Lecturas de Verano. Hoy: Rodolfo Kusch
14 ene 2012 HISTORIA, Indios de America del Sur, Notas semanales
C.A.B.A, Argentina, UNASUR, EL EMILIO, De nuestra redaccion
Continuamos esta sección donde pondremos a consideración de nuestros lectores textos que los cuales nos sumergimos en inolvidables tardes de verano que nos llevaron a apasionarnos, discutirlos y los repasarlos una y otra vez. Ansiamos que sirvan como humildes sugerencias de próximos libros a los que puedan acceder. Hoy les ofrecemos el prologo de “La negación en el pensamiento popular” de Rodolfo Kusch, Filósofo y antropólogogo, considerado uno de los pensadores más importantes no solo de Argentina sino de toda América .
Prologo*
Vivimos en Argentina una crisis cultural y política, que no es de ahora, sino que recién se manifiesta. Pero eso no debe inquietarnos, sino por el contrario, debe alentarnos. Las crisis dan siempre que pensar. Son en el fondo fecundas porque siempre vislumbran un nuevo modo de concebir lo que nos pasa. Irrumpe una nueva, o, mejor, una muy antigua verdad.
Ante todo la crisis no es del pueblo, sino que es nuestra, o mejor, de los sectores medios. Estos se aferran al poder, y al hacer esto pierden el sentido de la convivencia.
Es que la cuestión no radica en mandar, sino en escuchar al que recibe las órdenes. Por eso ante la crisis no caben las soluciones elaboradas minuciosamente por los estudiosos en nombre de un racionalismo de estudiante recién recibido, sino que es preciso entroncar con alguna constante. Y en América no hay otra constante que la de su pueblo. La base de nuestra razón de ser está en el subsuelo social. Es lo que demuestra el peronismo y éste, a su vez, es la consecuencia de una verdad que América viene arrastrando a través de toda su historia. Fue la verdad que alentaba detrás del Inca Atahualpa y es la que sigue palpitando, aun hoy, después de la muerte de Perón. Contra esa constante que es el pueblo, se estrellan las izquierdas y las derechas y los centros. Quizá ni siquiera quepa ahí la política.
Es más, considero que lo popular encierra en muchos aspectos el modelo de comportamiento y de pensamiento incluso para los momentos críticos de una nacionalidad.
Es lo que quiero demostrar una vez más en este libro. Ya lo quise esbozar en “América profunda” y lo intenté fundar en ” El pensamiento indígena y popular en América”. Esta vez lo quiero hacer a parir de la hipótesis de que el pensamiento popular, y no el pensamiento culto, en gran medida fundante, por cuanto posiblemente contiene las líneas generales del pensar humano en su totalidad.
Lo dicho en este libro quizá no pase de un simple esbozo. En realidad todos los libros lo son. Difícilmente un proceder metódico puede explicar todo lo que se ha querido decir. Un método tiene sólo una finalidad didáctica pero no hace a la profundidad del problema porque no lo logra expresar. A lo más se logra dar otra perspectiva, o mejor, otro punto de arranque, a los efectos de que sepamos qué hacer en adelante. No es cuestión entonces de decir todo lo que tengamos que hacer, sino saber que, a medida que nos realicemos, descubriremos áreas que una excesiva colonización nos ha suprimido. Para ello quizá tengamos que retomar sectores de nuestros pensar que habían sido dejados de lado por el liberalismo o por la izquierda, para recobrar al fin una política real, encuadrada en una antropología filosófica americana.
Ante todo, el concepto de negación es tomado aquí como una afirmación implícita de algo que hace al Otro pensante, y que nuestras categorías no logran captar del todo. Es primordialmente una negación que implica un cierre, sino una apertura.
Por eso en la primera parte, mediante el examen de lo dicho por Anastasio Quiroga, se procede a un análisis de su modo de pensar. De ahí entonces la ubicación de una trampa lógica que opera en el pensamiento popular mediante el anti-discurso, a través del cual aquél logra constituirse existencialmente en su pura emocionalidad , lo que por su parte se concreta ya sea en valores, ya sea en el puro querer o en un puro pensar desde el corazón. Como si se tratara de un pensar sin finalidad que sin embargo esconde una finalidad recóndita, quizá la de subsistir, fundando siempre al existir mismo y afianzando sus valores.
En una segunda parte del libro se trata de ver hasta qué punto en nosotros se da esa misma negación. Pero como somos nosotros mismos el objeto de estudio, se da en una dimensión existencial. Se descubre ahí el otro aspecto de la negación implícita, por ejemplo, en el resentimiento, de una posibilidad de ser no resuelta. Vivimos por eso en permanente anti-discurso que nos lleva a defender el resentimiento, y que se refleja en las actitudes negativas que adoptamos frente a las propuestas alienantes. Por eso somos malos industriales o también pésimos revolucionarios.
Pero, como lo anterior son formas defensivas ante la presión de la colonia, aparece el esquema del sacrificio como única forma de autenticidad. A través de éste nos integramos a la verdad señalada por el itinerario del pueblo. Lo que es observado objetivamente en el pueblo es constitutivo en nosotros. Somos humanamente la misma versión del pueblo, aunque nos separe la casta, la clase o la actividad. Estamos, por ejemplo, fuera del tiempo, o somos a-históricos, aunque dispuestos en todo caso a utilizar la historia para destruirla. Pensemos en este sentido si la historia no es un poco creación de la ansiedad del dominio de occidente.
De ahí finalmente el epílogo. Como es natural podía contener a la conclusión. Debía decir lo mismo que se enunció con un más o un menos teórico, pero a modo de puesta en práctica, y para ello había que tomar algún texto ejemplar y visto muchas veces por el pueblo. Podría haber girado en torno a los escritos de Eva Perón o de Gardel. En ambos casos habría sido igualmente legítimo. Pero preferí hacerlo desde el Martin Fierro. Este es al final de cuentas un poema encarnado en nosotros y dice toda la verdad, una verdad también encarnada, donde pueblo, nosotros y occidente nos conjugamos, quizá desde lo negativo mismo. Se trata de descubrir un nuevo horizonte humano, menos colonial, más autentico y más americano. ¿Para qué? Pues para que desde aquí recién pensemos la necesidad o la falta de necesidad de las revoluciones, o quizá un mundo autentico donde una revolución podría ser inútil por estar ya todos nosotros desde siempre en ella, pero en toda su profundidad y con toda nuestra plenitud americana.
Algunas frases destacadas del libro:
“No se entiende el Peronismo si no es a partir de un pueblo que propone, a través de él, un estilo de vida, de estar. La contradicción interna de ese partido radica en que al ingresar la clase media se impone la burocratización de esa propuesta de estar. Nuevamente se emplea la afirmación científica, las ideas externas e importadas en economía y en sociología para poder controlar, en ese caso, al peronismo. Se lo coloniza nuevamente para subordinar el estar a un modo de ser que es ajeno a uno.”
“Es el mecanismo de la colonización. Puedo ser negro y simular ser blanco, pero con ello suprimo mi propia posibilidad de ser. Es que el ES de la ciencia es otro ES, de otro modo de ser, ser un útil, que siempre sobrevive pero lejos de la vida. En esto radica el problema de la colonización. Esta consiste en transferir el ES del modelo científico al propio SER, el de la posibilidad de uno, y se ES al modo de la ciencia pero no como debería SER.”
“Si nos dicen que hay humanidad, que hay un marxismo, que hay una ciencia atómica, y que hay una medicina, que ya todo está hecho y que ya nada podríamos aportar nosotros, siempre cabe la duda, por el simple hecho de que afirmar lo que otros afirman es colonización.”
*Rodolfo Kusch en “”La negación en el pensamiento popular” del año 1975
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SIETE PALMOS DE TIERRA Y UN CAJÓN
31 ene 2010 Arte y Cultura, DISCRIMINACIÓN, ECONOMÍA, Educacion, HISTORIA, Notas semanales, Política Internacional, Pueblos Originarios
“La religión como supervivencia
apenas modificadas de supersticiones
nacidas en edades de tinieblas,
de ignorancia y de miedo,
significa la conspiración permanente
del pasado más arcaico contra el porvenir,
esto es,
la peor zancadilla en el camino del ascenso del hombre.”
Luis Leopoldo Franco
(Pensador catamarqueño)
Por Pedro del Arrabal
Cuando uno lee a Josue de Castro, autor entre otras geniales obras de “El Libro Negro del Hambre” comienza a comprobar, a sentir en la imaginaria propia carne, la humillación, el dolor padecido por miles, millones de compatriotas latinoamericanos desde que Europa apareció en América. Se trata de la parte más miserable, y por ello la más escondida, de nuestra historia; de esa historia que nunca llegará a nuestras aulas.
La desalmada explotación del hombre por el hombre, fue el más perverso invento de la civilización “Accidental y Cretina”, como bien se lo denominó en algún artículo de esta publicación. La evolución del pensamiento, apropiado por unos pocos, y los paulatinos avances que esto permitía en relación al mejoramiento de la calidad de vida de esos pocos, comenzó a ser el caldo de cultivo para la aparición del fenómeno de la explotación del hombre por otros hombres. Y se la justificó como el costo que debía pagar cierta parte de la humanidad en nombre del avance de la cultura civilizadora.
Cultural y erróneamente se la llamó “Occidental y Cristiana” a partir de la creencia que existía en muchos de los intelectuales que habitaron y se formaron en esos suelos, quienes supusieron que el pensamiento racional y espiritual había nacido en esa Europa que los vio nacer.
Hablo de ese territorio poblado por bárbaros que cobijó por siglos la más feroz de las violencias. Territorio cuyos habitantes padecieron esa violencia como parte de la vida misma, y la incorporaron como un valor más, como algo natural y necesario. Territorio que padeció la “oscuridad mental” hasta que llegó a la gran Grecia la iluminación de oriente para encender sus neuronas.
En realidad es “Occidental” por accidente, y lamentablemente “Cristiana”, en el mejor de los casos por equivocación. En realidad las instituciones cristianas -especialmente las católicas- siempre sirvieron para dar cobertura justificatorias a las más feroces atrocidades. Instituciones que las taparon con el manto de una falsa moral, u operaron como “pilas” lavadoras de conciencia. Recuerden todas las tropelías y vejámenes que se cometieron en ese “viejo” (y no por viejo, sabio) continente, contra hermanos de especie. Se lo hizo en el nombre de Dios (las cruzadas; la “santa” inquisición); y en nombre de la evolución, la ciencia y el progreso. Hasta las riñas entre dogmas religiosos, o entre algún dogma y los blasfemos científicos se llevó a más de un humano para el mundo de lo desconocido.
En todo caso, y sin dejar de cometer una torpeza, uno podría decir que a Europa se la podría considerar también como “Cuna de la violencia”. Pero como dice Enrique Pinti, “Los europeos, más que cuna tuvieron cama; redondas, cuadradas… de todo tipo. Todas las degeneraciones las inventaron los europeos”(los griegos dice Pinti en su monólogo).
Dejando de lado estás semi-verdades narradas en un espectáculo por este actor argentino, no cabe ninguna duda que a la violencia ejercida por europeos la padecieron los Australianos, los Africanos, los Orientales y los Americanos. Y si no les alcanzó con eso, por una cuestión de codicia, la fabricaron y se la infringieron a ellos mismos en sus luchas internas. Las dos grandes guerras (la 1ra y la 2da), sin dejar de lado la guerra de los Balcanes, son algunas muestras y descarnados ejemplos de esa contemporánea violencia.
¡Y que otra cosa podían hacer que no sea trasladarla a todos los lugares del mundo que soportaron sus conquistas!
Nuestros lejanos parientes americanos -los primeros habitantes de estas tierras- la padecieron; y sus sobrevivientes la siguieron y siguen padeciendo aún hoy.
Esa violencia de todo tipo, y hasta despectiva para con los que consideraron y consideran “inferiores” ya está instalada; lo hicieron culturalmente. Y los que la padecen tomaron hasta las creencias y supersticiones que los victimarios sembraron, también culturalmente, en estas tierras.
La muerte es un regalo de Dios, les dijeron, con el cual se puede entrar en un imaginario paraíso. Pero se olvidaron aclararles que para poder acceder a esa “gloria” debían soportar y padecer muchas penurias “en este valle de lágrimas”; y que ellos eran los responsables de controlar que el tránsito por dicho “valle” se cumpliera; inexorablemente. Vienen a ser algo así como los antiguos “Césares” romanos haciendo cumplir los mandatos cristianos: Los del “valle” tienen que dar “al Cesar lo que es del Cesar (todo lo que a esta casta les ayuda a disfrutar más y mejor de este paraíso terrenal) y a Dios lo que es de Dios (el resto, o sea padecimientos: miseria, hambre, explotación; todo lo que le queda a ese resto de humanos para soportar en este “valle de lagrimas”, única manera de conseguir la llave que aparentemente les permitiría abrir la puerta del cielo)”
Sin tener que profundizar mucho en este tema, uno descubre que al valle de lágrimas lo fabricaron y fabrican los que tienen la suerte de vivir en el actual paraíso terrenal. Y lo hacen sin ningún cargo de conciencia en cuanto al perverso manejo que hacen del “valle”; y sin pagar costo alguno por el disfrute del que gozan en este paraíso… que es nuestro planeta.
¿Paradoja del pensamiento y el sentimiento cristiano? ¡Vaya uno a saber!
Todavía hay tiempo para descifrarla y resolverla.
Por eso, y para que conozcan como se instalan ciertos valores, como se alimentan ciertos sentimientos, los dejo en compañía de este gran escritor latinoamericano.
Pedro
SIETE PALMOS DE TIERRA Y UN CAJÓN¹
“Aquí ningún muerto
lleva cajón.
Por eso no se los entierra,
se los echa en la tierra”
“En 1955, JOÃO FIRMINO, aparcero del Ingenio Galilea, fundaba la primera de las Ligas Campesinas en el Nordeste brasileño. Su objetivo principal no había sido, como muchos pensaron, mejorar las condiciones de vida de los campesinos de la región azucarera, o defender los intereses de esos bagazos humanos, golpeados por la rueda del destino como la caña es triturada por la molienda en los ingenios de azúcar. El objetivo inicial de las Ligas fue defender los intereses y los derechos de los muertos, no de los vivos. Los intereses de los muertos de hambre y de miseria: los derechos de los campesinos muertos en la extrema miseria de la bagaceira. Y para que tuvieran derecho a disponer de siete palmos de tierra donde sus huesos descansaran, derecho a que el cuerpo bajara a la tumba dentro de un cajón de madera que les perteneciese, para pudrirse lentamente en el ataúd, en la eternidad. Para esto fueron fundadas las Ligas Campesinas. En un principio tenían mucho más que ver con las muerte que con la vida, tal vez porque la vida no les preocupaba mucho… Apenas resignarse. Resignarse al hambre, al sufrimiento y a la humillación. Sin embargo, si ya no existía interés en esa gente para luchar por la vida – para luchar por una vida mejor y más decente- ¿por qué ese obstinado empeño en reivindicar derechos en la muerte? ¡Reivindicación de muertos que nunca tuvieron derechos en vida! ¿Por qué esta delirante aspiración de poseer después de muerto siete palmos de tierra, de parte de quien en vida no dispuso, para sí mismo, ni siquiera de una pulgada de suelo, porque casi todos integraban los inmensos batallones de los sin-tierra que pueblan el Nordeste brasileño? ¿Y por qué esa desesperación por poseer un cajón propio para ser enterrado, cuando en vida esos desenterrados de la suerte nunca fueron dueños de nada, ni de tierra, ni de casa, ni de su propio cuerpo y de su propia alma, alquilados de por vida a los señores de la tierra? ¿Por qué esta conducta aparentemente tan extraña, tan en contradicción con el conformismo, la apatía, la resignación de esos pobres desdichados? Todo esto sólo tiene sentido cuando la gente comprende que, para los campesinos del Nordeste, la muerte es lo que cuenta; no la vida, dado que prácticamente la vida no les pertenece; de ella nada sacan fuera de su sufrimiento, del trabajo agotador y de la eterna incertidumbre del mañana; de la constante amenaza de la sequía, de la policía, del hambre y de la enfermedad. Para ellos sólo la muerte es cosa cierta, segura, garantida; un derecho que nadie les quita: su derecho a escapar un día por la puerta de la muerte del cerco de miseria, de las injusticias de la vida.
Todo lo demás es incierto, improbable o imposible. De ahí el interés del campesino del Nordeste por el ceremonial de la muerte, que considera como el de su liberación frente a la opresión y al sufrimiento de la vida. “Bienaventurados los pobres porque de ellos es el reino de los cielos”, dicen las Sagradas Escrituras; palabras consoladoras para quienes desde hace mucho perdieron toda esperanza de conquistar un lugar decente en los reinos de la tierra.
La larga experiencia de más de cuatro siglos de un régimen agrario de tipo feudal – implantado allí por los colonos portugueses bajo la forma de latifundio esclavista, productor de azúcar- y la resistencia invencible de este régimen a ceder a cualquier exigencia o reivindicación de los campesinos para mejorar algo sus trágicas condiciones de vida, acabaron por dar a esta gente el sentimiento de la inutilidad de cualquier esfuerzo por salir del atolladero de su miseria. La poesía popular, los “abecés” de los payadores, la tradición y la historia, siempre recordarán las antiguas rebeliones campesinas como la “Bailaida”, “La República de Palmares”, “Canudos”, en las cuales campesinos desesperados lucharon heroicamente contra los amos prepotentes. Los cantores del pueblo exaltan constantemente el valor indomable de los jefes populares sacrificados durante las violentas sacudidas de la represión. ¿Pero para qué sirvieron todos esos esfuerzos y toda esa violencia? Para nada.”
Josué de Castro*
*Médico; escritor Brasileño nacido en Recife. Autor de 25 obras literarias vinculadas a la real problemática social y ambiental de nuestro sub-continente.
¹Fragmento del Capítulo del mismo nombre, de su obra titulada “Una Zona Explosiva en América Latina”

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MENSAJE DE UN HONDUREÑO DE LA ESCUELA DE CINE
10 jul 2009 Notas semanales
Compañeros y compañeras audovisualistas:Gracias por estar pendientes de lo que esta ocurriendo en Honduras.
Este breve recuento del día de ayer se lo envié a la EICTV y se los replico a ustedes.
Las cosas están bien difíciles aquí.
Hay signos evidentes de que están implementando en forma sistemática y muy agresiva el manual de la doctrina de seguridad nacional que tan bien les funciono en el pasado. Ha habido muchos secuestros y desapariciones de dirigentes de organizaciones populares. Y lo hacen impunemente: a las 3 de la madrugada cortan la energía eléctrica en toda la ciudad y allí actúan los comandos que entran a casas y se llevan a sus victimas. En otros casos se han dado a plena luz del día.
Ayer un sindicalista murió arrollado por los militares cuando se oponía a la toma de la empresa de Telecomunicaciones. Por la tarde, fue reprimida grotescamente la manifestación pacifica que estaba estacionada frente al palacio presidencial desde ayer. Les lanzaron gas lacrimógeno y les dispararon francotiradores desde lo alto de un hotel, luego tropas de tierra apoyadas por dos helicópteros persiguieron a los manifestantes a lo largo de un kilómetro en un boulevar muy transitado, hasta el estadio nacional, solo para encontrarse con otra horda de soldados que los estaba esperando. Allí se provoco una gran desbandada del movimiento, y en la confusión, grupos de encapuchados secuestraron a su vez a varios dirigentes. Según datos extraoficiales hay 4 muertos, pero los heridos (son decenas) llenaron el hospital mas cercano, hasta donde por supuesto llegó la policía para ficharlos. Asimismo fue ametrallada una caravana de buses que venía desde el interior hacia la capital con manifestantes que iban hacia Casa presidencial. De eso no se tiene mayor detalle por la fragmentación de la información que estamos sufriendo.
Al egresado de la EICTV Ángel Palacios le cayo un grupo de soldados que le querían quitar su cámara y después de forcejear logro escabullírseles. Como se nos perdió y temíamos que lo hubieran detenido, los compañeros realizadores Ramón Hernández y Manuel Villa salieron en su búsqueda, pero los soldados los hicieron retroceder a golpes de fusil. Afortunadamente Ángel apareció como una hora después, sano, salvo y con cámara.
Mientras tanto el cerco mediático esta funcionando a la perfección: en los noticieros y diarios todo sigue con total normalidad y calma, como cualquier día común, es mas, mucha gente aquí no se da cuenta de nada, aunque esté ocurriendo a pocas cuadras. Para rematar, la ultima red de comunicación que estaba transmitiendo información sobre lo que ocurre ya fue silenciada y sus coordinadores obligados a transmitir desde el exterior.
La dictadura pretende ignorar y le resta importancia a que esta siendo aislada completamente del mundo, que ha sido condenada y desligitimada por todos los foros mundiales, que todos los países de América y Europa están retirando a sus embajadores de Tegucigalpa, que Guatemala, Nicaragua y el Salvador han cerrado sus fronteras terrestres con Honduras, que el BID, FMI y BM están congelando los fondos internacionales de Honduras. Pero aun con todo esto dicen que se mantendrán firmes durante los 7 meses que faltan del gobierno de Zelaya. ¿A costa de cuanta represión interna y mentiras hacia el exterior?
Se sabe de algunos batallones que se están sublevando, y el jueves próximo el presidente derrocado ha anunciado su intención de volver al país, aun a sabiendas de que los golpistas le tienen preparadas ordenes de captura por todos los delitos del mundo. ¿Qué va a pasar entonces?
A nuestro amigo realizador Manuel Villa ya lo ha llamado amenazándolo con desaparición y muerte, y decidimos por eso mantenernos trabajando con bajo perfil. Cualquier cosa que le ocurra a él o a otro audiovisualista no será casualidad.
Lo realmente aterrador es esperar la madrugada cuando están haciendo los cortes de energía y uno no sabe si vendrán a golpear a la puerta.
Ojala el mundo se este dando cuenta de lo que están haciendo estos bárbaros. Pasen la información.
Un abrazo.
“Francisco Javier Andino”
Mail: fandinocinema@ gmail.com
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Tags: AMERICA, Audiovisualista, B.M., BID, Doctrina de Seguridad Nacional, EICTV, EUROPA, FMI, GOLPE DE ESTADO, HONDURAS, Sindicalista, Telecomunicaciones
PUEBLO ENFERMO
13 jun 2009 Notas semanales
Queridos amigos:
Comparto con todos ustedes este artículo del Dr. Marcelo O’Connor.
Saludos
Fernando Musante
SALTA, SÁBADO 13 DE JUNIO DE 2009.-
SEMANARIO “REDACCIÓN”.-
ENTRE COLUMNAS.-
PUEBLO ENFERMO.-
Por Marcelo O´Connor.
Un anciano desvaría e imagina ser una sensual bailarina y cantante. Un caso más entre tantos similares que entretienen a los psiquiatras. Un canal de televisión le hace un reportaje, aparentando tomarlo en serio. Otros programas se suman a la burla y lo convierten en un personaje. El espectáculo es lastimoso y denigrante. El viejo es un enfermo delirante. ¿Qué son los espectadores que gozan y se ríen de esa exhibición de la miseria humana?
Los concursos de baile de la televisión se han convertido en habituales. La competencia, feroz e inhumana, hace recordar a “¿Acaso no matan a los caballos? de Horace McCoy. Experimentaron con ciegos y enanos. Ahora con niños de 8 a 12 años, cuyas lascivas contorsiones son premiadas por un jurado. Una delicia para pedófilos. Después se alarman por las niñas madres…
Tres tristes vacas viejas, un robusto señor que viste de mujer y una anciana reaccionaria del “medio pelo”, reinan en un publicitado e inventado mundo de la farándula que ocupa horas y horas de distintas programaciones. Cuando no pelean entre sí, opinan sobre lo que sea y sus respuestas siempre son correctamente muy de derecha. Mientras y para cubrir baches, en vivo y en directo algunas putas finas y otras no tanto, se sacan los ojos por rivalidades del oficio.
Buena parte de los teleadictos se informan de la política sólo a través de un programa humorístico que caricaturiza a candidatos y funcionarios. Por supuesto, el humor, menos el político, nunca es inocente. Y éste, ni siquiera sano. La manipulación es evidente y la intencionalidad también. No se dan cuenta, o no les importa, que junto al circunstancial personaje, erosionan también al rol institucional que ocupa.
Un cura pedófilo es condenado y parte del público, el mismo que siempre pide que a los violadores como menos los castren, lo aplaude. Un preso por asesinatos es candidato y desde la cárcel arenga a sus partidarios, que seguro serán varios miles en cantidad de votos.
Los diarios llamados serios, que dicen que la libertad peligra, inventan encuestas falsas y distorsionan los títulos, convirtiendo en malas a las buenas noticias, cuando las hay.
Prevaliéndose de la libertad de prensa, los dueños de los medios de comunicación la ejercen para sí solos, convirtiéndola en libertinaje. Cuando se los critica, cuestionando sus contenidos, se defienden diciendo que ellos solamente proporcionan “lo que el público quiere”. El argumento también podría ser utilizado por los traficantes de drogas. Después de todo, ellos también sólo ofrecen lo que les demandan.
Oponerse a la telefilia por estas atendibles razones, es tan ineficaz y anacrónico como despotricar contra la influencia del cine hace cincuenta años o de la novela hace cien. La solución no es la censura, por bien intencionada que sea, sino la nueva ley de medios que democratice el acceso a ellos.
Este bombardeo incesante de mal gusto, incultura, obscenidades y, de paso, ideas reaccionarias, ha enfermado al pueblo. Al menos a una buena parte de él, con incidencia principal en sectores de la clase media baja, que no lee diarios ni libros y cuya única referencia es esa “caja boba” que los hipnotiza y aísla.
“Pueblo Enfermo” es un título que le robo al boliviano Alcides Arguedas, que así consideraba al de su país. Se equivocaba, porque no era enfermedad sino opresión y humillación de siglos sufrida por obra de los colonizadores primero y luego de la oligarquía terrateniente más feroz y perversa de América. Hoy dan claras señales de salud. La enfermedad del nuestro, o de una buena parte, es de más lenta convalecencia. Con la escuela pública destruida, los medios casi monopolizados y al servicio de la mediocridad predominante y sin partidos políticos de ideas, los diagnósticos siempre serán inciertos. Lo cual no significa que no peleemos a la enfermedad. Si ganamos o perdemos, es otra cosa.-
Marcelo O´Connor
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