MERIDIANO 62*(En el año del BICENTENARIO, 100.000 razones para cuatro notas especiales; y la yapa . PARTE I)
25 Abr 2010 Notas semanales
EDICION ESPECIAL DE El EMILIO
Buenos Aires, Argentina 25 de abril de 2010
EL EMILIO -en un año- superó las cien mil visitas y lo festeja de esta manera

Por Gustavo F.J. Cirigliano (1)
El eje más latinoamericano es el que permitiría más fácilmente el nuevo proyecto político argentino, el de la liberación latinoamericana, que -como es verificable- ya ha comenzado por cuanto la Argentina, al deshacer el bloqueo económico y romper e cerco político de Cuba, la ha liberado, literalmente hablando. Se quiere decir que la Argentina se encentra ya jugando su papel en el proyecto liberador.
Imaginando entonces el futuro desarrollo de América Latina nos encontraremos, por un lado, con una pujante Cuenca del Plata frente a una empeñosa Zona Andina, por otro lado. Los proyectos hasta ahora parecen llevar rumbos disímiles. Eso anticipa el riesgo de una América Latina dividida en dos.
Y aquí surge la idea la idea de MERIDIANO 62, pues éste sería la línea ideal en la que se tocarían los límites de los proyectos o modalidades de desarrollo. El meridiano 62 es el punto de contacto y, como tal, puede ser o de encuentro o de fusión, o de enfrentamiento y conflicto. O los dos estilos de desarrollo y sus valores son irreconciliables o permiten la unión, la convivencia y la activa cooperación. Pero esto demanda que el Meridiano 62 (no como línea geográfica sino como encuentro neohistórico) sea expresamente diseñado.
Los puntos donde se van a encontrar las dos partes, los dos estilos, deben ser pensados, planeados, imaginados. Y si no lo imaginamos nosotros para el encuentro y la unión, para el enlace y el entronque, sin duda habrá otros que diseñarán el Meridiano como espacio político para el enfrentamiento y la lucha.
¿Qué significa diseñar el Meridiano 62?
Optar por una de esas dos alternativas: enfrentamientos o unión. El Meridiano 62 será la frontera de los dos desarrollos y estilos. Y las fronteras hermanan o rivalizan, separan o unen. Toca a nosotros desde ya pensar en cómo hacer que ese meridiano, esa piel, que pertenecerá a dos cuerpos o estilos de desarrollo, sienta por y para los dos. El diseño corresponde no sólo a los argentinos sino a todos los pueblos latinoamericanos; y no es tampoco una tarea de selectos especialistas o tecnócratas, sino una amplia elaboración de los sectores populares encabezados por sus dirigentes y representantes.
El diseño del Meridiano 62 debe forzosamente tomar en cuenta y concretar un aspecto hoy agudamente importante: la defensa y la preservación de los recursos naturales; la no contaminación ni el despilfarro de la materia prima; la preservación de un futuro limpio con un ambiente biológicamente adecuado para el hombre. Sin duda, pues, que los planteos de la ecología influirían en el diseño de ese proyecto denominado Meridiano 62. Eso implica un papel para ecólogos, y también para zoólogos, agrónomos, geólogos y especialistas de geografía humana, entre otros.
Cada proyecto histórico suele privilegiar alguna profesión al par que requerir el modo especial de determinados saberes profesionales. Así el abogado fue la profesión privilegiada por el Proyecto del 80, porque era el dirigente adecuado: el legitimador de la operación de intercambio; pero existían otros saberes que también tuvieron papel destacado: el caso de los maestros normales.
Luego de la finalización de aquel proyecto, a partir de 1930, es precisamente la carencia de proyecto y el vacío lo que da rol a quienes tienen en el mando su ocupación profesional: los militares.
El nuevo proyecto de liberación latinoamericana requiere y está ya utilizando dirigentes gremiales y dirigentes empresarios, y el proyecto del Meridiano sintetizador puede requerir, además de los ecólogos y sus conexos (zoólogos, científicos naturales, etcétera), de los especialistas en ciencias sociales y humanas y de los antropólogos que nos ayuden a explicar las diferencias culturales y que participen activamente en el ensamble de las culturas, entendidas como historia viviente, y que hay que suturar y recompones.
La Argentina debe intervenir en las propuestas de diseño de ese futuro latinoamericano (en el que -se dijo- todos los demás países deben participar), pero prácticamente por ahora (aunque papel principal tendrán Bolivia, Brasil y Venezuela) sólo la Argentina, por reproducir en su interior los dos ejes o líneas de desarrollo, es la que puede efectuar el ensayo real dentro de sí, ser la América Latina del futuro en miniatura, el laboratorio o banco de prueba, en el que se prueben y resuelvan los conflictos generalizables y se aporten las soluciones así ensayadas.
Proyectar el Meridiano 62 es diseñar la sutura, la síntesis latinoamericana. La Argentina puede, además, experimentarla.
(*) Texto de la obra “LA ARGENTINA TRIANGULAR, Geopolítica y Proyecto Nacional” de Gustavo F. J. Cirigliano.
(1) Prof. Gustavo F. J. Cirigliano, Director Honorífico de EL EMILIO
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Tags: agrónomos, AMERICA LATINA, antropologos, ARGENTINA, BOLIVIA, BRASIL, CIENCIAS SOCIALES, científicos naturales, conflictos, convivencia, CUBA, Cuenca del Plata, dirigentes, ecólogos, enfrentamientos, fusión, futuro latinoamericano, geigrafía humana, GUSTAVO F. J. CIRIGLIANO, liberación latinoamericana., materia preima, Meridiano 62, preservación, Proyecto del "80", RECURSOS NATURALES, sectores populares, soólogos, tecnócratas, unión, valores, VENEZUELA, Zona Andina
ADELANTE RADICALES (II)
24 Feb 2010 Arte y Cultura, Comunicación, DERECHOS HUMANOS, Educacion, HISTORIA, Notas semanales, Política Nacional
Adelante radicales: (y el pueblo al abismo)
Por Raúl Isman *
Segunda Parte
“El aluvión zoológico del 24 de febrero parece haber arrojado a algún diputado a su banca, para que desde ella maúlle a los astros por una dieta de 2.500 pesos”. Alusión a los trabajadores movilizados el 17 de octubre de 1945 y que votaron por Perón el 24 de febrero de 1946.
Se trata de la frase fundacional del gorilismo argentino (pre) contemporáneo. Ernesto Sanmartino. Dirigente radical.
“Los mejores políticos son los que se enfrentan a esos poderes cerrados, permanentes y ocultos; por supuesto que terminan siendo los políticos más atacados desde esos poderes y -por ello- los que son vistos como supuestamente conflictivos”.
Roberto Follari. Ensayista y docente.
Entregolpes II
De la fusiladora a la caída de Illia: Los antecedentes del golpismo Coboradical destituyente o el huevo de la serpiente
Introducción
En las presentes notas proseguirá el sintético derrotero histórico acerca de la trayectoria de la U.C.R iniciado en la primer parte del presente trabajo. Si el ocasional lector desconociere el primer segmento puede acceder a él desde diversos links en Internet. Algunos son los siguientes:
http://www.redaccionpopular.com/content/adelante-radicalesy-el-pueblo-al… o
http://apu001.blogspot.com/2010/01/adelante-radicalesy-el-pueblo-al-abis… o
http://operativoretorno.blogspot.com/2010/01/adelante-radicales-y-el-pue…
Realmente resulta por demás complejo, doloroso y tal vez muy complejo de explica que una fuerza nacida primigeniamente para defender el derecho democrático a decidir su destino del pueblo argentino se haya caracterizado por una trayectoria menos ambigua que abiertamente golpista durante el conjunto de la etapa iniciada con el golpe 1955 y que llega al corriente 2010. En el presente texto se analiza la etapa 1955-1966, quedando la época que va desde el último año citado hasta la actualidad para un tercer capítulo. Pero lo cierto es que, en rigor de verdad, nada hay completamente inexplicable para las ciencias sociales. Por lo tanto, en el presente texto se intentan algunas conjeturas para responder a los interrogantes precedentes. En efecto, la trayectoria histórica de la U.C.R. osciló desde la transigencia deleznable hasta la complicidad abierta con cuanto golpe militar azoló a nuestro sufrido pueblo; aún cuando el depuesto fuere un gobierno radical (1966, presidente Arturo Illia) o las víctimas de la furia dictatorial militantes del propio partido; como el diputado Mario Amaya, desaparecido, luego reaparecido y poco después muerto a consecuencia de las torturas sufridas en las clandestinas mazmorras dictatoriales. Ni frente a su cuerpo yacente y martirizado fue posible extraerle al dirigente partidario Ricardo Balbín una sola declaración crítica contra la peor dictadura que sufriera el país. Por no hablar de cómo el partido proporcionó un porcentaje significativo de cuadros gubernamentales a la gestión de la más nefasta tiranía militar que depredase nuestra patria. La causa fundamental de semejantes desviaciones es, sin dudas, la muy escasa consecuencia (radicalidad) demostrada por el partido a lo largo de toda su historia. Y mucho más en momentos álgidos. La otra fuerza política masiva en nuestra argentina, el peronismo, si bien no puede exhibir conductas por completo alejadas de actitudes golpistas y autoritarias; al menos en instancias muy complejas de la vida política nacional supo, en sus vertientes mayoritarias, colocar la defensa de la democracia muy por encima de los intereses partidarios. Nos referimos a la asonada golpista de semana santa del 1987, en tiempos de la presidencia del doctor Raúl Alfonsín. Otro fue el caso de la U.C.R, que- frente al vendaval destituyente planeado desde antes de la elección presidencial del 2007 y desencadenado abiertamente un trimestre después- no sólo no lo denunció ni apoyo al gobierno democrático, sino que puso a disposición de los golpistas el aparato partidario, los espacios institucionales y parlamentarios, lugares más que expectantes en las listas para el comicio posterior y una prédica cuya finalidad evidente era darle cauce a los designios del poder real. Tales objetivos consistían en que la soberanía (política) del estado no pudiera ponerle límites a la reacción económica. Uno de los modos de los que se valió la derecha para lograr sus propósitos fue el triste papel de la U.C.R como comparsa al servicio de invisibilizar la propia existencia del citado poder económico. Lo dicho es una de las cuestiones nodales del conjunto del quehacer político. O para decirlo de otro modo: la piedra de toque de una orientación favorable al pueblo es ayudar a crear un estado con capacidad de intervención en la economía favoreciendo a los sujetos subalternos. En el muy prolongado golpe de estado que la derecha desarrolla contra el gobierno nacional y contra el pueblo la U.C.R. no se equivocó y- una vez más- se coloca en la vereda de enfrente y contra los intereses nacionales y populares. No hay dudas que semejante opción no puede ser casual. Por otra parte, en el presente trabajo se omite polemizar acerca de la concepción movimientista, común tanto al radicalismo, como al peronismo. La densidad de la temática, tal vez amerita ejercicios de escritura posteriores. Mientras nos preparamos para esas estimulantes polémicas, volvamos a la historia para corroborar si nos asiste la verdad en las ideas que anticipábamos acerca de la U.C.R..
La fusiladora: juguemos en El bosque mientras el lobo no está
Los comicios previos al golpe contra el presidente Perón del 16 de septiembre de 1955 mostraron al conjunto de la oposición- en especial la U.C.R.- que el peronismo parecía ser invencible en contiendas electorales. De modo que se les presentaba una opción de hierro. O bien serían constantemente oposición o, en su defecto, la posibilidad de acceder al gobierno se realizaría forzosamente por vía, no muy democrática ciertamente, de un golpe militar. Es sabido que la segunda opción fue la elegida. La U.C.R. apoyó de modo entusiasta el golpe y muy especialmente, su segunda etapa; la presidida por el general Pedro Eugenio Aramburu y el almirante Isaac Rojas. Ambos uniformados constituían en aquellos momentos lo más selectamente gorila del espinel militarizado de nuestro sistema político. Así como Ricardo Balbín, el citado en el epígrafe Ernesto Sanmartino y otros dirigentes lo eran en la franja civil. Desde la organización de comandos civiles hasta la participación en elecciones proscriptivas y la complicidad con gravísimos hechos de terrorismo de estado (que mencionaremos un poco más adelante), nada de la política gorila dejó de ser intentado y realizado por la U.C.R. Para un análisis histórico realizado con cierto detalle y no exento de humor acerca del gorilismo véase nuestro artículo acerca de la referida temática en
http://www.avizora.com/atajo/colaboradores/textos_raul_isman/0002_retorn…
Pero ciertamente no puede omitirse que con este golpe comenzó la etapa de inestabilidad democrática contemporánea de la Argentina, causada en que el poder real pretendió gobernar al país (fingiendo) como si el peronismo no existiera. En semejante desatino es difícil discernir si la U.C.R pretendió aprovechar la situación o fue directamente causante de tan antidemocrática orientación. Pero no cabe ninguna duda que estuvo muy lejos de oponerse.
Durante el trimestre que el país fue conducido por el General Eduardo Lonardi, la inercia impidió que se desencadenase toda la furia antiperonista que la coalición gorila había acumulado durante la década del primer justicialismo. Recordemos que el gorilismo se origina en el odio generado por el peronismo; en razón de los indudables logros conseguidos por las masas populares en el período 1943-1955. La reacción deseaba que los sectores populares se condujeran de modo por completo subordinado al poder y no reclamasen incesantemente por los viejos y nuevos derechos a los que se consideraban merecedores. Tal es la causa del furor antiperonista que anima a la oligarquía, que llegaba a pintar “Viva el Cáncer” en las paredes callejeras de los barrios acomodados, mientras Eva Perón agonizaba por causa de la cruel enfermedad. Claro que la furia gorila era ocultada tras una jeringoza republiquienta. Cualquier semejanza con la realidad actual no es casualidad permanente. Otro de los orígenes era la conciencia de inferioridad del partido radical; ya que Perón les había demostrado por vía práctica que para solucionar los reclamos de los peones rurales; mejor que enviar ejércitos genocidas era resolver a favor de los trabajadores sus conflictos y reivindicaciones. Las recién mencionadas son respectivamente las causas sociales del origen del gorilismo: el odio de la oligarquía porque los sujetos subalternos se sentían protegidos por los sindicatos y el gobierno peronista y la falta de conciencia de los destacamentos de clase media, cebada y estimulada por el discurso radical, que no veía otro enemigo para los pequeño burgueses que la fuerza nacida el 17 de octubre de 1945. Tal como han señalado diversos teóricos de la izquierda nacional, la alianza plebeya entre los sectores populares (referenciados en el peronismo) y las clases medias (en general, ligadas a la U.C.R.) constituye lo central del frente de liberación nacional y social imprescindible para que el pueblo argentino realice sus tareas más significativas. Al sembrar odio contra los peronistas, la U.C.R. demostraba su extrema funcionalidad a las necesidades del poder real.
Trascurrido el trimestre de Lonardi (que fue sólo fue para velar las armas), al asumir Aramburu y Rojas se ilegalizó y proscribió al peronismo y al conjunto de instituciones relacionadas con el movimiento. Inclusive, se llegó a prohibir la sola mención al propio Perón y de todo vocablo afín al justicialismo. También fue intervenida la C.G.T., robado el cadáver de Eva Perón y desconocido su paradero durante más de tres lustros, un grupo de militantes peronistas fue asesinado de modo totalmente ilegal (en el penal de la Avenida Las Heras y en los basurales de José León Suárez), entre otras aberraciones. Tamaños atropellos no recibieron crítica alguna de la U.C.R. Una vez más: ¿Fuerza democrática y republicana?
La condición de libertadora de la revolución, tal vez, halla su máxima contradicción en el decreto 4161/56 (al que aludíamos poco antes) que prohibió la sola mención de cualquier vocablo relacionado al peronismo; como Perón, Evita, Peronismo, Partido Peronista y otros. Por cierto que la extraña orientación se da de patadas con la condición de cancerberos de la libertad que se habían (auto) adjudicado los autores de la iniciativa. Desde el punto de vista eminentemente práctico, es casi obvio que, si hay libertad, no puede prohibirse ni el funcionamiento legal ni la mención de dirigentes políticos, partidos o centrales laborales. Y desde un punto de vista más teórico, las condiciones de la auténtica libertad residen en el ejercicio, sin restricciones ni limitaciones, de todas las facultades del lenguaje. Ser, sentirse, pensarse, mencionarse peronistas era la marca de identidad del conjunto de las masas trabajadoras. Producir la interdicción del movimiento nacido en 1945 era una más que autoritaria intervención, cuyo objetivo no era otro que despojar de libertad al pueblo argentino. Salvo que se quisiere delimitar ciudadanos decentes (los antiperonistas) merecedores de los dones de la libertad y reducir a los peronistas a la animalidad por su propia condición. Ningún demócrata ni militante contra la opresión podría avalar semejante atropello basado en una manipulación maniquea tan vulgar. A condición que no fuera de la U.C.R. partido que militó entusiastamente por el golpe y en el aval de las reaccionarias iniciativas tomadas por los fusiladores. Lo dicho ya en infinidad de ocasiones, el republicanismo y la condición democrática deben ser refrenados por los hechos.
Por otra parte, el título del parágrafo (juguemos en el bosque mientras el lobo no está) hace alusión al hecho que la proscripción del peronismo resultó la oportunidad soñada por la totalidad de la U.C.R para poder acceder al gobierno. Y tan fue así que determinó la división del partido en función del modo de implementar dichos apetitos de poder. Para que no queden dudas, ningún sector importante del radicalismo planteó posición crítica alguna acerca de los citados despropósitos ni le preocupó la necesidad de restaurar la auténtica democracia, sin proscripciones.
Una franja más que importante del radicalismo pasó a denominarse Unión Cívica Radical del Pueblo (en adelante, U.C.R.P., su máximo dirigente era el doctor Ricardo Balbín) y postulaba a rajatabla la proscripción del peronismo con el “democrático” objetivo de pretender acceder al poder político; mientras el lobo que les ganaba las elecciones no pudiere presentarse. El rústico razonamiento fue superado en capacidad “maquiavélica” para construir opciones de poder por la otra fracción radical, denominada intransigente (en adelante U.C.R.I. máximo referente Arturo Frondizi). Este sector comisionó un enviado a Caracas- ciudad donde se hallaba exiliado Perón- a fin de negociar un acuerdo que le permitiera al candidato en la elección presidencial de 1958 por la U.C.R.I., el citado Frondizi, aspirar al “pozo” vacante de los votos peronistas. Cierto es que los separaban también miradas acerca del modelo económico a implementar en el país. La U.C.R.P. había tomado gran parte del diseño económico del peronismo. De semejante modo completaba su estrategia (juguemos en el bosque) defendiendo la exitosa orientación económica que el partido había combatido con reaccionaria tenacidad mientras Perón gobernaba. Por su parte, la U.C.R.I. acordaba en la creación de manufacturas de elevada composición orgánica de capital (es decir, con maquinaria sofisticada y que apuntase a desarrollar la producción de bienes llamados de capital). Para estas nuevas ramas económicas, la U.C.R.I. postulaba la llegada de capital extranjero; ya que juzgaba insuficiente al ahorro nacional. La orientación descripta conectaba orgánicamente al frondicismo con el imperialismo, que alentaba por aquellos años la llamada teoría del desarrollismo. Tales ideas, muy en boga a fines de los ‘50 y comienzo de los ‘60, postulaban la falacia que la diferencia entre países desarrollados y subdesarrollados era una cuestión apenas de escalones que los segundos no habían subido. Y en realidad se ocultaba que la relación entre los dos grupos de formaciones nacionales mencionados incluía necesariamente la subordinación de los periféricos por parte de los países centrales. Esperar que capitales provenientes del centro del imperio remediaran esta situación podía ser mencionado como una profunda ingenuidad, si no fuera en realidad pura complicidad con los centros de poder económico mundial.
Pero en el presente texto nos interesa mucho más la política que la economía; de modo que queda claro de modo irrefutable la profunda orientación antidemocrática de ambas fracciones radicales, motivada en la necesidad de aprovechar la proscripción peronista para acceder al gobierno. Es que esta fuera de toda duda que ningún hemisferio radical podía (por aquellos tiempos) contar entre sus aspiraciones ganar elecciones en comicios realmente democráticos sin que mediase la prohibición del peronismo.
El periodo 1955-1973 (aunque hay autores que la acotan algo más en el tiempo) fue denominado la época de la resistencia desde ámbitos historiográficos y políticos cercanos al peronismo. La lucha sindical se concatenó con métodos armados; lo cual significó la represión estatal sin respetar- como es de rigor- la ley. Las dos fracciones radicales, como se dice en arte dramático, hicieron mutis por el foro frente a los citados atropellos a los derechos humanos y a la calidad de las instituciones democráticas.
Desde el punto de vista sindical, el juego en el bosque durante la ausencia del lobo se repitió desde la intervención de la C.G.T.. Los destacamentos gremiales ligados a la U.C.R. creyeron llegada su hora cuando la legítima representación (peronista) de los trabajadores se hallaba interdicta. Pero no contaron con la opinión de los propios laburantes, que tozudamente volvieron a construir una dirección en los sindicatos de clara raigambre peronista cuando tuvieron posibilidades legales. Mientras tanto en el mundo del trabajo como en toda la sociedad se verificaba una situación de gorilismo harto ingenuo. Es que tanto los dirigentes políticos “libertadores” como sectores de la opinión pública participaban de la angelical idea que los peronistas lo eran porqué habían sido “engañados” en su buena fe por el demagógico líder, que ya exiliado carecía de mecanismos para seguir con sus “diabólicas” orientaciones. De manera que sólo era cuestión de tiempo la desperonización de las masas. Por el contrario de semejantes ideas, lo cierto es que los sectores populares se habían constituido identitariamente como peronistas en razón que el gobierno de Perón no era (sólo) el que más había beneficiado a los sumergidos. Se trataba del único que había diseñado un modelo económico en que los sectores populares podían aspirar a ser algo más que furgón de cola oprimido. En el diseño de país impulsado por Perón, el mercado interno era una fuerza económica central. Lo cual coadyuvaba para que los trabajadores (y sus sindicatos) tuvieran un protagonismo incuestionable. Por cierto que este reconocimiento no niega que en la Argentina peronista (como en cualquier sociedad capitalista) existiere la explotación del hombre por el hombre. Pero lo cierto es que las opciones concretas no eran entre la economía capitalista y una sociedad socialista; si no que se daban entre modelos diferentes de capitalismo: es decir o la Argentina 1946-1955 o la vuelta en lo central al predominio sin límites de la oligarquía. Tales opciones convertían a Perón y a lo mejor de su movimiento en la verdadera izquierda de la Argentina. Por ello, mientras el peronismo supo conservar tal posición resultó imbatible. Por el contrario, cuando se ubicó en la franja diestra de la política argentina perdió nítidamente las elecciones presidenciales de 1983 y 1999. La única excepción a la mencionada “ley” fue el comicio legislativo del año 2009 en el que lo mejor del justicialismo fue vencido… por la derecha peronista en la provincia de Buenos Aires.
Llegado al gobierno (Frondizi 1958-1962), su gestión se halló jaqueada desde un principio por la presión de los militares, el desencanto de sus votantes más progresistas y la combatividad del peronismo (“dueño” real de los votos del presidente) en su lucha por conquistar la legalidad.
Las fuerzas armadas- autoerigidas en control autoritario del poder en razón de los conflictos propios de la guerra fría- hostigaron desde un primer momento al presidente, le impusieron ministros y orientaciones fundamentales, lo obligaron a anular elecciones en la provincia de Buenos Aires y finalmente lo depusieron sin más trámite. Ninguna de las dos fracciones radicales cuestionó el anticonstitucional papel- enmarcado a su vez en las contradicciones de la guerra fría- desempeñado por los uniformados durante aquellas complejas circunstancias.
Por su parte, el ala juvenil de la U.C.R.I se manifestó desencantada por la apertura privatizadora (aunque semejante expresión resulte fuera de tiempo) realizada por Frondizi al abrir al capital extranjero el campo de la exploración petrolífera. También el presidente realizó una apertura hacia la educación universitaria de carácter privada, completamente por fuera de los programas electorales. Por las razones apuntadas el nombre del presidente quedó asociado por bastante tiempo con el acto de traición. Lo dicho en la primera parte, las prácticas de Judas son consustancialmente radicales, como demostró una vez más Cobos cierta noche del año 2008.
En lo referente a los sindicatos, Frondizi había dado cumplimiento a una de las cláusulas del acuerdo con Perón al impulsar una Ley de Asociaciones Profesionales (sindicatos) que recomponía lo central del modelo peronista en la materia. Así, la conducción de la mayoría de las organizaciones de trabajadores fue ganada por seguidores del líder exiliado. Los dirigentes gremiales no peronistas vieron confinada su figuración a los destacamentos de trabajadores más ligados a las clases medias (docentes, bancarios, administrativos). Por otra parte, la pretensión del poder económico residía en pretender reducir de modo drástico el poder adquisitivo del salario: lo cual era coincidente con los gobernantes durante la totalidad del período correspondiente a los años 1955-1963. Los fusiladores por causa de su vinculación orgánica con la oligarquía y los desarrollistas por su proyecto de fomentar una industria de base (que no necesitaba en principio un mercado interno muy fuerte) coincidían en la necesidad de empobrecer a los trabajadores. De modo que en la oposición a semejantes designios del poder se realizó por aquellos tiempos amalgamando la lucha- realizada centralmente desde los sindicatos- en defensa del salario real y contra los intentos de proscribir y liquidar al movimiento peronista. Fueron de hecho, dos caras de la misma moneda.
Luego de la caída de Frondizi (que incluyó una poco lucida comedia de enredos por el sucesor presidencial) y presidido el país por el títere de las fuerzas armadas José María Guido, se verificó en el país un grotesco aquelarre que pasó a la historia como disputa entre azules y colorados. Tal era el nombre que recibieron las dos fracciones militares que disputaron por poco tiempo el poder. Se trataba, como diríamos hoy, de una interna intra-gorilas. Los colorados constituían la más fundamentalista opción anti-peronista que (en el marco de lo más demencial de la guerra fría) no diferenciaba a los seguidores de Perón de los de Marx, Lenín, Stalin, Mao o Trotski. Las pesadillas de los integrantes de semejante corriente pasaban por (un inexistente) Perón retornando a la Rosada en el marco de una campaña guerrillera impulsada por descamisados corridos muy a la izquierda. Se trataba ni más ni menos que de un delirio más cercano a la patología psiquiátrica que a la politilogía. Los azules no eran menos gorilas, pero si más racionales. Y se daban cuenta que era imposible liquidar al conjunto del peronismo. Por lo tanto, impulsaban un progresivo acercamiento a sus alas mas moderadas (derechistas) aconsejados por el entonces no tan viejo golpista Mariano Grondona, redactor del célebre comunicado 150, que acompañó con su asesoramiento el triunfo de la banda azulada.
Producido el desenlace en la bizarra contienda, se realizó una salida electoral condicionada por la proscripción peronista en la que se impuso el candidato de la U.C.R.P. Arturo Illia con un muy exiguo porcentaje electoral, que determinó la debilidad del nuevo gobierno. En la ocasión, Ricardo Balbín no fue el postulante del partido porqué estaba convencido que no podría ganar. Pero lo peor fue que impulsó una sorda oposición radical al ejecutivo, que menos de un trienio después sucumbió asilado, debilitado e impotente frente al golpe encabezado por el General Juan Carlos Ongana. El anciano médico cordobés tenía buenas intenciones. Pero adolecía de una profunda debilidad de origen, ya que había obtenido aproximadamente un cuarto de los votos. Y las fuerzas que lo enfrentaban eran imbatibles para todo radical. Los grandes empresarios como la oligarquía (el poder real), los militares, los sindicalistas peronistas de orientación vandorista y hasta el propio partido radical. fueron un entramado de fuerzas tan poderosas cono invencibles para el débil Illia. La enclenque “democracia” (nos resistimos a quitarle las comillas en razón de la proscripción del peronismo) no mereció apoyo de Balbín quien habría dicho refiriéndose al advenimiento de Onganía: “mejor que haya sido así, porque este gobierno se iba a hundir arrastrando al partido”. (Contratapa de Página 12 del 28-06-06.). Para una ampliación de lo dicho recién, véase un artículo sobre la citada temática en http://raulisman.blog.terra.com.ar/2006/06/
Lo dicho, el anciano presidente caído había demostrado buenas intenciones al permitir que el peronismo participase del parlamento; aunque con un nombre de fantasía. Pero no quería o no se animaba a jugar si el lobo estaba. Por ello, cuando Perón en 1964 intentó volver hizo lo indecible para que no llegase a destino valiéndose para tan democrático cometido del auxilio de los dictadores brasileños.
En la siguiente etapa (1966-2010) que glosaremos, podrá apreciarse la Renovación y el Cambio que el Alfonsinismo le aportó a la U.C.R. Y también lo débil y epidérmico que significaron dichas trasformaciones para una fuerza signada con desviaciones casi inalterables que portaba desde la cuna. Y también veremos como su golpismo y su tendencia atávica a la traición (contra el pueblo) llegaron a su paroxismo con la crisis iniciada en el año 2008. (Continuará).
*Raúl Isman : Docente. Escritor. Columnista del Noticiero televisivo Señal de Noticias. Colaborador habitual del periódico Socialista “el Ideal” Director de la revista Electrónica Redacción Popular.
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“Somos una sociedad con mucha capacidad”
7 Dic 2009 Ciencia, ECONOMÍA, Educacion, Notas semanales, Politica, SALUD PÚBLICA, Tecnología, Universidades Nacionales
Desde Cuadernos para la Emancipación SyE abordamos el valor social de la investigación científica, lo hicimos de la mano de un hombre comprometido con el avance de la ciencia en nuestro país: el Dr. Alberto Kornblihtt.* Compartimos la entrevista realizada por Marcos Ordóñez.

-¿Cómo se encuentra la ciencia y la investigación hoy en nuestro país?
-La ciencia en la Argentina tiene una larga tradición, lo que la pone en un lugar de privilegio positivo respecto de otros países de Latinoamérica. Pero también siempre sufrió problemas: desinterés de los gobiernos, poco apoyo de los gobiernos provinciales, poco apoyo de la industria privada, falta de presupuesto. Todos estos son problemas históricos que repercuten en la situación actual de la ciencia. Pero hubo muchos intentos para revertirlo, en particular la creación del nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva que es un hecho altamente positivo. Este Ministerio tiene muchas iniciativas para revertir aquellos hechos negativos, y también para generar nuevas opciones. Por lo tanto, no está ni tan mal ni tan bien la situación hoy. Hay una historia, una tradición que debe ser preservada. Hubo momentos negros durante la dictadura que no fueron solo económicos, hubo persecuciones, discriminación en las universidades, etc. Y eso por suerte lo superamos. Estamos en un momento de pendiente positiva, de cambio lento pero positivo.
-¿Existe conciencia en la sociedad sobre el valor de la ciencia?
-La existencia de secciones de ciencia y tecnología en los grandes medios de divulgación, en los grandes diarios, en los canales de televisión y en las radios, ayudan a que la sociedad tenga una comprensión mejor y mayor de lo que es la actividad científica. Pero, lógicamente, la sociedad se pregunta para qué sirve la ciencia. Y esa es una respuesta que es muy difícil de dar en el corto plazo. Porque, por su puesto que la actividad científica se propone hacerse preguntas originales sobre problemas no resueltos y tratar de resolver problemas que puedan ser útiles a la sociedad. Pero para que esto ocurra tienen que transcurrir muchos años de apoyo constante, de trabajo continuo y recién ahí se ven los resultados. Entonces, muchas veces, la sociedad tiene simpatía por la ciencia y por los científicos pero no comprende que el camino a recorrer para llegar a los servicios que sean beneficiosos para la sociedad, es un camino lento. Hay muchos aspectos problemáticos de nuestra vida y de nuestro país que se podrían resolver no con nueva ciencia sino con la que ya tenemos. Sabemos cómo general agua potable y, sin embargo, hay muchos sectores de la sociedad que no tienen agua potable; sabemos cómo impedir los aluviones y hay muertes producidas por aluviones; sabemos cómo vacunar a la población, cómo generar condiciones de salud, cómo proveer de cloacas: esas son medidas políticas y económicas, donde los científicos podemos ayudar pero donde no se requieren nuevas investigaciones. Hay mejoramientos de la sociedad que tienen que ver con la distribución de la riqueza y con medidas políticas que no están directamente vinculadas a un avance científico.
-¿Existe un correlato entre el desarrollo científico y las condiciones sociales y económicas de un país?
-Sí. Es un correlato que yo no podría asegurar que sea de causa efecto. Creo que los países más ricos desarrollaron ciencias más poderosas y más grandes. Probablemente porque saben que invirtiendo en ciencia y en tecnología, la inversión es muy grande aunque sea una punta del iceberg va a dar resultados positivos para la sociedad o la economía. Sí, hay un correlato: los países más ricos y desarrollados son aquellos que tienen sistemas científico-técnicos más vastos, más grandes y más financiados. Pero también han tenido sus contradicciones. Por ejemplo: Estados Unidos, durante la administración de George W. Bush restringió los fondos para la ciencia porque tenía una política de favorecer al gran capital. Ahora, la administración de Barak Obama, revirtió esa política y Estados Unidos es el país más importante en ciencia en el mundo y ahora tiene un plan de inversión en ciencia multimillonario en todos los estamentos estatales que va a dar un ímpetu nuevo importante y positivo. O sea, que a veces loa países tienen contradicciones y pasan períodos de restricción o de expansión.
-¿Cuál es la razón de que a pesar de que la ciencia no ha tenido la importancia que debería tener para el desarrollo del país, aún así sigue habiendo una gran cantidad de gente que se aboca a la investigación?
-Hay gran cantidad de gente pero debería haber más. Debería haber mayor opción por carreras de ciencia, tecnología e ingenierías de la que hay hoy. La Facultad de Buenos Aires tiene cinco mil alumnos para todas las carreras científicas. Y queremos tener más alumnos. Mientras más alumnos haya en las carreras científico técnicas más científicos va a haber. Por qué pese a los golpes que hemos tenido, se ha sobrevivido, en parte es por la tradición, en parte es por la educación pública estatal argentina que ha generado siempre un deseo de producir conocimiento en nuestro propio país. Esa tradición pesa. Y porque los científicos sabemos agruparnos y defender lo que creemos que es justo y por eso luchamos y sobrevivimos. Esa tradición se rompe con las dictaduras y por eso hubo tanta emigración. Cuando hoy los jóvenes que formamos son doctores se van al extranjero y trabajan en mejor condiciones que acá, pasan tres o cuatro años y quieren volver, porque quieren criar sus hijos en esta sociedad y porque quieren hacer el esfuerzo de hacerlo aquí. Esto es muy valioso, por eso tenemos que darle condiciones para que vuelvan. Tenemos que darles infraestructura edilicia: ahora hay programas para construir nuevos edificios porque estos están bastante viejos y súper ocupados de investigadores y becarios. Y tenemos que darles un buen salario y buenas condiciones para que puedan mantener a su familia y trabajar en el país. Las causas son múltiples. Hay tradición, hay percepción de que con esfuerzo se puede lograr, y también, pese a que tanto nos autoflagelamos somos una sociedad que trabaja mucho, que tiene mucha capacidad de trabajo, mucha capacidad de creación.
-Argentina tiene una gran dependencia en el desarrollo de medicamentos y aparatología médica ¿se puede revertir esta dependencia a partir de los conocimientos que hay acá?
-Sí, se podría revertir con decisiones políticas que no siempre son fáciles de tomar. Por ejemplo: la Argentina tiene muchas empresas multinacionales fabricantes de medicamentos que los que hacen es importar la materia prima y fraccionarla y embasarla aquí. Esas empresas venden aquí medicamentos a precios que son mucho más altos que los precios extranjeros. No sólo solo se lo venden a particulares sino que también a hospitales estatales. Esas empresas deberían pagar más impuestos o invertir en investigación en el país. Y no invierten dinero en investigación en el país porque la investigación que ellos hacen, las hacen en sus centros internacionales de Suiza, de Austria o Alemania o Estados Unidos. Creo que en ese rubro deberíamos tener una línea de impuestos específicos a las empresas farmacéuticas multinacionales para que usen ese dinero para financiar investigaciones -en sus propios laboratorios si quieren, o estatales- o usar ese impuesto específicamente para fomentar la investigación pública. La Argentina no fabrica la mayor parte de las vacunas que usa la mayor parte de la población. Hay quienes dicen que acá saldría más caro que fabricarlas afuera. Habrá que discutir qué es lo que conviene y eso no siempre tiene que ver con el costo monetario sino a veces con la independencia económica y política respecto a insumos necesarios para la salud de la población. Hay muchos rubros en los que podríamos tener una mayor independencia. Y la capacidad de nuestros profesionales es muy alta como para poder colaborar en esos proyectos.
-¿Cómo encuentra la educación en nuestras universidades?
-La universidad está en una crisis muy grande, pero no es solamente económica, sino que tiene que ver con la concepción de universidad. Se dio una división bastante clara entre una concepción profesionalista según la cual la universidad tiene que poner todo su esfuerzo en la formación de profesionales liberales como abogados, médicos, etc; divorciada de la universidad como generadora de investigación y de conocimiento científico, tanto en las Ciencias Sociales como en las Exactas y Naturales. Esa crisis se visualiza en todas las universidades públicas. La universidad debe ser un centro de generación de conocimiento y, si bien debe formar profesionales, no puede estar teñida por la formación de profesionales liberales. Quisiera que hubiera un cambio hacia proyectos más científicos con mayor apoyo a la ciencia, a la tecnología, a las carreras científicas. No son solamente las ciencias exactas, sino también la Sociología, la Filosofía, la Psicología, la Historia. Es decir, hay Humanidades que tienen el método científico, distinto del de las Ciencias Exactas, pero método científico al fin, que también deben ser apoyadas. Respecto de la calidad de la enseñanza, las universidades públicas todavía tienen buena calidad y que esa calidad no se contrapone con que sean masivas, con que tengan muchos estudiantes. Es notable cómo a veces vienen estudiantes extranjeros y se asombran, primero por la calidad de las clases y, segundo, por la participación de los estudiantes en las discusiones. Porque ellos están acostumbrados a recibir clases que son mucho más mediocres y donde el estudiante acepta lo que le dice el profesor y no pregunta, no se interesa, no discute. Ese es un valuarte muy grande y debemos saber defenderlo. Eso es herencia y presencia de la universidad pública, estatal, gratuita y financiada por el Estado. Eso es lo que garantiza esa calidad. Hay gente que piensa que no y por eso promueve las universidades privadas. Es todo lo contrario: la calidad está en las universidades públicas. Y tenemos que saber valorarla, defenderla e incrementarla.
-El pensamiento crítico es inherente a la condición del científico ¿Hay un dilema cuando la ciencia no está orientada a resolver problemas que no tienen que ver con necesidades humanas y busca a través de la investigación réditos económicos?
-Obviamente no estoy de acuerdo con la concepción de la exclusiva búsqueda de rédito económico a través de la investigación científica. Pero, tanto para investigar la realidad y hurgar en lo desconocido o para buscar réditos económicos, se puede usar igualmente el pensamiento crítico. No hay una contraposición. Es, en todo caso, un problema ético de función del investigador y tiene que ver con que no se justifica tener salarios bajos para dedicarse a tareas con rédito económico en el mundo privado usando el ámbito público o el salario público y no cumplir con las tareas que tiene que cumplir. Estoy de acuerdo en que opto por la actividad de investigación, pero buscar el rédito económico no implica no usar el pensamiento crítico, se puede usar también.
-¿Es independiente la investigación en nuestro país o está condicionada por los créditos internacionales?
-Hay créditos internacionales en el ámbito público que no están condicionando en este momento los temas que se investigan. Sin embargo, no es bueno depender de créditos internacionales, por eso ha habido incrementos en el presupuesto y esperamos que el Poder Ejecutivo le otorgue al Ministerio de Ciencia y Tecnología la plata que está presupuestada, que no haya problemas de flujo de caja y que ese dinero llegue para no depender de los créditos internacionales. Ahora, si hablamos de investigación básica, no hay tanta influencia. Hubo algunos problemas en su momento con el financiamiento de investigaciones por las fuerzas armadas de Estados Unidos y el Comité de ética en Ciencia y Tecnología, al cual yo pertenezco, emitió un dictamen sobre los peligros que existen cuando se acepta el financiamiento de las fuerzas armadas de otros países. Sin embargo, hay un terreno que tiene que ver con la medicina en el cual sí los intereses privados son determinantes y es en la investigación clínica para hacer los ensayos clínicos de las drogas que los grandes laboratorios farmacéuticos generan fuera del país. Necesitan hacer ensayos y pruebas con pacientes para lo cual recurren a los médicos de los hospitales estatales para conseguir muestras que después sean llevadas a Estados Unidos o Europa y ser analizadas. Ahí hay un punto al que se lo llama investigación pero que en realidad no es investigación sino que es un negocio. Esto puede herir la susceptibilidad de parte de los médicos que trabajan en hospitales, pero hay que tener cuidado porque una cosa es que el médico argentino participe realmente de un proyecto de investigación clínica o que sea un proveedor de muestras de pacientes. Ahí hay un problema ético y económico que lo que está determinando que lo que se hace es direccionado por el financiamiento de afuera y no por la decisión interna.
-¿A qué se debe la proliferación de universidades privadas?
-La educación privada es un negocio; por lo tanto va a tratar de expandirse para ganar más plata. Esto vale tanto para la educación media como para la universitaria. En segundo lugar, esa crisis de la universidad que se divide en profesionalistas y la científica permite que se generen universidades privadas donde apuestan solamente a lo profesionalista, carreras que requieren aulas, tiza y pizarrón, computadoras y nada más. No requieren laboratorios, centrífugas, espectrofotómetros, aceleradores de partículas, etc. Es más barato hacer eso y es así que pululan estas universidades. Hay muy pocas que tienen carreras científicas. La enseñanza sin investigación es un insumo barato y un rédito económico alto. Además, ha habido una campaña de desprestigio de la universidad pública por parte de ciertos comunicadores que tuvo eco en la población. Y la burguesía siempre actúa respondiendo al miedo. Y el miedo es que si mando a mi hijo a la universidad pública no va a poder estudiar porque las aulas van a estar llenas, va a perder tiempo porque va a haber paros, va a tentarse con la actividad política y eso lo va a distraer; por lo tanto lo más seguro, ante ese miedo, es mandarlo a una universidad privada, en general, no es una universidad porque no genera conocimiento; es una escuela universidad donde se enseña. Y el tercer factor es que las universidades privadas no forman sus propios profesores y lo que hacen es tomar prestado profesores de las universidades públicas que están muy bien formados. Creo que no deberían existir las universidades privadas. La pasividad de las públicas no es obstáculo para la calidad y, con más presupuesto, las públicas le pasan el trapo lejos a las privadas. Por ejemplo: cuando yo era chico, tengo 55 años, iba al colegio estatal público primario. Los que iban a la escuela privada eran los que repetían en la pública. La escuela privada era el descarte, no era lo deseado. Ojala pudiéramos volver a que lo deseado sea lo público y no lo privado.
-A partir de la manipulación genética se puede aumentar la producción agraria enormemente y, sin embargo, hay sectores donde la alimentación no llega ¿qué opina de esto y cómo participa la ciencia?
-Nuestro país es el tercero en el mundo en extensión en el cultivo de soja transgénica resistente al herbicida glifosato. Eso implica que hubo una modificación genética de una planta que la hizo muy exitosa, tanto que se la puede cultivar en grandes extensiones tirando un herbicida que mata las malezas y deja que esta planta, que tiene valor económico sobre todo para la alimentación en Oriente, crezca muy bien. Este hecho científico tecnológico debe ser controlado por el Gobierno. Si hubo sojización, si se excedió en la cantidad de producción de soja en detrimento de otras actividades que hicieron que los productos de esas otras se encarecieran, es responsabilidad del gobierno revertir eso. La planta transgénica no tiene la culpa de la sojización, la culpa la tiene, en todo caso, el sistema económico que permitió que proliferara de esa manera deformada. Hay un hecho objetivo de que la soja es exitosa, pero también un exceso de herbicida puede ser perjudicial para la salud y el monocultivo de soja va en detrimento de otras actividades agropecuarias. La visión política es compleja. Los científicos podemos aportar nuestro conocimiento pero no vamos a decidir, tiene que ser una decisión concensuada global.
-La investigación ¿debe orientarse siempre hacia las necesidades de un país?
-No. Si uno planteara que sólo deben financiarse proyectos de investigación que resuelvan problemas concretos del país, la chance de resolverlos, disminuye. Porque para resolver temas concretos tiene que haber formación de investigadores a través de la investigación básica, que es la base sobre el cual se apoyan aquellos proyectos de investigación que pueden solucionar problemas concretos. Lo que tiene que haber es una relación dialéctica entre el apoyo a grupos de investigación básica y forman recursos humanos con el apoyo a proyectos aplicados con resolución a corto plazo y mediano plazo: cinco y 15 años respectivamente. Si sólo se apoya lo aplicado no va a tener las mentes y las habilidades preparadas para resolverlas, que provienen de la investigación básica.
-¿Cuáles son los pro y los contras de la manipulación genética?
-Es un tema muy complejo. La línea de base es que cualquier actividad científica tiene que estar filtrada por la sociedad. Así como hablamos de la manipulación genética podríamos hablar de la energía atómica. Estoy en contra de que se hayan tirado las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, pero no estoy en contra de que se haya descifrado la estructura del átomo y el proceso de fisión atómica. El problema tiene que ver con el uso que se le da a la ciencia y no con el avance del conocimiento y con la posibilidad de intervenir en la naturaleza. Respecto a la manipulación genética hay mucho más mito que realidad. No está mal hacer variedades trasgénicas como la soja, hay que tener cuidado de que esas variedades sean probadas en cuanto a su bioseguridad -si no causan daño al ecosistema y a los seres humanos- y si no lo causan pueden ser muy útiles controladamente. La trasgénesis en sí no es mala. Hay que ver cómo se controla su uso. Por otra parte, la manipulación genética que se hace hoy de plantas y animales, no es muy distinta conceptualmente de la que se viene haciendo sin ingeniería genética, por selección artificial, desde que el hombre se hizo sedentario. Porque la mayor parte de los animales domésticos o del campo son especies que no existían en la naturaleza y que el hombre obtuvo por selección y cruzamiento. Sin meterle un gen adentro, ahí también hizo manipulación genética. Seleccionó genes que estaban muy poco representados en la selección natural pero que el hombre cuidó, cultivó, los puso en ambientes especiales y de ahí tiene las plantas cultivadas y los animales domésticos.
-¿Existen puntos de encuentros entre la ciencia y la fe?
-Corren por carriles separados porque la ciencia no plantea verdades, sino verdades transitorias. Son aseveraciones basadas en experimentos, razonamientos u observaciones que son susceptibles de ser verificadas. Y que permiten hacer predicciones. Esas son las características fundamentales de la ciencia. En tanto que la fe se basa en dogmas, en aseveraciones que no tienen una comprobación experimental ni observacional y que no permiten ser verificadas ni hacer predicciones. Ahora, las religiones no sólo son un problema de fe, sino que tienen un compendio de valores y preceptos morales sobre lo que se debe hacer o no, que tienen que ver con formas de autoorganización de la sociedad. Esos valores morales no son exclusivos de las religiones y los científicos, aún los ateos, también los tenemos. No tener fe no significa que una persona no tenga valores respecto de cómo debe funcionar la sociedad o de lo que está bien y lo que está mal. Sino caemos en la falacia de pensar que el científico, si es ateo, es un amoral y solo los que tiene fe poseen en su acerbo conceptos del bien, del mal y de la ética.
(*) Dr. Alberto Kornblithtt. Egresado del Colegio Nacional de Buenos Aires, hizo su doctorado en el Instituto de la Fundación Leloir, y el s postgrado en Oxford. Es investigador superior del Conicet, profesor titular plenario con dedicación exclusiva en el Departamento de Fisiología, Biología Molecular y Celular de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y del Instituto IFIBYNE del Conicet.
Fuente:
EMANCIPACIÓN
Salud y Educación
Domingo 6 de Diciembre 2009
http://www.emancipacionsye.com.ar/educacion-e-investigacion-cientifica-932#more-932
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POLÍTICA CIENTÍFICA Y DEMOCRATIZACIÓN DEL SISTEMA DE CIENCIA y TECNOLOGÍA.
2 Jun 2009 Notas semanales
Grupo de Gestión de Políticas de Estado en Ciencia y Tecnología (CyT)
Gacetillas anteriores en: www.grupogestionpoliticas.blogspot.com.
“Política Científica y Democratización del Sistema de CyT”
Es el título de un documento elaborado por la Comisión de Política Científica de la agrupación Jóvenes Científicos Precarizados (JCP) en el cual se reflexiona sobre algunos aspectos de las políticas en CyT en nuestro país.
Según sus autores, el mismo pretende ser un disparador de un debate que luego permita generar un manifiesto de JCP sobre política científica y democratización del sistema de CyT.
El Documento plantea la necesidad de generar una discusión y una participación más activa por parte de la comunidad CyT. Además, aborda problemas específicos de los investigadores en formación (becarios),
Por otra parte, toma posición y propone una reorientación de las políticas en CyT sobre la base del estudio y solución de problemáticas sociales propias.
Así, los autores se preguntan:
¿Es pensable un tipo diferente de ciencia que aborde problemáticas estratégicas sociales, desarrollando ciencia básica y aplicada, desenmascarando la falsa dicotomía entre ambas, y revelando la verdadera disyuntiva entre una ciencia para la dependencia y una ciencia para la autonomía ?.
¿Es imaginable un tipo diferente de ciencia en donde se desarrolle un trabajo interdisciplinario y grupal, con colaboración entre investigadores de las ciencias sociales y de las diferentes “ciencias duras” ?.
¿Es deseable que el trabajo colectivo y solidario prime sobre la competencia individualista ?.
El Documento se puede ver en: http://200.16.17.55/~jcp/files/Documento%20sobre%20Pol%C3%ADtica%20Cient%C3%ADfica%20y%20Democratizaci%C3%B3n%20del%20Sistema%20Cient%C3%ADfico.pdf
Si quiere ver quiénes son y qué hacen los JCP, entrar a: http://www.precarizados.com.ar/ .
Otros Documentos
- El 02/03/09 difundimos el documento del Grupo Proyecto Universidad generado por investigadores y docentes de la Universidad Nacional de Mar del Plata que también abordaba aspectos del sistema científico de nuestro país. Como hay mucha gente nueva que se ha incorporado al listado de difusión y no lo conoce, si le interesa puede solicitarlo enviando un mail a: GPU.UNMDP@gmail.com.
- El 23-05-09 salió la Declaración “Voces de Alerta” firmada por más de 1200 personas y de 100 Organizaciones. Ver en: http://www.voces-de-alerta.blogspot.com/ .
- Otro documento es del Grupo de Estudios y Propuestas sobre Ciencia, Tecnología y Sociedad del Instituto de Estudios y Formación de la CTA. Ver en: http://www.institutocta.org.ar/spip.php?rubrique27 .
- Otro el del II Encuentro Regional “Ciencia, Tecnología y Democracia” de fines de 2008. Ver en: http://www.institutocta.org.ar/spip.php?article340 .
Reflexiones
Todo esto indica que desde distintos espacios de la comunidad CyT se plantea una reorientación de algunas de las políticas vigentes en CyT, señalando que se deberían contemplar otros ejes de acción adecuados a resolver necesidades sociales y estratégicas cuya implementación, además, atenuaría problemas estructurales del sector como emigración de RRHH, autonomía tecnológica, fragmentación institucional y soberanía en CyT.
Cordialmente, Grupo de Gestión (www.saic.org.ar , difusión, política científica, propuesta de políticas en CyT). Alonso-Romanowski S - Cid JA – Cravero C – De Filippo J - De Sousa Frade S – Estébanez ME – Fiamberti H – Fossati CA – Franchi AM – Furnari JC - García AP – Ghilarducci A – Giordano M – Gubertini MT – Hermida EB – Iriondo M – Isturiz MA – Jasnis MA – Lamberti Y – Landoni MF- Lemos DR – Massarini A - Milana JP – Nonzioli AC – Otero AM – Palermo M – Pérez O – Ravelo A – Rearte B – Recavarren MI - Rietti S – Rivero S – Rofman A – Sabbatini ME – Sasiain MC – Schattner M.
Este texto se difunde a: Presidencia de la Nación, Jefatura de Gabinete, Ministerios de Educación, Salud, Defensa, Cancillería, Ciencia y Tecnología, Ministerios de Salud Provinciales, ANMAT, Diputados y Senadores Nacionales, Legisladores y Funcionarios Provinciales y C.A.B.A., Academias Nacionales, Instituciones del Sector CyT (INTA, INTI, CNEA, CONICET, SEGEMAR, CONAE, CITEFA, INIDEP, SENASA, INA, ANLIS-Malbrán, UTN), Facultades de Universidades Nacionales, ONG, Laboratorios de PPMV, etc).
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Tags: Ciencia, CIENCIAS SOCIALES, COMISIÓN DE POLÍTICA CIENTÍFICA, DEMOCRACIA, GRUPO PROYECTO UNIVERSIDAD, NECESIDADES ESTRATÉGICAS, NECESIDADES SOCIALES, RECURSOS HUMANOS, Tecnología, UNIVERSIDAD DE MAR DEL PLATA















