EL DIA TAN ESPERADO

México DF, EL EMILIO,  Internacionales, Politica

Una experiencia en las elecciones mexicanas del domingo pasado.

Por Daniela Espejo

Desde México DF

Para El Emilio

Tres días pasaron desde el esperado 1ero de julio. Y el día se presentó como todos los de este verano chilango: soleado por la mañana, lluvioso por la tarde.

Al mediodía nos dirigimos a votar. Después de tres meses de esperanza, llegó el momento. Las elecciones en México, como casi todo, son muy diferentes a las de Argentina. El fantasma del fraude, la sombra de los votos comprados y la impunidad de campañas que a todas luces exceden los topes establecidos por la ley son elementos que opacan la felicidad que acompaña a la expresión popular de la jornada electoral. Sin embargo, no hay duda de que el pueblo mexicano es alegre por naturaleza y que a pesar de todos los males que lo aquejan siempre tiene una sonrisa que ofrecer. En la esquina de casa, la señora de la pastelería puso música de salsa a todo volumen. El momento histórico del 1ero de julio de 2012 se empezaba a sentir.

Al llegar al lugar de la casilla, largas filas esperando depositar su voz en las urnas. Pero no nos toca en una escuela, es una casa con un patio no muy grande, cubierto por una lona impermeable. A cada votante se le entrega una boleta foliada para cada votación: para las federales los votos son para presidente, diputados y senadores. En las locales, jefe de gobierno del D.F., jefes delegacionales (las delegaciones son como las comunas porteñas) y diputados locales, que serían los legisladores de la ciudad. La elección a presidente es la más reñida, no se tiene certeza absoluta de quién ganará. Sin embargo, como no existe segunda vuelta, una diferencia del 0,01% a favor de un candidato basta para que sea declarado el nuevo presidente. ¿Y la representatividad? Bueno, de eso no se habla. Si recordamos que en 2006 Felipe Calderón Hinojosa, candidato por el Partido Acción Nacional (PAN) y actual responsable de la guerra contra el narcotráfico, ganó según las cifras oficiales por el 0,56% de los votos, queda claro que este es un concepto que no se discute.

Pero volvamos a las boletas: a cada elector se le entregan seis boletas y debe pasar a una pequeña carpa sin techo, una especie de biombo o cubículo, con las siglas del Instituto Federal Electoral (IFE) para marcar cada una de las boletas con lápiz, crayón o marcador, según el gusto del votante, quien puede llevar sus propios artículos o utilizar el que le brinda el IFE. Se discute si el lápiz que entrega el Instituto se borra, si pasarse de los límites del recuadro del partido que se elige es suficiente para que el voto sea declarado nulo, si la boleta se dobla en dos o en cuatro. Muchas dudas, muchas vertientes que dificultan la votación. O al menos no la hacen tan sencilla como debería ser. Existen tantas urnas como boletas se le entregan al votante, es decir, cada boleta va en una urna diferente, rotulada y coloreada para tal fin. Además, la casilla se separa en dos partes: la que se dedica a la elección federal y la de la elección local.

De repente, se suelta la lluvia. La gente se agolpa, se arman filas paralelas, aparecen paraguas, goteras, incomodidad. Llega una señora con más biromes y marcadores para compartir con los que todavía esperan su momento. Luego de emitir el voto, los funcionarios de casilla pintan al ciudadano el dedo gordo de la mano derecha en señal de que ha votado. Se sella el padrón que no es un mero listado con nombres, apellidos y número. Es una revista gruesa con copia de las credenciales de elector de cada una de las personas habilitadas para votar, con sus fotos y datos completos.

Salimos entre contentos y dudosos. “Luego luego se ve la tranza, en la elección federal te dan un lápiz y en la local una crayola”. La “crayola” o crayón, se cree, no es tan fácil de borrar.

Pasan las horas y a las 6 de la tarde cierran las casillas. Se hace el conteo de votos, se completan las actas y se publican en la puerta del lugar donde se desarrolló la elección. Después, los funcionarios de casilla llevan las urnas al IFE más cercano. A las 20 horas, comienza el PREP o “Programa de Resultados Electorales Preliminares”, los mexicanos gustan de las siglas.

La esperanza comienza. Tenemos una preferencia clara. No queremos que vuelva el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el poderoso dinosaurio que gobernara el país desde 1929 y que recién en el 2000 dejó el Palacio Nacional. Corrupción, autoritarismo, represión, tales las cartas con las que el PRI se presenta a las elecciones. Los resultados del PREP aparecen en un sitio de internet del IFE. Al mismo tiempo, en Twitter, los comentarios: “El PREP va muy lento”, “Se colgó la página del PREP, ¡qué casualidad!”, “Recién empieza y ya algunos se dan por derrotados”. Apenas comenzado el PREP, de los cuatro candidatos, dos admiten la derrota. “Las tendencias no me favorecen”, dice Josefina Vázquez Mota, la candidata del oficialista PAN. El candidato del Partido Nueva Alianza (PANAL), Gabriel Quadri de la Torre, se retira, felicita a Vázquez Mota por haberlo hecho y sugiere que Andrés Manuel López Obrador, candidato de las izquierdas, debería hacer lo mismo. Muy extraño si consideramos que el Consejero Presidente del IFE, Leonardo Valdez Zurita, informa en Televisa que los resultados de este conteo no tienen valor jurídico. López Obrador, como es de esperar, aguarda en su búnker del hotel Hilton. Horas después declara que esperará el conteo oficial. Este proceso comenzó ayer 4 de julio. A causa de las irregularidades denunciadas principalmente por la izquierda, se recontarán más del 50% de los votos.

Mientras tanto, el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto festeja, los presidentes del mundo lo felicitan. Miles de irregularidades opacan la elección. Tres muertos en el Estado de Chiapas, enfrentamientos, compra de votos con tarjetas de cadenas de supermercados, entrega de canastas de productos alimenticios básicos. El movimiento estudiantil #YoSoy132 acude al IFE para comunicar sus informes de agresiones y procedimientos ilegales detectados durante el día de la elección. Sin embargo, como siempre, el IFE declara que la elección fue ejemplar, o algún término por el estilo. ¿Cuánto tiempo podrán hacer de este héroe de telenovela la careta de una maquinaria feroz que por detrás lo sostiene como una marioneta?

1 Comentario en “EL DIA TAN ESPERADO”

  1. Iván Félix Says:

    Sin duda es un acto noble hacer notas sobre la realidad nacional, basta de la desinformación de Televisa y TV Azteca.


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