiles enquistados en las fuerzas armadas.

DOS EJEMPLOS PARADIGMATICOS DE NOMBRES DE CALLE

Av. Rivadavia            

La más larga del mundo según los imitadores del exagerado estilo brasileño. Nace en la Casa de Gobierno y llega a Liniers en la Capital Federal (1). Sirve para dividir a los habitantes de la C.A.B.A. entre los del Norte (de mediano a buen pasar) y los del sur (de mediano a miserable pasar). La ubicación del Mercado de Hacienda y el Matadero es más que simbólico.

Av. Rivadavia; tiene el nombre de uno de los fabricados próceres argentinos; otro de las tantas invenciones de don Bartolomé Mitre.

Rivadavia; personaje emblemático si los hay para el sector social al cual pertenece su creador; nefasto para los intereses del país. Rivadavia; una especie de Carlos Saúl I del siglo XIX (por lo antipatriótico, y por lo que significó para los intereses oligárquicos y de los grupos económicos); pero este último más mentiroso.

Av. Rivadavia; tan larga como el tiempo que le llevó al país pagar el préstamo -el empréstito con la Baring Brothers [la Banca de los hermanos Baring(2)]- adquirido por el personaje que le da nombre a la Av., siendo el primer presidente de la Nación. Deuda por un prestamos de un millón de libras esterlinas adquirida el 1824, monto que en términos de dinero contante y sonante nunca llegó al país pero si la deuda en términos contables (3). Solo ingresaron a las arcas del estado 80 mil libras en metálico y el resto de las 560 mil libras en letras de cambio, sin que nadie sepa exactamente y hasta el día de hoy adonde fueron a parar las 440 mil libras restantes y en concepto de qué se esfumaron. Algunos hablan de pagos de intermediación, otros de subterfugios legales realizados por operadores financieros británicos [personajes que seguramente se parecerían a nuestro Danielito Marx de los años “90” (4)]. Préstamo por el que tuvimos que devolver 12 millones de libras, terminándolo de pagar en 1912. ¡88 años requirieron las arcas nacionales para saldar aquella deuda, a un interés de 1200%! ¡Pero se lo hacía por el bien de la Patria che! –dirían ellos.

¡Hasta el sillón presidencial lleva su nombre como para reacordarle al que se siente en él, a quién se debe servir desde ese lugar!

Av. ALVEAR (Carlos María)

Este fue otro de los personajes nefastos que soportó nuestro país. Llamativamente conformó la Logia Lautaro de la que también fue parte San Martín. Pero una vez que este último asumió como gobernador de Cuyo, Alvear se apropió de aquella logia para su uso personal. Como Director Supremo quiso hacer del país una colonia inglesa.

Le escribe a Lord Strangford (Embajador ingles en Río) con copia al ministro de relaciones exteriores Castlereagh, diciéndole: “Estas provincias desean pertenecer a la Gran Bretaña(5), recibir sus leyes, obedecer a su gobierno, y vivir bajo su influjo poderoso. Ellas se abandonan(¿?) sin condición alguna a la generosidad inglesa(¿?)”; y pedía “que vengan tropas inglesas que impongan a los genios díscolos un jefe plenamente autorizado que empiece a dar al país las formas que fueren del beneplácito del rey” (la colonización cultural hizo el resto y hasta el día de hoy hay personajes que pueden decir quejosamente que otro hubiese sido nuestro destino si hubiésemos sido colonizados por Inglaterra; o peor aún si hoy por hoy, fuéramos colonia inglesa )

¿Y quien era el rey de Inglaterra en aquel entonces? ¡Jorge III! Un loco de remate que así termino sus días.

Mientras tanto el loco (“o zonzo pícaro” dijera Jauretche) de acá, Carlos María de Alvear durante su corto gobierno (9 de enero-15 de abril de 1815), y fruto de un estado paranoico, decretaba detenciones sumarias, pena de muerte para sus opositores (los mismos que hoy piden la pena de muerte para los chorros villeros y amnistía para los protectores de sus chorros de guante blanco) y censuraba a la prensa. Y así le fue

Después de renunciar y cuando se rajo a Brasil, en otro momento de su cipaya carrera, Alvear le escribió al Rey de España solicitándole su perdón. Le decía que había llegado al gobierno de nuestro territorio para volverlo a la dominación española y “poner término a esta maldita revolución… Porque mi decidido conato ha sido volver estos países a la dominación de un Soberano que solamente puede hacerlos felices…” San Martín se lo quería morfar crudo.

Su situación en Río de Janeiro no era muy cómoda por la disputada cuestión de la “Banda Oriental” (actual Uruguay). Pero encontró un aliado en el encargado de negocios español en la corte portuguesa, Andrés Villalba ante quien se le despertó el alma buchona y vomitó, con documentos en mano, el estado de las fuerzas patriotas libertadoras argentinas, número de hombres,  calidad y cantidad de armas además de sus asientos de operaciones. Estamos hablando del período más importante de la historia nacional que fue la guerra por la independencia definitiva encabezada por San Martín. ¡Gran cipayo don Carlos María de Alvear!

¿Cómo nuestra cipaya oligarquía no le iba a levantar un monumento el un lugar emblemático para dicha clase social como lo es Recoleta? Esta clase social argentina nunca olvida a sus cipayos más prominentes.

A PROPOSITO DEL 9 DE JULIO DE 1816; “TAPADITAS” DE LA HISTORIA OFICIAL

Hasta en el propio congreso de Tucumán se tejían acuerdo entre algunos de los diputados y el Director Supremo (rango presidencial) para dejar algún intersticio legal que permitiera futuros arreglos de sumisión con alguna otra potencia europea. San Martín que no desconocía estas maniobras y “estaba de la nuca” con estas cipayos pensamientos y actitudes, ya le insinuaba al diputado cuyano Godoy Cruz en su carta donde le solicitaba la inmediata declaración de la independencia, y en forma de pregunta le decía : “¿Los medios violentos a los que es preciso recurrir para salvarnos tendrán o no los resultados que se proponen los buenos americanos? ¿Se podrán realizar o no contrastando con el egoísmo de los más pudientes?”

Es por eso que el diputado por Buenos Aires,  Pedro Medrano,  modifica días después de la asamblea del 9 de Julio de 1816 el acta original donde nos declarábamos independientes. Al párrafo de la misma donde se decía “… investirse del alto carácter de Nación Independiente del rey Fermando VII, sus sucesores y metrópoli”, le agregó “…y de toda dominación extranjera”. La cuestión era calmar a San Martín

Pero nunca dejó de sobrevolar en aquellas reuniones independentistas realizadas en Tucumán, el temor que tenían muchos diputados a la ira “civilizadora” de las potencias europeas.

¡En fin! Pequeños detalles históricos que jamás cruzarán un portal áulico para hacerse presente en una clase de historia. La historia oficial y habilitada no lo permite.

Notas:

(1) En realidad la Av.  Rivadavia se extiende hasta la ciudad de Moreno, en la Pcia. de Bs. As. donde se transforma en ruta nacional (ruta “7”)

(2) El Barings Bank (Banco Barings) fue fundado en 1762 con el nombre de ‘John and Francis Baring Company’ por Sir Francis Baring, hijo de John Baring, originario de Bremen, Alemania. La familia Baring vive tanto en Alemania como Inglaterra. En 1806, su hijo Alexander Baring entró en la empresa y cambiaron el nombre por Baring Brothers & Co., fusionándola con las oficinas londinenses de Hope & Co. donde Alexander laboró con Henry Hope.

(3) Rivadavia armó un consorcio en el que estaban Braulio Costa, Félix Castro, Miguel Riglos, Juan Pablo Sáenz Valiente y los hermanos Parish Robertson. Son ellos los que celebraron el acuerdo en Londres con la firma Baring Brothers & Co.

(4) Daniel Marx fue el operador financiero calificado como técnico brillantes que ayudó a estafar al país; y nadie se animó a llevarlo a la justicia porque en realidad los cargos que se le podrían imputar están “cubiertos y él amparados por ciertas condiciones legales previas” que lo habilitaban para tal cosa. Trabajó para Nicolás Brady y luego “negocio como representante argentino” aquella famosa acordada llamada “plan Brady” de desfalco financiero sobre la ya dolorosa deuda externa argentina.

La operación consistía en combinar de algún modo las recompras descontadas con la emisión por parte del país de los denominados “bonos Brady” a cambio de los títulos de crédito en manos de los bancos. Dichas operaciones complementan las medidas que apliquen los países para restablecer la viabilidad de la balanza de pagos en el marco de los programas de ajuste estructural a mediano plazo respaldado por el Fondo Monetario y otros acreedores multilaterales y bilaterales oficiales. El esquema consistía en recompra de deuda bajo las siguientes modalidades: 1) Emisión de bonos a la par. 2) Emisión de bonos bajo la par (o discount) 3) Cash Payment.

Para implementar este plan era vital crear las condiciones previas a través de otra medida que garantizara el éxito para los acreedores. Y esto fue la “convertibilidad”.

El plan de convertibilidad se asentaba en tres pilares:

a) Renuncia a la soberanía monetaria sobrevaluándo y atando la moneda nacional al dólar, única manera de garantizarse el pago de la deuda, ya que cualquier devaluación arrastraba al país a la cesación de pagos.

b) Apertura de la economía a través del libre cambio en el comercio exterior con el absurdo argumento de fomentar la competitividad reduciendo los costos domésticos con la baja en los salarios.

c) Confiar ciegamente en la globalización financiera quien solicitaba amparo para el libre movimiento (entrada y salida) de sus capitales, sin que se le ponga restricción ni control alguno. Supuestamente ese era “anzuelo” para el ingreso de capítales (que por lo general eran especulativos y operaban en bolsa,  en nuestro caso la de Buenos Aires que otorgaba suculentos dividendo mensuales. Solo basta preguntarle a Marcelo Tinelli y su amigo Martín Redrado en aquel momento al frente de dicha bolsa lo interesante y redituable que eran las operaciones bursatiles).

La materialización del Plan Brady se concretó a través de otros 3 requisitos:

d) Aumento en los niveles de pago de servicios de la Deuda Externa

e) Desarrollo de las privatizaciones, dentro del régimen de pago de la Deuda con Activos del Estado.

f) Cualquier litigio en términos legales en relación al cobro-pago de los servicios y la propia deuda sería resuelto en jurisdicción de tribunales internacionales, pero con asiento en la ciudad de NuevaYork.

(5)Alvear escribía y hablaba en nombre de todos los habitantes de las Provincias Unidas de Río de la Plata de aquel entonces; como luego lo hicieron otros en nombre de todos los argentinos; como lo hicieron muchos de los integrantes de dicha clase social, o sus lacayos en funciones gubernamentales, siempre. Porque en el fondo se creen la patria misma. Julito Roca (h), vicepresidente de Justo en la primera década infame, soñaba con hacer del país “la perla más preciada de la corona británica”. ¡Y lo dijo públicamente (con otras palabras)!

Esto es parte de la misiva enviada por Alvear a Lord Stranfort  allá por 1815:

“Cinco años de repetidas experiencias han hecho ver de un modo indudable a todos los hombres de juicio y opinión, que este país no está en edad ni estado de gobernarse por sí mismo, y que necesita una mano exterior que lo dirija y contenga en la esfera del orden antes que se precipite en los horrores de la anarquía. Pero también ha hecho conocer el tiempo la imposibilidad de que vuelva a la antigua dominación, porque el odio a los Españoles, que ha excitado su orgullo y opresión desde el tiempo de la conquista, ha subido de punto con los sucesos y desengaños de su fiereza durante la revolución.”

“La sola idea de composición con los Españoles los exalta hasta el fanatismo, y todos juran en público y en secreto morir antes que sujetarse a la Metrópoli. En estas circunstancias solamente la generosa Nación Británica puede poner un remedio eficaz a tanto males, acogiendo en sus brazos á estas Provincias que obedecerán su Gobierno, y recibirán sus leyes con el mayor placer, porque conocen que es el único medio de evitar la destrucción del país, á que están dispuestos antes que volver á la antigua servidumbre, y esperan de la sabiduría de esa nación una existencia pacífica y dichosa. Yo no dudo asegurar á V.E., sobre mi palabra de honor, que éste es el voto y objeto de las esperanzas de todos los hombres sensatos, que son los que forman la opinión real de los Pueblos; y si alguna idea puede lisonjearme en el mando que obtengo, no es otra cosa que la de poder concurrir con la autoridad y el poder a la realización de esta medida toda vez que se acepte para la Gran Bretaña. Sin entrar en los arcanos de la Política del Gabinete Inglés, yo he llegado a persuadirme que el proyecto no ofrece grandes embarazos en la ejecución.”

“Estas provincias desean pertenecer a Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer su gobierno y vivir bajo su influjo poderoso. Ellas se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del pueblo inglés y yo estoy resuelto a sostener tan justa solicitud para librarlas de los males que las afligen. Es necesario se aprovechen los momentos; que vengan tropas que impongan a los genios díscolos y un jefe plenamente autorizado para que empiece a dar al país las formas que sean de su beneplácito, del rey y de la nación a cuyos efectos espero que V.E. me dará sus avisos con la reserva y prontitud que conviene para preparar oportunamente la ejecución…”

“Inglaterra no puede abandonar a su suerte a los habitantes del Río de la Plata en el acto mismo que se arrojan en sus brazos generosos…”

“Yo deseo que V.E. se digne escuchar mi enviado, Dn. Manuel García, acordar con él lo que V.E. juzgue conducente y manifestarme sus sentimientos, en la inteligencia que estoy dispuesto á dar todas las pruebas de sinceridad de esta comunicación, y tomar de consuno las medidas que sean necesarias para realizar el proyecto, si en el concepto de V.E., puede encontrar acogida feliz en el ánimo del Rey y la Nación. Dios Guíe á V.E. Ms As. Bs. Ays. E° 25 de 1815. Carlos de Alvear. “


ZONCERAS DE UN PENSADOR

Buenos Aires – Argentina – EL EMILIO

Se equivoca –y feo- José Pablo Feimann al confundir un expresión de deseo suya con lo que hoy sigue siendo una realidad –y muy vigente- en cuanto a la enseñanza de la historia en los establecimientos de educación formal. Por otro lado, y por ciertas apreciaciones que aparecen en su discurso, salta a la vista que él también fue una victima más de esta educación.

Por Pedro del Arrabal






INTRODUCCIÓN

Jugando con el control remoto de la “tele” buscando algo interesante para ver y despejar mi cabeza, pase por el canal ENCUENTRO y ví a Feimann (José Pablo) hablando de un gran patriota de la Nación Latinoamericana, oriundo de la provincia de Catamarca, don Felipe Varela. Detuve la búsqueda y me quede a escucharlo.

Tengo entendido que la especialidad de Feimann es la filosofía, no la historia, y eso en esta oportunidad se notó. Aunque debo destacar que dio muestras, en la media hora que duró el programa, de manejarse en la dirección correcta en cuanto a lo ideológico (1), no así en lo que se refiere a su formación histórica y, consecuentemente a la información que brindaba, especialmente por las fuentes a las que en principio uno supone habría acudido para recopilar información. Esto hizo que, en algunos pasajes, esa información que él trataba de brindar no fuera tan buena, y en otros equivocada. De cualquier manera mostró tener mucho interés y curiosidad por los temas históricos nacionales y latinoamericano, y eso es de por si resulta muy valioso.

Se trató de una disertación que intentó ser clara pero…, lamentablemente, dejó más de la mitad de sus contundentes y algunas muy buenas afirmaciones sin las debidas explicaciones que las fundamenten. Y en historia estas cuestiones no suelen resultar detalles menores. Por el contrario, son fundamentales para dar vuelta una perversa realidad que por años se viene dando en su enseñanza desde el ámbito pedagógico.

¿HISTORIA DE LA EDUCACIÓN O EDUCACIÓN EN HISTORIA?

Jauretche (Arturo) hablaba con total conocimiento de causa de las cuestiones históricas y las zonceras que se introdujeron a través de la educación en el inconciente colectivo de nuestros paisanos y de los párvulos escolares “desde la más tierna infancia y en dosis para adulto” –decía.(2) “Buscaban hacerle creer que lo que ellos –los del vulgo, los laburantes- veían como «malo y jodido» para sus humanidades en realidad no lo era, ya que se trataba de un problema de ignorancia. Algo así como que la cuestión central se asentaba en la condición social de los trabajadores de “fuerza bruta”, quienes por motivos que ellos desconocían (¿?), no podían acceder a los «lentes correctos» que permitían visualizar adecuadamente la cultura y el progreso que significaban para la Nación y la Patria, las ideas que venía allende los mares. Y los que querían enseñar a ese vulgo el por qué de la explotación que padecían, argumentaban algo similar (porque nuestros obreros y laburantes no se parecían en nada a los obreros y laburantes europeos). Estos pedagogos de la “revolución proletaria”, en vez de resolver y tratar de revertir la explotación que los trabajadores locales padecían, se limitaban a « explicar académicamente» que la misma se debía a la ignorancia del laburante sobre los saberes «doctorales sobre el significado de la explotación», saber que solo lo tenía la gente culta e instruida (o sea ellos, los intelectuales de izquierda de la época). Vaya uno a saber por qué no se daban cuenta que por esa explotación y su trabajo sin descanso ni horario, en realidad al pobre laburante no le quedaba tiempo ni para tener una noche el amor plena con su mujer y lo tenía que hacer rapidito y a las apuradas a la madrugada, antes de irse a laburar; menos le quedaría tiempo para leer un capitulo de “El Capital”. Pero esto, ellos no lo entendían. Se trataba de un defecto muy típico en el pensamiento de todos los «norteamericos Ghioldis» que deambularon a lo largo del siglo XX por todo nuestro país, especialmente en medios de comunicación, universidades y conferencias académicas donde se despachaban a sus anchas sobre los saberes revolucionarios, desparramando inocuas teorías, que como tales, y a los fines prácticos, solo servían a los intereses de los verdaderos detentadores del poder y a la derecha local. Con esto les alcanzaba para presentarse como “democráticos y tolerantes”. En realidad y para estos personajes se trataba de la esencia de ese saber. Era un saber foráneo que por su falta de adaptación y/o adecuación a nuestra realidad, solo servía para alimentar el cipayismo vernáculo a costa de la ignorancia de lo nuestro. Es aquí donde se debe buscar la naciente de una cultura de entreguismo por un lado y de infame explotación del hombre por el hombre practicado por los grupos de concentración económica y la oligarquía por el otro, algo que ellos no podían entender por la propia deformación sufrida; deformación de la cual en algún momento yo también fui victima. Eso lo digo en uno de mis trabajos.” –me dijo en un charla informal allá por marzo de 1974, siendo yo muy joven, uno de los creadores de FORJA. A esto, Jauretche (a él me refería anteriormente), genialmente lo llamó “colonización pedagógica”.

Feimann tiene a su favor y como justificativo para las presumibles y supuestamente no intencionadas omisiones que yo detecté en aquella disertación, lo tirano que es el tiempo televisivo. Es por eso que sin ser historiador siento necesario aclarar algunos puntos para completar su exposición y que la misma resulte más comprensible. Desde estas ciber páginas intentaré colaborar aportando ciertas aclaraciones sobre algunas cuestiones históricas, en la seguridad de que ayudarán a entender el por qué de tal o cual acierto o error en algunos acontecimientos y hechos, y las razones de muchos de los males que aquejaron al pueblo argentino.

LA HISTORIA OFICIAL

Feimann, aseguró en aquella oportunidad, y con énfasis “La historia oficial no existe más”. ¡Muy bello!… como expresión de deseo. Pero lamentablemente FALSO según lo indica la propia realidad. La historia oficial sigue vivita y coleando. Aun hoy se la sigue enseñando en escuelas y colegios de toda la República (y si hay excepciones las mismas son contadas con los dedos de la mano). Se trata de una historia que sigue estampada en textos escolares del primario y del secundario habilitados ministerialmente. Es la misma historia oficial que sigue siendo avalada por la “Academía Nacional de Historia”, pacata institución que no quiere en sus filas a hombres valiosos como es el caso de Norberto Galasso, por ejemplo. Pero no es casualidad; es la “Academia” que no quiere a Galasso en sus filas porque no está dispuesta a enfrentarse y darle la razón al más serio e importante investigador en la materia que este país haya dado en los últimos tiempos. Hacerlo implicaría desnudarse poniendo en evidencia todas las falsedades que ellos fabricaron. Jamás reconocerán estos señores que usaron perversos y alevosos errores conceptuales para construir la “historia oficial”. Me refiero a esos absurdos y obsoletos academicistas que se sienten patriarcas veladores de los altos valores históricos de la patria y los impresentables personajes que inflaron hasta transformarlos en hacedores de nuestra historia y sus mejores exponentes. Inescrupulosos academicistas que no dudaron en vender sus plumas escritoras a los intereses de turno, y ahora argumentan temer el descalabro generalizado dentro del sistema educativo para el caso que salga a la luz la verdadera historia, la realmente documentada. Que se descubra que la historia enseñada en establecimientos educativos oficiales fue una historia inventada, fraguada, para servir a los intereses de los poderosos de este país, a los intereses porteños como bien lo definió Feimann en aquel programa, no es un temor infundado.

Debo reconocer que como argumento humanitario, el temor por el descalabro en el sistema educativo ante tamaña revelación utilizado por estos academicistas podría ser comprensible y tener cierto valor. Con solo pensar lo desestructurante y traumático que podría resultar para maestros y profesores de historia descubrirse víctimas de un engaño y victimarios de inocentes educandos(niños, adolescentes y jóvenes) a quienes les contaron una novela diseñada y escrita por un perverso personaje llamado Bartolomé Mitre, monumentalizado por la oligarquía porteña como “el padre de la historia”. Pero por otro lado sostener la continuidad de “la historia oficial”, hoy por hoy significa nada más y nada menos que sostener la continuidad de una perversión que sigue colocando piedras mentales en la cabeza de mujeres, hombres y niños de nuestro país impidiéndoles pensar libremente, pensar en y como argentinos y latinoamericanos que son; que somos, porque yo también fui una de esas víctimas.

Esto no es casual ya que favorece la mantención del actual Status Quo económico-social y los pedestales para sus “proceres historicos”. Lógicamente que esto terminará una vez más deteniendo la necesaria concientización del colectivo sobre la importancia de un proceso liberador en términos comunitarios y regionales.

Esto hace que lo primero, como argumento para no blanquear la verdadera historia, solo sea una perversa excusa.

Feimann habló (palabras más, palabras menos) de la historia Mitrista señalándola como la historia de una argentina construida e interpretada falazmente por los que se decían liberales porteño y trabajada en función de sus intereses. Una Historia escrita por el poder porteño. Absolutamente CIERTO.

¿FELIPE VARELA FUE LO QUE FUE GRACIAS A ALBERDI?

En otro momento de aquella disertación televisiva, Feimann se refirió a Varela reiteradamente con el mote que le asigno el unitarismo: “El quijote de los Andes”. Mezclados con otros conceptos sobre la supuesta ignorancia que acompañaba a los caudillos provincianos, rescató la famosa proclama Americanista del caudillo catamarqueño. Pero al hacerlo me trasmitía una intensión, a mi entender, contradictoria. Mientras elogiaba aquella proclama –que no leyó en ningún momento y usted, señor lector, lo podrá hacer al final de la presente nota-, adjudicó el contenido libertario de la misma a una supuesta y obligada lectura que Varela debió hacer de las obras de Alberdi. Destacó de este último la sólida formación adquirida ya que se había nutrido de, entre otros grandes pensadores universales, Descartes etc, etc. Dejó entrever que para él era imposible que Varela pudiera construir un texto de la envergadura de aquella proclama sin haber leído a Alberdi. Por lo menos a mi me sonó chocante y contradictorio con lo que venía sosteniendo hasta ese momento respecto del pensamiento porteño en particular – él lo és-, y la negación en términos de valor alguno, de un posible pensamiento provinciano, original, construido por afuera de las tradiciones escolásticas, descalificación que siempre  hizo el pensamiento porteño.  Feimann elogiaba el texto mientras menoscababa la capacidad de pensar del hombre del interior basándose en una realidad a todas luces cierta en determinados aspectos, la pobreza y analfabetismo por ejemplo, algo que existió y aún hoy existe en el interior del nuestro país. Pero lamentablemente confundió –como lo hacen muchos de sus pares- ignorancia con analfabetismo. Se puede ser analfabeto pero no ignorante. Los padres de Irigoyen eran analfabetos pero no ignorantes. La vida misma es una excelente escuela de aprendizaje que en la mayoría de los casos no requiere codificación especial alguna y solo alcanza con saber mirar para incorporar una infinidad de conocimientos y también belleza; esto lo sostenía criteriosamente Paulo Freire. Además se olvidó de lo que pueden los sentimientos. También se olvido de los conocimientos previos que existieron en estas tierras ante de la llegada de los conquistadores y colonizadores.

Caricatura de Pablo Martinena

La obligada lectura de Alberdi que Feimann le adjudica a Varela me suena a una suposición surgida de un “fallido” por deformación intelectual; pero entendible viniendo de un hombre como Feimann. Según mi modesto y limitado entendimiento, es la formación euro-centrista –para nada criticable desde ya- por él y muchos otros recibida la que primó a la hora de emitir aquel juicio de valor. Esto hace prácticamente imposible que puedan imaginar a un hombre de estas tierras como un ser capaz de construirse y transformarse en un generador de pensamientos propios, originales, crear sin haber recurrido a la formación europea. Le pasa a la mayoría de nuestros intelectuales. Parecería ser que para Feimann es imposible que exista un pensamiento libertario surgido de experiencias de vida, ergo todo pensamiento que deje de lado los aportes formativos y culturales del colonizador carece de sustento teórico, o es ilógico e irracional. Se expresan sobre determinados temas como si el pensamiento hubiese tenido una sola cuna y un solo barrio donde se concibió como tal y eso estuvo en la vieja Europa. Curiosa valoración para un brillante intelectual como es su caso.

LA HISTORIA DEL PARAGUAY SEGÚN QUIEN LA CUENTE

Luego, Feimann se refirió al Gobierno del mariscal Paraguayo Francisco Solano Lopez como un gobierno “novedoso” y extraordinario a la vez por su política de desarrollo nacional. Pero este logró Feimann se le adjudicó a la importación que Lopez hizo de “materia gris” europea (especialmente técnicos) quienes fueron –según él- los verdaderos artífices de aquel desarrollo. FALSO. Primero por ser un pensamiento típicamente Mitri-Sarmientista al cual se aferró la oligarquía vacuna local, y que él mismo intentaba descalificar en aquella disertación; y segundo porque lo cierto fue que Lopez mandó a los paraguayos más capaces a formarse en Europa para que trajeran aquellos conocimientos y los pusieran al servicio del desarrollo de su país y el mejoramiento de la calidad de vida de sus pueblo, algo que realmente había comenzado a concretar. Si no quería acudir a Galasso, con leer “Las Venas abiertas de America Latina” de Eduardo Galeano le hubiese alcanzado para estar informado al respecto, o leer a José Maria Rosas, a Ortega Peña, al “colorado” Jorge Abelardo Ramos; o ver el documental realizado por esta revista titulado “Historias Vivientes” (lo puede ver en: http://www.revistaelemilio.com.ar/?p=7881) donde un abuelo cuenta esto mismo que yo estoy corrigiendo en él.

HERÓICA PAYSANDU, YO TE SALUDO

Pero lo más grave en aquella disertación estuvo en ignorar el alto grado de conciencia regional que en aquella época ya existía y que llevó a Varela a escribir su fantástica Proclama Americanista (3). Me estoy refiriendo al hecho que desató la nefasta Guerra de la Triple Alianza, el criminal y bárbaro ataque que sufrió el hermano pueblo de Paysandú (nuestra propia “Guernica”) a manos de la Flota Brasileña con respaldo anglo-francés y de nuestro don Bartolo Mitre, quien facilitaba las bombas a aquella flota desde el puerto de Buenos Aires para la destrucción de Paysandú. Urquiza siguió con sus traiciones y le facilitaba sus caballares a las fuerzas imperiales brasileñas. Mientras el traidor y cipayo uruguayo Venancio Flores del Partido “Colorado” asediaba a esa heroica ciudad y a su población, quienes la defendian tenazmente guiados por el Gral Patriota Leandro Gomez, El Mariscal Francisco Solano López, cumpliendo con pactos anteriores acordados entre Uruguayos y Paraguayos para ayudarse y asistirse mutuamente, decide ir en ayuda del valiente pueblo de Paysandú. Pero en su sana intención cometió el error que le sirvió a Mitre de excusa para cometer la mayor traición contra la gran Nación Latinoamericana en favor de los intereses del libre comercio propuesto por el imperialismo ingles; cruzó por territorio misionero (Argentino) para ir en ayuda de sus hermanos de Paysandú que estaban siendo masacrados.

Cuando se cuenta la historia se la debe contar como fue, con la verdad, aunque sea dolorosa, y con la visión de ambos lados que es lo que le da sentido, valor, y facilita su comprensión.

ANTIPERONISMO CON RANGO ACADÉMICO

Hecha esta aclaración vuelvo a lo anterior. Esta desvalorización del pensamiento nativo, original, realizada por ciertos intelectuales de renombre, no es novedosa y su vigencia es bicentenaria. Ese desprecio estuvo siempre, pasó y pasa con todo lo relacionado al pensamiento nacional y latinoamericano. Una constante histórica que a ciertos defensores de la historia oficial los exime de culpa y cargo porque en realidad ellos también fueron victimas. La verdadera historia Argentina y Latinoamericana siempre estuvo ausente en las curriculas de contenidos de enseñanza primaria, media y universitaria.

Pasó y pasa en los profesorados de historia y en las universidades de hoy en relación al abordaje que hacen, por ejemplo, del peronismo, por tomar un ejemplo que me toca de cerca. Es un fenómeno que para muchos profesores resulta totalmente incomprensible ya que sus características no encajan en ninguna de las escuelas de pensamiento en las que fueron formados. Por consiguiente lo consideran atentatorio de las formas racionales con que conciben la “política”, el “pensamiento”, la “democracia”, una “revolución” o la “reacción”.

Dejando ya de lado la disertación de Feimann en Encuentro y para cerrar, puedo sostener sin temor a equivocarme que para todos los otros “señores” catedráticos universitarios y de profesorados, los fenómenos latinoamericanos son tan raros que merecen una relativa consideración, pero realizada desde un trato filo-peyorativo (“filo” para zafar del calificativo de “reaccionario” y/o “gorila” por un lado, aunque en realidad lo que siempre están buscando es quedar bien con los “antipopulistas” custodios del actual status quo académico). Me lo corroboraron, por un lado una estudiante del profesorado de Historia del instituto Alicia Moro de Justo quien me manifestó abiertamente que muchas de las cosas que en charlas informales yo le manifestaba ella las desconocía y/o en el profesorado no se las enseñaban. Por otro lado hace poco un joven alumno universitario que cursa Ciencias de la Comunicación en Sociales de la UBA definió a alguno de sus profesores como tipos “prejuiciosos” respecto del peronismo. ¡Brillante! Era la palabra justa usada inteligentemente por un pibe joven para realizar una síntesis sobre pensamientos y posturas académicas. ¡Y sí! Se trató de la sensación de un joven que carga con el estigma de ser y sentirse peronista por decisión y sentimientos propios ya que según él su viejo siempre lo había dejado optar libremente en cuestiones político-ideológicas. A este joven le resulta tan claro el “cuadrado” abordaje de sus profesores que lo definió de la siguiente manera: “Parten de juicios previos; juicios adquiridos en su formación; formación enciclopedista y repetitiva. Les resulta difícil tener criterios propios a la hora de pensar el peronismo. Repiten muletillas y discursos antiperonistas construidos por la oligarquía allá lejos y hace tiempo. Les cuesta darse cuenta que en este país es esa oligarquía la que avaló y avala, desautorizo y desautoriza el valor de cualquier pensamiento que se aproxime o aparte del por ellos fijado. Para eso pusieron –y ponen- sus más fabricadamente “notables hombres” en las Academias Nacionales: la de Historia, la de Moral, la de Educación o la de Ciencia”. remató aquel estudiante. Cuando uno escucha esto, siente que no todo está perdido. Que hay esperanza.

FINAL EN FORMA DE TANGO

Esta anécdota me trajo a la memoria el pensamiento y comportamiento revolucionario del cual yo hacia gala en algún periodo de mi vida, al comienzo de los “70”. Amigos y compañeros que provenían del marxismo me habían hablado tanto de la Revolución cubana y rusa que en algún momento hasta me llegue a imaginar que los obreros rusos y cubanos se levantaban a la mañana y antes de ir al trabajo –lo mismo que a la noche y antes de acostarse- leían y releían capítulos de EL CAPITAL. Que los fines de semana, en vez de descansar, los obreros rajaban para las asambleas fabriles o campesinas sin olvidarse de llevar un libro de Marx o Engel bajo el brazo (como el “Ole”) para leer en el camino. Y como un gil me comí el verso de que los “verdaderos obreros” nunca podían pensar en el placer del descanso después de romperse el culo laburando durante 6 de los 7 días de la semana; que no podían comerse un asadito y chuparse un vino, por puro placer nomás, porque el placer era una debilidad burguesa. Y cuando fui a Wilde por quinta vez, llevado por un descolgado revolucionario compañero de facultad, que no trabajaba en la semana por ser estudiante universitario mantenido por papá y mamá, pero que hablaba de los obreros como si hubiese laburado desde el mismo momento que su madre lo había parido, me dí cuenta de muchas de mis torpezas políticas. Fue un aprendizaje por ensayo-error. El que me llevaba era realmente un personaje. Lo hacía para que “bajara línea” en asambleas de obreros barriales porque según él yo manejaba bien el lenguaje “peronista” por ser “cabecita negra”, pero que por tener yo formación universitaria los podía concientizar del valor y la importancia de las revoluciones hechas por las clases proletarias. ¡Y yo como un gil de 20 años “disertaba” sobre lo que era la “Revolución (de paso metía “Peronista”) a laburantes peronistas que me escuchaban a los bostezos y con ganas de rajarse a la mierda para hacer algo más interesante. Hasta que uno dijo ¡Viva Perón carajo! Y ahí terminó todo, porque todos se retiraron sin disimulo alguno. Tiempo después me dí cuenta que era estúpido querer enseñarles lo que era explotación a los explotados, lo que era miseria a los miserables, lo que era despojo a los desposeídos, lo que debía ser y hacer el peronismo cuando los padres de los allí presentes  lo habían disfrutado y se lo habían transmitido.

Y esto no lo vi ni lo aprendí en la facultad, pero me sirvió para entender aún más, equello que maravillosamente el maestro Leonardo Favio llamó “Sinfonía de un sentimiento”.

Notas:

(1) Desde el punto de vista marxista lo ideológico está asociado a las elaboraciones y/o elucubraciones mentales donde se pone en tela de juicio lo religioso, el derecho, la moral de los sujetos; o de las sociedades si se lo toma desde la sociología.

(2)La gente utiliza la ideología para pensar y discutir sobre el mundo social y, por su parte, la ideología determina a su vez la naturaleza tales argumentos y la forma retórica que adquieren

(3) Proclama:

¡Viva la Unión Americana!

“¡Argentinos! El pabellón de mayo que radiante de gloria flameó victorioso desde los Andes hasta Ayacucho, y que en la desgraciada jornada de Pavón cayó fatalmente en las ineptas y febrinas manos del caudillo Mitre, ha sido cobardemente arrastrado por los fangales de Estero Bellaco, Tuyuty, Curuzú y Curupayty. Nuestra Nación, tan feliz en antecedentes, tan grande en poder, tan rica en porvenir, tan engalanada en glorias, ha sido humillada como una esclava, quedando empeñada en más de cien millones y comprometido su alto nombre a la vez que sus grandes destinos por el bárbaro capricho de aquel mismo porteño, que después de la derrota de Cepeda lagrimeando juró respetarla.

Tal es el odio que aquellos fratricidas porteños tienen a los provincianos, que muchos de nuestros pueblos han sido desolados, saqueados y asesinados por los aleves puñales de los degolladores de oficio: Sarmiento, Sandes, Paunero, Campos, Irrazával y otros varios dignos de Mitre.

¡Basta de víctimas inmoladas al capricho de mandones sin ley, sin corazón, sin conciencia! ¡Cincuenta mil víctimas inmoladas sin causa justificable dan testimonio flagrante de la triste e insoportable situación que atravesamos y que es tiempo de contener!

¡Abajo los infractores de la ley! ¡Abajo los traidores de la Patria! ¡Abajo los mercaderes de las cruces de Uruguayana, a precio de oro, de lágrimas y de sangre argentina y oriental!

Nuestro programa es la práctica estricta de la constitución jurada, del orden común, la paz y la amistad con el Paraguay, y la unión con las demás repúblicas americanas.

¡Compatriotas nacionalistas! El campo de la lid nos mostrará el enemigo. Allí los invita a recoger los laureles del triunfo o la muerte, vuestro jefe y amigo.”

FELIPE VARELA.