LA MUERTE DE LOS DOS SISTEMAS…
30 jul 2012 Notas semanales
Carlos Paz, Córdoba, Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO. Política Internacional
Nos hemos acostumbrado, a través de los tiempos, y aceptado como natural que todo lo que “nace”, por lo general crece, se reproduce y muere.
Algunos, o la mayoría de los seres y entidades, en esto del cumplimiento de ciclos, se transforman, evolucionan, etc.
La ciencia y la tecnología, en estos últimos cien años han avanzado a pasos agigantados, logrando concretar lo que otros, en lejanos tiempos, aventuraron soñar.
Ya es algo corriente y casi sin asombro el enterarse de las grandes distancias que naves o satélites alcanzan fuera de nuestro planeta. Como así también sobre lo profundo hasta donde llega la ciencia, tanto que aventuran falta poco tiempo para conocer exactamente el origen de la existencia…
El concepto Democracia, acuñado en la remota Atenas, y traducido como “El Gobierno del Pueblo”, tuvo a través del tiempo “transformaciones” como así también “interpretaciones”.
En sus inicios, si bien Democracia hacía referencia al gobierno del pueblo, en aquella vieja Atenas, no todos los que la habitaban eran considerados parte del pueblo, ciudadanos; los esclavos, la mujeres y los extranjeros no eran considerados parte integrante de la “ciudadanía”.
Tampoco en ese mundo antiguo, la denominada República Romana (recordemos que “república” refiere a la Res pública –la cosa pública-) hacía honor al primer término, ya que el imperio y amparo de la Ley no era corriente por esos tiempos romanos…
No obstante todo fue mutando, se fue transformando, tomando otras interpretaciones y otras prácticas a medida que los años fueron transcurriendo.
Cuando “la plebe” revierte su posición al incorporar la práctica mercantil y manufacturera, la dependencia del señor feudal ya no es tal.
De allí a la Revolución Industrial, sólo un paso para volver a transformar aquel incipiente “capitalismo”… Dicen que el capitalismo “…es un orden social que resulta de la libertad económica en la disposición y usufructo de la propiedad privada sobre el capital como herramienta de producción…” (1)
–Tanto palabrerío me remonta al inefable Don Arturo Jauretche: “…Las cuestiones de economía son muy sencillas. Para comprenderlas sólo hay que saber sumar y restar. Si usted no las entiende, pida que se las expliquen otra vez. Si a la tercera sigue sin entenderlas, es que lo están robando…” citando a Raúl Scalabrini Ortíz- (2)
Capitalismo relacionado a la propiedad privada y al nacimiento de la llamada “burguesía”. De eso se trata. Como también se trata del sistema democrático.
Pareciera ser que capitalismo y democracia fueran de la mano en la historia de la humanidad. Al menos es lo que parece…
Esos dos “sistemas” o “instrumentos”, fueron mutando al menos en las apariencias. El denominado “gobierno del pueblo” sigue siendo una utopía y el capitalismo, como dijo en algún momento el Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia Evo Morales Ayma, nació para solucionar los problemas del mundo, ello nunca ocurrió y hoy no puede resolver sus propios problemas…
La crisis de representatividad a nivel planetario es muy fuerte, tanto que todavía se insiste en que quienes “saben” cómo conducir este mundo son aquellos de formación académica y empresarial exitosa. Sólo con hacer un paneo (una leve mirada) en las constituciones de los parlamentos, de los gobiernos, etc. nos dará una idea de ello.
Salvo honrosísimas excepciones, en nuestra tierra no rigen los gobiernos de los pueblos. Las diferentes burguesías son las que han tomado desde antaño el poder de decidir, más allá de los discursos y las “expresiones de deseo”… Y han utilizado y utilizan el sistema capitalista para ejercer mayor control y sometimiento sobre la humanidad.
Y desde sus orígenes, en las diferentes formas de poder, se las han ingeniado para “perpetuarse”…pero, como dice un tema musical: “…nada es para siempre…”
Hambre, desocupación, intemperie, enfermedades y muerte dan vueltas por el planeta, alimentándose de estos dos sistemas que han crecido, han experimentado todo tipo de aggiornamento. Hoy hasta se habla de un capitalismo humano y dentro de él, de economía verde. Cuando el mismo capitalismo y su sistema económico han depredado casi todo lo verde de este planeta…
Los dos sistemas han demostrado con creces que han fracasado, que no han podido cumplir sus “promesas”, desterrando las necesidades que aquejan a la población.
Los levantamientos populares en Europa, EE.UU.; los “tambores de guerra” en Medio Oriente, Mediterráneo, África; el desplome de esos efímeros papeles llamados “acciones” en todos los centros bursátiles; crisis de “representatividad” política; alto índice de suicidios; desocupación creciente; desplazados, desclasados, emigrando hacia algún lugar…Violencia racial y étnica en aumento en donde el sistema necesita eliminar para dominar, etc. Todo un panorama desolador que nos muestra a las claras que estos dos sistemas, democracia y capitalismo se encuentran en los últimos estertores antes de fallecer…
Depende de nosotros el cómo se ha de resolver esta tremenda y lamentable situación; situación que desde hace décadas algunos pronosticaban. Y no por fatalistas ni apocalípticos, sino por razonamiento puro. No se pueden sostener eterna e impunemente sistemas que han provocado y continúan provocando las mayores desgracias a nuestro planeta y su gente.
Expresa Leonardo Boff en su artículo “¿Crisis Terminal del Capitalismo?”: “…Vengo sosteniendo que la crisis actual del capitalismo es más que coyuntural y estructural. Es terminal. (…) Soy consciente de que pocas personas sostienen esta tesis. Dos razones, sin embargo, me llevan a esta interpretación:
La primera es la siguiente: la crisis es terminal porque todos nosotros, pero particularmente el capitalismo, nos hemos saltado los límites de la Tierra. Hemos ocupado, depredando, todo el planeta, deshaciendo su sutil equilibrio y agotando sus bienes y servicios hasta el punto de que no consigue reponer por su cuenta lo que le han secuestrado. (…)
La segunda razón está ligada a la crisis humanitaria que el capitalismo está generando. Antes estaba limitada a los países periféricos. Hoy es global y ha alcanzado a los países centrales. No se puede resolver la cuestión económica desmontando la sociedad. Las víctimas, entrelazas por nuevas avenidas de comunicación, resisten, se rebelan y amenazan el orden vigente. Cada vez más personas, especialmente jóvenes, no aceptan la lógica perversa de la economía política capitalista: la dictadura de las finanzas que, vía mercado, somete los Estados a sus intereses, y el rentabilismo de los capitales especulativos que circulan de unas bolsas a otras obteniendo ganancias sin producir absolutamente nada a no ser más dinero para sus rentistas…” (3)
Sólo algunos datos: La OIT (Organización Internacional del Trabajo), en febrero del 2012, da cuenta de novecientos (900) millones de trabajadores que viven bajo el nivel de pobreza; más de 2.000 familias en la capital estadounidense solicitan albergue al gobierno, pero solo hay lugar para 400 (4); Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 123 mil personas se suicidan cada año en la Unión Europea (UE) (5); Hoy en día hay 925 millones de personas desnutridas en el mundo. (6); ya en el 2010 hubo 24.000 muertes por día en el mundo por hambre y 1.020 millones de personas con hambre…
Sólo algunos datos para darnos cuenta y reflexionar sobre estos dos sistemas que nos “han impuesto” y “hemos aceptado” sin prever conscientemente las consecuencias que hoy se están padeciendo.
En su conferencia “El Mundo en Rumbo de Colisión”, Manfred Max Neef em el 2009 expresa entre muchas cosas:
“…la FAO (La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) informaba en octubre del año pasado de que el hambre esta afectando a mil millones de personas y estimaba en 30.000 millones de dólares anuales la ayuda necesaria para salvar todas esas vidas,
en ese mismo momento en que ocurría ese anuncio, la acción concertada de seis Bancos Centrales: Estados Unidos, Unión Europea, Japón, Canadá, Inglaterra y Suiza inyectaba 180.000 millones de dólares en los mercados financieros para salvar bancos privados, y si ello fuera insuficiente sonaba Estados Unidos aprueba que se agregue 700.000 millones más, dos semanas más tarde se aprueban 850.000 millones más, y así continua y continua hasta llegar a Septiembre de este año en que la estimación conservadora del paquete de rescate alcanza a 17 trillones de dólares, es decir a 17 millones de millones..”
“…no hay suficientes recursos se nos ha dicho para superar la pobreza pero sobran los recursos para satisfacer necesidades superficiales, que pasa si ustedes dividen esos 17 trillones de dólares por los 30.000 millones de dólares anuales que la FAO estima para superar el hambre en el mundo, si hacen esa simple división el resultado que obtendrán serán 600 años de un mundo sin hambre, ¿dónde estaba esa plata?, ¿quien la tenia?, si siempre nos dijeron que no alcanzaba para resolver la pobreza, y de repente casi de la noche a la mañana hay más de medio milenio de un mundo sin hambre y sin pobreza. Creo que difícilmente se puede concebirse una realidad más obscena que esa, más repugnante…” (7)
Pero para que estos sistemas mueran definitivamente y no se “retroalimenten” y no vuelvan a transformarse, debemos asumir el “poder” real que “nos” pertenece. Debemos asumir nuestras responsabilidades para rescatarnos a nosotros mismos, entre todos, y así encontrar, juntos, las válidas alternativas que dignifiquen nuestra raza, recuperando los saberes ancestrales de los que nos alejamos…
La vida se ha transformado en algo virtual, casi inexistente; desde la inconsistencia de simples papeles, por los cuales el planeta se encuentra al borde del estallido social, pasando por la computarización de las relaciones, al alejamiento de nuestra Abya Ayala.
Hemos perdido noción de algún horizonte que nos devuelva el sentido de la vida. Debemos encontrarlo y es urgente…
Que así sea…
NORBERTO GANCI –DIRECTOR- El Club de la Pluma
[email protected] –[email protected]
http://elclubdelapluma.bligoo.com.ar
Notas:
(1) Definición minimalista elaborada de forma que concuerde con las principales definiciones esencialistas, tanto posteriores (Sombart, 1902; Weber, 1904) como previas a la invención del término (Ricardo, 1817; Proudhon, 1840; Marx, 1848) y a la elaboración del concepto (Smith, 1776) y concordante con la definición del diccionario de la Enciclopedia Británica: «Capitalism», Merriam-Webster’s Collegiate Dictionary
(2) http://agrupacionarturojauretche.blogspot.com.ar/2011_11_01_archive…
(3) http://servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=441 La viñeta es nuestra.
(4) http://noticiasuruguayas.blogspot.com.ar/2012/02/crisis-terminal-de…
(5) https://adribosch.wordpress.com/2012/04/21/los-europeos-se-suicidan…
(6) http://es.wfp.org/hambre/el-hambre
(7) http://es.scribd.com/doc/46551733/EL-MUNDO-EN-RUMBO-DE-COLISION – Conferencias realizada en la Universidad Internacional de Andalucía. En 2009-12-01 – El subrayado y las viñetas son nuestras.
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Tags: Capitalismo, el club de la pluma, gobierno del pueblo, NORBERTO GANCI
Gorilas y gorilismo: génesis, historia y actualidad de un concepto persistente (I).
30 jul 2012 Notas semanales
C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Politica Nacional
“El peronismo sigue siendo la opción
preferencial de los pobres.”
Javier Auyero, Ensayista Argentino
“… durante los noventa (con Menem)
se produce una subordinación de la política a la economía, Perón
( siempre) va a subordinar la economía a la política. Para Perón, la economía sólo existe en tanto es orientada por un proyecto nacional. Si hay política hay economía. Si no hay política, la que se adueña de todo es la economía. Y como la economía la dominan los países centrales, las metrópolis, son ellos los que se adueñan del país cuando el país carece de un proyecto político que los enfrente. ¿Que requiere un proyecto político que haga de la economía uno de los resortes, pero no su fundamento? Requiere un Estado fuerte. Un Estado que no se someta a los arbitrios de las empresas. Si gobiernan las empresas, gobierna el “libre mercado”. No hay mercado libre. El mercado es de los oligopolios. El mercado no distribuye, concentra. Si el poder insiste tanto en la libertad de mercado es porque sabe que ésa es la libertad de las empresas.
José Pablo Feinman. Ensayista Argentino.
Por Raul Isman*
Introducción
El presente texto resulta la actualización de otro análogo escrito en tiempos muy difíciles a comienzos del año 2008. Algunas de aquellas circunstancias han cambiado, otras permanecen incólumnes pero no hay dudas que en la Argentina el gorilismo es la quintaesencia de toda política antipopular; agravándose dicha situación además por la condición de mujer de la conductora del proyecto democrático, nacional y popular, lo cual hace brotar todos los gestos, ademanes y retorcijones machistas propios de sus oponentes.
Por aquellos complicados tiempos (muy cercanos a la revuelta gauchocrática) decíamos que el acuerdo alcanzado por el ex presidente Néstor Carlos Kirchner y su antiguo Ministro de Economía (el primero de su gestión) y ex contendiente político Roberto Lavagna para incorporar al último de los mencionados al proyectado reordenamiento del Partido Justicialista (P.J), reactualizó, según el primer presidente de la democracia recuperada, el radical Raúl Ricardo Alfonsín, “un gorilismo rabioso”, situación que, “dividió hace muchos años a las familias argentinas”. (Diario Página 12 del 5/02/08). En realidad y en rigor a la más estricta verdad, semejante fraccionamiento no puede deberse a causas catastrófico-naturales; si no más bien a circunstancias sociales y culturales que analizaremos con cierto detenimiento en el artículo presente, tanto en su origen histórico como en sus implicancias actuales. Por cierto que la intencionalidad humana no puede hallarse ausente en la existencia de las referidas miradas animales acerca del país y de su pueblo. Lo que tal vez no comprendía el ex presidente radical es que un cultor del gorilismo sería su mejor imitador e hijo Ricardito. En declaraciones vertidas por el matutino Página 12 del 24-07-2012 el sempiterno candidato a la derrota culpa (con un sesgo absolutamente arbitrario para analizar la realidad) al gobierno nacional de las dificultades económicas y según él “el mundo todavía sigue siendo favorable y la gran mayoría de los problemas que tenemos no tienen que ver con el mundo”. Como se ve la peor crisis internacional desde la tercer década del pasado siglo no existe. En rigor, ni la U.C.R ni el Ricki descarriado tienen mucho que ofrecer al pueblo en términos de construcción política; por lo cual, los exabruptos goriloides son lo único que pueden proferir, es el modo que tienen para ocultar la terrible indigencia intelectual que los corroe.
Para decirlo de modo simple y tautológico: si existe gorilismo es porqué hay gorilas. De modo que en el texto siguiente será tratada la desgraciada vigencia de un modo de leer la realidad social y política argentina (curiosamente) zoológico, intentando destacar lo contraproducente que resulta semejante mirada para que el pueblo argentino pudiere acometer sus tareas decisivas.
Pero a decir verdad, el gorilismo no ha vuelto, ya que nunca dejó de estar instalado en el paisaje político nacional desde aquel ya lejano 1945 que señaló el nacimiento del peronismo. A comienzos de la década del ’70, por ejemplo, se vio relativamente acotado por haberse verificado un cierto proceso de convergencia de jóvenes provenientes de las capas medias con el movimiento nacional. O en la última elección nacional- en la que el proyecto nacional obtuvo nada menos que el 54% de los votos- se agravó, ya que las minorías se abroquelaron en su gorilismo cerril. Por de pronto, partiremos de una definición mínima del concepto y de sus orígenes históricos- tanto en nuestro país como en otras latitudes, en la época contemporánea y en la propia antigüedad- para luego concentrarnos en las implicancias actuales de la problemática señalada. A modo de intermezzo humorístico serán vistas a vuelo de pájaro algunas circunstancias cómicas de la referida categoría zoológico-política.
Por cierto, tal vez resulte necesario decirlo de modo explícito, pero las notas presentes funcionan también a modo de autocrítica, ya que el autor ha sido participe de posiciones gorilas durante no pocos años de su vida consciente.
Hacia una definición del gorilismo y un breve recorrido por sus raíces históricas.
Curiosamente o no, el término gorila designa dos realidades con ciertos matices diferenciales, ya que es diferente relativamente el significado en la Argentina; por un lado; y en el resto de nuestra América, por el otro. Si en el subcontinente designa prácticas y sujetos marcadamente derechistas, conservadores y reaccionarios; en el país del asado, el mate, el dulce de leche y el tango denomina más específicamente a aquellos opositores cerriles al peronismo. Y ciertamente que en tal posición, existen individuos, fuerzas sociales y agrupamientos políticos de derecha, centro o izquierda. Por otra parte, lo análogo ocurre en la fuerza creada por Perón. De modo que en lo inmediato el problema que nos aparece- y para peor, lo hace mucho más complejo- es el hecho que la etiqueta de peronista (llamado significante vacío por Ernesto Laclau) no define nada muy preciso en términos de contenido. En efecto, en el pasado fueron integrantes del referido movimiento criminales fascistas como José López Rega (astrólogo esotérico y secretario privado del jefe, ministro en su último gobierno y jerarca con la suma del poder público durante un año luego de la muerte del líder por añadidura), burócratas sindicales que traicionaron a su clase (ejemplos innumerables, por no decir infinitos) u opuestamente; abnegados militantes como Gustavo Rearte o Envar El Kadri, por citar nada más que dos compañeros ya fallecidos. En honor a la verdad la lista de peronistas entregados a la causa popular es, por cierto, más extensa que la que conforman quienes la han traicionado. En nuestros tiempos las cosas no son muy diferentes. Integran la incandescente formación política Carlos Saúl Menem (rematador al peor postor del patrimonio nacional y gestor incansable e implacable de la disgregación nacional), Francisco de Narvaez, neoliberal que pasea su imagen de caferata tatuado y posmoderno por la cadena privada de medios de comunicación o Luís Abelardo Patti, torturador confeso y asesino a sangre fría de militantes populares; por mencionar sólo tres ejemplos. Mientras tanto ya se ha dicho que en el mismo movimiento transitan luchadores, referentes populares, dirigentes gremiales y políticos e integrantes de movimientos sociales cuyas trayectorias ético-políticas están más allá de todo cuestionamiento. Por lo tanto, al no decir nada sustancial en términos de contenidos definitorios y sustantivos la sola mención de la palabra peronista, el concepto de gorila caería por carecer de objeto referencial por oposición. Pero no nos apuremos. Tanto el general Juan Perón, antaño; como Néstor Kirchner o Kristina Fernández, en estos tiempos, reciben las críticas de los sectores gorilas en razón, no de sus indudables errores y defectos, que sin dudas los tienen o han adolecido de ellos. Más bien los ditirambos se originaron en el hecho que- aún con limitaciones, errores, desviaciones e inconsecuencias- los dirigentes señalados mantuvieron a grandes rasgos un rumbo favorable a la independencia nacional y beneficiaron al pueblo de modo evidente, concreto e irrefutable. Digamos que un rasgo central del (mejor) peronismo es conceder y ampliar crecientemente derechos a las mayorías populares. De manera que por obvia decantación hemos arribado a una primer y mínima definición del remanido concepto de gorilismo: se trata de una oposición arbitraria, cerril y sin concesiones que se realiza contra el (mejor) peronismo; y más profundamente contra la autonomía nacional y la mejoría en las condiciones de vida de los sectores populares. Tal es su signo fundamental, ser la expresión impersonal devenida discurso de las fuerzas sociales del privilegio, “humilladas y ofendidas” por el ciclo de ascenso popular que los gobiernos de Perón, Néstor y Kristina han abierto. El gorilismo es una reacción en toda la línea contra los derechos a los cuales acceden los sectores populares durante los mejores elencos gobernantes peronistas.
Por cierto que en la historia nacional han sido las marcas distintivas ciertos gobiernos peronistas (no todos; por cierto que el decenio de Menem es claramente la excepción). La mejor demostración que el verdadero oponente del gorilismo es el mejor peronismo resulta del hecho que el riojano de la triste fama no recibió similares críticas por parte de la poblada fauna de primates que puebla el escenario socio-político argentino. Cierto es que la U.C.R. se opuso cosméticamente al señor de Anillaco. Pero cuando el susodicho necesito los votos radicales para lograr la reforma constitucional los tuvo, merced al trueque de favores. Si se trataba de destruir la obra mejor de Perón (un país industrial con un fuerte grado de integración social y un estado con variedad de herramientas y decisiva capacidad de intervención a favor de los sectores populares) póngidos de diverso pelaje votaban P.J y podían tolerar la liturgia peronista; escudo, retrato de ambos fundadores, bombos y marcha incluidos.
Otro tanto ocurría en tiempos de las tres A (1973-1976). Si se trataba de matar militantes populares (entre ellos, muchos peronistas) la primitiva derecha argentina disminuía su antiperonismo visceral. Sin ir más lejos un gran mascarón del gorilismo, el lenguaraz greco-latino Mariano Grondona, no tuvo empacho en publicar una égloga de López Rega y sus crímenes; texto editado no porqué desconociera las tétricas andanzas del astrólogo y sus freiekorps. El libelo lo hizo público porque tenía pleno conocimiento del significado de lo que escribía y pretendía sentar doctrina induciendo a vastos sectores de la sociedad para legitimar los asesinatos de la triple A. El colmo del gorilismo pétreo facial lo configuraba el capitán ingeniero Álvaro Alzogaray, quién reivindicaba explícitamente el riojano-peronismo de Menem, diferenciándolo de la creación del general muerto en 1974. Al mismo tiempo, su bufón, el periodista al servicio de las peores causas el batracio occiso Bernardo Neustadt, cerraba el círculo de la aceptación del (neo)peronismo menemista afirmando que el riojano era “alto, rubio y de ojos celestes”, dando el condigno cierre racista para la operación de bienvenida, por parte de sus enemigos históricos, de la lectura o versión Anillaco para la fuerza creada por Perón. Tal vez los lectores de nuestra América no estén habituados aún al retrato de Menem, pero nunca fue alto ni siquiera con botas de largos tacos y parece tan rubio como un zulú, pese a los diversos tratamientos cuasi o para quirúrgicos que se realizó para recomponer su figura y cabellera.
Más adelante analizaremos más detalladamente la cuestión de la operatoria del discurso gorila, así como distinguiremos entre creadores de los contenidos goriloides (los sectores dominantes) y quienes resultan seducidos por el mismo; básicamente los sectores medios, entre los cuales halla sus mayores difusores. Antes de avanzar, realizaremos un somero recorrido por la historia del término.
Breve historia universal del gorilismo
Los antecedentes más remotos del gorilismo- una suerte de protogorileidad- deben ser buscados en la experiencia de más de cinco milenios de historia escrita. Observando, con mirada entre curiosa y crítica, semejante archivo inagotable de experiencias aleccionadoras podemos decir que toda clase dominante se afirma como tal en ciertas circunstancias del imaginario social; tales como un discurso caracterizado por una (auto) conciencia o imposición hacia sus dominados de su condición de elite superior y fundando su dominio en razones raciales, económicas, sociales, culturales, educacionales, religiosas o del orden que fuere. Tal relato parte del génesis de su existencia, en el cual fundamenta su dominio; para llegar hasta sus tiempos contemporáneos en los que debe servir para legitimar su supremacía. Además, dicha circunstancia opera tanto manteniendo su cohesión interna, como afirmando la desigualdad jerárquica hacia el resto de la sociedad. Por cierto que un mecanismo fundamental reside en introyectar a sus dominados la naturalización de semejante división. En la antigüedad, tal “superioridad” los lleva a considerarse verdaderos dioses (faraones egipcios o sectores dominantes en algunas polis griegas) por oposición a los sectores subalternos que no podían “trascender” la condición humana; y, por lo tanto, estaban obligados por indestructibles deberes sacros a la insalvable e inevitable obediencia para toda la trayectoria histórica.
Similar es el desempeño en tiempos medievales de la Iglesia Católica. Por cierto que, en su condición de fuente de legitimidad del orden social, el discurso religioso tenía la finalidad de fundamentar y argumentar a favor de la terrible desigualdad característica de aquellos tiempos. El respeto al feudalismo era difundido por los clérigos como inspirado por la propia divinidad. En todo análogo y avanzado en el tiempo es el desempeño de los tonsurados en lo relativo a enmascarar la ausencia de derechos político-electorales de las masas bajo la formula de soberanía de Cristo; opuesta por entero en su visión a la voluntad popular (con la cual las masas combatieron por sus referidos derechos políticos), desde la revolución francesa hasta muy avanzado el siglo XX. Las formas electivas democráticas se impusieron de modo casi inevitable en casi todo el orbe y sólo así fueron aceptadas (a regañadientes) por Papas, obispos, cardenales, curas y burgueses. A modo de conclusión podemos afirmar que la raíz histórica del gorilismo- más allá de nuestras fronteras- no es otro que la creación, difusión, legitimación y naturalización de discursos que expresan el punto de vista de los sectores dominantes; que, en toda sociedad, basan su poder en diversas desigualdades del orden que fueren.
Gorilismo argentino, una variante particular
En nuestra Argentina, el moderno gorilismo nació por reacción derechista al movimiento gestado por el General Juan Domingo Perón; fuerza que apareció sensiblemente el día décimo séptimo de octubre del año 1945. Pero también tiene su prehistoria. Los exaltados llamados de Domingo Faustino Sarmiento y Juan Bautista Alberdi para reemplazar la “barbárica” población autóctona por “civilizados” europeos- agravados en el caso del sanjuanino por sus apasionadas apologías del genocidio realizado contra los gauchos- perfectamente pueden ser encuadrados como primitivos jalones en la construcción de un discurso gorila argentino. También el juego entre burlón y despectivo implementado por la oligarquía al interpelar a los inmigrantes- denominado “titeo” por el escritor David Viñas- y el posterior desprecio por la “chusma” radical (nombre despectivo dirigido a las masas populares) son sucesivos momentos en la edificación señalada. Su faz sangrienta apareció durante la semana trágica de 1919, episodio en el cual el término judío resulto prácticamente equivalente a comunista, ácrata o maximalista. Pero- como ya habíamos dicho- el punto de partida del moderno gorilismo nacional lo configuran las trasformaciones económicas, sociales, culturales y políticas operadas por el Peronismo, aún antes del advenimiento a la presidencia del general socarrón.
Independientemente de los múltiples y polifónicos balances que pueden hacerse de más de medio siglo de la Argentina orbitando en la galaxia peronista, lo cierto es que el furor mayor de la gorilería se debe a que el movimiento emergido hacia fines de la segunda guerra mundial le permitió a los explotados, oprimidos, humillados y ofendidos de nuestro país tomar conciencia que podían agruparse colectivamente e interpelar colectivamente al estado para mejorar su condición social; es decir, para alcanzar un más alto nivel de vida. El vocablo conciencia lo usamos en sentido lato (representación del mundo; en el caso del justicialismo la oposición pueblo-oligarquía), no en su connotación marxista. Esta última concepción exige por cierto la formulación de proyectos políticos anticapitalistas. Y el peronismo sólo trascendió el orden burgués en la visión (imaginaria) de los jóvenes de los años ’70, básicamente pero nadie puede adjudicarle con seriedad y rigor científico semejante perspectiva ni al fundador ni a las grandes masas entusiastas adeerentes .
Las mujeres solas provenientes del interior del país (empleadas centralmente en el servicio doméstico), los trabajadores agrarios y campesinos, los nuevos inmigrantes internos ubicados en los puestos menos calificados y no industriales y los obreros manufactureros (el corazón del nuevo movimiento o- en palabras peronistas- la columna vertebral y que se habían fortalecido socialmente con el crecimiento de la producción de bienes secundarios operada desde 1935) se sumaron al peronismo naciente, en razón que les permitía reclamar de modo colectivo, superando la atomización individual, en la que el poderoso siempre lleva las de ganar. El carácter militar y paternalista del líder no altera el hecho que las masas populares obtuvieron beneficios inéditos y no puede omitirse que las opciones (reales) que se les ofrecían eran el retorno a la desfavorable situación previa… o la revolución social. De modo que el eje conceptual decisivo fue denominado en el discurso peronista como justicia social y, desde entonces, enriqueció la tradición jurídica argentina (y del constitucionalismo social de todo el orbe) con los llamados derechos sociales. Pero más importante que los formalismos jurídicos fue que se aseguró su vigencia práctica, efectiva y real. El pueblo trabajador interpelaba al estado y este le garantizaba derechos que no gozaban por aquellos tiempos símiles del primer mundo. La independencia económica (más un mito que algo real; en rigor corresponde hablar de autonomía) y la soberanía política (un concepto sustantivo de la democracia) completan las tres banderas históricas del peronismo. Frente y contra ellas se edificó el discurso gorila como lamento de los privilegios perdidos por las fuerzas dominantes. Si los dueños de estancia añoraban los tiempos en que acallaban a rebenque o metralla los reclamos de los peones por mejorías mínimas en las condiciones de trabajo y de vida (que no convirtieran la dignidad en un horizonte inalcanzable); las señoras (gordas) de su casa- sean aristócratas o de clase media- sentían ofuscada repulsión por sus mucamas que exigían trato respetuoso, días de descanso o incrementos salariales, entre otras reivindicaciones. La ofuscación no dejaba afuera a empresarios molestos por el control sindical sobre el funcionamiento cotidiano y- por ende- la productividad de las empresas. La narrativa goriloide servía para articular semejante coalición, integrada también por enormes sectores de las clases medias comerciales, intelectuales, profesionales y burocráticas. Y en rigor a la verdad, el peronismo se mostró- durante el período 1945-1955- bastante torpe e inhábil para rescatar sectores pequeño burgueses de la dependencia cultural hacia la oligarquía y sumarlos al frente nacional. De ese modo no lograba capitalizar políticamente la indudable mejoría económica que había logrado también para las capas medias. Dos ejemplos gráficos exaltan muy nítidamente la muy primitiva vulgaridad- a contrapelo de su autoadjudicada superioridad educativa y cultural- propia del gorilismo. El primero es la “leyenda negra” del asado con parquet. Para ilegitimar el derecho a la vivienda, que los dos primeros gobiernos peronistas desarrollaban generosamente entre los sectores populares, se difundió un relato ficcional consistente en decir que los beneficiarios levantaban las maderas de los pisos para hacer asado. Falso y patético además. Por otra parte, no hay momento que muestre mejor la profunda raigambre antipopular del gorilismo que las pintadas puestas en las paredes de los barrios distinguidos de Buenos Aires durante la agonía de Eva: ¡Viva El Cancer!. Por estos días se cumplen seis décadas de la dolorosa muerte de la “abanderada de los humildes” y es una excelente lección de historia mirar alternativamente las pintadas referidas junto con el desgarrador sufrimiento popular durante el velatorio de la segunda esposa de Perón
El contenido tumultuoso, movilizador y plebeyo del peronismo- que resultó el fundamento social para muchas de sus mejores transformaciones- tuvo aristas, implicancias y consecuencias muy ricas en contenido que podemos sintetizar con tres frases.
a) La economía resultó subordinada a la política a través de las tres banderas históricas del peronismo.
b) Los beneficiarios centrales de la obra del primer peronismo eran los trabajadores industriales, los sectores más pobres; el pueblo en general. Se trata de mejorías en sus condiciones de vida material, no en una marcha hacia el socialismo; en todo ajena al conglomerado fundado por Perón; salvo para algunos núcleos de avanzada peronistas, casi invisibles por aquellos tiempos.
c) Oponerse a semejante política (gorilismo) era y es, sin dudas, oponerse al pueblo. Por cierto que no era menester practicar el seguidísimo acrílico. Pero para no ser gorila era preciso formular un proyecto que contuviese los beneficios ya logrados y avanzase desde allí, no para afirmar la oposición gorilmente cerril, si no en la perspectiva de un programa de transformaciones más profundas. No decimos que ello fuese posible, si no que enunciamos la condiciones para una oposición no peronista que no fuese teledirigida por los antipopulares cenáculos gorilas. Casi no existió la menor intención para formular una iniciativa en tal camino. Concluyendo, el hecho que colaborasen diversos sectores de izquierda con la difusión del discurso gorila no lo hace menos reaccionario. Por el contrario, arroja a dichas fuerzas al campo de los adversarios del pueblo, más allá de la abnegación y loables intenciones de su militancia. O como decía un sabio: “pobre la izquierda, siempre más cerca del socialismo que de la realidad. Los errores del 45 y el 55 no fueron suficientes y varios destacamentos izquierdistas actuaron como idiotas inútiles al servicio de la oligarquía en el 2008, en su ofensiva golpista contra el gobierno nacional, popular y democrático presidido por Cristina Fernández de Kirchner.
Gorilas en Las tinieblas posmodernas (Intermezzo giocosso)
Nunca está de más desplegar algo del sentido lúdico que le confiere- por vía del humor- una dosis de alegría a todas las cuestiones, por complejas, tristes o desgraciadas que pudieren parecer. A tan loables fines se halla destinado el apartado presente que funciona a modo de instancia de relax entre dos apartados dedicados a una reflexión más seria que juguetona.
La mitología antigua es pródiga en extrañas criaturas o figuras, mixtura muchas veces caprichosa entre diversas bestias y la más sofisticada de todas: el ser humano. Así, un centauro es una cruza de caballo con cuello y cabeza de hombre y un minotauro lo propio que el anterior con un toro; fruto, por añadidura, de una relación entre una bella mujer llamada Pasifae y un ejemplar toruno- al decir de la leyenda- de portentosas dimensiones. El motivo del extraño acoplamiento no era alguna veleidad o pretensión femenina, sino una afrenta sufrida por las divinidades que obligaban a entregar en tributo la vida de jóvenes cretenses hasta que el (¿horrible?) monstruo fue liquidado por el héroe Teseo.
En la Argentina carecemos de Partenón, de un olímpico panteón teologal propio y de una histórica identidad raigal varias veces milenaria. Tampoco fuimos el origen de la dramaturgia universal, aunque supimos cultivarla. No obstante, no nos faltan zoomaquías (creaciones animales) extrañas ni mitologías exuberantes, que, al menos, en diversión no tienen nada que envidiar a las más antiguas. Si la divinidad bíblica creó al humano “a su imagen y semejanza”, ¿Por qué no creer en el origen divino del Carriotauro, mezcla entre risueña y monstruosa de hipopótamo y gorila, que circula por cuanto micrófono mássmediático se abre (a su boca)? El poco agraciado adefesio enhebra permanentemente las cuentas de un rosario de frente a las cámaras, vinculando de ese modo su origen con la propia divinidad. De lengua larga, falsa, embustera, filosa y envenenada y tan bronceado por el oriente punteño como por lámparas porteñas, guiña alternativamente uno u otro ojo orzuelado al tiempo que el citado esperpento asume su papel- a mitad de camino entre lo ridículo y lo operísitico- por diversos espacios comunicacionales desarrollando invariablemente la política del imperialismo. En la medida que lo último recién dicho es una cuestión por demás seria, los fundamentos de nuestras afirmaciones serán desarrolladas en el apartado siguiente. Cerremos nuestra semblanza sobre la trayectoria vital del Carriotauro con la que quizás sea su hazaña más lograda: haber evitado que el Frente de Izquierda haya quedado cola en el chart electoral fue su ¿última? hazaña política. ¿El futuro nos deparará nuevos logros para el guines?
Otro engendro resultado de cruzas zoológicas es el grondonatauro; en este caso, combinación de gorila con águila imperial. El padre de la monstruosa criatura no es el eterno y sempiterno presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (A.F.A), si no un periodista de nombre Mariano con trayectoria consecuente al servicio de los enemigos de nuestro pueblo: apoyó todos los golpes de estado ocurridos en la historia argentina entre 1955 y 1976, fue ideólogo de los mismos y pidió que ilegalmente fueran movilizadas tropas militares para reprimir saqueos por el hambre en 1989, entre otros desaguisados Habitualmente jeringosea más en latín y griego que en nuestra lengua, pero de todos modos queda absolutamente claro su incondicional alineación con la política de los E.E.U.U.. El grondonatauro regentea un pasquín televisivo de la peor derecha y se permitió cerrar un programa pidiendo la muerte del comandante Hugo Chávez, líder de la revolución bolivariana. Tal es la apología de la vida propia de los sectores reaccionarios. Desde la T.V y en zoológico dúo suele presentar a su hermano gemelo de padres distintos, el carriotauro, quien mirando fijo a cámara predica una cruzada contra el poder, según el citado engendro constituido casi en exclusividad por los Kirchner. Los grandes consorcios transnacionales, empresas capital intensivo internas, beneficiarios de privatizaciones y oligarcas agrarios- el verdadero poder- seguramente deben reírse internamente de tamaña e irreal caracterización tan funcional a los intereses de las fuerzas del privilegio. Así queda claro que la función de ambos esperpentos es ocultar a la percepción pública quienes son los verdaderos dueños de los recursos y responsables de los infortunios de nuestro pueblo. Pero no deberían engañarse. Las elecciones de 2011 demostraron que 54 % de los votantes no presta atención ya a tamañas incongruencias.
Por otra parte, ¿Cómo no conferirle connotación mitológica (y zoológica) a la división operada en la política argentina desde la aparición del peronismo? Si los peronistas resumen- tal vez con excesiva simpleza- toda oposición al movimiento también llamado justicialista con el mote de gorila; los antiperonistas no resultan menos esquemáticos al sintetizar la condición justicialista bajo el zoológico mote de monos adjudicado a los seguidores de Perón, con evidente connotación entre biologista y racista. De tal modo que en la Argentina se habría superado la “mítica” lucha de clases- verdadero motor de la historia, según Marx- reemplazada por un (ahistórico) enfrentamiento entre bárbaro y zoológico entre diversas escalas de primates: por decirlo de manera por demás simple monos contra gorilas. Tal vez un prurito intelectual y académico nos impida ver que ambas corrientes con semejante construcción intelectual le brindan un servicio sin par a la nación argentina. Es que al ser tales enfrentamientos propios de sus nomenklaturas zooformes, la auténtica argentinidad queda a salvo de luchas fraticidas e impoluta de cara a la construcción de una sociedad sin enfrentamientos: en rigor, una imagen por fuera de toda realidad, una verdadera palangana irrealizable e inexistente. Es que digámoslo de modo explícito por si no se entendió: no existe sociedad por fuera del conflicto, el hecho que en la Argentina los enfrentamientos se expresen- también- de semejante modo humorístico y zoológico no le quita a la contradicción su condición necesaria e inevitable.
Los diarios del 14 de febrero de 2008 traen una nueva vuelta de tuerca con relación a lo que podemos llamar ya- ironizando ligeramente acerca de la llamada por Tony Negri biopolítica- la zoopolítica. La coalición cívica (en rigor, cínica) llamó perros a los integrantes del gobierno nacional, textualmente “una jauría desbocada que pretende acallar y encarcelar a la líder de la oposición”. Por cierto que lo peor que podría hacer el gobierno es acallar a un personaje que cada vez que abre la boca da testimonio de su grotesca incapacidad para construir política de masas, que incluyera a los sectores populares. Por su parte, el por aquelos tiempos Ministro de Justicia, Aníbal Fernández, refiriéndose a la doctora Carrió declaró que “La señora no tiene los patitos en fila”. (Pagina 12 de la fecha citada). Es conocido el proverbio criollo que afirma del pato criollo que “ a cada paso, una cagada”. Aromáticos efluvios que- en el caso del carriotauro- provienen más bien de vía oral que de disímiles procedencias. Por fortuna existen muchas especies zoológicas que aún no han sido convocadas para ocupar su sitial en el escenario político y social en nuestro país, pero al ritmo que vamos deberán ser utilizados inclusive los nombres de las variedades unicelulares profusamente inventariadas por la ciencia biológica.
No podemos finiquitar este intermezzo giocosso sin hacer mención a la literatura (oral) épica de connotaciones míticas. Los (antiguos) relatos mitológicos argentinos- igual que sus congéneres del mundo mesopotámico y mediterráneo- se originan en primera instancia en circunstancias bélicas, resaltando el protagonismo del héroe combativo y combatiente. Pese a no revestir similar añosidad y riqueza en hechos bélicos, nuestro acervo no deja de ser sumamente rico. Pero por razones de espacio, haremos mención a sólo dos de sus historias. En nuestro país, dichas narraciones se entrelazan con la lucha ya señalada entre monos y gorilas. Pero las circunstancias en las que se desenvuelve, además de dantescamente heroicas, muestran un raro matiz de comicidad, relacionada- por añadidura- con circunstancias derivadas de los placeres sexuales. Por lo tanto, en muchas ocasiones, el campo de batalla es más bien furtivo, desarrollándose las diversas escenas en albergues transitorios (hoteles para parejas), más que en viriles y sangrientos campos de Marte. Pero semejante cambio de espacio territorial no le quita ánimo ni enjundia guerrera a la encomiable e indudable heroicidad de los personajes involucrados.
Cuenta una leyenda que una dama se presenta frente a su ginecólogo quejándose de su condición de virgen, pese a los tres matrimonios en su haber que había acumulado a lo largo de más de cinco décadas en este valle de lágrimas. Preguntada acerca de tan extrañas circunstancias, la dama respondió que su primer esposo fue un FREPASISTA (progresista), tras lo cual lo definió como “pura lengua”. En segundas nupcias, casose con un radical, “cuando están arriba no saben lo que hacer”, quejose amargamente nuestra dama de los lamentos. Finalmente, en su tercer esponsal, la intacta esposa debió resignarse a que el conyugue, un peronista, le “rompiese el culo una y otra vez”, determinando así de modo casi definitivo su poco satisfactorio estado. La apología del pragmatismo y la pura efectividad a cualquier costo subyacente en el relato (ética de los fines, más que de los procedimientos) hace que pueda ser catalogado como para o filo peronista. Por lo cual cerraremos el apartado con una leyenda gorila y tornaremos a la puntillosa seriedad de nuestros análisis.
Hace ya un cierto tiempo medianamente indeterminado, un gobierno peronista se debatía en una crisis que habría de finalizar con una infausta asonada militar. Un ministro- agotado luego de una auténtica sucesión de reuniones tan áridas como estériles- decide convidar a su secretaria a unas horas de relax en un célebre albergue que fuera escenario de diversos filmes en la celebrada industria cinematografía nacional. La cosa no iba mal hasta que el funcionario se sintió con deseos de emular a Bill Clinton, pero antes del tiempo en que las andanzas clintoneanas fuesen famosas y celebradas por los medios de comunicación de todo el orbe globalizado. Por desgracia (para nuestro mitológico héroe), el hombre no reparó en que la joven amanuense padecía epilepsia y, para peor, sufrió un ataque en el preciso momento en que- entre eficiente y gozosa- daba cumplimiento a la orden ministerial. Los labios cálidos quedaron en segundo plano con relación a una pirañezca dentadura que seccionó el miembro del sorprendido funcionario del ejecutivo. La leyenda cuenta con dos finales (uno gorilón, el otro peronista) que transcribiremos de modo provisional para ser lo más fieles posibles a una veracidad histórica, que no ha sido aún comprobada de modo científico. La versión antiperonista dice que el hombre salió disparado por los pasillos a los gritos y llorando. Logró salvarse de la muerte porqué entraban al mítico establecimiento un médico y una enfermera con ambulancia incluida. Los profesionales de la salud- en obvio cumplimiento de las obligaciones emergentes en el juramento hipocrático- dejaron el placer para más adelante y suturaron la copiosa hemorragia trasladando al accidentado al nosocomio del cual habían partido. Allí no pudo realizársele una operación similar a la de John Bobbit, en razón que (por aquellos tiempos) tal técnica quirúrgica no pasaba de ser producto de algunas imaginaciones afiebradas. Por otra parte, no fue hallado el trozo que faltaba. O- agregarían ciertos cronistas divertidos- lo que faltaba del trozo. El relato peronista del suceso muestra un costado nacional-machista del cual el justicialismo no ha querido abjurar del todo, pese a los indudables avances del género femenino, actual presidente mujer incluida. No es ocioso recordar que en los primeros tiempos del justicialismo era muy difícil si quiera imaginar a la fuerza impulsando el matrimonio gay o con una agrupación denominada putos peronistas. Resulta también incuestionable que, aún anciano, el líder era llamado “el macho” por millones de seguidores y seguidoras. Sintetizando el desenlace, el mutilado, presa de furor incontenible por su hombría mancillada (¿o masticada?), pretendió asesinar a la epiléptica por medio de golpes de muñón en la cabeza, luego de haber salido ambos por los pasillos. Empero fue contenido por personal de establecimiento y algunos pasajeros que colaboraron en la difícil y temeraria acción. Piadoso telón.
Peronismo y no peronismo: proyecto popular, democracia y gorilismo
Volvamos al punto de partida del presente texto: el acuerdo Kirchner-Lavagna. Se trató de una iniciativa de raigambre indudablemente peronista; ya que el estilo de conducción del fallecido presidente consistía en la idea de ampliar constantemente (hacia la derecha) su movimiento político reteniendo siempre la construcción estratégica. Dicho estilo le permitió ampliar velozmente la cosecha electoral, pero mostró sus límites y debilidades en ocasión del máximo choque con el poder económico: el enfrentamiento contra la gauchocracia neoliberal. En dicha ocasión el gobierno sufrió el abandono parlamentario de fracciones del P.J. y luego recostarse casi exclusivamente en el peronismo fue una de las causas decisivas para la derrota electoral en el 2009. Por cierto que ceñirse al hemisferio no peronista del sistema político tampoco constituye una verdadera panacea y menos garantía de constantes triunfos. Se ha afirmado con frecuencia que la renuncia del Kirchnerismo a construir una organización propia (distinta al pejotismo) ha significado una debilidad estructural del proyecto nacional. En todo caso los movimientos afines que si se han lanzado a tamaña construcción (como el chavismo venezolano) lejos están de haber garantizado un camino sin sobresaltos para sus respectivas gestas emancipatorias. Como puede verse más que declamar panaceas profetizadas teóricamente es preciso afirmar un rumbo político y tratar de realizarlo con esfuerzo, iniciativa política, consecuencia empírica y necesariamente mucha suerte. Quienes se ufanan de tener resueltos todos los problemas teóricos se hallan más próximos a los bailarines en el Titanic que a la condición de fuerzas y militantes que comprendieren la realidad.
Por otra parte, no es que sea criticable en si mismo ser opositor; por el contrario, resulta factible no seguir al gobierno y ser parte de los espacios nacionales, revolucionarios y progresistas. Las distintas vías para la lograr una sociedad integrada y/o una trasformación social profunda pueden ser ciertamente complejas y diversas. Pero lo verdaderamente deleznable es el contenido insalvablemente antipopular y antinacional con que se posicionan en la arena pública la inmensa mayoría de los dirigentes refractarios al proyecto K. O dicho de otra manera, para avalar soluciones, democráticas, progresistas y revolucionarias no es preciso- ni mucho menos- ser peronista o parte del armado gubernamental. Pero seguramente el rabioso gorilismo coloca a quienes crean, difundan o legitimen semejantes narraciones en el póngido campo de los enemigos del pueblo; por decirlo al modo de del célebre dramaturgo noruego Henrik Ibsen.
La verdadera cuestión política central de nuestro tiempo en la Argentina no es peronismo-gorilismo, justicialismo-antiperonismo. El eje decisivo pasa por la construcción de un frente nacional que incluyere a los trabajadores (en sus diversas y complejas variantes; sindicalizados y precarizados, por ejemplo)y la mayor parte de las clases medias. Tal frente, denominado alianza plebeya por diversos referentes de la izquierda nacional, tiene por objetivo estratégico consolidar la (segunda) independencia nacional, en el marco de la alianza estratégica con los pueblos latinoamericanos con problemáticas y enemigos similares. Habida cuenta de lo recién afirmado resulta indiscutible que el gorilismo es una creación de los enemigos de los enemigos del pueblo argentino para que este no pudiere concretar sus objetivos más importantes.
*Docente. Escritor. Colaborador habitual del periódico socialista El Ideal
Columnista del Noticiero Señal de Noticias. Canal Señal Oeste. Moreno.
Provincia de Buenos Aires. Director de la revista Electrónica Redacción popular.
Publicado en Redaccion Popular
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Tags: civilicacion vs barbarie, genesis consistencia historia del gorilismo, gorilas, historia del gorilismo, KIRCHNERISMO, Peronismo, SOCIEDAD RURAL
La historia de los dos Borges en el nuevo ensayo de Norberto Galasso
28 jul 2012 Notas semanales
C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Cultura
En “Jorge Luis Borges. Un intelectual en el laberinto semicolonial”, el historiador Norberto Galasso busca detectar qué motivos llevaron al autor de “Ficciones” a pasar de un apasionado criollismo plasmado en sus poemas de juventud al irónico escepticismo político.
Por Juan Rapacioli
El ensayo, publicado por Colihue, va en busca del joven Borges, un poeta formado a la manera británica que sin embargo supo correrse de la línea familiar y ampliar su búsqueda literaria por barrios porteños que lo fascinaron y le otorgaron elementos estéticos para configurar una mitología de gauchos, compadritos y cuchilleros que dejó una huella incomparable en la literatura argentina.
Pero algo fue cambiando en la vida del escritor, que lo distanció, entre otras cosas, de su temprano yrigoyenismo, y lo encaminó hacia una nueva forma de concebir la literatura, donde los juegos con el tiempo, lo fantástico y lo onírico cobrarían más importancia que las viejas aventuras poéticas que alguna vez dedicó, incluso, a don Juan Manuel de Rosas o a la Revolución Rusa, y que luego se encargaría de suprimir.
“Este ensayo intenta -dice Galasso en la introducción-, abordar este misterio de los dos Borges, pero señalando que no es al poeta a quien queremos sentar en el banquillo de los acusados, sino a quienes han sido responsables de esa ruptura en su obra y su vida, es decir, a la superestructura cultural montada por la clase dominante para ayudar a mantener el orden consagrado que resguarda sus privilegios“.
- ¿Cuándo se interesó por la compleja relación de Borges con la política?
-Cuando leí “El compadre”, un poema claramente borgeano, firmado por un tal Manuel Pinedo. Me llamó mucho la atención esa forma de criollismo. Entonces fui a verlo a César Tiempo, que conocía infinidad de gente en el mundo literario, y me dijo que Pinedo no existía. Era un seudónimo. Más tarde, en reportaje con un antropólogo, Borges reconoce que efectivamente es un poema suyo. Me encantaban sus mitologías barriales, como sus milongas, aunque después lo escuchaba decir cosas horrendas sobre el pueblo, el tango y la política.
- ¿Ahí pensó en la teoría de los dos Borges?
- Claro, empecé a profundizar en Borges, sobre todo en sus declaraciones, como cuando le dice al padre, que era anarquista y vegetariano, que había ido a comer una parrillada con Scalabrini Ortiz, y este, indignado, le pregunta cómo se le ocurre comer vísceras de animales, alegando que en el futuro las carnicerías dejarían de existir. Pero después, en otro reportaje, Borges menciona que a Scalabrini apenas lo trató y casi no lo conoce. Reniega de esas cosas, diciendo, por ejemplo, que Discépolo era un funcionario peronista que hacía publicidad por radio. Todo eso me llevó a comprar sus obras completas, leerlas de a poco, y encontrarme con esta idea de que algo había pasado en su vida, obligándolo a rechazar la reedición de sus obras juveniles y encausándolo hacia una literatura que no tenía nada que ver con la latinoamericana.
- ¿Cuál destaca de esas obras suprimidas?
-Es interesante el caso de “El tamaño de mi esperanza” (1926), libro que Borges detestaba y María Kodama reeditó, donde se encuentran reflexiones como que Sarmiento era un indio norteamericanizado, recién llegado a la cultura y que por lo tanto creía que la cultura lo resolvía todo, o las reivindicaciones constantes a Yrigoyen.
Por algún motivo, después de “El hombre de la esquina rosada” (1927), Borges empieza a preocuparse más por las formas literarias que por el contenido y, quizás, “Historia de la eternidad” (1936) marca un punto de ruptura: ese punto está ligado a la muerte del padre, a su creciente ceguera, y a su trabajo en la biblioteca que lo llevó a cenar durante casi 40 años en la casa de Silvina Ocampo y Bioy Casares.
Bioy cuenta muchas cosas en su monumental biografía de Borges. Una de ellas es como ambos se metieron de lleno en la literatura fantástica y policial, géneros que tienden a evadir los problemas del lugar donde uno vive.
Pero, sin embargo, en las milongas, se da como una recuperación del Borges joven. El fascinado con los temas barriales y gauchescos.
- ¿Esas contradicciones son parte del laberinto semicolonial?
- A eso me refiero, a medida que escribía el libro, me fui dando cuenta de que hemos sido un poco injustos con Borges. No le perdonamos ni una de las ironías políticas que decía. Y, en realidad, él también fue víctima de los dominios de la oligarquía, que lo frustraron como una gran posibilidad nacional.
Creo que Borges arrastró consigo esa dualidad: fue un hombre gélido, europeizante, lúdico y enciclopédico, pero también fue un poeta que conoció las noches, los barrios porteños, los prostíbulos y las peleas a bastón limpio.
Fuente: Telam
Profecías cumplidas
27 jul 2012 Notas semanales
C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Opinion
Por Mario Wainfeld
“Hizo política” durante poco más de ocho años, para redondear. Vivió treinta y tres, perdura sesenta años después. Las mejores frases de su formidable repertorio fueron profecías cumplidas, con los matices que imponen la crueldad y las peripecias de la historia. Dejó en el camino más que jirones de su vida. Volvió (o más bien, nunca se retiró del escenario) y fue millones. El pueblo recogió su nombre y lo llevó como bandera, no siempre hacia la victoria, pero sin renuncios ni olvidos.
El transcurso del tiempo posibilita alisar las aristas que son su esencia, hasta negarlas. Habilita que la recuperen quienes la odiaron y la odiarían si siguiera actuando. La edulcoran, la lijan, se valen de su remembranza para continuar su guerra con otros métodos.
Como a Ernesto Guevara, es posible transformarla en un mito ecuménico, a menudo bien intencionado pero diluido, despolitizado. Puede hasta ser edificante, puede ser una relectura… es una imperfección y, en algún punto extremo, una impostura.
Murieron tan jóvenes, fueron tan bellos. Sus cuerpos fueron profanados, he ahí otra rotunda parte de la verdad, imborrable. En la Argentina, las agresiones sobre su cuerpo fueron premonitorias de tantas otras, el mismo ensañamiento, hecho método. En buena medida para destruir el país y el Estado que esa mujer se había empeñado, como pocos, en construir.
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Las trayectorias de Eva y de Juan Domingo Perón, del Che y de Fidel autorizan simetrías evidentes. De un lado, la figura revolucionaria quemada en su propio fuego, inmortalizada en plena juventud. Del otro, el que siguió gobernando, haciendo política, construyendo una Nación. Cimentando el estado benefactor más expandido de América del Sur o el estado socialista que desafió a la mayor potencia de la historia universal, a tiro de cañón del Imperio.
“El Viejo” y Fidel llegaron a la ancianidad, mostraron cuerpos falibles y achaques. Incurrieron en errores y contradicciones, cómo no. Y también se valieron del fuego de los héroes invictos para construir países mejores que los que encontraron, para encumbrar a clases sociales desposeídas, para honrar esos legados que también desairaron en algunos recodos del camino.
Los héroes vivieron poco, los estadistas tuvieron un recorrido extenso, raigal, aunque no exento de frenazos.
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Los usos de Evita fueron innumerables, aún dentro del propio peronismo.
“Si Evita viviera/sería montonera”, coreaban los jóvenes de la JP setentista, haciendo suya su identidad contra otros sectores del movimiento, eventualmente contra el mismo Perón. En aquel 1º de mayo en que el hombre los enfrentó en la Plaza de Mayo surgió una consigna, casi olvidada, allende su expresividad: “Evita, Evita/Perón te necesita”. El Líder, diagnosticaban, había perdido el rumbo.
“Se siente/se siente/Evita está presente”, entonaron tantos, con títulos dignos para valerse de su memoria o sin ellos. Isabel Perón vociferaba esas estrofas, cuando no era sino una parodia o algo peor.
No le hace: ni las malversaciones ni la ópera rock ni la estetización a veces comercial obturan el sitio que se ganó, con prepotencia de trabajo, de pasión y de entrega.
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La mínima tradición familiar del cronista, narrada por sus viejos, evoca la noche en que Evita pasó a la inmortalidad. Los padres habían ido al cine, con una pareja de amigos, antiperonistas como ellos. Se suspendió la función, volvieron a su casa a tomar un café con masas. Encontraron a su hijo de tres años llorando a mares. Tuvo que pasar un tiempito para que asumieran que hacía suyo el dolor de la empleada doméstica, que había escuchado la radio. La anécdota sólo vale porque no fue una rareza, sino esa suerte de parábolas que suele prodigar la realidad. Ernesto Sabato contó algo parecido en uno de sus variados ejercicios introspectivos que ensayó sobre el primer peronismo. El ex canciller Rafael Bielsa tuvo un recuerdo similar unos años ha.
Años después, el cronista entre tantos de su edad y su clase social recogió ese nombre y lo llevó como bandera.
Se sigue debatiendo si aquel peronismo fue clasista, plebeyo o conciliador, si hizo la audaz reforma posible (a trompicones, con claroscuros) o si se trató de un gatopardismo o un bonapartismo… El rol de Eva, consagrado por los suyos o por quienes la enfrentaron, supera el entredicho. Fue la Abanderada de los Humildes, no porque ella lo proclamara, sino porque la ungieron.
Ayer mismo, a seis décadas vista conmovían los recuerdos de los oyentes de las radios. Remembranzas propias, reflejos de lo que contaron los mayores. En Radio Nacional se dejaron oír la hija de un dirigente radical de esa etapa que le dijo que esas eran horas de duelo porque “nuestros enemigos son los conservadores”. O de otra mujer, cuya madre hizo el plantón en el adolorido e interminable velorio aunque no era peronista y que le dejó como enseñanza “amar a Evita y odiar a los curas”. Y, claro, la pléyade de los que definieron una identidad política a partir de las realizaciones y el potencial simbólico de esa fuerza que irrumpió en la historia sin pedir permiso. Como los que el 17 de octubre se adueñaron de la Plaza que posiblemente no habían pisado nunca antes. O como esa mujer, que eligió ser Evita y se hizo cargo de los deberes y de las consecuencias.
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Sesenta años, simplificando, son dos generaciones. Una se crió en la reinstalación democrática, un cambio cualitativo deseable que torna más remoto el pasado y resignifica épicas o épocas irrepetibles. Nada hay de nocivo en eso: la alternancia, la convivencia, el fluir de las instituciones, el ritmo más cansino de la etapa imponen sus reglas y sus matices.
Sin renegar de ese escenario, es válido y necesario que las instituciones honren a quienes fueron líderes populares de distintas banderías. Hay quien pregona que hay que esperar un remoto e imposible veredicto histórico, una suerte de referato indubitable que jamás llegará. Como Yrigoyen, Perón, Raúl Alfonsín o Néstor Kirchner los homenajes deben llegar pronto, aunque no haya unanimidad. Máxime en una era signada por lo inmediato, por una relación diferente con el tiempo, con una urgencia que es vano rechazar porque viene con el paquete.
Son bienvenidos, entonces, las calles o los billetes o los retratos enormes en la Avenida 9 de Julio. De cualquier forma, imagina subjetivamente el cronista, Evita no se deja encasillar del todo en esos formatos institucionales. Al fin y al cabo, jamás tuvo un cargo aunque pudo ser vicepresidenta si el encono de sus enemigos no se hubiera hecho valer.
Pero tal vez, malogrado el valorable esfuerzo de historiadores, escritores de ficción o ensayistas, cineastas o dramaturgos, nadie haya podido pintarla como Leonardo Favio. Una escena de Sinfonía de un sentimiento la muestra con una multitud de españoles que la ovacionan durante su famosa gira. Son todos menudos, flaquitos, como tantos que migraron para acá. Eva –hermosa, con el pelo al viento, ataviada con un tapado presumiblemente caro (horror)– los saluda o arropa, moviendo sus brazos como alas. Nadie como Favio para cifrar a ese peronismo y a Evita. En parte, porque su genio es único. Y en parte, tal vez, porque para desesperación de académicos, relatores cartesianos o cronistas bien intencionados, sea imposible retratarla bien sin haberla amado o amarla.
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Evita, el dulce peligro de la posibilidad
26 jul 2012 Notas semanales
C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Opinion
Ella es implacable. No es ni peronista ni sindicalista ni montonera. Estará allí donde esté Perón, en cualquier momento y en cualquier lugar. Porque es él la encarnación de la doctrina y del ideal.
Por Hernan Brienza
Evita es la mejor metáfora de la Argentina. O mejor dicho es el rostro perfecto de la Argentina plebeya. Es la rabia de la pobreza en sus ojos, es la firmeza de las convicciones en la forma en que apretaba sus labios, la imposibilidad de un país mejor en la agonía de su voz y la alegría de la reivindicación en cada movimiento de sus manos. Evita es la Argentina barbárica, exuberante, mágica, jacobina. Humillada, enaltecida y derrumbada. Sacrificial y generosa. Brutal protectora de los derechos de los humildes, joven, muerta, profanada y eterna. Evita es el símbolo perfecto de la Argentina bastarda, esa que siempre le dolerá a los poderosos, a los ricos –sean de derecha o de izquierda–, a los hipócritas, a los genuflexos, a los traidores. Evita es un talismán. Un signo.
Escuchémosla: “Quiero rebelar a los pueblos. Quiero incendiarlos con el fuego de mi corazón. Quiero decirles la verdad que una humilde mujer del pueblo –¡la primera mujer del pueblo que no se dejó deslumbrar por el poder ni por la gloria!– aprendió en el mundo de los que mandan y gobiernan a los pueblos de la humanidad. Quiero decirles la verdad que nunca fue dicha por nadie, porque nadie fue capaz de seguir la farsa como yo, para saber toda la verdad. Porque todos los que salieron del pueblo para recorrer mi camino no regresaron nunca. Se dejaron deslumbrar por la fantasía maravillosa de las alturas y se quedaron para gozar de la mentira.” Se trata de una mujer en contradicción dialéctica, en eterno y constante descenso. Entre la pobreza y la riqueza. Entre los ideales y el rencor, entre la generosidad y el invierno de su descontento, como diría William Shakespeare. Pero es algo más. Resuenan en sus palabras el eco crístico del “No vengo a traer la paz sino el fuego”. Evita, al pie de su cruz –Mi Mensaje fue escrito poco antes de morir– construye su propio misticismo.
Pero escúchela. Imagínela, lector, en su lecho de muerte, rasgando el papel con la pluma. Escribiendo o dictando su testamento político. Su mensaje. Mi mensaje. Nuestro Mensaje. Imagine a esa muchacha de apenas 33 años, paupérrima de salud, enjuta, esquelética, escribir sobre la lealtad política: “Los enemigos del pueblo fueron y siguen siendo los enemigos de Perón. Yo los he visto llegar hasta él con todas las formas de la maldad y de la mentira. Quiero denunciarlos definitivamente. Porque serán enemigos eternos de Perón y del pueblo aquí y en cualquier parte del mundo donde se levante la bandera de la justicia y la libertad. Nosotros los hemos vencido, pero ellos pertenecen a una raza que nunca morirá definitivamente. Todos llevamos en la sangre la semilla del egoísmo que nos puede hacer enemigos del pueblo y de su causa. Es necesario aplastarla donde quiera que brote si queremos que alguna vez el mundo alcance el mediodía brillante de los pueblos, si no queremos que vuelva a caer la noche sobre su victoria.”
No lo sabe. O sí, pero no lo dice. Pero allí entre sus palabras se entrevé la que ella considera indestructible: la alianza de los pueblos con sus líderes. Son los hombres o las mujeres las depositarias de las lealtades y no las ideas inaprensibles. Son los conductores los que interpelan los deseos y las voluntades de los pueblos para hacerlos realidad efectiva. El líder y el pueblo son una unión indisoluble. Evita lo escribe. No son las ideas ni las instituciones. Son los líderes. Ellos representan a las mayorías. Y no hay intermediarios. Ser leal al pueblo es ser leal al conductor y viceversa. Lo demás, son juegos de palabras, crucigramas, no mucho más.
Evita está allí. Frente a la muerte. Y no tiene la mansa resignación de las santas. Se sabe traicionada por su propio cuerpo. Por ese tumor que la corroe y la corrompe. Y muerde la vida, se enciende como una tea. Es el fuego de la patria, el mismo fuego que consumió a Mariano Moreno, a Encarnación Ezcurra. Es una fanática. Y hace de eso una bandera: “Los dirigentes del pueblo tienen que ser fanáticos del pueblo. Si no, se marean en la altura y no regresan. Yo los he visto también con el mareo de las cumbres. Solamente los fanáticos –que son idealistas y son sectarios– no se entregan. Los fríos, los indiferentes, no deben servir al pueblo. No pueden servirlo aunque quieran. Para servir al pueblo hay que estar dispuestos a todo, incluso a morir. Los fríos no mueren por una causa, sino de casualidad. Los fanáticos sí. Me gustan los fanáticos y todos los fanatismos de la historia. Me gustan los héroes y los santos. Me gustan los mártires, cualquiera sea la causa y la razón de su fanatismo. El fanatismo que convierte la vida en un morir permanente y heroico es el único camino que tiene la vida para vencer a la muerte. Por eso soy fanática. Daría mi vida por Perón y por el pueblo. Porque estoy segura que solamente dándola me ganaré el derecho de vivir con ellos por toda la eternidad. Así, fanáticas quiero que sean las mujeres de mi pueblo. Así, fanáticos quiero que sean los trabajadores y los descamisados. El fanatismo es la única fuerza que Dios le dejó al corazón para ganar sus batallas. Es la gran fuerza de los pueblos: la única que no poseen sus enemigos, porque ellos han suprimido del mundo todo lo que suene a corazón. Por eso los venceremos. Porque aunque tengan dinero, privilegios, jerarquías, poder y riquezas no podrán ser nunca fanáticos. Porque no tienen corazón. Nosotros sí. Ellos no pueden ser idealistas, porque las ideas tienen su raíz en la inteligencia, pero los ideales tienen su pedestal en el corazón. No pueden ser fanáticos porque las sombras no pueden mirarse en el espejo del sol. Frente a frente, ellos y nosotros, ellos con todas las fuerzas del mundo y nosotros con nuestro fanatismo, siempre venceremos nosotros. Tenemos que convencernos para siempre: el mundo será de los pueblos si los pueblos decidimos enardecernos en el fuego sagrado del fanatismo. Quemarnos para poder quemar, sin escuchar la sirena de los mediocres y de los imbéciles que nos hablan de prudencia. Ellos, que hablan de la dulzura y del amor, se olvidan que Cristo dijo: ‘¡Fuego he venido a traer sobre la tierra y qué más quiero sino que arda!’ Cristo nos dio un ejemplo divino de fanatismo. ¿Qué son a su lado los eternos predicadores de la mediocridad?”
¿Atendió a su prosa? “Eternos predicadores de la mediocridad” escribe con certera belleza. Y emula a Santa Teresa cuando la poeta escribe: “En mí yo no vivo ya / y sin Dios vivir no puedo / pues sin él y sin mí quedo / éste vivir qué será? / Mil muertes se me hará / pues mi misma vida espero / muriendo porque no muero.” Y si no se convence del misticismo de Evita relea: “El fanatismo que convierte a la vida en un morir permanente y heroico es el único camino que tiene la vida para vencer a la muerte.” Evita es entrega sin cálculo. Es pasión. Es poesía política en actos. Es un “momento estelar” en carne viva, como podría escribir el austríaco Stefan Zweig.
Evita es el peligro más dulce para un pueblo. Es el peligro de la posibilidad, de la dignidad, de la grandeza, la felicidad. Ella lo sabe y toma partido. Déjese enamorar y convencer, estimado lector: “La patria es el pueblo y nada puede sobreponerse al pueblo sin que corran peligro la libertad y la justicia. Las fuerzas armadas sirven a la patria sirviendo al pueblo. El gran error de algunas fuerzas armadas consiste en creer que servir a la patria es una cosa distinta. Entonces, en aras de lo que ellos creen que es la patria, no les importa sacrificar al pueblo, sometiéndolo a las reglas de la prepotencia militar. En todos los siglos de la historia ha sucedido lo mismo. El espíritu militar ha considerado que el gran ideal de su existencia consistía en alcanzar la grandeza de la Nación y que, ante ese objetivo supremo se justificaba todo, incluso sacrificar la felicidad del pueblo. Perón nos ha enseñado que la felicidad del pueblo es lo primero; que no se puede hacer la grandeza de un país con un pueblo que no tiene bienestar. Las fuerzas armadas del mundo deben convencerse de esta absoluta verdad del peronismo. Si no es así, los pueblos mismos, por su propia mano, con la conciencia plena de nuestro poderío insuperable, las iremos borrando de la historia de la humanidad.”
No deje que lo engañen. No hay nacionalismo trasnochado en Evita. No hay Nación de los monopolios ni de las corporaciones. No se trata de un fanatismo simbólico, de parafernalia, litúrgico. Se trata de algo más pequeño, más íntimo, más palpable. Una plebeya sueña con pequeñas cosas enormes. Para ella la patria es la felicidad del pueblo. No se trata de elucubraciones intelectuales excedidas de razón, sino de algo concreto: el bienestar. Estar bien.
Evita se está muriendo. Por lo tanto nada espera ya. No hay cálculo posible ni especulación. La espera la Nada más absoluta o la Historia. Por eso desprecia a los calculadores y los considera los principales enemigos del pueblo. “Los ambiciosos son fríos como culebras pero saben disimular demasiado bien –escribe recelosa, resentida, conspiradora–. Son enemigos del pueblo porque ellos no servirán jamás sino a sus intereses personales. Yo los he perseguido en el movimiento peronista y los seguiré persiguiendo implacablemente en defensa del pueblo. Son los caudillos. Tienen el alma cerrada a todo lo que no sean ellos. No trabajan para una doctrina ni les interesa el ideal. La doctrina y el ideal son ellos. La hora de los pueblos no llegará con ningún caudillo porque los caudillos mueren y los pueblos son eternos. Por eso es grande Perón, porque no tiene otra ambición que la felicidad de su pueblo y la grandeza de su Patria. Y porque ha creado una doctrina –una doctrina es un ideal– para que su pueblo siga su doctrina y no su nombre. Yo pienso, en cambio, que los pueblos cuando encuentran un hombre digno de ellos, no siguen su doctrina, sino su nombre. Porque en el hombre y en el nombre ven encarnarse a la doctrina misma y no pueden concebir la doctrina sin su creador. Por eso yo no puedo concebir al justicialismo sin Perón, y por eso he declarado tantas veces que yo soy peronista, no justicialista. Porque el justicialismo es la doctrina, en cambio el peronismo es Perón y la doctrina. ¡La realidad viva que nos hizo y que nos hace felices! Los caudillos en cambio, los ambiciosos, no tienen doctrina porque no tienen otra conducta que su egoísmo. Hay que buscarlos y marcarlos a fuego para que nunca se conviertan en dueños de la vida y las haciendas del pueblo. Yo los he conocido de cerca y de frente, y algunas veces incluso me han engañado, por lo menos momentáneamente. Hay que identificarlos y hay que destruirlos. La causa del pueblo exige nada más que hombres del pueblo que trabajen para el pueblo, no para ellos. En esto se distinguen los ambiciosos: en que trabajan para ellos, nada más que para ellos. Nunca buscan la felicidad del pueblo, siempre buscan más bien su propia vanidad y enriquecerse pronto. El dinero, el poder y los honores son las tres grandes ‘causas’, los tres ‘ideales’ de todos los ambiciosos. No he conocido ningún ambicioso que no buscase alguna de estas tres cosas o las tres al mismo tiempo. Los pueblos deben cuidar a los hombres que elige para regir sus destinos. Y deben rechazarlos y destruirlos cuando los vean sedientos de riqueza, de poder o de honores. La sed de riquezas es fácil de ver. Es lo primero que aparece a la vista de todos. Sobre todo a los dirigentes sindicales hay que cuidarlos mucho. Se marean también ellos y no hay que olvidar que cuando un político se deja dominar por la ambición es nada más que un ambicioso; pero cuando un dirigente sindical se entrega al deseo de dinero, de poder o de honores es un traidor y merece ser castigado como un traidor. El poder y los honores seducen también intensamente a los hombres y los hacen ambiciosos. Empiezan a trabajar para ellos y se olvidan del pueblo. Esta es la única manera de identificarlos. El pueblo tiene que conocerlos y destruirlos. Solamente así, los pueblos serán libres. Porque todo ambicioso es un prepotente capaz de convertirse en un tirano. ¡Hay que cuidarse de ellos como del diablo!”
Evita es implacable. Y no hay más Evita que Evita misma. No es ni peronista ni sindicalista ni montonera. Ella estará allí donde esté Perón, en cualquier momento y en cualquier lugar. Porque es él la encarnación de la doctrina y del ideal. Pensar otra cosa diferente a lo que ella misma escribe es realizar construcciones fantasmagóricas útiles y comprensibles en determinados momentos históricos pero obviamente sin ningún asidero político.
A esta altura, lector, usted estará pensando en cuál es el verdadero pensamiento de Evita. Y ella sabe que aún no ha resuelto la cuestión central de su mensaje. Por eso en las últimas páginas escribe su testamento revolucionario: “No puede haber, como dice la doctrina de Perón, más que una sola clase: la de los que trabajan. Es necesario que los pueblos impongan en el mundo entero esta verdad peronista. Los dirigentes sindicales y las mujeres que son pueblo puro no pueden, no deben entregarse jamás a la oligarquía. Yo no hago cuestión de clases. Yo no auspicio la lucha de clases, pero el dilema nuestro es muy claro: la oligarquía que nos explotó miles de años en el mundo tratará siempre de vencernos. Con ellos no nos entenderemos nunca, porque lo único que ellos quieren es lo único que nosotros no podremos darle jamás: nuestra libertad. Para que no haya luchas de clases, yo no creo, como los comunistas, que sea necesario matar a todos los oligarcas del mundo. No, porque sería cosa de no acabar jamás, ya que una vez desaparecidos los de ahora tendríamos que empezar con nuestros hombres convertidos en oligarcas, en virtud de la ambición, de los honores, del dinero o del poder. El camino es convertir a todos los oligarcas del mundo: hacerlos pueblo, de nuestra clase y de nuestra raza. ¿Cómo? Haciéndolos trabajar para que integren la única clase que reconoce Perón: la de los hombres que trabajan. El trabajo es la gran tarea de los hombres, pero es la gran virtud. Cuando todos sean trabajadores, cuando todos vivan del propio trabajo y no del trabajo ajeno, seremos todos más buenos, más hermanos, y la oligarquía será un recuerdo amargo y doloroso para la humanidad. Pero, mientras tanto, lo fundamental es que los hombres del pueblo, los de la clase que trabaja, no se entreguen a la raza oligarca de los explotadores. Todo explotador es enemigo del pueblo. ¡La justicia exige que sea derrotado!”
Es ingenua Evita en su enunciación. Allí se filtra su principal inocencia: la esperanza de que el hombre puede ser más bueno. No hay cientificismo, no hay método. Hay voluntad. Hay ternura revolucionaria. Existe en ella una racionalidad femenina potentísima: la racionalidad del corazón, como dijo alguna vez la actual presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Esa ternura revolucionaria, esa racionalidad del corazón la llevó a preguntarse en las últimas páginas de su Mensaje: “¿Sabrán mis ‘grasitas’ todo lo que yo los quiero?”
Sus “grasitas” lo supieron y nunca lo olvidaron. La vida fue injusta con ella. Desgraciadamente, Evita nunca pudo saber todo lo que la quiso y la quiere su pueblo.
Publicado en Tiempo Argentino
MARÍA EVA NACIÓ RICA
26 jul 2012 Notas semanales
C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Literatura
Por Guillermo Sebastián Mircovich
María Eva tuvo la suerte de nacer rica en un pueblo lleno de castillos con grandes campiñas donde las cosechas, el ganado y las verdes praderas formaban un inmenso paraíso a la vista de los que llegaban al pueblo.
Esa entrada triunfal sobre el puente cruzado por el gran arco inundado de flores daba un aspecto de película de hadas que hacía exclamar a todos los que lo atravesaban haber llegado a la cima del reino celestial.
María Eva lo sabía, por eso a los atardeceres se sentaba sobre una gran piedra a la entrada del pueblo para observar a los viajeros deslumbrarse por la inquietante y panorámica vista que aparecía delante de sus ojos.
Y ella también se tentaba invitándolos a la gran fiesta de gala que siempre se realizaba cuando algún forastero llegaba hasta ese encumbrado lugar.
Qué no iba conocer María Eva de su pueblo, bondadoso, solidario, generoso, humanitario, si ella se había criado con todas las exquisiteces que su aldea brindaba al visitante, además estaba ella para mostrarle los mejores y brillantes parajes bañados por caudalosos ríos serpenteados por millones de pimpollos inducidos al movimiento a la menor brisa esparcida por los cielos.
María Eva había nacido rica por eso entregaba un instrumento de coser a todas las damas del vecindario, era el acto de justicia para todos aquellos que labraban la tierra junto a sus familias y sembraban grandes extensiones para que no faltara la comida a la villa.
María Eva después de observar la caída del sol en ese hermoso lugar que era el portal de entrada a un hermoso sueño corría hasta su casa a contarle a su madre la labor que había realizado en el día.
María Eva se renovaba el vestuario para seguir trabajando hasta las tres de la mañana atendiendo a todos aquellos que querían saber aún más de lo que había aprendido en su diáfana vida y María Eva explicaba como había que devolver parte de la dicha que el señor nos entregaba, con mirada vivaz se refería a la interpretación que debíamos realizar a cada uno de los factibles sucesos que se nos presentaran para resolver con suma atención la visita que nos entregaban los ilustres visitantes, porque para María Eva cada uno que la entrevistaba era un visionario que hablaría en el tiempo de los pueblos que viven en armonía y concordancia a las necesidades del otro.
María Eva nunca dejó de soñar, y “…así cruzó un dintel y se enamoró de un Coronel”, cruzó la verja indicada, aquella que recordaba cada vez que se despertaba de los sueños profundos de una noche agitada.
María Eva soñaba, que hacía guarderías, hospitales, hogares, casas y repartía juguetes, muebles, todo lo que sus visitantes necesitaban y los llevaba a pasear por el pueblo, ese pueblo que mejoraba día a día y una vez vió escrito en una pared “viva el cáncer”, se sonrió, cruzó frente al escrito, lo ignoró y siguió soñando hasta las tres de la mañana de todos los días, pero en sus sueños María Eva siempre estaba sentada en la entrada del pueblo bajo el arco de flores recibiendo a los visitantes.
Y un día un poeta escribió “…a Eva no la busquen en los cementerios, porque ahí solamente están los muertos” y ella misma dijo que eso era verdad, se mueren los enfermos del alma, los malvados, los traidores, los injustos, los miserables, los que no quieren que conozcan tu hermoso pueblo con su gente bella, de esa belleza pura y fresca de amplia sonrisa, los que dan todo a cambio de nada y María Eva soñó y sigue soñando que vuelve y es millones y sueña que vive porque todavía hay visitantes que necesitan que les muestre al verdadero pueblo ese que quiere, que ama, que festeja que retoza en ese gran jardín de una villa protegida por una túnica mágica que atesora la visión de un viajero, de un visitante o un vagabundo que a pesar de ver tanta belleza necesita una mano, un amparo, alguien que lo escuche.
María Eva nació rica, porque ¿donde hay mayor riqueza que en el amor de un pueblo?
El pueblo no está triste porque María Eva nació rica….de amor.
Fuente: Peron vence al tiempo
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Tags: 60 aniversario eva, eva peron amor, Evita, fundacion eva peron
Y LA ARGENTINA DETUVO SU CORAZÓN
26 jul 2012 Notas semanales
C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Historia
Documentales sobre el ingreso a la inmortalidad de Eva Peron
Chile; Días Negros en el Congreso Nacional
24 jul 2012 Notas semanales
Santiago, Chile, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Internacionales
Un Aporte de Níkolas Stolpkin
Fuente: http://desdelatorre5.wordpress.com/2012/07/20/dias-negros-en-el-congreso-nacional/
Por: Christian Peñaloza
En pleno 2011, cuando algo alcanzó a encenderse en serio la chispa de llamar a una Asamblea Constituyente y de desconocer, radicalmente, la actual institucionalidad del país, parlamentarios y personeros de todas las tendencias institucionalizadas de la política actual rasgaron vestiduras por la “defensa de la democracia” y que lo peor que podría ocurrirnos era “no cuidar” las instituciones, como el Congreso. Luego, a propósito de las avergonzantes jornadas en que los parlamentarios se autoasignaron, primero, un Ipad para cada uno y, luego, un sobresueldo de dos millones de pesos, periodistas como Fernando Paulsen criticaron a los que se burlaban de los diputados por corroer las instituciones democráticas del país. Todo el movimiento estudiantil surgido del año pasado ha mostrado, naturalmente, una sospecha radical y profunda por la labor del Congreso, pero los eternos llamados han sido justamente a confiar en los congresales porque ellos son nuestros “representantes” y es a través de ellos que el pueblo debería encausar sus visiones políticas. A pesar del peligro obvio, la Confech ya tres veces ha confiado en el Congreso (acusación consticional contra Hinzpeter, ley de presupuesto y ahora la aprobación del informe de comisión investigadora sobre lucro)… y en definitiva todas las veces ha resultado trasquilada. Costumbre más masoquista que esta es difícil encontrar en la actual política chilena.
Entre este 18 y 19 de julio de 2012, seguir las discusiones y votaciones parlamentarias se ha transformado en un ejercicio simplemente deprimente y desolador. Han sido esenciales, porque importantes leyes se han estado discutiendo y aprobando, si no de manera definitiva, en trámites relevantes dentro de su tramitación total.
Se aprobó, en primer lugar, el veto presidencial para que el sueldo mínimo subiera a 193mil pesos. La campaña del terror se impuso: es culpa de los pobres del país, por desear vivir más dignamente, si la cesantía aumenta.
También fue aprobada la nueva ley de pesca (Ley Longueira) que, en lo esencial, perpetúa la privatización del mar chileno en mano de un número reducido de empresarios pesqueros, con que el Estado renuncia a su papel regulador de aquí al fin de los tiempos. Pero ya vendrá la resolución del Tribunal de La Haya sobre el litigio con Perú, en el que todos los políticos cacarearán sobre “el mar de todos los chilenos”. Si el Estado Chileno llega a perder el litigio con Perú, dirán que nuestra honra de chileno está mancillada, porque “el mar es de todos”. Si lo gana, se dirá que “es un triunfo de todo Chile”. Venden el mar a perpetuidad a siete familias y les encanta que nos odiemos con nuestros vecinos por un pedazo de agua que ni les pertenecerá a ellos ni a nosotros.
La ley Hinzpeter sigue su curso y avanza paso a paso, aunque todos los organismos internacionales critiquen abiertamente el espíritu y la forma de la normativa. En eso, por supuesto, Chile no es un país integrado al mundo civilizado. Es mejor no mirar más allá de la coordillera y el desierto.
Hoy, finalmente, la cámara de diputados rechazó el informe de la comisión investigadora que, en lo esencial, denunciaba que el Estado (no solo este gobierno, el Estado en general) no está cumpliendo su rol fiscalizador de la ley y que, por lo tanto, eso ha permitido que universidades privadas lucren de manera aparentemente legal. 46 votos a favor del informe, 45 en contra y una abstención que, por reglamento, se sumó a la minoría. Empate, lo que, también por reglamento, significa que no gana la aprobación. En la cara de la Confech.
Todos criticaron al diputado que cobardemente se abstuvo de votar (el RN Gaspar Rivas). Al menos, dicho diputado estaba en la sala. Pero los diputados son 120… ¿Dónde estaba el resto de los 28 diputados? Al menos 13 diputados de “oposición” no estuvieron donde debían estar para votar. Para eso se les paga más de 20 sueldos mínimos, por lo bajo. ¿La Confech seguirá esperando algo de parte de ellos? Abstenerse de votar puede ser cobardía, pero no ir a votar es cobardía, robo, estafa, descaro, inmoralidad, burla, webeo…
Uno de los aspectos más perversos que se están dando en nuestro actual congreso, y que hoy funcionó a la perfección, es el sistema de pareo. Si falta uno de allá, este se pone de acuerdo para que también falte uno de acá, así no se rompen “los equilibrios”. En la práctica, el sistema de pareo es la constatación más burda y asquerosa de que todos los diputados y senadores aceptan el sistema binominal como legítimo y válido para conformar el congreso. Ese solo hecho debería bastar para repudiar nuestro congreso. ¡Y así se hacen llamar nuestros representantes! Que un diputado PC como Hugo Gutiérrez se pareara con un diputado de la derecha, con lo que se evitó, hace unos días, comenzar una reforma al binominal, solo puede dar cuenta de lo podrido que está el edificio de Pedro Montt en Valparaíso.
Hoy la situación de diputados ausentes (¡aunque algunos estaban en el Congreso!) o pareados de la dizque oposición fue la siguiente:
PPD
Enrique Accorsi,
Guillermo Ceroni
Joaquín Tuma
Orlando Vargas
Ximena Vidal
Felipe Harboe
DC
Pablo Lorenzini
Eduardo Cerda
Jorge Burgos
Juan Carlos Latorre
PS
Fidel Sepúveda
Radical
Fernando Meza
Otros
René Alinco
Pedro Velásquez
Miodrad Marinovic
Mientras tanto, qué cabe duda que se aprobará la mesquina reforma tributaria, nada se dirá sobre la ley de lobby y mucho menos contaremos con nuestros diputados para acusaciones constitucionales serias en contra de Mayol (ya pasó la vieja), Beyer, por su tranquilo desprecio frente a las denuncias de lucro en algunas universidades privadas, y, por supuesto, Hinzpeter, contra quien no bastó ni la muerte de Gutiérrez, ni el 04 de agosto ni las feroces represiones en Freirina, Aysén, Punta Arenas, Santiago ni Rapa Nui ni los montajes judiciales por terrorismo y antimapuche.
Frente a todo esto, se vuelve simplemente incomprensible que algunos postulen que el actual modelo “se acabó” o, al menos, comenzó a morir. Al menos en el congreso, lo que ha ocurrido en dos días, apunta a la perpetuación de un modelo perverso en lo económico, social y cultural. Así puestas las cosas, yo veo al modelo más sanito que nunca, vivito y coleando. Igual que a nuestros honorables senadores y diputados.
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