México, los jóvenes en las calles enfrentando al monopolio mediático Televisa.
1 ago 2012 Notas semanales
México DF, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Internacionales.
Como para envalentonar a los hoy poderosos medios argentinos donde los monopolios mediáticos encabezados por el grupo Clarin asumieron el rol de “oposición” con claros fines destituyentes del actual gobierno democrático, el grupo monopólico mexicano Televisa logró imponer a su candidato Enrique Peña Nieto.
Por Victor L. Martinez (*)
Ya en marzo del corriente año, cuando el que esto escribe se encontraba en tierras de los recordados Emiliano Zapata y Diego Rivera, era voz populis en todo México DF que Televisa lograría imponer su candidato -Enrique Peña Nieto-, hombre que se postulaba por el viejo PRI. La guerra entre los dos carteles de la droga no solo producían 57 asesinatos diarios sino que también se disputaban el control del Ejecutivo Nacional.
Nadie, pero lo que se dice nadie – las sonrisitas nerviosas daban cuenta de ello- en el DF Mexicano desconocía la inoperancia del Parlamento y por ende de los parlamentarios, como tampoco la forma en que a fuerza de corrupción y amenazas, cuando no recurriendo al asesinato mismo de parientes y amigos, los carteles del narcotráfico controlaban -y lo siguen haciendo- no solo a la policia federal de aquel país, sino también a los jueces y al poder judicial en su conjunto. “Lo único que les falta es controlar el Ejecutivo”, -sostenía la mayoría de los ciudadanos mexicanos con quienes cruce palabras sobre el tema, no sin un dejo de resignación al comprobar diariamente su estado de indefensión.
Por lo visto la impresión generalizada que detecté en aquella oportunidad no era infundada. Todo era cuestión de tiempo. Aunque en la mayoría de los interlocutores -no pocos de ellos jovenes trabajadores y estudiantes- con quienes intercambié impresiones políticas podía percibir una marcada decisión de no bajar los brazos en lo que se vislumbraba como una pelea política muy desigual (en frente tenían a la poderosa Televisa y su control de los medios de comunicación), en el fondo anticipaban el resultado electoral como algo “cantado” -el triunfo del candidato del monopolio-.
Gaudalupe, una extraordianaria joven estudiante mexicana que conocí y con quien entable una hermosa amistad en aquella oportunidad me cuenta por mail lo siguiente:
“De las cosas muy malas acontecidas y que también nos tiene activos y muy inquietos, es la imposición del Candidato a la Presidencias del PRI (Partido Revolucionario Institucional), partido que mal “gobernó” durante 70 años.
Se llama Enrique Peña Nieto, un hombre inculto, violento, sin escrúpulos y encumbrado por Televisa, monopolio televisivo que catapultó y sobre expuso a este hombre, manipulando, tergiversando y enajenando con sus noticieros y basura de programación a la mayoría de la población. Este accionar lamentablemente permeó en amplios sectores del pueblo mexicano. Carlos Salinas de Gortari, quien fue presidente del país durante el sexenio 1988-1994, fue una fichita con gran poder que incidió en esta elecciones. Narcotraficantes financiaron el fraude electoral; con ese dinero compraron millones de votos a través de tarjetas de regalo de una tienda departamental. ¡Imagínate el descaro! Al día siguiente de la elección hubo compras de pánico por parte de miles de personas que temían que cancelaran esas tarjetas. Indudablemnte se trata de políticos nefastos, que buscan sólo el beneficio propio, personal, sin importar el costo social e histórico del país.
En resumen, un candidato encumbrado gracias y por sobre el hambre, la pobreza, la ignorancia y la necesidad de un pueblo…
Ahora mismo está impugnada la votación, sólo esperamos que las movilizaciones y el apoyo internacional (gobiernos que no legitimen este dudoso triunfo) tenga algún eco relevante.
Entre toda esta mierda, han surgido visos positivos y esperanzadores, los jóvenes de educación media y superior de escuelas y universidades públicas y privadas han despertado y cimbrado las calles con su voz e indignación; desde el movimiento estudiantil de 1968, no se veía tal cohesión social. El movimiento se llama “Yo soy 132”… Necesito más tiempo para contarte detalles…“
La impresión que me traje a fines en marzo de un entrañable y muy querido México, lamentablemente se hizo realidad, como real es también que una vez más son los jóvenes en nuestra latinoamerica, los que están asumiendo la responsabilidad histórica de recuperar para los pueblos la soberanía polìtica popular.
(*) Director de EL EMILIO
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