GRECIA Y ESPAÑA: SI “CONFÍAN” EN EL “FONDO-M.I.” SEGURO QUE TERMINAN MÁS HUNDIDOS.
13 May 2010 ECONOMÍA, HISTORIA, Notas semanales, Política Internacional
“La Argentina aporta una gran lección”

Por Martin Kanenguiser
LA NACION
Lunes 10 de mayo de 2010 | Publicado en edición impresa
”Hay una gran lección que puede aportar el caso argentino de 2001 para la actual crisis griega: la ayuda internacional puede provocar que la situación empeore en vez de mejorarla.” Categórico, el director del Center for Economic and Policy Research (CEPR), Mark Weisbrot, dijo a LA NACION que el único camino sustentable para el gobierno griego es un canje de deuda con una fuerte quita para los acreedores.
En diálogo telefónico desde Washington, el cofundador de este think tank , que ha seguido la situación argentina en las últimas décadas, dijo que “la Argentina muestra que, aun con un default, se puede crecer con fuerza”, por lo que Grecia debe seguir el mismo camino.
-¿Qué enseñanzas puede tomar Grecia del caso argentino?
-La más clara es que un gobierno y un paquete de ayuda internacional pueden lograr que la situación económica empeore en vez de mejorar, como ocurrió en la crisis de la Argentina en 2001.
-¿En qué coinciden específicamente ambas situaciones?
-En aquel caso, como ahora, las condiciones que impone el Fondo Monetario Internacional (FMI) son procíclicas: hay una recesión que con estas recomendaciones empeorará. Ese es un error básico.
-¿Qué consecuencias traerán estas recomendaciones?
-En el mejor de los casos, suponiendo que se desembolse en Grecia todo el dinero comprometido por la Unión Europea, el FMI y los países de la región, Grecia quedará con una deuda impagable. En particular, la relación deuda-PBI podría llegar al 140%, o sea que tienen una recesión asegurada.
-Por lo tanto…
-…en dos años tendrán una deuda impagable aun con la asistencia financiera internacional. Este es un problema de solvencia, como ocurría con la Argentina, no de liquidez. Deberían usar sus propias herramientas de política para lograr una mejora de la situación económica.
-Pero al ser parte de la UE no tienen margen de autonomía…
-Es verdad, pero si el Banco Central Europeo hubiera aplicado una política monetaria más expansiva, habría facilitado una recuperación. Hacer lo contrario fue una estupidez, basado en la dureza de Alemania.
-¿Qué otros ejes de contacto encuentra con la Argentina?
-La otra conexión importante es que la Argentina iba a ser castigada durante muchos años por defaultear su deuda y dejar la convertibilidad, pero en vez de eso, desde fines de 2002 la economía se recuperó más del 50%. Y en los países con problemas en Europa, en el mejor de los casos, estarán igual que ahora en varios años. Es preferible tener un período corto de recesión que tratar de probar lo que sugiere el FMI.
-¿Cuál es la mejor solución entonces para Grecia?
-La mejor salida para minimizar la crisis es llevar adelante una reestructuración de su deuda con una quita del capital para volver a crecer.
-¿Los acreedores y la comunidad internacional lo aceptarían?
-No lo sé; no quieren, pero otra solución es inviable.
-Debe creer que nadie aprendió nada de la crisis argentina…
-Absolutamente. El acuerdo con Grecia lo demuestra; tal vez el FMI sí haya aprendido que el tipo de cambio fijo no es bueno y por eso se opuso en el caso de Letonia, aunque se impuso ese esquema por el pedido de la Comisión Europea.
-¿Una devaluación en Grecia es posible, si se sale del euro?
-No es fácil. Debería “pesificar”, como hizo la Argentina en 2002. De todos modos, está claro que tener una sola moneda para economías con niveles de productividad diferente no funciona.
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LA DEUDA EXTERNA Y UNA RESPUESTA LATINOAMERICANA UNIFICADA
11 Feb 2010 ECONOMÍA, Notas semanales, Politica, Política Internacional, Política Nacional
Ingresado el 2 de febrero en www.discepolo.org.ar
RESPUESTA DE NORBERTO GALASSO A INFOSUR

El 19 de enero último, desde INFOSUR, página web de Proyecto Sur, me han lanzado un agravio que me veo obligado a responder.
Desde INFOSUR me califican de “gran historiador”, autor de “un libro fabuloso”, “una obra clásica sobre la Deuda Externa”, al igual que la “maravillosa biografía San Martín” y me tratan reiteradamente de “querido compañero”, para, después, lanzarme esta baja puñalada: “¿Qué hacemos ahora con esas cuatrocientos páginas (del libro sobre la Deuda Externa)…?”, como diciendo: “nos las vamos a meter en cierta parte” pues el autor sería un traidor, se habría quebrado, estaría al servicio del gran capital financiero internacional. Todo esto con motivo de que he sostenido que “ahora es difícil desentrañar la ilicitud de parte de la deuda” y que varios gobiernos le han dado “una especie de legalización” al renegociar sobre ella aunque igualmente “hay que investigar los ilícitos”, pero que lo más importante “es unir a América Latina en el no pago y patear el tablero” porque la cuestión no es tanto tener razón “sino tener fuerza”.
Curiosamente, la nota de Infosur prueba mi coherencia. Se inicia con una frase de mi libro: “La deuda ha operado como un instrumento de saqueo y sumisión semicolonial” (2002).Y concluye con otra declaración mía, actual: “Ahora hay que favorecer la unidad latinoamericana y proponer que todos los países denuncien que fueron estafados y que no se paga”. Mayor coherencia, imposible. En “Cash”, del 24/1/2010, sostuve lo mismo: “Hay que investigar y reforzar nuestro poder para decidir en conjunto. A las finanzas internacionales no les importa cuándo (ni cómo) se contrajo la deuda. Hay que finalizar este proceso de otra manera, a partir de la unidad latinoamericana, donde todos los países puedan expresar una opinión común frente a los acreedores internacionales”.
Es decir, hay que investigar y hay que poseer suficiente fuerza para no pagar. Hoy no contamos ni con una cosa, ni con la otra, pero el objetivo final es el no pago. Disentimos, eso sí, en la táctica, como también disentimos en la táctica general que desarrolla Proyecto Sur en política.
¿En que disentimos? En primer término, en que no se trata de quien grita más fuerte ni quién se escandaliza moralmente contra los piratas internacionales, sino en tener la fuerza suficiente: un pueblo movilizado y consciente del problema, capaz -como lo han sido los cubanos- de aguantarse todas las represalias, inclusive un bloqueo. Por eso, es imprescindible una acción concertada de América Latina -que va camino a su unificación- para patear el tablero. En la discusión con los filibusteros, estábamos mucho mejor parados en 1983, como ha dicho la Presidenta, porque salíamos de una dictadura y habíamos allanado el estudio Klein Mairal y Olmos había presentado su acusación… pero también es cierto que no teníamos fuerza y Alfonsín tampoco tuvo audacia y concluyó claudicando en ésta, como en otras cuestiones. Después hubo canje de títulos que complican nuestra argumentación respecto al comprador de buena fe y sucesivos gobiernos pagaron y renegociaron y se negaron a analizar lo rescatado en el estudio Klein, así como la acusación de Olmos que el juez Ballesteros remitió al Congreso. En 1999, recuerdo que fuimos al Congreso con Olmos, Norberto Acerbi, Luis Donikian, Carlos Juliá y unos pocos más -no estaban muchos que ahora levantan su voz y celebro que ahora lo hagan-, pero, entre los diputados, solo Alfredo Bravo y Luis Zamora -más allá de mi disidencia política con ellos- se preocuparon por escuchar el alegato de Olmos. Y no pasó nada.
Después vinieron otras negociaciones, entre ellas, la quita de la época kirchnerista. Nos guste o no, implícitamente también la quita significó lo que llamé “una especie de legalización” y que tanto ha irritado a Infosur. Pero de ninguna manera digo que no hay que investigar. Tampoco propongo no pagar mientras no tengamos fuerza para desconocerla. En fin, insisto, se trata de diferentes tácticas, porque las tácticas cambian según el momento histórico y no hay por qué injuriar ni descalificar cuando coincidimos en lo central: que fue una estafa y que, cuando podamos, debemos declarar que la deuda es cero. Ahora bien, como el “querido compañero” se preocupa y no sabe en qué lugar colocarse mis 400 páginas del libro De la Banca Baring al FMI, voy a tranquilizarlo con respecto a mi supuesta traición.
Entonces, empiezo para disipar dudas: con 50 libros publicados (discúlpeme pero hay tanto soberbio suelto que por una vez puedo violar mi modestia) nunca he sido invitado al programa de Mariano Grondona, ni he almorzado con Mirtha Legrand, ni me he abrazado con gorilas como Carrió, ni he coincidido con Pinedo (ni el abuelo, ni el nieto), ni he sido cómplice de la Sociedad Rural en ninguna votación. Tampoco me reportean ni “La Nación” ni “Clarín”, así que puede estar tranquilo. Esa gente sí tiene conciencia de clase, no la que supone Pitrola que deberían tener los trabajadores. Son clasistas en serio y hay que tener cuidado porque a veces son muy amables y si pueden, lo usan a uno.
Le sigo contando para que vea que no estoy “quebrado”. Vivo en Parque Chacabuco, un barrio de clase media, en una casa con pileta… de lavar la ropa. Una sola casa (herencia familiar) no dos, porque se sabe que alguna gente tiene dos: una para vivir y otra para albergar el ego. Tampoco tengo auto. Viajo en subte (vocación de minero, como decía Unamuno). Futbolísticamente soy de San Lorenzo que ya es demasiada carga para andar por la vida. Cobro la jubilación mínima y subsistimos con mi familia con algunos derechos de autor y un modesto alquiler de un local de esa vieja casa paterna… Usted, “querido compañero”, dirá seguramente: -Aquí te pillé, ¡eres rentista! (Carlos Marx seguramente no me lo reprocharía y sabría comprenderme ya que, salvando las distancias, no tengo ningún Federico Engels a mano). No soy revisionista a secas, como usted dice, confundiéndome (por ignorancia o por picardía) con Ibarguren o Irazusta. No soy rosista, soy de la línea: Moreno, Artigas, Dorrego, los caudillos federales (en especial El Chacho y Felipe Varela), el PAN en su época antimitrista, Yrigoyen y Perón. Esta reivindicación, hecha desde una Izquierda Nacional, que apoya todo movimiento antiimperialista tratando siempre de mantener su independencia ideológica, política y organizativa, es decir, “Frente Obrero” en el 45, representada luego, por bastante tiempo por Abelardo Ramos, salvo sus últimos años. Asimismo, me siento latinoamericano de Martí, Sandino, Fidel, El Che, Evo, Chávez, Correa y tantos otros. Me considero, sobre todo un militante y por ello he sacrificado mi interés por la literatura y la cinematografía. En música, cero. Salvando también la distancia, digo, como Jauretche, que no distingo la marcha peronista de la marcha de la libertad. Desde esa perspectiva de I. N., estoy más a gusto en la CGT de Moyano o en la CMP de D’Elía, que viajando por Europa o asistiendo a fiestas de embajada. No soy kirchnerista pero apoyo a este gobierno. Lo considero lo mejor que hubo desde que murió Perón, más allá de limitaciones y carencias, que son propias de una sociedad fuertemente golpeada por la dictadura genocida, la frustración de Alfonsín, la traición de Menem, la estupidez de De la Rúa, el derechismo de Duhalde, etc.. Me defino así porque creo conocer donde está el enemigo principal, la correlación de fuerzas y el nivel de conciencia política de los trabajadores y de los sectores medios (algunos de éstos, me aterran). Por eso, jamás se me ocurriría hacerle juicio penal a Cristina por mal desempeño, porque no corresponde y porque la pondría al borde del juicio político, para solaz de Cobos y la “nueva unidad democrática” y además porque entonces eso debiera habérselo hecho a todos los presidentes anteriores (incluso legisladores) y hacerlo ahora es demasiada complicidad con los destituyentes. Este gobierno avanza todo lo que puede y si llegase a caer, no deliremos que va a venir algo mejor, sino la derecha más reaccionaria.
Algo más: integro la corriente política Enrique Santos Discépolo, dirijo el mensuario “Señales Populares”, adscribo a Carta Abierta. En lo fundamental, tengo la certeza de que el futuro es nuestro, de los trabajadores, en el camino de la liberación nacional y la unidad latinoamericana, hacia el socialismo. Sólo ocurre que, “como lechuza largamente cascoteada”, sé distinguir los enemigos y los tiempos. Creo que Trotsky era el que decía que hay gente que confunde 1905 con 1917 ó, ahora en el bicentenario, 1810 con 1816. Y para terminar, me acuerdo de Cooke. El le decía a Hernández Arregui: el intelectual se define sobre el trazo largo de la historia, pero el político tiene que definirse hoy y aquí, todos los días, teniendo presente aquellos objetivos finales, pero sin perder conciencia de en qué momento y en qué lugar está actuando. Creo que algo de esto es lo que nos aleja. Disculpen la extensión pero, en verdad, preferiría que no se ocupasen de mí y profundizasen la discusión sobre la naturaleza histórica del kirchnerismo y cuál es la mejor forma de ayudar a Argentina y al resto de América Latina en estas luchas que van hacia el 2011.
Con un saludo, Norberto Galasso
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LA LUCHA POR EL BANCO CENTRAL DE LA REPÚBLICA ARGENTINA
8 Feb 2010 Comunicación, ECONOMÍA, HISTORIA, Notas semanales, Periodismo, Politica, Política Internacional, Política Nacional
Gentileza de Aldo Battisaco
Autores: Walter Formento y Gabriel Merino
“Denme el control del suministro de dinero de una nación, y no me interesa quien haga sus leyes”
M.A. Rothschild
Más allá de las formas y ribetes que adquiere el hecho del pedido de renuncia del presidente del Banco Central, Martín Redrado, y su resistencia a dejar el cargo, y las discusiones formales e institucionales acerca de la conformación del Fondo del Bicentenario, lo que está en juego es el control del Banco Central de la República Argentina por parte de los distintos proyectos estratégicos en pugna que configuran el drama de nuestro presente y de nuestra historia.
La creación de un Banco Central independiente y autónomo de las políticas de gobierno, controlado por los pulpos financieros transnacionales a través de sus cuadros (léase Martín Redrado) formados en sus universidades (Harvard, etc.) y en sus organismos financieros (Director Gerente de Security Pacific Bank; Salomon Brothers), es una de las formas institucionales claves que adquiere el control global del dinero y del sistema financiero global para apropiarse de la riqueza producida por los pueblos. Un Banco Central por país y un Banco Central Global que es el Banco de Descuentos Internacionales de Basilea . A esto le sigue un conjunto de instituciones globales de control, coerción, reglamentación e instrumentación de las políticas neoliberales cuyas máximas expresiones son el FMI y el Banco Mundial.
Dos instrumentos legales cristalizaron en Argentina el cambio de correlación de fuerzas a favor del poder financiero transnacional, con preponderancia de las redes angloamericanas, y sellaron el triunfo de dicha estrategia: la Ley de entidades Financieras sancionada en la dictadura neoliberal del 76′ y la Carta Orgánica del Banco Central creada en los 90′ bajo el menemismo, con la conducción arquitectónica de Domingo Cavallo, mediante la cual se planteó como objetivo del Banco Central solamente el sostenimiento del valor de la moneda quitando a la entidad el compromiso con el empleo, el desarrollo nacional y el crecimiento económico. Con estos dos instrumentos legales se formalizó el control del sistema financiero argentino por parte del bloque de poder financiero-primario exportador, con la consecuente destrucción de las fuerzas productivas nacionales y el pasaje de de la pobreza del 5% del total de la población (1974) a casi el 60% (2002) y de la desocupación de un 3% (1974) al 28% (2002) llegando al 50% si se le agrega la subocupación.
La creación del Fondo del Bicentenario por parte del ejecutivo nacional para usar parte de las reservas acumuladas fue lo que medió para que estallara el enfrentamiento por el control del Banco Central. La aparente contradicción de que dicho fondo se utilice para pagar deuda o para garantizar la misma con el fin de obtener tasas más bajas y, por otro lado, que los mismos tenedores de la deuda (las redes financieras y sus instrumentos: fondos de inversión, bancos, aseguradoras, etc.) así como sus representantes y el conjunto de fuerzas del proyecto estratégico colonial financiero-primario-exportador (de derecha, centro, centro-izquierda, izquierda, más arriba o más abajo, concientes o funcionales, pertenecientes a una u otra fracción, pero todas parte del régimen y consecuentes con sus 200 años de historia) otorga un manto de oscuridad a la situación.
La pregunta es, ¿Por qué esta aparente ‘tibia’ medida provoca tal reacción de escala internacional?
Parte de la explicación podemos encontrarla mucho antes desde los propios órganos del globalismo financiero con el pago de la deuda al FMI, que deja manifiestamente ridiculizada la incapacidad intrínseca de algunos sectores pretendidamente populares para comprender la realidad sobre la cual intervienen y, por lo tanto, interviniendo mal, en contra de los intereses del pueblo. El periódico The New York Times es muy claro con respecto a este hecho: “…el pago de 9.800 millones de dólares es un hecho simbólico importante y una señal más de que el presidente Néstor Kirchner parece estar concentrando más poder en sus manos e inclinando el gobierno hacia la izquierda. Desde una victoria electoral en octubre, Kirchner avanzó para establecer una alianza con el líder populista de Venezuela, Hugo Chávez, y para extender el control estatal en la economía, el poder judicial y los medios de comunicación … se asoma la amenaza antiinflacionaria y Kirchner respondió de una manera estatista, intentando imponer controles de precios a ciertos productos esenciales… Chávez ya compró más de 1.000 millones de dólares en bonos y podría comprar otros 2.000 millones más. Eso, más las fuertes exportaciones, le dieron a Kirchner el margen que necesita para cancelar las obligaciones con el FMI y postergar futuras negociaciones sobres cuestiones como política monetaria y tarifas de servicios públicos.” (citado por el diario Clarín, 4 de enero de 2006).
Como claramente lo observa el propio periódico de Nueva York, el pago de la deuda al FMI, que fue coordinado regionalmente con Brasil y Venezuela, significó un “giro a la izquierda”, un cambio drástico en la política regional para avanzar en el control de la economía por parte del estado en detrimento del “mercado” (léase del capital concentrado conducido por los grandes jugadores mundiales). Es decir, un avance de la autonomía relativa nacional-regional para desarrollar un proyecto propio de industrialización y valor agregado o, por lo menos, para cercenar el poder del bloque neoliberal. Obviamente, existía y existe otro escenario posible que es el no pago de la deuda externa por ser una herramienta de saqueo de los pueblos impuesta a partir de la dictadura con la estatización de la deuda privada y la imposición de deuda a las empresas públicas para luego ser privatizadas a precio vil. Siempre existe en términos abstractos un escenario más progresivo, un escenario puro e ideal. Sin embargo, existe una correlación de fuerzas concreta, existen otros que tienen otros objetivos y fuerza para llevarlos adelante y bloquear las estrategias que afectan sus intereses; y, por otro lado, aunque fuera posible llevar adelante la medida máxima del no pago del 100% de la deuda no por ello hay que dejar de observar el significado concreto de un hecho a la luz del enfrentamiento del conjunto de los intereses en pugna. Parafraseando: ‘un paso adelante del movimiento vale más que mil gramos de teorías y proclamas’.
Será un ex director del FMI para el hemisferio occidental, el argentino Claudio Loser (formado en la Universidad de Chicago y el argentino que más alto llegó en el Fondo Monetario Internacional), quien desde la vereda de enfrente ponga claridad sobre el asunto del Banco Central y el Fondo del Bicentenario: “‘Mi interpretación y de otros es que el gobierno quería tener más recursos para gastar internamente ya que el presupuesto tenía las partidas’ previstas para la cancelación de vencimientos de deuda de 2010″ (El Cronista Comercial, 16 de enero de 2010).
Tal cual lo señala y reprueba Claudio Loser, la medida del gobierno significa, en primer lugar, mayor inversión pública con lo cual se fortalece el mercado interno y se motoriza la economía en un escenario de crisis internacional que constituye una oportunidad para los países dependientes o semi-coloniales para desarrollar sus propios objetivos nacionales. Ante la posibilidad de pagar deuda con reservas o garantizarla para bajar la tasa de interés que se debe pagar por el préstamo, quedan liberados recursos del presupuesto para destinarlos al mercado interno a través de la inversión pública, que los neoliberales denominan “gasto público” como forma simbólica en su lucha para deslegitimar y propiciar la destrucción de lo público-estatal-nacional- regional.
Por ello el diario Londinense Financial Times, principal órgano financiero global angloamericano, advierte sobre la cuestión: “El sumario despido del presidente del Banco Central de la Argentina , Martín Redrado, por parte de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, es una señal más de que dicho potencialmente próspero país está siendo conducido en círculos por el filoso timón del populismo peronista.” (Financial Times, 10 de enero de 2010). Dicha editorial observa como populista el destinar fondos para el mercado interno y la inversión pública, en vez de guardar dichas reservas para proteger el sistema financiero hecho a su imagen y semejanza, que en algún momento derramará prosperidad más allá de los bolsillos de un puñado de empresas. Es decir, las reservas tienen que estar, por ejemplo, para fugar capital con total tranquilidad como hicieron los últimos dos años con cifras exorbitantes y no para invertir internamente ya que ello es populista y afecta la prosperidad del país -o mejor dicho su prosperidad.
En segundo lugar, la creación del fondo significa saltear el ahogo financiero externo, establecido tácitamente a través de las tasas usurarias del 15%, establecidas a partir del “riesgo país” (que para los países semi-coloniales o dependientes mide el grado de acercamiento o alejamiento con respecto a los grandes intereses financieros en general y con respecto al JP Morgan en particular), que actúa como forma de apriete para que la Argentina se discipline a las reglas impuestas por los pulpos financieros mundiales, esto es, según el decálogo establecido: achicamiento de la inversión pública (salud, educación, trabajo, infraestructura, etc.= “gasto” público), suba de las tarifas de los servicios públicos, no intervención del estado en la economía (control de precios, retenciones a las exportaciones, estatizaciones, inversiones, etc.) salvo para defender los intereses del capital concentrado, imposición de las reglas de juego pretendidas por los inversores extranjeros que se denomina “seguridad jurídica”, etc.
En tercer lugar, significa mermar la autarquía e independencia del Banco Central respecto de los intereses nacionales y, por lo tanto, mermar su heteronomía y dependencia con respecto al capital financiero, especialmente a las redes angloamericanas transnacionales, de las cuales Martín Redrado (presidente del Banco Central, proveniente del Cavallismo, graduado en Harvard y ligado a Alberto Fernández) es su fiel representante. Este punto es central ya que hace al problema estratégico, al fondo de la cuestión. Por ello, la primer acción de Redrado, junto con los distintos actores del bloque agro-mediático-financiero, fue obstaculizar la conformación del Fondo del Bicentenario. Y, ante el pedido de renuncia por parte del gobierno, atrincherarse en su cargo mediante las formas institucionales como fiel guardián de la “independencia” del Banco Central o, desde el otro lado del mostrador, de la dependencia del Banco Central con respecto al bloque de poder establecido a partir de la dictadura del 76′ y consolidado en los 90′ después de terminar de destruir al pueblo mediante la Guerra de Malvinas y el Golpe Hiperinflacionario del 88′- 89′ .
Con la conducción de Redrado en el Banco Central se garantizó la fuga del país de 37.178 millones de dólares entre 2008 y 2009, seis veces lo que significaría el fondo del bicentenario. Evidentemente, en ese momento no le interesó demasiado cuidar el dinero de los argentinos sino que por el contrario, en plena crisis internacional, avaló en la práctica, esgrimiendo su autonomía e independencia del gobierno, una impresionante fuga de capitales que representan aproximadamente un 10% del PBI. Es decir, como garante del poder financiero, formado en las redes que tienen al Citigroup como vértice (la fracción de capital más golpeada con la crisis financiera ya que al Lehman Brothers se lo tiraron sobre sus espaldas) garantizó que dispongan libremente de la riqueza argentina en un contexto en dónde más había que protegerla. El decidió, fiel a sus intereses, proteger al poder financiero en detrimento de los intereses nacionales. Poco creíble su actual defensa acérrima de los “ahorros de los argentinos” y demás arengas en defensa de los intereses nacionales.
Redrado, sabiendo que su salida del Banco Central es cuestión de tiempo ya que la comisión que se conforma en el congreso para evaluar su destitución es sólo consultiva, logra producir elementos para orquestar una “crisis institucional” mediante la amplificación mediática y la puesta en funcionamiento de los resortes de poder de la restauración conservadora, además de que se posiciona como posible candidato a Ministro de Economía de cara al 2011 (o antes) si logran su cometido de derribar al gobierno; posibilidad “diagnosticada” por el semanario financiero británico The Economist (diciembre de 2009), propiedad de Rothschild-Financial Times (aquí Cronista Comercial, propiedad práctica aunque no teórica de De Narváez).
En realidad, la llamada “crisis institucional” no es más que otro momento superior de la crisis orgánica de la Argentina producto de la lucha por la hegemonía entre proyectos estratégicos. La institucionalidad, cristalización de una correlación de fuerzas, institucionalización de los intereses dominantes en el estado, es lo que está en crisis desde la propia crisis de la convertibilidad que era el manto jurídico a partir del cual se consolidó el bloque de poder neoliberal en los 90′ . Cada medida transformadora, cada reforma que implique un cambio de orden, una nueva correlación de fuerzas, un cambio que no puede ser absorbido por el sistema neoliberal, pone en crisis la institucionalidad emanada del mismo. El enfrentamiento entre poderes del estado y la lucha con la utilización de instrumentos institucionales no refleja otra cosa que el enfrentamiento entre proyectos en el estado de correlaciones de fuerzas en nuestro territorio nacional-latinoamericano que se expresa incluso como contradicciones al interior del propio gobierno, producto de que la crisis orgánica de la Argentina , en el marco de la crisis global, barrió con los partidos políticos que organizaban a la sociedad y que pasaron a organizar -una vez destruidos y cooptados- el régimen de dominio de saqueo del pueblo y la desorganización del pueblo. Pero la escala de la crisis orgánica, que aquí se desarrolla en todo su esplendor y en plena superficie, es parte de la crisis orgánica de Nuestra América que se debate entre lo nuevo -el proyecto nacional, popular y latinoamericano- y la restauración de los viejo -el proyecto financiero primario exportador (neoliberalismo en términos generales)- , y es parte de la crisis internacional que no es otra cosa que la lucha por el establecimiento de un Nuevo Orden Mundial. Incluso Chile, país exaltado como modelo por las distintas fracciones neoliberales, entró en crisis con su modelo de progresismo financiero global-neoliberal, señalando que no existe posibilidad del híbrido neoliberalismo socialdemócrata (aquí ya estalló con la caída de De la Rúa , quien fue su estandarte), de un rostro progresista manteniendo la estructura excluyente, la fragmentación social, la desigualdad y el conjunto de los derechos humanos-sociales básicos privatizados.
Las llamadas “traiciones”, “golpes institucionales”, “movidas destituyentes” al interior del palacio protagonizadas por supuestos representantes del propio “gobierno”, que cambian su postura de la noche a la mañana, en realidad no expresan otra cosa que los tornillos que se aflojan a medida que se sumerge el submarino. Es decir, a medida que se profundiza el proceso de transformación, a medida de que en la resultante del gobierno -el poder ejecutivo- se producen cambios y reformas que rebasan los niveles de tolerancia de las estructuras de poder del régimen de dominio tradicional de la Argentina y sobrepasan los límites impuestos por los distintos intereses del bloque político-mediático financiero-primario-exportador porque producen transformaciones que instituyen los intereses del bloque nacional-popular de desarrollo industrial autónomo sostenido por el Estado, la producción y el Trabajo; a medida que se dan esos pasos, aunque fueran pequeños pasos, aunque a veces desde el campo del pueblo parezcan medidas tibias, los representantes de los intereses neoliberales, de sus distintas fracciones y expresiones políticas, de aquellas más débiles que incluso hasta ayer acompañaban -en función de sus intereses- el proceso histórico (cómo los grupos económicos locales), necesariamente se pasan “del otro lado”. En realidad no se pasan a ningún lado, siempre estuvieron allí, simplemente el tren siguió andando y ya no podían ir hacia la siguiente estación, se lo impide su lugar en el drama de la historia, en la estructura político-social, sus intereses concretos-materiales y su formación cultural.
Tanto Redrado-Citigroup-Clarin-Cavallo en la pelea por la política del Banco Central, como Cobos-AlbertoFernández-Clarín-Cargill-Citigroup con la 125 en 2008, o el Duhaldismo y el Vaticano en la discusión de la profundización del bloque suramericano-popular, la pelea contra el ALCA, la redistribución del ingreso con el restablecimiento de las paritarias y la presencia pública-estatal en la economía en 2005, ante ciertas medidas que afectan profundamente sus intereses estratégicos deben pasarse plenamente a la oposición política, utilizando incluso sus cuadros al interior del sistema institucional y que forman parte del “gobierno”.
La recuperación del Banco para los intereses nacionales
La respuesta institucional del gobierno al interior del Banco Central quitando la suma del poder a su presidente y volviendo el control del banco al directorio, es una medida central que trasciende incluso la coyuntura de la pelea con Redrado. Al haber delegado los poderes, el presidente del Banco Central poseía el control absoluto de la entidad. Si bien debía disciplinarse a la correlación de fuerzas y a las negociaciones con el gobierno, el margen de maniobra del presidente del Banco Central seguía siendo muy grande como para preservar la institucionalidad neoliberal y garantizar el control del sistema financiero argentina por parte de los Monopolios Financieros Transnacionales, Multinacionales y Regionales. Al haber 7 de los 10 directores del banco comprometidos o, por lo menos, cercanos a la idea y a los intereses que pretenden recuperar el Banco Central como herramienta de desarrollo nacional se da un paso concreto en el cambio de direccionamiento de la entidad.
Si esta ecuación se mantiene, con la política del Banco Central decidida por el directorio, incluso el otorgamiento de la presidencia a otro de los principales cuadros locales de los intereses financieros transnacionales, como lo es Mario Blejer, no mermaría el paso adelante que se ha dado.
Sin embargo, es solamente mediante la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central, la sanción de una nueva ley de entidades financieras y la conformación del Banco del Sur junto con el establecimiento de la moneda común del Sur -el Sucre- y el desarrollo de un Fondo Soberano del Sur, que se puede retomar el control del Sistema Financiero nacional-latinoamericano, para que el sistema financiero deje de ser la herramienta central de despojo de los Argentinos y Latinoamericanos, desde el cual se subordinan-controlan el conjunto de actividades productivas para apropiarse de la riqueza producida por los pueblos.
No es casualidad que el gobierno de Venezuela, el 11 de enero de 2010, tomara la medida de utilizar las reservas para crear un fondo de desarrollo, en línea con la estrategia de la Argentina. Venezuela posee 35 mil millones de dólares de reservas y se consideran 28 mil millones el nivel a partir del cual se considera de libre disponibilidad (En argentina hay 47mil millones y 30mil millones sería el limite de libre disponibilidad) por lo cual va a destinar los 7mil millones de diferencia para la creación de dicho fondo. Es decir, se trata de una misma estrategia suramericana en línea para la creación del Banco del Sur, la moneda del Sur y Fondo del Sur para lo cual es imprescindible recuperar el control soberano del Banco Central y de las reservas.
Es importante entender, para no caer en proposiciones abstractas y voluntaristas, que la única posibilidad de tener la suficiente masa crítica de poder para recuperar el sistema financiero y el control soberano de la moneda, así como también para cesar el pago de la deuda e iniciar su revisión, es mediante la integración Suramericana y la conformación del Banco del Sur junto, la moneda del Sur y el Fondo del Sur.
La importancia del Fondo del Sur, en la triada de instrumentos, es central ya que constituye el instrumento económico estratégico desde el cual desarrollar las fuerzas productivas endógenas, en una escala regional y con conocimiento estratégico propio. Sumando además, su capacidad flexible de desplazamiento rápido para desarticular diferentes modos subterráneos de ataques financieros destituyentes. Bajo las formas actuales de producción, junto con la banca como instrumento formal del desarrollo de las finanzas se desarrollan, por debajo de la superficie y como unidad económica central, los fondos de inversión, los cuales constituyen un sofisticado instrumento de inteligencia-inversión que maneja una enorme masa de dinero invertida en acciones, bonos, etc., y a partir del cual se controlan los directorios de bancos y corporaciones tecnológicas, automovilísticas, energéticas, mediáticas, comunicacionales, agrícolas, educativas (y de todo tipo). Es decir, se desarrolla la red financiera transnacional, en donde los bancos constituyen parte de la gerencia estratégica y los fondo de inversión son el dispositivo central de una red hiper-diversificada, con un máximo de anonimato y “clandestinidad”, donde se concentra la capacidad estratégica de operar globalmente controlando (y disputando el control) de las principales corporaciones multinacionales, que a su vez controlan hacia abajo a su red de proveedoras y tercerizadas.
Por ello en el escenario actual el conjunto de países-actores-territorios subordinados desarrollan estatalmente los fondos soberanos de inversión para contar con una herramienta económica (nutrida por lo general de las rentas producidas por la exportación de materias primas) que le de la fuerza necesaria, con la escala suficiente y la concentración de medios adecuada, para tener una relativa independencia en el escenario global. Este es el caso de China, Rusia e Irán (e incluso Francia) aunque no hay que confundir con otros fondos de países más bien cercanos a los poderes financieros globales, como en el caso de los Emiratos Árabes Unidos. Estos fondos soberanos constituyen una herramienta de poder con el cual avanzar en términos públicos-estatales sobre el control de la economía, enfrentándose al control capilar que las redes financieras mantienen sobre el conjunto de la producción, controlando los nodos centrales del proceso de generación de riqueza. Obviamente, la escala de los fondos soberanos, incluso de China, no llegan a compararse con la inmensidad de la escala de los fondos financieros transnacionales angloamericanos (y otros de menor escala como los japonenses y franco-germanos). Un fondo como el State Street Corp, fundado en Boston en 1832 y ligado al Citigroup (mayor accionista de dicho banco antes de la debacle financiera), tiene bajo custodia 17,9 billones de dólares (superando el PBI anual de los EEUU) y posee bajo administración 1,7 billones de dólares (aproximadamente 5 veces el PBI anual de argentina), dinero con el cual posee porcentajes de cientos de empresas multinacionales, a través de los cuales es parte de su directorio.
Desarrollar una escala regional y pensarnos en términos de nación latinoamericana-iberoamericana es la única forma de:
- tener la fuerza para imposibilitar las movidas hiperinflacionarias y las corridas financieras que repetidamente los dueños internacionales del dinero lanzan a aquellos que pretenden huir de sus garras;
- tener la escala suficiente para repatriar las Reservas (que son nuestras pero están afuera financiando, por ejemplo, la capitalización del sistema financiero global para rescatarlo después del desfalco);
- romper con la dependencia del Central al Banco de Descuentos de Basilea y que pase a depender de Banco Propio;
- establecer un Fondo de Inversión del Sur para el Desarrollo;
- controlar soberanamente la moneda (que como equivalente general es ante todo una correlación de fuerzas, por lo cual se entiende que EEUU tenga una emisión monetaria del 340% del PBI, sin ningún respaldo en Reserva y nosotros tengamos una emisión del 16% de nuestro PBI), para que la moneda sirva como instrumento de desarrollo y no como instrumento de estrangulamiento económico y despojo mediante la subemisión monetaria (ver Si el Banco Central fuera nuestro todos los argentinos seríamos ricos, Walter A. Moore, 2-11-09);
- modificar la carta orgánica del Central para que no sólo proteja el valor de la moneda sino que también tenga como objetivos el crecimiento, el pleno empleo, el desarrollo y la distribución de la riqueza.
En Resumen, con el desarrollo y la expansión de las redes financieras transnacionales, al comando del bloque de poder angloamericano, el orden institucional que comenzó a configurarse es el del Estado Global, siendo la crisis actual parte de esa transición. El imperio global del dinero, o la forma imperialista más avanzada del capitalismo financiero transnacional, buscó institucionalizar como núcleo central de su dominio, el control del dinero y el control del sistema financiero mundial. En tanto la forma de capital dominante es el capital financiero, específicamente en su forma transnacional en la escala actual, dicho control permite configurar el mundo a su imagen y semejanza, desarrollar su poder transnacional, subordinar a los pueblos del orbe, como así también a bloques de poder y formas de capital más débiles.
Como ya lo dijo con claridad el famoso banquero M.A. Rothschild “Denme el control del suministro de dinero de una nación, y no me interesa quien haga sus leyes”. Eso es lo que está en juego en la Argentina y Latinoamericana, y no si el decreto del ejecutivo es correcto o no, si se dieron los pasos necesarios o no y si se respetó la forma de destitución del presidente del Banco Central. Sobre esta superficie acontece una batalla de escala global, para la cual es necesario comprender profundamente que la nación será latinoamericana o la nación nunca será.
CIEPE, enero de 2010
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EL TELEVISOR DE LOS SUEÑOS
24 Ene 2010 Comunicación, Educacion, HISTORIA, Notas semanales, Política Internacional, Política Nacional
LECTURA DE VERANO
Por Hugo Presman
Tengo un televisor que transmite los sueños. Que trae imágenes del futuro. En colores. Con mucho verde esperanza.
Ayer mi televisor enloqueció. Aparecieron imágenes de un acto en Casa de Gobierno. Con la presencia de los presidentes Lula, Evo, Duarte, Chávez, Correa, Kirchner y Cristina Fernández. Y mucha gente especialmente invitada. Era por el lanzamiento de Banco del Sur.
Un sueño. Una locura. Una utopía. Claro que para verlo hay que tener esta excentricidad que es el televisor de los sueños. Que trae al presente imágenes entrevistas en las utopías juveniles. Con gente vitoreando “Patria si Colonia no.”
Si, ahí mismo donde hace apenas una década se proclamaban las relaciones carnales, la idea de la colonia próspera entrando de rodillas al primer mundo. Donde se llegó a importar caca francesa.
Ahí donde se aplaudía aquello de ” ramal que para, ramal que cierra”.
Ahí donde hoy están sentadas las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, se promulgaban las leyes de la impunidad y el indulto.
Entre el público alcanzo a avizorar a muchos de los que aplaudían lo contrario de lo que hoy se hace. Por la humedad de los ojos alcanzo o imagino leer una frase de Marx: ” En la historia, como en la naturaleza, la podredumbre es el laboratorio de la vida”.
Está hablando Evo. En su voz y en su piel está buena parte de la historia de las venas abiertas de América Latina. Dice entre otras cosas que el Banco del Sur debería dar paso a la creación de una moneda única sudamericana.
Luego pasa al atril Lula. Cuenta la historia de cómo se gestó el Banco del Sur. De cómo se afianzó la relación entre Argentina y Brasil. Dice de pronto: ” No existe la posibilidad de salidas individuales.” Me parece ver en el público que Simón y José se agarran de las manos con José Gervasio y Francisco. Debe ser una interferencia del pasado en estas imágenes del futuro. Sigue Lula: “O resolvemos la asimetría en la región, con una política diferenciada para países como Bolivia, Ecuador, Paraguay y Uruguay, o la integración será solo parte de los discursos” Me acerco más al televisor. Lula dice: ” Evo es lo más extraordinario de lo que no ha sucedido en Sudamérica. Nadie refleja más que él, la cara de Bolivia”. Otra vez una interferencia. Es la imagen de Sucre que sonríe.
Ahora en el atril está Rafael Correa, el presidente de Ecuador. Un economista. Que saluda a las madres y abuelas de Plaza de Mayo y recuerda lo que significó su lucha para los latinoamericanos Que explica desde este lado del mostrador que no estamos viviendo una
época de cambio, sino un cambio de época. Arturo sonríe debajo de su frondoso bigote y sus ojos de paisano pícaro se iluminan. Rodolfo y Juan José se dan las manos. Dice Rafael, después de citar un par de veces a Bolívar ” Tenemos que terminar con la dependencia financiera” y explica clara y académicamente que la autonomía del Banco Central de
Ecuador le impedía a los ecuatorianos fijar la política monetaria pero eso no era obstáculo para que FMI tuviera hasta hace poco sus oficinas dentro del Banco Central, ahí donde para los ecuatorianos el acceso era limitado. Sostuvo la necesidad de crear un Fondo del Sur integrado por las suma de las reservas internacionales de los países de la región tienen depositadas en las naciones del primer mundo, para que sirvan al desarrollo de la región.
“Son 250.000 millones de dólares” estimó. El dinero de nuestros pueblos facilita la prosperidad de los pueblos del primer mundo. Concluye diciendo:
“Hasta la victoria siempre”
Me parece que este televisor de los sueños los exagera hasta hacerlo increíbles. ¿ Quién ha escrito este libreto futurista? Este sueño de los setenta sepultado por la derrota y las tragedias consiguientes. ¿Ray Bradbury, George Orwell, Jorge Luís Borges? Si en esos asientos, apenas ayer, descansaban sus posaderas Fujimori, Salinas de Gortari, Henrique Cardoso, Jorge Batlle, Sánchez de Losada).
Ahora en el atril está Nicanor Duarte Frutos. El Presidente paraguayo sostiene: ” El Banco del Sur abre un proceso de emancipación financiera, nos abre el camino de la liberación política.” Luego se extiende sobre conceptos de Rousseau sobre que sin igualdad toda
libertad es ficticia.
Ahora en el atril está Hugo Chávez. Dice que va a ser breve después de haber escuchado todos los excepcionales discursos que le antecedieron.
Nadie le cree que eso sea posible. El venezolano es un orador atrapante. Empieza recordando el nuevo aniversario de la batalla de Ayacucho. Y hace un relato literario impecable con precisión histórica. Cuenta que ahí se juntaron los latinoamericanos de las
distintas regiones, se pusieron el uniforme, formaron un único ejército que era nada menos que el pueblo en armas y dieron la batalla definitiva. Cita a Bolívar, a San Martín, a Perón, y no se priva de comentar que integran una misma línea histórica. Cuenta la trágica
historia de los libertadores traicionados por las respectivas oligarquías que terminaron asesinados o en el exilio. Que es eso lo que produjo que una sola nación concluyera en 20 republiquetas. Por un momento lo veo a Jorge Abelardo Ramos aplaudiendo desde su silla. Ese moreno fascinante parece la reencarnación del discurso del “Colorado”, autor de “América Latina: un país” que luego la reelaboró con el título de Historia de la Nación Latinoamericana”. Recuerdo su frase que tantas veces he repetido: ” Somos argentinos porque fracasamos en ser latinoamericanos.”
Es demasiado. No se puede tener una sobredosis de sueños. El sonido trae la consigna: ” Patria si, Colonia no”.
Néstor Kirchner está ahora en ese atril que sus adversarios aborrecen. Cuenta la anécdota cuando se encontró por primera vez con Lula. Viajó en un avión alquilado, con un 22% de apoyo y con la incertidumbre si Menem le iba a dar o no la posibilidad de ir al balotagge. Lo acompañaban integrantes de carrera del cuerpo diplomático que lo alertaban sobre el peligro de Brasil y el de luchar por la hegemonía en el continente. Kirchner ridiculizó las posiciones de sus acompañantes como las rémoras de un pasado. Ese donde se consumó la
balcanización. Le cedió el atril a Cristina Fernández, quién elogió los procesos abiertos por cada uno de los presidentes presentes y en especial a Hugo Chávez. Y en un momento dirigiéndose a Lula le dijo(No es textual, es un sueño, pero sin lugar este es el sentido) :
“Los argentinos, brasileros y uruguayos tenemos una enorme deuda con el pueblo paraguayo, por haber formado parte de la Guerra de la Triple Infamia Ese pueblo que era conducido por Francisco Solano López. No es de extrañar entonces que se me critique desde la página editorial de un diario fundado por el que condujo los ejércitos de la Triple
Infamia”
Arturo Jauretche se ha levantado y aplaude como un loco. Juan José Hernández Arregui le da la mano a Rodolfo Puigros. ¡ Vale la pena tener este televisor de los sueños! Otra que Internet. Este invento permite observar como la predica de los que imaginaron este sueño se encarna en el futuro o tal vez en el presente. Jorge Abelardo Ramos después de abrazar calurosamente a Chávez, hace lo mismo con Jorge Eneas Spilimbergo. San Martín, Bolívar y Artigas lloran y gritan “Seamos libres y lo demás no importa nada” Chávez los corrige y le dice: ” Seamos libres e iguales y lo demás no importa nada”
Miguel de Güemes, Manuela Saenz, Juana Azurduy, Simón Rodríguez, Felipe Varela, Augusto Cesar Sandino, Emiliano Zapata, forman filas para saludar a los presidentes. Hay muchos protagonistas más que no entran en este sueño. Son los que con sus sueños y sus luchas pavimentaron el camino Bolívar se dirige a un rincón y mientras contiene el llanto dice quedamente: “Ha tardado, pero posiblemente ya no sea correcto decir aquello de “He arado en el mar” Perón se acerca, le toca el hombro y le dice: “El siglo XXI, Simón, nos encontrará unidos”
Diviso entre los concurrentes a mi amiga Silvia Bleichmar que se nos adelantó hace unos meses, como dicen los mejicanos. Me hace gestos desde la distancia y creo entender que me dice: “Recordá lo que siempre conversábamos y luego lo puse en el título de un libro: “No me hubiera gustado morir en los noventa” Es cierto. Aunque esto sea sólo un sueño.
Ahí está Helder Cámara, el obispo brasileño que me dice: “Cuando uno sueña solo, es sólo un sueño, cuando soñamos juntos, comienza a construirse otra realidad”
¿Como? Que no es un sueño. Que mucho de lo que aquí cuento está pasando. Prefiero apagar el televisor. Tengo miedo que como muchas otras veces la realidad obstruya o evapore la posibilidad que los sueños dejen de serlo. Que el discurso sea sólo un catálogo de buenas intenciones. Pero tal vez en esta oportunidad la victoria esté de nuestro lado. Que necesitemos en el futuro acunar otros sueños, porque aquellos que acompañaron buena parte de nuestras vidas ya se hayan transformado en realidades.
Nota escrita el 10-12-2007
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DESARROLLOS (IN)SUSTENTABLES (1ra Parte)
11 Dic 2009 Arte y Cultura, CONTAMINACIÓN AMBIENTAL, Ciencia, ECONOMÍA, Educacion, HISTORIA, MEDIO AMBIENTE, Notas semanales, Politica, Política Internacional, Tecnología
Gentileza de EL AGORA
Por Mario Rovere
“El presente es aquel mañana que ayer te parecía tan temido”.
Esta frase estaba a principio de los 80’s bajo un vidrio en un escritorio del Hospital monoclínico de Hanseniasis (Lepra) Baldomero Sommer y vino a la mente junto con los desafíos de las proyecciones del club de Roma cuando no era fácil leer otras cosas durante la última dictadura (1976-1983).
En la década de los 60’s algunas cosas eran más sencillas. Si se decía desarrollo parecía que todo estaba dicho. Como si de una referencia pediátrica se tratara, no bastaba el crecimiento (económico), había también que lograr el desarrollo (social).
Los países desarrollados marcaban el rumbo, ya habían hecho la tarea y conquistado para siempre el paraíso, los subdesarrollados tenían que seguir la senda que ya estaba marcada: la industria serviría como sector modernizador aunque acotada a la “industria liviana” (la pesada no era para cualquiera), generar consumo y mercado interno -es decir incorporar a los y las trabajadoras a la sociedad de consumo-, asociar desarrollo con investigación (aplicada, la básica no era para cualquiera) era la tendencia. Se podía decir que el desarrollo no garantizaba derechos pero prometía que iría creando las condiciones para un Estado de Bienestar criollo, la “educación y la salud eran una inversión y no un gasto”, se podían insertar los conceptos de “educación y salud” en el “desarrollo” y se asociaba automáticamente “desarrollo con ciencia y con progreso”, parecía que estábamos frente a un verdadero paradigma, es decir algo que por definición es innecesario probar.
Pocos años transcurrieron hasta que ciertas hipótesis, ciertas dudas que ya se venían incubando desde antes, más precisamente desde el fin de la segunda guerra mundial sobre el “progreso”, se transformaran en polémica científica y política.
Es que la fuerte asociación entre progreso y desarrollo científico-tecnológico resultaba más sencilla en tanto no había incluido hasta entonces una polémica o una desconfianza
sobre el rol que puede jugar la propia ciencia a quien, desde entonces, se la empezó a ver transcurrir con cierta facilidad y hasta ligereza desde el rol de heroína hasta el de villana.
Será el fin de la Segunda Guerra Mundial y el uso bélico de la energía atómica, uno de los hechos que más sólidamente impulsó por un lado un cuestionamiento sobre la ciencia y por el otro, la necesidad de establecer controles, de fijar parámetros y reaseguros por dentro y por fuera de la propia ciencia.
El orden mundial de la posguerra que pronto se volvería una prolongada guerra fría, parecía encontrar sus autorregulaciones en la planificación en los países del socialismo real o en el
pacto social (Capital, Trabajo, Estado) subyacente al modelo de Estado de Bienestar en los países con regímenes social demócratas.
El desarrollismo de los 60’s y sus preceptos de explotación de mercados internos, de sustitución de importaciones, de incremento del consumo de los trabajadores, de los electrodomésticos y los vehículos económicos pero también de planificación y desarrollo de la educación y de la salud
pública, pronto vería agotar sus paradigmas en América Latina tanto por los procesos políticos revolucionarios de fines de los 60’s y principios de los 70s Chile, Perú, Bolivia, Argentina, Panamá, como por las consecuentes dictaduras militares que comienzan a instalar (tal vez a excepción de Brasil cuya prolongada dictadura 1964-1985 mantuvo una cierta orientación desarrollista), políticas económicas abiertamente neoliberales.
A fin de los 60s y durante los años 70’s, -paradojalmente aprovechando los desarrollos tecnológicos de la computaciones coloca en controversia la viabilidad y pertinencia de los
caminos de desarrollo predominantes en la época, especialmente los referidos al uso de los recursos no renovables.
Usinas de pensamiento como el Club de Roma, el Massachusset //Molinos de viento. Una fuente de energías limpias.Institute of Technology (MIT) y otras instancias comenzaron a difundir diferentes cálculos e hipótesis de mediano y largo plazo para instalar preocupaciones sobre la posibilidad de
agotamiento de recursos naturales no renovables, instalando ya de alguna manera el concepto de sustentable. En otras palabras, interrogando durante cuanto tiempo se podía mantener un patrón de desarrollo como el que los países centrales seguían y además le recetaban a los demás seguir.
Mirado en perspectiva, las resonancias maltusianas de algunos trabajos en donde el énfasis parecía puesto en el crecimiento desmedido de la población hicieron más polémicas estas predicciones aunque ciertamente constituyen la base para poner también en entredicho el camino de países, empresas y gobiernos que comenzaron a consumir bienes comunes no renovables a un ritmo imposible de mantener.
La crisis mundial ocasionada por el aumento del precio del petróleo generado por el acuerdo de organización de los exportadores (OPEP 1973), intentaba cambiar los términos de intercambio e instalar un Nuevo Orden Económico Internacional y en la práctica cumplió un doble rol, por un lado probaba hasta que punto el mundo desarrollado dependía de este recurso no-renovable, pero por otro lado cuestionaba los cálculos lineales iniciales mostrando que las tasas de consumo podían ser muy sensibles al precio al que esos insumos se comercializaran.
Así muy pronto el paradigma desarrollista entró en una contradicción. Por un lado los países centrales se prestaban como modelo a imitar, exponiendo sendas transitadas como “el único camino al desarrollo” y por el otro si la mayoría de los países siguieran ese ejemplo en términos de consumo de los bienes comunes no renovables, el propio planeta sería inviable.
Es probablemente por eso, que cuando en 1989 la caída del muro de Berlín desata una estampida de inversionistas hacia las nuevas reservas de mercado buscando expandir los negocios bajo la piadosa denominación de “globalización”, la comunidad internacional reacciona con una conferencia tan memorable como odiosa a los oídos de los capitalistas más depredadores.
Nacía el concepto de “Desarrollo Sustentable” que fue lanzado por la comisión que presidía Gro Harlen Brundtland1 en 1988. Esta comisión fue la encargada de preparar un informe para analizar la creciente preocupación acerca del acelerado deterioro del ambiente humano y de los recursos naturales y las consecuencias de ese deterioro sobre el desarrollo económico y social. Al establecer esa comisión la Asamblea General de la ONU reconocía que los problemas ambientales eran globales en su naturaleza y determinó que era de interés común de todas las naciones, establecer políticas para un desarrollo que se pudiera sustentar en el mediano y largo plazo.
En un acápite del informe Brundtland “Nuestro futuro común” que se denomina desde nuestra tierra hacia nuestro mundo se señala:
A mediados del siglo XX vimos nuestro planeta desde el espacio por primera vez. Los historiadores podrán eventualmente encontrar que esa visión tuvo un enorme impacto sobre el pensamiento desde la revolución Copernicana en el siglo XVI el cual alteró la autoimagen de la humanidad revelando que la tierra no es el centro del universo. Desde el espacio vemos una pequeña y frágil pelota dominada no por la actividad humana y edificios sino por un patrón de nubes, océanos, áreas verdes y suelos. La inhabilidad humana para ajustar sus actividades en esos patrones está cambiando el sistema planetario en forma sustancial. Muchos de esos cambios están acompañados por riesgos y amenazas a la vida. Esta nueva realidad, de la cual no hay escape, debe ser reconocida y administrada. “(2)
//Desarrollo sustentable: es aquelque satisface las necesidades actuales de las personas sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas.//
Tres fueron los mandatos u objetivos impuestos a la Comisión:
- Examinar los temas críticos de desarrollo y medio ambiente y formular propuestas realistas al respecto.
-Proponer nuevas formas de cooperación internacional capaces de influir en la formulación de las políticas sobre temas de desarrollo y medio ambiente con el fin de obtener los cambios requeridos.
- Promover los niveles de comprensión y compromiso de individuos, organizaciones, empresas, institutos y gobiernos.
Esta agenda se instaló en una reunión internacional realizada en Río de Janeiro, Brasil del 3 al 14 de junio de 1992 con un llamado a la comunidad internacional que se conoció como Cumbre de la Tierra. En esa reunión se consensuó finalmente la definición de desarrollo sostenible que años atrás (1988) se había presentado en el Informe Brundlandt:
“Es el desarrollo que satisface las necesidades actuales de las personas sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas.”
La Conferencia puso en escena, al mismo tiempo que el capitalismo había crecido con más fuerza de lo imaginable no sólo por sus propios méritos sino por el contrapunto político que la propia guerra fría le había ofrecido y cuando la glasnost, como una suerte de autocrítica despiadada desmontó la URSS ladrillo por ladrillo hubo quienes se preguntaron (Hobsbawn) ¿para cuando la glasnost del capitalismo? Sin embargo, la revolución conservadora que surge en 1980 y que se multiplica tras la caída del muro con el consenso de Washington corre el péndulo tan a la derecha que el propio desarrollismo pasa a ser una propuesta sospechosa. Hay que ver allí la persistencia de algunas agencias de Naciones Unidas como UNDP o UN Hábitat, bajo ataque de las Instituciones de Bretón Woods (FMI y Banco Mundial) y el apoyo de un puñado de países europeos, para que conceptos como Índice de Desarrollo Humano, Desarrollo Sustentable, o Bienes Públicos Globales llegaran hasta nuestros días.
Un debate -menor pero con cierta trascendencia- se abrió sobre si la traducción correcta del inglés sustainable es sostenible o sustentable. La controversia puede conducir a un punto ciego pues estas palabras se intercambian frecuentemente casi con el mismo sentido en el español. Sin embargo, nuestra preferencia por la palabra sustentable proviene de cierta resonancia que nos hace suponer que el sustento es mérito del propio objeto, que es algo que viene de adentro o de su propia base y que al contrario, sostenido nos resuena más como “desde arriba” o desde afuera (“es sostenido”).
//La revolución conservadora fortalecida con el Consenso de Washington corre el péndulo tan a la derecha que el propio desarrollismo pasa a ser una propuesta sospechosa.//
Pero quizás, el ejemplo que más nos decide a inclinarnos por este concepto sea el uso en aviación o en aero-dinamia de la idea de sustentación, ya que éste es el principio por el cual algo tan difícil de imaginar como es el vuelo de un cuerpo más pesado que el aire se concreta en función de la velocidad; es decir sólo a partir de cierta velocidad la nave se sustenta. Lo que permite conectar sustentable con la noción de movimientos sociales y de velocidad de los procesos de cambio.
No pretendemos con esto cerrar una discusión porque los vocablos que pueden ser parcialmente sustituibles dependen además de la cultura local que los lee y que comunica mejor o peor un concepto.
Nuestra preferencia adicional por el plural (desarrollos sustentables) hace referencia a la exploración y la búsqueda de alternativas tratando de escapar de las encerronas de los 60’s
“el único camino del desarrollo sería…”
ALGUNOS ANTECEDENTES
Cuando a fin de los 60’s y comienzos de la década de los 70s se comenzaban a escuchar los primeros informes del Club de Roma, un escepticismo bastante generalizado atravesaba aquellos cálculos que parecían más cercanos a la ciencia ficción que a las ciencias duras.
Las primeras aplicaciones de computadoras a la estimación sobre la forma como se podrían mover diferentes variables en el mediano y en el largo plazo, se basaron en el método de proyección. Variables tales como población, recursos no-renovables, contaminación, disponibilidad de alimentos, entre otros, permitían construir un conjunto de escenarios diferentes que finalmente solo diferían en cuánto tiempo demandaría llegar a situaciones críticas, llegar a los límites y dejaban abierta la especulación sobre cual sería el primer recurso en agotarse.
Las críticas llovieron por izquierda y por derecha, “…que no se había tomado en cuenta las curvas de precios que genera cualquier escasez sobre la demanda”, “…que no se había tomado en cuenta la capacidad de la toma de decisión política para cambiar el rumbo de las cosas”, etc.
Sin embargo, 40 años después las predicciones parecen más certeras que nunca y tal vez con una mirada retrospectiva, se puede decir que se quedaron cortas o que quizás no se percibió que la temperatura del planeta pasaría a ser el principal factor que ya casi trascurrida una década del siglo XXI nos pone nuevamente la problemática sobre el modelo de desarrollo en el centro de la agenda.
‘Los límites del crecimiento’, de Dennis Meadows; ‘Lo Pequeño es Hermoso’, de Ernst F. Schumacher; ‘Ante el Abismo’ y ‘La Calidad Humana’, Aurelio Peccei; ‘La Humanidad en la Encrucijada’, de Mihajlo Mesarovic; ‘Reestructuración del Orden Internacional’, de Jan
Tinbergen; y ‘La Cortina de la Pobreza’, de Mahbub ul Haq, son algunos de los títulos lo suficientemente gráficos y explicativos que circulaban en los 70s, a pesar de no haber alcanzado en su momento, un impacto suficiente.
En la práctica, un grupo de expertos iluminando desde diferentes disciplinas y muy próximos al ocaso de la planificación predicaban en el desierto. Para colmo, la caída del muro de Berlín exacerbó como nunca la explotación del planeta y planificar pasó, en muchos países, al desván de la historia. ¿Para que hacerlo? Si el mensajero traía malas noticias, lo mejor era liquidar al mensajero.
“De seguir las tendencias actuales, se excederá la capacidad del planeta para sostener una población creciente…..Lejos de tener ninguna atención alarmista, los análisis efectuados pretenden llamar la atención sobre las consecuencias de distintas posibles situaciones reales,
con objeto de que los responsables de la conducción de la humanidad puedan prever las medidas y las políticas que serían oportunas para que no se llegue a una situación catastrófica”, planteaba Meadows ya en 1972(3).
Los principales rubros de preocupación del texto ya eran alimentos, recursos no renovables, contaminación y un mundo finito.
“En general, la sociedad contemporánea no ha aprendido a reconocer estas disyuntivas y a enfrentarse a ellas. El objetivo ostensible del sistema mundial es producir más gente con más alimentos, bienes materiales, aire puro y agua para cada persona”4
Quizás lo más importante de este breve recordatorio, sería reflexionar sobre el hecho fáctico que con toda la evidencia disponible en el momento, el conocimiento y su difusión no alcanzaron para torcer las tendencias y como lógica consecuencia nos debemos preguntar ¿porqué seríamos ahora más optimistas? ¿Por qué la situación ha empeorado? ¿Por qué ha aumentado el nivel de conciencia? ¿Por qué hay hoy actores mejor organizados para contraponerse a las tendencias principales de la explotación de los recursos naturales?
(Continúa)
1 Quien luego sería la primera Directora mujer de la OMS.
2 “Our Common Future” A Call for Action UN 1987.
Publicado por
PoSIbles
Politica-Salud Internacional-Desarrollo sustentable
UNA PUBLICACIÓN PARA PENSAR LO LOCAL JUNTO A LO GLOBAL
Una propuesta grafica de EL AGORA
http://www.elagora.org.ar
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