A PROPÓSITO DEL 20 DE NOVIEMBRE, DEL DÍA DE LA SOBERANÍA.

Riquezas que hoy están siendo enajenadas por el accionar de las empresas Multinacionales y Monopólicas

Reproducción de la charla que una emisora Radial de la Provincia de Buenos Aires, mantuviera con el artista de San Pedro

porJAVIER PEÑOÑORI

“Mi tierra te están cambiando o te han disfraza’o que es pior…” A.Yupanqui
“Necesitamos reivindicar hoy, en la historia que venimos escribiendo, el 20 de Noviembre, Día de La Soberanía Nacional y reafirmarnos en la construcción de la Unidad de los pueblos de nuestra Suramérica.”
“Para esto es insoslayable conquistar la Soberanía Nacional sobre los recursos naturales, que hoy el pueblo argentino no tiene: minería, petróleo, bosques, ríos, tierras y Soberanía alimentaria; son riquezas que hoy están siendo enajenadas por el accionar de las empresas Multinacionales y Monopólicas, coordinadas con la oligárquica “Oposición mediática destituyente “, depredadoras y poseedoras de las grandes riquezas en nuestro país, que hoy han inundado y contaminado 20 millones de Hs con Soja Transgénica y se han enriquecido más que nunca; dueñas del micrófono monopolizado (todavía el pueblo no cuenta con los propios medios masivos de comunicación y la Nueva Ley de Medios que comience a dar frutos), piden represión para los desposeídos, planteando así y originando una profunda y gran desigualdad sobre los bienes materiales y sobre los bienes simbólico-culturales; litigio que continúa vivo en el interior de la sociedad argentina , en las que esa desigualdad, por no concretarse una justa distribución de la renta, sigue siendo la causa de fondo que origina la pobreza e inseguridad que sufren las mayorías populares no mediáticas ni faranduleras.
La riqueza concentrada en tan pocas manos es crueldad, es muestra de desprecio por la vida de la mayoría de los semejantes humillados y desposeídos, es muestra de una actitud anticristiana, como también generadora de conflictividad social. La situación de la pobreza es dramática, pero es más pecaminoso no obrar con justicia y no repartir los panes.
*A quienes no les agrada estas palabras que digo?
A una minoría que no solo no les conviene hablar de Soberanía y que tampoco les agrada hablar a fondo, sobre el día de La Tradición.
*A quienes no les agrada estas palabras que digo?
A una minoría que se ha arrogado el derecho de soberanear las riquezas, sin trabajar y a costillas de la inmensa mayoría de este pueblo que SOMOS HERMANOS, QUEREMOS SER NACIÓN pero, en una PATRIA JUSTA LIBRE Y SOBERANA.
En un continente deseoso de profundizar sus democracias, entre ellas reconquistar la perdida en Honduras, por el Golpe Cívico militar apoyado por EE.UU., contra el sufrido y heroico pueblo de Honduras y seguir luchando por la Paz en el continente, hoy amenazada por la instalación de bases norteamericanas en Colombia.
Reivindicar nuestra Soberanía es derribar los muros levantados por las minorías Sojeras mediáticas, que se han enriquecido con las políticas neoliberales, a las que desean retornar en actitudes de carácter golpista.
Reivindicar nuestra Soberanía sobre el Derecho a la justa distribución de la riqueza que separan a la mayoría de los habitantes de nuestra patria, En este marco y con este contenido queremos recordar el día de la Soberanía Nacional…” señalaba el artista al finalizar la entrevista cedida a la emisoria.
*Vuelta de Obligado. Está en San Pedro, lugar de nacimiento de Javier Peñoñori.El 20 de noviembre, se recuerda el Aniversario de la “Guerra del Paraná”. Heroica batalla contra la invasión que pretendían las flotas inglesas y francesas en 1845. que diera lustre a nuestra Patria con los distintos hechos que marcaron significativamente nuestro pasado. Por eso el 20 de noviembre, aniversario del combate de Vuelta de Obligado, es para los argentinos el Día de la Soberanía.
Fuente: http://www.paginadigital.com.ar/articulos/2009/2009prim/cartas11/argentina-18112009.asp

http://javierpenonori.blogspot.com/

http://www.javierpenonori.unlugar.com

El asesinato de Javier Chocobar

Por Norma Giarracca *

El 12 de octubre, día en que se recuerda el “hecho colonial” de consecuencias más dramáticas en la historia de la humanidad -surgimiento del concepto de “raza”, genocidios en su nombre y saqueos de territorios-, Tucumán decidió recordarlo con el asesinato de un comunero indígena: Javier Chocobar. Un diaguita de Los Chuschagasta en el norte tucumano fue asesinado mientras otras cuatro personas de la comunidad fueron heridas, incluyendo un niño. Los comuneros defendían sus territorios amenazados -como en muchas otras provincias- por terratenientes, nuevos inversores sojeros o por la especulación inmobiliaria. Un terrateniente y sus “guardias blancas” armados -novedoso fenómeno del neoliberalismo en el país- abrieron fuego contra poblaciones cuyas únicas armas son legislaciones nacionales e internacionales que avalan la propiedad comunal.
El martes 13, el principal diario de Tucumán, en la sección Policiales, menciona el hecho de esta forma: “Un hombre murió y al menos otros cuatro resultaron heridos anoche tras una violenta disputa suscitada en Chuscha, al norte de la provincia”. En tanto, los sitios de Internet definían el hecho como “una batahola entre bandas” o “peleas territoriales”.
Es muy importante estar informados de que en la Argentina todos los días los pobladores corren serios riesgos por defender los bienes naturales comunes de la devastación infligida por el neoliberalismo disfrazado de “desarrollismo productivo”. Actividades extractivas como el agronegocio y la minería o especulativas como el negocio inmobiliario amenazan bosques, montes, aguas, glaciares y derechos de poblaciones que aprendieron a defenderse con las legislaciones.
En noviembre de 2006 fue aprobada por el Congreso de la Nación la Ley de Emergencia de la Propiedad Comunitaria (26.160), en la que se da un marco de protección a las comunidades frente a los desalojos de sus tierras e incluso suspende procesos judiciales en marcha. No obstante, esta comunidad de Los Chuschagasta es blanco de acosos y amenazas para expulsar a los comuneros de sus tierras ancestrales. Es decir, se violan tratados internacionales y leyes nacionales con el beneplácito de los gobiernos provinciales. Por estas razones fue asesinado un comunero.
Se oyeron las voces de alerta de Anmistía Internacional y de nuestro Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, pero debemos lograr oír muchas más voces, debemos escuchar gritos de todo un país que alguna vez prometió a las nuevas generaciones un “Nunca más”. La muerte de Javier Chocobar no puede pasar inadvertida en la gran ciudad, donde está el corazón del poder político. No pasaron inadvertidas las muertes del maestro Carlos Fuentealba, de aquellos jóvenes luchadores del Puente Pueyrredón o de aquellos cuyos gritos de dolor venían del Norte rebelde en los tiempos de los cortes de ruta en Mosconi y Tartagal. ¿Acaso la muerte de un diaguita en manos de “guardias blancas” que rememoran a las peores épocas de América latina puede pasar inadvertida o reducirse a las secciones policiales de los medios? ¿El asesinato de un comunero indígena perpetuado por hombres del poder económico no nos llena de horror? ¿A qué “mordaza” se referían los periodistas de televisión durante las últimas semanas? ¿Quién los amordaza para no tratar este asesinato, para que no quede oculto en los bosques tucumanos?
Si quedara oculto, como un hecho policial, ya estaríamos transitando ese peligroso sendero que comienza con la “naturalización” de las muertes y los asesinatos de los que resisten y todos sabemos hacia dónde nos puede conducir. Por eso es necesario que todos expresemos el más enérgico repudio a este asesinato y exijamos justicia, el respeto a los tratados internacionales, la puesta en real vigencia de la Ley de Emergencia de Propiedad Comunal y toda la legislación que protege los territorios y sus poblaciones así como el desarme de grupos policíacos privados en todo el país.

* Socióloga, profesora titular de Sociología Rural (Instituto Gino Germani-UBA)