PROGRAMACIÓN DEL XII FESTIVAL DE CINE DE DERECHOS HUMANOS
30 abr 2010 Notas semanales

The End
(El fin)
España, 2009
26,38 min., 35mm
Ficción
Temática: Ambiente, agua
Dirección: Eduardo Chapero Jackson
Producción: Prosopopeya Producciones, Agencia Freak
Contacto: [email protected]
COMPETENCIA OFICIAL DE CORTO Y MEDIOMETRAJES
Una historia ficcional retrata un problema real: dos familias pelean por el agua.
Sinopsis:
Dos familias norteamericanas de clase media se ven obligadas a enfrentarse por la escasez de un recurso vital: el agua. Partiendo de los recursos del Western, el film juega entre el suspenso y el humor negro para retratar un conflicto ficticio, que cada día se acerca más a la realidad.
Cine Gaumont – viernes 30 de abril 16hs
Cine Gaumont – Domingo 2 de mayo 13hs
Cine Gaumont – miércoles 5 de mayo 19hs
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Meat the truth
(La verdad de la carne)
Holanda , 2008
74 min., DVD
Documental
Temática: Ambiente, alimentación
Dirección: Karen Soeters, Gertian Zwanikken
Producción: Alalena
Contacto: [email protected]
COMPETENCIA OFICIAL DE LARGOMETRAJES
La producción de la carne que consumimos diariamente es la mayor causa del calentamiento global.
Sinopsis:
El documental conforma un polémico apéndice a películas anteriores sobre el cambio climático. Aunque muchas de ellas han tenido éxito en dirigir la atención sobre el tema del calentamiento global, han ignorado una de las más importantes causas del cambio climático: la película se enfoca en demostrar que la cría de ganado genera más gases de invernadero en todo el mundo que todos los autos, camiones, trenes, barcos y aviones juntos.
Cine Gaumont – Viernes 30 de abril 16hs
Auditorio H.C. de Diputados – Martes 4 de mayo 17hs.
Casa del Bicentenario – Miércoles 5 de mayo 17hs
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Una cuestión de Derecho…
30 abr 2010 Notas semanales
Por Claudia Gantus
(Con todo el respeto hacia mis amigos abogados… perdón por el atrevimiento)
Hace muchos años un profesor me dijo: la filosofía siempre es inactual. No le creí. Sin embargo algo del tiempo subjetivo se consolida en la maduración necesaria de las ideas. Es por eso que desde hace un tiempo estoy pensando algunas cuestiones relacionadas con el derecho y esa realidad (¿real? ¿virtual?) que construimos a partir de la información.
Desarrollo. Caso Noble Herrera. La victimización de los hijos apropiados en función de la protección de una supuesta privacidad. No quiero abundar en detalles anecdóticos. Pienso en el derecho a la identidad. La identidad es un Derecho Humano. Los Derechos Humanos son innatos: Todas las personas nacemos con derechos que nos pertenecen por nuestra condición de seres humanos. Su origen no es el Estado o las leyes, decretos o títulos, sino la propia naturaleza o dignidad de la persona humana. Esto cobra vital importancia a la hora de asumir que nadie puede conceder ni quitar algo que el hombre posee por naturaleza. Lo que es por naturaleza, no lo elegimos. Podemos asumirlo o no, pero yo no elijo ser un ser humano o un pez, no elijo respirar gracias a mis pulmones o eventuales branquias. Soy un ser humano, por naturaleza. Puedo elegir ser valiente o cobarde, ser honesto o traidor, ser creyente o ateo. Pero soy humano, y tengo derechos. Los derechos humanos son inalienables e intransferibles: La persona humana no puede, sin afectar su dignidad, renunciar a sus derechos o negociarlos. Tenemos derechos. Esa es la realidad. Los tengo yo, los tenés vos, los tienen Felipe y Marcela. La identidad es un Derecho.
Entonces: ¿tan difícil es aceptar de manera inobjetable que debe saberse la verdadera identidad de todas las personas, sean “Nobles” o no? Se trata de adultos que podrán decidir después qué hacer con esa verdad. Pero no se puede poner en discusión una cuestión de derecho, que es por naturaleza, humana.
Sigo con el desarrollo: caso Jodita de Tinelli. Para los desinformados: isla de Apipé, habitantes originarios, amenaza de desalojo, supuesta acción solidaria. La salud, la educación, las condiciones dignas de vida, son un derecho. Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Los derechos humanos son obligatorios: imponen una obligación concreta a las personas y al Estado de respetarlos aunque no haya una ley que así lo diga. Ningún fin justifica medios que violen los derechos humanos. ¿Cómo puede alguien en nombre de la solidaridad, valor incuestionable, atentar contra los principios más profundos de la dignidad humana? Parecería que como este sujeto (en quien se concentra la acción de muchos más anónimos o no tanto…) es incapaz de un acto desinteresado, entonces canjea sufrimiento, dolor, angustia y miedo, para hacer acreedores de un derecho a quienes lo poseen por naturaleza. Patético. Sobre todo porque no se trata de una acción casual, sino de una estrategia sostenida que instala la idea de que para acceder a algo que corresponde por derecho hay que derramar muchas lágrimas frente a las cámaras benefactoras de los supuestos poderosos.
Y continúo con el desarrollo. Caso Ley de Medios. Multimedios monopólicos manipulan información y esgrimen en nombre de la libertad de prensa la necesidad de seguir construyendo una realidad discursiva acorde a sus intereses. La libertad de expresión es un derecho. Los derechos humanos son inviolables: Nadie puede atentar, lesionar o destruir los derechos humanos. Esto quiere decir que las personas y los gobiernos deben regirse por el respeto a los derechos humanos; las leyes dictadas no pueden ser contrarias a éstos y las políticas económicas y sociales que se implementan tampoco. Sin embargo la Ley de Servicios Audiovisuales, aprobada por amplia mayoría en ambas cámaras, está suspendida en su aplicación por un Juez provincial, funcional a los dueños de los medios. ¿Y hay que estar explicando todavía quién es quién en los medios? ¿y las otras voces?
Fin del desarrollo.
Los derechos humanos son indivisibles, interdependientes, complementarios y no jerarquizables: no hay un derecho más importante que otro, al violar un derecho particular, se afecta la dignidad de la persona en su conjunto, por eso solo pueden dividirse para su mejor comprensión o análisis. Por eso. Por una cuestión de derecho. Me tomo mi tiempo para pensar. Pero un pensamiento que se encierra en la pura especulación resulta improductivo, y muere por inanición. Hay mucho por hacer todavía….
CLAUDIA
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Mari Mari Una lucha que no termina
30 abr 2010 Notas semanales
Gentileza de Mercedes Centena:
Mari Mari mi lucha todavía
no termina
Soy Yenny Altamirano, como recordarán el 02/12/09 fui desalojada de la comunidad Paichil Antreao (que es intercultural) con mis hijos y mi madre de 60 años. Esta comunidad esta asentada en el cerro Belbedere, V. la Angostura, Neuquén.
Yo y mi familia fuimos víctima de un violento desalojo ordenado por el Juez Videla a manos de las fuerzas represivas del estado neuquino. Sr responsabilizo al gobierno de Jorge Sapag, quien paso por alto la ley 26.160, donde la misma dice que por cuatro años no debe ejecutarse ningún tipo de desalojo.
Quiero expresar lo que sentí ese día a las 9 de la mañana; mis hijos y mi madre dormían, yo me preparaba para ir a trabajar, y de pronto llegaron los grupos especiales de la policiales y Henry Williams Fisher con 13 personas ajenas al pueblo y con el rostro encapuchados, pagados por el mismo Henry Fisher. Esa mañana sentí tanta impotencia, dolor y angustia, porque ni siquiera dejaron que mis hijos tomaran o comieran algo, apenas alcanzaron a vestirse. Al abrir la puerta había mas de 70 efectivos armados como para un ataque contra terroristas. Minutos después que me sacaron de adentro de mi casa con mi familia apuntándonos con las armas; el mismo norteamericano comenzó a destruir la casa de mis hijos y luego se fueron sumando el resto que lo acompañaban al mismo, demoraron 8 horas en destruir mi hogar y nuestras vidas para siempre . Perdí mi trabajo, y los alimentos que tenia me lo tiraron al patio como si fuesen basura, incluyendo hasta los útiles escolares de mis hijos. No pudieron asistir por varios días a clase, nos tuvieron sin comer ni siquiera tomar agua durante las horas en que destruyeron mi casa, las asistentes sociales no asistieron a mis hijos como correspondía, tuve que reclamarle para que le lleven de comer. Es decir que tuvimos abandono total de persona desde las autoridades del municipio angosturense. Ese mismo día nos llevaron a un albergue donde nos intimaron que en 24 horas debíamos dejar el lugar, quien nos comunico esto son Emilio Alvear (secretario de gobierno), David Tressen ( un multicargo del municipio), les conteste que no me iría del albergue hasta que no me den solución habitacional, luego de intensas horas llegamos a un acuerdo, donde participo las autoridades de la Comunidad Pichil Antreao y los mencionados anteriormente por parte del municipio, firmándose un acta acuerdo, la misma consta de tres puntos:
1- la solución habitacional temporaria de la Sra Yenny Altamirano integrante de la Comunidad que fuera desalojada el día 2/12/09. Alquilando una vivienda por 3 meses a partir de la fecha.
2- el traslado de sus pertenencias hasta el domicilio temporario .
3- El municipio se compromete proveer de materiales para la construcción de una vivienda definitiva en terreno a definir en el lapso del alquiler.
El punto 3 es el que quedo sin cumplir, al quedarme en la calle y ver en peligro mi vida y la de mis hijos tuve que aislarme de la difícil situación que me produjeron tanto el norteamericano Henry Fisher, como también las autoridades del municipio.
En donde se hace propaganda de los derechos humanos, me pregunto donde quedaron estos mismo, como también los tan mencionados derechos del niño, será que en la Angostura esto no existe, o quizás por vivir en una comunidad no nos pertenecen esos derechos? No sera que los intereses económicos están por encima de los derechos humanos y los del niño, o quizás que para los pueblos originarios no les pertenezcan esos derechos, o será que por ser Mapuches nos quedamos sin derechos humanos y del niño?
En estos años que viví en la comunidad sufrimos persecuciones y hostigamiento de parte de los privados; subían en autos con vidrios polarizados, nos tomaban fotos y filmaciones a todas las familias. Sin descartar que William Fisher me perseguía en el bosque en varias oportunidades tanto a mi como a mis hijos. Las denuncias nunca fueron tomadas en ningún lado. Junto a mi madre y mis hijos trabajamos la tierra y plantamos arboles frutales , trabajamos mucho y nos tuvieron sin agua durante 9 meses para que nos cansemos y nos vallamos, es decir nos estaban echando, pero nunca nos fuimos , vivíamos del agua de la lluvia y de la nieve y en ocasiones comprábamos el agua para vivir.
Por todo lo sufrido y el abandono que padecí, finalmente me tuve que ir de Villa la Angostura, pero antes de irme del pueblo subí al territorio y fui al lugar donde vivía, la verdad fue doloroso porque esta todo alambrado y lugares destrozados con movimientos de tierra, mi huerta y mis arboles todavía estaban. Lo que si vi y me molesto es que este ciudadano norteamericano alambro mas de lo que le correspondía y caminando no podes subir porque tiene a su gente vigilando no permitiéndote ingresar al territorio siendo que es una calle publica.
Ultima pregunta, porque el consejo deliberante le autorizo a Fisher un plano de 90.000 mts cuadrados de construcción, siendo que no ha habido ravisacion territorial habiendo una medida judicial de no innovar.
Lo que relato en este escrito es apenas algunas cosas, hay mucho por contar, lamentablemente la conquista al desierto nunca a terminado siguen vigente los terratenientes de los gobiernos y extranjeros con mucho poder económico, siguen con el genocidio y el etnocidio cada vez con mas fuerza para favorecerse entre ellos con grandes proyectos y emprendimientos, pienso que en los tiempos que vivimos tendríamos que luchar para crear conciencia a nuestros hijos y a todos los niños del país de nuestra lucha territorial y cultural incluso enseñar nuestra lengua en las escuelas para que no sean futuros terratenientes y para que no sigan con el genocidio y etnocidio a futuro.
No permitamos que nos despojen de lo que nos corresponde, debemos fortalecer la lucha en todo aspecto porque los gobiernos ya están preparados con mas efectivos especiales para destruir en su totalidad los pueblos originarios, y las iglesias toman nuestros nombres y frases Mapuches para dar nombres a diversas actividades. Si no luchamos inteligentemente los nombres de nuestros pueblos originarios serán solo carteles para identificar calles de ciudades como en Villa la Angostura ( calle Cacique Antreao) por ejemplo. Debemos amar, cuidar y rescatar a nuestros pueblos originarios ; y aunque mi nombre sea Yenny les confieso que me hubiese gustado que mis padres no me colocaran un nombre norteamericano, porque yo amo a mi cultura y a mi pueblo que esta en lucha y los llevo en mi mente y corazón hasta que la muerte me llame, y sufro día a día por mi gente, y lo digo porque un norteamericano y un gobierno me destruyeron la vida de mis hijos, la de mi madre y la mía.
ALU NEHUEN FUCHA
PETU MONGUELEYIN
(MUCHA FUERZA GRANDE
AHUN SEGUIMOS VIVOS)
Haz algo por ellos y hazmelo saber yo los llamo por teléfono y les cuento que no están solos. Que algunas personas los van ayudar.
Mercedes Centena
teléfono de los niños y de su mamá que te necesitan:
029944-15-300-176 y 011-15-67379124
Mail de persona amiga para contacto con los niños y la mamá
De: Caro Ed <[email protected]>
Una mirada a la lectura, desde el siglo XXI
30 abr 2010 Notas semanales
Por Guillermo C. Elías(1)
Maestro Bibliotecario
[email protected]
F
ue aquel hombre primigenio, en facultad de sus sentidos, el que vio la luz y ya leía, leyó el día de la noche, el sonido del agua cantarina del río, sintió la brisa en su rostro, el calor del fuego y distinguió en el árbol la fruta madura.
Aquellos hombres leían, pero lo que habían aprendido a lo largo de sus vidas se olvidaba con el devenir del tiempo. De hecho, la arqueología hoy les estudia apoyándose en sus restos, huesos, puntas de sílex, etc., y el arqueólogo, que también lee y con una gran imaginación, devuelve magnificada o empequeñecida la prehistoria.
Fue aquel anónimo hombre, el más grande inventor de todos los tiempos, aquel que imaginó una huella indeleble en piedra, en cerámica, en cuero, el que imaginó signos para representar palabras. Debo confesar aquí que no fue un solo hombre, sino que la escritura se gestó y perfeccionó durante un largo período, hasta alcanzar el alifato Fenicio.
Es la escritura, la máquina del tiempo, que nos permite, vivir otras vidas, pensar distinto, visitar lugares lejanos, trasponer tiempo y espacio.
El mejor invento de todos los tiempos, el único que de alguna manera nos convirtió en pequeños dioses, y que a imagen del Dios de la Vida Eterna, logra para sí el encanto de una eternidad terrena que al menos durará lo que dure nuestro linaje.
En la modernidad se perfecciona con la imprenta de Gutemberg (s.XV), y se complejiza con el registro de imágenes (Fotografía) de Daguerre y Niepce (principios del siglo XIX), se complementa y perfecciona con el registro sonoro (Fonógrafo) de Edison (1877) y el registro de imágenes en movimiento (Biógrafo) de los Hnos. Lumiére (fines del s. XIX). No es casualidad que todos los términos que les designan terminen con la palabra graphos “escribir”, por lo tanto todo lo que se escribe es pasible de ser leído.
Coincido ampliamente con el autor J. Aguayo , quien considera y define al libro como cualquier porción, pequeña o grande del pensamiento humano, transmitida por escrito o por los símbolos de una especialidad, difundida por procedimientos mecánicos, fotomecánicos o audioparlantes, y comunicada al prójimo usando materiales de cualquier clase y adoptando cualquier forma o extensión .
No podemos dejar de enumerar al telégrafo de Morse y al teléfono de Graham Bell que permitieron la circulación no solo de comunicaciones privadas, sino de información instantánea para los periódicos a lo largo y ancho del mundo, mediante el tendido de cables submarinos. Es el siglo XIX el verdadero gestor de la llamada globalización.
El advenimiento de la Radio de Guglielmo Marconi, la televisión de John Logie Baird, la computadora y el servicio de Internet, han puesto en movimiento nuevos y más aceitados engranajes de información y de lectura. Todos estos adelantos tecnológicos han venido a acrecentar las posibilidades de nuestros sentidos.
En esta coyuntura, las bibliotecas han cambiado? No se puede seguir sosteniendo el modelo de en una biblioteca del siglo XIX en la que solo hay libros en papel. La biblioteca de nuestro tiempo es un centro de información, formación y entretenimiento donde conviven los más diversos soportes: libros, mapas, fotografías, audio e imagen. Es imposible imaginar hoy la existencia de una biblioteca sin acceso a Internet que nos brinde la posibilidad de poseer todo esto y mucho más, en un formato virtual.
El maestro bibliotecario es el encargado de la Formación de Lectores: deberá formar capacidades de búsqueda de información, de lectura de mapas, de documentos históricos, fotográficos, sonoros, fílmicos y promover el placer por la lectura literaria.
Se suele decir con liviandad que los niños cada vez leen menos, pero la realidad es otra, nuestros niños están cada vez más expuestos a una cantidad inimaginable de información, solo bastaría conversar con un niño de 7 años del 1900 y luego con otro de nuestro tiempo y accederíamos rápidamente a un listado de lecturas y competencias imposibles en el 1900. (Cabría también la comparación para dos individuos adultos.)
Surge aquí una acertada pregunta, es relevante esa información?. De hecho Ortega y Gasset en su Misión del Bibliotecario ya expone esta problemática y lo hace en 1935.
No podemos leer cualquier cosa, debemos ejercer un filtro, nuestra vida terrena tiene un tiempo, (Carpe Diem) y el mundo de las publicaciones excede infinitamente nuestro tiempo biológico, es necesaria una selección crítica.
Basta observar la magnitud de las publicaciones que aparecen diariamente en el kiosco de revistas y que van desde la literatura de Shakespeare, el pasquín amarillista y hasta las publicaciones lascivas., pero esto no es propio de estos soportes, sino que se repite en todos y hasta en Internet. Se critica a la red de no poseer en muchos casos autoridades reconocidas en cuanto a lo que allí se difunde, pero ocurre lo mismo en el soporte papel, hoy todo se publica.
Un lector juicioso no pierde el tiempo, sino que lo sabe invertir en lecturas que le son relevantes, placenteras y entretenidas.
Es necesario fundar una nueva mirada para educar a nuestros hijos, debemos padres, maestros y bibliotecarios formar lectores competentes y críticos, pero acaso debamos comenzar por nosotros mismos.
(1)Guillermo Elías es Profesor en Enseñanza Primaria, Bibliotecario Nacional y Locutor Nacional de Radio y TV. Actualmente se desempeña como Maestro Bibliotecario de la Escuela Nº 24 DE 1º “Cornelia Pizarro” y es profesor de la Cátedra de “Psicología Estética y Formación del Lector” en la Escuela Nacional de Bibliotecarios de la Biblioteca Nacional.
MARTINEZ DE HOZ PRESO – NUESTRO SUEÑO Y SU PESADILLA.-
29 abr 2010 Notas semanales
Buenos Aires-Argentina- EL EMILIO

José Alfredo Martinez de Hoz y Jorge Rafael Videla, dos delincuentes comunes. (foto Telam)
Por Dr. Hernán Jaureguiber
Bernardo Alberte (h)
Cuantos años de bronca e impotencia contenida por tantísimos hombres y mujeres de nuestro pueblo que sufrieron en carne propia la saña asesina del orejudo (mas criminal que la del recordado Santos Godino) y los efectos perdurables de su política económica destinada a arrasar todo cuanto de soberanía política, independencia económica y justicia social se había concretado para nuestro país.
Desde entonces, casi talmúdicamente, perseguimos justicia contra este esbirro y sus cómplices prebendarios del sistema económico por él pergeñado.
Fue tan inmenso el auto privilegio que se concedió, que fue uno de los pocos símbolos que se mantuvo impune durante tres décadas largas.
Joe, el orejudo, el nieto del exterminador patagónico, el hijo de puta inigualable, el amigo de Grondona, el numen de la Sociedad Rural, la de Miguens y Biolcatti, siempre zafó.
Quien no recuerda la frustración de su procesamiento en la década del ochenta, gracias a las garantías procesales -en las que él siempre se cagó- cuando un allanamiento mal realizado nulificó las copiosas pruebas colectadas en su contra. Después, como en el tango de Manzi, el silencio oficial y el indulto.
Tuvieron que pasar tres décadas, para que el grito de miles de mártires de su accionar criminal y millones de víctimas de su política económica, pudieran alcanzar un largo sueño de justicia.
Ahora este sueño, es su pesadilla.
El octogenario abogado de holdings extranjeros, el patricio del neocolonialismo, ha perdido su carta fundamental en la que basaba su impunidad: el indulto Menemista.
Con el final de su oprobiosa vigencia, queda allanado el camino de la justicia.
Ahora, dispondrá de ese enorme sistema de garantías legales acuñado en occidente desde 1789, al que tanto desdeñó para sus víctimas y que consagran su condición de inocente hasta que se demuestre lo contrario, y lo que es igual de importante, en pié de igualdad con los otros mortales.
Esta protección al individuo, tan distinta a la impunidad que gozaba, le dará ocasión de mostrar sus conocimientos jurídicos, esos que otrora utilizó solamente para idear subterfugios legales que cubrían sus negociados, sus trampas, sus entregas de todo lo nacional.
Ahora recordará las pocas o muchas lecturas de Juan B. Alberdi, que seguramente habrá estudiado en su lejano pasado de estudiante de abogacía.
Cómo el comulgante diario y devoto de la santa curia que tanto lo respaldó, podrá nutrirse de los conceptos de justicia también predicados por el evangelio que solo utilizó, hasta ahora, para santificar sus aberraciones.
Ahora, bajo la mirada atenta y expectante de toda esta sociedad contemporánea que no olvidó, seguramente será requerido por los jueces para responder a los cargos criminales que se le formulan.
Para quienes no tenemos dudas sobre la veracidad de los mismos, nos queda la satisfacción de haber bregado todos los días de estos largos años para que este momento se hiciera realidad.
Un último mensaje. Joe: no tengas miedo. Nadie te va a torturar, ni arrojarte vivo al mar. Tampoco te sacarán tus hijos, ni nietos. Mucho menos te tocaran tu patrimonio como vos hiciste con tus supliciados. Solamente te van a juzgar. Y si todo lo que sostienen sobre vos es cierto, irás en cana y procuraremos, como lo sostienen tus amigos tan adeptos a las consignas de seguridad tronantes en estos días, no entrarás por una puerta y saldrás por la otra. Dada la magnitud e imprescriptibilidad de tus crímenes, pasarás los años que la naturaleza te brinde, en el único lugar posible para esos delitos de lesa humanidad, es decir la cárcel.
Tampoco estarás solo. Seguramente te harán compañía, Videla, Etchecolatz, Bussi, Menéndez y tantos otros y teniendo en cuenta tu afinidad con ellos, hasta te sentirás a gusto.
Para matar el tiempo (lo único que podrán matar de aquí en mas) pueden organizar un torneo de truco, y mentirse entre Uds. Eso si, al pueblo Argentino, ya no le mentís mas.
Buenos Aires, 28 de abril de 2010.-
Dr. Hernán Jaureguiber
Bernardo Alberte (h)
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Tags: BIOLCATTI, BUSSI, Etchecolatz, GRONDONA, indulto menemista, JORGE RAFAEL VIDELA, JOSÉ ALFREDO MARTINEZ DE HOZ, Juan Bautista Alberdi, Justicia Social, menendez, Miguens, prebendarios, SACIEDAD RURAL, Santos Godino
Los relatos del miedo y la crispación
29 abr 2010 Notas semanales

Por Ricardo Forster*
1 No deja de ser llamativo el modo como se sobreexpone lo que recurrentemente desde ciertos grupos comunicacionales se denomina la “crispación”. Se lo hace focalizándola con exclusividad en lo que dice o deja de decir el Gobierno. Es el oficialismo, según esta visión parcial e interesada, el portador del virus de la violencia verbal e icónica que hoy se despliega por el país acechando la vida del conjunto de la sociedad. La radicalidad del mal está entre nosotros y su lugar de enunciación no es otro que el maléfico kirchnerismo. Toda relación con él supone, a los ojos de ciertos medios de comunicación y de ciertos políticos opositores muy propensos al uso de metáforas escatológicas y a adjetivar estomacalmente con palabras escabrosas y siempre denigratorias, quedar irremediablemente contaminado por el veneno que emana de quienes han llegado para instalar entre nosotros una suerte de dictadura (no deja de ser llamativo el uso espurio y prostibulario que se le da a una experiencia tan brutal y criminal para la memoria colectiva como lo ha sido la dictadura genocida para calificar a un gobierno democrático).
Cualquiera que ose utilizar argumentos en sintonía favorable con mucho de lo realizado en estos años cae inmediatamente bajo la sospecha de “la caja” (¿cuánto le pagan para escribir o decir lo que no debe ser escrito ni dicho sin caer en la peor de las corrupciones espirituales?), de ser un cómplice del autoritarismo y de estar al servicio de los intereses más oscuros y ruines. Lo llamativo, tal vez lo insólito, es que aquellos que esgrimen estos argumentos sofisticados siempre aclaran que la crispación y la violencia verbal provienen de los “rabiosos” kirchneristas o de sus intelectuales “a sueldo”. Basura retórica que siempre elude discutir lo que deberíamos discutir con libertad y altura argumentativa: ¿qué país desean? ¿Qué modelo de sociedad y de Estado defienden? ¿Qué piensan de la distribución más equitativa de la riqueza y de la apropiación de rentas extraordinarias? ¿Qué políticas económicas están dispuestos a implementar para “salvar a la República” del populismo? ¿Qué política de derechos humanos piensan sostener y qué piensan de los juicios contra los militares genocidas? ¿Qué piensan de jueces procesistas que impiden la aplicación de la ley de medios manteniendo, de ese modo, la heredada de la dictadura? ¿Cómo lograrán, si asumen una posición progresista, tocar los intereses de las corporaciones económicas sin “crispar” al establishment y sin poder recorrer, como lo hacen ahora a destajo, los programas de televisión que suelen representar esos intereses? Silencio. Después, claro, agresiones verbales de todo tipo que, eso sí, son virtuosas y virginales de acuerdo al parámetro de los grandes medios de comunicación. Lilita Carrió, Pino Solanas y Gerardo Morales, para citar apenas a estos tres referentes que circulan masivamente por el éter mediático, son maestros en el uso de metáforas catastrofistas y lapidadoras de cualquier acción oficialista sin que a sus interlocutores, siempre preocupados por la “crispación gubernamental”, se les ocurra señalar la sobredosis de violencia y de desprecio que emanan de tan ilustres retóricos del republicanismo argentino.
Todas las baterías se descargan para convencer a la opinión pública de que estamos delante de quienes buscan reducir la democracia a una suerte de monarquía patagónica al mismo tiempo que vacían las instituciones y hacen proliferar una lógica cada vez más autoritaria y corrupta. Vivimos, según estos cronistas del Apocalipsis, en la antesala del infierno signado por la influencia del chavismo, para los que se colocan en la derecha, o de la impostura neomenemista para los que se ponen supuestamente a la izquierda, y Argentina sería una suerte de caldera que acumula vapores y que está pronta para estallar. Su deseo manifiesto se inscribe en esta visión del fin del mundo que se asocia con “una rebelión cívica” que nos libere de la maldad congénita del matrimonio presidencial.
No importa comprobar que la mayoría abrumadora de los medios de comunicación está en manos de empresas que buscan horadar y deslegitimar al Gobierno; tampoco importa que el Congreso de la Nación funcione con una mayoría opositora que no tiene inconvenientes en transgredir el texto de la Constitución de acuerdo con sus necesidades y que desde el Poder Judicial se ejerza, como pocas veces se recuerda en la historia contemporánea, una acción independiente y, en muchos casos, claramente opuesta a las decisiones del Poder Ejecutivo; menos importa todavía que hayan sido primero el gobierno de Néstor Kirchner y ahora el de Cristina Fernández los que desterraron de plazas y calles del país la inclinación siempre represiva del establishment de turno y de las fuerzas policiales impidiendo, desde hace años, que cualquier protesta social sea reprimida. Todo eso no es suficiente a la hora de construir un relato inverosímil que habla de una Argentina atravesada por “el miedo”, “la censura” y la “crispación oficialista”. Bastan unos afiches sin firma con los rostros de algunos periodistas para hablar de persecución y de impunidad.
2 La palabra se repite y se repite desde las pantallas, desde las radios y desde la gráfica: “miedo”. Lo dice una senadora formoseña que en sus piruetas acaba de presentar una propuesta de modificación de la ley de servicios audiovisuales que nos retrotrae al espíritu de aquella que fue derogada y que huele a defensa de los monopolios y a neoliberalismo (pero a ningún periodista de esos que fijan opinión se le ocurre hablar de borocotización de la senadora que, viniendo del Frente para la Victoria, salta sin prejuicios hacia la oposición). Lo dice la anfitriona televisiva bien apoltronada en su eterna mesa de almuerzos pluralistas desde siempre imbuidos y atravesados por el “fervor democrático” (record de quien ha podido seguir almorzando con entera libertad bajo todos los gobiernos, dictatoriales y democráticos). Lo repiten algunos periodistas que parecen disfrutar de ese extraño lugar de víctimas en el que han sido colocados por unos afiches sin firma y por una lógica del escrache que no resiste el menor análisis y que constituye una herramienta nada democrática y utilizable para lo peor. Lo dicen y lo vuelven a repetir con ánimo de ofrecer una imagen de país atemorizado y gobernado por violentos y corruptos dispuestos a desnutrir democracia e instituciones con tal de “perpetuarse en el poder”.
Cada semana una descarga de artillería pesada cae sobre los argentinos abriendo cráteres que buscan producir un efecto de crisis e ingobernabilidad o mostrando una escena cotidiana en la que la violencia discursiva del oficialismo amenaza con volverse violencia física. “Crispación”, “autoritarismo”, “dictadura”, “impunidad institucional”, “violencia”, “fascismo”, “manipulación y censura”, “corrupción escandalosa” son las palabras más pronunciadas por la oposición política y mediática; su traducción a sentido común es obvia y brutal: vivimos en una democracia simulada que esconde un proceso autoritario y cuasi dictatorial en el que vida y bienes están amenazados por la impunidad de los Kirchner. Sacar las conclusiones también es de sentido común: defender la democracia contra sus sepultureros, ese parece ser el grito de guerra de los retóricos del miedo.
Lo dice con total impunidad e impudicia la revista Noticias que no tiene ningún inconveniente en caricaturizar a Néstor Kirchner con la figura de Adolf Hitler y de hablar de “fachosprogresistas” como un modo de inhabilitar a quienes no piensan como ellos. Lo dicen apelando al amarillismo más vergonzoso y a la ignorancia de quienes ni siquiera se toman la molestia de reflexionar lo que están escribiendo o de preocuparse por averiguar lo que supuestamente denuncian. Para ellos, citar a Carl Schmitt, jurista de derecha, católico y compañero de ruta del nacionalsocialismo en los años ’30, supone ser neonazi o algo por el estilo (ilustres escritores, ensayistas, políticos y filósofos del siglo XX quedarían inmediatamente bajo esa sospecha: entre nosotros podría citar a Pancho Aricó, fundador del grupo Pasado y Presente y uno de los más refinados intelectuales de la izquierda, que editó y prologó un libro del jurista alemán; o a Jorge Dotti, profesor de filosofía moderna, autor de un voluminoso y erudito libro sobre la recepción de Carl Schmitt en Argentina y él mismo un confeso admirador del jurista sin por eso abandonar sus perspectivas democráticas; lo han citado liberales, conservadores y marxistas, de la misma manera que Jacques Derrida le dedicó un libro, Políticas de la amistad, para analizar sus ideas, o, más lejos en el tiempo, el filósofo judeo-alemán Walter Benjamin elogió sus escritos tempranos como un material sin el cual él no hubiera podido avanzar en sus reflexiones sobre la modernidad, la violencia y la soberanía y, muy cerca nuestro, el filósofo italiano Giorgio Agamben no ha dejado de citarlo para intentar pensar el “estado de excepción” y la problemática del poder).
Para la revista Noticias, Chantal Mouffé, quien retoma algunos rasgos de la concepción schmittiana de la pareja “amigo-enemigo”, cae dentro de la clasificación de “fachoprogresista” y, por derivación directa, también lo hace Cristina Fernández que ha tenido la osadía de citar En torno a lo político, libro maldito en el que la autora, compañera de Ernesto Laclau, se detiene en el pensamiento schmittiano como una estrategia argumentativa que busca pensar críticamente la dimensión contemporánea de lo político destacando los límites de los discursos consensualistas y neutralizadores de matriz liberal y socialdemocrática, discursos que han sido funcionales, según Mouffé, al capitalismo neoliberal. ¿Qué decir de la operación de Noticias? ¿Acaso aquellos que se rasgan las vestiduras para defender a los “periodistas independientes” dicen algo de esta impudicia que vacía de todo contenido al propio nazismo? ¿No hay violencia y crispación en esa lógica de la calumnia que acusa de cómplices del peor y más cruel régimen de opresión del siglo XX a quienes tuvieron el atrevimiento de pensar de otro modo la problemática del conflicto en el interior de las sociedades democráticas? Más allá de la provocación, lo que muestran algunos periodistas es el crudo analfabetismo con el que suelen construir sus “investigaciones”. Para ellos leer es un trabajo descomunal. Más sencillo es repetir una y otra vez que estamos viviendo bajo un régimen antidemocrático que avanza hacia el fascismo. Así de simple y salvaje, así de pacífica, consensualista y virtuosa es la retórica de quienes anuncian a los cuatro vientos que la violencia y el miedo se han instalado en la Argentina de la mano de la voluntad autoritaria y omnipotente de los Kirchner. Cada quien sabrá sacar sus conclusiones y sabrá comprender qué se guarda bajo la retórica del miedo y bajo la impunidad argumentativa. Mientras tanto, cuidado con banalizar el sufrimiento de las víctimas reales de la historia; el límite de lo que no debe ni puede trivializarse termina cuando se enseñorea la impudicia, esa que intenta instalar nuevamente el miedo entre nosotros.
* Doctor en Filosofía, profesor de la UBA y la UNC.
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Pregunta nº 5: ¿Por qué consideramos que el plebiscito tiene que ser para todos por igual?
29 abr 2010 Notas semanales
Para informarnos y discutir sobre el futuro de nuestra facultad con conocimiento de la situación y de las implicancias de acreditar una carrera ante la CONEAU *
Pregunta nº 5: ¿Por qué consideramos que el plebiscito tiene que ser para todos por igual?
Nos dicen que es importante acreditar las carreras para rendirle cuentas a la sociedad (argumento que consideramos falso, ver “¿Es la CONEAU una forma de rendirle cuentas a la sociedad?”), que deben ser reguladas y todos tenemos que tener injerencia. Pero a la hora de decidir si acreditar o no, la decisión queda únicamente en manos de la carrera en cuestión. ¿No es notable la contradicción? ¿Por qué será?
No sólo eso, sino que la mayor parte de la decisión quedaría en un pequeño número de profesores (que conforman la mayoría de los CoDep, Comisiones de Carrera y Consejo Directivo), los que realmente deciden en la actualidad son ellos.
¿Cómo puede “departamentalizarse” una decisión asociada a los artículos declarados inconstitucionales de una ley que le abre las puertas al arancel? ¿Acaso el día de mañana cada departamento decidirá si arancela su carrera? ¿Si forma una nueva facultad escindida del resto de la FCEyN? Este tipo de decisiones, ¿no le compete a la FCEyN? ¿A la UBA? ¿Al pueblo que la financia?
Por otro lado la acreditación y mercantilización de un departamento trae implicancias concretas para el resto de la facultad, ya sea porque alumnos de otras carreras cursan materias de ese departamento en cuestión, ya sea porque los miembros de ese departamento forman parte de los órganos de gobierno de la facultad, ya sea porque ese departamento profundiza un proceso de financiamiento mediante recursos privados, etc.
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Estas son nuestras respuestas a estas preguntas pero además estas son nuestras preguntas. Las proponemos porque nos parecen importantes, esperando que produzcan nuevas preguntas y nuevas respuestas.
Este cuatrimestre habrá unas jornadas de debate seguidas de un plebiscito preguntándonos sobre la CONEAU. Creemos que el debate sobre la CONEAU es importante porque nos remite a plantearnos qué tipo de universidad queremos, quién la financia, quién estudia en ella y quién no, a quién sirve nuestra educación y trabajo. Por eso es tan complejo. Desde nuestro punto de vista, es entonces un debate que nos incluye e incumbe a todos. Proponemos tomar una postura activa en este debate: informarse, reflexionar, discutir, actuar, organizarse. Cuantos más seamos, cuanto menos deleguemos nuestra voz en manos de unos pocos, más cerca estaremos de construir una universidad para todos.
* Si querés ver más de nuestras preguntas y respuestas al respecto: http://colectivodesdeelpie.blogspot.com/search/label/LES
LO NACIONAL Y POPULAR COMO INSTRUMENTO DE LIBERACIÓN ¿Qué significa ser de centroizquierda?
29 abr 2010 Notas semanales
Fuente: Agrupación Patria y Pueblo

Por Norberto Galasso
En un país semicolonial, como la Argentina, entender la cuestión nacional evitará posicionamientos políticos desacertados. La batalla cultural e ideológica, algo postergado por muchos, es central para entender la correlación de fuerzas.
El empleo de categorías liberales para calificar a personajes y partidos políticos, deformación que, en general, acepta la mayoría de la dirigencia, es parte de la discusión ideológica que debemos darnos. Así, se habla en la Argentina de “centroderecha” y “centroizquierda”. Últimamente, un político mediático señalaba que “el centroderecha tiene problemas porque se halla dividido: allí están el PRO, la Coalición Cívica, el Radicalismo, el PJ disidente, el peronismo federal, el PJ, partidos provinciales, el Frente para la Victoria, los radicales K”, más un sector del Partido Socialista y diversas fuerzas prokirchneristas entre las cuales, supongo, incluye a los movimientos sociales, a la CGT y sectores de la CTA prokirchneristas, mientras él se asume como “la centroizquierda” que sería, parece, el SI, el grupo de Martín Sabbatella, Diálogo por Buenos Aires, Proyecto Sur, Libres del Sur y otro sector de la CTA y del Partido Socialista.
Utilizando las categorías del liberalismo conservador oligárquico no habría entonces “movimiento nacional”, ni fuerzas “nacionales y populares”, ni “nacionalismo revolucionario”, ni posición “nacional-democrática”, ni Izquierda Nacional. De este modo resulta que no existe en la Argentina una cuestión nacional y así retrocedemos a la alienación de las viejas izquierdas -Partido Socialista, Partido Comunista y el trotskismo autodenominado “clasista”- convertidas en alas izquierdas del régimen (1945, 1955, Mesa de Enlace Agropecuaria).
Ocurre, sin embargo, que la cuestión nacional recorre toda nuestra historia. Desde 1816, año en que nos declaramos independientes como “Provincias Unidas en Sudamérica”, nuestro país se dividió en dos sectores claramente identificables: por un lado, el bando colonial, que quería hacer Europa en América (libreimportación, endeudamiento externo, política antilatinoamericana, cultura europeizada) y que tuvo a Bernardino Rivadavia y Bartolomé Mitre por principales exponentes, y por otro, las fuerzas populares cuyo proyecto era crecer hacia adentro, mantener la soberanía e integrar la nación latinoamericana (José de San Martín, Manuel Dorrego, los caudillos federales, parcialmente Juan Manuel de Rosas -en la Vuelta de Obligado-, Ángel Vicente “El Chacho” Peñaloza y Felipe Varela). La cuestión nacional deslindaba las aguas, como las deslindó en el siglo XX entre el yrigoyenismo y “el contubernio regiminoso”, y luego el peronismo respecto a la Unión Democrática.
Esa cuestión nacional tenía -y tiene- un doble carácter: la defensa de la soberanía, que implica independencia económica y la consiguiente justicia social, y además, la comprensión de que la verdadera nación despedazada y a reconstruir es América Latina, segunda razón fundamental para ser antiimperialista frente al imperialismo -inglés o yanqui- cuya política balcanizadora significa “dividir para reinar” creando países dependientes, monoproductores, que mirasen hacia los océanos y no hacia adentro, “los veinte hermanos que vivían de espaldas”, como los calificó Methol Ferré o “la veintena de sardinas víctimas de la ferocidad del tiburón”, según el guatemalteco Juan José Arévalo.
Hoy está en el tapete de la historia latinoamericana, con mayor vigor que nunca, esa cuestión nacional en sus dos aspectos: autonomía frente a los imperios, unificación en la Patria Grande. Lo señalan tanto Hugo Chávez como Evo Morales, Rafael Correa, Fidel y Raúl Castro, Daniel Ortega, Ignacio Lula da Silva, Fernando Lugo, José “Pepe” Mujica y los que van a sumarse. Lo señala nuestro Gobierno cuando liquida las cuentas con el Fondo Monetario Internacional para que sus funcionarios no controlen oficinas en el Ministerio de Economía como en otros tiempos, ni nos impongan planes económicos, ni nos “monitoreen”, como ellos amablemente denominan a sus consejos mortíferos. Y lo expresa asimismo el UNASUR, como también el Banco del Sur más allá de las dificultades en su consolidación (no podía ser de otra manera porque el enemigo está al acecho en la IV Flota y desde sus bases en varios países).
Por esto creemos que una forma sin equívocos residiría en llamar a las cosas por su nombre: si hay algún sector, dirigente o partido que se considera “nacionalista revolucionario”, o “nacional y popular”, o de “izquierda nacional”, que rechace abiertamente la categoría de centroizquierda y que ponga las cartas sobre la mesa: el Consenso de Washington y los traidores nativos han destruido el Estado, nos han endeudado, nos han sumergido en la pobreza y la indigencia, han extranjerizado el aparato productivo a punto tal que entre las 500 empresas más vendedoras el 73 % son extranjeras, han oligopolizado los mercados y avanzado en el terreno financiero, al tiempo que han intentado vaciarnos culturalmente de nuestro pasado, nuestra historia. Además, nos han robado las palabras para que todo se confunda y en esa maniobra se complican quienes aceptan discutir en base a las categorías del enemigo.
Es necesario decir -y decirlo en alta voz- que en la América Latina despedazada y dependiente se asiste hoy, en la mayor parte de sus países, a un proceso de liberación y unificación, y que por ese camino hay que andar, aunque la correlación de fuerzas obligue en cada país, a darle a ese proceso un ritmo distinto, según las posibilidades del campo popular. Porque hay un campo popular y un campo antipopular (en este caso la palabra campo cumple dos funciones, como es obvio). Porque hay fuertes intereses contrapuestos y hay proyectos antagónicos y hay enemigos, como los hubo siempre, por eso nuestra historia está escrita con sangre.
Aquí están los pueblos buscando trabajosamente su camino. Y allá están los amigos del imperio, es decir de Monsanto, de la banca JP Morgan, del gran capital financiero aliados a las oligarquías vernáculas y a los grandes poderes mediáticos coloniales. Es preciso definir intereses, clases sociales, proyectos contrapuestos y no es posible sustentar una posición de inmaculada prescindencia en esa lucha. Por eso las palabras deben ser claras y contundentes. Porque de otro modo, uno se pregunta: si unos son centro izquierda y otros son centro derecha, ¿eso significa que sustantivamente son centro y adjetivamente son izquierda o derecha? Ello explicaría que se junten todos contra la propuesta nacional y popular del actual gobierno que resulta apoyada por los movimientos sociales y lo mejor de los gremios. ¿Ello explica que el 3 de diciembre se hayan abrazado dirigentes de “centroizquierda” con dirigentes gorilas de la Coalición Cívica para dar nacimiento al “Grupo A”, o que supuestos revolucionarios hayan favorecido el triunfo del “centroderecha” en la discusión de la resolución 125?
Llegado este punto, nos preguntamos, entonces, con grave preocupación, si no se trata solamente del uso de categorías sino de la vieja entente entre derechas e izquierdas que derrumbó a Hipólito Yrigoyen en el ’30 y a Juan Domingo Perón en el ’55.
Otra fábula que viene también desde la derecha: la política es una cuestión de gestión. Es decir, la política no dirimiría intereses contrapuestos en la sociedad sino que sólo administra, gestiona.
Sobre esta cuestión podríamos decir mucho, pero Mauricio Macri ya lo ha dicho todo. “Está bueno Buenos Aires” gestionado por un empresario, decían en la campaña, pero el proyecto verdadero ha quedado al desnudo: para ellos, está bueno con el Jorge “Fino” Palacios, con Abel Posse, con Ciro James, con los grupos de choque expulsando a los pobres de las villas y las calles, o la gran revolución macrista: la enseñanza del inglés en los colegios primarios a chicos que todavía no saben castellano… ¡Qué mejor lección de política para quienes cometieron el error de votarlo!
Claro que así se aprende sufriendo demasiado, cuando se habrían evitado tantos dolores si los periodistas en serio y los políticos en serio, hubieran forzado la definición de los proyectos ocultos, polemizando sobre las grandes cuestiones y no sobre un bache más o menos. Y para eso hay que obligarlos a definirse claramente sobre el pasado y el presente, que es definirse sobre el futuro.
Hoy, las medidas adoptadas por el Gobierno de Cristina Fernández -inclusive los intentos frustrados como el de la 125- señalan un camino de vocación nacional y popular -especialmente en los últimos meses- que deslinda claramente las aguas respecto a una oposición virulenta que intenta la desestabilización para volver al pasado, apelando a políticos que son la reencarnación de Fernando De la Rúa y de Carlos Saúl Menem -que se ha convertido en la gran estrella del Senado y los legisladores de la oposición lo invitan contentos- con las banderas gastadas de la defensa de las instituciones y la moralina chiquita que denuncia una coima al precio de ocultar el robo grande de la entrega del país (la Banelco del 2000 es el mejor ejemplo). En este terreno nos paramos y lo hacemos con las palabras que corresponden: liberación nacional, unión latinoamericana, antiimperialismo, socialismo del siglo XXI.












