ECODESARROLLO Y ECODUMPING
8 nov 2009 Ciencia, ECONOMÍA, MEDIO AMBIENTE, Notas semanales, Política Internacional, Tecnología
NOTA EDITORIAL
EL COMIENZO DEL ECOIMPERIALISMO
Por Victor Leopoldo Martinez*
Hasta los atentados terroristas a las torres gemelas en los EE.UU., las políticas globales de los organismos financieros internacionales (F.M.I. y B.M.), al servicio de algunos intereses de países centrales y del voraz apetito de las mafias financieras internacionales, estaban orientadas a trabajar en una sola e ineludible dirección: dar forma y contenido a la nueva situación planetaria a partir del incontrolable crecimiento demográfico que se viene dando, ya sea en los países periféricos que están por debajo de la línea de extrema pobreza, como en los países subdesarrollados -hoy llamados “emergentes”-.
El atentado terrorista aceleró los tiempos de decisiones y desató la locura en los políticos norteamericanos quienes reaccionaron paranoicamente, mientras los verdaderos hacedores de negocios se frotaban las manos con las nuevas condiciones para generar más y mejores ingresos.
Pero las burbujas de las copas desbordadas de champagne comenzaron a romperse con la última crisis económico-financiera global producto de la explosión de la burbuja inmobiliaria y el efecto dominó que esto trajo; y esto comenzó a sembrar terror. Los denostadores de la intervención estatal en el manejo del mercado, como burdos panqueques se dieron vuelta y comenzaron a pedir socorro a la Reserva Federal norteamericana y a los gobiernos de la U.E para que salven a los banqueros “dráculas capitalistas” del siglo XXI y así puedan seguir con su constante festín.
Y los fondos para estos parásitos aparecieron. Los mismos fondos que nunca aparecieron cuando se debió paliar la pobreza que sus acciones desparramaron y desparraman por el mundo.
En un planeta política y militarmente unipolar y con ingentes masas humanas famélicas, mientras el “centro” del mundo derrocha no solo los alimentos sino todos los recursos energéticos, a la par que se llenan la boca con discursos relacionados con la defensa del “estilo democrático de vida” y las cuestiones ecológicas y ambientales, como cuadro final resulta no solo peligroso sino extremadamente patético.
Ahora bien ¿por qué aparece este dato con valor superlativo para dichos organismos? Por su directa relación con la capacidad de carga de la tierra en términos energéticos. Y utilizo el término energía en sus más amplias y variadas acepciones significantes. Dar respuesta a las necesidades básicas de toda la población mundial en este momento se torna imposible y generará en muy poco tiempo más, una inestabilidad social mundial que alcanzará su punto crítico no más allá del 2013 al 2015.
¿Y por que sostengo esto? Porque cualquier planteo de solución que provenga de dichos organismos -como podrán apreciar más adelante- seguiran estando pensados desde la no afectación del nivel y la calidad de vida de los habitantes de los países centrales en cualquier futuro, sea este inmediato o mediato. Como objetivo, un disparate suicida elevado a su mayor expresión. Su análisis no requiere de mucho ingenio sino de sentido común. Por lo que se ve y a pesar del reconocimiento generalizado de que la naturaleza planetaria (recursos) tiene límites, evidentemente la estupidez humana no.
Veamos:
Hace ya varios años -15 o 20 quizás – se escuchaba esto: “Las naciones ricas están reunidas en un bote salvavidas flotando en un océano de hambre y miseria. Si ellas recogen a los que se acercan en busca de ayuda, el bote de va a pique y con él sus ocupantes”. Esto era sostenido por el ecólogo Garret Hardin de la Universidad de California, Estados Unidos. (Visión de un técnico) No me asombraría que el hombre fuera uno de los propulsores del futuro “Muro Democrático” que EE.UU. comenzaría a construir en el límite con México.
“Esta es la nación más rica del planeta (por EEUU) Antes de empezar a arrojar gente del bote salvavidas, podríamos al menos comenzar por arrojar nuestros palos de golf al agua”. Esta fue la respuesta de su connacional Peter Henriot a tamaña y disparatada aseveración.(Respuesta de un político)
¿Y por que realizamos esta comparación? Porque todo esto no hace otra cosa que rescatar la importancia de la política como – si no la ideal- quizás la mejor herramienta para solucionar los problemas ambientales -con el hombre como eje central- a escala planetaria. Cuando la política, por ejemplo, desapareció del escenario de las discusiones hemisféricas, comenzaron muchos de nuestros padecimientos.
El botón de muestra podría ser el siguiente: Se reemplazaron negociaciones políticas entre el Norte y el Sur por simples “business”crediticios realizados por la Banca Privada. Esto generó un creciente endeudamiento externo y el desplazamiento de la responsabilidad del tratamiento temático al F.M.I. quien, con criterio cortoplacista lo redujo a burdas operaciones financieras.
Pero lo más doloroso es que, además, debemos soportar la absurda lógica utilizada por los organismos internacionales, algunos incluso dependientes de N.U., cuando, junto a otras “Instituciones y Organismos Privados” preocupados por el cuidado ambiental planetario, hacen gala, a través de sus “académicos especialistas”, de un conocimiento técnico inservible para estas situaciones. Con el agravante que realizan propuestas de soluciones que atentan contra cualquier análisis que se realice y se base simplemente en la aplicación, vuelvo a insistir, del sentido común.
Para poder entender esto puede el lector tomar como ejemplo un país periférico de bajos ingresos, y si es posible sudamericano. Elija el que Ud. quiera, ya que las situaciones económicos-sociales nacionales, a nivel regional, son muy similares. En general casi el 50 % de la población vive por debajo del límite de extrema pobreza. Situación que se vio agudizada aun más en el último lustro de los “90″ por los constantes reclamos de ajustes que dichos organismos demandaron. Al mismo tiempo cerca del 80 % de la renta nacional de ese país que usted tomó como ejemplo quedó en manos del 20 % de la población más rica, sector social que siempre cuenta con situaciones ventajosas ya sea para el acceso a los créditos internacionales generadores de deudas que con artimañas jurídicas suelen terminar pagando los pueblos a través de sus Estados en manos de políticos corruptos. o bien realizando extraordinarios negocios en contratos con el Estado en el tema Obras públicas financiadas, generalmente, con dichos “créditos internacionales”. (Más deuda)
Ahora bien, ¿qué proponen estos “especialistas” para revertir la situación y lograr un desarrollo sustentable en toda la región? -”Que el 25 % del incremento de los ingresos de los ricos se distribuya entre la cuarta quinta parte de la población restante (o sea ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres) en síntesis proponen discutir una posible distribución del INCREMENTO de los ingresos, Y NO LOS INGRESOS.
Tamaña barbaridad no merece comentario alguno sino una simple definición: Capitalismo salvaje a ultranza. No tan viejo como el mundo pero si con mayoría de edad.
En nuestro país solo basta recordar famosas frases célebres acuñadas por conspicuos dirigentes políticos y económicos que a lo largo de los últimos 50 años nos dejaron la cabeza retumbando cual bombo legüero: “Prebish es la solución”; “Hay que pasar el invierno”, “Primero hay que producir para luego repartir”, “Debemos sacrificarnos y ahorrar para construir la riqueza futura de los argentinos”; “El que apuesta al dólar pierde” ; “la convertibilidad es la solución para el país. 1$=1U$S” y todas las sartas de imbecilidades que por años escuchamos. Y de boca de los más”alfabetizados y cultos doctores surgidos de nuestras aulas universitarias. Y para desgracia del país, muchos de ellos especializados en el extranjero algo que hasta el día de hoy sigue otorgando más “chapa y prestigio”.
Pero no se quedaron en la simple teoría. Este Nuevo Proceso de Reordenamiento Internacional Ambiental (RIA) ha comenzado a darle forma, en términos jurídicos-legales, a la tan mentada globalización. Y en este nuevo proceso surgen tres fenómenos muy claros y con graves consecuencias para los países subdesarrollados (o “Emergentes” como lo llaman ahora) que son los siguientes: a) el efecto polizón; b) la externalización de los costos ambientales y c) la estabilización de los márgenes y niveles de contaminación actual por parte de los países centrales evitando así los costos económicos que significan la reducción de emisiones (Tratado de KIOTO).
EFECTO POLIZÓN
Recibe este nombre el hecho que consiste en exigir – generando las condiciones, cuando no en forma literal – a todos los países pobres y/o emergentes que apliquen métodos de producción no contaminantes y que ellos llaman propuestas de Ecodesarrollo. Para nosotros la denominación exacta sería Economías de Subsistencia ya que para estos países significaría nada más y nada menos que el cierre de cualquier perspectiva de crecimiento y al mismo tiempo el acrecentamiento de su pobreza al condicionar la utilización de la capacidad de absorción y regeneración natural de muchos de sus ecosistemas globales. Si a esto le agregamos la generación de normas ambientales internacionales imposibles de cumplir debido a los impedimentos para acceder al know how y la tecnología, esto genera lisa y llanamente lo que bien podría llamarse Ecodumping.
EXTERNALIZACIÓN DE COSTOS AMBIENTALES
Se entiende por externalización la descarga hacia el exterior de los costos de protección ambiental realizados por un país. Por ejemplo: la importación de maderas tropicales, el traslado de industrias contaminantes, y el peligroso boom de los últimos tiempos la exportación de residuos peligrosos. El ejemplo más claro y lamentable lo encontramos en la Polonia post-socialista donde la nueva situación desembocó en un excesivo consumismo.
Latas, bolsas de polietileno, plaguicidas e insecticidas degradan el ambiente de aquella nación a diario ¿Tienen algún consuelo? Si, ver aparecer hornos pirolíticos como hongos por doquier. Polonia se transformó en receptora de desechos e industrias contaminantes gracias a su apertura al “estilo de vida occidental y democrático”. ¿Será ese nuestro futuro?
UN AIRE VICIADO DE HUMO Y MUERTE
Los tiempos “solicitados” por los países centrales para disminuir sus emisiones tóxicas y realizar la necesaria reconversión de sus industrias y productos contaminantes no son los tiempos que el planeta requiere para evitar colapsar. Si a esto le sumamos la escasez de alimentos para poder dar respuesta a las urgentes necesidades de ingentes masas humanas, nos da como resultado una mezcla por demás explosiva. Si no se permite desarrollar a la periferia, los habitantes de ésta se desplazarán hacia el centro en busca de condiciones de vida un poco más digna. Entonces el tercer mundo no estará allá, lejos, sino dentro de sus propias casas. De ahí los constantes ajustes que realizan en sus legislaciones tanto EE.UU. como Europa, con el fin de impedir las oleadas migratorias de pobres y desahuciados. ¿Construirán los EE.UU. un muro, similar al de Berlín, para parar a los mejicanos hambrientos que se desplazarán en masa en un futuro no muy lejano hacia su territorio?
¿Y cuáles son las propuestas de soluciones que los “técnicos” y “especialistas” en cuestiones ambientales tienen para el conjunto de la humanidad y que a la vez sean sostenibles en el tiempo? Urgidos por los patrones financieros que manejan la economía mundial lanzan a menudo recetas de lo más disparatadas disfrazadas, cuando no de “rigor científico”, de “Seriedad Académica”. Aunque, lógicamente, ni ellos mismos se la creen. Otros aceptan el grado de complejidad de la temática y asumen que plantea hasta serias cuestiones de índole filosóficas; muchas de ellas, por el momento, sin respuestas. No obstante esto, no pocos sectores y organizaciones populares trabajan seria y silenciosamente buscando alternativas de solución.
Lo que los dueños del “Capital” no quieren entender es que hay diferentes sistemas que por naturaleza son incompatibles. En algún momento se incursionó sobre una hipótesis: Compatibilizar, de alguna forma un sistema económico con otro ambiental que tenga como eje los recursos naturales. Obviamente que no se encontró ninguna posibilidad y sí una incompatibilidad manifiesta. Altvater, ya en 1985, desactivaba esta hipótesis con lógicos fundamentos: “mientras que un sistema económico, por objetivo y dinámica propia, se orienta indefectiblemente hacia la generación de excedentes, en un sistema que tenga incorporado los recursos naturales aparece como elemento de vital importancia el fenómeno del metabolismo”. En otras palabras mientras que un sistema económico se orienta a lograr un crecimiento cuantitativo, el segundo realiza en su propio seno modificaciones cualitativas de una envergadura tal que resulta difícil su medición en tiempos, formas y consecuencias para el hombre.
Por todo esto, continuar reduciendo el tratamiento de las problemáticas ecológicas y ambientales globales a meras cuestiones técnicas sujetas a variables econométricas elaboradas y propuestas por los centros financieros internacionales sería lisa y llanamente un suicidio. Tener el monopolio de la elaboración de las normas ambientales globales sin tener en cuenta las posibilidades de desarrollo y crecimiento regionales que permitan mejorar, aunque sea tenuemente, las condiciones y calidad de vida de los habitantes de las regiones más postergadas, deja abierta la posibilidad de la aparición de un nuevo fenómeno que bien podría llamarse Eco-imperialismo. Y lógicamente esto traerá aparejado el renacer de una lucha que los pueblos oprimidos vienen sosteniendo desde hace mucho tiempo. Pero esta vez, no solo será por su liberación y dignidad, sino por algo más elemental, la subsistencia.
*Director de EL EMILIO. Parte del contenido de esta nota fue rescatado por el autor de otra nota escrita por él en 1997, siendo Director de RVA(Revista Verde Argentina). Con la debida actualización se la volvió a publicar en el N° 11 de nuestra publicación. Por su vigencia la volvemos a poner a consideración de nuestros lectores.
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