ESTE MARTES 10 DE ABRIL, PARO DOCENTE EN EL AMBITO DE LA C.A.B.A.

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Educación

De nuestra redacción

Los gremios que nuclean a los docentes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires -Capital Federal de la República Argentina- convocaron a un cese de actividades para hoy, 10 de abril, en todos los establecimientos educativos de la Ciudad gobernada por Mauricio Macri. ADEMYS junto a UTE y el resto de los gremios capitalinos decidieron la medida ante la falta de dialogo por parte del gobierno en la persona de su Ministro de Educación -Esteban Bullrich- sobre el tema de cierre de secciones de grados en varios establecimientos educativos, decidido unilateralmente por el gobierno de Macri con el fin achicar los “gastos” (para la gestión PRO-Macri, la educaciòn pública se encuadraría dentro de este concepto  a partir del criterio costo-beneficio que la rige) y sin acordar con los representantes docentes salidas alternativas para evitar dichos cierres.

Los Gremios se concentrarán a partir de la 14 horas en la esquina de Av. de Mayo y Chacabuco para desde allì marchar hacia la legislatura local llevando au reclamo.

 

DE EDUCACIÓN, TÉCNICOS Y CUADROS ESTADÍSTICOS.

C.A.B.A., Argentina, UNASUR, EL EMILIO, Educación

CIERTOS, Y EN ALGUNOS CASOS APARENTES, ERRORES CONCEPTUALES SOBRE LA LABOR DOCENTE, QUE APARECIERON EN EL DISCURSO DE LA COMPAÑERA PRESIDENTA EN LA APERTURA DEL PERÍODO DE SESIONES ORDINARIAS DEL CONGRESO DE LA NACIÓN, SURGEN DE CRITERIOS DE EVALUACIONES DE “GESTIÓN” QUE SUELEN UTILIZAR ALGUNOS “TÉCNICOS” QUE LA ESTÁN MAL INFORMANDO Y MAL ASESORANDO Y ENTRE LOS CUALES SE ENCUENTRAN LOS TRES MINISTROS QUE ESTUVIERON AL FRENTE DE LA CARTERA EDUCATIVA DESDE EL 2003 A LA FECHA.

Por Victor Leopoldo Martinez (1)

INTRODUCCIÓN PERTINENTE

Estas reflexiones, Sra Compañera Presidenta, las hago desde mi condición de Peronista y docente (en actividad). A los atributos antes mencionados los coloco en ese orden para no alterar las interpretaciones que se pudieran hacer de las mismas como producto final. La fundamentación es muy sencilla. El peronista entiende la educación nacional de una manera diferente al resto por dos motivos:

a) Por estar consustanciado con un proyecto revolucionario como es el que encarnó el Gral Perón, algo que el compañero Néstor Kirchner intentó y usted misma sigue intentando recuperar para darle continuidad. Porque su amor, su emoción, y sus acciones de gobierno en pos de los más necesitados y desprotegidos implementadas por usted en estos últimos 4 años son sobradas pruebas de su innegable condición peronista. Sus gestos y palabras también indican claramente que esa continuidad la desea llevar adelante tal cual aspiraba y quería nuestro conductor –Perón- en vida: “siempre es preferible usar mucho tiempo para hacer bien las cosas, a gastar energía innecesariamente por ahorrar tiempo”. Un docente verdaderamente Peronista, sabe que para hacer esto posible se requiere de una educación diferente y de docentes comprometidos con ese ideario. Dicho en otras palabras “Ideario y ejecutores” deben actuar y operar concatenadamente.

b) El segundo motivo se desprende del primero y viene a colación por algunas desafortunadas observaciones (tergiversadas mediaticamente de manera ex profesa) que realizó en aquella jornada del Congreso, el primero de marzo. Esas observaciones que salieron de sus labios sobre la tarea docente sonaron a mal valoración. Yo las puedo comprender porque soy peronista y porque estuvieron dentro de un contexto más amplio –un mensaje dirigido a los habitantes del país-. Probablemente en el fárrago de ideas, alusiones, explicaciones anexas, ejemplos concretos, deseos y aspiraciones en todas las áreas del quehacer nacional que usted tiene, pudo en ese momento mezclarse transferencialmente dichas apreciaciones. Seguramente que la diferencia entre eficiencia y eficacia en una gestión usted la conoce mejor que yo; y en la amplitud de los temas abordados esos dos conceptos se le cruzaron producto de la mala información que recibió y de un peor asesoramiento sobre el tema que tuvo. Usted tiene alma de docente; por eso suele utilizar el tiempo que sea necesario para enseñarle a la sociedad qué es lo mejor que le puede pasar en la vida; vivir dentro de un marco de justicia social, por ejemplo. Usted sabe mejor que yo que a la “eficiencia” un técnico en gestión se la puede “dibujar” con mapas conceptuales acompañados de cuadros estadísticos, no así la eficacia de dicha gestión, algo que solamente lo podrá comprobar monitoreando resultados de manera concreta y en contacto directo con el área en cuestión.

Es total y absolutamente comprensible que ciertos detalles se le puedan pasar por alto en el fragor de su titánica tarea. ¡Vaya TRABAJO gobernar a 40 millones de Argentinos con 15 millones amamantados desde 1976 hasta el 2002 con leche cultural y educativa marca “neoliberal”! (entre los cuales están los tres críos disfrazados de “progres” que fueron -y uno sigue siendo- ministros “técnicos en educación”). Me podrá argumentar, y no sin una cuota de razón que en esas horas, días o meses previos a elegir ministros, en materia de “cuadros políticos” era lo que tenía para ocupar esa cartera. Con el tiempo y la torpeza e inutilidad pudo comprobar que la designaciòn de Tedesco había sido un error, y Filmus le acercó el nombre de un hombre de su “riñón”,Sileoni, el actual ministro. Yo le puedo garantizar compañera presidenta que en nuestro medio hay muchos y mejores cuadros, con mejor formación en términos de políticas educativas que los mencionados; cuadros que entienden y saben mucho más sobre cuáles son las falencias y necesidades de nuestro obsoleto sistema educativo porque lo palparon y palpan desde adentro, estando en actividad constantemente. Los mencionados señores (Filmus, Tedesco y Sileoni) nunca pasaron de ser meros teóricos de la cuestión educativa. A las aulas las conocen gracias a las visitas protocolares. Muchos de esos cuadros están entre los que usted incluyó dentro de sus observaciones; y sin perder su condición de trabajadores están alejados de las oportunistas actitudes de ciertos dirigentes gremiales del sector.

Usted bien sabe porque dio sobradas muestras de talento e inteligencia que la educación para un pueblo como el nuestro que demanda imperiosamente la consolidación del proyecto Nacional y Popular iniciado en el 2003, tiene que estar muy lejos de la tradicional, “ámplia” y aséptica educación tan maravillosamente universalista como alejada de nuestra realidad nacional y latinoamericana y sus necesidades; lo suficientemente distantes de aquella implementada por casi siglo y medio por conservadores, liberales de izquierda y derecha y neoliberales también de izquierda, (el neoliberalismo tiene su génesis en la derecha) todos ellos mayormente ultra cipayos. Usted sabe muy bien que la educación no es solamente lo que aparece en los cuadros estadísticos que confeccionan técnicos donde la tarea que desarrollan educandos y docentes y sus resultados adquieren formato de “barras” o “tortas”. Yo mismo la escuché pelear en foros internacionales tratando de humanizar al capitalismo salvaje en clases magistrales donde rescataba a los hombres de su fría condición de número de código binario en un diagrama estadístico, para presentarlos como lo que eran y son, seres humanos con sus necesidades básicas insatisfechas. Desde estas páginas hemos elogiado una y otra vez sus conocimientos y agallas para enfrentarse a los poderosos, de adentro y de afuera.

POR QUÉ DIGO LO QUE DIGO

En la parte final de aquel discurso usted dijo: “Por eso les pido a todos, a todos los argentinos con mucha humildad, en serio les digo, no valió la pena tanta pelea, lo que es importante es que nos acerquen mejores ideas… ¡Les pido que me ayuden, nada más que eso!” 

Mi intención es ayudarla porque como peronista, y peronista “setentino” que soy, que no pudo ver coronada su aspiración de palpar una sociedad más justa por la desgraciada muerte del Gral Perón, al tener la suerte de vivir la brillante gestión que el Compañero Néstor y usted vinieron y viene llevando adelante, no me nace otra cosa que ponerme al lado suyo en esta aspiración mutua de querer lo mejor para nuestra Nación, nuestra Patria y su Pueblo; y como peronistas que somos, usted y yo entendemos de qué hablamos. Lo único que nunca haré Compañera Presidenta es acompañarla desde la obsecuencia; por el bien de mi Patria, el suyo y como usted muy bien lo manifestó en la parte final de su discurso: “tengan sus propias ideas; sus propios objetivos y tengan la certeza de que si tienen razón van a ganar,…”.

Tengo ideas que siento como propias, aunque debo reconocer que a la mayoría me las nutrió el peronismo. Y me siento muy bien dentro de ese ideario porque se aproxima mucho a lo que entiendo como felicidad plena; que no es otra que compartir la dicha de vivir en igualdad de condiciones con el resto de los integrantes de nuestra sociedad; buscando una realización común dentro de la riqueza que se puede encontrar en la diversidad. ¡Y que vamos a ganar, no tenga usted duda alguna querida compañera! Mi hijo es más peronista que yo, lloró a Néstor y está a su lado en cada acto, en cada marcha, defendiéndola en la facultad (lugar bien gorila y reaccionario; usted lo sabe tanto como yo), y preparándose profesionalmente para acompañar este proyecto y darle continuidad.

Es por eso que hago estas reflexiones casi de manera coloquial, como si la tuviera enfrente; y tan emocionado como estuvo usted al cierre de su -en general- brillante discurso. Salvo el encuadre que le dio al tema educativo.

 VAMOS AL MEOLLO

Cuando usted trajo a colación el tema de la sustancial modificación en términos de inversión que hubo en la educación argentina a partir del 2003, llevando del 2 y pico a 6.47 el % del PBI lo destinado a educación, a esta altura de su gestión está resultando un tanto redundante porque solamente necios de derecha y “petardistas” de izquierda pueden negarse a aceptar algo tan evidente. Las estupideces que puedan salir al respecto de boca de intelectuales devenidos en periodistas intentando atacarla tanto por derecha como por “izquierda” y ultra izquierda, no dejan de ser eso, estupideces, ya que por deformación intelectual (¡mire usted compañera presidenta en qué temas debemos hacer más hincapié en cuestiones educativas) desconocen los niveles y grados de complejidad de los problemas que suelen aparecer cuando se gestiona en educación; más aún en nuestro obsoleto sistema que sirvió para un proyecto -el de “1880” continuado a partir de 1976 y hasta el 2001- que como bien usted lo sabe no es el nuestro. Cuestiones de fondo no de formas. ¡Usted me entiende compañera presidenta!

Ahora bien, preste usted atención querida compañera a cómo la intentan “ayudar” personajes de la talla de su ministro Sileoni. Colgado del aparente reproche que usted realizó en aquel discurso, al día siguiente y refiriéndose a la actitud gremial manifestó: “Los dirigentes gremiales no están entendiendo lo que la sociedad les pide, sigue habiendo respuestas viejas a realidades distintas”, para luego empeorarla al sostener:”…este dejó de ser el país de la desinversión educativa para pasar a ser el país del 6,47 % del PBI en educación, de 45 millones de libros y 1.800.000 de netbooks distribuidas” (Diario Pág/12, pág 12, El país).

Por venir de un Ministro de Educación, como respuesta política, más que demasiado pobre es lastimosa. Más que a un dicho de “chirolita” (y no es para utilizar “dichos” del compañero Moyano)¿sabe a que me sonó lo de su ministro? A reproche de un patrón de estancia porque el peón le pidió aumento de jornal sin valorar que él le regaló un celular, para que esté comunicado (controlado) con (por) su patroncito; y para que de vez en cuando hable con otro “pión”.

Cuando usted, criteriosamente explicó que: “…hay que tenerlo claro, la ley de Financiamiento Educativo no fija salario, fija salario testigo mínimo para todos los docentes, por una razón muy sencilla, los docentes no están a cargo del Estado Nacional, son a cargo de las provincias.” (sic), creo que está total y absolutamente en lo cierto. Le faltó aclarar que esa descentralización de la potestad de fijar los salarios docentes tuvo origen en la gestión de Menem, y la decidió e implementó su ministro de economía Domingo Cavallo, con Susana Decibe como Ministra de Educación y Daniel Filmus como asesor dentro de ese ministerio. Y uno de los grande errores que cometió Filmus como Ministro de Educación del compañero Néstor, por no entender políticamente eso que usted señaló renglones más arriba, le trajo al compañero Presidente un comienzo de año 2006 bastante complicado y cargar con un desgraciado hecho -el asesinato del compañero Fuentealba a manos de la policía neuquina-, todo por esa desmesurada necesidad de protagonismos que siempre acompañó al actual senador nacional, y que generalmente le hace abrir su bocota en los momentos menos indicados, aquella vez anunciando un aumento salarial sin haberse cerciorado previamente y a través del Consejo Federal de Educación si todas las provincias estaban en condiciones de poder dar ese aumento. (Nadie recuerda a un Filmus movilizado junto a los trabajadores que protestamos por aquel vil asesinato y si por su actitud de “guardar silencio” (estaba ya en campaña electoral para conseguir la gobernaciòn de la ciudad) y esconderse por una semana hasta que las aguas se calmaran. Por otro lado y en relación a una anécdota que usted contó relacionada con el conflicto docente entrerriano, le recuerdo compañera presidenta que fue Néstor y no Filmus el que resolvió política y criteriosamente el problema salarial de los docentes de aquella provincia. Y lo tuvo que hacer él, ante la inoperancia de su ministro.

Coincido con usted en muchas de las apreciaciones, respecto de algunos ítem del sueldo docente, la forma de aplicación del FONID en el cuadro distributivo de la asignación por ser demasiado igualitario arriba y abajo en la escala salarial por ejemplo. Pero ese es un mal muy internalizado culturalmente en la sociedad argentina y sostenido educativamente también desde la educación pública.

Le doy un ejemplo que no tiene que ver con la gansada que argumentó el Ministro Sileoni ayer porque lo mio está asociado a la cuestión de fondo que este señor no quiere -o no se anima- a resolver. Seguramente que si un Ministro de Educación (otro), y con su venia, decidiera fijar un sueldo mínimo de $ 8000 para el cargo testigo de docente de grado con el fin de que viva dignamente con un solo cargo y tenga el tiempo suficiente para preparar adecuadamente su labor pedagógica diaria, descansar y cumplir con su familia, dentro de este sistema y con la mentalidad que también existe dentro de los docentes, es más que evidente que no lograría su objetivo porque muchos docentes urbanos tomarían dos cargos (pensando en los 16 mil de sueldo) y si pudiera hasta tres con el turno noche incluído (pensando en los 24 mil). También es seguro que si se fijara una normativa que les impidiera tener más de un cargo, lo primero que dirían es que “estoy atentando contra la libertad de trabajo”. Porque para no ser hipocrita acá debo diferenciar a los docentes rurales que Sí hacen patria de no pocos -no todos- docentes urbanos que trabajan de docentes porque no encuentran otra cosa; y son los que más joden a la hora de hacer reclamos. Se muy bien de la cantidad de docentes urbanos que trabajan en pésimas condiciones edilicias y en constantes estado de riesgo dentro de zonas y bolsones sociales altamente conflictivos y se hacen cargo de la cuestiones que se les presenta, como conozcos colegas que dicen “educar” en escuelas “bien ubicadas” , que no pierden oportunidad de contar de sus viajes al extranjero pero viven quejándose de lo mal pago que están por culpa de este gobierno y país de mierda y se cuelgan de las quejas de otros que si lo hacen demandando justicia para sus haberes por necesidad. (Hasta un gremio que se “abrocha” a cuanta demanda salarial exista -UDA- se la pasa ofreciendo a sus afiliados viajes turísticos a Europa con precios en dolares. ¡Y no me vengan con la chicana de que los docentes también tienen derecho a conocer Europa y a viajar!).

Sobre todo esto hay que trabajar en materia educativa no solo con educandos primarios y medios sino en la formación docente, en la formación de los formadores de docentes y hasta en los docentes universitarios y los formadores de docentes universitarios; para que las generaciones futuras tengan una ética más igualitaria a la hora de evaluar lo que es justo e injusto socialmente sin que haya necesidad de recurrir a la exigencia de un estricto cumplimiento de normativa alguna.

La misma formación que tendrían que tener nuestros legisladores nacionales a la hora de tomar ciertas decisiones. Digo esto porque con algunas actitudes y desubicadas resoluciones le sirven a la “opo”, a los reaccionarios y a la población en general -en bandeja- la posibilidad de invalidar cualquier planteo ético posterior y a la hora de legislar que venga de ellos. Incrementarse un 124 % sus sueldos (y usted misma lo sabe y conoce porque fue legisladora que los “ítem adicionales” incrementan “considerablemente” las “dietas” de los legisladores) en un momento de paritarias nacionales donde usted sugirió un piso y un techo para la fijación del pedido de aumento al resto de los trabajadores, suena un tanto infame. Allí también hay legisladores que no concurren nunca (Macri por ejemplo quien siempre se tomó muchas vacaciones, o el dirigente gremial¿? Luisito Barrionuevo que como diputado nacional y de 116 sesiones solo concurrió a 6 porque no aguantaba escuchar hablar pelotudeces según él) y no pocos trabajan tres días a la semana, siempre y cuando estén con ganas de dar quorum y tratar los temas que a ellos les interesa políticamente. Podrán agregar las reuniones de comisiones (que por lo general están dentro de esos tres días), o que estudian mucho ¿? para analizar las leyes, etc, etc.; pero usted como yo sabemos que son los menos.

¡Ojo! No estoy diciendo que no deban tener un sueldo digno y en relación a tamaña responsabilidad que les compete ( como bien me lo señalo mi hijo: “con ese criterio papá solo harían política los que tienen guita, y vos sabes que en este país eso es muy peligroso”). Solo estoy pidiendo que hagan honor a lo que ganan y que sean criteriosos a la hora de retribuirse. Han dado sobradas muestras de no ser tan estúpidos para llegar adonde están; de la misma forma deberían entender que cuando Usted compañera presidenta pidio “sintonía fina” lo hizo en su más amplia acepción.

Vicios compañera presidenta, vicios… que seguramente debemos erradicar casualmente a través de la educación.

En cuanto a los otros vicios estructurales que tiene este obsoleto sistema educativo en el cual estamos inmersos desde hace largo tiempo, no son otra cosa que eso, vicios estructurales que ni siquiera se resuelven con normativa alguna. Con el agravante que cuando hablo de normativas me refiero a las que cambian o fluctúan según sea el funcionario intermedio que va a parar al cargo por decisión política (y que por lo general no entienden un carajo del tema y en su ignorancia hacen más engorrosas las cuestiones burocráticas), generadores de solicitudes y demandas tan contradictorias unas con otras que por lo general terminan siendo esquizofrenizantes para cualquier humano, más aún para un docente a quien además se le exige tener una perfecta tarea pedagógica para con niños que no dejan de ser demandantes de suma atención por carencias afectivas, y demás yerbas en términos familiares (escuelas asistenciales que le decimos).

A usted le preocupa que por un mismo cargo en algunos momentos y ocasiones se paguen hasta dos y tres sueldos (los docentes titulares se suelen enfermar porque son humanos, y los suplentes también). Yo puedo dar fe porque me ha tocado hacerlo en infinidad de ocasiones y por una cuestión de solidaridad entre compañeros de tener que hacerme cargo de dos grados al mismo tiempo, por falta de suplentes y porque (acá está el detalle interesante) el personal de conducción no puede cumplir con lo que establece el reglamento escolar ( que data de 1958, el mismo del que se agarra Macri y su ministro Bullrich hoy para cerrar secciones de grado primarios y cursos de media) en cuanto a hacerse cargo de los niños por estar tapados de papeles (pura, inservible e inconducente burocracia) que cumplimentar “para ayer”; papeles demandados por instancias superiores que buscan dar muestras de eficacia (no eficiencia educativa) a los de más arriba.

Si la eficacia está relacionada con la capacidad para alcanzar un objetivo, aunque en el proceso no se haya hecho el mejor uso de los recursos (en este caso humanos), usted bien sabe que la eficiencia es otra cosa y está asociada a la mejor utilización de los recursos. Lo ideal para una gestión es alcanzar ambas cosas a la vez, algo difícil de lograr cuando se trata de educación porque se trabaja con seres humanos, categoría demasiada delicada como para equivocarse.

 

Sin embargo y en términos comparativos, el legislador como trabajador gana diez veces más que un docente. Pero existe una diferencia sustancial en ambas labores. El error cometido por un legislador se puede enmendar cuando la democracia funciona a pleno y respetuosamente. El docente no se puede equivocar porque trabaja con seres humanos inocentes que la sociedad le confió para su formación. Cualquier error que un docente cometa marcará de por vida a ese educando que confió en él.

Seguramente que hay docentes y “docentes”, obreros y “obreros” como hay legisladores y “legisladores”. Pero los docentes y los obreros, sean malos o buenos padecerán la misma jubilación a la hora de su merecido –o no- retiro de la actividad. Los legisladores aunque hayan ido a parar al congreso de casualidad y como pago de una factura política y solamente se dedicaron, como única tarea, “levantar la mano” a la hora de la votar, gozarán de esa famosa jubilación de privilegio que con solo estar tres meses en el cargo se consigue; privilegio que nadie se anima a tocar a la hora de ser legislador. Diferencia sustancial y para nada equitativa en términos sociales. Más aún dentro de un proyecto peronista.

Usted bien sabe que la educación no se mide por horas de trabajo ya que no es lo mismo estar 8 horas en un fabrica o sentado algunas horas en una banca de legislador tres días por semana que estar 4 horas diarias con 20 inocentes niños (si está en un solo grado, un turno y no trabaja por áreas) a quienes hay que respetarle su individualidad, sus tiempos de aprendizaje y sus demandas de afecto; u 8 horas para los que tienen dos turnos (yo trabajo mañana y tarde en el mismo colegio e intento educar 80 niños diariamente porque mi tarea es por áreas, en dos grados por turno simultáneamente). Un planteo de esa naturaleza es tan peligroso como solicitarle a un médico cirujano que realice 4 intervenciones quirúrgicas en su turno de guardia para mantener el nivel de eficacia del nosocomio, en vez de exigirle que opere bien.

Tampoco me voy a colgar del tema vacaciones porque tergiversaron sus dichos (Usted expreso textualmente: “… frente a la suerte también, porque siempre fue así y está bien que sea así, de tres meses de vacaciones frente a trabajadores que tienen vacaciones mucho más reducidas”). Hasta un Yasky (CTA), buscando recuperar terreno político, osó compararla desubicadamente con un nefasto Eduardo Duhalde. Su “y está bien que sea así,” da cuenta de su conocimiento de que los tres meses de vacaciones son necesarios pero que nunca fueron tales, y en raras ocasiones pasan del mes y medio; y seguramente también intuye que en realidad y para los más antiguos es poco tiempo de descanso. Me imagino que usted tiene una idea acabada de la tarea porque tuvo que atender las demandas de sus dos hijos. No necesito explicarle sobre el desgate psico-físico que se sufre al tener que atender veinte hijos ajenos cuatro horas seguidas, cuando no 40 en ocho horas diarias para docentes de doble turno. Usted misma lo está padeciendo al tener que lidiar con semejantes buitres que quieren volver las cosas a un pasado no muy lejano donde se cagaban en todos los Argentinos pensando en sus intereses y el de sus bolsillos, como usted bien lo señaló en aquel discurso. Por eso rescato su enteresa y entiendo el desgaste psico-fìsico al que está expuesta. Por eso siempre la acompañaré y estaré a su lado en esta patriada. Lo único que le pido es que confie más en los verdaderos militantes y menos en los oportunistas obsecuentes.

Su excelente formación, compañera presidenta, seguramente le permitió concluir que brindar más y mejores herramientas, que millones de libros y netbooks en manos de la mayor cantidad de estudiantes posibles iguala oportunidades para todos los educandos de diferentes sectores sociales. Pero también no tengo dudas que usted lo tiene más que claro que con eso solo no alcanza. Y acá aparecen, desgraciadamente, los “técnicos” que confunden el adiestramiento en la manipulación de herramienta con aprovechamiento pedagógico de la misma, olvidándose que se trata simplemente de eso, de “otra” herramienta. Usted es una persona demasiado inteligente y estoy seguro que oportunamente le hará conocer a su ministro del área algunas premisas básicas en la materia de tal modo que tome conciencia que esas herramientas no serán nunca garantía de más y mejor educación; que se requiere de algo más para lograr eso.

Como podrá apreciar compañera presidenta, existen todavía demasiadas cuestiones de fondo que hay que abordar para lograr cambios con el fin de hacer más eficiente nuestro sistema educativo forjándolo útil y funcional al proyecto que usted lleva adelante y que yo comparto y defenderé.

El tema de la educación superior lo dejo para otro momento.

CIERRE

Seguramente compañera presidenta tendrá en claro que los cuadros y diagramas que los técnicos y asesores le acercaron y acercan cuando deben informar no fueron casualmente los artífices de su contundente triunfo electoral con un 54% de los votos, sino su temple y compromiso militante que la llevó a recorrer el país de punta a punta tomando nota y contacto con las necesidades de nuestro pueblo, escuchándolo, algo que siempre hacía el Gral. Perón y que sirvió para darle perennidad a su ideario justicialista hasta nuestros días.

No está de más recordar que en materia educativa hay muchos otros aspectos que necesitan un abordaje serio; por lo delicado del tema. Sin lugar a dudas usted y yo, a la distancia, lo seguiremos haciendo; simplemente estando en contacto a través de este medio, usted desde el lugar de mayor relevancia y responsabilidad al que puede acceder un ciudadano argentino y yo desde mi humilde condición de docente y militante peronista del campo nacional, popular y latinoamericano.

Hasta la Victoria Siempre Compañera Presidenta.

(1) Director de EL EMILIO

 

EDUCACIÓN ¿UNA CUESTIÓN DE CANTIDAD O CALIDAD?.

C.A.B.A., Argentina, UNASUR, EL EMILIO, Educación.

Necesarias reflexiones sobre una educación que pretende ser tal, pero que a menudo es tomada ligeramente por cierto funcionarios. Hoy por hoy la educación Argentina es envidiada en toda la región y en gran parte del mundo; y no es casual… Pero…

Por Víctor Leopoldo Martínez (1)

AMPLIACIÓN DEL HORARIO DE “GUARDERÍA”

Días pasado apareció en varios matutinos de esta Capital, luego reproducido a lo largo del día monótonamente por todos los canales de noticias e informativos televisivos dentro de sus titulares, un anuncio del mismo tenor pero realizado por dos funcionarios de gobiernos diferentes: uno hecho por el gobernador de la C.A.B.A. Mauricio Macri y el otro por el Ministro de Educación de la Nación Alberto Sileoni.

Parecía que las declaraciones se daban en un marco de competencia para ver quién lograba mayor “rédito político” dentro de un imaginario colectivo social al anunciar que se extendería el ciclo lectivo. Amerita pensar que se buscaba algo así con el anuncio -y yo lo asocié con el “rédito”-; de otra manera no se entiende la poca seriedad que conllevó anunciar algo tan grosero, sin fundamentarlo siquiera, intentando mostrarlo como logro. Mientras Sileoni lo hacía señalando que la decisión había surgido de un acuerdo logrado dentro del Consejo Federal de Educación (órgano que reúne esporádicamente a todos los Ministros de Educación de las provincias y que él preside) para llevar el ciclo de 180 a 190 los días de clases en los establecimientos educativos primarios y medios de todo el país, Macri no se quedaba atrás y le ganaba por cinco días anunciando que él extendía a 195 de clases para las escuelas y colegios que se encuentran dentro de su órbita de gestión.

AL ENTERARSE DE LA NOTICIA, ¡LA FELICIDAD DE LOS DOCENTES FUE INDESCRIPTIBLE!!!

¿Y LA DE LOS PÁRVULOS? ¡NO ERA PARA NADA MENOR!

¡LOS PADRES, REBOSANTES DE ALEGRÍA!

En general, y para los que estamos vinculados e interesados en temas educativos, tamaño anuncio nos preocupa por razones que a continuación pasaré a explicar, pero no nos sorprende que Macri tome decisiones de este tipo. Seguramente que si algún docente no lo conoce, con solo haber padecido su accionar en lo que lleva de gestión como gobernador de la Ciudad, lo presentirá tranquilamente como una persona que básicamente ignora toda cuestión asociada a temas educativos. Tampoco se puede pasar por alto que el Ing. Macri es el típico producto de una educación privada (todos sus estudios los hizo en ese ámbito). No es un detalle menor a la hora de querer hablar con él e incursionar en algún tema educativo seriamente. Cuando la educación es considerada una mercancía, difícilmente como producto tenga otro valor que no sea los que fija el mercado, y sus consumidores no prioricen la cantidad por sobre la calidad, aunque hagan alarde de una supuesta y “especial preferencia ” por la calidad tratando de mostrar convencimiento de que allí está “la diferencia”. “Diferente”; condición a la que solo acceden los poseedores de “recursos”. Recursos que les permiten obtener algo (educación selectivamente distinta en este caso) que los hace sentirse diferentes del resto, pero… similares –en estupidez- a todos los que aspiran a ser considerados “burgueses de categoría” por formación “privada”.

Resulta necesario aclarar cierto aspecto de lo señalado anteriormente. La existencia de la educación privada es parte de una decisión política que un Estado puede tomar en materia educativa por diversas razones –algunas un tanto complejas- que oportunamente desarrollaré en otro artículo. Pero resulta más que claro que la sociedad argentina en su conjunto ya entendió cuales son las consecuencias cuando el manejo del Estado cae en manos de cultores y defensores de la reducción de este a su mínima expresión; especialmente en materia educativa. Padeció las gestiones de quienes conciben a la educación como un gasto y no una inversión basados en el concepto costo-beneficio y teniendo como meta la “eficiencia” (qué se “gana” con los recursos utilizados, todo en términos pecuniarios). Salta a la vista –y por el aire como lo hizo en el 2001- que ese Estado es un tanto peligroso cuando se encuentra dentro de un determinado marco ideológico “diestro”, que es con el que se conciben las “reglas”, el “modo” y las “formas” que debe adoptar una sociedad para satisfacer a unos pocos; sociedad desde ya totalmente partida y con sus diferencias sociales bien notorias y extremadamente explosivas.

Para el caso Macri es entendible porque fue votado abrumadoramente, reelegido mayoritariamente por los habitantes de esta ciudad en las últimas elecciones; votantes que seguramente no evaluaron el deterioro que sufrió la educación pública en la C.A.B.A. en razón de negligencias y erradas decisiones políticas tomadas por el gobierno del ingeniero. Y esa ignorancia o desinterés es entendible porque los intereses de ciertos porteños son otros. En su gran mayoría los habitantes estables de esta ciudad o bien mandan sus hijos a escuelas privadas (incluido hijo/a del contradictorio candidato oficialista Filmus), o toman a la escuela pública como guardería, como depósito de chicos. Y por más que esto a muchos porteños les duela al señalárselo, es una realidad incontrastable que como sociedad se sigue negando ver y reconocer.

Los motivos de que las escuelas públicas se hayan transformado en depósitos de niños, para el caso de la C.A.B.A., son múltiples y muy variadas las razones; la mayoría comprensibles…, pero hasta cierto punto.

Es un tema que requiere ser discutido seria y urgentemente en términos sociales para definir de una vez por todas y para los tiempos por venir, qué se pretende de la educación pública en esta ciudad y en que medida la sociedad está dispuesta a comprometerse con esa educación que desea para sus niños y adolescentes asumiendo el rol que sin lugar a dudas a cada porteño le compete en cuanto a ser el primer educador y formador de valores en el ámbito familiar y social.

Esa realidad incontrastable a la que me refiero indica que desde hace largo tiempo -30 últimos años por lo menos- la familia porteña en general le transfirió a la “institución escuela” (y por ende a sus docentes) toda la responsabilidad formativa, de contención y la resolución de conflictividades familiares y sociales que cada niño trae consigo y con las que es “depositado” en un establecimiento educativo público. Se olvidan que en las escuelas hay componentes humanos (entre ellos sus propios hijos) que a diario se ven obligados a reproducir conductas, actitudes y valoraciones que la propia sociedad esgrime, utiliza, hace uso y abuso fuera de la estructura edilicia escolar. La escuela y los colegios no tienen por qué ser diferente a lo que la sociedad es fuera de sus límites; los actores son humanos y son los mismos dentro y fuera de ella. El mito social de que las escuelas y colegios son asépticos y asexuados es algo anacrónico, arrastrado desde siglo y medios atrás y todavía no resuelto. Con otra cuestión como agravante, se hace caer en los docentes toda la responsabilidad por la integridad psico-física de todos y cada de los niños que concurren a un establecimiento educativo, exigiéndoles –además- todo tipo de contemplaciones para el párvulo en materia de “aprendizaje”, de tal manera que el proceso de “escolarización” (no hablo de educación) resulte lo menos traumático para “ese pobre hijito”; todo esto so pena de sufrir las consecuencias civiles, penales para el caso de “familias clase media” si algo le pasa al “nene”, y/o posibles moliendas a palos, cuchilladas -o tiros- para el caso de padres provenientes de barrios carenciados que no quieren ser menos que los de “clase media” razón por la cual “lo resuelven a su manera.” El docente, igual que el niño, en total estado de indefensión; ambos víctimas de un perverso sistema, que necesariamente debemos cambiar; pero extendiendo los días de trabajo del “depósito”. ¡Es poco serio!

Hablo de esa sociedad que entre otras cosas también demanda y prioriza “certificados de escolarización” para sus hijos, por encima de un serio y personal compromiso con una “buena educación” para los retoños, trabajando en la parte formativa junto al docente, pero haciéndolo, reitero, desde el hogar y la sociedad.

En cuestiones educativas, los que conformamos esta sociedad porteña debemos ser un poquito más responsables a la hora de hablar y de exigir, ya que no ignoramos nuestra “picardía” y habilidad para esquivar el cumplimiento de nuestros deberes y obligaciones sociales.

¡Miren la cantidad de responsabilidades asistenciales que se suman a la tarea pedagógica y de las cuales los docentes deben hacerse cargo; todo por la misma y miserable paga (hablo del caso de la C.A.B.A.), tarea y esfuerzo que a diario las “autoridades” gubernamentales y educativas de la Ciudad ponen en tela de juicio, aún más a la hora de las merecidas vacaciones de los docentes, y/o de demandar una justa y merecida mejora salarial.

La tarea escolar en esta ciudad y en los tiempos que corren se presenta como titánica, y es lógico que haya docentes que se encuentren en condiciones de hacerse cargo de todo esto; de la misma manera que otros hacen lo que pueden en función de lógicas limitaciones, y todos de una forma u otra vamos descubriendo diariamente que la escuela ideal y los niños y adolescentes ideales solo existen en los textos escritos por tecnócratas de la educación que jamás pisaron un grado de escuela primaria ni un curso de secundaria pero que pasean sus sabias innovaciones junto a un rótulo pegado en su frente que dice “Soy progre; traigo lo último en pedagogía” por los pasillos de cuanto ámbito educativo exista. Son los formadores de los nuevos “profesores de enseñanza primaria” o los catedráticos que dictan clases, seminarios y conferencias a los alumnos de Ciencias de la Educación en nuestras universidades y cuyos productos quieren salir disparando cuando se enfrentan con la escuela real, con niños y adolescentes reales.

¡MIREN SI HAY COSAS  PARA RESOLVER PREVIAMENTE ANTES DE DEDICARSE A EXTENDER EL CICLO LECTIVO SIN TON NI SON!

Pero sin lugar a ninguna duda, para la sociedad de esta C.A.B.A., Macri hizo algo bueno en materia educativa; le solucionó un problemita a las familias porteñas que a partir del año que viene gozarán de 15 días más sin tener que “soportar” a sus “queridos” hijitos jodiendo la paciencia en sus respectivos hogares. La Familia porteña contenta y agradecida por la “sabia decisión” tomada por Macri.

Sugiero al lector (y de paso a Macri y Sileoni si es que leen esto) que vean el siguiente fragmento de un trabajo (más extenso; dura casi dos hora) que hice junto a otros colegas hace ya 6 años, pero que reúne 20 años de experiencias educativas con el teatro como herramienta en las más diversas escuelas públicas de esta ciudad. Preste atención a las opiniones que se vierten y a los textos que aparecen para que comiencen a entender de qué estoy hablando.

Luego continuamos.


LO GRAVE NO ESTÁ EN LAS DECISIONES QUE ADOPTE MACRI

Por su parte Alberto Sileoni manifestó en sus declaraciones: “La extensión del ciclo lectivo, y otras medidas que implementamos, no son coyunturales ni oportunistas. Forman parte de un proceso que se inició en 2003 con la ley que fijó un piso de 180 días de clase; esa cantidad se logró en 2010 y fue el año en que más días de clase hubo; y se superó en 2011”.

Estimado Ministro, con todo respeto me voy a dirigir a usted. Lea con atención sus expresiones y recapacite. Además me atrevería a sugerirle –por una cuestión de pudor- que le diga a la Sra. Presidenta “ Sra…, me voy. El cargo me queda grande.” Evidentemente su condición de técnico –como la de sus dos antecesores, Tedesco y Filmus- le impide entender con precisión que la cantidad de “educación” que en teoría se imparte en establecimientos educativos y que luego aparece reflejada en “cuadros estadísticos demostrativos”, no es indicativo que en los hechos sea real, o que esa educación sea de calidad, o al menos buena. Mas estúpido resulta pensar que con aumentar la cantidad de días de clase, los párvulos y adolescentes recibirán una educación mejor.

Por eso resulta necesario aclararle que estoy hablando de las cuestiones de fondo de aquello que se entiende por educación. Es innegable que todo mejoramiento educativo requiere de mayor inversión y que gracias a las gestiones políticas de Néstor Kirchner y Cristina Fernández se fue recuperando niñez y adolescencia para la escolarización; como en las mejores épocas peronistas; y desde ya eso no es poco. Pero resultará no solo improductivo, sino diría hasta grosero, no aprovechar esta oportunidad histórica que tenemos para mejorar la CALIDAD educativa, revisando contenidos curriculares anacrónicos (básicamente en los estudios sociales y ambientales), redefiniendo el papel y el rol docentes (que desde ya no es el que pretende Macri) y el de los establecimientos educativos (que tampoco tendrá que ver con las pretensiones del gobernador de la C.A.B.A.) si se quiere estar a la altura de los cambios que la propia sociedad está haciendo suyos y la profundización de los mismo que ella está demandando. El último resultado electoral así lo está indicando. Por favor no haga lecturas de los mismos (el resultado electoral), en el peor de los casos al estilo Grondona-Sarlo, o guiado por cierto triunfalismo inconducente de cierto periodismo un tanto complaciente. Esta hora histórica demanda actuar -y abrir la boca lo menos posible- con responsabilidad.

Seguimos con sus declaraciones:“Son medidas que tienen que ver con un mayor esfuerzo, con una ratificación del rumbo en el cual estamos” (¿?).

Sr. Ministro, para su conocimiento, al esfuerzo los docentes lo venimos haciendo desde mucho antes que usted fuera funcionario de gobierno, y si en algo estamos siendo reconocido en términos salariales es por una decisión política tanto de Néstor como de Cristina Fernández de Kirchner. Por sus dichos y según mi parecer es usted el que desconoce el rumbo que le está imprimiendo el gobierno nacional a este nuevo país, porque si para muchos “entraditos en años” como yo esto es similar a las primaveras “45-55”, para el resto de la sociedad argentina -especialmente para los jóvenes- todo esto es nuevo y muy hermoso señor ministro. Es usted el que parece más desorientado, manifestado esto con todo respeto.

Luego continua: “Si alguno se sorprende, es porque no ha tomado nota de lo que está ocurriendo en la educación argentina, a nivel provincial y nacional, desde 2003”. Insisto, me parece que es usted Sr. Ministro, -y perdón que vuelva a insistir con lo de “con todo respeto”-, el que no está tomando nota de lo que está ocurriendo en la sociedad y en el país desde el 2003 y de cómo la educación debería acompañar dicho proceso.

Y termina diciendo: “La educación argentina está mejorando: hay más inversión, hay más días de clases, hay más libros y más net Books, hay mejores salarios”

MUY INAPROPIADAS SUS DECLARACIONES SEÑOR MINISTRO.

En la gestión de su antecesor Filmus –y no por iniciativa de él sino por la de Néstor Kirchner- se aumentó la inversión en educación llevándola del 2 al 6 % del PBI. Pero la ley se quedó en las formas; el fondo se mantiene intacto por si no está enterado. Si la compañera Cristina Fernández de Kirchner de quien soy un ferviente admirador por su capacidad, vuelo intelectual y talento político, a quien la vote y volvería hacerlo, está decidida a profundizar los cambios que se vienen dando en nuestro país desde el 2003, creo que Usted con sus declaraciones no la está ayudando mucho. Y ella lo que necesita es ayuda y colaboración, pero fundamentalmente lucidez y sentido común de parte de los funcionarios que la acompañan.

Usted señor Ministro está en una de las carteras ministeriales clave. Tiene que ser casualmente “educación” la herramienta que debemos recuperar para concretar este proceso de transformación de tal forma que el actual proyecto político pueda tener continuidad en el tiempo. Después de sus declaraciones creo firmemente que es usted el que no entendió de qué se trata este milagroso cambio que a Dios gracias, se viene dando en nuestro país.

Querido Ministro, escolarización no es sinónimo de educación; y la buena educación no es una cuestión de cantidad sino de calidad. Educación no es algo asociado a “tratamiento pedagógico compulsivo y disciplinante”. Educación es algo más serio; y requiere ser más serio aún si se está dentro de un proceso de transformación que intenta sacar a nuestra sociedad de aquella triste realidad en la que fue sumida por políticas neoliberales. Las pedagogías que tergiversaron valores en no pocas mentes argentinas han sembrado muchas semillas que aún hoy “SIGUEN” floreciendo en los establecimientos educativos de los tres niveles de la educación, entorpeciendo este proceso de cambio que hoy está llevando adelante nuestro gobierno nacional. Usted lo puede comprobar con solo moverse por los verdaderos ámbitos educativos dejando de lado los lugares empapados de academicismo. El sistema educativo tal como funciona hoy es una lamentable realidad que hay que modificar, no una ficción a la que puedo disfrazar con “nuevas herramientas tecnológicas”.

Sr. Ministro lo invito a que vea este otro fragmento que pinta una escuela real de no hace mucho tiempo y que en relación a la actual, en lo único que cambió es que ahora, en ellas, hay más chicos (a Dios y a este gobierno nacional gracias porque sino estarían en la calle) con más libros y computadoras, pero que en esencia no ha cambiado en nada.

Sr. Ministro, más días de clase, más libros y más computadoras por si solo no significan un mejoramiento en la calidad educativa. Perdone que sea reiterativo pero ese tiempo al que se refiere y los elementos que menciona son simples herramientas dentro de un proceso educativo. Insisto en recordarle Sr. Ministro, educación es algo más serio y en estos momentos más necesaria que nunca ya que debemos pensar en una EDUCACIÓN CON MAYÚSCULAS por haber logrado este gobierno que el pueblo Argentino recuperara conciencia sobre nuestro lugar de pertenencia natural, nuestra gran Nación latinoamericana, la UNASUR, a la cual debemos integrarnos también en términos educativos.

DEMOCRÁTICO SI, PERO… ACOMPAÑANTE DE DELIRIOS REACCIONARIOS ¿TAMBIEN?

Cuando usted Ministro Sileoni, muy suelto de cuerpo sostiene: “Creo que todo se puede discutir en el marco de la defensa de un derecho que a mí me parece que es anterior al derecho de los docentes y que es el derecho de los alumnos” se suma al falaz y perverso argumento esgrimido por Macri “una vez más, los que se perjudican son los chicos”.

Ese viejo discurso reaccionario utilizando a los chicos como excusa para fines utilitariamente perversos –presentar a los docentes ante la sociedad como seres “jodidos”- no puede aparecer en boca de un funcionario de un gobierno que se dice –y yo le creo- Nacional, Popular, Latinoamericano y revolucionario (en términos comparativo con los gobiernos anteriores sin ninguna duda lo es). Le recuerdo Sr. Ministro Sileoni que el Sr. Macri no muestra la misma preocupación cuando los chicos en invierno pasan frío, o se les caen los techos de las escuelas, o cuando las mismas se inundan de materia fecal porque las cañerías cloacales de las famosas escuelas de su “amado” Cacciatore se tapan, se rompen y vuelcan sus desechos en el propio edificio (Hay una que todo esto lo viene padeciendo por años y esta ubicada a 150 metros de su despacho ministerial); que los obsoletos sistemas eléctricos interrumpan cada 2 x 3 el suministro de energía eléctrica a los establecimientos, etc., etc., etc.

Macri dice: “Todo el mundo tiene derecho a manifestarse, a la protesta, pero también los vecinos de Buenos Aires tienen el derecho de descontar ese día que no se trabaja”.

Yo, como cualquiera de los vecinos de quienes Macri cree ser vocero, y con el mismo criterio, le preguntaría, Sr. Gobernador Macri ¿Usted se descontó –no digo días- los meses que se ausentó de sus funciones por “razones particulares”? ¿Devolvió al Congreso de la Nación los sueldos y viáticos por los días no trabajados mientras fue Diputado Nacional? Mire que estuvo ausente en el 90 % de las sesiones ordinarias y en el 95% de las reuniones de comisión.Y lo votaron los vecinos. ¡Hay que ser muy caradura para argumentar “derechos vecinales” cuando ni siquiera respeta la decisión de los vecinos en materia de urbanización, dando siempre prioridad a los negocios inmobiliarios de “amigos y conocidos”!Y los derrumbes están a la orden del día por la desidia de sus funcionarios ¡

¿Y usted señor Sileoni se asocia en esta hipocresía?!

Ministro Sileoni, usted termina sosteniendo algo que me generó dudas: “Nosotros somos recontrapartidarios de que haya clases”

Pregunto: cuando dice nosotros, fuera de usted ¿a quién se refiere? ¿Y que quiere decir con “recontrapartidario”? ¿Sabe por qué se lo pregunto? Porque rescató de mi memoria a Luisito Barrionuevo que hacía gala de ser “recontra-alcahuete” de Menem. ¿Usted lo es de los integrantes de la Academia Nacional de Educación? Se lo pregunto sin ninguna mala intensión y al solo fin de sincerarnos. Por otro lado, ¿qué docente se opondría a dar clases cuando hay respeto, trato digno y justa retribución? Recuerde que estamos hablando de los docentes de la C.AB.A.. ¿Usted trabajaría en oficinas ministeriales en condiciones deplorables y por un magro sueldo como lo hacen muchísimos docentes de esta ciudad? Extiéndale la requisitoria al Sr. gobernador de la C.A.B.A.. Si están dispuestos me lo comunican y me comprometo a realizar una campaña desde estas páginas para que los docentes sigamos vuestro ejemplo. Y si no, le sugiero algo, infórmese Sr. Ministro, infórmese.

Sr. Ministro, el sistema educativo también está lleno de miserables. Hay miserables en todos lados que siguen operando “en tiempo pasado”; y si no mire los mails anónimos en contra de los sindicalistas, de los sindicatos que agremian a los docentes y de los posibles paros docentes; salían de oficinas de su propio ministerio. Mire todas las miserias que hay que eliminar del sistema educativo como para estar perdiendo tiempo en acompañar discursos reaccionarios.

¡Que me cuenta Ministro!

Los dejo (a ambos, y por supuesto a nuestros lectores) con otro poco de imágenes que pueden ayudarlos a entender por dónde pasa la cuestión educativa.

(1) Director de EL EMILIO

DOMINGO 23 DE OCTUBRE – UNA NUEVA OPORTUNIDAD NOS REGALA LA HISTORIA

C.A.B.A., Argentina, UNASUR, EL EMILIO, Política Nacional

A PROPÓSITO DE LAS ELECCIONALES NACIONALES QUE SE REALIZARÁN EL  PRÓXIMO DOMINGO  23 DE OCTUBRE  EN NUESTRO PAÍS.

De nuestra Redacción

REVISANDO ANTECEDENTES

Corría el año 2009, muy movidito en términos políticos porque la “reacción derechoza y ultra derechoza”  -“gorila” en términos simple-, ¡otra vez  más acompañada por cierta izquierda desorientada que jamás encuentra la brújula que la conduzca hacia los verdaderos intereses populares y siempre presta a colgarse del pasamos de cualquier colectivo político que los lleve a ningún lado!, creyó encontrar el año anterior -2008- un intersticio por donde pensó podía colar su codicia y recuperar protagonismo y parte del poder perdido –¡Ojo! Perdido apenas en partes-. Hablo de la crisis del campo que tenía a la Sociedad Rural manejando los hilos desde las sombras (obligada luego a dar la cara) por un lado, y por el otro al gobierno nacional democráticamente elegido por el pueblo argentino que impulsaba la famosa “125” sobre retenciones a las exportaciones. En aquel momento los ruralistas contaban con el apoyo irrestricto del actual gobernador de Santa Fe, hoy candidato a presidencia de la república por ese “Frente Amplio Progresista (¿?)” –con fuerte apoyo de los medios del grupo Clarín y La Nación por ser un referente de ese “socialismo inocuo y obediente”- Hermes Binner. ¡Si! Es el mismo Binner que hoy como candidato presidencial promete solicitarles a los trabajadores que no pidan más aumento de sueldos, cuestión que presenta como una de las futuras acciones políticas de un hipotético gobierno suyo.

¡Eso se llama coherencia política de un tipo que dice ser socialista!

Primero al lado de los terratenientes y agroganaderos apoyando sus codiciosas demandas y hoy mandando mensajes a los detentadores del poder económico sobre su posible futuro comportamiento para el caso que “lo hagan triunfar”.

En aquel año reaparecían verborrágicos en el escenario político nacional personajes como la saltimbanqui Patricia Bullrich (hoy queriendo ser “Otra Fuerza en el Congreso) y un Gerardo Morales ambos ministros de la desastrosa gestión De Larruista; los hombres del menemato como Luisito Barrionuevo, la abogada boxeadora Graciela Camaño (y uno ya se la imagina ejerciendo la profesión y en un juicio acudiendo al estrado de un Juez para sopapearlo en el caso que le deniegue algo), un Duhalde, un De Narváez , Un Iglesias, un Sola, la manzanera “Chiche” Duhalde, y hacían su entrada triunfal en las arenas políticas el chacarero de cotillón De Angelis y sus mentores Bussi, Biolcati y Llambías, todos entregados a la conducción del “Delírium Misticum” hecho mujer Elisa Carrio a quienes se les sumó gracias a la “125” el entonces mediático triunfador –hoy desechado por inútil- “Cleto Cobos”.

”. Pero no estaban solos. Los acompañaban dándoles letras y fijando agenda la comparsa periodísticas haciéndoles coros. Con el bastón mayor Mariano Grondona, secundado por izquierda por Ernesto Tenembaum-Lanata-Zlotogwiazda y por derecha por Magdalena Ruiz-Majul-Longobardi,  los tambores mayores “Juaco” Morales Sola, Kirschbaum, Van Der Koy, Blank, y los clones Biassatti, M.L. Santillan, Carnota, S. Martinez, más una innumerable cantidad de murgueros de medios escritos radiales y televisivos del interior del país al servicio del director de la Banda murguera –hombre que usa “mucho papel” para sus disfraces-, el Gran Maestro Magnetto.

Llegaron las elecciones de junio del 2009 y todas estas muchachas y muchachos recuperaban el terreno perdido en el 2001, momento histórico en que la sociedad argentina en su conjunto y en las  calles  les pedía que se fueran todos, y de una vez por todas, que no quedará ni uno solo, y que no volvieran nunca más. Claro está que la fuerte manipulación que se hizo a posteriori de la opinión pública de manera mediática y a través de las múltiples herramientas del monopólico Grupo Clarín demonizando al Kirchnerismo (en realidad estaban y están demonizando a las recuperadas políticas peronistas que implementó Néstor Kirchner y que ahora continúa Cristina Fernández de Kirchner) había generado un estado de confusión general, especialmente en los sectores medios de la población –sector tremendamente influenciables-, muy propicio para que estos “señores” volvieran a ponerse al acecho, dispuestos a “golpear” hasta la propia democracia si era necesario, con el verso de salvar a las “Instituciones republicanas” (Lilita sabía que podía contar con el respaldo de otros “fragoteros” como ella tales los casos de M. Grondona y el Gran Maestro Magnetto, y las consecuencias poco le importaban).

Néstor Kirchner perdió las elecciones en la Pcia. de Buenos Aires frente a De Narváez por apenas el 1% de los votos. De Narváez saco el 33% y Kirchner el 32%, detalle que en la euforia se les pasó por alto. Pero con el triunfo les alcanzó para sentirse que “ya estaban de regreso” en el poder.

PERO LA MEDIOCRIDAD FUE MÁS FUERTE

Y fue así nomás! El “grupo” de mediocres señores que surgió en aquel momento –todos dominados por ambiciones personales más que desmedidas-, que se pensaron –y piensan- mitománicamente a ellos mismo como “políticos serios”, vieron engrosar sus bloques legislativos y comenzaron a tomar por asalto las presidencias de “comisiones estratégicas” dentro de las cámaras, preparándose para dar el zarpazo final al ejecutivo. Nadie los imaginó tan díscolos, soberbios e inservibles; ni el propio Magnetto.

Y ahí saltó la térmica; se les cortó la luz, (aunque muchos de ellos no veían nada porque ya venían con las “lamparitas quemadas”). Descubrieron –se descubrieron- que nadie, pero NADIE sabía cómo seguía la historia. Las ambiciones de cada uno los hacía jugar la personal. Aparecieron entonces los grupos electrógenos Clarín y La Nación, pero sus intentos por dar energía resultaban infructuosos porque los cables de algunos de sus títeres políticos malgastaban energía en sus peleas de las “internas”, otros tenían los “cables pelados” y estaban sin contacto a tierra desperdiciando energía en tinta y minutos de TV algo que al Gran Maestro le estaba resultando un tanto caro e improductivo; y todos juntos, por esa incontinencia verbal que a menudo los incinera, producían verdaderos cortocircuitos en cada lugar donde aparecían. Lo definió claramente el candidato a presidente por la Unión Popular Eduardo Duhalde: “En la oposición somos una bolsa de gatos”.

¿SE PUEDE CONFIAR EN ELLOS?

Muchos de ellos vuelven a presentarse en las elecciones del próximo domingo 23 de octubre de 2011; esta vez con un solo y pobre objetivo: joder al gobierno nacional y ya que están al solo efecto de perpetuarse –in eternum- en un lugar que les permitiría seguir robándoles al Estado interesantes “dietas”, tranquilamente, haciendo la “plancha” y sin hacer por la sociedad y sus votantes absolutamente nada. Cualquier lector del presente artículo puede corroborar esto que acá se sostiene. Le alcanza con buscar en Internet la actuación legislativa de los mencionados anteriormente recurriendo a la página del Congreso de la Nación Argentina, para comprobar que los aporte y la gestión legislativa de estos señores –si se los puede llamar así- solo puede estar figurando en los archivos de TN, Canal 13, y los pasquines Clarín y La Nación, porque en el Congreso Nacional no hay registros; de proyectos serios estamos  hablando, que afecten positivamente la vida los argentinos. Solo encontrarán pedidos de interpelación a funcionarios del ejecutivo porque afectó determinado intereses de algún grupo económico o algún interés económico de una multinacional extranjera que se encuentre operando en el país; y/o proyectos de declaración o resolución que solo sirven para quedar bien politicamente; nada más.

Una verdadera vergüenza. Aunque dudamos  que estos señores tengan vergüenza.

Todo el mundo conoce el olor de las deposiciones fecales de Lilita Carrio, espécimen que lo suele hacer en una media con agujeritos para luego revolearla y salpicar a todo el mundo; bicho peligroso si los hay es este proyecto de humana. Si a ella le sumamos la mediocridad y el vacío de propuestas de sus candidatos al congreso, creemos que no hay nada más para agregar. Por otro lado, los desquiciados discursos preelectorales que aparecen en los spot publicitarios del candidato Ricardo Alfonsín realmente no tiene desperdicio ya que lo presentan como un candidato que de golpe –o no tanto- perdió la “chaveta”. La inflada a último momento candidatura del gobernador de Santa Fe, Binner, que solo habla o promete generalidades sin que nadie sepa que va hacer en realidad ni cómo lo va hacer, en un hipotético gobierno Nacional suyo (Gobernar el País no es lo mismo que gobernar una Provincia); el disparate que puede resultar la presencia de un Del Sel, Martín Redrado, recientemente incorporado a la política de la mano de Duhalde y en la seguridad de que el escándalo que generó por negarle a la presidenta usar recursos del tesoro para pagar un vencimiento de la deuda (no contraída por este gobierno ni el anterior) le aproximaría votos al dirigente bonaerense; nuevamente un Morales, un Iglesias, una Bullrich, los candidatos ruralistas en el Congreso y todo ese cotolengo que se hace llamar “la oposición”, puede resultar un peligro para el futuro del país y de los Argentinos.

UNA OPORTUNIDAD HISTÓRICA

Los enemigos internos de la Patria y de su pueblo, de usted, son los de siempre. Ya los conoce, ya padeció los gobiernos de sus títeres políticos. Son los mismo que actuaron en 1955 derrocando a un gobierno constitucional para llevar al país al desastre sumiendo a su pueblo en la miseria. Son los mismos que reaparecieron en 1976 y bañaron de sangres de argentinos este suelo, lo desindustrializaron, lo empobrecieron y lo endeudaron; son los mismos que acompañaron a Menem en la Segunda Década Infame que duplicó la deuda externa hasta llevarla a casi 180.000 millones de U$S (cada Argentino debía 6000 dólares de un préstamo que nunca había sacado y tampoco pudo saber jamás a quién se los debía ni en concepto de qué.). Son los mismos que de la mano de Cavallo vaciaron los bancos en el 2001. El domingo quieren retornar; de usted depende que no lo hagan.

Por eso desde estas páginas, desde nuestra querida revista EL EMILIO, les solicitamos a nuestros lectores que actúen políticamente con responsabilidad en las elecciones del próximo domingo. El futuro gobierno de la Sra. Cristina Fernández de Kirchner, necesita el apoyo de un Congreso Nacional con Legisladores responsables, que sepan responder adecuadamente en cada uno de los momento que la Patria a través de su presidenta así lo demanden.

Nunca antes en la historia nacional se dio esta tercera oportunidad de poder dar continuidad a un proyecto político que incluye a todos los argentinos, dar continuidad a un proceso de crecimiento, de tener la posibilidad de engrandecernos no solo como país sino como comunidad organizada. Todo gracias al talento, la inteligencia y el coraje de una mujer que ha dado sobradas muestras de su capacidad para gobernar, y de la calidad de amor que tiene para dar a todo los argentinos, sin diferencia de ningún tipo pero actuando siempre con Justicia, sin deferencias para nadie, solo atendiendo las necesidades vitales de ancianos y niños.

Tenemos una brillante estadista que genera envidia en el mundo entero, primero por una cuestión de género y segundo porque deslumbra por su inteligencia, capacidad, don de mando, por llamar a las cosas por su nombre, sin eufemismos innecesarios, porque tiene la valentía y las agallas suficientes para pararse en las Naciones Unidas y decir que la mayor aberración jurídica que cometió dicho organismo fue permitir que las naciones más poderosas del mundo se reserven el derecho de veto para cualquier resolución –aún las logradas por mayoría absoluta- que apruebe ese máximo organismo internacional. En ese mismo recinto hemos vistos en actitud genuflexa a mediocres presidentes como Menem ante un Presidente Norteamericano. Tambien tuvimos la suerte de ver a otro presiente, Nestor Kirchner pararse frente a otro presidente norteamericano y bajarle el pulgar al proyecto de dependencia llamado A.L.C.A. que el mandatario del norte traía bajo el brazo en aquella recordada cumbre realizada en Mar del Plata.

Con Cristina Fernández de Kirchner la República Argentina como Estado volvió a recuperar el respeto y la admiración en el concierto de las naciones importantes del planeta, pese a las gasandas que sobre el tema dicen el pedorro y mediocre gordo Lanata y el sirviente Bonelli.

En un mundo sumergido en una profunda crisis económica, crisis que está siendo padecida por los sectores más vulnerables de sociedades poderosas como son las europeas y la norteamericana. Crisis producida por el reviente de las burbujas inmobiliarias creadas por los bancos y los capitales financiero golondrinas y que para curar las terribles consecuencias, el FMI propone aplicar las mismas recetas económicas que llevaron a este, nuestro país, al borde de la desintegración social e institucional en el 2001, tener una presidenta que con sus conocimientos, inteligencia, talento, donde de bien e intuición, este llevando a nuestra Nación a sortear con éxito los coletazos de esta crisis global, es realmente un milagro, es realmente un lujo y una bendición del cielo.

Se avecinan tiempos difíciles a nivel mundial y no pocos monstruos Grandes que pisan fuerte están al acecho sobre nuestro subcontinente (no hay que olvidar que cuando Dios hizo el Edén pensó en América).

Tenemos una excelente Capitana conduciendo el barco del país y que en momentos como este necesita de los mejores navegantes dentro de la tripulación, especialmente en la sala de máquinas que se encuentra en el Congreso Nacional. Casualmente allí no se necesitan boicoteadores. Evitemos a estos peligrosos iceberg politiqueros de la llamada “Opo” para que no destruyan esta embarcación que lleva a buen puerto a todos los argentino.

Que faltan cosas por hacer, ¡Que duda cabe!. Pero a eso se le llama “profundización del modelo” y se lo logra a través de un proyecto de país. Lo que no nos podemos permitir como Argentinos es volver hacia atrás en materia política, económica y social. Con mayor razón después de haber conseguido tantos logros para tantos argentinos que antes no se sentían tales. Logros que se consiguieron através del esfuerzo y sacrificio de todo un pueblo no se pueden tirar por la borda porque unos descerebrados quieran hacer prevalecer su codicia y sus ambiciones personales o sectoriales poniéndolas por encima de los intereses de la patria y su pueblo. De ahí la consigna “Ni un paso atrás”.

Por eso desde estas líneas le sugerimos vote lista completa para presidenta y legisladores Nacionales del Frente Para La Victoria.

Y haga del domingo uno de los días más maravillosos de esta historia que usted está construyendo. Por nuestra Latinoamérica, por nuestra Argentina, por la Patria, Por usted.

Redacción EL EMILIO

octubre 20 de 2011

Por la Redacción: Gustavo F.J. Cirigliano, Victor L. Martinez, Daniel Pacheco, Pedro del Arrabal, Juan Facundo Martinez, El Fierro de Martín

La “demonización” de la juventud

C.A.B.A., Argentina, UNASUR, EL EMILIO, Política nacional

NOTA EDITORIAL

Por Pedro del Arrabal

de nuestra Redacción

NECESARIA INTRODUCCIÓN

Resulta interesante comprobar una vez más que la cuestión del manejo de los medios de comunicación, en relación a evitar, por un lado la pérdida de los privilegios que gozan,  asegurando la continuidad de los mismos, y la “bajada de línea” del ideario reaccionario que la  sostiene por el otro, para las derechas de todo el mundo resulta más que vital.

“En el mundo, los «ricos» son todos iguales; andan en Mercedes Benz, usan Rolex, van a los mismos lugares de vacaciones…”, decía el recordado Facundo Cabral, un pacifista “anarko” que ya no está entre nosotros.

Y no estaba errado. Los ricos (poder económico) nunca padecieron ninguna crisis en la historia de la humanidad; y en su accionar no se diferencia entre ellos. A lo sumo reciben “cimbronazos” de crisis generadas por ellos mismos, pero sin consecuencias nefastas para ellos.

A través de los medios siembran el terror a nivel general hasta que logran reacomodar las cargas para que el Status Quo del cual disfrutan siga como hasta entonces; como siempre.

“La crisis económica mundial golpea a los países centrales”, se suele leer como titulares en nuestros “objetivos e impolutos” diarios La Nación, Clarín y Perfil. Pero en el interior y en el resto del cuerpo de sus respectivos pasquines (porque la degradación que hicieron del periodismo los transformó en eso) uno descubre que se trata de una “crisis” muy particular.

Los que están endeudados hasta la coronilla y a punto de caer en Default –EE.UU. por caso-, según Clarín, y con el cipayismo que lo caracteriza, tiene “tela” para “amenazar al gobierno Argentino con severas medidas” ¿De que tipo? ¿Por qué motivo? Nadie lo sabrá jamás porque en el cuerpo de la nota solo aparecen especulaciones y suposiciones. Pero el diario disfruta de un titular amenazador porque le sirve a los fines de su enfrentamiento con el gobierno; recurre al grotesco y poco le importa que atente al sentido común.

El arruinador de la economía mundial, con una francesa -que proviene de un país enquilombado- a la cabeza –FMI- “supuestamente” quiere monitorear con viejas metodologías a las economías que van logrando zafar de la crisis porque hicieron caso omiso a las recetas del perverso organismo, funcional a los intereses del capital concentrado.

El lector ¿no se debería preguntar?: ¿Son diarios Argentinos o voceros de países centrales expoliadores y/o de organismos que representan al capitalismo salvajemente buitre? Pero no le dan tiempo ni respiro a ningún lector atosigándolo con noticias sobre la “nefasta” gestión gubernamental nacional (porque con la gestión de la C.A.B.A no se meten en razón de ser un hombre del “palo”) vista por ojos foráneos que son los sabedores y garúes que “baten la justa” sobre cómo se logra el bienestar de la humanidad.(¿?)

Para el caso de EE.UU. la crisis solo afecta a los “chicanos, latinos y negros” y a cierta clase media (la baja) del gigante del norte. La clase “media” y la clase media alta, junto a los poderosos grupos económicos de ese país –los que controlan la economía mundial- siguen sus rutinas habituales sabiéndose creadores y manejadores (manipuladores a través de la prensa y la TV) de las crisis. Ni los ATP, ni su Gran Land, ni su Súper Bowl, ni la NBA, ni los casinos de Las Vegas vieron alterados sus cronogramas de divertimentos para pudientes, todos ellos integrantes de las mencionadas “clases” sociales. Las parodias de las bolsas (Wall Street) y las “corridas bancarias” son solo maniobras atemorizantes de un sistema perverso donde la condición humana es relegada como una subrutina metafísicamente inservible y el hombre pasa a ser un número de código binario que aparece en un periférico de salida como explotable –o no- según sean sus demandas y en relación a los niveles de rentabilidad que cualquier inversión DEBE tener, égida para estos poderosos señores.

Europa y los europeos, por tener más años de historia encima pero sin diferenciarse demasiado de Norteamérica en cuanto a la disparidad de clases sociales por ser los paridores de dichas “diferencia”, algo que siempre llevaron consigo como valor cultural en sus variadas conquistas y colonizaciones ultramarinas al solo fin de traspolarlas, a esta crisis, como las anteriores, también la viven de manera particular.

Los gobiernos supuestamente de “izquierda” terminan desnudándose y mostrándose como lo que realmente son, “gobiernos de derecha atenuados” que en apariencia proponen medidas “moderadas” para calmar el posible rugido de “jóvenes” fieras. El resto más de lo mismo. Ni el Rolan Garros, Ni Wimbledon, ni la copa Davis, ni Champion Leage, ni la Súper Liga Española de Futbol, ni la Liga Italiana, ni nada se alteró en lo más mínimo en relación a los divertimentos de las clases acomodadas europeas. Berlusconi sigue con sus orgías y más de media Italia lo festeja como una piolada italiana del “tano macho”. Un principito Ingles se casa y se va de joda con su mujer y con dinero de los contribuyentes, todo en medio de huelgas y represiones para con los jóvenes “protestones”, mientras el resto de los contribuyentes dejan salir su veta cholula, tiran la flema inglesa a la mierda y todo el circo del casamiento les parece bárbaro.

Por lo menos así lo vende la prensa inglesa, así lo compra nuestra prensa y así lo revende a sus lectores argentinos.

En realidad los que padecen la crisis europea son los “sudacas”, los africanos, los árabes, los orientales y las clases medias y medias bajas de los países que componen la CEE. Poco importa que en muchos casos las “leyes del mercado” motiven a los “cerebros” de cada país surgido de esos sectores, buscar un camino para emigrar en busca de mejor suerte.

¿Pero adonde? ¿En los países periféricos?

El neoliberalismo sembró semillas por doquier sobre la bonanza del rasgo individualista para que florezcan proyectos personales y desaparezcan las malezas de nombres “proyectos sociales”, “proyectos comunitarios”, “proyectos nacionales o regionales”.

Sociedades enteras, milenarias, de la vieja y políticamente cáduca Europa, quemadas una y mil veces con “leche hirviente” de diferentes crisis y guerras, inexplicablemente aún hoy siguen a las “imaginarias vacas” que les vende el “mercado” aunque estas sean de plásticos e infladas como burbujas.

Lamentándonos y con admiración podríamos decir:¡Lo que hizo la educación en el primer mundo!!!

O sin admirarlos tanto. ¿no deberíamos preguntarnos?: ¿Qué hizo la educación en ese primer mundo?

Las clases pudientes europeas siguen sus rutinas habituales, solamente alteradas por un reiterado fenómeno: la aparición de los “Jóvenes Indignados”.

LA DEMONIZACIÓN

Y los jóvenes, cuando no sirven a los fines de un sistema -cualquier sea este-, vuelven a ser los peligrosos enemigos, los potenciales “inmaduros” que como frutos malditos, se atreven a cuestionar el orden establecido; viejo y conocido “orden” que absorbe a los anquilosados incautos y a los sumisos timoratos “mayores maduros” que disfrutaron por décadas de las migajas que el sistema –sea cual fuere, todos bendecidos por el neoliberalismo en el último medio siglo- les fue tirando para mostrarles que todo funcionaba bien.

Y en Europa aparecieron los “jóvenes INDIGNADOS”

Como antes, como siempre, allí está la prensa europea complaciente con los sectores de poder para satanizar a cuanto movimiento juvenil se le ocurra protestar.

Del “Mayo Frances”(1968) al “Cordobazo” (1969), los jóvenes siempre fueron un problema para cualquier sistema. El “Rosariazo”(1969), El “Tucumazo”(1970), el Catamarcazo (1970), el “Mendozazo” (1972), ” La crisis nacional politico-económico-social” (2001),  fueron movimientos y puebladas nacionales con fuerte presencia juvenil si uno toma como ejemplo a nuestro país.

Las dictaduras militares que asolaron nuestra America Latina en los “60”, “70” y comienzo de los “80” intentaron con represión poner a esa juventud “en caja”; en muchos casos no dudaron en hacerlos “desaparecer” (físicamente en la mayoría, como imponiendo la autocensura y la auto represión en el resto de la juventud). Eran jóvenes peligrosos porque pensaban; tenían imaginación y hacían… cosas que al sistema imperante no le convenía. Y la prensa los denunciaba demonizándolos.

PRUEBAS AL CANTO

Nuestros modelos comunicacionales nacionales, horrendos productos de la colonización cultural antes mencionada, nunca podrían ser distintos a sus padres putativos europeos y yanquis (putativos en la acepción de “amigos, compañeros, colegas o camaradas” en estas lides).

Ahora –y una vez más- en nuestro país los viejos-nuevos demonios vuelven a ser los jóvenes. Pero no todos ni cualquier joven sino los que se dedican a la “política”; esos son los peligrosos, los pichones de satanaces.

Y si no mire Usted lector/ra esta nota que apareció en internet levanta de lanación.com y analícela conmigo.

El título de la nota tiene que ver con la intencionalidad del autor/ra (que no se sabe quien es porque la misma aparece sin firma) en presentar a un sector de la juventud argentina como los nuevos “demonios”. La “sutil torpeza” radica en usar la abreviatura “vs.” sabiendo que el término, en las imágenes primordiales que subyacen en el colectivo social que lee La Nación, está asociado a la competencia. La historia demonizante de lo que fue la “Cordi” Alfonsinista fue creada no casualmente por la sociedad sino por los propios medios. Con el título de esta nota lo que se intenta hacer es atrapar al lector para que se introduzca en el cuerpo y descubra cuál de las dos “orgas” juveniles (La “Cordi” o “La Cámpora) es más demoníaca.

En el cuerpo de la nota

Los términos y las frases claves del texto están subrayadas con rojo.

El o la autora remarca “Son jóvenes políticos” de lo cual se desprende lo que señalábamos anteriormente: “ser joven” y “dedicarse a la política” hace de cualquier “tierno” un “poseído por el demonio”. Si es Kirchnerista (como sinónimo de peronista) ¡Peor!! En ese caso no estaría poseído por un solo demonio sino por todos los diablos del averno.

Luego transfiere a la sociedad su subjetivo parecer al afirmar que “buena parte de la sociedad les dio la espalda”. Y uno puede jugar con las palabras utilizadas preguntándose ¿qué parte de la sociedad les dio la espalda? ¿La buena? Y esa ¿cuál es?

Continua señalando las características demoníacas de estos “seres” para que el lector los pueda individualizar más fácilmente. Señala “se adueñaron” que es como decir “se adueñan de todo lo que encuentran en el camino”.¡Ojo que vienen por lo suyo! Y cierra el párrafo con un señalamiento antológico: “desplazaron a dirigentes de larga trayectoria”; como si la antigüedad en la función dirigencial fuera garantía de algo. Disparatado. Con solo mirar el pasado reciente (2001-2002) y los dirigentes que se tendrían que haber ido y hoy continúan con su “larga trayectoria” pero en el rol de opositores, alcanza.

En el párrafo siguiente recurre a “intelectuales e historiadores” para que le “revelen” (que en este caso no es otra cosa que pretender que le corroboren sus subjetivas visiones demoníacas), le den precisiones sobre estos seres malignos. Y aparentemente estos señores le dijeron que su impresión no estaba errada; que las “orgas” tienen algo en común: “la cercanía del poder y un creciente proceso de demonización”. ¿Quien los demoniza? Por ahora es una incógnita, pero el o la autora no son.

Dos párrafos más abajo devela una de las características: “en los 70 la mayoría de los jóvenes elegían las armas para enfrentar al poder” y el diablo mayor por aquellos años fue “Raúl Alfonsín” (¿?) Para el mismo diario y de golpe el “padre de la recuperada democracia” (calificativo usado para señalarlo como tal después de muerto) pasó de golpe a ser un “Satánico Dr. Alfonso”. Lo llamativo es el señalamiento armamentista que atraía a la juventud de aquellos años, como si el poder nunca hubiese utilizado las armas para asesinar argentinos.

En el párrafo siguiente ya aparece Néstor Kirchner como el nuevo Lucifer y su hijo Máximo como el engendro diabólico; y la maldita “Cámpora” sale de la oscuridad para invadir las almitas jóvenes y buenas de la amada patria. Lo que sigue no hace otra cosa que desnudar al autor/ra como lo que es, basura pura. Cuando  señala a un militante y diputado electo como “el hijo de desaparecidos Juan Cabandié”, a los que vivimos los años de terror de aquella dictadura que asesinaron y luego  desaparecieron a los padres de Juan Cabandié, nos suena a reproche por no haberlo matado pichón a él también. ¡mierda pura!

A renglón seguido cae en la satanización nuestra actual presidenta. “el crecimiento de La Cámpora se aceleró durante la gestión de Cristina Kirchner”. O sea, ¿Cuidado Argentinos!!! La demoníaca madre amamantó al engendro para que crezca fuerte y robusto.

Líneas más abajo y en ese arriesgado amor por la profesión, el autor/ra quiere poner a La Nación en ese lugar de objetividad que tanto caracteriza a la “prensa seria” al sostener “La Nación intentó hablar con varios referentes de La Cámpora, pero se negaron a participar de esta nota” ¡Evidentemente los de “La Cámpora” son demonios pero no boludos”! Y esto más que presentarlos como una “secta demoníaca que opera detrás del poder constitucional” les eleva su C.I. (conciente intelectual) ya que no pierden el tiempo en pelotudeces.

Lo que aparece en los renglones que siguen parece un descuelgue fruto del delirio del autor/ra ya que venía refiriéndose a los muchachos de la “Cordi”, de golpe salto a la negación de los de “La Cámpora” y abruptamente regresó a la “Cordi”; todo en un intento por hacer la presentación de lo que venía que no es otra cosa que la opinión de Ricardo Forster.

A Forster lo presenta como “académico” miembro de “Carta Abierta” aunque más adelante lo identifica directamente como un “intelectual afín al oficialismo” y pone en su boca que el nacimiento de “La Cámpora” está entroncado con un proyecto político(¿A donde estaría lo demoníaco en este entronque?) y surge con mayor fuerza cuando el gobierno de Cristina era más débil(¿?) en razón de la 125 sojera. Si Forster dijo semejante boludez sería conveniente sugerirle que no desayune con ginebra.

Luego el articulista vuelve a la carga con los “Monjes negros” (operadores desde las sombras) y que la “Cordi” eran “Los Montoneros de Alfonsín”

¡Un verdadero insulto para los muchachos Montos, carajo!

Peor aún, pretende lavarse las mano citando la fuente de tamaña aseveración: ¡La revista SOMOS! Un pasquín de Editorial Atlántida vinculada fuertemente al PRN(¡La última dictadura militar!)

Entre el “Monje Negro” que supuestamente era el “Coty” Nosiglia y la “Cordi” que en realidad y con sus operatorias desde las “sombras” no perjudicaba a Alfonsín sino que por el contrario, constituía la “guardia napoleónica de Alfonso” (¿?), el/la articulista baja línea “oscurantista” de estas supuestas “orgas” a lo pavote, sin mucho fundamentos y con mucho delirio un tanto perverso diría yo.

Lo triste de todo esto son los avales que le prestan tanto Leopoldo Moreau como Ricardo Forster aceptando como cierta la “demonización social” cuando la instalación de dicha “demonización” la hicieron los propios medios en cada uno de los momentos que el/la articulista señalan, entre ellos La Nación. La inclusión de estas opiniones solo le sirvieron al autor para darle verosimilitud a sus teorías y afirmaciones alejándose de toda responsabilidad en relación a la satanización.

Al final el autor se cambia la careta por 5ta vez, se pone la de futurólogo y predice los maléficos pasos futuros de “La Cámpora” tanto en el Congreso de la Nación como en su rol de “orga de espadachines” de Cristina.

Pero la cuota de desinformación (o hija de putes tratando de meter a todos en la misma bolsa) lo da la foto que presentan en la nota; aparecen los muchachos de la JP Descamisados” y los muchachos de “La Cámpora” brillando por su ausencia.

Todos los señalamientos realizados en el texto de la nota analizada no son casuales ni fueron escritos porque sí, como una nota “objetiva” de “raconto histórico” de un fenómeno “juvenil” que se repite. Es más que claro que la intencionalidad fue otra; y muy perversa. En polìtica nada es inocente.  Ahora bien  ¿Por qué “yahoo” reproduce este tipo de notas? Si alguien sabe que me informe; no es la primera que descubro de este servidor y en este sentido.

¡Dejate de joder!!!

La Constitución del ‘49 y su impacto político en América Latina.

Buenos Aires, Argentina, UNASUR, EL EMILIO, Política Nacional y Regional

Por Marcelo Gullo*

Para EL EMILIO

Para comprender el significado profundo del proceso revolucionario iniciado por el peronismo y el impacto político que su expresión jurídica máxima – la Constitución de 1949- tuvo, desde el Río Grande hasta la Tierra del Fuego, es necesario exponer primero, la estructura básica del sistema internacional. Un sistema en dónde todo estado y todo proceso revolucionario desarrolla su existencia. Sin un breve introductorio de esta cuestión esencial nos será imposible, no sólo comprender la relevancia de aquella brillante elaboración jurídica – cuyo 60° aniversario conmemoramos-, sino también su relación inextricable con la realidad política cuyo contenido pretendió modificar.

Ayer, al igual que hoy, en el sistema internacional, el lugar que ocupa cada Estado se encuentra determinado por las condiciones reales de poder. Entre estas condiciones determinantes, destacan, por cierto, la cultura de una sociedad y su psicología colectiva. De la simple observación objetiva del escenario internacional se desprende que la igualdad jurídica de los Estados es una ficción, por la sencilla razón de que unos Estados tienen más poder que otros.

La contemplación del sistema internacional, desde la antigüedad oriental hasta nuestros días, permite observar el hecho axial de que siempre han existido pueblos y Estados subordinantes y pueblos y Estados subordinados. Este hecho lleva a la formación, dentro de cada ecúmene y en cada periodo histórico, de un sistema centro-periferia, marcado por una fuerte asimetría, en la que provienen del centro las directrices regulatorias de las relaciones internacionales y hacia el centro se encaminan, los beneficios, mientras la periferia es proveedora de servicios y bienes de menor valor, quedando, de este modo, sometida a las normas regulatorias del centro.

Asimismo, un análisis histórico objetivo y profundo, permite verificar que todos los procesos emancipatorios exitosos fueron el producto de una “Insubordinación Fundante”, es decir que todos los procesos emancipatorios exitosos resultaron de una conveniente conjugación de una actitud de insubordinación ideológica para con el pensamiento dominante y de un eficaz impulso estatal. El proceso iniciado por el peronismo en 1945 significó, desde este punto de vista, un intento tenaz de realizar una “Insubordinación Fundante” y, la Constitución de 1949, no fue, sino, la expresión jurídica de esa insubordinación.

Lógicamente, las características que determinan el poder de los Estados y las relaciones centro-periferia varían históricamente. Sin embargo, es necesario destacar que, a partir de la denominada Revolución Industrial se produce un profundo cambio en los factores que determinan la supremacía del poder, los factores que hacen que un Estado se convierta en subordinante y dominante y que los demás se conviertan en subordinados y, en cierta forma y grado diverso, en dominados. Estamos postulando aquí, de modo más que sintético, que existen una serie de elementos – factores – cuya posesión o no, por parte de un Estado en un momento histórico dado, determinan su posicionamiento en el sistema internacional. A efectos de remarcar este vuelco sustancial que se produce a partir de la Revolución Industrial, conviene recodar que fue la Gran Bretaña, a partir de su industrialización, la que obtuvo, antes que ninguna otra nación tal factor de poder y, a partir de esa primacía, consiguió subordinar de un modo más o menos tangible, al resto de los Estados. Gran Bretaña, no está demás aclararlo, fue la potencia subordinante a la cual, informalmente, la Argentina estuvo subordinada desde 1852 a 1943. Es destacable aclarar que, una vez que Gran Bretaña obtuvo una supremacía incontrastable en el desarrollo industrial de su época, alcanzó un nuevo “Umbral de Poder”, más elevado que cualquiera que se hubiese conocido hasta ese momento y por ello, se dispuso a defender esa supremacía mediante una política que podríamos denominar, con palabras de Helio Jaguaribe, como de deliberada duplicidad. Una duplicidad consistente en actuar de un modo, fronteras adentro y de predicar, puertas afuera de esas fronteras, una ideología, disfrazada de “ciencia”, completamente diversa. Una cosa era aquello que Gran Bretaña hacía efectivamente para industrializarse, progresar en ese proceso de industrialización creciente y mantenerse a la vanguardia del mismo y otra, perfectamente opuesta, era la ideología que, Adam Smith y otros voceros mediante, exportaba hacia los países que intentaba subordinar. El ejemplo seria, más luego, seguido por los Estados Unidos.

La industrialización británica se basó fundamentalmente en un estricto proteccionismo de su mercado interno – con un apropiado y fuerte auxilio del Estado a ese proceso de industrialización. Obtenidos para sí, buenos resultados de esa política, Gran Bretaña se esmerará en sostener, para los otros, los principios del libre cambio y de la libre actuación del mercado, condenando, como contraproducente, cualquier intervención del Estado. Imprimiendo a esa ideología de preservación de su hegemonía, las apariencias de un principio científico universal de economía logró, con éxito, persuadir de su procedencia, por un largo tiempo (de hecho, pero teniendo como centro a los Estados Unidos, hasta nuestros días), a los demás pueblos que, así, se constituyeron, pasivamente, en mercado para los productos industriales británicos (y después para los norteamericanos), permaneciendo como simples productores de materias primas.

Esta situación se mantuvo hasta que los talleres británicos y norteamericanos se vieron obligados a abandonar la provisión de los países latinoamericanos para concentrarse, por completo, en la fabricación de todo aquello que les permitiera detener la infernal maquinaria nazi. Entonces, todos lo países latinoamericanos, a raíz del estallido de la Segunda Guerra Mundial – que hace que se interrumpa, casi totalmente, el suministro de los productos industriales que venían de Europa y Estados Unidos -, inician un proceso de industrialización acelerada. Un proceso anárquico y no planificado. Aunque, en menor escala, el mismo fenómeno se había producido ya, durante la Primea Guerra Mundial. Se desarrollaron, entonces, por fuerza de mera necesidad, una industria liviana así como algunos atisbos de industria pesada. La interrupción de las importaciones había creado las condiciones necesarias para el desarrollo industrial. Un fenómeno análogo había ocurrido en 1812, en Alemania, cuando Napoleón impuso el Bloqueo Continental que impedía que los productos industriales británicos entraran a los países de la Europa continental.

Luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial el objetivo de la “Estructura Hegemónica del Poder Mundial” era que todo volviera a la normalidad: es decir que los países periféricos siguieran exportando productos primarios e importando productos industriales. Lógicamente, la incipiente industria latinoamericana no estaba en condiciones de competir con la poderosa industria norteamericana que, además, tenía un gran excedente de producción. La única forma de mantener y, afirmar el proceso de industrialización, consistía en rechazar de plano el dogma liberal de la división internacional del trabajo y establecer, en consecuencia, una gran barrera arancelaria que impidiese la entrada de los productos industriales estadounidenses. De no establecerse esa barrera, se volvería a la condición anterior a la de la década del ‘40, es decir, a la condición de países mono productores de bienes primarios y, una gran masa de la población, empleada en la industria, quedaría en la calle, sin trabajo y en condiciones de vida infrahumanas. Todos los países latinoamericanos estaban ante la disyuntiva de realizar una Insubordinación Fundante o bien, de someterse a los dictados del nuevo centro máximo del poder mundial.

La presión para que los países latinoamericanos no aplicaran medidas proteccionistas, fue enorme. El peronismo se resistió, no acató las indicaciones provenientes de Estados Unidos y Gran Bretaña e intentó profundizar el proceso de industrialización. Además el gobierno argentino aplicó una política de fuerte impulso estatal a la industrialización y dirigió gran parte de sus esfuerzos al desarrollo de nuevas tecnologías estratégicas como la aeronáutica y la nuclear. Uno de los resultados más palpables de esa política, fue el hecho de que la Argentina fuese el tercer país en el mundo en fabricar un avión a reacción: el legendario “Pulqui”.

La decisión del gobierno peronista de implementar una fuerte barrera arancelaria que sirviera de protección a la industria nacional, para evitar esa especie de “infanticidio industrial”, impidió que la Argentina se desintrustrializara volviendo a la condición de exportadora exclusiva de productos primarios sin elaboración.

En Ecuador, Perú, Colombia, Venezuela, el incipiente proceso de industrialización, fue barrido completamente, por la irrupción de los productos industriales que llegaban de los países centrales. El peronismo, tercamente, impidió el proceso de desindustrialización y reprimarización que hubiese condenado al 60 % de la población argentina, a la pobreza extrema en tanto que el modelo agro exportador, ya no era ya capaz de proporcionar el pleno empleo.

Así, mientras los países latinoamericanos se sometían a un proceso de reprimarización de sus economías, la Argentina peronista, profundizaba su proceso de industrialización y los trabajadores participaban del 50 % del Producto Bruto Interno. Esta situación,- a pesar de la enorme campaña de desprestigio que las agencias internacionales de noticias llevaban a cabo contra el gobierno peronista- no pasaba desapercibida para la enorme masa de desposeídos de la America Latina toda. Es, en ese marco, que los pueblos de la América Latina reciben, con asombro y algarabía, la noticia de la consagración, en Argentina, con rango constitucional, de los derechos de los trabajadores. No menos impacto causó, la consagración, también con rango constitucional, del principio de la propiedad inalienable de los recursos naturales, por parte de la Nación Argentina. La conmoción política provocada en America Latina por la Constitución del ´49, fue enorme. Las masas de la América latina veían consagrados constitucionalmente, en la Argentina, lo mismos derechos que, diariamente, les eran negados y pisoteados, en sus propios países.

La Constitución del ’49, insufló un aire revolucionario en la enorme masa de desposeídos latinoamericanos. El peruano Manuel Seoane, líder histórico del Aprismo, calificó, entonces, a la Constitución del ´49 como un “Nuevo Ayacucho”. Las fuerzas populares brasileñas recibieron el aliento necesario para luchar por el retorno de Getulio Vargas al poder quien había sido derrocado, luego del octubre peronista, para impedir la alianza argentino brasileña. En Chile, las fuerzas que apoyaban al general Ibáñez, adquirieron el ánimo político necesario para organizarse y ganar luego las elecciones. Las masas mineras bolivianas comenzaron a soñar con la nacionalización de las minas de estaño y se volcaron, decididamente, a la acción política revolucionaria, apoyando al MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario), cuyos lideres – exilados en Argentina – recibieron, al igual que los lideres apristas peruanos, todo tipo de ayuda, por parte del gobierno peronista argentino, a fin de que pudiesen llegar al poder. Para miles de trabajadores domésticos y rurales peruanos, ecuatorianos, paraguayos, colombianos, sometidos a una situación de servidumbre, la Constitución del ‘49 aparece como un “nuevo evangelio”. Lamentablemente en Colombia, la muerte de Jorge Eliécer Gaitán, producida en 1948, impide que las fuerzas populares se organicen y hacen que un grupo de estudiantes gaitanistas, conmovidos por el asesinato de su líder histórico, opten por el camino de la insurrección armada. Muchos jóvenes latinoamericanos – entre ellos uno, llamado Fidel Castro – impactados tanto por la Insubordinación Fundante que protagonizara la Argentina, como por su consagración de grado jurídico supremo en la Constitución del ’49, toman contacto con el gobierno argentino y reciben de éste, todo tipo de ayuda. En Guatemala, el ejército, conducido por Jacobo Arbenz, intenta seguir el ejemplo de la insubordinación peronista.

A partir de 1949, el “virus” de la insubordinación se propaga por toda América Latina: Vargas, Ibáñez, Paz Estensoro, llegaron al poder en sus respectivos países. El contagio revolucionario parecía indetenible y en la propagación del mismo, jugó un rol fundamental la nueva Carta Magna elaborada por la Argentina insubordinada: la Constitución de 1949. Este contagio revolucionario sólo pudo ser extinguido cuando un grupo de oficiales de la marina y del ejército argentino – al servicio de los intereses anglo-norteamericanos y utilizando como único argumento la violencia y el terror – logró desalojar del poder al gobierno constitucional, encabezado por Juan Domingo Perón.

Quedó inconclusa, entonces, la Insubordinación Fundante iniciada el 17 de octubre de 1945 y la ruptura de la legalidad llegó al inaudito extremo de anular una Carta Magna, la de 1949, mediante un burdo y absurdo – y, por supuesto, carente de valor jurídico alguno – bando militar. Importa, en consecuencia, precisar categóricamente que, a pesar de las numerosas convocatorias constituyentes posteriores, esta arbitrariedad de origen y su consecuente nulidad jurídica liminar, sigue existiendo, aun hoy.

A partir de 1955, la Constitución de 1949 fue satanizada por la propaganda ideológica elaborada por los centros del poder mundial. Sin embargo, cada vez que uno de los distintos pueblos que componen la Patria Grande latinoamericana recupera la conducción de los destinos del Estado, la Constitución del ‘49 está ahí, presente, sirviéndole de referencia y de guía.

Hoy, la Constitución del ‘49, renaciendo de las cenizas, ha nutrido – a 60 años de su promulgación – el proceso revolucionario constitucional de Venezuela y el de Bolivia.

Quizás mañana, cuando el pueblo argentino, recuperando la confianza en sí mismo, se ponga nuevamente de pie para intentar, una vez más, realizar su propia Insubordinación Fundante, la Constitución del ´49 recobre el lugar del cual fue desalojada por un inicuo bando militar, elaborado por la nefasta revolución fusiladora de 1955.

*Marcelo Gullo: Profesor de Política Exterior Argentina y Historia Argentina en la Universidad Nacional de Lanús.


La ciencia como mercancía

Buenos Aires, Argentina, UNASUR, EL EMILIO, Ciencia y tecnología

En este último tiempo, en el marco de la “modernización” del capitalismo argentino, se ha comenzado a discutir una nueva ley universitaria, así como el futuro del Conicet. Uno de los puntos más importantes planteados es la intervención de las empresas en la determinación de los programas de estudios e inclusive en la dirección de las universidades. Igualmente, una de las propuestas sobre el Conicet y los otros organismos de investigación (CNEA, INTA, INTI) es su desmantelamiento para dejar sus tareas a la iniciativa privada. Paralelamente, se incita a los investigadores y docentes universitarios a complementar sus ingresos con asesorías. En otros países, como en Francia, los organismos de investigación promueven que sus científicos establezcan empresas y que la investigación sea cada vez más orientada hacia las necesidades del mercado.

Colectivo desde el pie

Una reseña de The dialectical biologist (Harvard University Press, 1985) de Richard Levins y Richard Lewontin (2)

En muchos sectores de la universidad y de los medios científicos se cuestionan estas propuestas, insistiendo que la ciencia y la universidad tienen que conservar su carácter independiente, no sujetos a los dictados de los grandes capitales. En esta reseña trataremos de demostrar, basados en una parte de The dialectical biologist de Levins y Lewontin, cómo ésta es una posición esencialmente reaccionaria, incapaz de comprender qué significa el capitalismo.

El capitalismo es un sistema de producción que, necesariamente, tiende a expandirse, en área geográfica, en intensidad y a todos los aspectos de la vida corriente. Bajo el capitalismo todo tiende a convertirse en mercancía: la ciencia, el deporte, los genes, el honor, los órganos y hasta la vida humana. Cuando el capitalismo estaba todavía en pañales, Shakespeare lamentó esto:

“¡Oro! ¡Oro amarillo, brillante, precioso! [...] Muchos suelen volver con esto lo blanco negro; lo feo, hermoso; lo falso, verdadero; lo bajo, noble; lo viejo, joven; lo cobarde, valiente. çOh dioses! ¿Por qué? Esto os va a sobornar a vuestros sacerdotes y a vuestros sirvientes y a alejarlos de vosotros; va a retirar la almohada de debajo de la cabeza del hombre más robusto; este amarillo esclavo va a fortalecer y disolver religiones, bendecir a los malditos, hacer adorar la lepra blanca, dar plaza a los ladrones, y hacerlos sentarse entre los senadores [...]” (W. Shakespeare, Timón de Atenas, Acto IV, escena III, en Obras Completas, Aguilar, Madrid, 1967)

Igualmente, en el Manifiesto Comunista podemos leer:

“Dondequiera que ha conquistado el Poder, la burguesía ha destruído las relaciones feudales, patriarcales, idílicas. Las abigarradas ligaduras feudales que ataban al hombre a sus “superiores naturales” las ha desgarrado sin piedad para no dejar subsistir otro vínculo entre los hombres que el frío interés, el cruel “pago al contado”. Ha ahogado el sagrado éxtasis del fervor religioso, el entusiasmo caballeresco y el sentimentalismo del pequeño burgués en las aguas heladas del cálculo egoísta. Ha hecho de la dignidad personal un simple valor de cambio. Ha sustituído las numerosas libertades escrituradas y bien adquiridas por laúnica y desalmada libertad de comercio. [...] La burguesía ha despojado de su aureola a todas las profesiones que hasta entonces se tenían por venerables y dignas de piadoso respeto. Al médico, al jurisconsulto, al sacerdote, al poeta, al sabio, los ha convertido en sus servidores asalariados.” K. Marx y F. Engels,Manifiesto Comunista, en Obras Escogidas, T. I, p. 24, Akal Editor, Madrid 1975

Así, en una sociedad en la que todo tiene su precio, en la que todo se puede comprar y vender, la ciencia no podía escapar a esa ley general. Hoy día tiene, en tal sentido, las características siguientes:

• La ciencia se ha transformado en una inversión de las empresas: La inversión en investigación y desarrollo, en los grandes grupos industriales, compite con otras formas de invertir capital como “aumentar la producción de productos ya existentes, comprar más publicidad, pagar abogados o lobistas, adquirir otras empresas, destruir sindicatos, coimear ministros, etc.” (Levin y Lewontin, op. cit., p. 200.

Muchas veces las empresas, en lugar de pagar a sus propios equipos de investigación y desarrollo, prefieren subvencionar a grupos de científicos que trabajan en universidades o institutos estatales, con lo que ahorran dinero y hacen aparecer sus productos como basados en resultados científicos “independientes”. Un ejemplo es el del investigador francés Benveniste quien, si bien trabajaba para el INSERM (Instituto Nacional de las Ciencias de la Salud y de la Investigación Médica) recibía subsidios de los laboratorios especializados en la producción de medicamentos homeopáticos. A mediados de los años ’80 publicó un artículo en la revista Naturedonde “demostraba” la “memoria del agua”. Esta “memoria” fundamentaría los principios de la homeopatía. Lamentablemente para los laboratorios, los resultados se comprobaron totalmente falsificados. De todos modos Benveniste sigue en su puesto.

• “La forma extrema de inversión en investigación es la sociedad consultora científica, cuyo único producto es el informe científico:[...] Aquí es muy obvio que la prueba de calidad del informe es la satisfacción del cliente y no la evaluación por los pares 1. [...] Una vez que el informe científico se transformó en una mercancía, está sujeto a dos características del mundo de los negocios: la diligencia puede ser asaltada y la cerveza puede ser aguada, es decir, que la mercadería científica puede ser robada o adulterada. Ambos tipos de iniciativa -la apropiación del trabajo de otros y la falsificación de los resultados para publicar supuestos éxitos o para vencer a competidores- son un problema creciente. Aunque fraudes científicos ya ocurrieron en el pasado y peleas por prioridad ocurrieron entre individuos rivalizando por prestigio 2, los fraudes científicos tienen hoy día una base económica racional 3, por lo que es de esperar que aumenten.” (Obra citada, pp. 201-202).

Inclusive, cuando la producción científica lo es dentro de los marcos académicos, la evaluación se hace cada vez más desde un punto de vista de “productividad” y no de calidad científica. Es decir, que los investigadores y profesores universitarios son calificados para sus ascensos y subvenciones por el número de publicaciones y no por la importancia de sus descubrimientos y desarrollos. Esto lleva a una inflación del número de publicaciones y revistas científicas, así como a la publicación de resultados dudosos e inclusive directamente al fraude.

Por ejemplo, a principios de los años ’80 el joven investigador en cardiología John Darsee de la Universidad de Harvard publicó, en un período de dos años casi cien artículos. Otros científicos de su laboratorio comenzaron a sospechar y descubrieron que Darsee había falsificado la mayor parte de los datos. Lo interesante es que tanto su jefe como la propia universidad prefirieron ocultar los hechos al organismo nacional que financiaba las investigaciones. En 1986 un artículo fue publicado en la prestigiosa revista Cell firmado, entre otros, por el premio Nobel David Baltimore. Una estudiante postdoctoral de su laboratorio descubrió que los resultados se habían falsificado y lo denunció. Luego de varios años de investigación se determinó que, efectivamente, había habido fraude pero Baltimore no era responsable ya que él se había limitado a firmar el artículo junto con los verdaderos autores 4. El contrato de la estudiante no fue renovado y durante varios años en ningún otro laboratorio fue aceptada.

Una muestra de las propias contradicciones creadas por el aspecto mercantil del trabajo científico es que, por un lado los científicos son evaluados por su producción puramente cuantitativa pero, por el otro, al depender cada vez más las universidades y los institutos de investigación del mercado capitalista para obtener fondos que le permitan continuar su funcionamiento, lo que le interesa a las empresas no es el número de artículos publicados sino el de los desarrollos y procesos comercializables. La consecuencia, tarde o temprano, es que investigadores, considerados hasta un momento como de primer plano, pasan a no valer nada si su producción no es efectivamente vendible.

• El descubrimiento científico ha llegado a ser cuantificable: En los departamentos de investigación y desarrollo se evalúa el tiempo que lleva desarrollar un nuevo producto, con cuánto trabajo y a qué costo. Así el trabajo científico se convierte, como todo los demás, en trabajo humano abstracto. La consecuencia de esto es que

• “Los científicos han pasado a ser “mano de obra científica”: Como tal, están sujetos a costos de producción, intercambiabilidad y supervisión gerencial. La división del trabajo dentro de la ciencia, la creación de especialidades y categorías, hoy día están cada vez más racionalizadas. La parte creativa del trabajo científico está cada vez más restringida a una pequeña fracción de los científicos, el resto está cada vez más proletarizado, perdiendo el control no sólo sobre su elección del problema y del enfoque, sino también sobre su actividad diaria y, a veces, horaria. [...] Pero la descalificación del trabajo científico produce mayor alienación; los productores no comprenden el proceso en su conjunto [...] y tienen poca oportunidad de ejercer la inteligencia creativa. Una vez alienado el trabajo en este sentido [...] es necesaria una mayor supervisión [...] que produce más alienación y alienta corrupción e indiferencia. [...] Los investigadores mismos, y hasta los administradores de la ciencia, no son más responsables en primera instancia ante sus pares sino, hacia arriba en la jerarquía, ante quienes controlan los fondos.” (Obra citada, pp. 202-203).

• “El trabajo científico 6 mismo tiene que ser producido: Las universidades y las escuelas vocacionales tratan de preparar los diversos niveles de trabajadores científicos al costo mínimo, transformando el proceso de educación en un servicio externo de los departamentos de personal de las empresas privadas. [...] Los científicos reaccionan ante esta mercantilización de formas encontradas. Por un lado lo lamentan. Muchos de ellos, provenientes de las clases medias, eligieron la ciencia como una forma de escapar del mundo de los negocios. Eligieron dedicarse a un tipo de trabajo cuyo producto era un valor de uso, valioso por sí mismo y no para el intercambio. Ellos lamentan la pérdida del viejo espíritu de cuerpo y la dedicación altruísta a la verdad que era el mito fundador de la ciencia no mercantilizada. Lamentan la proletarización del trabajo científico y su pérdida de autonomía [...]. Por el otro lado, muchos científicos se apresuran a aprovechar las oportunidades empresariales. [...] Alrededor de los dos tercios de los científicos trabajando en los E.E.U.U. lo hacen para empresas privadas, donde la búsqueda de ganancias es el objetivo francamente reconocido.” (Obra citada, p. 203).

Todo esto lleva a que los resultados científicos empiecen a ser patentados. Muchas veces las universidades o los institutos no autorizan la publicación de un artículo antes de que los resultados hayan sido registrados en la oficina de patentes. La universidad británica de Cambridge todavía se está lamentando de no haberse ocupado de patentar en su momento los anticuerpos monoclonales coinventados por César Milstein. Actualmente la mayoría de las universidades norteamericanas y europeas tienen un departamento legal que se ocupa de estos trámites. La discusión actual es si las secuencias que se van determinando del genoma humano pueden ser patentadas o deben ser consideradas como “patrimonio de la humanidad”. Lo que posiblemente suceda es que, tarde o temprano, como en el resto de la sociedad, prevalezca el criterio capitalista: si puede dar ganancias entonces debe ser patentado.

“Como resultado de estos desarrollos, las divisiones de clases que recorren nuestra sociedad de conjunto también lo hacen a nivel de la ciencia. La mayoría del millón de científicos trabajando en los E.E.U.U. forman un proletariado científico; venden su fuerza de trabajo y no tienen control sobre el producto de su trabajo. En el otro extremo, a lo sumo unos pocos miles forman la burguesía científica, invirtiendo en investigación y determinando en gran medida las orientaciones de investigación y desarrollo. En el medio está el grupo de los profesionales pequeño-burgueses trabajando solos o en pequeños grupos en universidades o institutos de investigación.” (Obra citada, p. 204).

• “La producción de insumos de capital para la ciencia se ha transformado en una importante industria: Esto incluye reactivos químicos, aparatos, medios de cultivo, cepas estandarizadas de animales de laboratorio e información científica. [...] La tecnología no está orientada a encontrar la manera más barata de estudiar la naturaleza sino a la ganancia en un mercado específico.” (Obra citada, p. 204).

A pesar de las diversas opiniones políticas y filosóficas de los científicos, “existe una ideología implícita coherente que puede, con justeza, calificarse como burguesa. Ella incluye las siguientes características:

• Individualismo: La visión atomística de la sociedad, propia del orden burgués, aplicada a la ciencia, afirma que el progreso es llevado a cabo por unos pocos individuos (que casualmente somos “nosotros”). Los científicos se ven como agentes libres llevando a cabo de forma independiente sus propias inclinaciones. [...] El individualismo en la ciencia ayuda a crear la creencia común que las propiedades de una población se deducen de forma directa de las de sus átomos (genes) de poblaciones o sociedades. Transforma también la experiencia subjetiva de la ambición por avanzar en la carrera en la invención del egoísmo como una ley de la evolución 6. Un elemento crucial de la ideología individualista es la negación de ésta.

• Elitismo: Esta afirmación de la superioridad de una pequeña minoría de intelectuales lleva a menudo a la creencia de que la supervivencia de la humanidad depende de la capacidad de esa minoría de obligar al resto de la gente a hacer lo que es bueno para ellos. Esta inclinación está especialmente marcada en los relatos de ciencia ficción sobre resistencia a la opresión, donde unos pocos científicos conspiran para vencer a los dictadores.” (Obra citada, p. 204).

• Pragmatismo: “Para los científicos, el pragmatismo significa aceptar los límites impuestos por la mercantilización y la especialización. Significa seguir adelante con el trabajo sin preguntar por qué, lo que fue inmortalizado en una canción de Tom Lehrer: “‘Si los cohetes suben, ¿a quién le importa donde caen?. Esa no es mi área’, dijo Werner von Braun 7.” [...] A los ojos del pragmático, sentimientos sobre la injusticia de ciertos aspectos de la sociedad se ven necesariamente como ideológicos, reflejando inmadurez frente al distanciamiento del académico.” (Obra citada, pp. 206-207).

• “Reduccionismo: La especialización del trabajo científico [...] crea un modelo de la organización científica que se ve como el modelo para la organización del mundo. La naturaleza es percibida como siguiendo el diagrama organizativo de nuestra empresa o universidad, con fenómenos similares unidos bajo un único jefe; fenómenos distintos pero relacionados, bajo un decano común; y hechos no relacionados como pertenecientes a distintas facultades o ramas de la empresa.” (Obra citada, p. 208).

Todo esto lleva a afirmar a Lewontin, en otro trabajo que la “ciencia es más que una institución dedicada a la manipulación del mundo físico. Tiene también una función en la formación de la conciencia sobre el mundo político y social. La ciencia, en este sentido, es parte del proceso general de educación, y las afirmaciones de los científicos son en gran medida la base para tal formación. El objetivo de la educación en general, y de la educación científica en particular, es no sólo hacernos capaces de manipular al mundo sino también formar nuestras actitudes [hacia éste]. Nadie vio esto más claramente y con más honestidad que una de las figurar políticas más conservadoras de la historia norteamericana, Daniel Webster, quien escribió que «la educación es una forma ingeniosa y liberal de policía mediante la cual la propiedad, la vida y la paz de la sociedad son mantenidas.»” (R. Lewontin, The doctrine of DNA, Harper Perennial, Nueva York, 1991).

Los autores concluyen su trabajo “como socialistas, no criticamos la mercantilización de la ciencia para llamar a una vuelta a los tiempos anteriores. Esto sería tan inútil como las leyes antitrust, las que buscan recrear exactamente esas condiciones que permitieron el ascenso de los trusts. [...] La mercantilización de la ciencia, su incorporación plena al proceso del capitalismo, es el hecho dominante para la actividad científica [...]. Como científicos, vemos la mercantilización de la ciencia como la causa fundamental de la alienación de la mayoría de los científicos de los frutos de su trabajo. Ella separa las brillantes ideas de la ciencia de los correspondientes avances del bienestar humano, produciendo muchas veces resultados que contradicen sus propósitos declarados. La continuación del hambre en el mundo moderno no es el resultado de un problema intratable [..]. Sino, que la agricultura en el mundo capitalista está directamente preocupada por la ganancia y sólo indirectamente con alimentar a la gente. De forma similar, la organización de la salud es directamente una empresa económica y sólo de forma secundaria está influenciada por las necesidades sanitarias de la población. Las irracionalidades de un mundo científicamente sofisticado no resultan de las fallas de la inteligencia sino de la persistencia del capitalismo el que, como efecto secundario, también aborta la inteligencia humana.” (Levins y Lewontin, op. cit., p. 208).

Por nuestra parte, coincidiendo en general con los planteos de Levin y Lewontin, queremos agregar que, a pesar de la mercantilización creciente de la ciencia y la proletarización del trabajo científico, siempre quedan espacios para el pensamiento independiente y la creación científica que sea capaz de cuestionar al sistema(8). Esto no significa, sin embargo, que debamos centrar nuestra lucha en preservar esa relativa independencia de pensamiento sin salir del dominio universitario. Como plantean los autores, el proceso de mercantilización de la ciencia depende del sistema capitalista y, mientras éste siga existiendo, esos espacios se van a ir reduciendo inexorablemente. Es por eso que la única forma efectiva de lograr desarrollar la independencia del trabajo científico con respecto al capitalismo es acabar con éste.

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NOTAS

nota1: La forma de evaluación tradicional y “pura” de la producción científica es la evaluación por los pares, es decir, por científicos de la misma área.

nota2: Un ejemplo clásico fue el enfrentamiento entre Newton y Leibnitz, cuando el capitalismo estaba aún muy lejos de inficcionar a la ciencia, reivindicando la invención del cálculo infinitesimal.

nota3: Es interesante que James Wible, un economista neoclásico, propuso en un artículo en la revista Philosophy of the Social Sciences de marzo de 1992, una interpretación del fraude científico basada en los modelos neoclásicos donde el científico tiene una “función de producción” y calcula los beneficios y riesgos asociados al fraude.

nota4: En las ciencias experimentales es habitual que los artículos sean firmados no sólo por sus verdaderos autores, sino también por los jefes de los laboratorios. Por ejemplo, el propio Baltimore, firmó más de cien artículos entre 1986 y 1990.

nota5: Si bien citamos literalmente, entendemos, por lo que sigue, que los autores se refieren a la fuerza de trabajo científica y no al trabajo científico.

nota6: Hoy día, una buena parte de los biólogos evolucionistas explican el comportamiento individualista y egoísta del individuo en la sociedad capitalista como debido a que todos tenemos “genes del egoísmo” que es lo que permitió y permite la evolución. Intentar cambiar ese comportamiento -y por supuesto la sociedad capitalista- resultaría entonces una utopía.

nota7: Werner von Braun fue el experto que desarrolló, bajo la Alemania nazi, los misiles V2 que fueron arrojados sobre Londres. Luego de la guerra pasó a trabajar para los Estados Unidos y fue uno de los iniciadores de su programa espacial.

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libro de levins y lewontin al q se hace referencia: http://goo.gl/5aseK

texto completo extraido de: http://goo.gl/wTV0

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“25 de Mayo de 1810: ¿Golpe pro-británico o revolución democrática?”

Buenos Aires, Argentina, UNASUR, EL EMILIO, En el día de la Patria.

Fuente: Cuadernos para la Emancipación – 2002

Por Norberto Galasso

En estos días en que se celebra un nuevo aniversario del 25 de Mayo de 1810 puede ser útil reflexionar aquel acontecimiento, su naturaleza histórica, sus protagonistas.

La versión tradicional difundida por la Historia Oficial (es decir, la fundada por Mitre y divulgada por los historiadores liberal-conservadores) responde a una interpretación elitista, anti-latinoamericana y especialmente pro-imperialista, que resulta muy nociva para nuestras luchas de liberación. Sus rasgos principales son los siguientes: l) Se trataría de una revolución separatista, profundamente antihispánica y pro-británica; 2) Habría sido impulsada por “la gente decente” de Buenos Aires, es decir, los ricos señorones, dueños de esclavos, reunidos en el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, siendo escasa o nula la presencia popular; 3) Su objetivo fundamental residiría en abrirse al comercio con los ingleses, trabado por el monopolio español; 4) Su programa estaría dado por “La Representación de los Hacendados”, documento redactado por Mariano Moreno y presentado al Virrey, a favor del comercio libre, en 1809; 5) Sería -aunque no demasiado- un movimiento “argentino” pues French y Berutti habrían repartido cintas celestes y blancas en los días previos al 25; 6) Las ideas de esta revolución habrían sido difundidas por los soldados ingleses que, derrotados después de las invasiones de 1806 y 1807 y teniendo a la ciudad por cárcel, concurrían a las reuniones de la clase alta porteña, donde persuadían acerca de las bondades de la libertad y la democracia; 7) El movimiento tendría dos protectores: uno, Lord Strangford, el cónsul inglés en Río de Janeiro, que apoyaba y brindaba sugerencias a los revolucionarios del Plata, y años más tarde, George Canning, el primer ministro inglés, quien procedió a reconocer nuestra independencia. Esta versión se completa sosteniendo que a partir de ese día de mayo, dejamos atrás un oscuro período de superstición, indolencia y autoritarismo, para recibir una avalancha de ideas y mercaderías inglesas que nos modernizaron, sacándonos de la modorra colonial y conectándonos con el mundo del progreso, aunque nuestras masas bárbaras siempre se manifestaron renuentes a ingresar a esa “civilización”.

Como se comprende, “este” 25 de mayo responde a la visión de la burguesía comercial del puerto de Buenos Aires. Se trataría de un mero golpe oligárquico y antinacional y por tanto, carecería de sentido convocar a alumnos y maestros en las escuelas para conmemorarlo sino, más bien, habría que repudiarlo. Por el contrario, se festeja su efemérides –aunque enmascarando los propósitos de dominación con frases edulcoradas- pues, tal como se lo presenta, sirve para legitimar las políticas de apertura económica, los proyectos elitistas, la simpatía por los anglosajones, así como la mirada desde Buenos Aires puesta en Europa o Estados Unidos dando la espalda al resto de América Latina.

El lector pensará, seguramente, que esta versión debe haber sido superada ampliamente por las nuevas investigaciones históricas y que habrá quedado reducida a alguna revistita infantil para nenes medio tontuelos. Efectivamente, debería ser así, pero resulta que –con algunos agregados interdisciplinarios que remozan la vieja versión- aún hoy prevalece en los diversos niveles de la enseñanza.

Ello no impide que algunos niños inteligentes y algunos universitarios con vocación histórica formulen algunas dudas: ¿Por qué, si la revolución era independentista, no declaró la independencia sino que la proclamó recién 6 años después, en condiciones mundiales mucho más desfavorables que las de 1810? ¿Cómo es posible que los miembros de la Primera Junta de Mayo jurasen por Fernando VII? ¿Si el movimiento nacía “por odio a España”, como señala Mitre en las primeras páginas de su biografía de San Martín, por qué dos españoles (Matheu y Larrea) integraban la Primera Junta? ¿Como es esto de que ningún testigo vió las cintas celestes y blancas de que habla Mitre, sino, en cambio, cintas blancas, los primeros días, en señal de paz y cintas rojas, el 25, amenazando sangre? ¿Cuál es la razón por la cual la bandera española continuó flameando en el Fuerte y otras instituciones oficiales hasta 1814? ¿Qué explicación hay que darle al regreso de San Martín –un “gallego” que estuvo en España desde los 6 hasta los 33 años y dio 30 batallas como militar español– para venir al Río de la Plata a sumarse a una revolución antiespañola? ¿Eran enemigos de España los hombres de Mayo, a pesar de que casi todos ellos tenían padres españoles e incluso desempeñaban cargos en la burocracia estatal? Los historiadores discípulos de Mitre han intentado, de una u otra manera, responder a algunos de estos interrogantes, con argumentos que si resultaban más o menos aceptables en 1880, hoy deben ser calificados de pueriles. Por ejemplo: San Martín volvió en 1812 porque “recibió un llamado de las fuerzas telúricas” o tuvo nostalgias de los pajaritos y los árboles de su Yapeyú natal, donde solo vivió cuatro años. Otra es más conocida y logró hacer camino: la jura por Fernando VII era solo “una máscara” para evitar que España se diera cuenta del propósito de los revolucionarios y los reprimiera. Hoy, las ciencias sociales, han avanzado lo suficiente como para explicar que ningún grupo revolucionario llegado al poder puede jurar por la contrarrevolución, pues si así contenta al enemigo, en cambio, enfrenta a su base social, que se ocupará bien pronto de derrocarlo por traidor. O a la inversa, si su base social sabe que se trata de una picardía, es un secreto a voces que también conocen los enemigos y carece de sentido instrumentarlo.

Abandonemos, pues, esta versión por insuficiente y esperemos que los maestros e historiadores se decidan a polemizar sobre el tema, para encontrar la verdad y para que los alumnos no se aburran con fábulas inconsistentes.

La revolución desde otra óptica

Juan Bautista Alberdi sostuvo, en sus “Pequeños y grandes hombres del Plata”, una posición distinta a la que hemos reseñado. Pero, como se sabe, Alberdi, en sus años altos, tuvo el coraje de enfrentar a la oligarquía mitrista -especialmente definiéndose a favor del Paraguay en la Guerra de la Triple Alianza- de manera tal que sus ideas han sido condenadas por la cátedra y la Academia. Veamos, sin embargo, su planteo: La Revolución de Mayo “es un detalle de la Revolución de América, como ésta es un detalle de la revolución de España, como ésta lo es de la Revolución Francesa y europea” (“Pequeños y grandes hombres del Plata”, edit. Fernández Blanco, Bs As, 1962, página 64). Es decir, se trataría, en todos los casos, -no de revoluciones separatistas, independentistas – sino de revoluciones democráticas, por la libertad y los derechos del hombre, la división de poderes, etc., dirigidas contra el absolutismo, la monarquía, la Inquisición, la esclavitud, los tributos serviles, etc.

En principio, pues, en el Río de la Plata, se trataría de un movimiento que integraría el proceso de cambio que recorre toda Hispanoamérica por entonces, bajo la influencia tanto de la revolución española de l808 como de la Francesa de 1789. De manera tal que, desde el vamos, los ingleses no jugarían el rol protagónico que les adjudica Mitre y que a este historiador-político-militar le sirve –en 1862, como presidente- para legitimar sus concesiones ferroviarias, bancarias, etc. al capital inglés, al cual juzga “la fuerza que impulsa el progreso en la Argentina” (Bartolomé Mitre. Discurso 7/3/1861. Archivo Mitre)

Pero, además, si se trata de una revolución democrática no puede ser elitista, no la promueven los ricos –que gozan plenamente su “democracia absolutista” al tiempo que le niegan la libertad a los demás- sino aquellos que tienen derechos por conquistar. Entonces, tampoco su objetivo es el comercio libre (que por otra parte, ya había sido implantado por el virrey Cisneros en l809), ni la representación de los hacendados puede ser su programa, sino que debió existir otro proyecto, otro conjunto de ideas capaces de unificar a quienes ansiaban el cambio.

Alberdi, aislado por la oligarquía, no logró discípulos, pero, sin embargo, quienes bucearon en los acontecimientos producidos en el resto de América y en España en la primera década del siglo XIX , advirtieron que el planteo alberdiano resultaba muy interesante y permitía disipar dudas y equívocos que presentaba la versión mitrista.

Así, en 1916, José León Suárez publica “Carácter de la revolución americana. Un nuevo punto de vista más verdadero y justo sobre la independencia hispanoamericana”, donde retoma aquella interpretación sosteniendo que entre 1808 y 1811, en España y en América, los revolucionarios democráticos, émulos de los franceses del 89, se levantaron contra el absolutismo que los oprimía allá y aquí. El ensayo recogió importantes coincidencias, especialmente por parte de latinoamericanistas y antiimperialistas a quienes repugnaba el nacimiento de la Patria parida y acunada por los británicos, aunque también es cierto que la vieron con simpatía algunos hispanistas de derecha quienes querían reforzar la filiación hispánica de nuestros países, pero se les atravesaba en la garganta la reivindicación democrática.

Entre quienes bregaban ya contra el imperialismo y a favor de la unión latinoamericana, se encontraba Manuel Ugarte quien escribió inmediatamente a José L. Suárez: “El punto de vista en que usted se coloca es el único razonable y verdaderamente filosófico en estos tiempos… En una conferencia que di, en 1910, en el Ayuntamiento de Barcelona, tuve ocasión de concretar esa manera de ver… Aquello fue un gesto regional, como el que pudiera hacer aquí una provincia. Su admirable trabajo confirma la tesis, que no es suya, ni mía, sino de toda la generación emancipada de los odios y reintegrada por el sentimiento y el estudio de la realidad a su filiación y su destino” (M. Ugarte, comentario en “Carácter de la revolución americana”, de J. L. Suárez. Edit. librería”La Facultad”, Bs As, 1917, página 94). Ugarte había sostenido en su conferencia de 1910: “Ninguna fuerza puede ir contra sí misma, ningún hombre logra insurreccionarse completamente contra su mentalidad y sus atavismos, ningún grupo consigue renunciar de pronto a su personalidad para improvisarse otra nueva. Españoles fueron los habitantes de los primeros virreinatos y españoles siguieron siendo los que se lanzaron a la revuelta. Si al calor de la lucha surgieron nuevos proyectos, si las quejas se transformaron en intimaciones, si el movimiento cobró un empuje definitivo y radical fue a causa de la inflexibilidad de la Metrópoli. Pero en ningún caso se puede decir que América se emancipó de España. Se emancipó del estancamiento y de las ideas retrógradas que impedían el libre desarrollo de su vitalidad.. ¿Cómo iban a atacar a España los mismos que en beneficio de España la habían defendido, algunos años antes, las colonias, contra la invasión inglesa?…Si el movimiento de protesta contra los virreyes cobró tan colosal empuje fue porque la mayoría de los americanos ansiaba obtener las libertades económicas, políticas, religiosas y sociales que un gobierno profundamente conservador negaba a todos, no sólo a las colonias, sino a la misma España… No nos levantamos contra España, sino a favor de ella y contra el grupo retardatario que en uno y en otro hemisferio nos impedía vivir” (M.Ugarte, “Mi campaña hispanoamericana”, Edit Cervantes, España, 1922, pág 23). Otro socialista, Enrique Del Valle Iberlucea, en 1912, sustentaba una interpretación semejante. (E. Del Valle Iberlucea, “Las cortes de Cadiz”, Edit. M. García, Bs As, 1912) Más tarde, en otros países latinoamericanos aparecieron historiadores que avalaron esta interpretación, como así también investigadores españoles (Eduardo García del Real, Augusto Barcia Trelles, entre otros). Uno de los argumentos más fuertes reside en que en la mayor parte de las revoluciones de Hispanoamérica aparecían españoles liberales jugando destacado papel a favor de la revolución (Larrea, Matheu, Arenales, Alvarez Jonte, Blas Parera, Chilavert, entre otros), así como americanos de origen pero fuertemente influidos por largos años de estadía en España (San Martín, Carrera, Alvear, Zapiola, Iriarte, Blanco Encalada). Asimismo, son comunes los casos de nativos americanos que juegan roles importantes en el bando absolutista (Goyeneche, Olañeta, Pío Tristán, Michelena). Asimismo, en la casi totalidad de las revoluciones, las juntas triunfantes juraban por Fernando VII y recién años después -cuando Fernando VII, que era promesa de democracia, gira a la derecha y reprime brutalmente a los revolucionarios a partirde l8l4- estalla con fuerza el reclamo de independencia, pues resulta condición fundamental para no caer bajo el absolutismo restaurado.

Puede afirmarse que mientras, en España, la revolución -inicialmente nacional en tanto pugna por rechazar al invasor napoleónico – se transforma en democrática a partir del estallido popular y la formación de Juntas (1808), en América, las revoluciones -inicialmente democráticas (ocurridas entre 1809 y 1811), bajo la influencia de la española y la francesa- se convierten en nacionales o independentistas (a partir de 1814) cuando fracasa el proceso español, se anula la Constitución progresista de Cádiz y se reinstala el absolutismo.

Los hechos

Un relato abreviado de los acontecimientos desarrollados en España y en América quizás facilite la comprensión de esta tesis y permita iluminar de manera distinta los acontecimientos de Mayo.

La invasión del ejército napoleónico sobre territorio español, así como la abdicación que el Gran Corso le impone a Carlos IV y a su hijo Fernando VII, detenidos en Bayona, provoca la insurrección del pueblo español el 2 de mayo de 1808. Se trata de una revolución nacional, contra el invasor, defendiendo la soberanía de España, pero inmediatamente asume al mismo tiempo otro carácter: el pueblo se organiza en Juntas y reclama, entonces, no sólo expulsar a los franceses, sino sus derechos democráticos impugnando las viejas instituciones absolutistas. Las juntas diversas unifican su representación en la Junta Central de Sevilla. Así, 1808 es el 89 español. Estas juntas, en su propósito de ser coherentemente democráticas, declaran -el 22 de enero de 1809- que “las tierras americanas no son colonias sino provincias”, iguales a las de España, por lo cual, al convocarse a las cortes constituyentes, se les reconoce representación. Y más aún: la Junta de Cádiz, el 28/2/1810, informa a los americanos de los cambios producidos y les señala que la Junta que ellos han constituido debe ser modelo que deben tomar en América, es decir, los incita a formar Juntas. Esta información no es demasiado conocida, pero sí puede recordarse que el levantamiento del 1º de enero de 1809, en Buenos Aires, aunque de contenido españolista contra la preponderancia francesa, proclama: “Juntas como en España”.

Esto significa que la revolución que recorre el territorio español, se extiende a América, explicándose por esta razón la sincronía de los levantamientos insurreccionales (La Paz l809, Caracas, Buenos Aires, Chile y Nueva Granada en 1810, Méjico, Paraguay y la Banda oriental, en l811). A la luz de esta interpretación resulta coherente, tanto la metodología juntista, como también la jura por Fernando, a quien tanto en España como en América se juzga una posibilidad democrática, deslindándolo del resto de la familia real corrompida.

El levantamiento de las nuevas banderas democráticas se torna urgente en América cuando en España el proceso se derechiza con la disolución de la Junta central de Sevilla y la instalación del Consejo de Regencia, al mismo tiempo que Napoleón domina ya casi todo el país ibérico. Ambas noticias llegan a América en los primeros meses de l8l0 y apresuran los estallidos revolucionarios.

Ahora bien, ¿qué clases sociales se enfrentan en Buenos Aires en ese mes de mayo de l8l0? Por un lado, se encuentran los defensores del absolutismo, sector integrado por los comerciantes monopolistas (registreros, ligados a casas matrices de España, beneficiados por el monopolio), es decir, “los godos”. Sus apellidos interesan porque luego reaparecen integrando la oligarquía argentina: Martínez de Hoz, Pinedo, Alzaga, Santa Coloma, Sáenz Valiente, Ocampo, Lezica, Beláustegui, Arana, Oromí, Ezcurra… En general, son dueños de esclavos, rentistas y ostentan escudos nobiliarios en las puertas de sus casas. Junto a ellos, el Virrey , los oidores (integrantes de la Audiencia) y la burocracia estatal, es decir, el funcionariado privilegiado vinculado al poder, que cuenta, además, con el apoyo de la cúpula eclesiástica y de alguna fuerza armada.

En la vereda opositora se ha gestado un frente antiabsolutista constituido por comerciantes nuevos, la pequeña burguesía y sectores populares.

La burguesía comercial en formación se halla integrada preponderantemente por comerciantes ingleses a los cuales el virrey ha otorgado permisos precarios de radicación y que muy pronto, si no se producen cambios en el poder, deberían levantar sus tiendas e irse a comerciar a otra parte ( El 18 de diciembre de l809 se les otorgó autorización por 4 meses, el 18 de abril de l8l0 se les dio prórroga por 30 días y ya en los días de mayo, nadie se preocupa de ellos, hasta que producida la revolución, consiguen radicación definitiva). Entre otros, pueden citarse algunos apellidos ingleses que luego reaparecen en diversos momentos de nuestra historia: Robertson, Parish, Billinghurst, Miller, Craig, O’Gorman, Amstrong, Lynch, Gowland, Wilde, Brittain, Mackinnon, Dillon, Twaites. Gibson. Ramsay… Integran también ese grupo algunos comerciantes nativos que vienen del contrabando y ligan su suerte ya tempranamente al capital inglés. Entre otros: Aguirre, Riglos, Sarratea, Escalada y García. Este sector concurre a la revolución para terminar con el absolutismo y establecer una amplia libertad comercial que permita una estrecha conexión con el comercio mundial. (Del 25 de Mayo visto desde esta óptica nos hablan Mitre y la Historia Oficial). En cambio, los demás integrantes del frente democrático desean concluir con el viejo régimen pero con un proyecto distinto: que el pueblo gobierne a través de sus representantes, asegurando los derechos del hombre y del ciudadano, la libertad de imprenta y el libre pensamiento, integrando el movimiento al estallido que conmueve por entonces al resto de la América Española e incluso, también al de España si allí prevalecen las fuerzas modernizadoras. En esa pequeña burguesía se destacan varios abogados, como Moreno, Castelli, Belgrano y Paso, con el apoyo de unos seiscientos activistas que pertenecen a los sectores sociales de menores ingresos, conocidos como “Los Chisperos”, “La Legión Infernal”, o “los manolos”, en las crónicas españolas. Allí, liderando, se encuentran French, cartero de la ciudad y Berutti, empleado de la Tesorería del Gobierno. Allí, se destacan también Agustín Donado, gráfico, que se desempeña en la imprenta oficial, Buenaventura de Arzac que “no es nada”, según lo trata despectivamente un informe, Francisco “Pancho” Planes, abogado de exaltada posición revolucionaria, Felipe Cardoso, Vicente Dupuy, Francisco Mariano de Orma y otros, ignorados por la Historia Oficial y a quienes, en los informes del virrey y de la Audiencia, así como en los testimonios y recuerdos de época, se los designa como “la chusma” que vertía “especies subversivas”. También apoyan algunos sacerdotes populares como Alberti, Grela y Aparicio, este último recorriendo los cuarteles y arengando a la tropa, con dos trabucos al cinto.

En los sucesos que se desarrollan en la semana de Mayo, los militantes encabezados por French y Berutti juegan un rol decisivo pues son ellos los que exigen y logran el Cabildo Abierto del 22 de mayo e incluso participan del mismo utilizando invitaciones falsas que ha “fabricado” Donado en la imprenta de Expósitos, como también son ellos quienes forman piquetes en las esquinas del Cabildo impidiendo el ingreso de algunos señorones reaccionarios. Son ellos también los que se movilizan contra la Junta tramposa del día 24 (dos absolutistas, dos revolucionarios y el Virrey como quinto miembro para desempatar), especialmente después que se contactan con Mariano Moreno, ese hombre que tenía la mente clara y sabía lo que había que hacer, por lo cual French lo apoda “el sabiecito del Sur”. Llegado el día 25 y cuando el “sordo” Cisneros y el síndico Leiva apelan a toda clase de dilaciones e incluso intentan que la fuerza armada reprima al pueblo en la Plaza, French, Berutti, Planes y otros ingresan a la planta alta del Cabildo y exigen por la fuerza –cuchillos y trabucos en mano- la designación de una Primera Junta, cuyos integrantes ellos mismos presentan, y firman, en primer término: “Por mí y ante de los seiscientos, Antonio Luis Beruti, por mí y a nombre de seiscientos Domingo French, siguiéndole entre otras, las firmas de Manuel Alberti, Hipólito Vieytes, Nicolás Rodríguez Peña, Tomás Guido” (Historia de la Nación Argentina. Academia Nacional de la Historia, Edit. El Ateneo, Bs As, 1969, tomo V, pág. 47)

No existe duda de que el sector popular, como cabeza del frente democrático, impone a la Primera Junta para reemplazar al virrey. Sus integrantes juran, entonces, en nombre del Rey Fernando VII porque éste resulta aún una posibilidad democrática tanto para los españoles liberales como para los americanos de la misma filiación ideológica. Por esta razón, la base social de la revolución acepta no sólo esa jura sino que continúe flameando la bandera española en el Fuerte y que dos españoles integren el nuevo gobierno (Larrea y Matéu ) Subsisten también la Real Audiencia (cuyos integrantes, junto con el virrey, son detenidos y desterrados el 22 de junio, por su confabulación contrarrevolucionaria) y el Cabildo (a cuyos integrantes se los confina recién en octubre de 1810, por probárseles reuniones conspirativas). También son desterrados, meses después, varios ricachones, no por españoles, sino por enemigos de esa revolución que dirige ese Moreno para quien –según manifiesta horrorizado “el godo” Pinedo- “ya todos somos iguales, máxima que vertida así en la generalidad ha causado tantos males …y aún faltan padecimientos por este maldito desorden” (Manuel Arroyo y Pinedo, en “La primera polémica sobre la revolución deMayo”, de Raúl Molina, folleto, pág 73).

Como se sabe, la primera decisión de la Junta es convocar a todos los pueblos a sumarse e inmediatamente organizar dos expediciones -una al Paraguay, la otra, al Alto Perú- así como vincularse a Artigas en la Banda Oriental, para insertarse plenamente en la revolución que está estallando en las distintas ciudades latinoamericanas.

Poco después, Moreno redacta el Plan de Operaciones que constituye el verdadero programa de la Revolución, documento que Bartolomé Mitre “pierde”, distraídamente, para poder mantener a la “Representación de los Hacendados” –alegato por el comercio libre- como objetivo del movimiento.

Sin embargo, la aparición de nuevas copias del Plan, como asimismo de referencias de Fernando VII y de su hermana, Carlota Joaquina, respecto a ese documento , lo tornan hoy indiscutible. Allí se ratifica el proyecto latinoamericano, se plantea la destrucción del absolutismo en América y asimismo se formula un proyecto insólito para esa época: que el Estado reemplace, a una burguesía nacional inexistente, para promover el desarrollo económico. ¿A través de qué capitales? De los que se obtengan expropiando a los mineros del alto Perú pues como afirma Moreno, con argumentos sumamente actuales, “las fortunas agigantadas en pocos individuos …no sólo son perniciosas sino que sirven de ruina a la sociedad civil, cuando no solamente con su poder absorben el jugo de todos los ramos de un Estado, sino cuando también en nada remedian las grandes necesidades de los infinitos miembros de la sociedad, demostrándose como una reunión de aguas estancadas, que no ofrecen otras producciones sino para el terreno que ocupan, pero que si corriendo rápidamente su curso bañasen todas las partes, no habría un solo individuo que no las disfrutase…”

Como se advierte, esta revolución igualitaria y expropiatoria nada tiene que ver con aquella del comercio libre y el abrazo con los ingleses de que nos habla la Historia Oficial. Los comerciantes anglo-criollos –que participan en el movimiento por su interés de mantener su radicación en Buenos Aires- logran, recién en setiembre de 1811, elevar sus hombres al Primer Triunvirato (Rivadavia y García): “son los hombres de peso y de pesos”, según los califica Vicente Fidel López. Pero pierden posiciones el 8 de octubre de 1812 cuando San Martín y Alvear derrocan a ese organismo y surge el segundo Triunvirato integrado por los morenistas que recién han vuelto de su confinamiento.

A través de la década, en sucesivos avances, la burguesía comercial anglo-criolla refuerza sus posiciones y a principios de 1820, recién se hallará plenamente en el poder, siempre representada por Rivadavia y García. Es el período en que se inicia “la contrarrevolución”, le escribe Vicente López y Planes al General San Martín, quien acuerda con ese juicio.(Cartas de enero y mayo de 1830, Archivo San Martín) Su proyecto se despliega en esos años: empréstito Baring Brothers, libre importación, sociedades mixtas del Estado con capitales ingleses, Banco de Descuentos y Banco Nacional en poder de los comerciantes extranjeros, política antilatinoamericana contra San Martín y Bolívar, disgregación de la Banda Oriental y del Alto Perú.

Esta sí es la política contrarrevolucionaria de la burguesía comercial –rivadaviana en esa época, mitrista, en los años 60- que la Historia Escolar celebra como triunfo de “la civilización contra la barbarie”. Pero, por supuesto, no es el programa de Mariano Moreno y los revolucionarios de Mayo.

Buenos Aires, mayo 2002

Fuente: Cuadernos para la Emancipación – 2002