Sindicalismo para todos

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Politica Nacional

 

Por Patricia Fortino*

Esta nota será escrita en primera persona del singular. Para que todas las opiniones en contra recaigan en exclusividad sobre mi persona. No crean que me volví masoquista así en un día, ni tampoco que piense que serán tantas las opiniones en contra que recibiremos a nuestra editorial. Pero una o mil o ninguna, sepan que no deben pluralizar los disgustos.

 

Ocurre que mi forma de observar alguna realidad circundante por estos días, me eleva el derecho a dar opinión singular tanto como a responsabilizarme por mis dichos.

 

Aclaradísimas estas cuestiones, me dispongo a cuestionar, en mi calidad de militante oficialista del proyecto de Gobierno que hoy conduce la compañera Cristina y que (desde la primera hora, ahí cuando el porcentaje de los votos era menor que el porcentaje de desocupados en el país) inició el querido Néstor.

 

La CGT es la Organización del Movimiento Obrero. Organización que ha tenido a lo largo de toda su historia momentos de mayor gloria, de mejores oportunidades, de mayor protagonismo, de luchas, de persecuciones, de desapariciones, de muertes. Pero nunca dejó de ser un eje en cada Gobierno Peronista que hemos tenido. Con las características que cada uno de esos gobiernos le ha dado o le ha quitado, según quién fuera el que estuviera sentado en Balcarce 50 y también en Azopardo 820.

 

Mi papá era un tipo muy divertido y cuando yo era chica jugaba conmigo (y lo disfrutaba mucho) al “Cuento de la buena pipa” ¿lo recuerdan? Tal vez allí, en esa manera de estimular mi infantil curiosidad para encontrar la frase o la pregunta o la respuesta para ganar ese juego de palabras, mi viejo estaba formando en mí, la manera políticamente incorrecta de cuestionar desde adentro lo que no está bien.

 

Esta editorial surge después de haberme tomado un buen tiempo para debatirla con algunos compañeros. De esas charlas surgieron los “incondicionales” que me respondieron que “Cristina sabe lo que hace”, que en la “política siempre se comen sapos”, que “la conducción no se discute” y más, claro.

 

¡Por supuesto que la conducción no está en discusión! Pero estos CGT anti Moyanistas (me cuesta decir a favor del Proyecto que tanto defiendo) no representan al movimiento obrero. Son oficialistas de vocación. Hoy con Cristina, ayer con Menem, no olvidamos. Han entregado a compañeros, lo digo incluso desde la memoria de mi propia persecución gremial sufrida en manos de uno de los gordos, Armando Cavalieri.

 

En tiempos donde la política, gracias a Néstor, ha recuperado el interés popular, sobre todo en los jóvenes, h ay que formar cuadros sindicales. No de la mano de estos, seguro. La supervivencia del proyecto está también en formar jóvenes en el sindicalismo. La instrucción política no se hace llevando banderas a los actos. Cuando hablamos de los jóvenes, pensemos cómo los ayudamos a participar en esto. Cantando en los actos no se hace ninguna revolución.

 

Pero resulta que por otro lado, la “VIEJA POLÍTICA” está de limpieza. Esto no es coherente con esa idea. Yo no soy purista, los que me conocen saben que me he embarrado cada vez que la causa lo necesitó. Pero, esto resta, esto descalifica, esto no aporta nada a la desburocratización del sindicalismo.

 

En ese debate el compañero Ariel Magirena dijo: “Esta foto (aludiendo a la de Cristina junto a los gordos, sin Caló, el 16 de julio pasado en Casa de Gobierno) me parece que es como saltar de la olla al fuego. Algo está pasando con la militancia, que dejó de proponer. Los compañeros de ANSES pidieron estatización de fondos de las AFJP desde el primer día, los comunicadores luchamos por la Ley de Medios, la CTA nunca bajó la bandera de la asignación universal, el grupo Fénix insistió con un modelo autónomo y soberano de la economía y la recuperación de YPF y Aerolíneas. Cuando las bases luchan el gobierno popular escucha y no importan los argumentos de “oportunidad política”. Sin un pueblo movilizado el pragmatismo se impone a la doctrina en el desafío de la gestión. NOSOTROS, tenemos que ser el respaldo del modelo para que no tenga que establecer alianzas con traidores comprobados como los que se ven en esta foto. ?¿Será posible que haya 5 millones nuevos de trabajadores incluidos, que deben su puesto a este modelo del peronismo del siglo XXI, y no exista una expresión organizativa de eso? La respuesta es alentar la militancia, no a los burócratas. Hagámonos cargo los trabajadores de lo que pasa en cada uno de nuestros gremios. Se construye desde abajo, no desde el techo. Cristina no tiene que resolvernos las cosas a domicilio”.

 

El debate siempre es enriquecedor, como militante política agrego que no debemos agotar en gritos de bronca nuestras ideas. Este debate debe llevarse a todos los lugares de laburo. Apunto a todos. Y con esto agrego a los Organismos Públicos, donde (con acierto político) se están incorporando desde los puestos Directivos más altos hasta los últimos de los contratados (si, contratados en el Estado) jóvenes con muchas ganas de laburar en política. Esto se lo debemos a un Proyecto que puso en movimiento el compañero Néstor Kirchner y que continúa nuestra actual conductora Cristina. Ninguna contradicción hasta aquí. Pero… los jóvenes que se incorporan NO SE AFILIAN A LOS GREMIOS y, mucho menos tienen participación política en estos tan estratégicos lugares. Hablo de Ministerios, Organismos de Control, Secretarías de Estado, Medios (Radio, TV, TELAM) y puedo seguir, pero seguro muchos de Uds. tienen ejemplos para sumar a los míos. Sin compromiso, sin participación, sin interés gremial, no podremos cambiar la realidad de aquella foto.

 

Mi militancia es sindical es así desde hace más de 30 años. Los gremios pueden cambiar sus dirigentes solamente si los trabajadores se involucran. Muchos como yo peleamos por la no desregulación de las Obras Sociales. Contra muchos, contra casi todos. Lo mismo cuando estos mismos “gordos” fogoneaban el pase de los aportes jubilatorios a las AFJP. Debe ser que soy vieja y hace mucho que me peleo con estos tipos. Estos mismos.

 

Ahora comprenderán el por qué de la escritura de esta editorial en primera persona del singular. Seguramente ustedes sabrán disculpar mi intolerancia. Tengo heridas que no dejan de sangrar sobre este tema. Para algunos puede ser un tema coyuntural. Para otros como yo, es toda la vida política.

 

*Coordinadora editorial de MEGAFON

Imagen: Telam

Chávez en campaña

Venezuela, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Internacionales.

 

Por Ignacio Ramonet

Es la decimocuarta. Desde que ganó sus primeras elecciones presidenciales en diciembre de 1998, Hugo Chávez se ha sometido ya –directa o indirectamente– trece veces al sufragio de los electores de Venezuela. Casi siempre ha ganado (1), en condiciones de reconocida legalidad democrática, avalada por las misiones de observadores enviadas por las instituciones internacionales más exigentes (ONU, Unión Europea, Centro Carter, etc.).

El sufragio del próximo 7 de octubre constituirá pues la decimocuarta cita del mandatario con los ciudadanos venezolanos (2). Esta vez, lo que se juega es su reelección a la presidencia. La campaña electoral oficial arrancó el pasado 1 de julio con dos singularidades notables con respecto a precedentes votaciones. Primero, Hugo Chávez está saliendo de trece meses de tratamiento contra el cáncer detectado en junio de 2011. Segundo, la principal oposición conservadora apuesta esta vez por la unidad. Se ha reagrupado en el seno de una Mesa de la Unidad Democrática (MUD) que, después de unas primarias, eligió como candidato, el pasado 12 de febrero, a Henrique Capriles Radonski, un abogado de 40 años, gobernador del Estado Miranda.

Hijo de una de las familias más ricas de Venezuela, Henrique Capriles fue uno de los artífices del golpe de Estado del 11 de abril de 2002 y participó, junto con un grupo de putschistas, en el asalto a la embajada de Cuba en Caracas (3). Aunque procede de la organización ultraconservadora Tradición, Familia y Propiedad (4) y es apoyado por los sectores más derechistas (entre ellos los medios masivos de comunicación privados que siguen ­dominando ampliamente la información), Capriles hace hábilmente campaña reivindicando todos los logros sociales del gobierno bolivariano. Y hasta jura que su modelo político es el izquierdista del ex Presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva (5)… Pero, sobre todo, apuesta por el debilitamiento físico del Presidente ­Chávez (6).

En esto se equivoca. El autor de estas líneas, presente el pasado mes de julio en Venezuela, siguió las dos primeras semanas de campaña del Presidente, conversó varias veces con él, asistió a algunos de sus extenuantes mítines multitudinarios. Y puede testimoniar de su buena salud y de su excepcional forma física e intelectual.

Desmintiendo las falsas noticias que han circulado en algunos medios de comunicación (The Wall Street Journal, El País) según los cuales, a causa de supuestas “metástasis en los huesos y en la espina dorsal”, le quedarían apenas “seis o siete meses de vida”, Chávez –que cumplió 58 años el 28 de julio– reveló para consternación de sus adversarios: “Estoy totalmente libre de enfermedad; cada día me siento en mejores condiciones”.

Y, a los que apostaban por una presencia virtual del líder venezolano en la campaña, les volvió a sorprender anunciando su decisión de “retomar las calles” y empezar a recorrer los rincones de Venezuela para alcanzar su tercer mandato: “Dijeron de mí: ‘Ese va a estar encerrado en Miraflores (el palacio presidencial) en una campaña virtual, por Twitter y vídeo’; se burlaron de mí como les dio la gana, pues aquí estoy de nuevo, retornando, con la fuerza indómita del huracán bolivariano. Ya extrañaba yo el olor de las multitudes y el rugir del pueblo en las calles”.

Este rugir, pocas veces lo he oído tan poderoso y tan fervoroso ­como en las avenidas de Barcelona (Estado ­Anzoátegui) y de Barquisimeto (Estado Lara) que acogieron a Chávez los ­pasados días 12 y 14 de julio respectivamente. Un océano de pueblo. Una torrentera escarlata de banderas, de símbolos y de camisas rojas. Un maremoto de gritos, de cantos, de pasiones, de arrebatos.

A lo largo de kilómetros y kilómetros, en lo alto de un camión colorado que avanzaba hendiendo la multitud, Chávez saludó sin descanso a los centenares de miles de simpatizantes que acudieron a verle en persona por vez primera desde su enfermedad. Con lágrimas de emoción y besos de agradecimiento hacia un hombre y un gobierno que, respetando las libertades y la democracia, han cumplido con los humildes, pagado la deuda ­social y dado a todos, por fin, educación gratuita, empleo, seguridad social y vivienda.

Para despojar a la oposición de la mínima esperanza, Chávez, en los largos discursos electorales que pronunció sin dar muestras de fatiga, empezó diciendo: “Soy como el eterno ­retorno de Nietzsche, porque en realidad yo vengo de varias muertes… Que nadie se haga ilusiones, mientras Dios me dé vida estaré luchando por la justicia de los pobres, pero cuando yo me vaya físicamente me quedaré con ustedes por estas calles y bajo este cielo. Porque yo ya no soy yo, me siento encarnado en el pueblo. Ya Chávez se hizo pueblo y ahora somos millones. Chávez eres tú, mujer. Chávez eres tú, joven, Chávez eres tú, niño; eres tú, soldado; son ustedes, pescadores, agricultores, campesinos y comerciantes. Pase lo que me pase a mí, no podrán con Chávez, porque Chávez es ahora todo un pueblo invencible”.

En sus intervenciones, no dudó incluso en criticar duramente a algunos gobernadores y alcaldes de su propio partido que han fallado en sus compromisos con los electores: “Me he convertido en el primer opositor”, declaró. Aunque también advirtió: “Uno puede criticar a la revolución, pero no puede votar a la burguesía; eso sería traición. A veces podemos fallar, pero tenemos en el corazón amor de verdad por el pueblo”.

Orador fuera de serie, sus discursos son amenos y coloquiales, ilustrados de anécdotas, de rasgos de humor y hasta de canciones. Pero son también, aunque no lo parezcan, verdaderas composiciones didácticas muy elaboradas, muy estructuradas, preparadas de manera muy seria y profesional, con objetivos concretos. Se trata, en general, de transmitir una idea central que constituye la avenida principal de su recorrido discursivo. En esta campaña va exponiendo y explicando metódicamente su programa (7).

Pero, para no aburrir, ni ser pesado, Chávez se aparta a menudo de esa avenida principal y realiza lo que podríamos llamar excursiones en campos anexos (anécdotas, recuerdos, chistes, poemas, coplas) que no parecen tener nexo con su propósito central. Sin embargo, siempre lo tienen. Y eso le permite al orador, después de haber aparentemente abandonado por bastante tiempo su curso central, regresar a él y retomarlo en el punto exacto donde lo dejó. Lo cual, de modo subliminal, produce un prodigioso efecto de admiración en el auditorio. Esa técnica retórica le permite declamar discursos de muy larga duración.

En sus recientes discursos electorales, Chávez compara las políticas de demolición del ­Estado de bienestar (cita, en particular, los brutales recortes realizados por Mariano Rajoy en España) que se están llevando a cabo en varios países de la Unión Europea y los importantes logros sociales de su gobierno empeñado en seguir “construyendo el socialismo venezolano”.

En sus catorce años de existencia (1999-2012), la Revolución Bolivariana ha conseguido, en el ámbito regional, considerables avances: creación de Petrocaribe, de Petrosur, del Banco del Sur, del ALBA, del Sucre (sistema único de compensación regional), de la Unasur, de la Celac, el ingreso de Caracas en el Mercosur… Y tantas otras políticas que han hecho de la Venezuela de Hugo Chávez un manantial de innovaciones para avanzar hacia la definitiva independencia de América Latina.

Aunque agresivas campañas de propaganda pretenden que, en la Venezuela bolivariana, los medios de comunicación están controlados por el Estado, la realidad –verificable por cualquier testigo de buena fe– es que apenas un 10% de las emisoras de radio son públicas, el resto, o sea el 90%, son privadas. Y únicamente el 12% de los canales de televisión son públicos, el resto, o sea un 88%, son privados o comunitarios. En cuanto a la prensa escrita, los principales diarios El Universal y El Nacional, son privados y sistemáticamente hostiles al Gobierno.

La gran fuerza del Presi­dente Chávez es que su acción ­concierne ante todo a lo social (salud, alimentación, educación, vivienda), lo que más interesa a los venezolanos humildes (75% de la población). Consagra el 42,5% del presupuesto del Estado a las inversiones sociales. Ha dividido por la mitad la tasa de mortalidad infantil. Erradicado el analfabetismo. Ha multiplicado por cinco el número de maestros en las escuelas públicas (de 65.000 a 350.000). Venezuela es hoy el segundo país de la región con mayor número de estudiantes matrículados en educación superior (83%), detrás de Cuba pero delante de Argentina, Uruguay y Chile; y es el quinto a ­escala mundial superando a Estados Unidos, Japón, China, Reino Unido, Francia y España.

El gobierno bolivariano ha generalizado la sanidad y la educación gratuitas; ha multiplicado la construcción de viviendas; ha elevado el salario mínimo (el más alto de América Latina); ha concedido pensiones de jubilación a todos los trabajadores (incluso a los informales y a las amas de casa) y a todos los ancianos pobres aunque nunca hayan cotizado; ha mejorado las infraestructuras de los hospitales; ofrece a las familias modestas alimentos, mediante el sistema Mercal, un 60% más baratos que en los supermercados privados; ha limitado el latifundio a la vez que favorece la producción del doble de toneladas de alimentos; ha formado técnicamente a millones de trabajadores; ha reducido las desigualdades; ha rebajado en más del triple la pobreza; ha disminuido la deuda externa; ha acabado con la antiecológica pesca de arrastre; ha impulsado el ecosocialismo…

Todas estas acciones, llevadas a cabo desde hace casi 14 años de manera ininterrumpida, explican el apoyo popular a Chávez, el cual promete en su campaña: “Todo lo que hemos hecho es pequeño con respecto a lo que vamos a hacer”.

He sido testigo de que millones de personas humildes lo ­veneran como a un santo. Él –que fue un niño muy pobre, vendedor ambulante de dulces por las calles de su pueblo–, repite con calma: “Soy el candidato de los humildes, y me consumiré al servicio de los ­pobres”. Seguramente lo hará. Una vez, la escritora Alba de Céspedes le preguntó a Fidel Castro cómo podía haber hecho tanto por su pueblo: educación, salud, reforma agraria, etc. Y Fidel simplemente le dijo: “Con gran amor”. A propósito de ­Venezuela, Chávez podría responder lo mismo. ¿Y qué ­contestarán los electores venezolanos? Respuesta el 7 de ­octubre.

 

Notas:

(1) Sólo perdió, por ínfimo márgen, el referéndum del 2 de diciembre de 2007 sobre un “proyecto de reforma constitucional”.

(2) Además de Hugo Chávez, otros seis candidatos se presentan a las eleciones del 7 de octubre: Henrique Capriles Radonski, por Mesa de la Unidad (MUD), Orlando Chirinos, por el Partido Socialismo y Libertad (PSL), Yoel Acosta Chirinos por el partido Vanguardia Bicentenaria Republicana (VBR), Luis Reyes Castillo por la “Organización Renovadora Auténtica” (ORA), María Bolívar por el Partido Democrático Unidos por la Paz y la Libertad (Pdupl) y Reina Sequera por el partido Poder Popular (PP).

(3) Léase Gilberto Maringoni, “En Venezuela, Chávez sigue favorito”, Le Monde diplomatique en español, mayo de 2012. Léase también: Romain Mingus, “Henrique Capriles, candidat de la droite décomplexée du Venezuela”, Mémoire des luttes, 28 de febrero de 2012. http://www.medelu.org/Henrique-Capriles-candidat-de-la

(4) Fue cofundador de su rama venezolana.

(5) Lula le envió, el pasado 6 de julio, a Chávez, un mensaje público en el que le aportó pleno apoyo en su campaña electoral, afirmando: “Tu victoria será nuestra victoria”.

(6) A mediados de julio pasado, las principales encuestas de opinión daban un ventaja a Chávez de entre 15 a 20 puntos sobre el candidato de la derecha Henrique Capriles.

 (7) Propuesta del candidato de la patria Comandante Hugo Chávez para la gestión bolivariana socialista 2013-2019, Comando Campaña Carabobo, Caracas, junio de 2012.

 

Publicado en  Le Monde Diplomatique

México, los jóvenes en las calles enfrentando al monopolio mediático Televisa.

México DF, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Internacionales.

Como para envalentonar a los hoy poderosos medios argentinos donde los monopolios mediáticos encabezados por el grupo Clarin asumieron el rol de “oposición” con claros fines destituyentes del actual gobierno democrático, el grupo monopólico mexicano Televisa logró imponer a su candidato Enrique Peña Nieto.

Por Victor L. Martinez (*)

Ya en marzo del corriente año, cuando el que esto escribe se encontraba en tierras de los recordados Emiliano Zapata y Diego Rivera, era voz populis en todo México DF que Televisa lograría imponer su candidato -Enrique Peña Nieto-, hombre que se postulaba por el viejo PRI. La guerra entre los dos carteles de la droga no solo producían 57 asesinatos diarios sino que también se disputaban el control del Ejecutivo Nacional.

Nadie, pero lo que se dice nadie – las sonrisitas nerviosas daban cuenta de ello- en el DF Mexicano desconocía la inoperancia del Parlamento y por ende de los parlamentarios, como tampoco la forma en que a fuerza de corrupción y amenazas, cuando no recurriendo al asesinato mismo de parientes y amigos, los carteles del narcotráfico controlaban -y lo siguen haciendo- no solo a la policia federal de aquel país, sino también a los jueces y al poder judicial en su conjunto. “Lo único que les falta es controlar el Ejecutivo”, -sostenía la mayoría de los ciudadanos mexicanos con quienes cruce palabras sobre el tema, no sin un dejo de resignación al comprobar diariamente su estado de indefensión.

Por lo visto la impresión generalizada que detecté en aquella oportunidad no era infundada. Todo era cuestión de tiempo. Aunque en la mayoría de los interlocutores -no pocos de ellos jovenes trabajadores y estudiantes- con quienes intercambié impresiones políticas podía percibir una marcada decisión de no bajar los brazos en lo que se vislumbraba como una pelea política muy desigual (en frente tenían a la poderosa Televisa y su control de los medios de comunicación), en el fondo anticipaban el resultado electoral como algo “cantado” -el triunfo del candidato del monopolio-.

 Gaudalupe, una extraordianaria joven estudiante mexicana que conocí y con quien entable una hermosa amistad en aquella oportunidad me cuenta por mail lo siguiente:

“De las cosas muy malas acontecidas y que también nos tiene activos y muy inquietos, es la imposición del Candidato a la Presidencias del PRI (Partido Revolucionario Institucional), partido que mal “gobernó” durante 70 años.

Se llama Enrique Peña Nieto, un hombre inculto, violento, sin escrúpulos y encumbrado por Televisa, monopolio televisivo que catapultó y sobre expuso a este hombre, manipulando, tergiversando y enajenando con sus noticieros y basura de programación a la mayoría de la población. Este accionar lamentablemente permeó en amplios  sectores  del pueblo mexicano. Carlos Salinas de Gortari, quien fue presidente del país durante el sexenio 1988-1994, fue una fichita con gran poder que incidió en esta elecciones. Narcotraficantes financiaron el fraude electoral; con ese dinero compraron millones de votos a través de tarjetas de regalo de una tienda departamental. ¡Imagínate el descaro! Al día siguiente de la elección hubo compras de pánico por parte de miles de personas que temían que cancelaran esas tarjetas. Indudablemnte se trata de políticos nefastos, que buscan sólo el beneficio propio, personal, sin importar el costo social e histórico del país.

En resumen, un candidato encumbrado gracias y por sobre el hambre, la pobreza, la ignorancia y la necesidad de un pueblo… 

Ahora mismo está impugnada la votación, sólo esperamos que las movilizaciones y el apoyo internacional (gobiernos que no legitimen este dudoso triunfo) tenga algún eco relevante.

Entre toda esta mierda, han surgido visos  positivos y esperanzadores, los jóvenes de educación media y superior de escuelas y universidades públicas y privadas han despertado y cimbrado las calles con su voz e indignación; desde el movimiento estudiantil de 1968, no se veía tal cohesión social. El movimiento se llama “Yo soy 132”… Necesito más tiempo para contarte detalles…“

 

 

La impresión que me traje a fines en marzo de un entrañable y muy querido México, lamentablemente se hizo realidad, como real es también que una vez más son los jóvenes en nuestra latinoamerica, los que están asumiendo la responsabilidad histórica de recuperar para los pueblos la soberanía polìtica popular.

 

 

 

 

 

(*) Director de EL EMILIO