El subsuelo de la Patria sublevado

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Historia

Por Alberto Lettieri

Con esta frase del título, directa y contundente, Raúl Scalabrini Ortiz definía admirablemente la conclusión de un proceso que habría de marcar un punto de inflexión en la historia argentina y de toda América latina. Punto de condensación de un proceso de cambios y profundas transformaciones de nuestra sociedad, a partir del 17 de octubre de 1945 la Argentina ya no sería la misma. La auténtica democracia había reclamado su protagonismo en el escenario político de la Nación, y por más que en el futuro su horizonte se presentaría oscuro y sangriento, acechado por las minorías de la propiedad y el privilegio, su semilla sobrevivió a los vendavales para madurar con paso decidido en los inicios del siglo XXI.

 

Los antecedentes. La crisis del ’29 creó las condiciones apropiadas para el colapso de la primera experiencia de la democracia política en nuestro país. En la década de 1930, el drástico descenso del comercio internacional provocó el abandono de buena parte de las explotaciones agrícolas, forzando un proceso de migraciones internas hacia los suburbios de las ciudades más ricas del Litoral. Los recién llegados, procedentes del interior profundo de la patria, fueron catalogados como “cabecitas negras” o “aluvión zoológico”, según la definición del diputado de la UCR Ernesto Sanmartino.

El derrocamiento del presidente Castillo por parte de la logia militar GOU (¿Grupo de Organización Unificado?), el 4 de junio de 1943, como medida preventiva para evitar el acercamiento a los EE.UU. que prometía su inminente sucesor, Robustiano Patrón Costas, inició un trienio inestable en la política argentina, consecuencia de los conflictos internos dentro de una gestión sin liderazgo definido y con profundas contradicciones ideológicas, que sólo consiguió sostenerse merced al aporte popular que le garantizó su secretario de Trabajo, el coronel Juan Domingo Perón. Conquistando el respaldo masivo de los trabajadores y de una vieja guardia sindical de origen socialista y sindicalista que lo reconoció como promotor de la democracia social en nuestro país, Perón impulsó diversas normas que garantizaron la dignidad y una drástica mejora en la calidad de vida de las grandes mayorías postergadas.

Sin embargo, el irrefrenable protagonismo político de Perón –quien para 1945 sumaba los cargos de vicepresidente, ministro de Trabajo y ministro de Guerra– resultó indigerible para sus competidores dentro del Ejército. Sus iniciativas (estatuto del peón, vacaciones pagas, leyes de maternidad y de accidentes de trabajo, mayores ingresos y estabilidad laboral) le sumaron el repudio de las clases medias y altas y de la aristocrática Marina. Esas resistencias se unificaban en el repudio compartido por los opositores sobre la informal relación afectiva que Perón había establecido con la actriz Eva Duarte, objeción que combinaba una pacata moralina con altas dosis de odio social.

 

La conspiración. La rendición de Alemania operó mágico efecto sobre las clases medias y altas porteñas. Llamativamente, las mismas fuerzas partidarias y corporativas que habían apelado al fraude y la violencia como sistema durante la década de 1930 –radicales antipersonalistas, conservadores, socialistas intransigentes y Sociedad Rural–, otros que la habían tolerado –radicales personalistas, demócrata-progresistas y socialistas–, y, finalmente, los comunistas que la habían sufrido en carne propia, se lanzaron en inédita manifestación en el mes de septiembre de 1945 para exigir el fin de la “dictadura fascista”, el apresamiento de Perón y la inmediata entrega del poder a la Corte Suprema.

La nutrida asistencia, compuesta por lo más selecto de la sociedad porteña, provocó inmediato impacto dentro de la Armada y de algunos jefes militares, encabezados por el general Ávalos, quienes trasladaron esos reclamos al presidente Farrell. Si bien coincidían en la exigencia de apresamiento de Perón, no conseguían elaborar una salida política consensuada. La entrega del poder a una Corte Suprema compuesta por conspicuos miembros del conservadurismo argentino implicaba el retorno a la situación de 1943 y era rechazada por varios miembros del GOU. Otros preferían el desplazamiento de Farrell y el establecimiento de un gobierno de transición, compuesto por una fórmula mixta cívico-militar.

Por entonces, Perón había sido trasladado a la isla Martín García, y no faltaban las voces que exigían su asesinato. Farrell, muy debilitado, soportaba la intromisión de Ávalos y del almirante Vernengo, quienes forzaron cambios en su gabinete, incluyendo a tradicionales figuras del conservadurismo. Simultáneamente, las conquistas obreras comenzaban a revertirse: el 12 de octubre fue declarado jornada no laborable sin remuneración.

 

El 17 de octubre, los trabajadores y Perón. Con el paso de los días se evidenciaba la imposibilidad de alcanzar un consenso entre la atomizada dirigencia cívico-militar. Las clases medias y altas redoblaban sus exigencias, al tiempo que el Partido Comunista ofrecía al general Ávalos –quien había trocado, en su consideración, de fascista autoritario a paladín democrático– la creación de milicias armadas con el fin de reprimir las demandas de restauración de su líder formuladas por el “malón peronista”.

La pérdida del rumbo político de los conspiradores avaló los crecientes rumores de un inminente retorno de Perón a Buenos Aires, por “razones de salud”, que se concretó el 17 de octubre por la mañana. Su llegada motivó el paulatino avance de compactas columnas obreras procedentes del conurbano, pese a que la CGT había dispuesto un paro general para la jornada siguiente.

Hacia la media tarde, la presencia masiva de más de 500 mil manifestantes en Plaza de Mayo forzó al presidente a buscar un entendimiento con Perón, descartando la represión a mansalva propuesta por la Armada. Perón formuló entonces una serie de exigencias sobre recambios del personal político, las FF.AA. y la jefatura policial, para finalmente trasladarse a la Casa Rosada. Desde sus balcones proclamó a esa “masa sudorosa y trabajadora” como portadora de la verdadera civilidad del pueblo argentino y reivindicó la jornada como una “verdadera fiesta de la democracia”, equiparable al 25 de Mayo de 1810. Por último, y ante la algarabía general, el líder se definió como el “vínculo de unión” que haría “indestructible la hermandad entre el pueblo, el ejército y la política”.

Sobre esa alianza, Perón concretaba la fundación mítica de una nueva Argentina. Si bien las interpretaciones de los contemporáneos son divergentes, todos coinciden en destacar el carácter fundacional del 17 de octubre. Mientras La Época destacaba que los “diarios encendidos a manera de antorchas resplandecen sobre la negrura nocturna celebrando la victoria popular”; el conservador Emilio Hardoy afirmaba, a su pesar: “¡Nueve días que cierran una época e inauguran otra!”. Y en tanto Jorge A. Ramos celebraba que “los obreros no eran ya esos gremialistas juiciosos a quienes Juan B. Justo había adoctrinado sobre las ventajas de comprar porotos baratos en las cooperativas”, Scalabrini Ortiz “presentía” que la historia estaba pasando junto a nosotros: “Lo que yo había soñado e intuido durante muchos años estaba allí presente”. La hora de la democracia real había sonado por fin en la Argentina. Consolidarla definitivamente era entonces, y sigue siendo hoy en día, la tarea excluyente de nuestra agenda.

 

Publicado en Miradas al Sur

REFLEXIONES SOBRE CIERTA HISTORIA DEL PERONISMO (Parte II)


Por Pedro del Arrabal

PARTE II

UN POCO DE HISTORIA SOBRE FORMAS DE RESISTENCIA

Salvo la intentona del Gral Juan José Valle en 1956, de rescatar la conducción política del país de manos oligárquicas y gorilas por medio de la fuerza, intento que terminó en la Masacre de José León Suarez, el pueblo argentino peronista resistió como pudo en aquellos largos 18 años de ausencia de su conductor. Los “partidarios del Tirano”, algunos encerrados en sus tradicionales y miserables ranchos, otros en sus “nuevos ranchos” obtenidos gracias al trabajo y a la dignificación de la condición humana que el peronismo había logrado implantar entre 1945-55. Resistían incruentamente. No tenían armas; y de tenerlas tampoco hubiesen sabido como usarlas, porque esencialmente, el nuestro es un pueblo pacífico. Por eso resistió con fotos de Perón y Evita, como estampitas de santos, alumbradas con velas en improvisados altares hogareños; manteniendo aquellas vigilia de velas encendidas todo el tiempo, llamas que simbolizaban algo que nunca iban a dejar morir, su agradecimiento, su lealtad y su devoción por Perón y Eva Perón.

Entonces, padres e hijos, ambos obreros padecían la explotación laboral reimplantada después del 16 de septiembre del 1955, y trataban de luchar a fuerza de huelgas como única arma, sintiendo en sus cuerpos brutales represiones, aguantando la privación de sus libertades en inmundas cárceles, sin otra arma que el ideal de la JUSTICIA SOCIAL, movidos por un sentimiento –AMOR- y un solo grito de batalla a todas luces incruenta: “VIVA PERÓN CARAJO”; algo que tenía más fuerza y mas contundencia que cualquier bala.

CUESTIONES DE “ILUMINADOS”

“Iluminados” por izquierda, y “retardatarios” por derecha entraron en escena en la segunda mitad de los “60” y primera mitad de los “70” intentando representar y presentar un peronismo que en el fondo no lo era. Nadie podrá negar que muchos de los militantes que los siguieron eran peronistas y por ende con buenas intenciones. Algunos dirigentes que se acercaron por izquierda, formados en la “JOC” (Juventud Obrera Católica-el Social-cristianismo o “ala Marxista-trotskista” del catolicismo) lo hicieron sin haber entendido, muchos de ellos, jamás al peronismo. Quizá con la más buena de sus intenciones pero sin haberlo entendido en su esencia. Por otro lado la concepción marxista-trotskysta de la revolución armada se lo impedía.

“A mi no me la vas a contar” hubiese dicho Mordisquito.

Cuando Perón llamó “imberbes” a la dirigencia Montonera en la Plaza de mayo, y la prensa tituló “Perón echó a Los Montoneros de la Plaza” (según la malintencionada difusión por “derecha” que del acontecimiento se hizo en aquella oportunidad, ya que según lo que la dirigencia montonera sostuvo -como contra versión- fue que ellos decidieron irse), el que esto escribe estuvo en los alrededores de la Facultad de Derecho adonde se refugio, después del acto en Plaza de Mayo, la “columna norte” de los militantes que acompañaron en aquella oportunidad las columnas montoneras. En esa ocasión, a muchos de esos militantes circunstanciales a quienes se los solía llamar los “Montoneros carajo” (por el cantito con el que se presentaban en público), los escuche decir “Pero yo creía que los montoneros eran peronistas”. Los juegos y movidas políticas que luego continuaron dentro de la cúpula montonera no hicieron más que desnudar a muchos de ellos en sus intenciones. Y en realidad no eran peronistas. El proyecto de la cúpula de Montoneros no era Peronista. Se lo podría o podrá llamar “Montonero-peronista”, pero en esencia no era peronista. Sus objetivos políticos no eran los objetivos políticos del Gral. Perón. Y Perón estaba vivo y era nuestro conductor. Ellos desafiaban a Perón.

¡Y ojo! No digo acá que el proyecto montonero fuera peor o mejor que el proyecto peronista; digo simplemente que no era peronista. Más adelante descubrirán por qué sostengo esto desde mi condición peronista.

Pero… la confusión ya estaba instalada. El stablismen había logrado su objetivo y Perón tenía otra piedra más en su camino de conductor. Los inventos llamados “la izquierda” y “la derecha” peronista ya estaban en plena confrontación y los “servicios de inteligencia norteamericanos y soviéticos” operaban por derecha e izquierda respectivamente. El objetivo era claro, no dejar consolidar el gobierno del Gral. Perón.

Con el tiempo me quedó claro el por qué de lo que aquí  afirmo. Desde su procedencia y el lugar que intentaron ocupar dentro del peronismo, a muchos dirigentes de la auto-llamada ”izquierda peronista” les resultó difícil entender el por qué de su “inclusión” en el Movimiento Nacional(“El peronismo nunca fue ni será sectario ni excluyente” decía el general). Soberbiamente creyeron que esa inclusión estuvo asociada a su condición de poseedores de la “verdad peronista”. En realidad, y según mi modesto entender, nunca entendieron y aún hoy siguen sin entender el peronismo. Fue cierto pensamiento universitario el que les vendió un peronismo interpretado por esa concepción eurocentrista que reinaba en la universidad (y que aún hoy sigue reinando dentro de muchas de las facultades); y es con la que todavía hoy evalúan el peronismo y su carácter de movimiento revolucionario, o no. Es lo que caló más hondo en sus espíritus militantes, y determinó sus acciones. Esta es una de las razones por las que terminan concluyendo que el peronismo es un movimiento reformista y que eran ellos los que lo podían hacer revolucionario. Como si el concepto de “izquierda” y “revolución” fuera sinónimo puro y exclusivo de marxismo. Por eso nunca entendieron el Socialismo Nacional propuesto por el Gral Perón. Con mucho criterio el compañero Norberto Galasso (Marxista el Hombre, pero el más peronistas entre los intelectuales no-peronistas, autor de un brillante trabajo titulado PERÓN) sostiene criteriosamente “A Juan Facundo Quiroga sin Marx no se lo entiende, pero Marx sin Facundo no sirve para nada”. Eso es tomar del pensamiento universal lo que sirve y es aplicable a la realidad local; no lo que se hace comúnmente al decir de Jauretche “querer adaptar la realidad local al manual del colonizador”

El Peronismo era y es el socialismo criollo; la notable creación de una izquierda nativa, con características particulares, propias, que si se lo evalúa con los parámetros tradicionales del socialismo europeo no encaja para nada ¡A Dios Gracias!

Por eso es tan resistido por la clase conservadora que siempre se miró en el espejo europeo, y por los intelectuales “izquierdosos” que se cultivaron en dicho pensamiento. Con solo retrotraer la mirada a las tragicómicas escenas de los actos “ruralistas” en aquel conflicto que el campo tuvo con el gobierno nacional peronista allá por el 2008, uno podrá comprobar lo que digo: banderas rojas de algún partido de izquierda acompañando a los que se niegan a dar -y jamás le darían- el visto bueno, por ejemplo, a una reforma agraria, resultó más que patético.

Es por eso, y digo esto a modo de sugerencia, que no sería menos importante que los “evaluadores del fenómeno Peronista” se reconozcan como “sujetos colonizados cultural y mentalmente” y por ende limitados a la hora de evaluar. Simplemente porque la condición de “colonizado”,  algo que les impide reconocer cualquier originalidad revolucionaria de un hecho histórico, si este se aparta de sus concepciones europeas de lo que es una revolución, o el socialismo. (2).

Por otro lado siempre estuvo presente esa soberbia de querer imponerle condiciones a Perón para hacer del peronismo un hecho revolucionario marxista. La prueba está registrada en aquella “olvidada” reunión de Perón con los cuadros de las diferentes agrupaciones de JP que había en aquel momento, el 8 de septiembre de 1973. En aquella reunión, Galimberti (Entonces JP-regionales; luego socio de Jorge Born) Firmenich(Montonero) y Quieto (FAR) quisieron aleccionar y ponerle condiciones a Perón. Y Perón les dio una excelente lección política, tomando como ejemplo el Chile de Salvador Allende, anticipándoles las lamentables y posibles consecuencias que podrían tener algunas apresuradas (por inoportunas) medidas que el gobierno de Allende había tomado. (3) Y una vez más Perón no estuvo equivocado. Tres días después ocurrió el sangriento y fascista golpe de estado contra el gobierno del compañero Salvador Allende.

Los pormenores de aquella reunión los conocí al día siguiente de la misma a través de cassettes, grabados por compañeros de militancia que si estuvieron en dicha cita. La lamentable muerte de “Cachito” El Kadre (FAP-17) presente en aquella reunión, hace imposible tener un testimonio veraz de los dichos en aquella ocasión. Él podría dar fe de lo que aquí sostengo. La voz de “Cacho” se oye perfectamente cuando Perón le hace una chanza sobre sus días de cautiverio y “Cacho” le contesta que no había estado preso sino “que estuvo de vacaciones pagas por el Estado”.

No me voy a referir a las diferentes versiones sobre los macabros juegos de delaciones y traiciones que supuestamente  hubo dentro de la cúpula montonera desde su conformación, porque ninguna de ellas es fiable y carecen de pruebas, e involucran a personas que merecen todo mi respeto militante. En todo caso, y de haber existido, es un deuda a saldar que tienen para con ellos mismos los integrantes de aquella organización que aún siguen vivos. Los horrores carcelarios que debieron pasar muchos de ellos, y en la mayoría de los casos hasta su desaparición física, por involucrarse en las luchas populares –equivocados o no en cuanto a lo metodológico- los eximen de cualquier comentario negativo que quieran hacer de ellos; sea quien fuere el que los realice. Digo esto por el merecido respeto que se merecen; como cualquier luchador popular, hasta el más humilde y desconocidos, que los hubo y por cientos.

Pero allí – en aquella reunión- quedó claro que ni Perón ni el Peronismo necesitaban que le indicaran que era hacer una revolución; porque Perón ya la había hecho (1945-1955), y porque el creador del hecho original estaba vivo y al frente de la conducción; teníamos en Perón a nuestro conductor. Él le había dado sustento teórico a su práctica política después de una experiencia de ensayo-error.

De allí su valor.

No se conocen trabajos teóricos  ni escritos políticos realizados por Perón antes de 1945 (O por lo menos yo no los conozco). La práctica política desplegada desde la Secretaria de Trabajo y Previsión entre junio de 1943 y septiembre de 1945, le sirvió para dar sustento y fundamento teórico a su creación: La doctrina Justicialista; filosofía de viva de cualquier verdadero peronista. Algunos dirán “eso no es filosofía”; y yo les preguntaré ¿Quién los facultó para calificar de correcta o no la utilización del término filosofía? ¿Los estudios universitarios que les otorgaron carnet facultativo?

Perón construye nuestra doctrina filosófica después de analizar los resultados de una práctica política concreta. Como un gran matemático utiliza las comprobaciones obtenidas luego de experimentar con una hipótesis política original, para luego confeccionar el marco teórico y delinear los fundamentos que dan sustento a nuestra filosofía de vida Justicialista (le guste o no a los intelectuales y cientificistas).

A un Peronista no se le ocurre pensar que hombres de FORJA, de la grandeza de un Scalabrini Ortiz, Homero Manzioni, Arturo Jauretche, Enrique Santos Discepolo, Rene Orsi, se les hubiera cruzado por la cabeza ponerle condiciones a Perón para apoyar su patriada. La humildad de las reflexiones del personaje “Mordisquito” creado por Enrique Santos Discépolo, o la anécdota que cuenta Jauretche y que lo tiene como protagonista en la histórica jornada del 17 de octubre de 1945, donde él, parado en la esquina de Perú y Av. de Mayo, veía pasar -mientras era ignorado por ella- a la masa sudorosa que se dirigía a Plaza de Mayo a rescatar a Perón -el coronel del pueblo- de las manos asesinas de aquella oligarquía vende-patria que lo había puesto preso, son pruebas más que elocuentes para entender de qué forma se puede leer y ver el peronismo cuando se tiene conciencia nacional; cuando se conoce la verdadera historia, y fundamentalmente cuando uno se identifica con lo popular. Lo mismo puedo decir –porque así lo creo- de figuras como Juan José Hernandez Arregui, Rodolfo Puigros, John Willian Cooke y tantos otros aunque no compartieran cosas con nuestro conductor.

Las actitudes y los gestos de los verdaderos Peronistas siempre tuvieron su correlato en los hechos. Cuando Perón, ya de regreso, dijo “Muchachos, hay que guardar los fierros, y comenzar a reconstruir el país que a sido devastado”, “Cachito El Kadre (FAP “17”) y el extraordinario cura Mujica así lo entendieron. Y esto le costó la vida al gran cura. Sabían que mataban un soldado pacifista y leal a Perón. Cuando asesinaron a Rucci sabían que le mataban un soldado leal a Perón. ¿Quién podía creer que con el asesinato de Rucci se iba a acabar la “burocracia sindical”? Solo los estúpidos e ignorantes en materia política.

Montiel, aquel dirigente sindical cervecero que había estado en octubre de 1945 junto a las masas que pedían por Perón, solía perdonar los errores de los dirigentes políticos juveniles a través del ejemplo del zorro y sus cazadores perros. Contaba que “el zorro, para escapar de la persecución perruna, solía internarse en los pajonales. Si los perseguidores eran dos perros –uno joven y otro viejo- seguramente que el perro viejo era el único que no le perdería el rastro al astuto animal.” A la pregunta de un joven militante del por qué de aquella aseveración, Montiel lo aleccionaba con la siguiente historia: “Cuando el zorro penetra en el pajonal corre a mucha velocidad; pero astutamente en algún momento de su carrera, y por instinto, decide doblar a la izquierda para eludir a sus perseguidores. Sin embargo y para despistarlos, deja su cola apuntando en la dirección en que venía. La inercia y el aire arrastran sus olores en esa dirección. Siempre el perro joven es más veloz que el viejo, y al llegar al punto donde el zorro dobló, seguramente el perro joven por la velocidad que traía en su carrera fruto de su ímpetu juvenil, seguirá de largo siguiendo el olor que por inercia envió la cola del perseguido; y prontamente descubrirá que perdió el rastro. En cambio el perro viejo, al llegar al mismo punto, seguramente agudizará su olfato y tomará el camino correcto sin perder el rastro de su objetivo. Lo mismo le pasa a los dirigentes políticos jovenes en relación a los viejos dirigentes cuando se trata de seguir a un zorro como Juan Perón.”

DE “RETARDATARIOS”

Por la otra “mano” estuvieron y están los “retardatarios” de ayer, de hoy y de siempre. Quisieron copar la parada por “derecha” porque así contaban con los recursos ($) facilitados por esa otra eterna derecha oligárquica y conservadora. Siempre usaron al peronismo intentado transformarlo en un instrumento fascista para combatir la posible “izquierdización del país implementada por el peronismo” usando el cuco “Marxista”. Para la derecha oligárquica y conservadora Argentina, el peronismo es peor que cualquier propuesta ultraizquierdista marxista-trotskista.  Montaron estrategias al típico estilo Nazi  con el solo fin de preservar intactos los privilegios obtenidos a través de “espurios acuerdos” con los diferentes gobiernos oligárquicos de turno (más adelante podrá el lector comprobar esto último porque lamentablemente la historia se repitió y se sigue repitiendo).

Entre ellos se mezclaron políticos corruptos y algunas cúpulas de dirigentes gremiales que acordaban con las patronales el desgraciado destino de los laburantes.

El “CdO” con Brito Lima a la cabeza quienes se adjudican esa invención de un “Peronismo Nacionalista” y los “nenes del gallego Alvarez” (Guardia de Hierro cuyo exponente más conocido fue el menemista José Luis Manzano) son los que alimentaron y sirvieron sin tapujos a los intereses de la derecha más reaccionaria y asesina que haya habitado suelo argentino. Fueron amantes de la violencia nazi, y serviles a los intereses oligárquicos de turno, y por exceso o por defecto, siempre cumplieron a la perfección el rol de sirvientes de espurios intereses de diferentes grupos económicos.

DEL LADO SINDICAL

El dirigente gremial y vicegobernador de Córboba, compañero Atilio Lopez fue uno de los dirigentes asesinado por la Triple “A”, ese criminal engendro Lopez-Reguista.

Dirigentes sindicales como Casildo Herrera se “borraron” rápidamente (1975). La dictadura militar hizo su criminal aparición y fueron el compañero Oscar Smith de Luz Y Fuerza el primero en desaparecer, y luego vinieron los secuestros y fusilamiento de compañeros dirigentes mecánicos, portuarios, ferroviarios. Mientras otros “tranzaban” con los interventores militares en los sindicatos. Ellos fueron los Triaca, Los Cavallieri, Los Rodriguez…los llamados “gordos” que en época de la dictadura conformaron la CNT, aquella CGT funcional a la dictadura militar.

Esto obligó a otros dirigentes sindicales como fueron los casos del Cervecero Ubaldini, del Taxista Garcia, del “negro” Serpa de Obra Sanitarias a formar la “Comisión de los “25” –luego CGT-Brasil- quienes dieron las diferentes batallas contra la dictadura militar en el campo gremial. La primera en 1979 con la convocatoria a un paro general, medida a la que se opusieron los “gordos de la CNT”. Los dirigentes de los “25” fueron detenidos el día anterior al paro en la sede de FENTOS en la calle juncal, y entre los que ratificamos el paro mientras los compañeros estaban presos estuvo el que esto escribe. Aquellas detenciones nos parecieron una entrega del “flaco” Lingeri –dirigente de uno de los sindicatos de Obras Sanitarias que lo secundaba al “negro” Serpa, y que simpatizaba con los Gordos de la CNT. Es el mismo Lingeri que articuló la privatización de Obras Sanitarias en la época Menemista, y hoy junto a Cavallieri y Barrionuevo intentan apretar a Moyano.

Y EL PUEBLO GRITABA…

Y el pueblo cantaba “Ni Yankis ni marxista, Peronista” buscando hacerles entender por donde pasaba la cuestión. Y la izquierda la tildaba de consigna reaccionaria y fascista; mientras la derecha se colgaba de ella para llevar agua para su molino. Y ninguno de ellos eran verdaderamente peronistas, sino simples oportunista políticos que habían comenzado a adquirir los vicios de las políticas neoliberales que ya estaban dando sus primeros pasos de la mano del imperialismo. Y quiero aclarar que siempre me estoy refiriendo a los dirigentes y no a los militantes. Los verdaderos militantes peronistas, los del llano, los que hacían trabajo social, constituyen hoy el grueso de nuestros desaparecidos. Porque eran ellos, por su condición de verdaderos peronistas, los “peligrosos” para el “sistema liberal capitalista” y para un stablishmen cipayo sirvientes de los intereses imperiales. El marxista-leninista Partido Comunista Argentino jamás resultó un riesgo para ese stablishmen y la oligarquía; su declarada y pública adhesión al Gral democrático Jorge Rafael Videla de parte de la máxima conducción partidaria es una clara prueba de esto.

Y LA CULTURA POPULAR…

El “Tano” Piero cantaba “Para el pueblo lo que es del pueblo, porque el pueblo se lo ganó; para el pueblo liberación”. Y hasta un cubano lo entendió.

 

 Y Miguel Cantilo (a mi modesto entender el Discepolo contemporáneo) gritaba en su “Marcha de la Bronca”, “Bronca sin fusiles y sin bombas, bronca con los dos dedos en V, Bronca que también es esperanza, marcha de la bronca y de la fe”, y sin querer había puesto en su música el sentimiento de un peronista cualquiera que había elegido la revolución pacifista inculcada por Perón. Solo los hippies… (“putos” dijera Capusotto) habíamos entendido el valor de aquellas consignas (yo en el 70 había abrazado el ideario pacifistas del Beatle Lennon y el movimiento Hippie).

Después de la muerte del Gral. las cosas se agravaron y los resultados, en la mayoría de las veces, fueron más que lamentables. Más de 24 mil compañeros peronistas fueron desaparecidos. Porque realmente eran peronista. El peronismo es el hecho maldito para nuestra oligarquía; no así las izquierdas funcionales, sin propuestas, que solo sirven para embarrar la cancha política facilitándoles así los goles asesinos a la derecha reaccionaria, codiciosa y mezquina; izquierdas funcionales al sistema vigentes de explotación, panfletaria, petardista y vacía de ideas y de propuestas.

Esta es la otra historia del peronismo que hasta ahora no se está contando.

Notas:

(2) Marx escribió un excelente trabajo –El Capital- teniendo como eje en aquel momento la situación proletaria inglesa producto de la revolución industrial, lugar donde, paradógicamente nunca se aplicó su teoría. ¿Es por esto que el pueblo ingles se transformó en un pueblo de boludos? ¡Jamás un “intelectual izquierdoso local” osaría tener tamaño pensamiento ofensivo para con la estirpe inglesa! Sin embargo la realidad indica que estamos hablando de una Isla de morondanga, sin recursos naturales importantes, pero que sin embargo fue y sigue siendo una potencia –sino la más importante- del mundo.

¿¡Maravillas de la política internacional, o talento político en defensa de lo nacional!? Siguiendo con la línea analítica, aparece el Marxismo en la rusia zarista que de industrial no tenía nada (el 80 % de la población estaba constituida por agricultores en condiciones precarias de desarrollo. Solo el 13 % de aquella población constituía la población urbana vinculada a un incipiente actividad industrial.) O sea, los proletarios industriales rusos eran muy pocos. Pero a Lenin las ideas de Marx le sirvieron para romper con la rusia feudal.¡Y en buena hora que haya sido así, aunque a Trotsky no le cerraban del todo las cuestiones metodológicas y luego Stalin no haya dejado de ser un Zar más en un Rusia supuestamente comunista, con un PC Soviético lleno de burócratas donde 25mil tipos manejaban la vida de 270 millones de habitantes, con un proyecto imperial nacido en Yalta y Postdam. Si el Imperialismo Yanki tenía carnet de adulto, el imperialismo soviético llegaba a la mayoría de edad.

(3) En aquella ocasión Perón contó de su charla con Allende. Dijo que él le había sugerido a Salvador que fuera con más cautela con las medidas que estaba tomando respecto de la nacionalización de las minas de cobre “El Teniente”, porque un sector social chileno se le estaba poniendo en contra. Allí lo interrumpe uno de los muchachos de la FAR-MONTONERO para aclararle que a la gente se la estaban poniendo en contra (se refería a la huelga de camioneros que afectaba a todo Chile). Y Perón le aclaró: “¡Y claro que se la pusieron en contra! –sonriéndose continuó “¡Nadie se pone en contra solo y porque sí! Seguramente que los yankis trabajaron y trabajan para ponerla en contra. Pero lo cierto es que hoy, el compañero Allende tiene la mitad de pueblo en contra; y decididamente en contra.” Lamentablemente tres días después –el 11 de septiembre de 1973- cae derrocado por un violento y criminal golpe de estado el compañero Salvador Allende. Ya se había producido el autogolpe pro-yanky de Bordaberry en Uruguay y luego vendría (1975) la caída del compañero Velazco Alvarado en Perú. Situaciones políticas internacionales que por sus características geopolíticas daban como resultado una Argentina con Gobierno Peronista, pero rodeada por gobiernos pro-yankis. El 24 de marzo de 1976 ya era una posibilidad más que cierta. La reunión de José Alfredo Martinez de Hoz con Jorge Rafael Videla para planificar el golpe se había concretado el 4 de julio de 1974; tres días después de la muerte del Gral Perón. La Triple “A” ya hacía de las suyas y el brujo Lopez Rega comandaba las acciones para la caza de peronistas. ¿El pretexto? El paso a la clandestinidad de la cúpula montonera. La despiadada caza de compañeros peronistas acusándolos de terroristas montoneros y/o marxistas pasó a ser una realidad diaria. El resto ya es una lamentable historia conocida.

Mañana, la penultima entrega

 

EL 17 DE OCTUBRE

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Por Raúl Scalabrini Ortiz (En Hechos e Ideas, febrero 1946.)

 

 

“Es increíble y hasta admirable el poder de persuaden y de ejecución de nuestra oligarquía. En el mes de octubre de 1945, el coronel Perón fue destituido y encarcelado. El país azorado se enteraba de que el asesor de la formación del nuevo gabinete era el doctor Federico Pinedo, personaje a quien no puede calificarse sino con la ignominia de su propio nombre. El Ministerio de Obras Públicas había sido ofrecido al ingeniero Atanasio Iturbe, director de los Ferrocarriles británicos, que optó por esconderse detrás de un personero. El Ministerio de Hacienda sería ocupado por el doctor Alberto Hueyo, gestor del Banco Central y presidente de la Cade, entidad financiera que tiene una capacidad de corrupción de muchos kilovatios.
“La oligarquía vitalizada reflorecía en todos los resquicios de la vida argentina. Los judas disfrazados de caballeros asomaban sus fisonomías blanduzcas de hongos de antesala y extendían sus manos pringadas de avaricia y de falsía. Todo parecía perdido y terminado. Los hombres adictos al coronel Perón estaban presos o fugitivos. El pueblo permanecía quieto en una resignación sin brío, muy semejante a una agonía.
“Con la resonancia de un anatema sacudía mi memoria el recurso de las frases con que hace muchos años nos estigmatizó al escritor Kasimir Edschmidt. “Nada es durable en este continente, había escrito. Cuando tienen dictaduras, quieren democracias. Cuando tienen democracia, buscan dictaduras. Los pueblos trabajan para imponerse un orden, articularse, organizarse y configurarse, pero, en definitiva, vuelven a combatir. No pueden soportar a nadie sobre ellos. Si hubieran tenido un Cristo o un Napoleón, lo hubieran aniquilado”.
“Pasaban los días y la inacción aletargada y sin sobresaltos parecía justificar a los escépticos de siempre. El desaliento húmedo y rastrero caía sobre nosotros como un ahogo de pesadilla. Los incrédulos se jactaban de su acierto. Ellos habían dicho que la política de apoyo al humilde estaba destinada al fracaso, porque nuestro pueblo era de suyo cicatero, desagradecido y rutinario. La inconmovible confianza en las fuerzas espirituales del pueblo de mi tierra que me había sostenido en todo el transcurso de mi vida, se disgregaba ante el rudo empellón de la realidad.
“Pensaba con honda tristeza en esas cosas en esa tarde del 17 de octubre de 1945. El sol caía a plomo cuando las primeras columnas de obreros comenzaron a llegar. Venían con su traje de fajina, porque acudían directamente de sus fábricas y talleres. No era esa muchedumbre un poco envarada que los domingos invade los parques de diversiones con hábito de burgués barato. Frente a mis ojos desfilaban rostros atezados, brazos membrudos, torsos fornidos, con las greñas al aire y las vestiduras escasas cubiertas de pingües, de restos de breas, grasas y aceites. Llegaban cantando y vociferando, unidos en la impetración de un solo nombre: Perón. Era la muchedumbre más heteróclita que la imaginación puede concebir.
“Los rastros de sus orígenes se traslucían en sus fisonomías. El descendiente de meridionales europeos, iba junto al rubio de trazos nórdicos y el trigueño de pelo duro en que la sangre de un indio lejano sobrevivía aún. El río cuando crece bajo el empuje del sudeste disgrega su enorme masa de agua en finos hilos fluidos que van cubriendo los bajidos y cilancos con meandros improvisados sobre la arena en una acción tan minúscula que es ridícula y desdeñable para el no avezado que ignora que es el anticipo de la inundación. Así avanzaba aquella muchedumbre en hilos de entusiasmos que arribaban por la Avenida de Mayo, por Balcarce, por la Diagonal.
“Un pujante palpitar sacudía la entraña de la ciudad. Un hálito áspero crecía en densas vaharadas, mientras las multitudes continuaban llegando. Venían de las usinas de Puerto Nuevo, de los talleres de la Chacarita y Villa Crespo, de las manufacturas de San Martín y Vicente López, de las fundiciones y acerías del Riachuelo, de las hilanderías de Barracas. Brotaban de los pantanos de Gerli y Avellaneda o descendían de las Lomas de Zamora. Hermanados en el mismo grito y en la misma fe iban el peón de campo de Cañuelas y el tornero de precisión, el fundidor mecánico de automóviles, la hilandera y el peón. Era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de la Nación que asomaba, como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del terremoto. Era el substrato de nueva idiosincrasia y de nuestras posibilidades colectivas allí presente en su primordialidad sin reatos y sin disimulos. Era el de nadie y el sin nada en una multiplicidad casi infinita de gamas y matices humanos, aglutinados por el mismo estremecimiento y el mismo impulso, sostenidos por una misma verdad que una sola palabra traducía: Perón.”

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Kirchner: “No caigamos en eso de ver quiénes son los dueños del 17 de octubre”

http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-133634-2009-10-17.html

Fuente: www.megafon.com.ar

17 DE OCTUBRE- PERÓN REVOLUCIÓN, PERÓN Y SU PENSAMIENTO.

 

peron-2009

Por Pedro del Arrabal

 Siempre me resultó llamativo el cómo se recuerda aquella fecha memorable para el conjunto del pueblo argentino, pero especialmente para los sectores sociales más castigados, para los trabajadores y los desposeídos.

PRODUCTOS CULTURALES DE UNA COLONIZACIÓN PEDAGÓGICA Y MENTAL

Me refiero concretamente a esa manera que tienen de recordar y/o de presentar aquella gesta revolucionaria en libros de texto -y de los otros-, conferencias, reportajes, recordatorios, casi todos los intelectuales, pensadores, filósofos y periodistas vernáculos.
Se los escucha utilizar el término revolución cuando hablan y/o se refieren a la Francesa, o de la revolución Rusa, de la China y hasta de la Cubana (pero en este último caso en términos un tanto peyorativos por ser sudaca, suerte que también corre la actual Revolución Venezolana y el proyecto de Evo Morales).

Ni que hablar en términos de pensadores y pensamiento. Desde Carloncho Marx, para atrás y para adelante, por izquierda y por derecha, son rescatados todos los hechos, acontecimientos generados por filósofos y pensadores Europeos. Para ellos América piensa y existe a partir de la llegada del negrero esclavista Cristo Foro Colombus (más conocido como Cristobal Colón). Cualquier análisis por ellos realizado de los hechos revolucionarios que se llevaron a delante en estas tierras carecen de valor en términos comparativos con las referencias que les fueron introducidas en sus cabezas por la colonización cultural y pedagógica europea.

Por eso el 17 de octubre de 1945, para ellos, no es un hecho Revolucionario sino una simple fecha de efeméride que más vale pasarla lo más desapercibida posible; y el pensamiento del Gral Perón como el pensamiento de un tirano. Para estos muchachos, pensadores y revolucionarios son los Europeos; el resto es “caca”.

Y el 17 de octubre de 1945 fue un hecho Revolucionario, por sus característica, sin precedentes en la historia Americana, y uno de los más importantes hitos de la historia universal porque el pueblo argentino pasó a integrar el grupo de los heroicos pueblos del mundo que luchan por su dignidad. Y Perón uno de los grandes pensadores que el siglo XX entregó al mundo por su condición de visionario. Todo lo que ocurrió en el mundo a partir de la segunda mitad del mencionado siglo y hasta en la actualidad fue previsto por su mente brillante.
¡Mal que les pese muchachos, algún día aprenderán a reconocer al 17 de octubre como el día de la REVOLUCIÓN JUSTICIALISTA y al GRAL. PERÓN COMO EL MÁS GRANDE PENSADOR REVOLUCIONARIO ARGENTINO.

 

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