C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Conducción Política en el DIA DE LA PATRIA.
En la militancia del peronismo, aun en el marco de su fragmentación actual, se reivindica la norma de una “conducción verticalista”, considerándola inevitable si se coincide en la necesidad de que las fuerzas populares deben conformar un “movimiento nacional”. Este tipo de formación, sostenían los doctrinarios, exigía forzosamente un jefe arbitral. Un reclamo democratizador sólo podía surgir del intento de trasladar a una fuerza socialmente plural las formas propias del “partido político”, que se descalificaban como “demoliberales” y “formalistas”, en contraposición a otras, estructuradas para servir a una “revolución nacional”.
Es necesario replantear la cuestión si, como creemos, constituye hoy una rémora del pasado, uno de los obstáculos que debe enfrentar –y sufre en los hechos, con demasiada frecuencia- la nueva y la “vieja” militancia popular, embarcada en la tarea de sostener y profundizar el curso político que abrieron las movilizaciones del 2001 y encarnaron luego los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Ese proceso, valioso en si mismo y en tanto pilar del ciclo latinoamericano que busca liberarnos de una secular opresión, debe generar, para sustentarse y madurar, un movimiento nacional apto para retomar y llevar a término, en las condiciones del siglo XXI, las grandes tareas que se propusieron sus antecesores del siglo XX.
En primer término, es preciso decir que la “conducción vertical” era una cosa con Perón vivo y otra, mucho más discutible respecto a sus virtudes, cuando los jefes del peronismo surgen a partir de las pugnas de su aparato. Perón, síntesis histórica, era el programa nacional-popular. No cabe decirlo del peronismo, a secas. Sería negar la experiencia misma: ignorar su responsabilidad, central, en la década del 90. Y la honrosa excepción de aquéllos que desoyeron la conducción vertical… de Carlos Menem y sus numerosos secundones del aparato político y sindical justicialista. En consecuencia, si la conducción puede traicionar los fines (o en otros casos, simplemente errar) y, como es obvio, el deber en tal circunstancia es desobedecer, resulta que el principio (la verticalidad) debe tomarse como un medio, útil sólo en ciertas condiciones, ya que en otras la honestidad política exige desoír las órdenes y mantenerse en la lucha “con la cabeza de los dirigentes”.
Esta visión, concreta y flexible, opuesta al verticalismo como doctrina, por un lado, y a la crítica que formula el democratismo formal de radicales y afines, por otro, nos permite juzgar favorablemente, por ejemplo, la concentración de poder en Cristina Kirchner, en oposición a una “democratización” que cedería poder a los caudillos locales de las provincias y los aparatos. Éstos, en conjunto, son menos confiables para el pueblo argentino o, dicho de otro modo, la actual presidente es más firme en la voluntad de enfrentar a las fuerzas conservadoras y menos permeable a la influencia enemiga que la mayoría de los dirigentes del Partido Justicialista, donde las excepciones a esa regla en nada alteran el cuadro general.
Para rehacer la política, protagonismo popular
No obstante, es preciso plantear dos afirmaciones, que sintetizan las exigencias del actual periodo; a saber: 1) no podremos dar sustentabilidad al curso abierto por Néstor Kirchner en el 2003 sin una recomposición del movimiento nacional y esto implica su actualización política y doctrinaria; 2) semejante tarea no puede cumplirse sin democratizar la política y, particularmente, el debate sobre el país que deseamos, el contexto internacional y latinoamericano, la composición social del frente nacional, el rol de las estructuras y aparatos de poder, la fragmentación política, los contenidos y los métodos que fortalecen nuestro campo y aíslan al enemigo, en fin, una suma de cuestiones cuya resolución es impensable sin estimular enérgicamente el protagonismo popular.
Se habla a menudo de “superar el peronismo”, con liviandad. Es preferible, me parece, establecer concretamente qué precisamos; qué deberíamos ratificar (una vez recuperado, ya que en ciertas cuestiones estamos por debajo del programa del 45), de aquel contenido que hizo del peronismo un movimiento nacional, el más progresivo de nuestro siglo XX; y qué límites y contradicciones de su formulación tradicional debemos “superar”, para llegar hasta un punto en que sean irreversibles la soberanía política, independencia económica y justicia social. Esto impone la amplitud de criterios que requiere abordar un cambio de época. Quienes provienen del peronismo, deben abrirse a la reflexión sobre la historia reciente, que es ineludible y se verificará contra ellos, si no hubiese otro remedio. Es insostenible, en particular, por estéril y sectaria, una visión “esencialista” que ignora el decurso del movimiento real y aparta del “peronismo” lo que no le agrada; y su complemento simétrico, un “nominalismo” para el que pesan las formas y los rituales, la identidad formal. Con “las esencias” se niega la identidad peronista del neoliberalismo del 90, para introducirla por la ventana a la hora de distinguir entre propios y extraños (en este último caso, De la Sota es preferible a Juez, aunque al mismo tiempo se diga, en el momento de “filosofar”, que el gobernador “no es peronista”). Por su parte, quienes se apuran en “superar” al peronismo en un trámite expeditivo debieran entender que la actualización doctrinaria y puesta al día de las fuerzas populares no puede darse sin aventar los restos de un gorilismo pequeñoburgués que, a menudo, se viste con un ropaje “progresista”, o “socialista” y “revolucionario”, para aborrecer más a Hugo Moyano y los jefes sindicales que a los explotadores y chupasangres de la “libre empresa”.
En ambos extremos, resulta notoria la dificultad para proveer de un marco histórico los problemas de la construcción de un sujeto político apto para concluir con las trágicas alternancias de un país que vivió en 1955 y 1976 la brutal clausura de sus experiencias democráticas y la restauración del poder oligárquico; hechos en los cuales tuvieron un papel activo y fatal los límites y contradicciones del movimiento popular. Aunque en cada caso estos se manifestaran de distinto modo, siempre parieron ciclos de predación imperialista, con enorme costo económico-social. Si algo quiere aportar al país la reiterada intención de “superar” el peronismo, debe señalar cómo hemos de construir un movimiento cuya amplitud, profundidad y coherencia permitan concluir con estas alternancias y llevar a la Argentina a otra época histórica.
El lugar de la militancia en el nacimiento del peronismo
Si el General Perón, el creador del concepto, les hubiese planteado a los líderes sindicales en 1944 que de allí en más habría de imponerles una “conducción vertical”, el peronismo no hubiese llegado a ser. De esta obviedad hay que extraer hoy conclusiones políticas, a las que buscaremos llegar con un tratamiento histórico. Son imprescindibles, si pretendemos rehacernos.
Aquellos gremialistas, que provenían del anarquismo o del “socialismo” juanbejustista, por doctrina y por experiencia poco predispuestos a confraternizar con militares, acudieron con desconfianza al sorpresivo convite del Secretario de Trabajo del golpe del 43. Sin una previa seducción política, en el marco de acciones que otorgaban derechos y otro lugar social a la masa obrera, no hubiesen trabajado, tal como lo hicieron, para dar envergadura a uno de los pilares del movimiento nacional que el coronel nacionalista quería construir y para cuya concreción alentó el protagonismo popular, sin renunciar a las posibilidades de sumar también a fuerzas ya estructuradas.
El Partido Laborista fue dirigido por los jefes sindicales, que lo habían creado tras el 17 de Octubre, hasta que Perón consolidó el gobierno surgido en las elecciones del 46. Recién entonces el General resuelve disolver al laborismo y las restantes agrupaciones que lo habían acompañado en la lucha por el poder. La “conducción vertical” emerge como el resultado de una dura lucha, que concluye con la prisión de Cipriano Reyes, la destitución de Gay en la CGT y la disolución final de aquella suerte de “partido obrero”. Para bien y para mal, la jefatura arbitral se incorpora a la doctrina y las muletillas del peronismo. Perón, inicialmente, para fundar su movimiento, estimuló el protagonismo de todos sus adeptos y apenas se imponía como un primus inter pares por medio de la seducción.
Es natural: era un militar rodeado de camaradas tachados de autoritarios; a nadie escapaba, entre los líderes obreros, que podía tratarse de un aventurero vulgar; podía caer, víctima de las intrigas y los intereses en juego. Perón, conciente de sus debilidades, quería ganar a las fuerzas obreras y de ningún modo forzaba la situación; hacía política; no sólo otorgaba múltiples beneficios; buscaba consolidarse como una expresión renovada de sus identidades previas, síntesis de lo representado por la vieja guardia sindical y el proletariado criollo, el nacionalismo militar y la herencia irigoyenista sobrevivida.
El orden y la regimentación del conjunto del movimiento (que, además de expresar los rasgos particulares de su formación militar, garantizaban para Perón la imposibilidad de “un desborde” de las bases obreras), con la doctrina “verticalista” y “la infalibilidad del Líder”… vendrían después.
La naturaleza del peronismo, un movimiento nacional con mayoritaria presencia de la clase obrera y liderazgo nacionalista, se expresará en la contradicción, dentro de su seno, entre una retórica que “combatía el capital” y un proyecto que en verdad buscaba desarrollarlo, aunque fuese mal visto por el propio empresariado y debiera usar al Estado nacional como la fuerza impulsora de las grandes empresas que el país necesitaba, que la débil y malparida burguesía “nacional” jamás emprendería, dado su visión, mezquina, y su total subordinación al universo cultural y simbólico de la oligarquía ganadera. Esta mezcla, tan particular, que transformó en laberíntico el análisis del movimiento fundado por Perón, explica los rasgos bonapartistas de su jefatura, urgido a disolver las tendencias internas, ahogar el debate y establecer reglas dirigidas a destruir todo poder autónomo, para así preservar la discrecionalidad del jefe. Fuera del poder, en la proscripción y el destierro, esa disciplina implacable cedía el paso a la célebre táctica “del juego pendular”, que intentaba combinar la amenaza “revolucionaria” cara a “la Resistencia” con la propensión a conciliar e “integrarse” (al régimen vigente) de ciertas alas “participacionistas”, incapaces ambas de arrancar a la oligarquía la única concesión que podía para sacar la situación del impasse: el derecho de Perón a retornar al país y a ser elegido presidente de la nación.
Proseguir estas consideraciones nos llevaría lejos del puntual propósito que perseguimos aquí, que nace de las exigencias de una actualidad política que nos exige reconstruir el movimiento nacional, para sustentar el curso abierto por el kirchnerismo. Vivimos un momento, a nuestro juicio, análogo al que protagonizaron los parteros del peronismo; éste no fue, como coinciden en creer algunos de sus apologistas y sus detractores oligárquicos, la obra de un hombre, sino una creación colectiva de los argentinos, al menos en el sentido de que el 17 de Octubre y su multitudinaria militancia dieron al líder la posibilidad de ser. Y dicho sentido no es menor.
En el momento necesario, hasta que logró consolidar un liderazgo cuya fortaleza sobreviviría a las pruebas del exilio y el tiempo, Perón fue capaz de ver el papel del protagonismo y la creatividad del pueblo llano y, sin garantías de que podría dominar a Las Furias, resolvió abrir la Caja de Pandora, sin arredrarse. La alternativa, entonces como hoy, era fracasar en la construcción política y, como corolario, poner en cuestión la sustentabilidad de los cambios. El kirchnerismo, que en esta materia ha sido hasta hoy medroso y dependiente de los acuerdos cupulares, no sobrevivirá, a la larga, si la militancia popular no logra crear una articulación de fuerzas capaz de imponer formas democráticas de resolución de los problemas y seleccionar liderazgos fundados en la representatividad y el apoyo condicional de una organización piramidal. Las fuerzas del stablishment lucen dispersas y confusas, hoy, pero esa situación no durará eternamente. La nueva militancia y los viejos cuadros que animó la experiencia iniciada por Néstor Kirchner se frustrarán nuevamente si acatan la “verticalidad”, sin hacerse cargo de hacia dónde vamos y cómo lo hacemos. Es tiempo de archivar la afirmación desatinada de que “la conducción decide y el resto obedece” y asumir las responsabilidades de los mayores de edad.
Publicada en Comercio y Justicia el 25 de febrero de 2011
C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Integración Latinoamerica
ENCUENTRO DE LULA CON INTELECTUALES, POLITICOS Y DIRIGENTES SOCIALES
Lula cerró su visita a la Argentina con una reunión en la Embajada de Brasil. El periodista de este diario Martín Granovsky, uno de los 40 invitados, cuenta cómo y por qué el ex presidente se comprometió a empujar la integración sudamericana.
Por Martín Granovsky
Un presidente nunca dice que se angustia. Si no, qué queda para los gobernados. Un ex presidente sí se puede dar ese lujo. El resultado es apasionante si el ex se llama Luis Inácio Lula da Silva y tiene una capacidad única de transmisión intelectual y emotiva.
Por ejemplo: “O crecemos juntos o nos quedaremos pobres todos juntos”.
Por ejemplo: “Cuando le entregué el mandato a Dilma le dije que necesitaría muchos Doberman. Le dije que a cada decisión importante suya tenía que ponerle un perro detrás, porque si no no habría ningún resultado”.
Lula habló en la embajada de Brasil en la Argentina, que organizó un encuentro con 40 intelectuales, políticos, economistas y empresarios junto con el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales y el Instituto Lula de Brasil. Fue el viernes a la tarde y los asistentes hicieron decir al embajador Enio Cordeiro: “Presidente, en este grupo nadie piensa como el otro”. Antes, el presidente que gobernó Brasil durante ocho años desde el 1º de enero de 2013 recibió ocho doctorados honoris causa. “Para el Guinness”, bromeó el senador y ex ministro de Educación Daniel Filmus, coordinador de los doctorados junto con Pablo Gentili, secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.
El ex presidente brasileño estaba acompañado por Luiz Dulci, ex secretario general de la Presidencia durante su gobierno y secretario del Instituto Lula. Dulci, que acaba de publicar un libro sobre los diez años de gobierno encabezado por el PT, Un salto hacia el futuro, dijo que el Instituto está firmando acuerdos con organismos multilaterales y que trabajará cada vez más en una doctrina de la integración. “No se trata de sustituir a los Estados, pero a veces es difícil para los Estados avanzar en determinados temas.”
Lula explicó que el instituto antes se llamaba Instituto de la Ciudadanía. “El programa Hambre Cero lo diseñamos allí”, contó sobre el trabajo previo a las elecciones victoriosas del 2002. Dijo que algunos contactos excedían el marco del PT y que por eso recibía gente en el instituto. Es decir, una preparación completa para el gobierno que se vendría. Sobre el futuro, Lula reforzó la promesa de Dulci y la amplió hacia el Africa. “Durante mi gobierno visité siete países de Oriente Medio, todos los países de América latina y el Caribe y 33 países africanos en 39 viajes.” Lula no tocó el tema, pero además de Sudamérica la gran base de votos para que el brasileño Ricardo Azevedo ganase la dirección de la Organización Mundial de Comercio fue Africa.
De traje oscuro y corbata a rayas con los colores brasileños y argentinos, Lula pasó más de tres horas debatiendo, de a ratos sentado y de a ratos parado. Antes de abrir el espacio a comentarios y preguntas, se las hizo a sí mismo. “Hay que crear una doctrina de la integración. ¿Qué es la integración? ¿Es comercial? ¿Es comercial y social? ¿Involucra a las universidades? Todavía no está todo claro para nosotros. Cada vez que Hugo Chávez hablaba de la espada de Bolívar yo le decía: ‘Chávez, ya no necesitamos la espada de Bolívar, sino un banco de desarrollo, carreteras, puentes…’.”
Lula mencionó muchas veces a Chávez. Lo hizo con cariño y con picardía. Un muerto no puede quejarse por la revelación de secretos que, por otra parte, sirven para entender qué dificultades enfrenta un presidente incluso cuando tiene legalidad, legitimidad y popularidad. Como estaba presente el ex canciller Jorge Taiana, Lula lo tomó de compinche. “Tal vez un día Taiana, Enio y yo podamos contar cómo son las reuniones presidenciales y las secuencias de las decisiones. Firmamos un acuerdo, un protocolo de intenciones y cuando termina el mandato de cuatro o cinco años, no se hizo nada. Porque cuando esa reunión terminó, viene otra reunión y otro protocolo, y a veces además no hay mucha gente interesada en hacer el seguimiento de las decisiones. Taiana sabe bien cómo se quejaba el pobre Chávez. Casi todas las reuniones terminaban con Chávez peleándose con el pobre Maduro. ‘No voy firmar el documento porque no lo leí.’ Y miraba a la cámara de Telesur. ‘¿Por qué los burócratas no me dieron el documento antes?’ Entonces yo me levantaba y le contaba mi angustia.” Y ahí fue que le contó su idea de los Doberman.
En verdad, y aunque no apareció en la reunión de la embajada brasileña, el que se acercó a un sistema de Doberman fue el presidente chileno Ricardo Lagos. Su jefe de asesores Ernesto Ottone enviaba a cada reunión de Lagos un funcionario que luego se encargaría del seguimiento. En otro estilo, para algunas decisiones Kirchner llamaba por teléfono en el acto a toda la cadena de funcionarios que se haría responsable por el cumplimiento de una decisión suya.
“Una vez con Chávez estuvimos a punto de despedir juntos a los presidentes de Petrobras y de Pdvesa, porque no había llevado a la práctica un acuerdo al que habíamos llegado”, dijo. “Lo mismo sucedió con la Argentina, y lo mismo con otros países. Cuando los presidentes están dispuestos y convencidos, las cosas deben cerrarse delante de ellos y no después de la reunión. No se puede trabajar en la integración si uno cede a las presiones de un grupo.”
La falta de resultados tiene un problema, que Lula tocó. “Cuando llegás al gobierno y no conseguís hacer las cosas que se esperan de vos, la gente se aleja. Pero muchos, en cambio, cuando algo no nos sale perseveramos.”
Pensamiento propio
Y las reuniones como la del viernes, ¿sirven? “Hay una carencia motivacional”, dijo Lula. “Aparecen buenos diagnósticos y buenas propuestas, pero después deben ser tomados por los políticos.”
El ex presidente aprovechó ese momento para levantar un libro en el aire. Es de tapas rojas y el título traducido dice así: Lula y Dilma. Diez años de gobiernos posneoliberales en Brasil. Es una compilación de 21 trabajos realizada por Emir Sader, ex secretario de Clacso antes de Gentili, que escribió el capítulo educativo porque, como dijo Lula, “es un argentino importado a Brasil”. Para que no queden dudas del margen que Lula quiere para decisiones que no son de gobierno sino de análisis hecho por gente con pensamiento propio, dijo: “Lo único mío en este libro es mi nombre en el título, porque los autores trabajaron con toda libertad”.
A Lula parece preocuparle el callejón sin salida que se produce cuando los funcionarios y los políticos no se acostumbran a vivir dentro de la contradicción. “Si las divergencias fueran un problema, el PT no existiría. No hay nada que tenga más divergencias que el PT.” También luce preocupado por las profecías autocumplidas según las que nada distinto será posible. “Nací en una región donde muchos niños mueren antes de los cinco años y yo no me morí. Cuando entré al sindicato me dijeron que no podría hacer nada porque la estructura sindical de Brasil era una copia fiel de la Carta del lavoro de Benito Mussolini. Sin que la ley se modificara una línea, en sólo tres años cambiamos la vida sindical. Después nos dijeron que no había espacio para un partido político. En tres años creamos el PT, que nació en 1980. Que llegara un obrero metalúrgico a la presidencia era impensable. Lo logramos. Por lo tanto, podemos producir una doctrina para que nuestros presidentes piensen estratégicamente. Es el compromiso que asumo. No sé si lo cumpliré, pero lo voy a intentar.”
Cómo avanzar
Lula alertó contra “las peleas entre nosotros”. Citó el caso de la Ronda de Doha, que concluyó en 2008 sin resultados. Estuvo discreto: omitió apuntar que las diferencias esenciales sobre el final se produjeron entre Brasil y la Argentina. “Allí no avanzamos, pero no sucederá más. Si no construimos un pensamiento estratégico vamos a perder incluso lo que ya construimos. Y no es cuestión de defectos. Todos los tenemos. Los tuvimos los presidentes de aquel momento: Néstor Kirchner, Hugo Chávez, Ricardo Lagos, Tabaré Vázquez, yo… Pero si analizamos nuestras relaciones tal como estaban en el 2000 y vemos cómo son ahora, vamos a ver que avanzamos extraordinariamente.”
Lula suele hacer un contrapunto permanente entre el rescate de lo bueno, porque es un obsesivo de la autoestima colectiva, y el planteo de desafíos, porque se muestra optimista, pero no tiene la noción fanática de que las cosas, las malas pero también las buenas, son inexorables. “Si no consolidamos los avances como política de Estado, creando parlamentos e instituciones multilaterales, cualquier gobernante de derecha puede terminar con todo. Sobre todo en Brasil. Estén seguros de que ese presidente brasileño le dará la espalda a América del Sur, porque su cabeza está colonizada por Europa y los Estados Unidos.” Y siguió Lula, parado, micrófono en mano y mirando hacia cada lado, moviendo las manos como el orador sindical que fue o que es, confesando que hoy ve cosas que no veía cuando era presidente. “Cosas en las que podríamos haber avanzado y no avanzamos. ¿Por qué no avanzamos en la ONU? Egipto y Nigeria querían ser miembros permanentes del Consejo de Seguridad, pero no lo dijeron. La Argentina, Brasil y México también. No discutimos lo esencial: el que sea, cuando sea, no puede investir una representación individual sino colectiva, del continente. Pero nunca profundizamos esa discusión. Y son 10 años míos y de Dilma, 12 de Chávez, 10 de Néstor y Cristina. Media generación creció sin que discutiéramos el tema. Con el comercio, lo mismo. Es importante porque genera desarrollo, ganancia, empleos.”
Gripe o neumonía
En su intervención, el tablero del mundo siempre estuvo presente. Para él, en Europa “una gripe se convirtió en neumonía”. Según Lula, “es ridículo que Europa culpe a Grecia o Chipre mientras ningún banquero está preso”.
La industria también. “Tenemos que aprovechar el tipo de personas que hoy están en los distintos gobiernos para hacer lo que hay que hacer. No es malo exportar commodities cuando el precio está bien. Es malo cuando el precio está bajo. Pero a nivel internacional debemos discutir el valor de los productos. Por qué la comida vale tan poco y un chip vale tan caro. En la década del ’70 los Estados Unidos decidieron llevar el cuerpo de las industrias a China y quedarse con la cabeza, con los servicios. Ahora, con esta crisis, se dieron cuenta de que la cabeza sin el cuerpo no es un ser humano, es un busto. Así que discuten cómo reindustrializar a los Estados Unidos.”
El animador
Un fantasma, a veces, es el papel de Brasil, el gigante de la región. Incluso es un fantasma cuando ya nadie repite disparates sobre hipótesis de conflicto bélico. Como Lula quería desmontarlo, abordó el punto. “Brasil no puede crecer solo. Y Brasil tiene más responsabilidad que el resto. En la crisis del 2008 llamé al presidente del Banco Central y al ministro de Hacienda y les dije que destinaran dinero a Uruguay y a la Argentina. No lo hicimos. Lo hizo China. Pero Brasil no necesita 400 mil millones de dólares de reservas. Hoy podríamos usar ese dinero para financiar la integración aquí y en el continente africano. Pensemos, imaginemos. A veces me da la impresión de que los intelectuales de América latina dejaron de pensar después de la caída del Muro de Berlín. Hay menos canciones, menos libros… Me acuerdo de una charla con Fidel. Un día me dijo de haberle enseñado a su pueblo la historia equivocada. Era la historia rusa, con sus buenos que de golpe se convertían en malos y sus malos que de un día para otro se transformaban en buenos. ‘Sabes, Lula’, me dijo Fidel. ‘Estoy arrepentido de no haberle enseñado a mi pueblo la historia de América latina’. Yo digo: hagámoslo. Trataré de ser el animador y el provocador para que pensemos de nuevo en nosotros.”
Los comentarios
Antes de la última intervención de Lula en el seminario, varios de los participantes preguntaron o hicieron comentarios.
Taiana dijo que hay un punto delicado: “Hemos alcanzado un cierto tope en la integración, estamos entrando en una meseta, cuando hay dificultades la reacción natural es retraerse ante el miedo y lo que no avancemos significará que vamos a retroceder”.
El consultor Rosendo Fraga dijo que el Mercosur y la Unasur demostraron “gran eficacia frente a los imprevistos como los que se produjeron en Venezuela, Colombia y Ecuador, pero cierta ineficacia para enfrentar los conflictos históricos”. Citó que Chile y Perú hayan recurrido a La Haya y lo mismo Bolivia y Chile. Lula agregaría que tampoco el conflicto de las pasteras entre Uruguay y la Argentina se resolvió en el marco sudamericano. Fraga se quejó de que en la Argentina “no se puede ver por cable un canal brasileño y no tenemos una radio que transmita en portugués”.
Félix Peña, ex subsecretario de Guido Di Tella y hoy en la Universidad de Tres de Febrero, pidió un “Informe Lula” sobre cómo trabajar en Sudamérica.
El consultor de Poliarquía Sergio Berenztein sugirió para Mercosur un avance por pasos. “Incremental, minimalista”, dijo.
El rector de la Universidad de Cuyo, Arturo Somoza, hico centro en la necesidad del intercambio cultural y el peso de las decisiones políticas.
El ex canciller Adalberto Rodríguez Giavarini, que revistó con Fernando de la Rúa, dijo que la integración y los derechos humanos “son políticas de Estado en los últimos 30 años”. Recomendó “fortalecer el diálogo Pacífico-Atlántico para ponernos en la dinámica de la negociación global, porque vamos a enfrentar tensiones y ya las estamos enfrentando, y Brasil tendrá dos sombreros”.
Rafael Follonier, colaborador de Néstor y Cristina Kirchner con rango de secretario de Estado y ahora a cargo de investigar los crímenes en Venezuela contra seguidores del chavismo en la última campaña electoral, dijo que “el posicionamiento de Brasil como actor global se dio en el marco de la última etapa del proceso de integración sudamericana”. Pidió “un fortísimo relanzamiento de Unasur” y afirmó: “Vendría bien que Lula nos ayudara a resolver la próxima etapa del organismo que creó con el resto de los presidentes”.
El ex presidente de la Unión Industrial Argentina y ex ministro de Eduardo Duhalde José Ignacio de Mendiguren llamó a “no dejar pasar el tiempo y tentarnos con el canto de sirena de la primarización de la economía, porque a pesar del enorme período de crecimiento la participación industrial en el PBI de los dos países disminuyó”.
El rector de la Untref, Aníbal Jozami, pidió formar “un grupo de delirantes que discuta una unión con Brasil”.
Alberto Ferrari Etcheberry, ex subsecretario de Asuntos Latinoamericanos de Raúl Alfonsín y uno de los negociadores de entonces para lograr la integración con Brasil, además de ser quien invitó a Lula a su primera visita a la Argentina en 1999, recordó qué es la ciudadanía entre los vecinos. “Con la Constitución de 1988 y con la presencia decisiva del PT, esencial para la caída de Fernando Collor de Mello, surgió la democracia de masas por primera vez.” Añadió Ferrari: “Con Lula terminaría la historia de los Braganza en Brasil. Lula fue el primer Silva. Y después vino Dilma, que también se llama Silva”. Para Ferrari, entre los dos países “no se ha avanzado lo suficiente en conocerse y, sobre todo, en conocer las diferencias”.
El uruguayo Gerardo Caetano dijo que “para esta nueva etapa, más de lo mismo no basta”.
Pino Solanas lamentó que “en diez años no hemos resuelto ni el Banco del Sur” y dijo que “América latina no puede ser el paradigma de un consenso sobre los commodities”.
El diputado de Unidad Popular Víctor de Gennaro advirtió que “el genocidio dejó la idea de que, por miedo, hay que evitar lo peor y ser sobrevivientes” y opinó que “tenemos derecho a vivir felices”.
Pablo Gentilli, como organizador, expresó su compromiso de seguir ayudando a la coordinación de centros de estudio, políticos e investigadores.
Filmus, otro de los organizadores de la visita de Lula y miembro del Consejo Académico de la flamante Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo, se autocriticó “el escaso esfuerzo legislativo para trabajar en forma conjunta, el déficit de diplomacia parlamentaria y el avance lento en la enseñanza de portugués y español, al punto de que científicos argentinos y brasileños se comunican en inglés”.
Martín Granovsky – Publicado por Pag/12 – Domingo 19/05
C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Ciencia y Tecnología
Grupo de Gestión de Políticas de Estado en Ciencia y Tecnología
Introducción
A casi dos años de su promulgación (29-07-11), la Ley Nº 26.688, que declara de interés nacional la investigación y producción pública de medicamentos, materias primas, vacunas y productos médicos (PPM), aún no ha sido reglamentada por el Ministerio de Salud de la Nación (como indica la Ley).
Obviamente, esto representa otra oportunidad perdida para utilizar el conocimiento en función de necesidades sociales y poder tener medicamentos de igual o mayor calidad, reducir el gasto (32% del gasto total en Salud son medicamentos), o para implementar desarrollos varios en biomedicina y poder generar alguna autonomía tecnológica en el área, entre otras cosas.
Nota: Las personas que se han incorporado en los últimos meses a nuestro mailing, pueden ver un resumen sobre el tema en un informe que le enviamos a la Dra Cristina Fernández de Kirchner en marzo de 2012 – http://www.grupogestionpoliticas.blogspot.com.ar/2012/03/informe-la-presidenta-de-la-nacion.html -.
Ley Nacional de Salud Mental
Sin embargo, la ley sobre la PPM no ha sido la única afectada. Así, lo mismo está sucediendo con la Ley Nacional de Salud Mental, que no ha sido reglamentada por la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones del Ministerio de Salud de la Nación. Por lo tanto, si bien está vigente desde que fue promulgada en diciembre de 2010, ve obstaculizada su implementación plena por los vacíos reglamentarios, que dejan al arbitrio de los distintos efectores las acciones a seguir.
Según referentes en el tema la aplicación de la Ley de Salud Mental colocaría a nuestro país en un lugar de avanzada en cuanto al resguardo de los derechos de las personas con padecimiento mental, dejando atrás el paradigma basado en la peligrosidad presunta y sus secuelas de estigma y exclusión cuya cara más siniestra es la persistencia de la vetusta institución manicomial.
Alrededor de 80 organizaciones han conformado recientemente una RED por la plena implementación de esta Ley. Entre ellas encontramos al CELS, el Encuentro Nacional de Prácticas Comunitarias en Salud, la red FUV de familiares, el Foro de Salud de Carta Abierta, APADH (Asociación de Psiquiatras y Adherentes por los DDHH), ADESAM (Asociación por los DDHH en Salud Mental, Coletivo 448 de la CABA, etc.
A continuación damos a conocer el texto del comunicado que han hecho público, en el que se refleja claramente este preocupante cuadro de situación:
“COMUNICADO DE LA RED POR LA PLENA IMPLEMENTACION DE LA LEY NACIONAL DE SALUD MENTAL”
Buenos Aires, 9 de Mayo de 2013.
Ante el fracaso de los reiterados intentos por conocer el estado de la Reglamentación de la Ley Nacional de Salud Mental (Nro. 26.657), sancionada hace más de dos años; y ante la falta de respuesta por parte de la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones a toda posibilidad de diálogo; esta Red hace saber que repudia dicha actitud y habrá de tomar las medidas que considere necesarias para lograr la plena vigencia de esta ley que, demorada por la postura adoptada por la autoridad de aplicación, sigue permitiendo la persistencia de prácticas manicomiales y la vulneración de derechos de las personas con padecimiento mental, familiares y trabajadores.
¿ Qué pasa en el Ministerio de Salud ?
¿Por qué no se reglamentan las leyes aprobadas en el Congreso que, por otra parte, han sido votadas por legisladores del oficialismo?.
¿Por qué no convocan a referentes en las respectivas áreas?
¿Por qué no dan las razones que justifiquen ese accionar?
¿Por qué en lugar de informar se ocultan detrás de silencios?.
¿Acaso están protegiendo o beneficiando a alguien, o algunos?
Porque los silencios habitualmente no son neutros sino una manera de actuar por omisión. Por otra parte, la resultante de esa inactividad tiene consecuencias nefastas no sólo en Salud sino en el sector Científico-Tecnológico, un instrumento esencial -pero no utilizado- para la resolución de necesidades sociales.
Además, el desempeño del Ministerio de Salud está en clara contradicción con lo que se promueve desde distintos ámbitos del gobierno, o de la misma Presidenta de la Nación, quien destaca permanentemente la importancia del conocimiento y, recientemente, ha manifestado ser fanática de la ciencia y la tecnología como instrumento de desarrollo e inclusión social. Ver en -http://www.presidencia.gob.ar/discursos/26445-juramento-de-fidelidad-a-la-nacion-de-los-egresados-del-isen-palabras-de-la-presidenta-de-la-nacion .
Conclusión: Por lo expresado, es muy difícil comprender lo que está pasando en el Ministerio de Salud de la Nación. En efecto, la retórica desplegada no coincide con los hechos concretos, siempre a contramano. Por eso, pensamos que sería saludable que algún responsable diera algunas explicaciones acerca de lo que está ocurriendo. De otra manera podemos inferir que las máximas autoridades del área tienen una concepción mercantilista de la SALUD compatible con la “Pócima Mágica”, muy bien caracterizada por el Dr Jorge Rachid en: http://www.revistaelemilio.com.ar/2013/05/la-pocima-magica/ y http://www.ncn.com.ar/la-pocima-magica/ .
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Este texto se difunde a: Presidencia de la Nación, Jefatura de Gabinete, Ministerios de Educación, Salud, Defensa, Cancillería, Ciencia y Tecnología, Ministerios de Salud Provinciales, ANMAT, Diputados y Senadores Nacionales, Legisladores y Funcionarios Provinciales y C.A.B.A., Academias Nacionales, Instituciones del sector CyT (INTA, INTI, CNEA, CONICET, SEGEMAR, CONAE, CITEFA, INIDEP, SENASA, INA, ANLIS-Malbrán, UTN), Facultades de Universidades Nacionales, Medios de comunicación, ONG, Laboratorios de PPM y a más de 15.000 correos particulares.
C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Cultura
Las presentes jornadas tienen por objeto debatir los vínculos existentes entre la violencia y la cultura tal como se presentan a lo largo de la historia argentina reciente.
Cada encuentro reunirá a dos expositores, uno ligado al campo de las ciencias sociales y otro al campo artístico, con el fin de generar nuevos interrogantes y reflexiones a partir del diálogo entre lenguajes diversos. Cada vez, la reflexión partirá de un acontecimiento o figura que marca la historia de nuestro país condensando la paradójica relación de la cultura y lo que ésta postula como su anverso radical.
Próximo encuentro: “LA ESMA”
DANIEL FEIERSTEIN
Sociólogo
JONATHAN PEREL
Cineasta
Miércoles 22 DE MAYO, 19 HS.
Sala Juan L. Ortiz, Biblioteca Nacional, Agüero 2502
El encuentro es abierto y gratuito
Organizan:
Proyecto “Violencia y cultura. La función heurística de lo abyecto” (UBACyT )
Proyecto “El problema de la prohibición, la transgresión y el castigo” (PIP/CONICET)
Auspician:
Instituto de investigaciones Gino Germani – Facultad de Ciencias Sociales – UBA
C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Medios de comunicación.
De nuestra Redacción
Desde hace tiempo “Yahoo” te satura diariamente con estupìdeces en formato “micro noticias” en las página de acceso a tu correo electrónico, acción que puso en evidencia para que lado “politico” este servidor está jugando desde el espacio comunicacional asociado a internet. La evidencia de su posicionamiento político lo dan las fuentes a las que habitualmente acude: lanacion.com o clarin.com; ergo, los acostumbrados a des-informarse con titulares o mini minutas de noticias que “yahoo” les ofrece “desinteresadamente”, salen luego a repetir las estupideces que por este medio obtienen, como por ejemplo: “Viste que este gobierno corrup…” . Ya señalamos estas “desviaciones” de yahoo en reiteradas oportunidades anteriores.
Lo grave no está en esto sino en la insistencia de seguir trabajando en esa línea y en el grado de menosprecio que tienen hasta para con sus propios seguidores y/o incautos lectores. Me estoy refiriendo no solo a Yahoo -que seguramente en argentina tendrá buenas “migas” con los grandes monopolios de prensa nacionales- sino también a los periodistas y redactores de los medios on line a los que “yahoo” acude como fuentes de información. Preste atención Sr. lector al siguiente texto redactado por un periodista de La Nación on line y cotejelo con la grabación que la misma lanación.com coloca a continuación y podrá darse cuenta de lo que es una manipulación con formato de “sintética crónica de una impactante noticia abordada de una manera objetiva y libre” (para lectores estúpidos). Esto aparecía ayer en Yahoo como una de las noticias más importantes del día y que sin querer queriendo desnudó al redactor o bien como un perfecto sordo o como lo que realmente es, una simple pluma sirviente de un espurio interes:
El cruce entre un periodista de la CNN y Víctor Hugo Morales(título)
(lanacion.com)El periodista deportivo, Víctor Hugo Morales, y su colega de la CNN, Ismael Cala, se cruzaron anoche en una discusión que se disparó a raíz de las denuncias del informe de Jorge Lanata sobre la “ruta del dinero K”.
Al dar su opinión, Morales aseguró no haber visto los informes, aunque hizo alusión al programa de anteanoche de Periodismo Para Todos (PPT), en el que el vicepresidente Amado Boudou fue acusado de ser parte de presuntos negocios ilícitos, y opinó que “hay un gran show desolador respecto a las pruebas”.
Segundos después, ante la pregunta de Cala sobre si se consideraba funcional al Gobierno, el periodista enfatizó que él no es otra cosa que “un periodista libre” e indicó, que si bien tiene discrepancias con la administración de Cristina Kirchner, tiene una visión positiva de los gobiernos progresistas. Y en esa línea fustigó contra la cadena de noticias, a la que acusó de tener una “mirada descalificadora” y de “mentir en sus informes”.
A continuación los fragmentos destacados de la entrevista:
Ahora ponemos a consideración de usted lo que se reprodujo en youtube de esa entrevista para que saque sus propias conclusiones y comience a comprobar cómo se bastardea nuestra profesión desde los medios monopólicos con mercenarios como Lanata, el Juaco Morales Sola y todos los que los acompañan en esta cruzada. Seguramente que el periodista V.H.M podrá tener no pocos defectos pero es innegable la valentia con que ha decidido enfrentar al más nefasto aparato mafioso del periodismo nacional como es el grupo Clarín en estos momentos. Pero no solo eso, preste atención a cómo y qué zocalea CNN en el transcurso de la entrevista.
Suecia, Europa, a tres días del paso al NUNCA MAS del genocida Videla
Por John Argerich
(Meditaciones por la muerte de un tirano)
Hoy es una tarde gris, como todas las de Suecia. La llovizna golpea, implacable, contra mi ventana, y mis hijos hablan por teléfono en una lengua que manejo con desgano, y nunca llegará a ser mía. Alguien prende el televisor, y oigo una noticia inesperada. Murió el tirano Videla, dejando este mundo sin pena ni gloria. En la cárcel, como corresponde a un asesino serial.
-Llegó el día de hacer las cuentas. -dije.
Después empecé a dialogar con esa figura que me miraba en silencio desde la pantalla.
-Ahora que por fin te moriste, ajustemos cuentas, Videla.
Así comenzó mi diálogo, con dos ojos de serpiente traicionera, que por suerte se cerraron para no volverse a abrir. Embargado de un odio visceral, ¿cómo negarlo?, porque destruiste mi familia, mis sueños, y mi vida. Porque por vos perdí mi Patria, rompiendo el nexo con siete generaciones de argentinidad, que me preceden. Porque, con tus garras ensangrentadas, arrancaste de mi lado una mujer incomparable. Porque diezmaste una juventud capaz de dar su sangre por la Argentina inmortal, que tanto amamos. Por un pueblo indefenso que supo levantarse en armas sin contar sus muertos. Pero te estoy hablando de sentimientos que vos no hubieras podido sentir jamás, porque lo sublime no tiene cabida en la mente de esa rata de albañal, que siempre fuiste.
Tu nombre batió tristes récords en la historia de mi país, que nunca fue el tuyo. Hoy sos sinónimo de mentira, de traición, de falsificación del contexto histórico, de racismo, de bestialidad, y de genocidio. Por eso el pueblo argentino te maldijo en vida, y despreciará tu nombre para todo el porvenir. De nada valen ya tus genuflexiones con careta de mártir ante el altar de quien, según cuenta la leyenda, murió en la cruz por tener huevos. Nada que ver con un secuestrador de recién nacidos como vos, maestro en el arte de tirar la piedra y esconder la mano.
Algunos piensan que con la muerte, caducan las pasiones. Como si ella bajara el último telón, el que dice “Fin”. Pero eso sería el entronamiento de la injusticia, condenando al bueno y al malvado a igual ocaso. Yo estoy entre los que no piensan igual.
No te perdono. Maldigo eternamente tu memoria, pues con sólo escuchar tu nombre, hasta el polvo de mis huesos, se estremecerá de furia.
C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, en el día de su paso al NUNCA MAS del genocida Videla
NOTA EDITORIAL
Es dable entender que un militar patriota de cualquier época suele despedirse de este mundo con honor y dignidad; pide disculpas por los errores que pudo haber cometido con sus semejantes y revela todos los secretos que almacenó a lo largo de su carrera por su inutilidad en el “otro mundo” y como último gesto de hombría de bien de un guerrero; pero no es el caso del mediocre, pobre ignorante y simple criminal Jorge Rafael Videla.
“La justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música.” Groucho Marx
Por Victor Leopoldo Martinez
La noticia no puedo decir que me sorprendió.
“Murió el dictador Videla”, aparecía zocaleado en el despliegue informativo de la mayoría de los canales de TV de aire y canales de noticias emitidos por cable el 17 de mayo pasado. Todos hacían hincapié señalándolo como “ex presidente” e integrante y jefe de una de las juntas militares que como dictaduras gobernaron entre 1976 y 1983. Los mas audaces lo señalaban como genocida y/o “dictador” y trataban de trazar una semblanza de su accionar casi hasta con temor de ofender su memoria (caso Clarin y La Nación en sus versiones on line).
Digo que no me sorprendió porque hasta la “pulcra” justicia jugó para que este personaje se fuera como se fue, con todos los horrores de los que fue responsable y que mantuvo guardado en el más cerrado secreto llevándoselos a la tumba; eso sí, lo hizo de manera coherente con lo que fue una constante en su vida, siendo fiel a la cobardía. Dicha cobardía ya la señale oportunamente en este medio en algunas reflexiones que realicé a propósito del último 24 de marzo. (ver: http://www.revistaelemilio.com.ar/2013/03/reflexiones-para-recordar-un-nuevo-24-de-marzo-de-2013/
Su muerte era cuestión de tiempo; nunca años, días o meses quizá, y así fue. Al pasar a cárcel común solo le restaba dejar aflorar su resentimiento para que este hiciera estragos en su envejecido cuerpo y lo fuera carcomiendo por dentro hasta quitarle el último aliento. Se fue como lo hacen los cobardes, con la venganza hecha secretos, inmundos secretos que será enterrado junto a sus miserables restos.
Se fue pensándose un justiciero de una Patria que por ignorante desconocía. Practicó la justicia de los descerebrados para los que el honor es un botón más de su mediocre vanidad.
Decía que dormía tranquilo; poco creíble para un ser pseudo normal y sí una reacción un tanto “lógica” y propia de un psicótico.
Claramente lo señaló una digna Estela de Carlotto en palabras similares: “Ya no sabremos que pasó, que hicieron, con los presos políticos hoy desaparecidos, con el destino de nuestros casi 400 nietos que todavía tratamos de encontrar.” Ese fue su último acto vengativo, la cruel pintura que podía trazar un resentido ser que pasó su vida esperando un misero reconocimiento por sus cobardes servicios de un stablishment económico que lo uso de profiláctico para sus nefastos fines y jamás se lo brindó.
Lo antecedió en la partida aquel mal-viviente y desheredado familiar que fuera ministro de economía de su gestión, José Alfredo Martinez de Hoz; una yunta que merecería esa denomina- ción popular peyorativamente sarcástica: “los Guate mala y Guate peor de la historia argentina”… lógicamente – y si hablamos en términos económicos- hasta que llegó Menem para superarlos; para desgracia del país y de nuestro pueblo desde ya.
Insisto con algo que ya manifestamos en diferentes oportunidades desde estas mismas páginas los que compartimos este espacio. Aciertan aquellos periodistas que identifican como un golpe cívico-militar al de 1976 porque detras del hecho estuvieron civiles de grandes grupos económicos, pero yerran cuando suponen que el cerebro cívico fue Martinez de Hoz. Ya en el año 1979, militares de Ejercito enfrentados con marinos de Massera que sostenían el lanzamiento del Almirante a la arena política, dejaban trascender detalles de cómo y adónde se había gestado el golpe del “76″ arrogándose la paternidad del hecho vía Videla. Hablaban del 4 de Julio de 1974 (tres días después de la muerte del Gral. Perón) como fecha de la primera reunión de Videla con Martinez de Hoz en la casa de este último. Cabe aclarar para aquellos neofitos que Martinez de Hoz solo fue un simple titere de otros personjes más grandes y mas “golosos” (entre los cuales estaban dando sus primeros zarpazos la Noble y Magnetto de Clarin), amantes del dinero facil y cultores de la especulación financiera. Solo la Sociedad Rural salió muy beneficiada porque se priorizaban las politicas agroganaderas por encina de la actividad industrial para la exportación y el ingreso de divisas; “daba lo mismo fabricar tanques que chupetines” (M.d H.-Cavallo). José Alfredo M. de H. siempre tuvo pocas neuronas útiles y como la oveja descarriada del clan fue un pésimo administrador hasta de los bienes familiares; por eso lo habían desheredado dejándole solamente la “Italo” para su subsistencia, empresa de energía que también se encargó de fundirla. Luego como presidente de la misma se la vende a él mismo (al Estado Argentino) como ministro de Economia del Dictador Videla. Valga la aclaración para aquellos que improvisan y/o teorizan sobre aquel pasado más que oscuro.
“Al pan, pan y al Nazi, Nazi”
Pero en esta ocasión la muerte de un vil asesino me deparó una grata sorpresa y una posible reconciliación en términos profesionales con un colega a quien consideraba el perfecto cultor del amarillismo televisivo; me estoy refiriendo a Mauro Viale.
Haciendo zapping el día de la muerte de Videla, pase por el programa diario que el mencionado periodista y conductor tiene en un medio del pool América; el escuchar su lenguaje y el tema del día hizo que detuviera mi búsqueda y clavara la sintonía.
Los calificativos que usaba para mencionar e identificar al dictador fallecido ni siquiera rozaban los eufemismos. Llamaba al “pan, pan y al Nazi, Nazi”. Sin titubear trazaba el lógico y necesario paralelo que pocos periodistas se animan hacer; hablaba de aquella dictadura como una copia fiel del régimen Nazi; se refería a Videla como el “Nazi”, como un emulador de Hitler; hacía mención a los campos de concentración que existieron en nuestro país y su similitud con los campos de exterminio Nazi. Hablaba de la “bestia”, del “animal”, del “criminal”, del “asesino” cuando se refería a Videla.
Estos calificativos y paralelos los había escuchado una y mil veces en boca de militantes y ex detenidos, sobre-vivientes de aquella oscura noche de 8 años de duración; pero nunca en boca de periodistas televisivos.
El programa me resultó sorprendente por varios motivos. Su producción pensó y rescató material en tiempo record para ponerlo al aire. Mostró a un Mauro Viale como nunca me lo había imaginado. Asumía su condición de periodista (relator deportivo) del entonces “canal 7” e ilustró a la audiencia sobre pormenores de la vida cotidiana en aquel canal por aquellos años. Por lo menos yo no lo había escuchado nunca en boca de muchos otros de sus colegas que él sin pruritos mencionó aquel día, entre ellos a un Marcelo Araujo.
Ver como material de archivo las imágenes de un arrepentido Scilingo (Adolfo, Capitan de Corbeta) sentado en la mesa de una inmutable Mirta Legrand (amiga de Massera) contando las atrocidades que cometieron sus superiores juntos a él en los famosos “vuelos de muerte”, pasando por el recuerdo de las directivas que recibieron en los mundiales “78” en nuestro país y “82” en España de parte de los milicos que manejaban el canal, y un descarnado escrache del Gordo Muñoz a quien tildó de pobre ignorante (para mi un perverso sirviente de aquella dictadura) no dejaban de sorprenderme. No porque no supiera aquellos “datos” sino por la valentía que asumía al contar detalles que solo él puede saber por haberlos vividos desde adentro en aquellos años, y decirlos a cámara abierta. La frutilla del postre fue la descripción de las reuniones de los manda-mas e intelectuales del Partido Comunista con Videla y los principales caciques de aquella dictadura para aceptar como “lógicas y necesarias” las “acciones de limpieza” que se venían cometiendo, blanqueando la complicidad del mencionado partido en todo aquel entramado político que sustentó el accionar genocida de Videla y sus secuaces. Cuando blanqueo la pertenencia del Flaco Menotti al PC y las directivas que los milicos daban de no hablar mal del equipo argentino ni de Menotti, muchas cuestiones de aquellos años que tanto Norberto Galasso, como Pedro del Arrabal y el que esto escribe veníamos sosteniendo desde estas páginas, ahora ya no parecen tan alocadas. Ni siquiera a un Aliverti se le escuchó alguna vez blanquear el vínculo del PC con la última dictadura (más allá de “señalamientos” con el eufemismo de “errores por izquierda”), vínculos que seguramente lo sabía mejor que nadie.
Fue muy grato descubrir a un periodista que en mi caso y prejuiciosamente tildaba de amarillista televisivo(que quizá Mauro lo sea pero que indudablemente sentó escuela en el medio ya que hoy por hoy toda la televisión imita cotidianamente el “modelo Viale” de televisión que tanto rédito le dio a este conductor en los “90”), pero que a la hora de mirar su pasado dentro del pasado de todos los argentinos no dudó de reconocer hechos y llamar a sus protagonistas por lo que realmente eran: Videla, un abominable Nazi, un animal, un ignorante y un simple asesino de compatriotas; un delesnable militar que traicionó los ideales del Ejercito Sanmartiniano.
De mi parte solo me resta pedir disculpa a don Mauro Viale por mi prejuicio y a la vez de agradecerle por este valioso aporte.