Pedraza y las tercerizaciones a juicio
6 ago 2012 Notas semanales
C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Opinion
La tercerización y la precarización laboral en la Argentina; el sindicalismo y el empresariado nacional en concordancia con un crimen político. Se abre un debate necesario en términos políticos que implica a la clase trabajadora.
Comienza hoy el juicio oral que culminará el proceso de búsqueda de justicia para Mariano Ferreyra, militante del Partido Obrero asesinado durante una protesta de empleados tercerizados del ex Ferrocarril Roca, donde otros tres manifestantes recibieron heridas de bala. A todo lo ya escrito, y a la marea de notas que inundarán los periódicos esta semana detallando el plan asesino de la cúpula de la Unión Ferroviaria, quiero sumar parte de la discusión de fondo, una discusión que revela las obscenas formas de precarización laboral y sindicalismo empresario que concluyen en este tremendo crimen político.
Como hermano de Mariano, considero que el inicio del juicio abre un marco de debate necesario para impulsar una campaña de discusión acerca de las tercerizaciones. Dicho debate plantea el doble desafío de instalar el tema de la tercerización y la precarización laboral tanto en la agenda política como en la población trabajadora.
El punto de partida del fenómeno de la tercerización puede ubicarse en la década de 1990, momento en que la desocupación crece de forma sostenida y el avasallamiento de los derechos de los trabajadores por parte de los empresarios se vuelve moneda corriente, siendo además legitimado y sostenido por el poder político. El mecanismo más utilizado en este tipo de prácticas consiste en la contratación de una empresa para la realización de servicios no tenidos en cuenta como principales por parte de una empresa madre. La consecuencia es que los trabajadores subcontratados son despojados de las protecciones sociales que proporciona la legislación laboral a los empleados directos.
En relación a los salarios, los trabajadores tercerizados reciben una remuneración notablemente inferior por la misma tarea, y son numerosos los casos en los que no se aplican las normas que regulan el salario mínimo ni los convenios colectivos correspondientes. Por otra parte, esta forma de contratación implica el sostenimiento de jornadas más largas de trabajo, bajísimas tasas de sindicalización y, principalmente, una gran inestabilidad en el empleo, haciendo caso omiso al criterio adoptado por la Corte Suprema de Justicia conforme el cual el trabajador es “sujeto de preferente tutela constitucional”.
El contexto actual de nuestro país marcado por las mejoras a favor de los asalariados, como la instalación de paritarias periódicas y obligatorias y el aumento de la sindicalización y de la participación de los trabajadores, abre un marco propicio para debatir las diversas propuestas de lucha contra la tercerización y la precarización.
La persistencia de formas de precarización laboral, entre las cuales la tercerización ocupa un lugar de importancia, da cuenta de la urgencia de un debate más profundo acerca de las condiciones de trabajo de los obreros en nuestro país. Como desafío futuro se plantea la necesidad de construir canales de diálogo con el Ministerio de Trabajo, para encontrar el modo de medir, registrar y, fundamentalmente, establecer rigurosos mecanismos de control sobre los procesos de tercerización, como así también con los distintos actores del mundo político, sindical y productivo, con el fin de apoyar las modificaciones en la legislación laboral e instalar la discusión en cada lugar de trabajo y ante cada atropello a los derechos de los trabajadores argentinos.
*Hermano de Mariano Ferreyra.
Publicado en Marcha
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Tags: Mariano Ferreyra, pablo ferreyra, Pedraza, terciarizaciones
La Ley de Re-estatización de YPF inicia un camino de recuperación del protagonismo público
6 ago 2012 Notas semanales
C.A.B.A., rgentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Politica energética
Entrevista al ex-Presidente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), Enrique Martínez
Reportaje de Telemaco
Entrevistamos en exclusiva a Enrique Martínez, ex-Presidente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Ingeniero Químico, anteriormente fue Decano de la Facultad de Ingeniería de la UBA, Diputado Nacional y Secretario de PyMEs de la Nación. En esta oportunidad, explica las consecuencias de la privatización de YPF en los ´90 y analiza hacia donde deber orientarse la gestión de la empresa re-estatizada. También reflexiona sobre cómo profundizar y extender en todo el país el proceso de reindustrialización iniciado en 2003. Leer más.
¿Cuáles fueron las principales consecuencias de la privatización de YPF en los ´90?
Hay varias consecuencias negativas concurrentes. Desde el punto de vista comercial, el país perdió la posibilidad de tener una empresa que fuera referente de precios en el mercado. En cuanto a la exploración y aseguramiento de reservas, ni que hablar: si YPF se hubiera comportado con un sentido nacional pleno hoy se tendría reservas muy superiores y además podría tomar a su cargo áreas de otras empresas que no hubieran acompañado la dinámica. Finalmente, tal vez más crítico que todo el resto, desapareció la promoción de hecho que una empresa nacional de esta envergadura representa para la industria proveedora y para la investigación científica y técnica.
Teniendo en cuenta su artículo “Algunos números sobre la cadena de valor del petróleo y gas”, ¿cuáles son los principales datos a tener en cuenta?
El país no debe considerar aisladamente su balance comercial externo de petróleo y combustibles, sino todos los elementos derivados del petróleo, a través de la muy densa cadena de transformación petroquímica. Si se considera ese escenario, el país tiene déficit neto petrolero desde 2007, pero en todo caso ha tenido déficit en todo aquello que no sea petróleo crudo y combustibles desde siempre.
Esta situación es indicativa de un valor agregado pendiente muy grande en esta cadena de valor, que no se limita al gasoil o al gas natural.
¿Qué opina de la Ley de Re-estatización de YPF?
Por primera vez en mucho tiempo las exportaciones de combustibles fósiles y energía eléctrica fueron menores que las importaciones de lo mismo. En este sentido, mucho se dijo en relación a que las razones de esta medida tenían que ver con el desbalance comercial. Pero si este era el objetivo, la medida hubiese sido la inversa para aumentar la producción de crudo, gas y sus derivados rápidamente hasta recuperar el saldo positivo.
Entonces, al analizar la re-estatización de YPF, esta mirada puede y debe cuestionarse desde más de un ángulo. YPF facturó en 2011 más de 66 Mil Millones de pesos y es la mayor empresa argentina respecto de todo el tejido industrial y de I+D. Por eso hay que destacar que con esta medida ha pasado de ser manejada por una multinacional que busca el mayor lucro en el menor tiempo, a ser manejada por el Estado argentino, que tiene como interés superior la calidad de vida de la comunidad.
En este contexto, la recuperación de YPF es un paso importante y el desafío profundo y real consiste en fortalecer el sector de química orgánica, de medicamentos, de materias primas plásticas y sus productos elaborados. No sería aconsejable de ninguna manera intentar compensar los déficits crónicos de estas ramas con mayor exportación de petróleo crudo, como sucedió en la década de los ´90, porque en tal caso estaríamos acelerando el agotamiento de una reserva estratégica no renovable. Por eso la nueva YPF invita a aprovechar nuestros recursos naturales no renovables para construir, a partir de ellos, densas cadenas de valor, en que nuestro vínculo con el mundo sea a través de inteligencia incorporada más que de la materia prima inicial. YPF tiene que liderar esta lógica, habilitando desarrollos en cada uno de los campos y promoviendo a los empresarios ya instalados en los temas –que son muchos– y a los investigadores dispersos por el país –que también son muchos– agrupándolos por área y estableciendo metas de mediano plazo.
En definitiva, la re-estatización de YPF inicia un camino de recuperación del protagonismo público en esta área. Por cierto, nada diferente de lo que la gran mayoría de Estados de países petroleros han considerado debía suceder.
¿Hacia dónde considera debe apuntar la gestión de la re-estatizada YPF?
La nueva gestión de YPF debe apuntar a recuperar el autoabastecimiento, sin ninguna pasión por pasar a exportar un recurso que no es renovable y en que los excedentes localizados deben ser atesorados para las futuras generaciones. Un instrumento central en esta lógica debe ser una red de proveedores fuerte y recuperar la capacidad de realizar desarrollo en el país.
¿Cómo promover el desarrollo y la producción de otro tipo de energías? ¿Cuáles?
La energía eólica y la energía solar, ambas pensadas como industrias integrales, tienen un amplio margen en el país. Es enteramente admisible pensar que más de un tercio de la energía eléctrica domiciliaria debería ser aportada por esta vía en una década.
¿Cuáles considera que son los principales desafíos hacia la consolidación de un proceso de re-industrialización en Argentina?
Construir actores nacionales. En la medida que siga siendo indiferente el carácter del inversor y en tal sentido predominen las corporaciones multinacionales, veremos bloqueada nuestra capacidad de investigación y reemplazados los posibles proveedores nacionales por importados, de manera arbitraria. Asimismo, es fundamental ver a las actuales importaciones como un enorme mercado de más de 70000 Millones de dólares anuales, al cual se puede atender con producción local en no menos del 50%.
¿Es posible extender este proceso en todo el país? ¿Cómo?
Esta tarea es difícil en tanto se deje la iniciativa a inversores genéricos. Se facilita si se advierte que en todo lugar donde vivan compatriotas hay necesidades básicas y menos básicas a atender; que muchas de ellas dependen de productos con tecnología de manufactura conocida y sin grandes problemas de escala; que puede y debe haber organizaciones públicas que difundan esas tecnologías y construyan de tal modo actores productivos locales.
¿Cuáles cree que son las áreas, rubros o actividades con mayor potencial?
Además de la atención de las necesidades básicas locales, es importante entender que hoy el país importa decenas de productos de factible producción local. Si no concentráramos la mirada en la especialización exportadora, error inercial del liberalismo de los ’90, advertiríamos la pléyade de bienes de diversa complejidad que el país está importando, cuando los puede producir localmente, si se cuenta con un plan sistemático de promoción económica y apoyo tecnológico para ello.
¿Qué rol debe ocupar el proceso de integración regional? ¿Cómo armonizar las diferencias comerciales?
La integración regional es hoy más importante tal vez que nunca. Argentina y Brasil no solo pueden liderar este proceso, por su capacidad de transferir tecnología al resto, sino que pueden complementar sus economías si logran superar confrontaciones lamentables, detrás de muchas de las cuales está el interés de corporaciones multinacionales que están instaladas en ambos países. Se necesita la visión de estadistas que promuevan organizaciones bi o plurinacionales, con participación pública y privada, capaces de llevar adelante producciones tanto para la región como para Asia y África.
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