Seguridad: La salida por izquierda
16 jul 2012 Notas semanales
C.A.B.A.,Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Politica Nacional
Ante cada hecho delictivo que rebota con fuerza en los medios se repiten los eslóganes de represión y mano dura que esgrimen los sectores más reaccionarios. Pero el progresismo también tiene algo para decir. Políticas y propuestas para un problema urgente.
La inseguridad es mucho más que una sensación. Es el temor que muchos sienten de ser robados, agredidos o incluso asesinados. Desde algunos medios periodísticos se machaca que cada dos días se produce un homicidio por esta causa. Mientras, se repiten marchas pidiendo mayor seguridad, como en Cañuelas, Moreno, Quilmes y Caballito. Los sectores más reaccionarios aprovechan para impulsar sus propuestas de mano dura y fortalecimiento de la policía. Ya en 2004 la iniciativa fue tomada por la derecha, que se encolumnó detrás del ingeniero Juan Carlos Blumberg y su legítimo dolor por el secuestro y asesinato de su hijo Axel. Tal vez ahora les toca el turno a quienes se paran desde el progresismo o desde la izquierda para plantear una salida frente a la criminalidad.
El doctor Alberto Binder, del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales, es una de las principales autoridades en la materia. En conversación con Veintitrés, el especialista señaló que, contrariamente a lo que se suele decir, “el progresismo viene insistiendo sobre la necesidad de reformular profundamente las instituciones de seguridad, que no sean pensadas solamente desde el control y los derechos humanos, sino también desde la eficacia. Las propuestas más importantes en materia de eficacia en los últimos diez años han venido desde el campo del progresismo”.
En ese sentido, Marcela Perelman, del Centro de Estudios Legales y Sociales, destacó el Acuerdo de Seguridad Democrática, desde donde se plantean “propuestas concretas”. Según indicó la experta, hace falta “un gobierno dispuesto a ejercer el gobierno político de la seguridad y de las fuerzas de seguridad; una policía eficaz en la prevención, de alta profesionalidad; una justicia penal que investigue y juzgue en tiempo oportuno a quienes infringen la ley, garantice la plena observancia de las reglas del debido proceso y de la defensa en juicio, y un sistema penitenciario que asegure condiciones dignas de encarcelamiento y de ejecución de la pena con sentido resocializador”.
La diputada Victoria Donda, del Libres del Sur, admitió que es “una deuda del progresismo dar propuestas alternativas en la problemática de la seguridad, es un déficit que se dio por prejuicios”. Y ejemplificó como error “pensar que es un tema de la derecha y que sólo les importa a sectores de altos ingresos. Lo sufren sobre todo los sectores populares que no pueden pagar seguridad privada”. Y agregó que “el otro prejuicio es decir que todos los integrantes de fuerzas de seguridad son enemigos. Es un error: son trabajadores que se encuentran en situación de indefensión. La forma de romper con la militarización es reconocer los derechos que tienen, como el derecho a sindicalizarse, como plantean los policías en Santa Cruz, que están de paro hace más de una semana”.
Donda resaltó dos propuestas que presentó en el Parlamento. “Es importante reformar las fuerzas de seguridad para una sociedad democrática, a nivel nacional. Por eso presentamos un proyecto de modificación de la carta orgánica de la Policía Federal Argentina”. Después detalló que se busca que “deje de haber una carrera de oficial y otra de suboficial, ya que eso les enseña a unos a mandar y a otros a obedecer”. En cambio, se propone una policía en la cual “se profesionalicen las distintas especialidades”. Y resaltó que lo fundamental es “que los corruptos vayan presos, sin que la fuerza les pague un abogado defensor, sino que tengan el mismo derecho a defensa de cualquier ciudadano”.
La otra propuesta de la diputada se refiere al servicio penitenciario. “El 80 por ciento de los condenados son reincidentes. La cárcel está pensada como lugar de reinserción y no cumple el objetivo. Proponemos crear un sistema que resguarde a la persona en cumplimiento de la pena, con oferta laboral, de educación. Y que haya un mecanismo especial contra la tortura. El proyecto está hace seis años en Senado, durmiendo el sueño de los justos”, se quejó Donda.
Su colega Claudio Lozano, del Frente Amplio Progresista, puntualizó que “la problemática sólo se va a resolver en tanto avancemos en mejores condiciones de vida para el conjunto de la población”. Y llamó a “terminar con el vínculo entre policía, política y delito”. El diputado advirtió que “en muchos de los casos de los que estamos hablando, por ejemplo en el caso de Nicolás Castillo, el chico asesinado en Moreno, una de las cosas que se está hablando es que la pandilla que lo atacó viene operando hace tiempo. Quiere decir que la policía sabe de su existencia. Frente a las narices de la policía esas bandas operan con libertad porque como contrapartida realizan servicios de diversa índole para la misma policía”.
El diputado dijo que “no hay que engañar a la gente, esto no se resuelve con mano dura, con Blumberg se aprobaron todas las barbaridades habidas y por haber, destruyendo la lógica del Código Penal. No sirve el facilismo”. Según denunció, “detrás de delitos como los secuestros de autos y de personas, del narco, hay dinero y un negocio que alimenta el financiamiento ilegal de las instituciones policiales, que a su vez alimenta a parte del sistema político”. Y coincidió con Donda al proponer “un proceso de democratización de las fuerzas de seguridad para terminar con la verticalidad que las transforman en bolsones de corrupción”, al tiempo que planteó la “sindicalización como mecanismo para combatir la corrupción”.
Siempre opositor, Lozano deploró la decisión del Ministerio de Seguridad nacional de “sustituir una fuerza por otra”, en referencia a la presencia de Gendarmería en barrios porteños y del conurbano. “No me parece que eso tenga sentido alguno. Los gendarmes no son ajenos al delito. Son una fuerza de frontera, absolutamente expuesta a vínculos con cuestiones non sanctas”, señaló.
Desde el oficialismo, Leonardo Grosso –diputado por el Frente para la Victoria e integrante del Movimiento Evita– difirió en varios de los aspectos planteados por Donda y Lozano, pero coincidió en criticar “la salida facilista propuesta por Blumberg”. Según consideró, “es acertada la presencia de la Gendarmería en los barrios. Al haber más de una fuerza, ninguna tiene el monopolio del control territorial”. Y se opuso a la sindicalización de la policía: “Mientras sea una corporación, no se pueden sindicalizar: eso no quiere decir que seamos antipolicía, muchas veces ganan una miseria”.
El dirigente –con amplia experiencia en la militancia en la Villa La Carcova, en José León Suárez– comentó que vienen impulsando una Campaña Nacional contra la Violencia Institucional, luego de “haber vivido de cerca casos de gatillo fácil, como los de Francisco Almirón y Mauricio Ramos, asesinados por la espalda por la Bonaerense”.
Grosso puntualizó que “la seguridad es integral, implica poder vivir en una sociedad, desarrollarse, crecer, pensar en un futuro, no es sólo que no te roben tu propiedad, tus objetos materiales. Nosotros planteamos el paradigma de la seguridad democrática (ver recuadro), donde se reconstruyan otros valores. Con la discusión de la inseguridad, como la plantean los medios masivos y monopólicos de comunicación, muchas veces se ocultan otros intereses, como sucedió con el ingeniero Blumberg. Si hay problemas de robo, de inseguridad, no se resuelve con mano dura”. Y propuso “la participación de la comunidad en la vida social. En vez de poner patrulleros o rejas, hay que ocupar el espacio público. Hay que evitar que los barrios se conviertan en ‘tierra de nadie’, eso lo hacemos construyendo participación de los vecinos, en las plazas, en las calles. Con vecinas que se turnaban para tomar mate en la puerta, mientras los chicos jugaban para cuidarlos, o construyendo corredores desde la escuela hasta las casas de los vecinos”.
Desde el Frente de Izquierda y los Trabajadores, el profesor Christian Castillo analizó que “lo que los medios llaman el problema de la ‘seguridad’ está en primer lugar ligado a la descomposición del aparato estatal, ya que son las fuerzas de seguridad las que tienen el manejo real del crimen organizado. Los desarmaderos de autos, la prostitución, el narcotráfico, los secuestros extorsivos, las salideras y entraderas, tienen en las diversas policías a sus núcleos organizadores, muchas veces liberando las zonas a cambio de parte del botín recolectado”.
Castillo alertó que “utilizan las necesidades que surgen de la miseria social para reclutar una suerte de mano de obra esclava, que si se niega a sus dictados sufre todo tipo de vejaciones y aun la desaparición forzada, como con Luciano Arruga”, mientras “en las cárceles se cometen múltiples violaciones de los derechos humanos, con el mismo servicio penitenciario chantajeando a la población carcelaria para que salga a robar”.
De acuerdo con el dirigente de izquierda, “sin terminar con el aparato represivo y con el actual régimen social al que este brinda sus servicios, ninguna medida acabará con las causas que provocan estos hechos”. Y propuso “atacar las condiciones de miseria social que son usufructuadas por estas estructuras organizadas desde el propio aparato estatal, empezando por dar trabajo genuino para todos con salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, así como una vivienda digna a las tres millones de familias que se encuentran en emergencia habitacional”.
Más allá de los matices, desde los distintos espacios que se reivindican como contrarios a las políticas represivas, lo que faltan no son las propuestas, sino tal vez mayor energía para que estas ideas sean escuchadas y aplicadas.
En los últimos días se intensificó la demanda de mayor seguridad, reclamos legítimos vinculados con problemas reales, que exigen políticas responsables y soluciones efectivas para la protección de los derechos de las personas. Cunden los discursos que proclaman que la eficacia está asociada al endurecimiento del sistema penal, que hace unos años se expresaba en discursos de mano dura explícitos. En el contexto actual aparecen revestidos de una retórica social o, incluso, de un supuesto pragmatismo urgido por pasar a la acción. La cuestión crítica es cómo se ejerce la función del sistema político de traducir los reclamos en políticas públicas. Si se hace lineal e irreflexivamente, pierde su función de mediar en los conflictos, de construir acuerdos y diseñar políticas públicas. Adherimos al Acuerdo de Seguridad Democrática, que surgió cuando no existía un Ministerio de Seguridad a nivel nacional. Es una alianza integrada por expertos con experiencia en gestión, académicos, organizaciones de derechos humanos, representantes de diferentes fuerzas políticas que consideran necesario implementar políticas que brinden soluciones eficaces frente a los problemas del delito, desde una perspectiva respetuosa de los derechos.
Fuente: Revista Veintitres
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MINERIA: ¿UNA ZONCERA MODERNA?
16 jul 2012 CONTAMINACIÓN AMBIENTAL, MEDIO AMBIENTE, Minería, Minería Contaminante, Notas semanales
C.A.B.A.,Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Mineria
Por Víctor E García*
La minería: ¿una zoncera moderna?
Antes que nada, estimado lector, creo conveniente ordenar el debate sobre la minería ya que claramente no es lo mismo abordarlo por el lado del medio ambiente que desde el costado económico. No debemos prestarnos a la confusión que nos proponen los fundamentalistas con su estrategia de comunicación basada en 4 palabras “Agua, cianuro, muerte, saqueo” y que clausura toda discusión poniendo a las personas que intentan debatir el tema con honestidad intelectual como acérrimos defensores de la Barrick. Esta estrategia es muy efectiva ya que si uno cometiera la osadía de rebatir o relativizar el impacto ambiental que produce la actividad con datos duros y argumentos sólidos siempre queda la palabra saqueo para tirar sobre la mesa y volver la discusión a foja 0 ya que como lo dije en las primeras líneas son dos aristas muy distintas del tema.
El tema ambiental es una cuestión de principios, es decir: si contamina, hace daño y si es así debe prohibirse la actividad, sean las regalías generosas o vergonzosas. En el aspecto económico se discute si conviene o no; o mejor dicho en qué condiciones es conveniente que la actividad minera se desarrolle, estando dispuestos a pagar un costo en pos de un beneficio que sea superior para el país.
El aspecto ambiental.
Para abordar este debate es necesario, primero que nada, desenmascarar la brutal hipocresía con la que se instala el tema, y por qué no decirlo, las tremendas mentiras que se dicen con tal de aterrorizar a la sociedad y llevar agua para su molino.
Aunque parezca obvio, hay que empezar por decirlo, la inmensa mayoría de los productos no comestibles que consumimos están hechos o requieren para su fabricación materias primas extraídas de las minas. ¿No me cree? Piense en todo lo que es de hierro en su casa, su auto, su bici, los colectivos, los trenes y en la infraestructura en general (postes de luz, puentes, estructuras de casas y edificios, etc…), piense en las chapas de zinc, en los picaportes, las llaves, las cerraduras, las aberturas, los utensillos de cocina, los cables eléctricos, los ventiladores, los aire acondicionados, las pilas y que se yo cuantas cosas mas. Mire a su alrededor, se va a sorprender. Pero también sepa que los ladrillos, los cerámicos, los granitos, el mármol, el cemento, la piedra partida para el asfalto o el hormigón, la cal, el yeso, el vidrio y todos los materiales de construcción, exceptuando la madera, son obtenidos en minas a cielo abierto con uso de explosivos la mayoría de las veces. ¿Estamos dispuestos a renunciar a todo eso? Mire que la madera se obtiene talando bosques, algo que tampoco es muy “ambientalista friendly” vio.
Y es desde este punto es en donde te “corren el arco” en la discusión y pasan del slogan “nos oponemos a toda actividad minera contaminante” a “nos oponemos la megaminería a cielo abierto”. Pues bien, pasemos a explicar por qué existe este tipo de actividad minera. A grandes rasgos podríamos dividir a los yacimientos metalíferos en tres grandes categorías: a)- los yacimientos vetiformes; b)- los cuerpos masivos subterráneos y c)- los yacimientos diseminados.
Durante cientos o miles de años la humanidad ha explotado los yacimientos del tipo a y b debido a que son mucho mas fáciles de encontrar y a que su concentración en los metales de interés (ley) es muchísimo mas alta que los del tipo de yacimiento c (que por algo se llaman diseminados). Los yacimientos a y b deben ser laboreados subterráneamente debido a que tanto las vetas como los cuerpos masivos están enterrados. Por lo tanto al ser mas fácilmente detectables y ser muy ricos en su ley fueron explotados durante miles de años por lo cual ya casi no quedan yacimientos de este tipo por descubrir en ningún lugar del mundo.
Los únicos yacimientos que quedan son los diseminados los cuales contienen pequeñas cantidades de los metales de interés distribuidas al azar en todas las direcciones, cantidades que suelen ser de unos pocos gramos por tonelada de roca. Esto obliga a: 1°- explotarlos a cielo abierto debido a que son superficiales y a que deben moverse muchos metros cúbicos de roca y 2°- a explotarlos a escala ya que al tener bajísimas leyes producir a pequeña escala los vuelve inviables económicamente (a mayor escala, menores costos fijos). Los explote la Barrick Gold o los explote el estado socialista no cambiaría en nada la forma de explotación.
El siguiente slogan: “producen oro que es un metal suntuario”
FALSO. No solo se produce oro y no solo se hacen joyas con el oro. También se produce plata, zinc, cobre, molibdeno, plomo y estaño principalmente.
Por otro lado está es asunto del carácter suntuario del oro, y aunque nadie va a negar que se utiliza en joyería y como reserva de valor, el oro se utiliza en la industria electrónica, es decir en sus televisores, computadoras y teléfonos celulares. ¿Alguno de ustedes no tiene celular? ¿Cuántos metales extraídos de la malvada megaminería contiene? ¿Estás dispuesto a vivir sin esos artefactos? Porque si existe la extracción de metales es porque existimos millones de consumidores como vos y como yo que demandamos estos elementos.
La vedette del tema: EL CIANURO. “El que le hace tomar la sopa al cuco”.
“Las mineras contaminan porque usan cianuro” Preguntas:
- ¿Todas usan cianuro?
- ¿Solo la minería a cielo abierto lo usa?
- ¿Qué tipo de cianuro y en que concentración?
- ¿En que concentración es letal?
- ¿Cuan contaminante es?
El cianuro es, quien lo duda, una sustancia venenosa. Pero NO ES CANCERÍGENO, así que con el verso de los chicos con cáncer en Andalgalá a otra parte (oír bien el discurso ecologista: “niños con cáncer” para que el golpe bajo sea de lo más efectivo). Yo propongo investigar cuantas muertes hubo en el país en los últimos 100 años por envenenamiento con cianuro proveniente de la minería. Apuesto mi aguinaldo a que no podrían comprobar ninguna. ¿Se imaginan el festín que se harían TN y Greenpeace el día que muera alguien?
Pero vamos a las preguntas.
- No, no todas usan cianuro, en Argentina hay solo dos minas a cielo abierto que utilizan la lixiviación al aire libre (proceso en el cual se usa cianuro), estas son Veladero y Gualcamayo, las demás concentran por lixiviación en tanques en un circuito cerrado o concentran por flotación proceso en el cual no se utiliza cianuro como es el caso de Bajo de la Alumbrera en Catamarca la cual fue bloqueada en Febrero de 2012 por “contaminar con cianuro” CHAN!!! Es tan malvada Bajo de la Alumbrera que se gastan fortunas en comprar cianuro que no va a utilizar solo para tirarlo al agua y darles el gusto a los ecologistas, de puro jodidos que son nomás. Y recordar que además Bajo de la Alumbrera produce cáncer en los niños de Andalgalá porque usa cianuro. ¿Se dan cuenta de lo descaradamente que se nos miente?
- No, hay explotaciones subterráneas como Cerro Vanguardia que sí utiliza cianuro en la concentración, pero se ve que como no es una “megamina a cielo abierto” acá el cianuro se le puede agregar a cucharadas en el Nesquik sin agarrarse ni siquiera una diarrea.
- El cianuro utilizado en el proceso de concentración por lixiviación es el cianuro de sodio (NaCN) en una concentración de 350 mg/litro = 0,035%.
- El cianuro de sodio es de toxicidad significativa a los 50 mg y su dosis letal es de entre 150 y 300 mg para un adulto. Es decir que prácticamente uno debiera tomarse ½ litro de la solución tal cual se usa en la minería para que sea letal.
- Sí, es contaminante. Veamos su grado de peligrosidad. Ya vimos que la dosis letal es prácticamente igual a tomarlo tal cual se lo utiliza. Es decir que si se derrama en un rio, evento catastrófico que muy difícilmente suceda, su concentración bajaría debido a que se diluye en el agua. Eso si, para ocasionar mortandad de peces, plantas y otros organismos necesita concentraciones inferiores, con lo cual podría ocasionar un impacto ambiental no menor. Pero se degrada rápidamente. Pero la cantinela de “contamina las aguas subterráneas” ES FALSA. Veamos: el cianuro es eliminado del suelo por varios procesos, en el caso del NaCN en contacto con el aire forma Acido Cianhídrico (HCN) el cual es gaseoso y se escapa a la atmosfera en la cual tiene un vida media de uno a tres días. En contacto con el agua superficial sucede lo mismo. Las cantidades de HCN generadas no son peligrosas para los humanos. Por otra parte solo el 10% del cianuro que se utiliza en el país lo usa la industria minera, el resto lo utilizan otras industrias como por ejemplo: la vitivinicultura, esa industria que los ecologistas proponen como alternativa a la minería en San Juan o también dicen que es victima de la minería. ¿Incoherencia? No, hijaputez.
El agua: “La minería consume millones de litros de agua”. Pequeña corrección, la minería no consume agua sino que la utiliza en algunos procesos, en un producto minero no se va ni una gota de agua como si ocurre en la agricultura o en la vitivinicultura en donde provincias en las que el agua no abunda exportan agua, es lógico necesitan producir.
Y la otra palabrita efectista es “millones”. ¿Quieren hablar de millones de litros de agua? En Capital Federal se consumen 600 litros por habitante/día de agua. Se sabe que 200 litros es lo necesario para vivir con alta calidad de vida, de hecho hay provincias que usan en promedio menos que eso. Es decir que se derrochan 400 litros, si pensamos que de esos 400 litros 200 se van por perdidas en el sistema de distribución, quedan 200 litros por habitante/día que se derrochan por inconducta de los porteños que, multiplicados por sus 3 millones de habitantes, da la cifra sideral de 600 millones de litros de agua por día derrochados. ¿A alguien se le ocurriría prohibir la Capital Federal? ¿Y que opina el diputado por la capital, Fernando Pino Solanas de este desastre ambiental? Es degradante escuchar a porteños pretendiendo darle lecciones de cuidado del agua a los sanjuaninos, falta que quieran explicarles como son los terremotos y cartón lleno.
Pero bueno vayamos a los datos duros: La Dirección de Hidráulica de San Juan informa derechos de riego agrícola por 166.604 litros/seg., la actividad minera 1.746 litros/seg. Es decir que la agricultura emplea el 92% del agua y la minería el 1%, el otro 7 % se utiliza para consumo humano. Además en minería el 50% del agua se recicla y reutiliza en circuitos cerrados y no se vierte a los ríos el agua residual sino que se elimina por evaporación regresando al medio pura.
Conclusión preliminar:
En este abordaje de la arista ambiental de la minería no se tocaron todos los aspectos pero considero que si los mas importantes de acuerdo al discurso ecologista. Quedaron temas ambientales afuera que deberíamos debatir una vez que queden claros el asunto del agua y del cianuro.
Es la intención de esta nota dilucidar la trampa que nos pusieron para nublarnos la razón y no permitirnos pensar con sensatez. Esta trampa, como lo describí antes es muy sencilla, muy efectiva y consta de cuatro palabras: “Agua, Cianuro, Muerte, Saqueo”, y una vez en la trampa se nos monta el resto del andamiaje del no pensamiento compuesto de slogans sencillos de repetir. Le propongo dos cosas: 1) Recuerde el conflicto por las retenciones del 2008, recuerde a los dirigentes de las patronales y sus 4 términos “Trigo, Carne, Leche, Economías Regionales”, se discutía la renta agraria, sobretodo la sojera pero ellos tenían el libreto siempre a mano. Y 2) Piense en cualquier tema de actualidad discutible, busque 4 palabras que peguen y listo, gana todas las discusiones. Yo pensé en un tema, por ejemplo el transporte automotor con sus 8 mil muertes por año entonces la formula del éxito seria: “Contaminación, Aire, Accidentes, Muerte” con lo cual nadie podría negarnos que habría que prohibirlo ¿no?
En la próxima parte trataremos el aspecto económico de la minería con sus temas sociales y políticos asociados. Aspecto el cual considero más interesante de discutir como militante político pero que queda en mi opinión, vedada a los ambientalistas ya que como dijimos al inicio, el tema de que si contamina hay que prohibir la minería es una cuestión de principios y por lo tanto no admite discusión. Para discutir el aspecto económico primero hay que decir MINERIA SI, ahora discutamos el como
El aspecto económico.
De las cuatro palabras que citamos en la primera parte del artículo publicado en la edición anterior la única que nos quedó sin analizar es “saqueo”. ¿Será esto una verdad indiscutible? ¿O tendrá matices que merecen ser analizados para entablar la discusión política sobre el tema en su justa medida?
En primer lugar hay que resaltar un aspecto casi obvio pero que no se suele dejar bien en claro en las discusiones, la jurisdicción sobre los recursos naturales ES PROVINCIAL, esto lo establece la Constitución Nacional, es decir que cualquier planteo sobre nacionalización de los recursos requiere de una reforma de la Carta Magna.
En el aspecto impositivo la minería está regulada por la Ley de inversiones mineras N° 24196 de 1993 y su modificatoria la Ley 25429 de 2001. Los impuestos que debe pagar la actividad son: ganancias 35%; impuesto a los combustibles, ingresos brutos, además de retenciones (entre el 5 y 10%) y regalías de hasta 3% sobre el valor del mineral en boca de mina. ¿Es poco, es mucho? Esto es lo que pagan las empresas mineras y la carga impositiva representa el 34% de los ingresos de las empresas según datos oficiales de la AFIP.
Las leyes anteriormente citadas son de carácter promocional ya que la minería metalífera era a principios de la década del 90 una actividad muy poco desarrollada. Y más sentido tiene que sean de carácter promocional tratándose en general de provincias cordilleranas y patagónicas con territorios mayormente desérticos y escasas posibilidades de desarrollo económico las que principalmente tienen recursos minerales metalíferos. Para tomar dimensión del carácter promocional y si cumplió su cometido podemos dar el dato de que el sector recibió inversiones en 1993 de 10 millones de U$S y en 2010 1800 millones de U$S, es decir que como atractivo de las inversiones funcionó. Lo que sí es muy discutible es si se deben mantener las ventajas que estas leyes brindan a los inversores en un contexto de un aumento exponencial de los precios de los metales, por ejemplo la Onza troy de oro valía en 1993 U$S 300 y hoy vale mas de U$S 1900. En 1993 $ 1 valía U$S 1 y hoy el Dólar cuesta $ 4,45, con tarifas energéticas, salarios e insumos a precios pesificados cuando en 1993 los costos de producción estaban totalmente dolarizados y el modelo económico era agroexportador y extractivo. Hoy en día el desafío es como hacemos para poner a la minería al servicio de la industrialización del país sin perjudicar a las provincias eminentemente mineras.
Algunos de los beneficios que las leyes brindan a las inversiones:
- Deducción en el impuesto a las ganancias del 100% del monto invertido en prospección, exploración, estudios de planta piloto, determinación de la factibilidad técnico- económica. Además de poder amortizar las mismas como inversión.
- Amortización acelerada para el impuesto a las ganancias de inversiones en equipamiento. Se hace en tres años lo cual permite que se pague poco de ganancias durante los primeros tres años de actividad.
- Exención del impuesto a la ganancia mínima presunta.
- Exenciones de IVA en la adquisición de maquinaria y obras de infraestructura.
- Avalúo de reservas. El mineral económicamente explotable podrá ser capitalizado hasta en un 50% aumentando así los activos contables de la empresa.
- No deben pagar nunca más del 3% de regalías.
- Exención del pago de derecho de importación.
- Régimen de Aduana domiciliaria.
- Rembolsos en los puertos patagónicos de entre el 2,5 y el 7% del valor de facturación de la mercadería despachada.
- Régimen de estabilidad fiscal por 30 años.
Estos beneficios resumidos (no están todos) son a mi entender el aspecto mas discutible de la cuestión minera, no creo que todos sean negativos, pero hay que tener en cuenta que éstas leyes fueron impulsadas por gobiernos de corte neoliberal siguiendo directivas del Banco Mundial y que además, como mencionamos anteriormente, fueron sancionadas en momentos en los que los precios internacionales de los metales eran muy inferiores a los actuales.
El costo fiscal que estos beneficios le insumen al Estado Nacional fue en 2010 de $ 452 millones y lo recaudado en concepto de impuestos y retenciones fue de $ 4300 millones para el Estado Nacional y de $ 1300 millones para las provincias. Las exportaciones fueron por U$S 4500 millones y las importaciones por U$S 2000 millones. ¿Es mal negocio? ¿Podría ser mejor negocio? Esa es la discusión.
En concepto de regalías la provincia de San Juan, por ejemplo, recibió en el año 2010 $ 97 millones de las minas Veladero y Gualcamayo (las dos mas grandes en producción), a esto habría que sumarle los impuestos provinciales. Además, es muy importante deshacer el mito de que la actividad minera compite y afecta negativamente sobre otras actividades económicas. Volvemos a usar el ejemplo de San Juan por ser una provincia eminentemente minera y estar por este motivo muy cuestionada actualmente. Pues bien, en San Juan, las exportaciones agroindustriales entre 2003 y 2011 aumentaron 11 veces, la producción de olivo lo mismo, las pasas de uvas, la industria vitivinícola y las nueces 5 veces, medicamentos 30 veces, placas y paneles para la construcción 12 veces y maquinarias 5 veces. Es decir, todas las actividades económicas crecieron en sintonía con la actividad minera convirtiendo a esta provincia en la que más creció en este período duplicando el crecimiento económico nacional.
Entonces, si no queremos minería metalífera en el país. ¿Que estrategia de desarrollo le proponemos a provincias como San Juan, Catamarca o La Rioja?
La minería y el empleo.
Según cálculos de la Secretaria de Minería de la Nación, la actividad minera genera 450 mil empleos entre directos e indirectos. Se estima que por cada empleo directo se generan 5 empleos indirectos por el efecto sobre la actividad en la economía.
Los empleos en minería son los mejores pagos del país con ingresos promedio al 2011 de la módica suma de $ 17600 debido a la altísima especialización de la mano de obra, además es notable que prácticamente no exista informalidad laboral en el sector.
Y aquí quiero hacer una disquisición. Las organizaciones que se oponen a la minería proponen como alternativa de desarrollo de las provincias mineras a la agricultura y el turismo, que como ya lo planteamos anteriormente la minería no compite con ellas y pueden perfectamente coexistir. Pero además estas dos actividades pagan los peores salarios (su promedio para el 2011 no llega a $ 2900) y tienen los mayores índices de informalidad laboral de todo el sector privado, es por esto que hay que ser muy cuidadosos con qué es lo que se propone como alternativa de desarrollo a las distintas regiones de nuestro país, no se puede alegremente negar posibilidades de empleo a miles de familias por cuestiones medio ambientales planteadas desde premisas erróneas.
El rol de los Estados Provinciales.
Algunas provincias parecen haber encontrado una forma muy ingeniosa de obtener mayores beneficios económicos de la actividad minera, crean empresas provinciales y se asocian con los inversores extranjeros. La pionera en este tipo de asociaciones fue Santa Cruz con la empresa Fomicruz SE, que fue creada en 1988 y hoy es socia en la explotación de la mina Cerro Vanguardia obteniendo enormes ganancias que van a las arcas provinciales, siendo también socia en otros emprendimientos mineros y petroleros. Y otras provincias siguieron el ejemplo, en el caso famoso de Famatina, La Rioja con su empresa provincial EMSE está asociada a la canadiense Osisko con un contrato que prevé que del total extraído, EMSE se quedará con el 30% (a eso sumemos el 3% de regalías), pero además sin que la provincia invierta y arriesgue un solo peso, la inversión de riesgo la hace la canadiense. ¿Alguien propone un contrato más ventajoso? Otra provincia que recientemente, y con la llegada de un nuevo Gobierno, creó su empresa provincial es Catamarca, así Camyen tendrá un papel central en el desarrollo minero de esa provincia.
Espero que haya sido de utilidad este aporte al debate sobre la minería. No se trata de hacer una defensa boba de la actividad, pero tampoco una crítica boba. Se trata de estar un poco mejor informados sobre la cuestión, se trata de no repetir como loros slogans sin medir los perjuicios que eso puede producirle a una región y a su gente. Se trata de proponer además de oponerse, se trata de proponer algo superador si no se está de acuerdo. Desde esta pequeña posición personal propongo rediscutir las leyes que regulan la actividad para que sean compatibles con el desarrollo económico del país y con el bienestar de sus ciudadanos, sin prejuicios, sin slogans, al menos con conocimientos básicos sobre la cuestión y evaluando todos los aspectos de la vida del país, no solo el medio ambiente, pensar el medio ambiente sin pensar en la gente termina siendo funcional a la dependencia económica y contraria a la justicia social por muchos argentinos anhelada. Muchas gracias.
*Geólogo, Universidad Nacional de La Plata
Publicado en : Causa Peronista
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Salario real
16 jul 2012 Notas semanales
C.A.B.A.,Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Economia
Por Alfredo Zaiat
El debate inflación e ingresos de los trabajadores, incluyendo la discusión sobre el Impuesto a las Ganancias sobre salarios medios y altos, en un escenario de fragmentación en cinco de la representación confederal de los trabajadores, exige un marco de cifras para ordenarlo. Desde 2007 el aumento de precios se ha estacionado en un umbral alto, sin espiralizarse pese al deseo de avivar ese fuego por los pirómanos conocidos. La inflación es uno de los principales problemas de la economía pero hoy no está impulsada por los motores tradicionales que ofrece como explicación la ortodoxia, obsesionada con el gasto público y la emisión monetaria. Además de factores vinculados al sector externo e imperfecciones en los mercados de oferta (oligopolios), en estos años se está desarrollando una fabulosa puja distributiva entre el capital y el trabajo, que se expresa en aumentos de precios y de salarios. El aspecto notable de esa tensión en perspectiva histórica es que los trabajadores no son los perdedores porque los salarios no retrocedieron en términos reales. La particularidad de ese proceso es que esa mejora se concretó al mismo tiempo que aumentaron las utilidades de las empresas. Esta aparente contradicción se salda cuando se observa la fuerte alza que registró la productividad laboral, que implica la apropiación del capital de una parte proporcionalmente mayor del incremento de la riqueza global de la economía. La complejidad de esa dinámica de ingresos, con sus respectivos agentes económicos involucrados, exige eludir rústicos análisis que sólo sirven para cautivar plateas inocentes pero no para interpretar la intensa pelea que se está dando por el reparto del ingreso y sobre quienes se pretende hacer recaer los costos de una crisis global con desenlace desconocido. Por lo pronto, en rasgos generales, los trabajadores, por la organización gremial y por gestión de gobierno, no la están pagando. Esto explica la incomodidad del mundo empresario que bien saben reflejar sus medios afines y expresar sin pudor hombres de negocios dedicados a comercializar información económica.
El proceso de recuperación del ingreso de los trabajadores luego de la fabulosa transferencia hacia el capital que significó la megadevaluación de la salida de la convertibilidad comenzó con aumentos de sumas fijas no remunerativas dispuestas por decreto. Luego ese monto pasó a integrarse al salario, para empezar una persistente y creciente negociación paritaria, la más larga en cantidad de años desde que se constituyó esa institucionalidad en el mundo laboral. Este proceso permitió una mejora salarial en términos reales, sendero que se complicó cuando comenzó a poner en cuestionamiento la tasa de ganancia empresaria. La reacción fue ajustar precios, independientemente de que la productividad laboral haya crecido por encima del costo laboral.
El último informe de coyuntura del centro de estudios y formación de la CTA-Yasky precisa que durante la posconvertibilidad la productividad creció continuamente. Señala que si bien el costo laboral también se incrementó en el período, lo hizo a una tasa menor, de manera que el costo laboral unitario se redujo, incrementando la rentabilidad empresaria. Define que “entre 2009 y 2011 la tasa de crecimiento de la productividad se aceleró en relación a años anteriores alcanzando en 2011 un valor 31,6 por ciento superior al del final de la convertibilidad”.
Este resultado permite entender las importantes ganancias acumuladas por las empresas en estos años, a la vez la dinámica que adquirió la negociación colectiva con alzas salariales por encima de la inflación. El promedio simple de la variación anual de los salarios de convenio de todas las paritarias fue 26,4 por ciento en 2008, 21,0 por ciento en 2009, 26,0 por ciento en 2010, y 32,0 por ciento en 2011.
El aumento del año pasado fue uno de los más importantes porque se ubicó varios puntos por encima de cualquier índice de precios difundido. En el cuadro que acompaña esta nota se observa en detalle los aumentos de esos años en cada uno de los principales sectores de la economía. Esa recomposición no significa que aún no persistan en el mercado laboral las consecuencias de la heterogeneidad salarial y de la informalidad, la aún débil organización en los lugares de trabajo y la demorada renovación de liderazgos gremiales.
La recomposición de las organizaciones gremiales ha sido un proceso que comenzó con la salida traumática de la convertibilidad. La suba de los salarios, la reapertura de las negociaciones paritarias y la creación de una importante cantidad de puestos, en el marco de un crecimiento sostenido, constituyeron elementos que implicaron una mejora de la situación de los trabajadores y el fortalecimiento sindical. Los investigadores Héctor Palomino y David Trajtemberg indican en “Negociación colectiva y recuperación económica en Argentina”, publicado en Macroeconomía, empleo e ingresos, libro de la OIT y el Ministerio de Trabajo, que el fortalecimiento sindical “provino del crecimiento conjunto de su influencia, del número de afiliados y de sus recursos económicos, tendencias que contrastan con el declive que padecieron en esos tres planos durante los años noventa”.
La consecuencia fue el aumento de las negociaciones colectivas y los trabajadores comprendidos en las paritarias, estén o no sindicalizados. La evolución fue un alza constante sin detenerse en 2009, cuando la crisis internacional impactó en la economía doméstica, ni ahora, cuando también se registra una desaceleración de la actividad económica (ver aparte). Palomino y Trajtemberg afirman que el incremento en la frecuencia de la negociación colectiva confirma, en el plano institucional, una fuerte articulación con la dinámica socioeconómica “al comportarse como instrumento para impulsar el incremento de los salarios”. El recorrido que han tenido los convenios y acuerdos homologados en el sector privado fue destacado, como se puede observar.
| Año | Cantidad de negociaciones | Personal comprendido |
| 2004 | 348 | 1.222.000 |
| 2005 | 568 | 2.117.000 |
| 2006 | 930 | 3.500.000 |
| 2007 | 1027 | 3.938.000 |
| 2008 | 1231 | 3.992.000 |
| 2009 | 1331 | 4.001.388 |
| 2010 | 2038 | 4.220.161 |
| 2011 | 1864 | 4.235.000 |
Fuente: Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.
La cantidad de trabajadores cubiertos por convenios siempre es mayor porque incluye también a quienes no renovaron acuerdo en el año.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner afirmó en su discurso en Tucumán por el Día de la Independencia que el país tiene el mejor salario de la región. El portal de Internet Chequeado, que se dedica a evaluar sentencias de los políticos, juzgó que es “cierto tanto con el mínimo como con el salario promedio, si se mide por el poder adquisitivo, es decir lo que se puede comprar con esa suma de dinero en cada país”. Consultado Pablo Glüzmann, investigador del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales, señaló que “si se considera el salario por hora en paridad de poder adquisitivo, Argentina y Costa Rica son los países con mayores salarios”. También le preguntaron a Víctor Beker, director del Centro de Estudios de la Nueva Economía de la Universidad de Belgrano, sobre el salario mínimo. En un informe de ese investigador se indica que en Argentina el salario mínimo tiene el mayor poder adquisitivo de la región, al ser un 16 por ciento superior al piso salarial paraguayo, que se ubica en el segundo puesto, y 3,2 veces mayor a la remuneración mínima boliviana, la cual ocupa la última posición en la tabla”.
Publicado en Pagina 12
“La compañera Evita. Vida de Eva Duarte de Perón” Nuevo Libro de Galasso
16 jul 2012 Notas semanales
C.A.B.A.,Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Historia Latinoamericana
Presentación del nuevo libro de
Norberto Galasso
“La compañera Evita. Vida de Eva
Duarte dePerón”
Scioli como síntesis
16 jul 2012 Notas semanales
C.A.B.A.,Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Politica Nacional
Según la clásica definición de Norberto Bobbio, la diferencia esencial entre derecha e izquierda radica en su posición frente a la desigualdad: mientras la izquierda la concibe como el resultado de una construcción social (y, por lo tanto, como algo susceptible de ser modificado, por ejemplo, mediante la acción correctiva del Estado), la derecha cree que es un estado natural: no sólo acepta la desigualdad sino que incluso la valora, en particular si es consecuencia del esfuerzo individual de acuerdo con el clásico patrón ético del protestantismo, comprobable en muchos sitios pero en ninguno como en Estados Unidos, que ha hecho del sueño americano el centro simbólico de un orden que es tanto económico como político y moral. Para la derecha, entonces, el éxito individual, más que la solidaridad, constituye el eje del progreso social.
Como otros líderes surgidos del mundo de los negocios (Mauricio Macri y Francisco de Narváez pero también el chileno Sebastián Piñera, el mexicano Vicente Fox o el ecuatoriano Alvaro Noboa) y de las disciplinas deportivas individuales (Carlos Reutemann), Daniel Scioli es la encarnación misma del éxito. En su caso, reforzada por la notable recuperación tras el accidente que le costó su brazo derecho, recuperación que subraya esta línea de superación en base al esfuerzo y que, llevada de un modo discreto y enérgico, opera como el trauma fundante de su carrera política.
Recordemos una escena. El 10 de junio del 2003, poco después de asumir el gobierno, Kirchner partió a Brasil y dejó a Scioli a cargo de la presidencia: el flamante vice, que evidentemente no conocía a su compañero de fórmula, se instaló en el despacho presidencial y asumió un alto protagonismo, que llegó a su punto máximo cuando dijo que había “cierto temor de seguidismo con Lula”, juzgó “poco serio” que el Congreso derogara las leyes de obediencia debida y punto final y hasta reclamó un aumento de tarifas. Ante el riesgo de que Scioli gestara una coalición neomenemista en su patio trasero, Kirchner lo fulminó a su modo: desplazó a los funcionarios cercanos al vice y se negó a recibirlo.
–Lo hicieron pomada –le dijo a Scioli un periodista de Clarín mientras éste esperaba en vano que lo recibiera Kirchner.
–Peor estaba cuando buscaba el brazo en el río –fue su respuesta.
Por su origen, sintomático del ménage à trois menemista entre política, espectáculo y deporte, Scioli es, como Macri, un típico producto de los ’90, aunque su gran ascenso, como el de Macri, se haya producido durante el kirchnerismo. Pero la política es así, una década se sobreimprime sobre la otra y los ’90 están tan presentes –incluso en el heterogéneo universo oficialista– como los ’70 y los ’80. Lo notable es que Scioli no reniega de su pasado ni ha abandonado sus marcas de época, que lleva sin sobreactuarlas pero con serena seguridad, y que se hacen visibles, por ejemplo, en los modos que elige para su exposición pública, como el festejo de su 55º cumpleaños con un megarrecital en Mar del Plata junto a los Pimpinela, Cacho Castaña y ¡Palito Ortega! (toda una declaración de principios, no sólo artísticos). Quizás en este tipo de decisiones haya que buscar el fondo de la autenticidad sciolista, subestimada por el progresismo ilustrado pero muy valorada por el electorado bonaerense.
Pero si el origen de Scioli lo ubica indefectiblemente en el menemismo, su estilo político lo acerca más a su segundo padrino, Eduardo Duhalde, de quien fue secretario de Turismo y Deporte. Scioli es duhaldista pero no en el sentido del duhaldismo como una corriente interna del PJ sino más bien del duhaldismo entendido como una cultura política que mezcla en diferentes proporciones, según el momento y la conveniencia, conservadurismo con sensibilidad social, ciertas aperturas al progresismo (mencionemos por ejemplo que León Arslanian fue ministro de Seguridad de Duhalde) con el reaccionarismo más recalcitrante, todo ello sostenido por una imbricada red de acuerdos internos y externos, sobre todo con el radicalismo bonaerense, y en un conocimiento cabal y muy cotidiano del territorio. La componenda es la clave de este estilo conciliador, clientelar y acomodaticio: en este sentido, lo que en el kirchnerismo es crítica frontal, identificación explícita del adversario y choque directo, en Scioli es adaptación, ajuste, sentido de la oportunidad. Pero no debilidad: hay en él una voluntad de supervivencia por mimetización que a esta altura sería absurdo negar.
Y, por último, el costado kirchnerista de Scioli, que también lo tiene: al fin y al cabo, ya lleva más años como kirchnerista que como menemista, dato que merece tenerse en cuenta. Además de su compañero de fórmula en el 2003, Scioli fue la carta ganadora que jugó Kirchner en la provincia de Buenos Aires en el 2007, cuando armó toda su estrategia política en función de la elección de Cristina, y un aliado invaluable en los meses más difíciles del período más difícil de todo el ciclo K, el del conflicto del campo, durante el cual Scioli acompañó sin fisuras, para asombro de muchos, al gobierno nacional (junto al otro aliado clave de aquel momento, Hugo Moyano). E incluso después, tras la derrota en la disputa por la 125, Scioli aceptó sumarse a las candidaturas testimoniales con una presencia que fue crucial para garantizar la inclusión de los intendentes en el fallido experimento. En aquel momento, y como forma de poner en palabras una sociedad que en muchos aspectos sonaba impronunciable, la dupla Kirchner-Scioli encontró como punto de convergencia justamente el mismo eje que el gobierno nacional hoy pone en cuestión: el valor de los resultados, es decir los efectos concretos y palpables de las respectivas gestiones, reflejados en tantas escuelas construidas, tantos kilos de cocaína decomisados, tantos puntos de desempleo reducidos, y sintetizados en un slogan electoral cuidadosamente elegido: “Nosotros –decían los spots– hacemos”.
Mi tesis es la siguiente: Scioli funciona como una síntesis de los tres liderazgos más importantes del peronismo pos-cafierista (Menem, Duhalde, Kirchner), cada uno de los cuales parió no sólo una corriente interna hegemónica sino también una forma de entender el peronismo y, en el extremo, una cultura política. Y sin embargo, no se trata de una síntesis tensa: a Scioli, da toda la impresión, no le pesa su menemismo ni su duhaldismo, como sí parecen pesarles a otros integrantes del elenco oficial que también deambularon por allí. Quizás esto explique parte del éxito de Scioli: su capacidad para acumular generaciones y dar forma a una genealogía política tan personal como liviana, sin más traumas ni arrepentimientos que los derivados de la vida privada (el brazo, la hija extramatrimonial, el amor con Karina).
Aliviado de la exigencia de construir una macroteoría explicativa que articule sus diferentes políticas en un todo digerible, Scioli ha convocado, en sus dos gestiones bonaerenses, a un elenco heterogéneo que, como el de todo líder, funciona como una teatralización de sus ambiciones y sus límites: duhaldistas como Eduardo Camaño, duhaldistas-kirchneristas como José Pampuro, barones del conurbano estilo Cacho Alvarez, mediáticos como Claudio Zin, académicos progresistas como Daniel Arroyo; todos ellos forman o formaron parte del gabinete sciolista, en una mezcla que no excluyó alianzas con los movimientos sociales (en particular con el Evita) y los organismos de derechos humanos (Guido Carlotto es el secretario de Derechos Humanos bonaerense). Navegando en este mar de felices contradicciones, la vistosa gestión de Scioli surfeó la ola de los últimos nueve años sin demasiadas dificultades: atento siempre a no perturbar a los poderes fácticos (de la Iglesia a los medios, de los sindicatos a los movimientos sociales), Scioli no emprendió grandes reformas ni encaró transformaciones profundas: en este sentido, y contra lo que afirma hoy el kirchnerismo sunnita, a Scioli cabe criticarlo más por lo que no hizo que por lo que hizo.
Salvo en una tema: la inseguridad. Con la designación al frente del ministerio de dos integrantes del complejo judicial-policial, Carlos Stornelli y Raúl Casal, Scioli llevó adelante, con un ímpetu ausente en otras áreas, un giro en la saludable política llevada adelante por Carlos Arslanián, que había incluido purgas masivas, la renovación total de la cúpula policial, un proceso de municipalización, la fusión de los escalafones, el ingreso de civiles en altos puestos, la modificación de los planes de estudio y hasta la creación de una segunda policía que con el tiempo debía absorber a la vieja. La contrarreforma recentralizadora de Scioli, orientada a la idea de devolverle poder a la policía, revirtió casi todas estas decisiones e implicó un nuevo giro en la política de seguridad bonaerense, una de las más erráticas y peligrosas de todas las emprendidas desde la recuperación de la democracia.
Pero las cosas cambiaron. El impacto de la crisis financiera internacional, la desaceleración de la economía local y la disputa por la sucesión alteraron la tranquilidad de un Scioli acostumbrado a gestionar en un contexto no sólo de expansión económica y pax peronista sino también de creciente protección social, porque no es lo mismo gobernar el Conurbano con Asignación Universal que sin ella. El déficit fiscal de la provincia de Buenos Aires, corazón del conflicto político actual, es estructural y de larga data, y ha sido la pesadilla también de Duhalde, Ruckauf y Solá. Por supuesto que Scioli no ha hecho demasiado por solucionarlo, pero reclamarle ahora una reforma tributaria progresiva es tan improbable como pedírsela a De la Sota o Urtubey. El psicoanálisis, ese hobby de clases medias, enseña que en momentos de dificultad, angustia o crisis, el hombre suele replegarse a la protección de lo conocido, al calor de lo familiar, a la tibieza de la infancia como patria infalible, y que es ahí cuando asoma su verdadera naturaleza: ¿a dónde reenvía políticamente esa combinación de VIP de New York City con segundo cordón del Conurbano? Lo iremos descubriendo en estos días.
* Director de Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur www.eldiplo.org
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Ante las tensiones entre el Gobierno y la CGT
16 jul 2012 Notas semanales
C.A.B.A.,Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Politica Nacional
Por Conapla
Como militantes del Proyecto Nacional Popular y Latinoamericano y como espacio político que apoya el rumbo estratégico iniciado a partir del año 2003, expresamos nuestra preocupación ante la profundización de las tensiones al interior del movimiento nacional, entre el gobierno y la CGT, que terminó expresándose como una fractura formal de la entidad.
Desde 1955 existe esta división en el Movimiento Obrero Organizado, pero lo que resulta difícil de entender fue la decisión dejada en claro por el gobierno a partir de septiembre de 2011 de desplazar a la fracción históricamente coherente con el proyecto nacional y popular y fortalecer, a la vez que reconocer como parte del proyecto, a la fracción que representan la entrega de los trabajadores, que son la dirigencia sindical del proyecto neoliberal y que no dudarán en seguir entregándonos.
La puja distributiva es central para entender estas tensiones. Ante una economía extranjerizada y concentrada que nos dejó casi 30 años de neoliberalismo, cada conquista salarial conseguida por los trabajadores y cada mejora en los ingresos por parte del pueblo es contestada con aumento de precios. Especialmente en los alimentos, cuya producción está controlada por empresas transnacionales y grandes grupos económicos locales. A ello se debe sumar, las contradicciones con el empresariado local, mercado internista, que comparte el proyecto nacional e industrial, pero que quiere mantener subordinada a sus intereses al movimiento obrero organizado bajo el plan productivo desarrollista, y se opone a medidas fundamentales para recuperar la dignidad de los trabajadores.
Con la crisis global como contexto, que golpea a la economía argentina, estas tensiones necesariamente se profundizan. Y a los trabajadores y al conjunto de los sectores populares no les queda otra que pelear para no perder lo conquistado y seguir profundizando el proyecto nacional que es la única forma de solucionar las tensiones. De hecho, en los últimos dos años, retrocedió la participación en la riqueza nacional por parte de los trabajadores (bajó del 40,4% al 37,6%). Y para este año el objetivo de los grandes empresarios es profundizar esta tendencia con la inflación, con el objetivo que paguen los coletazos de la crisis el campo del pueblo y ganar competitividad a expensas de los laburantes.
Este escenario nos pone de relieve lo central que resulta para el superar este cuello de botella para el proyecto nacional y popular, agudizado por la crisis global, avanzar en medidas estratégicas como la reforma tributaria. Se debe gravar la renta financiera, avanzar sobre la renta minera, las ganancias del juego, la evasión de los grandes empresarios exportadores, las increíbles fortunas de las cerealeras transnacionales. A su vez, necesitamos una junta de granos, la nacionalización y desconcentración de la economía, así como profundizar la recuperación de las empresas estratégicas estatales.
No puede ser que los principales contribuyentes sean los trabajadores que estos años salieron a flote por aquellos que todavía no lo hicieron, perpetuando la herencia tributaria neoliberal de Menem, De la Rúa y Cavallo. Hay que avanzar sobre quienes se apropian de la riqueza generada por los argentinos, que durante estos años tuvieron impresionantes ganancias. Se trata de nivelar para arriba y no para abajo, para seguir profundizando.
Es lógico que en este escenario se profundicen las luchas gremiales en defensa del salario y de los puestos de trabajo, así como las luchas de los trabajadores y del conjunto del pueblo por incorporarse a la política para ser cada vez más protagonistas de las grandes decisiones nacionales. No se es opositor reclamando por la profundización y llevando adelante las luchas por seguir mejorando la distribución de la riqueza, en el camino por la conquista de la justicia social. Es la pelea de clase trabajadora que lógicamente choca contra el gran empresariado extranjero y oligárquico y que tensiona la alianza social en función de gobierno peleando por la distribución.
Resulta central dar esta pelea desde los intereses de los trabajadores y el pueblo, y no desde la “oposición” neoconservadora, que de forma oportunista intenta capitalizar estas tensiones. Por ello es fundamental recuperar el diálogo entre las partes fundamentales del movimiento nacional y no caer en posturas divisionistas.
No es una solución disciplinar a los trabajadores desplazando de la conducción de la CGT y debilitando a la fracción más avanzada y coherente de la misma, que expresa, con sus aciertos y errores, con sus virtudes y defectos, a gran parte de lo mejor del movimiento obrero organizado que peleó contra el proyecto financiero neoliberal en todas sus versiones: genocida, menemista, aliancista, reformista. Y en su lugar, fortalecer y querer entregar la conducción a los traidores de siempre, a la CGT de los 90’ (Cavallieri, Lescano, West Ocampo, etc.), que en los momentos en donde se jugaron los destinos de la nación y del conjunto de los trabajadores siempre estuvieron del lado de los entregadores. Ya nos clavaron varios puñales por la espalda y van a volver a hacerlo.
¿Con quiénes vamos a avanzar y a profundizar si no es con lo mejor del movimiento obrero organizado junto a los movimientos barriales, los estudiantes, los trabajadores profesionales y el conjunto del pueblo?. ¿Con quién vamos a pelear cuando se nos vengan encima los enemigos de siempre?. ¿Junto a quiénes y en base a qué intereses vamos a desplazar a la corporación política que se disfraza de kirchnerista y de nacional y popular, y que obtura, salvo excepciones, la llegada de los dirigentes populares a los espacios de decisión?
Por todo ello, ahora más que nunca, UNIDOS Y ORGANIZADOS con coherencia para la liberación nacional popular y latinoamericana.
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