PRODUCCIÓN PÚBLICA DE MEDICAMENTOS

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Salud Publica

Una necesidad imperiosa

“Grecia al borde de una crisis sanitaria”- The Guardian 26/5/12

“Roche endurece el suministro a los 12 hospitales mas morosos”El País(España)27/5/12

Por Jorge Rachid

Nuestro país, pionero en Latinoamérica en la producción de medicamentos desde mediados del siglo pasado de la mano del Dr. Carrillo y la empresa estatal EMESTA, que aunque desvastadas en el golpe de estado del 55, dejó una estela de conocimientos y manejo en investigación y desarrollo que llevó a la Argentina a producir materia prima, que después las lógicas neoliberales, planteando el escaso mercado al no adquirir proyección latinoamericana, fueron boicoteando bajo la multilla del “compre hecho” de las mentalidades coloniales que siempre anidaron en el país.

Hoy, en este proceso iniciado en 2003, se han conseguido avances en ir definiendo una política de medicamentos, primero con la Ley de genéricos parcialmente cumplimentada, una Ley de PPM N * 26.688 , aún no reglamentada pese al tiempo trasncurrido desde su promulgación por parte del ejecutivo nacional. A esto debemos agregar el decreto Ley de trazabilidad, además de la Ley que que impide la venta libre de medicamentos, (siendo CABA el único distrito que no adhirió a la misma y vetó la Ley aprobada en su propia legislatura la ley PPM.) y la puesta en marcha del Laboratorio Conjunto de las FFAA, son signos alentadores.

Pese a la acción silenciosa y constante de un sistema de intereses que articulan Laboratorios nacionales y multinacionales, con medios de comunicación masivos, la PPM fue avanzando con dificultades, siendo incorporada la RELAP ( red nacional de laboratorios públicos) al Ministerio de Salud aunque hasta ahora con fines estadísticos y de provisión del Plan Remediar, lo cual no es poco con respecto a la situación anterior de anosmia absoluta, en especial tomando en cuenta la crisis del 2001, que como hoy Europa, la primera línea del desabastecimiento son los medicamentos, con el impacto social que eso significa en población enferma y su núcleo familiar.

Sin embargo en el largo camino de recuperar soberanía en salud, tenemos que recorrer el afianzamiento de la producción pública de medicamentos y la elaboración de una política de medicamentos que nos evite ser rehenes de sectores del lucro, en especial conociendo el despilfarro en los recursos de las salud que fluyen generosamente a los Laboratorios productores, cuyas cadenas de valor en el producto final no tiene parangón en ningún otro segmento de la industria, llegando a valores del 10.000% incluso en productos importados, no producidos en el país. Ese mecanismo ha roto la necesaria cadena de accesibilidad universal al medicamento, que es un bien social, no un producto de Mercado y que debe garantizar la preservación del Derecho Humano a la salud.

Los 36 laboratorios nacionales, provinciales, municipales y universitarios que existen en el país han realizado esfuerzos en soledad para abastecer la población en épocas de crisis y de vacas flacas. Abasteciendo hospitales públicos, salas de barrios en atención médica primaria, grupos de riesgos, universos de crónicos entre otras acciones, además de estar presente en catástrofes naturales y necesidades epidemiológicas endémicas en muchas zonas de nuestro país. Han adquirido experiencia y han desarrollado nuevas fórmulas, desde caramelos para niños con medicamento contra las parasitosis, hasta soluciones para combatir los piojos en las escuelas de todo el país. Es decir los laboratorios públicos están junto a la necesidad, “porque donde hay una necesidad hay un derecho” (Evita) y ahí es donde el Dios Mercado no entra, no cubre, no se compromete y deja de proveer apenas tose la economía, sin importar el costo social que eso signifique, como vemos en la “civilizada” Europa.

Los laboratorios públicos junto al ANMAT, en la elaboración de una política comprendida en un Plan nacional de salud, por etapas, que preserve los sistemas de atención solidarios, fortaleciendo cada uno de ellos de diferentes maneras, pero la primera sin dudas es una racionalización del gasto del medicamento a través de la compra centralizada por parte del estado, a través de los laboratorios públicos y la RELAP de los medicamentos de alto costo y baja incidencia, la provisión sistemática al mapa de enfermos crónicos por parte de la PPM en hospitales, obras sociales provinciales y gremiales además del PAMI. Sólo esta política puede implicar un ahorro en el gasto total de salud de alrededor de 4 mil millones de dólares al año, sin dejar por supuesto de dar prestaciones, sino garantizándolas con esfuerzo propio. Además debemos dejar de lado la entrada automática de medicamentos aprobados por la FDA (EEUU), la UE (unión europea), Japón e Israel, siendo en el futuro aprobados dichos medicamentos por la autoridad de aplicación nacional. Eso es recuperar soberanía, ya que muchos medicamentos entran con escasos ensayos clínicos, convirtiendo a los argentinos en “conejitos de indias” de los grandes laboratorios, como se comprobó hace poco en ambiente hospitalarios con niños y adultos pobres y analfabetos que habían firmado el “consentimiento” a los ensayos clínicos a doble ciego.

Al no ser empresas de lucro la PPM permite canalizar sus recursos en la investigación y el desarrollo (I+D), articulando con los Ministerios de Ciencia y Tecnología, al ANMAT, las Universidades hoy colonizadas muchas de ellas por los Laboratorios Multinacionales que infectan la currícula de formación de futuros médicos. Haciendo de estos simples recetadores, sin no logran sacudir el yugo perverso de la medicina a demanda, el medicamento como herramienta de ensayo y error y la tecnología médica como método diagnóstico. Eso sumado a la publicidad de medicamentos que curan patologías y el mensaje que los genéricos son medicinas para pobres, componen el cuadro del ataque a la producción pública de medicamentos.

Hace casi 5 años creamos un grupo de trabajadores de la salud, soñadores, la RELAP , después incorporada al Ministerio, pero sin definir una política de medicamentos que transforme la PPM en empresa testigo de precios ante las licitaciones, en la herramienta para comenzar a producir materia prima para Latinoamérica y sus 400 millones de compatriotas continentales, centralizando de las compras al exterior de los medicamentos de alto costo y baja incidencia, insumos médicos, siendo generadora de empleos genuinos y de investigadores científicos acoplados a las ciencias aplicadas y diseños estratégicos de país. Pero sin política todo puede quedar sólo en el esfuerzo de los héroes anónimos de todos los días, que producen medicamentos, de la misma calidad que los privados, con las mismas normas, con las “buenas prácticas farmaceúticas”, volcando el esfuerzo en la salud de nuestro pueblo garantizando la accesibilidad. Como vemos desde hace años que podemos ser soberanos en salud sin necesidad de sufrir nuevamente como en el 2001, lo que hoy está viviendo Europa.

JORGE RACHID

jorgerachid2003ahoo.com.ar         CABA, 29/5/12

 

La crisis griega (y Bolivia)

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Politica Internacional

Por Raúl Isman

Ecuador y la Revolución de Mayo

Posadas, Misiones, Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Historia Nacional y latinoamericana

“América debe ser solamente para los americanos”.

Eugenio Espejo

 

“La unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del destino”.

Simón Bolívar

Por Maximiliano Pedranzini*

Para EL EMILIO

Encontrar puntos en común entre la Revolución de Mayo acontecida en el Río de la Plata y los movimientos de insurrección surgidos en el corazón de Quito no es para nada improvisado o un juego del azar de nuestra historia latinoamericana. Son procesos histórico-sociales que van de la mano y no separados como nos intentan enseñar en los manuales de escuela. Vamos a empezar por saber que le ocurría a España, que venía bastante vapuleada por la locomotora industrial capitalista que se llevaba el mundo por delante, y se acercaba a gran velocidad hacia nuestro continente que estaba resistiendo contra la decadencia de la monarquía hispánica. Napoleón, quien no quería darle demasiada ventaja a sus vecinos del atlántico, invade sin tapujos la península ibérica en 1808 y con ella expandir lo que era inevitable: El capitalismo. Ciclo que era difícil de frenar al ritmo ascendente que iba y mucho menos dar marcha atrás. El mundo ya se estaba estructurando en este nuevo orden de carácter planetario a la muchos iban a denominar “Modernidad” y España intentaría no quedarse en el camino. Esto lógicamente iba a inquietar a España, quien en su propio frente resiste la invasión napoleónica durante 6 años, iniciándose vientos de revolución democrática. La mirada de los españoles estaba puesta más en el seno de sus conflictos que en sus colonias que hacían “casa aparte”. Los distintos fragmentos de lo que podríamos considerar “La Patria Grande” luchaban por la emancipación, algo que ese momento parecía muy plausible. Y no como lo pinta la historia oficial, argentinos por un lado, ecuatorianos, colombianos y venezolanos por el otro. Al contrario. La idea era una sola. El proyecto era el mismo: La emancipación de los pueblos subyugados por el imperio español y la construcción de la unidad nacional latinoamericana. Pero sería un sueño frustrado, viciado por los interés tanto de las oligarquías locales como del accionar del imperialismo balcanizador. Este era el comienzo del sueño capital para Inglaterra y Occidente y la pesadilla para los pueblos latinoamericanos. Esta tensión casi irremediable entre lo que somos y lo quisimos ser hace 200 años, entre la liberación y la dependencia. El legado histórico es inmenso y el sendero de la historia por recorrer es largo y tortuoso. Quizás este sea el desafío para las nuevas generaciones de latinoamericanos que habitan este suelo: Iluminar ese pasado con la luz intensa del presente que nos convoca a pensar y luchar por nuestra América. Este es un contexto político ideal que no se puede dejar pasar. Un desafío ineludible para todos nosotros.

Ahora volvamos a los puntos que nos encuentran en la misma vereda de la historia. Como dijimos anteriormente, España no contaba con las condiciones materiales para sostener su basta estructura colonial y encima el imperio napoleónico se está devorando todo el viejo continente. La preocupación de los peninsulares esta en defender su casa, que no representaba escollo para las emergentes potencias capitalistas como Inglaterra y Francia que se disputaban el nuevo orden. El diagnóstico es más que evidente: España era una nación atrasada, que carecía de una burguesía que dominase el poder, ya que éste estaba en manos de los Señores Feudales y su única fuerza que le quedaba era la que conformaban la monarquía, el clero y nobleza. El sustento de esta estructura arcaica de poder eran los metales que cruzaban al Atlántico desde Potosí en los galeones, y que la corona derrochaba de tal forma que se endeudaban o eran asaltados por los piratas ingleses, una pieza central en la estrategia de ultramar británica. Y en este contexto hacia fines del siglo XVIII, el absolutismo monárquico logró su máximo apogeo de la mano del rey Carlos III, quien iniciaría una serie de reformas que reestructuraría a España y sus colonias en América, luchando en medio de las contradicciones que se presentaban con los sectores feudales que pugnaban por conservar el orden imperante. De igual manera España en este nuevo contexto internacional, seguía siendo el furlón de cola de las potencias capitalistas que estaban al pie de la conquista del nuevo mundo. Entre estas reformas que llevaban el espíritu liberal de la época, se encontraba uno de los factores fundamentales de los distintos movimientos revolucionarios de Latinoamérica que era el libre comercio con España, algo que no terminaba de convencer a la pequeña burguesía comerciante que exportaba sus productos a todos los puertos españoles. Un situación un tanto paradójica a la hora de hablar de “libre comercio”. La división geopolítica de sus colonias sería un punto central es todo este proceso: La creación de nuevos virreinatos, capitanías generales e intendencias, el control político de las antiguas ciudades donde la monarquía había perdido influencia y tenían hasta ese momento relativa autonomía dirija por las élites coloniales. En este contexto de cambios producidos por la nueva lógica borbónica, nace el Virreinato del Río de la Plata en 1776, perteneciente hasta ese entonces al Virreinato del Perú. Buenos Aires será cardinal en esta reestructuración, ya que se convierte en el epicentro del proceso revolucionario al ser la designada la capital por su condición portuaria, estratégica para España. A fines del siglo XVIII se crea la estructura burocrática y jurídica que constituiría la entidad oficial del comercio de Buenos Aires con el imperio español como fueron la aduana, la audiencia y el consulado de comercio. Tres patas esenciales para darle legitimidad al circuito monopólico del comercio con la monarquía. Lo mismo ocurriría en Ecuador, en el que estaría bajo el control administrativo del Virreinato del Perú que, en 1717 pasaría a depender del Virreinato de Nueva Granada con Santa Fé de Bogotá como capital de la nueva entidad política, creado ese mismo año por el rey Felipe V en el marco de estas reformas y suspendido en 1723 por los problemas financieros que sacudían a la corona, lo que lo haría retornar nuevamente bajo la orbita del Virreinato del Perú hasta 1740, donde regresaría definitivamente al Virreinato de Nueva Granada tras la reinstauración de 1739. Al igual que la Argentina, en el que su actual territorio había sido parte del Virreinato del Perú, a Ecuador le pasaría lo mismo. Hasta 1717, el actual territorio ecuatoriano había formado parte de esta misma entidad territorial. Tras el bloqueo continental que Napoleón realiza para contrarrestar el avance de manufacturas inglesas, el imperio británico inclinaría sus ojos en las colonias españolas, que ya veían dilatados los mecanismos político-administrativo que imponía España al comercio monopólico, principalmente el malestar de la pequeña burguesía portuaria que exigía un verdadero “libre comercio” y el ágape que ofrecía Inglaterra seducía a muchas de las élites comerciantes de los distintos rincones de la América hispana. Los conflictos suscitados en el interior de la corona tras la muerte de Carlos III y la asunción al trono de Carlos IV entre el liberalismo borbónico y el viejo orden feudal hacía eco en suelo colonial, y las discusiones empezaron a salir a la luz de la escena pública. Las plazas y los cabildos de toda la América colonial española se encontraban experimentando este clima intenso que avecinaban vientos de cambios, y ambas líneas se manifestaban en las diferentes arenas políticas del basto territorio colonial español.

En este mismo período y prácticamente con las mismas condiciones políticas que en el Río de la Plata, los movimientos de insurrección en el Virreinato del Perú no se hicieron esperar. En 1809 una rebelión comandada por criollos -influenciados por el legado patriótico del ideólogo revolucionario Eugenio Espejo- se enfrentó contra un gobierno perteneciente al sector liberal-ilustrado de la nobleza española de naturaleza napoleónica. Éstos formarían la Primera Junta de Gobierno Autónoma conducida por Juan Pío de Montúfar Marqués de Selva Alegre el 10 de agosto de ese mismo año en Quito -casi un año antes de la que formaron los revolucionarios de Mayo en Buenos Aires-, pero sus integrantes sería derrotados y encarcelados por tropas provenientes de los Virreinatos del Perú y de Nueva Granada. La sublevación sería reducida por ambos frentes. En este contexto, el objetivo de la Junta de Gobierno no era la de alcanzar la independencia de manera prematura, sino cambiar a la burocracia virreinal dirigida por el conde Ruíz de Castilla, ligada a la nobleza liberal “afrancesada” de España que apoyaba a Bonaparte en Quito, ya que como ocurriese en el Río de la Plata, había un sector vinculado a la monarquía borbónica que mantenían su fidelidad al cautivo rey Fernando VII. Esto sería una constante en todos los dominios españoles. De todas maneras, la formación de esta Junta de Gobierno significó para Ecuador “El Primer Grito de Independencia”, algo similar a lo que representa para nosotros la Revolución de Mayo de 1810. Esta Primera Junta pronto se disolvería por las presiones de las autoridades virreinales y los sucesivos ataques militares que derramaron mucha sangre en las luchas por el control político. El 2 de agosto se produjo otra insurrección popular contra las tropas españolas que ocupaban Quito, con el fin de liberar a los patriotas prisioneros acusados de traición contra su majestad y estaban por ser ejecutados, por lo que generó el asalto a los cuarteles y cárceles por parte del pueblo. La respuesta de las autoridades españolas no se hizo esperar. Como represalia, el conde Ruíz de Castilla ordenó que asesinaran a los prisioneros en respuesta al acontecimiento del 10 de agosto de 1809. Más de 200 muertos hubo en la escaramuza y esto tendría gran repercusión en todo el territorio colonial. Surgiría una Segunda Junta Soberana que duraría un tiempo más prolongado que la anterior, pero las sucesivas derrotas militares haría que se disolvería en 1812 y la monarquía tomaría nuevamente el control de Quito y del Virreinato de Nueva Granada. Pero los aires de independencia aún estarían lejos. Recién en la Batalla de Pichincha el 24 de mayo de 1822 al mando del general Antonio José de Sucre -enviado por Simón Bolívar- vencerían al ejercito realista en Quito. Fecha en que es reconocida como la independencia de Ecuador en manos de los españoles.

Es en este proceso en el que debemos colocar las piezas del rompecabezas de nuestra historia: La crisis de la monarquía española y sus estructuras arcaicas entraron al sórdido ocaso de un cambio de época: La modernidad capitalista, el liberalismo y la razón iluminista de la burguesía que conquistó la historia universal, y en ese relato universal estaba España, su decadencia y corolario imperial. La bisagra que cambió el rumbo sucumbió el 2 de mayo de 1808 en el que España inicia su propio proceso revolucionario de carácter nacional y democrático y la resistencia popular frente al avance imperialista de Napoleón. No había tiempo de disfrutar más de los manjares que ofrecía el saqueo de América. Era hora de defender lo poco que les quedaba: Su patria, su nación. Y esto tenemos que dejarlo bien en claro: el sujeto de la historia cambió para España. Ya no era la monarquía absolutista, la nobleza parasitaria que se indigestó con las riquezas de América, no era la Iglesia Católica o la incipiente burguesía que no tuvo protagonismo en la conquista. Fue el pueblo quien luchó y resistió con vehemencia los embates imperialistas. En estas coordenadas históricas debemos ubicarnos para poder entender los procesos revolucionarios del 10 de agosto de 1809 y el 25 de Mayo de 1810 respectivamente. Esto nos es más que -como decía Espejo- “La España prestando el debido homenaje de una inaudita fidelidad a su monarca, y llorando, o por mejor decir, detestando lo que ha perdido una nación feroz, la Francia cruelísima que prepara a todo el globo la ruina, y que, a pesar del duelo común de la Europa, podría conseguirla mañana, si fuesen capaces de prevalecer las puertas del Infierno contra la perpetuidad de la fe”.

Ergo, España cumplió con la ley natural de los grandes imperios. Su disolución era predecible, sobre todo para Inglaterra y Francia que se disputaba en la arena del nuevo orden mundial entrado el siglo XIX. Y es que en este nuevo umbral de la historia España no podía ingresar, no le quedaba ni un ápice donde aferrarse, sólo el triste destino de las naciones imperiales: Su extinción de la faz de la tierra.

En este marco bastante complejo de nuestra historia, gira el presente de nuestras naciones, que supieron compartir un pasado en común, sin distancias que las separen. Quizás matices, pero pintadas con el mismo pincel, es una encrucijada que nos leva a pensar que la revolución es posible y no una simple utopía que descansa en las efemérides escolares.

(*) Ensayista. Integrante del Centro Cultural E. S. Discépolo de Misiones y militante del Movimiento Universitario Evita.

 

¡Escuchame Mordisquito, “pienso y digo lo que pienso”!!!

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Cultura, Historia y Memoria

Penúltima charla del ciclo que originalmente se llamára “Pienso y digo lo que pienso” y que Enrique Santos Discépolo rebautizára “¿A mí me la vas a contar?”. En realidad estas últimas dos charlas fueron agregadas luego de finalizado el ciclo. Este ciclo fue originalmente un espacio de adhesión de figuras públicas a la obra de gobierno de Perón. Pero a partir de la incorporación de Discépolo se transformó en algo más significativo. Las charlas anteriores, cuyos audios fueron debidamente destruídos tras la caída del gobierno de Perón, son piezas discepolianas fantásticas. Estas dos últimas charlas presentan a un Discépolo más cansado, un Discépolo que ha sufrido ataques y agravios de todo tipo y que muy probablemente ya ha comenzado el proceso que lo llevará a la muerte en diciembre de ese mismo año.

 

Encuentro Pedagógico

Morón, Pcia. de Bs. As., UNASUE-CELAC, EL EMILIO, Educación y Derechos Humanos

“Buenas Prácticas, experiencias y talleres”

29 y 30 de mayo de 2012

Dirección de Derechos Humanos

Municipio de Morón

El propósito de este encuentro es difundir, reflexionar, debatir y vivenciar en torno a prácticas educativas innovadoras desarrolladas exitosamente por distintos actores e instituciones de nuestro país. Se trata de compartir el sentido de  elementos distintivos y específicos de la educación popular y su utilización dentro del contexto escolar.

Al mismo tiempo se propone reflexionar sobre la importancia del cine y los mediosde comunicación como herramientas educativas alternativas y de este modo indagar acerca de los materiales pedagógicos que acompañan y profundizan la labor docente con énfasis en Derechos Humanos.

La modalidad del encuentro será de mesas expositivas y talleres vivenciales donde se retomará lo trabajado en las mesas, por ello es importante participar de ambas instancias.

Los destinatarios de este encuentro son fundamentalmente estudiantes de la formación docente y docentes en servicio.

Se entregarán certificados de asistencia.

Cronograma

Martes 29/5

Mañana

Teatro Municipal Gregorio de Laferrere. Brown y San Martín (Morón)

9 a 9.30 hs.: Acreditación

9.30 a 11 hs.: Mesa de apertura “Pensar hoy las estrategias didácticas”.

Lic. Mónica Macha (Secretaria de Abordajes Integrales y Relaciones con la

Comunidad del Municipio de Morón)

Dr. Estanislao Antelo (Investigador y docente del área de Educación de la UNGS)

Prof. Claudia Agüero (Docente de Cs. Educación en la UNLU y de los Institutos de

Formación Docente de Morón)

Prof. Cristina Mazzini (Docente de Cs. Educación de la UNLU y de los Institutos de

Formación Docente de Morón)

11 a 11.15 hs.: Intervalo

11.15 a 12.45 hs.: Mesa de exposición “Experiencias pedagógicas innovadoras”

Susana Reyes (Directora del Centro Educativo Isauro Arancibia)

Javiera Díaz (Coordinadora del Archivo Pedagógico Cossettini)

Proyecto Mixtura (Dirección de Educación del Municipio de Morón)

Receso de almuerzo (a cargo de cada participante)

Tarde

Instituto Superior de Formación Docente Nro. 108 (Casullo y Rivadavia)

14 a 16 hs.: Talleres vivenciales en simultáneo (aulas 1er piso)

Taller “Valija Hermanas Cossettini”

Taller a cargo del Centro Educativo Isauro Arancibia

Taller a cargo del Proyecto Mixtura

16 hs.: Intervalo-Café (Salón Mariano Moreno. Palacio Municipal. Brown y San

Martín. Morón Centro)

17 hs.: CIERRE

Salón Mariano Moreno. Palacio Municipal. Brown y San Martín (Morón centro)

“Conviviendo historias”. Técnica en Narración Oral

Por Inés Bombara (Coordinadora del Taller Municipal de Narración Oral de la

Biblioteca Municipal)

Miércoles 30/5

Mañana

Teatro Municipal Gregorio de Laferrere. Brown y San Martín (Morón)

9 a 9.30: Acreditación

9.30 a 11 hs.: Mesa de exposición “Educación, Cine y Medios de Comunicación”

Prof. Laura Radetich (Docente de Historia y Educación de la UBA)

Lic. Mariana Moyano (Periodista y docente de la UBA)

David Blaustein (Director de cine)

11 a 11.15 hs.: Intervalo

11.15 a 12.45 hs.: Mesa de exposición “Experiencias educativas en cine y medios

audiovisuales”

Prof. Sandra Raggio (Programa Jóvenes y Memoria-Comisión Provincial por la

Memoria)

Giuseppe Borrone (Grupo Escuelas del Festival de Cine de Derechos Humanos de

Nápoles-Italia)

Asociación Civil “Cine en Movimiento”

Tarde

Instituto Superior de Formación Docente Nro. 108 (Casullo y Rivadavia)

14 a 16 hs.: Talleres vivenciales en simultáneo (Aulas 1er piso)

Taller a cargo de Laura Radetich

Taller a cargo de la Asociación Civil “Cine en Movimiento”

Taller de “Stop Motion” a cargo de Mariela Bernárdez y Natalina Franco Dos

Santos

16 hs.: Intervalo-Café (Salón Mariano Moreno. Palacio Municipal. Brown y San

Martín. Morón Centro)

17 hs.: CIERRE

Salón Mariano Moreno. Palacio Municipal. Brown y San Martín (Morón Centro)

Conferencia del Dr. Pablo Pineau (Doctor en Ciencias de la Educación (UBA).

Profesor regular de la cátedra de Historia de la Educación Argentina y

Latinoamericana de la Universidad de Buenos Aires y de Institutos de Formación y

Capacitación Docente. Investigador y docente del área de Educación y Sociedad de

FLACSO)

 

¡Mordisquito, el rumor es una “agachada” mi viejo!

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Cultura, Historia y Memoria

El maestro Discepolín se lo relataba hace años a Mordisquito cuando hablaba de “los profesionales del chisme” que quieren oscurecer la alegría popular inventando peligros que no existen, angustias que no se explican. Hablaba de la infamia de los que murmuran y les decía, el rumor es una agachada, sean más leales, más argentinos. Más argentinos sobre todo. Lo que la Patria necesitaba entonces y sigue necesitando hoy.

A propósito del cumpleaños del compañero Favio

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Cultura Nacional y Popular

¡FELIZ CUMPLE COMPAÑERO LEONARDO FAVIO,

Y GRACIAS POR REGALARNOS TANTO TALENTO!!!

A proposito de la trayectoria del compañero Favio,  EL EMILIO acompañó el reconocimiento que le brindó la Asociaciòn Argentina de Actores en el año 2006. Aquí está la nota:

 

CON EL PUEBLO, AUNQUE TENGA SARNA

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, a 38 años del ingreso a la inmortalidad de Jauretche

Por Arturo Juretche

 Napoleon era sarnoso. Con la maligna sarna de descamisados de los artilleros de Tolon. Un sarnoso que abatio a todos los tronos de Europa, hizo el Codigo Civil y fundo el siglo XIX. Que invadio a España y creo el bloqueo continental, dos hechos, uno político y otro económico, que produjeron la independencia de nuestra America en contra de España, y en favor de Inglaterra. Dos contingencias no previstas por el sarnoso, ni tampoco por sus contrarios. Y todo esto fue posible por la misma razon que motivo la sarna del heroe: los descamisados. Si Napoleon se hubiera cuidado de no tener sarna, el encuentro de los descamisados y Napoleon no se hubiera producido y la historia sería otra.

Napoleon tenia veinticuatro años en el sitio de Tolón y cuatro menos, en el 89. La revolución lo tomó en sus brazos antes de que hubiera teorizado sobre la revolución; la aprendió viviéndola y por eso no le asusto su horror. Porque a los teoricos de la revolucion, la revolucion los asusta cuando llega. La han soñado y “como son mas lindos que el mundo, los mapas del mundo”, al decir del poeta, no encaja, cuando se produce, en sus cuadros mentales. Es una acuarela que se despinta y en lugar de los suaves tonos combinados aparecen manchas y manchas, puestas en confusión, sin orden, revolucionariamente, que solo el tiempo se encargara de ordenar, de componer, para hacer un cuadro de todo eso .

Estas reflexiones me las sugiere leer esta mañana la Vida de Napoleon de Merejkoski y algunos articulos de La Vanguardia. Esta revolucion que tenemos por delante, aquí en el país, es de más reducidas proporciones, por cierto, que la que estoy evocando. Pero también son de mas reducidas proporciones los revolucionarios horrorizados de la Vanguardia. Y va mucha diferencia de los violentos descamisados que cantaban “La Marsellesa” y el “Ca ira”, a los alegres y cordiales descamisados de la “Patria Hermosa”.

Frente a esa “multitud obrera, que no es obrera”, frente a “esa masa inculta de los últimos estratos sociales”, La Vanguardia solo atina a refugiarse, lo que le cuesta bastante esfuerzo, en el olvidado Marx y su lumpen proletariat, aunque no sabe qué hacer con el de Corrientes, que habla guaraní, no frecuenta los fermentarios ni lee La Vanguardia y, sin embargo, vota la unidad. Pero esto es cosa de la política criolla, dirá don Nicolás Repetto, que usa la muletilla para explicar lo que no entiende. Y me inclino a creer que, en definitiva, el descamisado molesta a La Vanguardia mucho más que el coronel Perón, ya que el coronel Perón no estuvo nunca en los cálculos electorales del partido, pero el descamisado sí.

Si no estuvo en los cálculos, pues que ya se habia acostumbrado a especular con los votos burgueses y pequeño burgueses que votaban contra el radicalismo, estuvo por lo menos en los discursos. ¡Miren que haber idealizado al descamisado durante cuarenta años en las tribunas que ahora salga con este domingo siete o domingo veinticuatro! Por eso los tribunos del descamisado se niegan a reconocerlo. Y es fácil de comprender. Para el Dr. Palacios, por ejemplo, el descamisado es un hibrido literario hehco de Espartaco y de 1789, de Vidas Paralelas y Lamartine, que nada tiene de común con el muchachon de las calles de Buenos Aires. En cuanto al doctor Repetto, le resulta inconciliable la idea del trabajador y que ser necesariamente un individuo de traje azul, todavía con el apresto recién comprado en la Casa Roveda. Y si no, no es trabajador.

Les ha pasado a los tribuneros del descamisado lo que al aprendiz de brujo. Empieza diciendo la palabra clave, primero con fe, en sus misteriosos poderes, después de mantener la ficción para los otros y al último, por hábito. Y hete aquí que por una concurrencia de circunstancias más misteriosas que la palabrta, la brujería se produce. Y el primeroi que dispara asustado es el propio brujo que no creía ni en el poder de la palabra, ni en la aparición del genio. ¡Abracadabra!

Es así como las revoluciones, aunque sean pacíficas, en que aparecen los descamisados, cuentan en la primera línea de sus enemigos con los teorizadores de las revoluciones. La revolución pensada nose parece a la revolución hecha y menos aún haciendose. Y todos tenemos nuestras vacilaciones para reconocer en eso que anda por la calle la maravillosa criatura que paseaba por nuestras cabezas, y eso lo digo ya no pensando en los socialistas, a los ue ya hace muchos años que no se les pasea nada, como no sea el alma por el cuerpo pensando en el pichuelo de la minoría. No, pienso en los estudiantes universitarios, a cuyo propósito recordaba los 24 años de Napoleón. El error de ellos frente a los descamisados es más imperdonable que el de los mayores que, como ya se los habían imaginado, no lo reconocieron, que diría el paradojico Mr. Pond.

¿Qué les pasa a los estudiantes de nuestro país?

Los estudiantes son, en su gran mayoría, así lo aseguran los dirigentes reformistas, y yo lo creo, partidarios de los descamisados y antiimperialistas. Lo dicen todos los documentos de origen estudiantil, se grita en todas las tribunas y se invoca en todas las ocasiones no revolucionarias. Pero en lo que llevo vivido, dos revoluciones ha habido en el país: la del 6 de septiermbre y la del 4 de junio y en las dos los estudiantes estuvieron en contra de los descamisados y contra el país, como fuerzas de choque de la oligarquía y el imperialismo. Como creo sincero su amor a los descamisados y su antiimperialismo, tengo que preguntarme por qué se equivocan, porque de nada vale estar muy enterado de los problemas sociales y nacionales para confundirse cuando llegan las unicas ocasiones de poner en práctica los conocimientos. Esto es como aprender de nubes en cielo tranquilo, para equivocarse en la tormenta, que es loq ue decía un estudiante a quien le enseñaban cuáles eran cirrus, cuáles eran stratus y comentó: “¿Que hago con todo eso cuando el viento las embarulla?”.

Mucho tiene que ver con esta perturbación del estudiante la composición social de nuestra universidad, gratis para que estudien los que pueden pagar e inaccesible para el pobre. Su falta de contacto con la realidad nacional, el mal ejemplo de su cuerpo de profesores antirreformistas señalando los caminos del arribismo del prestigio periodístico -vedado a las causas de la plebe argentina, ahora, como ayer con Yrigoyen- y una economía cuya estructura le señala al futuro técnico como posibilidad solo de la burocracia o de las grandes empresas. Esto y mucho más.

Pero hoy quiero circunscribirme a lo que tiene atenencia con el tema y es lo que se refuere a la formación de la conciencia histórica del estudiante. El estudiante ignota que Napoleón tenía sarna. No sabe que Mariano Moreno era, para muchos de sus contemporáneos, un abogadillo pícaro o que San Martín conoció todos los vituperios, desde la imputación de toxicomanía a la de cornudo. Porque la historia que se le ha enseñado es una, a base de héroes como muñecos de cera y batallas en campos de “aljófar y esmeralda”, más propio para la descripción de los curso-parlas que de los historiadores.

Una historia de héroes solemnes y no de hombres de carne y hueso, que en la hora convulsiva de las revoluciones los desubica porque no les deja ver más que los peros, cuando una revolución sin peros no es una revolución. Y es así como los estudiantes, por remilgados, se olvidan de los remilgos del dia anterior y, por pudibudeces frente al hecho actual, vienen a caer en manos de los que ofendían sus pudibudeces del día anterior.

Por eso es bueno recordar que Napoleón era sarnoso. La moraleja no es que hay que ser sarnoso para estar con el pueblo. Es que hay que estar con el pueblo, auqnue tenga sarna y hasta por eso mismo. Que hay sarnas peores. Las del alma.