Que nos moviliza

Al director de la revista EL EMILIOcirigliano_presentacion
Prof. VICTOR L. MARTINEZ

Querido compañero Victor:

Llego a usted para felicitarlo, pero no quiero limitar las felicitaciones solo a usted sino a todo el equipo que trabaja en la publicación, por los logros alcanzados con “EL EMILIO”.

De algo pueden estar seguros, no es una revista más. Se lo mucho que cuesta mantener (en términos económicos) una publicación. Y más aún cuando en esa publicación se dicen cosas que suenan a melodías poco agradables para oídos acostumbrados a escuchar ciertos trinares que pertenecen más al mundo de la fantasía que al mundo de los de carne y hueso.

La primera virtud que nuestra (porque la siento mía) publicación tiene es casualmente su fuerte identificación con la causa históricamente nacional y con los intereses de los más necesitados, de los desposeídos, la causa que dio origen al más importante movimiento de masas de la historia latinoamericana, El Peronismo.

Pero tiene otra virtud. Según mi modesto entender “EL EMILIO” trabaja en el presente para construir un futuro previsible e inclusivo para todos los latinoamericanos, ya no solamente para los argentinos. ¡Tarea titánica si las hay! Y acá aparece lo que yo más rescato de nuestra publicación: denunciamos permanentemente la falta de proyecto.

No podemos pensar un país “en serio como dicen por ahí”, un país que pueda diseñar el futuro si no contamos con un PROYECTO antes. El Proyecto es el esqueleto que sostiene la vida comunitaria de una Nación. Si Perón identificó a la clase trabajadora como la columna vertebral del Proyecto Argentino de la Justicia Social, no fue por casualidad. El hombre entendía de estos menesteres, sabía que el trabajo dignifica la condición humana; y sabía que el trabajo es el nervio motor de los grandes emprendimientos sociales. Sin proyecto no hay futuro, o mejor dicho nuestro futuro será formar parte de algún proyecto ajeno.

Fuerza, y adelante. Los acompaño desde acá con mi corazón y en la seguridad de que no claudicarán ante los obstáculos cada vez más difíciles que seguramente seguirán apareciendo.

Un Fuerte Abrazo para Usted Victor, y para todos los compañeros de “EL EMILIO”.

Gustavo F.J. Cirigliano

Septiembre/2006

Nuestro Maestro y Guía

Y el Agustino deja estas reflexionesde la mano de un viejo profesor.

PENSAR DESDE LA CONDICIÓN ARGENTINA

“Decía Jauretche que el intelectual argentino mira la realidad que tiene delante y suele no entenderla. Por ellos acude al catálogo de categorías explicativas traído del extranjero y entonces dice: ¡ah, esto es tal cosas!”

Quizás exageraba un poco pero algo de razón tenía.

Nadie se hará argentino por nosotros.

Nos visitan asiduamente en los últimos tiempos –sin contar los conjuntos musicales y los cantantes- sociólogos, pensadores, científicos, filósofos y literatos extranjeros que vienen y dicen lo suyo (nos explican el mundo) en congresos, conferencias, seminarios, coloquios y presentaciones por TV, radios y diarios; pero ¿qué se llevan de aquí?( dólares aparte).¿En qué medida se llevan algo argentino? ¿Cambia algo en ellos la visita? ¿O será que no tenemos nada que les interese llevarse?

Relación asimétrica. Dejan lo suyo sin recibir nada argentino. ¿Será que no tenemos sustancia, excepto lo pintoresco y turístico? Ellos influyen en nosotros, ¿nosotros influimos en Ellos? Nadie se hará argentino por nosotros.

No hay modo tampoco de que traigan o de ir a buscar afuera recetas de “país al instante”. Para nuestra íntima vergüenza el artista o intelectual extranjero se sorprende de nuestro “cholulismo” o ciego deslumbramiento.

Luz y ceguera.

La recurrencia y necesidad del otro a veces no es más que carencia de uno mismo.

El argentino ciego y vaciado, sin luz propia, ¿busca lazarillos para confiarse a ellos? ¿Somos universales o apenas internacionalizados, o carentes de singularidad y diferencia?

Nadie puede cargar la Argentina sino el argentino aunque le cueste. Cargar con todo. Lo bueno y lo malo. El pasado que se quiere olvidar. Las equivocaciones del presente. La incertidumbre del futuro. Hoy la difícil identidad argentina pasa por la conciencia del proyecto de país.

Sin conciencia de sí, el argentino desorientado busca espejos donde elegir un rostro y un futuro.

G.F.J.C.