BAFICI BUENOS AIRES: MIRADAS COTIDIANAS DE UN FUTURO ESCASO EN EL FILM “PARAÍSO”, DEL PERUANO HÉCTOR GÁLVEZ
13 Abr 2010 Arte y Cultura, Notas semanales


Entrevista realizada por Daniela Espejo – en Competencia Internacional 12/04/2010
En la aridez y el agobio de un suburbio de Lima, se desarrolla la historia de estos cinco amigos adolescentes en busca de cómo encarar los próximos pasos de su vida. Hay falta de agua y de proyectos. La llegada de un circo será una forma de romper con el agobio de las dificultades cotidianas.

Para Joaquín (Joaquín Ventura), cuyo deseo es volar, estará la posibilidad de volverse trapecista. Mario (José Luis García), por su parte, construirá su propia casilla y pensará en alistarse en el Ejército. Antuanet (Yiliana Chong) se esfuerza con sus notas ya que desea estudiar en la Universidad y Sara (Gabriela Tello), su amiga, buscará la identidad de su padre, misterio escondido bajo los violentos enfrentamientos entre el Sendero Luminoso y los soldados del Ejército en los años 80. Finalmente, Lalo (William Gómez), entusiasmado por la construcción de una piscina imposible de llenar.

”Paraíso” se presenta en el marco de la Competencia Internacional del 12º Buenos Aires Festival de Cine Independiente (BAFICI) participan-do junto con películas de países tan diversos como México, Israel, Estados Unidos, Argentina, Paraguay, Chile, Brasil, Alemania, Singapur, Rumania, Australia, Italia, Austria, España y Francia.
Su director, Héctor Gálvez, cortometrajista de documentales y ficciones, cuenta también con un largometraje testimonial co-dirigido con Carlos Cárdenas llamado “Lucanamarca”, donde retrata a los sobrevivientes de una masacre fruto de la violencia política de los años 80 en Perú. “Paraíso” es su primer largometraje de ficción y está en el BAFICI para presentarlos.

¿Cómo fue la elección de los actores? ¿Son profesionales?
La chica que interpreta a Antuanet, la chica que quería estudiar perio-dismo, es profesional; la otra chica, que hace el papel de Sara, cuando era más joven estudió un curso de teatro, y los otros tres no son actores, hicieron alguna clase en el colegio, pero nada más. Solamente Yiliana Chong, ella salió en la primera película de Claudia Llosa (Madeinusa – 2006), ella sí es actriz profesional.de llenar.

Pero la realidad de los otros chicos no es ese barrio…
Del chico de gorra roja, Joaquín, sí. Él es de ahí. La familia de Joaquín también, son sus verdaderos familiares. Los otros cuatro chicos no, no son originarios del barrio pero lo que yo buscaba, si bien no eran del mismo barrio, eran jóvenes que tuvieran la manera de hablar tan particular que tiene esta gente de barrio, y unos rasgos, no andinos, pero típicos de los chicos de ese lugar, esos fueron mis criterios en el casting. Y también, claro, que al no ser actores, que la personalidad se acercara a lo que buscaba, a lo que yo tenía en el guión.
Es bastante difícil contar una historia así con actores de la televisión, por ejemplo.
No, eso no. Hice un casting con actores profesionales y me di cuenta de que querían hablar como la gente de barrio, y no lo lograban. No es que yo no quisiera trabajar con actores, yo siento que en Perú hay actores muy buenos, pero como era una película que sucedía en un barrio muy particular, tenían una manera de hablar muy particular, una jerga muy especial, por eso llegué a trabajar con chicos que no eran actores. No fue un criterio desde el inicio.

Buscabas la naturalidad…
Claro, lo que me tomó más tiempo en la preproducción fue el casting. Me recorrí varios barrios de Lima y fuimos haciendo una selección. Entonces cuando ya quedaron como 15 o 20 los iba probando para ver cómo empataban esos cinco amigos. Cómo se veían visualmente, de talla, de cuerpo, como grupo. Como si fuera una amistad ya de tiempo. La química que había entre ellos. Una vez que quedé con estos cinco, empezamos a ensayar todo el guión, a compartir cosas como grupo. Lo que yo quería, más que ensayar el guión, era que en los ensayos cada uno entendiera su rol. Como en cada grupo hay roles: el líder, el de perfil bajo, etc. Lo bueno es que naturalmente se fueron dando así las cosas. En los ensayos ellos sabían que tenían este rol ya determinado.

¿Cómo fueron los ensayos? ¿Se trabajó con improvisaciones o se respetó el guión al pie de la letra?
Ensayamos todo el guión completo de la película. Cuando ensayábamos las escenas, ellos repasaban el diálogo del guión. Cuando yo sentía que quedaba medio raro dicho por ellos, les pedían que lo dijeran a su modo. Entonces ellos decían y esos cambios los iba anotando y después se los pasaba. Lo que sí me han dicho aquí y en el Festival de Huelva, donde estuvimos con el equipo el año pasado, en 2009, es que la película se siente muy natural. Y esto me gusta porque la idea era rescatar esa naturalidad de ellos
En relación a tu experiencia en el documental, esta incursión en la ficción te dio la posibili-dad de poder incluir destellos de esperanza en la vida de los personajes. En el documental no hay posibilidad de cambiar esa realidad, de escribir lo que uno quisiera que fuera.
Me recuerda una frase de Abbas Kiarostami que decía que a veces para llegar a la verdad hay que torcer un poco la realidad. Pensé que sin incluir algún elemento ficcional difícilmente iba a poder encontrar algunas de las cosas que buscaba. Si bien para el guión me inspiré en muchas de las historias reales de los chicos, no es que para los cinco personajes me inspiré directamente en la vida de cinco chicos. Escogí cosas de mis amigos de barrio también, de mi vida, esa canibalización mezcla entre la realidad y la ficción es la que dio el guión de “Paraíso”.
Por ejemplo, ¿de dónde vino la idea de incluir un circo?
He hecho cortos documentales, hace mucho tiempo. En 1998 o 99 hice un documental pequeño sobre los circos de barrio, porque en la zona donde vivía cuando era niño había muchos.
Cuando hice este documental que duraba unos 20 minutos, ya ni me acuerdo, encontré a una familia que vivía dentro del circo. Algunos circos contratan gente que hace su función y se vuelve a su casa, como un trabajo. Pero aquí encontré una familia que vivía dentro de la carpa, como era tradicionalmente. Eso me llamó mucho la atención. Pero más me sorprendió que dentro de la familia había una persona que no pertenecía a ella. Era un chico y yo le pregunté qué hacía ahí. Me dijo: ” Es que a mí siempre me gustó el circo, me gustaban los malabares y me ofrecieron trabajar y me fui con ellos…”
Como en el caso de Joaquín…
Eso a mí me llegó mucho, pensar que dejas tu casa, lo poco que tienes y te vas. Lo que yo creo es que él había elegido lo que quería hacer. Joaquín es el personaje que menos habla, pero que al final hace lo que él quiere, que no será la gran profesión, el gran trabajo, no es el Cirque du Soleil, pero es lo que él quería hacer y eso es lo que yo quería dejar sentado en ese personaje.

En el contexto de una realidad muy precaria, como muchas dificulta-des, también aparecen momentos de mucha libertad, como en el caso de Mario que fácilmente consigue un terreno y arma su casa.
Cuando empecé a trabajar el guión y supe que quería retratar la vida de estos cinco amigos, lo que yo no quería era ser miserablista. Ellos están ahí, en un contexto adverso quizás, pero están. Mario se construye su pequeña casa y ellos la van a inaugurar, es su pequeño espacio. Y hay mucha sencillez en todo esto. Eso es justo lo que yo buscaba, era encontrar la belleza en las cosas sencillas de su vida. Eso es lo que buscaba en cada diálogo, en cada momento, lo sencillo de la cotidianeidad de ellos.
Como en el caso del árbol que, en un ambiente tan seco, sigue vivo.
Lo del árbol fue muy particular porque cuando iba con ellos me hablaban del árbol, me hablaron tanto que al final lo puse en el guión. Se preguntaban cómo podía ser que un árbol solo haya sobrevivido en esa aridez. Aparece en el inicio de la película pero después lo desarrollo. Y el afiche también es el árbol. Es un símbolo. El árbol poco a poco fue echando sus raíces. Está la vida aferrada en ese contexto adverso.
Mucho se habló respecto al uso del fuera de campo, en tanto la existencia de escenas fuertes que no se ven, sino que solo se relatan. También creo hay un uso del fuera de campo del que da cuenta el sonido, en muchas escenas, donde estamos viendo el paisaje y el sonido nos cuenta otra cosa.
Lo que yo quería hacer con el sonido era darle mucha importancia. Que el sonido no diera la misma información que la imagen. Que el audio esté en otro ámbito en el fuera de campo, al margen de ubicarte en el espacio, también te ayuda a estar siempre atento a todo lo que pasa. Que no vayan ambos registros, de imagen y audio, para el mismo lado.

Y esto de las escenas que no se ven, me imagino que muchos lo han relacionado con la obra de Anton Chéjov.
Sí, puede ser. Pero también tiene que ver con la contención. Hay una frase de un poeta peruano que decía que si en algo dramático se emplea la contención, el efecto es mucho más conmovedor. En el sentido de que las situaciones al no explotar, aparecen de una forma más fuerte.

¿Cuánto tiempo duró el rodaje?
Fue un rodaje corto, una producción pequeña. Por los medios que teníamos y también porque yo la quería hacer así, tipo documental, sin demasiado trabajo de dirección de arte. El rodaje duró 4 semanas y tres días. Tuvimos que parar en un momento porque Joaquín (Ventura) tuvo apendicitis y tuvieron que operarlo de urgencia. Felizmente se recuperó rápido y pudimos seguir, enseguida. La rodamos en 2007. Empezamos a editar en 2008 y en septiembre de 2009, la presentamos en el Festival de Venecia. Estuvo seleccionada en la sección oficial “Horizontes”.
¿Y los chicos vieron la película? El estreno es el próximo 15 de abril en Perú.
¡No la vieron todavía! Yo no se las quería mostrar en DVD porque quiero que la vean con público, en una sala de cine en la pantalla grande, para que sientan que han hecho una película en el cine. Y que la gente los aplauda. El día de la avant-première va a ser una noche especial para ellos.
¿Qué recepción crees que va a tener la película en el espectador peruano?
Es bien difícil de decir. Yo espero que buena. El público peruano no va a ver muchas películas peruanas. Por ejemplo, “La teta asustada” de Claudia Llosa sí fue un boom porque se estrenó en Perú un mes después de haber ganado el Oso de Oro en el Festival de Berlín de 2009. Fue la noticia del mes, salió en todos los periódicos. Cuando se estrenó, todo el mundo tenía la expectativa de verla. Hizo 150.000 espectadores, algo poco usual.
Yo intuyo que la gente va a tener empatía con “Paraíso”, con los chicos. Por lo que yo he ido recogiendo en la gente en los festivales, sienten que es una mirada muy humana, muy honesta. No esperamos que sea un éxito de taquilla, ya lo sabíamos desde el vamos. Igual estamos moviendo toda la prensa, yo me voy mañana para continuar haciendo notas.

¿Cómo ves es el estado del cine peruano hoy?
Es una producción muy pequeña en relación al resto de nuestros países latinoamericanos. Sin embargo, los fondos del Consejo Nacional de Cinematografía (CONACINE) cada vez está premiando más proyectos. Había un concurso para dos proyectos, ahora ya hay más dinero para cinco proyectos. Cada proyecto tiene 150.000 dólares. Nosotros lo ganamos para el desarrollo del proyecto en 2006.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Estoy trabajando en un guión, estoy aquí como invitado del BAL (Buenos Aires Lab, actividad del BAFICI en la cual los directores latinoamericanos se reúnen con productores para conseguir apoyo a sus proyectos), buscando potenciales coproductores. Es un guión que voy a empezar a escribir a partir de mayo, después del estreno de “Paraíso”, lo estaré filmando en 2011 o 2012. Tiene que ver con un cuerpo que es exhumado, un cuerpo como los que se están encontrando en Perú ahora a raíz de la violencia política que se vivió en los 80, por los enfrentamientos entre la guerrilla del Sendero Luminoso y el ejército. Es un cuerpo que no tiene identificación y se le llama NN y ese es nombre del proyecto. Tengo claro de que habrá una intención totalmente distinta a la de “Paraíso”. Van a ser actores profesionales, con una dirección de arte más trabajado.
- Te deseo mucha suerte para la competencia aquí en el BAFICI.
Sí, está difícil pero nunca se sabe.

Daniela Espejo/Cinestel.com Buenos Aires – Argentina 12/04/2010
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“Somos una sociedad con mucha capacidad”
7 Dic 2009 Ciencia, ECONOMÍA, Educacion, Notas semanales, Politica, SALUD PÚBLICA, Tecnología, Universidades Nacionales
Desde Cuadernos para la Emancipación SyE abordamos el valor social de la investigación científica, lo hicimos de la mano de un hombre comprometido con el avance de la ciencia en nuestro país: el Dr. Alberto Kornblihtt.* Compartimos la entrevista realizada por Marcos Ordóñez.

-¿Cómo se encuentra la ciencia y la investigación hoy en nuestro país?
-La ciencia en la Argentina tiene una larga tradición, lo que la pone en un lugar de privilegio positivo respecto de otros países de Latinoamérica. Pero también siempre sufrió problemas: desinterés de los gobiernos, poco apoyo de los gobiernos provinciales, poco apoyo de la industria privada, falta de presupuesto. Todos estos son problemas históricos que repercuten en la situación actual de la ciencia. Pero hubo muchos intentos para revertirlo, en particular la creación del nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva que es un hecho altamente positivo. Este Ministerio tiene muchas iniciativas para revertir aquellos hechos negativos, y también para generar nuevas opciones. Por lo tanto, no está ni tan mal ni tan bien la situación hoy. Hay una historia, una tradición que debe ser preservada. Hubo momentos negros durante la dictadura que no fueron solo económicos, hubo persecuciones, discriminación en las universidades, etc. Y eso por suerte lo superamos. Estamos en un momento de pendiente positiva, de cambio lento pero positivo.
-¿Existe conciencia en la sociedad sobre el valor de la ciencia?
-La existencia de secciones de ciencia y tecnología en los grandes medios de divulgación, en los grandes diarios, en los canales de televisión y en las radios, ayudan a que la sociedad tenga una comprensión mejor y mayor de lo que es la actividad científica. Pero, lógicamente, la sociedad se pregunta para qué sirve la ciencia. Y esa es una respuesta que es muy difícil de dar en el corto plazo. Porque, por su puesto que la actividad científica se propone hacerse preguntas originales sobre problemas no resueltos y tratar de resolver problemas que puedan ser útiles a la sociedad. Pero para que esto ocurra tienen que transcurrir muchos años de apoyo constante, de trabajo continuo y recién ahí se ven los resultados. Entonces, muchas veces, la sociedad tiene simpatía por la ciencia y por los científicos pero no comprende que el camino a recorrer para llegar a los servicios que sean beneficiosos para la sociedad, es un camino lento. Hay muchos aspectos problemáticos de nuestra vida y de nuestro país que se podrían resolver no con nueva ciencia sino con la que ya tenemos. Sabemos cómo general agua potable y, sin embargo, hay muchos sectores de la sociedad que no tienen agua potable; sabemos cómo impedir los aluviones y hay muertes producidas por aluviones; sabemos cómo vacunar a la población, cómo generar condiciones de salud, cómo proveer de cloacas: esas son medidas políticas y económicas, donde los científicos podemos ayudar pero donde no se requieren nuevas investigaciones. Hay mejoramientos de la sociedad que tienen que ver con la distribución de la riqueza y con medidas políticas que no están directamente vinculadas a un avance científico.
-¿Existe un correlato entre el desarrollo científico y las condiciones sociales y económicas de un país?
-Sí. Es un correlato que yo no podría asegurar que sea de causa efecto. Creo que los países más ricos desarrollaron ciencias más poderosas y más grandes. Probablemente porque saben que invirtiendo en ciencia y en tecnología, la inversión es muy grande aunque sea una punta del iceberg va a dar resultados positivos para la sociedad o la economía. Sí, hay un correlato: los países más ricos y desarrollados son aquellos que tienen sistemas científico-técnicos más vastos, más grandes y más financiados. Pero también han tenido sus contradicciones. Por ejemplo: Estados Unidos, durante la administración de George W. Bush restringió los fondos para la ciencia porque tenía una política de favorecer al gran capital. Ahora, la administración de Barak Obama, revirtió esa política y Estados Unidos es el país más importante en ciencia en el mundo y ahora tiene un plan de inversión en ciencia multimillonario en todos los estamentos estatales que va a dar un ímpetu nuevo importante y positivo. O sea, que a veces loa países tienen contradicciones y pasan períodos de restricción o de expansión.
-¿Cuál es la razón de que a pesar de que la ciencia no ha tenido la importancia que debería tener para el desarrollo del país, aún así sigue habiendo una gran cantidad de gente que se aboca a la investigación?
-Hay gran cantidad de gente pero debería haber más. Debería haber mayor opción por carreras de ciencia, tecnología e ingenierías de la que hay hoy. La Facultad de Buenos Aires tiene cinco mil alumnos para todas las carreras científicas. Y queremos tener más alumnos. Mientras más alumnos haya en las carreras científico técnicas más científicos va a haber. Por qué pese a los golpes que hemos tenido, se ha sobrevivido, en parte es por la tradición, en parte es por la educación pública estatal argentina que ha generado siempre un deseo de producir conocimiento en nuestro propio país. Esa tradición pesa. Y porque los científicos sabemos agruparnos y defender lo que creemos que es justo y por eso luchamos y sobrevivimos. Esa tradición se rompe con las dictaduras y por eso hubo tanta emigración. Cuando hoy los jóvenes que formamos son doctores se van al extranjero y trabajan en mejor condiciones que acá, pasan tres o cuatro años y quieren volver, porque quieren criar sus hijos en esta sociedad y porque quieren hacer el esfuerzo de hacerlo aquí. Esto es muy valioso, por eso tenemos que darle condiciones para que vuelvan. Tenemos que darles infraestructura edilicia: ahora hay programas para construir nuevos edificios porque estos están bastante viejos y súper ocupados de investigadores y becarios. Y tenemos que darles un buen salario y buenas condiciones para que puedan mantener a su familia y trabajar en el país. Las causas son múltiples. Hay tradición, hay percepción de que con esfuerzo se puede lograr, y también, pese a que tanto nos autoflagelamos somos una sociedad que trabaja mucho, que tiene mucha capacidad de trabajo, mucha capacidad de creación.
-Argentina tiene una gran dependencia en el desarrollo de medicamentos y aparatología médica ¿se puede revertir esta dependencia a partir de los conocimientos que hay acá?
-Sí, se podría revertir con decisiones políticas que no siempre son fáciles de tomar. Por ejemplo: la Argentina tiene muchas empresas multinacionales fabricantes de medicamentos que los que hacen es importar la materia prima y fraccionarla y embasarla aquí. Esas empresas venden aquí medicamentos a precios que son mucho más altos que los precios extranjeros. No sólo solo se lo venden a particulares sino que también a hospitales estatales. Esas empresas deberían pagar más impuestos o invertir en investigación en el país. Y no invierten dinero en investigación en el país porque la investigación que ellos hacen, las hacen en sus centros internacionales de Suiza, de Austria o Alemania o Estados Unidos. Creo que en ese rubro deberíamos tener una línea de impuestos específicos a las empresas farmacéuticas multinacionales para que usen ese dinero para financiar investigaciones -en sus propios laboratorios si quieren, o estatales- o usar ese impuesto específicamente para fomentar la investigación pública. La Argentina no fabrica la mayor parte de las vacunas que usa la mayor parte de la población. Hay quienes dicen que acá saldría más caro que fabricarlas afuera. Habrá que discutir qué es lo que conviene y eso no siempre tiene que ver con el costo monetario sino a veces con la independencia económica y política respecto a insumos necesarios para la salud de la población. Hay muchos rubros en los que podríamos tener una mayor independencia. Y la capacidad de nuestros profesionales es muy alta como para poder colaborar en esos proyectos.
-¿Cómo encuentra la educación en nuestras universidades?
-La universidad está en una crisis muy grande, pero no es solamente económica, sino que tiene que ver con la concepción de universidad. Se dio una división bastante clara entre una concepción profesionalista según la cual la universidad tiene que poner todo su esfuerzo en la formación de profesionales liberales como abogados, médicos, etc; divorciada de la universidad como generadora de investigación y de conocimiento científico, tanto en las Ciencias Sociales como en las Exactas y Naturales. Esa crisis se visualiza en todas las universidades públicas. La universidad debe ser un centro de generación de conocimiento y, si bien debe formar profesionales, no puede estar teñida por la formación de profesionales liberales. Quisiera que hubiera un cambio hacia proyectos más científicos con mayor apoyo a la ciencia, a la tecnología, a las carreras científicas. No son solamente las ciencias exactas, sino también la Sociología, la Filosofía, la Psicología, la Historia. Es decir, hay Humanidades que tienen el método científico, distinto del de las Ciencias Exactas, pero método científico al fin, que también deben ser apoyadas. Respecto de la calidad de la enseñanza, las universidades públicas todavía tienen buena calidad y que esa calidad no se contrapone con que sean masivas, con que tengan muchos estudiantes. Es notable cómo a veces vienen estudiantes extranjeros y se asombran, primero por la calidad de las clases y, segundo, por la participación de los estudiantes en las discusiones. Porque ellos están acostumbrados a recibir clases que son mucho más mediocres y donde el estudiante acepta lo que le dice el profesor y no pregunta, no se interesa, no discute. Ese es un valuarte muy grande y debemos saber defenderlo. Eso es herencia y presencia de la universidad pública, estatal, gratuita y financiada por el Estado. Eso es lo que garantiza esa calidad. Hay gente que piensa que no y por eso promueve las universidades privadas. Es todo lo contrario: la calidad está en las universidades públicas. Y tenemos que saber valorarla, defenderla e incrementarla.
-El pensamiento crítico es inherente a la condición del científico ¿Hay un dilema cuando la ciencia no está orientada a resolver problemas que no tienen que ver con necesidades humanas y busca a través de la investigación réditos económicos?
-Obviamente no estoy de acuerdo con la concepción de la exclusiva búsqueda de rédito económico a través de la investigación científica. Pero, tanto para investigar la realidad y hurgar en lo desconocido o para buscar réditos económicos, se puede usar igualmente el pensamiento crítico. No hay una contraposición. Es, en todo caso, un problema ético de función del investigador y tiene que ver con que no se justifica tener salarios bajos para dedicarse a tareas con rédito económico en el mundo privado usando el ámbito público o el salario público y no cumplir con las tareas que tiene que cumplir. Estoy de acuerdo en que opto por la actividad de investigación, pero buscar el rédito económico no implica no usar el pensamiento crítico, se puede usar también.
-¿Es independiente la investigación en nuestro país o está condicionada por los créditos internacionales?
-Hay créditos internacionales en el ámbito público que no están condicionando en este momento los temas que se investigan. Sin embargo, no es bueno depender de créditos internacionales, por eso ha habido incrementos en el presupuesto y esperamos que el Poder Ejecutivo le otorgue al Ministerio de Ciencia y Tecnología la plata que está presupuestada, que no haya problemas de flujo de caja y que ese dinero llegue para no depender de los créditos internacionales. Ahora, si hablamos de investigación básica, no hay tanta influencia. Hubo algunos problemas en su momento con el financiamiento de investigaciones por las fuerzas armadas de Estados Unidos y el Comité de ética en Ciencia y Tecnología, al cual yo pertenezco, emitió un dictamen sobre los peligros que existen cuando se acepta el financiamiento de las fuerzas armadas de otros países. Sin embargo, hay un terreno que tiene que ver con la medicina en el cual sí los intereses privados son determinantes y es en la investigación clínica para hacer los ensayos clínicos de las drogas que los grandes laboratorios farmacéuticos generan fuera del país. Necesitan hacer ensayos y pruebas con pacientes para lo cual recurren a los médicos de los hospitales estatales para conseguir muestras que después sean llevadas a Estados Unidos o Europa y ser analizadas. Ahí hay un punto al que se lo llama investigación pero que en realidad no es investigación sino que es un negocio. Esto puede herir la susceptibilidad de parte de los médicos que trabajan en hospitales, pero hay que tener cuidado porque una cosa es que el médico argentino participe realmente de un proyecto de investigación clínica o que sea un proveedor de muestras de pacientes. Ahí hay un problema ético y económico que lo que está determinando que lo que se hace es direccionado por el financiamiento de afuera y no por la decisión interna.
-¿A qué se debe la proliferación de universidades privadas?
-La educación privada es un negocio; por lo tanto va a tratar de expandirse para ganar más plata. Esto vale tanto para la educación media como para la universitaria. En segundo lugar, esa crisis de la universidad que se divide en profesionalistas y la científica permite que se generen universidades privadas donde apuestan solamente a lo profesionalista, carreras que requieren aulas, tiza y pizarrón, computadoras y nada más. No requieren laboratorios, centrífugas, espectrofotómetros, aceleradores de partículas, etc. Es más barato hacer eso y es así que pululan estas universidades. Hay muy pocas que tienen carreras científicas. La enseñanza sin investigación es un insumo barato y un rédito económico alto. Además, ha habido una campaña de desprestigio de la universidad pública por parte de ciertos comunicadores que tuvo eco en la población. Y la burguesía siempre actúa respondiendo al miedo. Y el miedo es que si mando a mi hijo a la universidad pública no va a poder estudiar porque las aulas van a estar llenas, va a perder tiempo porque va a haber paros, va a tentarse con la actividad política y eso lo va a distraer; por lo tanto lo más seguro, ante ese miedo, es mandarlo a una universidad privada, en general, no es una universidad porque no genera conocimiento; es una escuela universidad donde se enseña. Y el tercer factor es que las universidades privadas no forman sus propios profesores y lo que hacen es tomar prestado profesores de las universidades públicas que están muy bien formados. Creo que no deberían existir las universidades privadas. La pasividad de las públicas no es obstáculo para la calidad y, con más presupuesto, las públicas le pasan el trapo lejos a las privadas. Por ejemplo: cuando yo era chico, tengo 55 años, iba al colegio estatal público primario. Los que iban a la escuela privada eran los que repetían en la pública. La escuela privada era el descarte, no era lo deseado. Ojala pudiéramos volver a que lo deseado sea lo público y no lo privado.
-A partir de la manipulación genética se puede aumentar la producción agraria enormemente y, sin embargo, hay sectores donde la alimentación no llega ¿qué opina de esto y cómo participa la ciencia?
-Nuestro país es el tercero en el mundo en extensión en el cultivo de soja transgénica resistente al herbicida glifosato. Eso implica que hubo una modificación genética de una planta que la hizo muy exitosa, tanto que se la puede cultivar en grandes extensiones tirando un herbicida que mata las malezas y deja que esta planta, que tiene valor económico sobre todo para la alimentación en Oriente, crezca muy bien. Este hecho científico tecnológico debe ser controlado por el Gobierno. Si hubo sojización, si se excedió en la cantidad de producción de soja en detrimento de otras actividades que hicieron que los productos de esas otras se encarecieran, es responsabilidad del gobierno revertir eso. La planta transgénica no tiene la culpa de la sojización, la culpa la tiene, en todo caso, el sistema económico que permitió que proliferara de esa manera deformada. Hay un hecho objetivo de que la soja es exitosa, pero también un exceso de herbicida puede ser perjudicial para la salud y el monocultivo de soja va en detrimento de otras actividades agropecuarias. La visión política es compleja. Los científicos podemos aportar nuestro conocimiento pero no vamos a decidir, tiene que ser una decisión concensuada global.
-La investigación ¿debe orientarse siempre hacia las necesidades de un país?
-No. Si uno planteara que sólo deben financiarse proyectos de investigación que resuelvan problemas concretos del país, la chance de resolverlos, disminuye. Porque para resolver temas concretos tiene que haber formación de investigadores a través de la investigación básica, que es la base sobre el cual se apoyan aquellos proyectos de investigación que pueden solucionar problemas concretos. Lo que tiene que haber es una relación dialéctica entre el apoyo a grupos de investigación básica y forman recursos humanos con el apoyo a proyectos aplicados con resolución a corto plazo y mediano plazo: cinco y 15 años respectivamente. Si sólo se apoya lo aplicado no va a tener las mentes y las habilidades preparadas para resolverlas, que provienen de la investigación básica.
-¿Cuáles son los pro y los contras de la manipulación genética?
-Es un tema muy complejo. La línea de base es que cualquier actividad científica tiene que estar filtrada por la sociedad. Así como hablamos de la manipulación genética podríamos hablar de la energía atómica. Estoy en contra de que se hayan tirado las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, pero no estoy en contra de que se haya descifrado la estructura del átomo y el proceso de fisión atómica. El problema tiene que ver con el uso que se le da a la ciencia y no con el avance del conocimiento y con la posibilidad de intervenir en la naturaleza. Respecto a la manipulación genética hay mucho más mito que realidad. No está mal hacer variedades trasgénicas como la soja, hay que tener cuidado de que esas variedades sean probadas en cuanto a su bioseguridad -si no causan daño al ecosistema y a los seres humanos- y si no lo causan pueden ser muy útiles controladamente. La trasgénesis en sí no es mala. Hay que ver cómo se controla su uso. Por otra parte, la manipulación genética que se hace hoy de plantas y animales, no es muy distinta conceptualmente de la que se viene haciendo sin ingeniería genética, por selección artificial, desde que el hombre se hizo sedentario. Porque la mayor parte de los animales domésticos o del campo son especies que no existían en la naturaleza y que el hombre obtuvo por selección y cruzamiento. Sin meterle un gen adentro, ahí también hizo manipulación genética. Seleccionó genes que estaban muy poco representados en la selección natural pero que el hombre cuidó, cultivó, los puso en ambientes especiales y de ahí tiene las plantas cultivadas y los animales domésticos.
-¿Existen puntos de encuentros entre la ciencia y la fe?
-Corren por carriles separados porque la ciencia no plantea verdades, sino verdades transitorias. Son aseveraciones basadas en experimentos, razonamientos u observaciones que son susceptibles de ser verificadas. Y que permiten hacer predicciones. Esas son las características fundamentales de la ciencia. En tanto que la fe se basa en dogmas, en aseveraciones que no tienen una comprobación experimental ni observacional y que no permiten ser verificadas ni hacer predicciones. Ahora, las religiones no sólo son un problema de fe, sino que tienen un compendio de valores y preceptos morales sobre lo que se debe hacer o no, que tienen que ver con formas de autoorganización de la sociedad. Esos valores morales no son exclusivos de las religiones y los científicos, aún los ateos, también los tenemos. No tener fe no significa que una persona no tenga valores respecto de cómo debe funcionar la sociedad o de lo que está bien y lo que está mal. Sino caemos en la falacia de pensar que el científico, si es ateo, es un amoral y solo los que tiene fe poseen en su acerbo conceptos del bien, del mal y de la ética.
(*) Dr. Alberto Kornblithtt. Egresado del Colegio Nacional de Buenos Aires, hizo su doctorado en el Instituto de la Fundación Leloir, y el s postgrado en Oxford. Es investigador superior del Conicet, profesor titular plenario con dedicación exclusiva en el Departamento de Fisiología, Biología Molecular y Celular de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y del Instituto IFIBYNE del Conicet.
Fuente:
EMANCIPACIÓN
Salud y Educación
Domingo 6 de Diciembre 2009
http://www.emancipacionsye.com.ar/educacion-e-investigacion-cientifica-932#more-932
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