Envar “Cacho” El Kadri: SU PENSAMIENTO
19 jul 2012 Notas semanales
C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Memoria
A 14 años de su ingreso a la inmortalidad, homeajeamos al compañero Envar El Kadri.
“De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace…
¡A pensamiento, habremos de ganarla!”
José MARTI
Por Jorge Daniel Arcolia*
Como para ir cerrando va una recopilación de opiniones vertidas por Cacho en publicaciones
que se detallan al final. Algunas tienen la vigencia efímera del momento en que fueron emitidas,
otras permanecen inalterables en el tiempo. El lector podrá disentir o adherir a ellas. Si su lectura sirve para conocer al hombre que originó este trabajo, la tarea estará justificada.
SU FRASE CELEBRE: Perdimos, no pudimos hacer la revolución. Pero tuvimos, tenemos, tendremos razón en intentarlo. Y ganaremos, ganaremos cada vez que algún joven lea estas líneas y sepa que no todo se compra ni se vende, y sienta ganas de cambiar el mundo.
SU LIDERAZGO: Supe siempre que había que pensar en común. Que nadie era más que nadie, como decía el viejo lema de Felipe Varela, y que somos todos iguales aún con nuestras diferencias y características. Lo mas importante de cada uno es lo que hay de humano dentro de nosotros y eso es lo que tiene que unirnos, no los conocimientos técnicos ni los diplomas ni los grados que hayamos obtenido. Esa calidad humana que hace reconocerte hermano del otro y no su competidor.
TERRORISMO: Ese término está mal empleado, porque habría que distinguir entre dos grandes tipos de violencia. Una que venía de arriba, que es la que sufrimos nosotros como generación a partir de 1955 cuando se bombardeó Plaza de Mayo o cuando se fusiló al general Valle y sus compañeros, o cuando se asesinó en los basurales de José León Suárez a gente detenida sin proceso, sin condena, sin abogado, nada. Se los fusiló con una orden verbal instaurando lo que hoy llamamos terrorismo de estado.
Y nosotros fuimos las víctimas de esa violencia … Todo eso lo íbamos viviendo muy directamente, se nos iba metiendo dentro nuestro. Después de sufrir esta violencia comenzamos naturalmente a oponerle “resistencia” a ese terrorismo de estado.
MUERTE DEL “CHE”: Más allá de las diferencias que podíamos tener con Guevara, toda la juventud sintió el impacto de su muerte y el ejemplo de su decisión y coherencia revolucionaria. Era todo lo contrario de muchos que entonces viajaban desde Argentina a Cuba para hacer “turismo revolucionario”, se entrenaban militarmente unos meses y cuando volvían, la máxima acción que emprendían era sacar una revista.
FUERZAS ARMADAS PERONISTAS (FAP): Como fruto de nuestra experiencia personal decidimos organizarnos para iniciar la lucha armada contra la dictadura. Había fracasado el camino del golpe pues ninguno podía tener éxito si no era con el comandante en jefe a la cabeza. Y había fracasado la huelga insurreccional, porque cuando Perón regresó en el 64 no se pudo hacer nada porque falló la coordinación. Perón tenía claro que la violencia en manos del pueblo, no era violencia sino justicia. A esa violencia omnipresente de los militares que querían quedarse por veinte años a gobernar al país había que oponerle otra violencia popular.
OTROS GRUPOS GUERRILLEROS: Hay que introducir una diferencia con otros compañeros que vienen después, porque ellos inician una marcha hacia la toma del poder. El objetivo no era obligar a la dictadura a negociar.
Al principio no hacíamos distingos, a partir del 73 cuando el pueblo logra su máxima aspiración que era el retorno de Perón y elecciones libres, el depositario de esa soberanía era el pueblo, no una vanguardia ni un grupo mesiánico. Cuando el pueblo ejerce su soberanía, no había razón para emplear la violencia porque ella ya no obedecía a lo que el pueblo expresaba.
Nosotros también hemos cometido ese error, confundiendo el método con el fin.
Hemos creído que la lucha armada era una finalidad en si misma, pero no éramos una patrulla adelantada, no éramos la punta de diamante, no éramos los militantes heroicos y ejemplares ante los cuales todos tenían que postrarse.
CUPULAS ILUMINADAS: Cada uno se creía un “peroncito” … Siendo todos peronistas nos encontrábamos de pronto con gente que hablaba en términos realmente desconocidos para los trabajadores, con documentos farragosos que nadie comprendía.
Se daba el caso increíble que un dirigente del movimiento villero, tuviera como responsable a un compañero de veinte años que jamás había pisado una villa, lo ponían por encima del caudillo natural que debía seguir sus directivas como si fueran las de un comisario político. Estaban en: “ acumulemos fuerza, el Viejo no tiene mucha vida”. Tenían como estrategia suplantar a Perón.
SECTARISMO: Había una concepción que nada podía haber fuera de la revolución… Por lo tanto no había nada, ni vida afectiva, todo era “pequeño burgués”… Si vos escribías poesía, si escuchabas música eras un pequeño burgués, ese tiempo lo tenías que dedicar a la revolución. Había en esos compañeros como una idea de autoexpiación, como si participar de la lucha revolucionaria fuera una forma de expiar su pasado. Vos te ibas despersonalizando. El hombre se transformaba en un HOMBRE-ORGANIZACIÓN, se casaba o no se casaba en función de la organización.
Todo eso traía como consecuencia la deshumanización, cuando lo mas rico que queremos para nuestro pueblo es humanizar las relaciones entre la gente.
La organización era la máquina, el hombre era un engranaje. Una agrupación había calculado cuanto duraba un combatiente, como decían ellos, en actividad. Podría ser entre tres y seis meses, entonces había que preparar otro para reemplazarlo. Como de lo que se trataba era de pelear no se lo armaba ideológicamente sino que se le enseñaba a armar y desarmar una pistola o como hacer una emboscada. Cosas técnicas, militares, pero no se le daba un discurso político serio.
MONTONEROS: La idea de suplantar a Perón, de quedarse con el Movimiento, estaba subyacente. Creyeron que podían disputarle a Perón su conducción y habida cuenta de su edad reemplazarlo en su jefatura. Esto está escrito en algunos documentos del año 73 y es en esta concepción trepadora y oportunista donde va a estar el origen de tantos errores y vacilaciones.
Yo me enorgullezco de haber tenido amigos Montoneros que no tenían nada que ver con esta concepción de “asalto al poder” que desarrolló su conducción. Como no tenía nada que ver el heroísmo, el coraje, el patriotismo de tantos jóvenes que creyeron en esos jefes de pacotilla, y que generosamente dieron sus vidas por ideales nobles.
Pero para rescatar el valor de esa generación sacrificada es necesario saber separar la paja del trigo y ser capaces de reconocer y asumir lo que pasó sin anteojeras ni idealizaciones autojustificatorias.
Nuestra violencia se planteó siempre dentro de ciertos marcos, porque no nos considerábamos una “patrulla adelantada” sino parte del pueblo organizado. Cuando el peronismo recibió ese inmenso caudal de clases medias incorporó gente que actuaba con la soberbia de considerar que nada ni nadie podría estar por encima de ellos. Y no lo hacían por maldad, no sabían actuar de otra manera. Hacían de la violencia su única política porque era una herramienta eficaz para sus planes, no la lucha del movimiento.
Los que vislumbrábamos este problema caímos en el error de ser ingenuamente solidarios y callar nuestras críticas para “no hacerle el juego al enemigo común”. Cometimos el error de considerar una crítica como un ataque.
Nosotros recurrimos a la violencia como un estado de legítima defensa, no nos dejaban otro camino para recuperar nuestra soberanía y el derecho a elegir nuestros gobernantes.
Ellos después del triunfo popular del 73 usaron la violencia para imponer su voluntad de secta.
DISCUSIONES CON PERON: Nosotros hemos cuestionado alguna de sus directivas pero haciéndolo como el hijo que se pelea con el padre, y esa bronca encerraba un profundo respeto. Luego los Montoneros se enfrentaron a él considerándolo responsable de “malograr el proceso revolucionario “, o de no llamarlos a ellos para ocupar los cargos de conducción. Querían obligarlo a que hiciera lo que ellos querían o lisa y llanamente ocupar su lugar.
FOQUISMO: Nosotros habíamos creído que esa antinomia entre foquismo y organización popular era un pretexto para los grupos que no querían tomar las armas… Pero ya nos dábamos cuenta nosotros que veníamos de la lucha armada, que la cosa en nuestro país no funcionaba y que había mucho de verdad en ese “pretexto”.
VANGUARDISMO: En la cárcel comprendimos que con el foquismo no íbamos a ninguna parte, que habíamos caído en un vanguardismo alejado de nuestro pueblo, que en definitiva la lucha era política y que había que desarrollar la organización popular, la lucha de las masas porque a las fuerzas armadas del régimen no las íbamos a vencer enfrentándolas en su terreno, el de la violencia, sino políticamente, como se demostró en el 73 y ahora diez años después.
ELITISMO: Fue el poder de ese pequeño grupo que se fue salvando de la represión o que por las sucesivas bajas de los compañeros que estaban al frente subieron en el escalón hasta formar una casta, una elite que creó sus propias necesidades. La de mantener relaciones internacionales, de habitar por prestigio o vivir o viajar con ostentación para “impresionar”, etc … Esto explica el mantenimiento de dirigentes en donde se debían haber ido a la primera macana que hicieron pero siguen ahí porque se desarrolla este fenómeno de una concentración del poder, verticalismo, autoritarismo que hizo que las organizaciones que debieron ser las mas abiertas y democráticas fuesen las mas sectarias, dogmáticas y autoritarias.
El dogmatismo fue disfrazado de pureza revolucionaria, se consideraban tan puros que terminaron creyendo que su grupo era el único auténticamente revolucionario.
Estos ejecutivos de la revolución iban en Europa del avión al sillón y basaban su autocrítica en un manejo de millones de dólares que ellos mismos usufructuaron.
Y no se puede borrar la responsabilidad que tuvieron de conducir a toda una juventud maravillosa a un callejón sin salida.
Todo esto lo hemos sufrido … Duele decirlo, pero HAY que decirlo.
LOPEZ REGA: Parece como que nadie se atreve a condenarlo, ni siquiera a nombrarlo. Y los dirigentes no se dan cuenta que la única manera de ser creíbles frente al pueblo, en especial frente a la juventud, es asumiendo no solo el “activo” del peronismo sino también su “pasivo”.
BOLCHES Y FACHOS: Los dirigentes callaron frente a las tres A y la alimentaron con silencio. Nosotros callamos creyendo acelerar el proceso, colaboramos para que se pensara que todo el peronismo revolucionario compartía esa metodología. Unos lo hacían para no mostrar divisiones, otros pensábamos que criticar a Montoneros era hacerle el juego a López Rega y la burocracia.
Un compañero cordobés me dijo una vez: “Aquí no hay mas peronistas, están los “BOLCHES INFILTRADOS” que son ustedes y los “FACHOS HIJOS DE PUTA” que somos nosotros.
Por parte nuestra debe quedar claro que repudiamos los actos de violencia cometidos en nombre de la revolución, por vanguardias que creyeron forzar la historia y se adjudicaron el derecho de vida y muerte sobre dirigentes que seguramente cometieron errores, que se llenaron los bolsillos pero era el pueblo en sus bases, sus organizaciones y sus votos el que debía sancionarlos.
EXILIO: Primero habría que decir por que nos fuimos, para seguir vivos. Queríamos hacerlo porque nos parecía que todo proceso revolucionario debe saber encontrar la forma de retirarse en un momento dado. No hay que creerse protagonista de la historia y pensar que si uno no está presente, la historia no se hace. Los que habíamos participado de la lucha contra la dictadura anterior, por más que fuera público y notorio que habíamos evolucionado comenzaron a perseguirnos y asesinarnos como fue el caso de Ortega Peña, o de mi hermano en el afecto Julio Troxler y otros… La derecha peronista nos perseguía porque consideraba nuestra propuesta de organizar las bases como “marxista” o “clasista”. Los militares actuando encubiertamente nos asesinaban echando sus crímenes a la cuenta de la “lucha interna del peronismo” cuando eran ellos que se cobraban cuentas con quienes los habíamos combatido.
El único camino que nos quedaba era pasar a la clandestinidad, pero para ellos debíamos renegar de lo que considerábamos correcto, y entrar nuevamente en un terreno de violencia para salvar la vida. Así me fui en el 75, no tuve alternativa. ¿Para qué quería sobrevivir? Para llevar con migo a todos los que quedaron en el camino, parte de nuestra vida. Como dice don Ata … en “ LOS HERMANOS: Y ASI SEGUIMOS ANDANDO, CURTIDOS DE SOLEDAD Y EN NOSOTROS NUESTROS MUERTOS PA¨ QUE NAIDES QUEDE ATRÁS … “ Y como lamentablemente mi generación carga muchos muertos, me pareció un deber conservar esa memoria, rescatarla y poder expresarla hoy.
DERROTA: En el exilio traté de recomponerme, partiendo de reconocer que habíamos sido derrotados como peronistas, como generación, como todo … Otros no consideraban que habíamos sido derrotados, sino que simplemente era una retirada estratégica y que ya vendría la contraofensiva. Creí que había que aprovechar el tiempo para tratar de volver algún día y aportar algo sin subirnos a ningún caballo, sin creernos mejores ni peores que nadie. Aprendí que mejor que tratar de hacer la GRAN REVOLUCION INSTANTANEA es hacer diariamente la pequeña revolución contínua.
Reconocí todo lo que ha sufrido y pasado la gente que quedó acá. El proceso militar, las desapariciones, golpearon fundamentalmente a los trabajadores, a la gente que quedó El pueblo no pudo exiliarse.
ALEGRIA: Éramos alegres, simples, directos. Hacíamos lo que nos parecía teníamos que hacer y punto. A mi me daba bronca cuando escuchaba la cantinela del “arduo sacrificio”. Si lo hacíamos porque nos gustaba,
Claro que hemos perdido o hemos dejado de hacer muchas cosas y esta vocación nos ha costado muchos dolores de cabeza … Pero a nosotros nos ponía contentos ser miembros de aquella Juventud Peronista, lo vivíamos con cierta satisfacción, con alegría, sanamente.
Fue tiempo después, cuando quisimos ser una “herramienta eficaz” que la idea de la militancia se transformó en “sacrificio” y que nació aquella mistificación del “combatiente”, personaje al que nada podía cuestionársele porque arriesgaba lo mas importante para un hombre: su vida.
POLITICO: Ninguno de nosotros se consideraba un político, otro error que cometimos fue el habernos considerado siempre militantes, y militante viene de militar. Ahora yo me defino como un político, e incluso diría que debemos dejar de tener miedo o vergüenza de considerarnos dirigentes políticos.
Con el dirigismo mediocre de los aparatos, el tipo que era jefe dentro de un aparato y que nunca había tenido ningún mérito personal desde el punto de vista político, que no había militado ni en las bases, ni como dirigente de la juventud del partido, de los sindicatos, aparecía de pronto como “dirigente nacional” de algo.
Nosotros pecábamos en sentido inverso, nos faltaba asumir esa responsabilidad de ser dirigentes, con todo el compromiso que ello conlleva.
MADRES: Si vemos una injusticia en nuestra escuela, en nuestro barrio, tenemos que reaccionar, tenemos que hacernos respetar y no quedarnos callados porque ese mecanismo de silencio o del insulto fue el que implementó la dictadura. Ese mecanismo llegó a considerar a las Madres de Plaza de Mayo como “locas” y sin embargo esas Madres rescataron la conciencia moral de la Argentina. Es gracias a ellas y a las luchas de todos los que no transaron con la dictadura, que la Argentina podrá recomponerse algún día. Porque aún en los momentos más difíciles y más terribles, cuando muchos intelectuales callaron, cuando gran parte de La Iglesia se calló, cuando muchos dirigentes políticos se callaron, los que resistieron supieron gritar sus verdades.
Como símbolos de esa resistencia, Las Madres nos permitirán a nosotros, argentinos de mañana, sentirnos dignos, saber que no todo estuvo podrido, corrompido, entregado o vendido.
PERONISMO: Continúa siendo la expresión mayoritaria del pueblo argentino. Creo que hay más peronistas que antes, nada más que no se sienten expresados en las formas políticas actuales. El peronismo no supo retomar las banderas revolucionarias de sus orígenes históricos. Sufrió la mayor cantidad de desaparecidos, padeció la represión directamente como en el caso de los trabajadores que fueron los mas golpeados. No fueron los trabajadores los que iban a Miami a comprar televisores.
No supieron denunciar, diferenciarse y presentar un modelo nacional. El pueblo peronista sancionó en el 83 a los dirigentes que confiaron en una suerte de amnesia, creyendo que todo lo malo que hizo el peronismo ya estaba borrado por el hecho que lo que hizo la dictadura fue cien veces peor.
El peronismo de base tuvo como idea: NO NOS GUSTAN ESTOS DIRIGENTES, BUSQUEMOS OTROS; PERO CON LA GENTE, NO AUTOELIGIENDONOS.
Lo más importante no es llegar a un objetivo, sino andar tras él, y en ese sentido sigo andando.
POSICIONES POLITICAS: Valoro enormemente la amistad de gente como Solari Irigoyen o Piccinini con los que aunque no compartimos las mismas posiciones políticas, me siento mas unido que con alguno de los que aparentemente se dicen peronistas y de los que me siento muy alejado. Hay que ir paulatinamente organizando las bases, promoviendo las acciones no violentas. Sabiendo que ese gobernador y ese presidente no lo son del partido sino de todos los argentinos.
ERRORES/ ACIERTOS: Los peronistas tenemos que estar orgullosos de muchas cosas que se hicieron desde la caída de Perón en 1955. Reivindicamos las acciones de la Resistencia, de los que lucharon y se sacrificaron por el retorno, de los que siguiendo sus directivas nos enfrentamos a las dictaduras que se sucedieron. En esta lucha incluyo desde el general Valle hasta Felipe Vallese y a todos los jóvenes que incluso fuera del peronismo se levantaron generosamente frente a la opresión.
Hay que reivindicar el triunfo del FREJULI que reanudó relaciones con Cuba, Vietnam, Corea, China… que reafirmaron nuestra vocación latinoamericana y tercermundista, que derogaron la legislación represiva, etc.
Pero con pena y dolor hay que reconocer que se equivocaron los que en Ezeiza pretendieron copar el palco para imponer sus estribillos y consignas. Se equivocaron los que para reprimir ese desborde emplearon armas de fuego provocando muerte.
Se equivocaron los que mientras negociaban con Rucci un pacto de no agresión lo asesinaron en un vano intento de ponerlo a Perón contra las cuerdas. Se equivocaron los que dejaron salir a la CNU a cobrarse revancha, comenzaron la “caza de brujas” más sangrienta acaecida por un gobierno civil. Se equivocaron los que comenzaron a asaltar cuarteles par armar sus “ejércitos” sabiendo que todo ello no podía mas que agravar la situación de quienes debían ser los beneficiarios de sus acciones, los trabajadores.
Pero no se equivocó el pueblo que repudió en las urnas el pasado 30 de octubre el abuso de poder y la soberbia de los candidatos elegidos sin respeto por la soberanía popular.
AJUSTE: A este modelo y a este esquema capitalista le ha faltado y le sigue faltando el brazo social. Considerar a la gente como números hace que uno se equivoque porque no lo somos. Es una concepción cultural extranjerizante que se nos ha pretendido imponer como modelo pero hay otras pautas de cultura que son las de solidaridad, participación. Promoviendo la participación afianzamos la democracia. Es como un órganos del cuerpo que si no se usa se atrofia y lo que hacen los partidos políticos en su mayoría es atrofiar el ejercicio de la democracia.
MENEMISMO: Este no es mi peronismo, no comparto para nada ni las privatizaciones ni la política económica que no tiene en cuenta a la gente. Seguimos creyendo que este movimiento merece otros dirigentes, mas allá de los rótulos podrá resurgir y reencarnarse con los ideales de un país mejor.
BALANCE: Muchos hemos aprendido a ser concientes de nuestros errores, a superar esa mentalidad “bolichera” de querer formar la propia organización, a no erigir nuestras ideas en dogmas porque para cambiar la realidad no hay UNA forma, UN remedio, UNA teoría sino decisiones a tomar cada día. Que los grandes objetivos serán alcanzados paulatinamente y que todo mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo, condenados como “reformismo” son positivas; que la democracia sin condicionamientos ni proscripciones posibilita ese avance concreto hacia una sociedad mas justa y que los intentos de llegar a ella por otros medios, (aún con las mejores intenciones), han conducido a todo lo contrario.
Aprendimos a reivindicar cada vez mas el concepto de Patria Grande Latinoamericana, el contacto con los compañeros desterrados de todas partes del mundo nos ha permitido tomar una conciencia más real, más directa de lo que representa la dimensión latinoamericanista. Eso nos lleva a sentir como nuestra la agresión yanqui contra la soberanía nicaragüense y las ansias liberadoras del pueblo salvadoreño
Me asombra ver todavía una gran carga de sectarismo entre los militantes populares, olvidando que es éste la antesala del autoritarismo.
Debemos ser capaces de desterrar la violencia y lograr el imperio de la ley. Si no nos proponemos respetar la misma y si el gobierno no la hace cumplir por TODOS, comenzando con los responsables de la destrucción de toda una generación, de los 30.000 desaparecidos y del empobrecimiento de nuestra gente la violencia seguirá latente para regocijo de quienes nunca se equivocaron de enemigo, la oligarquía y las multinacionales.
FUTURO: El peso y el protagonismo de la lucha política está en esos miles de jóvenes que participan en las comunidades de base, en los organismos de derechos humanos, en los partidos políticos, en los sindicatos, en los movimientos rurales, en la actividad cultural, etc …
Es para ellos que siento como un deber y un responsabilidad de transmitirles mis reflexiones sobre el pasado, aunque duela, no para llorar el tiempo que paso ni arrepentirnos de lo que hicimos sino para hacer fructificar tanto dolor, tantos compañeros y hermanos que se nos quedaron en el camino y así transmitir nuestro mensaje de esperanza para que los mas jóvenes NO TROPIECEN DOS VECES CON LA MISMA PIEDRA.
*Fragmento de su Libro Envar Cacho El Kadri, uno de los nuestros.
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LOS HIJOS DE PERÓN
19 jul 2012 Notas semanales
C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Memoria
A 14 años de su ingreso a la inmortalidad, homeajeamos al compañero Envar El Kadri.
Fuimos hijos suyos, es cierto. En todos los sentidos: hijos de su ejemplo y voluntad puesta al servicio del pueblo; hijos en el amor y respeto que se siente por un padre querido; hijos que por la magia de una palabra: “compañeros”, se transformaron en “hermanos”.
Así lo sentimos a Perón, como a un padre.. Padre Eterno le gustaba llamarse, y tenía razón: sus hijos nos peleábamos como suele suceder entre los hermanos, pero guay que de afuera nos torearan: ahí formábamos uno en su defensa.
Pertenezco a la generación de los únicos privilegiados, la de quienes leíamos Mundo Infantil antes que Billiken, para descubrir después, gracias a quienes aprendieron con los Vigil, que eso era “adoctrinamiento”, y lo de ellos ¿qué?. Con la diferencia que así nos formábamos con una mentalidad nacional, “flor de ceibo”, mientras que la de ellos era un adoctrinamiento hacia doctrinas de “progreso y liberalismo” que le abrían las puertas al imperialismo.
Cuando en el ’55 dejamos atrás la niñez privilegiada, esas lecturas fueron responsables de que nuestra adolescencia tuviera olor a clorato de potasio y azufre, mientras que la de los adoctrinados por Billiken podía disfrutar de chicles-goma “Bazooka” ó los beneficios del nylon importado de USA…
Crecimos de golpe en medio de bombazos y persecuciones: los padres de nuestros compañeros eran las víctimas de la “libertad recuperada”: Vergara Russo, moría el 16 de junio en Plaza de Mayo; Cogorno fusilado un año después.
Ahí nos hirvió la sangre rebelde que Evita nos inculcara: empezamos la lucha por el retorno de nuestro Padrecito con lo que teníamos y podíamos. ¿Acaso no se habían usado piedras y aceite hirviendo para contener las invasiones inglesas?¿Por qué no podríamos hacerle la pata ancha a estos nuevos invasores disfrazados de “libertadores”?
Espontaneísmo, voluntarismo, desconocimiento de las condiciones objetivas y subjetivas; amén de las climáticas y estratosféricas; de todo pueden ser acusados estos tozudos hijos de Perón que se jugaron por su retorno, que dieron su vida por él y soñaron con una patria liberada. De todo, menos hijos de puta.
Qué fácil resulta tener razón a posteriori, pero que lindo fue equivocarse defendiendo “lo que Perón nos legó: una Argentina “libre, justa y soberana”, como decía una canción de la época.
Qué lindo fue tener un padre como Perón, con perdón de los psicólogos, los sabios y los que se las saben todas.
Y qué lindo fue tener hermanos como aquel Tito Bevilacqua con el que vendíamos “Palabra Argentina” y luego nos metíamos en los cines para silbar al almirante Tessaire cuando desde la pantalla denigraba a Perón y el peronismo; ó aquel otro, Felipe Vallese, “Misterix” por su impermeable blanco abotonado en doble hilera, parecido al del personaje de historieta, con el que nos escapábamos juntos después de haber recuperado “armas para el pueblo” y, sentados en el fondo del 406, decirnos mutuamente una gran mentira: “esto no es para mí, yo no me meto más en nada”;
O aquel gigante Gustavo Rearte que nos conducía con una sonrisa y se tiroteaba con la policía defendiendo su libertad; ó con Jorge Rulli refugiándose en Montevideo, sobreviviendo junto con otros compañeros, gracias a las noches de póker con que el “Gordo Cooke” hacia una diferencia para ayudar a los “muchachos”,
O el bueno de Dardo Cabo, distribuyendo gelinita a los compañeros de la Resistencia, siguiendo las huellas de su padre, preso en Caseros, porque como decía el General: “hijo de tigre, overo ha de ser”. Y después yéndose a Malvinas en un avión que no era suyo, para recuperar lo que era nuestro; ó el Petitero, el Anguila, el del Poncho Colorado, que nunca supe como se llamaba, que venía de la U.B. Facundo Quiroga, de allá por Urquiza, toda aquella barra de Corrientes y Esmeralda, “que juró lealtad al conductor /luchará si fuera hasta la muerte/ por la Patria y también por Juan Perón.
Qué lindo fue entreverarse en todos esos entreveros con tantos hermanos que sí los puedo y debo nombrar por ser ó haber sido hijos de Perón: el Vasquito Unamuno, que se nos fue apagando por esas putas enfermedades que te matan lo que el plomo de una 45 respetó; aquellos que como José Luis Nell venían del nacionalismo fierrero y se fueron entregando en cuerpo y alma en este peronismo montaraz que trataba de pegar fuerte y duro para destruir “la oligarquía y los imperialismos en simulada pugna”, porque sobraba tanto coraje y amor por el Viejo que no a uno, a una tribu entera de imperialismos nos atrevíamos los hijos de Perón.
…Y cuando nos tocaba perder, perdíamos. Calladitos, nomás. Avergonzaditos, nomás. PERO DE PIE. Con la “mirada desafiante” como decían las crónicas policiales.
Los hijos de Perón fuimos duros y tiernos, serios y jodones, dialoguistas y “apretadores”, enamoradizos y olvidadizos, cantores y gritones, apresurados y retardatarios, pobres y pobrísimos.
Nosotros, pobres de solemnidad, pobres vinimos al Movimiento, pobres lo servimos aún cuando millones pasaron por nuestras manos, y pobres seguiremos hasta el día en que nos vayamos a jugar con el Viejo arriba en alguna nube.
Pobre ejemplo le dejamos a quienes, por ser los “nietos de Perón”, tendrían que saber que la política no es un medio para enriquecerse ni servirse, para trepar y trepar.
…Los hijos de Perón seguimos creyendo que es realista pedir lo imposible; ó que podemos alcanzar las estrellas aunque estén muy altas; ó que “se puede y se debe” vivir como hermanos…
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Tags: envar el kadri, KIRCHNERISMO, los hijos de peron, Militancia, Peronismo














