Perfil
¿Quién es el irresponsable que dirige la redacción de “EL EMILIO”?, se preguntará usted.
Pues aquí está, es este señor:

Oficio: Maestro y Peronista
“Nací en los pagos de Don Felipe Varela hace 50 y pico de años; en la Pcia de Catamarca, República Argentina.
De abuela y madre Peronistas y padre “anti”(radical-antiperonista, antinegros, antindigenas, antigauchos, anti…) desde chiquito mi vida fue signada por la confrontación.
Y me pase la vida confrontado; hasta el día de hoy. Parece ser que los que tuvimos la suerte de empezar a reconocer nuestro peronismo como un profundo sentimiento, para ser aceptados social y políticamente, debíamos y debemos dar exámenes de “civilidad” a cualquier pelafustan. La no confrontación y la mansa aceptación de que “ser peronista” es una desgracia, un estigma, para el colonizado medio pelaje argentino opera como liberador de tu condición de “incivilizado y bárbaro”. Conmigo nunca lo lograron. Soy un reprobado consuetudinario para el sistema liberal y/o neoliberal..
Transité por la primaria y la secundaria, allá en mis pagos catamarqueños, sin romper paredes para pasar de grado o curso como el compañero Herminio porque al método no lo conocía, pero si esquivando portazos cuando me rajaban del grado o curso.
Para mis maestras y profesores, el caudillo más grande que dio mi provincia, Don Felipe Varela, era ese personaje nefasto de la zamba. Por eso ni lo mencionaban. Pero como docentes marcaron mi vida y mi destino para siempre; por izquierda (en esa época a la ultraizquierda, en mi pago se la ignoraba porque era algo muy similar al peronismo) , derecha y ultraderecha. De peronismo nada; o todo en contra. Rivadavia, Mitre, Sarmiento, y Roca eran los paladines de nuestra historia, San Martín el Padre de la Patria, y Rosas, Irigoyen y Perón unos nefastos Tiranos. Los caudillos eran sinónimos de “Malandraje”.
Hasta doña María, la esposa de don Ponce, el verdulero que tenía el boliche al frente de mi casa paterna, me dijo una vez cuando era niño -para quedar bien con mi viejo- “su hijo seguirá el camino del Dr. Castillo, será presidente”. La mujer se refería aquel presidente conservador, de finales de la primera Década Infame, comprovinciano mío, que por suerte, el 4 de junio del “43″, el GOU lo sacó del poder donde se habían anquilosado los conservadores más corruptos hasta ese momento de la historia Argentina, luego superados desde ya por los de la Segunda Década Infame, la era menemista. Nunca supe si se trató de una cargada a mi viejo, un elogio para el atorrante que era yo, o un reconocimiento a cierta estupidez que mi aspecto brindaba.
Por suerte mi abuela me enseño a usar el “olfato de los perros callejeros”, y así, en la universidad de la calle, con los changos “de la calle”, con los “negros serranos bajao a ponchazos” que vivían en los barrios más humildes de la ciudad de Catamarca, conviviendo con miserias y grandezas, junto y gracias a esos “analfabetos”, fui conociendo a los Rosas, Peñaloza, Quiroga, Varela, Nazario Benavides, Irigoyen, Perón, entre otros desmadrados. Sabiduría popular que le dicen.
Llegué a la “Ciudad de las Luces”, Buenos Aires (a los “cabezas negras” no nos daba para ir a Paris; tampoco me interesaba), en diciembre del “69″ para entrar en la “Facu” y seguir con los “estudios superiores” como decían en mi pago. Soy porteño por adopción -y “Villurca de corazón”-. Vivo en Villa Urquiza.
Y no solo entré en la Facu de Ingeniería de Paseo Colón, sino que también entre en el hippismo y por ende en el rock. Allí, entre esos “pelilargos” (algo que nos daba ese aspecto de putos y faloperos según el decir de los “adultos de la época), conocí a “Bombita Rodríguez”, que fue quien me llevó engañado, como el boludo e idiota provinciano que era, por el mal camino. Por culpa de él (¿o gracias a él? ¡Que duda!¿no?) comencé a militar en la JP.
¡Y de vuelta a confrontar! Esta vez con mis compañeros izquierdistas universitarios.
No entendían como podía ser “estudiante superior y peronista a la vez”. Aunque justificaban mi posición -y la “entendían”- por mi condición de “cabecita negra”.
En el “74″ se me murió el Viejo (Perón, a quien le dí la mano en Olivos en marzo de ese año, y desde esa vez no me la lavé más), y desde allí en adelante a los “tumbos” por la vida.¡Sin dejar de confrontar!.
No tengo ningún problema con los compañeros marxistas y/o de cualquier izquierda que respete a los que somos peronistas por lo que somos y cómo somos. Es un convencimiento personal que en la argentina ser peronista es ser de izquierda. Simplemente porque históricamente ninguna izquierda argentina jodió tanto al establishment local como lo hizo el peronismo. Además, y así como la clase trabajadora Argentina fue, es y será la columna vertebral del movimiento revolucionario peronista, el peronismo deberá ser la columna vertebral del Socialismo Nacional.
Lo que no puedo evitar (ni con sesiones psicoanalíticas de por medio) es ser anti dirigencia PC. Con los compañeros-camaradas del partido ningún problema. ¡Pero con la dirigencia! ¡Es más fuerte que yo! Será porque no me olvido ni de la Unión Democrática de la cuál formaron parte en el “45″, ni de los “comandos civiles” con los cuales ellos colaboraban para cazar peronistas en el “55″, ni las últimas colaboraciones de sus dirigentes (pa’ no perder sus costumbres) para con la dictadura Videla-Masserista, mientras nosotros perdíamos en el camino, compañeros y amigos peronistas en la nueva resistencia.
¡Que le vamo hace muchachos. Algún defecto tengo que tener!
En el “84″ me refugié en la educación y comencé a dar batallas desde ahí. Me puse a jugar con mis alumnos y juntos, en el “86″, inventamos un programa de radio que comenzó a salir por Radio Nacional; se llamaba “Los Locos Bajitos”; iba todos los sábados a la mañana, hasta que en el “90″ llegó el “innombrable”, y junto a él “el criollo de cotillón fascista” Julio Maharbis a la dirección de la Emisora, y me rajó.
Y seguimos a los tumbos. Pero sin dejar de dar batalla. Ahora no solo en la educación sino también en el periodismo.
En los “80″ y con el “Ruso” Labella comenzamos a trabajar en la “Catulo Castillo” junto al “Tate” Martinez, y a dos valiosísimos compañeros, lamentablemente ya desaparecidos, Eduardo Corvalan (“Corbata” para los compañeros, colaborador de nuestra revista) y Carlitos Magliano (un combativo “Foetrista” telefónico).
En los “90″, y también con el “Ruso” y el “chino” fundamos el Anarkoperonismo. Después, y por culpa del imberbe Manuk (del blog Anarkoperonismo.blogspot.com) nos enteramos que no habíamos fundado un carajo porque -según él- el Anarkoperonismo existió siempre. ¡Se dan cuenta con que soltura de cuerpo frustran a la segunda edad y media, estos mocosos de porquería! ¡Tiene razón Macri! A los irrespetuosos imberbes hay que meterlos a todos en cana. ¡Hay que bajar la edad de ininputabilidad!
Mis autores son Perón, Cirigliano (mi maestro, guía y de quien me transformé en su discípulo), Ivan Illich, Jauretche, Marechal, Jorge Abelardo Ramos, José María Rosas, Jorge Enea Spilimbergo, Norberto Galasso, Hernandez Arregui, Puigros (R), Mariategui, Scorsa, Vallejos, Galeano, Sófocles, Platón, Descarte, Heidegger, Nietzsche, Marx, Hegel, , Proudhon, Bakunin(sus ideales), Lenin, Churchill, Kadafi, Sartre, Prigogine, Ibsen, Mann, Freud, Chrisnamurti… y me parece medio pelotudo seguir nombrando porque leo todo lo que cae en mis manos.
Música: El “Cuchi” Leguizamón, Yupanqui, El Chango Rodríguez, Edgar y Carlos Di fulvio, Peteco Carabajal, El Rally, Los Jaivas, Urubamba, Inti Yllimaini, Teresa Parodi, Suna Rocha, Hugo Díaz, El gordo “Pichuco” Troilo, E. S. Discepolo, Homero Mancioni, El Tano Piero, Miguel Cantilo, El flaco Spineta, PAPPO (especialmente “Sucio y desprolijo”), León Gieco, Todos Tus Muertos, La Renga, Los Piojos, Divididos, Rata Blanca, La Bersuit, La Vela Puerca, La Mancha de Rolando, Almafuerte, Manu Chao, Metállica, Iron, Cream, Led, Los Beatles, Pink Floy, The Sex Pistol, Bach, Vivaldi, Mozart, Wagner, Richard Straus, Tchaikovsky y todo lo que me suene a música agradable para mis oídos.
Cine: Toda la filmografía del más grande de los grandes, El “Turco” Favio (especialmente “Soñar y soñar” y “Crónica de un niño solo”), “La Hora de los Hornos” y “Los Hijos de Fierro” del Pino Solanas, “El camino hacia la muerte del viejo Reales” y “El rigor del destino” de Gerardo Vallejo, “La aguas Bajan Turbias”, “Quebracho”, “La patagonia rebelde”, “La boca del Lobo” (una película peruana sobre Sendero, que no la puedo encontrar), toda la filmografía de Fellini y “Nini” Marshal, y las películas de Armando Bo junto a la “Coca” Sarli.
¿Los personaje más queridos y admirados? “Minguito Tinguitela” de Juan Carlos Altavista y “La Chona” de Aidé Padilla.
Los orgasmos más placenteros me los brinda (además de mi mujer) un buen Locro, unas buenas empanadas, un buen plato de humitas, unos tamales, un pucherito, el asado de tira, todo regadito con vino catamarqueño, y una buena siesta.
Amo a Perón y a Evita.
Tengo el honor de ser un “incorregible” Borgiano, del Árbol Peronista, pero fruto prohibido de la rama Ciriglianista.
Para mi, los Jesucristos criollos además de Perón y Cirigliano son: El turco Favio, E. S. Discepolo, el Gordo “Pichuco” y el Flaco Spineta. ¡Y no me los toquen porque se me suelta la cadena! No me analizo más porque hice la prueba y no me fue muy bien. ¡Los chabones terapeutas me querían convencer que el equivocao era yo y no el sistema! Por una cuestión de salud mental me alejé.
Amo todo lo que sea y pertenezca a Latinoamérica. Hago como que hago cine, escribo para no estar junto a mis amigos del borda porque no me gusta el lugar ediliciamente.
Para aquellos que les interesa los antecedentes profesionales, culturales y todos los “ales”, pueden ver mi curriculum “v” en la parte final de la página inicial de “trabajos de campo”.
Y nada más.”
Victor L. Martinez

Retrato de Felipe Varela: laopinionpopular.com.ar
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