¡SERIA Y CONCIENZUDA INVESTIGACIÓN DE PERIODISTAS DE TN PUSO AL DESCUBIERTO LAS MENTIRAS OFICIALES!
18 Feb 2010 Comunicación, Notas semanales, Periodismo, Politica
Gentileza del compañero “Baby” Cortes.
SONAMOS!!! NOS DESCUBRIERON

“Todo parece indicar que los Kirchner han decidido movilizar gente para todos lados. El operativo montaje (para hacer ver que el país esta mucho mejor) está dando resultado. Miles de militantes K recorrieron negocios de todo el país, comprando como locos, para hacerle creer a toda la gente que entre las ventas navideñas… y hasta reyes hubo un crecimiento de entre el 15% y el 16% comparado con el mismo periodo del año anterior. Luego esos miles de militantes realizaron reservas a hoteles, cabañas, complejos turísticos, camping y paradores varios para seguir con la mentira. Incluso hicieron el depósito anticipado y se fueron de vacaciones para contradecir la realidad. (Es impresionante como los militantes comprometidos se las juegan). Incluso algunos seguidores del matrimonio K hicieron el esfuerzo y montaron una gran temporada en las tradicionales ciudades brasileras y hasta en Punta del Este. Está casi comprobado que miles de militantes del conurbano pusieron a disposición de la causa sus propios autos y congestionaron a propósito la ruta 2 para que pareciera algo que no es.
Otro caso increíble es el montaje que realizaron los K con el tema del Dakar. El más de millón doscientas mil personas que lo siguió a la vera de las rutas en los 9 días que estuvo en el país habría sido un gran acto de despliegue de etapa por etapa para que el mundo creyera que tenemos plata para seguir la competencia con asado, carpas, viajes y otros gastos. Sin ir más lejos, en pleno enero, la militancia logró que, para la llegada del sábado y la coronación del domingo de la travesía Dakar, en la propia Ciudad de Buenos Aires hubiera un 60% de ocupación.
Se comenta que el operativo “estamos mejor” tiene un as en la manga. Hubo miles de militantes que sembraron soja no rentable en todo el país y en marzo va haber una cosecha record, a pérdida, claro, sólo para contradecir a los pobres chacareros que no dan más. Las famosas 4X4 son vehículos de las Unidades Básicas de todo el país que se usan para circular con una calco de “Todos somos el campo”, para esconder las chatas todas viejas y los rastrojeros que se caen a pedazos.
Ni hablar de la venta de autos. El gobierno le dio la guita a muchísimos peronistas (más de 500.000) para que comprar un cero KM y pareciera que hubo una reactivación increíble.
Hasta cuando con esta mentira Cristina!!!
TODOS NOSOTROS
Periodistas de TN

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LA CUMBRE SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LOS RIESGOS DEL CHAUVINISMO ANTIECOLOGISTAS
8 Dic 2009 Arte y Cultura, Ciencia, ECONOMÍA, Educacion, HISTORIA, MEDIO AMBIENTE, Notas semanales, Periodismo, Política Internacional, Política Nacional, Tecnología, Universidades Nacionales
Por Victor L. Martinez(*)
Los que de una forma u otra estuvimos -y seguimos estando- vinculados a las cuestiones ambientales, conocemos -y hasta cierto punto; por lo basto- los intrincados y complejos factores e intereses que se entrecruzan para dificultar su abordaje. Y cada día que pasa aparecen nuevos y más complejos intereses que, entremezclados con urgencias políticas, exacerban aun más -por la multiplicidad de los mismos- los problemas de cómo encararlos. Esto es una verdad de perogrullo para todos aquellos que desde hace largo tiempo militamos con devoción en el campo de la ecología, entendida ésta, y entre otros aspectos, como “economía de la tierra” y sus tres pilares:
a.-Cuánto tenés (con que recursos contas).
b.-Cuánto y cómo gasta.
c.- Qué haces con los sobrantes -residuos-.
Por otro lado, también venimos trabajando arduamente para que se incorpore:
1°) El cuidado de la especie humana como lo más prioritario en materia ambiental, y…
2°) La eliminación de la pobreza (no la eliminación de los pobres como pretenden algunos) como uno de los más importantes objetivos -y quizá el de mayor relevancia- para un mejor cuidado de nuestro hábitat.
Los que sostenemos esto último presuponemos, orientados por el sentido común, que en cualquier comunidad, las necesidades básicas insatisfechas que puedan padecer sus integrantes, siempre atentarán contra cualquier tarea preventiva que se intente llevar adelante en materia ambiental. Las necesidades vitales de la especie humana deberían ser impostergables; pero por ahora son eludibles. Los pedidos de buenas conductas ambientales a los sectores más postergados tendrían que ser posteriores ya que le siguen en orden de prioridades. Que la pobreza y marginación de un altísimo porcentaje de la humanidad con sus lógicas consecuencias ambientales sean producto de la aplicación de un modelo económico, solo los necios, además de los beneficiados, pueden negarlo.
Nuestro trabajo también nos permitió descubrir que las cuestiones ecológicas, en los últimos 30 años, se transformaron en los nuevos “nichos empresariales y comerciales”, nichos vacíos, a ocupar; nuevas opciones dentro de una economía de mercado donde el capitalismo salvaje no deja de llevar agua para su molino.
Las cuestiones “ecológicas”, hoy por hoy, resultan un jugoso negocio.(1)
Muchos oportunistas y no pocos improvisados no dejaron pasar la ocasión; y así los vemos pululando por los más variados ámbitos donde resuenen los términos ecología y/o medio ambiente buscando posicionarse tratando conseguir alguna “tajada”. Con pueriles “guitarreos” sobre diferentes temas ambientales, muchos de ellos intentan transformarse en jueces de conductas políticas y sociales desparramando sentencias por doquier. Armados en muchos de los casos y ocasiones con infundados discurso donde mezclan realidad y ficción como si se tratara de una película de cine-catástrofe, salen a la palestra dispuesto a enfrentar a todos aquellos que supuestamente atentan contra el medio ambiente y la “madre naturaleza”.
Así planteada la realidad, hemos encontrado los más variado especimenes; “raros” como lo somos todos aquellos que nos dedicamos a estos menesteres.
Están los que desde un pseudo-tecnicismos, se pinta la cara con los colores del apolíticismo, tildan el trabajo ajeno en cuestiones ambientales de “ideológico”, lógicamente tratando de satanizarlo como un mal “izquierdoso” (como si lo “derechoso” no fuera un “mal”, y peor aún, como si las opción por la derecha no fuera ideológica); y sin argumentos “sustentables” (que se sostengan en el campo de la lógica y el sentido común, porque la mayoría de ellos son infundados), buscan “bajar línea ecológica” como si fueran los poseedores de una “verdad” universal.
En ocasiones suelen toparse con otros que transitan en la misma dirección pero en la vereda opuesta, y en sentido contrario. Estos últimos son personajes que con exacerbado chauvinismo y argumentos “paralógicos” tratan de persuadir a los ciudadanos sobre el “valor” de sus verdades nacionales acudiendo a los “sentimientos” por carecer también de fundamentos “razonables”, que rocen aunque más no sea, la lógica comprensiva. Exaltando el desarrollo científico local buscan ensalzar un supuesto y posible desarrollo tecnológico que nos catapultaría hacia el éxito total, con lo que lograríamos equipararnos con las naciones más poderosas del planeta. Pero por curiosas razones se alejan de sus campos visuales las posibles consecuencias negativas de la aplicación de ciertas tecnologías ya que sus energías están concentradas en elevar hasta el paroxismo los supuestos beneficios del desarrollo, por ejemplo, nuclear. Estos “especímenes” nacionalista lejos están de la verdadera patria porque se olvidan de la salud y la vida de sus habitantes que son el corazón de esa patria en serio, aproximándose más al patrioterismo.
Por eso creo que:
Ciencia y desarrollo científico manejado con criterio responsable, ¡SÍ!. Ciencia por y para el desarrollo de la ciencia misma sin medir las consecuencias sociales y humanas en la aplicación de los descubrimientos y/o resultado que de ella surjan, ¡NO!.
LA CIENCIA NUNCA FUE NEUTRAL. CIERTO KNOW HOW NO ES COMPARTIDO POR LOS PAISES CENTRALES. SU PROPIEDAD LES PERMITIO Y PERMITE ESTAR DONDE ESTÁN Y SER LO QUE SON. LA GENERACIÓN DE NUESTRO PROPIO KNOW HOW PERMITIRÍA NUESTRO DESARROLLO COMO NACIÓN; PERO DEBEMOS OPTAR POR UN DESARROLLO RESPONSABLES EN TÉRMINOS HUMANOS Y AMBIENTALES, SIN REPETIR LOS ERRORES COMETIDOS POR LOS PAISES CENTRALES QUE LLEVARON AL PLANETA A LA ACTUAL SITUACIÓN.
Por todo lo anterior trato de rescatar (rescatándome) a los otros, a los que por el simple y solo hecho de ser respetuosos de la condición humana, de la equidad y de la justicia social, nadamos en las agitadas aguas de un océano “AMBIENTAL” de incertidumbres buscando soluciones alternativas para atenuar en parte los problemas que traerá consigo el inevitable cambio climático, donde los más perjudicados por vulnerables serán los que menos tienen. Somos los que estamos cansados de ver “hacer la plancha” a muchos dirigentes políticos en las “calmas aguas” de los mares de certidumbres científicas y/o filo científicas, que miran para otro lado cuando ese mar se traga a millones de hermanos de especie; dirigentes que limitan sus acciones a preservar un ventajoso status quo que solo les es útil a unos pocos.
LAS ONGs “PÍCARAS”
Nadie que tenga dos dedos de frente dentro del ambiente ecologista desconoce las “funciones” que cumplen ciertas ONG internacionales dedicadas al cuidado ambiental. Generalmente operan en países periféricos para frenar el posible desarrollo nacional y/o regional. Tampoco desconocemos que son bancadas por empresas con sedes en los países centrales, responsables del deterioro ambiental planetario. Ni ignoramos que con su accionar están favoreciendo a los que los esponsorean. También sabemos que dichas ONGs jamás cacarean en las puertas de las sedes de las empresas que más joden al medio Ambiente, ubicadas en los principales capitales y centros financieros del mundo. Pero todo eso no nos puede ni debe hacer perder de vista que en materia ambiental todo está por hacerse y que no existe una sola verdad. Que el desarrollo por el desarrollo mismo no tiene ningún sentido, si las consecuencias negativas las van a padecer nuestros hijos y nietos.
Los que tuvimos la “desgraciada” suerte de participar de una cumbre mundial sobre medio ambiente y desarrollo como la que se realizó en “Río 92″ sabemos de que estamos hablando. Sabemos y comprobamos en esa oportunidad la ceguera de los “países centrales” en su afán por seguir defendiendo las ventajas del desmedido desarrollo industrial y tecnológico que enriquecía a unos pocos vendiendo el aquelarre consumista a sus habitantes, trasvasando similares conductas a los habitantes de los países periféricos emergentes. Una cumbre que consumió miles de millones de dólares en su organización para lograr nada; que reunió a 114 presidentes que firmaron “Agenda XXI” como si fuera un catálogo de buenas intenciones -pero todas transgredibles- y nada más, no puede ser tomado como un dato simplemente anecdótico. Los resultados de aquella cumbre fueron todos nulos a ojos vista de cualquier humano que habite este planeta,. Lo corroboró la cumbre realizada en Sudafrica en el 2002, a 10 años de la “Eco 92″.
En Río también pudimos comprobar el accionar de muchas ONGs a nivel mundial. En lo que se dio en llamar “FORO RÍO 92″, la reunión paralela que se desarrollo en el Parque Fluminence de aquella ciudad, estaban todas mezcladas, las que solapadamente defendían intereses empresarios espurios, y las otras, las que desde la total inocencia (algo que lamentablemente muchos perdimos) trabajaron denodadamente para mejorar la calidad de vida de la especie humana.
Ayer comenzó en Copenhague la “Cumbre Mundial sobre Cambio Climático” adonde concurrirán casi un centenar de presidentes (incluido Obama) y representantes gubernamentales de 192 países. ¿Qué se puede espera de esta reunión en la que hasta el propio Ignacio Lula Da Silva (Presidente de Brasil), nuestro compañero en la construcción del Mercosur, reconoce que la propuesta de la “Biblia Climatica” elaborada por él y su par francés Nicolás Sarkozy, no será ni siquiera tenida en cuenta.?
UN POCO DE HISTORIA SOBRE ONGS AMBIENTALISTAS (Incluidas algunas Argentinas )
Los que conocemos los pasos de algunas ONGs, Greenpeace por ejemplo, sabemos de los conflictos internos en cuanto a las funciones demandadas por la central y los planteos sobre las “necesidades locales” de no pocos de sus miembros, situaciones que ha llevado a muchos ambientalistas a desertar de sus filas. Greenpeace es un “caso especial”.
Otro caso es el de Fundación Vida Silvestre. Una “Orga” que resulta paradigmática, pero por lo absurda y contradictoria, algo que arrastra desde su gestación. Una ONG conformada por “Señoras Gordas” de Martínez y San Isidro, y en algún momento presidida por Francisco Erice (Ex de María Julia Alsogaray cuando esta era Secretaria de Medio Ambiente en la era menemista), “Vida Silvestre” siempre basó su accionar en propuesta híbridas, más próximas a las que realizan los “pajarálogos”(así denominábamos a los “conservacionistas”) y en contra de cualquier desarrollo. Lógicamente “Vida Silvestre esta en consonancia con la WWF. De allí el nombramiento de la “Señora María Julia” en un cargo tan estratégico (además de lo que significó en cuanto al aprovechamiento grupal por parte de los “equipos menemista” de los 1100 millones de U$S que el BM prestó para el saneamiento del riachuelo, y cuyo destino final jamás fue investigado).
Fundación “Vida Silvestre”, con absurdos proyectos, nunca se privó de usufructuar cuantiosos subsidios estatales y/o de gobiernos y empresas internacionales.
A tal extremo había consonancia (no solo en lo discursivo sino en las políticas implementadas desde la Secretaría), entre María Julia, Vida Silvestre y la WWF, que la “Señora” dio su discurso en “Río Centro” (sede de las deliberaciones de la “Eco 92″) en el idioma de su madre patria, en ingles; único caso en el evento, y desde ya toda una “paquetería”.
Su acción patriótica en aquella reunión ambientalista fue retirar a nuestro país del grupo de los “77″ países en vías de desarrollo, quienes eran los que enfrentaban a los países centrales en cuestiones claves como el tema de quién debía hacerse cargo de los costos económicos del deterioro ambiental planetario. El grupo de los “77″ también presionaba por otro lado para poner freno a las emisiones de dióxido de carbono por parte de los países más desarrollados, algo que EE.UU. y su presidente George Bush se negaban a firmar. María Julia, en aquella ocasión, puso a la argentina del lado de la inflexible postura Norteamérica y de los países centrales, asumiendo el rol mitománico del entonces presidente primermundista Menem quien sostenía que debíamos estar a la par de nuestros pares del primer mundo.
Para los que estábamos -y seguimos estando- en contra de propuestas ecológicas que se asientan en el “crecimiento cero por el bien del medio ambiente”, el accionar de este tipo organizaciones es claro y sabemos como responderles. No somos tan tarados. Tenemos elementos para pensar en un desarrollo nacional aprovechando la capacidad de recuperación de muchos de nuestros ecosistemas. Pero reclamamos que se actúe sobre ellos responsable y adecuadamente. Además confiamos en la capacidad y el criterio de muchos de nuestros científicos, técnicos e investigadores para lograr un desarrollo tecnológico nacional, sin joder a nadie.
OPINAR RESPONSABLEMENTE
Pero de allí a realizar, por ejemplo, una apología de las “supuestas ventajas” del desarrollo nuclear, como herramienta para la generación de energía eléctrica, y tomando como ejemplo a los países centrales, me parece no solo arriesgado sino un tanto disparatado, descabellado.
Cuando se trata de energía nuclear hay que ser muy cuidadoso de lo que se dice cuando se habla y/o escribe. Y digo esto porque leí por ahí un artículo elaborado desde un exacerbado nacionalismo; como si “La Misión Nacional” fuera el desarrollo nuclear únicamente, y que la energía eléctrica obtenida por esa vía resolvería nuestros problemas en la materia. En ese escrito aparecen siendo denostadas organizaciones no gubernamentales como las mencionadas Greenpeace, Fundación Vida Silvestre y la internacional WWF (World Wild Found o “Mundo Salvaje Encontrado”, de origen norteamericano), y no sin fundamentos. Pero del contenido del mismo sentí que brotaba un excesivo chauvinismo .
MALOS EJEMPLOS
El despilfarro energético que realiza EE.UU. (Las Vegas -la ciudad de la “joda”- gasta por día la misma cantidad de energía eléctrica que lo que gastan 5 naciones Centroamericanas en un año) hace necesario que la gran nación del norte recurra a la Energía Nuclear para satisfacer otras demandas y necesidades. Pero EE.UU, y muchos de los países europeos que recurren a esta energía -generadora de plutonio como residuo-, cargan barcos con sus desechos radioactivos y los mandan a dar vuelta por los océanos del mundo rogando a Dios que no ocurra un accidente catastrófico; simplemente porque no saben que hacer con ellos (o algunos sí, en materia armamentista).
Tampoco se puede dejar afuera la disposición final de los residuos generados por el uso de la energía nuclear con otros fines pacíficos, incluido el medicinal (2)
El desarrollo nuclear orientado a la obtención de energía eléctrica no puede transformarse en la panacea para un supuesto desarrollo nacional. No se puede obviar irresponsablemente las posibles consecuencias negativas de su uso y abuso.
El de Three Mile Island (Pensilvania-EE.UU.) fue un accidente nuclear. Se produjo el 28 de marzo de 1979. Ese día el reactor TMI-2 sufrió una fusión parcial del núcleo del reactor. Las consecuencias económicas y de relaciones públicas fueron más que importantes, y el proceso de limpieza largo y costoso. Además, el accidente redujo notablemente la confianza de la población en las centrales nucleares, y fue para muchos un presagio de los peores temores asociados a esta tecnología. Que los clones de Homero Simpson norteamericanos hagan la vista gorda -como lo hace su par televisivo- a las consecuencias negativas del uso irresponsable de esa tecnología por una cuestión de comodidad y de amor al consumo, es un problema de los norteamericanos; aunque siempre terminan jodiéndonos a todos los que habitamos el planeta; directa o indirectamente.
El accidente de Chernóbil acontecido en la ciudad del mismo nombre, en Ucrania, el 26 de abril de 1986, fue el accidente nuclear más grave de la historia de la humanidad, siendo el único que ha alcanzado la categoría de nivel 7 (el más alto) en la escala INES (Niveles de Gravedad de accidentes). Aquel día, durante una prueba en la que se simulaba un corte de suministro eléctrico, un aumento súbito de potencia en el reactor 4 de la Central, produjo el sobrecalentamiento del núcleo del reactor, lo que terminó provocando la explosión del hidrógeno acumulado en su interior.
La cantidad de material radiactivo liberado, que se estimó fue unas 500 veces mayor que la liberada por la bomba atómica arrojada en Hiroshima en 1945, causó directamente la muerte de 31 personas, forzó al gobierno de la entonces Unión Soviética a la evacuación de unas 135.000 personas y provocó una alarma internacional al detectarse radiactividad en diversos países de Europa septentrional y central.
Además de las consecuencias económicas, los efectos a largo plazo del accidente sobre la salud pública han recibido la atención de varios estudios. Aunque sus conclusiones son objeto de controversia, sí coinciden en que miles de personas afectadas por la contaminación han sufrido o sufrirán en algún momento de su vida efectos en su salud.
La comunidad internacional financió los costes del cierre definitivo de la central, completado en diciembre del 2000. Desde el 2004 se lleva a cabo la construcción de un nuevo sarcófago para el reactor.(3)
Pero veamos. Siempre es importante rescatar trabajos anteriores para revalorizar antecedentes que pueden resultar valiosos. En un reportaje que le realicé en el año 1996 para la revista RVA (Revista Verde Argentina), y a sus 78 años, el Dr. en Química y Lic. En Ciencias Físico-Matemáticas Federico Westerkamp, me manifestó “…Se cometió un tremendo error al haber recurrido a la Energía Nuclear (EN) para obtener Energía Electrica (EE). Y no me refiero únicamente a la Argentina sino a todos los países que así lo hicieron. Se partió de una idea equivocada. Se pensó que el costo del kilovatio/hora (Kw/h) sería nulo. Y no fue así. Resultó siendo caro. Y muy caro en términos ambientales.” Y más adelante sostuvo “…hay países como Inglaterra, Francia, Bélgica, Holanda que no cuentan con muchas alternativas para obtener E.E.; y si ir más lejos, Francia obtiene el 70 % de su EE de la EN, no es menos ciertos que dichos proyectos están asociados a otros de neto corte armamentistas. Y si no mire Ud. Los recientes ensayos nucleares Franceses en el Atolón de Muroroa.”. Ante mi pregunta de cómo se calculaba el impacto ambiental de una usina de ese tipo, Westerkamp me respondió “No existen parámetros que permitan evaluar el impacto. Los accidentes de Pensilvania(EE.UU.) y Chernobyl rompen cualquier molde preestablecido. Pero si se habla de un cierto tipo de impacto como pueden ser los gases producto de la Fisión, que son radiactivos, tales son los casos del Cesio(Cs), el Xenón(Xe), el Kriptón(kr), etc, y que son lanzados al aire en forma controlada, despacito, y a escondidas. También podemos hablar de la manipulación y disposición final de esos residuos, de por sí altamente contaminantes. Ahora bien, una usina nuclear tiene una vida útil de 25 a 30 años. Y acá está la parte tragicómica de la historia. Una vez inútil hay que cerrarla con la mayor seguridad posible, y para eso se requiere construir un Gran Mausuleo”
Al respecto, creo que si bien todo esto es materia de discusión, en algunos aspectos huelgan las palabras y las explicaciones cuando se trata de vidas humanas; si se intenta hablar seriamente del tema.
El mal uso y la falta de prevención en el manejo de ciertos logros científicos, donde no se tiene ninguna certeza sobre las consecuencias a futuro de su uso, especialmente en relación a la incidencia negativa que pudieran tener sobre vidas humanas y el medio ambiente, es una de las materias pendientes que tiene la ciencia en general y a nivel nacional en particular. La transgenia es uno de los ejemplos más próximos y caros a todos los Argentinos. Y estamos hablando de un logro científico que mejoraron la calidad y cantidad de producción. Me estoy refiriendo concretamente al incremento de las ganancias que la soja les dio, y les sigue dando los sojeros. En ese caso ¿a quién le importa la inutilización de millones de hectáreas producto del monocultivo?
Hay que ser muy cuidadoso de lo que se dice. Caso contrario puede pasar que ese chauvinismo patriotero puesto en marcha por los grandes terratenientes para justificar públicamente el bien que le hacían a la Patria y a su economía con la producción y exportación de la soja, sea válido.
(*) Director de EL EMILIO
Notas:
(1)Verde que te quiero verde. “…Según las proyecciones del Banco Mundial, las industrias ecologistas moverán fortunas mayores que la industria química, de aquí a poco, al filo del siglo, y ya están dando de ganar montañas de dinero. La salvación del medio ambiente está siendo el más brillante negocio de las mismas empresas que lo aniquilan.
En un libro reciente, The corporate planet, Joshua Karliner, brinda tres ejemplos ilustrativos, y de alto valor pedagógico: El grupo General Electric tiene cuatro de las empresas que más envenenan el aire del planeta, pero es también el mayor fabricante norteamericano de equipos para el control de la contaminación del aire; la empresa química DuPont, una de las mayores generadora de residuos industriales peligrosos en el mundo entero, ha desarrollado un lucrativo sector de servicios especializados en la incineración y el entierro de residuos industriales peligrosos; y otro gigante multinacional, Westinghouse, que se ha ganado el pan vendiendo armas nucleares, vende también millonarios equipos para limpiar su propia basura radiactiva.”
Eduardo Galeano- “Patas Arriba, la escuela del mundo al revés” – diciembre de 1998
(2)La Piedra Azul. “Ciudad de Goiania, Brasil, septiembre de 1987: dos juntapapeles encuentran un tubo de metal tirado en un terreno baldío. Lo rompen a martillazos, descubren una piedra de luz azul. La piedra mágica transpira luz, azulea el aire y da fulgor a todo lo que toca.
Los juntapapeles parten esa piedra de luz. Regalan los pedazos a sus vecinos. Quien se frota la piel, brilla en la noche. Todo el barrio es una lámpara. El pobrerío, súbitamente rico de luz, está de fiesta.
Al día siguiente, los juntapapeles vomitan. Han comido mango con coco: ¿Será por eso? Pero todo el barrio vomita y todos se hinchan, y arden. La luz azul quema y devora, y mata; y se disemina llevada por el viento, la lluvia, las moscas y los pájaros.
Fue una de las mayores catástrofes nucleares de la historia. Muchos murieronm y muchos más quedaron por siempre jodidos. En aquel barrio de los suburbios de Goiania nadie sabia que significaba la palabra radiactividad, y nadie había oído jamás hablar del cesio 137. Chernobyl resuena cada día en las orejas del mundo. De Goiania nunca más se supo. En 1992, Cuba recibió a los niños enfermos de Goiania y les dio tratamiento médico gratuito. Tampoco este hecho tuvo la menor repercusión, a pesar de que las fábricas universales de opinión pública siempre están, como se sabe, muy preocupadas por Cuba.
Un Mes después de la tragedía, el jefe de la policía federal en Goiás, declaró: -La situación es absurda. No existe ningún responsables por el control de la radiactividad que se usa con fines medicinales.”
Eduardo Galeano- “Patas Arriba, la escuela del mundo al revés” – diciembre de 1998
(3) Datos extraídos de informes publicados en Internet elaborados por organismos internacionales, sobre los dos accidentes.
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EL MODELO AGROPECUARIO ACTUAL Y LA BIOTECNOLOGÍA (Primera Parte)
28 Ago 2009 Notas semanales
(Buenos Aires-Argentina-Colectivo Desde el pie para EL EMILIO)
Uno de los desarrollos científico-tecnológicos de mayor impacto en los últimos años han sido los transgénicos u organismos genéticamente modificados (OGM). Su utilización ha tenido muchísimas consecuencias sobre nuestro país.
En 1996 se aprobó el primer evento transgénico en la Argentina con autorización de la CONABIAi (Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria) y así comenzó el cultivo y la comercialización de Organismos Vegetales Genéticamente Modificados (OVGM), más conocidos como semilla, cultivos o alimentos transgénicos. El primer evento liberado fue la Soja RR, cuya característica agronómica es la tolerancia al herbicida glifosato.
La evolución de la superficie de cultivos GM creció tanto que hoy Argentina es el segundo productor de cultivos GM detrás de EEUU con 17 millones de hectáreas cultivadas. Esta nueva etapa de la agricultura argentina tiene como principal característica la implementación de un paquete tecnológico que incluye la Soja GM, el herbicida glifosato y una nueva maquinaria para sembrar las semillas sin necesidad de arar la tierra, técnica conocida como siembra directa.
De toda la producción de Soja, únicamente el 5 % se destina al mercado interno, mientras que el 95 % restante se exporta a diferentes regiones del mundo tales como la Unión Europea, China, India, Venezuela, Bangladesh, Tailandia, Turquía, entre muchos otros.
La Soja puede utilizarse como grano o procesarse en aceite o harina. El cultivo de la Soja tuvo tanto éxito que a partir de la implementación del paquete tecnológico antes mencionado, Argentina se convirtió en el principal productor de aceite de Soja del mundo y el tercero en producción de grano.
A partir de este escenario, el negocio de cultivar Soja respecto de otros cultivos como el maíz, trigo, o inclusive frente a la actividad ganadera, se hizo más rentable. Esto generó que muchos productores cambien de actividad agropecuaria volcándose al cultivo de Soja por su rentabilidad, violando la soberanía alimentariaii de los pueblos.
El aumento del área sembrada con Soja entre las campañas 1997/98 – 2004/05 es sorprendente. De mayor a menor, el porcentaje de crecimiento del área sembrada para tal período fue: NEA (NorEste Argentino) 417 %, NOA (NorOeste Argentino) 220% y la Pampa húmeda 85 %. La principal consecuencia en las regiones del norte de Argentina fue la deforestación de bosques nativos, mientras que en la Pampa húmeda se produjo el desplazamiento de la ganaderíaiii.
Otro hecho clave para el aumento del área sembrada fue que muchos terratenientes comenzaron a arrendar sus tierras a los pools de siembra. Pool de siembra es la denominación que recibe en la Argentina un sistema de producción agraria donde el capital financiero y la organización de un sistema empresarial transitorio asume el control de la producción agropecuaria, mediante el arrendamiento de grandes extensiones de tierra, y la contratación de equipos de siembra, fumigación, cosecha y transporte, etc. Al finalizar la cosecha las ganancias son distribuidas. Legalmente son fideicomisosiv agropecuarios. Participan del mismo un equipo interdisciplinario compuesto por ingenieros agrónomos, contadores, gestores, abogados, etc., destinados a coordinar y ejecutar las tareas productivas.
Los pools de siembra favorecen la concentración del uso de la tierra, desplazan a los pequeños y medianos productores (lo mismo que sucedió con el almacén del barrio con la aparición de los hipermercados), causan daños ecológicos debido a la falta de rotación de cultivos (buscando siempre el más rentable) y por los grandes volúmenes de agrotóxicos utilizados. Este boom de la Soja también trajo como consecuencia al corrimiento de la frontera agrícola y la consiguiente deforestación de millones de hectáreas de bosques nativos en diferentes provincias.
Para tener una idea más clara de la superficie sembrada con Soja RR (16 millones de hectáreas = 160.000 Km2), es casi equivalente a un 5,75% de la superficie del país. Para ser más gráfico, el área cultivada representa casi la totalidad de la superficie de la provincia de Córdoba (165.321 Km2).
La desaparición de los bosques derivó en el desplazamiento de poblaciones campesinas e indígenas que los utilizaban para su subsistencia, trabajando la tierra. Así, muchos campesinos e indígenas no tienen más solución para no morir de hambre en sus pueblos que migrar hacia los cordones peri-urbanos como el GBA y asentarse en villas de emergencia o barrios precarios.
Según la Red de Acción en Plaguicidas de América Latina (RA-PAL), entre 1996-2007 en la Argentina aumentó 9 veces el volumen de agrotóxicos utilizados, llegando a 270 millones de litros en 2007. Este aumento en los volúmenes de agrotóxicos utilizados se debe principalmente a la gran superficie cultivada con cultivos GM resistentes a glifosato.
En diciembre de 2006 se publicó un informe denominado “Diez años de cultivos GM en Argentina”v donde a través de un modelo matemático de simulación (SIGMA) desarrollado por el INTA, se estimó que durante el período 1996-2005, el beneficio total acumulado para nuestro país a partir de la innovación tecnológica de la Soja GM, fue de 19.700 millones de millones de dólares. La distribución de los beneficios según este mismo informe son: 77,45% para los productores, 3,90% para los proveedores de semilla, 5,25% para los proveedores de herbicida y 13,39% para el Estado Nacional. En el caso de los maíces con resistencia a lepidópteros, el beneficio total acumulado para el período 1998-2005 alcanza a los 481,7 millones de dólares. Su distribución: 43,19% para los productores, 41,14% para los proveedores de semilla y 15,67% para el Estado Nacional. Por último, en el caso del algodón con resistencia a lepidópteros, el beneficio total estimado para el período 1998-2005 es de 20,8 millones de dólares, con la siguiente distribución: 86,19% para los productores, 8,94% para los proveedores de semilla y 4,87% para el Estado Nacional. Cabe aclarar que el beneficio para el Estado Nacional se logró en forma de derechos de exportación, aplicados desde 2002.
Durante el 2008 se generó el conflicto llamado “del Campo”, que duró meses y en el cual hubo un Loock-Out patronal, cortes de ruta, quema de pastizales y, lo más recordado por la sociedad en la capital, humo en las casas. Durante todos esos meses de conflicto hubo una pulseada de poder entre el Gobierno y las entidades del campo tales como la Sociedad Rural, entre otras, para ver cómo se repartía la renta de los Agronegocios: 20.700 millones de dólares. Lo que nunca se puso en discusión fue el desplazamiento de los pequeños y medianos productores a partir de la innovación tecnológica, la cuestión del impacto ambiental y sobre la salud humana del sistema de producción agropecuario, el desplazamiento de poblaciones rurales enteras, ni la deforestación debidos al corrimiento de la frontera agropecuaria.
¿Qué papel jugó la comunidad científica respecto de estos acontecimientos? ¿O acaso ninguno tuvo nada que ver? Continuará…
i. Fue creada por Resolución Nº 124/1991 para asesorar a la Secretaría sobre los requisitos técnicos y de bioseguridad que deberán reunir los materiales genéticos obtenidos por procedimientos biotecnológicos, en forma previa a que los mismos sean incorporados por cualquier procedimiento o método y en cualquier carácter (ensayos, difusión, etc.) al biosistema. Se trata de un cuerpo integrado por representantes de distintos organismos y asociaciones del sector público y privado cuyas competencias se relacionan con la materia.
ii. Soberanía Alimentaria: los pueblos tienen un derecho soberano a definir y llevar adelante toda la producción, elaboración y comercialización de alimentos de acuerdo a su cultura, a su propio estilo. Se piensa el alimento como un derecho, no como una mercancía. Definición de la cátedra libre Soberanía Alimentaria de la UNLP
iii. Cría de ganados en Feet-Lot.
iv. Un fideicomiso (del latín fideicommissum, a su vez de fides, “fe”, y commissus, “comisión”) es un contrato o convenio en virtud del cual una persona, llamada fideicomitente o también fiduciante, transmite bienes, cantidades de dinero o derechos, presentes o futuros, de su propiedad a otra persona (una persona llamada fiduciaria), para que ésta administre o invierta los bienes en beneficio propio o en beneficio de un tercero, llamado fideicomisario. Cabe señalar que, al momento de la creación del fideicomiso, ninguna de las partes es propietaria del bien objeto del fideicomiso. El fideicomiso es, por tanto, un contrato por el cual una persona destina ciertos bienes a un fin lícito determinado, encomendando la realización de ese fin a una institución fiduciaria.
v. El estudio fue financiado por el Consejo Argentino para la Información y el Desarrollo de la Biotecnología – ArgenBio. Autores: El Dr. Eduardo J. Trigo es investigador independiente miembro de FORGES y de Grupo CEO, entidades relacionadas a la investigación y el asesoramiento en el sector agropecuario y el Dr. Eugenio J. Cap es Director del Instituto de Economía y Sociología del INTA.Colectivo desde el pie
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EN LA ESQUINA DE DEFENSA E INDEPENDENCIA
19 Ago 2009 Notas semanales
(Buenos Aires-Argentina-EL EMILIO)
Adelanto de lo que será el documento definitivo Carta / 6 que el Espacio CARTA ABIERTA dará a conocer próximamente.
No somos mujeres y hombres del escándalo, nuestras conciencias no son saltimbanquis de la alarma. Al contrario: los hechos graves como el de la pobreza de amplios sectores de la población nos atañen. La pobreza atañe al fondo último de nuestros compromisos, la idea de igualdad, nuestras antiguas y recientes militancias. Nos compete, nos atraviesa. Por eso podemos decir: no nos escandaliza. El escándalo es gesto espectacular y ademán avieso. El rostro de los pobres se vuelve superficie de inscripción de llamados evangélicos, sacralidades disponibles, obsceno plano televisivo y objeto de malversación política. Nos atañen tanto las vidas dañadas por la miseria como su circulación en un imaginario que las despoja de creación, potencia y libertad.
Un presidente que desguazó las anteriores tramas sociales pudo decir “pobres habrá siempre” mientras creaba las condiciones para un inédito hundimiento de los salarios y los empleos. La conmoción del 2001 hizo visibles a contingentes de desocupados que habían encontrado en su exclusión el ímpetu para un descubrimiento de sus propias facultades organizativas y políticas. El gobierno iniciado en 2003 pensó al trabajo como una vía de recuperación de la dignidad para los desposeídos. Expansión del empleo y paritarias fueron las llaves precisas y, a la vez, el horizonte deseado. Detenido el ciclo, en la tormenta del mundo, la pobreza se hizo tópico de lo irresuelto. También, núcleo rutilante de una confrontación que es necesario deshojar.
En una iglesia de Liniers, en los palacios vaticanos, en los palcos ruralistas y en los grandes medios se agitan hilos que provienen del mismo ovillo. Ovillo que es idea: es posible aunar la mayor riqueza -dada por la propiedad privada de ciertos recursos- con la asistencia caritativa a los más pobres. Campo y Cáritas. Soja y comedor popular. Para que ese enlace sea fructífero y económico debe prescindir de lo que es visto como poder coercitivo y expoliador: el Estado. Y también del enlace de la cuestión de la pobreza con los temas de la justicia y la igualdad. Pobres habrá siempre, para atenderlos está Cáritas. La limosna es la vía celeste para unos y la sobrevivencia menoscabada para otros. Contra ella es necesario volver a situar la defensa de lo público, el engarce de la cuestión social con otros modos de la justicia y la apuesta no a la victimización de lo popular sino a su recreación política.
¿La justicia pendiente del presente no está ligada a la justicia respecto de un pasado criminal? ¿No está la deuda social impaga vinculada a una renovada reflexión sobre las condiciones de una redistribución del ingreso que afecte no sólo a los trabajadores en blanco? ¿Es posible encarar medidas imprescindibles, como un plan orientado a la resolución de las necesidades alimentarias de la población, que tenga alcance nacional y solidez nutricional, sin herramientas impositivas y recaudatorias? Sin retenciones hay limosna. Con retenciones: debate público y politización.
Decir eso suena a mala palabra: ¡quiénes son los extraviados que en el contexto de un ataque masivo a la política reclaman mayor politización! Nosotros: en la intersección, ya lo decimos, de Defensa e Independencia. En otras esquinas priman otros tonos: la indignación y la sospecha. El hombre típico de Corrientes y Esmeralda es hoy alguien que sospecha. Alguien que ve, tras los discursos y los valores de la política, una razón oscura que sería su verdadero sentido. Una razón material, crematística, que funcionaría como hilo explicativo de toda conducta pública. ¡Quién les paga!, es el grito de guerra en una Argentina con una larga devastación de las conductas políticas. Contemporáneo a ese sentimiento está el de la indignación, el ademán del usuario enojado, del ciudadano reclamante, del movilero agitado en persecuciones varias, del periodista de piso que frunce el ceño. ¡Hasta cuándo!, resuena como eco. Entre la sospecha y la indignación se sumerge la vida política del país. Quizás el ejemplo más claro de esto es la mutación de la condición del lector en gritón de los diarios digitales: ya no es el que acude a un encuentro con lo desconocido -que le exige no poca disposición amorosa para comprender- sino el que lee como excusa para el rezongo o la suspicacia insidiosa. Es el rumor mismo, la pasión arraigada en los subsuelos de los modos de vida que agrieta los cimientos mismos de lo público. Alimentados por una larga historia de desalientos y exacciones. Recreados como fábula moral en las usinas mediáticas. La nueva derecha vive en esos relatos y hace de ellos santo y seña.
Hoy esos ríos profundos de la vida contemporánea minan las bases de la gobernabilidad. Lo hacen ahora con el gobierno nacional. Lo harán luego contra otras representaciones. Lo que en su momento llamamos destituyente es eso: una articulación y un impulso, una organización de sentimientos difusos para dirigirlos, sin pausa y sin errancia, contra un objetivo determinado. Por eso los jefes de ese movimiento no son hombres de la política, aunque ellos pretendan usufructuar sus resultados inmediatos. En el fondo se intuyen las futuras víctimas si no logran pactar con ese sordo rumor. Nadie es creíble, nadie está firme. Parecen a salvo aquellos que se escudan en el reconocimiento directo de las razones mercantiles: los que declaman sus historias empresarias, los que piensan la política como un momento más de la expansión de los negocios. Bajo sospecha quedan aquellos que intentan recurrir a los discursos ideológicos o a las tradiciones políticas. Los que confiesan se convierten en testigos protegidos del juicio al entero sistema partidario.
¿Puede reconstituirse lo público en un tembladeral animado por esas fuerzas sentimentales y anímicas? ¿Puede reconstituirse lo público amenazado por la sensibilidad del miedo, la sospecha y la indignación? ¿Qué política podrá sustraerse de esa atmósfera en la que se reclama el reino desembozado de los intereses privados, porque finalmente serían los únicos sinceros?
Una elección parlamentaria ha transcurrido hace algunas semanas. Los resultados fueron adversos para el proyecto que desde estas cartas acompañamos. En cierto sentido, las advertencias que recorrían los escritos anteriores fueron confirmadas: crecieron electoralmente los adalides de la restauración conservadora, fueron ungidos los que debaten en sus gabinetes cerrados si apurar el paso hasta la caída o dejar llegar las cosas -el gobierno exánime- hasta el 2011. El triunfo de Unión Pro en la provincia de Buenos Aires, con un candidato que exhibe como méritos una caudalosa fortuna y destrezas televisivas, pone en evidencia la articulación política de los rasgos profundos de la época: el llamado a la desnuda presencia de las razones mercantiles como latir vital de la actividad pública y la mediatización de la política, convertida en mero apéndice de ficciones publicitarias que toman inspiraciones épicas -en una época que sin embargo pretenden disciplinada por las grandes fuerzas corporativas económicas- y se basan en idealizaciones de la vida popular -cuando estamos en un tiempo en que lo popular resiste dificultosamente la segmentación brutal de las experiencias colectivas-. Esos rasgos no los inventó la derecha. A lo sumo, sus políticos y publicistas son los que más descarnadamente, sin culpa y sin velos, los incorporan y expanden y por ello pueden recibir los mejores dividendos. Los que se mueven como peces en el agua en la sociedad del espectáculo.
La elección de junio hizo visible la debilidad en la construcción de otra escena para la política. De una escena en la que las fuerzas provengan de la militancia popular y no de las mediciones de rating, en la que los candidatos y funcionarios se elijan menos por la opinión pública y más por sus compromisos persistentes, en la que los diálogos tengan menos de representación de roles que de apertura a problemas, en la que el voto se dirima por la defensa de las condiciones reales de vida y no por la presión de los conjurados mediáticos. ¿No serían éstos menos eficaces en su monserga destituyente si estuvieran menos impagas las deudas sociales? Al gobierno lo atacan los jefes agromediáticos por sus aciertos y no por sus errores. Pero en las urnas perdió también por sus traspiés, sus titubeos, sus debilidades. En manos de un electorado que parece más tomado por el desánimo o la apatía que por el entusiasta abrazo a las consignas de derecha.
La restauración conservadora está en curso y en ella se unifican poderes corporativos -el empresariado nucleado en AEA, la airada mesa de enlace, el bloque mediático y algunos políticos-. Sin embargo no puede pavonearse de legitimidad por el resultado electoral. Porque no está mellada la capacidad gubernamental y porque en los cuartos oscuros también fueron ungidas representaciones parlamentarias que arrojan a la escena problemas necesarios de ser tratados en pos de una sociedad más equitativa y justa.
Si el proceso abierto en el 2003 estuviera cerrado, si sólo quedase la organización de una retirada ordenada, el gesto de la crítica sería intento de autoexclusión de la derrota. Una precaria salvación. Por el contrario, si hay que mencionar errores es en función de otra hipótesis: la de que hay un núcleo de valores fundamentales de este proceso que es necesario no sólo defender sino expandir en los próximos dos años. Y que se defienden y se expanden si hay capacidad de reinventar a la vez políticas de gobierno y de impulso de las autónomas voluntades militantes. Si hay capacidad de pensar como interlocutores no a las corporaciones con sus poderes de veto y sus agitadas amenazas sino a los argentinos de a pie: a esos que tienen el poder de su reunión, su fuerza y su voluntad.
Las urnas hablaron, pero su mensaje no tiene por qué ser aquel que los personeros de la destitución creen escuchar. Al contrario, muchos leyeron en ellas el llamado a un activismo renovado, capaz de procurar ámbitos de encuentro, creación de ideas en común, imaginativas defensas de lo público. En algunos lugares el nombre de Carta abierta bautizó esas experiencias que cavan el presente no sólo para atrincherarse en la prioritaria defensa de un gobierno legítimo sino también para encontrar los destellos de una política renacida. En muchas ciudades los hombres se reúnen en Defensa e Independencia. Quizás porque esa esquina siempre esté en el núcleo más íntimo de nuestras búsquedas.
No venimos aquí, al púlpito de la esquina, a presentar la cartilla para la reconstrucción de una militancia popular. Por el contrario: venimos a decir que estamos perplejos y asombrados. Que a la vez que hay indicios de la posibilidad cierta de una catástrofe conservadora hay un énfasis del gobierno en no retroceder en sus decisiones fundamentales y los hay también de una múltiple voluntad colectiva. Podríamos decir: falta la construcción. Nos privamos de hacerlo, para que quede el vacío ruidoso de aquello que no sabemos ni qué sería ni cómo se hace. Apenas intuimos, y que valga como susurro, que mucho de pasión por el presente, de donación a los entusiasmos de lo que viene y de renuncia a las rigideces del pasado, serán actitudes necesarias.
¿Estamos pidiendo más a un gobierno cuya existencia está, sin dudas, amenazada? ¿Estamos concurriendo a la conjura de las exigencias que pueden alterar la vida institucional? ¿Es tiempo de solicitar, una vez más, profundización de los cambios, o sólo se trata de apegarnos a los hechos, a un realismo de la continuidad, para evitar lo peor: la desestabilización, el ascenso brusco de las derechas, el triunfo de las más radicales presiones corporativas, el escenario hondureño? El gobierno está sitiado. Por una confluencia que quizás nadie pueda detener. En el sitio conjuga gestos defensivos, audacias inesperadas y perseverantes compromisos. Entre estos últimos, la actitud de condena frente al golpe en Honduras ante la indiferencia de muchos e incluso la crítica obtusa ante la decisión de la Presidenta de ir al lugar de los hechos para dejar claro que la recuperación democrática en ese país no sólo reclama la acción de las cancillerías o de las instancias diplomáticas internacionales. Honduras nos atañe. Habla de nosotros. Como Argentina habla de Bolivia. Y Bolivia de Venezuela. Y Venezuela de Ecuador. Destinos cruzados y necesidades mutuas en un contexto signado por la expansión de la presencia estadounidense en Colombia de un modo que remeda, amenazante, las viejas prácticas imperiales.
En cuanto a la actitud que el gobierno de Cristina Fernández debiera tener en esta situación amenazada, algunos prescriben concesiones ante grupos de presión; otros la defensa de las políticas económicas sostenidas. Si solicitamos más, es porque consideramos que esa defensa sólo puede desplegarse sobre la constitución de un horizonte político, sobre el hallazgo colectivo de un proyecto que exceda y desborde la actualidad, sobre el sueño común de reinvención de lo público. Sin esa dimensión utópica, sin esa perspectiva que reinscriba los hechos cotidianos en un relato que los excede y potencia, no hay renovación de las posibilidades gubernamentales pero tampoco de las políticas populares. La idea de cambio fue, publicitariamente, capturada por las derechas mientras el gobierno hizo campañas de reivindicación de lo hecho. Pero la política no es el cierre sobre el presente, salvo que se resigne a devenir administración de lo dado. Es desde las fuerzas que efectivamente han transformado mucho en este país y en estos años, desde las fuerzas que han puesto en discusión razones profundas de la transformación social, que se debe recuperar la invocación al cambio. El llamado a la construcción de una sociedad emancipada de sus grilletes y reparadora de sus injusticias.
Se hizo, es cierto. Defendemos lo hecho. Pero lo que pende es fundamental: la reposición de las instituciones estatales en las condiciones de producción contemporáneas, el planteo de un sistema impositivo que tenga un carácter progresivo o desplegar nuevas regulaciones al capital financiero, son algunas. Otras ya las hemos mencionado. Insistimos: no como gestores de un balance de una empresa en quiebra. Sino como trabajadores de su recuperación. La nación está en juego. Y las vísperas del bicentenario podrían ser ocasión de una apuesta imaginativa que desborde los fastos conmemorativos y los rituales previsibles. De una apuesta que incluya los temas postergados de la emancipación, como la relación entre la nación y las comunidades culturales y étnicas que la precedieron. La reivindicación de los pueblos originarios presupone una profunda invitación a poner en cuestión los fundamentos culturales que nos cobijan, no para abandonar los que nos son comunes sino para que nos sean comunes los que surjan de nuevas revisiones históricas.
La idea de que es necesario reabrir las posibilidades de la historia, no puede escindirse de la emergencia renovada de organizaciones populares. ¿A quién le habla el gobierno cuando habla?, es una pregunta que si notoriamente está vinculada con los estilos comunicacionales dice también sobre cuestiones estratégicas. Porque a la escena de las presiones de las corporaciones patronales sólo se la combate con una escena de escucha y conversación con los partidos políticos populares y con los movimientos sociales. Y a la escena de los titiriteros mediáticos se la confronta no sólo con medios públicos -que son necesarios-, no sólo con la democratización que supone una ley de servicios audiovisuales -que es urgente e imprescindible-, sino también con una escena política autonomizada de la lógica mediática. Incluso, la que ocurra en los esfuerzos últimos que realicemos para que nuestra propia conciencia vuelva a albergar la noción básica de autonomía crítica, ética de convicción y templadas responsabilidades para reconstruir un sentido de verdad ante las derechas que en el vaciadero de los conceptos, se revisten con los viejos temas de las izquierdas. No es que las ideologías hayan desaparecido, sino que se las modula como una más de las mercancías que se le ofrecen al consumidor.
Alguna vez dijimos que a las acciones de este gobierno, incluso a algunas de las más relevantes, les faltaba lo previo: una cierta elaboración en la cual se inscribieran con la fuerza necesaria, pero también su enhebramiento con un entramado de voluntades y activismo, capaz de proponer temas, de situar problemas, de hacer y defender políticas. No se trata sólo del horizonte político futuro. Incluso la institucionalidad gubernamental requiere, para sustentarse sin graves cesiones a los poderes corporativos -que encuentran hoy en el empresariado más concentrado un programa completo de transformación de la economía argentina- , de una revitalización de las organizaciones populares.
Eso que falta es necesario para preservar los aspectos más profundos y relevantes de estos años. Para preservar y expandir la política de derechos humanos; la integración regional; los derechos laborales; decisiones soberanas respecto de los organismos financieros internacionales; instituciones de defensa alejadas de las doctrinas de la represión; la inversión de recursos en ciencia y técnica. Preservar y expandir es, también, ir más allá de una concepción economicista que sitúa al crecimiento como estrategia rectora última. La crisis mundial dejó interrumpido ese camino de expansión de la inversión, empleo y mercado interno. La idea de distribución de la riqueza vino asociada no sólo a un retintineo promisorio sino a la efectiva reactivación de la economía. La crisis afecta ese despliegue, que quizás tenía núcleos internos que lo volvían ciego ante ciertas situaciones de exclusión y desigualdad social.
El debate sobre las asignaciones familiares a trabajadores informales o a desocupados, la idea de ingreso universal de ciudadanía, los planes diferenciados para atender situaciones de pobreza, fue postergado en función de una perspectiva economicista. La ausencia de políticas reparatorias que atenuaran las desigualdades dentro del interior del mundo laboral, aligeró como palabras al viento aquellas que nombraban las efectivas medidas de justicia existentes. ¿No tuvieron relación los resultados electorales con esa ausencia? Porque no hay metáfora más errónea que la de traición, que supone a los votantes como seres arrastrados a una decisión cuyo sentido ignoran. Hay, en todo caso, un disgusto, una necesidad, una crítica, que benefició, especialmente, a los dirigentes surgidos de las falanges restauradoras y los gabinetes fantochescos que inventan políticos por encargo. Lamentamos esa decisión emanada de las urnas. Pero no serán las explicaciones consoladoras las que permitan revertirla.
La reversión es posible, pero requiere un modo novedoso de tratar lo público. De volver a considerar lo público. Está en juego eso en la política nacional pero también en la ciudad de Buenos Aires, en esta ciudad con sus plazas en las que se leen estas cartas, con sus edificios sanitarios amenazados por operaciones inmobiliarias, con sus parapoliciales que desalojan espacios comunitarios, con sus jefes de policía que surgen de las más tenebrosas historias de encubrimientos y exacciones. Medidas que pretenden hacer campo raso de lo heterogéneo y de la ciudad laboratorio de la nueva derecha. Nuestra calle, aquí, es Resistencia.
El jefe de gobierno de esta ciudad es un empresario. Como tal parece menos enjuiciable que los hombres de la política. Ante el banquillo del juicio que la sociedad mediática encara, se lo presume inocente. Quizás no del todo, pero sí más que aquellos que hablan más de política que de negocios. Por eso, puede reírse de las combinaciones entre tintorerías y prostíbulos en los barrios pobres de la ciudad. Ha ordenado desalojar huertas y expulsar hombres y mujeres sin techo. Ha burlado a los docentes y a los trabajadores de la salud. Ha imaginado desalojar los antiguos neurosiquiátricos, menos por un libertarismo antimanicomial que por la valorización de los terrenos. Ha nombrado un jefe de policía en cuyo nombre se anuncia la acentuación de estrategias represivas y de funcionamientos corruptos. Perdiendo votos, sin embargo ha ganado las elecciones. Quizás porque en figuras así se condensan las fuerzas anímicas del miedo, la sospecha y la indignación.
No es un problema de los porteños. En Nueva York le pagan a los desocupados un pasaje de ida para privar de su miseria a la ciudad. Pero esta es nuestra ciudad: en ella debemos disputar cada esquina, cada barrio, cada discurso y cada idea. Contra esa articulación reaccionaria, es necesario situar una agenda de recuperación de lo público: del espacio, de las conversaciones, de las políticas, de las instituciones, de los recursos naturales, de las facultades humanas. El mercado, sabemos, es capaz de apropiarse y gestionar todo eso, bajo la lógica de la ganancia y el rendimiento comercial. Y hay políticas estatales que se subordinan a la obediencia de esa lógica. Incluso, algunas políticas nacionales, como la que regula la minería, en la que prima la explotación inmediata antes que el resguardo de los derechos comunitarios. Recuperar lo público es poner en cuestión esos criterios, situarlos en el marco de una discusión que no debe aceptar para sí los límites de lo ya dado, sino que debe constituir el horizonte utópico y realizable de lo porvenir.
Hay mucho que preservar y hay mucho por hacer. Aunque minado por la sospecha y la indignación existe un terreno en el que eso se dirime: la política. Las diversas tradiciones ideológicas que han puesto el acento en lo popular y sus potencias tienen ante sí un desafío mayúsculo: el de considerar su confluencia sin exclusiones, su situación sin mezquindades y el futuro con inédita imaginación.
Aquí en esta esquina somos una suerte de conjurados. En defensa de un conjunto de políticas desplegadas desde el 2003 y del derecho del gobierno a perseverar en ese camino y con la independencia de criterio que nos dan nuestras propias experiencias, valores, ideas. Nuestro llamado al coraje colectivo contra el operativo derrumbe no resuena en el eco de los espacios vacíos. Al contrario, rebota en los cuerpos, se ahínca en los sueños, se intercambia en la reflexión común. Por eso creemos que no se puede hablar de derrota ni de victoria ni nos está dado el tono de la certeza. Sí saber que lo que sucede nos atañe. Y por eso no nos escandaliza.
ESPACIO CARTA ABIERTA
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“SOMOS LA PATRIA, ¡VIVA LA SOJA!”
9 Ago 2009 Notas semanales
Gentileza de Aldo Battisacco

Por Juan Carlos Schmid(*)
SIPEDYB, Buenos Aires, 07/08/09.- El espíritu que emanaba en las instalaciones de la Sociedad Rural Argentina era diáfano como el sol que alumbraba ese domingo, más allá del olor ácido y picante que desde los galpones, los potreros y el palco invadía los alrededores, y televisión mediante, el país todo.
La algarabía desembozada mezclaba los gritos eufóricos de “somos la patria” con la satisfacción del inconciente rumiando la evolución de los precios de la soja en el mercado internacional, por entonces a 426 dólares la tonelada.
El clima era ideal y la oportunidad esperada, pasadas las elecciones del 28 de junio, era previsible escuchar discursos salpicados del ideario noventista, invocaciones a la pobreza de los argentinos y saboreando la revancha en la jeta de uno de los Pereyra Iraola.
En el escenario telúrico del “somos la Patria” bien podía haber resonado con el eco de clarines el grito de la tribuna: “libertad o barbarie kirchnerista” porque las condiciones estaban maduras para las evocaciones de la épica nacional.
Sin embargo, creemos que la realidad a ras de la tierra es más sencilla que los montajes bucólicos de los dirigentes ruralistas.
Quién de nosotros no ha disfrutado con las destrezas del caballo criollo y su jinete, o del despliegue majestuoso de la caballería de la Escuadra Azul, o del lento andar de un gran campeón de pelo lustroso y cepillado para tal evento de negocios.
Pero, ¿quiénes participan y benefician de la producción y negocio del agro pampeano?, póngale la firma que no ha de ser para quienes asistimos como espectadores a las ferias rurales, o viajamos hora tras hora por cualquier ruta de la pampa húmeda, o trabajamos turnos continuos en las actividades portuarias.
¿Acaso los trabajadores rurales participan de la fiesta sojera?
Quienes son y de donde vienen estos señores de voz impostada, cabellos lustrosos y cepillados, y atuendo con impronta gaucha, como usar chambergos aludos, ponchos de vicuña, botas media caña o alpargatas de carpincho.
Algunos pocos son los históricos apropiadores de las tierras usurpadas al indio durante los siglos XVII, XVIII y XIX. Son los portadores de doble apellido que señalan lugares, calles y plazas de las ciudades argentinas. Muchos tienen estatuas de negro bronce.
Pero estas gentes no trabajan los campos, un buen administrador y algunos puesteros bastan para atender la producción ganadera. Sino como en la agricultura, alquilan los campos a los productores de soja (ambas actividades generan escasa mano de obra). En pocas palabras, de la vieja oligarquía terrateniente apenas quedan algunos viejos padres rentistas e hijos abogados o contadores.
Los ahora “pools de siembra”, conformaron grupos financieros que fueron constituidos en gran medida por productores que alquilaron campos a los medianos y pequeños productores (entre estos últimos debemos recordar las 100 mil familias endeudadas, despojadas y expulsadas de sus tierras en la década de los noventa).
De esta manera la “gente del campo”, antes enfrentada como en el “Grito de Alcorta” a principios del siglo XX, pasaron a ser socios o aliados, al compartir intereses económicos comunes.
Quizá por eso, en la feria rural también vemos señores de bombacha y campera, zapatos italianos y un solo apellido.
En resumen, la polémica en torno a las retenciones a las exportaciones de soja es un asunto de plata. La puja es quién se queda con los 15.000 millones de dólares de las retenciones: pueblo y gobierno o patronales del campo. La falta de gestión y estrategia dejó cercada la posibilidad de discutir en otro plano para desarmar la ofensiva rural; otra sería la cuestión si en lugar de polemizar la renta se hubiera puesto en agenda la matriz de un modelo productivo donde el campo es una parte del todo.
“Capaz que la reclaman para que el Estado no la mal-gaste y entonces se pueda hacer algo con la pobreza” dijo un paisano distraído y pobre de pilchas, mientras acomodaba el apero sobre un alazán malacara.
Por eso los trabajadores tenemos sobrados motivos para sospechar que la plata de las retenciones en disputa pueda terminar en la tesorería de las 600 empresas sojeras y aceiteras.
Nos preguntamos porqué habría de ser de otra manera, si en tiempos del ministro Alfredo Martínez de Hoz, los que sobreexplotaban a los asalariados, perseguían la actividad sindical, evadían impuestos, contrabandeaban producción al exterior, instalaban puertos privados violando leyes vigentes, contribuían a la destrucción de la marina mercante y la flota fluvial, de la junta nacional de granos y su similar de la carne, jaqueaban la banca nacional y hasta eliminaron el ente asegurador, eran quienes formaban las mismas empresas u otras iguales, antes conocidas como la “patria contratista” y hoy como la “patria sojera”.
¿Les alcanzará a estos señores con vivar a la Patria y evocar algunos próceres republicanos de los albores de la nación para borrar tanta ignominia, tanta mentira, tanta sangre derramada?
En esta línea de razonamiento podemos decir cuán calculado y oportuno fue el conclave de la “Fundación Libertad” en la ciudad de Rosario en 2008, cuando señores como Vargas Llosa, el mexicano Fox, Macri y López Murphi, el español Aznar y la derecha latinoamericana más graneada, reflexionaba y recomendaba acerca de los peligros que encarnaban para la libertad y la democracia los gobiernos “populistas” de Chávez, Evo Morales y Cristina Kirchner…
Bajo ese clima, las patronales ruralistas incluyendo la Federación Agraria arremetían de hecho contra el gobierno legítimo elegido en elecciones por la mayoría del electorado, con claras intenciones destituyentes y ratificadas tiempo después en boca de los propios dirigentes.
El desgaste que ocasionaron los piquetes en las rutas y el terrorismo mediático los obligó a un cambio de estrategia, trastocando las voces alarmistas en una campaña política a favor de la oposición. Surgen De Narváez y Reuteman como emergentes de la etapa y Macri con la imagen deteriorada que por mala gestión redundó en pérdida de votos.
El terreno en disputa es ahora el Congreso y el horizonte de la resolución del conflicto, las elecciones de 2011.
Pudo ser como el golpe en Honduras, o como Bolivia, o como cualquier país donde los pueblos ceden la representación de sus intereses a las “fórmulas” de los poderosos de turno.
Por estos lugares Marcos Aguinis promueve una fundación que actuará como usina de pensamiento de la derecha vernácula; “Aurora” se llama, y cualquier referencia histórica con las publicaciones anarquistas de principios de siglo es una broma del destino.
Broma del destino que reaparece cuando el modelo neo-liberal de los `90 -esgrimido como paradigma por los opositores al gobierno- cae a pedazos en los países centrales.
En nuestro país el ciclo económico puesto en marcha en el 2003 posiblemente llegó a la ultima frontera; los grupos de poder se reacomodan, pero el pueblo ¿deberá retroceder y volver al pasado, hacia atrás en los derechos sociales?
La revisión del modelo implica la búsqueda de un modelo productivo integral con políticas adecuadas para la agricultura y la industria, con el desafío de doblegar los efectos de la pobreza remanente del pasado.
De ser un apéndice de Inglaterra y el granero del mundo en el primer centenario, se actualiza la disyuntiva entre ser un país exportador de materias primas y forrajes o alcanzar un modelo soberano, en el que la historia y la memoria nutran nuevas instancias que nos permitan una sociedad donde la justicia social y la distribución de la riqueza no sean temas a debatir, sino de objetivo permanente.
(*)Secretario General del SIPEDYB y Secretario de Capacitación y Formación Profesional de la CGT.
(SIPEDYB) SINDICATO DEL PERSONAL DE DRAGADO Y BALIZAMIENTO
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