EL PROCESO DE LIBERACIÓN NACIONAL Y LA ACTUAL COYUNTURA
23 jul 2012 Notas semanales
C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIOm Politica Nacional
A los compañeros que entienden lo político como una disputa futbolera, es recomendable que no pierdan su tiempo en esta lectura; esta dirigida hacia quienes tienen un profundo amor por el pueblo, un odio tremendo hacia la oligarquía y el imperialismo; y un compromiso inalterable con quienes dieron la vida por la liberación.
Tomar partido en la disputa desencadenada entre el gobierno nacional y Moyano, tiene sentido, si con ello, se resuelven las grandes demandas populares y se avanza sobre los intereses de las corporaciones y las multinacionales, que controlan la estructura económica.
Que el 20% de los trabajadores apropie el 40% de la retribución al trabajo, y el 80% se deba conformar con el 60%; es anclar la estructura distributiva en los actuales parámetros, donde la única tarea que falta, es corregir la distribución entre trabajadores.
De igual forma no se puede reclamar que se quite el impuesto al salario y se generen condiciones de igualdad en el cobro de la asignación familiar por hijo, sin señalar, que el mayor aspecto distorsivo, se encuentra en el proceso inflacionario generado por los formadores de precios y las utilidades que acumulan las intervenciones oligopólicas en la argentina.
No hay defensa de los trabajadores sino se avanza sobre los intereses de la oligarquía y las multinacionales; los problemas de nuestro pueblo no se resuelven en la dialéctica de los chanchitos y la 1050, o de las historias personales de quienes tienen la responsabilidad de interpretar y expresar, cual es el futuro de los argentinos.
No son problemas menores, o ajustes parciales en la estructura social, los que se requieren para alcanzar la justicia social, y el piso de libertad que deberíamos tener todos los argentinos.
Hay un 32% de los compatriotas, que tiene trabajo precarizado y un 15% de los argentinos se encuentra desocupado o subocupado; se lanza un programa de 100 mil viviendas, y la realidad nos devuelve una demanda de 900 mil hogares con ingresos demostrables y capacidad de ahorro; no tenemos una ley nacional de salud, que brinde de manera igualitaria, excelencia y calidad para todos los argentinos; y todos los esfuerzos, para incorporar la mayor cantidad de argentinos al sistema previsional, queda diluida por el proceso inflacionario y limitada en la retribución por la precarización del trabajo.
Si las diferencias, entre el gobierno y Moyano, fuesen sobre la fuga de 40 mil millones de dólares en los últimos cuatro años, y de cómo preservar el ahorro de nuestra economía; sería de enorme utilidad, para los argentinos, ya que esos dólares representan riqueza creada por el trabajo argentino, que se terminan llevando las corporaciones al exterior.
Seguramente hay compañeros que con sanas intenciones, consideran los planteos de Moyano como parte de un plan desestabilizador, si fuese de esta forma seríamos los primeros en manifestarlo y en defender al gobierno.
Pero esto no es así; ya no estamos en el 2008 donde Néstor podía ser candidato en el 2011, o Cristina reelecta; y evitar que el gobierno alcance una mayoría parlamentaria de dos tercios, para convocar a una reforma constitucional.
Necesitan debilitar al gobierno nacional, ya no para reemplazarlo o impedir su continuidad, como en el 2008; sino para que elija como sucesor a Daniel Scioli y construir desde el consenso del FPV un liderazgo que responda a los intereses de las minorías.
No se cual es la brillante estrategia de ofrecerle al enemigo una estructura que puede paralizar el país en un día; es obvio, que no es para construir poder político de los trabajadores, ni liderazgos que los expresen.
Por el contrario los que son llamados a suplantar a Moyano carecen de toda cualidad para ello, con el agravante de que la disputa corporativa por la CGT, volvió a colocar en la escena gremial de los espacios que confrontan a los peores traidores del Movimiento obrero.
Entre tanto barullo, lo conveniente sería revisar los acuerdos salariales, el de camioneros incluido, los trabajadores, (tributen ganancias o perciban sueldos miserables), han perdido no menos de un 5% de poder adquisitivo, ya sea por convenios firmados por debajo de la pauta inflacionaria, o porcentuales similares a la inflación del 2011, que distribuidos en alícuotas no representan más de un 20% de aumento.
Las corporaciones están felices y van por más.
Es bastante contradictorio, para quienes sostienen la defensa de la demanda agregada como pilar del modelo, o para quienes defienden los intereses de los trabajadores, no reaccionar frente a la pérdida del poder adquisitivo en los sectores populares y la transferencia de recursos hacia los sectores concentrados de la economía.
Es hora que alguien retome el análisis sobre las relaciones de poder; en este proceso, no solamente se ha fortalecido el Movimiento Obrero, sino y centralmente lo han hecho las corporaciones, pareciera que tanto el gobierno como Moyano, no tienen una lectura sobre el carácter antagónico de esos intereses, con las políticas que se requieren, para construir un orden de justicia social e igualdad en nuestra patria.
Salvo que tengamos demostraciones fehacientes, de que las corporaciones diseñan sus estrategias para satisfacer las condiciones materiales de vida y los grados de libertad de los argentinos.
Es imprescindible el diseño de una matriz distributiva, que cierre la brecha entre los precios de bienes de consumo a valores internacionales, con salarios a valores locales, esto no está ni en la agenda del gobierno, ni de la dirigencia sindical.
Tampoco es parte del debate político los sectores de la economía, que deberían expandirse, para atender los consumos insatisfechos de millones de argentinos, ni el rol que debiera tener el BCRA a la luz de las reformas que le permiten intervenir como instrumento financiero de las políticas de estado.
Con financiación del BCRA no sólo se pueden fabricar 50 locomotoras, 2000 vagones y construir 2000 km de vías, recuperando el tren de laminación para estos fines; sino reconstruir la empresa nacional de FFCC, puesta al servicio de los argentinos y no de quienes nos compran bienes extractivos.
La continua exaltación a valorizar el capital en procesos productivos y de agregación de valor, es sumamente contradictoria, con políticas donde la infraestructura de transportes, que podemos construir en el país, la compramos en el exterior; es también contradictorio cuando resaltamos el desendeudamiento externo y tomamos deuda externa, para dicha compra; y tiene poco que ver con un capitalismo serio, que los argentinos realicemos semejante inversión, para que un privado apropie riqueza por operar el FFCC, esto se condice más con un capitalismo bobo.
Es hora de formular un proyecto de país con planes que respondan a las grandes demandas populares, a los derechos sociales y laborales que debemos garantizar; formular las políticas que permiten alcanzar el pleno empleo; colocar los recursos naturales al servicio de los argentinos, especialmente el uso productivo del suelo, el plan minero nacional y la explotación de nuestro litoral marítimo; actualizar tecnológicamente, la matriz energética tanto en la generación como en el uso; redefinir el sentido de la propiedad privada en nuestra sociedad para colocarla en función social y al servicio de la realización de la vida.
Un proyecto de esta naturaleza, moviliza, enamora, eleva el debate político y convoca a las grandes mayorías populares, a reformular la estructura legal sobre la cual se asiente la organización del estado, la finalidad del mismo en producir un orden de igualdad y justicia social, el sentido de la democracia como ejercicio permanente de un vínculo entre la sociedad y el estado, donde el pueblo recupere su rol protagónico.
Humildemente creo que este tipo de debates, pondrán en evidencia, quienes expresan los intereses de las corporaciones y quienes defienden los intereses populares; no es sólo impulsar una reforma de la Constitución por una urgencia electoral, ni explicar los problemas económicos desde la crisis estructural del capitalismo; sino y centralmente expresar un proyecto político para los próximos cincuenta años, el cual requiere de esa reforma; en ello no tengo lugar a dudas que podemos derrotar las aspiraciones de la oligarquía de promover desde el FPV un liderazgo que responda a sus intereses.
Sería muy saludable para el conjunto de la militancia, estar muy atentos a los debates que son trascendentes para el pueblo, de aquellos que no producen modificación alguna en las relaciones de poder y consolidan o legitiman el privilegio de la cúpula del poder económico, sobre el interés de todos los argentinos.
*Miembro del Movimiento de Liberación Carlos Mugica
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LA TEORÍA DE LA JUSTIFICACIÓN
23 jul 2012 Política Nacional, Politica
C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Opinion
“Nadie se salva en un país que no se salva”
“No existe el héroe individual, sólo el héroe colectivo”
Opinólogos, politólogos y últimamente peronólogos se han incorporado a los espacios multi-mediáticos intentando disecar el panorama cotidiano con precisión quirúrgica, así de aséptico e inmaculado, donde el resto del mundo no existe, la política internacional es ignorada, las pugnas internas del poder económico en nuestro país sólo son presentadas como carmelitas descalzas y en ese imaginario informativo sólo existe el mal, encarnado en un gobierno popular, elegido democráticamente, que avanza sobre situaciones perversas consolidadas por el tiempo neoliberal y que por esta situación es colocado casi en el “eje del mal”, con caracterizaciones de monárquico y dictatorial, en el marco del funcionamiento pleno de las instituciones de la República.
Quienes planteaban que el crecimiento de la última década era producto del “viento de cola”, sesudos economistas que pronostican casi con desesperación, esperando la profecía autocumplida, la caída de la economía, el dólar disparado, el desempleo en aumento, lo cual según ellos se soluciona congelando la economía, ajustando al estado, bajando los salarios, flexibilizando las leyes laborales y planteando ahora que la crisis es el “fracaso del modelo”. Cuando va bien, “viento de cola”, cuando tose, “modelo perverso”, una construcción a medida de los sofistas griegos.
Es imposible pensar desde nuestra trágica historia reciente, un solo paso atrás del rol del Estado en el circuito virtuoso de la economía, desplazando el darwinismo social del dios Mercado, que quebrantó la moral solidaria de los pueblos, enterrando la cultura del trabajo a nivel mundial, alentando la especulación financiera y la concentración de riquezas a expensas de los pueblos del mundo, cada vez mas sometidos al proceso extorsivo del discurso único, del esfuerzo hacia el ajuste económico como camino. Ya lo vivimos los argentinos y lo lloramos con muertos en las calles por una represión alentada por los mismos agoreros actuales y sus patrones económicos, siempre en las sombras, siempre instrumentando terceros, prometiendo futuros protagónicos personales, cuando sabemos los peronistas que los procesos sociales son colectivos.
Las verdades peronistas, vieja receta pontificada por generaciones, ha implosionado de la mano de las disputas de poder en el seno del movimiento nacional, avasallando conceptos doctrinarios sólidos e incuestionables a lo largo de décadas. Así podríamos mencionar desde el rol del estado hasta la ampliación de los derechos sociales, desde el trabajo como organizador de la Comunidad Organizada hasta la recuperación de las empresas del estado entregadas a la voracidad privatizadora del saqueo deudor, provocado desde la dictadura militar. Ni hablar de memoria, verdad y justicia, con procesos ejemplares en el mundo a los genocidas, que han merecido el respeto y la admiración mundial. La recuperación de los fondos previsionales en manos de los buitres financieros, la posibilidad de la planificación estratégica de esos recursos a 15 y 30 años a partir del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, hoy apetecido por los tacticistas que ayer nomás descontaron las jubilaciones y salarios ante la falta de ideas y sometimiento imperial. Es indudable que queremos el 82% móvil y una tercera edad digna económicamente, pero ese anhelo es también una construcción política de un modelo social en el tiempo y estamos en esa dirección.
No imagino peronista que vuelva a la flexibilización laboral, ni a las relaciones carnales con EEUU, no puedo pensar en compañeros que propongan abrir la economía en un mundo que nos presiona para que lo hagamos ante los excedentes de productos atiborrados en sus puertos ante la crisis mundial, ni que estén en contra del control del comercio exterior y las importaciones, ya que nos quieren penetrar en su perpetua intención de trasladarnos las crisis, como hicieron los imperios a lo largo de su historia. No pudieron con San Martín cuando le exigían que se involucre en las luchas fraticidas provocadas por Inglaterra, no lo lograron con Rosas y la navegabilidad de los ríos interiores sufriendo la Vuelta de Obligado, quisieron y no pudieron con Irigoyen con su neutralismo en la Primera Guerra y menos aún con Perón pese a embajadores militantes sin pudor. No podrán ahora ante la incorporación de los jóvenes a la política a partir de recuperar los sueños de Justicia Social que supieron valorar la política como la única herramienta válida en la construcción de un modelo social mas solidario, que entierre definitivamente el estado neoliberal, su cultura y su estructura de dependencia y coloniaje.
Claro que falta mucho para recuperar desde el punto de vista social, claro que aún lloramos dificultades en muchos compatriotas, como es visible en las hipotecas a levantar en áreas sociales básicas como salud y educación, pero que el camino en que se viene avanzando es el correcto doctrinariamente tanto en el plano nacional como el internacional, merece una reflexión de cualquier peronista bien nacido.
Se podrán dirimir espacios políticos dentro el movimiento nacional, es lógico y legítimo siempre y cuando no ponga esa lucha en peligro el proceso de avance de la conciencia colectiva del pueblo en la recuperación de la identidad y el orgullo nacional. Mucho menos que al amparo de esa lucha legítima se ponga en cuestión al Gobierno nacional y popular, que podrá tener innumerables errores políticos pero tiene la vertebración y el compromiso de un tránsito claro de recuperación de la historia, de confrontación con los eternos dueños del poder, con un compromiso de ampliación de derechos y una voluntad transformadora de la realidad, que le crea no pocos enemigos.
Quienes quieren seguir siendo testigos de la historia, terminarán sin dudas justificando las prácticas de los enemigos históricos del pueblo argentino, quienes llaman dictatorial al gobierno, hacen el juego a los destituyentes de Honduras y Paraguay, empujados por sectores de poder internacional que pronto recolonizaron los países sometiéndolos a los sectores financieros y los dictados de los organismos internacionales de crédito. Los sectores del privilegio en nuestro país se esconden en los pliegues de nuestras propias contradicciones y aún de luchas legítimas de espacios de poder, pero su fin último es volver a fórmulas neoconservadoras y liberales, que no tardarán en expresarse si lograsen su objetivo de desplazar al Gobierno nacional. La fecha del 7 de diciembre marcada por la Corte Suprema de Justicia nos hará temblar de acontecimientos hasta entonces, dado el despliegue del grupo monopólico aliado a los sectores más recalcitrantes del poder financiero e imperial.
JORGE RACHID
CABA, 23/7/12
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